martes, 30 de junio de 2015

La guerra de los drones

Se puede jugar con este mapa preguntándole quién está preparándose para construir drones (zánganos teledirigidos) con objetivos militares, quién los tiene ya y, sobre todo, quién los ha usado ya en combate (lo de combate es un decir cuando lo que sucede es que algo inesperado te dispara y te mata sin que haya habido declaración de guerra y sin que se cuenten los "daños colaterales", es decir, los muertos que, encima, tienen todavía menos que ver con el asunto. Pero: disparan sin saber si tú estás donde ellos creen que te encuentras, y si aciertan, aciertan. No es broma).
Según el mapa, España los está produciendo y está desarrollando los de tipo armado.
Si yo entiendo bien, se trata de armas básicamente agresivas, no defensivas. Concentran, así, toda una doctrina militar agresiva.

lunes, 29 de junio de 2015

Terrorismo interno

Una página  sobre las acciones violentas de extremistas diversos en los Estados Unidos. Distingue entre jihadistas y no-jihadistas (básicamente, extremistas de la derecha) y presenta abundantes datos al respecto. Me ha hecho pensar el dato sobre número de tales personas (hay más yihadistas que no-jihadistas) y sobre el número de víctimas mortales producidas por cada uno de los grupos (los jihadistas tienen un récord menor de muertes frente a los no-jihadistas, que ganan en muertes). 
Obvio: los yijadistas son llamados comúnmente "terroristas" mientras que los no-terroristas son llamados de diversas maneras "locos", "no integrados", "marginales", pero raramente "terroristas". Esta página es diferente. Habla de individuos y de muertes producidas por ellos, clasificándolos como ya he dicho.
En Francia, un decapitado. En Túnez, extranjeros. En Kuwait, herejes desde el punto de vista de los entrenados en la santa intransigencia. Entiendo la importancia que se ha dado a los dos primeros, pero el significativo es el tercero. Ni siquiera en el segundo van contra "nosotros", Van contra el país díscolo, casi hereje o cismático.

domingo, 28 de junio de 2015

Sexta extinción

Dicen aquí que estamos en ello y se atreven a hacer estimaciones de las especies que van a desaparecer y que están desapareciendo. Los efectos, dicen, serán particularmente devastadores en tres generaciones. La de mi nieta, supongo.

sábado, 27 de junio de 2015

El petróleo no es para siempre

Con independencia de cuándo y cuánto va a volver a subir su precio (que no es asunto intrascendente para los europeos en general y para los españoles en particular), la cuestión es saber cuándo se va a terminar o, por lo menos, cuándo el consumo va a ser a costa de los yacimientos conocidos, que es lo que llaman "pico del petróleo" (peak oil).
En el contexto de esas elucubraciones venimos a saber que Arabia Saudita, máximo exportador de momento, está pensando en invertir cantidades enormes de dinero en ¡energía fotovoltaica!. Según cuentan aquí no solo para su consumo interno sino también para la exportación. 
Exceso de codicia o conocimiento de causa.

viernes, 26 de junio de 2015

Cambio climático irrelevante

Aconsejo dar un vistazo a este artículo poblicado en The Lancet (hay que registrarse, eso sí, pero es gratis aunque limitado) sobre los efectos del cambio climático sobre la salud de los habitantes de este Planeta. El resumen gráfico es este que copio y pego:
Claro, claro. Siempre se puede decir que eso del cambio climático es un "hoax", algo que ni existe ni existirá. Vale. Estos lo dan como un hecho.



jueves, 25 de junio de 2015

Cita citable

Encuentro aquí este texto que copio y pego. Está al final de un artículo sobre la reciente reunión del G7.
En el libro “Ay Europa”, Junger Habermas afirma que Heidegger representa una tradición aristocrática alemana que se arroga un acceso privilegiado a la verdad; cuando deberíamos buscar un lenguaje más modesto, destinado a enmarcar las sorpresas que nos provoca el mundo y a practicar una incesante autotransformación de nosotros mismos como sujetos activos, autónomos y creativos, capaces de intervenir en mundo hipercomplejo.
Confieso que no he podido entender a Habermas aunque lo intenté fugazmente. A Heidegger ni lo intenté. Pero encuentro que esa actitud de los que se arrogan un acceso privilegiado a la verdad no se encuentra solo en Alemania. En política (en la española por lo menos) es muy frecuente y ya hice una referencia aquí junto a mi preocupación por lo difundida que está dicha actitud, peligrosa donde las haya ya que legitima al que detenta la Verdad Absoluta a hacer todo tipo de tropelías y bondades sin otra legitimación que venir apoyada y autentificada por dicha Verdad. De todos modos, coincido con el autor del texto: un mundo hipercomplejo, sorprendente y cambiante no puede producir, si se es fiel a lo que se observa, más que individuos autónomos (lo de activos va en modos de ser y lo de creativo se nace y pocas veces se hace). Se puede saber a favor de quién se está, pero siempre bajo el principio de "amigo de Platón, pero más amigo de la verdad", aunque no de la Verdad Absoluta que la complejidad del mundo contemporáneo no permite.

