miércoles, 31 de julio de 2013

Cambio climático: no son podencos

No es cosa de decir que este año hace más calor, sino de verlo con un mínimo de perspectiva razonable. La fábula es pertinente: unas liebres, sintiéndose perseguidas y con riesgo de su vida, en lugar de huir se dedican a discutir si sus perseguidores son galgos o podencos, con lo que estos, fuesen lo que fuesen, las alcanzan y las abaten. Afortunadamente, no somos tan animales: somos, nada menos, que “animales racionales”, cosa que he tenido que pensar al leer un texto, en la página de la Organización Meteorológica Mundial, titulado “Capear los riesgos del cambio climático”. Me quedo, de momento, con lo de “riesgos” que, obviamente, van aparejados con sus posibles efectos, con lo que tenemos cuatro posibilidades.
En primer lugar, podría darse que el riesgo fuese bajo y los efectos del tal cambio climático fuesen igualmente bajos. En tal caso, lo de “capear” el temporal se aplica en todo su sentido. No pasa nada.
La siguiente posibilidad es que el riesgo siga siendo bajo, pero los efectos sean mucho más duros. Dependerá, ahora, de lo que en “business administration” llaman “propensión al riesgo”, es decir, que ahora los “animales racionales” tendrán que evaluar si el riesgo bajo compensa lo catastrófico de los efectos. “Capear”, en este caso, tiene un sentido diferente que en el anterior.
Pero es que la probabilidad de que tal cosa ocurra puede ser mucho mayor, aunque los efectos no sean particularmente dañinos. Razón de más para “capear” dichos efectos como, dirán, se ha hecho en circunstancias parecidas a lo largo de la historia del planeta Tierra.
Un paréntesis: lo de “circunstancias parecidas” va a depender de qué lapso de tiempo se considere. Pueden ser millones de años, en cuyo caso el carácter cíclico del problema será un argumento para reducir los riesgos, es decir, que el Planeta reacciona como un ser vivo, que habría dicho Lovelock: si hace calor, suda, con lo que su temperatura baja; y, si hace frío, tirita para que su temperatura aumente. Pero pueden tenerse en cuenta los años desde la Revolución Industrial o desde la agricultura industrial, o sea, desde que el “animal racional” intervino masivamente en las condiciones del Planeta, en cuyo caso las consideraciones del largo plazo se debilitan. Pero, aún más claro, pueden considerarse los últimos diez años y entonces constatar que el calentamiento global está fuera de discusión, con efectos en las vidas de los “animales racionales” fácilmente constatables (sequías, huracanes, inundaciones, muertes y demás).
Y ahí aparece la cuarta posibilidad: un riesgo alto de algo que podría tener consecuencias catastróficas para la especie humana que, por seguir con el razonamiento de Lovelock, ya no podría reaccionar ni sudando ni tiritando ante los desafíos del ambiente creado por ellos mismos. Podría morir de frío o por un golpe de calor, es decir, por la incapacidad de adaptarse a condiciones climáticas extremas. En otras palabras, el calentamiento global observable en los últimos años, podría producir un cambio climático irreversible del que, en realidad, es difícil para los expertos describir sus consecuencias finales, pero no se excluye la desaparición de esta especie que tantos “golpes” ha dado a la Naturaleza. Qué hacer, entonces, ante esta posibilidad extrema.
La primera es negarla e irse rápidamente a las otras distracciones. La segunda es afirmarla en los dichos, pero no en los hechos. Es habitual, en las encuestas que se manejan al respecto, que los “animales racionales” reconozcan el problema, pero no pongan en práctica, en su vida cotidiana, nada que tenga que ver con su solución. Pero hay dos más que vale la pena recordar.
Tenemos la reacción “empresarial”. Consiste en buscar el negocio a corto plazo. Como el riesgo es a largo plazo y el beneficio a corto, buscar el beneficio vendiendo instrumentos para “adaptarse” al cambio o paliar sus efectos. Es una forma de “capear”. Y el que venga detrás, que arree.
Y tenemos la reacción “política”. Los gobernantes que se reúnen en “Cumbres” para discutir estas cuestiones saben que perderán votos si proponen medidas restrictivas al consumo por encima de las “austeridades” que ya están imponiendo. Después de años predicando el “consumismo”, no van ahora a predicar lo contrario. Y no porque no sean capaces de decir una cosa y hacer otra, sino porque esa otra no va a ser aceptada. Bush padre lo expresó claramente en la Cumbre de Río: “No puedo aprobar ese protocolo: a mí me votan en Detroit” (olvídese la posterior bancarrota).
Pues eso: somos mucho más racionales que las liebres. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

USA, Israel y Palestina

Visto desde fuera, el problema parece residir en que unos se sienten objeto de progresiva ocupación de su territorio habitual y protestan por ello (desde intifadas a misiles caseros) mientras que otros protestan porque los anteriores no aceptan la progresiva recuperación de su territorio bíblico, recuperación que piensan continuar, incluyendo la ciudad santa, Jerusalén.
En las problemáticas conversaciones de paz que se inician, el gobierno de los Estados Unidos dice actuar de mediador. Pero un mediador que parte de estar a favor de uno de los contendientes no es tal mediador, según dicen sobre todo los partidarios del otro contendiente. El peso que AIPAC, el lobby judío, tiene en la política estadounidenses hace pensar que estos últimos pueden tener razón.
La parte palestina también tiene su aquel, con divisiones internas (Hamas y Fatah) que han llevado a enfrentamientos armados y, últimamente, a peleas de juego sucio (acusaciones según unos, calumnias según los otros). Y con poca confianza en que el proceso llegue a buen término.
No hay muchos motivos para ser optimistas. El gobierno de Israel seguirá en sus trece, uno de los gobiernos de Palestina intentará reducir los daños y será acusado de traidor por el otro, y el gobierno de los Estados Unidos... Pues eso.
La agencia de noticias palestina, Ma'an, afirma en titulares que los negociadores se dan 9 meses de plazo para alcanzar un acuerdo de paz. No está claro si paz significa "fin de hostilidades" o "resolución del conflicto". Lo primero sería provisional y solo lo segundo podría suponerse como duradero.

Ciudades USA bajo el nivel del mar

Pinchando aquí se llega a un entretenido mapa interactivo de los Estados Unidos (directamente aquí). En él se puede ver las ciudades que estarían amenazadas por el aumento del nivel del mar según se mantenga el actual nivel de emisiones o no, y según pase el tiempo. Si eso fuera así, se puede pensar qué pasaría en otros lugares costeros. Nada, es un juego, no pasa nada, no hay por qué preocuparse: lo del cambio climático es un "hoax"... No lo voy a discutir porque no soy quien, pero el calentamiento global de los últimos diez años es constatable. Lo que hace el mapa es ver qué pasaría allí si las cosas siguen como ahora, de "cumbre" en "cumbre" y tiro porque me toca.
Para "compensarlo", y sin salir de los Estados Unidos, el Oeste se está desertificando. Eso sí: la opinión pública estadounidense no considera que estos sean problemas urgentes (importantes, sí, pero hay cosas más urgentes ante las cuales se puede sacrificar el problema del agua -exceso y defecto-), así que los gobernantes actuarán en consecuencia.

Cambio climático: el que manda, manda

Este es un gráfico sugestivo: compara el número de reportajes enviados por la agencia Reuters en dos tiempos comparables y sobre el asunto del cambio climático. Lo produce Media Matters. La caída en el segundo periodo no se debe a que el cambio climático haya dejado de ser una amenaza o una realidad (no se trata de eso, sino de su discusión). Lo que ha sucedido es un cambio en la estructura de mando en la agencia (como toda organización formal, tiene un organigrama que indica quién depende de quién).


Libertad de expresión, lo llaman. La de Media Matters, por supuesto.

martes, 30 de julio de 2013

Informes internacionales adecuados o pasteleros

Leo en La Repubblica que la publicación del informe anual del FMI se retrasó 48 horas. ¿Razón? Se podría suponer que es que habían encontrado un error y procedían a subsanarlo. Pues no. Se trataba, simplemente, de que a la hora de clasificar a los países de la Eurozona, no había problema en cuáles formaban parte del "centro", pero no había acuerdo sobre poner a los GIPSI (que el periódico llama PIIGS) en la "periferia". Bueno, en concreto a Italia y, tal vez, a España.
El procedimiento para decidirlo tendría que haber sido: 1. definición de centro y periferia; 2. indicadores de pertenencia a cada uno de ellos; 3. búsqueda de datos para ver qué países responden a los respectivos indicadores; y 4. adjudicación de la etiqueta de "centro" y "periferia" a cada uno de los países (de cada cual según sus indicadores, a cada cual su clasificación).
Parece que no fue así, sino que la clasificación (que se mantuvo) se discutió en términos de peso político. Prestigio, marca Italia (o España) y cosas parecidas. Nada que ver con la realidad a la que decían estar refiriéndose y sí mucho que ver con la otra realidad: la del poder respectivo dentro de la institución.
No es la primera vez que un informe internacional es fruto de trapicheos y politiqueos. Recuerdo uno del Banco Mundial sobre el medioambiente en la China. Como para fiarse de los informes internacionales con los que, de vez en cuando, alimento este blog. La bocca sollevò dal fiero pasto... Fiero, ciertamente.

