viernes, 28 de febrero de 2014

Que me autodefiendan otros

A propósito de las autodefensas de Michoacán, México, una encuesta telefónica llevada a cabo en el Distrito Federal daba unos resultados que ponen de manifiesto un problema más general. Por un lado, el apoyo mayoritario a las fuerzas de autodefensa: un 68 por ciento se declaraban estar de acuerdo con que las comunidades se organizasen contra el crimen igualmente organizado. Pero, por otro, al preguntar si el entrevistado se uniría a un Grupo de Autodefensa, 26 por ciento decía que sí, 27 que probablemente y 43 por ciento que no. De ahí el título que he dado a este post: que me autodefiendan otros. O, si se prefiere una formulación menos drástica, que está bien que haya tales grupos pero yo no voy a formar parte de ellos.Se trata del "problema del polizón" o "del gorrón" (free rider)  que aparece en muchos otros contextos: que otros hagan el trabajo y yo ya me beneficiaré de lo que ellos hagan; total, lo van a hacer igual sin mí....

jueves, 27 de febrero de 2014

"Hipocresías de los super-ricos"

Un profe repasa aquí lo que él llama "hipocresías de los super-ricos" y que él resume en estos cinco puntos:
1. Poor People Just Need to Get a Job. But there are No Jobs.
2. Government is the Problem. Unless the Rich Need a Subsidy.
3. "The Free Market System Distributes the Fruits of Economic Progress Among All People"
4. Entitlements Must Be Cut. Except for the Entitlements Owned by the Rich.
5. The Super-Rich are the Most Productive Americans - They Earn Everything They Make
Interesante que atribuya tales propósitos a los super-ricos. Y aquí, "propósitos" viene en el doble sentido de frases e intencionalidades. Porque son propuestas ideológicas porque, convenientemente desmontadas como hace el artículo que cito, hacen ver que responden a intereses concretos de grupos sociales igualmente concretos.
Llamo la atención sobre el punto 2 y el 3, que coincide con lo que otros han llamado "Estado de Bienestar para Ricos": cuando los ricos (mantengo el vocabulario de la cita) necesitan el apoyo del Estado, lo obtienen. Y tanto. Que se lo digan a los bancos salvados de la mala gestión de sus dirigentes y propietarios.
El punto 3 incluye esa idea de que, si la marea sube, todos los barcos suben también y que eso se obtiene con un mercado totalmente libre de la intervención del Estado. La contraprueba es qué sucede cuando la marea baja y se ve que algunos barcos (los de los hiper-ricos) no bajan correlativamente, como muestran los datos de Forbes, Credit Suisse, Capgemini, Wealth-X y recuentos similares y coincidentes en que los ricos se han hecho más ricos con la crisis.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Venezuela: el ascua y la sardina

A pocos días de la victoria electoral de Maduro (porque victoria fue, aunque el Departamento de Estado primero dijera que no y después que sí), una colega, que había hecho investigación en Caracas, me trasmitía su preocupación por la posible violencia que tal polarización podía generar ya que había constatado abundancia de armas en todos los sectores con los que había tratado.
Lo de la polarización política es evidente. Pero no se corresponde con la polarización social. Es difícil de creer que “el pueblo” votó por Maduro y “la burguesía” por Capriles. Demasiada “burguesía” para un país que ocupa, según la CIA, el puesto 69 en desigualdad de rentas (más igualitario que los Estados Unidos -puesto 41-, pero menos que España -puesto 104-).
Lo que no es tan evidente es que estemos ante una nueva maniobra del “imperio” para hacerse con el petróleo venezolano cuando Pdvsa, la estatal petrolera venezolana, está en el cuarto puesto entre los proveedores de petróleo a los Estados Unidos. Item más: Según la Agencia Internacional de la Energía, los Estados Unidos podrían no necesitarlo pronto.
No me las doy de experto en Venezuela por el hecho de haberla visitado fugazmente un par de veces y tener amigos, con los que me escribo de vez en cuando, en todo su espectro ideológico: desde los más forofos chavistas a los más viscerales anti-chavistas.
Subrayo el carácter emocional de las posiciones extremas porque la lectura de artículos sobre el tema me lo tiene que hacer pensar. Es cierto que el régimen ha tenido aciertos. He visto hasta diapositivas de colegas que han visitado el país y que muestran los logros alcanzados en estos años de revolución bolivariana. Reducción de la pobreza y, por supuesto, del hambre, incremento del índice de desarrollo humano, aumento de inversión en educación en general y en la universitaria en particular, mejora de las prestaciones sociales básicas. Les creo porque, además, algunos de esos datos los proporcionan agencias internacionales en las que es cierto que “de ellas viene lo que a ellas va”, pero que no van a deformar excesivamente las estadísticas.
También es cierto que el régimen ha tenido fallos. Otro colega español, visitante asiduo del establisment venezolano, después de hacer una defensa de los logros como en el caso anterior, añade en passant: “Claro que en Venezuela hay serios problemas económicos (...), no menos serios problemas de seguridad (vinculados a un complejo entramado de causas donde no es la menor un modelo de consumo que te hace creer que si a los 15 años no tienes ya todo eres un perdedor) y problemas igualmente graves de gestión administrativa (donde la corrupción endémica del país sigue siendo una asignatura pendiente pese a los arduos intentos del Gobierno por atajarla). La condición petrolera del país genera problemas estructurales contra los que aún no se ha encontrado una solución eficaz (...)”.
Son dos casos excepcionales: el primero, porque baja a detalles cuantitativos y el segundo porque, sin abandonar su postura pro-chavista, no por eso deja de reconocer los problemas que están detrás de las reivindicaciones de los manifestantes supuestamente “golpistas” y “fascistas”, vistos desde la otra orilla que también podría ser llamada tal. Porque lo frecuente son versiones en blanco y negro, con los colores repartidos según a quién se esté defendiendo.
Un truco utilizado por ambos bandos es el de exagerar las pretensiones del contrario para así poderlo deslegitimar mejor. Es un truco conocido. El otro es recurrir a “quién está detrás de esto”: por una parte, la acusación de que se trata de una injerencia más del “imperio”, para así no tener que reconocer que algo se está haciendo mal dentro; por otra, la acusación de que se trata de una injerencia de Cuba (y los bolivarianos de Bolivia y el Ecuador), para así no tener que reconocer las divisiones internas de los opositores (como las hay dentro del chavismo de un “autogolpe” favorable a Diosdado). 
Tanto las exageraciones como estas acusaciones tienen el efecto de confirmar en la fe a los propios creyentes, rechazando a los creyentes de la fe contraria y atrayendo a la verdadera fe a los indecisos. Nada nuevo.
Para complicarlo, el gobierno, como el de aquí, afirma que tiene la legitimidad de las urnas para hacer lo que les venga en gana aunque vaya a favor solo de una facción muy pequeña del electorado. Aquí quizás no, pero allí sí, el problema puede ser el de la violencia. Sin llegar probablemente a Siria o Ucrania. Ojalá no lleguen.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Los datos de Gallup sobre las opiniones sobre la economía, el bienestar y la seguridad expresadas por los venezolanos encuestados se pueden ver aquí
safety
Este es un ejemplo de los gráficos que se pueden consultar en la fuente que cito)
(Interesante artículo aquí desde la izquierda no-chavista, que haberla, hayla)
(Otro comentario interesante del que extraigo esta frase porque indica que hay cosas comunes con otras situaciones distintas y distantes:
Muchos opositores acostumbrados al modelo vertical de organización leninista de la era analógica, exigen permanentemente que las protestas “tengan una dirección” y “exigencias comunes”.
Su autor, desde Venezuela, espera seguir teniendo conexión a internet para poder seguir contando la evolución del conflicto. Porque no me dirán que no hay conflicto). 

Despliegue militar

Varios analistas estadounidenses subrayan que los anunciados recortes en el presupuesto militar estadounidense y en el número de sus tropas de tierra es más simbólico que significativo. Primero, porque tampoco es tanto. Segundo, porque no se hace abandonando los propósitos imperiales de controlar militarmente al mundo. Y, tercero, porque recortar en tropas de tierra lo que refleja es el cambio que se está produciendo en sus guerras, que tienden a ser menos de ocupación territorial (Irak, Afganistán) y más de ataques mediante artefactos no-tripulados (drones). Sus guerras, en efecto, están cambiando de medios, pero los fines siguen siendo los mismos.
(añadido el 1º de marzo: Encima, recortes no significa reducción de gasto)

