sábado, 11 de junio de 2016

De injerencias, conjuras e invenciones

Es un ejemplo entre tantos. El argumento suele tener estas líneas maestras:
1. Como las cosas van mal por aquí, hay que buscar un causante que lo explique.
2. Claro que se puede buscar al "enemigo interior" (la vieja "quinta columna" de la guerra del 36 en España), pero mucho mejor encontrarlo fuera ya que no hay nada como un enemigo exterior para unificar a lo que haya en el interior.
3. El problema del "enemigo exterior" (a no ser que sus ejércitos estén ya invadiendo el país) es que, si es buen profesional, lleva a cabo sus acciones al modo "encubierto", es decir, que no es tan fácil observarlas y constatarlas de modo objetivo e intersubjetivo.
4. La opción "defensiva", entonces, es unir datos conocidos con suposiciones verosímiles y, a veces, añadirle mitos bien arraigados en la población o respuestas inmediatas a angustias, miedos, inquietudes, frustraciones de dicha población. Apelar a los rasgos paranoides que aparecen en situaciones de crisis, es también un buen instrumento.
5. Esta versión puede ser correcta a pesar de las dificultades empíricas que comporta y de los elementos ajenos al conocimiento que incluyen.
6. Pero esta versión puede estar equivocada ya que no siempre es fácil discriminar lo verosímil de lo cierto y lo constatable de lo mítico. No hace falta mala voluntad del narrador. Basta reconocer que "errare humanum est".
7. Pero esta versión puede ser falsa. No es que el narrador se equivoque cuando evalúa datos y suposiciones, sino que el narrador miente para ocultar los problemas encontrados en el punto 1 o por cualquier otro motivo.
8. Tú eliges entre suspender el juicio (de lo que no se puede hablar, mejor callarse), creerte lo que te convenga, es decir, que encaje con tus pre-juicios (juicios antes de la observación) o aportar una versión alternativa (sin necesidad del "si no tiene nada que decir, no venga a decirlo aquí").
9. La versión alternativa puede tener las mismas características que las recién descritas solo que escogiendo otros datos observables y utilizando otras suposiciones.
10. La forma más sencilla de suprimir una versión que no gusta es la de insultar a su autor, descalificándolo y practicando el "machismo discursivo" (atención a los adjetivos: suelen ser el mensaje)

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