Países: una de buenos y malos


World Public Opinion hizo una encuesta en 26 pasíses, en 22 de los cuales se preguntó sobre las opiniones sobre diferentes países. En concreto, si la influencia de dichos países eran positivas o negativas.

A destacar qué países son de mayoría positiva (los primeros de la lista) y cuáles son de mayoría negativa  (los últimos). También los cambios en Japón, la China y la India. Pero, igualmente, los "mixed feelings" respecto a la China y los Estados Unidos. Claro que habría que ver, caso por caso, qué paises han tenido mayorías de una cosa u otra. No solo por que "cada cual habla de la feria según le ha ido en ella", sino también porque la propaganda en un país puede ir en dirección opuesta a la de otro. No estoy muy seguro de que la opinión sobre lo positivo o negativo de una influencia coincida con lo realmente positivo o negativo que sea para cada grupo social de cada país.

lunes, 29 de julio de 2013

Confusiones intragénero, intrasexo

He terminado la novela "Judíos en la ciudad de los ángeles", del español Amando de Miguel, que parte de la relación, a través de la internet, entre dos personajes cada uno de los cuales se hace pasar por persona del sexo contrario al que tiene: varón como mujer y mujer como varón. Internet permite esos juegos, algunos de los cuales no son tan inocentes como los de la novela. Pero que me han hecho recordar una anécdota personal.
Hace muchos años, a principios de los 90, participé en un congreso vía correo electrónico. Creo que fui de los primeros en meterme en tales berenjenales: todavía no tenía ordenador/computadora en mi despacho ni en mi casa y tenía que ir hasta el centro de proceso de datos de la universidad para mantener mis discusiones con los colegas de la World Futures Studies Federation. En un caso concreto, el intercambio se hizo más frecuente y mantuvimos largas discusiones no me acuerdo sobre qué. Lo que sí recuerdo es que yo, en mi ignorancia, creía que mi corresponsal era un finlandés, Auli de nombre. Lo curioso es que Auli, al ver mi nombre -José María-, estaba convencido de que se trataba de una mujer (la verdad es que el nombre es andrógino, pero es de varón por lo menos en mi contexto). Y digo "convencido" mostrando mi equivocación como la suya: Auli era una mujer que creía que yo era mujer y yo era un varón que creía que Auli era un varón. Lo interesante es que nos dimos cuenta. Lo que en su sociedad se supone que se debe comportar alguien con un determinado sexo parece que es común con lo que en la mía se supone lo mismo, es decir, que hay rasgos del comportamiento que se derivan del género en que nos educan. Trato, vocabulario, reacciones, gustos, actitudes, giros... todo hacía pensar a Auli que yo no era la mujer que ella suponía mientras que algo de ella me hacía pensar que no era el varón que yo suponía. 
La cosa se aclaró. No era tan importante como el caso de la novela ya que un congreso por internet no es un chat en un portal de contactos. Pero fue curioso el asunto.
Años después, y en un congreso presencial de la misma asociación, hubo un problema complicado entre un finlandés y una japonesa. Esta se creyó acosada y él dijo que no había hecho nada que no fuese totalmente aceptable en su sociedad. Hay cosas comunes de una cultura a otra, pero también hay cosas que en unas sociedades se ven de una forma y de otra en otras.

domingo, 28 de julio de 2013

Una modesta petición

Copiado de este.

No es cuestión de nombres

Dentro de la aburrida proliferación de "narrativas" y "discursos" está la cuestión de lo "políticamente correcto" en lo que respecta a los nombres de las cosas. Sucede con los discapacitados, antes minusválidos, antes no me acuerdo qué. O los ciegos, personas con visión reducida. O los negros, afro-americanos en los Estados Unidos.
Este último caso permite una precisión: ¿por qué no preguntar a los implicados, a las personas a las que se nombra con dichas etiquetas? En el caso estadounidense la respuesta de Gallup es rotunda: 67 por ciento de los negros-afroamericanos encuestados dicen que les da igual cómo les llaman. El resto, está dividido en partes iguales entre los que prefieren una u otra denominación, y no es de excluir que alguna de esas minorías (17 por ciento) sea la que ha conseguido que lo "políticamente correcto" sea afro-americano (en el Ecuador sería "afrodescendiente"). Pero a la mayoría les tiene sin cuidado.
Añado: lo que importa es cómo se trata a las personas calificadas por tales nombres, no con qué palabra son designadas... a no ser que la palabra sea despectiva intrínsecamente.
Hace años, después de una clase, uno de los estudiantes se ofreció para devolverme a la ciudad. En el asiento de atrás íbamos un japonés (con un castellano espectacularmente bueno) y junto al conductor iba un español, pero con muchos años en Suiza. El japonés llevaba la voz cantante y contaba que unos colegas vivían en un piso compartido con otros que eran "maricones". En plan lingüístico, le dije que esa palabra era problemática, ante lo cual el que iba junto al conductor, que había seguido la conversación en silencio, se volvió hacia atrás y nos dijo: "A nosotros no nos gusta que nos llamen maricones". Habría que ver qué respuestas se obtendrían si, en las Españas, se hiciese una encuesta para ver cómo quieren ser llamados los homosexuales, gays, maricones, invertidos... Si yo lo fuese, lo tendría claro: me es igual, ya que lo que me afecta es el prejuicio, no la palabra. Y si la palabra conlleva prejuicio, pues no me gustaría.

sábado, 27 de julio de 2013

Otras Guerras "Mundiales"

Como es sabido, las dos que fueron llamadas tales, no fueron mundiales. Fueron de países centrales más algunos simpatizantes. Y los efectos no fueron mundiales, a  no ser que por tales se consideren los efectos keynesianos de aquella "destrucción creativa". El armamento era muy localista... hasta el 6 de agosto en Hiroshima.
Solo si se está de humor (y si se tienen ganas de pelear con el inglés -la lengua, por supuesto.) se puede leer este artículo de un ex-alto cargo de gobierno estadounidense. El tema es el de las posibilidades de una nueva guerra "mundial", que esta vez sí que podría llegar a serlo, vistos los previsibles efectos de una confrontación nuclear que llegarían, esta vez sí, a todo el mundo. Son bombas sin fronteras. 
¿Posibles causantes? Dos democracias discutibles como tales, a decir del articulista: los Estados Unidos e Israel. Encima, ambos gobiernos tienden a ir de la mano. Por cierto, pobre Kant y su "constitución republicana" como garantía de "paz perpetua".
Feos presagios a partir de las malas costumbres y hábitos de estos "neo" (y añádase lo que se prefiera: conservadores o incluso nazis, como he leído esta misma mañana de fuente estadounidense capaces de ver personificaciones del Dr. Strangelove en algunos políticos actuales y de alto nivel civil y militar). Como en la ficción, con la particularidad de que incluso atacando a mucha distancia de la "patria", los efectos llegarían a la susodicha.
(Añadido el 29: el primer artículo que cito está traducido al castellano aquí)

Repsol, YPF, Chevron

Para los que sintieron su nacionalismo herido o halagado (respectivamente, españolistas y argentinistas, en este último caso basta decir argentinos). 
Los primeros sufrirían en sus carnes nacionalistas el "expolio" de YPF por parte del gobierno argentino contra la "española" REPSOL (fue española, empresa pública, sí, pero eso fue hace tiempo). "Nos quitan lo nuestro", pensarían, como si todos los españoles fuesen accionistas de la multinacional.
Los nacionalistas argentinos, es decir, los argentinos, verían con alegría que se recuperaban los yacimientos petrolíferos federales, que volvían a la patria y más ante la posibilidad de yacimientos abundantes por explotar que revertirían a las arcas del gobierno de la nación para bien y disfrute de todos los argentinos (aconsejo buscar en YouTube los videos de Les Luthiers, "La Comisión. Himnovaciones", se esté en pleno verano o en pleno invierno. El texto está aquí)
Unos y otros sacarán mucho provecho intelectual leyendo este texto de Pérez Esquivel sobre qué está sucediendo con YPF en el contexto de lo sucedido con Chevron y el Ecuador. En el caso de Repsol, vale la pena ver el último dato sobre sus accionistas significativos (Pemex es la petrolera mexicana, en problemático proceso de privatización, y Temasek es un fondo de inversión propiedad del gobierno de Singapur) y su consejo de administración en relación con la propiedad de acciones de la empresa. Exclúyanse simplismos. Y, más, los nacionalistas.
Nota a pie de página: no todos los españoles -por pasaporte, nacimiento, adscripción- son españolistas: se puede tener pasaporte español y ser adicto a otro nacionalismo. No sucede lo mismos con los argentinos. Incluso los mapuches o los supervivientes de las hazañas respectivas de los generales Rosas y Rojas. Para el caso español, estos son los resultados del Barómetro del CIS de junio pasado:

