sábado, 31 de agosto de 2013

¿Es el fracking otra burbuja?

Esto dicen aquí, pero soy incapaz de saber si con eso se compensa la publicidad a favor de tal técnica en el sentido de que 1. iba a resolver todos los problemas energéticos de un próximo futuro y 2. nos iba a dejar tranquilos ya que, gracias a tal técnica, los Estados Unidos dejarían de ser el perro que husmea por el mundo buscando petróleo ya que lo tendría en casa hasta el punto de convertirse en la primera potencia exportadora, cosa que, junto a ser la primera potencia militar y en muy alta posición en la línea de vigilar a sus competidores, la mantendría en la cómoda posición de potencia hegemónica durante bastantes años más. Eso sí: no hay nada eterno (que se lo digan a España y a Inglaterra). Pero largo me lo fiáis, amén de que su sustituto no tiene por qué ser menos agresivo o algo benévolo hacia "los de abajo".
En términos más inmediatos, existe la sospecha de que se está mintiendo a propósito del fracking, haya o no haya burbuja.

viernes, 30 de agosto de 2013

Siria: ¿Fuese y no hubo nada?

Por fin ayer no se produjo el anunciado ataque a Siria. Igual ni se produce, como ha pasado tantas veces con Irán. De todos modos, el miedo a repetir el fiasco de Irak ha planeado sobre estas decisiones: no se habría pensado en "invadir" el país sino, únicamente (¿unicamente?), dar a entender a su gobierno que lo que otros han hecho y se ha tolerado, no se le va a dejar pasar sin "castigo" militar.
Cameron ha tenido una interesante derrota en los Comunes, lo cual quiere decir que todavía la democracia formal sirve para algo. No había sucedido una cosa semejante desde el siglo XVIII. No como en USA. Vea, si no y sin que sirva de precedente, las encuestas.
Aquí ponen el dedo en la llaga: lo que está en juego no es el bienestar de la gente, ni siquiera la legalidad/legitimidad del intento, sino el ego de los políticos. El "castigo divino" no es lo mismo que la "divina misericordia".

Plutocracia

No puedo negar mi admiración por los Estados Unidos. Mi envidia ante las cosas que allí se pueden saber y en las Españas no. Un ejemplo de la causa de mis sentimientos aquí.
El artículo que cito viene con una refutación documentada de las mentiras que dice están diciendo los que no quieren una legislación para etiquetar los productos genéticamente modificados. Bueno, eso se podría encontrar en las Españas, aunque aquí parece que se preocupan por cosas más artificiosas, como puede verse en las portadas de sus periódicos, pero también en las web "progres" donde las haya. Lo que no se encuentra tan fácilmente es una estimación del dinero que las grandes empresas del ramo dedican a intentar echar atrás dicha legislación (por ejemplo, 46 millones de dólares solo en California, a la espera de saber cuánto gastarán en Washington). Se sabe, como digo, en los Estados Unidos como se sabe, generalizando, cuánto aportan sectores, empresas y personas físicas a las campañas electorales locales, estatales y centrales. En España, no, aunque la haya legal. Con eso me contentaría. No hace falta que me digan las aportaciones ilegales: eso es pedir peras al olmo. Envidia, pues, hacia los Estados Unidos, mucho más transparentes (aunque nadie es perfecto) que las Españas (porque también vendría bien saber de aportaciones legales -ya digo, doy por hecho que conocer las ilegales es pedir demasiado- a los gobiernos autonómicos). Transparentes incluso para saber que los altos ejecutivos bien pagados no lo han sido por lo bien que lo han hecho (en un porcentaje significativo lo han hecho muy mal), sino por otros motivos, probablemente más relacionados con el poder que con el supuesto "mercado" que premia a los buenos y castiga a los malos.
Dicho lo cual, vuelvo al título del post: una cosa es que envidie y otra cosa es que acepte o legitime. No: se trata de una plutocracia; los que tienen esos 46 millones para "invertirlos" en política son los que más mandan más allá del mito "un hombre, un voto". Peor me lo pones cuando se ve cómo el aumento de la desigualdad económica está poniendo en peligro lo que queda de democracia. Allí se sabe. En las Españas, no. Bueno, lo de la desigualdad se sabe (como en Francia también). Lo de la democracia, no tanto. Ni se habla con tanta claridad sobre el carácter delictivo de algunas de esas fortunas, aunque la punta del iceberg, el enriquecimiento ilícito a través de la política, aparezca en los telediarios. Eso sí, como oveja negra o manzana podrida. Excepcional, nada estructural, dicen.

jueves, 29 de agosto de 2013

Clases realmente existentes

Ha habido en las Españas y recientemente alguna discusión sobre quiénes eran, realmente, "los de abajo", si se trataba del proletariado, del precariado, del asalariado, del Lumpen, de una mezcolanza o de qué. Los argumentos eran de contenido muy variado: había quien recurría a los clásicos (Marx, por supuesto), quien prefería leninistas "análisis concretos de situaciones concretas", quien se preocupaba por la utilidad política que tendría una definición u otra o quien intentaba aclararse en tal maraña. Curiosamente, no había mucha discusión sobre quiénes eran "los de arriba", lo cual no deja de ser curioso, porque tampoco está tan claro.
De entrada, el recurso a Marx podía ser engañoso. De hecho, don Carlos, cuando analizaba "en abstracto" el modo de producción capitalista, llegaba a una formulación dicotómica de las clases, a saber, "burguueses" y "proletarios", arriba y abajo respectivamente, los del tenedor y los de la cuchara  en las canciones republicanas de la última guerra civil española. Sin embargo, cuando, como en el 18 Brumario de Luis Bonaparte, se encontraba en contextos en los que había una mezcla de modos de producción, optaba por versiones más matizadas, con más grupos sociales necesarios para explicar, en sus intereses y decisiones y en sus combinaciones, un caso como el que le ocupaba.
Vayan dos ejemplos locales bien poco ortodoxos.
A. El primero es de la Ginebra de los años 80, cuando pasé unas semanas estudiando en el IUED. Ginebra tal vez tuviese una estructura dicotómica "abstracta" o algo más matizada en lo "concreto". Pero como me comentaba un amigo tomando unos vinos en un bistrot muy ginebrino, la ciudad no podía entenderse si no se añadía una categoría "por arriba" (los funcionarios internacionales) y otra "por abajo" (los trabajadores extranjeros inmigrantes). Los funcionarios tenían sus puntos de contacto con "los de arriba" locales, básicamente de alianza, pero eran rechazados por los de "en medio" por el desprecio que percibían en aquellos hacia lo local. Los inmigrantes, por su parte, eran rechazados por todos: eran más de "los de abajo" que "los de abajo" autóctonos y sus diferencias culturales eran exageradas por los demás para que no hubiese ninguna posibilidad de alianza entre currantes de uno y otro origen. La xenofobia (que la había) iba contra estos inmigrantes, pero "salpicaba" ligeramente a los funcionarios que, sin embargo, al poder vivir en sus guetos, no se resentían como los españolitos con los que pude hablar y que hicieron el fracasado intento de adoctrinarme en su política -más bien, retórica- de ultra-izquierda. Rechazados, explotados, marginados (sin voto, claro). La izquierda ginebrina no los consideraría como "los de abajo". Si acaso, como "los de fuera".
B. Otro ejemplo actual. Vamos a suponer que me interesa saber la estructura social del pueblo en el que ahora vivo, que voy a tomar como variable la propiedad de la tierra y como indicadores las puertas y vallas que separan una propiedad de otra (por supuesto que después tendría que buscar confirmación en fuentes oficiales, sobre todo si quiero saber el peso relativo de cada una de las "clases" así construidas). Los resultados iniciales (ya aviso) serían inválidos ya que los "datos" los voy a obtener en mi paseo matutino que, me parece, pasa por tres municipios y dos provincias. Pero supongamos que son el mismo municipio y que el indicador es el correcto.
Vamos a encontrar varios grupos: puertas que se abren y cierran aunque sean simbólicas como las que acompañan este blog (puertas al campo que parecen indicar: "esto es mío: no pasen"), puertas abiertas que se podrían cerrar pero que nunca se cierran (que indican, "se podrían cerrar, pero no hace falta") y puertas cerradas con vallas más elaboradas que las anteriores.
Parece, pues, que hay tres formas de propiedad:
1. la de estos últimos, para terrenos mayores que los restantes. Dicen que son de unos banqueros de fuera, que van extendiendo sus propiedades, que el rey Borbón visita de vez en cuando -tiene un pequeño campo de aterrizaje para avionetas- y para el que trabaja gente del pueblo.
2. Después están los primeros, los dueños de pequeños terrenos y que no quieren que alguien entre con un furgoncillo y se les lleve la cosecha de aceitunas (que ya es, que ya es).
3. Y, finalmente, están los que tienen el usufructo de campos municipales.
La diferencia entre los dos primeros y este último es que aquellos tienen un letrero que dice "coto privado de caza" mientras que en estos últimos hay un "coto deportivo de caza".
¿Tres clases? Pues no. Por lo menos hace falta una más:
4. las de los que no están en ninguno de los tres grupos anteriores (pensionistas, empleados municipales, acogidos al PER... que, como se ve, ya son un grupo heterogéneo).
¿Burgueses y proletarios? Parece que no, a no ser que el banquero esté en un lado y todos los demás en el otro, con lo que, como en Ginebra, no se entenderán muchas cosas que suceden en el pueblo, en su economía y, sobre todo, en su política (cuatro concejales del Partido Socialista y tres de Izquierda Unida y no precisamente en coalición, sino todo lo contrario).
5. Porque, encima, hay que añadir los "propietarios ausentes" que tienen sus pequeños terrenos
6. arrendados o con asalariados aparceros.
¿Vamos ya por seis situaciones diferentes frente a la propiedad de la tierra? No importa. Lo que me interesa es ver que la realidad no se deja encorsetar en fáciles clasificaciones.
Pero hay más si unimos un ejemplo con el otro: las clases sociales no son solo locales. Localmente, los resultados de la indagación es muy compleja, pero a medida que vamos ascendiendo en la escala geográfica, la cosa se va simplificando hasta llegar a la "formación social históricamente determinada" de los marxistas y el sistema social de los funcionalistas-estructuralistas estadounidenses... que inmediatamente ha de ser matizada por la introducción de "arribas" y "abajos" a escala mundial.
Opción 1: seguir dándole vueltas al asunto intentando entenderlo.
Opción 2: tirar por la calle de en medio (incluso en términos muy elaborados conceptualmente) y simplificar para entender (y actuar políticamente en su caso).
Opción 3: olvidarse de estas disquisiciones al grito de "los filósofos han querido entender la realidad: lo que hace falta es trasformarla", elegir una de las escalas y trabajar por cambiarla a ese nivel sabiendo que  "toda política es local",
Esta, a su vez, viene en dos versiones: la de los que se quedan en lo local y la de los que saben que  el nivel superior es importante y, por tanto, hay que tenerlo en cuenta y, si fuera posible, hay que intentar  ir articulando posiciones y alianzas para que los distintos "locales" se vayan organizando para incidir en lo  superior.
Esto  en la hipótesis de que se esté trabajando para "los de abajo", sean los que sean en cada lugar. Si se está trabajando para "los de arriba", la cosa es más sencilla: se siguen instrucciones y la más importante es la de no hacer nada. Pero la diferencia entre unos y otros no está en la retórica para ver quién es más ortodoxo, sino en las prácticas.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Pleitos tengas

