miércoles, 30 de abril de 2014

La calle de Wall Street

A nadie se le ocurre decir tamaña incorrección, pero tampoco se le ocurre a nadie traducir por “Calle del Muro”, que es, como se sabe, lo que significa Wall Street, permitiendo así juegos de palabras en inglés sobre la “caída del Muro” (soviético, Berlín 1989) y la “caída de la Calle del Muro” (capitalista, Nueva York 2008, tal vez 2007). Es igualmente incorrecto (y eso sí que lo he escuchado) decir “corriente del Gulf Stream”, ya que “stream” es “corriente”, la “corriente del Golfo”, y el dicho se convierte en un caso de albarda sobre albarda o, si se prefiere, de pleonasmo.
Pero obsérvese que he dicho “Nueva York” y no “New York” que es el nombre que se le da en los Estados Unidos. Normal. Es lo que aconsejaría el Diccionario Panhispánico de Dudas... para Nueva York, pero no para toda la toponimia mundial, a la que aplica reglas muy diferentes según los casos. Por ejemplo, a Gdansk (con acento en la n, en polaco) prefiere llamarla con ese nombre y no con el alemán, Danzig o Dantzig, con alivio, supongo, de los polacos de mi edad que recuerdan que ahí empezó la invasión alemana. De hecho, un viejo amigo polaco se envaró cuando una colega alemana le dijo en inglés y en un “coffee break” (perdóneseme el anglicismo) que había llegado a Varsovia entrando desde “Dantzig”. Se dio cuenta y rectificó: “Gdansk, perdón, Gdansk”. Acéptense, pues, los nombres locales.
Con ese principio, habría que decir New York. Pero hay más casos en los que se incumple. Pekín, por ejemplo, los locales prefieren llamarlo Beijing. También por cuestiones históricas: Pekín les suena a colonialista y prefieren la transcripción Beijing que, dicen, es más acorde con el modo de pronunciarlo en mandarín. Sin embargo, el Diccionario prefiere el “nombre tradicional en español”. Pekín. Y algo parecido sucede con Bombay, la “forma tradicional española”, “aunque actualmente la denominación oficial de esta ciudad ha adoptado la forma local Mumbay”, Los nombres locales, pues, no hay por qué aceptarlos. Eso sí, “aunque la forma tradicional española del nombre de esta ciudad de los Países Bajos es Mastrique, hoy se emplea la forma neerlandesa Maastricht”. En cambio, “no hay razón para sustituir como nombre del país el topónimo tradicional Malasia por la forma original Malaysia, ni por su hispanización Malaisia”. Justo lo opuesto que con Maastricht, pero en la dirección de lo preceptivo con Nueva York. En este último asunto, sería excesivamente pedante escribir, en un texto castellano, New York y solo se aceptaría un “of course” en tono festivo e irónico, no en serio.
Las diferencias de trato a los topónimos, ¿se basan en la lingüística? No, claro. Es política, ideología o uso generalizado lo que prima, según los contextos. O una mezcla de ambos cuando pasamos a la “antigua área de la peseta” también llamada España, Reino de España, Estado Español o “este país”. El mejor ejemplo de esa mezcla es Lérida, “nombre tradicional en lengua castellana de la provincia y ciudad de Cataluña cuyo nombre en catalán en Lleida. Salvo en textos oficiales, donde es preceptivo usar el topónimo catalán como único nombre oficial aprobado por las Cortes españolas, en textos escritos en castellano debe empelarse el topónimo castellano”... cosa que no se hace en muchos casos en los que, por compensar los años de castellanización, se subraya el topònimo catalán... como también sucede en la Comunidad Valenciana, dicho sea de paso.
Entiendo que es difícil llegar a una regla general. De joven, viví un par de años en Barcelona, en la calle Gerona, esquina Diputación, según rezaban los rótulos del callejero visible. Ahora son Girona y Diputació, claro. En aquel piso de estudiantes los había tanto de habla catalana como castellana, extranjeros incluso, algunos bolivianos para más señas. En castellano se usaban los nombres castellanos y en catalán los catalanes. No había más problema más allá de elegir en qué lengua se iba a hablar con cada cual. Es una regla interesante: los topónimos se usan en la legua que se esté usando y que es la del Diccionario para Lérida (pero no para Maastricht). Eso sí: había un caso en que la incumplíamos los catalanohablantes cuando nos referíamos a la vecina avenida: nunca la llamábamos Avenida de “Josep Antoni” sino de “José Antonio” (Primo de Rivera, of course, hoy Gran Via de les Corts Catalanes).
Comunitat para Comunidad y Universitat para Universidad, como suele hacerse escribiendo en castellano, es otra historia. Solo importan las palabras: lo demás es charlatanería.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Pena de muerte equivocada

En este texto hay un enlace a un estudio publicado sobre las penas de muerte en los Estados Unidos. El dato más impresionante es el de posibles penas a inocentes. Un cuatro por ciento del total. De la farramalla de cifras, no me queda claro el porcentaje que, de ellos, fueron finalmente ejecutados, ya que hay numerosos casos de haber sido exonerados o que han visto la pena transformada en cadena perpetua. No importa. Incluso el porcentaje de error que daba el juez Scalia (0,027) es suficiente para pensar que no es la pena adecuada incluso para los delitos peores. La vida de cualquier persona es sagrada.
Otra cosa es este penoso asunto del condenado a muerte (negro, por supuesto) al que se intentaba "ajusticiar" y, resultando difícil de conseguirlo, ha terminado muriendo de ataque al corazón.

martes, 29 de abril de 2014

Atrapados (y 2)

Un texto interesante sobre las opciones ante las elecciones inmediatas en la Union Europea. Constata el predominio de lo que llama "la derecha" e igualmente el auge de la extrema derecha. Constata igualmente las divisiones dentro de la (verdadera) "izquierda" y lo irreal pero interesante (sic!) de algunas de sus propuestas. Un exceso de "debería ser" (pensamiento normativo, aceptable), pero que no impide valorar el levantar acta de lo que sucede o puede suceder y de las opciones (no solo para la -verdadera- izquierda) que se abren. Desde el proceso constituyente (poco probable, por no decir poco posible) hasta las cuestiones relacionadas con el euro.

lunes, 28 de abril de 2014

Una buena noticia

La da el Financial Times: los mayores responsables del problema mediambiental mundial, es decir, la China y los Estados Unidos, parecen estar a punto de ponerse de acuerdo para limitar sus emisiones. Hasta ahora, la culpa del riesgo de suicidio colectivo no era del modesto consumidor que no pone sus basuras en el contenedor apropiado, sino los malos comportamientos de estos dos, causante de un porcentaje superior al 50 % de las emisiones mundiales. Ellos, igualmente, eran los responsables de boicotear deciones en las cumbres sobre el mediamente que pudieran poner remedio a tal riesgo, para algunos desesperado. Buena noticia, pues. Ahora falta que "perro muerda a hombre" y se produzca lo inesperado: que lleguen a un acuerdo decente y que lo practiquen.

sábado, 26 de abril de 2014

Mapas entretenidos

Son mapas políticos de Europa desde el comienzo de esta era (año 1) hasta nuestros días (Gracias, David, por enviármelos). Permiten algunos comentarios:
1. no hay nada eterno ni fronteras para siempre. Con el inri de que esas fronteras tampoco es que estuviesen muy claras para sus habitantes.
2. las fronteras no tienen nada que ver con las lenguas y las "naciones" o los "pueblos". La política nunca ha entendido de esas cosas aunque sí ha habido imposición de lenguas aunque no fuese más que para que "los de abajo" entendiesen los edictos de "los de arriba" (la solución china de una lengua escrita igual para todos aunque, hablando, no se entendiesen entre sí es particularmente inteligente desde el punto de vista del emperador y sus mandarines).
3. muchos cambios de fronteras se deben a conquistas, anexiones, repartos o herencias en manos de los gobernantes (durante siglos, reyes o emperadores por la gracia de Dios o, directamente, dioses -que se lo digan a Julio César). Nada que tenga que ver con identidades, esencias nacionales, raíces y demás.
4. los habitantes de la Península Ibérica harán bien viendo cómo han ido cambiando las fronteras. En particular, obsérvese cómo los Pirineos no siempre han sido una frontera "natural" para la política. El mar es otra cosa, pero tampoco tanto si se ven algunas expansiones como la aragonesa (con los "catalanes") y todo aquello con Roger de Lauria (Lluria) o Roger de Flor (Blume).
5. el caso de la península de Crimea también tiene interés por sus cambios.
Moraleja: el pasado sirve para legitimar cualquier cosa y su contraria, según convenga y una vez aplicada la "tolette historique" (borrar lo que no conviene o exaltar -o inventar- lo que conviene). El presente es lo que cuenta y no precisamente con un estoico (e interesado en su escritura original) carpe diem. El que manda, manda. Y el que le disputa el poder es porque también quiere mandar. En la actualidad, unos y otros, por el bien del pueblo, la nación o la patria, según haga falta para la retórica de la legitimación. Los muertos, que los pongan "los de abajo". Por lo menos, en otros tiempos a esos de abajo les daban tierras en las conquistas.

