lunes, 30 de junio de 2014

Mapas del militarismo

Están aquí, interactivos, no demasiado "user friendly", pero sugestivos. Sin comentarios.

domingo, 29 de junio de 2014

Inglaterra y la UE

Son dos altos funcionarios británicos que, en un artículo en Social Europe Journal, comienzan reproduciendo el núcleo del argumento de los euroescépticos ingleses: la pertenencia a la UE ha sido como un corsé que ha maniatado a la economía británica al yugo de economías "moribundas" (sic) convirtiéndose en un pesado fardo que ha lastrado el crecimiento inglés (uso, conscientemente, inglés y británico como palabras que no se refieren a lo mismo: el primero, de momento, forma parte del segundo).
Los contra-argumentos valen la pena de ser recorridos ya que, en mi malicia, son también argumentos que los independentistas escoceses pueden estar pensando sobre su relación con Inglaterra y, supongo, algunos independentistas catalanes pueden estar pensando sobre su relación económica con "Madrid" y (el resto de) España. Claro que en los tres casos (euroescépticos, independentistas escoceses y catalanes) el argumento económico viene con envoltorios identitarios, democráticos y hasta libertarios. 
Son tres casos distintos de los que resalto una posible semejanza (además de la del proyecto de lograr la independencia de Bruselas unos, de Londres otros y de Madrid los terceros, deseando, estos dos últimos, mantener su dependencia de Bruselas). Son distintos hasta en las bazas económicas que pueden jugar: la City, el petróleo y el PIB, argumento este último algo más débil que los dos anteriores.
Con lo del PIB, en el caso catalán, me refiero al argumento sobre cuánto aporta Cataluña a (al resto de) España y cuanto recibe del gobierno central. La City fuera de la UE seguiría siendo un centro financiero mundial. El petróleo escocés, si queda en manos escocesas, será un buen triunfo en el juego de cartas mundial, aunque no para siempre. El dinamismo económico catalán, reducido a Cataluña y "fuera de" la UE, no sé si seguiría tan boyante, vista la estructura de su comercio "exterior", es decir, básicamente con (el resto de) España. De hecho, la mayoría de independentistas catalanes (y escoceses) no son precisamente euroescépticos.

sábado, 28 de junio de 2014

Demencia senil

El primer editorial del ejemplar de esta semana de The Lancet, la revista británica de medicina, comienza así:
Driven by rapid population ageing, 44 million people worldwide are living with dementia, and this number is predicted to nearly double every 20 years. With one case diagnosed every 4 seconds, and a global economic cost of US$604 billion—1% of global GDP—the challenge posed by the social and economic burden of dementia is unequivocal.
44 millones de personas (que podrían ser el doble en 20 años) son para preocupar. Su coste mundial se calcula en 604 millardos. Y lo que tienen que sufrir los familiares, no tiene cálculo posible, como he visto a mi alrededor. El aumento del número de ancianos a escala mundial tiene aquí uno de sus efectos: que aumenta el número de personas aquejadas por tal demencia. Y, claro, aumentan los cánceres, alzheimer, párkinson por un lado y, por otro, las goteras propias de la edad (osteoporosis, piedras en los riñones, gota etc.). Hay jóvenes que también las sufren, pero es en los ancianos donde se encuentran con mayor frecuencia: la oxidación, la vejez, que no perdona.

viernes, 27 de junio de 2014

El mundo se destruye a sí mismo

Esto dice aquí y lo cuenta a partir de un video que emitió la ABC (la de Estados Unidos, no se confunda). No es exacto: el verbo y el complemento son correctos; lo que es inexacto es el sujeto del verbo, el mundo. 
Porque el mundo, Lovelock dixit, se protege a sí mismo. Como los humanos, si tiene calor, suda para bajar la temperatura del cuerpo. Y si tiene frío, tirita para lo contrario. Pero, eso sí, y fue la autocorrección de Lovelock, también puede morir de frío o de un golpe de calor cuando las temperaturas exceden la capacidad de reacción del cuerpo (omeostasis la llaman). Y en esas estamos. Pero no es el mundo.
Por un lado, están unas reglas del juego que atrapan a sus jugadores. Se llaman capitalismo, la lógica de la acumulación incesante de capital o de la búsqueda del beneficio sin fin, para lo cual "todo vale", incluso destruir el mundo. Las petroleras, el "agrobusiness", las industrias del armamento por supuesto, pero también el pequeño consumidor, en el otro extremo y a mucha diferencia, que actúa en busca de su pequeño beneficio privado que puede ser desde la pereza de no reciclar a la necesidad de la ostentación del pobre. Nada de pensar globalmente y actuar localmente.
Después están los países que imponen esas y otras reglas. Los países centrales en torno a la potencia todavía hegemónica, los Estados Unidos. El artículo que cito se refiere a las guerras de Irak (podríamos estar entrando en la tercera de ellas) y sus efectos en el precio del petróleo y la inestabilidad. Pensar localmente y actuar globalmente.
Vienen detrás los políticos que piensan localmente y actúan localmente. Todos menos la clase política estadounidense. Lo que cuenta es su circunscripción (ganarla, mantenerla) y el plazo es el de las próximas elecciones, en el caso de que tengan elecciones. Y el que venga detrás, que arree.
La obsesión con la política y los políticos (la "casta"), suele impedir darse cuenta de que hay otros actores importantes que también están destruyendo el mundo: los grandes decisores, la cosmocracia, la clase dominante a escala mundial. Ahí sí que "después de mí, el diluvio". Lo poco que se sabe de las clases muy altas parece indicar, en sus miembros, una relativa ausencia de empatía hacia los demás y una relativa falta de consideración hacia los efectos perversos de sus decisiones. Piensan globalmente para actuar globalmente, pero sin preocuparse por los efectos colaterales. Viven un mundo propio.
Así que "el mundo (no) se destruye a sí mismo". Lo estamos destruyendo todos, cada cual a la escala de sus posibilidades. Pocas o muchas, la destrucción parece, efectivamente, asegurada. 
Claro que hay alternativas. Pero si no son viables, proclamarlas es como un brindis al sol. Mejor hacerlas preceder de buenos diagnósticos que hagan ver las consecuencias de nuestras acciones (las de todos). Acciones u omisiones, que cuentan igualmente..