Vaya por delante que las encuestas no proporcionan certezas y, en cambio, son a veces objeto de manipulaciones desde mercados electorales, mediáticos o empresariales. Si en tiempos de Galileo o de Darwin se hubiesen hecho las tales en Europa, la respuesta mayoritaria habría sido contraria al heliocentrismo y al evolucionismo. Lo interesante, al respecto, es que todavía se obtienen respuestas (ahora minoritarias) en tal sentido: como bien dice la Biblia, si Josué pudo parar el Sol, es obvio que es el Sol el que se mueve mientras la Tierra está fija y, siempre según dicha fuente, “en el principio creó Dios el cielo y la tierra” y todo lo que sigue, es decir, sin lugar para la evolución y, a lo más, para el “diseño inteligente”, nada pues de Galileo, Copérnico, Darwin y sucesores.
No es cuestión, por tanto, de verdades, sino que es interesante que se afirmen tales cosas. Ejemplo reciente y que viene al caso: George Zimmerman, de 29 años, que disparó y mató en 2012 en Florida al adolescente negro desarmado Trayvon Martin, fue absuelto por un jurado el mes pasado, levantando una cierta polvareda mediática en su país. Gallup hizo poco después y en plena marea de acciones y reacciones una encuesta preguntando a los estadounidenses si la justicia en su país tenía un sesgo racista. Si lo tiene o no, no lo decidirán las encuestas, pero las respuestas eran fascinantes: un 68 por ciento de los encuestados negros decían que sí, que tal sesgo existe, mientras que los blancos que decían tal cosa eran un 25 por ciento. Cada cual habla de la feria según le va en ella, y la feria es más una cuestión de “estados de opinión” que de constatación de hechos. El hecho es lo que piensan o manifiestan, no que sea cierto lo que dicen.
No encuentro encuestas españolas que sean comparables. A lo más que llego a través del barómetro del CIS de abril pasado es a saber que la confianza de los españolitos en el Consejo General del Poder Judicial y en el Tribunal Constitucional está en los niveles intermedios, ni mucha ni poca. Pero eso no quiere decir, insisto, que sean instituciones confiables, sobre todo cuando, a falta de racismo, cunden las sospechas de su partidismo, es decir, de jueces actuando al son de las directrices de “sus” partidos, no solo por su militancia sino por quién les ha nombrado para tal cargo, razón de algunas recusaciones... sin son jueces de los “otros”, claro.
Sospechas no son certezas, como bien se vio en el caso de los trajes de Camps y de los niños de Bretón/Ortiz. Obvio que son dos casos abismalmente diferentes, pero que tienen en común el papel jugado por un jurado popular ante indicios abundantes en torno a hechos sobradamente probados. Lo pongo como ejemplo de las sospechas, igualmente crecientes, del clasismo en los veredictos, en este caso no de altos magistrados sino de jurados elegidos al azar. También es cierto que comienzan a caer algunos “peces gordos”, pero la sospecha subsiste.
El sexismo es también una sospecha creciente, esta vez sobre los jueces directamente. Charlando tranquilamente con un par de amigos, contaban ambos la “mala suerte” de que su respectivo caso de separación hubiese ido a parar precisamente a un determinado juzgado conocido, según dicen (eso sí, sin encuestas), por su sistemático sesgo a favor de la esposa. Y seguro que hay quien sospecha lo contrario.
Después viene eso de que los jueces son humanos y que las leyes permiten un cierto margen de interpretación. Cuán grande sea dicho margen es algo que unos encuestados dirán que es enorme y otros que muy pequeño. No tengo opinión al respecto. Pero sí se me ocurre pensar que hay un difícil equilibrio entre el hecho del margen de interpretación (y la probabilidad, supongo que pequeña, de equivocación, pero para eso están los recursos) y lo aconsejable que es para el orden social un mínimo de confianza en el funcionamiento de la justicia. Claro que apañados estamos si por “confianza” entendemos que sentencien a favor del propio sesgo sea de clase, sexo, partido, raza -si por tal se entiende la diferencia entre payos, gitanos e inmigrantes varios (latinos, magrebíes, europeos del Este, miembros de la Eurozona)- y aceptamos que tales sesgos vayan subiendo del jurado al juez en primera instancia, de ahí al juez que responde al recurso y de ahí a los tribunales superiores hasta llegar al Constitucional.
Pues eso: pleitos tengas y los ganes.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Siria: lecturas variadas

El futuro inmediato es mañana, día del ataque según estos. A largo plazo, de tener razón los anteriores, la cosa podría ser todavía peor, dicen. Sin irse tan lejos, la cosa podría evolucionar así como dicen aquí
Si es mañana y si pasa lo que dicen estos últimos, se podrá ver. El futuro a largo plazo, ya se sabe: "para entonces, todos calvos". Pero la situación presente es la que es, aunque no se conozca bien, fruto como es de múltiples manipulaciones
Menos mal que la moral, como el  derecho natural occidental y el derecho internacional del que más manda, son eternos, si se me permite la ironía visto lo visto y aunque haya quien tenga sus dudas sobre la legalidad.
Eso sí, habría alternativas, pensables, sí, pero que, al carecer de viabilidad dados los intereses en juego, se convierten en un brindis al sol. 
Brzezinski ataca de nuevo, aunque partiendo de un diagnóstico que se contradice con algunos de los anteriores, es decir, partiendo de supuestas certezas (parecidas a las que tuvieron Aznar, Barroso, Blair y Bush en las Azores) 
La Liga Árabe, en su papel. Y hay quien dice que Israel, también.
Por suerte, los diamantes son el mejor amigo de los ricos, no como decía Marylin. Y, además, son para siempre. No como estas minucias de la prensa de hoy. Pero ¿a qué viene esta última frivolidad? Muy sencillo: primero, porque también me ha entrado hoy mismo. Y, segundo y sobre todo, porque sigo sin saber de quién es la tecnología para fabricar armas químicas y quién se las ha vendido, sea al gobierno, sea a los insurgentes, sean estos seculares o islamistas de Al Qaeda. Sí sé quiénes las vendieron y quiénes aprobaron su uso cuando era Sadam Husein el que atacaba a Irán.
Si usted ha hecho gran acopio de petróleo estos días, está de suerte (o ya lo sabía): el aumento de precios le permitirá alguna ganancia. Si depende de las importaciones de crudo y/o no tiene reservas, lo va a tener... crudo. Como la India.
Para acabar, y citando una editorial de Gara: ¿Defender a los sirios bombardeando Siria?

