viernes, 28 de noviembre de 2014

Más corrupción

Hace poco dediqué algunas líneas a la cuestión desde una perspectiva más general y sin entrar en las estadísticas de Transparencia Internacional frente a las cuales mis amigos ecuatorianos me han puesto en guardia. Ahora toca verla desde una perspectiva más local, aunque tenga rasgos comunes con otros lugares el mundo mundial.
Si fuera economista, comenzaría diciendo "supongamos que la corrupción está difundida en la sociedad en un determinado porcentaje, digamos que en el 1 por ciento de la población y que se relaciona con la capacidad de decidir en política. Si es así, si un grupo tiene poder 0, la corrupción que podrá generar es igualmente 0. Si tiene poder 100, podrá generar 1. Si tiene 1.000.000, la corrupciòn generable será de 10.000". Si un partido no tiene poder o tiene muy poco, su capacidad de corromperse es muy baja o nula, pero si controla el gobierno central, varios gobiernos autonómicos, diputaciones provinciales y ayuntamientos, la probabilidad de que haya corrupción es mucho mayor".
A la hora de ganar puestos en la academia, otro economista introduciría en el moderlo otra variable: el tiempo: "a más tiempo en el poder, mayor probabilidad de que aparezcan tales comportamientos" Y, seguro, mostraría unas fórmulas muy complicadas para decirlo.
Otra cosa es, diría el politólogo, la probabilidad de ser descubierto. Una revisión de los "casos" ahora presentes en las Españas (incluye a Cataluña) permite avanzar la hipótesis de que se descubren "desde dentro": ex-esposas, ex-funcionarios, ex-subordinados cabreados o esposas, funcionarios o subordinados igualmente cabreados son los que filtran, denuncian, comunican o levantan la liebre. Mucho más que las indagaciones policiales o fiscales. Aquí no se podrían hacer matemáticas avanzadas pero sí un porcentaje de los casos que encajan con esa hipótesis que no sería más que descriptiva, pero no predictiva como la de los economistas y sus suposiciones y fórmulas.
Pero algo hay que hacer, dirá el político, vista la alarma y cabreo que se difunde en la sociedad que ya raya en el cachondeo. Y vienen las (sospechosas) soluciones y sus plazos. Dos historietas metafóricas para mostrar mis puntos de vista.
Primera. Supongamos que supongo que hay lectores que piensan que este post es demasiado largo y bastante idiota. Si quisiera atajar tales opiniones, el aumentar las penas (hasta llegar a la pena de muerte) contra los que pensasen tal cosa parece que sería bastante inútil si no iban acompañadas de medidas para descubrir quiénes son y para atajar su difusión. Traducción: aumentar las penas contra los corruptos no soluciona mucho si no va acompañado por mejoras en la fiscalía anticorrupción y sus medios para descubrir los casos.
Segunda. Si alguien está expuesto sistemáticamente a un ambiente patógeno, la solución para la enfermedad originada por tal ambiente no pasa por darle aspirinas sino por ver qué problemas hay en el ambiente que producen tal enfermedad. Si no se conoce el proceso de enfermar, no se puede evitar que otros enfermen. Traducción: aumentar las penas contra los corruptos no es suficiente si no se evitan las "ocasiones de pecar", se revisan los procedimientos administrativos, se reducen organizativamente los puntos en los que solo decide una persona sin ningún tipo de control, se añaden controles mutuos, se premian a los chivatos etc. Debe de ser algo obvio cuando hasta yo he sido capaz de enumerar esas políticas preventivas siguiendo el esquema de la medicina clínica: diagnóstico, etiología (anamnesis), pronóstico, terapia y medicina preventiva.
No olviden los españolitos que vienen al mundo (les guarde Dios) que los casos que están emergiendo son casos del pasado, no del presente. Y que, sobre el presente, estos políticos no están haciendo mucho más allá de echarse en cara los casos de los contrarios y minimizar los propios. 
Por cierto, ¿no hay corrupción en las políticas de grandes empresas -energéticas en particular- pactadas con los sucesivos gobiernos contra el consumidor o ciudadano o la gente?

jueves, 27 de noviembre de 2014

Estado y caridad

Le Monde diplomatique publica un comentario sobre la política de la derecha estadounidense de potenciar las "charities", las ONG, la caridad y la iniciativa privada voluntariosa y solidaria para resolver cuestiones que, en otros lugares, enriquecidos y de tradición socialdemócrata, son competencia del estado. No es un único caso.
Hace bastantes años compartí una expedición académica a Bogotá con varios colegas y, a pesar de ello, amigos. Para uno de ellos, se trataba de su primer encuentro con la realidad del entonces llamado "Tercer Mundo" y, curioso e inquieto como es, estuvo visitando los barrios populares. Volvió asustado: las ONG estaban convirtiendo en graciable lo que, para él, era un derecho, a saber, la sanidad y la educación de las que el Estado podía desentenderse y dedicar esos fondos a otros objetivos entre los cuales no se excluye la corrupción.
El problema es qué hacer cuando tales derechos están siendo sistemáticamente violados por la inacción de los gobiernos. ¿Se deja que la gente muera y sea analfabeta? ¿Se interviene aunque con ellos se libere al Estado, aunque no sea más que parcialmente, de su papel en tales problemas? ¿Se defiende a capa y espada la iniciativa privada, mejor dispuesta a evitar malgastar sus fondos que los que viven del Estado y pueden derrochar dineros que "no son de nadie ya que son de todos"?. Son opciones. Como lo es el "agudizar las contradicciones" bajo el principio de "cuanto peor, mejor", aunque las personas concretas sufran ahora y los que las ven sufrir piensen que son el sacrificio necesario para que en un futuro la tortilla se vuelva (que los pobres coman pan y los ricos etc.).
Lo que puede resultar particularmente dramático son algunas transiciones. En las Españas, por ejemplo, se bombeó dinero a instituciones no-gubernamentales (caritativas, solidarias o simples empresas que acudían al olor del dinero y del beneficio) para atender a los más vulnerables en la sociedad (ancianos, enfermos crónicos, con problemas psíquicos y demás). Las organizaciones se multiplicaron liberando al Estado de su obligación como "estado social de derecho". 
Y de repente se cortaron dichos fondos con argumentos de lo más variado pero con un mismo efecto: dejar a tales personas vulnerables sin la atención del Estado (que había pasado la responsabilidad al sector privado -repito, empresarial, caritativo o solidario-) y sin que tales organizaciones pudiesen atender a los que habían atendido hasta ese momento. 
Claro, la otra opción es la de la cámara de gas. Pero no hace falta llegar a tan inhumanos extremos. Basta con los inhumanos extremos actuales.
Y, encima, sabiendo que es mucho más de lo que consiguen los vulnerables de otros lugares.

Acción de gracias

Hoy es, para los estadounidenses, el día de Thanksgiving, el día de acción de gracias. Los orígenes se discuten y aparecen hasta españoles como posibles iniciadores. Ahora, además de iniciar la etapa de compras navideñas y de comer pavo (la Casa Blanca indulta a un par por estas fechas), se recuerdan cosas que tuvieron que ver con los "peregrinos", es decir, los supuestos primeros colonos y sus complejas relaciones con la producción de bienes y... con los indígenas. Pero tiene sus críticos precisamente por el olvido de los perdedores, los indígenas que fueron explotados, masacrados y reducidos a "reservas". El rabí Lerner (Tikkum) lo ha puesto de relieve aquí.
El hecho es que las ideologías nacionalistas necesitan de mitos, símbolos y fiestas para trasmitir el sentimiento de pertenencia a una Madre Patria (hembra y varón), para lo cual se practica la conveniente "toilette historique" o "lifting of history" para acomodar los hechos históricos a las necesidades de los grupos dominantes en cada caso. Tales grupos pueden ser clases sociales en sentido estricto o clases dirigentes que desean legitimar su poder y/o ampliarlo.
El caso catalán es cansino, así que no voy a entrar en él. Pero sí en muchos nacionalismos latinoamericanos. Lo hago con una anécdota.
Juana Azurduy tiene su canción. Fue una independentista o secesionista en las guerras de la independencia latinoamericanas. Escuché voces argentinas sobre su argentinidad. Claro, como decía mi amigo el "che" Montemayor, "en un tiempo todo era Río de la Plata". Pero los bolivianos la consideran propia y recuerdo haber coreado en La Paz el "el español no pasará" cantado por mis también amigos "Los caballeros del folklore", bolivianos, liderados entonces por un joven de origen japonés (sus abuelos habían llegado a Bolivia desde el Japón) y que después ha residido en los Estados Unidos. Pero subrayo lo que yo, con toda inocencia, coreaba. Ahora lo haría con toda la ironía, ya que españoles eran en un lado y otro de la contienda, apoyados, unos y otros, por indígenas muchos de ellos en leva forzosa como en situación sometida siguieron durante siglos. 
¿Acción de gracias? Tal vez. Pero depende de con quién hables. Los indígenas pueden tener sus reticencias ante esa acción de gracias por el logro de una nueva tierra o por el logro de la independencia respecto al rey europeo, peninsular, no siempre "español" (alemán, francés). Que, en muchos casos, la independencia era para mantener a los indígenas más subyugados y para acceder a tierras comunales indígenas, es la parte de la historia que el nacionalismo oculta. Fue, dirán, una guerra contra los españoles que llevó a nuestra independencia (o, si se hubiese perdido, a su sometimiento, con lugares "sagrados" en los que reposan los héroes que lucharon por sus derechos tal vez no "nacionales" pero sí sociales). A los hechos se les da el significado que convenga en cada caso y pelillos a la mar. A entusiasmarse, a disfrutar, a celebrarlo y, si se puede y no se está en Ferguson, a iniciar las compras navideñas. Pero esa es otra: ¿qué pasa con los esclavos negros importados por españoles, ingleses y portugueses a América? ¿También tienen que hacer su acción de gracias?