miércoles, 24 de junio de 2015

Entre la indignación y la esperanza

Habrá quien no recuerde lo que fueron manifestaciones masivas en nuestro entorno. O porque la memoria es muy selectiva o porque no habían nacido o porque prefieren no recordar, pero ha habido, en los tiempos recientes, cinco grandes manifestaciones, algunas de las cuales en común con otros países y otras con reconocido impacto en los medios de fuera del país. Mucha gente se echó a la calle aunque no vendrá mal recordar que “manifestación masiva” no significa necesariamente “manifestación mayoritaria”. Ninguna lo fue, no nos engañemos.
Se puede empezar (y después explico por qué comienzo aquí) por la manifestación del "Nunca mais" (2002), el rechazo frontal a un accidente a todas luces evitable y cuya gestión informativa por parte del gobierno de entonces hizo irritar todavía más a los ya irritados por el chapapote. La imagen de aquella recogida seguro que el lector la recuerda si tiene la edad apropiada.
Estuvo, después, el "No a la guerra" (2003), compartida (la manifestación) por numerosas personas en todo el mundo y cuyos ecos llegaron hasta el sector del cine español y sus premios. Se trataba de expresar, en ambos casos, la rabia que producía ver cómo se iba a invadir un país, Irak, con argumentos que entonces muchos suponían falsos y que la historia posterior ha demostrado que, efectivamente, eran archi-mentiras que ocultaban intereses inconfesables. Tal vez haya sido la manifestación con más participantes a escala mundial. Los efectos son conocidos: el PP ganó las elecciones municipales inmediatas y el cuarteto de las Azores se salió con la suya aunque probablemente el 95 por ciento de la opinión pública mundial estuviese en contra. Pero, ¿a quién le importa la opinión pública?
La manifestación después del 11-M, lo de Atocha (2004), tuvo también sus elementos curiosos. Por supuesto, sigue habiendo quien piensa que fue ETA tal y como se trasmitió desde el gobierno a las embajadas españolas en todo el mundo. Después parece que fueron yihadistas que merecieron un repudio relativo. Relativo porque las versiones oficiales no coincidían. Pero sí parece que la pésima gestión comunicativa por parte del PP estuvo detrás del efímero triunfo de Zapatero (atribuirlo solo a la mala gestión comunicativa del PP parece exagerado, pero sí es presumible que tuviese algo que ver y no tanto las fantasiosas teorías de la conspiración que todavía colean de vez en cuando).
Finalmente, tenemos el 15-M (2011) y su posterior "Rodea el Congreso" de 2012, con una aparente reducción del activismo si se exceptúan las Marchas de la Dignidad (22-M, 2014 y 2015) con efectos claramente discutibles. Lo de la aparente reducción constatada ha sido explicado, en parte, por la aparición de partidos políticos que canalizaron la indignación.
He comenzado mi lista por el caso gallego porque me parece que es el primero en el que la autoconvocatoria a través de internet empieza a tener su importancia. Indignados de diverso tipo, críticos con lo que está sucediendo, indignados por los efectos de las malas políticas, airados por casos de acción-reacción (sin llegar a la policía estadounidense matando negros) comienzan a indicar un cambio en el consenso social y el cambio institucional que se está consolidando.
Preguntas: Los internautas ¿tienen mayores tasas de abstención electoral que el resto? Parece que sí ¿Tienen el doble de asociacionismo que el resto? Sin duda ¿Consiguen superar el hecho de que 8 de cada 10 ciudadanos obtiene su información política a través de la televisión únicamente? Ni remotamente: están en franca minoría ¿Confundimos el ciberactivismo con el clickactivismo, los que usan la red para llevar acciones en el mundo real y los que creen que haciendo click en el punto apropiado ya están cambiando el mundo? A veces: el activismo a través de la red no es lo mismo que un simple click en la página de los activistas.
Sí me parece claro que las sucesivas olas de indignación se han ido consolidando pero no para quedarse sino para, de alguna forma, dar paso a la esperanza. Si están en lo cierto o no, el tiempo lo dirá. Ya hay indicios en la dirección contraria. De hecho, podría suceder como ya pasó con los hippies de los años 60, aquel movimiento pacifista, contracultural y libertario que fue progresivamente incorporado al sistema que detestaban del mismo modo que la ameba emite pseudópodos para hacer propio un cuerpo extraño. Indignación, esperanza y vuelta a empezar son tres posibilidades. Pero igual esta vez la cosa cambia. Nadie puede saberlo y menos si confunde sus deseos con la realidad, cosa frecuente.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Si molesta la realidad, se cambian las estadísticas

Sucede ahora por enésima vez. El gobierno británico, ante el aumento de pobreza infantil, está barajando la posibilidad de cambiar el modo con que se define y se cuantifica tal realidad. Para reducir tal "pobreza", por supuesto.
Lo mismo se puede hacer, por ejemplo, con el desempleo, si empleado es el que, en la última semana, ha tenido unas horas de trabajo precario y, evidentemente, a tiempo parcial. La estadística lo dará como "empleado" y así, el caso español es paradigmático, el desempleo disminuye. Ninguna novedad: la después Lady Thatcher hizo lo mismo.
Si un PIB parece que está disminuyendo, nada mejor que estimar el aporte que las putas y los narcotraficantes hacen a la riqueza nacional, incluir sus "transacciones" en el cálculo oficial del PIB y regocijarse por el aumento de dicha variable. Que se lo digan a la Unión Europea.
Si el número de pobres, a escala mundial, parece excesivo, nada mejor que introducir un nuevo y fantasioso criterio para definir pobre a alguien. Ya no será quien no alcance 1 dólar diario (eso sí, a paridad de poder adquisitivo, que un esoterismo de este tipo siempre ayuda a la credibilidad), sino 1,25, que es una cifra más apropiada para reducir el número de pobres (si es que ser pobre es eso). Lo hace el Banco Mundial con toda seriedad.
Hay un medio óptimo para gestionar realidades molestas: evitar las estadísticas. Es el caso de los asesinatos cometidos por policías estadounidenses contra detenidos, sean blancos o negros, que eso no hace aquí al caso.
La regla general ante una estadística (pública o privada, por ejemplo de una ONG) es muy sencilla: si va en contra de los intereses del emitente, las probabilidades de que sea correcta aumentan. Si, por el contrario, favorece al emisor, lo primero que hay que hacer es dudar. Incluso cuando una ONG dedicada, por ejemplo, a la defensa del ornitorrinco expone sus estadísticas sobre la disminución del número de tales animalillos. Siempre se puede suponer que un efecto colateral de tal estadística es legitimar la existencia de tal ONG. No digo que su dato sea falso. Digo que el principio metodológico a aplicar es, de entrada, la duda.
Cierto que más vale tener una mala estadística que ninguna. Pero hacer un alarde econométrico a partir de datos tan manipulados es, cuanto menos, inocente e indigno de reputados académicos. O cómplice.
En otro orden de cosas, la preocupación por el "default" de Grecia oculta un hecho constatable: que hay países cuyo "default" es más probable aunque, tal vez, su efecto inmediato sea menor, pero no por ello intrascendente. Que se lo digan a la portada de The Economist

(Añadido el 25: Una crítica inglesa a la cínica (dice) propuesta británica de cambiar la definición de pobreza infantil y el modo de cuantificarla)

martes, 23 de junio de 2015

El talento y el éxito se pagan

Es lo que se dice. Los altos salarios de los altos ejecutivos tienen que ver con su mayor talento y con los buenos resultados obtenidos gracias a su gestión. Parece que no es cierto. Por lo menos en los Estados Unidos.