martes, 25 de febrero de 2014

Secretos no-orwellianos sino tontos

El National Security Archive que citaba ayer ha publicado ahora nuevos documentos desclasificados que muestran lo tonto que puede llegar a ser el secretismo de los gobiernos, en este caso el estadounidense (aunque ya me gustaría a mí que se pudiera hacer algo parecido en otras partes del Globo). En este caso, sobre la crisis de los misiles en Cuba (crisis en el Caribe según los rusos, crisis de octubre -de 1962- según los cubanos).
Recordemos: el gobierno de Kennedy, al saber que se acercaban barcos soviéticos llevando misiles a instalar en Cuba armó la marimorena y exigió y consiguió que se retirasen en aquellos "trece días" (ver la película si se está aburrido) que conmovieron al mundo.
Otra versión: después de que los estadounidenses instalasen misiles en Turquía e Italia apuntando a Rusia, los soviéticos decidieron hacer lo propio en Cuba (y ahí sigue la versión anterior).
(Observación: si se busca Wikipedia en castellano, se obtiene básicamente la primera versión; si se accede en inglés se sabe que también había un despliegue previo estadounidense. Curiosa que es la internet).
El planteamiento "occidental" fue que Kennedy había triunfado sobre Jrushchov/Kruschev consiguiendo la retirada de los misiles que iban a Cuba. El mundo, proseguía la historia oficial, mantuvo su aliento ante la inminencia de un intercambio nuclear entre las dos superpotencias y respiró aliviada cuando los barcos soviéticos se dieron la vuelta y regresaron a la URSS. Habíamos ganado.
La historia no se ha re-escrito por parte del Ministerio de la Verdad sino que los documentos estadounidenses que prueban cómo fue la cosa se han vuelto a desclasificar: fue un acuerdo negociado en secreto entre ambas partes de modo que la URSS no instalaría los misiles en Cuba y USA desinstalaría los ya desplegados en Turquía (e Italia, eso no lo tengo claro). Poco orwelliano ya, aunque durante años prevaleció la historia oficial sobre la real.
Y todavía menos orwelliano (y ahí entra el post que cito y sus documentos desclasificados) el que el Departamento de Defensa tache (como todavía clasificado) lo de Turquía, que ya había sido desclasificados y llegue a tachar puntos de mensajes de Jrushchov (lo de Turquía de nuevo) que se habían hecho en público y con toda publicidad por parte soviética. El desclasificador de ahora no sabía que ya había sido desclasificado. Y ese desconocimiento de la historia es más curioso que el intento de reescribirla. De hecho, ese era el argumento de Howard Zinn para explicar lo crédulo que era el pueblo estadounidense: exceso de nacionalismo y carencia de perspectiva histórica. Ya he dicho en otras ocasiones que no es algo privativo de los estadounidenses: sin irme muy lejos, lo encuentro a mi alrededor: exceso de nacionalismo y exceso de manipulación de la historia que es lo mismo que carecer de perspectiva histórica. Me contentaría con que el gato escaldado (engañado anteriormente) huyese hasta del agua fría (presuntas verdades contemporáneas).

lunes, 24 de febrero de 2014

"Planes especiales" orwellianos

El National Security Archive ha conseguido y publicado documentos antes clasificados que ilustran hasta qué punto la distopía de Orwell en 1984 se había quedado corta. Por supuesto, está la hiper-vigilancia: si Snowden se llevó más de un millón de documentos (sic) y eso supone una parte mínima de lo que tiene la NSA, no hace falta mucha matemática para hacerse una idea de como "Big Brother is Watching Your" en una sola de las agencias de espionaje (hay más, obviamente, empezando por la CIA).
Pero los documentos en cuestión no hablan de ese asunto sino de otra cuestión orwelliana: el doble lenguaje (doublespeak) practicado incluso para etiquetar operaciones de doble lenguaje, como fueron los "Special Plans" para difundir la percepción "correcta" de asuntos vidriosos. Durante años se había usado la "public diplomacy", la diplomacia no entre gobierno y gobierno sino entre gobierno y ciudadanos del otro país, es decir, propaganda sistemática, mediante el Departamento de Estado. Lo que el NSA (no confundir con la National Security Agency), el archivo que patrocina la George Washington University, aporta son los documentos que prueban cómo se ha intentado (y conseguido) engañar a la gente. 
Ya solo falta un Ministerio de la Verdad que reescriba la historia. Pero, por lo visto, eso no hace falta. Ya se encargan los periódicos y televisiones en convertir los datos históricos en "trepidante actualidad" que haga olvidar el pasado. De nuevo Orwell y su 1984:  «Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controla el futuro». Pasemos a las noticias del día, que son las que importan. Y cuanto más detalladas y truculentas, mejor. ¿Causas, razones? Eso pertenece al pasado.

domingo, 23 de febrero de 2014

Política de 1984 en 2014

Lofgren, no Winston, un miembro del Partido Interior que él llama Deep State, describe cómo funciona lo que él ha vivido directamente en Washington. Las similitudes con el 1984 de Orwell son asombrosas, solo que la novela es novela y aquí se trata de una "anatomía" del cuerpo político y una fisiología de su funcionamiento real. No es verdad revelada, cosa que prueban algunos de los comentarios que lo acompañan, en concreto el de Cole, pero no parece que Lofgren pretenda que se trata de una sociedad totalitaria en la que el cambio es imposible. También sobre eso habla alguno de sus comentaristas, con el agravante de considerar el texto en cuestión como algo que se queda corto.
En algún que otro comentario se añade que el fenómeno de Deep State no es exclusivo de los Estados Unidos (se ha analizado en Turquía o en Egipto), aunque tal vez en ese caso se vea con particular claridad.
No es novedad. Galtung usó explícitamente la metáfora de Orwell para caracterizar, en 1984, el hitlerismo, stalinismo y reaganismo en un libro con tal título que traduje al castellano, y también yo la utilicé en 2003 para caracterizar la sociedad estadounidense de entonces (y de ahora, básicamente -por cierto, el título debe decir 2030 y no 2003, haciendo honor a Orwell que escribió en 1948 el libro 1984).
El aporte de Lofgren es el de numerosos detalles de quien ha visto el asunto desde dentro y podría consistir en lo siguiente:
1. Cierto que lo que se ve en la política de Washington es tumultuoso y da para numerosos reportajes periodísticos que incluyen el modo con que las mayorías en las cámaras y las burocracias "atan" el presidente.
2. Sin embargo, lo que se observa al mismo tiempo es que el presidente tiene una enorme capacidad de acción por encima de las cámaras, lo cual también da pie a reportajes, aunque menos numerosos que los referidos al punto anterior.
3. Por por debajo de esa superficie agitada que es el establishment, existe un "Estado Profundo". Es. como he dicho, lo correspondiente al Partido Interior de 1984.que la controla a veces pero que, en todo caso, está conectado con esa superficie que podría llamarse "Partido Exterior". Ahí reside el interés del artículo en cuestión: la cantidad de datos que aporta sobre esa estructura y ese funcionamiento.
4. Las referencias al tercer elemento en la estructura orwelliana son escasas. Me refiero a los "proles", a "los de abajo" que, en una democracia como la de los Estados Unidos son los que votan a los miembros del Partido Exterior, pero no a los del Partido Interior. Aparece, eso sí, al hablar de las maniobras republicanas para evitar que voten los que pudieran tener tendencias a votar por los demócratas. Sobre todo, a las maniobras distractivas, para que no interpreten lo que está sucediendo en términos que dificulten las actividades del Deep State.
5. Una de esas maniobras distractivas es, en la novela y en la narración que cito, la guerra en el exterior y la presentación de un enemigo interior.
6. Winston y Lofgren tienen un rasgo en común: habiendo sido miembros del Partido Interior, han sufrido del "groupthink" (pensamiento de grupo), de esa tendencia de los grupos humanos a generar consensos internos aunque los datos empíricos vayan en contra de tales consensos. No solo sucede en el P.I. Yo lo he visto funcionando hasta en la que fue mi universidad con grupos que mantenían ideas descabelladas sobre la historia local pero que, al mantenerlas en grupo, las tenían casi como "verdad revelada". Pues bien, Lofgren se da cuenta de cómo estuvo inmerso en tal "groupthing"  y cómo y por qué se fue liberando progresivamente de él (Le entiendo: a mí también me ha pasado en otros campos: es casi ley de vida).
7. ¿Es una sociedad cuya estructura ha sido hecha irreversible?¿Se da en otras sociedades? ¿Podría el mundo -el sistema mundial- ser objeto de un análisis parecido? Haría falta, para esto último, un insider que lo contara. Lo más parecido (y bien lejano) es Soros y su dinámica  (la crisis) del capitalismo global.
(Añadido el 5 de marzo: una buena crítica a aquello en lo que se excede Lofgren que, a decir de este nuevo texto, no pecaría por defecto sino por exceso, exceso que impediría darse cuenta de detalles importantes)
(Más aquí)

Remesas de emigrantes

Un entretenimiento dominical: un mapamundi interactivo que proporciona PEW en el que se puede pinchar sobre los diferentes países y saber: remesas que se enviaron desde tal país y las que se recibieron y países a los que se dirigieron y desde los que se enviaron. Por ejemplo (datos de 2012 redondeados por mí), España recibió 10.000 millones de remesas (el primer país desde el que se produjeron, Francia, y con un monto de 2.000 millones de dólares) y de España salieron 18.000 millones de dólares (a Francia, en primer lugar, con un monto parecido al anterior). Francia, por su parte, recibió 19.000 millones (en primer lugar, desde España, los 2.000 millones, seguida por Bélgica, otros tantos) y de Francia salieron 19.000 millones (hacia Bélgica 3.000 millones y hacia España 2.000).
Se puede comparar con el Ecuador: desde el país salieron 700 millones (a Colombia 286, a España 75) y llegaron 2.682 (desde España 1.180, desde los Estados Unidos 1.047, desde Italia 218 millones). 
En línea parecida, Bolivia: salieron 268 millones (al Brasil, al Perú) y entraron 1.019 desde España (431), Argentina (301) y los Estados Unidos (130).
Faltan algunos datos: se calcula cuánto entró en la China como remesas, pero no se sabe cuánto salió. Cosas de la vida. De todas maneras, no se tomen los datos como si fuesen dogma de fe ni como algo estable (pienso en los datos que habrá sobre España en un par de años). Pero es interesante ver, si se toman las remesas como indicador de presencia de nacionales, qué países reciben/emiten remesas de/a muchos otros (como los Estados Unidos) o los que emiten muy poco y muy concentrado en comparación a los muchos que reciben (como Rusia).

sábado, 22 de febrero de 2014

Aniversario de Machado

Hoy

Venezuela y Ucrania

Dos titulares en el Rebelión de hoy.
Sí: el primero se refiere a Venezuela y el segundo a Ucrania. Sin entrar en el contenido de los respectivos que cito, propongo un ejercicio para mantener vivas las neuronas y no dejarlas adormecidas por "el color del cristal con que se mira". El ejercicio es muy sencillo: supongamos que no, que el primero se refiere a Ucrania y manifiesta los manejos de la oposición golpista a Yanukovic y que el segundo se refiere a Venezuela donde hay sectores de izquierda que ya no comulgan con las prácticas del régimen (la retórica va por otro lado) y quieren protestar aunque sea con compañeros de viaje de la derecha.
La protesta contra un gobierno electo y sus malas prácticas es vista como correcta en un caso y como indeseable en el otro (y viceversa).
Para la segunda lectura del segundo titular hay, en cambio, una dificultad. Conozco militantes de la izquierda venezolana que apoyan al chavismo como "mal menor" (que sí, que sí)... pero precisamente para evitar que vuelva la derecha. Malamente los veo detrás de Capriles o López. Pero el ejercicio mental vale la pena aunque no sea más que para darse cuenta de las propias carencias o de las limitaciones que impone la propia y respetable ideología.

