miércoles, 27 de noviembre de 2013

Acreditación frustrada

El  caso podría haber sido muy sonado. No lo fue. Se trata del intento de un inglés para ser aceptado como profesor en una universidad latinoamericana, todas preocupadas, como las españolas, por la excelencia, por la aportación del conocimiento universitario al crecimiento económico y por la “empleabilidad” de sus titulados. Tomo el texto, resumiéndolo, de un artículo publicado por Eduardo Gudynas en el periódico ecuatoriano La República el pasado día 20. Veamos lo que, según Gudynas, allí han dicho los evaluadores de lo que aquí sería la ANECA encargada de aceptar o rechazar la postulación del candidato.
Lo primero que llamó la atención a los evaluadores fue la avanzada edad del solicitante: 50 años. Parece un poco tarde como para meterse en una universidad donde, todo el mundo sabe, hay que empezar de jovencito.
En segundo lugar, su nivel de estudios, según constaba en su expediente, era muy incompleto: ni máster ni, consiguientemente, doctorado. Solo un título de grado medio en ciencias básicas en un centro religioso. Solo por eso ya podía ser rechazado ya que dicho requisito ya constaba en la convocatoria de la plaza.
En tercer lugar, sus investigaciones recientes mostraban una mayor deficiencia si cabe. De hecho, no había concretado, en su currículum, investigaciones de mérito y se había limitado a indicar que, a bordo de un barco, se había dedicado a tareas de “naturalista” recogiendo muestras que catalogaba y enviaba a museos. Un técnico, en definitiva, no un investigador, cosa que, además, se veía en el nivel de sus publicaciones: un catálogo de fauna observada en sus viajes en el barco y algunas monografías junto a un libro de viajes que no puede considerarse publicación científica. Le faltaban, evidentemente, publicaciones en revistas indexadas (JCR o JCI) y, las que tenía, no estaban entre las de impacto alto: no llegaban ni al cuarto “cuartil”. Además tampoco habían sido citadas significativamente por otros científicos o colegas: muy pocas citas y en contextos de bajo impacto. En definitiva, su producción científica era muy baja y de escasa calidad, cosa que, a mayor abundamiento, se veía en sus muy pocas aportaciones a congresos científicos en forma de ponencia o comunicación. En concreto,  la última comunicación (para más inri, con un coautor) no había recibido un respaldo favorable por parte de la comunidad científica y fue ignorada por los cargos académicos pertinentes.
Por otro lado, el candidato afirmaba en su currículum que estaba a punto de terminar un libro del que daba algunos detalles sobre su propósito y contenido. En su adversidad, dichos detalles no se convirtieron en un mérito, sino en un demérito. Para asombro de los evaluadores lo que parecía insinuar en dicho manuscrito y ya había afirmado en algún texto anterior eran ideas totalmente en contra de lo que estaba establecido en la ciencia contemporánea, es decir, en los centros de primer nivel en los Estados Unidos y Europa anglosajona. Sus extrañas ideas, pensaron los evaluadores, quizás se explicasen por el aislamiento que el candidato había tenido durante sus viajes, sin conexión con centros universitarios y sin acceso a la bibliografía reciente y pertinente, cosas, como es sabido, relacionadas entre sí: son los centros universitarios los que dictaminan qué bibliografía es la pertinente o lo que algunos autores llaman “ciencia normal”.
Los evaluadores añadían que sus escasas publicaciones ni habían tenido ni iban a tener un impacto en el crecimiento económico, la innovación y la productividad, que son los objetivos de toda la institución universitaria. “Por lo tanto”, concluían los evaluadores “que la calidad académica es muy baja, y la relevancia científica para el desarrollo nacional es escasa”. Así que se quedaba sin la plaza.
Eso sí, todo hay que decirlo, vistas sus capacidades, la comisión le aconsejaba que suspendiese la publicación del libro que estaría finalizando y que, en su lugar, buscase una beca, si la hubiere, para hacer un máster y un doctorado cuanto antes ya que, dada la edad del concursante y sus escasas contribuciones importantes a la ciencia, el tiempo se le venía encima. Lo de la beca, la comisión lo sabía bien, era problemático, dados los recortes dictados por la austeridad reinante. En todo caso, le aconsejaban que dejase de escribir libros y que, en su lugar, dedicase sus esfuerzos a publicar artículos cortos (no importa si repetidos) en revistas de alto impacto, en especial en aquellos temas que sirviesen para la explotación de recursos naturales y para el bienestar del país medido a través del crecimiento económico. Si así lo hacía, podría volver a presentarse dentro de cinco años. Y que no se preocupase si el mismo artículo lo publicaba en revistas diferentes, ya que lo que la evaluación mediría lo era “al peso” (cantidad) sin mayores referencias al contenido (calidad). Tampoco importaba si los artículos en revistas de alto impacto eran en esas revistas que hay que pagar tus buenos dólares para que tengan a bien publicarte.