Grexit

No tengo ni idea de en qué puede terminar esto ni tampoco sé qué consecuencias puede tener cualquiera de las posibilidades o escenarios que se abren para Grecia y para la Unión. Quiero decir, que soy normal, aunque me asombra la rotundidad con la que algunos expertos anuncian lo contrario de lo que dicen otros expertos, todos ellos de reconocido prestigio y amplio currículo académico y periodístico.
Aquí encuentro alguien que prefiere hacer de notario y levantar acta de cómo se está presentando a los griegos malos, derrochones, perezosos y desorganizados frente a unos exquisitos funcionarios formales, educados, inteligentes, serios, trabajadores y dedicados a volver a reunirse. Sí parece que los griegos quieren salvar lo que pueden de este naufragio en el que procuran que los mayores damnificados no sean precisamente "los de abajo". Y sí parece que los funcionarios, con su displicente defensa de las "normas", quieren salvar no se sabe bien qué. Unos dicen que la Unión. Otros, que los bancos acreedores. Los de más allá, una ideología (neoliberal, dicen). Y hasta hay quien dice que lo que quieren es salvar su puesto ya que lo que miran no es la Unión sino a su electorado local, convenientemente masajeado mediáticamente.
El anterior artículo que cito (el "notarial", para entendernos) también levanta acta del desfase producido entre las intenciones manifestadas por los Padres Fundadores de la Unión (europea, por supuesto) y las prácticas observables y, en todo caso, los resultados constatables. Pase lo que pase con Grecia, la situación muestra hasta qué punto la Unión ha fracasado en sus intentos iniciales y que el nacionalismo europeo ha quedado como una bonita historia destrozada por los nacionalismos estatales y, ahora, por los sub-estatales. 
Ayer las televisiones españolas se alborozaban con la constatable subida de las bolsas europeas que ya descontaban el éxito de la negociación (las bolsas, decía un comentarista, se adelantan a la política. No está mal como caracterización del sistema). Olvidan que las bolsas no son solo beneficio económico sino búsqueda del poder en las empresas mediante el accionariado. Pero qué le vamos a hacer. Suceda lo que suceda, será un éxito que, en ningún caso, expone el primer ministro español, afectará a la España que sí cumple todas las normas posibles y alguna más. Y a ver qué dicen cuando se plantee el referéndum británico.
(Añadido el 24: artículo del Newsweek comentando hasta qué punto el asunto de Grecia pone de manifiesto las debilidades del proyecto europeo -chapucería, diría yo-)
(Añadido el 29: si las bolsas se adelantaban a la política el otro día esperando el éxito de la negociación, ahora las bolsas europeas caen ante el temor de que Grecia salga de la zona euro. Ganas de encontrarle lógica a lo que no la tiene)

lunes, 22 de junio de 2015

Misión cumplida

Se recuerda aquí lo que parece que es mejor no recordar: la inmensa chapuza que fue la invasión de Irak, anunciada con mentiras o, por lo menos, falsedades y llevada a cabo con pretensiones imperiales hasta aquel "misión cumplida" que acompañó a Bush II (ahora viene Bush III) anunciando el fin de la guerra. Bueno, la guerra sigue, pero lo que no se recuerda es que se han dejado 505 bases estadounidenses en el terreno. ¿Megalomanía? Encaja con la aparente psicología del cuarteto de las Azores ¿Gasto público para ejecutores privados? Encaja con la corrupción rampante en, por lo menos, algunos (en plural) de los gobiernos allí representados.
Nunca se dirá suficientes veces si añadimos Afganistán: de aquellos polvos vinieron estos lodos. Es ya un lugar común citar a Brzezinski y recordar que el yihadismo fue predicado y fomentado por los occidentales (no solo estadounidenses) cuando el Ejército Rojo corrió en ayuda del gobierno comunista de Afganistán. Se trataba de que los "rojos" tuvieran también "su" Vietnam. "Nuestro hombre" "on the spot" era un saudí que llevaba la contabilidad de los fondos que llegaban para luchar contra los "rojos" en una base de datos. La base, en árabe, es Al Qaeda. Y el saudí era Osama ben Laden. Que después, como tantos otros -Noriega, por ejemplo-, sucumbieron ante el complejo Frankenstein y se levantaron contra sus creadores generando dinámicas propias (el Estado Islámico -DAESH en sus siglas árabes ISIS en sus siglas inglesas que se suelen utilizar en español- surge de Al Qaeda y, originalmente, también recibe ayuda occidental contra Al Qaeda y contra el sirio Bashar al-Asad)
¿Misión cumplida? ¿Cuál?

domingo, 21 de junio de 2015

Objeción de conciencia

Es ilegal, pero es legítima. Te castigan por hacerla, pero tu conciencia te absuelve. No me refiero a la alcaldesa de Barcelona que habría dicho estar dispuesta a desobedecer determinadas leyes. Me refiero a la carta que 45 estadounidenses, veteranos de guerra, ha dirigido a lo operadores de "drones" (zánganos) para que hagan tal objeción de conciencia ante operaciones de asesinato "a distancia" y sin juicio previo en una "guerra" no declarada. Es decir, que se nieguen a ser unos asesinos como les mandan sus superiores. No supongo que los firmantes sean "antiamericanos". Sencillamente, se refieren a cosas observables, como las muertes de civiles sea por "daños colaterales" o por "error en la misión". Entiendo a los que llaman "antiamericanos" a los que no aceptan la hegemonía estadounidense ni sus fines ni sus métodos. Pero llamar asesinato al asesinato y declararse en contra de tales actos no me parece que sea "antiamericano", sino propio de estadounidenses que no quieren avergonzarse de lo que su gobierno hace en nombre de "we the people". Pero la política de los gobiernos es la de llamar "anti..." a los que les critican lo evidentemente criticable. Pasa en muchos otros gobiernos centrales o regionales. En España sin ir más lejos. Solo que ahí no hay "drones" que yo sepa.

sábado, 20 de junio de 2015

Terrorismo doméstico

El Southern Poverty Law Center ha emitido un comunicado a propósito de la muerte en Charleston de nueve personas a manos de un muchacho que decía que "tenía que hacerlo", que los negros "violan a nuestras mujeres" y "se están adueñando del país". Los enlaces del comunicado son también de mucho interés para poner las cosas en su sitio.
No niegan sus autores la preocupación por el terrorismo yihadista, visible y audible en el país, pero recuerdan lo que el terrorismo doméstico de extremistas racistas está produciendo, por lo menos desde la explosión de Oklahoma City de hace 20 años. 
Aunque los datos son viejos, este gráfico publicado esta semana por The Independent indica  con claridad quiénes son los destinatarios principales de los crímenes de odio:
No extrañe, entonces, que los negros desarmados corran el doble de riesgo de ser matados (asesinados) por la policía que los blancos desarmados.