Hacia la oligarquía (y 2)

Mi padre, aunque franquista, era muy crítico con el franquismo. Tres cosas le sacaban de quicio desde que tuve uso de razón, allá por los años 50, a saber: los fraudes (a él le enfurecía que en las lecherías -que entonces todavía las había- se mezclase agua con la leche, cosa que le constaba empíricamente), la corrupción (desde el estraperlo a Matesa) y el clientelismo (lo que él llamaba "los paniaguados").  No se puede decir que aquello fuese, precisamente, una democracia, y el tipo de oligarquía que gestionaba el país era una compleja mezcla de "apparatchiks", nuevos ricos y ricos de toda la vida. Interesantes los primeros, algunos de los cuales venían del sector más "rojinegro" de la Falange, otros eran oportunistas que se subían al carro del vencedor (corrían en apoyo el vencedor... para conseguir bienes de todo tipo) y los había sencillamente fascistas o fascistoides, brazo en alto, y obispos nacionalcatólicos que, brazo en alto también, hacían entrar a Franco bajo palio en sus catedrales. Se produjeron algunas nacionalizaciones (y se creó el INI), se fueron introduciendo elementos tímidos del Estado del Bienestar (Solís, "la sonrisa del régimen", o Girón, no recuerdo bien), se redujo la miseria en que había quedado España después de su última Guerra Civil, apareció una tímida clase media, hubo Planes de Desarrollo (promovidos por católicos muy practicantes: miembros del Opus Dei) y se redujo la población activa en la agricultura mientras aumentaba en la industria y, sobre todo, en servicios. Repito: no era una democracia aunque se autodenominase tal ("democracia orgánica" para más señas), la represión al principio fue muy dura, siendo sustituida paulatinamente por "aparatos ideológicos" (la violencia simbólica o cultural es más eficiente que la violencia directa para gestionar la violencia estructural). Partido único irrelevante excepto para ascender en la jerarquía (que se lo digan a Adolfo Suárez q.e.p.d.), corporatismo (familia, municipio y sindicatos -verticales, por supuesto-) y panem et circenses. Incluso los críticos como mi padre terminaban siendo franquistas al comparar los logros del régimen, por muy escasos que fuesen, con los horrores de la guerra y de la primera post-guerra: demasiados muertos, demasiada violencia en los pueblos de uno y otro bando. Aunque ahora España esté llena de ancianos "demócratas de toda la vida", el caso fue que el régimen gozó de un apoyo popular innegable, aunque hubiese oposición clandestina, minoritaria e infiltrada por el régimen.
Aunque no tiene sentido (y es muy frecuente) argumentar con ejemplos, el caso es que me he tenido que acordar de aquella mi infancia y lo que encontré a mi regreso a España en el tardofranquismo, al plantearme los ejemplos de países en los que, a diferencia de lo que comentaba ayer, se está reduciendo la desigualdad sin que ello signifique una mejora de sus condiciones democráticas. Pienso, antes que nada, en el Ecuador y algunos curiosos paralelismos con lo que recuerdo. Ayer, tal vez en sospechosa coincidencia con la visita a España del presidente Correa, había, en el periódico en el que publico regularmente, un artículo recogiendo los éxitos del nuevo régimen en dicho país. Algunos datos los conocía: reducción de la pobreza y de la desigualdad, aumento del gasto social y en educación y, algo menos, en sanidad, apoyo al presidente Correa. No voy a hacer un juicio general sobre el régimen ni voy a volver al asunto del Yasuni ITT y al modo con que la Comisión Nacional Electoral ha tratado la recogida de firmas de los Yasunidos pidiendo un referéndum al respecto. Lo que me interesa ahora es la cuestión de la democracia y la oligarquía. Porque las formalidades democráticas se mantienen. Al mismo nivel en que podría estar haciéndose en España o en los Estados Unidos. Pero la "oligarquización" me parece igualmente clara, con algunas lecciones generalizables.
1. "Los de arriba" no tienen por qué ser necesaria o únicamente los "ricos". Las camarillas, los "appararchiks" forman igualmente parte de dicho conjunto.
2. La desigualdad (de renta) es un indicador importante, pero puede ser engañoso si oculta la desigualdad de poder, que ya no es una variable continua sino discontinua. Renta se puede tener más o menos, a lo largo de una línea que va del cero al infinito (o casi). Poder, en cambio, se tiene o no se tiene (como el embarazo), aunque los que lo tienen pueden diferenciarse por jerarquías (alguien manda sobre alguien... que también tiene poder).
3. Una reducción en la desigualdad de renta (medida por el habitual índice de Gini, como es el caso del Ecuador) puede ir acompañada de un aumento de la distancia entre los que tienen poder y los que no tienen.
4. Las tendencias oligárquicas no-democráticas pueden mantenerse en condiciones formalmente democráticas mediante varios instrumentos: "masaje" publicitario (las "sabatinas", la reducción de libertad de prensa,), presentación de enemigos internos y externos (quintacolumnistas, "terroristas", ecologistas infantiles o el imperio), prácticas de prestidigitación. Esto último consiste en movilizar a la opinión pública por un asunto intrascendente pero candente en el contexto de la "revolución ciudadana" mientras se toman decisiones de tapadillo en asuntos que sí son importantes y trascendentes.
No conozco los datos sobre desigualdad en Bolivia o Venezuela. Puedo suponer que está disminuyendo, cosa que no sucede con Argentina o Brasil y, probablemente, en el Perú o México. Chile, país desigual en renta desde hace mucho, es el que menos encaja en estas consideraciones. Pero los dos primeros, sí. Los otros, van el capítulo indicado ayer.
Y, por hoy, nada más.

viernes, 25 de abril de 2014

Hacia la oligarquía

Aristóteles tenía sus ideas sobre la evolución posible de un sistema democrático. Su base empírica no era muy amplia y sus razonamientos eran discutibles no por su aplicación primorosa de las reglas del silogismo sino por sus presupuestos o los axiomas de los que partía. 
Oigo por la radio (pero no encuentro la fuente) que el crecimiento del PIB alemán se hace en un contexto de aumento del número de pobres y de ricos, es decir, de un aumento de la desigualdad.
Leo aquí la tendencia en los Estados Unidos hacia la oligarquía. Datos abundantes, más que los que tenía Aristóteles, y axiomas igualmente discutibles -no tiene sentido discutir sobre ideologías ya que se basan en principios no demostrables: la mía también-. 
Y no puedo menos que recordar el informe de la OIT (Tendencias mundiales del empleo 2014) con un subtítulo que encaja con lo dicho: ¿Hacia una recuperación sin creación de empleos?
Mi razonamiento sería el siguiente: la tendencia hacia la desigualdad en el sistema mundial y dentro de sus componentes es constatable (no he leído el libro de Piketty: se publicó en francés, pero los comentarios, desde Forbes al último currito, pasando por la entrevista en Foreign Affairs, son en inglés. Aquí en vivo con Krugman y Stiglitz. Y aquí sus diapositivas). El aumento de la desigualdad es un factor que revierte las tendencias hacia la democratización. Ergo, la tendencia hacia la oligarquía inter e intra-estatal tendría que estar creciendo igualmente.
Y ahora vienen las rebajas, necesarias cuando el silogismo es en tan rotundo. La desigualdad (diferencias en la posición en una escala, por ejemplo de renta personal intra-estatal o de PIB inter-estatal) no significa necesariamente conflicto entre los distantes. "Los de arriba" disponen de medios para conseguir que no se pase "de la desigualdad al conflicto" (ay, Pepo, cómo te recuerdo). Sin embargo el conflicto puede darse (y se da) dentro de "los de arriba" que quieren más o practican el "quítate tú, que me pongo yo". Este conflicto entre "los de arriba" puede mantener un sistema formalmente democrático sin mayores ajustes, siempre que el resultado de las votaciones no les perjudique como grupo. Para el sistema inter-estatal, la cosa cambia: no hay necesidad de mantener un sistema aparentemente democrático (ni la ONU lo es), así que lo que hay, contra todo derecho internacional -democracia es "imperio de la ley"-, es "orden de picoteo" en el que unos quieren más o practican un "quítate tú que me pongo yo" y otros prefieren ser el pececillo que se sitúa debajo del tiburón para comerse las migajas que caigan de sus dentelladas (¿España entrando en la guerra de Irak "bajo" los Estados Unidos?). 
Sí parece que hay una tendencia hacia la oligarquía dentro de los Estados, dada su desigualdad creciente. No parece que la oligarquía que existe a escala mundial vaya ni a aumentar ni, mucho menos, a disminuir. Como está, ya está bien. Y cuando el actual tiburón caiga, ya habrá otro dispuesto a ocupar su puesto. Así ha sido en este sistema en el que vive en mundo los últimos, por lo menos, 500 años.
Así lo veía Modelski en 1987:


Y así lo veía Wallerstein en 1984:


Ya me referí al tema (o a la tema) aquí a propósito de las divisas de reserva. No hay nada eterno, excepto la oligarquía como tal. Que se lo digan a los animales de la Rebelión en la granja.


jueves, 24 de abril de 2014

Buena pregunta

Se la hacen aqui: ¿es posible que crezcamos y, al mismo tiempo, produzcamos alimentos suficientes y sin petroleo? No es mala pregunta.

