jueves, 30 de abril de 2015

Otras crisis

Vale la pena leer este Informe de Coyuntura que publica, sobre el Ecuador, Pablo Ospina. Y es de interés no solo para los ecuatorianos sino para gentes de otros países, por ejemplo las Españas, distintos y distantes pero con elementos a considerar en el presente y en el futuro.
El Ecuador lleva años "dolarizado", es decir, que su moneda es el dólar cuyo tipo de cambio no pueden decidir sino que depende de lo que suceda en USA. Las Españas llevan años "eurizados", es decir, que su moneda es el euro cuyo tipo de cambio no pueden decidir sino que depende de lo que decida el BCE. La diferencia está en que el dólar se está revalorizando y el euro se está depreciando. Dificultades diferentes para el comercio exterior de ambos países. Harán bien los españolitos si piensan que nada es eterno y se pueden cambiar las tornas. Un euro débil ayuda a las exportaciones pero dificulta las importaciones... de petróleo aunque su precio esté, de momento, a la baja.
El Ecuador, país exportador de petróleo y materias primas, sufre el descenso del precio de tales mercancías. Las Españas, importadora, no. Todo lo contrario. Pero lo que tendrían que plantearse los españolitos es qué sucedería si la "gran industria turística" nacional se viene abajo. No es el caso de momento. No lo era en el Norte de África. Pero depender de alto tal volátil como las materias primas unos o el turismo otros, no es una política de futuro. Es puro presentismo (Bolivia estaría en las mismas que el Ecuador).
¿La política? Ay la política. Los respectivos gobernantes se envainan viejas promesas electorales y se lanzan a la austeridad. Cierto que en el Ecuador la pobreza y la desigualdad (Gini) habían disminuido, pero están aumentando. Nunca se subrayará suficientemente el papel que tiene la desigualdad en la política y en la economía. Que se lo digan a los españolitos. Esa sí que es "un arma cargada de futuro". También para los Estados Unidos, no se crea.
No parece preverse un "cambio de régimen" en el Ecuador ni tampoco, a pesar de algunas retóricas de los nuevos partidos españoles, en las Españas. Lo que resulta interesante es la búsqueda de "culpables" por parte de los respectivos gobiernos: un enemigo, a ser posible exterior, siempre es una ayuda. Si no se encuentra, siempre habrá una "quinta columna" interna a la que achacarle todos los males posibles y algunos más. En el caso del actual gobierno español, el anterior gobierno español. De las políticas impuestas desde Bruselas, Frankfurt o Nueva York-Washington, ni palabra. 
Claro que ninguno de los dos llega al nivel venezolano que también sufre el problema del precio del petróleo y su dolarización subterránea: si el enemigo deja de ser Washington (lo de Cuba pesa mucho), el nuevo enemigo es ¡el presidente español!
Va a ser un año entretenido para estos países (también para otros, no se crea).

miércoles, 29 de abril de 2015

El Fin de los Días

Pensar que el mundo tal como lo conocemos se va a acabar no es nada original. Tal vez por eso tiene el éxito que tiene tal planteamiento. Y lo ha tenido en casi todas las religiones, algunas de cuyas variantes han llegado a establecer la fecha exacta en que tal fin del mundo se iba a producir.
Entre los que se atrevieron a ponerle fecha están, por supuesto, los cristianos medievales con el milenio, que de ahí viene el nombre con que se conoce tal mitología: milenarismo. Los anabaptistas creyeron que terminaría en 1533, algunos judíos en 1648, el movimiento “Millerite” en 1843, “Marian Keech” (Dorothy Martin) y sus seguidores en 1954. Y las profecías de otros grupos llegaron a suponer que el fin de los días sería en 1975. Con escaso éxito todos ellos.
Como el anunciar una fecha es arriesgado y después hay que dedicar muchos esfuerzos a explicar por qué no se ha producido tal catástrofe, lo que las grandes religiones hacen para quienes estén dispuestos a aferrarse a tal interpretación de los Textos es  proporcionar “signos de los tiempos”, pero sin fecha fija. Cierto que, como se dice en los Evangelios, “no sabéis ni el día ni la hora”, pero también es cierto que esa creencia profunda fue compartida por muchos de los primeros cristianos que esperaban “la segunda venida del Cristo” que separaría a los buenos de los malos según se profetiza en el Apocalipsis de Juan y, antes, el profeta Isaías..
Tampoco en eso eran originales. Los hinduistas pueden esperar a Kalki, los budistas a Maitreya, los judíos al Mesías y los musulmanes al Mahdi. En todos los casos, con señales que indican que el Tiempo se acerca. Y, en algunos casos, tomando al fundador de la propia religión como el enviado que anunciaba la anterior.
Las religiones amerindias también han producido sus propias profecías sobre el fin del mundo tal como lo conocemos (aunque no necesariamente el fin de la Humanidad): Incas, aztecas y mayas tienen sus propias ideas que no incluyen fechas como la de 2012 según una mala interpretación de un calendario maya, pero que sí pueden tener referencias a “anunciadores” del Final, como Wiracocha.
No todos los creyentes de cada una de las religiones están en esa línea milenarista, pero sí suele haber grupos, en cada una de las religiones, que viven con mucha fe esa inminencia, creencia que comparten con correligionarios que “saben” que el fin está cerca y que lo que hará el buen creyente es acelerar ese momento para el que lo que cuenta es el “agrupémonos todos en la lucha final”. La lucha entre el Bien (nosotros, claro) y el Mal (los otros).
Sentirse arropado por el grupo que comparte tales creencias es, por lo visto, muy gratificante. El caso inmediato es el de los yihadistas del Estado Islámico que saben que caminan hacia el Día del Juicio, el Fin de los Días, que será precedido por una lucha tremenda y segura derrota del ejército de “Roma” (no está muy claro qué significa ahora) en Dabiq, Siria. Ahí se iniciará la cuenta atrás para el apocalipsis y no es ajeno a tal creencia que algunas de las decapitaciones se hayan llevado a cabo precisamente allí. Por supuesto, solo Dios conoce el futuro, pero hay indicaciones en el Libro, incluyendo la de la llegada del Mahdi que guiará a los creyentes hasta la victoria final (la batalla final con el anti-mesías sería en Jerusalén). El verdadero creyente es el que sabe leer esos “signos de los tiempos” y se organiza para acelerar esa victoria. Militar, por supuesto.
No se extrañe. Ronald Reagan hablaba de la guerra nuclear como de un Armagedón que llevaría al triunfo frente al mal (el comunismo, en aquel entonces, antes de que se hundiese la URSS). También los Cristianos Sionistas estadounidenses (algunos desde el Congreso) creen que es obligación de todo buen cristiano el acelerar la “segunda venida”, cosa que se puede conseguir apoyando al gobierno de Israel para que recupere sus fronteras bíblicas.
Estos variados milenaristas no son mayoritarios en sus respectivas religiones ni todos son violentos. Pero las semejanzas con intrigantes. Por eso me da que pensar el otro milenarismo, secular en su caso, que se refiere al cambio climático. Porque, ¿y si esta vez sí que estamos al borde del Fin de los Días? ¿No hay signos evidentes que así lo anuncian? ¿No hay incluso profetas que lo vaticinan? Pido disculpas, pero no he podido evitar sugerir alguna irresponsable duda.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. La profecía para 1975 fue asumida por algunos Testigos de Jehová. Cuando las profecías no se cumplen, los psicólogos hablan de "disonancia cognitiva", esa situación en la que nos encontramos cuando lo que creíamos choca evidentemente con la realidad. Y hay multitud de remedios para tal choque.
Si se ha sonreído al leer que en el Nepal hay gente que afirma que el terremoto ha sido un castigo por los pecados cometidos, recuerde que también se dijo de Katrina y Rita, pero con un dios diferente. Por lo menos uno de los dos está equivocado, como equivocados estaban los que pusieron fecha al fin del mundo. La ventaja de los del castigo es que es a toro pasado, mientras que ponerle fecha y que no se cumpla es algo que todo el mundo puede ver)
(Añadido el 30: Aquí una puesta al día de las relaciones entre los Cristianos Sionistas estadounidenses y el gobierno de Israel)

El fracaso de Syriza

Se analiza aquí y se resume con esta frase lapidaria:
Syriza has failed because it does not believe in governing along the lines of what it promised unless it is easy to do so.
Creyeron que gobernar era fácil. Se hace lo que se prometió siempre que sea fácil llevarlo a cabo. Nada que ver con otros países, "revoluciones ciudadanas", bolivarianos etc. Para el caso español, una carta al director aquí

Doble moral o moral servil

Glenn Greenwald publica un post a propósito de la gala del PEN estadounidense de la que se dieron de baja algunos de sus miembros por no estar de acuerdo con el premio a la defensa de la libertad de expresión  a Charlie Hebdo. A partir de ahí, enumera casos en los que los que practican muchas cortapisas a dicha libertad son los primeros en salir a decir que la defienden. El caso más pertinente fue la manifestación en París en cuya presidencia había conocidos represores de la libertad de expresión mientras todos alababan a Charlie Hebdo por simbolizar... la libertad de expresión.
Hay un caso, que a Greenwald le parece excesivo, digno de mención: las críticas generalizadas a las políticas contra los LGTB en Rusia e Irán, particularmente audibles en los Estados Unidos, por parte de voces tanto LGTB como no. ¿Dónde está el problema? Pues muy sencillo: en el clamoroso silencio de esas mismas voces para denunciar la represión a los LGTB de Arabia Saudita y de Egipto.
¿Por qué se critica a unos y se guarda un respetuoso silencio sobre los otros? Lo de los LGTB no tiene nada que ver: los dos primeros se llevan mal con el gobierno de los Estados Unidos mientras que los dos segundos son aliados del mismo (Arabia Saudita un poco menos, pero aliada en todo caso). 
Me recuerda lo que sucedió con el feminismo respecto a los talibán. Mientras fueron "nuestros" aliados contra el Ejército Rojo (soviético, por supuesto) que corría en auxilio del gobierno comunista de Afganistán, los talibán no eran criticables: luchaban contra el infiel, ateo, rojo, extranjero. Pero cambiaron las tornas, los talibán se pusieron serios con los Estados Unidos (otro caso, como el de Al Qaeda, de Frankenstein: la criatura contra su creador) y, de repente, el feminismo descubrió en los talibán un abyecto y despreciable machismo, anti-mujer. Eran los mismos talibán que antes, pero ahora ya no eran "nuestros" talibán, sino nuestros enemigos, razón por la que descubríamos sus profundos defectos, lacras y rechazables comportamientos.
Como siempre, hay que volver al dicho de Roosvelt refiriéndose a Somoza (también citado por Pablo Iglesias, de Podemos): "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Lo que importa es el "nuestro". Lo que haga o deje de hacer, es secundario mientras convenga. 