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Banderas religiosas

Un tercio de los países del mundo tienen símbolos religiosos en sus banderas nacionales. Aquí se pueden ver. Las doy por buenas aunque dudo que algunos de esos símbolos sean realmente religiosos. Los cristianos son más frecuentes (31) que los islámicos (21) y estos, ya a mucha distancia, más frecuentes que los budistas e hinduístas. Tampoco tengo muy claro que todos los clasificados como "otras religiones" lo sean realmente. Otros, sí: hace muchísimos años, viviendo en Quito, publiqué un comentario sobre la bandera "taoísta" de Corea del Sur.
La bandera es un instrumento más de la ideología nacionalista. No me extraña que echen mano de la ideología religiosa, cosa que también se ve en muchos himnos nacionales. Pero no deja de ser curioso que aparezcan estos símbolos en Estados que se supone practican la separación de política y religión.

Miedo al miedo

Me refiero al miedo fomentado, por intereses electorales, por quienes se benefician del miedo a Podemos que se observa en ciertas capas sociales que, gracias a él, regresarán al voto al PP que habían abandonado. No hablo de los que temen, como IU o el PSOE, que les quiten votos. Tampoco hablo de miedos producidos por llamarles "bolivarianos" que es como amenazar con el Duque de Alba a los niños de los Países Bajos.
Puestos a temer, yo preferiría el miedo al futuro de la Eurozona. No del euro que, al fin y al cabo, viene bien su derrumbe para que las exportaciones no se hundan más. Las importaciones tienen más que ver con la mermada capacidad de compra de las clases medias (no de las altas, que esas siguen boyantes). Mezcla, pues, de factores externos (el colapso de la Eurozona) e internos (las políticas autericidas también llamadas "reformas"). Pero miedo.
Si es por miedo, como conservador temería el aumento de desahucios, de desempleo, de explotación laboral, pobreza (también la infantil) y hasta de desigualdad (aunque esto último no preocupa a quien como Goethe "prefiere la injusticia al desorden"). Temería la irritación que manifiestan las Marchas de la Dignidad y que expresaron en su tiempo los 15M/22M o las "mareas". Podrían reventar en cualquier momento,.
Y esta es la primera razón para no temer a Podemos. A fin de cuentas, el partido proporciona un cauce para que esos indignados se integren en el sistema político realmente existente. Para cambiarlo, dicen (y ahora vuelvo al asunto), pero desde dentro. En otras palabras, consigue integrar en el sistema incluso a los antisistema (no a todos, obviamente) que dejan así de alterar el orden público.
La segunda razón es que, de momento, se detecta una progresiva modulación del mensaje básico del partido central. Cuando empezaron, no calculaban conseguir los 5 escaños que lograron en las europeas, así que hicieron un programa-chapucilla con cosas que nada tenían que ver con la Unión y sí con las Españas. Visto el triunfo y las encuestas, se encuentran (me refiero a los que deciden, a "los de arriba" dentro de Podemos) ante un dilema: por un lado, tienen que mantener el entusiasmo de estos indignados reconducidos, por lo que su radicalidad ha de mantenerse. Pero, por otro, si quieren ganar las próximas elecciones generales, no tienen más remedio que ampliar su base electoral, con lo que van, poco a poco, reduciendo la radicalidad de sus sucesivos "programas". Conociendo personalmente a sus asesores en el terreno económico, no me extrañaría que sucediese con ellos lo mismo que pasó con Montoro y su "comité de sabios": que no se les haga mucho caso.
Claro que esta "modulación" del mensaje puede estar motivada también por la constatación de que sus expresiones radicales dan votos al PP, que podría ganar las próximas elecciones aunque ya sin mayoría absoluta. Añado: ahí podría haber un motivo adicional de temor y es el que se deriva de un Congreso sin posibilidad de alianzas, es decir, muy inestable, cosa poco de desear con esta crisis que no cesa, a no ser que se piense que "cuanto peor, mejor".
Pero hay más razones. La más obvia es que el partido está formado por seres humanos y se puede dar (y hay signos de que se está dando) un excesivo culto a la personalidad, bien poco coherente con el asambleísmo original, y, sobre todo, se puede producir la aparición de la tendencia que se ha dado en muchas organizaciones, a saber, ir dedicando cada vez más esfuerzos a mantenerse como tales estructuras jerárquicas por encima de los objetivos que las justificaron en sus orígenes. Lo constaté en alguna ONG, más preocupada por conseguir fondos para "alimentar" a sus funcionarios que por lograr los fines para los que fue creada. Puede pasar también aquí. En sus términos, que los "anti-casta" pasen a formar parte de la "casta" aunque sus militantes no se enteren.
Su futuro no está escrito.
No creo que consigan votos suficientes como para formar gobierno. Así que los miedos estarían todavía más infundados. Pero eso es una predicción sin mucha base. Podrían conseguirlo, por más que yo no lo crea. Dependerá de sus estrategias de márketing político (sic) y de los votos que recojan. De momento, ya han conseguido cambiar discursos de los otros y hasta podrían conseguir que cambiasen algunas de las impresentables prácticas de los partidos asentados o en proceso de estarlo. No está mal.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

México: algo más que el gobierno

"Corrupción rampante, violencia extrajudicial y cultura de la impunidad". Eso dicen de México en el contexto de los "desaparecidos" recientes, y los "culpables" pueden ir desde Salinas de Gortari a Peña Nieto pasando por Calderón. Pero también hay factores a los que relacionar con la situación presente: los Estados Unidos.
- 30.000 millones de dólares es la venta de narcóticos de México a los Estados Unidos. Sin duda, el vendedor tiene algo que ver, pero, como ya dijo desde el gobierno Hillary Clinton, el comprador también tiene algo que ver. La "guerra contra las drogas", dentro de una cultura militarista que reduce tantas cosas a "guerra", podría ir también a la demanda y no solo a la oferta y al trasporte.
- Apoyo en su día a uno de los cárteles (el de Sinaloa) para obtener información sobre sus rivales. En la "guerra" todo vale.
- "Ayuda" a México bajo el mismo principio de "todo vale", incluidas las violaciones de derechos humanos.
- Venta directa y contrabando de armas tanto al gobierno como a los cárteles con muy importante incidencia en la economía armamentística estadounidense.
Son elementos que muestran que no todo se tiene que atribuir a los sucesivos gobiernos tanto del PRI como del PAN, amén del detalle del papel del PRD en el tema de Guerrero. No es para reducir su responsabilidad, sino para situarla en su contexto.

martes, 25 de noviembre de 2014

Jerusalén ocupada

Uri Avreny, ex-miembro del parlamento israelí (Knesset) y fundador de Gush Shalom, comienza un post con esta entradilla que transcribo:
In its long and checkered history, Jerusalem has been occupied by dozens of conquerors. Babylonians and Persians, Greeks and Romans, Mamluks and Turks, Britons and Jordanians – to mention just a few. The latest occupier is Israel, which conquered and annexed Jerusalem in 1967.
Jerusalén, en efecto, ha sido ocupada, a lo largo de la historia por babilonios, persas, griegos, romanos (en tiempos de Jesús de Nazaret sin ir más lejos), mamelucos, turcos, ingleses y jordanos. El último ocupante, dice Avreny, ha sido Israel que la conquistó y anexionó en 1967. Claro que, añade, tal vez habría que decir Jerusalén Este ya que el resto son asentamientos judíos y aldeuelas palestinas, tal vez estas de los descendientes de los filisteos (pilistines, palestinos) que la habitaron de manera relativamente constante. 
Pero es en ese lugar donde está el problema político que utiliza sentimientos religiosos para exasperarse. Si se tratara de discutir un salario, se puede negociar los más o los menos. Lo cuantitativo es más fácilmente negociable. Lo difícil es negociar no tanto lo cualitativo sino, sobre todo, lo simbólico. No es fácil aceptar que tu mezquita, mi iglesia y su sinagoga (los pronombres personales son intercambiable) son compatibles en el contexto de esas tres religiones. 
Siempre recordaré (otra cosa es que me quede sin memoria) mi primer ingreso en un templo en el Japón: las estudiantes que me acompañaban me explicaron que era shintoísta, budista y taoísta, pero que no eran un pueblo religioso. Demasiado complicado para alguien educado en religiones del Libro, exclusivistas y monopolistas. 
¿Solución? La del gobierno de Israel: ocuparlo todo. Al fin y al cabo, se trata de crear un bien poco democrático "estado judío" o "Estado nacional del pueblo judío". ¿Solución para los palestinos? Derecho al pataleo, incluyendo expresiones violentas que solo legitiman todavía más a los ocupantes que pueden hablar de su derecho a la seguridad. Además, como dice Gideon Levy en Ha'aretz, los terroristas son siempre los palestinos. ¿Los cristianos? A lo suyo: a pelearse entre ellos para ver a quién le toca ahora "monopolizar" un rato un edificio.
Por más que me cueste atribuir a las religiones el papel de variable independiente, no puedo negar que, como formas de ver el mundo, tienen efectos en el comportamiento de sus fieles o, para mejor decirlo, en el comportamiento de los que han recibido tales pautas culturales.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Desaparecidos