miércoles, 23 de abril de 2014

Que no se lo cuenten

Hace años, cuando el “periodo especial” tocaba a su fin, estuve un par de semanas en La Habana. Me dio tiempo para charlar con “apparatchiks” del Partido, con personas que solo hablaban cuando el coche estaba en marcha y las ventanillas subidas y con sectores que ni uno ni  otro. También pude escuchar, sin que se diesen cuenta, cómo un apparatchik reconvenía a un colega “tibio” por no defender suficientemente la Revolución. Las condiciones materiales no eran buenas y había abundantes indicadores de que había gente que lo estaba pasando mal: desde la hija de médico, antigua alumna mía, que me contaba sus problemas para acceder a medicamentos,  a los colegas que desaparecían a la hora del almuerzo para no ser invitados y no poder invitar a su vez. Todo ello al margen del negocio de las jineteras pululando por el hotel y el abuso de turistas comprando “amor” por víveres o jabón. Aquel periodo especial fue fruto no tanto del bloqueo estadounidense sino, sobre todo, del hundimiento de la URSS y su fraternal comercio con la Isla, fin de las subvenciones soviéticas y agudización de la escasa ética del trabajo local. Claro que no todo era negativo y que había y hay muchas cosas positivas, sobre todo si se compara con países cercanos geográficamente. Más ahora, una vez superado el periodo especial y entrado en otro tipo de dinámica, de la que no voy a hablar.
Sí quiero hacerlo de la conversación, a mi regreso y en el contexto distendido de una granja en el Yorkshire, con un miembro del ala izquierda del laborismo inglés que también había visitado Cuba, invitado en su caso por el Partido cubano. Tal vez yo podía entender de qué me estaba hablando, pero era obvio que él no entendía de qué país hablaba yo: lo que él había visto, de mano de los “apparatchiks”, era algo totalmente diferente. Dificultades, sí. Pero mínimas. Es la primera forma de engañarse creyendo que lo que uno ve es lo “real”.
La otra es la del dicho que tantas veces he citado de “arrimar el ascua a su sardina”. Ascua de los datos, sardina ideológica. Está pasando con Venezuela o, si se prefiere, con Crimea-Ucrania, por no volver al cansino tema de Barcelona-Madrid (y no Cataluña-España). Pero hay más. Se trata de un artículo que publicó Mark Weisbrot en The Guardian. En él, el periodista relataba su viaje a Venezuela donde esperaba encontrar el caos, desorden, confrontación y violencia de la que hablan los periódicos y reflejan las televisiones... para encontrarse con que esos problemas estaban muy, pero que muy localizados no solo socialmente (se trataba de clases medias) sino geográficamente (en sitios muy concretos mientras en el resto de la ciudad y de las ciudades la tranquilidad era absoluta). Junto a eso, constatación de que el desabastecimiento también estaba muy localizado, aunque, eso sí, ninguna referencia a la inflación ya que no es algo observable por mucho que te fijes. Leí su narración para caer en el titular de El País que decía, en primera página, “La protesta en la calle desborda a la oposición en Venezuela”. Entendí que, siendo clases medias y con mayor acceso a internet, las convocatorias por redes sociales podían estar escapándose de las manos de los líderes políticos dispuestos a utilizar la confrontación en un sentido o en otro.
No es que Weisbrot demostrara una ideología (o unas simpatías) y El País otra opuesta y una antipatía hacia el gobierno de Maduro. Probablemente, así era. Pero lo curioso es que uno puede creer que ha “visto” la realidad y lo que ha percibido es solo una parte de la misma. Obvio: no podemos hacer un mapa a escala 1:1 y siempre escogemos o por simpatías o ideología o, sencillamente, porque desde nuestra situación solo podemos ver una parte de lo que está sucediendo y no todo. 
Este caso venezolano me ha hecho recordar el interés de una colega donostiarra, cuando ETA estaba todavía activa, algunos de mis amigos iban con guardaespaldas (con uno, en un caso; con dos en otro), otros amigos intentaban hacerme entender cuál era el planteamiento abertzale y, encima, otros, situados entre los dos anteriores, procuraban hacerme entender sus problemas con sus hijos adolescentes o pre-juveniles. En aquellas épocas, las noticias sobre el País Vasco eran las de la violencia, la kale borroka y la amenaza de ETA en forma de atentados. Mi colega quería que viese que la “realidad” era algo más. Y tenía razón: había más.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Para el caso de Ucrania y como lo que cuentan puede ser interesado, ver aquí)

Violencia multiétnica

En Sudán del Sur, el joven país africano, se están produciendo masacres que recuerdan las sucedidas en Ruanda hace 20 años. Viendo un par de reportajes (aquí y aquí) , estos son mis comentarios o, más bien, mis curiosidades.
1. La primera es obvia: a qué puede deberse la fascinación por la violencia que muestran los reportajes. Tal vez suponen que eso es lo que le interesa al lector, que, enternecido, constatará que él (o ella) vive en el mejor de los mundos posibles: todo es comparar. Y tal vez eso es lo que hace noticia, aunque no sea un "hombre muerde a perro", sino matanzas más o menos indiscriminadas.
2. La segunda me ha saltado de repente: el presidente del país pertenecía a un grupo étnico y el vicepresidente a otro. Pero se pelearon y ahí parece que se inicia la violencia más extrema. En otras palabras, hay grupos diferenciados por la cultura (sea lengua, religión, costumbres, medio de subsistencia mayoritario, rural-urbano, hasta "raza" si hace falta -es decir, características externas a las que la cultura atribuye un determinado sentido de pertenencia sin que dichas características sean tan determinantes con los que no las tienen pero sí son clasificados de tales-). Esos grupos generan lealtades y jerarquías (hay quien manda, de una forma u otra). Y cuando esas jerarquías se pelean, son capaces de mover al resto del grupo hacia el enfrentamiento. En otras palabras, que la "causa" de la violencia no es la diferencia étnica sino el conflicto político que usa de la diferencia para lograr mejores posiciones (de los líderes) en el conjunto. Sería, por tanto, un conflicto político y no un conflicto étnico (no confundir al causa con el instrumento).
3. "Cherchez le pétrole". Antes era "cherchez la femme". Ahora es, ante situaciones como las descritas en aquellos reportajes, "busquen el petróleo". Porque lo hay, porque es un bien demasiado estratégico como para olvidarlo, porque produce ricas plusvalías a quienes lo controlen (no a todo el grupo étnico, sino, sobre todo, a "los de arriba") y porque...4
4. Lo de Ruanda no podía entenderse sin recurrir a potencias exteriores que intervinieron de diversas formas (mirando a otro lado -que es una forma importante- o participando en azuzar e instigar a las partes a usar de la violencia). Me gustaría saber quiénes están participando desde fuera en esta, buscando beneficios futuros (¿petróleo? ¿geopolítica africana?).

Estados multiétnicos

También llamados "plurinacionales" y, en ambos casos, con problemas a la hora de definir que es etnia y qué es nación. Si lo que se toma como indicador es la lengua materna de sus habitantes, lo habitual en este mundo es encontrar Estados "multi-lingüísticos". Monolingües hay muy pocos. Tal vez Uruguay, Portugal, Dinamarca, Japón, Islandia. Y aun así, habrá ciudadanos uruguayos que reivindicarán su pertenencia étnica diferencia a la mayoritaria (con una referencia a Salsipuedes) y, en el Japón, los okinawenses podrán decir algo parecido, y no digamos los burakumin. Portugal tiene inmigrantes, originarios en algunos casos de las antiguas colonias africanas y asiáticas. No se me ocurre cómo relativizar Dinamarca e Islandia, pero seguro que alguien sí sabe cómo hacerlo. Total, que, usando varios indicadores según convenga, los Estados uni-nacionales o uni-étnicos son una excepción muy rara.
Pienso en Ucrania y la tendencia a achacar una de las causas de los enfrentamientos a la diversidad lingüístico-étnica. También se podía haber hecho en Sri Lamka (tamiles y cingaleses). Sin embargo, no creo que la diversidad sea la causa sino el modo con que se utiliza, la composición social de cada grupo, la existencia de movimientos que utilicen la bandera de la diferencia para conseguir otros objetivos, en definitiva la utilización del sentimiento de identidad para alcanzar otros fines que no son precisamente los de salvaguardar la identidad. 
Los estados pluralistas no son la excepción sino la regla. Que en unos la cosa se lleve con tranquilidad (Suiza) o con violencia (en su día Sri Lanka) no puede atribuirse, como digo, al carácter multiétnico del Estado. Prácticamente todos lo son y no en todos hay desigualdad, conflicto o violencia. Se puede reprimir, distraer, sublimar, negociar, trascender, reducir, hasta minimizar la cuestión. O se puede maltratar. O se puede manipular desde fuera o desde dentro. Pero es un medio. No un fin.

martes, 22 de abril de 2014

Entrevista con Enric Duran

Está aquí, llevada a cabo por skype desde un lugar indeterminado. A disfrutar, el vídeo final, en catalán con subtítulos en inglés.

Hambre

Dos gráficos sugestivos sobre el hambre, etiquetado como "incapacidad de conseguir alimento", en algunos países y que he encontrado aquí, que cita a Bloomberg y la OCDE. El de la izquierda es el de aumento o disminución (en puntos percentuales) y el de la derecha es el de la incidencia de tal problema:
WorldHunger
Algunas observaciones sobre este problemático indicador:
1. no todo va mal en el Reino Unido. Porcentajes relativamente bajos y reducción de la "subnutrición" en los años de la "crisis".
2. no puede decirse lo mismo de los Estados Unidos: porcentaje alto e incremento del problema.
3. los grupos menos afectados son los "sospechosos habituales": los centroeuropeos y, sobre todo, los nórdicos (Finlandia es un poco especial: porcentaje bajo pero incremento relativamente alto).

lunes, 21 de abril de 2014

Hacerse rico

Una lista, con abundantes enlaces informativos, de las formas de hacerse rico que poco tienen que ver con lo que el articulista llama "mito de la meritocracia". Solo una salvedad: el paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero explica el por qué de algunos elementos de la lista que, probablemente, no fueron aplicables en la etapa anterior.