martes, 28 de abril de 2015

Katmandú como metáfora

El terremoto del Nepal puede servir como llamada de atención para los panglossianos que creen que "vivimos en el mejor de los mundos posibles".  Se está hablando de 4.000 muertos por ahora (podría haber 10.000, dicen) cuando hace 81 años se hablaba de 8.500. ¿Es eso mejorar? Para responder hay que añadir "en qué".
Pero, de momento, baste recordar que, en el Nepal, como en su día en Haití, el terremoto ha sido particularmente clasista: ha atacado sobre todo a los pobres y sus barriadas. Lo habitual en muchos de estos fenómenos naturales que afectan a los vulnerables del lugar en que se producen. Y los vulnerables no son los ricos que, encima, pueden mangonear las ayudas que vienen del extranjero, como sucedió en algún que otro país latinoamericano (y digo latinoamericano no porque solo se produzca allí: de allí tengo información directa, pero me llegan cosas parecidas de África. La  desigualdad tiene eso).
Y si no se trata de grupos sociales sino de países, un vistazo al Informe Mundial sobre la Felicidad 2015 puede dar alguna idea adicional. Así, a ojo de buen cubero y olvidando todas las dificultades metodológicas que tiene tal medida, este es el mapa de la felicidad en el mundo:

Dice el informe:
Comparando los escalafones del Reporte Mundial de Felicidad 2015 con los del Reporte Mundial de Felicidad 2013, hay una combinación de consistencia y cambio. Nueve de los 10 primeros países en 2015 estuvieron también entre los 10 primeros en 2013. Sin embargo, el escalafón ha cambiado, mostrando a Suiza en la cima, seguida de cerca por Islandia, Dinamarca y Noruega. Todos los cuatro países tienen puntuaciones promedio entre 7.5 y 7.6, y las diferencias entre ellos no son estadísticamente significativas. El resto de los 10 mejores son (en su orden) Canadá, Finlandia, Holanda, Suecia, Nueva Zelandia y Australia, todos con puntajes promedio superiores a 7.28.
Y añade:
 El análisis de los cambios en las evaluaciones de la vida entre 2005-2007 y 2012-2014 muestra grandes diferencias internacionales en la forma en la que la recesión mundial afectó la felicidad nacional. Los tres principales ganadores fueron Nicaragua, Zimbabwe y Ecuador, con aumentos que van desde 0,97 hasta 1,12. La mayor caída en las evaluaciones promedio de la vida media fueron en Grecia, que perdió casi 1,5 puntos, seguido por Egipto con -1.13 e Italia, con -0,76 puntos
Nepal ocupaba el puesto 121 entre los 158 cuantificados.
Otro dato que muestra que "el mundo va bien" es el aumento de la esperanza de vida:

Pero esta visión queda matizada por el mapa

La esperanza de vida en el Nepal era de 68 años.

lunes, 27 de abril de 2015

Criminalística avanzada

Confieso que me gustan las series en las que expertos criminalistas, expertos en la ciencia forense, son capaces de encontrar al asesino basados en pequeñas manchas, mínimos desconchados, gotas de sangre y hasta de un pelo hallado en la escena del crimen. Alguna vez he leído o visto por televisión algunas entrevistas a especialistas españoles en tales técnicas: "Nosotros podemos hacer lo mismo. Lo que es ficción es la rapidez con que se consiguen resultados". Sea. Pero vean esta imagen que proporciona Fusion.
Santae Tribble. (photo: Washington Post/Getty)
Se trata de un señor que fue condenado con relativa rapidez (40 minutos) por un jurado que comprendió que la prueba que presentaba el científico criminalista era concluyente: un pelo en la escena del crimen. Fue condenado a 20 años (estaríamos en 1978). La prueba del ADN era concluyente. Lástima que el pelo fuese de un perro. Como suena.
El caso ha levantado dudas sobre otras condenas producidas "antes del año 2000" que incluyen algunas penas de muerte, algunas de las cuales ya perpetradas. El artículo que cito está lleno de detalles escabrosos sobre esta fe en la ciencia criminalística que, por supuesto, ahora, ante tales errores, ha reducido su entusiasmo aunque sigue funcionando la ciencia para aportar pruebas sobre la autoría de delitos de todo tipo.
Es un caso más de entusiasmo quasi-religioso por lo que la ciencia puede producir. Que la ciencia puede aportar y aporta muchísimo a la vida y muerte de los ciudadanos, es evidente. Pero también son perceptibles estos casos de fe que consisten en ver solo lo positivo, obviar lo negativo y conseguir así una visión beatífica de una actividad humana que, como todas ellas, tiene luces y sombras.
Esto ya no es criminalística para encontrar al culpable (cómo se le encuentre es otra historia) sino ciencia para aplicar la pena. Escuché hace poco una entusiasta alabanza a los drones, eficaces, precisos, seguros y sin riesgo para el que los manipula. Al día siguiente venía la noticia de los "asesinatos extrajudiciales" perpetrados por uno de tales drones: buscando a un "malo" (al que no se había juzgado, pero sí condenado a muerte) habían muerto numerosas personas que pasaban por allí y nada tenían que ver con el asunto. Hoy encuentro que buscando a 41 "malos", se ha acabado matando a 1.147 ajenos a tal "maldad" (Véanse el gráfico y los datos aquí) Evidentemente, eso no es terrorismo: es un pequeño error de precisión o un "efecto colateral". Terrorismo es lo que hacen los "malos" y nosotros somos "buenos". Terrorismo solo es cuando las víctimas son "nuestras". Qué paciencia hay que tener. Que se lo digan a los condenados erróneamente.

domingo, 26 de abril de 2015

Banksters

Los jueces dirán lo que corresponda y los políticos echarán fuera todos los balones que puedan. Lo de los jueces, visto que ha habido más de uno juzgado y condenado por prevaricador, hay que tomarlo con cautela. Lo de los políticos, con ginebra para que un gin-tonic sea más digestivo. Pero el caso es que abundan los casos de altos ejecutivos de bancos (o ex-Cajas de Ahorro) que han depredado las instituciones que gobernaban como si fuera un cortijo del que podían hacer lo que les viniese en gana. En beneficio propio, por supuesto. Ilegal o inmoral, no lo sé, sobre todo después de la sutil distinción llevada a cabo por un diputado español que supongo ha olvidado las buenas enseñanzas que recibió mientras fue miembro del Opus Dei, católico a macha-martillo. La pregunta es cuántos de estos banksters van a ir la cárcel si lo que han cometido es una ilegalidad y no únicamente una inmoralidad. La respuesta es: ninguno. Tendrán alguna que otra multa, pero no sabrán qué es eso de vivir entre rejas. No tendría que hacer falta, pero no me estoy refiriendo a las Españas, donde todo el mundo sabe que no hay banksters, sino a los Estados Unidos donde dicen que sí los hay y que se irán a casa después de la multa y sin pisar la cárcel. Para algo son gente importante. La cárcel es para los mindundis.

sábado, 25 de abril de 2015

Negociación o enfrentamiento

Vicenç Fisas ha publicado el Anuario de Procesos de Paz 2015 que se puede leer aquí. Copio y pego los dos primeros párrafos del resumen (antes hay una excelente explicación de términos y teoría y después están los análisis de casos):
De los 112 conflictos analizados de los últimos 30 años, un 39,3 % terminaron mediante un acuerdo de paz. Los que no han sido resueltos y permanecen vigentes representan el 47,3 % del total y lo más significativo es que solo el 9,8 % de estos conflictos han terminado mediante la victoria militar de una de las partes; en otras palabras, la gran mayoría de los conflictos únicamente se resuelven por medio de negociaciones, no por medio de la victoria militar, y abriendo algún tipo de proceso que lleve a la firma de un acuerdo final. Este hecho no disminuye la preocupación por el elevado número de conflictos todavía no resueltos.
En cuanto a los conflictos finalizados en los últimos treinta años (59), 44 lo han hecho mediante un acuerdo de paz (74,6 %), 4 sin acuerdo de paz formal (6,8 %) y 11 con victoria militar (18,6 %), lo que reafirma la vía de la negociación como medio de resolución de los conflictos.
Es un buen argumento sobre la importancia de la negociación como forma de resolver esos conflictos, muy por encima de la respuesta militar si lo que realmente se quiere es resolverlos. Si lo que se quiere es gastar armas para dar dinero a la industria aramentística y justificar el complejo militar-industrial, es otra cosa. Pero la paz pasa, mayoritariamente, por la negociación según estos datos... contra el sentido común (poco común a lo que parece).
Una metáfora para entenderlo. En una discusión académica o tertuliana sobre un tema (el que sea) hay quien practica el "sostenella i no enmendalla", es decir, el enfoque propio de los gladiadores: yo tengo razón y pelearé hasta la muerte por defenderla. Normalmente, el resultado es que cada una de las partes se mantiene en sus trece y se ha perdido el tiempo discutiendo. Enfrentamiento militar sin resolver el conflicto. Comprensible, eso sí, si alguien ha pagado a alguno de los contendientes para que defienda ese punto por encima de cualquier razonamiento (cosa frecuente en los talk-show o tertulias mediáticas)
Pero también es posible el intentar ver lo que de razón o verdad hay en la posición del contrario (eso es negociación al fin y al cabo). Hay quien ve esa actitud como síntoma de debilidad. Tal vez. Suele ser la mía y se basa en el convencimiento de que la Verdad no es monopolio de nadie (tampoco mío, por supuesto) y que el trabajo intelectual consiste en ir quitando los velos que la recubren (esa es la etimología de "alezeia", verdad en griego: quitar velos) sabiendo que nunca llegaremos al fondo. Con los conflictos puede pasar algo parecido. Por una vez, estoy de acuerdo con los que hablan de "paz imperfecta" no como piedra filosofal que lo resuelve todo sino como reconocimiento de lo provisional que son todos nuestros estados.

