sábado, 30 de mayo de 2015

Ayuda militar

El gobierno de los Estados Unidos piensa aumentar su ayuda militar al de Israel de los 3.000 millones de dólares actuales a 3.700 millones, dice Reuters y reproduce The Guardian.
Se mantiene, en esa como en las demás ayudas, el carácter keynesiano (invertido y pervertido, pero keynesiano) que tiene el sector armamentístico en la economía estadounidense.
Se mantiene el apoyo que AIPAC y otros lobbies judíos darán a políticos estadounidenses en las elecciones que se nos vienen encima.
Se dejará claro que, por encima de pequeñas diferencias recientes entre Obama y Netanyahu, la estructura es, por definición, más estable que los eventos y noticias.
No hay novedad. Solo un aumento de 700 millones. 
Ah, y habrá que saber si el gobierno de las Españas obtiene algo a cambio de permitir la presencia estable de soldados estadounidenses en el territorio llamado "nacional". Israel cobra, seguro, algo. Estos españolitos igual se creen que con eso son más machos.

viernes, 29 de mayo de 2015

Que viene el lobo

La decadencia de Occidente, el fin del capitalismo o la conclusión de la hegemonía estadounidense recuerdan el cuento del pastorcillo que asustaba a sus conciudadanos gritando en falso "que viene el lobo". Los paisanos se sobresaltaban y salían a defender sus ganados del inevitable ataque de la bestia de presa. Era falso, como digo, y las buenas gentes regresaban a sus casas después del susto pasado... y a esperar un nuevo aviso del avieso pastorcillo. Pero hubo un día en que, hartos de que les tomaran el pelo, decidieron no hacer caso a la alarma que el pastorcillo levantaba. El problema fue que aquella vez era verdad y por más que el hasta entonces mentiroso gritaba lo de "que viene el lobo", nadie le hacía caso. El desastre fue mayúsculo. 
Muchas veces se han anunciado aquellas decadencias, finales y conclusiones y son muchos, varios en mi entorno, que se muestran abiertamente escépticos ante tales anuncios (les sucede lo mismo con el cambio climático y su argumento es el fracaso de "Los límites del crecimiento"). Pero tal vez, para ambos asuntos, esta vez sí sea verdad. Aquí los razonamientos, análisis y datos sobre el posible fin de la hegemonía estadounidense, lejos ya los días en los que "su palabra era la ley" y habiendo, como hay, abundantes ejemplos de desobediencia grave. Tal vez esta vez el lobo sí que viene. Y hasta es posible que ya esté aquí.
¿Pueden aprender algo del best seller de Paul Kennedy sobre la caída de las grandes potencias -empezando por España-? Lo dudo. Hay demasiado dinero en juego como para preocuparse por la realidad. El dinero ya está buscando otros nidos.

jueves, 28 de mayo de 2015

Muertos por la policía estadounidense

Me refiero a la estadounidense y me pregunto si matan más a negros que a blancos.
Usted elige:
1. Los negros. Unos 500 en lo que va de año (incluye a los muertos por violencias de años anteriores). Aquí los desarmados
2. Los blancos. No hay que dejarse impresionar por la reacción mediática y de los activistas negros. El hecho, se dice aquí, es que mueren más blancos que negros. Cierto que el artículo del Washington Times es un poco confuso y no es fácil aclararse con su argumento. Pero it makes sense, aunque yo no me lo crea.
3. Lo que sí creo es que la policía mata en las calles, a los que tiene bajo custodia y, muchas veces, a personas desarmadas.
Entiendo la discusión entre el punto 1 y el 2. Pero el que me impresiona es el 3.
(Añadido el 1º de junio: Este es el titular de The Guardian:
Black Americans killed by police twice as likely to be unarmed as white people
Insisto: más allá de las diferencias raciales, la cuestión es que mueren desarmados a manos de la policía)
(Añadido el 2: Buena observación aquí: el número de muertos y cómo se cuenta no es solo cuestión de procedimientos sino, sobre todo, de poder, es decir, de quién tiene poder para el levantamiento de datos. Pero muertos por la policía, haberlos haylos)
(Añadido el 4: Aquí los nombres, edad, fotografía y cómo murieron los 470 en lo que va de año)

miércoles, 27 de mayo de 2015

Entender lo que pasa

Cuando no entendemos una movida porque nos faltan datos o porque suponemos, con razones, que sus actores nos mienten, no queda más remedio que recurrir a teorías más o menos trasnochadas con las que arrojar algo de luz sobre la actualidad. Lo dicho vale de cara al mundo de las negociaciones en curso para organizar alcaldías y presidencias de Comunidades Autónomas. Y las teorías a las que me voy a referir son clásicas en los que se preocupan de cómo funciona el sistema mundial, llámese así o llámense "relaciones internacionales" sin que nadie tenga el monopolio del enfoque correcto. Voy a prescindir, pues, de las teorías conspiratorias que todo lo interpretan como resultado de oscuras conjuras clandestinas. Me voy a centrar en tres de ellas y su utilidad para hacerse preguntas sobre el mundo, las pasadas elecciones o el “caso Monedero”.
La primera teoría utilizable corre desde Hegel a Fukuyama. Para ellos, "la historia de la Humanidad es la historia de la lucha entre ideas", así que el "fin de la Historia" (con mayúsculas) se produce cuando una de ellas vence sobre su contraria. Para el sistema mundial reciente, la Historia habría sido la de la lucha entre "capitalismo" (o "liberalismo") y "comunismo", habiendo terminado con el triunfo del primero sobre el segundo, "cautivo y desarmado". Si eso se corresponde con lo realmente sucedido y con lo que sucedió después, podemos discutirlo. Pero también podemos aplicarlo a la lucha entre "ideologías" en lo que se ha llamado "campaña electoral". Me parece que, en este caso, la teoría se aplica todavía menos: las "ideologías" no estuvieron muy presentes y, encima, algunas campañas más parecían (de nuevo) como si fuesen para unas elecciones generales que para ocupar una alcaldía o presidencia. Tal vez esta teoría podría aplicarse al "caso Monedero": lucha entre dos ideas de lo que tendría que ser el partido (eso es, al fin y al cabo, parte de lo que se llama ideología), con triunfo aparente de una de ellas. Fin de la historia (esta vez con minúsculas).
La otra teoría es la de Marx reaccionando contra Hegel. "La historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases", no de las ideas o ideologías. Aplicada al mundo, difícilmente encaja con los hechos, sobre todo desde que desde Rusia se predicó lo del "socialismo en un solo país". Pero sí hace ver una de las debilidades de las interpretaciones de la anterior teoría: demasiado en las nubes, y falta de poner los pies en la tierra. En este caso, las pasadas campañas electorales permitían por lo menos preguntarse por qué intereses concretos (confesos o inconfesables) defendían o iban a defender los distintos contendientes y cómo podrían, llegado su momento, mezclarse entre sí en alianzas, gobiernos de coalición o arabescos como el andaluz. Porque la discusión podría haber sido sobre uso del suelo, trasporte público, gestión política, servicios sociales y esas cosillas que muestran con quién va cada cual. No siempre fue el caso. Pero tampoco en el "caso Monedero" a no ser que se contrapusiese los que estaban a favor de "la gente" o el "15M" a los que tenían como objetivo la ocupación de puestos remunerados llamados cargos públicos electos o nombrados clientelarmente.
Y aquí entra la tercera teoría, la de los que dicen que "la historia de la Humanidad es la historia de las sucesivas hegemonías", es decir, de sucesivos países que han gestionado el sistema mundial en función de los propios intereses (o de los intereses de las respectivas "clases dominantes" o "los de arriba" en cada caso). España (de los Austria a los primeros Borbones), Inglaterra o los Estados Unidos (primero frente a la URSS, peleando no por ideas) habrían sido los sucesivos países hegemónicos en el sistema mundial (con algunos intermedios que no vale la pena discutir ahora). "Quién manda aquí" era la pregunta a hacerse y "quién va a mandar aquí" (cueste lo que cueste) es lo que se planteaba en las diferentes campañas. Ni ideología ni intereses ni vainas: poder, interpretación que también se ha hecho para el "caso Monedero" en su supuesto conflicto con Errejón por ocupar “espacios” en el partido.
La vida académica es, muchas veces, la historia de la lucha entre teorías. Pero si uno se preocupa más por la realidad circundante, me parece claro que cada una de estas teorías aporta algo para entender el sistema mundial, las pasadas elecciones y el "caso Monedero". Si usted prefiere encerrarse en una sola de ellas, está perdiendo información. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 26 de mayo de 2015

Cambiar la "Unión"

La forma más expeditiva de hacerlo es romperla. Y los signos en esa dirección siguen produciéndose. Ahora es la victoria de Duda en Polonia o los equilibrios que tiene/quiere/puede hacer Tsipras ante su Grexit (¿se imagina a ambos países abrazados a Rusia? Yo no me imagino al primero -recuerdo bien a mi amigo Jan al respecto-, pero sí al segundo y al furor estadounidense si tal cosa se produce).
Los euroescépticos van subiendo. Cameron planteará su Brexit pronto y Le Pen podría hacerlo en 2017 si logra la victoria en las presidenciales.
Eso sí: en las Españas siguen discutiendo si son galgos o podencos. ¿Hay Plan B si la Unión cambia tanto? Seguro que no.