Se calcula que llega a un millón al año y que se produce, con particular virulencia, en contextos bélicos como Ucrania o Sudán. Se trata de gente que, así, sencillamente, desaparece. En mi contexto inmediato casi ni se produce tal tragedia, pero, como digo y trae el Newsweek, las cifras mundiales son preocupantes.
De todos modos, estos desaparecidos incluyen categorías muy diversas. Están, como recuerda la revista, los "desaparecidos" del tipo producido bajo la hiper-represión de Pinochet, cuando a los adversarios políticos (o sospechosos de serlo) se les subía a un avión y se les dejaba caer en medio del mar. Supongo que algo parecido puede estar sucediendo en Corea del Norte y sus campos de concentración.
Después se cuentan los desaparecidos en movimientos de tropas enfrentadas que han podido sencillamente matarlos y enterrarlos o que también han podido reclutarlos de manera forzada (hay tanto reclutamiento forzado...).
Los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos en Iguala forman una tercera categoría a pesar de sus semejanzas con la primera. Sin embargo, se trata de una cultura política diferente, como indicaba Jorge Durand en La Jornada. No es cuestión, en efecto, de pinochets y kims, en evidente dictadura, sino de una situación en la que la impunidad policial y parapolicial les hace capaces de cualquier "desaparición" (¿20.000 tal vez? Eso dicen). No es un caso único ni, me temo, va a ser el primero ni se va a quedar en Ayotzinapa. ni solo en México. De ahí a llamar a México un "estado fallido" (y a los otros no), hay un gran trecho.
Y, claro, están los desaparecidos por secuestro para el comercio de personas sea para el trabajo en general o para la prostitución en particular.
Obsérvese la frecuencia de terrorismo de Estado en muchos de estos fenómenos y, en otros, la trasformación de las personas en puras cosas, mercancías, "subhumanos", como los nazis llamaban a los judíos y algunos judíos están llamando a los palestinos.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Generalizaciones sospechosas

Alguno de sus conocidos altos cargos ya está en la cárcel por fraude y otros delitos económicos. Alguno ha abusado fraudulentamente de las “tarjetas opacas”. Otro ha tenido que dimitir por haber practicado “esquemas” financieros en beneficio propio con dinero que, en resumidas cuentas, venía de arcas públicas. No es difícil llegar a la conclusión de que “todos son iguales”, que “es el sistema el que es corrupto” y que “hay que hacer limpieza general”. Guste o no guste, la corrupción sigue siendo uno de los principales problemas que tienen las Españas en este momento (incluye a Cataluña). Por lo menos eso viene diciendo, barómetro tras barómetro, el Centro de Investigaciones Sociológicas, el gubernamental CIS.
El problema es que no estoy hablando de los políticos. Contra ellos, parece haber un cierto consenso en amplias capas de la población de que son el problema. Pero no me refiero a ellos. Y no por mi evidente e inevitable rechazo a esa generalización a partir de algunos comportamientos. Sería como decir que todos los farmacéuticos son unos mafiosos y ladrones solo porque ha habido una organización que ha “exportado” ilegalmente medicamentos hasta el punto de desabastecer algunos mercados. Por muchos que hayan delinquido, no todos los farmacéuticos son unos delincuentes. Tampoco son mayoría los médicos que aceptan “astillas” de las empresas farmacéuticas o “desvían” pacientes a sus consultas particulares convirtiéndoles en clientes (como alguno dijo en su día, no han estudiado tanto y tanto como para tener un sueldito público únicamente, lo cual es aceptable; lo que ya es más discutible es el “desvío”, es decir, “aconsejar” al paciente de la pública que, si quiere ser bien tratado, se vaya con el médico a su consulta o clínica privada).
En todo caso, a nadie se le ocurre decir que los farmacéuticos y los médicos son una pandilla de facinerosos. Sin embargo, sí se dice de los políticos, aunque desde los partidos se tienda al argumento de “unas pocas manzanas podridas”. ¿De quién hablo, entonces? ¿De los sindicatos? Ahí la tendencia a generalizar a partir de asuntos tan cutres como el de Asturias o tan miserables como el de Andalucía es más frecuente, aunque más propia de determinados sectores ideológicos. Lo de los políticos es más general.
Pues no, hablo de la patronal. Las frases con las que inicio esta colaboración están escritas pensando en los recientes escándalos que la han agitado, aunque sin que a nadie se le haya ocurrido decir que “todos los empresarios son iguales”. Iguales, haberlos haylos. Pero los hay impecables. Como hay políticos impecables, diga lo que diga la opinión pública. Cierto que en sectores minoritarios se seguirá hablando de “explotadores y explotados”, pero la sucesión de escándalos empresariales no es la causa de tal opinión. Tiene que ver con otro tipo de percepciones sobre cómo son las cosas por debajo de las apariencias.
El “todos son iguales” aplicado a los políticos tiene una variante que me interesa particularmente. Es la de los que niegan la posibilidad de que el problema sea otro, a saber, el de una cierta difusión de falta de ética o de moralidad en amplias capas de la población. A mí me parece obvia. La encuentro en instituciones que defienden la ética (periódicos), en propulsoras de la moralidad (instituciones religiosas) y en las que buscan “desinteresadamente” la ciencia (universidades). Y la encuentro en comportamientos cotidianos que hacen que uno tenga que ver desde si, comprando, le han dado las vueltas correctamente o si le están tomando el pelo en la institución financiera en la que tiene su cuenta corriente, pasando por la constatación de sobrecostes y “porcentajes” en arreglos domésticos y chapucillas varias.
Todo es comparar. No es lo mismo el caso que ha llevado a la cárcel a un conocido empresario o a conocidos políticos que el caso que nunca llevará a la cárcel a quien me engaña detrás de un mostrador o una ventanilla. Cierto. Pero están en la misma categoría, y negarlo y reducirlo todo a los políticos permite que nos quedemos con la conciencia tranquila (“no soy de ellos”), que desahoguemos nuestras frustraciones (“ellos tienen la culpa de todo, yo no”) o que planteemos alternativas políticas centrando el problema únicamente en los políticos para así utilizar los dos criterios anteriores (tranquilizador y desahogo) en provecho de las propias perspectivas electorales.
No dudo de la utilidad de las generalizaciones o de estas reducciones. Pero es una forma de engañar y ser engañado, cosa que, como ya comenté, es peligrosamente poco democrática.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

jueves, 13 de noviembre de 2014

Predicar sobre medioambiente y ponerlo en práctica

Oigo por televisión que los gobiernos de la APEC (Asia Pacific Economic Cooperation), al margen de sus shows (que incluyen la censura china a la afectuosa oferta de un chal para mitigar el frío de la esposa del mantadario chino), afirman tener la voluntad de afrontar los problemas del cambio climático. La China y los Estados Unidos estarían de acuerdo en limitar los gases de efecto invernadero. Tal vez sea un acuerdo importante para el tema, aunque los republicanos, mayoritarios en el Congreso estadounidense, ya se han adelantado a criticarlo. Habrá que esperar acontecimientos.
Pero poco después, me encuentro en un informe con que los países del G20 gastan 88.000 millones de dólares al año en subsidiar las industrias del petróleo, carbón y gas, que no sé si tienen algo que ver con los gases de efecto invernadero. Que se relacionan con el fin de las reservas de combusbles se puede colegir del reciente informe de la Agencia Internacional de la Energia.
Una cosa es proclamar buenas intenciones y otra cosa es ponerlas en práctica. El carácter suicida de esta especie es discutible. Lo que ya no es tan discutible es la trampa en la que han caído y de la que no saben salirse: sus gobiernos tienen que luchar contra el cambio climático, pero necesitan promover algunos de los factores que lo producen (y necesitan las ayudas que las correspondientes industrias proporcionan al funcionamiento del sistema económico, pero también al político). Y no están dispuestos a enfrentarse a electores con hábitos poco ambientalistas.
A escala micro, es lo que me encontré el martes pasado: un ingeniero presentaba un sistema ingenioso y eficiente para ahorrar un 20 por ciento del gasto de agua doméstica e industrial. ¡Bien por el ahorro de los hogares y bien por ayudar a la solución a un problema muy grave del Planeta: el agua!. Ahora bien, un economista comentaba, por lo bajini, que una importante empresa que vende agua (doméstica, pública) había tenido serios problemas un año en el que el consumo se había reducido un 3 por ciento. ¿Conclusión? Que difícilmente iban a apoyar el sistema del ingeniero. Añado: y que no lo intentasen boicotear...
La misma situación que lo encontrado a nivel macro: el problema del agua podría reducirse (no creo que el sistema del ingeniero lo resuelva, pero sí lo mitiga...excepto si hay sequía como la de California), pero las empresas que comercializan agua no están por la labor. Los gobiernos pueden apoyar la iniciativa del ahorro, pero no así las empresas con intereses en el tema, de modo que acabarán pidiendo subsidios a los gobiernos para mantener sus beneficios aunque con ello se acentúe el problema global del agua. Por supuesto, los gobiernos, como los de APEC, dirán (predicarán) que hay que ahorrar agua, pero esos mismos gobiernos apoyaran para que no se ahorre. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