viernes, 26 de julio de 2013

Crisis: incertidumbre economista

Hace unos días, tres economistas (Varoufakis, Holland y Galbraith) publicaron una "modesta proposición" para resolver la crisis en la Eurozona, crisis del euro si se prefiere, o eurocrisis para que quede más ambiguo. Carezco de competencias para evaluarla, cosa que sí han hecho un puñado de economistas en la misma sede. Si no evalúo la proposición, mucho menos voy a evaluar las matizaciones y críticas de estos seis economistas consultados, mucho más breves que la proposición originaria. Cuando Varoufakis les conteste, todavía menos voy a atreverme a evaluar su respuesta. Pero sí quiero levantar  acta de 1. sus evidentes desacuerdos y 2. de la dificultad que ellos mismos tienen para orientarse en una dirección u otra (no digamos mi propia dificultad, insurmontable).
Si ellos, con sus credenciales, no se ponen de acuerdo entre sí, ¿cómo voy a hacerlo yo? Claro que podría hacer lo habitual: decantarme por aquello que encaja mejor con mis prejuicios o aceptar sin más lo que proponen mis amigos o conocidos (en este caso, solo conozco a Holland, que estuvo en mi casa, hace años, tomando unas cervezas, en los tiempos de unos cursos de verano en Benidorm -CIBUA- que duraron poco y que, en aquel año, era uno organizado por Michael Barratt Brown). 
El caso es que, entre los críticos, hay tres posiciones diferenciables: 1. los que están de acuerdo, pero matizan algunos detalles de la proposición; 2. los que la rechazan por insuficiente y, por tanto, predicen que no funcionará; y 3. los que la rechazan por ser un supuesto remedio cuando, en realidad, es una dosis adicional del virus que ha causado el problema de la crisis.
Como digo, carezco de medios para optar por unas u otras o por posibles mezclas entre las mismas. Son frecuentes las afirmaciones  sin pruebas y argumentaciones mediante metáforas. 
En las primeras, encajan los lugares comunes de la teoría en la que se inscribe el autor o autora: son los supuestos de la dicha teoría, a veces indemostrables y a veces "demostrables" mediante ejemplos (que pueden ser convenientemente recortados, como cuando se  argumenta comparando Irlanda con Islandia sin dar todos los datos, p.ej. los de las últimas elecciones islandesas y sus variadas interpretaciones).
En las segundas, conviene recordar que las metáforas, muchas veces, ocupan el lugar del razonamiento con lo que terminan funcionando como los mitos: legitimando la proposición, no demostrándola.
Bien está que se discuta. Tal vez se podrá llegar a alguna conclusión de la que los políticos en el cargo no harán el más mínimo caso y, cuando estos economistas hayan muerto, algún político intentará llevar a la práctica. 
Si es que llegan a tiempo. No tengo claro si lo que hay es "problemas en el sistema" o "problemas del sistema". El primer caso, es una situación susceptible de arreglo (mejorando las políticas o cambiando de políticas) . El segundo, en cambio, se soluciona cambiando de sistema, aunque nadie dice cómo hacerlo. Así que, los demás, seguirán discutiendo sobre galgos o podencos, con lo que no se resolverán los problemas en el sistema, lo cual, paradójicamente, podría producir un cambio del sistema. Pero no producido intencionalmente por los actores sociales sino producido por los efectos perversos de sus acciones.
Frente a tales sombríos propósitos, recordaré que el título que el trío da a su propuesta contiene el humor negro de llamarla como la "modesta proposicón" de Jonathan Swift en el siglo XVIII. Humor negro, pero humor.

Pobre Snowden

57 por ciento de los estadounidenses entrevistados tienen una idea poco favorable hacia el personaje. Los que lo ven con buenos ojos son un 20 por ciento. El resto (25 por ciento) o no saben o no tienen ni idea sobre el asunto (probablemente, lo mismo podría decirse de algunos encuestados que han respondido en términos favorables o desfavorables, pero así se hacen las estadísticas: respuestas, no verdades. Eso sí: el 56 por ciento del conjunto dicen que el gobierno ha ido demasiado lejos en eso de vigilar de manera más o menos indiscriminada a casi todo lo que se mueve.
Como contraste, los 30 senadores del Appropiations Committee votaron con unanimidad un proyecto presentado por los republicanos sobre las sanciones a aplicar a cualquier país que tenga la osadía (la frase es mía, pero la idea es de ellos) de ayudar a Snowden. Todavía no es ley y le queda recorrido, pero por algo se empieza. 
La idea de Snowden que puedan tener estos senadores es irrelevante, aunque harán todo lo posible (no solo ellos, gran parte del stablishment) por trasmitir una poco favorable hacia el personaje, al tiempo que, con toda probabilidad, no ven con tan malos ojos eso de vigilar de manera más o menos indiscriminada a casi todo lo que se mueve.
Conclusión: seguirán vigilando y el culpable será... ¡Snowden! Magnífico caso de matar al mensajero. Pobre Snowden. Eso sí: la NSA va diciendo que carece de tecnología para conocer los e-mails de sus empelados... mientras parece que solo en marzo recopiló 97.000 millones de “elementos de inteligencia”. No estarían los e-mails de Snowden, claro...

jueves, 25 de julio de 2013

Una bomba económica en el Ártico

Hasta ahora, el que los hielos del Ártico se estuviesen derritiendo no se veía como un problema económico. Al revés: se veía que habría nuevas rutas comerciales y nuevo acceso a nuevos materiales, minerales y líquidos. En concreto, al 30 por ciento del gas por descubrir (extraña categoría) y 13 por ciento del petróleo por descubrir (extraña categoría y delirante exactitud de la previsión) . 
Lo de que hiciese aumentar el nivel del mar hasta 7 metros, con la consiguiente desaparición de algunas islas-Estado e incluso el consiguiente riesgo para ciudades costeras importantes (estadounidenses, por supuesto), tampoco era digno de alarma. A lo más, de previsión por parte de los que disponen de medios para anticiparse a tales eventualidades. 
Pero ahora el Financial Times (hay que registrarse para leerlo) se hace eco de un estudio que calcula el riesgo económico de tal proceso: 60 billones (trillions)  de dólares le podría costar al mundo. Una bomba de tiempo económica, dicen.
Añado: "el mundo" (y no te digo el mundo mundial) es un caso en el que, hablando de lo general, se termina diciendo generalidades. Seguro que esos 60 billones son ganancias para unos y pérdidas para otros. Así que, no hay que preocuparse: ya nos arreglaremos para que los que ganan seamos "nosotros". Si eso es a costa de que los "otros" pierdan, pues se siente. ¿Y la especie? En cien años, todos calvos. El que venga detrás, que arree.

miércoles, 24 de julio de 2013

Partitocracia en España

El problema con los partidos, ahora, no es su existencia, sino su funcionamiento. Su existencia fue rechazada por el franquismo, sustituyendo la representación a través de partidos por la representación “natural” de “familia, municipio y sindicatos” (verticales, por supuesto, es decir, incluyendo a empresarios, ejecutivos y currantes). No hace falta decir que también ahí hubo sus más y sus menos con el funcionamiento de dichos “cauces” y su transformación en “tercios” en las Cortes de entonces. Sobre todo cuando se iba subiendo en sus jerarquías. En ese contexto, la Iglesia Católica, a pesar de su integrismo (es decir, a pesar de su intento de que la ley para los creyentes fuese ley para todo bicho viviente), no consiguió mucho en el terreno de los comportamientos a pesar de lo que consiguió en otros terrenos todavía más terrenales. Para los comportamientos, baste recordar que cuando más contrarias eran sus jerarquías a cualquier control de natalidad y a cualquier sexualidad no “ordenada rectamente a la procreación” (incluso dentro del matrimonio), más disminuyó la natalidad en España. Los “tercios” y el nacionalcatolicismo no parece que sean una alternativa.
La democracia directa, deliberativa y participativa tampoco lo es. A escala local, sí. Cuanto más se acerquen las decisiones a las propias de una “comunidad de propietarios”, más es factible tal tipo de democracia. Pero a medida que las entidades territoriales se van haciendo más amplias y se ven afectadas poblaciones mayores, va a hacer falta recurrir a representantes que, sí, podrán volver a las asambleas locales a plantear lo que se discute en instancias superiores, pero que acabarán generando lo que Michels, ya a principios del siglo pasado, llamó “la férrea ley de la oligarquía”: que tales representantes comenzarán a dedicar progresivamente más esfuerzos en mantener las estructuras “participativas” que en lograr los objetivos iniciales del grupo y, debilidades humanas, se ocuparán  paulatinamente en mantenerse como representantes, sea por la mera erótica del poder (ser representantes ya es un poder), sea por intereses todavía menos confesables.
Nos quedamos, entonces, con ese mal menor o pequeño bien posible que son los partidos. Si se quiere, y parafraseando el tópico, a la hora de tomar decisiones colectivas “es el peor de los medios, exceptuando todos los demás”. Sin embargo, eso no significa que tengan patente de corso y que demos por bueno todo lo que hacen y menos con la que está cayendo en muchos de ellos. Son manifiestamente mejorables y es ahí donde habría que concentrar las críticas y propuestas.
La Constitución dice que su funcionamiento tiene que ser “democrático”. Pues ahí hay un buen comienzo. No es de recibo el “dedazo” con el que el Gran Jefe designa al sucesor en primera instancia y a los candidatos en segunda. Ahí reside el inicio de lo que llaman “partitocracia”, el peso excesivo que las maquinarias de los partidos tienen en el funcionamiento de los mismos. No creo que la solución sea la de distritos uninominales tipo anglosajón: dan mucha estabilidad, pero distorsionan sensiblemente las opciones de los electores. Contrariamente, las listas abiertas son una opción a no descartar. Mejor que las listas cerradas y bloqueadas en manos de los Jefes (los fascistas italianos decían “el Duce non si sbaglia mai” y los falangistas españoles tradujeron, antes de que hubiese un “Caudillo por la gracia de Dios”, en un “los jefes no se equivocan”).
No se solucionan así todos los problemas de funcionamiento. Sea cual sea el tipo de representación (proporcional o mayoritaria), una cuestión que tienen que afrontar todas las democracias es el de los desorbitados costes de las campañas electorales que, efectivamente, hay que financiar como sea. El partido paga, claro (si fuese uninominal, el candidato podría ser también un buscador de donantes). Y los costes de funcionamiento del partido son cada vez más elevados y no se sufragan con las aportaciones voluntarias u obligatorias de cargos y las cotizaciones de militantes y las subvenciones. En momentos de pánico, ERE que te crío. Pero en condiciones “normales”, búsqueda de financiación donde quiera que esté, interna o externa (partidos “hermanos”), legal o ilegal o mediopensionista. Límites de gasto en funcionamiento y en campañas electorales es otra propuesta.
Transparencia, sí. Pero sin pretender que se puede justificar que no se ha cobrado en negro mediante la presentación de las declaraciones de Hacienda donde, por definición, no se incluyen tales cobros. Pero, como digo, hay cosas previas como, obviamente, salir del autismo en que parecen inmersos algunos de ellos cuya cura no es, precisamente, el “centralismo democrático”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Lecciones para la paz