Sobre trolls

Los visitantes de este blog, que tampoco son muchos, no suelen dejar muchos comentarios. Algunos, en cambio, prefieren hacerlo por correo electrónico. Total que no he tenido demasiados trolls que, como veo, suelen ser habituales en otros sitios. En general, no le doy al "publicar" cuando el comentario es un simple insulto (como el que me llamó "puto traidor de mierda", que no está mal).
Pero los trolls haberlos haylos. Y han sido objeto de análisis por parte de psicólogos canadienses que han encontrado elementos sádicos, manipuladores y psicopáticos en tal comportamiento. Todo hay que decirlo, se añade: son menos perjudiciales que algunos grandes empresarios y banqueros, que los comerciantes de armamento, que los manipuladores de opinión mundial o que los enardecedores de la violencia callejera que se quedan tranquilamente en casa a verlos morir. O que los que saben que lo del cambio climático va en serio e invierten cantidades de dinero para negarlo y poder tranquilamente conseguir el beneficio a corto plazo. Y el que venga detrás, que arree.

viernes, 21 de febrero de 2014

Renta o felicidad

Medir el crecimiento económico mediante el PIB es algo que ya desde hace mucho está en discusión. Pero se sigue haciendo. Claro que tiene problemas.
Hay muchas alternativas. Una de ellas es medir la "felicidad" (ya se sabe, si no se puede medir, no se pueden tomar decisiones sobre el asunto, dicen). Pero también tiene problemas, alguno de los cuales es relevante.
Veamos. Hablar en términos de renta, ingresos, fortuna, propiedades es muy unilateral y simplificador. Pero hace ver un "pequeño" problema: que la desigualdad en algunos países (como los Estados Unidos) está llegando a límites insoportables para "los de abajo", que comienzan a protestar aunque, como The Economist se preguntaba hace poco, no esté claro por qué no se levantan y se van a las barricadas.
Hay muchas respuestas: distracciones, "días de la ira", enemigos externos y demás. Pero hay una que cuenta en este contexto: hacerles ver que no están tan mal, comparándoles con otros (fuera del país, los "subdesarrollados") y dentro del país (los ricos e... infelices). La desigualdad en "felicidad" no es la desigualdad de renta. Trabajemos, pues, para que no se hable de la desigualdad de renta, no sea cosa que se convierta en una "Noche de los cristales rotos" como ha dicho un hiper-millonario estadounidense al respecto (citado en el artículo que, a mi vez, he citado más arriba).
Reconocer los problemas (ambas medidas los tiene) no es abandonarlas. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Venezuela (y otros): apoyos y motivos

En The Guardian un periodista afirma que el apoyo de los Estados Unidos a la oposición venezolana es un error. Prescindo de qué puede significar ese "error" (medio que no lleva al fin, política rechazable moralmente o lo que sea). Pero como en el caso de Siria o de Ucrania , pone sobre la mesa una complicada distinción.
Por un lado, es visible y demostrable que, en los tres casos, el gobierno de los Estados Unidos está apoyando, aunque no sea más que verbalmente, a los tres movimientos opositores a sus respectivos gobiernos. En el caso de Siria y Ucrania, sus gobiernos están siendo apoyados (con mayor o menos visibilidad) por el gobierno ruso, como Obama acaba de comparar. Y el gobierno venezolano por el cubano, como bien se encarga la oposición de afirmarlo como la oposición ucraniana agita el rechazo (histórico) a Rusia. Observación al margen: la mejor manera que tienen los chavistas de desmontar la acusación de recibir apoyo cubano no creo que sea exagerar tal acusación hasta hacerla absurda. Excusatio non petita...
Sobre este asunto se puede discutir de manera interminable y, claro, cada cual encontrará apropiado el apoyo solidario de los propios y rechazará que los "otros" estén apoyando indignamente a los "otros". Además, siempre queda la duda sobre el valor de estas acusaciones de apoyo a unos y de ataque a los otros ya que no siempre tienen una base real (pueden apoyarse en interpretaciones de frases de mandatarios estadounidenses o rusos), a veces la práctica es apoyar a ambos (por ejemplo con el comercio de armas) y otras oculta la cooperación en otros campos que se establece entre los aparentemente opuestos (por ejemplo, Venezuela, es decir, la estatal PDVSA, es el cuarto proveedor de petróleo a los Estados Unidos, es decir que el "imperio" es nuestro cliente y no necesita esa "lucha internacional sempiterna por controlar el petróleo venezolano").
Pero, por otro lado, no estaría mal discutir qué motivos o razones llevan a la oposición a echarse a la calle, enfrentarse con las "fuerzas del orden" y plantear alternativas que no siempre van acompañadas de medios apropiados para alcanzarlas: la protesta en la calle derriba a un gobierno cuando este es débil (no se olvide que los castristas no derribaron al gobierno cubano de Batista sino que lo ocuparon cuando se desmoronó). Tres casos muy diferentes (aunque en los tres, con una oposición dividida) y, para el caso venezolano, con un buen análisis aquí donde, al margen de peleas internas dentro de la oposición y manejos desde fuera, se reconoce que hay problemas: 
Claro que en Venezuela hay serios problemas económicos (¿recordamos que hay una crisis mundial?), no menos serios problemas de seguridad (vinculados a un complejo entramado de causas donde no es la menor un modelo de consumo que te hace creer que si a los 15 años no tienes ya todo eres un perdedor) y problemas igualmente graves de gestión administrativa (donde la corrupción endémica del país sigue siendo una asignatura pendiente pese a los arduos intentos del Gobierno por atajarla). La condición petrolera del país genera problemas estructurales contra los que aún no se ha encontrado una solución eficaz, pero de nada ayuda la permanente espada de Damocles del golpismo para enfrentar los problemas pendientes.
Cuando ganó Maduro, una buena conocedora de Venezuela me manifestaba su preocupación por la excesiva presencia de armas en manos privadas (nada de "monopolio -estatal- de la violencia legítima" sino "democratización" de la misma, ya no tan legítima). A un lado y a otro, y su origen sería interesante conocerlo. 
A pesar de las muchas diferencias, pensar en Venezuela mirando a Siria y a Ucrania puede ayudar a entender qué sucede. Lo que no ayuda es discutir interminablemente sobre los apoyos de unos y otros y no poner sobre la mesa los motivos que llevan al enfrentamiento, se considere legítimo o no. Ucrania podría convertirse en una Siria, con su creciente número de muertes innecesarias cuyos responsables están lejos de los huérfanos, viudos y viudas.

miércoles, 19 de febrero de 2014

De amigos y enemigos

La próxima vez, cuando se le intente convencer de que una determinada religión o ideología está detrás de “nuestros” enemigos, tómeselo con calma. Hubo un tiempo en que el enemigo era el comunismo internacional, todo él, sin matices. Caído en su versión soviética, y después de algunos titubeos, se dio paso al convencimiento de que el enemigo era el islamismo en versión radical, es decir, violenta. Con el mismo entusiasmo con que se analizó el carácter intrínsecamente perverso del comunismo (ateo, claro, aunque tengo amigos sacerdotes que militaron en el PSUC), se ha analizado el carácter intrínsecamente malo del Islam en general a partir de lecturas muy particulares del Corán.
Vaya por delante que si una lectura tan sesgada como la que hacen los islamófobos se hiciese de la Biblia cristiana en lo que tiene de común con la Torah judía, las conclusiones serían parecidas. Violencia, venganza, genocidio son comportamientos que, cuando los hacemos “nosotros” con la bendición de Dios o de YHWH, están no solo bien vistos sino incluso fomentados. Al enemigo, ni agua. Pero volvamos a nuestros días y a los enemigos que hemos padecido y, al respecto, no vendrá mal recordar qué ha sucedido con los talibanes y con Al Qaeda.
Los talibanes fueron los aliados de los Estados Unidos cuando el gobierno de Afganistán era comunista, el Ejército Rojo soviético acudía en defensa de tal gobierno y los talibanes eran una fuerza que se oponía a tal invasión de su tierra perpetrada por los infieles. Hubo dinero para los mismos y, en particular, para un saudita (un tal Osama ben Laden) que en una base de datos llevaba las cuentas de tales ingresos. Al Qaeda significa La Base. Eran, pues, “nuestros” aliados, así que eran “buenos” y se fomentó entre ellos el rechazo al infiel y la obligación de la lucha (yihad) no solo para el propio perfeccionamiento sino también contra el infiel.
Pero cambiaron las tornas y descubrimos que los talibanes eran una sarta de fundamentalistas, retrógrados y fanáticos así que los perseguimos como perseguimos a Al Qaeda que había cometido la barbaridad del 11-S.
Las idas y venidas de Al Qaeda y sus franquicias (porque no se trata de una organización jerárquica, sino de una red relativamente poco estructurada) son dignas de mención en el caso de Siria. Mientras el gobierno de Al-Assad fue el enemigo a batir, la franquicia local de Al Qaeda fueron “nuestros” aliados. Sí. Como suena. Pero, de cara a las conversaciones de paz, hubo que distinguir entre “violentos” y “moderados” y reducir el estigma contra Al-Assad ya que el yihadismo en Siria podría ser un enemigo más urgente a batir que el gobierno de Damasco. Ahora ya distinguimos entre “Estado Islámico de Iraq y el Levante” y Jabhat al-Nusra
Son dos ejemplos del papel muy secundario que tiene la ideología a la hora de declarar amigos y enemigos. Si se quieren más, se puede incluir el apoyo que Kissinger dio a gobierno comunista chino contra la Unión Soviética o el de esta al gobierno militar argentino en el episodio de las Malvinas/Falklands. O Rajoy apoyando a Erdogan. Se trata de que el amigo de mi amigo es mi amigo, el enemigo de mi enemigo es mi amigo y el amigo de mi enemigo es mi enemigo…mientras no cambie la cosa.
Por ejemplo, está cambiando la relación entre Arabia Saudita e Israel. Ahora hay un acercamiento, con lo que el wahabismo podría dejar de ser el malo-malísimo que podría haber sido. Y está cambiando la relación Estados Unidos-Israel a pesar de los dineros que el lobby judío inyecta en el sistema político estadounidense y del que da buena cuenta la página de OpenSecrets (que ya me gustaría tener una página así para España –incluyendo a Cataluña- para saber de dónde viene el dinero legal, internacional e ilegal de cada partido).
Confieso que no tengo las ideas claras al respecto. Es un galimatías de aliados cambiantes, frankensteins que se rebelan contra sus creadores y enemigos que surgen de donde uno menos se lo espera, sobre todo si antes han sido amigos. Viceversa, los amigos de hoy pueden ser los enemigos de mañana, así que las empresas de relaciones públicas, dispuestas siempre a explicarnos el carácter benévolo de “nuestros” amigos y el intrínsecamente malo y perverso de “nuestros” enemigos, dedicarán sus esfuerzos para explicarnos que los que antes eran malos, ahora son buenos o al revés. Una vez más hago un alegato en pro de la duda metódica, aplicable a esta colaboración.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante -)