Eso sí: como hay más blancos que negros, la policía mata a más blancos que negros. Pero es la proporción lo que es chocante. Volviendo al tema, ese sí que es un curioso terrorismo interno.
La mala noticia es que la confianza en la policía ha decaído en los Estados Unidos. La buena noticia es que, siempre según Gallup, está entre las instituciones en las que más confían los estadounidenses encuestados.

viernes, 19 de junio de 2015

Ciencias sociales útiles

Un amigo me hace llegar un texto de Libération del que no me resisto a copiar y pegar su comienzo:
[les sciences sociales]s’efforcent de comprendre le monde dans lequel nous vivons, parfois d’agir sur lui, en prenant une distance salutaire à l’égard du commentaire immédiat des médias comme des manifestes idéologiques, y compris lorsque ceux-ci se parent des signes extérieurs de la scientificité. Les sciences sociales n’ont pas pour vocation de distribuer des leçons de morale, mais de fournir aux citoyens des outils pour penser et agir dans un monde incertain.
Comprender el mundo, desde una distancia saludable frente a los medios y los manifiestos y no dar lecciones de moral (esos "debe" o "debería" o, peor, "debemos") sino proporcionar instrumentos para entender un mundo plagado de incertidumbres.
Mala cosa es, dicen sus autores -académicos-, buscar solo lo útil (Ahí se equivocan: hacen falta los que no se preocupan de lo útil, pero el empleo se consigue subrayando lo útil que pueden tener las ciencias sociales. Si, situados, quieren que los demás no consigan empleos y se sitúen, no me parece un jogo bonito).
Si comparto lo negativo que puede ser lo "de transformer ainsi le projet politique et émancipateur que les sciences sociales ont hérité des Lumières en prophétisme académique". Hijas de la Ilustración que, a veces, se convierten en profetismo académico con lo que pierden el carácter emancipador que tuvieron en sus orígenes.
Pero sin sociocentrismo ni presentismo, comparando, con distanciamiento crítico frente a sus objetos en los que difícilmente se da una clara distinción entre observador y observado.
No suelo referirme a la disciplina que me dio de comer tantos años, pero este artículo me ha hecho reencontrarme con viejas manías sobre el Scilla y Caribdis que tiene el dar clase con visión crítica sin perder de vista que los estudiantes van a salir al mercado laboral.

jueves, 18 de junio de 2015

Identidad racial

Una líder en una asociación de defensa de los derechos de los negros en los Estados Unidos ha sido acusada de no ser negra.
Lo dicen sus padres biológicos y aportan como prueba fotografías que la muestran totalmente blanca y rubia.
Al margen de historias personales complicadas y relaciones familiares todavía más complicadas,¿puede una no-negra dirigir una organización pro-negros? ¿Puede una no-negra declararse negra a todos los efectos?. Respuestas para elegir:
1. Respuesta de la interesada y ante la televisión. "Me identifico como negra. Nada blanco sirve para describirme". La identidad es resultado casi de una opción. Uno se identifica casi como quiere.
2. Respuesta militante. Eso es destructivo para los que no pueden elegir y tienen que ser negros porque así se les llama. Uno se identifica con lo que puede o con lo que le obligan a identificarse.
3. Respuesta escéptica. Dejen a la chica en paz y que sea negra si quiere serlo. Al fin y al cabo, la "raza" es uno de tantos mitos con los que convivimos. Un invento sin base alguna como han afirmado numerosos científicos de diversas disciplinas.
4. Respuesta extrema. Todo eso de la empatía está muy bien, pero no es aceptable adjudicarse el dolor de los otros para conseguir empleos, becas, fondos que tendrían que haber ido a los auténticamente negros y no para ese narcisismo victimista. El alcalde piensa lo mismo.
Me inclino por la respuesta nº 3. Pero tiene sus problemas:
1. Que sigue siendo frecuente que no dejen a los negros bañarse en piscinas de blancos. Para ser un "mito" tiene efectos muy visibles.
2. Y mucho más cuando en Charleston un muchacho de 21 años (blanco) entra a tiros en una iglesia de negros y mata a nueve de ellos.
Hay, a lo que se ve, diferencias entre identidad (qué soy yo) y etiquetado (qué es este). La raza puede ser un mito, pero el etiquetado de las personas como miembros de una determinada raza (aunque sea inexistente) tiene efectos reales. Obviamente, la fiesta no se ve igual desde fuera o arriba que desde dentro o abajo. Aquí hay otro caso según Gallup:



miércoles, 17 de junio de 2015

Voto de calidad

El espectáculo de los pactos en municipios y autonomías ha sido un buen entrenamiento para el que nos espera después de las próximas elecciones generales. Es lo que tiene el fin del bipartidismo. En estos pactos, como intenté exponer hace unas semanas, intervienen tres elementos y es bueno preguntarse por los tres que entran en juego, a saber, la ideología, los intereses y el poder, y cómo se relacionan entre sí.
En teoría, las coaliciones se forman entre los de ideología afín. No tiene sentido que, por ejemplo, Ciudadanos pacte con el PSOE en Andalucía y con el PP en Madrid. Pero pasa.
El otro elemento a considerar es la semejanza de intereses. Me refiero a los intereses que dicen defender y que hace que desde posiciones conservadoras se genere pánico (en parte manipulado) sobre lo que puede hacer Podemos y, desde las contrarias, se produzca un desencanto al ver que el PP va a seguir erre que erre o que el PSOE no se acabe de definir a este respecto.
Sí se define, como los demás partidos, en el tercer elemento: el de la búsqueda del poder, cosa que, al fin y al cabo, es para lo que están. Los críticos internos de Podemos no acaban de entender que si juegas al mus (elecciones) no puedas decir “jaque mate” (cambio social), que es otro juego.
Lo que no me esperaba es que apareciese el “voto de calidad” como argumento para lograr el poder a través de las correspondientes pactos. La expresión se utilizó, después de las primeras elecciones generales, por parte del Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván. Sus resultados no alcanzaron el nivel que sus dirigentes esperaban y entonces recurrieron a afirmar que, aunque no habían tenido la cantidad de votos esperada, sin embargo sus votos habían sido de una gran calidad.
A toro pasado, no vendrá mal reconocer que el recurso al “voto de calidad” refleja un cierto elitismo por parte de los que lo usan. En democracia, todos los votos tienen la misma calidad, todos valen lo mismo, y lo único que cuenta en si van unidos a más o menos votos en la misma dirección. Guste o no guste, suena a aquellos orígenes de la democracia cuando no podían votar los no propietarios de tierras, los analfabetos, las mujeres o, en su caso, los indígenas. Y no hay que remontarse mucho: en Bolivia los indígenas pudieron votar desde 1952 y en Suiza las mujeres pudieron desde 1971 en las elecciones nacionales. Un elitista tendría que acabar reconociendo que si pobres, ignorantes, indios y mujeres pueden votar, todos los votos valen lo mismo que el suyo. No hay “calidad” que valga.
Sin embargo, el argumento del “voto de calidad” se ha escuchado en el mercadeo de los pactos, desde Zaragoza (Podemos) a Valencia (Compromís): “mis” votos valen más que los votos de los demás aunque mi partido haya quedado tercero o cuarto. O incluso si hubiese quedado primero o segundo. Declaraciones marginales tal vez, pero no por ello menos significativas.
Plantearlo a estas alturas implica una cierta presunción por parte del que lo esgrime para lograr el cargo que le apetece. Esperable. No me preocupa. Ha habido argumentos todavía más peregrinos en esta contienda postelectoral. Lo que me preocupa es algo que podría reflejar, a saber, la difusión de la idea de que el partido en cuestión ha sido investido de un manto que le da el saberse monopolizador de la Verdad Absoluta (en ideología) o de defensa de los Intereses Absolutos. El saberse (creerse, más bien) propietario de la Razón Absoluta es un peligro para la democracia venga de saberse vocero de los descamisados (sans-culottes), representante de la raza hitleriana, portador del sentido de la historia (el “libertad ¿para qué?” que habría soltado Lenin), cosa que daría a sus votos (o no-votos) una calidad que se la pueden negar a los restantes.
Entre los políticos (profesionales o aficionados) sería deseable la práctica de la duda metódica. Lo contrario es menos democrático. Y peligroso. De todos modos, estas “revoluciones” hay que evaluarlas no en el momento del triunfo, que siempre es entusiasmante o acongojante. La evaluación hay que hacerla, por lo menos, al año de haberse producido la “revolución”, cuando el suflé haya bajado a su estado real.
(Nota: Voto de calidad, según la wikipedia, también es “el voto dado por el funcionario que preside un consejo o cuerpo legislativo para resolver un empate y que solamente puede ser ejercido cuando tal empate se produce”.)
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