lunes, 25 de mayo de 2015

Opciones electorales

Cuando los políticos se meten en la política económica vienen, cuando se trata de democracia, en dos versiones extremas. Lo de democracia no es irrelevante: lo que viene a continuación no se aplica a Corea del Norte (se hace lo que la clique dirigente quiere), a países en proceso de "des-democratización" (como Venezuela, donde toda la política parece reducirse a "la culpa la tiene alguien de fuera -burguesía, USA, Rajoy etc.-) o a lo que fueron países de planificación central (mis amigos disidentes de aquellos tiempos decían que el futuro era de triunfo del comunismo, pero que dejarían dos países capitalistas para poder saber lo que valían realmente las cosas -extraña confusión entre precio y valor, pero no voy a entrar en ese jardín). Volvamos a la democracia.
1. Por un lado, están los que proclaman que para reducir el desempleo (e incrementar el número de electores contentos) lo que hay que hacer es apoyar a las empresas para que creen empleo. Los medios son conocidos: una reforma laboral que haga fácil el despido (así los empresarios contratan con más tranquilidad, que es un bien impagable), una reducción del salario mínimo (así el precio final es competitivo -otra cosa es qué se haga con el salario máximo de los dirigentes, pero ese es otro jardín), un apoyo a los "emprendedores" (es decir, a los que van a trabajar en las empresas sin tener una relación contractual con las mismas y con problemas adicionales posteriores en lo que a pensión y desempleo se refiere). Es apoyo a las grandes empresas aunque el empleo se cree, sobre todo, en las pequeñas y medianas empresas, asunto que no se tiene en cuenta. En coherencia, la financiación del estado se gestionará reduciendo gastos: congelar salarios a los funcionarios, reducir funcionarios (aunque aumente el desempleo, pero nadie es perfecto) y, en consecuencia, reducir los servicios públicos. Ya puestos, y visto que es preciso capital como factor de producción y de gestión gubernamental, el Banco Central Europeo prestará a los bancos nacionales a intereses bajísimos para que estos presten a los estados y empresas a intereses altísimos, con la más que evidente secuela de suculentos beneficios para los bancos. Los otros factores de producción (materia prima y gestión no afectan a la política económica de estos sabios: la primera, porque producto, precio y promoción quedan fuera del país o plaza, y la segunda porque cada vez más están en manos privadas, por lo que el gobierno tiene poco que decir a fuer de liberal).
2. La opuesta es tan de sentido común como la anterior y tiene detrás la misma cantidad de investigación en centros académicos y privados en los que los economistas hacen esos modelos que se pueden extrapolar y ver "qué sucedería si...", pero que difícilmente se extrapolan hacia el pasado para ver cuándo empezó todo y cómo y por qué. No digo que no se dediquen a la historia, sino que usen sus modelos temporales en las dos direcciones posibles. A lo que voy: el empleo, dicen estos, se crea aumentando la capacidad de compra de los ciudadanos que pedirán más y más productos a las empresas que, entonces, aumentarán su producción aumentando, entre otros, el factor de producción "empleo". Si, encima, el salario mínimo se eleva discretamente y sin mermar en exceso los salarios máximos, habrá mayor demanda que, si los bancos reconocen que ganarán más si prestan más aunque sea a menos interés que si prestan poco a mucho interés, pues habrá ingresos para los bancos que, así, podrán, junto a un Banco de Frankfurt algo menos indecente, financiar empresas y gobiernos. Estos podrán descongelar salarios de funcionarios y hasta aumentar su número, con lo que, de nuevo, habrá más demanda que hará que haya más producción que hará que haya más empleo que hará que haya más demanda. Queda, eso sí, la cuestión de las materias primas que el gobierno no controla (aunque algunas empresas sí -la tentación de desprivatizarlas, es decir, de nacionalizarlas, es grande-) y la cuestión de la gestión que puede hacerse desde las maltrechas universidades públicas ahora recuperadas de la larga noche a la que han sido sometidas y, encima, diciendo que era por culpa de ellas.
La más fácil de llevar a cabo es la primera. Tiene la ola a su favor. Pero estos dichosos ciclos Kondratiev son como la "donna è mobile, qual piuma al vento". Si no hemos llegado a un fondo del que ya no se puede salir (por cuestiones medioambientales, por ejemplo), una recuperación del ciclo (con nuevas tecnologías como motor de esta fase) podría devolver la segunda a ser tan de moda entonces (ya lo fueron en el ciclo ascendente anterior) como ahora son de moda las del tipo 1. Porque, nos guste o no, también en esto es cuestión de modas, como en el vestido y por los mismos motivos: mantener los beneficios. No los míos, ciertamente, sino de una parte de los de siempre. No de todos, ya que hay destrucción creativa, pero sí de algunos actores estables en esta escena internacional. Pero insisto que las opciones 1 y 2, al margen de la ingente cantidad de investigación que las soporta y que permite hacer carrera académica defendiendo la apropiada en el departamento universitario apropiado, se acaba eligiendo como se elije el largo de la falda o el ancho del pantalón: porque es lo que ahora se lleva. 

domingo, 24 de mayo de 2015

Disputas electorales

Los resultados que se obtengan hoy de las elecciones municipales y algunas autonómicas en España se han presentado, en algunos contextos, como importantísimos, llegando casi a lo apocalíptico. Engañan o se engañan. 
Lo que se discute en mi pueblo tiene que ver con recogida de basuras, arreglo de calles, iluminación de las mismas, impuestos locales y, en general, temas que no tienen nada que ver con la legislación laboral, los tipos de interés, la revaluación del euro, el comercio exterior, los impuestos generales, las políticas más o menos igualitarias y demás políticas que dependen del gobierno central, asunto que no estaba en discusión para nada. 
Pero incluso los resultados que se puedan obtener son muy poco indicativos de lo que puedan ser las elecciones generales de fin de año donde sí se van a discutir otras cuestiones de más calado. Y poco indicativos porque hay mucho tiempo de por medio y, sobre todo, porque la lógica de las elecciones municipales no es la de las generales (somos muchos los que aplicamos una lógica muy diferente en un caso y en otro).
Para más inri, las elecciones autonómicas lo han sido para comunidades que no son Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia, razón de más para no extrapolar los resultados de las actuales a las futuras, a no ser que se caiga en el feo vicio de las capitales de muchos países en las que se cree que lo que sucede allí es lo único importante y lo único significativo.
Algunas propuestas locales ha habido (conozco las de mi pueblo, y algo menos las de mi comunidad autónoma), pero en las televisiones y las radios ("nacionales" en exceso) hablaban sobre todo de asuntos que no tenían nada que ver con elecciones locales que trataban como si fuesen generales. 
Lo llaman democracia y no lo es. Un electorado sistemáticamente desinformado por partidos que se pretenden democráticos no por ello convierten al sistema en democrático desde el momento en que el dicho electorado está decidiendo, en el mejor de los casos, por motivos que nada o poco tienen que ver con la elección en cuestión. Y eso ha sido válido desde el PP a Podemos.

viernes, 22 de mayo de 2015

Pues menos mal

Hablando entre altos funcionarios, lo esperable es que mientan pero dentro de un orden, sin exagerar. Ahora un alto funcionario estadounidense le dice a un alto funcionario ruso (aquí la referencia) que no hay peligro de que se usen armas nucleares en el conflicto entre ambos países (?) a propósito de Ucrania. Pues qué bien.

jueves, 21 de mayo de 2015

Más bancos denunciados y condenados

Estamos hablando de miles de millones y aquí vienen los detalles. Cierto que hay quien cree (lo escuché ayer en público) que eso de echarle la culpa de la "crisis" a los bancos es un argumento que ha envejecido. También ha envejecido, aunque no para todo el mundo, que el Sol sale por Oriente y se pone por Occidente, luego es él el que se mueve mientras que la Tierra está quieta. Pero el artículo que cito no se refiere a banquitos de nada sino a JPMorgan Chase, Barclays, UBS, RBS y Citigroup y, lo más sintomático, los tales bancos han estado de acuerdo en pagar tal suma con tal de no proseguir el juicio que, seguramente, les habría costado mucho más dinero... no a los directivos, supongo, sino a los accionistas. Cosas que pasan. Eso sí, too big to jail. Si los llevan al banquillo y los condenan (estos han negociado para que no les condenen y solo les multen), es que no son bancos-bancos sino banquillos.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Ilusionante

Encuentro la palabrita por lo menos en dos contextos. Por un lado, la usan los políticos que proclaman tener un proyecto “ilusionante” para la ayuntamiento o la Comunidad Autónoma que corresponda. No hace falta que ya lleven, ellos o su partido, unos buenos años al mando de la institución para la que ahora proponen “ilusión”. Por otro lado, están los escribidores que se asustan ante la deriva de algunos jóvenes que se orientan hacia opciones violentas (religiosas o seculares) o, sencillamente, hacia opciones anti-sistema o, incluso, que superan el reformismo. Para estos jóvenes que buscan dar sentido a sus acciones, algunos escribidores hablan de proponerles un proyecto de sociedad “ilusionante”. Van un poco más allá que los anteriores, pero la lógica parece ser la misma: hay algo que no acaba de ir bien y, frente a ello, hay que convocar a la ciudadanía (los votantes, los jóvenes o ambos) a ese proyecto “ilusionante” del que cada uno habla.
Lo de los políticos es comprensible. El voto racional es deseable en democracia. Es decir, se espera que el elector evalúe críticamente lo que se le ofrece y elija lo que más se acerca a sus preferencias o intereses. Cierto que es imposible que una oferta encaje exactamente con lo que el elector quiere, pero se trata de hacerlo lo mejor posible adecuando el medio (el voto) al fin (conseguir un gobierno que se adecue a lo que el elector quiere, desea o espera). Sin embargo, como ya comenté hace unas semanas, hay una parte muy importante del electorado que se rige por otros criterios que no son los de la racionalidad medios-fines, ni siquiera cuando los fines son valores que el elector defiende o comparte. Esa parte tan importante se mueve por sentimientos (identificación con un partido, simpatía hacia un líder, rechazo ante lo que significan, indignación, frustración, agresividad etc.). Y a esa parte que es la que puede decidir el resultado es a la que se dirige el proyecto “ilusionante”. La verdad es que los políticos están atrapados: si se dejan llevar por un purismo democrático y procuran promover la racionalidad electoral, seguro que pierden las elecciones, así que no les queda más remedio que recurrir a la “ilusión” si lo que quieren es ganar, que de eso se trata en los procesos electorales.
Lo de los escribidores, sobre todo en su variante regeneracionista, es, como digo, semejante, pero con notables diferencias. La constatación de la que parten es la de una juventud con serios problemas. Hay desempleo, falta de formación (consideran que el sistema educativo es cualquier cosa menos educativo), desorientación, lo que los sociólogos clásicos llamaron “anomia” (ausencia de normas compartidas -y lo de compartida es importante-), todo ello en una mezcla que lleva a que muchos jóvenes compartan frustración (que genera agresividad), falta de horizontes, ausencia de referentes y demás males que, dicen, les aquejan. La reacción en muchos de estos jóvenes (prosiguen los regeneracionistas) es comprensible: buscan darle sentido a su vida como pueden. Y ese “como pueden” va desde emigrar (no siempre de manera satisfactoria) a ser pábulo de doctrinas más o menos descabelladas, más o menos violentas, más o menos razonables, pero que cubren sus necesidades psicológicas de saberse aceptados y de tener un objetivo en la vida. Cuidado: no se trata únicamente del yihadismo. Y ahí entra el “ilusionante” como antídoto: presentarles un proyecto de sociedad que les proporcione la ilusión que la sociedad realmente existente no les proporciona.
Sin embargo hay un problema en ambos casos. El DRAE define “ilusión” de dos maneras. La segunda acepción en mi diccionario es “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”, de ahí que “ilusionar” sea “despertar esperanzas especialmente atractivas”. Si es eso lo que pretenden políticos y regeneracionistas, nada que añadir. Pero la primera acepción es otra. “Ilusión” es “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. De ahí que “ilusionar” sea “hacer que uno se forje determinadas ilusiones”. Porque es en este último sentido (el primero en mi diccionario) en el que los proyectos “ilusionantes” pueden mejor clasificarse.
Un programa “ilusionante” puede quedar en agua de borrajas no solo si el que lo propone no gana las elecciones sino, sobre todo, si las gana y no lo cumple o porque mentía descaradamente o porque la realidad no permite esas “ilusiones” o porque la coalición lo ha aguado. Para los regeneracionistas, se aplica lo mismo menos lo de las coaliciones. A mí, que no me “ilusionen”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicane-)