miércoles, 25 de junio de 2014

Ante lo digital

Vuelve a plantearse el dilema de Umberto Eco sobre los (nuevos) medios de comunicación, entre apocalípticos e integrados, entre los que creían que iban a tener efectos terribles o, en todo caso, indeseables para la sociedad y los que los aceptaban tranquilamente. Ahora el dilema es, como alguno los ha llamado, entre tecno-escépticos y tecno-utópicos. Estos últimos, fascinados por las posibilidades de internet, anuncian un nuevo mundo gracias a estas novedades. Abogan por su posición con casos como las facilidades que proporciona google,  las ocasiones para nuevas experiencias financieras o la rapidez con que se conectan los activistas.
El caso de google es fascinante: responde a todas las preguntas, ayuda hasta en la ortografía y despeja todas las dudas.  Es cierto que también permite que abunden personas que practican el "copia y pega" desde trabajos escolares a tesis doctorales, pasando por sentencias judiciales o programas electorales, cosas estas últimas bien conocidas en España. Las anteriores son más internacionales. Pero de eso, más abajo.
Lo de los  bitcoins y demás monedas electrónicas es un asunto que no consigo entender. Para mi consuelo, un amigo que ha trabajado 40 años en una institución bancaria me reconoce que él tampoco. Pero sí sé que esta criptomoneda virtual que campa por el ciberespacio, ha llegado a mover muchos millones... que algunos entusiastas perdieron en el caso del Mt. Gox. "¿Dónde está mi dinero?", dicen estos estafados, casi con el mismo tono que preferentistas y similares. Pero es evidente que las posibilidades son inmensas como alternativa al dinero convencional. En un reciente encuentro sobre monedas sociales en la Universidad de Alicante se aportaron numerosos ejemplos en esta línea.
Los tecno-utópicos insisten en lo de las redes sociales y sus potencialidades para el cambio. No hace falta insistir: gran parte de las revoluciones recientes (sean reales, aparentes o hayan quedado en nada) han recibido un fuerte impulso vía internet.  
Sin embargo, los tecno-escépticos tienen también sus argumentos. Además de lo ya referido, google puede ser etiquetado como el mejor representante de una pseudo-cultura de la superficialidad, cuando no de errores garrafales o manipulaciones reconocidas. Por su parte, las criptomonedas como los bitcoins permiten evasión de capitales, corrupción y blanqueo de dinero mejor que las convencionales. Finalmente, las revoluciones gestadas o ampliadas por internet pueden terminar siendo revoluciones sin liderazgo, lo cual puede ser juzgado como positivo desde algunas perspectivas ideológicas, pero también convertirlas en erráticas y hacer que se agoten con el tiempo, como ha sucedido con algunos movimientos “autoconvocados”.  
Sin embargo, unos y otros olvidan un pequeño hecho: la existencia del proletariado digital (los que tienen que trabajar en penosas condiciones laborales) y los infra-clase digitales (los que no tienen ningún tipo de acceso a internet). Los primeros tendrían que ser reconocidos: la producción de los aparatos se lleva a cabo, muchas veces,  en condiciones denigrantes, pero también, en muchos casos como puede ser el de la venta de libros por internet, con jornadas y salarios que hacen recordar las descripciones de Dickens sobre cómo se produjo y a costa de quiénes la "revolución industrial" del XIX. Sobre los segundos, los infra-clase, anótese que el acceso a internet, tan difundido en los países enriquecidos, no lo es ni remotamente en los empobrecidos. Tampoco es que, en los países centrales, todos tengan acceso, sea por analfabetismo digital constatable o por falta de dinero para hacerse con los medios apropiados. La previsión de altas tasas de desempleo de larga duración refuerza esta eventualidad.
Permítame una cita: "Una investigación reciente que ha hecho seguimiento de personas desempleadas seis meses o más, constató que el 23% encontró trabajo a los pocos meses de la investigación. Pero un año después, más de un tercio de dicho grupo volvía a estar desempleado o fuera de la fuerza de trabajo. Estos resultados forman parte de una serie de estudios que muestran que el desempleo de larga duración se ha convertido en una trampa de la que es difícil escapar. Los investigadores dicen que esto significa que los parados de larga duración pueden convertirse en una ‘infra-clase’ permanente que se queda rezagada de la recuperación general del país". 
Lo que antecede está tomado del Washington Post y se refiere a los Estados Unidos, donde la tasa de desempleo de larga duración es muy inferior a la española. Con independencia de cómo se calcula o se manipula dicha estadística siempre sospechosa, lo que sí creo es que esta infra-clase está totalmente al margen de la polémica entre escépticos y utópicos más o menos "frikis".
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 2 de septiembre de 2016: sobre los bitcoins, su uso para el lavado de dinero y las instituciones que debieron controlar y no lo hicieron -el perro que no ladró, según la historia de Sherlock Holmes-)

martes, 24 de junio de 2014

CEOs, la "roja" y el mercado

Hubo en las Españas una cierta indignación por la prima que tenían prometida los jugadores del equipo "nacional" si ganaban el campeonato mundial: 720.000 euros cada uno. El que vuelvan cabizbajos no es lo que me interesa, sino el argumento que un amigo me dio para justificar tal cifra: el mercado. Cierto, decía, que es una cantidad abultada, pero no se paga con dinero público sino que es la FIFA (entidad benéfica donde las haya, añado) y es el mercado el que hace que unos reciban más que otros o que, en este lance, reciban de una tacada lo que otros no conseguirán en su vida. Así es el mercado: oferta, demanda, precio.
Encuentro, y en Forbes, la referencia a un estudio sobre los salarios de los altos ejecutivos de las grandes empresas. También en ese asunto el argumento del mercado es audible: cobran mucho y en muy alto porcentaje respecto a sus trabajadores porque el mercado es así ya que paga más al trabajo más difícil y complicado y con mayor responsabilidad. No parece que sea así exactamente. El "mercado" salarial es de lo más alejado al mítico mercado de competencia imperfecta y, probablemente y, por lo menos, en muchos casos, va más allá del mercado intervenido: el poder social cuenta más que el juego de ofertantes y demandantes, con información y libertad para decidir. No economía: es sociedad. Poder más que mercado. Se trata de monopolios o, en la mejor de las hipótesis, de oligopolios.
Sin embargo, el estudio al que hace referencia Forbes va por otros senderos. Por lo visto, hay una tendencia general a que las empresas con altos ejecutivos hiper-pagados sean también las que en los siguientes tres años tengan peores resultados. A más salarios, peores resultados futuros, se podría decir. No es exactamente la "lógica del mercado", pero no deja de ser curioso el hallazgo.
Hay varias interpretaciones al hecho, pero la más prometedora es la siguiente: los altos ejecutivos hiper-pagados se quedan tan satisfechos por tal cosa que reducen su actitud crítica hacia las propias decisiones. Algo así como que al ser hiper-pagados se creen ya con derecho a tal dinero con independencia de cómo lo hagan en sus empresas. No es cuestión de la "crisis" ya que otras empresas van bien: es cuestión de los altos ejecutivos.
No sé por qué, pero encuentro alguna que otra analogía entre estos ejecutivos y los jugadores de la "roja", razón por la que cabría preguntase qué cobran o han cobrado los altos ejecutivos del equipo "español".  O los de la FIFA.

lunes, 23 de junio de 2014

Sobre los futuros del mundo

Hemos tenido, un grupo de viejos amigos, un entretenido intercambio sobre los futuros del mundo. Todo ha comenzado por el proyecto que uno de nosotros tiene de terminar una novela sobre el futuro del cristianismo, con un horizonte de 2050. Un cristianismo que vuelve a sus primeros tiempos, comunidades de base, sin clero institucional y, por tanto, sin Vaticano.
Le he respondido con una de mis jeremiadas sobre la crisis petrolera, la alimentaria y la medioambiental. Con ello, nada de oponer mi pesimismo a su idea sino, sencillamente, proporcionar las bases materiales para su novela. El retorno a lo local y a lo grupal ya se pueden observar ahora y, creo, se pueden acelerar si mi jeremiada se concreta.
En ese intercambio de textos, intervino otro viejo amigo que aportaba otra novela: "L'anno 3000" de Mantegazza (inventor del modo extraer cocaína de la hoja de coca). Una perspectiva en la que la tecnología juega un papel central, cosa que no estaba presente ni en la novela iniciada del primero ni en mis apocalipsis. 
Encuentro ahora un texto en la dirección de este último. Se trata de algo breve que plantea la posibilidad de una nueva Edad de Oro. Las ha habido antes y eran precedidas por innovaciones tecnológicas. Es posible que se repita el proceso y las innovaciones posibles (y su fecha) se indican en el texto. Pero lo que lo hace particularmente atractivo es que la autora (y los que cita) es consciente de que los obstáculos institucionales, sociales y políticos ahora son enormes y pueden impedir esa Edad de Oro, con lo que mis jeremiadas se quedarían cortas. Puede que el asunto no sea solo de comunidades cristianas, pero me parece que la primera perspectiva tiene sentido desde un punto de vista de la reacción social ante un Nuevo Desorden Mundial (que no Orden), con efectos no solo en el cristianismo sino también en culturas ajenas a dichas creencias. El que viva para entonces igual puede verlo.

domingo, 22 de junio de 2014

La desigualdad no importa

Estas son dos diapositivas de una presentación que hizo Pickett (no confundir con Piketty) en 2010. Los datos han envejecido, pero sigue siendo curioso constatar que:
1. La salud y los problemas sociales (un índice cuyos componentes aparecen a la izquierda de la diapositiva) no muestran ninguna relación con la renta media de los países "ricos" (o que eran ricos hace cinco años)
Sin embargo
2. Dichos problemas parecen peores en los países con más desigualdad
En un extremo, los Estados Unidos, desigual y con el peor índice y, en el otro, el Japón, más igualitarios y con un mejor índice.
Precisamente la alta desigualdad hace que "los que mandan" (e.d., "los de arriba") estén menos preocupados por esos problemas que afectan particularmente a "los de abajo".
Reducir la desigualdad, como decían los antiguos socialdemócratas -no los de ahora-, ¿mejoraría el comportamiento de ese índice? Nada lo garantiza. Y ahí entra Piketty: si no se reduce la desigualdad, se dificulta el crecimiento.

sábado, 21 de junio de 2014

Irak: sociedad, política, ¿religión?