viernes, 24 de abril de 2015

New Deal en la Eurozona

Varoufakis escribe aquí un artículo que valdría la pena que lo leyesen los que entienden de economía (y los que no) de fuera de Grecia, aunque él se refiere a Grecia. 
Se puede comparar el diagnóstico que el autor hace al principio sobre Grecia con los diagnósticos que podrían hacerse del resto de los GIPSI (y, si me apuran, de Francia también). Claro que no coinciden en todo, pero las coincidencias son dignas de ser tenidas en cuenta antes de echar las campanas al vuelo por las miserables tasas de crecimiento del PIB que hacen algunos gobernantes ("El problema no es ver la luz al final del túnel, sino la gran cantidad de gente que se va a quedar dentro", dice aquí el secretario general de Cáritas española).
Se puede ver lo absurda que ha sido la política impuesta por la "troika" y que Varoufakis describe no sin cierta ironía: una fecha en el futuro y una tasa para entonces; pasos a dar cada año para acercarse a tal fin -evidentemente arbitrario- basándose en muy problemáticas asunciones sobre magnitudes económicas muy dispares.
Y se puede ver si la terapia propuesta por el gobierno griego (un New Deal para Grecia) tiene más o menos sentido y, sobre todo, si tiene sentido como si Grecia no formase parte de la Unión Europea, cosa harto frecuente: los males vienen de la UE, las respuestas tienen que venir del país asolado, no de la UE, que bastante tiene con seguir produciendo normativas absurdas sobre los frascos de aceite o la digitalización de documentos de identidad como medio (oh, naravilla) de evitar el blanqueo de dinero, deporte local donde los haya.

La vista no engaña

Si el 25 por ciento de los españoles encuestados creen que el Sol da vueltas sobre la Tierra (en contra de lo que, "erróneamente" creía Galileo que, encima, afirmaba que era la Tierra la que se movía), es de suponer que se creerán todo lo que ven por televisión. 
La Ilustración habría fracasado. Los muy ingenuos pretendían que sometiésemos a revisión racional lo que nos entraba por los sentidos y que, por tanto, no nos dejásemos llevar por el, para ellos "engañoso", "está pasando, lo estás viendo" como anunciaba una cadena de televisión su visión de la "realidad". 
Anoche, la cadena gubernamental anunció a bombo y platillo que "vamos en la dirección correcta" en la lucha por el crecimiento y el empleo a partir de algunas cifras que aparecieron en pantalla y fueron seguidas por una toma del presidente del gobierno que, sentado en su despacho, había sido grabado anunciando que el Sol da vueltas sobre la Tierra o algo parecido. Yo me lo creí, como me creo todo lo que sale en televisión. 
Lo de ayer con el presidente hacía borrosa la frontera entre noticia y anuncio publicitario. Pues habrá que creerse también los anuncios de colonias, adelgazantes, dinero rápido y detergentes.
Aquí y en todas partes, la vista no engaña. Ni a los que tienen "cornea guttata"
Idiotas del mundo, unámonos.

jueves, 23 de abril de 2015

Familia vs mercado

Una revista que siempre he considerado librecambista, The Economist, y a la que estoy suscrito, dedicaba su portada del ejemplar 18-24 de abril a uno de los fenómenos menos librecambistas en nuestras sociedades pre- y post-capitalistas: la familia.
Las fantasías que estudié de joven sobre el desarrollo distinguían entre el "achievement" y la "affiliation" como dos criterios extremos cuyo predominio diferenciaban a las sociedades "desarrolladas" de las "subdesarrolladas" (ese era el vocabulario de hace cincuenta años). El espíritu de logro era para las primeras y la adscripción por pertenencia a las segundas. Las primeras, claro, eran librecambistas, lo que contaba era el esfuerzo y el valor personal, mientras que las segundas eran estancadas por el peso de familia, grupos primarios y, en general, tradiciones más o menos identitarias. Confieso que, básicamente, aceptaba tales historias incluso en mi tesis doctoral y, más en concreto, en el acto de defensa: ante un tribunal bien poco laico y secular me atreví a decir que si querían que una sociedad se "desarrollase", había que procurar que superase el peso de la tradición en general y de la religiosa (católica) en particular. Eran otros tiempos.
El "leader" de The Economist plantea una doble constatación. Por un lado, en política abundan las "familias", es decir, los grupos humanos basados en la consanguinidad. El caso fascinante podría ser la contienda electoral del año próximo en los Estados Unidos entre Bush III y Clinton II. Pero hay muchos más casos desde el Perú (el intento de la hija de Fujimori) a los abundantes en Pakistán, India o Kenia. Lo de Corea del Norte es caso aparte. La revista enumera más casos (cito de memoria) y, sin ir tan lejos, podría añadir por mi cuenta casos de mi pueblo (el actual alcalde y su hijo) o de la capital de esta provincia (hay que repasar los apellidos para encontrar muchas coincidencias) o del Parlamento de Madrid (caso más visible, la parlamentaria, hija -"que se jodan"- de un político ya condenado). La primera reacción es suponer que a la política no van los más preparados sino los que tienen apoyos dentro del partido al que se pretende optar para lograr un cargo. Pero es más complicado que eso.
La revista añade casos mucho más sugestivos: los dueños o accionistas mayoritarios de grandes empresas (por ejemplo, añado, de bancos como el Santander o de empresas como El Corte Inglés) presentan porcentajes significativos de hijos o consanguíneos de la generación anterior. Ahí la cosa se pone algo más marinera, porque se supone que el "mercado" premia a los buenos y castiga a los malos y los buenos tienen esos pingües salarios porque saben hacer las cosas mejor que los demás, una vez superado un arduo y trabajoso proceso de selección competitiva entre pares. Sucede, sucede. Pero lo que la revista plantea es que hay casos en que no sucede, no hay "achievement" sino "affiliation" pura y dura. Y si no son hijos son yernos o nueras.
No exageremos. Claro que hay, en ambos campos, una cuestión que tiene que ver con el poder: el que manda, manda, y puede decidir quién va a ser su sucesor (incluso "a título de Rey", como sucedió en España con Franco y el rey Juan Carlos), valga o no valga para el puesto. Pero también hay una cuestión que tiene que ver con la formación: "el heredero" (o "heredera") puede haber obtenido una formación extraordinaria a la que no tiene acceso el común de los mortales, de modo que estará en condiciones muy favorables para "vencer" en la competición para el puesto. Y, finalmente, hay una cuestión de "cultura" (normas, valores, actitudes) que se recibe en la familia. En el ejemplar del 4-10 de abril, la revista recogía una serie de investigaciones que mostraban que la desigualdad ya comenzaba en el vientre materno. Y, por supuesto, continúa mediante las leyes de la herencia (no tanto las de Mendel, que también) sino la de bienes y posesiones.
No parece que haya alternativa más allá de intentar moderar, en aras del sacrosanto "mercado" estas disfunciones creadas por la biología y la sociedad. Pero sí es bueno tenerlas en cuenta cuando se hacen proclamas interesadas a favor de la "igualdad de oportunidades". Es una igualdad, en el mejor de los casos, relativa. Y, si no, que se lo digan a los catedráticos hijos de catedrático. Algún caso conozco y he sufrido.