Decapitar

Las decapitaciones perpetradas por el Estado Islámico son vomitivas, incluyendo su puesta en escena.
Ahora se anuncian nuevas decapitaciones, pero esta vez las lleva a cabo un respetable estado democrático y petrolero (o solo petrolero), a saber, Arabia Saudita. Por supuesto, después del debido juicio en el que se han respetado todas las normas del derecho islámico (es su guía -está hasta en el Factbook de la CIA)
La pena de muerte (se aplique como se aplique) contra el muchacho condenado por la barbarie de Boston tiene siempre el mismo problema: ¿y si resulta que el condenado era inocente? Ha habido suficientes casos como planteárselo. Pero que, encima, se lleve a cabo mediante métodos tan bárbaros como inyecciones que no funcionan o choques eléctricos que hay que repetir porque causan dolor pero no acaban de matar, me parece un salvajismo. Tanto me da que sea DAESH, Arabia Saudita o los Estados Unidos de América. Porque ¿y si ha habido un error judicial? ¿Quién lo repara?
Creo que era Bernard Shaw el que decía que es mala cosa que los caníbales se coman a los misioneros, pero que es peor que los misioneros se coman a los caníbales. La frase no puede evitar el tufillo colonialista, pero plantea un problema real: si los que defienden el debido juicio y el imperio de la ley se arriesgan a matar (asesinar judicialmente) a un posible inocente, tal vez sea peor que la barbarie de decapitar a un cooperante o un periodista extranjero para "dar ejemplo".

martes, 19 de mayo de 2015

Localismo proletario

Hubo un tiempo en el que se hablaba del internacionalismo proletario: los obreros (con cuyo salario reproducían la fuerza de trabajo y la reproducción de las relaciones de trabajo) se organizaban en Internacionales desde las que luchar contra el capital (internacional casi por definición). Los obreros podían plantearse la revolución ya que "solo tenían que perder sus cadenas", es decir, el salario inferior a la plusvalía que aportaba su trabajo a la materia prima para convertirla en producto manufacturado. Eran otros tiempos.
Ahora hay una cosa que llaman "crisis" y el crecimiento esperable es bajo, amén de que la estructura productiva ha cambiado, la manufactura sigue siendo importante, pero mucho más lo es el sector servicios en general y el de la información y la comunicación en particular. Hasta para la corrupción hay un espacio para estos nuevos factores.
Y ahí entra el demoledor informe de la Organización Internacional del Trabajo, recién publicado: El empleo en plena mutación - Perspectivas sociales y del empleo en 2015. Para hacerse una idea:
1. Los asalariados suponen la mitad de los trabajadores del mundo.
2. De estos, menos del 40 por ciento lo son con un contrato permanente a tiempo completo
3. Es decir, que no llegan al 20 por ciento mundial
4.El caso particular del empleo doméstico habla de 52 millones de personas casi sin protección social o incluso sin ella
5. Para todos los puntos anteriores, el nivel de protección no solo es bajo sino que está disminuyendo.
Añado por mi cuenta: en las Españas, lo duro está todavía por venir cuando ya ni la neoliberal Unión Europea se comporte como freno para las ansias explotadoras de esta península (Cataluña incluida). Menos, todavía, si los sucesivos "exit" dejan a la Unión como una pieza de museo.
Compañeros: La lucha de clases ha terminado: ¡hemos perdido!

lunes, 18 de mayo de 2015

La economía como ciencia

Me resulta simpático este texto, escrito por un economista que se pregunta qué puede hacer la economía para recuperar su estatus. Nuevos datos, perspectiva histórica, viejos modelos y otras soluciones más a la crisis que atraviesa la disciplina.
No me parece que la crisis sea tan grave. Se trata de abandonar la torre de marfil, lejana y despectiva, en la que se encontraba antes de la "crisis". Y el problema, creo, no es que no supieran anticiparse a ella (algunos sí que lo hicieron, luego no es esa la cuestión), sino el comportamiento autista en que cayeron algunos de sus altivos, engreídos y presuntuosos practicantes.
Quisieron ser como la física para una realidad tan particular como la social, pensando que la realidad se adaptaría a sus limpios modelos. Y solo era una ciencia (o mejor, una disciplina) entre las sociales, las que tratan de asuntos en los que lo que uno dice sobre ellos tiene que ver sobre el comportamiento de los mismos. Reflexividad la llamaba Soros. Puestos a hacer de físicos, más les habría venido bien recordar la "interpretación de Copenhague" y, ya puestos, la necesidad, que algunos economistas practicaban, pero no de la corriente principal, es decir, con poder para definir quién lo hace bien y quién lo hace mal, la necesidad, digo, de recomponer lo que el siglo XIX descompuso: historia, psicología, ciencia política, sociología y, claro, economía. Abrir las ciencias sociales es lo que hubiera hecho falta, pero fue imposible y es difícil ahora cuando cada "ciencia" controla territorios, puestos docentes, subvenciones a la investigación y demás criterios extra-científicos que hacen que una disciplina se convierta en "ciencia".
La diferencia con otras disciplinas (también autodenominadas "ciencias") es que, en el caso de la economía, sí ha tenido efectos en el comportamiento de los políticos. Y así nos ha ido cuando un ciego conduce a otro ciego. La diferencia está en que el político sí sabía a quién estaba sirviendo. Algunos economistas (Inside Job) también. Los otros, lo más que han podido hacer ha sido "periodismo de segundo nivel" (como el que yo pretendo ahora) y, a lo más, pretender tener la bola de cristal para asuntos impredecibles.

domingo, 17 de mayo de 2015

Anti-nakba

El pasado día 15 me perdí una comida con un grupillo de viejos amigos y fue por motivos ajenos a mi voluntad, ya que me apetecía mucho estar con ellos y más con los temas que podían salir en la tertulia post-prandium, pero lo que no pue' ser, no pue' ser y, además, es imposible. Menos mal que ellos no se reunían para hablar de la nakba, el aniversario de la catástrofe que se produjo para los palestinos cuando llegaron más y más judíos diciendo que aquella tierra era de ellos y no de sus habitantes palestinos. Y menos mal que la comida era en la Playa de San Juan, Alicante, y no en los territorios más o menos ocupados por los israelíes. Si así hubiese sido, habrían tenido problemas con la policía del Estado de Israel. Por lo visto, conmemorar que a uno le han quitado (y le siguen quitando) su tierra, es delito.