Un comentario de Juan Cole traza, a grandes rasgos, la historia de Irak, sus luchas internas y externas, sus fracturas, los efectos de las intervenciones extranjeras -en particular la de los Estados Unidos- y su situación actual. Las divisiones entre chiítas y sunitas se parecerían a las divisiones dentro del cristianismo (y más si se añaden los salafistas suníes -fundamentalistas- y los sufíes -misticistas-). Sin embargo tampoco parece que se puedan tomar como "variables independientes". De hecho, el comentario que cito deja claro cosas que yo tenía vistas cuando estudié sociología de las religiones. Algunos elementos del comentario:
1. Las divisiones fundamentales son las sociales: quién tiene acceso a los bienes privados o públicos, quién puede tener una educación u otra y quién puede detentar poder en la sociedad.
2. Estas divisiones tienen que ver con las divisiones económicas (cuál influya en cuál es algo que tiene una respuesta fácil: la relación va en las dos direcciones): empleos, renta y patrimonio.
3. En términos colectivos, estas dos divisiones corren en paralelo con las divisiones religiosas pero con dos salvedades: 
- no siempre los ricos son de la misma religión. Hay cambios sociales que llevan a que los que hoy son ricos, mañana no lo sean, con lo que la religión de los ricos cambia.
- el individuo que cambia de grupo social (llámese clase social o estrato social, no hace al caso) suele cambiar también de religión (eso estaba igualmente analizado, cuando yo era estudiante, en la sociedad estadounidense, habiendo, como hay, religiones de "clase alta" y religiones de "clase baja").
4. Aun así, el grupo religioso genera solidaridades entre sus miembros (de hecho, los insurgentes del EIIL -la L significa Levante, pero eso es Siria-, parece que recibieron inicialmente financiación de empresarios kuwaitíes sunitas).
5. Esto es particularmente importante en grupos (como el EIIL) que inicialmente son seculares pero que encuentran en el vocabulario religioso un lenguaje para oponerse al poder contra el que se levantan y para encontrar un apoyo entre capas "populares" más religiosas (algo parecido le sucedió al FIS argelino). No se extrañen: los jefes son una cosa y los curritos -evidentemente con fuerte presencia del integrismo- otra que puede ser incluso muy diferente en el fondo aunque no en el vocabulario que se usa para tener aceptos.
Conclusión. La de siempre: la religión es un componente importante, pero no es el único y, para entenderlo, hay que introducir otras variables. De todas formas, no es de recibo tildar la situación iraquí como "guerra civil sectaria". Eso sí, como tantas guerras civiles internas, no se entienden si no se introduce, además de las divisiones internas, la participación extranjera: los Estados Unidos, Irán, Arabia Saudita, Kuwait, Jordania, Siria y, supongo, Israel, en los que la religión cuenta poco para ver cómo afrontan el problema. No veo muy sunitas a los gobernantes estadounidenses.
(Añadido el 14 de julio: Otro en en mismo sentido: la propuesta de califato por parte del ahora EI es asunto de poder, no de religión)

viernes, 20 de junio de 2014

El tango es cosa de dos

Y si de cuestiones políticas se trata, no solo de dos. Y no te cuento si hablamos de geopolítica. Pero me he encontrado con un caso en el que se impone la necesidad de ver, por lo menos, las dos caras de la moneda. Se trata de la España reciente, pero el principio general se aplica a otros contextos: nunca creer que la moneda solo tiene una cara.
Por un lado, nosotros movemos ficha. Se trata de un movimiento social que, actuando como partido, es decir, al presentarse a unas elecciones, obtiene un inesperado triunfo (relativo, como todos). No es seguro que represente a "los de abajo", aunque utilizan ese vocabulario que yo igualmente suelo usar. Pero el punto es que han dado un paso adelante, han movido ficha.
Pero, por otro lado, y ya que he hecho referencia a "los de abajo", "también los de arriba mueven ficha", que es lo que los otros, en buen marketing, evitan afrontar y estos desprecian y no porque ignoren.
Aunque se trate de las Españas, ambos textos vienen en America Latina en movimiento y se convierten en una metáfora sobre el error que se comete con facilidad: mientras unos hablan de una posible "lucha de clases" de "los de abajo" (bueno, en realidad, ni eso), los otros practican, y tanto que practican, una "lucha de clases" de "los de arriba". Y van ganando, aunque no sea por otra causa que porque los otros piensan demasiado en la política (que no niego que sea importante) y no entran en cuestiones sociales y económicas. Deformación profesional, supongo. O exceso de marketing, me temo.

jueves, 19 de junio de 2014

Irak, cherchez le pétrole

La sátira en el New Yorker lo había anticipado: lo que le quitaba el sueño a Dick Cheney, conspicuo miembro del gobierno de Bush II, en la nueva (no tan nueva) situación de Irak era el petróleo. Para algunos, esos son los "intereses nacionales" que subyacen al interés gubernamental en el asunto, además de las cuestiones geopolíticas con Arabia Saudita, Irán y demás.
La realidad, si es que es tal lo que cuenta el Financial Times, es que la insurgencia ha hecho que se cierren ya algunas instalaciones petroleras en Irak y acceder a otras. Los gobernantes kurdos ya tienen, con su autonomía, suficiente acceso a los pozos. No es impensable que quieran más y, en cualquier hipótesis, que no quieran perder ninguno. El capitalismo es que es así, lo practiquen sunitas o chiítas o cristianos protestantes o católicos o hinduístas o sintoístas o confucianos.
Y, una vez más y no sé con qué intenciones, se anuncian cambios en el precio del petróleo.

miércoles, 18 de junio de 2014

Multiplicador de desconfianza

La desconfianza hacia políticos, bancarios, empresarios, tenderos y hasta “técnicos” sigue extendiéndose. Ya lo constaté, comentando cosas de vida cotidiana, en una colaboración de febrero. Ahora encuentro un trabajo de dos economistas (Akerlof y Shiller) que amplían el campo en el que constatan ese problema.
Es curioso que haya economistas (algunos de “éxito”) que entren en temas que los sociólogos han abandonado prácticamente: desigualdad, pobreza, instituciones, hasta la felicidad y, ahora, la desconfianza, encontrando el hecho de que la desconfianza genera desconfianza. Pero no siempre. Lo que intentan mostrar los autores que he citado es que en épocas de vacas flacas es precisamente cuando se dan esos fenómenos de desconfianza que se retroalimenta. Obviamente, no solo en las Españas. Y en esas estamos, en temer que te estén tomando el pelo con el voto, las inversiones/imposiciones, la obsolescencia programada, la mercancía deteriorada o el precio abusivo por una revisión del coche o de un electrodoméstico.
La reacción igualmente constatable es la búsqueda de confianza: la retirada al pequeño grupo en el que “todos nos conocemos” y “todos sabemos que podemos confiar los unos en los otros”. Pero eso no es suficiente. La razón estriba en que la desconfianza va acompañada de desorientación: “no sabemos lo que pasa, y eso es lo que pasa”, que venía a decir Ortega en una etapa de la Historia parecida a esta. No sabemos por dónde va a tirar “esto” (la economía, la política, la sociedad) con lo que la tentación de buscar certezas es alta. A falta de ideas claras, se inventan.
En un mundo en el que va dominando el “totalitarismo participativo”, se entiende que aparezcan líderes que los viejos sociólogos llamaban “carismáticos”. Personas en las que confiar y que trasmiten mensajes claros (aunque no necesariamente unívocos) que alivien la desorientación. No en vano la papeleta de Podemos era la única que tenía como logotipo la foto del líder.
Ya que estamos, resulta curioso el uso que se ha hecho de “casta” para referirse a los políticos (malos). Al no estar muy bien definida, permitía que cada cual proyectase sobre dicha palabra las propias frustraciones y desorientaciones. Juan Carlos Monedero proporcionó, a toro pasado, una definición interesante: “Nosotros cuando hablamos de ‘la casta', hablamos de un sector privilegiado que también obtiene beneficios económicos del sistema. (...) ‘La casta' no es solamente una estructura política, sino que está insertada en un sistema económico, que es el capitalista”. Definición que no acaba de coincidir con el uso que han estado haciendo de la palabra todos sus usuarios, pero que es mejor que nada. Alberto Garzón, desde Izquierda Unida y tal vez picado por lo afirmado por Monedero (que “un sector de Izquierda Unida se ha hecho régimen”) dirá: “Yo no uso el término casta porque me parece muy tramposo”. También me lo parece a mí.
Pero hay más enemigos que responden a la desconfianza y proporcionan una idea clara de por qué estamos como estamos. Por ejemplo, la inmigración. La Pen es un resultado y su triunfo electoral (relativo como todos) tiene como base a los desorientados por una “crisis” y por las políticas propiciadas desde Bruselas y aceptadas desde el Hôtel Martignon, sede del Primer Ministro (Por cierto, admirable, y mucho, que el país que inventó la palabra chovinismo tenga como primer ministro a Valls y como alcaldesa de París a Hidalgo. Impensable en las Españas, centrales y periféricas. O en el supuesto “melting pot” estadounidense). Por aquí no hay partidos asimilables, pero sí políticas parecidas a escala municipal que pueden subir de nivel aprovechando el racismo latente en la población desconfiada (La xenofobia es una reacción normal en muchos animales ante el diferente, digno de desconfianza por el mero hecho de serlo).
Se me ocurre un caso más y es el anti-judaísmo. Ha habido episodios de paso a la violencia, pero, en todo caso, ha sido una constante en la historia europea, desde los Reyes Católicos a nuestros días, el echarle la culpa de todo a los judíos en general o al “complot judeomasónico” (en tiempos de Franco). Por decirlo todo, no deja de ser curioso que, en su versión sionista -que no incluye a todos los judíos-, la culpa de la no-paz sea de los palestinos y más si, por fin, Hamás y Al Fatah se ponen de acuerdo después del largo tiempo que les ha visto enfrentados en la Palestina dividida en tres (Gaza, Cisjordania y territorios ocupados).
Soy de los que creen que responder a la desconfianza con el simplismo es peligroso.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