miércoles, 10 de junio de 2015

Singapur

Apareció en dos contextos. En uno, se supo que uno de los clanes mafiosos que han esquilmado el erario público estos años, llevaban el resultado de sus robos precisamente a Singapur. Tuve que recordar el libro de Jean Ziegler, “Una Suiza por encima de toda sospecha”. Porque el hecho es que aquellos arrebatacapas también ponían a buen recaudo sus comisiones (3%, 5%  etcétera) en el igualmente puerto discreto de Suiza, puerto en donde acaban por recalar estos barcos piratas.
El otro contexto en el que apareció la ciudad-estado fue un artículo, en prensa madrileña, en el que se ensalzaban las virtudes de tal lugar aunque con un extraño tufillo: leído con mala intención, no era fácil sustraerse a la impresión de que el autor quería demostrar, mediante ese ejemplo, que para el crecimiento económico la democracia puede llegar a ser incluso un obstáculo. Si yo lo entendí bien, la tesis subyacente era que si algo demostraba Singapur era que se podía tener una economía boyante bajo un sistema no exactamente democrático. Y que lo primero era lo importante.
Prescindo de lo sospechoso que resulta argumentar con un solo ejemplo y añado, a lo que, necesariamente, incluía el artículo, lo que algunos colegas de allí me han comentado sobre los excesos policiales que van desde castigar a quien tire una colilla al suelo a obligar a cortarse el pelo al joven que quiere llevarlo largo, pasando por las visitas policiales a padres de estudiantes que no cumplían determinadas normas o ¡tenían sobrepeso! Dejémoslo en peculiaridades locales y vayamos a lo que se puede saber comparando con otros países.
Si se trata de crecimiento económico (el del PIB), el último dato del Banco Mundial que he encontrado para Singapur es de un 3,9 que ya lo quisiera para sí el Reino de España. La China, 7,7 y el Congo 8,5. Valgan como contraejemplos. Pero, pero... la tasa era positiva, sí,  pero con un ritmo claramente decreciente según esta fuente: desacelerados desde el 15 por ciento que tuvieron en 2010, aunque, eso sí, no tanto como España.
Tanto los que quieren defender su postura con ese indicador, el PIB, como los que quieren atacar la del contrario, suelen olvidar las debilidades del mismo al no considerar el trabajo doméstico, tener extrañas reacciones ante una guerra o no poder, por definición, “medir” el dinero en negro. Pero es lo que hay. Existen, sin embargo, algunos indicadores que reflejan mucho mejor la evolución de un país. Por ejemplo, la mortalidad infantil en los primeros años de existencia que eso sí muestra cómo está funcionando una sociedad.
Ahí también destaca Singapur, aunque los datos de la ONU y de la OMS no siempre coinciden. La tasa de mortalidad de menores de un año (por 1.000 nacidos vivos) giraba en torno al 1 por 1.000 (España, algo más del 2) según unas fuentes y de algo más del 2 (España, casi el 4) según otras. Comprendo que no es fácil “medir” un asunto así (más complicado es lo del PIB y nadie se rasga las vestiduras). Pero lo que resulta fuera de discusión es la impresionante disminución de tal tasa para Singapur que, en 1955 rondaba los 60 por 1.000 si se la compara con la de España (63 en 1955 y casi 4 ahora como ya he dicho). Si es por rangos, Singapur ocupa el primer puesto en lo que a este indicador se refiere mientras que España ocupa el puesto 13, que no está nada mal, pero que queda a distancia de Singapur.
Claro, se dirá, van bien porque allí van dineros (más o menos “negros”) desde otros países. Sus dineros tienen que ver también con lo producido fuera. Así, cualquiera va bien. Completemos entonces el cuadro.
Primero, con lo positivo como es la felicidad expresada por sus habitantes, directamente o a través de otros indicadores. Para lo que nos ocupa, Singapur es el 24 país más feliz del mundo (entre Venezuela y Panamá), muy por encima de las Españas (puesto 36).
Mi pregunta es cómo compaginar esos magníficos datos con, por otro lado, el hecho de que sea el trigésimo país más desigual (en términos de renta) del mundo, entre Bolivia y Malaysia. España el 96, detrás de Polonia. Y de esta fuente me fío más que de las otras: la CIA.
¿Crecen mucho, aunque perdiendo fuelle, con mucha desigualdad y, encima, son felices? Curioso. ¿Qué tiene que ver todo esto con el “España va bien” o el “España va mal”? Nada. Absolutamente nada.
(Publicado hoy, sin los enlaces, en el diario Información -Alicante-)

sábado, 6 de junio de 2015

EI, ¿cuál es la verdad? (periodística, por supuesto)