En defensa de la democracia

Los que monopolizan la Verdad no necesitan la democracia. Más bien les estorba. Lo único que tienen que hacer es evitar las trabas a la aplicación de las políticas que se derivan de esa Verdad, sea religiosa, ideológica o social (clasista, nacionalista o racista). Y las trabas son las de los que no comulgan con sus verdades, muchas veces simples ruedas de molino convenientemente “marketineadas”.
La democracia, sea del tipo que sea (representativa, deliberativa, participativa, directa), supone que nadie es poseedor de la Verdad absoluta, que todos nos equivocamos, que los políticos también y que, por tanto, los electores que se equivocan pueden cambiar de gobernantes con relativa facilidad. Claro que los gobernantes se resistirán todo lo que puedan a ser sustituidos, para lo cual disponen de toda una panoplia de Mentiras, Mediasverdades y Orwellianismos como “guerra es paz”, “libertad es esclavitud”, “ignorancia es fortaleza” y hasta “todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. En este último caso, recurriendo  a “votos de calidad” por ejemplo. Si hay algo típico de muchos gobernantes es, precisamente, la “neolengua” orwelliana y ejemplos abundan sobre cómo llamar a la emigración de jóvenes, cómo hablar del “crecimiento” (ocultando de qué) o cómo atribuir lo bueno a las políticas propias y lo malo a los antecesores o a los “superiores” de la Eurozona.
El monopolio de la Verdad confiere a sus poseedores el derecho inalienable a defender sus políticas frente a los equivocados o los mentirosos. A veces, hasta mediante prácticas de “reeducación” para que puedan ver la Verdad que solo el egoísmo, la mala fe o la pésima educación impiden ver con toda claridad y limpieza.
Son clásicos, a este respecto, los defensores de la Verdad que ha llevado a la Revolución. Tanto da que sea la Revolución de Octubre rusa (la de noviembre, cuyo aniversario ha sido estos días), la boliviana “antiimperialista y anticolonialista” de Evo Morales o la de Jomeini en Irán. Sus componentes ideológicos son evidentes: el marxismo (clasismo), el indigenismo (etnicismo) o la religión propia. Las otras clases, grupos étnicos o religiones defienden (o son) el Error que ha de ser erradicado. En todo caso, procurarán evitar al máximo que vuelvan al poder. Eso es política.
Pero hay más. Pienso en la Revolución neoliberal que iniciaron Reagan y Thatcher y que, con altibajos, perdura hasta hoy en muchas propuestas políticas. También aquí hay un monopolio de la Verdad (predicada por algunos economistas, pero no solo), un rechazo del Error y un trabajo sistemático por evitar que este pueda prevalecer contra los revolucionarios.
Si el hitlerismo o el estalinismo ["leninismo" escribí, erróneamente, para la edición impresa] tenían aquel tufillo orwelliano de una sociedad irreversible y las teocracias lo son explícitamente (no hay nadie perfecto: se acabaron), el neoliberalismo, al mantener las formalidades democráticas, puede ser revertido. A pesar de su “monopolismo”, otras fuerzas políticas pueden emerger y, con propuestas alternativas, mostrar que no era “la” Verdad sino “su” verdad. Como sucede con el indigenismo de Morales, hace falta un pequeño detalle: tener votos suficientes que, para mí, es la mejor forma de cambiar experimentalmente un error por otro (ambos autopresentados como Verdad).
Desconfío del medio alternativo, a saber, la conquista revolucionaria del poder aprovechando que se desmorona el anterior como sucedió con la Cuba de Fidel, por intervención extranjera como intentaron en Irak contra Sadam, o por insurrección militar interna como la que logró Franco en su momento. La razón es que lo que sucede es cambiar un monopolio (aunque sea de los “otros”) por otro monopolio (aunque sea de los “nuestros”). Y vuelta a empezar hasta llegar a la Arcadia feliz.
Preferir la democracia, cosa razonable, poco tiene que ver con las prácticas observables. Como en los nacionalismos peninsulares, centrales o periféricos. Sin salir de la “antigua área de la peseta”, llevamos años de lucha contra la democracia por parte de gobernantes y aspirantes a serlo. No es culpa de los vasallos: es que no hay buen señor ni buenos aspirantes.
Item más: con la finaciarización de la economía, la democracia ha quedado como una hermosa idea. Ideal si se prefiere. Los que monopolizan (o quieren monopolizar) el Poder no necesitan recurrir a proclamas sobre la Verdad y mucho menos necesitan la democracia, y no digamos la llamada “democracia social” con la que se gestionaban los problemas del capitalismo industrial.
Todo ello para decir que creo importante apoyar la democracia defendiéndose de los que la imposibilitan o pervierten. Por lo menos, diciendo que el rey está desnudo (el de la fábula, por supuesto).
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Otro mercado libre menos libre

Mueve 5 billones (5 trillions en inglés, 5 000 milliards en francés) de dólares al día. Algo así como veinte veces el conjunto de Bolsas del mundo. Y es imposible o muy difícil, dado su tamaño, controlarlo. Se trata del mercado de cambios, mercado de divisas o forex. Mercado libre donde los haya: ¿qué gobierno podría controlarlo? Ni el de Londres, que es donde se lleva a cabo en gran parte. Es el mercado libre por antonomasia ¿no? Pues no tanto.
La Commodity Futures Trading Commission y el Office of the Comptroller of the Currency en los Estados Unidos, la Financial Conduct Authority del  Reino Unido y la Finma de Suiza se han coordinado, dice Le Monde, para llevar a cabo una investigación mundial que ha concluido que  Bank of America, Citibank, HSBC, JP Morgan Chase, Royal Bank of Scotland y la UBS eran responsables de manipular dicho mercado para beneficio de unos pocos. Algo así como ya había sucedido con el escándalo o estafa del Libor, que implicó a 16 grandes Bancos. La multa, ahora, es de un total de 4.200 millones de dólares (o 2.600 millones de euros), con la UBS siendo la más duramente castigada, con 803 millones que ha tenido que pagar. Nada que ver con la exquisita, aséptica y angélica versión de wikipedia sobre tal mercado.
Varias observaciones. La primera se puede referir a ambos escándalos a la vez: han pagado esto, pero mucho más habrían ganado los ladrones.
La segunda, que "el gobierno es el consejo de administración de los negocios de los burgueses", como decía el Manifiesto Comunista, habrá que tomarlo con cautela.
La tercera, derivada de la anterior, es que los mejores defensores del mercado son los gobiernos, no los bancos ni las grandes empresas, que tienden al monopolio y a saltarse las reglas básicas del mercado "libre". Para ellos, libre significa que los gobiernos no defiendan el mercado libre sino que les dé libertad para hacer lo que les venga en gana, movidos por codicia o por ceguera.
La cuarta, es que se entiende qué significó "menos Estado, más mercado": un proyecto suicida para el mercado.
Y la quinta, que ponerse a discutir sobre conceptos son ganas de perder el tiempo o de hacer carrera académica. O, sencillamente, de engañar a alguien, como también sucede con otros conceptos como "pueblo", "nación" o "patria".
(Otros casos de defensa del mercado por parte de su supuesto "consejo de administracion", es decir, un gobierno: http://america.aljazeera.com/articles/2014/11/20/senate-grills-banksoverallegedcommoditymanipulation.html)