Error, acierto

Cuando uno intenta anticiparse a lo acontecimientos, hay veces en que se acierta (y uno se pone muy contento, incluso en los casos en que habría preferido haberse equivocado) y veces en que se comenten errores de bulto (y uno procura que no se note mucho). En esto, prefiero seguir los pasos de uno de mis maestros (tengo varios), André Gunder Frank, uno de los pocos que fue suficientemente honesto como para reconocer que se había equivocado en algunas de sus apreciaciones. 
Es curioso que sea tan poco frecuente este reconocimiento de errores. Hasta en la Biblia los hay, y hasta en los Evangelios (por ejemplo, a propósito del día en que se habría tenido la "Última Cena", como reconocía Benedicto XVI en uno de sus libros). El no reconocer las necesarias equivocaciones que comete la mente humana tiene otro nombre: narcisismo. 
Es comprensible en los "grandes pensadores" (como aquel "peor para la realidad" de Hegel). Pero sería incomprensible en los "pequeños pensadores" como yo. En otras sedes he reconocido errores pasados. Vayan ahora otros  dos:
1. Un error al tratar la "globalización". Cierto que hay muchos campos a los que se aplica la palabrita y que, sin duda, no están globalizados (mundializados). Pero si no hubiese habido un sector mundial (las finanzas des-reguladas e internacionalizadas por internet), no habría habido una crisis como la actual.
2. Otro error, cometido cuando comenzaba dicha crisis: pensar que lo que traía consigo era el descrédito del llamado "neoliberalismo" que predicaba la des-regulación y la "globalización". Si algo se observa ahora es un auge de aquellos planteamientos, aunque con otro disfraz.
Los errores deberían llevar a preguntarse por sus causas, y así evitarlas en el futuro. Creo adivinar dónde está la raíz de estos dos errores y que es común a ambos: a pesar de mis reticencias hacia planteamientos que dan a la cultura (las mentalidades) un papel de variable independiente, he caído en los mismos. Ideas, conceptos, imágenes que no dejan ver intereses, estrategias, tácticas, que es lo que había por debajo (o por encima) de "globalización" y prácticas "neoliberales". I'm sorry, so sorry.
¿Me estaré equivocando al compartir con otros que el mutante capitalismo global -mundial como siempre, "neoliberal" ahora- es la antesala de un nuevo fascismo? 

martes, 27 de agosto de 2013

Desde Orwell

Dos frases de Orwell tomadas de una recensión de un último libro con cartas de dicho autor me han hecho pensar:
1. La primera es la moraleja que Orwell quería dar a su "Rebelión en la granja" (Animal Farm), a saber, que   "revolutions only effect a radical improvement when the masses are alert and know how to chuck out their leaders as soon as the latter have done their job”. No se trataba, pues, de un rechazo a las revoluciones sino al engaño de las revoluciones que sirven para que nuevos inquilinos lleguen a los palacios del poder. Es, pues, un aviso para que las revoluciones tengan implícito el camino para que los que las han hecho dejen el poder. No hace falta añadir en qué "revoluciones" contemporáneas estoy pensando.
2. Si la primera es, digamos, estructural, la segunda es personal y dice así: “any life when viewed from the inside is simply a series of defeats”. Esa visión desde dentro se suele obtener, como la lechuza de Minerva hegeliana, "que solo levanta su vuelo al atardecer", con la vejez.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sobre el futuro de las Españas

Se pueden elegir varias opciones. La primera es la erudita, la de la Ève de Charles Péguy cuando dice:

Car tout ce qui s’acquiert peut toujours se reperdre.
Mais tout ce qui se perd est à jamais perdu. 
Et tout ce qui se gagne on peut toujours le perdre. 
Mais tout ce qui se perd est vraiment dépendu.

La otra puede tener connotaciones algo chabacanas: "Todo lo que sube, baja; pero no todo lo que baja vuelve a subir". 
Ninguna de ellas es una buena guía para responder a esta simple pregunta: si España es un país en vías de subdesarrollo -en franca caída, vamos- ¿puede remontar o está condenada irremisiblemente al hundimiendo?
De entrada, hay que borrar lo de "irremisiblemente", ya que no hay nada, en economía o política, que sea irreversible. Pero, ¿podría remontar?
No estará de más recordar que pocos países han mantenido, a lo largo de los siglos, su estatus mundial. Yendo hacia atrás, la China fue el "imperio del centro", cayó y está en franca recuperación. Argentina fue, a principios del XX, un país semiperiférico para caer en la periferia. El Japón fue marginal, central, semi-marginal. Los reyes que gobernaban lo que ahora es España, lo hicieron con un imperio mundial que, ya como España, comenzó a caer en el XIX, con una fecha simbólica (1898) que deja ya clara la decadencia y un inicio de recuperación hacia los años 60 del siglo XX para volver a caer (y de qué modo) como efecto de la crisis financiera estadounidense y la barbarie de la propia burbuja inmobiliaria, todo ello mal gestionado por Aznar, Zapatero y Rajoy. Así pues, ¿qué?
Vistas las subidas y bajadas de otros, y prescindiendo de los "auges y caídas de las grandes potencias", es decir, de las hegemónicas, parece que la economía y la política van parejas tanto en la caída como, sobre todo, en las recuperaciones. Hundir a un país es muy fácil. Hasta yo sabría hacerlo desde el gobierno. Levantarlo ya no es tan fácil: hace falta, sí, un gobierno inteligente -cosa poco frecuente-, una coyuntura mundial propicia y una utilización de las posibilidades que ofrece esa ola para el político-surfista. 
La reinversión del beneficio juega un papel importante. Que en la actualidad hay beneficio, parece fuera de duda, sea por aumento de exportaciones, sea por reducción de costes de producción. Que haya reinversión ya no está tan claro cuando, además, las reducciones salariales llevan a reducción del consumo, de la demanda, con lo que la producción se va a donde hay demanda: fuera. Por ahí, pocas posibilidades, a no ser que una coyuntura especialmente favorable en el sector turístico hiciese aparecer nuevas inversiones, nuevos empleos, nuevos salarios, nuevo consumo etc. O que (que me perdonen mis amigos anti-extractivistas) se encontrase abundante petróleo con o sin fracking (la agresiva y antiecológica fracturación hidráulica, pero el que venga detrás, que arree).
Los bancos podrían superar sus problemas, creados por ellos mismos cuando se dedicaron a cosechar en la burbuja inmobiliaria que lo que les ha traído ha sido abundancia de casas y terrenos. Podría venir del BCE.
Y la política... Bueno, ahí tenemos dos grandes opciones: sumisión a los dictados de la troika (a pesar de sus contradicciones internas, siguen mandando) o rebelión ante la misma. En ambos casos, con grados. La sumisión puede ser total o puede ser negociada. Y la rebelión puede ser de "dignidad" gandhiana o de salida del euro y de la UE.  Los efectos de cada una de ellas (cuatro por lo menos) no hay quien sea capaz de conocerlos con un mínimo de certeza. Basta ver la certeza con que los defensores de cada una de ellas aporta en su defensa. Pero hay una más que vale la pena recoger: la salida del sistema, la de los anticapitalistas.
Me son simpáticos, a fuer de utópicos. Supongamos, como leo, que algún partido anticapitalista consiguiera el poder. Si iba a ser por medios pacíficos o no y si sus políticas iban a ser más o menos violentas no es lo que más me preocupa, aunque, obviamente, me preocupa: los escépticos estaríamos entre los damnificados. Lo que me preocupa es lo siguiente: un gobierno con políticas anti-capitalistas tendría que resolver algunos problemas como el de los recursos energéticos y el del comercio internacional en general, si no para la exportación, por lo menos para la importación de las carencias que tiene el país. La "revolución en un solo país" tiene muchas dificultades y el precio a pagar, en vidas y haciendas, es muy elevado, así que no creo que, de producirse, llevase a un aumento de empleo y, si me apuran, a un aumento de la igualdad (lo siento, pienso en "Rebelión en la granja", Animal farm)
Mi dispiace, la vita è così. Non ho inventato io.
Pero queda por definir en qué consistiría ese redreçament (solo del PIB?) y a favor de quiénes sería. Resulta que esas son las cosas a discutir sin autoengaños. Los mecanismos de defensa son conocidos: hiper-intelectualización (conceptos, conceptos, conceptos), identificación con el agresor (síndrome de Estocolmo), racionalización, desplazamiento, proyección y, sí, ay sí, represión.