Dejar de leer

Lector empedernido, suelo tener tres razones, por lo menos, para dejar de leer un artículo, aunque los motivos, como se verá, son muy variados
1. Ya me referido al tema en otras ocasiones, aunque no siempre lo aplico a rajatabla (ejemplo: lo que publiqué aquí sobre 'argumentar insultando", para lo cual tuve que olvidarme de esta primera razón). Me refiero a que, por lo general, dejo de leer el artículo en cuestión al primer insulto que encuentro. Me da la talla del mismo y creo que no vale la pena seguir con él. Hice lo contrario en aquel artículo, pero es que quería dar ejemplos extremos de tales prácticas que sé que a otros gustan, y buscan a radiopredicadores que practiquen el insulto como norma. Pero a mí no me van: en la radio, al primer insulto cambio de emisora. Entiendo a los que echan mano del insulto, pero  no es forma de informar, sino de descargar la agresividad. Los psicólogos lo saben: la frustración genera agresividad y la agresividad busca objetos en los que descargarse, aunque sea verbalmente.
2. Una segunda razón para dejar de leer un artículo es el uso indefinido del impersonal 'se' y del 'ellos' todavía más indefinido. Se trata de frases como  'lo que se nos quiere inculcar', 'se nos dice' y similares que vienen bien para las teorías de la conspiración, pero que no añaden conocimiento aunque el lector crea lo contrario.  'Ellos' se refiere a un enemigo difuso y escondido que trama en la sombra y que, evidentemente, el autor desconoce aunque se los imagine. Frase encontrada hace poco y que hizo que me dejara de interesar el texto: "Se teme que Venezuela sea referente de un modelo distinto". El autor intentaba convencer al lector de que lo que estaba sucediendo en dicho país era efecto de una conjura, complot o conspiración cuyo motivo era el señalado en la frase que cito: "se teme etc.". Quién sea ese "se" que tanto teme, es algo que se deja para el ya convencido. Puedo sospechar de quién sospecha ese autor: del "imperio", que tampoco es que añada mucha información sabiendo las diferencias internas del "imperio" (que supongo se refiere a los Estados Unidos). Prefiero, claro está, análisis sobre los conflictos internos entre actores políticos varios (incluyendo a miembros del gobierno Obama enfrentados entre sí en lo ideológico) y su relación con los medios y la opinión pública del país a estos genéricos "se", "ellos" y, sí, el "imperio".

3. Dejo de leer un artículo al segundo 'deber ser'  con frases como 'lo que se debe hacer'' sin decir cómo y por quién, 'lo que debemos hacer' sin decir quiénes somos esos 'nosotros'. La gratificación que producen estas frases puede ser de autocomplacencia ya que, identificados con su autor o autora, sentimos que la Razón está con nosotros: la Verdad, el Bien y la Belleza están de nuestro lado.
¿Que por qué actúo de esa forma? Pues porque mis frustraciones políticas, sociales y económicas, mi desorientación en un mundo complicado y en cambio acelerado y mi necesidad de orientación en el mapamundi no las soluciono de esa forma que poco tiene que ver con mi pasión por la lectura de periódicos a la busca de contrastar información y de entretenerme mientras tomo el café matutino o el almuerzo a media mañana. Sencillamente, los insultos, los indefinidos y las exhortaciones a ser buenos no me sirven. Si a usted sí, eso que se ha ganado.

miércoles, 16 de abril de 2014

Argumentar insultando

El secreto está en los adjetivos, aunque muchas veces también los sustantivos trasmiten argumentos. Lo primero que encuentro es esta cita: “El recurso al insulto contra quien discrepa es la mejor prueba del irracionalismo” (Antonio Elorza, sobre Cataluña). Eso también. Pero antes había leído: “La prostitución de las palabras, como señaló Orwell, es la primera proeza de todo Gobierno de vocación totalitaria” (Mario Vargas Llosa, sobre Venezuela). Tal vez sea así, pero, me parece,  no solo puede ser propio de “todo Gobierno”. También puede ser “proeza” del pensamiento “de vocación totalitaria”, venga de donde venga, y no solo de los objetos del discurso, sea el que sea, Cataluña o Venezuela.
El caso de Venezuela me preocupa personalmente. Tengo amigos allá y en todo el espectro ideológico, lo cual hace todavía más complicado aclararme con lo que está sucediendo realmente ya que cada cual procederá a arrimar convenientemente el ascua del dato a su sardina ideológica. Eso lo doy por descontado, así que procuro separar las voces de los ecos intentando, inútilmente, entender la situación. En cambio, lo que me resulta particularmente inútil para mi objetivo de comprensión son las salidas de tono en forma de insultos. Las comprendo, claro. Es una forma como cualquier otra de descargar adrenalina, pero, a lo que sé, acaban dando gato por liebre.
Obsérvense los adjetivos usados en la siguiente lista que reproduzco por orden de aparición: “Asfixia sistemática de la libertad de impresión”; “empresarios adictos”; “catastrófica situación económica del país”; “descarnada y trágica situación”; “intervencionismo sistemático”; “burocratización cancerosa”; “pavorosa situación”; “medidas populistas”; “infeliz pueblo venezolano”. Nada se prueba, pero sí se cualifica y se evalúa.
No sé si se trata, como diría otro autor en la misma dirección que Vargas Llosa, de “arteras soflamas”, “sandeces intencionadas”, “estupidez infinita”, “mostrenca y pedestre”  o “estulto silencio”. Parece que no. Pero la ayuda para aclararse en el galimatías de la información en torno al asunto no es mucha. Como tampoco el “izquierdistas/ecologistas infantiles” que utiliza el presidente Correa para zanjar autorizadamente sus diferencias con quienes parecen estar teniendo motivos.
Hay muertos y heridos en Venezuela que cada una de las varias (no solo dos) posibilidades de enfocar el tema verá de forma diferente si se trata de nuestros muertos o sus muertos. Pase. Pero calificarlos de una forma u otra no sirve de mucho.
Vayamos, entonces, a un artículo publicado el mismo día que el de Elorza. En él se arremete contra Hans Dieterich, un intelectual que ha estado muy presente en los asuntos de la zona, uno de los más activos en la elaboración de lo que se llamó, en su momento (ahora un tanto de capa caída como retórica), “socialismo del siglo XXI” con Chávez a la cabeza. Pero resulta que Dieterich, después de haber apoyado al chavismo de Chávez, ahora, con Maduro, expone sus distancias e intenta enumerar los fallos del sistema y de sus prácticas. Este nuevo artículo arremete contra tales distancias y enumeraciones críticas e intenta desmontarlas, terminando su artículo con un “Dieterich  puede tener alguna relevancia para algunos, pero no para los revolucionarios que conocen sus sórdidas intenciones como intrigante, manipulador, especulador ideológico e instrumento de divisiones. De sus ideas sobre el Socialismo del Siglo XXI solo le queda una triste fachada de guarimbero trasnochado”. Creo que puede ser un ejemplo de argumento mediante insultos. ¿Ayuda a posicionarse? No creo: convence a los convencidos. ¿Aporta información clarificadora? Tal vez en el resto del artículo, sí aunque discutible, pero no en esta traca final. Pero así es la lucha “revolucionaria” como también es así la lucha reaccionaria. Obviar en la “lucha”  que “la verdad os hará libres” es pasar de una opresión a otra. Otros (los nazis) dijeron que lo que hacía libres era el trabajo (en los campos de concentración).
Hay un elemento que explica esta forma de argumentar: la psicología del ex y frente al ex. En muchos grupos humanos se rechaza con más virulencia lo que pueda decir un ex-miembro que lo que digan los extremos contrarios. Igualmente, los ex-miembros tienden, como norma general con honrosas excepciones, a expresar actitudes negativas hacia el grupo al que pertenecieron. Creo que ahí reside una de las posibles explicaciones del insulto contra el antiguo miembro del propio grupo y la agresividad del que ha sido miembro de un grupo hacia este otro grupo. Podrán descargar adrenalina, pero no aportan información (ni entretienen) y, en cualquier caso, no constituyen un paso importante hacia la libertad. Importante, importante, tampoco los que lo evitan cuidadosamente.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante- como continuación de lo publicado aquí anteayer)

Atrapados

Me he referido en otras ocasiones a lo que parece estar sucediendo con el mediambiente. Por un lado, y el IPCC lo ha vuelto a poner de relieve, tenemos la necesidad, para la especie humana, de tomar decisiones sobre el clima, las emisiones y el calentamiento mundial ya que, de lo contrario, el efecto puede ser catastrófico. Pero, por otro lado, empresas y políticos, pensando en el corto plazo, no ven cómo tomar esas decisiones que, desde la perspectiva del largo plazo, tendrían que ser ineludibles. Total, que los que tendrían que tomar decisiones importantes no lo hacen... ¡porque no pueden! No es que no quieran. Es que las reglas del juego al que están jugando, las del beneficio y el poder, no lo permiten. Es como pretender que digan "jaque al rey" cuando a lo que están jugando es al bridge.
Ahora encuentro algo parecido, pero en el terreno de la desigualdad. Instituciones tan poco sospechosas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han advertido de los riesgos importantes que conlleva el aumento de la distancia entre "ricos" y "pobres" (sean países o grupos sociales) o, en general, entre "los de arriba" y "los de abajo". Sin embargo, los que pueden tomar decisiones al respecto (otra cosa es los que podrían protestar y los que protestan) no lo hacen y por las mismas razones que en el campo mediambiental. 
Si ambas no-decisiones llevan al colapso, lo verán las generaciones venideras, si no las actuales.
Cargados de razón, con esplendidas "narrativas" (la palabrita que se está importando al castellano desde el estadounidense) o con insultos a los contrarios, se puede salir a la calle a protestar. Como los que anteayer defendieron en España la III República sin pensar que, atrapados como estamos por las preferencias electorales, ello llevaría a la presidencia a personajes como Aznar, su esposa Botella o la insigne Esperanza. O González o Guerra. Pero no a Lara o a Maestro, que no tienen votos suficientes.. 
Es posiblemente el mayor argumento que se puede hacer en pro del reformismo.
A todo esto, ¿qué es lo que les/nos atrapa? El "sistema", claro, ese conjunto de reglas del juego que llamamos capitalismo.
Y es válido, como acabo de ver en el blog de Juan Torres, para "los de arriba" en general.

martes, 15 de abril de 2014

Morir por la Tierra

Este es el número de personas muertas por defender la Tierra, los derechos a la tierra y la protección del mediambiente, según Global Witness:
Y esta es su distribución geográfica según la dicha fuente, sumando esas fechas:
Supongo que es la forma de proteger el suicidio de la especie. Y no se olvide que las mayores agresiones mediambientales provienen de los países en los que no hay asesinatos de este tipo.