Grexit, Brexit, Frexit y otros exit

Cuando llegué a Atenas hace muchos años, el poco griego que recordaba se puso en marcha al ver el letrero "eisodos", camino hacia fuera, salida, en el aeropuerto. Ahora son varios los "eisodos" posibles, solo que se los llama de otra forma.
Grexit: la salida de Grecia después de este complicado juego de póker entre los que estaban dispuestos a transigir con tal de quedarse en el gobierno (Syriza) y los que, desde Alemania, no tenían la más mínima intención de hacerlo ya que ya habían anunciado que la salida de Grecia, país pequeño e irrelevante, no les iba a afectar en nada. No hubo tal póker: o las cartas ya estaban marcadas después de los errores cometidos por los anteriores gobiernos griegos o el reparto de cartas se había hecho de forma que los triunfos se quedasen en manos alemanas. Por un lado, se trataba, como he contado citando a Collier, de una reacción ante la hegemonía centroeuropea y, por otro, el deseo casi explícito de que quedase claro "quién manda aquí".
Brexit: es lo que toca ahora con el triunfo de Cameron en las elecciones británicas y la promesa electoral de convocar un referendum para el posible "eisodos", "exit" de Britannia, de ahí el Brexit. Aquí las cartas están repartidas de otra forma. El Reino Unido ha visto que los más euroescépticos de UKIP obtenían una espectacular derrota, pero también que los nacionalistas escoceses obtenían un triunfo espectacular. Si me apuran, mayor que el del Partido Conservador en el conjunto de las Islas. Hasta ahí, el tablero. Pero el Reino Unido no está en el euro, mantiene una "special relationshiship" con el país todavía hegemónico, los Estados Unidos, y, en una economía financiarizada como la que domina ahora el sistema económico mundial, tienen a la City como centro importante de transacciones y chanchullos financieros mundiales. Tienen petróleo (el escocés, eso sí, pero no habrá otro referéndum de independencia en cuatro o cinco años y eso en política es una eternidad), unas finanzas públicas relativamente saneadas y una mayoría absoluta para sanearlas todavía más con ulteriores privatizaciones, recortes, austeridades caiga quien caiga y más si votó a otros partidos ahora en crisis hasta de liderazgo (y, por lo visto, estos demócratas dependen mucho de los líderes, de los que, al parecer, son "los que mandan"). Un excelente comentario de Wallerstein aquí.
Y queda Frexit. Es menos inminente. Depende de qué suceda con el Front National: si Mr. Jean-Marie crea un partido anti-judío conseguirá quitarle votos a Mlle. Marine -ambos Le Pen, padre e hija- y su Front National islamófobo pero no anti-judío. La segunda tiene todavía posibilidades de pasar a una segunda vuelta (ballotage) en las presidenciales de 2017. De aquí a entonces, muchas cosas pueden pasar: que el partido se rompa, como digo; que el Frente Nacional dulcifique su eurofobia en aras de lograr la presidencia; que encuentre que la eurofobia -visto lo sucedido con Grexit y con Brexit, sea lo que sea- es el gran argumento electoral: salir de "Europa" para mantener la "grandeur" etc.
¿Y la Spanxit? Obvio que los que quieren, como De Guindos, un carguico en Bruselas no van a promoverla. De momento, tampoco su partido. Los que tienen parlamentarios en Bruselas (Podemos incluido) no van a usar tal argumento ni a favor ni en contra. De hecho, hay un fuerte grupo eurófobo en las instituciones europeas, en una bellísima contradicción (como estoy en contra de esas instituciones, participo en ellas -cobrando, ¿eh?, cobrando-. Pero sí se observan corrientes de opinión, todavía no cristalizadas partidistamente excepto en partidos cada vez más minoritarios, en contra de la pertenencia a la (aparente) Unión Europea. Son parecidos a los que se dan en el Reino (relativamente) Unido.
Curioso que el "exit", el "eisodos" no vaya pari passu con la cuestión del euro, excepto en el Reino Unido, que nunca han participado en tal aventura pensando, con razón, que era una chapucilla y que mejor esperar y ver si la cosa funcionaba. Y como no ha funcionado, ni euro ni, tal vez, innecesaria Unión. Los de Syriza (no sé si convocarán referéndum ni, si lo hacen, que complicada pregunta harán, digna del oráculo de Delfos, ni si incluirán ambas cuestiones) parecen desear seguir en la (des)Unión y en el euro, a no ser que el rublo les cubra las espaldas tal vez con ayuda del renminbi o del yuan. Los de Espanxit piensan antes en salir del euro (mecanismo neoliberal, dicen) que en la Unión (todavía resuenan los inocentes e ignorantes y manipulados entusiasmos con el "ya somos Europa", "hemos desmochado los Pirineos" y demás alegrías sin mucha base en aquellos tiempos, cosa que hasta yo veía hace treinta años).
Insisto e insistiré: mundus senescit. Y si se piensa que es demasiado pesimista por mi parte pensar que el mundo está envejeciendo, dejémonos en que estos y otros "eisodos" están cambiando el paisaje que creíamos inalterable, sobre todo los jóvenes que no tienen puntos de comparación de otros cambios espectaculares anteriores. ¡Qué poca gente daba como posible, no digo ya probable, el hundimiento y desaparición de la URSS y de la Guerra Fría! Eso sí que fue un "eisodos"

sábado, 16 de mayo de 2015

Fosas comunes en Mëxico

No es "anti-americanismo" sino acceso a documentos estadounidenses ahora desclasificados que hacen pensar que las fosas comunes descubiertas mientras se buscaban los restos (porque restos serán) de los 43 estudiantes "desaparecidos" en Guerrero, México, apuntan con el dedo a la colaboración estadounidense en tales masacres. Si es por sufrir, se pueden ver los documentos en la National Security Archive que los acaba de obtener y hacer públicos.
No es el primer caso en que las sospechas sobre la participación estadounidense en sucesos violentos mexicanos se hacen todavía más verosímiles y van más allá de la venta de armas a los cárteles, la infiltración en unos contra los otros -aumentando la violencia- y, sobre todo, de la compra de narcóticos ya que el problema del narcotráfico no es solo la oferta indiscriminada sino la demanda igualmente indiscriminada que Clinton ha llamado "epidemia". Obvio: cada palo que aguante su vela. No todo es culpa de los "gringos", pero también parece que algo tienen que ver con el problema en general y con estos asesinatos en particular.

viernes, 15 de mayo de 2015

Víctimas de primera clase

El presidente Obama ha pedido disculpas por las dos víctimas occidentales de las actividades "guerreras" de los drones. Cierto que cualquiera tiene un error y más cuando se trata de estas máquinas dirigidas a miles de kilómetros y con fallos esperables mientras la tecnología no se hace todavía más precisa.
¿Dónde está el problema? Se plantea aquí: no se ha pedido perdón por los centenares de víctimas civiles e inocentes producidas por tales drones. Aceptemos que se trata de una "guerra" y que se ataca a "enemigos combatientes". Pero el exceso de "efectos colaterales" también tendría que ser objeto de disculpas y no ser, como es ahora, pábulo para que más y más familiares de las víctimas que nada tienen que ver con el "combate" se pasan a engordar las filas de los que quieren venganza, ojo por ojo, diente por diente, como claman las religiones de la zona, judaísmo e Islám y que contamina a la otra religión del Libro, Kitab, Biblia, Talmud: el cristianismo versión Urbano II (o Inocencio III) y no la de Francisco (el de Asís, no el de Roma).

Reyes: de algo tienen que vivir

Tienen propiedades, inversiones y el presupuesto general del Estado. No parece que sea suficiente para esa monarquía que, durante años, ha estado exenta de pagar impuestos. Me refiero a la inglesa cuyo príncipe Charles ha sido descubierto haciendo lobby a favor de determinadas empresas, supongo que no de manera gratuita. Que lo cuente Le Monde, pase, pero que lo cuente The Guardian ya es otra cosa. En ese contexto, la vida sexual del príncipe Andrew es irrelevante, como lo fue la del príncipe Charles cuando, adúlteramente, quería ser el támpax de su actual pareja. De Charles, lo espero todo: no sabe si llegará a ser rey o saltará el orden sucesorio (basado en la sangre, no en la capacidad o en la honestidad).
La monarquía inglesa me parece suficientemente estable como para aguantar estas "pequeñeces". El movimiento republicano es débil. Lo que me extraña es lo pacatos que son los medios españoles con una monarquía, aceptada mayoritariamente, pero con claros y audibles  rechazos por encima de los ingleses. No he visto todavía la prensa española, pero me malicio que no hay muchos datos sobre la monarquía inglesa y solo frases hechas de reyes y reinas escritas por otros en actos oficiales. Hasta en primera página, puedo suponer después de haber escuchado un par de resúmenes de prensa por la radio (que, por cierto, en algunos casos parece que se están refiriendo a países y medios diferentes de una radio a otra).

Populismo es cosa mala

"Populismo", en ciertos contextos, es como "progre" o "progre trasnochado" en otros o "facha" en el de más allá: un insulto para iniciados que no necesita ulteriores definiciones pero que, si las propone, no encajan con las definiciones del que tienen al lado. Su uso indiscriminado en medios de comuniación de referencia también permite alguna que otra caricatura de su uso interesado. No me interesan las definiciones de los académicos (como es el caso de Laclau) sino el uso que se hace en los medios.
Pascual Serrano ya encontraba dificultades para saber a qué y quiénes se referían los que usaban tal palabreja:
los socialistas rusos, los ultaderechistas holandeses, los escritores críticos con la Iglesia, el gobierno indígena boliviano, pero también el xenófobo europeo que odia a los inmigrantes indígenas latinos. Y por supuesto Chávez, ese lo tiene todo: es socialista, ultraderechista, xenófobo contra los latinoamericanos aunque le acusan de perseguir a las empresas e inversores españoles en Venezuela, y xenófobo contra los musulmanes, pero apoya, dicen, a los fundamentalistas islámicos de Hezboláh.
Según cuentan aquí, y partiendo de Zizek, el populismo sería
una práctica política que pretende establecer una relación directa entre el pueblo y el Gobierno, deslegitimando cualquier estructura de representación que medie entre los intereses de uno y otro.
Es algo mejor que lo anterior porque, al ser general, uno puede ver a quiénes se aplica y a quiénes no.
Francesc de Carreras elabora algo más, poniendo el dedo en alguna llaga sensible (subrayado mío):
¿Hay alguna semejanza entre el populismo de los narodniquis rusos del siglo XIX con el fascismo y el nazismo, del anarquismo con el peronismo, del jacobinismo con el nacionalismo, de Pablo Iglesias con Artur Mas? Sin duda la hay, a pesar de tener contenidos tan diferenciados. Lo común a todo populismo no es una ideología substancial —derechas o izquierdas, por ejemplo— sino una estrategia para acceder y conservar el poder, lo cual le permite cobijar ideologías muy distintas, siempre que coincidan en que la causa de todos los males es una y sólo una, sea el zar o el rey, la propiedad, la religión, la oligarquía financiera, las élites políticas o la opresión nacional. Siempre debe ser una causa simple,
(para los pocos duchos en la historia ideológica de la Rusia del siglo XIX, la pelea fue entre narodniki (de narod, pueblo, es decir, populistas, también llamados eslavófilos) y zapadniki (internacionalistas o, por lo menos, occidentalistas))
  