domingo, 25 de agosto de 2013

México-España: arriba y abajo

Un amigo me hace llegar este informe del que extraigo esta tabla a la que le añado dos flechas. La tabla está construida a partir de estimaciones y proyecciones del PIB  y aviso que, además de lo problemático que es el indicador, no viene en relación a la población (per cápita), con lo que los países grandes tienen ventajas sobre los pequeños, a igualdad de condiciones. Pero eso no quita para que los cambios no sean sugestivos. Las flechas que añado guardan relación con un prólogo que he escrito para un libro que se publica en México con una sugestiva comparación entre México y España que no se hace en términos economicistas, aunque la economía esté presente en el trabajo. Mi punto, allí, es que la comparación es interesante no por los niveles de uno y otro. En la tabla se ve que andan parejos económicamente, a paridad de poder adquisitivo pero no per cápita ni considerando la desigualdad mayor en México que en España. La comparación es interesante por las diferentes trayectorias: un país en "vías de desarrollo" y un país "en vías de subdesarrollo". Personalmente, y sin mayor base que la acumulación de detalles, creo que el ascenso de México será mayor y también será mayor la caída de España.
Para ambos países, las agencias de calificación (“rating”) como Standard & Poor’s, Moody’s o Fitch situaban su crédito o su deuda soberana, en marzo de 2013, en escalones parecidos (BBB para S&P, Baa para Moody’s) aunque con perspectivas de futuro ligeramente divergentes. Al parecer, y para 2013, la economía de México crecería un 3,5 por ciento mientras que la contracción (el decrecimiento, aunque quizá no en el sentido de Serge Latouche) de España alcanzaría el 1,5 por ciento.

sábado, 24 de agosto de 2013

Patriotismo y manipulación

Bradley/Chelsea Manning, ya dictada la condena, hizo unas declaraciones de las que tomo esta  frase:
Patriotism is often the cry extolled when morally questionable acts are advocated by those in power
 Suele ser así cuando "los que están en el poder" son invasores. De hecho, el nacimiento del nacionalismo españolista se produce con la invasión francesa a principios del siglo XIX. La invasión es percibida como un "acto moralmente cuestionable". Los "Episodios nacionales" de Galdós son una buena descripción del proceso.
Las independencias son, efectivamente, una fuente de nacionalismo, sobre todo cuando "los que están en el poder" reciben un "quítate tú, que me pongo yo" que da paso a que otros estén en el poder. Porque el patriotismo es un sentimiento ("un grito") que emerge del nacionalismo, y el nacionalismo es la forma "moderna" y elaborada de la territorialidad que compartimos con otros animales.
Manning plantea una cuestión adicional y poco frecuente: el patriotismo frente a "los que están en el poder" cuando estos defienden "actos cuestionables moralmente". Prescindo de mi tendencia relativista que me impide tener una lista "objetiva" de lo que es "moralmente cuestionable" y se aplique a todo bicho viviente. No tengo muy claro que el "derecho natural" sea universal y no tenga nada que ver con la cultura dominante... y con "los que están en el poder". Pero lo que Manning plantea es un patriotismo precisamente contra "los que están en el poder" y, como pienso, tienden a usar el patriotismo de "los que no tienen poder" para seguir en el machito. Si es el caso, tendré que revisar mis ideas.

viernes, 23 de agosto de 2013

Izquierdómetro estadounidense

Conozco gente que se proclama de izquierdas y que va extendiendo (o negando) certificados de ser de izquierdas a quien se le presenta. Autoclasificarse es gratis y también lo es etiquetar a los demás tanto en sí como en no. Sin embargo, carecemos de indicaciones precisas sobre cómo clasificar a la gente (y más si se hace desde "otras orillas", sea a un lado o a otro del clasificando). 
De los blogs que acompañan a este, hubo ayer un par de intervenciones interesantes. Una, se refería a un libro en el que aparecían diversos autores "de la izquierda irredenta" opinando sobre la lucha de clases. Conozco las andanzas de algunos de los "entrevistados", cosa que me hace pensar que una cosa es predicar y otra dar trigo, que una cosa es pensar, hablar o escribir y otra es actuar en la "rugosa realidad". 
El otro era más tétrico. No por el post, que era transparente como suele, sino por los comentarios que suscitaba. Se trataba de las reacciones ante el accidente de una política madrileña y sobre si alguien de izquierdas podía desear la muerte de alguien o incluso si, en el caso de que ese alguien fuese de los "enemigos", si incluso debería desearla para demostrarse de izquierdas. 
Tomemos distancias. En los Estados Unidos eso de izquierda y derecha es problemático. En realidad, la distinción suele funcionar en países no demasiado grandes y de tradición cristiana. Estados Unidos es demasiado grande, la China y la India son grandes y no tienen tradición cristiana. Comprendo que los que extienden certificados de izquierdismo encuentren en la afirmación anterior un caso de mala conciencia de derechista o cualquier subterfugio para no tener que enfrentarse con la "rugosa realidad" y mantener los privilegios de la propia ideología (en el sentido de falsa conciencia). Pero vayamos a los Estados Unidos. De allí viene esta lista de las causas que defiende un progresista (lo que en inglés llaman un "liberal"):
Anti-colonialism
Anti-militarism
Abolition
Universal, secular education
End to child labor
Universal suffrage
Female legal equality
Consumer protections
Civil rights
Conservation/environmentalism

Alguno de los que reacciona ante el artículo y post de Juan Torres no estaría muy de acuerdo con los del sufragio universal, ya que no parece reconocer tal derecho a los "enemigos de clase". Tal vez encaje más con las "causas" que el artículo que cito presenta para los "radicales", algo más que "progres", a saber:
Call off the cops (and thugs)
Eight hour day and work place safety
Right to organize
Anti-discrimination in housing and hiring
Unemployment dole
Public pensions
Public educational scholarships
Tax the rich
Anti-trust and anti-corporate
Anti-imperialism


No son objetivos que los que en las Españas extienden certificados clasificarían como "radicales". Incluso no creo que los clasificaran de "izquierdistas". 
Varias propuestas: 
1. que las listas no son buenas y que habría que incluir lo que "realmente" es de izquierdas, en cuyo caso, no vendría mal un izquierdómetro de la "verdadera izquierda" que vaya más allá de la autoclasificación gratuita y de la no menos gratuita clasificación de los demás (lo de Bobbio, de igualdad y libertad/crecimiento no es  suficiente, aunque algo es algo). 
2. que la cuestión no es clasificar las retóricas sino clasificar las prácticas, no ver qué dicen sino cómo reaccionan cuando se hacen "análisis concretos de situaciones concretas"
 y 3. que tal vez hay un espejismo al ver esas ideologías como relacionadas con las clases sociales y sus correspondientes políticas (abajo los de la cuchara, arriba los del tenedor) cuando las prácticas fundamentales son a escala mundial, más allá de las "formaciones sociales históricamente determinadas" de los marxistas o "sistemas sociales" de los funcionalistas-estructuralistas (en cualquier caso, más útiles que las logomaquias del riesgo, el schock, el líquido y demás parlas marketineras). Vieja discusión Stalin-Trotski que incluye la lista de Bujarin sobre todos aquellos que habría que ejecutar para que triunfase la revolución. En buena parte inútil porque ocultaba luchas por el poder. Doblemente inútil ahora cuando el poder solo es de dictaminar  quién pertenece a la "verdadera izquierda" y quién no. Suena a narcisismo. Moderado, pero real.

jueves, 22 de agosto de 2013

El que avisa no es traidor

Yaris Vanoufakis reproduce en su blog esta portada de revista portuguesa. Él no comenta. Yo todavía menos

Warning

Mi comentario es otro: hay que matizar. Las afirmaciones tajantes suelen ser falsas o, por lo menos, pueden contener errores de consecuencias imprevisibles.

Filantropía y desigualdad

El señor don Juan de Robles,
de caridad sin igual,
hizo este santo hospital,
pero antes hizo a los pobres.
Parece que no hay novedad. Aquí hay algunas referencias y algunos casos estadounidenses, amén de unas opiniones del hijo de Warren Buffett en la línea del verso con que abro el post. Me parece que hay, por lo menos, tres posibilidades:
1. Filantropía mediante la cual, don Juan de Robles, acalla su posible conciencia ya que es consciente de que ha producido pobres. En realidad, es una forma muy sutil de egoísmo que algunas religiones fomentan mediante la "ética de la limosna". Cierto que he hecho a los pobres, pero, si quiero ir al cielo, tengo que dar limosnas. El objetivo no es reducir la pobreza sino salvarme.
2. Filantropía que no afecta para nada la desigualdad previa (sea creada por los filántropos o no). Tiene su lógica ya que la primera es una actividad más individual mientras que la segunda es estructural. En el artículo que cito se reproduce este gráfico que creo que es bastante expresivo:
Mejor véase en el original si se quieren apreciar los porcentajes aproximados, pero lo que el gráfico pretende mostrar es, para los Estados Unidos, la co-evolución de la renta del 1% más rico en proporción al total y las donaciones a fundaciones caritativas. Como correlación no significa causalidad, el artículo que cito deja abierta la puerta para una tercera opción.
3. Filantropía que tiene como efecto la desigualdad. Obviamente no es "la" causa, pero sí es, a lo que dicen algunos estudios allí citados (y que son de pago si se quiere ir más allá del resumen o abstract), una componente importante en el mantenimiento de la misma. Habría que verlo con más detalle (cosa que no estoy dispuesto a hacer, dado que ni estoy en el 1% ni me dedico a la filantropía), pero no me parece que sea una opción a descartar, sino a considerar. 
Son varias las razones posibles a favor de esta tercera opción. Por ejemplo, que la filantropía convierte en graciable lo que otros pueden considerar un derecho. Es una de las críticas que he escuchado sobre la actividad de algunas ONG en países periféricos. También, que la filantropía detrae esfuerzos en pro de una sociedad más justa. O que reduce la urgencia de la intervención del sector público, necesario para corregir el efecto desigualitario del mercado... que es una de las amenazas al mismo mercado (el mercado tiende a generar monopolios).