Son lecciones aprendidas en las guerras de los últimos cien años. Comento algunas de ellas:
1. Wars begin in the minds of men (and women) and are often based on the lies of leaders. Es la idea que estuvo detrás de la insistencia de la UNESCO en la "cultura de paz" y que se expresó en la "declaración de Sevilla": si la guerra comienza en las mentes de las personas, la paz tendría que empezar también ahí. Eso sí, teniendo en cuenta que, muchas veces, las guerras se basan en mentiras por parte de los líderes y sus voceros.
2. Politicians and generals send the young to fight and die. En otras palabras, los que se llenan la boca con la guerra no son los que mueren en ellas. Son los soldaditos, "los de abajo", los que dan su vida por las, a veces, mentiras de sus líderes. 
3. Wars are not heroic; they are bloody and terrifying. Eso lo saben bien los militares: la guerra es algo horrible, nada que ver con los bellos himnos desde La Marsellesa a nuestros días. Y cuestan un dineral que, aunque aparentemente tiene un efecto dinamizador de la economía mediante un keynesianismo invertido y pervertido, acaban afectando a recortes gubernamentales contra "los de abajo". Parece que el Pentágono calcula un coste de mil millones de dólares (1 billion $)  al mes para lo que sería su participación en los enfrentamientos de Siria, 
4. Wars now kill more civilians than combatants. Encima, no tienen nada que ver con las guerras caballerescas de otros tiempos (si es que fueron caballerescas y lo que sucede es que nos han llegado trasmitidas por los voceros de los líderes de entonces). Claro que en aquellas había muertes de civiles, pillaje y violaciones. Pero en las guerras de ahora, las víctimas son básicamente civiles.
5. Long-distance killing and drones make wars far less personal. Matar a distancia (con bombas y, cada vez más, con "drones" teledirigidos) hace que haya más víctimas. Se acerca el aniversario de Hiroshima (6 de agosto). Ahí empezó una nueva forma de hacer la guerra, aunque lo sucedido en Dresde no se quede atrás. Hablo de la II Guerra Mundial (no fue mundial, que eso fue eurocentrismo, pero esa es otra historia).
6. Any war today carries the risk of a nuclear conflagration and omnicide (the death of all). Tal vez sea una exageración. No todas las guerras conllevan el riesgo de un enfrentamiento con bombas nucleares y un "omnicidio" (muerte de todos). Pero muchas de ellas, sí, ya que los países con acceso a tales armas van aumentando y sus mayores poseedores (USA y Rusia) no están dispuestos a reducir sus arsenales (otra cosa es su retórica). Un enfrentamiento nuclear entre la India y Pakistán podría llevar al "invierno nuclear". Se vuelve a hablar del riesgo nuclear coreano. Y me gustaría no añadir el de Israel.
7. The terms of peace after a war can plant seeds of peace or the seeds of the next war. Cómo se termine una guerra es importante ya que de eso dependerá que se estén plantando las semillas de otra guerra (que suele ser lo más frecuente) o de una paz duradera (como ya sabía Kant, la paz perpetua es la de los cementerios). 
Total, ¿si vis pacem, para bellum? No. Si quieres la paz, evita la guerra. Cultura de paz, atención a las manipulaciones (en particular a las nacionalistas y, en general, a las "identitarias", religiosas, lingüísticas, "tribales"), democracia, desarme, gestión de los conflictos (resolución, trasformación, trascendencia de los mismos). 
Ubi solitudinem faciunt, pacem appellant. No es eso, no es eso.

martes, 23 de julio de 2013

Cuestión de reparto

La bancarrota de Detroit no es la única en el mundo. En las Españas hay varias, producidas o inmediatas. Mala gestión del gasto público, falta de anticipación a los hechos, creencia ingenua de que todo seguiría al mismo ritmo (en concreto, la burbuja inmobiliaria, pero no solo esa burbuja) y pánico que llevaba a fugas hacia adelante.
En casi todos los casos, y en el de Detroit explícitamente, muestran los efectos de la desigualdad de poder: ya estaban en los antecedentes, pero, ahora, los sacrificios van en una dirección y no en otra, los grupos más afectados son los más vulnerables -es decir, con menos poder- y las austeridades, cuando tienen que producirse vista la bancarrota, se reparten de cualquier forma menos equitativamente. Algunos economistas afirman que la desigualdad de rentas tiene que ver con las diferencias de aportación a la economía, otros vienen diciendo que no se trata de una cuestión "técnica" o estrictamente de economistas, sino que se debe a factores extra-económicos: poder, al fin y al cabo.
En las Españas de la austeridad ha habido quien ha comparado el ahorro producido por los recortes en pensiones, desempleo o dependencia con algunos gastos públicos no recortados (sueldos,  sobresueldos políticos "en negro", subvenciones, "proyectos" más o menos faraónicos o fastuosos o más o menos inútiles). Como dice Fermín Bouza a propósito de los recortes que afectan a la situación de su universidad, "Somos parte del Gran Expolio diseñado para recapitalizar a los del dinero, que se lo gastaron en malas inversiones y en juergas políticas".
Las prioridades de una persona, de un grupo o de un partido se  conocen no  por lo que dicen (la retórica es gratis) sino por cómo deciden cuando hay que optar entre una cosa u otra.  Si el que parte y reparte se queda con la mejor parte, todo lo que diga antes o  después es flatus  vocis, palabra que el viento se lleva. 

lunes, 22 de julio de 2013

Nacionalismo al fin y al cabo

Dice el sabio para su caletre: "Lo mío no es nacionalismo. No soy excluyente como el de esos nacionalismos que sí son excluyentes". Es decir, "no soy como los 'otros'", "me defino frente a ellos", "no pertenezco a su categoría". Pues eso.

Occupy Love

Una reseña del documental canadiense del mismo título buscando las claves de movimientos de protesta y compasión. Junto a las interpretaciones políticas de tales movimientos (el título ya dice dónde se centra, es decir, en Occupy Wall Street, pero sin quedarse en ellos) aporta otras que, por deformación profesional, no puedo evitar releer.
Cierto que las interpretaciones políticas sobre la democracia ("democracia real, ya"), la partitocracia ("que no nos representan") y sus alternativas ("el pueblo, unido, funciona sin partidos") son importantes. También las interpretaciones políticas contra tales movimientos. Pero hay más.
El documental reseñado incide en la aparición de empatía y compasión entre los participantes en tales protestas. En otras palabras, en la superación de la soledad y el aislamiento en muchos de ellos, creando una "comunidad" en la que prima la empatía y la simpatía. Empatía es la capacidad de ver las cosas con los ojos del Otro, estar "dentro" del otro aunque no se compartan todos sus planteamientos. Simpatía, en cambio, como com-pasión -que tiene la misma etimología, una del griego y la otra del latín-, significa ser capaz de sentir lo mismo que el Otro, padecer junto a él o ella.
La reseña incluye la empatía hacia la Naturaleza, cosa que me recuerda al filósofo noruego Arne Naess y su "ecología profunda". Pero no sé si eso es tan evidente que se encuentre en tales movimientos que, guste o no guste, acaban compartiendo los valores profundos de la civilización capitalista, en concreto el radical desprecio hacia la Naturaleza que comienza por la separación entre seres humanos y Naturaleza, entre actividad económica y Naturaleza e così via. Nada de ver a la especie humana como parte de la Naturaleza (para desgracia de la misma, dicho sea de paso) ni, mucho menos, ver la Economía dentro de la Naturaleza, no sobre la misma al estilo judeocristiano ("Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra", Génesis 1:29).
Pero, bueno, algo es algo: empatía hacia los demás.