Ya sabemos, pues, que el populismo es cosa mala aunque no acabo de sabe a qué se refiere cada cual cuando usa tal palabreja y menos si se hace en el contexto de una tediosa campaña electoral como la actual española en la que no se sabe exactamente qué se está eligiendo, si el gobierno central y sus macropolíticas o los gobiernos locales y sus micropolíticas.
Se puede aplicar, en las Españas, a los nacionalistas catalanes, a Podemos, a las últimas propuestas del Partido Popular (defensor de los obreros, partido social, preocupado por los más débiles, luchadores contra la desigualdad etc.) y, para mi asombro, a ciertas corrientes del Partido Demócrata en los Estados Unidos. Su agenda sería la siguiente:
1. Public Investment to Create Jobs (nada de rebajar todavía más los salarios como propone la patronal CEOE en España por boca de su presidente Rosell, aunque, ahora, para tranquilizar a sus levantiscas bases hable de ser más flexibles).
2. Progressive Tax Reform
3. Predistribution que implica el "mpoderamiento" de los trabajadores, revisar el salario mínimo y cosas parecidas que horrorizarían a las patronales españolas.
4. Trade and Wall Street, contra las politicas comerciales actuales (Obama pertenece al Partido Demócrata, no se olvide) y contra el excesivo poder de Wall Street.
3. The Basics in Education, inversión pública en educación, gratuita en los niveles primeros y revisando el coste posterior.
6. Expand Shared Security, universal y pública.
La Populist 2015 Platform va, ciertamente, mucho más allá con elementos "verdes" y "anti-racistas" y una defensa de la democracia frente al "big money" (recuérdese lo citado  aquí sobre el apoyo a Clinton por parte de algunos grandes bancos). Pero tiene elementos en común.
Conclusiones: 
1. Sigo sin saber qué diablos es eso de populismo cuando ya no solo es un insulto contra los contrarios sino que hay quien adopta tal etiqueta para sus propuestas.
2. Sí veo las enormes diferencias, en el caso español, entre las propuestas neoliberales de la CEOE o del Círculo de Emprsarios, las del Partido Popular y las de Podemos, con todas las reticencias que merece cada una de ellas, sea porque se trata de grupos de presión, sea porque no encajan con lo llevado a cabo anteriormente por el partido, sea porque prometer es gratis cuando no es eso lo que se está discutiendo en las políticas locales.
3. Luego, en contra del título de este post, el populismo no es cosa mala sino un concepto vaporoso que, antes de usarse, ha de ser definido cuidadosamente, separándolo de las definiciones que hacen otros y que resultan contrarias con la propia. Un concepto que no genera muchos consensos es un concepto inútil: funciona como el TAT, el test de percepción temática, o las manchas de tinta de Rorschach en las que cada uno proyecta sus propios prejuicios o pre-conceptos.

jueves, 14 de mayo de 2015

3,000

Esta es la entrada número 3.000 de esta etapa de mi vida bloguera (la anterior, que estuvo en Tercera información, ya se evaporó: ya no existe, quedó borrada y no por mí sino por exigencias del espacio).
Remito al "por qué escribo" que aparece a la derecha del blog (encima del dibujo de Alicia con Humpty Dumpty) y que explica que no me deprima al ver que los lectores fieles van disminuyendo y los ocasionales también. No es para tener amplia popularidad la razón por la que escribo: es, en el fondo, para mí mismo, como auto-disciplina y como forma de procurar aclararme yo mismo. Un ajuste de cuentas, pero conmigo.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Corrupción y paz

Se acaba de publicar Peace and corruption 2015, un estudio del Institute for Economics and Peace analizando la relación entre ambas variables (con todos los problemas que plantea su medición) y recogiendo algunas advertencias sobre países en riesgo ya que una de las cosas que deja claro el informe es que el nivel de corrupción (sobre todo cuando afecta a la policía, el sistema judicial y el gobierno) puede llegar a un punto en el que el impacto en la disminución del nivel de paz (tanto negativa -ausencia de violencia y miedo- como positiva -estructuras-) es fácilmente esperable. Y se produce. En el contexto español, los casos de corrupción policial se multiplican últimamente y los problemas de algunos jueces con la prevaricación, también (algunos ya fueron condenados)
Por mi parte, he publicado en el diario Información -Alicante- mi colaboración de los miércoles con el título de "Corrupción", pensando más en los niveles locales y sin entrar en los estudios comparativos a los que el informe que cito hace referencia (los de Transparencia Internacional y el Banco Mundial). Adjunto el texto de mi colaboración:
“La corrupción no es del PP o del PSOE, sino de personas”. Así titulaba INFORMACIÓN entrecomillando una frase de la entrevista a la candidata del PP a la alcaldía de Alicante que publicaba el pasado día 3. Estoy totalmente de acuerdo. Basta reconocer la evidencia de que “no todos los cargos públicos son corruptos”, luego algo tiene que ver la persona. Doy fe de que “no todos son iguales”. Pero situar el problema únicamente en esa dimensión solo nos deja una forma de solucionarlo: moralizar, imbuir a los cargos públicos de un elevado sentido de la ética. Y no sé cómo se podría llevar a cabo.
Como es sabido, la peor manera de resolver un problema es plantearlo mal. Sin negar las diferencias personales entre honrados y ladrones, se me ocurren algunas formas de dificultar el resolver este problema concreto e innegable.
Lo primero que hay que decir es que la corrupción no es de ahora. Ni tampoco lo es el ruido mediático sobre agua pasada. La diferencia con la corrupción en tiempos de Franco es que, por motivos obvios que espero no retornen, no había tal ruido y, si lo hubiese habido, el medio habría pagado con su existencia el atrevimiento a discutir las bondades del régimen. Sin irse tan lejos, tal vez hayamos olvidado la oleada de denuncias que terminó con los gobiernos de Felipe González. Escribí entonces un librito con el mismo título que esta colaboración y cuando, ahora, la editorial me pidió que lo pusiese al día, fue suficiente añadir la lista de “casos” actuales a la lista de entonces y titular el nuevo librito “Corrupción. Corregida y aumentada”. No hubo necesidad de alterar el diagnóstico ni los posibles tratamientos a dicha enfermedad.
Está por ver si esta oleada de ahora va a tener los mismos efectos electorales que tuvo la anterior. De momento, no los ha tenido. Incluso ha habido corruptos, reconocidos como tales por algún corruptor al menos potencialmente, que han repetido mayorías. Para algo ha de servir el clientelismo y la escasa moralidad personal.
La dinámica parece ser la siguiente: los partidos políticos necesitan ingentes sumas de dinero para mantener sus estructuras, los sobresueldos de sus altos cargos y llevar a cabo las cada vez más costosas campañas electorales. La subvención del Estado no es suficiente, así que destacan a “recaudadores” que permitan mantener el tren de vida y funcionamiento. Estos “recaudadores”, al ver pasar delante de sus narices tales cantidades de dinero (negro, por supuesto), pueden tener la tentación de apartar algunos billetes sea para guardarlos bajo el colchón o, de vez en cuando, llevárselos digamos a Suiza o a Singapur. Obviamente, cuanto más poder tenga el partido mayores probabilidades aparecen primero de “recaudación” y, segundo, de sucumbir a la tentación de quitárselo al partido para quedárselo personalmente, por aquello de que quien roba a un ladrón... Evidente: no todos son “recaudadores” ni todos los “recaudadores” caen en la ocasión de pecar ya no solo contra las leyes sino ahora contra sus compañeros.
Si no se hace nada por detener esta dinámica, los comportamientos se generalizan. Claro que no todos los corruptos comienzan siendo “recaudadores”: los hay que van por libre. Pero si estos primeros pasos se dan con impunidad legal y política, va a ser más probable que se consideren “tontos” los que no se aprovechan de tal situación. No son pocos, a lo que parece, los que piensan que si estuviesen en tales puestos harían lo mismo ya que no se consideran “tontos”. Tonto es, piensan, el que no se aprovecha.
Algo que conviene no perder de vista es el origen de una parte importante de los “casos” detectados y llevados a los lentos tribunales y sus jueces en algún caso ya condenados por prevaricación, con escasos medios desde la policía y la UDEF al juzgado. Resulta que son relativamente pocos los “casos” descubiertos por la autoridad competente. Son escasos, pero notables, los que han sido fruto de una amante despechada o una ex-pareja. Lo frecuente, y es lo que hay que tener muy en cuenta, es que tales casos pasados se conocen gracias a miembros del propio partido o a funcionarios del mismo igualmente despechados. En más de un ejemplo, se trata de ajustes de cuentas entre compañeros (y he estado a punto de escribir “mafiosos”) o efectos de regularizaciones en tiempos de crisis.
Un último punto: de poco sirve aumentar las penas si no crece la probabilidad de ser descubierto y, sobre todo, si no hay prevención, prevención, prevención.

El informe que cito al principio del post permite plantear algunos remedios y, sobre todo, políticas preventivas.

Hegemonía y sus anticuerpos

Aquí un artículo de Paul Collier sobre las reacciones anti-hegemonía que él ha detectado en África y que no sería difícil encontrar en América Latina. Claro que no todo es reacción: también hay identificación con el agresor, que es el mecanismo de defensa más fácil. Pero la lista de mecanismos de defensa ante estas agresiones a la propia integridad e identidad no acaban ahí (racionalización, sublimación, desplazamiento, regresión, represión, proyección etc.)
El autor trata de tres casos actuales: Grecia y Escocia, donde la reacción anti-hegemónica es clara. Pero también Inglaterra, conde el Brexit es menos probable, en su opinión, por no estar sufriendo los efectos de una hegemonía, aliados con los Estados Unidos y con la City uncida a Wall Street.
Me pregunto si Cataluña es un caso como el de Escocia. Las semejanzas son chocantes. Y la utilización de las respectivas élites para conseguir parcelas de poder mayores al evitar las de la hegemonía "externa", también. Claro que no todos los escoceses ni todos los catalanes están por la labor ni todos los griegos han votado por Syriza (ni todos sus votantes están contentos con el modo con que se están desarrollando los hechos), pero eso no afecta a estas consideraciones que toman la parte (los nacionalistas, los alternativos) por el todo (la nación o el Estado). Pero el proceso sí parece claro y su utilización también. Eso ya no lo cuenta Collier, que sigue atrapado en la lógica de "país", "estado" o "nación" como "unidad de destino en lo universal". Que eso guste o no guste a los que se benefician de la hegemonía o han sido seducidos por sus propagandistas, es irrelevante. De momento.
(Añadido el 14: un instrumento de la hegemonía es el ejército. Aquí algunos comentarios sarcásticos sobre el ejército mayor del mundo -presupuesto militar igual al de todos los demás presupuestos del mundo juntos, amén de estar adelantados en los nuevos armamentos, drones incluidos- y sus chapucerías, sus misiones "unaccomplished" y, añado, sus sobre costes que huelen a corrupción junto a su "complejo militar-industrial" del que ya habló el presidente general Eisenhower en su discurso de despedida de la Casa Blanca en 1961)
(Añadido el 15: El PNE ya amaga con un nuevo referéndum sobre la independencia)

Lo de Yemen

Ha sido noticia que "el rey saudí" no vaya a estar en los encuentros de Camp David,  estando Yemen sobre el tapete. No sé por qué no quiere estar, a no ser que sus planes sean ser "el Israel de la zona". Asilvestrado y a la suya, añado. Pero, ¿qué es eso del Yemen? Aquí una sencilla definición: 
"It's simply a Saudi-Iranian-American-Yemeni-al-Qaeda civil/proxy war"
Sencilla para una situación confusa en la que, como se ve en el gráfico, se ha excluido a Israel y a Palestina "por razones de simplicidad" y en el que el Yemen (o los dos Yemen) ocupan una posición más bien marginal en ese juego de amigos, enemigos y "vaya usted a saber".