miércoles, 21 de agosto de 2013

Ola de desconfianza

Hay un problema con la confianza que los españoles declaran hacia las instituciones: tienen muy poca y, encima, disminuye. Veamos los datos e intentemos entender qué puede significar.
En el Barómetro del CIS de abril se hacía la pregunta y se pedía indicar con un número el grado de confianza que le merecían distintas instituciones. El abanico iba de 0 (ninguna confianza) a 10 (máxima confianza). Las medias podían clasificarse en tres grandes grupos: suspensos irremisibles que no llegaban ni a un 3 (partidos políticos, Gobierno, sindicatos, Parlamento y organizaciones empresariales), suspensos con más de 3 pero menos de 5 (Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial, Iglesia católica, monarquía, Defensor del Pueblo) y los aprobados (Fuerzas Armadas, Policía, Guardia Civil). Tendríamos: política (mal), ley y legitimación (algo menos mal) y orden (aprobadillo: la nota máxima es la de la Guardia Civil con un 5,71). Los medios de comunicación, con su 4,79,  se encontrarían en un limbo entre estos últimos y los anteriores.
Si se comparan esos datos con los de octubre de 2011, los medios son los únicos que han mejorado su nota: suben un punto. La Iglesia Católica (semper idem) mantiene  la suya. Todos los demás han empeorado desde entonces (aunque en 2011 no se preguntó sobre sindicatos, patronales, Guardia Civil y Policía). Algunos, poco: el Tribunal Constitucional, el Consejo, el Defensor del Pueblo y las Fuerzas Armadas bajan entre 4 y 6 décimas. Y quedan los que más han bajado, rondando un punto, para la política y, en especial, para la Monarquía, que es  la que más habría caído en la confianza de los encuestados: 1,21 puntos.
Asuntos varios en los tribunales y de los tribunales explicarían algunas de estas crecientes faltas de confianza. Pero lo preocupante es el contexto en el que se producen. Vayan dos referencias al respecto.
La primera la produjo el economista Dani Rodrik en su blog ya en 2007. Lo que venía a decir puede resumirse de la siguiente manera: en un mundo “globalizado”, decía, es imposible conseguir simultáneamente democracia, soberanía nacional e integración económica, siendo lo más frecuente el tomar dos de esos extremos rechazando el tercero. Por ejemplo, democracia con soberanía pero sin integración económica (el proyecto autárquico, aunque Rodrik incluya los acuerdos de Bretton Woods), integración y soberanía pero sin democracia (el proyecto soviético con el COMECON) y democracia e integración, pero sin soberanía (el proyecto de la Unión Europea, que Rodrik, más ambicioso, llamaba “federalismo global”). Este es el caso para la España contemporánea siguiendo ese esquema: la pérdida de soberanía choca con los sentimientos nacionalistas de los españoles y los españolistas, y tendría que chocar con los de los nacionalistas catalanes y vascos, pero esa es otra historia. La de ahora es que la pérdida de soberanía que comenzó con la integración en el Mercado Común, se aceleró en mayo de 2010 con la sumisión de Zapatero y ha llegado a su clímax con el gobierno de Rajoy, tiene que tener confusas reacciones en las no menos confusas mentes de quienes no reciben la información adecuada. Pero eso sería ser benévolos con la realidad. Hay más, y viene de otro economista, Yanis Varoufakis, demostrando, de paso, que los economistas no-economicistas dicen cosas relevantes y más si recurren a la historia.
También a través de su blog, pero ya en el año en curso y julio pasado, Varoufakis indicaba la concatenación de crisis en la Eurozona: una crisis bancaria que llevó a una crisis de deuda pública que llevó a una crisis de inversión. Los líderes europeos, en lugar de afrontarlas de manera simultánea,  se emperraban en centrarse en un único aspecto de una única crisis, con lo que, decía, los gobernantes europeos tenían que echar mano del autoritarismo generando un déficit democrático en sus países y la creciente sospecha en sus poblaciones de que “Europa no es la solución: es el problema” y, añado, que “la democracia no es la solución: es el problema” (porque no soluciona “mis” problemas).
No extrañe, entonces, con el añadido de los escándalos locales, que en España aumente la desconfianza hacia las instituciones políticas y, lo que es preocupante, los “garantes del orden” y de la “unidad nacional” obtengan relativamente buenas notas  en lo que a confianza ciudadana se refiere. Por decirlo todo, también en los Estados Unidos el Ejército obtiene el máximo de respuestas favorables y la “politiquería” (mi traducción) los mínimos.
Hay, pues, una marea generalizada en Occidente, una ola propia de la Eurozona y un tsunami espectacular en España.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Para corromper a los padres, nada como los hijos

Sabía de casos de lucrativos puestos concedidos a hijos de ministros latinoamericanos a cambio de no menos jugosos contratos para los empleadores. Nombres, apellidos y empresas relativamente bien conocidos y de los que supe por casualidades de la vida. Es lo que se llama "mercado internacional". 
Ahora se acusa a JPMorgan de haber hecho lo propio con hijos de jerarcas chinos con el mismo avieso propósito: evitar el engorroso funcionamiento del mercado (oferta, demanda y demás historias). 
Debe de ser política habitual de muchas multinacionales: comprar el contrato público que gestionan padres bien situados en la política mediante el empleo a los hijos. 
No es nepotismo. Nepotismo es el afán de los padres para ser sucedidos por los hijos (que también abundan los casos, sin ir más lejos en Corea del Norte). Esto es otra cosa. Es una forma más de corrupción de las sacrosantas (e incumplidas sistemáticamente) reglas del mercado.
(Añadido el 30: JPMorgan va a abrir una investigación interna. A buenas horas, mangas verdes)

43 mapas

Uno más a la revisable lista de 40, a la que ya añadí 2. Este es el de la huella ecológica. Interactivo, puede verse para cada país y cómo ha evolucionado en los últimos años.


Alquimia laboral

La calidad de un empleo se puede ver desde el punto de vista del empleado. Se llama seguridad e higiene en el trabajo, pero también estabilidad laboral. También se puede ver desde el punto de vista del empleador. Se llama salarios reducidos, facilidad de despido y condiciones, en general, baratas. No es lucha de clases: son sencillos intereses contrapuestos que, en algunos casos, pueden ser negociados y hasta llevados a alguna forma de "cogestión" (Mitbestimmung), pero que, en desigualdad extrema de poder, se llevarán a satisfacción extrema de los intereses de una de las partes.
Cuando se propone, aprovechando la excusa de la "crisis",  acabar con los "privilegios" del empleo indefinido o, en la práctica, se convierten empleos estables a tiempo completo en empleos inestables a tiempo parcial (no digo ya a "tiempo cero"), parece que la balanza se está inclinando en una de las direcciones. Y cuando tal cosa se produce en varios países, hay algo más que cuestiones locales. Tenemos, en efecto, propuestas españolas y trasformaciones estadounidenses que, traducidas, significan semejanza de situaciones en el proceso de ser países en vías de subdesarrollo. Porque tal cosa significa menos consumo, es decir, menos demanda interna y, de inmediato, menor necesidad de empleos. Queda entonces la posibilidad de explotar a países "en vías de desarrollo" o de ser colonizados por algún "país emergente". Es un proceso y nada está escrito sobre sus resultados a medio plazo. El caso español me parece más claro. El estadounidense me parece que tiene mayores posibilidades de seguir explotando a otros países. Chi vivrà, vedrà.

martes, 20 de agosto de 2013

Acceso a la información

El gobierno británico habría obligado a The Guardian a destruir documentos proporcionados por Snowden. Lo cuenta Le Monde y, como era de esperar, lo cuenta The Guardian añadiendo detalles, todos ellos periódicos serios, después del rocambolesco episodio de detención temporal e intimidatoria de David Miranda, marido de Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian que ha estado haciendo de intermediario de Snowden.
Se levanta acta, así, de la sumisión británica a la special relatioship que mantiene su gobierno respecto al de lo que fue su colonia, a saber, el de los Estados Unidos. Recuerda el bochornoso espectáculo de la retención del avión presidencial boliviano, tan bien rentabilizado por el presidente Morales a la búsqueda de su reelección.
Pero deja en el aire la pregunta sobre qué diablos habría en esos documentos. Qué más tendríamos que saber y no quieren que sepamos. Cualquier cosa menos transparencia democrática. L'État a ses raisons que la raison ne connaît pas.
(Puesta al día el 22 de agosto aquí y aquí)