miércoles, 22 de abril de 2015

Después de la Revolución

Los “Zapatistas tours” ya no son tan frecuentes. Me refiero a aquellas visitas a la selva lacandona por parte de los que, al no saber hacer la revolución en su país, iban a ver cómo se estaba haciendo en Chiapas. Tengo fotos de colegas mirando arrobados al Sub como si se tratase de un santo. Los “Cubana tours” (me refiero a los políticos, no a los sexuales) parece que se mantienen y bajo la misma lógica que los mexicanos: una devoción, no exenta de frustración, con que se aplauden todos los logros y se ocultan todos los fallos (al ser obra humana, seguro que tiene ambos). Con los bolivarianos la cosa no ha sido tan visible, aunque asuntos de políticos relacionados con aquella zona hayan tenido un eco desproporcionado en España. En general, se ha confundido la colaboración prestada desde aquí con los “tours” a los que me acabo de referir. Los ha habido, claro. Pero no al mismo nivel.
El problema de las revoluciones es que no conviene evaluarlas en el momento de su triunfo. Tampoco la de “los claveles”, 25 de abril. En esa etapa, todo parece ir bien y predomina el entusiasmo y la dedicación que se trasmiten al turista que se acerca a contemplarlo mientras piensa en que qué pasaría en su país de origen si se pudiese producir tal enardecimiento. Tal vez sin tantos turistas (aunque haberlos, los hubo), las grandes revoluciones también necesitaron tiempo para ser comprendidas. La Grand Révolution francesa de 1789, la mexicana de 1910, la Revolución de Octubre del 1917 ruso, hasta la boliviana de 1952 y el “Otoño de las Naciones” de 1989, por poner algunos casos, fueron objeto de exaltación y odios que, con el tiempo, han dado paso a visiones más tranquilas y sosegadas sobre lo sucedido y su alcance.
No son de fiar las cosas que se dicen durante el triunfo de las revoluciones. Por eso no viene mal tomar con algo de parsimonia los anuncios de revolución, aunque no para oponerse a ellas (de la lista anterior, hay muchos casos que, contra todo pronóstico, trajeron mejoras para las poblaciones afectadas). Esta distancia crítica tendría más que ver con evitar el penoso sentimiento de frustración que se produce cuando los revolucionarios “de base” comparan sus esfuerzos con lo realmente conseguido. Todo ello sin llegar a la Rebelión en la granja, de Orwell, sobre qué sucede con los líderes de la Revolución y cómo se diferencian de sus bases, no de sus antiguos opresores.
Estoy viendo estos días curiosos artículos sobre Syriza y Podemos. Los hay cautos que anunciaban la dificultad de conseguir, simultáneamente, tres objetivos para el partido griego: mantener el apoyo popular, acabar con la austeridad y seguir en el euro. Lo que esta corriente acababa diciendo es que tendrían que renunciar a, por lo menos, uno de los objetivos. Pero los que son pertinentes para la presente colaboración son los que, en lenguas extranjeras, se entusiasmaban con las posibilidades de Syriza de acabar con el neoliberalismo dominante en la Unión Europea o, poniéndolo en términos más concretos, acabar con el dominio alemán en general y de sus bancos en particular (instituciones que la clase política alemana está dispuesta a defender por encima de toda sospecha). Se anunciaba, con Syriza, una revolución en la Eurozona y, con ella, en la Unión Europea y, con ella, en el mundo entero.
Para este último punto, se levantaba acta de la cantidad de movimientos políticos relevantes en medio mundo que anunciaban una nueva era más igualitaria, más respetuosa con el medio ambiente y más democrática. Y, claro, entre esos movimientos estaba Podemos en las Españas o Tiempo de Avanzar en Portugal.
Repasando lo que he podido leer de lo que se ha escrito al respecto fuera de España, incluyendo la visita del líder máximo a los Estados Unidos en general y al simbólico Wall Street en particular, salta a la vista, antes que nada, la fascinación de aquellos medios por la novedad. Lo distinto mola: no va disfrazado de político sino de sí mismo (siempre que nos vestimos, nos disfrazamos, y, a veces, sin necesidad de vestirnos); un lenguaje alternativo (no necesariamente novedoso) ayuda; y si las encuestas le dan buenas perspectivas para las próximas elecciones generales, pues miel sobre hojuelas.
Ilusionarse con la revolución ya producida es frecuente (excepto para los que las pierden, claro). Ilusionarse con la revolución producida fuera de las propias fronteras, también (excepto etc.). ¿La por producirse dentro de las fronteras? Pues con cautela.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 21 de abril de 2015

Precio del petróleo

Cuando ya comenzaba a iniciar el principio del intento de entender qué sucede con el precio del petróleo, encuentro aquí una nueva interpretación de la que no entiendo mucho. Lo único que tiene en común con las que ya había visto es que el papel central no es de los "mercados" y su mano invisible sino de decisiones del gobierno de Arabia Saudita.
Por cierto, ya que estamos. en 2002, conversando en una comida con un conocido experto en relaciones internacionales y un no tanto, pero también conocido geólogo, interrumpió este último las elucubraciones del primero sobre qué había significado la guerra de las Malvinas/Falklands (1982). Que si la Junta había encontrado un truco para hacer olvidar los problemas internos, que si la entonces primera ministra Thatcher había aprovechado la ocasión para suscitar el nacionalismo inglés (cosa que siempre viene bien cuando se acercan elecciones) y argumentos por el estilo (amén del apoyo de la URSS comunista a la fascistoide Junta argentina frente al apoyo USA al Reino Unido, es decir, la geopolítica por encima de la ideología). Interrumpió con un "ahí hay petróleo". Tenía razón. No alteraba los otros argumentos, pero los ponía en su sitio. Ahora el gobierno argentino denuncia las prospecciones petrolíferas de empresas estadounidenses y británicas en aquel territorio símbolo de la integridad de ambas patrias, respectivamente la argentina y la británica.

Discutir el cambio climático

Se puede hacer de varias formas.
La que lleva más tiempo, pero es la más racional, es la de someter los datos observados a crítica igualmente racional, es decir, intersubjetiva ("no es que yo lo crea, sino que lo que yo creo lo puedes creer tú por esto y por esto, a no ser que me pruebes lo contrario y entonces yo lo aceptaré"). Aquí puede verse un caso a propósito de la discutida situación de la Antártida: si su reducción es real, si es natural o es efecto de la actividad humana. Las conclusiones son problemáticas para todas las opciones.
La extrema es "matar al mensajero", sobre todo cuando se trata de proyectos concretos e inmediatos. Aquí  vienen los casos producidos recientemente: 116 asesinatos en 2014 de conocidos activistas medioambientales. Otros, como dice la poco sospechosa BBC, fueron  "Activists (who) also faced abduction and other threats if they interfered in corporate or state interests". Los intereses empresariales o gubernamentales tienen prioridad sobre esas vidas que siempre se podrá decir que se oponían al progreso y al crecimiento basados en creencias erróneas sobre los efectos de la actividad en el mediambiente. Pero el derecho a defender determinados parajes (por los motivos que sean, estéticos, religiosos) me parece importante. Es ahí donde entran los Derechos de la Naturaleza, reconocidos en la última Constitución ecuatoriana.
Lo que es ridículo y sospechoso (como ya he contado aquí) es prohibir orwellianamente hablar del tema.
Ya se sabe: razón, violencia directa, violencia estructural. Y lo que nos jugamos como especie no es baladí.

sábado, 18 de abril de 2015

Las cloacas de la sociedad

La frase sugiere que se encuentran abajo, en los llamados "bajos fondos". No es del todo exacto. Las cloacas también se encuentran arriba como lo están mostrando los sucesivos casos de abusos, robos, estafas, engaños, fraudes, desfalcos, timos que han poblado los medios y las redes en estos días españoles. Pero no es solo España ni es solo ahora. Vaya mi teoría. No es más que eso: una teoría.
1. Las cloacas de arriba son una constante en la historia por lo menos del capitalismo. No todos los allí situados son ladrones, pero haberlos, haylos. No tienen nada que ver con el "mercado", la libre competencia y demás fábulas que se explican en las facultades de economía (esa ideología con fórmulas matemáticas, como la ha llamado el economista Varoufakis, hoy ministro griego) y que solo se aplican a las pequeñas y medianas (mediocres, creo que decía Braudel) empresas.
2. Dichas cloacas guardan alguna relación con las cloacas de los bajos fondos: contrabando de armas y personas, narcotráfico, comercio ilegal en general y, ahora, corrupción a gran escala (la corrupción dinosaurio, no la corrupción mosquito que es cosa de los intermedios). Una lectura a este reportaje referido a las Españas (incluye a Cataluña) muestra hasta qué punto hay relación entre ambas cloacas.
3. Las cloacas de arriba aparecen con más fuerza (en países centrales y semiperiféricos, no sé si se aplica a los periféricos) en momentos de crisis, de pánicos bancarios, depresiones económicas. Pienso en la Gilded Age como la llamó Mark Twain. Digamos en los Estados Unidos entre 1878 y 1889. O en los "turbulentos años 20". Casi se puede decir que a río revuelto, ganancia de pescadores. Pero hay más.
4. Es difícil sustraerse a la impresión de que estas explosiones y exposiciones de la cloaca superior tienen que ver con momentos de aumento de la desigualdad social. Algunos, situados en la cúspide de la escala social, suponen que "allá abajo" o no se van a enterar o no tienen capacidad de reaccionar ante sus latrocinios. Se sienten inmunes y, por tanto, actúan en consecuencia. Saldrán impunes. Casas reales, familias de financieros (como los Pujol en Cataluña o los Rato en España), sagas de empresarios estarían en este apartado.
5. Amitai Etzioni, ante la sucesión de escándalos en torno al 2000 en los Estados Unidos (Martha Steward, John Rigas, Samuel Waksal etc.) se preguntaba qué necesidad tenían esas personas ya hiper-ricas (algunos ya en la lista de Forbes de millonarios -milmillonarios ahora-) de cometer tales delitos por unos millones más, que no suponían un porcentaje importante sobre su fortuna pre-existente. Su respuesta era clara: codicia. La vieja canción: "Todos queremos más, más y más y mucho más". Muchos de los hipre-ricos también.
6. El comportamiento de esa cloaca no creo que extrañe mucho a sus compañeros de clase social. Se trata de caballeros, lo hacen con estilo y, a veces, reparten su botín con otros de su mismo estatus. Tampoco tiene que extrañar a los bajos fondos, la otra cloaca. Hay una alianza que va mucho más allá que la supuesta "conciencia de clase" que, aunque no venga en el manual marxista de catecismo, es más frecuente "arriba" que "abajo" (para los de abajo se deja el nacionalismo, eso de que estamos todos en el mismo bote y que debemos ajustarnos a nuestras posibilidades y demás zarandajas que solo algunos descreídos ponen en duda)
7. El lenguaje de ambas cloacas tiene elementos en común. La corrección (lingüística, de buenas costumbres y de "educación") se deja para los mindundis en ascenso y, en general, para los que se encuentran entre ambas cloacas, además con un gran sentido de su propio "valor". En privado abundan, en las cloacas, las groserías y los comentarios del tipo "quisiera ser tu támpax" con que el heredero del trono del Reino Unido -no sé si llegará a reinar, pero esa es otra historia- dirigía por teléfono a su amante, que ni siquiera a su esposa según la ley. En público, utilizan su "educación" como un "consumo ostensivo" más con el que marcar las distancias con el resto de los mortales, mindundis sometidos al imperio de la ley. 
8. Por eso son curiosos los casos en los que estos comportamientos salen a la luz y son perseguidos policial y judicialmente. ¿Chivos expiatorios, quizá, para cambiarlo todo para que todo siga igual? Es posible. Pero no lo sé y, para mi desgracia, es eso precisamente lo que hay que explicar: cómo es posible que comportamientos que forman una constante en determinados grupos sociales solo salen a la luz de vez en cuando y en manadas. Entre ruido generado por varios escándalos y el ruido generado por los escándalos de la ola anterior, hay silencio. Pues eso es lo que hay que explicar: las olas. Los silencios son más fáciles de entender: aunque no parece que sea cierto que "la ideología dominante es la ideología de la clase dominante", sí es razonable suponer que los que mandan, además del "interés general" tienen el interés propio y "después de mí, el diluvio". Tal vez, entonces, no sean un tipo particular de chivo expiatorio: se trata de impedir que el resorte se estire tanto que acabe rompiéndose. Y eso, para esa cloaca, sí que sería grave. Así que habrá que echarle carroña a las supuestas fieras para que se entretengan y no vean lo anterior.

viernes, 17 de abril de 2015

Lecciones de las revueltas árabes

Aconsejo leer  este artículo de Víctor de Currea-Lugo sobre las revueltas árabes. Conoce el terreno, ha hecho numerosas entrevistas en ese contexto y sus fuentes son fiables como lo es él, siempre manteniendo una distancia crítica no ajena a la militancia.