Usos de la historia

Creo que es en Abrir las Ciencias Sociales donde Wallerstein explica las necesidades que cubrieron las nuevas disciplinas "sociales" en el siglo XIX que es cuando aparecen como tales disciplinas separadas. El caso de la historia, dice, tiene que ver con la necesidad que tienen los nuevos estados europeos y su nacionalismo para auto-legitimarse. La "historia nacional", en efecto, consiste en extrapolar hacia atrás las fronteras actuales, olvidarse de las cambiantes fronteras y de los problemas en sus extremos y encontrar una linea conductora hasta el presente. En muchos casos, ofrecer un pasado glorioso para un presente menos glorioso era el mecanismo que los líderes nacionalistas utilizaban para legitimar su pretensión de Estado o su pretensión de nación (según fuesen nacionalismos sub-estatales o nacionalismos estatales).
Otro uso de la historia (no hablo de -todos- sus profesionales) es el orwelliano: se borran los episodios que no encajan con las necesidades políticas del presente. No del presente en general, sino del presente de los líderes que necesitan evitar des-legitimaciones desagradables. Ahí va un entretenido artículo de Nick Turse, "escrito" en 2053 y mostrando lo que se ha ido borrando de la historia estadounidense reciente.
El caso español sería caso aparte. Primero, porque hay un cierto consenso en las élites políticas para "olvidar" episodios molestos para sus intereses legitimadores. En eso, son parecidos a lo que cuenta Turse. Segundo, porque, a un nivel inferior de molestia, son igualmente frecuentes los "recuerdos" que unos hacen de las vergüenzas de los otros y viceversa. Aburrido. Previsible. Normal, sí.

martes, 18 de febrero de 2014

La austeridad no es un mito

No conozco el libro (Austerity. The history of a dangerous idea) ni al autor (Mark Blyth), pero sí algunas de sus ideas expuestas en esta entrevista. A partir de ellas y sin basarme en la autoridad del autor:
1. No tiene mucho sentido plantear la cuestión de la austeridad como si fuese solo económica y solo terreno privado de los economistas que, evidentemente, tienen mucho que decir, pero no todo.
2. Tampoco parece razonable plantearla como si solo fuese una equivocación de nuestros amados líderes. Equivocación comprensible dada la turbulencia atravesada, pero equivocación al fin y al cabo.
3. Se podría pensar, de todos modos, que el "austericidio" se ha perpetrado con buena voluntad pensando (con lo mejor de los economistas en la mano) que era el único medio (TINA, There Is No Alternative) para afrontar la turbulencia y volver al crecimiento económico y, con él, al aumento del empleo.
4. Es falso lo de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora toca apretarse el cinturón". La segunda parte de la frase es programática, mientras que la primera es empíricamente errónea.
5. La pregunta de fondo es clásica: cui bonum, a quién beneficia. Porque es obvio que en las políticas de austeridad hay ganadores y perdedores. No es exagerado decir que los que han producido esta situación son también los ganadores, mientras que los perdedores son "los de siempre".
6. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, las políticas de austeridad se están usando por parte de los ganadores como un medio más de afianzar su posición en la sociedad. Búsqueda del poder y privilegio por parte de unas clases sociales contra otras. O, si asusta la palabra, de unos grupos sociales bien situados contra otros vulnerables (convertir en cuestión de palabras lo que es cuestión de hechos tiene su papel si las palabras denotan y connotan, pero deja de tenerlo si lo que hace es ocultar la realidad de las cosas).
La austeridad es una práctica concreta cuyo sentido queda patente cuando se sitúa dicha práctica en un contexto no solo económico sino también político y social. 

lunes, 17 de febrero de 2014

A favor de la identidad cultural

Parece que en Europa (y no solo en Europa) el Escila y Caribdis entre la xenofobia y perder la identidad cultural propia se resuelve optando por la xenofobia. Defensa defensiva: rechacemos al diferente, que, al fin y al cabo, es un comportamiento que tenemos en común con muchos otros animales. Así seremos "nosotros mismos" como siempre hemos sido.
Mucho más fácil sería reconocer que eso de la "identidad cultural", si se toma con un margen temporal suficiente, no tiene mucho sentido. Las "culturas" (es decir, esas clasificaciones que hacemos a partir de rasgos y comportamientos dominantes en un grupo, aunque nunca coinciden totalmente con todos sus componentes), cambian continuamente: con mucha rapidez en algunos casos (el impacto de las tecnologías de la información es un ejemplo extremo: basta ver quiénes, cuándo y cómo se envían mensajes a través del teléfono portátil), lentamente en otros. El caso es que aquellos rasgos, comportamientos, valores, actitudes, símbolos, creencias que componen eso que llamamos "cultura" y que atribuimos a un grupo (continente, religión organizada, estado, región, municipio, barrio, comunidad de vecinos, empresa, familia) están cambiando continuamente a medida que el grupo en cuestión es interactivo con su cambiante ambiente físico, tecnológico, económico y, sí, poblacional (la historia de la humanidad es la historia de sus migraciones). No hay "culturas eternas" del mismo modo que no hay "lenguas eternas", que también cambian fruto de evoluciones internas y de interacciones con otras lenguas dentro y fuera de su territorio. 
Hasta hace no mucho, los periódicos de referencia franceses tenían a gala no usar anglicismos en sus páginas. Ahora es normal encontrarlos en titulares de la portada, como ha sido normal desde hace mucho más tiempo en los periódicos italianos. Es una anécdota pero que puede extenderse a comida, vestido, música escuchada, valoración de comportamientos etc. 
¿Manipulación por parte de líderes políticos o sociales? En buena medida, sí, aunque no tenga sentido ir en la dirección opuesta y negar rasgos definitorios en el corto plazo. Pero no inmutables.

domingo, 16 de febrero de 2014

Otro racismo

Paseando ayer hacia el pueblo para comprar el pan y los periódicos, oímos unos gritos en la prolongación de la Rambla. Al acercarnos, vimos a una mujer que llevaba un perro grande y que gritaba hacia el hombre que estaba cerrando la valla de un solar:
Payo de mierda: me cago en tu puta raza
Curioso este racismo. 
1. Parte del supuesto de que las razas existen, cosa que, si las entendemos en términos de apariencia física, es algo falso. Conozco a un gitano rubio y de ojos azules y que vendía carne de caballo. 
2. También supone que las personas pueden clasificarse en tales razas. Por lo que dice la mujer, en raza paya y raza gitana.
3. Las razas pueden jerarquizarse: razas "de arriba" y razas "de abajo". Como 1 y 2 son muy discutibles, este punto lo es más y, de hecho, la jerarquización que se hace por unos puede ser la inversa de la que se hace por otros. No es "objetiva". Si entiendo bien, del mismo modo que hay "payos" que se creen raza superior frente a los "gitanos", roma (las encuestas lo muestran con bastante claridad en España), creo entender que esta (supongo) gitana cree que su raza (¿calé, como decía alguna canción folklórica?) es superior a la de los payos.
4. La posición de una persona viene determinada por su pertenencia a una raza con lo que si nos cagamos en una raza, nos estamos cagando en la persona a la que hemos atribuido tal característica.
Eso es lo que he visto. 
Añado que el racismo mayoritario suele ser (de hecho, es) mucho más duro con el minoritario que al revés. A lo más, este último sabe que se les puede tomar el pelo a los "payos de mierda". Pero es racismo que se extiende a la negación de matrimonio con los de la "otra raza". 
Colaboré durante años con asociaciones gitanas y contra el racismo de la "raza superior". La cosa terminó cuando tuve un encontronazo con algunos dirigentes que no querían reconocer que también hay racismo por parte de algunos gitanos. 
No todos son racistas. Tampoco todos los payos lo son. Es otro error de percepción el atribuir al grupo o categoría lo que es propio únicamente de algunos de sus miembros, muchos o pocos, mayoritarios o minoritarios. Pero lo que hemos oído precisamente en la "Avenida de la Libertad" en nuestro pueblo nos dejó sorprendidos tanto a mi mujer como a mí.
Al día siguiente (hoy) he vuelto al lugar de los hechos y he visto que ha sido derribada la valla que rodeaba al solar en cuestión.. No asumo causa-efecto, pero si el dueño/vigilante lo hace y piensa que "muerto el perro, se acabó la rabia", aquí no va a haber quien pare. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Respeto a la vida