domingo, 21 de julio de 2013

El dinero manda

La presentación del informe de la OCDE pone las cosas en su sitio. Dice:
OECD’s Action Plan on Base Erosion and Profit Shifting (BEPS) offers a global roadmap that will allow governments to collect the tax revenue they need to serve their citizens. It also gives businesses the certainty they need to invest and grow.
 El problema, dicen, es que las empresas multinacionales mueven sus dineros buscando fiscalidades propicias. Tanto da que sea en países enriquecidos como empobrecidos. Su lógica (vaya descubrimiento) es el beneficio o, si se prefiere, la acumulación incesante de capital. Si dicha lógica se aplica sin ningún tipo de restricciones (más o menos como ahora), los gobiernos tienen o que aguantarse o buscar modos de atraer las migajas de los impuestos, paradójicamente rebajándolos frente a los impuestos del vecino. Algo así como el espectáculo que están dando los gobernantes locales de Madrid con tal de que Adelson monte un conjunto de casinos en los alrededores de la ciudad, cosa que está en competencia con otras ciudades que también quieren obtener los extraordinarios e inmarcesibles (palabra solo para los que cantan el himno colombiano) beneficios de tan conspicua actividad propia del terciario avanzado.
Pero la OCDE, que es un club de países enriquecidos y mediopensionistas, tiene sus propuestas que, como cito, sirvan para que los gobiernos colecten impuestos que necesitan para, por un lado, servir a sus ciudadanos (y malversarlos en más de un caso, pero eso no lo dicen) y, por otro, "dé a los negocios las garantías que necesitan para invertir y crecer". La frase es magnífica. Sobre el informe, juzgue quien lo lea. Los pesimistas no lo leerán: ya saben lo que da de sí el juego global y su previsible evolución. Tampoco lo leerán los que tienen otras ocupaciones. Los intermedios pueden ir directamente a las últimas páginas, donde está el resumen de la docena de acciones propuestas. Todas bienintencionadas y que, visto  lo que sucede entre Comunidades Autónomas españolas, me hace pensar que, entre gobiernos estatales, la competencia seguirá siendo tan suicida como ahora. Así que, ahí queda la cosa.
Que el dinero manda en los Estados Unidos, en concreto mediante su Cámara de Comercio, puede verse en este informe. Y si manda allí, manda en el mundo.
Citemos al presidente Roosvelt:
“The liberty of a democracy is not safe if the people tolerate the growth of private power to a point where it becomes stronger than their democratic State itself. That, in its essence, is fascism –ownership of government by an individual, by a group or by any other controlling private power.
Un poco exagerado lo de fascista, pero sí vale para, una vez más, constatar el peso que la excesiva desigualdad de poder tiene en las dificultades para la libertad. 

Quién manda aquí

La respuesta no .puede venir de una encuesta de opinión, por muy respetable que sea esta última, pero que nunca será fuente de "verdad". A lo más, de objeto de propaganda. Pero es interesante ver qué responden, en una treintena de países, a la pregunta de quién manda en el mundo en el terreno económico, si los Estados Unidos o  la China. Estas son respuestas, según el Pew Research Center:

PG_13.07.08_usChina_econ

Respuestas a resaltar:
1. la relativa homogeneidad de los países "rojos", es decir, los que proporcionan porcentajes mayoritarios en el sentido de que es la China.
2. la también relativa homogeneidad de los países latinoamericanos encuestados diciendo que son los Estados Unidos. Solo Venezuela da un cierto empate entre una cosa y otra. Interesante. Que la China no obtenga mayoría en ninguno de los países encuestados debe de ser porque siguen pensando, como el benévolo Banco Mundial, que lo de la China es "cooperación Sur-Sur".
3. Los Estados Unidos estarían en ese mismo grupo, con empates, como lo está Rusia, Italia o Egipto.
4. la modestia confuciana probablemente es la que lleva a que en la China respondan que los Estados Unidos.

sábado, 20 de julio de 2013

La desigualdad importa

La cuestión tiene dos caras. Por un lado, saber si la desigualdad es un asunto importante para entender qué sucede en este mundo mundial. Es una cuestión empírica. Y parece que sí. Ha estado detrás de la situación económica complicada que atraviesa el mundo (hay un informe para Naciones Unidas -cap.2- que incluye la desigualdad entre los factores que han llevado a la "crisis", aunque se discute su papel exacto) y es una variable que explica relativamente bien otras variables. Por ejemplo, y dentro de los países enriquecidos, la correlación entre bienestar infantil y desigualdad es significativa  y negativa (a más desigualdad menos bienestar).



Si se prefiere una perspectiva temporal, sociedades en las que la desigualdad (de rentas) ha aumentado han sufrido una caída en su posición (siempre dentro de los enriquecidos) respecto a la esperanza de vida. Por ejemplo, los Estados Unidos, entre 37 países,  pasan del puesto 20 en 1990 al 27 en 2010.
Cuestiones empíricas, pues, como, según Jesse Jackson, es la situación de los negros estadounidenses: libres, pero sin igualdad. Pero también cuestiones ideológicas. Me hacen notar que en mi último "último libro" (Desigualdad, conflicto, violencia) la palabra "libertad" aparece muy pocas veces. Es cierto, cinco o seis. En mi descargo empírico, puedo decir que no entraba en mi interés investigador en ese momento, como tampoco aparecían cuestiones relacionadas con la identidad o con la vida buena aristotélica. Pero ahí entra la ideología: por más que mi propósito haya sido atenerme a la "realidad" (el subtítulo es "cinco ensayos sobre la realidad mundial"), la selección del enfoque NO es empírica sino ideológica. Quien me hace notar mi sesgo en la selección del tema, tiene el propio y como tal lo reconoce: libertad. 
Por supuesto que, desde su ideología, el poner la libertad como punto de apoyo a su investigación no lo hace desde una defensa a ultranza de las desigualdades sociales. Ha sufrido viendo como, en país empobrecido, le miraban comer los hambrientos del lugar. Tampoco yo, interesado por las desigualdades (este blog es un ejemplo), lo hago pensando que la lucha contra las desigualdades pueda hacerse convenientemente desde una supresión de las libertades, es decir, bajo una dictadura. En este caso, la cuestión empírica es hasta qué punto puede darse una democracia en condiciones de desigualdad extrema.
De todas formas es evidente que el peso que damos, respectivamente, a la libertad y a la igualdad es diferente, aunque coincidimos en darle un escaso peso a la identidad que, por cierto, él, caso de darla, la aplicaría a objetos diferentes a los que yo aplico -vuelvo, por tanto, al terreno ideológico; si se tratase del empírico, probablemente estaríamos totalmente de acuerdo al constatar diferentes niveles identitarios a diferentes sujetos observables-. Además, las incursiones que ambos hemos hecho en el terreno de los nacionalismos las hemos hecho con coherencia: a él le ha preocupado el elemento de atentado contra la libertad y a mí la ocultación de la desigualdad que implica el uso de "nación".
Insisto: se elige en función de intereses (ideológicos o de quien te paga) y se investiga en función de la supuesta "realidad", siempre teniendo en cuenta que, si te pagan, tendrías que responder lo que tus "financiadores" esperan, así que puede darse, y se da, el caso de que los datos se torturen convenientemente hasta que confiesen. En las Españas recientes, está el caso del informe de los "expertos"  nombrados por el gobierno para que dijesen, una vez más, que las pensiones no eran viables.

jueves, 18 de julio de 2013

Corrupción internacional

Entre los que no aceptan nada que venga de Transparencia Internacional (véase el prologo de Alberto Acosta a mi reciente libro Corrupción.Corregida y aumentada) y los que toman "at its face value" todo lo que viene de TI, confieso mi actitud pastelera: hay cosas que sí y cosas que no. No soy el único: también hay quien lo publica en la web del Banco Mundial.
Los que, como Acosta, rechazan lo que venga de allí tienen sus buenas razones con las que constatan pasados desafueros (en concreto en el Ecuador) y que mueven a fundamentadas sospechas.
Los que lo aceptan sin más, en cambio, son menos defendibles. Sobre todo si confunden "índice de corrupción" con "índice de percepción de la corrupción" y no se paran a ver cómo se ha construido el índice, a quién se ha preguntado y cómo se han agrupado las respuestas.
Los de la vía media tenemos, en primer lugar, un argumento pragmático: más vale algo que nada. El índice de percepción (si no se manipula o se interpreta equivocadamente como índice de corrupción) es muy, pero que muy discutible, pero no está de más darle un vistazo si el tema interesa. De todos modos, es mejor que argumentar con "el caso de Fulanito" frente al "caso de Menganito", "el de aquí" y "el de allende las fronteras". El argumento de los casos no suele llevar a conclusiones, por muy llamativos que sean (y lo son).
El segundo argumento es que, desde hace algún tiempo, TI añade otro tipo de datos y no solo los de percepción sino también también los que se refieren a los corruptores (la corrupción, como el tango, es cosa de dos). Ahora se pueden ver los resultados de una encuesta a más de 100.000 personas en más de un centenar de países en la que se ha preguntado por la institución que los ciudadanos perciben como corrupta. El mapa interactivo está aquí. Es sugestivo el mapa en el que aparecen los países en los que la corrupción es percibida mayoritariamente entre los partidos políticos y su comparación con los países en los que se piensa más en los funcionarios. Lo mismo en lo que se refiere al sistema judicial o al educativo o el sistema de salud. Pero mi favorito es el mapa en el que los ciudadanos dicen que la institución más afectada por la corrupción es la policía. Quis custodiet ipsos custodes?
Tendría que buscar las encuestas de Gallup en el mismo sentido, aunque no idénticas, y comparar aquellos resultados con estos. Sería un buen ejercicio para clase. Por suerte, no tengo estudiantes.