El rechazo de la comisión fue unánime y así se le comunicó al supuesto aspirante del supuesto concurso a la supuesta plaza, un tal Charles Darwin que pretendía publicar El origen de las especies.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Añadido el 10 de diciembre: mi amigo Alejo me hace notar que el periódico que cito -La República- no es un periódico ecuatoriano sino uruguayo. Mea culpa. Lo que me hizo cometer tal error fue un "Ecuador" que aparece delante de la fecha de publicación del dicho artículo como puede verse pinchando en el enlace. De todos modos, sorry. perdonariwankichej.

jueves, 21 de noviembre de 2013

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Aniversario

Me refiero al del lunes pasado. En efecto, el 18 de noviembre de 1978, en Jonestown, Guayana, unas 900 personas (niños incluidos), miembros de “El Templo del Pueblo”, se suicidaron ingiriendo una mezcla de mosto y cianuro. Seguían así las indicaciones de su líder el reverendo Jim Jones. La ceremonia fue grabada en cinta magnetofónica y  después ha sido transcrita y analizada. El grupo se sentía amenazado y Jones se había dirigido a ellos pidiendo “una expresión extrema de lealtad”. “Estamos dispuestos a partir”, dijo uno de los presentes, “Si tú nos dices que tenemos que dar nuestras vidas ahora, estamos preparados. Las demás hermanas y hermanos están conmigo”. Y así fue.
Años después, el 2 de marzo de 1997, en California, Marshall Applewhite, líder de “La Puerta del Cielo”, había convencido a 38 de sus seguidores a suicidarse en un complejo esquema que incluía hasta la disposición de los cadáveres y su indumentaria. Todos ellos con estudios superiores y en disciplinas científico-técnicas, estaban convencidos de que, así, sus almas irían a la nave extraterrestre que les estaba esperando tras la cola del cometa Hale-Bopp.
Remontando hasta 1943, al 18 de febrero, cuando ya se había producido la derrota de Estalingrado, Joseph Goebbels dio un discurso ante unas 15.000 personas en el Sportpalast. La gente, enardecida, iba subiendo en entusiasmo de manera parecida a lo sucedido con Jones. Goebbels iba preguntando y la masa contestaba “Sí” a sus  preguntas sobre si deseaban la guerra total y si querían seguir las órdenes del Führer. No solo el tono del discurso fue ascendiendo sino que también lo hicieron sus sucesivas intervenciones pidiendo a los soldados que fuesen “a la batalla con devoción, como van los creyentes a sus servicios religiosos”. Se trataba, como diría el 5 de junio, de que “millones de soldados alemanes estén dispuestos a morir en el campo de batalla por su pueblo”.
Muchas diferencias, claro está. En cifras sobre todo. Pero quisiera subrayar las semejanzas. Una “creencia alucinatoria” para empezar. Los tres casos son de grupos que comparten una fe que no resistiría un mínimo de análisis racional. Pero eso no importa: al compartirla y al vivirla sumergidos en el grupo, esa fe deja de serlo y pasa a ser certeza absoluta como para dar la vida por ella. Lo del entusiasmo que produce esa inmersión es conocido: unos dicen que “les pone”, otros hablan de “chute de adrenalina” y todos acaban reconociendo que salen más convencidos de lo que entraron. Finalmente, el líder carismático con el que todos se identifican, identificación que genera una mayor conciencia de grupo. Psicología de masas, si se quiere.
Los tres casos podrían ser etiquetados como “inspiración y puesta en práctica de una fantasía psicótica y co-creada de muerte masoquista grupal”. Pido disculpas por los palabros, pero no encuentro alternativa. Subrayo lo de fantasía, lo de la creación colectiva y lo de masoquismo grupal. No se habla, pues, de suicidios individuales y aislados.
Y llegamos, así, a la actualidad. Franco no encajaba en esa tipología, pero sus fenómenos de masa son dignos de consideración. Cierto que hubo violencia en la posguerra, sobre todo en los primeros “años de la victoria”. Pero cierto también que tuvo apoyo masivo desde las manifestaciones de la plaza de Oriente a los actos de su funeral y entierro. Los antifranquistas (como los anti-Vía Catalana de ahora) dirán que masivo no es mayoritario. Cierto. Pero como fenómenos de masa (como el entierro de Chávez si me apuran) tal vez no tengan ese elemento de “masoquismo grupal” pero sí lo tienen de “fantasía psicótica”, relación con el líder, lealtad o “creencia alucinatoria”.
Evidente que en la Via Catalana como en las manifestaciones de “indignados” y sucesivos convocantes, la presencia del líder es más problemática y la lealtad es más hacia entidades abstractas como la nación, el pueblo o “los de abajo”, según los casos, que a figuras carismáticas visibles. Pero a donde quiero llegar es que se trata de fenómenos parecidos aunque no en su intensidad que se presenta abismalmente distante de unos a otros. Parecidos en su bajo nivel de racionalidad (hay más sentimientos que “relación medios-fines”) y parecidos también en la posibilidad de que alguien los utilice para objetivos más relacionados con su propio ego o sus intereses ajenos a los del grupo en cuestión. Y cuando se den cuenta, si es que llegan a ello, ya sea demasiado tarde. Lo digo por experiencia: me han engañado suficientes veces como para que el gato escaldado del agua fría huya.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, aunque sin los enlaces, claro)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Qué hacer?