Frágil clase media

Es frase que toma el Financial Times para referirse a lo que la actual situación económica mundial podría producir en la tendencia reciente a la reducción de la pobreza mediante la inclusión en una emergente clase media. Los indicadores son discutibles (renta atribuible, paridad de poder adquisitivo y esas cosas), pero este es el gráfico para el mundo. "Los de arriba", como se ve, también habrían aumentado su porcentaje sobre el total. Las "clases medias" (los dos colores intermedios) lo habrían hecho igualmente mientras que "los de abajo", los pobres (en gris claro) son los que habrían disminuido. Pinchando arriba se ven también los gráficos de los países emergentes.

Pues bien. El punto del periódico (siguiendo datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional) es que ese aumento de "los de en medio" estaría siendo reducido (si no revertido) por culpa del estancamiento, desaceleración, ralentización, tasa reducida de crecimiento o como quiera llamarse. A escala mundial, es un signo más de aumento de la inestabilidad ya que una de sus funciones ha sido, precisamente, la de aportar un colchón entre "los de arriba" y "los de abajo". Mil millones de personas "en riesgo" (como dice el Financial Times) y sintiendo su fragilidad no son, guste o no guste, un factor de estabilidad. Ahora que entren los revolucionarios, los reformistas, los conservadores y los reaccionarios y que discutan entre ellos. Al final, los hechos serán tozudos. Como siempre.

lunes, 14 de abril de 2014

Reacción reaccionaria

Pasada la moda "progre", parece que entramos en la moda "carca" con algo en común: evitar hacer análisis concretos de situaciones concretas que haberlos haylos, pero son sepultados por la retórica de los de ahora como lo fueron por los de antes. 
Para evitar  caer en lo que pretendo describir, añadiré que progres y carcas siguen coexistiendo, pero que creo que son estos últimos los que tienen el viento a favor o, mejor, los que surfean con la ola. De hecho, encuentro mayor uso del insulto como argumento entre los carcas contra los progres que viceversa (aunque volveré a este tema en un par de días). "Izquierdista infantil" es lo más suave y me aparece desde diatribas de Rafael Correa, presidente ecuatoriano, hasta artículos en el periódico en el que escribo periódicamente. Pero no es todo.
Hacía tiempo que no leía lo de "menos Estado, más Mercado". En mi ingenuidad había creído que las "crisis" que padecemos nos habían vacunado contra tal eslogan, viendo cómo los que lo habían predicado corrían presurosos a cobijarse bajo las benévolas alas de Papá Estado, mostrando, una vez más, que se trataba de un Estado de Bienestar para Ricos que sólo se preocupará de los Pobres cuando estos pongan en dificultades el tren de vida de los Ricos (si, por exceso de Pobres, hay menos demanda de determinados bienes, no importa: hay más productos, en particular los financieros y "el que venga detrás, que arree".
En el mismo periódico he leído una ditirámbica defensa del "mercado libre" (no veo cómo encontrar el enlace) como la que se producía bajo la héjira del "menos estado, más mercado". La referencia a Adam Smith es obligada: oferta y demanda se encuentran gracias a la mano invisible y cualquier sistema alternativo será peor, como demuestra la China de la Revolución Cultural (no la actual, claro).
Voy a suponer que la mano invisible no son los "sentimientos morales" de los que hablaba Smith. Y voy a olvidar lo que él dijo sobre la legislación a favor de los obreros ('siempre justa y equitativa') y a favor de los patronos (no siempre positiva). Pero sí entraré a lo que Smith decía sobre la tendencia de los empresarios a alterar el precio de las cosas mediante acuerdos a puerta cerrada. Porque resulta que ese idílico "mercado libre" funciona "contra" las pequeñas y medianas empresas (y contra algunos más) pero no siempre entre las grandes. Y no siempre se aplica
Por ejemplo, en el sector financiero donde las denuncias tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea contra los grandes bancos indican que, por lo menos de vez en cuando, la supuesta "ley" de la oferta y la demanda no se aplica. En una página tan poco sospechosa como la del Banco Mundial se puede encontrar este trabajo  describiendo cómo se manipulan los tipos de cambio para beneficio propio.
Lo de oferta y demanda tampoco se aplica muchas veces en el sector de la energía desde la producción a la venta pasando por la distribución. Anecdótico pero sintomático: los precios en las gasolineras tienen poco que ver con dicha "ley" desde los acuerdos entre empresas a las misteriosas diferencias en los precios en las gasolineras entre lunes y viernes.
Encima, el "libre mercado", caso de existir -existe, sí, para las pequeñas y medianas empresas-, no soluciona, sino que agrava, el problema mediambiental al convertirlo en un "negocio floreciente" y no precisamente para las cooperativas.
No son argumentos contra el sistema capitalista, como suponen los que ahora lo publican. Se trata, sencillamente, de constataciones del modo en que funciona dicho sistema que, por cierto, abarcó en su lógica (la ley del valor, la búsqueda incesante del beneficio) a los llamados "sistemas comunistas", contra los que ahora se baten los que siguen atrapados en la lógica de la Guerra Fría USA-URSS que fue, aparentemente, entre sistemas, pero que realmente era entre potencias luchando por la hegemonía. Lógica que, equivocadamente, aplican a esta nueva Guerra Fría entre USA y Rusia con la Unión Europea haciendo de rehén en lo energético como lo fue en lo armamentístico en la Guerra Fría anterior y, en concreto, en la "crisis de los euromisiles".
Adivine quién ha dicho "tenemos que despedirnos del sistema económico actual". ¿Un antisistema? Y el que ha dicho que la civilización industrial (aka capitalismo) se encamina a un "colapso irreversible", ¿otro antisistema? En cambio, los "rojos" ya no hablan de la "crisis terminal del sistema". Eso lo dejan para los antisistema recién citados.
Esta moda "carca" incluye, junto a estas florecillas intelectuales, actitudes, retórica y comportamientos muy particulares contra los "antisistema" que ellos etiquetan como tales y se convierte en una forma más de no entender qué está sucediendo. Pero tampoco importa. El que tiene la sartén por le mango y el mango también tampoco tienen por qué entender el mundo. Les basta con transformarlo en beneficio propio. A insultos y bastonazos si hace falta. O ley y orden, si se prefiere algo más clásico.
(Añadido el 16: un "rojillo" estadounidense, que haberlos haylos, va más lejos y dice que el mercado no es la solución sino el problema. Exageradillo, aunque la situación que describe eriza los pelos)

domingo, 13 de abril de 2014

Se llama Dios

Se llama God, para ser exactos. No es el único en el mundo. Tengo un colega en Galicia que también se llama Dios (no God, sino Dios) y no le pasa nada. Pero a este que se llama God, todo le son problemas... en los Estados Unidos.
Con razón un viejo amigo al que siempre llamé Jesús, cuando tuvo que trabajar entrevistándose con gente muy diversa en los Estados Unidos dejó lo de Jesús y recurrió a su segundo nombre, Javier. Efectivamente, contestar con un "Jesús" cuando le preguntaban por su nombre podía ser fuente de problemas.
No es el caso de nombres curiosos: el cardenal filipino que se llama(ba) Sin, es decir, pecado. O el cirujano apellidado Carnicero. O cosas por el estilo. No. Se trata de rechazo cultural a determinados nombres precisamente por exceso de beatería.

sábado, 12 de abril de 2014

Brigadas internacionales

Conocer es comparar. Comparando, se es capaz de encontrar lo que tiene de específico un determinado asunto y, al mismo tiempo, encontrar preguntas sobre el caso que esté en cuestión gracias a lo que se observa en otros semejantes aunque no idénticos.
Lo que rápidamente se llama Al Qaeda (sin distinguir si son células propias, asociadas, franquiciadas o sencillamente auto-nombradas tales) puede entenderse mejor si, más allá de sus particularidades, se ve qué ha sucedido con otros brigadismos internacionales.
En este trabajo se lleva a cabo esa tarea a partir de la constatación de la cantidad de insurgencias que se han internacionalizado en los últimos dos siglos y la aportación de brigadas extranjeras a guerras civiles, casi por definición, locales. El caso de las Brigadas Internacionales en la última guerra civil española están en la lista, pero hay más. Afganistán, Irak o Siria son los más notables.