 
Mi viejo esquema (de febrero pasado, pero es que todo envejece rápido, mundus senescit) era más sencillo y tan sujeto a cambios como el complicado (bueno, algo menos: ventajas de la simplicidad, si no cimplismo):


Si se prefiere, se puede añadir a Rusia haciéndola culpable de todo y seguir constatando que la Unión Europea no aparece en estos gráficos. Item más: este esquema no fue siempre así ya que hubo ayudas de Israel a Irán en su guerra contra Irak.
Y algo más: se trata de gobiernos, no de países. Puede cambiar el gobierno y cambiar la relación con otros actores, sea conflicto o alianza o "vaya usted a saber". Pero volviendo al TPP y al TIPP, aquí quien razona que ambos suponen una clara erosión de las soberanías nacionales (han puesto dificultades hasta los senadores del mismo partido que Obama), razón por la que habría que revisar estos gráficos, tanto los nítidos (simplistas como el mío) como los borrosos (la complexité de la complexité y eso que falta Israel y Palestina): ni países ni gobiernos, sino otros actores que habría que introducir hasta llegar al mapa a escala 1:1..
(Añádido el 14: Aquí reflexiones militares estadounidenses que yo traduzco de la siguiente manera: si no se afrontan los conflictos subyacentes y no tan subjacentes, los "alto al fuego" no son más que actos estéticos que no anuncian la paz sino la reanudación de enfrentamientos cuando las partes tomen un respiro)

martes, 12 de mayo de 2015

Todo es posible

No digo que sea cierto, porque excede a mi capacidad de análisis, pero sí que no es impensable:
1. Que los planes nucleares de Irán fueran ayudados inicialmente por la CIA a principios de este siglo. Se razona y se intenta documentar aquí. Y no me extraña porque hace tiempo leí, con nombres y apellidos, los manejos del gobierno de los Estados Unidos, en tiempos del Sha Palevi, para que Irán construyese plantas nucleares por aquello de que el petróleo terminaría por acabarse. También se contaba que los negociadores estadounidenses de aquel entonces (después en la primera línea del gobierno de Bush II) habrían ofrecido (pagando, ¿eh?, pagando) equipamiento estadounidense para tal fin /ya lo conté en 2009). Lo que no sé es en qué acabó aquello. Sí parece saberse en qué está acabando lo de las armas nucleares de ahora.
2. Que la "caza, captura y asesinato" de Osama bin Laden fue un montaje. La realidad, según se explica aquí, y se comenta aquí y aquí, habría sido muy otra: habría sido entregado, previo pago de 25 millones de dólares, por alguna autoridad paquistaní después de años de cautividad y su cuerpo no habría sido embalsamado según el rito musulmán y arrojado posteriormente al mar, sino que habría sido dejado en montañas circundantes.
Había motivos para dudar de la versión oficial como los hay ahora para dudar de estas versiones alternativas, aunque la segunda la firme Seymour Hersh y, para ambas, la oficial la firme el gobierno de los Estados Unidos. Es usted muy libre de seguir sus prejuicios pro o anti gobierno de los Estados Unidos y aceptar una (la oficial) u otra (esta alternativa u otras posibles). Pero ni usted ni yo podemos demostrar ni una ni otra. Solo una observación sobre mi vocabulario ahora: digo "pro o anti gobierno de los Estados Unidos" y no "pro o anti Estados Unidos". Sencillamente, evito tomar la parte por el todo, aunque peor sería decir "pro o anti América" (que es todo un continente). Sí: todo es posible.
Ah, y ¿a favor o en contra del TPP? Pues según sus propios prejuicios ya que el texto negociándose es un texto "clasificado", según Obama. Y no es que el TIPP (versión europea del "trans-pacífico") se esté negociando bajo condiciones de absoluta transparencia, así que, a falta de información completa, todo es posible: estar a favor o en contra.
(Añadido el 14: el Senado estadounidense ya da luz verde para que se negocien ambos lo que parece indicar que se trata de dos caras de la misma moneda... estadounidese)
(Añadido el 17: tal vez Stiglitz da en el clavo a propósito de estos acuerdos trans-pacíficos no sobre comercio sino sobre el poder de quién)

lunes, 11 de mayo de 2015

Linchamientos incruentos

El uso y abuso del insulto y la difamación por internet comienza a ser objeto de reflexión. Y se produce tanto contra unos  como contra otros y en contextos de la vida privada como de la vida laboral. Y se dan temas, como el de Venezuela, que no se sabe quién insulta a quién exactamente (ejemplo aquí)
En realidad, como comportamiento no es novedad. Lo que es novedad es el instrumento (internet en general). Porque los medios convencionales también lo practican: aquí un caso, en los Estados Unidos, de linchamiento mediático de un académico que osó, en el tema de Ucrania, apartarse de lo "políticamente correcto".
El problema reside en quién define lo que es correcto. Cuando hay una "línea oficial del Partido", la definición es clara: es incorrecto lo que se aparta de tal definición. Pero lo mismo sucede cuando hay una "línea oficiosa del establishment", como ya se detectó en Guardianes de la libertad, el reeditado libro de Chomsky y Herman.
El caso estadounidense que cito trata de quien se ha apartado del "consenso social" respecto a qué sucede en Ucrania, qué tiene que ver Putin y qué aspectos NO hay que tratar al respecto (el fascismo en Kiev por ejemplo). No hace falta que sea una "línea oficiosa" establecida consciente y voluntariamente. Basta con que se produzca lo que el artículo que cito llama "group think" o "pensamiento de grupo", esas dinámicas en las que el grupo genera consensos a través de mecanismos de conformidad, es decir, de pensamiento "correcto", se adecue a la realidad o no.
Pero no todo es poder en estos linchamientos. Puede darse (y se da) un fenómeno diferente: el hecho de que la frustración individual genere agresividad y esta agresividad se proyecte sobre una persona, comportamiento o idea, ofreciendo entonces a otros igualmente frustrados un objeto sobre el que descargar la propia agresividad.
Por supuesto, lo de "políticamente correcto" es una etiqueta que se suele colocar, de manera despectiva, sobre lo que a uno no le gusta. Suele aparecer, por ejemplo, en planteamientos de tipo conservador dirigidos contra los que llaman "progres" o "progres trasnochados" que son los que practican lo "políticamente correcto" y no hablan de lo que uno "sabe" que es lo realmente correcto, es decir, que no eligen, entre la infinitud de asuntos sobre los que hablar, exactamente los asuntos que el "anti-políticamente-correcto" sabe que son los "correctos" y que, por tanto, son los que se deberían tratar.
Lo siento, pero tan ilegítimo es ese etiquetado como el no darse cuenta de que se está emitiendo desde una "corrección" diferente. Por suerte para las sociedades todavía pluralistas, en las que no se da el control absoluto del Partido o del establishment, cada grupo (y su "groupthink") genera sus propios linchamientos de los "políticamente correctos" ajenos. Cuando se trata de medios de comunicación "militantes" (es decir, no-pluralistas, como puede ser la Radio Liberty que se cita a propósito del prof. Cohen), producen su propio "groupthink" y genera sus propios linchamientos de "progres", "carcas", "fachas", "feministas de salón", "sicofantes" y demás lindezas aderezadas de insultos y calumnias.
Se trata, pues, de un mundo muy heterogéneo en el que el poder (el de los "guardianes de la libertad" incluido), la frustración individual y el pensamiento de grupo se mezclan en proporciones cambiantes en cada caso, pero que, a mí personalmente, no me sirven de mucho. Prefiero intentar explicar lo que sucede antes que dedicarme a decir a los demás lo que tendrían que hacer para ser "correctos". Insultarme, sí que me han insultado, pero no doy el nivel como para ser objeto de un linchamiento de esos.
(Añadido el 13: Aquí un reportaje sobre las prácticas estigmatizantes en el Ecuador por parte de la "línea oficial de partido". Como está publicado en el Ecuador, se muestra que dicha "línea" no es omnipotente, pero sí potente)

domingo, 10 de mayo de 2015

Pesimismo bancario

"Non è che io sia pessimista", me decía Leonardo Sciascia paseando por Alicante, "È la realtà che è pessima", Si viviese ahora, seguro que estaría todavía más seguro de su afirmación.
Viene este recuerdo a propósito de este informe sobre los grandes bancos (que ya montaron el número en 2008) y que, visto lo poco adelantado en su regulación aunque sí en las multas que han tenido que pagar algunos de ellos, podrían repetir la jugada con evidentes efectos negativos sobre los mindundis que "solo podemos perder nuestras cadenas" (pero no las que nos atan a los bancos). El informe se refiere a los bancos estadounidenses y a las políticas estadounidenses, incluyendo las deseables y todavía no puestas en práctica, aunque reconociendo que, después de la pasada crisis, los bancos "too big to fail" han aumentado de tamaño y están más interconectados que antes. Supongo que también a los bancos de fuera de los EE.UU. Supongo que al Dr. Pangloss, el personaje volteriano que siempre decía que "vivíamos en el mejor de los mundos posibles" encontrará fallos en el informe. Yo no entro ni en fallos ni en aciertos sino en reconocer la lógica de ese sistema financiero, en el "groupthink" de los que comparten una idea sobre cómo van a ir las cosas sin preocuparse de los que las sufren y en el apoyo de que esos bancos proporcionan a los políticos que se supone tendrán que aplicar esas políticas para salvarnos de los bancos. Los bancos, lo vemos, seguirán ganando. Y, probablemente, Clinton también. Eso sí, con los bancos detrás.