Hace pocos días Gallup publicó los resultados de una encuesta en la que había preguntado qué se podía hacer para mejorar la economía del país. Las entrevistas se hicieron en los Estados Unidos, pero creo que las respuestas son interesantes pensando en territorios más cercanos al lector. No me reprimo y añado algunos comentarios, recordando, por enésima vez, que no está claro lo de “vox populi, vox Dei” y que una cosa es que la gente piense algo y otra muy distinta que tal cosa sea la adecuada por el mero hecho de ser deseada o apoyada por mucha gente.
Una primera cuestión se refería a qué puede hacer el gobierno (federal). Y la respuesta más frecuente era “Crear empleo / Contratar a más gente”. La tienen clara: los de “menos estado, más mercado” que dicen que “el estado no es la solución: es el problema” siguen dictando el “qué hacer” aunque ahora su retórica haya cambiado. Ahora es el “más sociedad civil y menos Administración” que ha propuesto el presidente Fabra. No planifican poner en práctica políticas de empleo (no solo de “emprendedores”)  ni aumentar el número de funcionarios o, por lo menos, de contratados por el gobierno.
La segunda era más esperable: “Que el Parlamento y el gobierno trabajen juntos / Que se hagan las cosas”. Menos cháchara, menos insultos cruzados, menos maniobras distractivas y menos discusiones sobre el sexo de los ángeles y más trabajar por que salga adelante la economía. Pero de verdad.
La tercera es problemática si se la relaciona con la primera (apoyada por otros encuestados): “Equilibrar el presupuesto / Reducir el gasto”. Hay doce puntos de diferencia entre la primera respuesta y esta, pero... Bueno, puede no haber contradicción: se puede equilibrar el presupuesto y reducir el gasto sin congelar el número de funcionarios y su salario. Por cierto, durante el “shutdown”,  los parlamentarios siguieron cobrando, su gimnasio siguió funcionando y los asesores siguieron recibiendo sus dineros públicos.
La cuarta es una agrupación de respuestas contradictoria: “Bajar los impuestos / Hacerlos más justos”. No es lo mismo. Sin embargo, no sería de extrañar que se siguiesen bajando los impuestos de “los de arriba” por aquello de que no van a ser ellos los que financien el gasto de esos perezosos y desarrapados que viven de la sopa boba gubernamental. Si, en cambio, la cosa va de justicia, parece que la propuesta no iría en la línea de subir los impuestos de “los de abajo”.
Y una más, la quinta: “Detener la ayuda exterior / Ayudar a la gente de aquí”. Es un argumento que se escucha de vez en cuando. Es, aparentemente, más realista. Nada tiene que ver con la justicia a la que me acabo de referir, pero sí desconoce el “egoísmo ilustrado” que puede haber detrás de esa ayuda, además de que los estadounidenses están convencidos de que se dedica a ello un 10 % del presupuesto cuando, en realidad, es el 1 %.
La encuesta no terminaba ahí. También se preguntaba qué podían hacer los empresarios para mejorar la economía y las respuestas eran también llamativas.
La primera, de nuevo, era la de “Crear empleo / Contratar a más gente”. Si lo que esperaban de su gobierno se parecía a una carta a los Reyes Magos, este caso es peor. Tal vez los gobiernos tengan como función crear empleo, corrigiendo al mercado, pero la función de los emprendedores no es crear empleo, sino conseguir el beneficio que, muchas veces, se consigue reduciendo el empleo.
La segunda era sugestiva: “Devolver las manufacturas a los EE.UU.”. Es decir, acabar con la deslocalización, la exportación de empresas (a veces, con ayuda gubernamental) en lo que supone de creación de empleo fuera y destrucción del mismo en el lugar del que escapan.
La tercera habrá hecho suspirar a los empresarios: “Aumentar los salarios / Salario mínimo”. En complicado, sería “demand side economics”, contribuir al aumento de la demanda... que es exactamente lo que no sucederá ya que menos salarios significa mayores beneficios de inmediato. A medio plazo, vaya usted a saber quién está interesado en ello.
La cuarta es estrictamente local y se refiere a la reforma sanitaria (Obamacare).  La quinta, en cambio, es más generalizable: “Que el Congreso y el gobierno trabajen juntos / Reducir el papeleo”. Es otra extraña agrupación de respuestas espontáneas (los entrevistados no disponían de una lista sobre la que elegir) y no acabo de entender qué hace aquí.