martes, 11 de noviembre de 2014

Conflictos catalanes

"Hay lucha de clases, cierto, pero es mi clase, la de los ricos, la que la está llevando a cabo y la vamos ganando". Eso decía hace unos años Warren Buffett. Vaya eso por delante. Pero es a otros conflictos a los que me quiero referir. Los sitúo en tres niveles y el orden de aparición no implica que sea el orden de importancia. Más bien, habrá quién tome uno u otro como "determinante en última instancia", cosa difícil de probar si no es por pre-juicio, es decir, por algo anterior al juicio sobre cómo son las cosas. Entiendo por conflicto la situación en la que dos o más actores (raramente dos) persiguen o manifiestan objetivos incompatibles entre sí. Todos quieren la misma cosa y no es divisible o uno quiere exactamente lo contrario del otro o los otros de forma no compatible.
Estos son los conflictos convenientemente agrupados.
1. Conflicto electoral. Es el que se da entre partidos que o temen perder votos o desean incrementarlos significativamente. 
a. En Cataluña es el conflicto interno en Convergència i Unió, al parecer ya resuelto por ruptura de la coalición, con Convergència más independentista y Unió menos. Y es el conflicto externo entre Convergència y Esquerra Republicana de Catalunya que explica que los primeros quieran ir en una única lista en unas elecciones plebiscitarias y los segundos, que tienen las de ganar, no, aunque fuera lo que que mejor lleva a la independencia que dicen defender, pero lo primero es lo primero: el voto. 
b. En España es el conflicto interno del Partido Popular (entre negociadores e intransigentes con el gobierno catalán) y el conflicto interno/externo entre el Partido Socialista Obrero Español y el Partit dels Socialistas de Catalunya peor llevado que el que se da entre el Partido Popular-Madrid y el Partido Popular-Barcelona. También está el conflicto externo del PP con UPyD por ver quién es más españolista y el que hay entre el PP y el PSOE por ver quién tiene mejor respuesta a la "cuestión catalana".
2. Conflicto social (además del ya citado usando a Buffett) entre unionistas y secesionistas. La simplificación de "Catalonia Overwhelmingly Voices Desire for Independence" parece exagerada por el sujeto de la frase: no es Catalonia, sino una parte de la misma. Lo mismo este otro: "‘90% of World’s Cyber Attacks’ Target Catalonia During Independence Vote, Government Says" que dice el Newsweek. Es un poco exagerado (y de dudosa constatación) que fuese el 90%. En todo caso, no tenía como objetivo a Catalonia sino a determinadas páginas y portales originados en dicho lugar.
Este conflicto social se refiere, más bien, a lo que ya expresaba hace un momento aquí, a saber, a la diferencia (que lleva al conflicto) entre secesionistas y unionistas. Planteado así, no se pueden satisfacer ambos objetivos simultáneamente a no ser que se consiga un "Estado libre asociado a España" como proponía Ibarretxe para el País Vasco. 
Es una cuestión de sentimientos y las encuestas no acaban de dibujar un panorama claro a la hora de clasificar a los habitantes de Cataluña entre los que solo se sienten catalanes, los que solo se sienten españoles, los que se sienten más españoles que catalanes y los que se sienten más catalanes que españoles (también los hay internacionalistas o post-nacionalistas, pero esos no aparecen en las encuestas). La impresión es la de división en dos grupos (pregunta 24) más o menos iguales (pregunta 36) No es, por tanto, cuestión de que solo uno de los grupos representa a Cataluña ante el mundo.
Pero también es una cuestión de objetivos políticos relacionados, muy confusamente, con los conflictos del grupo 1. Como los partidos políticos cambian sus estrategias, las adscripciones a una u otra política cambian también con el tiempo. Una interpretación (por desgracia no la única) de los datos del domingo de la consulta todavía en curso es, precisamente, que estamos hablando de un empate que no es fácil saber cómo se reflejaría en unas elecciones "plebiscitarias" (signifique lo que signifique tal palabra).
3. Pero Cataluña no está en un vacío. Por supuesto, está en la Unión Europea y ahí el conflicto es menor: la mayoría de posiciones secesionistas (no todas!!, pienso en las CUP) dan por supuesto que seguirían en la Unión, cosa que, desde la Unión, no se ve tan claro y temen la proliferación de casos semejantes (candidatos los hay). Pero, obviamente, se trata del conflicto con el gobierno de Madrid que utiliza el españolismo en amplios sectores como baza electoral frente a otros partidos que compiten por ver quién es más españolista. 
El conflicto es, precisamente, el de la secesión o el status quo (o con arreglos como el pacto fiscal o el federalismo) y caso de que un conflicto derivase en violencia, podría ser este (como los que piden que el ejército -español, por supuesto- tome cartas en el asunto) aunque también el anterior (violencia social entre grupos radicales enfrentados en las calles). Para la "investigación para la paz" , ahí está el reto:diagnóstico, pronóstico y terapia de las relaciones entre ambos gobiernos (conflicto 3) y de las relaciones entre grupos sociales (conflicto 2). No en decir quién tiene razón o quien monopoliza la Verdad (vuelvo al tema mañana).
0. En los tres niveles se usa "pueblo", "nación" o "patria" con relativa facilidad, dando por supuesto que se trata de "cosas" observables y constatables y no de construcciones (metáforas las he llegado a llamar aquí) históricas, es decir, cambiantes, no-eternas. Cada una de las partes tiende a atribuírselas a sí mismo (pueblo español, nación española, patria española o pueblo catalán, nación catalana, patria catalana)  y a negársela al otro lado y esa es la manifestación, en el terreno simbólico, de este conflicto.
Introducir el derecho en este conflicto no suele llevar a otra cosa que al mantenimiento del status quo. El derecho constitucional frente al derecho de los pueblos a la autodeterminación. Se ha dicho, y creo que es razonable, que ese no es el camino para resolverlo. Para ello, haría falta verlo como parte de un proceso político en el que las diversas partes (no solo una) aprendan a "conllevarse" y encontrar acuerdos acomodos mutuamente satisfactorios aunque sea a costa de reducir las demandas por ambas partes.
Independencia frente a Madrid, manteniendo la dependencia de Bruselas, Frankfurt (el BCE) y Nueva York (el FMI), es decir, la "troika", queda bien para los objetivos del primer conflicto, puede engañar a los del segundo y, ciertamente, no resuelve el tercero. Pero así es la vida.

Cataluña para principiantes

Ya he leído suficiente (grave error). Pero ahí van mis impresiones después de la consulta del 9 de noviembre en Cataluña y aunque las votaciones vayan a continuar durante días..
1. Con lo producido el 9-N, los independentistas (dos millones) son el 80 por ciento de los votos emitidos. Victoria, pues, como proclaman algunos.
2. Los independentistas (dos millones) son el 40 por ciento del “censo” reconocido por el gobierno convocante (cinco millones, desconozco si están incluidos los habitantes del valle de Arán, con su lengua propia y algunos habitantes con ideas propias sobre el futuro en cada una de las hipótesis posibles. Por ejemplo, adscribirse a Aragón en caso de independencia de Cataluña)
3. Los unionistas son una minoría, según el punto 1, que sería gestionable en el caso de independencia real. Con políticas culturales-sociales de inclusión o de exclusión, eso ya no lo sé.
4. Los unionistas tal vez sean una mayoría si lo son todos los que no han “votado”, cosa discutible e incierta. Pero no imposible si se tiene en cuenta el número de votos obtenidos, anteriormente, por partidos soberanistas: dos millones.
      (Las comillas para “censo” y “voto” son porque no se ha tratado de un referéndum en sentido estricto, sino de una consulta, con valor simbólico únicamente. Por eso he redondeado las cifras ya que no tiene sentido hacer argumento a partir de datos cuestionables. Los convocantes han calificado la consulta y el resultado de "éxito total" y desde el gobierno de Madrid se habla de farsa, fracaso, chapuza y cosas por el estilo)
5. No es impensable que la realidad ante un referéndum real con garantías y con efectos previsibles sea de empate entre independentistas y unionistas. Tomar, desde fuera, partido por uno u otro sector de la sociedad catalana no es fácil, sobre todo si se quiere colaborar en la resolución de un conflicto interno, además del conflicto con el "exterior".
6. Si parece que los independentistas, sea cual sea su cuantía y su peso sobre el total de la población, han aumentado en los últimos años.
7. Una explicación plausible de tal aumento podría ser el papel que han jugado en la movilización los gobiernos de Madrid (central, del Estado) y de Barcelona (autonómico, nacional): el de Madrid generando frustración, y el de Barcelona promoviendo directa o indirectamente la movilización de los independentistas. Los medios de comunicación gubernamentales han jugado un papel importante y las organizaciones subvencionadas por dicho gobierno también.
8. El gobierno de Madrid, del Partido Popular, ha jugado la baza españolista intransigente para evitar ulteriores fugas de votos de cara a las elecciones de 2015. Sus perspectivas de voto en Cataluña son muy pequeñas y es lógico que prefieran asegurarse los del resto de las circunscripciones.
9. Su argumento ha sido que la Constitución de 1978 no permite tal tipo de consulta. El contra-argumento era que la Constitución se puede cambiar y, de hecho, se ha cambiado dos veces. Si no se ha cambiado es porque no se ha querido.
10. El gobierno de Barcelona, de Convergència i Unió, creyó que subirse al carro de las propuestas independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (su socio en el gobierno) le daría votos en las pasadas elecciones locales. No fue así. Muchos prefirieron votar por el original y no por la copia, pero ya Convergència no podía dejar de pedalear ya que eso le habría  hecho perder todavía más votos. Unió se desmarcó del independentismo. Tal vez sea su final o tal vez pueda recoger los platos rotos.
11. El argumento del gobierno de Barcelona ha sido el “derecho a decidir” de un “pueblo” que quiere ser considerado como “nación” y que comparte (y esto es lo fundamental) fuertes sentimientos identitarios, además de los agravios reales, magnificados o inventados sufridos por parte del gobierno central. El peso de los sentimientos es, a lo que parece, mayor que el de los argumentos.
12. Este es el segundo conflicto a considerar. En buena "teoría" de la mediación, no es aconsejable tomar partido por una u otra de las partes si se quiere colaborar en su resolución o trascendencia. Tampoco es aconsejable dar por buenas las metáforas que utiliza cada una de las partes (que tampoco en este caso son dos únicamente). El "no nos entienden" es utilizable por casi todos los intervinientes.
13. En ningún momento se han confrontado las estimaciones empíricas de qué sucedería en la hipótesis del status quo o de la separación para los habitantes reales de uno y otro territorio. A lo más que se ha llegado ha sido a demostrar que lo contrario de lo que alguien defiende es perjudicial para “todos”. Mañana vuelvo sobre el tema de "tener razón", cuando lo previo sería "tener razones" más allá de los sentimientos y metáforas.
14. Tanto el PP como CiU arrastran espectaculares casos de corrupción en sus filas y deterioro de las condiciones de vida de sus súbditos/electores/ciudadanos (táchese lo que no proceda). Algo tan vistoso como esta disputa permite distraer la atención de financiaciones ilegales, enriquecimiento corrupto, desahucios, desempleo, pensiones y salarios públicos congelados, aumento de la pobreza y la desigualdad etc. Para un sector soberanista, estos últimos problemas se deben a que "España nos roba".
15. La aparente confrontación ha sido acompañada por conversaciones "secretas" entre ambos gobiernos. No es impensable que hayan mantenido la retórica y que se hayan abierto caminos de acuerdo.
16. El camino a recorrer sigue siendo largo y tortuoso. No está el horno para los bollos adicionales de mayor inestabilidad. Y peor si el caso se hiper-judializa.
Como ya comenté aquí, otro mundo era posible. Y, aquí, para lectores anglófonos aunque escrito desde Cataluña, prometiendo más de lo que da, pero con "insights" interesantes.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Irak: secuencias