Estos son los datos que NO tengo y me gustaría tener para el conjunto mundial:
0. Este sí que lo tengo: una niña asesinada posiblemente por sus padres adoptivos en Galicia.
1. No tengo el número de fetos muertos por abortos provocados en 2013.
2. (Esta es más difícil) Número de ejecutados por pena capital (asesinato judicial como los llamamos algunos) que han resultado ser inocentes porque ha habido error judicial o pruebas manipuladas por la misma policía. Un subgrupo: número de discapacitados psíquicos ejecutados. Otro subgrupo: número de no-adultos ejecutados.
3. Tampoco tengo el número de personas muertas intentando llegar a un país distinto del de origen (emigrantes "ilegales"). Pueden haber sido asesinadas directamente por la policía o con muerte provocada por los medios para impedir tal inmigración o por la dificultad del intento (dificultada además por muros, alambradas, fosos).
4. Ni el número de personas muertas en genocidios por ser de otra religión (cristianos, musulmanes) o de otra "raza" o hablar otra lengua.
5. Número de niños muertos en guerras, atentados y balaceras en 2013. Se incluyen los de la guerra de Siria, los diversos atentados con bomba (terrorismo) y entradas a tiro limpio en universidades, centros comerciales y otros lugares públicos.
6. Número de personas muertas por hambre con el subgrupo de niños (el dato es más fácil: FAO y UNICEF) y que podrían haberse evitado aunque no fuese más que "dando de comer al hambriento", aunque mejor hubiese sido evitando las causas del hambre (medioambiente, comercio injusto, corrupción de los propios supuestos líderes).
He puesto estas categorías (que están llenas de personas concretas, con padres y familiares concretos) de menos a más cantidad de personas en ellas, en mi opinión. La cantidad no es un criterio para aceptar o rechazar tales muertes y, de hecho, para los bienpensantes la reacción puede ser la inversa: a menos muertes más rechazo. Y no todas las circunstancias son las mismas: algunos quedan muy lejos (ojos que no ven, corazón que no siente; lontano dagli occhi, lontano dal cuore). O caen bajo el principio de "daños colaterales" (desde el evitar la malformación del que después no recibirá ningún tipo de ayuda llegando al riesgo para la madre en el primer caso), principio muy aplicado en los enfrentamientos armados. Pero no deja de ser curioso que el principio de respeto a la vida se aplique de forma tan poco coherente.

viernes, 14 de febrero de 2014

Desconfianza II

Hace ya muchos años y al otro lado del Atlántico, llegaba de madrugada en autobús a Cochabamba,  la ciudad que es lo único que tengo en común con Vargas Llosa, a. "Varguitas", a saber, que jugara un papel relativamente importante en mi juventud. Un desgarbado joven pasó por delante mío casi corriendo y, al parecer, se le cayó un fajo notable de billetes de banco. Inmediatamente, alguien que venía detrás de mi me preguntó si aquellos dineros ("aquella plata") eran míos y le dije, con toda tranquilidad, que no, que eran del joven que había reducido ligeramente la velocidad de su marcha. Seguí mi camino y ahí quedó la cosa que, evidentemente, formaba parte del conocido "timo de la estampita", que no sé cómo se llamaría en Bolivia. El protocolo incluía que el que me seguía me habría hecho ver que el joven atolondrado tenía disminuidas sus facultades mentales y que podíamos repartirnos aquel dinero. Incluso que me lo podía quedar yo todo, aunque, eso sí, él pedía que yo soltase algunos billetes de mi bolsillo para compensarlo o, incluso, para compensar al correntón. Mestizos ("cholos") ellos y yo blanco (criollo, q'ara), me hacia blanco ideal para el dicho timo.
Ayer me llamaron por teléfono de parte de la empresa que me suministra una energía para decirme que hoy pasarían a ver el contador instalado en mi casa. Suelen enviar antes una carta y después llaman para asegurarse de que hay alguien en el domicilio. Esta vez no hubo carta y, además, la amable voz femenina quiso asegurarse de que mi casa era el 31, cuando es el 33, cosa, por otro lado comprensible dada la instalación de su energía. Para completar el mensaje, la voz me dijo que el empleado que vendría hoy a partir de las 12 (escribo a las 11:30) traería una oferta para añadir a aquella energía otra más, que también comercializa la misma empresa. "Ningún problema", le dije, "pero que me lo traiga por escrito y lo estudiaré".
No creo haber sido entonces un paranoide ni serlo ahora, pero la desconfianza nace también del conocimiento de casos anteriores. Hace poco hablaba aquí de la epidemia de desconfianza en la política, la empresa, las finanzas, la justicia o los medios de comunicación. Una de las razones para tal desconfianza la veía en el comportamiento previo de algunos actores dentro de cada uno de esos campos y sus múltiples combinaciones (finazas-política, medios-empresa, justicia-finanzas-política etc.). En mi caso cochabambino yo no partía de desconfianza ante las personas que encontraba al amanecer en mi ciudad, pero sí conocía antecedentes sobre el "timo de la estampita", amén de que mi interés por aquel fajo de billetes era cero. En el caso de esta mañana conozco antecedentes sobre la feroz competencia entre empresas energéticas para ganarse clientes, para lo cual no dudan en hacerse pasar por empleados de la competencia para atraer al incauto a la propia. Veremos qué pasa.
Eso sí: ayer, que tuve que ir al Banco a poner orden en mis magras cuentas, le dije a la empleada que disculpase si me mostraba desconfiado. Por su parte, ella me mostró el cuestionario que ahora pasan a los que abren fondos de inversión o plazos fijos. El gato escaldado, del agua fría huye...
... pero se puede equivocar y, de hecho. se equivoca. Un buen ejemplo de que "duda metódica" no significa paranoia. Duda metódica significa evaluar críticamente las opciones sin dar por supuesto que una de ellas (la positiva o la negativa) vaya a ser la real. Escrito a las 13 horas, el empleado de la subcontrata de la empresa que me llamó ayer me ha visitado, ha hecho la revisión completa y detallada de la instalación, me ha comentado que la otra empresa subcontratada que recogía los datos de los contadores ha hecho una regulación de empleo y no me ha dicho nada sobre la otra fuente de energía. Mis sospechas se han demostrado falsas. Me da la impresión de que lo que no quería es que yo diese de baja ese servicio de inspección, pero igual eso ya es desconfianza paranoide por mi parte. El hecho es que no ha sido una maniobra de la competencia.

jueves, 13 de febrero de 2014

Más sobre el empleo/desempleo

Robert Reich (que estuvo en política -con el presidente Clinton- y está en la academia -en Berkeley-) cuenta aquí cómo fue el círculo virtuoso en su país: gracias a unos sindicatos potentes y creíbles, los salarios aumentaban, con lo que el consumo crecía también provocando mayor demanda que producía mayores ingresos a las empresas que podían pagar mayores salarios. Fueron los gloriosos treinta años que siguieron a la II Guerra Mundial. Voy a pasar por alto que no tenga en cuenta la componente internacional (hegemonía en su cenit por parte de los Estados Unidos) y solo voy a constatar que, de ser así, el hundimiento de los sindicatos significa que las empresas pueden conseguir el beneficio reduciendo salarios... aunque entonces entren el conjunto en un círculo vicioso como el actual: menos salarios, menos demanda, menos empleos, menos salarios. Y la conclusión al comparar ambos círculos: 
America’s real job creators are consumers, whose rising wages generate jobs and growth. If average people don’t have decent wages there can be no real recovery and no sustained growth.
Sigo yo: Aumentar el consumo también se puede hacer "importando" consumidores, por ejemplo turistas (he estado paseando ayer, haciendo tiempo, por la playa y puerto de Altea: he escuchado algo de español, algo de valenciano, y numerosas lenguas -algunas que conozco y otras que no-. Y a mi amigo y a mí nos ha hecho una foto un noruego con el que hemos estado charlando en inglés). No es mala opción, pero insuficiente, sobre todo si va a acompañada de salarios bajos, contratos temporales y horarios extenuantes. Planteado así (además, sin sindicatos), el que entren 60 millones de turistas (en el caso de que lo sean, que esa es otra) no acaba de producir el aumento de consumo, demanda, ventas, recuperación, crecimiento y empleos. Sin política industrial y agrícola (y con cuestiones energéticas e hidráulicas añadidas), lo que entra por un lado, sale por el otro, y así no hay círculo virtuoso que valga. Cierto que menos da una piedra.  Pero mi paseo por la Altea turística me ha hecho recordar a los que han hablado de España como país en vías de subdesarrollo. El arroz estaba muy bueno, el ambiente agradable, las camareras eran muy monas... pero interesadas en la dirección que el noruego de la mesa de al lado les daba, en buen inglés, con posibilidades de empleo en... Noruega.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Desconfianza