Pero sí parece que son problemas parecidos con argumentos diferentes. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Armas: born to kill

Un argumento sencillo, pero que no se me había ocurrido: los coches están hechos para llevarte de un lado para otro; si, por desgracia, matan a alguien, se trata de un accidente que habrá que prevenir en el futuro mejorando la seguridad vial, controlando en qué condiciones el conductor ha cogido el volante (cansado, borracho etc.) y estudiando la mecánica del coche para que tales accidentes no vuelvan a ocurrir.
Sin embargo, si hay una balacera en un hipermercado, no se trata de un accidente como el de los coches ya que las armas se han utilizado exactamente para aquello para lo que fueron diseñadas. Y no digamos en una guerra y más después de una carrera de armamentos.
Cierto que las armas no matan: matan sus usuarios. Pero también es cierto que algunos desequilibrados (sean mindundis o jefes de Estado) matarán con más facilidad si tienen acceso a las armas, uno de los sectores del comercio internacional más importantes y lucrativos junto a los coches, el petróleo y las drogas (legales e ilegales).

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La peste (entre 1947 y 2013)

La novela de Albert Camus no ha perdido actualidad. Casi se diría que, como metáfora, trata de lo que está sucediendo ahora, sometidos a esta peste de la “crisis” de la que no está claro cómo se puede salir. Entonces era aquel Orán francés y español (no aparecen los árabes por ningún lado, que yo recuerde) sometido a cuarentena y sufriendo las bajas de una enfermedad mal conocida y peor tratada. De hecho, termina “porque sí”, sin que las decisiones humanas intervengan para nada. Ahora es el Planeta o, si se prefiere, sus países enriquecidos sometidos a deudas, recortes, austeridades, desempleo, pobreza y muertes evitables sin que se sepa bien cómo atajarla y esperando que escampe, que se termine la pesadilla y las cosas vuelvan a su “normalidad”, es decir, como en la novela, los europeos por un lado y los árabes por otro, o sea, los países enriquecidos por un lado y los empobrecidos por otro. La recuerdo, en particular, por las reacciones que, según la novela, suscita la peste y las que la “crisis”  parece estar provocando. La comparación la mantendré para España excepto en lo que se refiere al jesuita Paneloux.
El sacerdote pronuncia dos sermones, uno, que podría ir para Benedicto XVI, y otro, que iría al también jesuita Francisco. Es curioso, en efecto, comparar lo que el primero de ellos dijo sobre la crisis y lo que ha dicho el actual Papa. Como en el caso de Paneloux, lo que los separa es el avance de la peste/crisis. No se ve igual a principios de la misma que cuando está en este imprevisible punto de inflexión.
Pero la comparación más pertinente es la que se refiere a otras reacciones  que suscita la catástrofe.  La evidente es la de la solidaridad, pero que no es un fenómeno generalizado sino que se concentra en unos pocos actores. Ahora no es cuestión del “Entre todos”, con razón criticable, sino de las personas que, como Tarrou, se lanzan a olvidarse de sí mismos y “darse a los demás”. En el caso del personaje en cuestión, recuerde quien haya leído la novela que se trata de un ateo que, después de una experiencia traumatizante en su infancia,  hace una opción de vida a favor de las víctimas, de “los de abajo”, cosa que le lleva a la militancia (hasta que ve que también ahí hay víctimas) y, en Orán, a ponerse a las órdenes de Rioux, el médico-protagonista-cronista. Hay una sutil diferencia con los que ahora dedican su tiempo a ONG solidarias. En la novela, los voluntarios lo son para ordenar el caos de la epidemia. Ahora, la mayoría lo son para mejorar las condiciones de los más castigados por la crisis.
Los políticos, en la novela, no aparecen con nombres. Es la administración local, burocratista, que primero niega la plaga (¿le suena?) y después se dedica al ordenancismo sin plantearse en ningún momento cuáles han sido las causas ni qué hay que hacer para salir de ella más allá de la gestión del día a día para que el “orden” no se rompa.
La mayoría, de todos modos, se refugia en el conformismo, en la apatía, en el retraimiento. Ante la catástrofe que está suponiendo ahora (y más que podría suponer) el desmantelamiento sistemático del,  por otro lado escaso en términos comparativos, Estado de Bienestar, la reacción es muy parecida excepto en algunos muy pocos que reaccionan, quieren escapar de tal amenaza. En la novela no hay manifestaciones. Ahora sí, pero nunca mayoritarias.
Un factor que ayuda a esa inhibición de los afectados actuales y de futuros afectados es el aislamiento de los primeros. Pero, mucho más importante, el mecanismo que lleva subrepticiamente a la resignación es otro. En la novela, el pasar de la religión a la superstición y recurrir a profecías, conjuros y brujerías. Y al alcohol, dicho sea de paso. Ahora son perceptibles los recursos a cortinas de humo, nacionalismos (se incluye el españolismo, claro), exaltaciones por cuestiones secundarias e irrelevantes, interés por la crónica roja junto a la rosa y, ya que no hay “panem”, por lo menos que haya “circenses”.
Pero lo que más me fascina en la comparación es la semejanza en el fatalismo, es decir, a esa creencia de que la peste/crisis “ha venido: nadie sabe cómo ha sido”. Lo que tenía que pasar, pasó. También el mecanicismo: nadie la ha provocado y, por tanto, nadie la suprimirá. A lo más, se paliarán sus efectos hasta que, “automáticamente”, termine y podamos respirar.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante- en vísperas del aniversario de Camus)