El nuevo orden mundial

Es posible que el nuevo orden mundial no sea, precisamente, muy ordenado. Ese es el escenario que se explora aquí, en Foreign Affairs. Un mundo caótico al que difícilmente se le puede atribuir lo de "sistema mundial" y en el que los gobiernos no son los únicos actores sino que están acompañados por grandes empresas, ONG internacionales, mafias, narcotraficantes y otros delincuentes. No es impensable, como se demuestra en el artículo que cito. Pero hay más posibilidades:
1. Que el "orden" se restablezca por recuperación de la hegemonía de los Estados Unidos, cuya decadencia viene anunciándose ("que viene el lobo") desde los años 80 del siglo pasado. Pero podría recuperarse como la recuperó Inglaterra cuando volvió a "rule the waves".
2. Que sea sustituido por otra potencia hegenónica, en cuyo caso hay que preguntarse "por quién". Rusia lo intentó mediante la URSS y, por lo visto, Kruschov/Jruschev (nunca sé cómo se escribe) estaba convencido de que "bailarían sobre la tumba" de los capitalistas, e.d. de Estados Unidos. Japón pareció que podía hacerlo, pero su burbuja inmobiliaria les dejó en una debilidad aparentemente irrecuperable. La Unión Europea ni está ni se la espera. Como para ser eurocéntrico a estas alturas. La China tiene economía y población y trabaja en lo militar y en lo energético, pero no parece que vaya a obtener la aceptación que tuvieron los Estados Unidos en tiempos de Marx (recuérdese la carta de don Carlos a los obreros estadounidenses). Pero que todos estos la tengan cruda, no significa que la tengan imposible.
3. Que no haya potencia hegenónica sino un triunvirato, una "tríada": USA, UE y ¿Japón? O algo sustituyendo a la UE y su "brillante" política exterior, su excelente gestión colectiva de la economía, su presencia cultural en el mundo, su independencia energética y demás rasgos definitorios de la región.
4. Que no sean tres sino 7, es decir, los tres anteriores más los BRIC (no se incluye Sudáfrica). Cada cual con su correspondiente corte de satélites o sometidos.
Esta simpática hipótesis no tiene por qué ser de fronteras definidas, como era el mundo de la Guerra Fría. La China podría jugar sus bazas en América Latina (bajo hegemonía local brasileña) y en África (bajo hegemonía local europea o sudafricana, aunque dudo de ambas hipótesis), además de su ya evidente presencia en el sureste asiático. El encuentro G-77+China celebrado en Bolivia da para muchas reflexiones al respecto, digan lo que digan los entusiastas de un "nuevo orden contrahegemónico" o los defensores del Vivir Bien como alternativa.
Lo que aporta el artículo que cito al principio es que debilita notablemente las cuatro posibilidades que acabo de resumir al mostrar el excesivo peso "estadocéntrico" que tienen. No es que el Estado vaya a quedar obsoleto (como dijeron algunos exegetas de la globalización). Parece, más bien, lo contrario, y más viendo cómo hay entidades subestatales en todas partes y que desean llegar a tener su propio Estado. Pero un análisis del mundo únicamente en términos de Estados (o, peor, de gobiernos) es, con la que está cayendo, demasiado limitado. Lo malo es que introducir esos actores tiene como efecto el que no se vea el "orden" con facilidad. ¿Entropía? ¿Caos?

martes, 17 de junio de 2014

No hay amigos eternos en política

En su Comentario n. 379, Wallerstein levanta acta de lo mudable que es la geopolítica: enfrentados hasta hace poco, resulta que ahora son aliados. En el caso que él comenta, se trata de que Irán y Arabia Saudita han encontrado un enemigo común, lo cual les convierte en aliados... hasta la próxima.
Algo parecido se puede decir sobre los Estados Unidos e Irán. No hace tanto, Irán era parte del "eje del mal", tenía un plan para hacerse con la bomba atómica que otros tienen y mostraba ambiciones de poder en la zona. Ahora eso ha cambiado. Irán y los Estados Unidos están de acuerdo en poner freno a los insurgentes islamistas en Irak (EIIL). Para que el engaño sea completo, se añade que esta colaboración no incluye alianza militar. Faltaría más. Y no vendría mal remontarse a la guerra Irán-Irak en la que los Estados Unidos apoyaron sin vacilaciones a Sadam Husein que, además, pudo disponer de armas químicas para usarlas sin problemas legales internacionales.
La feroz ofensiva yihadista de los extremistas del EIIL parece haber tomado por sorpresa a los líderes iraquíes y a Washington, alimentando temores de una nueva guerra civil sectaria entre sunitas y chiitas en el país.
Así termina el ABC. Lo de la "guerra civil" es problemático, dadas las características de EIIL, que no es un ejército y sería bueno saber de dónde provienen sus armas. Y lo de "por sorpresa" siempre es digno de mejores casos. Los adjetivos (feroz, extremistas, sectaria) son innecesarios.
Nótese, de paso, que estamos hablando (excluyendo a los Estados Unidos) de países de mayoría musulmana enfrentados entre sí de manera intermitente y cambiante, con lo que la "amenaza del Islam" ha de ser matizada y reducida a los grupos que los mismos musulmanes (sus gobiernos, para ser exactos) rechazan.
Añadido por la tarde: ya he encontrado información sobre cómo se financia EIIL y dónde encuentra armas: de manera inmediata, con la toma de Mosul.
The collapse of Mosul has enabled ISIL to acquire considerable monetary resources (possibly exceeding $400 million in banknotes) and substantial equipment and munitions.