viernes, 11 de abril de 2014

Monarquías hereditarias

Casi por definición, todas lo son. Diferirán en quién hereda (si hijo o hija o pariente que el rey designe), pero al final, el sucesor (a título de Rey) hereda el cargo.
Hay formas parecidas, como la de Korea del Norte, donde tres generaciones de Kim se han sucedido como "queridos líderes" con poderes propios de las antiguas monarquías absolutas.
Y hay formas suaves, con el "dedazo" con que el líder saliente designa a quien le sucederá en el cargo (a título de presidente). En este caso, el sucesor tiene que pasar por las urnas y nada le garantiza, como le sucedió a Rajoy receptor del "dedazo" de Aznar, que las urnas le sean propicias.
Hay formas todavía más suaves. Cuando acabó el "reinado" de Bush II y antes de que empezaran las primaras para elegir a quien se enfrentaría a las elecciones presidenciales planteé los que serían mis candidatos a la "coreana": Jeb Bush y Hillary Clinton. Me equivoqué con Bush, pero no con Clinton, que sí concurrió a las primarias para perderlas ante Obama. Ahora, terminado el "reinado" de Obama, vuelve a plantearse la cuestión dinástica sensu lato y el hermanísimo (gobernador en el Estado cuyo tribunal superior dio la victoria Bush II) comienza a tantear la posibilidad de presentarse para el cargo de Bush III mientras Clinton hace lo propio. Los "progres" desdeñan a este Bush (aunque hay quien dice que es el inteligente de la familia) y los "carcas" lanzan contra Clinton los argumentos más "serios" que se les ocurre: sexo. Pero, sea como sea, la familia es la familia. 

jueves, 10 de abril de 2014

Divisas: no hay nada eterno

Un gráfico tomado de JPMorgan, a lo que dicen aquí a propósito de la entrada del yuan en la consideración de "divisa de reserva".
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De alguna forma, refleja la sucesión de potencias hegemónicas que lo han sido porque su divisa contaba o su divisa contaba porque eran potencia hegemónica. Pero también refleja que no hay nada eterno. En Flandes se puso el Sol, aquel Sol que no se ponía en los dominios de Felipe II. Y Britannia dejó de mandar sobre las olas. ¿Estados Unidos? Su decadencia viene anunciándose como el cuento de "que viene el lobo". Alguna vez será así, aunque tal vez yo ya no lo vea.

miércoles, 9 de abril de 2014

Dos tragedias

Estamos en el aniversario del genocidio perpetrado en Ruanda hace 20 años. Entre abril y junio de 1994 murieron entre 500.000 y un millón de personas, mayoritariamente tutsis, por el mero hecho de pertenecer al supuesto grupo étnico. Hace pocas semanas se ha abierto en París el juicio contra Pascal Simbikangwa, acusado de complicidad en tales actos y de crímenes contra la Humanidad.
El asunto no tendría que habernos tomado por sorpresa. No lo sabíamos, pero ahora se sabe que el gobierno belga avisó al de Estados Unidos y del Reino Unido y al secretariado de Naciones Unidas sobre la inminencia de tal masacre y estos miraron a otro lado. El caso fue, además, que las interpretaciones de los hechos fueron muchas veces simplistas y sesgadas. Algo así como ha sucedido con Ucrania.
En este último asunto, solo con el paso del tiempo los no especialistas hemos ido conociendo los detalles que daban cuenta del fondo: la presencia de tres comunidades (ucranianos, rusos y tártaros) con divisiones más políticas que étnicas; la economía (gas ruso para el país y para Europa que interesa a ambas partes vender y comprar respectivamente); la geopolítica (la pelea USA-URSS no fue ideológica sino sobre el poder mundial y ahora parece que también); y detalles nada irrelevantes como el “regalo” de Crimea a Ucrania, país artificial (todos lo son) y la presencia de bases militares rusas. Por no conocer tales detalles me arriesgué a apostar sobre el futuro del conflicto (comparándolo con los de Siria y Venezuela)... y me equivoqué pública y estrepitosamente.
En el de Ruanda, la imagen es más clara. Todo empezó con la invasión de un pueblo pastor (tutsi) a un territorio habitado por agricultores (hutus). Ambas comunidades acabaron mezclándose en una sola lengua, religión y, en general, cultura. Pero no sociedad: “los de arriba” eran tutsis y “los de abajo” hutus, de modo que si alguien mejoraba su situación económica familiar, pasaba de hutu a tutsi en un esquema de relativa movilidad social ya que no tenía sentido la movilidad étnica. Llegaron los conquistadores europeos y fijaron irresponsablemente las diferencias, tomando a los tutsis como sus “caballos de Troya” en la administración del país y dejó de haber aquella movilidad social que pasó a ser diferencia étnica. Concedida la independencia, las tensiones entre ambos grupos entraron en un proceso de escalada que llegó a las matanzas de hace 20 años en buena parte magnificadas por la Radio de las Mil Colinas que se dedicó a fomentar el odio contra los tutsis que llevó a aquellas muertes a machetazos. Pero los tutsis recuperaron el poder militarmente y muchos hutus tuvieron que ir al exilio en una huida masiva que recibió notable cobertura mediática, incluyendo aquella foto, que obtuvo un premio Pulitzer, del pobre niño moribundo con un buitre cercano dispuesto a devorar sus restos. Las fotos con las que nos enternecimos eran de los genocidas que huían ante el cambio de poder que se había producido en el país: los ahora perseguidos habían sido los perseguidores. Y más que perseguidores.
De una historia y otra (la de Ucrania todavía en desarrollo) se pueden extraer algunas lecciones. La primera y más evidente es que ante hechos violentos como estos, es preferible tomar distancia a dejarse llevar por la sensibilidad y, peor, por los prejuicios, como ahora frente a Rusia como si todavía fuese comunista. Los relatos de tragedias como estas no suelen venir acompañados de detalles históricos y sociales que permitan entender qué está sucediendo y nos quedamos atrapados por las imágenes que, por lo general, no son la mejor fuente de información. Ver no es entender.
En segundo lugar, que la supuesta "comunidad internacional" (es decir, los que mandan, quieren mandar o hacen que mandan) interviene cuando le conviene, no cuando hace falta. Además, la doble moral es la norma: Kosovo se puede independizar sin más problema -aunque el gobierno español no reconociese tal posibilidad- mientras que Crimea no puede decidir volver a ser rusa, en ambos casos aplicando según convenga el "derecho de autodeterminación" o las limitaciones de la respectiva Constitución. Hay matanzas que deben ser detenidas y otras que, si se producen, es problema de las familias de los muertos.
Finalmente, los medios pueden resultar irresponsables porque se ponen a trasmitir sistemáticamente mensajes de odio que calan en mentes inadvertidas o que están buscando enemigos donde sea, pero también mensajes de falsa compasión que alivia la mala conciencia de los bienpensantes y que pueden ser tan falsos como los anteriores.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(El de Ruanda no es, como bien se sabe, el único genocidio importante en tiempos recientes. El de Camboya fue mucho más monstruoso: 2 millones de camboyanos asesinados por el gobierno entre 1975 y 1979, gobierno apoyado por la "comunidad internacional" y no solo por estos -USA y los suyos-, sino por muchos más. Su recuerdo aquí. Y hay quien añade que los medios para practicar la violencia, si eres pobre, son muy limitados. Pero que si eres muy rico tienes la posibilidad de poner en riesgo a toda la especie humana practicando actuaciones empresariales que aceleran el cambio climático que, por cierto, se auto-acelera a causa del metano)

Gas sarin en Siria

En agosto pasado se usó gas sarín contra la población civil siria. La versión oficial (desde fuera de Siria, es decir, desde los Estados Unidos) fue que había sido el gobierno sirio que la habría usado contra su propia población. Lo de "propia" también se podría haber usado si hubiese sido la heterogénea y dividida oposición. Pero la versión oficial deducía (parece ser que no probaba) que solo el gobierno podía tener capacidad para tales armas.
Ahora se publica una versión alternativa: el gas habría tenido su origen en Turquía y, por tanto, podría haber sido usado también por alguno de los grupos que componen la oposición. Enlaces a esta versión y a otras informaciones pertinentes aquí.
Si se trata de deducir (a falta de otra información empírica), ambas versiones pueden ser ciertas partiendo de capacidad, conexiones, manipulación exterior, fanatismo (también de los aliados de EE.UU.) o indicios poco concluyentes. Y se elegirá, a falta de pruebas, según las simpatías que despierten unos u otros y, sobre todo, según se acepte como válida la propaganda de los que, desde fuera de Siria, apoyan al gobierno (Rusia) o a la variopinta oposición incluyendo a Al Qaeda, aunque con matices (USA).
Fue casus belli que demuestra que muchas veces, en política, las decisiones primero se toman y después se busca cómo legitimarlas. Como en el contencioso Barcelona-Madrid (y no, no me refiero al fútbol de la Champions).

martes, 8 de abril de 2014

Cambio climático y opinión pública

Me intrigaba el hecho de que la opinión pública estadounidense estuviese tan dividida sobre el hecho climático (sea calentamiento global, sea cambio climático). Encuestas en mano, difería mucho de lo que se piensa en otros lugares del Planeta. Este era el gráfico de Gallup
Imagino lo que pensarán sobre la relación entre cambio climático y violencia.
Union of Concerned Scientists ha publicado un análisis de la cobertura que las principales cadenas de televisión dan al asunto. Si se tiene en cuenta que, para muchos ciudadanos (no solo en EE.UU.) la televisión es la principal fuente de información, se puede comenzar a entender el tema. De las tres grandes cadenas, dos de ellas se caracterizan por su posición contraria y, según la Union, por su falta de rigor al tratarlo. Este es uno de los gráficos que acompañan el análisis que cito (CNN y Fox son de "referencia" y, en particular, la Fox que, como se ve, se caracteriza por el porcentaje de "segmentos engañosos o desorientadores").