Independencia

Es una iniciativa desde la "sociedad civil" (redes sociales) como reacción ante un determinado impuesto del gobierno federal (porque los Estados Unidos Mexicanos es una república federal y, por tanto, Baja California, que es donde se plantea el asunto, es una república federada).
Como suele suceder, la encuesta está hecha (en este caso por Gii360) en núcleos urbanos, donde es más fácil hacer como que se hace un muestreo, así que tampoco hay que tomárselo como definitivo. 
Primero, la mitad se enteró de la propuesta y la otra mitad no se enteró. Y la fuente principal fue internet.
Segundo, que prácticamente un tercio está de acuerdo con la propuesta y un tercio en contra. No dice si se trata de los que se han enterado o incluye a todos los encuestados.
Tercero, independizarse es solo una idea, pero también una forma de protestar (ante el impuesto). O una broma. Pero queda un pequeño porcentaje que dice que va en serio. 
Cuarto, aun así, un 50 por ciento no cree que prospere la idea frente a un 38 que cree que sí.
Quinto, y la razón última principal es el descontento político seguido del descontento económico.
Sexto, 46 por ciento cree que la independencia no sería cosa buena, económicamente, para la república frente a un 37 por ciento que piensa que sí.
Todo eso me suena.

martes, 5 de noviembre de 2013

La fuga de los muy ricos

No hace falta subirles los impuestos (cosa, que por cierto, no influye significativamente en su huida, aunque haberlas háylas, como el mediático caso de Depardieu). Basta con fomentar la desigualdad: los muy ricos pierden el contacto con la realidad circundante y viven su propia realidad. Los platos rotos, que los paguen "los de abajo".

Amo las marcas

Eso dice la voz de una niña pija en un anuncio en televisiones españolas. Caveat emptor, el comprador, que tenga cuidado. Ahí van 7 marcas que hasta hace pocos años estaban en las listas de marcas más valoradas en el mundo y que han desaparecido de la circulación. No es buena cosa adorar. A no ser que se sea tan pijo como la voz de la jovencita del anuncio. En ese caso, se puede adorar cualquier cosa y su contraria. Pero sin molestar a los demás, por favor.

lunes, 4 de noviembre de 2013

IOIU, el árbol y el bosque

Los títulos de las entradas atraen lectores. Este no atraerá a nadie ya que nadie sabe qué significa. Lo explico: es el acrónimo de un proyecto de la Universidad de Naciones Unidas en el que participé (y mi aportación fue un desastre, todo hay que decirlo). Era allá por los años 80. El tema era "Sobrecarga de Información" (Information Overload), "Sub-uso de Información" (Information Underuse). Yo lo tomé como dos formas de afrontar el problema de la "sociedad de la información" que, generalmente, llevaba a que la gente estuviese poco informada aunque acumulase enormes cantidades de datos, ficheros, fotos y recortes de periódicos. Frente a "sociedad de la información" yo oponía una "sociedad desinformada". Pero, como digo, aquella aportación no funcionó.