Mi amigo tiene una pequeña tienda en un barrio popular. Con un solo dependiente, intenta capear el temporal de la colapsada demanda de sus mercancías. Eso lo da por descontado. Pero lo que le llama la atención es constatar el aumento de la desconfianza por parte de sus clientes. Eso “antes” no pasaba: entraban, confiaban en sus consejos y compraban o no en función de la demanda sin dudar por un momento de la información que mi amigo les proporcionaba sobre el producto que fuese.
Le digo que su caso no es raro. Que hay, más bien, epidemia de desconfianza que afecta a la política, a las empresas en general y al sector financiero en particular. Hasta a los juristas/abogados/jueces. Pero también a los medios de comunicación, empresas al fin y al cabo y con los mismos problemas que la tienda de mi amigo, aunque con más asalariados, objetos posibles de los temidos ERE (El Mundo, Canal9).
Ese es el hecho y, encuesta tras encuesta, se ha podido cuantificar la difusión de tal actitud y su posible generalización. Otra cosa es cómo se interpreten esas cuestiones.
Lo primero que hay que decir es que tal vez ahora se estén pagando males pasados. Las empresas, por definición, buscan el beneficio. Para eso están. Y se incluye a las farmacéuticas que no se dedican a tareas de ONG, sino a responder a sus asambleas de accionistas demostrando beneficios (Recuérdese lo claro que fue el consejero delegado de Bayer: "No desarrollamos este medicamento para el mercado indio, sino para los pacientes occidentales que pueden permitírselo"). Pero cuando se produce la contracción de estos años, lo que hay es pánico: hay que conseguir el beneficio sea como sea y a costa de lo que sea. Con más motivo quizás en el sector financiero. En todo caso, en tiendas como las de mi amigo. Y se toman decisiones de “sálvese quien pueda” que solo empeoran la situación y generan desconfianza hacia empresarios, banqueros, tenderos.
Lo de los políticos tiene una lógica algo diferente. En los dorados tiempos de expansión, las alegrías derrochadoras compartidas con empresas concesionarias (tres millones de mordida por una contrata de basura son muchos) incluían al sector financiero domesticado y al sector financiero que ya había domesticado al sector político. En aquel momento, todo valía: había para todos (para algunos, en realidad)... hasta que reventó la burbuja financiera fuera de España y la inmobiliaria dentro, burbujas que se daba por seguro que nunca reventarían (porque eso es precisamente una burbuja: el resultado de la actitud humana a pensar que las cosas seguirán como hasta ahora... o mejor, y que los inteligentes son los que se aprovechan de la ola). Los casos de corrupción asociados con la “crisis”, corregidos y aumentados respecto a los de la crisis de principios de los 90, han hecho crecer la desconfianza hacia los políticos.
Los periodistas no se salvan de esta epidemia. Durante las burbujas, proliferaron los mafiosos que vendían exageraciones, deformaciones y malicias. También ahí, todo valía mientras sus dueños les pagasen, ya que, si no, siempre podían llevar sus prácticas a otros campos más rentables o refugiarse en castillos por encima de toda sospecha. Sin embargo, las sospechas crecieron y, como con políticos y empresarios, la desconfianza hizo pagar a justos por pecadores mientras algunos “pecadores” podían irse de rositas situados “más allá del bien y del mal”, cosa que el público acababa por rechazar, desconfiando de sus intenciones, venganzas y triquiñuelas.
Mi amigo siguió hablando hasta que se dio cuenta de que me estaba explicando por qué la gente desconfiaba de sus consejos “profesionales” y era porque, con tal de vender, se dedicaba a engañar a sus clientes todavía más de lo que lo había hecho en el pasado. Digamos que la desconfianza se la había ganado a pulso conquistándose, con el pánico, más razones para que aumentase.

Mi problema no es tanto esa creciente desconfianza generalizada aunque hay momentos en que temo sus efectos a medio plazo sobre la política, la economía y la comunicación. Dejémoslo en inquietud ante el “populismo”, por usar palabra ambigua pero indicativa de mis temores sobre todo cuando los tres (políticos, ricos y comunicadores “de referencia”) se alían contra el resto proporcionando “certezas”. De momento, mi problema es, con la que está cayendo, que los que han creado esta penosa situación se quedan, con algunas impactantes excepciones, tan panchos mientras que los que pagan (y pagarán) el pato resultan ser los ciudadanos, clientes, “impositores” y lectores. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

El precio de los recortes

Un amigo boliviano se me quejaba el otro día de la imprevisión de su gobierno ante las recientes inundaciones en su país. Hay casos peores y lo cuenta el poco sospechoso al respecto Financial Times. Hay que registrarse para leer la noticia, pero el asunto es claro: cuando el gobierno británico decidió, en aras de la austeridad, recortar la financiación de algunas agencias gubernamentales (la de Medioambiente en concreto), recibió el aviso por parte de los expertos: tendría mayores dificultades para afrontar inundaciones como las de estos días. Es decir, que se podía prever 1. las inundaciones y 2. que la austeridad tiene efectos secundarios además de mantener presupuestos robustos. Al fin y al cabo, eso es la política: elegir entre posibilidades. Y, muchas veces, cuando se elige una, se niega la otra. 
Volviendo a Bolivia y demás bolivarianos, así resumía Eduardo Gudynas el desfase entre retórica política y práctica real distinguiendo entre gobiernos progresistas y gobiernos de izquierdas:
los discursos por la Pachamama se distancian de la gestión ambiental, se cita a Marx y Lenin pero los acuerdos productivos son con corporaciones transnacionales, se reivindica la industrialización pero prevalece el extractivismo, se dice responder a los movimientos sociales pero se clausuran organizaciones ciudadanas, se felicita a los indígenas pero se invaden sus tierras, y así sucesivamente.
La ventaja del gobierno británico es que no es ni progresista ni de izquierdas, así que puede recortar con mucha mayor tranquilidad retórica, aunque viendo al español, algo de retórica sí que le queda. En todo caso, el precio de tales recortes es como si no existiese. Que se lo digan a los ingleses, incluso a los que dicen que no hay que echar la culpa al gobierno.

martes, 11 de febrero de 2014

Identidad frente a libertad lingüísticas

Hace poco recibí, en un correo, un trozo de una película en la que una catalana recibía las órdenes de hablar en castellano. La cosa venía en términos cotidianos, pero es cierto que el franquismo había intentado la inmersión lingüística de todos sus súbditos. La identidad española incluía el que todos los españoles hablasen "la lengua del Imperio". Y si se hablaba en otra de las lenguas de la Península, en particular, en catalán, el "no me ladre" era de rigor. Cosas del nacionalismo españolista.
Ahora el problema es el del nacionalismo catalanista que intenta la inmersión lingüística de todos los habitantes de la Cataluña estatutaria (desconozco qué sucede en el Valle de Arán). La identidad catalana incluye que todos los  que "viven y trabajan (o están parados) en Cataluña" hablen la lengua propia de la Comunidad Autónoma que los líderes de algunos de sus partidos, con evidente apoyo popular, quieren trasformar políticamente en Estado.
No recuerdo en mi infancia ninguna manifestación a favor de la inmersión lingüística en el castellano. Ahora la hay a favor de la inmersión lingüística en el catalán.
El asunto ya me interesó hace treinta años: es difícil compaginar la libertad de unos y otros cuando de identidad se trata. El nacionalista español que quiere que su Estado sea una nación, tiene muy claro que tiene que "españolizar Cataluña" mientras que el nacionalista catalán que quiere que su nación sea un Estado, tiene muy claro que tiene que defender su lengua frente a la invasión de la otra. ¿Problema? En tiempos de Franco, los que se resistían a la castellanización y escondían el catalán en el terreno privado. Ahora, los que se resisten a la catalanización y quieren que sus hijos reciban suficiente educación en castellano. No dicen, hablo de las familias que lograron un fallo judicial en Cataluña, que quieren que a sus hijos se les eduque únicamente en castellano sino que aceptan el predominio de la "lengua propia" de Cataluña aunque no sea la de ellos. 
En definitiva, la identidad de unos se logra mermando la libertad de otros. Y viceversa.

lunes, 10 de febrero de 2014

Viejos reaccionarios

Eso va diciendo este articulista al tiempo que reconoce que "siempre" ha sido así y que los jóvenes han visto a los viejos como excesivamente conservadores mientras que estos veían a los jóvenes como una amenaza al orden y la paz social. Nada nuevo a lo que sé. Pero con algunas matizaciones, al margen de estas que me acabo de autocitar.
La primera la hace el mismo articulista: hay viejos bien poco reaccionarios y hay jóvenes xenófobos, fascistoides y ultra(reaccionarios). Mejor no generalizar aunque sí sea legítimo hablar de mayorías en cada uno de los grupos de edad.
La segunda es que conviene distinguir entre grupo de edad y generación. Aunque no todos lleguen a viejos, todos han pasado por la infancia. Pero la infancia de unas generaciones no es la misma que la de otras generaciones. Por ejemplo, en el caso español, la infancia de la post-guerra civil con sus cartillas de racionamiento y represión política y religiosa no es la infancia de los comienzos del "take-off", con abundancia, movidas y "la libertad está en tu mano". 
Y la tercera es que no todas las culturas tienen pautadas las mismas actitudes ante los grupos de edad. Cierto que, bajo supuestos capitalistas-consumistas, la juventud se exalta como actor del consumo y ejemplo de vida. Los viejos consumen poco. Por cuestiones biológicas (ya no están para muchos trotes) y económicas (las pensiones son como el Narayama, el monte Nara de la película homónima al que los hijos llevaban a morir a sus mayores cuando ya no servía para nada). Pero hay culturas en las que, tradicionalmente, se ha valorado al anciano como depositario de tradición y sabiduría. También es cierto que esas culturas, como la gitana sin ir más lejos, están cambiando y tal vez lo que fue tradicional ha dejado de ser actual, excepto en la retórica de los elaboradores de identidades (aunque sean falsas).
Cuando oigo decir que los ancianos somos, casi por definición, "sabios" (me lo he oído, me lo he escuchado) no tengo más reacción que sonreírme. La experiencia, en efecto, es aquello que se tiene cuando ya no hace ninguna falta. Conozco, sí, algunos mayores que yo que son, efectivamente, sabios, pero ya lo eran con 30 años menos.
Resumiendo con el Guerra, "hay gente pa' to'".