En un post anterior sobre el tema recogía las dudas de algunos periodistas sobre lo que se estaba diciendo sobre el Estado Islámico y su posible acceso a las armas nucleares. Allí, y bajo  un escéptico "Todo es posible" hay un enlace a un artículo del Newsweek insinuando que Assad y el EI están en connivencia a pesar de estar enfrentados en una guerra que parece civil (sin olvidar el origen y apoyos iniciales del tal EI). 
Ahora es  el New York Times el que insiste en lo mismo y hay quien propone una interpretación curiosa: lo que hay que preguntarse no es sobre los hechos; si son reales o no, eso no importa; lo que importa es la utilidad que tienen estas noticias que no es otra, dicen, que justificar una intervención estadounidense a gran escala para, primero, pacificar mediante la guerra (rara avis) y, sobre todo, para justificar un "cambio de régimen" quitando a Assad de en medio aun a costa de entregar Siria al EI. ¿Razones? Pregúnteselas al gobierno de Israel.
Tal vez yo no tome partido con facilidad. Me resulta inevitable aunque procure evitarlo. Y es que "amigo de Platón, pero más amigo de la verdad". Y cuando la "verdad" viene confundida y evidentemente manipulada, la mejor opción es la suspensión temporal del juicio, en la esperanza de que alguna vez se conozcan los hechos y se pueda tomar partido y más en asuntos en los que, distintos y distantes, uno no tiene la más mínima capacidad de intervenir. 
No fue así en el caso de la guerra contra Irak. Allí éramos muchos los que sabíamos que nuestros amados líderes (empezando por el cuarteto, que no trío, de las Azores) mentían y el tiempo nos lo ha confirmado.  Hice lo que estaba a mi alcance (por ejemplo, volví a escribir en el periódico local -no es mucho, pero lo mejor es enemigo de lo bueno, como he vuelto a saber estos días-)
En el caso Assad-EI-Al Qaeda y demás, me resulta imposible aplicar la otra regla: ponerme del lado del perdedor o del débil. No sé quién es quién. Sí sé que el gobierno de Israel estaría encantado de que desapareciese el gobierno actual de Siria, no sé si al precio de que el Califato se asentase. Pero eso no es saber mucho. Lo que sí sé es que los muertos no resucitan y el dolor de los que han sufrido tales pérdidas tarda mucho en restañarse.

viernes, 5 de junio de 2015

Empleo y desempleo

¿Puede aumentar el número de gente con empleo mientras disminuye el porcentaje de desempleados? La pregunta tiene trampa y, en todo caso, su respuesta no se refiere a las Españas, donde todo va bien, sino a los Estados Unidos donde, efectivamente, ha aumentado el número de empleados en 280.000 nuevos empleos mientras la tasa de desempleo aumentaba hasta un 5,5 por ciento. Este artículo lo explica, así que no voy a repetirlo. Si no le gusta, véalo aquí.
La próxima vez que el gobierno español se alegre de ese aumento de empleo o mejora de la tasa de paro, piénseselo dos veces antes de dejarse engañar por ese sencillo truco. Sencillamente, piense qué "mide" y quién "mide" y cómo "mide" cada una de esas variables. Más fácil aún: piense qué significa "empleo" y que significa "desempleo". Curiosamente, son independientes.

India y cambio climático

2.500 muertos atribuibles a esta ola de calor (la cuarta o la quinta más mortal de las que se conocen) no son un detalle a pasar por alto. Aquí se reproducen las opiniones de los que atribuyen esta ola al cambio climático. Una vez más, hay que recordar que un hecho puntual como este, por muy dramático que sea, no prueba la hipótesis del cambio climático. Hace unos años, un invierno particularmente frío en los Estados Unidos fue utilizado por los "negacionistas" como argumento contra la existencia del calentamiento global. Sin embargo...
Sin embargo el artículo que cito da un argumento que me parece más contundente: el Panel Internacional sobre el Cambio Climático había propuesto como una de las pruebas de sus planteamientos la posibilidad de una ola de calor en la India como la que están sufriendo, amén de otras consecuencias que también se están produciendo. Y eso es más serio. 
Claro que seguimos lejos de la certeza absoluta, pero por una razón evidente: no existe para nada dentro de ese mundo. Hablan de probabilidades y, en ese sentido, el que se cumplan determinadas predicciones aumenta la probabilidad. 
Por supuesto que los "negacionistas" se aferrarán a la otra parte de la probabilidad y pueden tener razón. El que estén financiados por empresas cortoplacistas no es un argumento en su contra, como no lo es el que los "afrimacionistas" lo estén por instituciones que miran al largo plazo. El argumento es para los científicos y, desde fuera, podemos evaluar sus metodologías. Y sorprendernos de que haya empresas que piensen que si no puedes vencerlos, mejor únete a ellos.
Sin ser científico, me refugio en el argumento "a pari" de Pascal para la existencia de Dios, solo que al revés: la esperanza matemática para dicho cambio es el resultado de multiplicar la probabilidad de que sea cierto por el nivel de mal que conllevaría. Eso no estaba entre los argumentos de Keynes y sus posibilidades económicas para sus nietos (equivocadas en algunos puntos). Pero sí para los míos.

jueves, 4 de junio de 2015

Iglesia, mezquita / mezquita, iglesia

En El País, edición impresa de Madrid, de hoy viene un suplemento en el que la Iglesia Católica hace publicidad a favor de marcar con una x el recuadro de la declaración de la renta (IRPF) con el que se pide que una parte de los propios impuestos vayan a dicha Iglesia. La página dedicada a la conservación del patrimonio artístico que lleva a cabo dicha Iglesia hace una referencia a la Catedral de Córdoba con una fotografía, más o menos, como esta que adjunto:
Resultado de imagen de catedral de córdoba
Ni una sola referencia al edificio en el que está incrustada dicha catedral y que la alberga, a saber, la Mezquita de Córdoba. Nada. No existe.
Este mismo día encuentro un reportaje en el Newsweek sobre Santa Sofía, ahora museo en Estambul, antes mezquita (Ayasofya), antes iglesia cristiana (del siglo VI) y que algunos islamistas pretenden vuelva a ser mezquita. 
Hagia Sofia church, mosque and now museum
La revista, a pie de foto, recuerda que los minaretes, el mihrab y el minbar son añadidos a la estructura cristiana una vez fue islamizada.
Lo que está en discusión, dice la revista, es una cuestión nacionalista que corre en paralelo a la progresiva islamización de una sociedad que había llegado a niveles de secularidad pública sin por ello abandonar el Islam. Separación de "iglesia y estado" que dirían otros.
Me pregunto si el intento sistemático por parte del cabildo catedralicio de Córdoba de borrar la evidente existencia de la maravillosa mezquita tiene que ver con una reconquista cristiana de una sociedad que había llegado a niveles de secularidad pública sin por ello abandonar el cristianismo en lo privado (que incluye bodas y bautizos, aunque en decadencia). La titularidad del edificio (una mezquita con una iglesia dentro o una iglesia rodeada de lo que fue una mezquita) es la que es, aunque se discuta.