Una cosa son los accidentes históricos de los que hablaba ayer y otra las secuencias que se pueden establecer (antecedentes y consecuentes) sin por ello incurrir en nexos causales. Este es un buen ejemplo que termina abriéndose la posibilidad de nuevos accidentes históricos.
La secuencia se inicia con la decisión de Bush II de invadir Irak por un cúmulo de razones y una legitimación aparente, la de acabar con un régimen que apoyada a Al Qaeda y que tenía armas de destrucción masiva con las que amenazaba a "Occidente! (no a Irán, que esa era otra historia). La legitimación era una sarta de mentiras que los de las Azores (Blair, Aznar y Barroso) repitieron como papagayos.
El paso siguiente consiste en el desmantelamiento del ejército iraquí: 400.000 soldados bien entrenados, que habían combatido contra Irán siguiendo la línea política de "Occidente", son enviados a la calle. Genial este Bremer. 
Algo tenían que hacer estos ex-soldados. El Al Qaeda que no existía antes de la invasión que, como digo, era falso o era mentira -táchese lo que no proceda- que Al Qaeda actuaba en Irak, comienza a organizarse. Ese fue uno de los efectos de la invasión: que Al Qaeda sí que empezase a existir en Irak. A lo que parece, una parte de los soldados y oficiales que han sido arrojados a la calle, encuentran en Al Qaeda una buena forma de protestar contra el invasor que les ha dejado sin trabajo oficial.
Los Estados Unidos se gasta una millonada (varias mil-millonadas, por decirlo todo) en organizar un nuevo ejército que, de momento, no es muy útil para luchar contra Al Qaeda.
Encima, Al Qaeda muta y se convierte en el Estado Islámico de Irak y Siria (o Levante), después abreviado en Estado Islámico (EI, o IS en inglés, como si el inglés fuese la lengua oficial de los yihadistas -el castellano cierto que no lo es-). 
Mientras tanto, Al Qaeda muestra su lado más benévolo luchando contra Bashar al-Asad, es decir, luchando junto a "Occicente" contra el enemigo común, el régimen sirio.
En EI se encuentran antiguos oficiales y soldados del ejército iraquí desmantelado. 
Así que habrá que volver a enviar soldados y dinero "occidental" (Estados Unidos y alguno más) para organizar mejor y, eventualmente, apoyar a un ejército iraquí que se enfrente a los nuevos enemigos antiguos o lo que sea.
¿A qué puede conducir esta nueva escalada "occidental"? Pues habrá que ver cómo se mezclan factores muy heterogéneos que van desde la negociación nuclear con Irán, los resultados de las elecciones estadounidenses de "mid-term", las problemáticas relaciones "occidentales" con Israel, el juego geoeconómico de Arabia Saudí con el petróleo, la profundización de relaciones "fraternales" entre los gobiernos ruso y chino (¿recuerdan cuando, ambos comunistas, era enemigos, tenía conflictos fronterizos y Kissinger ayudaba a los comunistas chinos contra los comunistas rusos?) y las actividades militares en la zona (incluyendo la de kurdos y el EI con Turquía). Todo ello sin contar eventos inesperados más o menos relacionados con el clima o los avisos (me temo que intoxicadores) sobre una nueva "guerra fría", en el aniversario de la caída del Muro.
Queda mucho por ver. De momento, mejor relativizar pequeños cambios en el rincón irrelevante del Planeta, en el que vivo. Importantes para la vida cotidiana inmediata, pero poco más. Pero hay cambios de fuera que pueden influir enormemente en esa vida cotidiana. Por ejemplo, una confrontación nuclear (estoy buscando la cita de Chomsky, pero no la encuentro. Pero eso es lo que afirma)

domingo, 9 de noviembre de 2014

No es antisemitismo

El 84 por ciento de los judíos estadounidenses están en contra del gobierno de Netanyahu y a favor de un acuerdo sobre la cuestión nuclear iraní, lo cual no convierte a esa mayoría en anti-judíos o antisemitas a no ser que se recurra al truco de acusarles de "auto-odio". Lo mismo puede decirse de los no-judíos que comparten con ese 84 por ciento el rechazo a determinadas políticas del gobierno de Israel.

Accidentes históricos

La caída del Muro me pilló en El Escorial, en una reunión con gitanos. Alguien (Manuel, creo recordar) lo acababa de escuchar en la radio y entró en la sala anunciándolo. Nadie se lo esperaba, claro. Ni ahí, ni en muchos sitios más relevantes para el asunto. Muchos lo deseaban, sí, y muchos habían muerto por y en el dicho Muro. Pero, ¿por qué sucedió?
Todo parece indicar que fue una mezcla de factores y nada que tenga que ver con conspiraciones, leyes históricas o causalidad única, mucho menos la de líderes clarividentes, auuque tampoco obra únicamente de los movimientos sociales. Una mezcla que produjo tal efecto. El National Security Archive lo documenta aquí.
No es el único caso. De hecho, abundan los ejemplos de hechos producidos no por una causa que permitiera haberlos previsto ("si se da A, se producirá B"). Eso habría sido fácil. Lo que ya no era tan fácil es predecir a partir de una combinación de factores, muchos de ellos accidentales.
Por supuesto que es más fácil aferrarse a teorías de la conspiración (que, por cierto, haberlas haylas), pero las más de las veces es esa mezcla casual la que produce el "accidente". Tal vez "accidente" en el sentido que le daban los escolásticos como distinto de "sustancia".