La lógica ha seguido aplicándose a casos concretos. El más evidente fue el 11-S. Diga lo que diga la teoría de la conspiración, el hecho es que una oscura y marginal "escucha" avisó de que algo se estaba preparando. Su aviso fue ascendiendo por la pirámide jerárquica unida a millones (millares, si se prefiere; dejémoslo en centenares) de otros datos... y el bosque no permitió ver el árbol. Por dar gusto a los conspiranoides añadiré una hipótesis adicional: el bosque ayudó a ocultar el árbol. Pero el árbol estaba. El exceso de información fue uno de los elementos (si no el único) que produce el desconocimiento de dicha información y su falta de uso.
(Nota al margen: el expresidente José María Aznar, en el segundo volumen de sus memorias -propaganda, como todos los productos de ese tipo (tipo de producto, quiero decir)-, dicen que dice que los servicios secretos ¿estadounidenses? no excluían la participación de ETA en el atentado del 11-M en Atocha,, Madrid, aunque parece que es que la "inteligencia" no tenía inteligencia (información) suficiente.. También dice que fueron (¿fueron?) a Irak por motivos muy laudables que excuso repetir. ¿Qué va a decir? ¿Que mintieron en ambas cosas para justificar lo que tenía otros motivos? Dice el maestro Sun Tzu: "Hay que sacar de quicio al enemigo para crear desorden", pero también que "hay que ser humilde para que el enemigo se vuelva arrogante". Complicada está la cosa: provocar la arrogancia del contrario al mismo tiempo que el desorden en sus fuerzas. Es otra cosa: Uso de la Desinformación, Práctica de la Manipulación, UDPM).
Volviendo a IOIU, ha habido un ejemplo reciente, ya en la cosa de los "big data" y metaanálisis. Las bombas de Boston podrían haberse evitado si no hubiera habido tanto dato (sic). El bosque no dejó ver el árbol. Y ya que hablamos del bosque, ahí va un enlace a un trabajo sobre el "cuerpo místico" (sí, Moncho, acepto el vocabulario) de internet en general y de facebook en particular: si usted tiene 50 "amigos" (so to speak) en Facebook, los amigos de los amigos de sus amigos superan el millón.
Más observaciones al respecto, aquí (que es de donde tomo el gráfico). En plan nostálgico, me recuerda el excelente ejercicio que hizo el oponente que tuve en mi tribunal de cátedra. Entonces lo de internet era, en términos comparativos a la actualidad, balbuciente. Y el hombre supo buscar sus caminos para encontrar un "sistema mundial". Lo hizo muy bien.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Educación religiosa