miércoles, 17 de julio de 2013

Internet político

No todo son ventajas en internet. También tiene sus inconvenientes. Quiero referirme a uno de ellos que proviene no tanto del abigarrado y heterogéneo contenido de la red, sino de la credulidad con que se toman sus páginas, casi con la misma candidez con la que, hace años, se decía “lo ha dicho la tele” como criterio definitivo de verdad.
Un caso notorio fue el trabajo de una estudiante pre-universitaria estadounidense que llegaba a la conclusión del "Holohoax", de que el holocausto, la matanza sistemática de judíos bajo los nazis, es un invento. El periódico en que lo leí señalaba los pasos que pudieron ser seguidos a través de páginas de internet "negacionistas" y terminaba con una página de Wikipedia sobre las falsas bases de estos negacionistas. Porque ambas cosas se encuentran en la red y solo el incauto se queda pegado a una de ellas.
Lo mismo sucede con los correos que dan vueltas de buzón en buzón. Algunos proponen soluciones definitivas a la crisis política que atraviesa España. ¿Solución? Muy sencilla: cambia el sistema electoral de proporcional a mayoritario uninominal y todo se habrá arreglado. Eso sí, sin añadir evaluación alguna de los posibles efectos perversos (los tiene) de dicho sistema electoral.
Otras veces, el correo proporciona diagnósticos muy exagerados sobre los gastos de los políticos y, me consta, en más de una ocasión, falsos. O resume la acción de los europarlamentarios en imágenes brillantes sobre el cobro de dietas los viernes por la mañana antes de salir de viaje hacia los respectivos países de origen. Por supuesto, no se indica cuántos practican dicha corruptela ni se sitúa en contextos más generales. Evidente que hay gastos muy discutibles por parte de los políticos. Pero la crítica a tales dispendios se exagera... con lo que pierde fuerza.
Ha habido un tema que también me ha llegado por varios conductos. Se trata de un correo en que se te sugiere “leer hasta el final”. Se trata de una soflama contra la partitocracia y sus males para la Patria. Lo interesante es que el texto se supone que tiene una autoría sugestiva (imagino que es cierto, pero eso no hace al caso). Su autor es Primo de Rivera padre, es decir que se trata de un texto de uno que terminó siendo dictador, razón por la que el tufillo golpista de dicho mail salta a las narices.
No tendría que hacer falta añadir que estas críticas al sistema político en general o a algunas de sus fallas en particular son, en muchos casos, fundadas aunque el tono con que se expresan sea algo más discutible. Pero precisamente porque son fundadas es por lo que resulta importante ver qué alternativas se proponen más allá del “más de lo mismo” o de “miremos hacia otro lado”. Y también internet proporciona respuestas que, una vez más, conviene evaluar en su conjunto siendo poco aconsejable dejarse llevar por la primera que entra en pantalla.
A este respecto, y casi el mismo día y desde la misma página, encontré dos enfoques opuestos dentro de la búsqueda de alternativas. El primero era de Juan Torres López, economista. El catedrático de Sevilla subrayaba la necesidad de una “unidad ciudadana” incluyendo a movimientos sociales (tipo 15-M), sindicatos y partidos de izquierda (Izquierda Unida en particular), sin hegemonismos, con unidad de acción y basados en consensos amplios... que es casi exactamente lo que rechazaba en su propuesta el politólogo Carlos Taibo. El profesor de Madrid creía que hace falta esa “unidad ciudadana”, pero excluyendo a quienes hayan sido “absorbidos por el sistema”, es decir, a los sindicatos llamados “mayoritarios” y, también, a Izquierda Unida. Uno pensaba en la necesidad de resolver problemas de inmediato para lo cual cuantas más fuerzas mejor, mientras que el otro lo que planteaba era la necesidad de cambiar un sistema que no funciona, tarea para la cual los que ya están dentro del sistema poco podrán hacer que tenga eficacia.
Lo pongo como ejemplo de la utilidad que puede tener internet y que no es tanto la de encontrar “la verdad absoluta”, como la estudiante a la que me he referido, sino la de contrastar versiones y procurar aclararse en un mundo confuso, que exige reflexión y cuya proliferación de informaciones tiene que tomarse con cautela so pena de caer en errores incluso muy peligrosos para la colectividad. Pero, reconozcámoslo con Bertrand Russell, “lo que los hombres quieren no es el conocimiento: es la certeza”. El conocimiento es muy trabajoso, la certeza es muy cómoda.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Egipto: el enemigo inmediato

Immanuel Wallerstein publica uno de sus periódicos comentarios, esta vez sobre las posiciones de la izquierda en torno a los recientes sucesos de Egipto (golpe de estado en mi opinión). 
De entrada, reconoce que no está muy claro, a escala mundial, qué es eso de la "izquierda" aunque, eso sí, cada grupo que se autoubica bajo tal etiqueta pretende tener el monopolio de la definición que, casualmente, coincide con lo que dice (o eventualmente hace) tal grupo. Wallerstein se contenta con aceptar las autodefiniciones aun reconociendo el debate en torno a las mismas.
Después, levanta acta de que, como también sucede con Siria, no todos esos grupos coinciden en su valoración de lo sucedido. Y encuentra tres grupos que se diferencian por cuál consideran que es el enemigo inmediato a oponerse (curioso que sea una definición a través de "contra quien" están y no a través de "a favor de qué" están, pero eso se sale del comentario.
Hay tres posibles enemigos inmediatos. El primero es el islamismo, así que estarán a favor del golpe. El segundo son los militares, así que estarán en contra del golpe. Y el tercer enemigo inmediato son los Estados Unidos. Ahí ya no tengo claro que, automáticamente, ese grupo de "izquierdas" esté a favor o en contra del golpe. 
Porque la vida no es blanca o negra: es gris. Y no está tan claro si lo que hay que aplicar aquí, desde el punto de vista de esa izquierda, es lo de "el amigo de mi enemigo es mi enemigo" (Morsi fue, en un primer momento, "nuestro hombre en El Cairo": cambiarlo todo para que todo siga igual) o "el enemigo de mi enemigo es mi amigo" (la trayectoria de Al Baradei, como inspector nuclear en Irak, no fue muy pro-estadounidense que digamos; ni después tampoco). O ambas.
Añado dos lecturas en Project Syndicate; una, de Tony Blair, que muestra las perplejidades "occidentales" que lleva a no saber qué hacer sin necesidad de ser de "izquierdas"; la otra de Jeffrey Sachs reconociendo lo obvio, a saber, que Morsi fue democráticamente elegido, con lo que no hay otra forma de hablar del asunto que como "golpe de estado" antidemocrático. Me cuesta pensar que hay buenas rupturas de urnas y malas rupturas de urnas.

martes, 16 de julio de 2013

Más sobre el extractivismo

El Gran Riesgo, ese que habría que "capear" de una manera u otra y al que nos llevan las diferentes reglas del juego de ciudadanos, políticos y empresarios, tiene sus comienzos, según algunos, en la agricultura industrial que culmina con el extractivismo contemporáneo. 
Lo curioso del asunto es que dicho extractivismo se ha convertido en el nuevo TINA (no hay alternativas) de que hablaban Reagan y, en particular, Thatcher. Ahora el extractivismo se presenta como la única alternativa. Como bien indica Eduardo Gudynas, en "savitanretla yah on", "no hay alternativas" pero al revés. Ahora los grandes defensores de este ANIT no son los neoliberales (que, por cierto, siguen en las mismas), sino algunos gobiernos supuestamente progresistas que enumera Gudynas y a los que tal vez habría que llamar "regresistas".
La lógica es muy sencilla: El que venga detrás, que arree. Es decir: los políticos tienen una visión temporal relativamente corta, a saber, las siguientes elecciones y, a lo más, las inmediatamente posteriores. Los ejecutivos de las grandes empresas, tampoco es que vean el largo plazo. Ven la próxima junta de accionistas y la siguiente jugada estratégica, si no es que solo se preocupan del salario, jubilaciones, dietas, participaciones -stock options- y demás prebendas con independencia de cómo le vaya a la empresa (el saqueo de una caja de ahorros es un buen ejemplo). Si juegan al ajedrez y no solo a su enriquecimiento personal, tendrán, a veces, una visión más larga que la de los políticos. Pero unos y otros piensan que si la "riqueza" está debajo del suelo, lo que hay que hacer es extraerla. Como sea, incluido el arriesgado "fracking". Sería estúpido, piensan, dejarla bajo tierra y no obtener los beneficios para la empresa y, eventualmente, para el erario público que tal extracción comportaría. Si eso incrementa, a largo plazo, el Gran Riesgo, pues eso: el que venga detrás, que arree.