sábado, 8 de noviembre de 2014

Argumentar con metáforas

Lo aprendí de José María Ridao en su prólogo al libro de actualidad DOS VISIONES DE ESPAÑA: CATALUÑA Y ESPAÑA, ¿UN DEBATE SIN FIN? con los discursos de Azaña y Ortega en 1932  a propósito del estatuto de Cataluña. No lo tengo a mano, porque me lo prestaron.  Del resumen que proporciona internet se subrayan dos posturas (aunque la cosa, con el tiempo, se ha complicado):
Azaña: «Nadie tiene derecho a decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica; se necesita que, además de patriótica, sea acertada»
Ortega y Gasset: «El problema catalán no se puede resolver, sólo se puede conllevar»
Un problema (cuál) al que se le buscan soluciones desde posiciones diferentes ya que no se trata de un problema "matemático" sino de un problema político.
Sin embargo, en la versión de 2014 (y los dos años anteriores) de dicho problema, el uso y abuso de metáforas ha superado, creo, al de los viejos planeamientos del 32 (a cuatro años del 36).  Una cosa ("los cabellos de Dulcinea" o sus "ojos", por ejemplo) es descrita mediante otra (el "oro" o el "sol" respectivamente).
Me parece acertado lo que dice Ridao en el prólogo del libro que cito: las metáforas se usan para movilizar y generar acuerdos, pero no convencen. Para convencer, hacen falta argumentos racionales que han brillado por su ausencia. Tal vez por el uso movilizador y manipulador de los sentimientos por encima de las razones, motivos y objetivos. 
Algún manifiesto (de "especialistas") he visto estos días sobre el asunto. Predomina la cuestión de los sentimientos y está ausente lo básico: si hay conflicto, entre quiénes (no solo dos), qué pretende cada uno de los varios actores que tiene el tal conflicto, qué efectos podría tener cada una de las posibles salidas del conflicto (no solo lo malo que sería si "los otros" ganasen) y si hay modo de resolverlo o trascenderlo. Nada. Sentimientos y metáforas, muchas metáforas. Para algunos, incluso "pueblo" , "nación" o "patria" no son otra cosa que metáforas, por más que den paso al populismo, al nacionalismo y al patriotismo respectivamente, que esos sí que son "reales". Algo parecido podría pasar con la metáfora "casta" para referirse no se sabe bien a qué.
Encima, las metáforas pueden ser impecables y, al mismo tiempo, engañosas por ajenas a la realidad de las cosas. En este artículo, muy lejano a las preocupaciones de estas vísperas, se parte del cuento de Zenón de Elea sobre Aquiles y la tortuga (tortoise en inglés) y se la compara con una parecida de Paul Krugman mostrando (a golpe de metáfora) que hay alternativas a "los límites del crecimiento".
Hay una posibilidad más: que las metáforas (y yo las uso con frecuencia) sean el argumento de quien no tiene argumentos. Es algo así como el jardinero "Chance" en la película Bienvenido Mr. Chance (Being there): eran los demás los que tomaban como metáfora lo que el buen jardinero daba como única respuesta que era capaz de dar. Para conocer las cosas, era peor que metáfora. En este caso, el que la usa no se está refiriendo a nada sino a sí misma.
Toca ahora leer los periódicos del día en las Españas e ir subrayando metáfora tras metáfora.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Problemas principales

La criminalidad, la corrupción y el sistema de salud son los tres principales problemas según los encuestados. Por otro lado, el sistema judicial, el funcionariado y el gobierno del país son las instituciones menos valoradas. ¿En España? ¿Según la encuesta del CIS? No. En el conjunto de 34 países "emergentes y en desarrollo" encuestados por el Pew Research Center la pasada primavera. Pueden verse las diferencias de país a país y descubrir que los "Palest. terr.", es decir, los territorios palestinos, son un país de esos, según el Pew. No sé si emergente o en desarrollo. Pero... ¿país? En inglés hablan de "nations".

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pintadas políticas españolas

“Rajoy fuera” y “La crisi que la paguen els capitalistes” son dos pintadas entre mis favoritas cuando paseo por el pueblo. Aunque eso supone que estoy “a pie de calle”, nadie me dice que me presente a un cargo político ni me reconoce que la crisis ha terminado (o casi) ni me alaban la gestión. Será porque voy sin guardaespaldas. Lo que sí sé es que no sé qué significa eso que dicen algunos cargos públicos de vez en cuando: que están “a pie de calle”, que les paran por la calle.
Las pintadas que cito pertenecen a ese género de “los abajofirmantes” en el que se escribe un manifiesto que incluye el previsible “exigimos la inmediata (lo que corresponda)”. El texto tiene que incluir un radical “exigimos” o similares y los firmantes tienen que ser gente de postín o, en su defecto, una serie de organizaciones, muchas de ellas desconocidas para el lector del manifiesto, pero todas ellas conscientes de su representatividad e importancia. Traduciendo la primera pintada tendríamos un “exigimos que Rajoy deje ya la presidencia del gobierno” (por lo menos). Obvio: no gusta a los grafiteros que, aunque lo dudo, saben qué dicen las encuestas sobre la aceptación del susodicho.
Ya lo sé: las pintadas son anónimas, pero tienen el mismo efecto que muchos de esos manifiestos y, por lo general, los mismos, si menos, que “miles de manifestantes” a favor o en contra de algo o alguien. Caso más doloroso, el de las manifestaciones en defensa de los dependientes que han ido seguidas de ulteriores recortes en las ayudas a la dependencia. Sin embargo, pintadas, manifiestos y manifas son actos mediante los cuales se expresa un sentimiento, un deseo o un desahogo sin esperar, muchas veces, que tal expresión tenga consecuencias prácticas más allá del puro manifestarse. En el caso de los manifiestos, a lo más, consecuencias en la satisfacción del propio narcisismo, una de las razones para escribir que Orwell reconocía que estaban detrás de su actividad literario-política (casi todas ellas, si no todas, fáciles de compartir y que fueron publicadas en su “¿Por qué escribo?”).
Pero volvamos a las pintadas que, como los otros dos casos semejantes, sí pueden tener consecuencias: las de aumentar el número de personas que están a favor o en contra de una determinada posición. La verdad es que, a pesar de las veces que la he leído, la de “Rajoy fuera” no creo que haya hecho disminuir las expectativas de voto del Partido Popular ni en las próximas elecciones municipales ni en las siguientes generales. Pero sí ha podido nacer en algún paseante lector la duda sobre la eternidad del gobierno de tal partido y más con la que les está cayendo.
Otra cosa es lo de que “la crisis que la paguen los capitalistas”. Posiblemente la organización de los que la han hecho tiene una definición de quiénes son esos “capitalistas”. No lo dudo. Pero, aunque no la conozcamos, sí creo que sabemos qué es eso de la crisis que tal vez no exista a escala del Ibex, del “crecimiento” o de los beneficios de determinadas grandes empresas industriales, comerciales o financieras, pero sí existe “a pie de calle”.
Sí es posible que la pintada haga pensar a más de uno (el uno sería yo, en este caso) preguntándose quién está pagando por la crisis cuyos “paganos” nada tienen que ver con los que la causaron. No fueron los ahora jubilados con pensiones desorbitadamente “crecientes”, los parados desesperados, los explotados asalariados o los funcionarios de sueldos congelados los que vivieron “por encima de sus posibilidades” (algunos sí, pero fomentados por Bancos que querían liberarse del exceso de liquidez del momento). Con la deuda empresarial, bancaria y pública existente, parece claro quiénes vivieron “por encima de sus posibilidades”, solo que algunos, como algunas entidades financieras, fueron socorridos (en aras del bien común, faltaría más) generando así mayor deuda pública.
Tampoco serán esos ladronzuelos de poca monta que salen por la tele que solo han robado unos milloncejos de nada, se han llevado sus modestas comisiones o han comprado voluntades a diestro y siniestro (nunca mejor dicho). Estos no han causado la crisis: han vivido con ella, aprovechando sus resquicios, que no es lo mismo. Y así se ha hecho desde antes de la crisis. En todo caso, los culpables (los “capitalistas” de la pintada) no lo pagarán. A lo más, lo pagarán algunos de estos “próceres” que han incrementado patrimonio, con o son herencia previa. Pero ni siquiera todos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Pensamiento positivo

Un entretenido texto sobre lo absurdo que puede llegar a ser el "pensamiento positivo" aplicado a un país, en este caso los Estados Unidos, por parte de políticos y activistas que solo aceptan las versiones positivas de la propia historia y, en consecuencia, rechazan cualquier crítica que se le pueda hacer. Puedo imaginar lo que piensan sobre el estadounidense que dice que su país es y ha sido un país terrorista, el mayor, según dice. 
El primer texto que cito se refiere, sobre todo, a las discusiones sobre qué historia enseñar en los centros educativos, con algunas anécdotas que, si no fuesen tan absurdas, serían dignas de regocijo.
Una vez más, no son tan originales. Sucede en las mejores familias y, por ejemplo, se ha dado en las Españas ("antigua área de la peseta") cuando el gobierno central ha discutido con gobiernos autonómicos sobre los libros de texto y la historia que transmitían. La historia que se enseña es muy sufrida y puede mostrar a España como "unidad de destino en lo universal" o como "España nos roba, por lo menos desde 1714".
El adoctrinamiento a través de la educación formal ha sido y es frecuente. De hecho, los nacionalismos (estatales -Estado a la búsqueda de su nación perdida- o subestatales -naciones a la búsqueda de su Estado  perdido-) tienen ahí uno de sus instrumentos más asequibles. 
Pero no es infalible. Educados en la "formación del espíritu nacional" de los primeros años del franquismo son ahora españolistas, catalanistas, aberzaleak, anarquistas, internacionalistas y alguna de sus posibles  combinaciones (no todos se excluyen). Quiere decir que hay otras fuentes de adoctrinamiento o de liberación de las manipulaciones recibidas en el sistema educativo.
Del primer texto, en todo caso, lo que me ha hecho pensar es que identifique ese "pensamiento positivo" sobre el país con las derechas del mismo. No tengo tan claro que ese optimismo sea necesariamente de derechas. Creo que hay casos nada despreciables de optimismo (o pensamiento positivo) de izquierdas. Por lo menos en las Españas hay "pensamiento positivo" por parte de ambas tendencias. Pensamiento positivo respecto al futuro, claro. Eso sí: et in Arcadia ego.
(Añadido el 7: Joan Pedro me hace llegar este pertinente artículo de la Revista Española de Investigaciones Sociologicas, que agradezco)

martes, 4 de noviembre de 2014

Menos pájaros en Europa

Mayor uso de pesticidas y menor superficie dedicada a la agricultura son las dos razones principales que explican la impresionante disminución del número de pájaros en Europa. Esa era mi impresión respecto a los gorriones y las alondras, aunque notaba un aumento de tórtolas en mi entorno habitual. Ahora un estudio menos impresionista que mi vida cotidiana lo muestra. El número de pájaros ha disminuido un 20 por ciento desde 1980. Interesante: son precisamente los pájaros más comunes los que han visto reducido su número en mayor cantidad que especies menos frecuentes. El proteccionismo no es para los "vulgares" sino para los "otros".
Una parte de cada vida, y aun de cada vida insignificante, transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes. Mi impotencia para descubrirlos me llevó a veces a las explicaciones mágicas, a buscar en los delirios de lo oculto lo que el sentido común no alcanzaba a darme. Cuando los cálculos complicados resultan falsos, cuando los mismos filósofos no tienen ya nada que decirnos, es excusable volverse hacia el parloteo fortuito de las aves, o hacia el lejano contrapeso de los astros.                          Margarite Yourcenar, Memorias de Adriano