lunes, 16 de junio de 2014

Arte y estatus

Una interesante reflexión de un profesional de la bioética sobre el mercado de arte. Efectivamente, llama la atención los precios que pueden llegar a tener obras cuyo valor probablemente sea su precio, es decir, que son valiosas porque su precio es alto ("valen" mucho). Es un mercado que ya hace tiempo se desplazó hacia el Pacífico y, sobre todo, al Pacífico occidental y la pregunta es ¿por qué hay gente que dedica tales ingentes sumas de dinero por cosas que, tal vez, no "valgan" mucho?. 
El artículo que cito coincide con lo que me contó un experto en dicho mercado (vendedor e intermediario): no es un medio de inversión. Curiosamente, esos "productos" comprados a tal precio son de difícil re-venta. Lo he visto, a menor escala, en el intento de vender cuadros menores de un coleccionista bien conocido mío. Así que de inversión, nada.
Entonces, ¿qué? ¿Amor al arte? Cierto que los artistas necesitan que su trabajo sea recompensado, pero muchas de estas cifras astronómicas van a cuadros cuyo autor ha muerto (incluso hace siglos). Cierto que los marchantes (y su porcentaje) tienen que obtener su recompensa. Pero, repite el artículo, ¿es amor al arte? Parece que no. En más de un caso, el cuadro en cuestión va a una caja acorazada y allí se queda. Nadie lo ve. Ni su dueño, que tiene cosas mucho más interesantes que ver un cuadro en el que el autor ha buscado innumerables variaciones sobre el tema Marilyn o sobre el juego de colores en vertical cortados por una línea horizontal, igualmente innumerables. No es amor al arte, aunque algunos pequeños compradores sí lo tengan. Estos grandes compradores no entienden ni papa de lo que han comprado (yo tampoco, pero eso no añade nada, porque jamás los compraré: me falta dinero).
¿Entonces? El bioético tiene una respuesta que comparto: se compran para aumentar su estatus social. Es el hecho de comprarlo (en público o con conocimiento de un círculo restringido) lo que es importante, no lo comprado en sí. Ese mismo cuadro, si tuviese un precio que yo pudiese pagar, no interesaría para nada a los compradores millonarios. 
Un brindis al sol por parte del autor del artículo: ojalá la compra de esos cuadros, en lugar de ser un medio de subir de estatus, fuese un medio de descender en la escala social. Es obvio que ese dinero se podría dedicar a muchas otras cosas que, bien planteadas, podrían dar estatus: luchar contra la polio (como hace la fundación de los Gates y la Fundación Rotaria), proporcionar agua potable a los que, si no, morirán, o alimentos que palíen el hambre. Pero no es el caso. Así que ese mercado será pasto de nuevos ricos que quieren tener su "haiga", que es una broma de los primeros años del franquismo, cuando los nuevos ricos por la corrupción de aquella época (estraperlo, importaciones, obras públicas etc.) se compraban los super-coches como forma de subir en la escala social, aunque mantenían lo que dicho ascenso no podía ocultar, a saber, su falta de cultura que les hacía decir "haiga" donde se debería haber dicho "haya".

domingo, 15 de junio de 2014

Sobre el pesimismo

Sigo siendo pesimista, pero vuelvo a citar a Leonardo Sciascia: "Non è che io sia pessimista; è la realtà che è pessima". Y veo que no estoy solo. Gallup ha publicado el resultado de una encuesta en 138 países (con errores muestrales que van de los dos puntos a cinco)  que muestra que el índice de experiencias negativas ha aumentado en estos últimos años (tensión, indignación, preocupación, tristeza) tomando como unidad al mundo.
World Is Becoming Slightly More Negative
Por países, la cita de Gallup solo refiere los mejor situados (subrayo Rusia y Sudáfrica) y los peor situados (Irán e Irak a la cabeza). Lo de Irak es comprensible: se les "liberó" de Sadam Husein y las tropas invasoras no fueron recibidas precisamente con vítores por las calles, como decían desde el gobierno de Bush II.
Sobre Irak, tomo de este blog esta constatación sobre la política exterior francesa que, como se ve, refleja a la estadounidense (la española, ni está ni se la espera).
islam,guerre,irak,syrie,
En efecto, hay yijadistas buenos y yijadistas malos, como hay una Al Qaeda buena y una Al Qaeda mala, aunque se siga presentando a esta última únicamente como mala.

sábado, 14 de junio de 2014

La catástrofe del Brasil

Es un informe (y sus enlaces) sobre qué ha supuesto y está suponiendo el Mundial de Fútbol para la sociedad brasileña. Elefantes blancos, gastos prometidos y no cumplidos, población desplazada en malas condiciones y, en general, una comparación entre lo que se ha gastado (y se está gastando, también en "seguridad") y el presupuesto de educación y sanidad. 
Se entiende la indignación de la gente como se tendría que entender la (escasa) indignación española ante los 720.000 euros prometidos como prima a cada uno de los jugadores de esa selección en el caso de que llegasen a campeones. Desconozco lo que van a ingresar por el mero hecho de jugar. Eso sí, ayer, desde mi ventana, solo se escuchaba el silencio mientras duró el partido Holanda-España, con resultados conocidos. Poco se les paga. A los hinchas, claro.

viernes, 13 de junio de 2014

Otra sobre cambio climático

Están buscando otra palabrita para referirse al fenómeno. Por lo visto, solo las palabras cuentan; el resto es charlatanería (Ionesco). Pero, cuidado: ¿existe el tal fenómeno?
Supongamos que usted tiene una empresa que tendría que revisar sus cuentas si el reconocimiento del tal fenómeno fuese generalizado o, por lo menos, los políticos fuesen conscientes de sus consecuencias y, por tanto, fuesen a tomar decisiones que atentasen contra las previsiones de beneficios de dicha empresa (petróleo, gas, cemento, carbón) ¿Qué haría usted?
  1. - seguir como siempre, "business as usual", aquí no pasa nada, y el que venga detrás, que arree.
  2. - aceptar resignadamente que sus beneficios iban a disminuir y aplicar las medidas necesarias para no seguir siendo uno de los productores principales del fenómeno (junto a otros productores menos "controlables", desde los pedos de las vacas a la fotosíntesis), como ya cité ayer.
  3. - luchar para que no haya tal reconocimiento ("negacionismo") y, sobre todo, para que los políticos no metan sus manos en ese asunto o, a lo más, planteen posibilidades de negocio con la adaptación al fenómeno, pero nunca se planteen evitarlo.
Aquí hay una de las respuestas que se han dado por parte de grandes empresarios. Es de suponer que no están solos.

jueves, 12 de junio de 2014

Responsables del medioambiente

Es una encuesta mexicana y su base es reducida, pero no es eso lo que ahora me importa. Ahí va el dato:
Viene de un grupo Gii360 que google, como si fuese spam, se empeña en enviármelos a la papelera  de donde tengo que rescatarlos La responsabilidad de cuidar del medioambiente, como se ve, cae mayoritariamente en la ciudadanía, seguida, a mucha distancia, por los gobiernos (centrales-federales o periféricos-estatales). Las empresas dan un porcentaje que viene a ser una décima parte del porcentaje obtenido por la ciudadanía.
Eso es lo que se piensa en el contexto de esa encuesta o lo que se ha procurado que la gente piense (como juzgarán más apropiado los conspiranoides, entre los que, en este caso, me incluyo).
Ahora compárese con este estudio o su correspondiente comentario (de donde he sacado el enlace anterior). Se trata de un trabajo que sigue las huellas de las emisiones de CO2 a lo largo del tiempo y el papel que han jugado las empresas (públicas o privadas) dedicadas al petróleo, el gas, el cemento y el carbón. Resulta que dichas empresas son responsables de más de la mitad de dichas emisiones, emisiones que se habrían disparado desde 1986.
Con independencia de la escasa utilidad que tienen las encuestas para conocer realidades que van más allá de la opinión expresada ante un entrevistador en una encuesta formal, es curioso el papel que juegan estas empresas en el problema y el escaso que les atribuyen unos encuestados. Bien es cierto que el estudio es más específico (CO2) y amplio (mundo e historia) que la encuesta, menos específica (medioambiente) y menos amplia (lugar concreto, tiempo concreto). Pero, aun así, el contraste entre unos y otros es chocante. Y los resultados del estudio (que soy incapaz de evaluar) sugestivos.