sábado, 9 de mayo de 2015

Ignorancia no tan ignorante

El periódico israelí Ha'aretz (La Tierra, en hebreo) se refiere aquí a dos puntos en el discurso que un posible candidato a la presidencia de los Estados Unidos y actual senador (republicano, en el comité de presupuestos) hizo en una reunión del lobby israelí AIPAC recientemente.
El primer punto incluye una frase del susodicho político:
"Everything that starts with 'Al' in the Middle East is bad news"
Es decir, que todo lo que empieza por "Al" en Oriente Medio es mala cosa. Claro, Al-Qaeda y todo eso. El periódico, condescendiente, recuerda que "al", en árabe, es el artículo determinado ("el" en español, "the" en inglés, "ha" en hebrero). Pura ignorancia del senador, no muy ducho en lenguas a lo que parece. 
El segundo punto es menos anecdótico y refleja posiciones compartidas en su país: si el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ningunea a Israel, si no apoya al gobierno de dicho país, él tiene claro que hay que cortar los fondos que los Estados Unidos aportan al funcionamiento de dicha organización internacional. No se extrañe. No sería la primera vez que sucede una cosa parecida: Reagan lo hizo con la UNESCO a propósito de informes como el de MacBride que no gustó al establishment de Washington. Siendo como son uno de los mayores financiadores de dichas organizaciones, practican el conocido "el que paga, manda (y, si no obedece, se deja de pagar)". Además, hablando de Pueblo Elegido (es una copia cuando habland del manifest destiniy y de su excepcionalismo) a Pueblo Elegido (el original, desconfíe de las imitaciones), les cuesta aceptar que entre el Pueblo y Dios haya un intermedio como Naciones Unidas, encima costoso. Se trata de dos tipos particulares de nacionalismo: el bendecido por Dios (bueno también estaba el Gott mit uns alemán y la diosa Amaterasu en el Japón y varios más que se me van ocurriendo y que dejo para otra ocasión).
No son ignorantes. No saber lo del artículo en árabe no es importante. Conocen bien dónde está cada cual. Sí, y el senador sabía a quién estaba hablando que, además, puede (y suele) hacer aportaciones financieras importantes a las costosas campañas electorales estadounidenses. Por supuesto, añadía el posible candidato a las primarias, si la autoridad palestina no se porta bien (con Israel, por supuesto), también se le cortarán las ayudas (ahí no tan grandes, ni las principales). De ignorancia, nada.

viernes, 8 de mayo de 2015

Elecciones británicas

Me han interesado por dos razones. 
La primera es la del triunfo de los conservadores de modo que Cameron podría formar gobierno sin necesidad del apoyo de los Liberal Demócratas ni de los Unionistas del Irlanda del Norte. Mayoría absoluta posible contra todo pronóstico y enterrando el entierro de Duverger. No ha habido tal fraccionamiento, aunque se predecía. Me interesa porque quiero ver si Cameron cumple su promesa electoral de convocar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (ya se sabe que esas promesas se las lleva el viento, pero no todas. Además UKIP no es que haya quedado muy bien en estas elecciones locales en las que lo exterior, como suele suceder, ha estado ausente).
No hay que fiarse de los títulos: el Reino Unido no está tan unido (ni la Unión Europea anda bien de unión). Y esa es mi segunda razón: el triunfo muy por encima de lo previsto del Partido Nacionalista Escocés que habría laminado a los laboristas -allí estos tenían un importante caladero de votos y ahora, en el conjunto del país, consiguen sus peores resultados dese 1987- y ha reducido a los Liberal Demócratas a poco. Hasta podría hacerse con todos los escaños (curules) que corresponden a Escocia en el parlamento de Londres. Siguiendo los pasos del Québec, se puede esperar un nuevo proceso secesionista por parte de este partido indudablemente mayoritario en su territorio. Tienen suficientes argumentos para discutir con Londres. Petróleo y los submarinos incluidos.
Me interesa por su compleja traducción, respectivamente, al caso español y catalán. Y me interesan tanto las semejanzas como las más que evidentes diferencias. Lo que leo todavía no es definitivo pero sí es definitivo que el "empate técnico" previsto se ha roto con una gran victoria (todavía por determinar la cuantía), lo cual deja a los laboristas lamiéndose las heridas de la austeridad, el futuro de la NHS -sanidad pública- y algunas cosillas más sobre servicios públicos y hasta sobe la BBC. La mayor diferencia estriba en que en el Reino Unido la libra esterlina subió algo más de un punto (1,3 %) al conocerse estos resultados mientras que el euro no creo que quede afectado por las varias elecciones españolas y catalanas de este año de gracia.
Y, mientras, Grecia ¿qué?

jueves, 7 de mayo de 2015

El juego electoral

No tiene mucho sentido decir "jaque al rey" cuando se está jugando al póker. Cada juego tiene sus reglas. Las elecciones, desde este punto de vista, son comparables a un juego: tienen sus reglas, mezcla, en este caso, de póker y de ajedrez. De póker porque lo que los demás piensen (en este caso, el electorado) puede influir, e influye, en lo que hacen. Un farol del partido puede ser una "profecía que se autorrealiza". Pero también es ajedrez: estrategia, movimientos en función de ulteriores movimientos y reglas fijas que no es fácil evitar (un alfil no puede pasar por encima de un peón; un caballo, sí).
El juego electoral también tiene en común con otros juegos el que los objetivos del jugador son importantes. Hay quien juega a ganarlo todo o quien prefiere quedarse como está ya que sabe que no puede ganarlo todo o hay quien aplica complejas elucubraciones de investigación operativa (minimax, maximin) para establecer sus objetivos.
Un elemento que a veces se discute es el de la ley electoral, regla máxima del juego. En general, Duverger dixit, elegir entre sistemas mayoritarios o proporcionales depende de lo que se pretenda: los sistemas proporcionales, como su mismo nombre parece indicar, reflejan mejor las preferencias del electorado mientras que los mayoritarios son útiles para conseguir gobiernos estables aunque no reflejen tan bien las proporciones existentes en la sociedad. El efecto más conocido es que los proporcionales tienden a fomentar sistemas pluripartidistas mientras que los mayoritarios tienden al bipartidismo. 
¿Seguro? Pues las elecciones de hoy, en el Reino Unido, parece que pueden hacer saltar tan asentadas teorías (la discusión aquí).
Pasando a otro caso, resulta curioso que los partidos minoritarios españoles que rechazaban el sistema proporcional imperfecto (la regla d'Hondt introduce elementos mayoritarios en una aparente ley proporcional) ahora andan callados o se han olvidado de su denostado "bipartidismo". El hecho es que, como en el Reino Unido, el bipartidismo imperfecto de que disfrutaban los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) está saltando por los aires.
No sin costes, claro. En este caso, para uno de los emergentes, a saber, Podemos, cuyos líderes (no necesariamente sus bases) se han dado cuenta de que el juego electoral, cuando se quiere aumentar el número de votos a obtener, exige ir a buscar los votos donde se encuentren y no necesariamente mediante mayores exigencias de pureza ideológica sino todo lo contrario. Ayer criticaban algunos periódicos españoles cómo Podemos ha "aguado" su programa inicial. Ninguna sopresa. De cara a las próximas elecciones generales es previsible, si siguen queriendo maximizar sus votos, que dulcifiquen todavía más sus propuestas. Son las reglas del juego. Otra cosa sería que su objetivo fuese el de conservar a sus fieles, como puede ser el caso de la Izquierda (más o menos) Unida. 
Caso extremo: el de la familia Le Pen en Francia. Si el padre pone en duda el Holocausto, la hija no va a tener otra que quitarlo de la parte visible del Front National. Israel es un aliado en la islamofobia del partido como Rusia es un aliado en la financiación del mismo. No hay opción si se quiere llegar a la presidencia de la República. La coherencia del padre con sus plateamientos anti-judíos históricos choca con el objetivo electoral de la hija. Y ese es el juego también.
Lo dicho: jugando al dominó, no digan "órdago a la grande", sobre todo si no tienen ninguna capacidad para cambiar las reglas del juego.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El cambio cambia