Un síntoma más: la diferencia de menciones al tema antes de que Reuters tuviese un editor "escéptico" y después de que lo tuviese (el dato viene en el reportaje de Media Matters).
Reuters Climate Change Coverage
Dime a quién escuchas y te diré lo que piensas. También me lo aplico a mí mismo, claro.


lunes, 7 de abril de 2014

Riesgos mundiales

Uno encaja con los que publica anualmente el Foro de Davos. El otro es más problemático. 
El primero es que la China pueda convertirse en el nuevo Lehman Brothers, desencadenando una nueva desbandada en el sistema económico mundial.
El segundo es que la nueva "guerra fría" entre USA y URSS (perdón, Rusia) sea financiera y no militar como fue la anterior. No fue una pelea ideológica, sino por el poder mundial (más vale enterarse tarde que nunca). Y se usaron las armas que entonces podían funcionar, la MAD (destrucción mutua asegurada). Ahora Rusia podría desestabilizar al dólar (con sus reservas de divisas y con su comercio internacional) y los Estados Unidos podrían vender gas y petróleo barato (dumping) a Europa y debilitar todavía más al rublo. Los demás, mirando. Pero hay  quien ve que ahí hay un problema común. Y hay quien lo enlaza con el anterior.
Eso sí: la campaña para las elecciones europeas se llevará a cabo como si se tratase de una cuestión interna a los respectivos estados o, en la menos miope de las perspectivas, como si fuese una cosa de la UE, isla aislada en medio del océano. Qué pesados son los políticos con sus juegos. Y qué irresponsables. Oyendo a unos, ellos lo han hecho bien y los otros lo han hecho mal. Lo mismo dicen los contrarios. Como si todo el bien y el mal se debiese a decisiones locales. Señor, qué crus.
Estos son los riesgos globales presentados en Davos  este año y que, en opinión de sus autores, serían dignos de mayor preocupación:
El 1 y el 9 van de lo que digo. El 7. algo menos, pero también. Desempleo, desigualdad, cambio climático, inestabilidad política... Y en Davos no se trata de "ansisistemas" sino todo lo contrario.b



domingo, 6 de abril de 2014

BDS y libertad de expresión

Desmond Tutu ha hecho una declaración ante los intentos estadounidenses de silenciar la campaña BDS (boycot, desinversión, sanciones) contra la ocupación (ilegal) de Palestina por parte del gobierno de Israel y de civiles apoyados por él. La campaña se inició en 2005 y ha tenido diversas ramificaciones, como, por ejemplo, la académica.
El caso estadounidense, que critica el obispo Tutu, no me extraña. Las contribuciones pro-Israel a los congresistas y senadores USA son conocidas (más o menos). Es como si Mas Canosa (padre) hubiese hecho aportaciones importantes a la campaña de Aznar: ¿cómo no iba a Aznar a ser anti-castrista?.
El pudoroso silencio que se encuentra en otras partes podría tener, además, otras fuentes (al margen del accionariado judío en algunos medios de comunicación, como es el caso de España). Se trata de la autocensura que impone el temor a ser tachado de antisemita. Vayan pues algunas palabras al respecto.
De entrada, "antisemita", como he dicho numerosas veces, no es un vocablo apropiado. "Semita" es una familia de lenguas que incluye al árabe. Es decir, que, si nos ponemos serios, "antisemita" es también "anti-árabe", no solo "anti-judío" como pretende el vocablo.
Pero que hay una corriente de prejuicio "anti-judío", eso no puede negarse. La hay y la ha habido en la historia europea, por lo menos desde el siglo XV (antes -pienso en la Escuela de Traductores de Toledo, en el siglo X- las religiones, con sus más y sus menos, convivieron pacíficamente, pero las cosas se estropearon hasta expulsiones y pogromos posteriores). Este "anti-judaísmo" consiste en ver como negativo todo lo que procede de cualquier judío. En ese sentido, estoy exento: tengo muy buenos amigos judíos que, eso sí, cuando han estado como huéspedes en mi casa, hemos respetado sus reglas para la comida sin ningún problema.
Pero,  y según me ha indicado otro amigo, que este sí ha sido acusado -injustamente, pero eficazmente-  de "antisemita", ¿qué es lo contrario de "antisemita", en el sentido de "anti-judío"? Pues el "pro-judío", aquel que ve como positivo todo lo que procede de cualquier judío o, por lo menos, no ve como negativo nada que provenga de cualquier judío, incluyendo al gobierno del estado de Israel. ¿Que ocupan más y más territorios contra las resoluciones de Naciones Unidas? Nada, no pasa nada, no hay reacción. ¿Que los controles en las "fronteras" son arbitrarios y, muchas veces, violentos -muertes incluidas-? Nada, no pasa nada. ¿Que se arrancan olivos palestinos para hacer su existencia todavía más precaria? Nada, no pasa nada.
La campaña BDS, entonces, no es antisemita ni anti-judía. Simplemente, señala, en contra del silencio de los "pro-judíos", que algo hay que hacer para defender la legalidad internacional y, en concreto, a los palestinos, incluyendo a los que viven en el estado de Israel y cuyos derechos están siendo reducidos y más que lo serán si Israel se convierte en un "estado étnico" no muy democrático, es decir, en un "Estado Judío", como parece ser el plan explícito.
No es negar el derecho de Israel a tener fronteras seguras y a la paz. Es afirmar los derechos de los palestinos. A todo esto, las conversaciones de paz siguen estancadas, que es la formulación más optimista que se me ocurre.
(Añadido el 11: como un nuevo gesto de buena voluntad, el gobierno israelí ha congelado las trasferencias financieras a la autoridad palestina. Lo cuenta Le Monde, pero no pasa nada. A los palestinos, sí)

sábado, 5 de abril de 2014

Cambio climático y desigualdad

Indiqué, en el post anterior, los intereses contoplacistas que podían estar detrás de la lentitud con la que los gobiernos (y los ciudadanos o súbditos) asumen que hay un problema con el clima y que hay que hacer algo a ese propósito. Gobiernos que no quieren arriesgarse a perder las siguientes elecciones y altos ejecutivos que no quieren arriesgarse a perder la siguiente asamblea de accionistas o, peor, consejo de administración.
Después de eso, encontré un sombrío artículo explicando por qué la dificultad para la cooperación entre países en este asunto podía tener una raíz adicional: que los países ricos (los causantes) tienen intereses diferentes a los de los países pobres o, mejor, empobrecidos (los más afectados). El artículo viene a decir que no va a haber tal cooperación y hace referencia al progresivamente filtrado informe del Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC).
Se podía suponer que se trataba de uno de los "sospechosos habituales". Pero ahora es el Banco Mundial, por boca de su Presidente, el que, en una entrevista, hace el enlace entre el problema con el clima y la desigualdad entre países. Si el artículo anterior puede ser tachado de catastrofista, las posibilidades que desgrana Jim Yong Kim no son menores y, una vez más, incide en que los posibles y previsibles efectos pueden ser catastróficos para los países empobrecidos (la cuestión del agua, por ejemplo), pero, a la larga, para toda la especie humana (no para todo el Planeta, que seguiría tan ricamente sin esa especie de cáncer con metástasis que le salió con la especie humana -la metáfora no es mía, es de Chomsky, pero no tengo la cita a mano). El Banco no se alinea con los "negacionistas" y ha abierto una página en su web dedicada al asunto (en castellano, aquí)
Le Monde publicó hace unas semanas un mapamundi interactivo sobre los efectos del calentamiento global (Por cierto, la cuestión de cómo se llame el tema no es inocente y, de hecho, empresas de relaciones públicas estadounidenses han indicado cuál es la mejor manera de referirse a él sin levantar "preocupaciones" excesivas en la población).
Por mi parte, añadiría un detalle que ya estaba en el post anterior que cito al principio. No es solo cuestión de países (enriquecidos, empobrecidos) sino también de grupos sociales. De hecho, altos ejecutivos de algunas multinacionales de los países empobrecidos, sean privadas o públicas, están tan interesadas, en su contoplacismo, en que el tema pase sin pena ni gloria como interesados están los altos ejecutivos de algunas multinacionales de los países enriquecidos. Pienso, por ejemplo, en el papel de multinacionales de un tipo u otro, de una propiedad privada o pública, en el llamado "extractivismo" latinoamericano. No son países los que están enfrentados. Son élites que, siguiendo la tradición, dirán, como el rey francés Luis XV, "après moi le déluge", después de mí, el diluvio
Es, cierto, un problema de "ciencias duras" (como los científicos del IPCC). Pero su solución (si es que la hay) pasas más por asuntos a los que se refieren las ciencias "blandas" (si es que son ciencias) como las políticas y las sociales.