Israel nuclear

Un vistazo a documentos ahora desclasificados sobre el asunto de la nuclearización militar de Israel, es decir, del acceso de su gobierno al uso y disfrute de armas nucleares en tiempos de Ben-Gurion puede resultar hasta entretenido. 
-Llama la atención cómo el gobierno israelí ocultó qué estaba haciendo realmente en Dimona, llegando hasta el esperpento: un alto funcionario aseguró que se trataba de una plante ¡textil!
-El agua pesada para fabricar la bomba la proporcionó Noruega a través del Reino Unido. Para ello se firmó en el 59 un acuerdo secreto entre ambos gobiernos. Fue el embajador estadounidense en Oslo el que lo comunicó a la central. Este embajador se llamaba Kerry y era el padre del actual secretario de Estado. Movilidad social evidente.
-Se propuso que el proyecto fuese "vigilado" por la Agencia Internacional de la Energía Nuclear. Nunca lo hizo (ni Israel ha firmado el Tratado de No-Proliferación Nuclear. Irán sí -ah, Irán, ¿qué tendrá que ver con lo que ahora está pasando?-)
Añado: Las protestas estadounidenses tenían en cuenta el papel desestabilizador que podía tener dicha arma en el contexto de Oriente Medio. Obviamente no llegaron a las protestas y sanciones estadounidenses contra Irán dado el papel desestabilizador que podía tener dicha arma en el contexto de Oriente Medio donde ya hay otro nuclearizado: Israel. (Por cierto, sanciones que, como ha demostrado Cuba, no tienen por qué ser efectivas, por lo menos a corto plazo que es el que cuenta en esto del uso de armas nucleares)
Añado también: la nuclearización de la India y Pakistán fueron mucho menos "secretas". Fueron apoyadas. Como apoyaron inicialmente la nuclearización no-militar de Irán en tiempos del Sha como fuente de energía alternativa al petróleo (que, al fin y al cabo, se iba a terminar). Eso sí: con equipamiento estadounidense, por supuesto. Por lo menos el primer reactor nuclear que llegó a Irán (¡en 1959!, nótese la fecha) era estadounidense: "átomos para la paz". Después parece que la cosa cambió, pero no lo tengo tan claro como lo tienen aquí  donde, además, clasifican despectivamente a los que tienen esas dudas o, peor, afirman lo contrario.
El problema de Irán parece que seguirá, sobre todo ahora que la alianza de Israel con Arabia Saudita incluye importantes flujos de dinero hacia Israel y, consiguientemente, cambios en las percepciones en el lobby israelí respecto a los saudíes. 

jueves, 16 de abril de 2015

r - g y el futuro de la desigualdad

La pikettymanía parece que ya ha remitido. Ahora es cuando comienza a ponerse interesante. Parece que el hecho de que sus datos sean incompletos no ha impresionado a esta gente acostumbrada a firuletes estadísticos a partir de datos de dudosa calidad, fragmentarios o parciales. Pero la parte teoórica (en concreto su r - g) sí que ha generado una cierta controversia. Al fin y al cabo, las predicciones se puede hacer por extrapolación a partir de sus series temporales o como deducción de su teoría. Y es esto último lo que se recoge aquí: una larga serie de textos (con sus enlaces) en los que se discute tal teoría. Como no he entendido muchas de ellas, las dejo para los que saben del asunto, entienden ese lenguaje para iniciados y quieran saber si, según tal teoría, la desigualdad va a seguir aumentando en este capitalismo del siglo XXI. Me refiero al realmente existente, no al envuelto en la retórica de "socialismo del siglo XXI". No es un asunto irrelevante: no se puede aumentar indefinidamente la distancia entre los extremos de un resorte sin que, al final, se rompa. Lo que ya no sé es si r - g y sus acompañantes es el camino más adecuado, si es que hay alguno, para responder a la pregunta sobre el futuro de la desigualdad. Encima, de renta y de riqueza, como si fuesen las dos únicas posibles y "peligrosas" para la longevidad del sistema.

miércoles, 15 de abril de 2015

Cabezas gachas

icen que es un fenómeno nuevo, pero se engañan. Confunden el medio (que sí es nuevo) con el comportamiento (que no lo es tanto). Un caso más de fascinación con la tecnología.
Me refiero a lo que observo en medios públicos que incluyen el autobús, el tranvía, el metro (donde lo haya) y el tren. Se trata de esas personas que entran, se sientan, sacan su phone (sea iphone o smartphone y sus variantes) e, inclinando la cabeza sobre el artilugio, se ponen a ver, leer y teclear (por cierto, con ejemplos de increíble destreza para escribir en un teclado mínimo con un solo dedo).
Excluyo a los que usan el aparejo para escuchar música, porque esos no inclinan la cabeza y, además, no son tan recientes. También excluyo a los que usan su teléfono móvil para informar a la contornada sobre sus problemas empresariales, decisiones lúdicas o localización exacta en el momento. Estos últimos son una tortura impuesta, en los trenes, a los que no han podido comprar un billete de “silencio”: hablan más fuerte hacia el teléfono que hacia el compañero de asiento. Eso sí: confieso que he aprendido mucho sobre la especie humana escuchando esas conversaciones a grito pelado a través del telefonino.
Volvamos a las cabezas gachas sobre su nuevo teléfono. Whatsapp ha dado un impulso notable a dicho comportamiento, tal vez porque, de momento, es gratuito. Pero antes ya había cabezas gachas. Eran los que abrían un libro y se sumergían en sus páginas, sobre todo en trayectos más largos, aunque también en metro (en autobús urbano era menos frecuente, todo sea dicho). O un periódico, aunque ahí, con frecuencia, no era con cabeza gacha excepto con periódicos muy específicos. En todo caso, eran mucho menos frecuentes que las cabezas gachas actuales.
La novedad es la abundancia de tales cabezas (he llegado a constatar mayorías en mi entorno del autobús que me lleva del pueblo a la capital). Pero también las caras: antes era raro que alguien, leyendo libro o periódico, sonriese; ahora casi parece que sea obligatorio acompañar con una sonrisa la lectura que se supone es de un mensaje, sonrisa que se mantiene cuando lo que se hace aparentemente es responder. Si leyeran periódicos no sonreirían tanto.
No hay por qué concluir que, con estas nuevas tecnologías, ha disminuido “la cultura”, entendiendo por tal la lectura de libros. Los libros que antes leían las anteriores cabezas gachas (de las que queda todavía algún que otro espécimen suelto) no eran necesariamente “cultura”. Podían ser simple bazofia.
En cambio, sí parece cierto que esas tecnologías han aumentado las relaciones entre las personas. El correo electrónico ya lo había hecho con anterioridad (me asombro de los corresponsales que, gracias al e-mail, he recuperado). Pero ahora son relaciones más rápidas, inmediatas, con fotos y videos incluidos, con más humor... y con más mala leche, si se me permite la expresión que puedo dejar en “mala idea” o “mala educación”. Es el mundo que primero fue de facebook (ahora algo en decadencia -me di de baja hace ya años-) y ahora es de tuits y wathsapp.
Cuando empezó el mail, hubo algún caso de serios conflictos dentro de organizaciones producidos por la rapidez con la que había que contestar. Ahora puede suceder algo parecido por respuestas irreflexivas.
Lo que ya no sé es hasta qué punto el uso que hacen los partidos políticos de las llamadas “redes sociales” mejora la comunicación o la empeora. Sí me parece que mis compañeros de viaje, con sus cabezas gachas, no están siguiendo la última parida del político de turno que las televisiones se encargan de reproducir. No les veo entre los 90.000 seguidores de este o los 150.000 del otro. Supongo que “seguidores” serán los de siempre (no yo, ciertamente, que continúo con mi diversión: el correo, los buscadores y las páginas de noticias).
Haciendo un balance, las cabezas gachas actuales tienen elementos positivos, sin duda. Pero también dificultan la relación cara a cara, que nada tiene que ver con los xq, bss, tq y demás divertidas formas de ahorrar letras y tiempo.
Y ahora una digresión: en el contexto de la inseguridad que generan esas nuevas tecnologías (no solo por sus fallos), conviene no perder de vista la utilidad que tales mensajes, tales jajaja y emoticonos, proporcionan a los que los analizan, sopesan y sacan conclusiones sea para la política policial o para el marketing que, por fin, conoce a fondo el comportamiento del (posible) consumidor. Baje esa cabeza.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

lunes, 13 de abril de 2015

¿Pueden los Estados Unidos cambiar?

"Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar". No sé si se puede aplicar al "cambio" de los Estados Unidos respecto a América Latina en general y respecto a Cuba y Venezuela en particular. Y, ya puestos, hacia Irán. Aquí hay una interesante reflexión al respecto: una enumeración de los actos de los Estados Unidos hacia esos países, las más de 50 intervenciones directas o encubiertas en América Latina desde 1890 y la sucesión de actos hostiles hacia Irán desde los años 40.
Claro que los Estados Unidos pueden cambiar. De hecho, cambiaron bajo Franklin Delano Roosevelt’s y su “Good Neighbor Policy” durante la Gran Depresión (¿resuena algo?), para volver a las andadas una vez recuperada la velocidad de crucero.
¿Otra vez ahora? Tal vez sea transitorio, aunque a mí no me suena. USA ya no es lo que era y el juego se juega ahora en otras costas y otros continentes. Pueden cambiar, sí. Si es transitorio como antes, eso se verá. Por eso entiendo las reticencias de los mandatarios latinoamericanos. Gato escaldado del agua fría huye.
(Añadido el 14: El Institute of Public Accuracy recuerda aquí los actos terroristas cometidos por los Estados Unidos contra Cuba, razón por la que se pregunta si no tendría Cuba, en este deshielo de las relaciones, que borrar a los Estados Unidos de su lista de países que practican el terrorismo. Quid pro quo)

domingo, 12 de abril de 2015

U-2 y otras minucias

Hay cosas que, cuando uno las sabe, no puede menos que preguntarse cómo no se le habían ocurrido antes. Por ejemplo, ¿podría la NASA colaborar con la CIA? Si, sí ¿en qué terrenos?. Ahora se sabe en pasado, gracias a documentos oficiales recién desclasificados, que sí, que la colaboración es la que no se podía menos que esperar y en terrenos muy variados incluido el de colaborar en acciones encubiertas, proporcionar información para la "inteligencia" o ayudar a que las versiones sobre asuntos como el de los U-2 fueran las apropiadas ad usum delphini. Curiosamente, uno no tiene la impresión de que le están abriendo un mundo ignoto, lleno de insospechadas posibilidades. La diferencia es que ahora se puede probar con sus propios documentos, no con afirmaciones gratuitas (por no fundamentadas) que podían ser ciertas, pero que, como digo, no dejaban de ser suposiciones más o menos razonables. 
Los textos, del entorno bolivariano (este particularmente bolivariano), que estoy leyendo sobre la Cumbre de Panamá tienen algo en común: abundan los juicios de intenciones y escasean las pruebas. Me refiero, por supuesto, a las intenciones de los Estados Unidos hacia "toda" América Latina y, en particular, hacia Venezuela y Cuba. Abundan, como digo, las críticas sobre las intenciones personales de Obama (como si el poder fuese personal) y las intenciones de algunos sectores del establishment estadounidense, desde las diferentes agendas de las diferentes agencias hasta las diferencias de matices entre Republicanos y Demócratas y dentro de cada uno de ambos grupos. En general, el truco legal que utilizó Obama para aplicar sanciones a Venezuela ("seguridad nacional") es tomado literalmente para hacer ver qué es lo que pretende con este nuevo "golpe de estado" etc. Después, llegan los mandatarios y reducen los decibelios de estas aparentes confrontaciones y comienzan a "tender puentes", como ahora dicen, dejando a algunos escribidores con el paso cambiado.
En todo caso, "pasar a la Historia como el Presidente que..." no me parece que sea la motivación más importante para el caso de Cuba, algunos de cuyos representantes amagan con "interrumpir las negociaciones si...", que tampoco parece reflejar adecuadamente la situación real. Sí se sabe que la situación económica de ambos países es particularmente mala. Qué añagazas utilicen unos y otros para engañar al personal, que se lo pregunten a la NASA y a la CIA, que seguro que ya las conocen al detalle y aportan su "granito de arena" con información sobre cosechas, extracción de petróleo, condiciones meteorológicas, disidentes varios.

sábado, 11 de abril de 2015

"Cambio climático" orwelliano

Es obvio que no soy competente en el tema. Me fío, eso sí, del PICC, el pánel organizado por Naciones Unidas sobre el asunto y he visto gráficos suficientes como para saber que ahí hay un problema, incluso moral, que no puede resolverse con una sola frase. 
Entiendo que los que tienen intereses inmediatos en que se niegue siquiera su posibilidad gasten dineros en convencer de que no hay tal problema, y ya es cansino recordar (como he hecho aquí varias veces) de dónde provienen los fondos de los cada vez menos abundantes negacionistas. Que haberlos, haylos. Faltaría más.  
No voy a decir que es imposible que tengan razón estos últimos, pero el argumento de la "esperanza matemática" me sigue resultando convincente: multiplicar la probabilidad del evento por la magnitud de sus consecuencias. Algo así, pero al revés de lo que hacía Pascal con su argumento sobre la existencia de Dios. Para el caso del cambio climático haría falta tal dosis de racionalidad en la defensa de la especie que es inútil suponer que pueda ser aceptado con facilidad. La racionalidad del beneficio sí que tiene peso, incluso para los que no lo niegan, pero proponen medios no para prevenirlo sino para adaptarse a él. Pagando, ¿eh?. pagando.
En los Estados Unidos hay muchos negacionistas y los políticos (Republicanos) responden a su "mercado". Lo que no me esperaba es que prohibiesem usar las expresiones "cambio climático" o "calentamiento global" entre los funcionarios públicos en administraciones de Estados con mayoría Republicana. En los Estados Unidos, por supuesto. Pero así es. Mil novecientos ochenta y cuatro debería ser de lectura obligada. No por sus predicciones, sino por la lógica social que plantea. Y no vendría mal darle un vistazo al viejo libro de Johan Galtung, Hitlerismo, stalinismo y reaganismo: tres variaciones sobre un tema de Orwell. Alicante: Instituto de Estudios Juan Gil-Albert, 1985.
De momento, parece, dicen algunos investigadores, que la emisión de carbono que produjo la extinción de diversas especies en el Planeta hace 250 millones de años fue parecida a la que hay ahora. Produjo (y produce) una mayor acidificación de los océanos.. Es un buen argumento para los que buscan ciclos en este terreno (y todo lo que sube, baja -y viceversa-). La diferencia, si no me equivoco, es que aquella fue producida por una serie de volcanes en Siberia antes de la caída de un meteorito, si no recuerdo mal en el golfo de México, y la de ahora está siendo producida por los humanos. En cualquier caso, aquella fue "natural" (como la posterior del meteorito) y esta es "artificial". Porque no vamos a negar el papel que juega el Rey de la Creación, el industrial y el financiero. Y el votante.

viernes, 10 de abril de 2015

Bancos culpables

Otro caso a añadir a los que se siguen acumulando sobre bancos ladrones, aparentemente incompetentes y, en todo caso, estafadores de sus clientes. En las Españas ha habido varios casos, pero da la impresión de que, para que te pillen, tienes que haberla hecho tan gorda que hayas caído en bancarrota. En ese caso, a perro flaco todo son pulgas. Pero se queda flotando la pregunta de qué no habrán hecho los "otros" bancos, los que han conseguido salir relativamente indemnes de esta aparente tempestad. Aunque no sea más que perdiendo millones en la gran estafa, tipo ponzi, de Madoff.
Digo aparente, porque, de nuevo pensando en las Españas, no es descartable un ajuste de cuentas entre mafiosos que se quitan de en medio a la molesta competencia de las Cajas de Ahorro.
El árbol no tendría que impedir ver el bosque. El caso de Nomura y Royal Bank of Scotland recén citados, junto al del Deutsche Bank o el del HSBC por contar unos pocos, amén de los ya insinuados en las Españas (el plural es porque la andanada comenzó con Banca Catalana, que no es ahora momento de rememorar) tendrían ha hacer pensar que no se trata de una golondrina que no hace verano. Que hay algo más.
Por un lado, un sector en el que abundan las "manzanas podridas" (no niego que pueda haber manzanas sanas). Probablemente, por el tamaño de sus fondos que les hacen competir con los presupuestos generales de los gobiernos de los países en los que operan y, por tanto, pueden dedicar algunos fondos marginales a corruptelas y compra de voluntades políticas. Probablemente suceda algo parecido con las petroleras o las alimentarias (he leído que Monsanto tiene un departamento dedicado explícitamente a desacreditar a los investigadores que ponen en duda las bondades de los alimentos genéticamente modificados. Defienden a toda costa sus intereses, claro. Por lo visto, algo parecido sucede con las petroleras y el cambio climático)
Por otro lado, que algunas proclamas contra la financiarización hablando de su omnipotencia han de ser relativizadas. Estas denuncias por parte de gobiernos e instituciones de vigilancia muestran que la cosa es más complicada que un juego de dos en el que uno, el Banco, manda y el otro, el gobierno, obedece. El gobierno resulta ser algo más complicado que "el consejo de administración de los negocios de los burgueses" como decía el Manifiesto Comunista. La realidad, sin negar el poder de los bancos, es algo más complicada. Por eso algunas grandes empresas están dejando el sector.
La próxima vez que entre en mi Banco, tendré mucho cuidado con que no echen mano a mi monedero (con perdón).