Me equivoqué. Suele pasarme. El caso es que para la primavera de 2014 daba como probable un Parlamento español compuesto por cuatro partidos, cada uno de ellos con un 20 por ciento de los escaños (el resto iba para nacionalistas varios). Hasta ahí, ningún problema. El problema se planteaba a la hora de decir quiénes eran esos cuatro partidos y yo pensaba que, junto al PP y al PSOE, iban a estar IU (las encuestas le daban un 12 por ciento) y UPyD (casi el 10), ambos al alza y restándoles votos, respectivamente, al PSOE y al PP.
Lo publiqué aquí junto a la maldad de que el PP ganaría, pero que, al no conseguir la mayoría suficiente, tendría que pactar con CiU, como ya había hecho en otras ocasiones después de haber cantado en la calle Génova aquello de "Pujol, enano, habla castellano" y previo paso de Aznar por TV3 para reconocer que hablaba catalán "en la intimidad". En política las cosas cambian con una cierta rapidez y hasta eso habría sido posible.
Pero en julio de 2014, contra todo pronóstico, irrumpió Podemos en las elecciones europeas superando con mucho las predicciones de las encuestas, tanto que ni ellos se lo habían esperado (el caso de Jiménez Villarejo muestra que de ninguna forma habían esperado tantos escaños y por eso renunció de inmediato). Y las encuestas posteriores les llegaron a dar un 23 por ciento, por encima incluso del PSOE, aunque no del PP.  Iban al alza.
Las elecciones andaluzas supusieron un ligero parón. Aunque alguno de sus ex-altos cargos escribiese que eso eran interpretaciones de la prensa ("canallesca", por supuesto), el hecho es que en textos de otros destacados militantes del partido se reconocía que esperaban más que aquel 14 por ciento obtenido. Lo que no se esperaban era la irrupción de Ciudadanos (Ciutadans según el PP de entonces, no el de ahora) que parece, ahora, el partido al alza aunque los resultados municipales no sean un buen predictor de lo que pueda suceder en las generales de fin de año. Ni siquiera van a servir los resultados de las autonómicas y no solo porque falten cuatro de ellas (las “históricas”, que la Historia es muy sufrida), sino porque no en todas concurren con sus propias siglas. Extrapolar a partir de listas compartidas y coaliciones temporales no parece que sea de recibo.
Tal vez las próximas elecciones generales sí den el 20-20-20-20, pero no con los partidos que yo suponía entonces, sino con estos dos nuevos que intentan apresuradamente erigir un mínimo de organización (centralizada, por supuesto, si quieren jugar a elecciones, aunque Podemos mantenga una cierta retórica asamblearia que los hechos desmienten). Pero, visto lo visto, ya no me atrevo a anticipar ni esos resultados que incluyen la composición del 20 por ciento restante: nacionalistas, sí, pero no sé en qué quedarán IU y UPyD, con o sin grupo parlamentario. Tampoco es fácil adivinar las posibles alianzas entre ellos (recuérdese que IU estaba con el PSOE en Andalucía y contra el PSOE en Extremadura, es decir, que todo es posible, desde la Gran Coalición PP-PSOE hasta PP-Ciudadanos. PSOE-Podemos sería malo para los dos, especialmente para el segundo).
Quizá me vuelva a equivocar, pero una cosa me queda clara y es que los esquemas mentales con que nos hemos acercado a la realidad política han cambiado demasiado como para seguir usándolos indiscriminadamente. En parte, tienen razón los independentistas catalanes cuando ven que su esquema independentismo-unionismo (o Gobern-Gobierno central) está siendo alterado por otro esquema. Lo que ya no tengo tan claro es que esté siendo sustituido por lo  que ellos llaman derecha-izquierda. Los partidos mal llamados "populistas" en Europa, tildados todos, menos Syriza y Podemos, de derechas, son otra cosa. Hacen ver como problemática la división clásica: básicamente reaccionan desde la frustración. Tal vez en eso sí que tengan razón los líderes de Podemos que dicen que no son de derechas ni de izquierdas (ellos dicen “de abajo” o “del centro del tablero”). Pero  también hay que reconocer que el mundo al que me referí hace unas semanas ha cambiado igualmente: no es el de la Guerra Fría ("capitalismo" contra "comunismo" o, mejor dicho, USA contra URSS) ni es el del "imperio" (era la versión venezolana). Mantener esos esquemas no creo que sea muy útil. Mucho habrá que pensar si queremos entender qué sucede. Pero si nos da pereza, podemos seguir con los viejos esquemas, ya  inútiles. Bueno, inútiles no: sirven para engañar a los deseosos de certezas.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Nacionalismo electoral

En vísperas de estas elecciones en el Reino Unido, con resultados tan difíciles de pronosticar dado el sistema electoral de distritos uninominales -habría que hacer una muestra representativa para cada distrito, sobre todo si las diferencias entre los principales partidos son muy pequeñas-, este artículo en The Guardian me devuelve a tiempos pasados. Y las posibilidades de acuerdos post-electorales al presente.
En efecto, recuerdo una conversación en un pub cercano a la Universidad de Sheffield. Mis compañeros de departamento se planteaban cuáles eran las señas de identidad de los ingleses, más allá de los tópicos (estos se pueden ver en Asterix en Bretaña). Y reconocían no tener buenas respuestas cuando sí las veían para galeses y, sobre todo, para escoceses (lo de Irlanda de Norte, a lo que recuerdo, no apareció en aquella charla en torno a unas pintas que, sobre todo yo, se trasegaron).
El artículo que cito reconoce que, en otros tiempos (estos a los que me refiero en mi experiencia personal), el sentido de la identidad inglesa era más bien débil. Lo que plantea es cómo ha sido exaltado en la campaña electoral para las votaciones de mañana.
Se dice que la nación es una "comunidad imaginada", es decir, que es una comunidad (no una mera asociación) y cuya imaginación ha de ser compartida, eso sí, a partir de elementos exteriores a los que se les atribuye el carácter identificatorio: lengua, costumbres, historia, tradiciones, espacios, héroes, guerras y todas esas cosas con las que se construye no la nación sino el nacionalismo, es decir, la ideología que defiende que "somos una nación" y, por tanto, tenemos unos derechos especiales por ese mismo hecho. El carácter relativamente arbitrario de algunos de esos elementos no es lo importante. Lo importante es que haya una élite que, con acceso a los medios de comunicación del momento, los muestra como importantes... frente al "otro" (el conflicto con algo o alguien externo tiene esa utilidad: cohesiona al grupo "atacado"). 
El artículo enumera algunos de esos "otros" en el creciente nacionalismo inglés: en sentido negativo, la "inglesidad" es para los que no son escoceses ni galeses (Irlanda sigue sin aparecer), no son "inmigrantes" ni musulmanes ni "extranjeros" en general ("Continente", es decir, la Unión Europea, incluidos).
¿La élite fomentadora de este nacionalismo? El Partido Conservador que quiere erosionar la posibilidad de una alianza Laboristas-Partido Nacionalista Escocés para formar gobierno en Londres. Para los segundos, ningún problema con tal que conseguir nuevas parcelas de poder (en las Españas ha habido varios casos parecidos). Para los primeros, su talón de Aquiles y su esperanza de gobernar, según titula Le Monde. Machacar determinados temas a través de los medios de comunicación de masas es el instrumento. El anticatalanismo en la ciudad de Valencia, pero no en la comarca alicantina en la que vivo, tuvo como instrumento un periódico de amplia difusión, anticatalanismo que sigue hasta nuestros días, igualmente manipulado, esta vez desde algunos sectores del Partido Popular que ha encontrado al "otro" con el que cohesionar electoralmente a los propios. Pues lo mismo.
Claro que hay diferencias. Como las hay entre Londres y los Midlands o entre Sheffield y Oxford. Las hay entre mi pueblo actual (San Juan) y la capital de la provincia, ciudad a la que se le adscribe Playa de ¡San Juan! que nos robaron y que tenemos que reivindicar para recuperar la integridad territorial sanjuanera. En este caso es broma, pero no lo es en el conflicto ante La Haya planteado por el gobierno de Bolivia frente a Chile a propósito de su acceso al mar (el fallo se espera para junio; argumentos bolivianos aquí). Es nacionalismo por ambas partes con la particularidad de que, al tener tan alto contenido simbólico, es difícil entrar en negociaciones. Lo intentaron en un gobierno anterior del MAS y el entonces vicecanciller boliviano llevó adelante unas interesantes negociaciones. Pero el nuevo gobierno chileno (con algún que otro problemilla boliviano) enarboló la bandera de la "integridad del territorio nacional" y las negociaciones se dieron por terminadas. Mejor La Haya, pensaron en La Paz, que dar coces contra el aguijón, por usar frase bíblica. Y, en buena tradición no precisamente de pueblos originarios, mejor una victoria (total, por supuesto) que una negociación con cesiones por ambas partes (que, por cierto, ha sido la política del Partido Popular español con respecto a las reivindicaciones nacionalistas catalanas. Me excuso de elaborar el interés electoral por ambas partes).
El problema con estos nacionalismos es que funcionan como "el aprendiz de brujo": una vez puestos en funcionamiento, es muy difícil pararlos... sin costes electorales adicionales. Como observador de los nacionalismos, habrá que ver cómo evoluciona el inglés.

martes, 5 de mayo de 2015

Desarrollo: algo no cuadra

El Banco Mundial se muestra parcialmente satisfecho por los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) parcialmente, pero realmente a lo que dicen, alcanzados: la reducción de la pobreza y el acceso al agua potable. Vaya por delante que el primero de dichos objetivos estaba planteado de forma harto facilona: se trataba de reducir el porcentaje de pobres, pobreza medida monetariamente mediante los famosos 1,25 dólares por persona y día a paridad de poder adquisitivo. Tal vez si la pobreza se hubiese medido en insatisfacción severa e involuntaria de las necesidades básicas, la cosa habría sido diferente. Pero esa medida no es tan manejable como la del dólar con veinticinco ni tan apropiada como habrían sido dos dólares y no plantearse el porcentaje sino la población afectada. Pero así fue la cosa. 
De todos modos (y de ahí el título que he dado al post) hay algo que no cuadra según sus mismos datos. A ojo de buen cubero, obsérvese en qué objetivos predomina el verde (número de países en los que el objetivo ha sido alcanzado, es decir, los dos objetivos señalados más la educación con paridad de género) y en qué objetivos predomina el rojo (objetivos seriamente no alcanzados). Se trata de la mortalidad materna e infantil y la subnutrición. No puede ser que haya tantos países que han reducido la "pobreza" (ahora sí en comillas) y, al mismo tiempo, haya tantos países que no han reducido dos indicadores evidentes de la misma: la mortalidad infantil y maternal y la subnutrición (obsérvese que, en concreto, el número de países en los que se ha alcanzado el objetivo de la tasa de mortalidad infantil es prácticamente inexistente). 
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Igual es que ahí sí que el objetivo estaba bien planteado o, sencillamente, que de la "pobreza" es un tanto chapucero (y no se crea que el indicador de la Unión Europea es mucho mejor: es claramente peor). Si, como dicen, la "crisis" ha sido causada y causa  por la desigualdad de rentas y de riqueza que, a su vez, causa la "crisis" (entre otros factores y otros efectos), algo no cuadra en estos datos (aquí un artículo sobre este último asunto referido a América Latina y aquí las críticas de Hernando de Soto al libro de Piketty)