Líderes mundiales

Una constatación comparando los movimientos de "ahora" con los movimientos de "antes". El resultado no es tan claro, pero la ausencia de líderes sí que es clara, sobre todo cuando se llega al punto más dramático: el medioambiental, en el que se juegan asuntos realmente importantes a medio plazo.
Los movimientos son constatables y hay muchos y hasta se pueden enumerar y comparar. Pero sí parece que, sin algún tipo de liderazgo, su eficacia disminuye. Cuidado, de todas formas, con los líderes carismáticos. Hitler lo era. Lenin también. 
Ahora, basándose en el tráfico de las redes sociales, hay intentos de detectar quiénes son los líderes (una especie de trabajo de "coolhunters") pero de resultados irrelevantes para los movimientos, como puede verse en el gráfico basado en la "Spanish Wikipedia 2011". Para los mundiales, conozco personalmente a alguno de los susodichos, sigo a alguno más, pero no tengo ni la más remota idea de quiénes puedan ser la mayoría de integrantes de la lista, al igual que, sí, sigo a un par de los blogs allí citados, pero, del resto, ni idea.
Pero supongamos que los resultados sí que son relevantes. Si así fuese, los movimientos van en otra dirección y el resultado podría ser exactamente el opuesto del que anuncian sus voceros.

lunes, 19 de agosto de 2013

42 mapas

Ahí van dos mapas a añadir a los 40 que cité el otro día. Estos vienen de la revista Nature Climate Change.
El primero es el de las ciudades con mayor riesgo de inundación por aumento del nivel del mar.

The 20 cities where the relative risk is larger in 2005, that is, where the ratio of AAL with respect to local GDP is the largest.
El segundo es el de las ciudades en las que, de 2005 a 2050, más aumentaría las pérdidas relativas en el tiempo y a su propio PIB.

The 20 cities where AAL increase most (in relative terms in 2050 compared with 2005) in the case of optimistic sea-level rise, if adaptation only maintains present defence standards or flood probability (PD).
La situación de las 136 ciudades estudiadas se puede ver en el apéndice.

Mapamundi de Chomsky

Una sombría charla de Chomsky presentada como "mapa hacia un mundo más justo", pero que, básicamente, se queda en ese mapamundi, excelente, pero solamente. No es bueno para las alternativas y las terapias: es bueno para los diagnósticos.
El mapamundi tiene que empezar por los Estados Unidos: en decadencia, pero todavía capaz de mucho (incluyendo la cuestión del petróleo, añado). De muchísimo, como después se dirá. No es exactamente una democracia en el sentido literal: tiene muchos fallos, uno de los más importante es el peso del 1% que convierte al sistema en una plutocracia.
Se hace eco de las discusiones sobre la compatibilidad de la democracia y el capitalismo, pero se queda levantando acta de cómo funcionan las DCRE (democracias capitalistas realmente existentes), reconociendo que los países de la Unión Europea no es que sean más democráticos que los Estados Unidos. No en vano, es larga la lista de países en los que los electores han dicho una cosa y los gobiernos por ellos votados han hecho exactamente lo contrario.
Dos grandes riesgos: el medioambiental y el de una confrontación nuclear, ambos relacionados entre sí y, ahora de nuevo, en los que no puede excluirse el papel de los Estados Unidos.
Invito a su lectura.

domingo, 18 de agosto de 2013

Democracia con goteras

Paul Krugman se refiere a la de los Estados Unidos donde la lógica de "partidos proponen, electores informados votan y gobernantes actúan en la línea de lo propuesto" no acaba de funcionar dada la ignorancia de los electores, en parte fomentada por campañas de manipulación y desinformación, con maniobras de "relaciones públicas" para "adornar" las actuaciones gubernamentales. El triunfo, añado, del "story telling", las "narrativas" y argumentarios no hacen sino aportar más goteras al funcionamiento de una democracia.
Debe de ser una epidemia porque encuentro algo parecido en las Españas (y, sí, en otros países cuya política sigo desde varias fuentes, incluso personales). Anteayer, ante dos periódicos del mismo día, tenía que pensarlo: El País y el ABC, que son los que estaba leyendo en papel, ambos en edición madrileña, parecía que hablaban de cosas muy diferentes a propósito de los últimos acontecimientos del llamado caso Bárcenas (antes Gürtel) que unos ven como caso PP y otros lo dejan en caso Bárcenas tout court. Obvio que cada cual buscará la información que mejor encaje con sus prejuicios y desdeñará la información contraria como manipuladora y desinformadora. Pero, sin excesiva pasión (más allá de la vergüenza ajena), hay que reconocer que es casi "cuestión de fe": creer en lo que no se ve. Y con esa "información" el elector racional e "informado" votará libremente en una campaña en la que cada uno de los periódicos (no solo esos dos: hay más y muy militantes; y no digamos televisiones, ahora ya todas militantes una vez "reformada" la cadena estatal de RTVE) mostrará las propuestas de cada partido que, en gran parte, se supone serán puestas en práctica en el caso de que lleguen al poder o se convertirán en un brindis al sol para los partidos que no van a tocarlo ni de lejos. En todas partes cuecen habas, y en la mía a calderadas.

No pueden ser delincuentes

Bradley Manning, el soplón acusado de varios crímenes ahora a espera de sentencia, dijo en su intervención final y en su descargo:
I look back at my decisions and wonder how on earth could I, a junior analyst, possibly [have believed] I could change the world for the better or the decisions of those with proper authority
Me ha producido una gran ternura: el joven analista (como en el caso probablemente de Snowden) pensó que podía cambiar el mundo y, por lo menos, hacer que las decisiones de los que mandan fuesen algo menos malas. Dice que se equivocó: solo en la Biblia David vence a Goliat; en la "rugosa realidad" Goliat tiene todas las de vencer.
El problema, añaden, no son los crímenes de Manning sino los de los que le acusan y condenan y no serán acusado ni condenados nunca. La justicia, en la "rugosa realidad",  es para David, no para Goliat:
The torture, rendition and killing of innocent civilians are crimes that remain unpunished and will never be punished, despite what was revealed on how the US obstructed attempts at investigations and concealed figures on civilian casualties in the Iraq War
El terrorismo es perseguible, mientras no sea terrorismo de estado (como está sucediendo en Egipto, por cierto). Los fascistas italianos decían aquello de "Il Duce non si sbaglia mai", el Duce nunca se equivoca. Pero es que el Duce encarnaba al Estado. En la "rugosa realidad", es el Estado el que nunca se equivoca. O casi nunca.

sábado, 17 de agosto de 2013

Acusar a las víctimas

Abu Ghraib fue un escándalo mundial. Aquellas fotos dieron la vuelta al mundo. Humillaciones, torturas, abusos. En buena parte, "externalizados", es decir, perpetrados por "contractors", empresas privadas a las que se las contrataba para que ejerciesen la violencia del Estado ocupante. El viejo monopolio de la violencia se "democratizaba" previo pago y eran civiles, y no militares, los que la llevaban a cabo.
Algunos de los iraquíes sometidos a tales desmanes "privatizados" han acusado a la empresa, CACI, no al gobierno de los Estados Unidos, que podía decir que lo único que había hecho era "privatizar" la tortura.
El asunto de la privatización del "monopolio legítimo de la violencia" es lo que más me fascina del asunto, pero la sorpresa viene cuando CACI ha contra-atacado y es la que acusa a los torturados. Los kafkianos y surrealistas detalles, aquí. Sobre herida, insulto.