lunes, 15 de julio de 2013

Austeridad y recuperacion

"La recuperación está próxima", "las medidas adoptadas han sido las correctas", "los resultados se verán muy pronto".
Eso dicen los gobernantes mientras la oposición no se lo cree y la gente rechaza las medidas de austeridad. ¿España? No, Francia.
Varias opciones: 
1. los gobernantes, con la que está cayendo, sencillamente mienten
2. los gobernantes, sabiendo que no todo es "fundamentals", intentan provocar actitudes optimistas que mejoren el "clima empresarial"
3. la oposición no tiene ni idea de qué está pasando ni de qué va a pasar
4. la oposición se opone por principios (o por exigencias del guión)
Y podría ser que, aunque la retórica de gobierno y oposición se parezca tanto entre un país y otro, las opciones no se aplicasen de la misma manera a cada uno de los dos países. 
Pero que coincidan puede significar que esté cambiando la ola en la que tratan de hacer el surfing gobierno y oposición de ambos países. La misma ola, pero no necesariamente en el sentido de ambos gobiernos ni de ambas oposiciones. Tiempos interesantes.
Añadido el 16:
Compárense, ahora, dos titulares españoles, uno del ABC y otro de El País. No, no me refiero a lo divertido que resulta hacerlo a propósito del chusco sainete de los amores y desamores del presidente Rajoy y el recluso y ex-cajero Bárcenas, sino a propósito de algo realmente importante. Doy los titulares de la edición en papel ya que me da pereza veraniega ponerme a buscarlos en la edición digital, donde hasta podrían haber desaparecido (no sería la primera vez)
Primero, el ABC
El FMI destaca la "liquidez y solvencia" ganados por la banca española
Menos mal que todo va bien. Pero ahora entra El País y, además, en portada:
El FMI ve aún riesgos elevados en la banca española
Como tampoco me fío del FMI y sus sesudos estudios firmados por no menos sesudos expertos que exponen con toda libertad los resultados de sus no menos libres investigaciones, no pierdo el tiempo viendo cuál de los dos refleja mejor lo que ha dicho en estas el FMI. Probablemente lo que dice cada uno resulta que se corresponde con parte de lo que dice el Fondo. Pero cada uno ha elegido lo que mejor le conviene en función de su respeto a la realidad, es decir, su respeto a aquellos en parte de los cuales trabaja. Pues eso, tiempos interesantes.

De lectores y criticas

J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, ha publicado una novela de misterio. Pero no es eso lo que me resulta curioso. El caso es que la publicó bajo seudónimo, la crítica fue suficientemente positiva, pero no tuvo éxito de ventas. Tampoco eso me resulta curioso. Lo que me fascina es que, en cuanto se supo quién era la autora de la novela, las ventas se dispararon. Indica hasta qué punto los lectores se dejan llevar, primero por el nombre, segundo por las críticas y solo al final por la calidad del producto si es que esto último tiene algún sentido. 
Creo que era Robert Escarpit el que planteaba el hecho de la poca supervivencia que tenían algunos autores de clamoroso éxito en un determinado momento: su obra no les sobrevivía. 
Pero no estoy seguro de que se deba a la calidad de la misma. La calidad de una obra se mide en función de los gustos dominantes en un determinado momento y alguno de esos gustos tienen que ver con el culto a la personalidad. Otros gustos, cambian con el tiempo y de un grupo social a otro -y más el "gusto legítimo" en cada época-, como demostró Bourdieu  en La distinción, cuando se dedicaba a la investigación empírica. No tendría que extrañar, pero el gusto es también una cuestión de poder social al que, de una forma u otra (y las más de las veces, sin darnos cuenta) nos sometemos y del que resulta difícil liberarse.
Dos historias que comentábamos ayer con un colega y, a pesar de ello, amigo. A él le había pasado presentar un trabajo a un determinado premio, no haber conseguido el primer puesto, pero haber tenido muchas más ventas que el que se había alzado con el primer premio. Tal vez el jurado valoró una cosa y el "mercado" valoró otra.
La otra historia es personal y ya la he contado en otras ocasiones. Después de haber publicado un par de libros en una editorial de Madrid, intenté que mi siguiente libro se publicara en otra editorial que consideré más cercana a la temática de mi cosa. Me lo rechazaron por aquello de "exceso de originales en este momento etc.". Así que lo envié a otra editorial y a otra, y en ambas con los mismos efectos de rechazo. Total, que acabé enviándolo a la editorial que me había publicado los dos anteriores. Lo aceptaron. Y tuvo dos ediciones. 
Este segundo caso tiene su aquel ya que se supone que los editores piensan en el "mercado", no en la calidad del producto, si es que, como digo, tal cosa de la "calidad" tiene algún sentido. Y se equivocaron los que creyeron que el libro no se iba a vender. Todo sea dicho: se unieron toda una serie de casualidades y circunstancias que favorecieron las ediciones, pero aún así...
Nietzsche decía "cuando se conoce al lector, se pierden las ganas de escribir". Me cuesta estar de acuerdo. Primero, porque me parece una afirmación extremadamente exagerada lanzada desde una torre de marfil. Y, en mi caso,  porque, entre mis pocos lectores, son inmensa mayoría los que no conozco. Y los que conozco me caen bien. Y, en mi propia torre de marfil, escribo posts para aclararme, no para ser leído. Lo del periódico tiene otra lógica. Y libros y artículos profesionales ya no quiero escribir.

domingo, 14 de julio de 2013

Violaciones "musulmanas"

Las violaciones de mujeres en la plaza Tahrir de El Cairo han estado en las noticias y han sido ampliamente comentadas. Pero el prejuicio funciona así: si uno cree que el Islam (tomado en su conjunto, como si fuese totalmente homogéneo y fuese causa de todos los comportamientos de todos sus creyentes) es intrínsecamente malo, habrá encontrado un argumento más para mantener el prejuicio. Un buen islamófobo verá confirmada su creencia en la maldad intrínseca de todo el Islam y, por tanto, de todos los musulmanes. El Islam, "sabrán", es la causa de tales execrables violaciones.
Execrables lo son. Pero su atribución al Islam es fruto del prejuicio, no del análisis. Tomado con una cierta distancia (como exige cualquier análisis concreto de situaciones concretas), la violación es efecto de algo más general, llámese patricarcado, androcentrismo, machismo o como se quiera. Es decir, al papel subordinado que se le atribuye a las mujeres en sociedades de mayoría musulmana y de no mayoría musulmana. 
Es, por tanto, ilegítimo atribuir al Islam lo que también producen otras mentalidades. Por ejemplo, la católica España: una violación cada ocho horas. O la luterana Noruega: una de cada 10 mujeres habría sido violada. En los pluralistas Estados Unidos, la incidencia parece haber disminuido (en todos los países, se trata de un delito cuya comisión suele ocultarse o negarse por parte de la víctima), pero sigue siendo muy alta. Y se puede seguir.
¿El Islam es malo? Tan malo como el catolicismo de los curas pederastas. O la cultura de la violación en combate de los militares estadounidenses.

sábado, 13 de julio de 2013

Cambio climático: galgos o podencos

El artículo se titula "Cómo capear el riesgo de cambio climático". Está en la página de la Organización Meteorológica Mundial, que vale la pena visitar y en castellano. Me gusta el título: "capear" es una buena palabra ya que indica que la cosa está seria, no se puede hacer mucho, así que lo que toca es, efectivamente, "capear el temporal". Pero el temporal todavía no está ahí: hay un "riesgo". Alto, dirán ellos, pero riesgo. Y eso permite actitudes muy diversas: los que asumen el riesgo, los que huyen de él y los que intentan "capearlo". Pero el riesgo es real y, de nuevo, conviene hacer un sencillo (es un decir) cálculo: multiplicar las pérdidas por la probabilidad de que se produzcan. Si el riesgo es bajo y las pérdidas son bajas, hay un argumento para no hacer nada. Ni siquiera "capear". Si el riesgo es alto y las pérdidas bajas, tal vez estemos en las mismas. Pero si el riesgo es bajo y las pérdidas muy altas (por ejemplo, la desaparición de la especie humana), no estaría de más no correr ese riesgo. Pero no digamos si lo que tenemos delante es un riesgo alto (como indica la OMM, en inglés) y unas pérdidas muy altas (económicas y sociales, como también indican en varias de sus páginas). En ese caso, tal vez "capear" sea demasiado suave: algo hay que hacer. ¿Se hace? No. Eso también se constata en la página de la OMM. Una vez más, excelente ejemplo de que la especie humana está formada por "animales racionales". Bueno, animales no, que son mucho más inteligentes. Y racionales menos. La prueba es que, de lo que se discute, es de si son galgos o podencos. O se precinde del riesgo/pérdidas a medio/largo plazo y se piensa en las posibilidades de beneficio a corto plazo con las "adaptaciones" (otra forma de "capear") al calentamiento global. Y en cien años, todos calvos (según la idea de Keunes) y el que venga detrás, que arree.
Mientras, dice ese elusivo informe no sobre los riesgos sino sobre los efectos constatables recientemente::