Un grupo religioso está a punto de conseguir que el Estado financie la educación en las creencias de dicho grupo y en las escuelas del país. No se trata de la asignatura de "religión", así, en general, sino de asignatura que ha de ser dictada, por lo menos en buena parte, por miembros de dicho grupo religioso.
Además de la asignatura "catolicismo" en las escuelas españolas, está el caso de los haredim (ultra-ortodoxos) en Israel, según cuenta hoy Ha'aretz. Es comprensible en este último caso, ya que el proyecto dominante es el de crear un Estado étnico (en lo cultural) y únicamente judío (como religión). En el caso español, asombra que las cosas no se llamen por su nombre.

Toda una vida

La cuenta aqe incluye:
from JFK’s assassination to the subsequent escalation of the Vietnam war, on to 1968 with the murders of Martin Luther King and Robert Kennedy, the Chicago Democratic Convention and Nixon’s resurrection; from there, to Kent State, the Pentagon Papers, Nixon’s re-election, Watergate, Nixon’s resignation, Ford’s pardon, Carter’s one term and out, the curious Iran hostage situation, Reagan (who brings back a degree of the charm and affability that died in Dallas), Iran Contra, Oliver North, Bush the First (as in first CIA director to become president), Iraq the First, Clinton kills welfare, Gingrich shuts down the Congress, Clinton’s impeachment, the 2000 election, Bush v Gore, Bush the Second, 9/11, Iraq the Second, “Mission Accomplished”, the Swift Boaters, Afghanistan, Gitmo, Assange, Manning, Snowden.
Su conclusión, después de la lista (a la que he añadido dos likns porque no sabía de qué iban), es demoledora:  
Americans, despite all of their claims to an “exceptionalism” among the nations of the world, have been lied to for so long about so many relevant topics, they have lost sight of what the truth is.
Mucho "excepcionalismo", pero se les ha mentido durante mucho tiempo sobre temas importantes hasta hacerles perder de vista qué es la verdad. ¿Qué es la verdad? que diría Pilatos. Bueno, pues el autor dice que, a pesar de ello, hay muchos estadounidenses que sí quieren saber la verdad. Y luchan por ello porque creen que sin ese conocimiento no hay democracia posible.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Religión o política