domingo, 9 de febrero de 2014

Dylan: pequeñas idolatrías

De vez en cuando me encuentro textos discutiendo qué debió de estar en el origen de las religiones, en la noche de los tiempos. Deos fecit metus? ¿El miedo, tal vez? Sobre todo, ¿el miedo a la muerte que hacía que el personaje de Machado fuese "de viejo gran rezador" después de una juventud "disipada"?
Sí parece que muchos seres humanos muestran una curiosa necesidad de tener dioses. El "dios dinero" es uno de ellos, claro. Pero ese es resultado de la codicia y la avaricia. 
Mi pregunta es sobre qué hay detrás de esa tendencia a idolatrar personas. La he encontrado en gente a la que aprecio por su amistad y a la que reconozco gran capacidad intelectual. De vez en cuando, me vienen entusiasmados e ilusionados con algún personaje, un nuevo presidente, un nuevo líder, cuyas "virtudes" no puedo negar, pero que no me parece que den la talla para ser divinizados. Sobre todo cuando, con el tiempo, se ve que son "humanos, demasiado humanos". Les pasó con Obama. Y, en América Latina, tengo varios ejemplos en la experiencia política de algunos buenos amigos. Algunos académicos, por su parte, muestran rasgos de idolatría cuando veneran a un autor clásico (es decir, muerto) encontrando en la escolástica de sus textos una respuesta a todas sus preguntas. Es el caso de algunos marxistas con Marx que harían horrorizar al mismísimo Marx (que negaba ser "marxista").
Porque, efectivamente, el problema con esas idolatrías es con la "caída de los dioses". Acabo de encontrar un ejemplo en las reacciones ante un hecho bien curioso referido a Bob Dylan. Después de reconocerle su "parentesco" con otros diosecillos como Guthrie o Seeger, el texto se queja amargamente de que Dylan haya aparecido en un anuncio de una marca de coches en la Super Bowl (ya se sabe, son anuncios carísimos dada la cantidad de feligreses que tiene ese evento igualmente religioso). 
Todos tienen un precio, se dice el autor, y alguno de los comentarios que suscita insisten en lo mismo, desilusionados al ver que su ídolo ha caído, él también, en las garras del sistema del que parecía estar al margen. Cierto también que alguno de los comentarios insiste en que no había motivo para tenerle en tal puesto, que no había novedad en su venalidad (bueno, no se ha vendido: se ha alquilado).
Interesante esa reacción del que ha tenido a alguien como ídolo y descubre sus pies de barro. En el fondo, el supuesto ídolo tiene algo que ver: hay fomentado esa imagen. Pero el idólatra es el que, a fin de cuentas, es responsable de su propia idolatría, dejándose engañar por puro deseo de tener a quien seguir, reverenciar, idolatrar. Comprensible que eche toda la culpa al ídolo, pero sigo planteándome la pregunta sobre la necesidad de ídolos o dioses (la diferencia está en que los primeros son dioses falsos y los segundos son dioses verdaderos... en la mente del creyente).
The answer, my friend, is blowin in the wind.

sábado, 8 de febrero de 2014

Paro: estructura y actor

El color del cristal con que se miran los problemas acaba siendo parte integrante de los mismos. Ese cristal, cuando se trata de los llamados "problemas sociales", puede ser ideológico o metodológico, aunque no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que ambas perspectivas están relacionadas. Para las ideologías, está claro que, en un extremo, los liberales tenderán a ver el origen y los remedios en las actitudes y aptitudes de las personas, mientras que, en el otro extremo, los marxistas lo encontrarán en las relaciones impuestas por el capitalismo y sus consiguientes interacciones. Traducido a la metodología, los primeros buscarán las respuestas analizando al actor mientras que los segundo lo harán en términos de estructura. En los años 90 dediqué varios artículos a estas diferencias en el campo de la pobreza, pero no tengo enlaces a los que reenviar.
Ahora lo encuentro aplicado al tema del desempleo, básicamente sobre los Estados Unidos, pero, por el mimetismo que todavía se practica, con ecos en posiciones encontradas en otros países. Por un lado, los que dirán (como el "blame the victims") que el problema del desempleo reside en los desempleados a los que habrá que incentivar para que busquen activamente el empleo. Por otro, los que dirán (¿balones fuera?) que el problema está en la situación de la economía y, si me apuran, en el sistema capitalista. 
Con las ideologías es inútil discutir ya que, casi por definición, tal intento se produciría desde la propia ideología. Pero con las cuestiones metodológicas sí se puede discutir: someter a verificación empírica las proposiciones de cada una de las propuestas. El artículo que cito tiene varios enlaces a intentos de verificar tales proposiciones, con "victoria", en el caso estadounidense, de las propuestas estructurales frente a las basadas en el actor y con consecuencias políticas que, por cierto, no coinciden con las observables.
Volviendo a mis viejos artículos y por cuestión de principios, sigo pensando que incluso en el caso de que una de las propuestas tenga mayor apoyo empírico que las otras, como metodología es preferible no negar a priori ninguna de ellas ya que todas ellas aportan sugerencias sobre los factores que producen los problemas en cuestión. Los procesos de empobrecimiento (que sigo pensando que es un asunto más importante que el nivel de pobreza) y los procesos de desempleo: hay factores estructurales y factores individuales que se pueden enumerar, cuyo peso final tendrá que ser determinado empíricamente, pero no negado ideológicamente antes de la investigación.

viernes, 7 de febrero de 2014

Prietas las filas

Es fácil estar de acuerdo con quien dice que la Iglesia Católica no es la única institución que reacciona ante sus propios escándalos cerrándose en banda. El caso de la Iglesia Católica está en el noticiario por el informe de Naciones Unidas sobre sus reacciones ante la pedofilia de algunos de sus miembros. Comprensible que el primer mecanismo de defensa sea la negación. Hay más, obviamente, como el desplazamiento (echar balones fuera), la proyección (cree el ladrón que todos son de su condición), la racionalización (teorías, explicaciones muy elaboradas para no tener que afrontar el problema en su crudeza), la represión (no dejarlo aflorar) o la regresión (la vuelta atrás).
Los ejércitos y sus problemas con la actividad sexual de sus miembros (homo y hetero) es otro ejemplo clásico.
Un caso particular es la corrupción dentro de los partidos políticos.
Como tantos otros ataques desde el exterior, la percepción de un "enemigo" externo hace que, dentro, se cierren filas. Algunas reacciones eclesiásticas ante el informe de Naciones Unidas son un buen ejemplo. Es comprensible que a unos y otros les resulta muy difícil decir: lo siento, me he equivocado, no volverá a pasar... y tomar las medidas necesarias para que sea así.

jueves, 6 de febrero de 2014

Paz palestino-israelí

El estado de ánimo en la zona parece claro según esta encuesta de Zogby:


Como se ve, las mayorías piensan que no es posible la paz. Subrayo la opinión de los viejos palestinos y, sobre todo, la de los jóvenes israelíes, los más pesimistas de todos. En otras tablas del estudio queda claro también que uno de los elementos que reduce la esperanza de una paz son precisamente los hechos que representan una intensificación de la ocupación, como, añado, lo sucedido con los olivos palestinos a manos de colonos israelíes y que ya he comentado. Tampoco la violencia palestina (mucho menor, pero no por ello menos real) ayuda mucho, según la encuesta.
Tal vez las tablas que mejor resumen la situación sean estas dos sobre la solución de los dos estados: si es deseable (la primera) y si es factible (la segunda):



Lo desean mayorías relativas de palestinos y fuertes mayorías de israelíes (sobre todo, los de más edad). Pero esas mismas mayorías se repiten para ver como poco factible tal propósito. Pero entonces, ¿qué?
Siempre queda la esperanza de que los negociadores y sus gobiernos encuentren una solución creativa a este "impasse" trágico. El boicot a productos israelíes no parece una solución aunque dicha opción sea comprensible. Las encuestas, al fin y al cabo, solo dan un estado de opinión, no una predicción de lo que harán los líderes, atrapados, por cierto, en la lógica partidista y con pequeños partidos dominando la agenda de los grandes (dicho sea de paso para los que preferirían para España un sistema proporcional que acabase con el bipartidismo). Esos pequeños partidos pueden representar a fracciones muy pequeñas de estas opiniones que refleja Zogby, mientras que los grandes representarían a mayorías. Sin embargo, son los que terminan llevándose el gato al agua de la intransigencia y el callejón sin salida. Son realistas: piden lo imposible.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Una de miedo

Lo tomo de un autor que dibuja un escenario de futuro totalmente apocalíptico. Reconoce que se asustaba, de niño, con películas “de miedo” y que ahora las sufre en su vida cotidiana: tiburones que se han hecho con miles de casas en los vergonzosos procesos de desahucio, alienígenas que se han comido muchísimos empleos y serpientes que han deglutido una parte importante de los servicios sociales.
Lo que le asombra (sigo citando muy de cerca su artículo) es que esas cosas no estén asustando a sus conciudadanos. Y su respuesta está en que el Estado se está convirtiendo en un “estado policial” para yugular cualquier intento de protesta, se llame como se llame. Y todo ello sin entrar en las amenazas externas, a saber, la de episodios atmosféricos extremos probablemente debidos a un cambio climático que se sigue negando o dejando de lado, la de cuestiones relacionadas con la alimentación (precios, transgénicos, escasez) y, para completarlo, las incertidumbres sobre la energía en general y el petróleo, base de esta civilización, en particular. Para empeorar todavía más su visión pesimista, el autor al que regreso constata que los políticos, en el Parlamento, no están afrontando los problemas de fondo, sino que se dedican a cuestiones tal vez vistosas y entretenidas y hasta emocionalmente movilizadoras, pero no por ello relacionadas directamente con lo que asusta a dicho autor. El Presidente no mejora el cuadro ya que se encuentra en pleno proceso de “implosión” sin que haya logros importantes que anotar en su balance, por lo menos de momento.
No nos asustemos también nosotros: se trata de Tom Engelhardt y de un post (“Scared to Death”) que subió a su blog (“TomDispatch”) hace unas semanas. Allí añade asuntos que tal vez no se apliquen con tanta claridad a España. Por ejemplo, el hiper-militarismo estadounidense y el papel keynesiano (invertido y pervertido, pero keynesiano) que tiene el sector del armamento en su economía (que se lo digan, aquí, a los trabajadores de Santa Bárbara). O el nivel de encarcelamiento y violencia cotidiana. No es que aquí no haya, pero es evidente que allí tienen problemas propios en matanzas, atentados y balaceras.
Otras cosas a las que se refiere Engelhardt me generan dudas si pretendo comparar. Él habla del aumento de la desigualdad en su país. Aquí, si de desigualdad de rentas de trata, desde el Instituto Nacional de Estadística se afirmaba que no ha crecido recientemente como tampoco ha aumentado la pobreza que en los Estados Unidos sí que ha aumentado. Me extraña mucho lo del INE, pero eso escuché en boca de funcionario del mismo. Sin embargo, todas las demás fuentes (incluido el INE) dicen lo contrario: más desigualdad y más pobreza aquí y allí.
Aún así, hay cosas que sí se dan aquí y no tanto allí. Tal vez porque no lo necesitan, vista su situación. Me refiero a la criminalización de la protesta (los escarches, las manifestaciones junto a las Cortes y similares) y, sobre todo, a la reforma de la reforma de la reforma laboral que tal vez produzca un aumento del Producto Interno Bruto, pero que, visto lo visto, produciría un incremento de desempleo y de pobreza y desigualdad que el INE no encuentra. Las predicciones sobre el final de la “crisis” suelen referirse al aumento del PIB y no a qué va a suceder con el empleo, la seguridad y el bienestar.
Se da aquí y no sé si se da allí, aunque todo parece indicar que sí: me refiero al truco para hacer olvidar esta enumeración de problemas y de su falta de soluciones, a saber, la cuestión de la identidad o, si se prefiere, la exaltación de los nacionalismos a los que me he referido frecuentemente a lo largo del año pasado, siempre incluyendo tanto la de algunos nacionalismos subestatales (el caso catalán es el más llamativo) como la del nacionalismo estatal, el españolismo. Entretienen, sin duda, pero me parece muy discutible que la manipulación tanto de uno como de otro sirva realmente para resolver los problemas igualmente reales que afrontan los habitantes de sus respectivos territorios.
No se trata, pues, de cuestiones que afecten únicamente a USA o a España, sino que estamos ante un problema más amplio que no proporciona señales de que se esté intentando resolver. Si el problema es general, hay que procurar resolverlo a ese nivel mundial (y ya se ha visto lo sucedido en Varsovia sobre el medioambiente) aunque sin olvidar las peculiaridades locales. Siempre las hay. Futuro problemático, entonces.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Corrupción europea