viernes, 16 de agosto de 2013

Yasuní, c'est fini

No me ha sorprendido. El presidennte Correa acaba de anunciar el fin de la moratoria ecuatoriana, de modo que se comenzará ya a explotar el petróleo del Yasuní-ITT como siempre sospeché que iba a suceder.
Mis sospechas comenzaron a partir de pequeños detalles intrascendentes, pero muy significativos, a propósito del texto que llevaban algunas camisetas o t-shirts cuando todavía el econ. Alberto Acosta era ministro de Energía y Minas ("Sí a la vida, no a"... -lo que seguía ya no lo recuerdo-). La reacción del presidente fue sintomática. Mis sospechas se afianzaron a partir de detalles menos intrascendentes que llevaron a la dimisión del entonces canciller Fander Falconí, aunque después se reincorporó al gobierno. Pero que la dimisión fue forzada por el presidente Correa a propósito del Yasuní, está fuera de duda, recogido, aunque no con mucha claridad, en el libro del econ. Falconí, "Con Ecuador por el mundo", sobre su primera etapa.
¿Elección difícil? El que avisa no es traidor, y el presidente Correa lo venía avisando:
“Hemos perdido demasiado tiempo para el desarrollo, no tenemos más ni un segundo que perder, (…) los que nos hacen perder tiempo también son esos demagogos: no a la minería, no al petróleo. Nos pasamos discutiendo tonterías. Oigan: en Estados Unidos, que vayan con esa tontería. En Japón, los meten al manicomio” (10 de diciembre de 2011)
"Son los seudointelectuales postmodernistas los que meten todos estos problemas en una interminable discusión. No hay dónde dudar: salir del modelo extractivista es erróneo. Hay que aprovechar estos recursos al máximo para desarrollar otros sectores de la economía, haciendo que el sector extractivista vaya perdiendo peso para avanzar a etapas superiores en las relaciones económicas. Por ejemplo a una economía del conocimiento, que se basa en el talento humano. ¿Pero de dónde sacamos los recursos para las escuelas y universidades, para los centros de investigación que necesitamos? Es torpe creer ese discurso que busca superar la economía extractivista cerrando las minas y los pozos de petróleo. Probablemente llegaríamos a la economía de recolección, porque no tendríamos nada. Regresaríamos a un estado primitivo, que es lo que algunos quisieran. ¡Perfecto, propóngalo en las elecciones y que democráticamente ganen el derecho a hacerlo! Creo que la mayoría quiere, razonablemente y en armonía con la naturaleza, tener satisfechas ciertas necesidades básicas" (“Punto Final”, edición Nº 758, 25 de mayo, 2012)
Ahora, junto a la noticia y el argumento de que no se consiguió el discutible dinero del fideicomiso "en esta crisis", veo una elaboración teórica aunque es a propósito del "fracking", la controvertida técnica para extraer petróleo que podría convertir a los Estados Unidos en primera potencia petrolera mundial, sustituyendo a Arabia Saudita como primera exportadora de combustible.
El Yasuní, como el "fracking", se sitúa dentro de un complicado triángulo: acceso a la energía, respeto al medio ambiente y crecimiento económico. Lo que el autor de este último artículo propone (algo así como sucede con el trilema de Dani Rodrik) es que apostar por uno de los vértices puede hacer olvidar los otros dos. La iniciativa Yasuní pensaba en el medio ambiente y, con el fideicomiso, intentaba paliar la cuestión económica. La apuesta de algunos países por el "fracking" está en la posición opuesta: dan prioridad al acceso a la energía y al crecimiento económico, y lo del medio ambiente se deja para "ecologistas infantiles", algo ignorantes a decir de los "frackistas". La actual decisión del presidente Correa va en esa misma línea, con algunas salvedades argumentales. La cuestión del medio ambiente es a medio, si no a largo plazo, mientras  que el crecimiento económico y el acceso a los recursos es para ya mismo. Está, en eso, en la línea de la práctica totalidad de los gobiernos del mundo, con lo que su carácter revolucionario y alternativo habrá que buscarlo en otros terrenos.
James Petras lo resumía así el año pasado:
(...) los gobiernos progresistas han mantenido un doble discurso de múltiples caras: una retórica antiimperialista, nacionalista y populista de consumo interno, al mismo tiempo que ponían en práctica una política de fomento y expansión del papel del capital extractivo extranjero en iniciativas conjuntas con el Estado y una creciente burguesía nacional nueva.
Los gobiernos progresistas articulan una narración de socialismo y democracia participativa pero, en la práctica, desarrollan políticas que vinculan el desarrollo a la concentración y centralización del capital y el poder ejecutivo.
Párrafos más arriba había dicho:
A pesar de que se afirme lo contrario, los dirigentes de los gobiernos progresistas y de las multinacionales no son muy diferentes de lo que se sabía que sucedía bajo gobiernos «neoliberales» anteriores.

Además, tanto en Ecuador como en Bolivia, muchos de los «tecnócratas» y administradores que trabajaron con gobiernos neoliberales anteriores desempeñan un papel destacado en la dirección de las iniciativas mixtas. 
Fracaso mundial, pero en más de un sentido.
(Añadido el 18 de agosto: los periódicos españoles consiguen irritarme en profundidad: ahora dicen -ayer- y repiten -hoy- y vuelven a beber -seguro que mañana- que el presidente Correa ha dado "marcha atrás". Pase. Pero ¿por que no lo contaron cuando se tomó la decisión de dejar el petróleo bajo tierra y en qué condiciones se hacía?)
(Añadido el 25 de agosto: el libro La alquimia de la riqueza -descargable aquí- comienza con una cita  de 2009 del presidente Correa que corto y pego:
 Para su crecimiento en el mediano y largo plazo, Ecuador sigue apostando práctica y totalmente a los altos precios del petróleo y a incorporar nueva producción petrolera, factores externos que, además de incrementar la vulnerabilidad de la economía, tienen un efecto marginal en cuanto a generación de empleo. Es decir, de no existir correctivos, el crecimiento ecuatoriano se basaría en el consumo de un activo, el petróleo, y no en la generación de valor agregado y puestos de trabajo productivo. 
Pues eso) 
(Añadido el 19 de febrero, 2014: The Guardian proporciona hoy el documento que prueba que el gobierno ecuatoriano, mientras hablaba de defender la biodiversidad, los derechos de los pueblos indígenas, el Buen Vivir y todo eso mediante lo del Yasuní-ITT, estaba negociando con el gobierno chino para hacer todo lo contrario)

Historia de economistas

No se trata de historia económica ni historia de la economía (como ciencia o, mejor, como disciplina académica). Se trata de historia reciente sobre intercambios entre economistas muy prominentes, bien situados en organismos internacionales, dos Nobel incluidos y con buenos altavoces en los medios "de referencia". Vale la pena leer el artículo. Recomendadísimo. 
Lo primero que me llama la atención es que se trata del "top ten" de los economistas que pueden haber influido en políticas (macro)económicas: o han tomado decisiones ellos mismos o han dado fundamento a  las de otros, decisiones importantes, con consecuencias incalculables hasta para ellos, como bien demuestra la discusión. Pero llama la atención por los profundos desacuerdos entre ellos, de modo que la próxima vez que alguien diga que su política tiene detrás sesudas investigaciones, contéstese que los contrarios también tienen detrás sesudas investigaciones lideradas por economistas tan prominentes como los de las anteriores.
Lo segundo es el estilo. Uno, en su ignorancia provinciana, esperaría una discusión con argumentos, razonamientos, datos, y lo que se encuentra es un abuso de ataques personales. Los argumentos ad hominem parecen válidos. Una proposición es aceptable si se corresponde con la supuesta realidad y si está en coherencia con otras proposiciones del mismo autor o teoría. El argumento ad hominem suele centrarse en la (in)coherencia, así que nada que objetar. Pero el ataque personal, el insulto, la descalificación, el juicio de intenciones tendría que estar ausente  de una discusión de la que van a depender las condiciones de vida de muchas personas, como los mismos discutientes reconocen. No es de recibo.
¿Conflicto de intereses? Pues igual  sí. Y los demás, a pagar sus platos rotos que son ellos los que tendrían que pagar.
Antídoto para después de la lectura anterior: esta, del economista peruano afincado en México, Óscar Ugarteche, viejo amigo.
Y, para completar las sospechas sobre los intereses creados, esta otra mostrando lo "bien" que le ha ido a Irlanda y Lituania aplicando las recetas del FMI aplaudidas por Olli Rehn sobre la "devaluación interior" y lo que llaman "reformas económicas", es decir, más recortes.

jueves, 15 de agosto de 2013

Super-ricos e hijos de super-ricos

Más de un tercio de los super-ricos conocidos lo son por herencia de sus padres. Pero también parece que no siempre están a la altura de sus progenitores: hay casos de descenso (incluso a "los infiernos"), aunque su cuantificación sería tan interesante como la anterior. Se hereda el dinero, se heredan las relaciones sociales (el llamado "capital social") y se hereda el acceso a información y educación en centros del "top ten" (el llamado "capital cultural"). Pero no se hereda la inteligencia ni, mucho más importante, la suerte que, en muchos casos, lleva a la riqueza. Como en el caso de El Principe de Maquiavelo, hace falta una combinación de "fortuna" (suerte) y "virtù" (capacidad, inteligencia, habilidades). La primera no se hereda; la segunda, a veces. Y niños malcriados los hay en todas las clases sociales.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Los que mandan de verdad