La alianza entre los gobiernos de Arabia Saudita (un país que tiene el nombre de sus gobernantes, la familia Saud) y de Israel (un país cuyos gobernantes tienen el ideal de convertirse en un Estado étnico) es vista como poco probable por los que creen que la religión es la causa de sus diferencias. Por un lado, los musulmanes y, por otro, los judíos (una de "buenos" y "malos", aunque cada cual adscribe los papeles a su manera). Cierto que los saudíes han conseguido un Estado religioso y nada democrático. Pero, como digo, el Estado judío es todavía un ideal para el que los palestinos con ciudadanía israelí (aunque no nacionalidad) son un estorbo, además de los palestinos (musulmanes la mayoría, pero con fuerte presencia cristiana) en los alrededores. Además, lo de "judío" pide alguna explicación si es que de religión hablamos: hay ciudadanos israelíes (con nacionalidad) que no son practicantes de ninguna religión, los hay "moderados", los hay fundamentalistas (haredim) y los hay "falashas" (de origen etíope), junto a las diferencias sociales entre askenazis y sefardíes.
Pero a lo que iba: la relación Arabia Saudita - Israel (para ser exactos, entre sus respectivos gobiernos) no tiene nada que ver con la religión sino con la geopolítica. He dicho muchas veces (y sé que copio de alguien, pero no recuerdo de quién) que la política cambia de manera muy rápida mientras que las mentalidades tienen un ritmo de cambio mucho más lento (la economía no es tan lenta, pero tampoco cambia del día para la noche). Si la religión fuese la causa de aquel desencuentro o conflicto, el acercamiento actual (bendecido por los neocons, como he comentado citando la fuente) sería imposible. En cambio, al tener causas políticas, el cambio no es impensable. De producirse y consolidarse, habría que revisar muchas inercias intelectuales cuando se habla de lo que sucede en la zona.
Todo hay que decirlo: no peguemos ahora un bandazo y neguemos cualquier peso a la religión. Lo tiene. Es constatable, aunque no sea más que en el plano descriptivo o analítico. Faltaría más. Es evidente que existen partidos islamistas como los ha habido "democristianos" en Italia, protestantes y católicos en Irlanda del Norte y ortodoxos judíos. Yéndose lejos, Weber, en su discutida y muy discutible tesis sobre el origen del capitalismo, además de sus consideraciones sobre las "afinidades electivas", distinguía entre países católicos y países protestantes y, dentro de estos, entre regiones católicas y regiones protestantes.  Pero no conviene exagerar, a no ser uno se resigne seguir la agenda de unos u otros creyendo que, por fin, ya lo entiende todo. Mala cosa es cuando uno cree que ya lo tiene todo claro: es signo de que no lo tiene. Y lo digo consciente de lo claro que lo tengo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Fantasmas y muertos

El último dato que proporciona el Pew Research Center es de 2009, pero la tendencia parece ascendente en los Estados Unidos: cada vez hay más gente (no menos) que dice haber visto fantasmas y haber tenido contacto con los muertos. Esta es la tendencia:

Different Types of Religious Services

En cambio, no ha aumentado el porcentaje de los que dicen haber consultado con echadores de cartas o mediums.
Del resto, alguna cosa encaja con otros prejuicios: las mujeres más que los varones, los más jóvenes y los más viejos menos que los de edades intermedias y los negros más que los blancos y los hispanos (empatados prácticamente estos dos últimos). Y, claro, a mayor nivel de educación formal, más bajos los porcentajes de los que dicen esas cosas (aunque es curioso lo de los graduados que sí acuden a que les echen las cartas y similares).

Different Types of Religious Services

Pero esta me fascina: los que votan demócrata y se declaran "progres" (liberal) dan porcentajes mayores de los que dicen haber estado en contacto con los muertos. Los republicanos y los que se declaran conservadores, menores.
Las religiones, al estar "cortadas" por otras variables, resulta ni esperable para el que tiene prejuicios ni inesperada para el mismo.
Y ahora vienen las rebajas: si se ve el número de personas entrevistadas para cada categoría, se da uno cuenta de que sus proporciones no se corresponden con las de la población en general, así que... ningún valor en todo lo dicho.
(Moraleja: hay que leer hasta el final)