miércoles, 11 de junio de 2014

Sobre el bipartidismo

Leo diversas diatribas contra el bipartidismo. No lo tengo tan claro, pero supongamos que es malo, entre otras cosas, porque no refleja la pluralidad de opciones que hay en una sociedad, que es cosa muy difícil de conseguir. Por ejemplo, era imposible que las aproximadamente 40 papeletas diferentes que había en las pasadas elecciones consiguiesen escaño. Hasta se puede pensar que no es deseable, dada la inestabilidad que genera en la toma de decisiones colectivas. Pero aceptemos que es malo y que, por tanto, hay que sustituirlo por algo.
Para ello, es bueno saber qué es lo que lo produce, y eso parece claro: un sistema electoral inapropiado y unos votos populares en la dirección equivocada. Así que cambiemos el sistema electoral y esos votos equivocados y misión cumplida.
Los partidos que se benefician de esta ley (los dos mayores) serán los primeros que evitarán cambiarla. Los escépticos añadirán que con una diferente, como la europea, la representatividad mejoraría, pero no tanto. Algo sí. Pero antes de encandilarse con algunas novedades recientes, habrá que ver qué sucederá cuando lo que esté en liza sea el gobierno central, la circunscripción sea provincial y las mentiras de la campaña sean las habituales y no las exageradas que ha habido en las pasadas y ya no se hagan tantos brindis al sol que nada tenían que ver con lo que se estaba discutiendo: la composición del Parlamento Europeo.
A todo esto, no se ha definido qué es el bipartidismo. Si es como la república estadunidense, es la existencia de solo dos partidos con posibilidades de alcanzar la presidencia y mayorías en las cámaras. Bipartidismo perfecto. O es el británico, ya no tan perfecto, con dos partidos que pueden llegar al gobierno, pero con varios otros de los que los grandes tienen que echar mano de vez en cuando. Y con los nacionalistas, fuertes en sus respectivas zonas. O es el israelí, todavía más imperfecto, con dos mayoritarios pero con pequeños partidos integristas que dictan políticas como si fuesen mayoritarios ya que deciden quién va a gobernar.
El español va en esa dirección cuando el gobierno no tiene mayoría absoluta y, como Aznar, necesita los votos de Pujol y proclamar que “habla catalán en la intimidad”.
Supongamos, de todas formas, que eso se quiere cambiar. Si no hay otra ley electoral, no queda otra que convencer a la gente para que “me” vote contra el bipartidismo. Pero para sustituirlo ¿con qué? Aunque no tenga mucho sentido, extrapolemos de las pasadas elecciones y miremos futuros posibles.
El bipartidismo puede resolverse con una Gran Coalición, con lo cual “si no quieres caldo, dos tazas”. Descartémoslo como solución a este problema.
La otra posibilidad, la israelí, es un partido en coalición con uno menor. Personalmente, me haría mucha ilusión una coalición PP-CiU. Ya sé que no es probable, pero, al ser posible, hace la cosa divertida como cuando se cantaba en Génova “Pujol, enano, habla castellano” y se tuvo que ir a mendigar a Canosa-TV3 ya que “París bien vale una misa”.
Tampoco son solución estas coaliciones para lograr la estabilidad base de la gobernabilidad (Porque de eso se trata, además de conservar/lograr cargos -que se lo digan a IU en Andalucía-). Así que nos queda sustituir este bipartidismo por otro. Por ejemplo, Podemos-IU en la izquierda y UPyD en la derecha, con posibilidades de Gran Coalición, por lo menos de retórica. Al fin y al cabo, en los tres hay miembros de la llamada “casta” política (término que habría que definir).
Nos queda la solución final: un partido dominante, con vocación de único, que, poseedor de la Verdad Absoluta, se sienta designado por la Historia, la Patria, la Clase Obrera, la Razón, Dios, el Pueblo o el Electorado para aplicarla y expulsar sin consideración a los disidentes, por definición vendidos (y ya nos inventaremos/encontraremos a quién).
Hay que repetir que la democracia no es una forma de encontrar la Verdad o de que se gobierne en su nombre. Es, contrariamente, un sistema para ir viendo quién responde mejor a los retos sucesivos y, si no lo hace bien, como pasó con el PSOE, sustituirlo por otro. Que eso suponga un mínimo de profesionalización de la política, no hace al caso. Y que eso comporte el riesgo de que se gobierne para intereses “anti-nacionales”, tampoco. Pero mejor no olvidarlo.
De todos modos, la superación del bipartidismo (y menos en el “quítate tú, que me pongo yo”), ¿resuelve el problema de la clase, “casta”, profesión política? Rotundamente, no.

Mitos sobre el Islam

Escrito desde la perspectiva de la India, un texto repasando los mitos sobre el Islam y los musulmanes, mitos que se encuentran igualmente en los medios "occidentales", aunque algunos son propios de la India (el acceso a las tierras y la tasa de natalidad). Pero otros son muy conocidos: que "todos" los países de mayoría musulmana son "islamistas" y, por tanto, no "seculares", que no todos los musulmanes son terroristas pero que todos los terroristas son musulmanes, que la historia del Islam es la historia de su fundamentalismo y cosas parecidas.
En "Occidente", tiene, encima, otro elemento a reseñar: el ser un buen "enemigo" sobre el que echar todas las culpas y ante el que sentirse inseguro por la desconfianza que genera. Ya era evidente en 1999. Hasta yo era capaz de verlo.

martes, 10 de junio de 2014

Búsqueda trabajosa de lo obvio

No es una buena definición de la sociología, sino de lo que se puede llamar el "encuestismo", esa funesta manía de hacer encuestas a troche y moche, suponiendo que es la mejor manera de acercarse a la realidad social. Tal vez no sea un buen ejemplo, pero este es de Gallup. Si hacemos caso de su encuesta, cuanto más tiempo se está desempleado, más respuestas en el sentido de estar deprimido. Para ese viaje, no hacen falta alforjas.
(Las diferencias entre 11,1 y 10,0 no son significativas)

lunes, 9 de junio de 2014

Experimentos con niños

Los niños que nacían de madres solteras no eran bautizados y, por tanto, no eran admitidos en cementerios católicos en la católica Irlanda. No me impresiona. Si esa es la causa por la que fueron enterrados en fosas sépticas centenares de niños (casi 800) en Tuam, el asunto me impresiona algo más. Lo que sí me deja sin habla es que se reconozca que en los años 30 del siglo pasado unos 2.000 niños fueron tratados como conejillos de indias para probar vacunas y medicinas que multinacionales farmacéuticas querían probar antes de lanzar al mercado. Detalles, aquí.
No es el primer caso en el que, normalmente sin consentimiento -y ¿qué iban a consentir aquellos niños?-, se sometía a categorías "inferiores" a tales pruebas. En los Estados Unidos, fue a propósito de la radiación nuclear y la prueba se hizo en Nuevo México sin que los afectados tuviesen conocimiento de estar siendo objeto de un experimento. No solo niños.
En ambos casos, se hizo por el bien de la Humanidad y de la Ciencia. Como el doctor Mengele, con prisioneros de los campos de concentración. Como para ir presumiendo por ahí de la "civilización occidental" que, como decía Gandhi, habría sido una excelente idea. No el presumir, sino su existencia como "civilización".

domingo, 8 de junio de 2014

Internet: de la liberación a la opresión

Con motivo del día de "Reset the Net" en los Estados Unidos (aniversario de las revelaciones de Snowden), aquí están las reflexiones de una usuaria cualificada que puede ver lo que la Red ha aportado, pero también su lado oscuro. En este último caso, con hechos (como las prácticas de las empresas señeras en dicho campo) y con, me parece, suposiciones (como el carácter adictivo, planificado como tal, de su uso). Apocalípticos e integrados, una vez más (volveré a ese asunto). Pero con serias razones por lo menos para la suspicacia. Y no solo porque nos vigilen (que nos vigilan).