En la Unión Europea, para ser exactos. Aquí está el informe con lo que habría que hacer si fuésemos buenos y nos portásemos bien. La BBC subraya estos dos asuntos:
The extent of corruption in Europe is "breathtaking" and it costs the EU economy about 120bn euros (£99bn) annually, the European Commission says.
Que te deja sin aliento y que cuesta a la economía de la Unión Europea 120 millardos de euros al año. 

martes, 4 de febrero de 2014

Más no-noticias, esta vez sobre Al Qaeda

He venido dudando de dos cosas: una, que Al Qaeda fuese la organización jerárquica y casi omnipresente de la que hablan en público los servicios secretos y a la que se refieren sospechosos expertos en el tema. La otra, que todas las organizaciones que se afirma que forman parte de Al Qaeda sean, realmente, parte de Al Qaeda incluso bajo el formato de "franquicia", como pueden ser los McDonald's que uno encuentra en medio mundo.
Ahora añado confusión a mis dudas el ver que una especie de "comité central" o "comando general" de Al Qaeda rechaza que la organización Estado Islámico de Iraq y el Levante forme parte de Al Qaeda, afirmando al mismo tiempo que Jabhat al-Nusra es la "rama oficial" de Al Qaeda en Siria.
Mi confusión nace de las consecuencias de la no-noticia que publica Alyazira: 1. sí que habría una central que extiende certificados de pertenencia; 2. Al Qaeda, entonces, sería algo más que una "idea". Eso sí: que alguien se atribuya tal pertenencia o que se le atribuya desde fuera, no significa mucho a estas alturas, aunque puede ser un intento, como dicen aquí, de recuperar autoridad por parte del "comando central". Habría que ver, entonces, el "certificado" de Al Qaeda del Magreb Islámico (antes Grupo Salafista para la Predicación y el Combate y con antecedentes en el GIA, Grupo Islámico Armado argelino). El problema son las fuentes que son de esas de las que es preciso desconfiar dada su propensión a la intoxicación y la manipulación informativa. Incluida la de la noticia que cito y que se basa en "agencias". 
En todo caso, es más fácil una noticia sobre Al Qaeda y sus desmanes que una no-noticia sobre de qué estamos hablando realmente.

lunes, 3 de febrero de 2014

Otra no-noticia: cambio climático

Lo llama anti-noticia, pero quiere decir lo mismo que yo quería decir ayer a propósito de los olivos palestinos. Engelhardt enumera los casos que deberían tener más eco que el arresto de Justin Bieber y van desde los avances del informe de este año del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático a los cambios constatados desde el clima a la opinión pública. 
Cierto que la alarma levantada por el IPCC (si no se hace algo sobre las emisiones, en 15 años podríamos tener un nivel intratable) ha tenido algún eco en prensa "de referencia", pero mientras los motivos para la alarma aumentan, el reflejo en los medios disminuye (en algunos casos, como Reuters, de manera sospechosa). La razón podía estar en lo que decía al respecto Jeffrey Sachs y se publicaba ayer
Lamentablemente, unas pocas compañías petroleras (ExxonMobil y Koch Industries son las más destacadas) han dedicado recursos enormes a sembrar la confusión aun en los casos en que existe un claro consenso científico
 No nos extrañemos. Aquí hay motivos de sospecha y aquí se da una posible razón:
Las empresas no son necesariamente malvadas, aunque algunas lo son de manera diabólica. No pueden evitarlo. Hacen lo que se supone que tienen que hacer para conseguir el beneficio de sus accionistas.
A lo que hay que añadir para los marxistas ortodoxos que siguen creyendo que el problema es la propiedad privada de los medios de producción, que los aumentos más indecentes de salarios se producen en los ejecutivos, no en los consejos de administración ni, proporcionalmente, en los accionistas. 

domingo, 2 de febrero de 2014

No-noticias frecuentes sobre Palestina

Según la Oficina de Coordinación de la Acción Humanitaria, de Naciones Unidas, ha habido más de 300 incidentes de violencia por parte de colonos judíos contra habitantes palestinos en 2012. El último, el perpetrado cerca de Ramallah arrancando en torno al millar de olivos y plantones, reduciendo así todavía más las fuentes de supervivencia de sus cultivadores. 
No es la primera vez que leo esa no-noticia. Es noticia para la agencia palestina Ma'an, pero no es noticia en otras fuentes. Tampoco es noticia que en torno al 90 por ciento de tales actos quede en nada: ni se formulan cargos, cosa que servirá para que, por parte israelí, se diga que se trata de no-eventos.
Sí es perceptible el incremento de la posición judía a favor de que Israel sea un Estado-nación para el pueblo judío... solamente. Un estado étnico, uno de los obstáculos en los procesos de paz ya que los palestinos temen las consecuencias de tal proyecto no solo para los palestinos que viven fuera del Israel actual sino también para los palestinos que viven en el actual estado de Israel que pueden tener la ciudadanía, pero no la nacionalidad. Un Israel solo para judíos excluye a los palestinos. 
El problema, adicional, es cuáles serían las fronteras de tal Estado-nación. ¿Del Éufrates al Nilo? 
A todo esto, los judíos fundamentalistas consideran que el actual estado de Israel es una abominación ya que solo será posible cuando venga el Mesías.
(Añadido el día 3: 1.000 olivos cerca de Ramallah son menos noticia que los más y menos de Scarlett Johansson con Oxfam después de haber hecho publicidad de un producto fabricado en territorio palestino ocupado por Israel o, en la otra versión, en territorio recuperado para el Estado de Israel
Y este es el titular de Ha'aretz (el artículo completo es por suscripción):
We don’t need the Palestinians to recognize Israel as a Jewish state, but we do need to hear them say - publicly - that they accept us.
Entiendan que no es tan fácil. En estas circunstancias, ni una ni otra. Y, encima, con las organizaciones políticas palestinas -Fatah y Hamás, pero no solo- divididas y enfrentadas entre sí, dispuestas a acusar al contrario -igualmente palestino- de traidor a la causa palestina -en versión propia, ¿opuesta a la del contrario?-
Para completarlo, este artículo de Johan Galtung con su diagnóstico, pronóstico y terapia para el caso)
(Añadido el 5: ahora son un centenar de olivos cerca de Nablus. Mismos perpetradores, mismos destinatarios)

sábado, 1 de febrero de 2014

Atlas de complejidad económica

Se trata de un atlas interactivo que permite visualizar las exporaciones e importaciones de los distintos países, en fechas hasta 2011 y con más o menos detalle. Si uno se olvida de que sus autores parten del supuesto de que desarrollo es crecimiento económico y que este, en buena lógica ricardiana, se basa en ventajas comparativas, el atlas permite darse cuenta de las enormes diferencias en un campo ya de por sí complejo, y más si se le introdujesen otras variables sobre capital humano y social.
Pero no hay que pedir peras al olmo y sí pensar qué puede suceder con países que, basados en las "ventajas comparativas", exportan sector primario e importan sector secundario a países que exportan sector secundario e importan sector primario, es decir, que se encuentran en lo que se llamó en su día "intercambio desigual" y que fue uno de los factores que llevaron a la caída de la URSS, exportadora de sector primario e importadora de sector secundario que le proporcionaban sus "aliados" del Comecon. Y puede estar sucediendo ahora con países latinoamericanos que exportan petróleo y otras materias primas a la China e importan manufacturas de la misma.
Obviamente, el "intercambio desigual" no fue el único factor que llevó a la desaparición de la URSS (por ejemplo, factores políticos como la lucha interna por le poder o la debilidad de la planificación estatal para navegar en un mundo "globalizado" o económico-militares como la carrera de armamentos con una mala solución del dilema "cañones y mantequilla" del viejo Samuelson). Tampoco es el único factor en la actual turbulencia financiera latinoamericana. Pero, en la lógica de estos autores y traduciendo a mi mundo, "tutto fa brodo" o, si se prefiere, "la complexité de la complexité".