miércoles, 8 de abril de 2015

Importante o inmediato

Claro que uno no puede estar en todo y que las noticias posibles son infinitas. Entiendo que no a todo el mundo le interesa todo lo sucedido en el mundo. Lo habitual es escoger por su inmediatez (personal, geográfica o temática) las noticias calientes y más si son dramáticas. Pero no es bueno perder de vista las cosas que pueden ser importantes aunque no sean tan inmediatas. Esta es una lista con lo que, de paso, enseñan.
-El asesinato de Nemtsov, líder opositor. En sí no es muy importante. No es el primer líder opositor que muere en Rusia en circunstancias poco claras. Pero este es importante porque muestra la rapidez con que se le echó la culpa a Putin, malo malísimo para "Occidente", es decir, para los Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, la lista de "sospechosos habituales" era mucho más larga e incluso cuando ya se tuvo a los acusados, aparecieron nuevas hipótesis a finales de marzo. ¿Importante? Pues sí: por lo que significa de manipulación no de la noticia (muerto está) sino de sus circunstancias (asesinos, sicarios, motivaciones, utilización espuria etc.) incluyendo el régimen ruso.
-El accidente de Germanwings tiene un elemento en común con el anterior: la sucesión de hipótesis para explicar el hecho. Muestra hasta qué punto las redes sociales pueden "enloquecer" (incluyendo los tuits catalanófobos) ante cada nueva oleada de hipótesis explicativas del fenómeno innegable... y los intereses, más o menos innobles, que se mueven detrás de cada una de dichas hipótesis y que tienen que ver con seguros, indemnizaciones,denuncias etc. Y la facilidad con que un hecho como ese (como el de Túnez) mueve millones en pasajeros, tour operadores, turismo, cruceros y demás.
-Este es más importante: Grecia. Está publicado el calendario de decisiones, encuentros, conflictos que se podían prever en estos pocos meses. No es un asunto baladí. Nos va en ello su permanencia en el euro y en la Unión (como le iría a Cataluña con el "nuevo" plan soberanista). No hay economista que sea capaz de asegurar con un mínimo de certeza qué puede suceder si Grecia (o Cataluña) se va: a ellos y a los demás. Algo más de claridad al respecto sería deseable. Y una mayor atención a Amanecer Dorado allí y a Pegida en Alemania. Y a la relación con Rusia.
-Tenemos el caso de Yemen, que, en otros tiempos fueron dos (del Norte y del Sur), ahora unificados. Es importante. Ahora digo por qué, no sin antes constatar que, el mismo día, Al Yazira y un periódico madrileño publicaban sendos mapas del país según quién controlase cada parte del territorio. Las coincidencias eran mínimas. Pero lo que sí está claro es que la intervención de Arabia Saudita con la Conferencia del Golfo apoyados por los Estados Unidos, contra los huthíes (supuestamente apoyados por Irán) muestra dos cosas. En primer lugar, que los aliados en el tema A pueden ser los que están enfrentados por el tema B (pienso en la cuestión nuclear iraní). Y, en segundo lugar, que el mapa del mundo está cambiando más incluso de lo que hacían suponer los dos mapas citados.
-Menos dramático es el asunto de las elecciones que se nos vienen encima. No me refiero a las españolas sino a las británicas del 7 de mayo. La pregunta es: ¿se mantiene el Reino Unido unido a la Unión Europea después de dichas elecciones? Igual este asunto es más problemático para el futuro de la Unión que el de Grecia y su juego del gato y el ratón. Aquí el juego es otro: ¿Brexit?
-Ya puestos, en Francia hemos tenido las municipales y departamentales con discreto avance del Front National que habrá que ver cómo lo llevan en las de diciembre y en las posibles de 2016 y las presidenciales de 2017. ¿Será Grexit o Frexit?
-El Banco Asiático de Inversión, al que se ha sumado tardíamente el Reino de España, es un indicador adicional de que el mundo está cambiando ante nosotros aunque sigamos pensando en términos ya obsoletos y no te digo los que todavía piensan que estamos en la vieja Guerra Fría.
-¿Otro crash en 2015? ¿Andorra? Anda ya.
Conclusión: seguimos pensando que España va bien porque el gobierno ha hecho lo que tenía que hacer (es decir, lo que le han dicho que hiciera sin preocuparse mucho de los perdedores en tal caso) y porque la ola ahora va a su favor. Y esa es la conclusión: no hagan olas, porque hay ya suficientes.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Respecto a los acuerdos con Irán sobre la cuestión nuclear y las sanciones, es curioso que el gobierno de Israel es contrario a los mismos -y no excluye una acción militar- mientras que Arabia Saudita es favorable.
Véase también, traducido al castellano, el análisis de Alain Gresh sobre lo que sucede en el Yemen. También él tiene claro que las divisiones religiosas entre suníes y chiítas no son la mejor interpretación de lo que allí sucede
Item más: aquí, también en castellano, sobre las condiciones laborales y demás recortes de gasto por parte de la low cost Germanwings
Que Arabia Saudita e Israel, en el Yemen, apoyen al Estado Islámico y a Al Qaeda contra Irán, apoyados por los Estados Unidos, no deja de ser un rompecabezas
Y que está por ver que la ola vaya "a su favor". Son varias las fuentes y las razones para suponer que el crecimiento mundial va ser "mediocre")

Sociología del yihadismo

Así se titula este artículo de Política Exterior. Retengo dos cosas: una, que la religión no es "la" causa sino que viene mediada por otros criterios que tienen que ver con la identidad, los grupos de edad, la marginación y demás factores que inciden en algunas personas haciéndoles adoptar dicha actitud e ideología. Otros, con la misma religión y hasta con los mismos factores, no dan el paso. Y, la otra, es el mapa que copio y pego y que muestra el origen de las "brigadas internacionales" del yijadismo. A retener el norte de África y Rusia (supongo que por Chechenia, pero no lo sé).
Combatientes extranjeros en Siria e Irak
Algo semejante debió de suceder con la Inquisición. Atribuir a la religión un papel de "la" causa es negarse a ver cómo fue utilizada por motivos políticos por los sucesivos reyes. Si me apuran, la "quema de conventos" durante la última guerra civil española probablemente tenía otras causas que no la religión: era ver a las iglesias como símbolo de un determinado grupo social con el que el clero estaba asociado.
La religión cuenta. Pero hay que introducir algunos factores más para no acabar en un simplismo islamófobo, Leyenda Negra o Cruzada, respectivamente.

martes, 7 de abril de 2015

Ni el amor ni la guerra

"Haz el amor, no la guerra" se decía en otros tiempos. Y es curioso: ninguna de las dos actividades es fruto de una evaluación racional.
El amor, es obvio. Su relación con el sexo y la de este con la supervivencia de la especie, uno de los instintos básicos, hace que tenga más de instintivo que de racional. Sea de una amor que lleva al sexo o de una actividad sexual que lleve al amor, es difícil encontrar los rasgos de la racionalidad instrumental y, mucho menos, la racionalidad con respecto a valores (explícitos, claro). Y no digamos lo de Dulcinea, el "impossible dream" de Don Quijote.
Lo de la guerra es algo diferente. Prepararla puede ser muy racional (ese es, al fin y al cabo, el cometido de los militares y su juego con la estrategia y la táctica). Decidirla, en cambio, suele ser inmensamente irracional. Aquí, por ejemplo, se describen algunos elementos de la irracional cultura de guerra que domina algún "groupthink" estadounidense. Se llega a ir a una guerra, como la de Afganistán, sin tener un enemigo pero creándolo mediante dicha guerra.
Claro que hay quien se beneficia de la guerra y, por tanto, puede ser instrumental para ellos el que se produzca. Me refiero a los comerciantes de armas, los contratistas de "reconstrucción", los que tienen acceso a condiciones monopolísticas de comercio o industria -extractiva incluida, claro- o los que operan empresas de mercenarios ("contractors") o de "inteligencia" (espionaje privado vendido a compradores públicos).
Pero los que deciden la guerra no necesariamente se benefician de ella. La hacen, en muchos casos, porque hay que hacerla. Algo así como los que se enamoran de un amor imposible (la "peregrina paloma imaginaria" del poeta boliviano, Ricardo  Jaimes Freyre, que tanto me gustó en mi juventud). A esos se refiere el artículo que cito.
En esta etapa llena de incertidumbres, es lógico que se busquen, por encima de lo habitual, certezas. Pero para evitar que esas certezas sean de las que nada tienen que ver con su verificación empírica (y, por tanto, pueden llevar al fanatismo político, religioso, militar), solo se me ocurre un remedio viejo como la Ilustración o los estoicos: no es "haz el amor, no la guerra" sino "razón, más razón, razonamiento y racionalidad". Poco probable, ya lo sé.

lunes, 6 de abril de 2015

Estado y mercado

El lema, aparentemente, era "menos Estado, más mercado". Así se iban a solucionar todos los problemas. En realidad, lo que se estaba diciendo era "menos democracia, más mercado". Alejando Nadal lo explica aquí. No estoy del todo seguro de que acierte en todos los puntos de su diagnóstico. Lo que me preocupa no es eso. Lo que me preocupa es que no veo salida, ni siquiera con la "re-politizacion" que se está produciendo en muchos países. Cierto que, en la Biblia, David venció a Goliat. Pero una golondrina no hace verano. Lo habitual es lo contrario: Goliat vence si no tiene en frente a otro Goliat y este ni está ni se le espera. Y si los daviditos andan peleados entre sí, divididos y más preocupados por otros davides que por el Goliat, la cosa se pone todavía más oscura. No hay por qué pensar que todos ellos son malvados. Baste suponer que andan metidos en un juego cuyas reglas nadie sabe cómo cambiar de manera eficiente y eficaz.