sábado, 7 de junio de 2014

Mitos buenos y mitos malos

Este texto, que vale la pena sobre el "Baguazo" en el Perú, comienza con una cita de un expresidente (que, por cierto, podría volver a serlo) mostrando, no disimulando, su desdén hacia las culturas tradicionales de su país. Es una actitud muy difundida hacia los mitos de los demás... sin reconocer los propios. Casi parece, como titulo, que los mitos de los demás son despreciables y los propios ¡no existen!. Pero haberlos, haylos.
Sin ir más lejos, en la cita del ex-presidente ya hay uno: el mito del Paraíso cristiano. Pero en su trayectoria desde lo del "perro del hortelano" hay muchos más. Así, a vuelapluma (o a vuela-teclado), se me ocurren algunos:
Primero, el mito del crecimiento ilimitado, o sea, sin límites. Es básico en la civilización capitalista (no solo la llamada "civilización occidental"): se puede crecer sin limitación alguna. Y se debe crecer ya que no existen tales límites y hay que responder al empleo (versión retórica) y a la acumulación incesante de capital (algo más real). Política económica convencional.
Segundo, el mito bíblico (judeo-cristiano, o sea, liberal y marxista) del dominio del hombre (varón, generalmente) sobre la Naturaleza. No solo "creced -sin límites- y multiplicaos" sino "dominad la Tierra". Política económica agresiva hacia el medioambiente.
Tercero, el mito de una Humanidad al margen de la Naturaleza: una cosa son los humanos y otra, separada y distinta, eso que hay ahí fuera (a la que, como se ha dicho, hay que dominar). Política económica sin contar con las "externalidades".
Tal vez alguno de estos mitos sean "verdaderos", pero, de todas formas, son de difícil demostración aunque están detrás de actitudes como las del exmandatario. Pero se pueden añadir algunos mitos más:
Por ejemplo, respecto al petróleo. Lo escuché esta semana en boca de un secretario de Estado español en el Día del Medio Ambiente. Sí, claro -decía-, sabemos que se acabará, pero mientras tanto, tenemos que tomar decisiones en el día a día, hacer prospecciones y poner los medios para conseguir esa energía (probablemente, con poco interés en las renovables y un cierto interés por el "fracking" y la energía nuclear, aunque eso no lo dijo).
Y ya que entramos (en realidad, no habíamos salido) en el terreno de la política, algunos de los problemas de las democracias contemporáneas vienen de los mitos que se están viniendo abajo. Todo estos puntos de un texto sobre la "democracia en crisis" que adapto a la presente discusión:
1. El actor fundamental es el Estado. Falso. Está superado por arriba y está siendo superado por abajo. En lo militar, en lo económico, en lo cultural, ¡en lo político!
2. Lo fundamental del Estado es su política económica. Discutible. Hay muchas cosas más: participación, identidad, seguridad, paz, bienestar, (solo para socialdemócratas: lucha contra las desigualdades) y cosas por el estilo.
3. "Trabajamos para el futuro". Falso. Se trabaja para las próximas elecciones.
4. La soberanía reside en el pueblo (en la mejor de las circunstancias) y se ejerce en el parlamento. Falso. Tal vez esa cosa abstracta llamada soberanía resida ahí o vaya usted a saber dónde, pero sí está claro que el parlamento (según el punto 1) está superado por el ejecutivo (y más en los sistemas parlamentarios con mayoría) y por muchas instancias por encima del ejecutivo. Políticas (la UE), económicas (FMI, BM, OMC), sociales (la "cosmocracia") y, en algún que otro caso, culturales (el peso de algunas religiones sea en países de mayoría católica o en países en los que los partidos fundamentalistas tienen la llave de la gobernabilidad -tipo Israel-. Y, también pero no solo, en países que tienen la sharia como constitución política del Estado)
5. La transparencia de los gobiernos es la base de la democracia. Falso. Para ser elegido hay que mentir o por lo menos, disfrazar. Y para seguir en el gobierno hay que recurrir a empresas de relaciones públicas que ayuden hasta a usar la palabra "correcta" en cada caso.
6. La democracia es algo más que votar. Falso. Es, de hecho, algo menos.
Alberto Piris citaba hace poco a Orwell, a propósito de Palestina-Israel (ignoro la fuente, pero me encanta el texto): 
“Todo nacionalista es capaz de los más flagrantes engaños, a la vez que se siente sólidamente en posesión de la verdad, porque es consciente de que está al servicio de algo que le es muy superior”
Pues si: el mito le es superior.
Para terminar, una sonrisa sobre el mito del Día-D, el 6 de junio en el que los Estados Unidos iniciaron el fin de la II Guerra Mundial en un heroico desembarco en Normandía, Francia. No es un invento. Existió. Ese no es el mito. El mito consiste en la exaltación de una parte y el olvido de otros elementos, por ejemplo Stalingrado como inicio del fin de la II Guerra Mundial. Curiosos, al respecto, estos dos textos: uno, de un francés (traducido al español); y otro, de un estadounidense (ese sí en inglés).
Efectivamente, los mitos malos son los de los otros en general y los contrarios a los nuestros en particular. Pero es imposible prescindir totalmente de ellos. Como se dice aquí a propósito de la Guerra Civil estadounidense, lo más que podemos pretender es que nuestros mitos se acerquen lo más posible a la realidad.

viernes, 6 de junio de 2014

Cambio de tornas

Tres enfoques diferentes y una conclusión probable:
1. La globalización ya no es un "hecho" (nunca lo fue más allá del sector financiero: fue una propuesta política, pero esa es otra historia) y las reacciones nacionalistas frente a la misma son observables en el mundo. Nouriel Roubini lo cuenta aquí.
2. El resultado de las recientes elecciones europeas muestran hasta qué punto el proyecto de integración europea se enfrenta a serias dificultades. No es que hayan ganado ultraderechistas y ultraizquierdistas sino que han ganado los euroescépticos. Más detalles, aquí a partir de Yanis Varoufakis. Si se prefiere, ha ganado la ultraderecha contra la derecha neoliberal (aquí).
3. Joseph Stiglitz reflexiona aquí, bajo la etiqueta "sociedad del aprendizaje", sobre el papel que la innovación tiene en las economías. Lo que subrayo es la constatación de que la investigación promovida por los gobiernos es más eficiente que la que queda en manos privadas.
4. Ahora piénsese qué sucede en un país en el que el gobierno abandona su papel en la investigación, sus partidos siguen pensando en la Unión Europea (aunque con la boquita pequeña, pero sin partidos euroescépticos) y sus nacionalismos (estatales y subestatales) se plantean en términos políticos e identitarios. 1, 2 y 3 son constataciones. 4 lleva a una especulación a partir de pequeñas constataciones.

jueves, 5 de junio de 2014

Totalitarismo participativo

Mi traducción del Slender Man sería el Flaco, la figura de ficción en el ciberespacio que tuvo algo que ver en el apuñalamiento de una niña a manos de otras dos niñas, de 12 años, para "hacerse dignas del Slender Man". La historia en The Guardian es fascinante: 19 puñaladas (no mortales, por cierto) son muchas puñaladas a manos de unas niñas que han quedado prendadas del personaje que han seguido por internet. Matar por algo en lo que uno cree (o dejarse matar, que aún tiene más mérito), es algo frecuente en la Historia. Pero lo fascinante es la edad de las niñas y el origen de su fe. Creer en todo lo que uno ve por internet es una mala política personal. Y promoverlo, una mala política social.
Pero se puede empeorar la visión y recordar, como se hace aquí usando la cronología de lo sucedido en los tres últimos "años de la serpiente" según el horóscopo chino, que la verdadera metáfora de lo que está sucediendo en las sociedades "avanzadas" (so to speak) no es el Gran Hermano de Orwell sino el Gran Hermano de las televisiones de varios países. El hiperrealismo banal presentado como "la noticia" (que será discutida en los correspondientes foros televisivos y redes sociales) y sus fenómenos de "groupthink", la emergencia de certezas por el mero hecho de compartir los errores. Casi se puede decir que "si es viral, es que es cierto".
Me va que fenómenos como los del Flaco no andan muy lejos de este totalitarismo participativo.

Economía y política

La economía es muy sufrida, sobre todo cuando se ve desde el punto de vista de la política (no de la política económica o de la economía política, sino de la política-política). El caso español es, desde ese punto de vista, entretenido: el gobierno afirma que se está en la dirección correcta y que lo que hay que hacer para recuperar empleo es seguir en esa dirección. Una oposición afirma que se está en la dirección incorrecta y que lo que hay que hacer para recuperar empelo es cambiar de dirección (aunque no es muy explícita sobre cuál sería dicha dirección). Y otra oposición afirma que todo es incorrecto y que lo que hay que hacer para cambiarlo todo es cambiarlo todo (aunque no se es muy explícito sobre qué es, exactamente, lo que habría que hacer a ese respecto y sí lo que habría que hacer en otros campos vengan o no vengan a cuento). Normal. Y nótese, de paso, que tampoco es que el gobierno sea muy explícito sobre cuál es dicha dirección correcta. La cantidad de cifras y modelos es decreciente desde los primeros a los últimos, caso este que es coherente con el rechazo de algunos de sus pensantes a las perspectivas de Piketty ¡por su exceso de datos!. O los problemas de predicción que tienen los primeros y no digamos los postreros.
Digo lo del empleo porque, encuesta tras encuesta, esa es la preocupación mayor de los españoles, seguida por las "cuestiones de índole económica" (lo de "los políticos etc." está en tercer o cuarto lugar, pero a mucha distancia de los dos anteriores). Si lo que se propone evita cuidadosamente hablar de qué hacer sobre el empleo, es que están o vendiendo la moto o reconociendo que no tienen ni idea.
Ahora encuentro otro ejemplo de lo sufrida que es la economía cuando se la somete a la tortura de la política: el coste económico -se mida como se mida- de un secesionismo. Algún que otro cruce de "papers" ha habido entre el gobierno de Barcelona y el de Madrid, pero, por lo visto, es epidémico ya que algo parecido sucede a propósito del inminente referéndum en Escocia. Aquí se recogen algunas evaluaciones. Otras, aquí. El que vayan acompañadas de gráficos no añade mucha credibilidad si se compara con gráficos que dicen lo contrario. Total, que el sufrido lector, que no tiene modo de verificar los datos, acaba aceptando el gráfico que mejor encaja con sus posturas previas.
Y una observación final sobre el tal Piketty. Se le ha alabado, se le ha criticado por tener tal o cual ideología (¡hasta marxista se le ha llamado como forma de denigrarle!) y se ha buscado con lupa errores en sus datos (como ya pasó con Rogoff y Reinhart) en terrenos en los que los datos, casi por definición, son de mala calidad o, por ponerlo en términos más suaves, son datos de difícil obtención y de difícil univocidad (como reconoció Milanovic que también ha trabajado con ese tipo de dato). Si ahora lo pasamos al secesionismo, la cosa es clara: la política tendrá prioridad. Otro cuento de hadas.