miércoles, 2 de abril de 2014

Discutir el cambio climático

Algunos argumentos son chuscos, tanto en pro como en contra. A favor, el que el verano que viene va a ser particularmente caluroso por aquí, cosa que está por ver. En contra, que el invierno ha sido especialmente frío en Estados Unidos. Ya comenté esta particularidad hace unas semanas: primero, el Planeta es un poco más grande que los Estados Unidos (cosa impensable para algunos estadounidenses) y mientras allí hacía un frío que pelaba, en el hemisferio Sur se estaban asando; segundo, que la discusión se basa no en temperaturas puntuales de una determinada estación en un determinado paraje del Globo, sino en tendencias de temperaturas medias; tercero, que la tal temperatura media ha seguido aumentado (argumento a favor del calentamiento), pero que lo ha hecho por debajo de lo que habían previsto los modelos (argumento en contra del alarmismo de dichos modelos); pero, cuarto, que el deshielo del Ártico ha aumentado por encima de lo que habían previsto los modelos.
Es obvio que carezco de capacidad para bajar a detalles sobre levantamiento de datos y su consiguiente modelización, paro creo que sí soy capaz de juntar lo que algunos informes, nada sospechosos de estar vendidos al oro no de Moscú sino de Greenpeace. La lista incluye el Living Planet que todavía puede ser considerado sospechoso. Pero no me dirán que el informe del Banco Mundial Desarrollo y cambio climático lo es o el del PNUMA (es su campo) Climate Change 2013 a partir del cual sabemos: “El calentamiento del sistema climático es inequívoco desde los años 50’ con cambios sin precedentes: La atmósfera y los océanos se han calentado; la cantidad de nieve y hielo ha disminuido; el nivel del mar ha aumentado; y también la concentración de gases de efecto invernadero”.
Un paso más. El consenso entre científicos no es garantía de que el tema sea cierto (los científicos del tiempo de Galileo afirmaban que el Sol era el que se movía), pero el caso es que tal consenso es alto. No total, pero sí amplio. La pregunta, entonces, es ¿por qué no se toma la cosa en serio y se queda en sosteniblablá, cháchara que llena encuentros internacionales sin grandes decisiones? Como siempre, hay varias respuestas.
La primera y más evidente es que eso es lo normal. Jared Diamond documenta colapsos de otras sociedades que no se dieron cuenta de lo que se traían entre manos, se equivocaron o prefirieron bregar en otra dirección y se colapsaron como sociedad. Los “rapa nui” de la isla de Pascua son el caso más llamativo. La diferencia, ahora, es que no se trata de unas islas sino del Planeta en su conjunto.
La segunda, con elementos de la anterior, es la diferencia entre el corto y el largo plazo. Los gobiernos trabajan en el corto (las próximas elecciones) y en ese plazo no les apetece proponer recortes medioambientales que les harían perder votos. Y el que venga detrás, que arree.
La tercera solo cambia a los actores de la anterior. Ya no hablamos de gobiernos sino de grandes empresas. Se conocen los fondos que algunas de ellas han dado a instituciones y autores que han resultado ser “negacionistas” y cuyas deducciones coincidían con los intereses a corto plazo de dichas empresas. Como dice un analista, “Las empresas no son necesariamente malvadas, aunque algunas lo son de manera diabólica.  No pueden evitarlo. Hacen lo que se supone que tienen que hacer para conseguir el beneficio de sus accionistas”.
Véase, a este respecto, las 15 primeras empresas en emisión de CO2, con previsible poco interés en el problema: Chevron, ExxonMobil, Saudi Aramco, BP, Gazprom, Royal Dutch/Shell, National Iranian Oil Company, Pemex, ConocoPhillips, Petróleos de Venezuela, Coal India, Peabody Energy, Total, PetroChina y Kuwait Petroleum Corp.
Esta tercera razón se combina mal con la cuarta, pero es fuente de algunas reflexiones desmitificadoras. La cuarta es que los efectos previstos del cambio climático (esos 3-4 grados para 2100 -largo me lo fiáis-) son mucho más duros para los países periféricos que para los centrales y como los que mandan son los centrales... y las grandes empresas también de países periféricos...
Hay una quinta y puede ser trágica: hay negocio no en evitar el cambio climático sino en “gestionar” sus efectos aunque, a largo plazo, sea suicida para la especie  humana. Cierto que, según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático este podría costar al mundo 1,45 billones de dólares. Pero, mientras, algunos podrían hacer caja. Un “booming business”, floreciente negocio, para algunos animales racionales.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 3: el problema de fondo es que se trata de un problema social, de naciones ricas y pobres y de "los de arriba" y "los de abajo". Los hay más pesimistas que yo: http://americablog.com/2014/04/ipcc-accidentally-proves-international-cooperation-climate-change-dead.html)

Crimea: Così è (se vi pare)

"Así es (si así os parece)", la obra de Pirandello, podría ser el referente para los que, cansados de haber sido engañados por "abrumadoras pruebas" en favor de una opción, descubren que la opción contraria era la que mejor daba cuenta de los datos y que lo de "abrumadora" era más efecto de propaganda intencionada que de "análisis concretos de situaciones concretas". 
Vuelvo al tema, pero esta vez sobre el caso de Ucrania-Crimea y el voto en la Asamblea General de Naciones Unidas al respecto. Sugestivo el modo de tratarlo por parte del Moscow Times.
Primera versión: Rusia, aislada; anexión ilegal como alegal fue el referéndum; voto contrario a Rusia 100 frente 11 a favor.
Segunda versión: Rusia no aislada, anexión correcta; votaron contra Rusia algo más de la mitad de países, siendo otro tanto los que votaron a favor (en contra de la resolución estuvieron Armenia, Belarús, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Korea del Norte, Sudán, Siria, Venezuela y Zimbabwe), los que se abstuvieron  fueron 58 y los que no votaron 24. Es decir, 100 a favor de la resolución y 93 "no a favor".
Ahora, que cada cual arrime el ascua a su sardina. Così è (se vi pare). Porque las opciones eran más y no solo la de la declaración de la Asamblea General. Por ejemplo:
1. La guerra. Fue el caso del intento (más o menos teledirigido) de Sadam Husein de recuperar la integridad territorial de Irak anexionándose Kuwait. Había sido un "buen muchacho", como habría dicho de él Donald Rumsfeld en 1983. Razones históricas para llamarlo "recuperación" no le faltaban. En el Gran Juego se lo había quitado. Pero le sobraba petróleo y fue la I Guerra del Golfo, la de papá Bush y no hubo reunificación de territorios. ¿Por qué no ha habido guerra? Porque una cosa es Irak y otra Rusia.
2. Mirar a otra parte. Es el caso de las progresivas ocupaciones de territorios palestinos por parte del judíos "bendecidos" por el gobierno de Israel cuando no es este el que produce la ocupación. Se "recuperan" así los territorios que Dios (YHWH) les concedió en su día, lejano e improbable. En cualquier caso, a-histórico y sin valor legal. Aquí sí ha habido resoluciones de Naciones Unidas contra tal política (21 solo en 2013, más de 200 desde 1947) muchas de las cuales no han tenido ningún efecto. ¿Razón? El peso de AIPAC, el lobby judío en los Estados Unidos y la población judía en dicho país, cinco millones que pueden resultar casi siete si a los anteriores (nacidos judíos de padres judíos o convertidos al judaísmo) se les añaden relativos y parientes con lo que se alcanzaría algo más del 2 por ciento de la población USA. No hay que olvidar que la política exterior de los Estados Unidos tiene raíces locales. Huntington dixit. Y que las presidenciales se resuelven por muy pocos votos (y los judíos no son como otras "minorías" que tienen a no votar).

martes, 1 de abril de 2014

Aliados o amigos

La amistad se supone que es más duradera. En cambio, el ser aliado o no, dependerá de la coyuntura y de cómo se presente el país ante la opinión encuestada. El caso de Rusia para los estadounidenses es curioso. Lo cuenta Gallup.
Aceptemos que "aliado" y "amistoso" vayan en el mismo campo. Pero es evidente que del 73 por ciento de "aliados" en 2006 al 26 por ciento en 2014 hay un trecho espectacular. Claro: Ucrania, básicamente, donde Putin (ver la pregunta al respecto en el mismo informe de Gallup) no se ha plegado a las posiciones del gobierno estadounidense sobre el asunto de Crimea y ha tenido las propias (la sátira en el New Yorker es sintomática).
Tal vez una nueva "Guerra Fría" (aunque el margen de error de la encuesta es de cuatro puntos)

Americans' view about the return of a cold war

Dos observaciones, de todos modos. La primera es que de 2006 a 2012 Rusia dejó de interesar a Gallup como posible amigo/enemigo. La segunda es que se trata de un caso más de aparición/reaparición/desaparición de enemigo, clarísimamente coyuntural aunque obtenga respuestas inerciales (en las mentalidades o, si se prefiere, en la cultura, los cambios van más despacio que en la política. Probablemente es donde más claro se ve el fenómeno del "cultural lag")
El Pew Research Center proporciona alguna matización igualmente significativa

More See Russia as a ‘Serious Problem’ than as an ‘Adversary’

Publiqué hace un par de años esta tabla recogiendo encuestas sobre los sucesivos "enemigos" de los Estados Unidos (la reproducción no es muy buena, pero no consigo mejorarla)


PEW Research Center
Gallup
1990
1992
1993
2001
2005
2006
2006
2007
2008
2011
2012
URSS-Rusia
32
13
8
9
2
3
-
-
-
-
-
Japón
8
31
11
3
1
1
-
-
-
-
-
Irak
-
12
18
16
18
17
     22 
    21
     22
      7   
       5
China
8
-
11
32
16
20
    10
    11
     14
    16
      23
Corea Norte
-
-
1
1
13
11
    16 
    18
       9
    16
     10
Irán
6
4
7
5
9
27
    31
    26
     25 
    25
     32

Tiene una doble utilidad en el presente contexto. Una, mostrar que dos encuestas, llevadas a cabo por empresas diferentes, pueden dar resultados igualmente diferentes (los enemigos de 2006). La otra, ver que, en efecto, los enemigos son cambiantes a tenor de la propaganda del momento (porcentajes en negrita). Por supuesto URSS-Rusia van juntos. Supongo que lo de "potencia regional" va por esa línea. No como los Estados Unidos que son "potencia mundial" según sus líderes, aunque no tan claro desde el punto de vista de los encuestados:
Public Still Reluctant to See U.S. Get Too Involved in Ukraine