Noticias de la Bolsa

El Financial Times da tres explicaciones diferentes de las subidas y bajadas del índice Dow Jones. Son estas:
There are three possible explanations, with differing economic and market implications. First, the volatility is the result of one-off disturbances elsewhere, the impact of which is both temporary and reversible. Second, it signals an upcoming policy transition in which some central banks no longer seek to repress volatility to the same extent, while others do. Third, it reflects central banks’ growing collective inability to achieve that effect.
Falta una: manipulación pura y dura. Pero aceptémoslas e intentemos aplicarlas a una Bolsa como la española, es decir, la de Madrid. Las televisiones suelen conectar para saber "en directo" cómo está yendo el día en las cotizaciones y suelen añadir, sea el/la reportero o el/la presentadora, una explicación única y sencilla para que todos la entendamos. En general, si sube, es porque aquí "la cosa va bien", y si va mal es porque algo está sucediendo "elsewhere". Es decir, que ni idea. La segunda posibilidad sería demasiado complicada para darla por televisión: complicado juego entre bancos centrales que, probablemente, ni los iniciados conocen. Y la tercera no se puede aplicar ya que el Banco de España no tiene nada que ver con el asunto, aunque sí el Banco Central Europeo, razón por la que las bolsas "europeas" suelen presentar evoluciones diarias parejas. 
Y digo yo: si no entendemos nada del asunto, ¿qué valor tiene la noticia? Lo malo es que si contesto como pienso, lo mismo se puede decir de muchas otras noticias que tampoco entendemos aunque se nos den explicaciones simplistas que nos hacen creer que sí entendemos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Desorden, cambio climático, crecimiento

Son tres asuntos que se plantean a la vez. 
El primero (otros prefieren llamarlo caos) consiste en constatar la falta de orden en la coyuntura política internacional. Se trataría de un orden que pudo haber sido conseguido mediante acuerdos entre todos sus actores para llegar a gobernarse mediante reglas reconocidas y aceptadas por todos. De todas formas, ya hace tiempo que el "orden" ha consistido en un "orden de picoteo" (pecking order) en el que un polluelo pica a todos los demás que se "ordenan" según una jerarquía gobernada por el polluelo hegemónico. El desorden, dado que no hay reglas aceptadas por todos, se produce cuando ese polluelo entra en crisis o porque se ha hecho viejo y ya no tiene fuerzas para mantenerse en la cumbre o porque otros polluelos empiezan a tejer alianzas para desbancarlo o hay un nuevo polluelo en el corral que se ha hecho mayor y puede desafiar al hegemónico con un mínimo de probabilidades de vencerle. Introdúzcanse los Estados Unidos (y su "excepcionalismo" ante las normas internacionales), los BRICS, los N-Once, el Islam o lo que se quiera y se verá que la metáfora puede, efectivamente, aplicarse.
Lo del cambio climático empieza a ser dramático, según reitera el informe para 2014 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Sigue habiendo quien lo niegue y aduce razones directas o ad hominen, pero parece haber un consenso sobre qué puede suceder en el Planeta si la temperatura media sigue aumentando. El resumen (que es lo que he visto) es bastante explícito. Hasta ahora, se había soslayado el tema acogiéndose a la necesidad del crecimiento económico: no podía haber lucha contra el cambio climático si ponía en riesgo el sacrosanto crecimiento y no había político que se atreviese a entablar tal lucha sabiendo que eso le haría perder las siguientes elecciones. Desde ese punto de vista, los partidarios del "decrecimiento" (Latouche matizaba mucho más que muchos de sus seguidores) predicaban en el desierto. Sin embargo, como ha subrayado Spence, premio Nobel de Economía), la novedad del informe de este año es precisamente la de hacer ver que luchar contra el cambio climático (y no solo dedicarse a la mera adaptación fatalista y cortoplacista al susodicho) puede ser ahora una herramienta de crecimiento. Inch'allah.
De todas formas, un texto de Roubini me ha dejado perplejo porque, preocupado por la economía mundial, hace ver el papel que tiene el primero de los temas (quién manda aquí y si el que manda goza de buena salud) y pasa por alto el segundo de los temas (el cambio climático). Es como si este último asunto no entrase en sus cálculos (se trataría, una vez más, de una "externalidad") y si no hubiese dudas sobre la hegemonía de los Estados Unidos y solo se tratase de los problemas europeos y  de los BRICS (sobre todo Rusia, Brasil y Sudáfrica).
No debe de ser fácil afrontar las tres cuestiones a la vez ni hay un foro en el que se tomen con eficacia decisiones sobre el conjunto. Naciones Unidas, en donde anida el Panel, no tiene capacidad de influir en el "orden" mundial ni, mucho menos, en la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial tienen, desgraciadamente, poco de inter-nacionales o mundiales: están dentro del "orden de picoteo", ilustrado pero de picoteo.
No veré el tiempo en el que, tras tres-cuatro décadas en las que la combinación del no hacer nada en estos tres asuntos tendrá su máximo impacto, pero es curioso la difícil que resulta resolver problemas importantes. Por lo visto, los urgentes tienen prioridad. Y, mucho más, los vistosos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Guerras keynesianas

Pero no en el sentido que le daba Keynes  sino en el sentido de un papel keynesiano (invertido y pervertido) jugado por un gobierno para hacer crecer su PIB. Algo hay de eso y algo de "contabilidad creativa" en el papel que las nuevas guerras y los consiguientes gastos del Departamento de Defensa han tenido en el "crecimiento" del PIB estadounidense. Se pueden ver algunos datos en este texto del Wall Street Jounal, aunque el tal diario no va a usar el nombre de Keynes en vano. Tampoco cuando constata el notable incremento del presupuesto de espionaje de 2014 respecto a 2013 (y los anteriores).
Montar guerras para tener mayor presupuesto militar y, mediante sus compras, aumentar las cuentas de resultados de las empresas de armas (dinero público comprando productos privados y, hasta hace poco, creado de la nada por un "quantitative esasing" -traduciendo: "darle a la maquinita de imprimir dinero"-) es una buena forma de actuar keynesianamente. De paso, permite conocer el significado que puede tener el "crecimiento" del PIB, fin de la actividad de todo gobierno que se precie.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Perjudicados por el petróleo

La reciente reducción del precio del petróleo ha producido, como han señalado fuentes muy heterogéneas, ganadores y perdedores.
En algunos casos, como el ecuatoriano, con manipulaciones interesadas de los datos para ocultar el fondo de la cuestión. Hay quien lo ha llamado "cortina de humo". Hay que recordar, a este respecto, que, como muchos otros productores/exportadores, son igualmente importadores al carecer de plantas de refino. Vale la pena leer, a cinco años de diferencia, La maldición de la abundancia, del economista (y a pesar de ello amigo) Alberto Acosta, ecuatoriano. Ahí va completo.
Pero el caso más interesante, en mi opinión, es el venezolano. Aquí, la lectura obligatoria es la de Edgardo Lander (le conocí en Puembo, Ecuador, en un encuentro que organizaba la Fundación Rosa Lusemburg, de Die Linke alemán). El título lo dice casi todo: "Venezuela: ¿crisis terminal del modelo petrolero rentista?" y, entre otras cosas, permite (sin que sea su intención) relativizar algunas pretensiones excesivamente ideologizadas sobre el tema, ajenas a los "análisis concretos de situaciones concretas" como los que hace Lander. Hay, igualmente, quien responde afrimativamente: se trata  del fin del modelo mismo.
Otra cosa, como ya he dicho en otro post, es qué ha producido esta bajada. Que no es solo economía, me parece claro. Este texto añade otras posibilidades menos economicistas que las de The Economist.
(Añadido el 7 de abril: Más madera y en castellano)