domingo, 5 de abril de 2015

Michael, una persona extraordinaria

Agoniza, pasados sus 90 años, una de las personas más extraordinarias que he conocido. Inglés, de familia cuáquera, de infancia en Oxford, economista, nunca dejó de pensar, en términos sociales, en la clase obrera y sus organizaciones y, en términos internacionales, en la situación de los países situados en la periferia.
Para lo primero, nunca creyó en el "decrecimiento" sino en la igualdad, la libertad y la democracia. Fue comunista, pero dejó el partido en los años 60 al ver la deriva del comunismo realmente existente, es decir, el de la URSS (aunque siempre mantuvo sus simpatías para el "otro" comunismo, el de la entonces Yugoslavia, la de Tito). Pasó al laborismo, pero dejó el partido al ver la "revelación de Blair" tanto en términos internos como en términos internacionales. Pacifista desde sus orígenes cuáqueros, no podía aceptar el belicismo británico y quedó "desafiliado" aunque mantuvo sus magníficas relaciones con algunas de las Trade Unions (había sido "principal" del Northern College).
Su ideología le excluyó de conseguir una plaza de "professor" en la universidad que, con el tiempo, le concedió un doctorado honoris causa. Asistí a la ceremonia que, según me pareció entender, en parte era una petición de disculpas por no haberle dado la plaza en su momento.
Para lo segundo, nunca creyó en la "desconexión". Su contacto con la realidad de los campesinos africanos, latinoamericanos y asiáticos le hacía entender que esa no era precisamente la estrategia que ellos deseaban. De nuevo, prefería la justicia y la igualdad antes que palabras con muy poco contenido empírico. Probablemente, fue el introductor de la palabra "comercio justo" ("fair trade"), aunque nunca hizo bandera de tal autoría. Eso sí, bromeaba diciendo que si la hubiese patentado se habría hecho rico. Fundó TWIN, una potente ONG preocupada precisamente en conseguir tal comercio justo para lo cual aportaba sus conocimientos y el de sus asociados para resolver los complicados problemas financieros que tiene el conseguir que esos productos estén en las grandes y medianas superficies, antes que en tiendas "ad hoc".
Su cabeza ha estado funcionando a la perfección hasta estos últimos días. Leía, escribía, publicaba.  La última vez que hablé con él, vía skype, me preguntó qué vino había bebido aquella noche y qué libro estaba leyendo. Él me mostró el que estaba terminando. Lo último que publicó, además de sus habituales recensiones en el  The Spokesman, fue su autobiografía, la autobiografía de alguien siempre a la búsqueda, "Seekers" según su tradición familiar cuáquera. Lo del Spokesman no era casual: revista de la Bertrand Russell Peace Foundation y Michael, de niño, había conocido a Russell. También a Gandhi, en cuyas rodillas estuvo sentado. Y a una larga lista de políticos e intelectuales ingleses de primera fila.
Su cuerpo, en cambio, ya no le respondía. Lejos quedaban los días en que llegaba a mi casas junto a su esposa Eleanor, el amor de su vida, otra persona extraordinaria, y salía todas las mañanas a correr desde el extremo Oeste del pueblo de San Juan hasta la playa de San Juan donde se bañaba, volvía corriendo, se duchaba, desayunaba y empezaba su día fresco como recién horneado (para hacerse una idea, yo hago ese trayecto, caminando a buen paso, en una hora de ida y otra de vuelta). Tal vez hizo esas carreras ("running in the world") hasta cumplir los 80 años. Al final, se contentaba con dar vueltas en el jardín. Y, ahora, ya no caminaba sino que se ayudaba de un carrito a tracción eléctrica.
Como sucede con personas de su edad, se cayó y ya no se levantó. Pero deja una obra de gigante, siempre siguiendo sus valores. Pocas cosas en castellano (Teoría económica del imperialismo, Comercio justo, comercio injusto, Después del imperialismo y, con Ken Coates, ¿Tercera Vía o Neoliberalismo?)
No he querido esperar a su muerte, inminente por otro lado, para hablar bien de mi querido amigo Michael Barratt Brown.

sábado, 4 de abril de 2015

Dos violencias

Ambas son asquerosas e inútiles. Solo producen dolor y más violencia. Difieren en el grado. Una es extrema, masiva. La otra es reducida, casi "personalizada". La primera tendrá fuerte presencia en imágenes (televisiones), la segunda será casi invisible, excepto para los que han sido objeto de tal violencia. Ambas aparecen en la edición digital de Le Monde, una detrás de la otra.
Efectivamente, se trata de los 148 asesinatos a manos del Chabab, asociado a Al Qaeda, islamistas somalíes en la universidad de Garissa, en Kenia. Sus argumentos son verbalmente políticos (critican que no se critique al gobierno keniata por sus políticas) y religiosos en la práctica (habrían matado a los cristianso, no a los musulmanes, pero no creo que haya sido por anti-cristianismo sino por cumplimiento de una ley islámica que prohibe a los musulmanes matar a musulmanes). El elemento internacional no ha de dejarse de lado, ni su yihadismo tampoco (yihadismo que, de nuevo, no solo va contra los infieles sino, sobre todo, contra los gobernantes  -musulmanes- que no cumplen con las normas islámicas o atacan sus campamentos en Somalia. Un "choque de civilizaciones" más bien particular: estos musulmanes están en guerra contra los "malos" musulmanes y la religión es algo secundario y más si se ve la historia de unos y otros).
La otra violencia se produjo hace más tiempo y ahora se conoce gracias a un informe citado aquí. Pero no se trata de los atentados en Boston de 2013 sino de cómo reaccionó la policía en su búsqueda de sospechosos y culpables (con frontera algo difusa entre ambos). Se trata de la violencia de la policía, desproporcionada, "poco profesional", nada auto-contenida. Estos comportamientos se relacionan con las muertes de manifestantes (negros en su mayoría) que siguen goteando en los medios estadounidenses y, en mi ignorancia, tengo que relacionarlos con la rapidez con que los "terroristas" son abatidos en París o Túnez.
Ya no sé si la frase es de Mark Twain o de Bernard Shaw o es un simple "hoax", pero, en cualquier caso, "mala cosa es que los caníbales se coman a los misioneros; pero peor es que los misioneros empiecen a comerse a los caníbales" (lo de los "caníbales" es lenguaje del XIX). Ninguna justificación a los asesinos de Kenia, pero el mismo rechazo, salvadas las distancias, a los excesos policiales.

viernes, 3 de abril de 2015

Soluciones sistémicas para problemas sistémicos

Estos dos profesores plantean con mucha claridad lo que ya hace tiempo se tradujo como "pensar globalmente, actuar globalmente". Sin menospreciar el "pensar globalmente, actuar localmente" y olvidando la política habitual y convencional ("pensar localmente, actuar localmente") o el imperialismo ("pensar localmente, actuar globalmente"), es una tarea urgente e importante. Muchos problemas son globales y solo pueden afrontarse globalmente. ¿Se hará? La especie humana es particularmente suicida aunque lleve, como animales que somos, el instinto de supervivencia individual y colectivo como uno de sus móviles más básicos. Pero falla, evidentemente. No son las personas, son las reglas del juego en el que estamos atrapados. Véase lo que dice Chomsky.
(Añadido el 7 de abril: y aquí, por Roberto Savio, el "sonambulismo" de los que toman esas decisiones. Mala barraca)

Pena de muerte

Tengo un amigo que la defiende. Su argumento es el de "defensa de la víctima", es decir, la venganza, aunque, filósofo él, lo elabora en términos de derechos humanos y de defensa de la sociedad (la pena de muerte como elemento disuasorio del crimen). Inútil que le diga que los datos existentes sobre estados (dentro de los Estados Unidos) que la han reincorporado o eliminado no han tenido cambios significativos en sus índices de criminalidad.
Mi argumento es muy sencillo: el error judicial irremediable (casos hay de "ajusticiados" que resultaron inocentes, es decir, que fueron sometidos a un "asesinato judicial"). Tal vez por eso, a escala mundial según cuenta Amnistía Internacional las sentencias han aumentado en el mundo, pero las ejecuciones se han reducido este año pasado. La China es caso aparte.
(Añadido el 4: Este es un caso particular. Condenado a muerte hace 28 años, condena no cumplida por suerte ya que ahora se ha sabido que es inocente)

jueves, 2 de abril de 2015

Cambios en Oriente Medio

La alianza entre Arabia Saudita e Israel (es decir, entre sus respectivos gobiernos) tiene elementos que es preciso subrayar ya que uno de los efectos es el apoyo más claro a los sunitas de Al Qaeda y hasta, en menor medida pero no insignificante, al Estado Islámico. El apoyo de los sauditas (petroleros donde los haya) al "terrorismo" no es nuevo. Lo que es nuevo es que ambos gobiernos hayan descubierto que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Y el enemigo es Irán al que hay que debilitar como sea (de ahí el papel de Netanyahu aliándose con los republicanos estadounidenses contra el "pacifismo" del premio Nobel Obama). Pero el problema es que este último no es precisamente pacifista. Para hacerse una idea de lo que está en juego, hay una encuesta que muestra que los Republicanos consideran a Obama una amenaza mayor para el país que la que representaría Putin o Bashar al-Asad (April's Fool, probablemente). En ese contexto encaja lo dicho sobre Yemen y los problemas de Obama para escoger quién es su enemigo (cosa necesaria para mantener la cultura del miedo y fomentar la economía -keynesiana invertida y pervertida- armamentística). Supongo que espera que suba el precio del petróleo para que el "fracking" sea rentable y no necesite su país importar petróleo de Arabia Saudita amiga de los enemigos de los Estados Unidos (los "terroristas") y enemiga de los que están negociando con los Estados Unidos (Irán). Menos mal que Israel es un aliado incondicional de los Estados Unidos... excepto cuando se trata de ningunear a un presidente que negocia con los enemigos de Israel y de Arabia Saudita. Entiendo que aclararse no sea fácil si, como yo, se depende de prensa cuya intencionalidad nunca está clara (por definición). Y depender de "grupos", más o menos paranoides o conspiranoides, que envían "información" al respecto, tampoco es que sea una ayuda, a no ser que uno decida dejar de darle vueltas al asunto y asumir cualquier simpleza que se diga sobre esta situación. Recuérdese: hay petróleo, hay geopolítica y falta conocer qué hacen algunos actores (como Rusia o la Unión Europea) para liarla del todo. Eso sí: el dólar va bien y el euro no tanto. Y los Estados Unidos reanudan su mil-millonaria ayuda militar a Egipto. ¿Que qué tiene eso que ver? Nada, nada.