Ni vi ni escuché el espectáculo a partir de la intervención del presidente Rajoy de hace dos semanas. He leído alguna crónica y he soportado trozos de interesadas tertulias. Por mi parte, no puedo evitar la impresión de que los implicados están en otras dimensiones. No en la mía. Ni en el mundo de pequeños y medianos empresarios que conozco. En aquel, en cambio, se trata de enriquecimiento por "información privilegiada" y de aumentos de patrimonio por desvío de fondos públicos o pago por "servicios prestados" (contratas, exclusividades, contactos). Y de acuerdos y amistades entre compañeros, camaradas, casi hermanos (es curioso que el "te quiero" aparezca en conversaciones entre una alcaldesa y un empresario o entre un presidente de comunidad autónoma y otro empresario o conseguidor -sin salir de la Comunidad Valenciana-). Es un nivel muy superior al del despiadado "mercado" en el que pelean mis amigos empresarios. En ese nivel superior no hay "oferta, demanda, infinitos ofertantes y demandantes, fijaciones de precios por equilibrio oferta y demanda" y demás elementos del mercado real, pero no del de estas personas. Su mundo no es de este reino y lo saben, aunque se sorprenden cuando les dicen algo desde nuestro inframundo, cuando ellos se saben "au-dessus de la mêlée". Eso sí: son liberales en la retórica e intervencionistas en la práctica.
Doy por supuesto que, por encima de esta clase media-alta (alta-baja si se prefiere), hay una clase alta-alta, con sus peleas, conflictos, acuerdos y partijas. Son los que pueden mandar sobre estos de ahora. Ya se vio en mayo de 2010 con Zapatero y se está viendo con el actual gobierno: la troika. Pero la pirámide no se detiene ahí.
Más o menos por las mismas fechas, el “Financial Times” publicó un reportaje comparando los problemas con el Libor y los problemas con los precios del petróleo. El caso de Libor fue espectacular cuando grandes bancos reconocieron que manipulaban ilegalmente los tipos de interés para aumentar sus beneficios. Nada que ver con el mercado, en este caso financiero. 
El artículo detallaba las semejanzas y diferencias entre aquellos acuerdos delictivos mantenidos a lo largo de años y las idas y venidas de Platts, la agencia "periodística" que interviene en la fijación de precios del petróleo. Siempre se puede decir que ambos "mercados" (por llamarlos de alguna manera), a saber, el del dinero y el del petróleo, implican a muchos actores (bancos, bolsas, agencias, empresas, distribuidoras, gasolineras...) en numerosos "mercados" regionales y locales. Cierto. Pero jerarquizados, es decir, que el que manda, manda.
Ambos "mercados" ocupan un lugar central en la economía mundial. En el caso de Platts, desde las compañías aéreas a los gobiernos en cuyo país no hay petróleo, todos miran sus "ventanas" para tomar decisiones de cara al futuro. También los especuladores del otro "mercado" las miran para hacer sus apuestas en las carreras de caballos también llamadas derivados, CDS, swaps y demás asuntos sobre los que versan las apuestas de los "mercados de futuros". 
Las "ventanas" y las "predicciones" (por llamarlas de alguna manera) de Platts son particularmente importantes para países sin petróleo que tienen que importarlo y hacer provisiones en función de su precio futuro. Por esa razón (y por las denuncias de algún estado miembro) la Comisión Europea, no sin sospechosa oposición británica, ha tomado cartas en el asunto (en la práctica, solo Escocia tiene petróleo; Noruega está fuera de la Unión). La normativa se haría pública en septiembre y con ella se intentaría dotar de mayor transparencia a dicho mercado. A lo que dice FT, no solo inútilmente sino, encima, con efectos contrarios al pretendido.
Los detalles técnicos se me escapan, por supuesto. Pero la línea argumental me parece clara: para dos sectores tan importantes, hay decisiones que se toman "desde arriba" que son determinantes, en su goteo, para todo lo que hay debajo. Esas decisiones no son de "mercado" sino sobre el mercado, dándole de nuevo al razón a Braudel cuando distinguía aquellos tres niveles de la economía: la material (trueque, economía sumergida), la de mercado y, por encima de todas, la "capitalista", donde no regían las leyes del mercado (que se dejaban para las pequeñas y medianas empresas) sino los acuerdos para alterar el precio de las cosas.
Una jerarquía entonces que comienza “ahí arriba”, sigue en Bruselas, pasa por los “iniciados” en el negocio política-empresa, llega a la política honrada, salta a los sectores medianos (empresas no incluidas en el anterior negocio) y nos alcanza, por fin, a nosotros. Cautivos y desarmados.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Paz en Palestina

Se produce un conflicto cuando dos o más partes tienen objetivos incompatibles. Por ejemplo, ambos quieren la misma cosa indivisible o uno quiere lo contrario del otro (ser independiente de Madrid y ser dependiente de Madrid, como, por ejemplo, sucede en las Españas entre catalanistas y españolistas).
Hay muchas formas de resolver un conflicto. Una de ellas es el recurso a las armas. Es la forma más medieval ya que recuerda el "juicio de Dios" en el que decían creer los caballeros (sobre todo los más fuertes). Pero no resuelven nada a no ser que aniquilen totalmente al "enemigo", es decir, a la otra parte. Así ha ido entre el estado de Israel y algunas facciones de los palestinos.
Otra forma es negociar sobre el objetivo, en cuyo caso es preciso ceder y, para hacerlo bien, ceder por ambas partes. En el caso que ahora nos ocupa (el conflicto que, en mi opinión, marca de manera notable la situación del sistema mundial -energía, medio ambiente, violencia-) no todas las partes están dispuestas a negociar en este sentido. Por parte palestina, Hamás (desde la Franja de Gaza, donde actuaba el Sansón bíblico) no está por la cuestión mientras que Fatah (desde Cisjordania) parece más dispuesto. Pero el caso es que se dan unas negociaciones entre un gobierno (el de Israel) y una autoridad (palestina, Fatah).
Agudizar el conflicto, por ejemplo aumentando los asentamientos ilegales israelíes en territorio todavía palestino, no es la mejor forma de resolver el conflicto ya que lo que está diciendo es "aquí mando yo, y se hará lo que yo diga, es decir, extenderemos el territorio "judío" expulsando palestinos hasta que logremos el Eretz Israel". 
Y aquí entra el papel del mediador. Los manuales dicen que no puede estar de parte de uno de los contendientes sino que debe ser neutral. Pues bien, Kerry, el supuesto mediador, ha sido muy claro, desde Colombia, acerca de los asentamientos ilegales: eran de esperar, dice, y los palestinos no tendrían que "act adversely", sino joderse (no lo dice él, pero no encuentro otra frase más apropiada). Si de estas negociaciones, como ya dije, no se podía esperar mucho, dada la división en un lado y las pretensiones del otro, ahora hay un argumento más: Kerry. Ni "alto al fuego" ni "resolución del conflicto". A lo más, acuerdo para volver a reunise y hacer como que se negocia. Tan típico como las cumbres mundiales sobre el clima o sobre seguridad nuclear. Eso sí, por lo menos han liberado algunos prisioneros palestinos. Algo es algo, pero lo de los asentamientos...
(Añadido el 18 de agosto: Fatah y Hamás, según Ma'an, la agencia palestina, podrían estar intentando hacer las paces. Falta les hace. Y a ciascuno il suo: los responsables de unas negociaciones abortadas desde el inicio no son solo el gobierno israelí o el estadounidense. También lo son las divisiones entre palestinos)

martes, 13 de agosto de 2013

40 mapas del mundo

Los publica el Washington Post y pretende que explican el mundo actual. Algunos se basan en datos más que discutibles (los discutirán los ecuatorianos que vean el mapa n.4, sobre los peores lugares en que uno puede nacer), otros podrían mejorarse (el n. 19, en lugar de presentar la desigualdad de los países en términos de la de los Estados Unidos, podría poner la desigualdad -Gini- en cuatro o cinco bloques, para ver en qué  lugar está Estados Unidos), otros son de pertinencia dudosa (los referidos a la homosexualidad, que no creo que sea un tema que explique mucho sobre el mundo de hoy, excepto por cómo van avanzando sus derechos, pero creo que hay otros derechos, de otras minorías,, que también se podrían reflejar) y algunos son sospechosos (los que se refieren al mundo musulmán y, sobre todo, el que trata de Al Qaeda). 
Faltan algunos. Así, a vuela pluma, falta el mapa  de bases estadounidenses en el mundo, el de los gastos militares en el mundo SIPRI al canto (sí está el de las potencias nucleares), el de la libertad (aunque sea tomados de Freedom House), el de la corrupción política (aunque sea de Transparencia Internacional), el de las reservas conocidas de petróleo, el de la contaminación y demás agresiones al medio ambiente (absoluto, per capita y en propoción al PIB), acceso al agua potable o, si se prefiere, recursos hídricos, costas en peligro si aumenta el nivel del mar, impacto que tendría en la agricultura el actual calentamiento global... 
Dichos mapas existen y han sido publicados y, claro, no  pueden presentarse todos. Si se prefiere, puestos a elegir, mi selección habría sido otra.
En todo caso, lo que mejor explica el mundo actual  no son mapa tras mapa sino 1. la relación de poder entre países; 2. la relación de poder entre multinacionales por encima de las fronteras arbitrarias; y 3. la relación de poder entre grupos sociales por encima de fronteras y de empresas. Y las tres relaciones jugándose bajo las reglas de juego del capitalismo mundial, es decir, la lógica del beneficio a corto plazo sin restricciones, bajo el principio de "todo vale".
Aconsejable, de todas maneras, recorrer los mapas, pero sin creerse ese subtítulo de que "explain the world". A lo más, el mapa 7 que solo es de África y nada actual: de ca. 1908. Algo ayuda a entender el África actual. Como ayudaría saber qué países no han sido nunca colonia de ningún otro. No hay tantos.