Países competitivos

Sigue siendo frecuente el argumento sobre la competitividad de los países. Es un sinsentido. La competitividad se establece entre productos por su calidad, su precio, su disponibilidad, el monopolio o por modas, y los productos son cosas de las empresas, privadas en su mayoría, aunque también las haya públicas. El argumento de la competitividad de los países significa que sus gobiernos ponen en práctica políticas para que sus empresas sean competitivas, por ejemplo, con políticas de empleo o salariales para reducir el precio final del producto y mantener el beneficio de la empresa. También pueden hacerlo fomentando la investigación sea pública o privada para mejorar la calidad o innovar el producto. Los laboratorios y, en concreto, las universidades son un buen camino (obvio: si la política consiste en destrozar las universidades, esta "competitividad" puede verse alterada).
Hay más medios. Por ejemplo, y para los países con capacidad disuasoria suficiente, obligando a otros países a que compren los productos de aquellos países aunque los de estos, con menos poder, sean mejores en calidad, precio, servicio, innovación etc. Pero el que manda manda. Y el que impone cuotas o aranceles mientras obliga a los demás a que no los apliquen, consigue una mayor competitividad (so to speak) para los productos de sus empresas.
¿Se ha dado cuenta del truco de todo lo que antecede? Que los países (es decir, sus gobiernos) pueden hacer unas políticas u otras, a favor de unos o de otros, pero que la competitividad es de las empresas, muchas de ellas multinacionales. Si los pantalones se hacen en Pakistán y los zapatos en España y se venden en el Ecuador, no acaba de estar claro qué significa que cualquiera de los tres países citados sean "competitivos". Claro, los altos directivos procurarán (con corruptelas o sin ellas) que los respectivos países apliquen las políticas que hagan que el producto de dicha empresa multinacional sea competitivo, sin por ello hacer competitivo al país. El futuro es de las empresas, parece. No de los gobiernos.

miércoles, 3 de junio de 2015

Mecanismos de defensa

¿Qué tienen en común la Grecia de Syriza, la Escocia del Partido Nacionalista Escocés y la Cataluña de CiU-ERC que no tiene la Inglaterra de Cameron? Paul Collier tiene su respuesta aunque no incluye a Cataluña, que eso es de mi cosecha. Veamos.
Las personas generan sentimientos de identidad a partir de objetos muy diversos. Por poner casos variados, ese objeto de identificación puede ser un equipo de fútbol con sus hooligans, un partido político con sus células o un pueblo-nación-Estado con sus símbolos. Todos ellos son casos de "identidad compartida", que no "colectiva", que se refuerza, en particular, cuando se siente amenazada desde fuera, o desde dentro por quintacolumnistas.
Esa amenaza externa a la identidad compartida genera diversas reacciones muy parecidas a los mecanismos de defensa que el psicoanálisis enumeró para los momentos en los que la identidad personal se ve en peligro.
Está, por supuesto, el síndrome de Estocolmo, mecanismo con el que el atacado se identifica con el atacante. Sucede desde las clases sociales (los de abajo imitan a los de arriba, que son los que, según Warren Buffet, nada sospechoso de marxismo, llevan a cabo la lucha de clases "desde arriba", la realmente existente) y sucede con los colectivos pueblo-nación-Estado cuando una potencia hegemónica les impone desde formas de ver las cosas a prácticas que favorecen a dicha potencia contra los intereses del país sometido. Collier habla de África, pero se podría hablar también de América Latina (Asia, a lo que parece, tiene otra lógica -no existen las "ciencias sociales" universales-). En otros tiempos, a este proceso se llamaba "autocolonización" y era propio de las élites de los países sometidos, cosa que ya sucedía con las invasiones en América Latina y las "hispanizaciones" de las élites locales.
Pero junto a este mecanismo hay uno particularmente importante para los casos que he planteado al principio: el del rechazo. La Grecia de Syriza y la Escocia del PNE reaccionan contra la hegemonía, respectivamente, de Bruselas y de Londres con exaltaciones de lo propio y rechazo de lo que viene de "arriba" socialmente hablando. Tal vez si Madrid no hubiera sido tan cerril en su intento (fallido) de hegemonía, las cosas habrían ido en otra dirección, cosa que Inglaterra no tiene por qué hacer: es la hegemónica y, a escala mundial, se encuentra en esa "special relationship" con los Estados Unidos con lo que puede plantearse con otros modos la salida de la Unión Europea.
Supongo que, llegado aquí, se ha dado cuenta del fallo de esta argumentación que los independentistas aceptarán en su mayoría. Se trata de los verdaderos sujetos del verbo: no son pueblos-naciones-Estados, sino grupos sociales y políticos los que lleva a cabo la exaltación de la propia identidad frente al hegemónico externo. Son partidos políticos que, en algún caso, responden a intereses de otros grupos (financieros, empresariales, clasistas) o, en otros, consiguen una emancipación ante los mismos haciendo falso lo  del Manifiesto según el cual "el gobierno es el consejo de administración de los burgueses". Plantean como sentimiento lo que en ellos es cálculo racional-electoral.
Evidente, no todos los griegos apoyan a Syriza (parece que dicho apoyo está  reduciéndose), ni todos los escoceses al PNE (el sistema electoral mayoritario deja fuera a muchos) ni todos los catalanes a CiU-ERC (cuyos apoyos también parece que son menguantes, aunque tan importantes como el de los otros dos).
Hay, de todas manera, otros mecanismos de defensa de la propia identidad, sean o no manipulados por élites que hablan en nombre de todo el pueblo-nación-Estado. Por ejemplo, el desplazamiento: el problema está aquí, pero la élite política, social o cultural (y sus combinaciones) hace que porciones importantes de la población crean que el problema es otro, por ejemplo, el "imperio" y, cuando ese argumento deja de ser útil, "Rajoy". Evidentemente, estoy refiriéndome al caso del presidente venezolano Maduro y sus trucos.
La racionalización es también un buen método de afrontar el problema de la identidad en peligro y puede hacerse de muchas maneras: inventándose nuevos objetos (panem et circenses, como bien sabía Franco), elaborando complejas teorías sobre la relación con el hegemónico (incluyendo profecías sobre su desaparición) y hasta mucho más complejas disquisiciones sobre la identidad misma.
No se puede negar la importancia de las identidades compartidas y los modos de gestionar sus problemas. Pero mejor añadir, de inmediato, otros ingredientes que hace que la cuestión de la identidad y los sentimientos que genera pasen a un segundo plano y caiga la hoja de parra que oculta algunas vergüenzas.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Estado Islámico para periodistas y más gente