miércoles, 4 de junio de 2014

Dulce bellum inexpertis

Hace dos semanas me referí a uno de "Los adagios del poder y de la guerra", de Erasmo de Rotterdam, que he disfrutado en la edición de Ramón Puig de la Bellacasa, medio alicantino por cierto. El editor traduce este adagio de ahora como "La guerra atrae a quienes no la han vivido". No voy a repetir ahora el truco que hice entonces, porque este adagio tiene todavía más actualidad que el que ya cité sobre los “silenos”.
Nada que ver con los militares. Estos se preparan para ganarla o defender territorios o regímenes, pero sabiendo que la guerra es horrorosa y que mejor evitarla que padecerla. Tengo varios amigos, ahora en la reserva y algunos de ellos trasvasados a la investigación para la paz y que pasaron, en su día, por la UMD, la unión de militares demócratas que marcó distancias con un ejército ideológicamente franquista. Tienen claro ahora que hace falta una "cultura de defensa" junto a la "cultura de paz" que inspiró la UNESCO de Mayor Zaragoza. Pero tienen todavía más claro que la guerra no la declaran los militares que lo que tendrán que hacer es ver cómo se lleva a cabo desde un punto de vista llamémosle técnico. La guerra, en efecto, la declaran los gobernantes y no siempre por motivos limpios y diáfanos, cosa que saben muchos militares. Lo vi con claridad en una charla que di, hace bastantes años, en la Academia Militar de Zaragoza (el militar y amigo que me había invitado y me presentaba tuvo mucho cuidado en hacerme notar que la estatua de Franco a la entrada era por haber tenido el papel que tuvo en la Academia, no por lo que vino después). Los cadetes, respetuosos y disciplinados, sabían bien, por ejemplo, qué había detrás de la guerra entre el Perú y Ecuador que aquellos días estaba produciéndose.
No me he puesto a ver qué experiencia de la guerra tenía el cuarteto de las Azores (porque eran cuatro, con Barroso como único superviviente político y ya le queda poco en el cargo). Pero no parece que alguno fuese a la guerra (y parece que Bush II se había "escaqueado" no muy elegantemente de la conscripción para la guerra de Vietnam). La vieron, a lo más, por televisión, y solo en versiones expurgadas convenientemente “ad usum delphini”. Los grandes "halcones" de aquella aventura que tantas tragedias ha ocasionado eran civiles y sin ninguna experiencia de la guerra. Pero, claro, había que acompañar aquellas decisiones con una parafernalia de sentimientos nacionalistas, exaltación del heroísmo y algo de testosterona. Para los demás, por supuesto. Porque ellos no fueron a la guerra ni fueron bombardeados por invasores a no ser que se crea que el 11-S fue una forma particular de invasión islamista a los Estados Unidos.
No haría falta añadir que "la gente común no desea la guerra (...). Eso es obvio. Pero a fin de cuentas, son los líderes de un país quienes determinan la política, y siempre es una simple cuestión de arrastrar a la gente” lo cual “es fácil. Lo único que hay que hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por poner en peligro a la nación. Funciona en cualquier país”. Se lo decía Herman Göring a Gustave Gilbert durante los procesos de Núremberg.
Pues sí: es relativamente fácil convencer a la gente de que hay que hacer la guerra y, algo más complicado, pero no difícil, convencerles para que den la vida por la patria/nación, enviados a la muerte por líderes que sobrevivirán a los heroicos, mártires, generosos y abnegados soldados. “Dulcis est pro patria mori”, es dulce morir por la patria, que decían los romanos aunque no decían quiénes eran los que tenían que morir. Bueno, sí, los gladiadores que saludaban con aquello de que “los que van a morir te saludan”. Al césar, claro.
La guerra, tenía razón Erasmo, es algo magnífico para los que no tienen ni tendrán experiencia de la misma. Las últimas páginas del libro de Erasmo que he citado al principio las leí en un pequeño pueblo de Extremadura en el que todavía se perciben las huellas de la última, por el momento, guerra civil española. No fue nada dulce para ellos, con independencia de cuál hubiese sido su bando o el de sus padres. Amarga guerra, nade dulce, y amarga posguerra. Pero es obvio que fue dulce para algunos y es de eso de lo que también habría que hablar.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 3 de junio de 2014

Creacionismo, darwinismo y esas cosas

La mayoría siempre tiene razón, dicen. O, por lo menos, eso sugieren los periódicos cuando publican encuestas en las que las respuestas mayoritarias coinciden con la línea de la casa. Supongo que si esas mayorías son estables a lo largo del tiempo, la cosa todavía es más clara. Véase, como caso particular, lo que sucede con el creacionismo, el diseño inteligente y el darwinismo en la opinión pública estadounidense según Gallup:
Trend: Which of the following statements comes closest to your views on the origin and development of human beings?
Curiosa la relativa estabilidad de las opiniones al respecto entre 1982 y 2014, sobre todo en lo que respecta a que Dios creó a los seres humanos tal y como son ahora, que es la opinión mayoritaria, seguida por la del diseño inteligente (evolucionaron las especies hasta llegar a los humanos, pero en un proceso guiado por Dios), que habría bajado, y, finalmente, los que creen que ha habido evolución y que en ella Dios no tuvo mucho que ver, habrían aumentado 10 puntos en estos años, pero no llegan a la quinta parte de los encuestados.
No hace falta insistir mucho en que en esos treinta años y pico, muchos posibles encuestados han pasado a mejor vida mientras que otros se han incorporado a candidatos a formar parte del muestreo. La educación en la familia y en los centros educativos que siguen la línea de los padres explica esa constancia del porcentaje de creacionistas.

domingo, 1 de junio de 2014

Aeropuertos y pensamiento mágico

El alcalde de Jerusalén ha propuesto que el código del Aeropuerto Internacional Ben Gurion deje de ser TLV y pase a ser JLM (por JerusaLeM). Su razón principal, según cuenta Ha'aretz, es que así se promovería el turismo. La frase utilizada por el alcalde ante el Comité de Asuntos Económicos del parlamento israelí (Knesset) es diáfana según la traducción del periódico que, a mi vez, no traduzco: "Branding the airport with the letters symbolizing the capital of Israel will put Jerusalem at the center and accelerate tourism to the capital".
Sin irme tan lejos, el ayuntamiento de Elche, provincia de Alicante (nótese), España, promovió el cambio del nombre del Aeropuerto conocido como "El Altet" (por estar en dicha pedanía el dicho aeropuerto) y que dejara de ser Aeropuerto de Alicante y pasase a ser Aeropuerto de Alicante-Elche. El código IATA supongo que seguirá siendo ALC y, aunque parezca mentira, el cambio de nombre ha costado dinero público. 
No sé si el cambio propuesto de Jerusalén correrá la misma suerte: que se lleve a cabo y que cueste dinero público... por motivos que se me escapan. 
El aeropuerto de Barcelona es "de Barcelona - El Prat" o "de El Prat - Barcelona", código BCN. Habrá que ver qué pasa.
Lo que ha pasado con el de "Madrid - Barajas" (MAD, que no es mal código para quien sepa inglés), es que se le ha cambiado el nombre y ahora es "Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid - Barajas". Supongo que también habrá costado dinero tal cambio y entiendo que el partido conservador que ha decidido tal cambio se lava la cara del maltrato político (compartido con la oposición socialista actual) que infligió al fallecido presidente centrista.
¿Qué cambia cambiando el nombre? Por lo menos, el alcalde jerosolimitano quiere cambiar el código. Es más barato. Pero es propio igualmente del pensamiento mágico pensar que cambiar el nombre significa cambiar la realidad.