viernes, 17 de junio de 2016

Espías buenos y espías malos

Es uno de tantos indicadores de esta Guerra Fría incipiente. Aquí hay un larvado rasgarse las vestiduras ante los hackers supuestamente rusos que han sido capaces de introducirse en Democratic National Committee y sacar información en particular sobre los candidatos en estas primarias como ya en su día consiguieron entrar en la Casa Blanca. Todo eso está feísimo, aunque la embajada rusa en Washington ya ha dicho que no saben nada de ese asunto.
Claro que si la NSA espió a la cancillería alemana durante décadas, y son fieles aliados, qué no habrán hecho con los ordenadores del Kremlin y aledaños. Claro que eso lo hacíamos por su bien mientras que los rusos lo hacen por puro mal. Son como niños, pero se están metiendo unos y otros en un feo jardín con muchas ramificaciones que hacen que no sea tan fácil mantener el control de los acontecimientos.

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