jueves, 2 de junio de 2016

Comercio de armas

Hay algunos comercios que ayudan a entender este mundo mejor que las proclamas retóricas de unos y otros. Por supuesto, el comercio financiero, el más claramente globalizado, que no conoce fronteras y que, en general, funciona muy por encima de los intereses de los países supuestamente soberanos. Encima es legal. Después están los intercambios comerciales ilegales como el narcotráfico y el tráfico de personas. Finalmente, está el comercio que puede ser legal o no. Me refiero al de los equipamientos y, claro, al de las armas.
En todos ellos hay una mezcla de apariencia de mercado (oferta, demanda y demás mitologías) y de práctica "subterránea" que incluye la corrupción, la manipulación de la demanda, el uso keynesiano (pero invertido y pervertido) de la oferta. Y en todos ellos, de una manera u otra, aparece ese "enemigo" del mercado (según los librecambistas fundamentalistas) que es el Estado y también el otro enemigo (del que se habla menos) que es la gran empresa monopolista o en oligopolio. Cualquier cosa menos mercado libre.
Como un caso menor, puede jugarse con el mapa que proporciona el Centre Delás sobre el comercio de armas español: qué armas y de qué tipo han ido a qué países en qué años (esto último es particularmente importante si el año coincide con un enfrentamiento armado en el lugar importador). Esto último tiene su importancia ya que convierte la transacción en, por lo menos, ilegítima.
Digo que es un caso menor porque las exportaciones españolas no tienen comparación con las estadounidenses, rusas, chinas, centroeuropeas. Pero eso no quita para que tengan mucho sentido las campañas del Centre sobre los bancos que participan en tales comercios y que pueden verse en la página que cito.

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