Este es un buen ejercicio sobre cómo se trata al Estado Islámico (DAESH, ISIS, EIIL) en los medios. Parte de una serie de noticias, este fin de semana, sobre el posible acceso a las armas nucleares por parte de dicha organización. Posible, si no ya efectivo.
El artículo en cuestión procura hacer ver que se trata de un troll y pasa a narrar otros casos en los que los medios (algunos medios) han recurrido a noticias de este porte que llevan directamente al rechazo, miedo, disgusto, asco... Por ejemplo, dice el articulista (y aporta fotos) las, según él, supuestas decapitaciones: las fotografías publicadas no dejan ver el final, pudiendo suponer que se trata de un montaje más.
Sobre las armas nucleares, ni entro ni salgo. Sé que si existen es para ser usadas por lo menos como medio de asustar al enemigo y no veo por qué estos salvajes proporcionan un miedo mayor o menor que los Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Francia, Israel, Corea del Norte, China... igualmente salvajes si uno se pone a ver qué hacen incluso con sus propios conciudadanos o con sus territorios ocupados. Si los del EI tienen dinero suficiente (de dónde venga es algo a preguntarse inmediatamente y la respuesta no es agradable) y hay oferta por ahí de bombas nucleares a buen precio, practican la más elemental regla del mercado de oferta y demanda, hayan o no hayan firmado el Tratado de No-Proliferación (Israel no lo ha hecho).
Lo que me pregunto es, si el artículo tiene razón y se trata de sucesivos engaños, cuál es el motivo de tales "fakes", "trolls", "hoaxes" o como se quieran llamar. ¿Hay una campaña sistemática para demostrar que son los malos-malísimos de esta temporada (después de haber sido de los "nuestros") y que, por tanto, todo lo que se haga contra ellos -incluida una bomba nuclear- estará bien hecho por bien de paz y en defensa de la civilización -occidental, por supuesto-?¿A favor de quién? Del gobierno más o menos títere de Irak, posiblemente. Pero igual resulta que ahora Bashar al Assad e incluso Al Qaeda son buena gente y hay que apoyarles como sea. Todo es posible. El mal menor, dirían los moralistas, en un mundo real y no de principios abstractos.
Tal vez sería más sensato (es decir, más improbable) pensar que ambos bandos practican aberraciones y lo que hay que hacer no es ponerse del lado de uno contra el otro, sea quien sea, sino conseguir que ambos lleguen a acuerdos. Pero eso sería perder el papel de policía global que tiene "occidente" en general y los Estados Unidos en particular. En ese caso, es preferible ponerse del lado de uno para así poder atacar al otro. Y si hay "daños colaterales", pues qué le vamos a hacer. Así es la vida.

martes, 2 de junio de 2015

Revolución en España y otros sitios

Aquí un artículo de una activista de la campaña de Elizabeth Warren para llegar a la Casa Blanca el año que viene.
Junto a otros activistas, ha recorrido España (Madrid y Barcelona básicamente), en estas últimas elecciones locales y extrae seis lecciones que el caso español puede enseñar a otros países, incluido el suyo, los Estados Unidos, claro. Optimista sobre lo que pueden hacer los que han seguido el camino desde "las calles" (el 15M) a las concejalías y eventuales alcaldías en las Españas. Perspectiva femenina incluida (Colau, Carmena, pero sin citar a Aguirre o a Barberá).
Aquí están los Comentarios de Immanuel Wallerstein (cuando esto escribo todavía no han colgado el nº 402, de 1º de junio, pero estarán a punto de hacerlo. Está aquí). 
La óptica adoptada en este texto es comparativa: frente al bipartidismo dominante en muchos países, han aparecido fuerzas tanto de izquierda (Syriza en Grecia, Podemos en España) con un planteamiento diferente y con elementos comunes con otros nuevos partidos, estos de derechas, con triunfos notables desde Alberta a Polonia. También aquí hay lecciones a extraer y el autor las indica al final de su texto. Primero, que no hay que creer que los gobiernos tienen tanta capacidad de maniobra como para hacer esa "revolución". Segundo, que sí que hay un amplio terreno en el que pueden actuar. Y, sobre todo, tercero, si su planteamiento es a corto plazo, van a ver, en cuanto toquen poder, tengan que hacer alianzas o necesiten financiación, que si quieren un cambio tienen que plantearlo a medio plazo y no de inmediato. Tal vez mejor copiar y pegar su párrafo final:
It is only when left protest movements learn how to combine short-run measures to "minimize the pain" with middle-run efforts to tilt the bifurcated struggle for a new system that we can have some hope of arriving at the outcome we desire - a relatively democratic, relatively egalitarian world-system
Nada que ver con los entusiasmos de Erika Sagrans firmante del primer artículo.
Probablemente, ambos son necesarios. Con el primero sin el segundo, tenemos "rebelión en la granja". Con el segundo sin el primero, tenemos "wishful thinking".

lunes, 1 de junio de 2015

Xenofobia selectiva

El rechazo al extraño es un comportamiento que los humanos tienen con otros animales, pero a diferencia de estos, son capaces de superar esa reacción instintiva ante el diferente. 
En las pasadas elecciones locales en las Españas, ha habido algún que otro eslogan xenófobo: que se vayan, que nos dejen con lo nuestro, que no nos contaminen, que somos diferentes (y superiores), que tenemos derecho a lo nuestro y ellos son una amenaza a nuestra identidad etc. etc. etc.
¿Donde está mi problema ante esta animalada? Pues, sencillamente, que es curiosamente selectiva. Que yo sepa, nadie ha dicho que Messi, Ronaldo o Neymar tengan que irse del país. Ni he sabido de campañas xenófobas contra las más que asentadas colonias de extranjeros que viven aisladas del resto de la población (excepto en lo económico) en las Islas Baleares o en la costa mediterránea. Por ejemplo, la colonia de noruegos más importante fuera de Noruega está en la provincia de Alicante donde han podido disponer de Escuela Noruega y consulado noruego (este en las cercanías). Nadie ha levantado la voz contra esos nórdicos, luteranos, de costumbres extrañas, lenguas incomprensibles (algunos no hacen el más mínimo esfuerzo por aprender el castellano y no digamos el valenciano) etc. etc. etc. Y algo parecido se puede decir sobre colonias alemanas en las Baleares o inglesas en la Marina Alta. 
¿Por qué no hay xenofobia contra ellos? Pues porque no se trata de xenofobia sino de interés económico o, si se prefiere, clasismo puro. Es la diferencia entre "moro" y "jeque". Moro es el árabe que viene a buscar trabajo y tiene que contentarse con lo que encuentra. Contra él, sí que habrá xenofobia. Pero si un jeque árabe llega a un hotel de lujo en Alicante (hoy desaparecido, por cierto) y alquila toda una planta imponiendo curiosas restricciones sobre quién puede entrar y quién no y eso por razones religiosas o ideológicas, nadie dirá nada contra él. Contra él no hay xenofobia. 
¿Las propinas son la diferencia? ¿Si hay propina -y si es "generosa", mejor- ya no hay xenofobia?. Los profesionales extranjeros (dentistas, médicos, ingenieros, arquitectos) que vienen a trabajar a un país como las Españas ¿vienen a quitarnos el trabajo a los nuestros? No he escuchado nunca ese tipo de argumento.
Total, llamemos xenofobia a lo que es rechazo instintivo al diferente (fácilmente controlable mediante el razonamiento) y distingamos cuidadosamente el rechazo a "los de abajo" de la aceptación e incluso adulación a "los de arriba" (aunque sean diferentes).
El racismo es otra cosa. Aquí hay un caso reciente a lo que parece, aunque me temo que sea más el "castigo" por un gol aciago que no un acto de violencia racista. No sé. No es buen criterio agarrarse a la primera interpretación que a uno le viene a la cabeza.