viernes, 12 de julio de 2013

Ahab el americano

El estadounidense para ser precisos, pero no solo el estadounidense. 
Ahí va una sombría lectura de la novela Moby Dick, de Melville. No es la primera vez que se utiliza dicha metáfora para describir la situación estadounidense post 11-S. Edward Said ya lo hizo en el New York Times. Ahora es Chris Hedges. Se trata de mostrar que esa mezcla de odio, patriotismo y perverso erotismo que atraviesa el barco capitaneado por Ahab tiene elementos en común ("isomorfismo" lo llamaría un colega y, sin embargo, amigo) con lo que se puede observar en los Estados Unidos de hoy. El "isomorfismo" al que se refería Galtung en 1979 (véanse sus dos gráficos) lo encontraba entre la decadencia del imperio romano y la del moderno imperialismo. Lo de Hedges ahora va en la misma línea, aunque su punto de comparación sea la del barco con Ahab al mando.
Comparatio non tenet in omnibus, claro. La metáfora no hay que estirarla hasta hacer que el punto de comparación coincida en todos los puntos con aquello con lo que se compara. Si así fuera, ciertas reacciones de algunos nacionalistas catalanes y también de algunos nacionalistas españolistas en la actualidad encajarían en la metáfora. Léase, si no, el texto de Hedges que, en todo caso, vale la pena leer aunque "solo" sea para un caso "secundario" como es el de los Estados Unidos de Pequod.

jueves, 11 de julio de 2013

Estar informado

No, no se trata de hacer publicidad de una determinada radio española. Se trata de recoger los resultados de dos encuestas sobre los medios preferidos para informarse en los Estados Unidos (Gallup, junio) y en España (CIS, marzo). La pregunta no coincide en un caso y en el otro (en USA se trataba de "la fuente principal de información"), ni tampoco las opciones que se daban al entrevistado (para el CIS, he sumado varias opciones y las he puesto como "internet"). Estos son los resultados:


USA
España
Televisión
55
56,8
Internet
21
16,1
Prensa
9
9,0
Radio
6
13,7

Curiosa la coincidencia en el peso que tiene la televisión y la prensa escrita. Y curiosa también la asimetría en el caso de internet (mucho más presente en USA) y de la radio (mucho más presente en España). 
Veo muy por encima algunas televisiones estadounidenses (la diferencia horaria hace que no sea nada comparativo) y veo telediarios de un par de emisoras españolas. En este último caso, solo para irritarme por sus repeticiones para llenar el tiempo y la abundancia de datos irrelevantes y "encuestas" en la calle. Si eso es "estar informado", la tenemos clara.

miércoles, 10 de julio de 2013

Doble moral

En el centro de salud el público andaba dividido: por un lado, los que protestaban por que el médico dedicaba demasiado tiempo a los pacientes y, por otro, los que estaban encantados porque su médico les dedicaba todo el tiempo que hiciese falta. El problema es que se trataba de las mismas personas que, cuando esperaban, criticaban que se les hiciese esperar y que, cuando entraban en la consulta, les parecía lo más natural que se les dedicase todo el tiempo del mundo. Es un caso de doble moral: el mismo hecho es juzgado de manera diferente según le vaya en la feria al que lo juzga.
En política es casi cotidiano. El mismo hecho, si lo hacen los “nuestros” es aceptable o incluso elogiable, pero, si son otros los perpetradores, se convierte en algo execrable. “Mis” recortes son el “esfuerzo que estamos haciendo”, mientras que “sus” recortes es lo que nos están robando de nuestros impuestos.
Pero el especialista máximo en este comportamiento es el gobierno de los Estados Unidos, sea cual sea el partido que lo ocupe en ese momento. Recientemente, a propósito del escándalo de la vigilancia por parte de la NSA, hemos sabido que “nosotros” hemos de ser transparentes, pero que los gobiernos no tienen que serlo. Está bien que vigilen. Al fin y al cabo, lo hacen por nuestro bien, para evitar maldades de los “malos”. Pero no está bien que nosotros les vigilemos y vayamos contando por ahí lo que hacen esos gobiernos que, tal vez lo hagan por nuestro bien, pero que también puede ser que lo hagan para mantenerse en el machito. Bradley Manning y Edward Snowden, como ya sucedió con Daniel Ellsberg cuando filtró los “papeles del Pentágono”, pasarán a la historia. Como tendría que pasar a la historia la sumisión europea en el caso de Evo Morales.
Como ese asunto es discutible (según a favor de quién esté uno se dirá una cosa u otra), se puede plantear una cuestión más general a partir de un caso particular. El Irak de Sadam Husein (a diferencia del Irán de Ahmadineyad) no atendió algunas resoluciones de Naciones Unidas y fue ocupado esgrimiendo esa y otras razones. Obvio: está muy feo que un país se salte a la torera las resoluciones de una institución supra-estatal como es la ONU. De acuerdo. El problema es que el estado de Israel ha desoído más de 60 resoluciones de Naciones Unidas... y no ha pasado nada. A los ojos de los Estados Unidos y de sus seguidores, eso no está tan feo como las maldades del dictador Sadam.
¿Razones? Bien poco morales. Por un lado, negocios y no solo petróleo respecto a Irak y, por otro, respecto a Israel, AIPAC (el loby judío) y sus donaciones a campañas electorales y su influencia en los medios de comunicación.
Tenemos estos días otro caso, a decir de algún comentarista estadounidense: Siria. Se han avanzado hipótesis sobre el asunto que van desde el omnipresente petróleo a cuestiones geopolíticas (Rusia y China, claro) pasando por esa extraña relación amor-odio que une a Estados Unidos con Al Qaeda. Lo que esos comentaristas dicen es que, si el problema es la falta de democracia y la represión de los disidentes, ¿por qué no se lo dicen a Recep Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía? De acuerdo, no estamos hablando del mismo nivel de represión ni del mismo tipo de protesta. Pero no es exagerado incluir este caso por parte de un miembro de la OTAN en el capítulo general de doble moral, como lo fue, en sí mismo, Muamar el Gadafi que pasó de ser malo a ser bueno, y de ser bueno a ser malo sin que su régimen mostrase el más mínimo cambio.
Otro caso: el modo con que dos países se juzgan y autojuzgan. Ya pasaba con la URSS y Estados Unidos. Ahora pasa con China. El departamento de Estado publica anualmente un informe sobre los derechos humanos en la China que deja bastante mal parada a esta última; libertad, represión, pluralismo... La China, por su parte, publica periódicamente un informe sobre los derechos humanos que deja bastante mal parados a los Estados Unidos por razones que dejan bastante bien a China: mejoras en los niveles de vida, reducción de la pobreza para millones de personas, aumento de las rentas, mejoras en la educación, la vivienda y la cobertura sanitaria y la reducción de la mortalidad infantil. Ninguno de los dos habla de la pena de muerte. Es comprensible.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Reconozco mi ignorancia

Intento, en la medida de mis posibilidades, enterarme de qué sucede y procuro descubrir las claves interpretativas, es decir, algo que me responda a las preguntas "por qué", "qué lo produjo", "qué significa", "qué puede conllevar". Intento desesperado que se muestra tal cuando
1. me encuentro en una charla distendida con amigos situados "por encima" de mí. Notarios, altos ejecutivos, altos funcionarios. Los detalles de que hablan sobre sucesos y personas me dejan boquiabierto ante mi propia ignorancia. Ni idea.
2. la charla, igualmente distendida y en confianza, con amigos situados "algo más por encima", es decir, políticos en activo y en puestos relevantes. Ahí ya mi ignorancia es enciclopédica. Sus descripciones y claves se me escapan casi totalmente.
3. imagino cómo sería esa misma conversación (que no he tenido) con mis cuatro amigos que han sido ministros en cuatro países diferentes (bueno, uno de ellos ya murió: dejémoslos en tres). Mi ilusión sería reunirlos un día y que me contasen, en el mismo plan distendido que en 1 y 2, cómo han visto la cosa y cómo la ven ahora relativamente desde la barrera (ninguno de ellos es ajeno a lo que está sucediendo en sus respectivos países, aunque los niveles de implicación sean diferentes). Estoy seguro de que la constatación de mi ignorancia la elevaría por encima de "ignorancia enciclopédica" y la llevaría a "ignorancia absoluta". Los datos, detalles y claves que podrían proporcionar sobre el funcionamiento de sus respectivos países y, dado que algo tuvieron que ver con sus relaciones internacionales, sobre el funcionamiento del sistema mundial, me lo harían pensar. Pero eso no es todo. Aún hay más, más allá del conocimiento que guardan para sí algunos iniciados que administran celosamente su información privilegiada -privilegiada, por ejemplo, por haber sido tesoreros de un partido-. Sí, hay más:
4. sabiendo como sabemos del espionaje de todos contra todos en este mundo y, en particular, el de los gobiernos estadounidenses sin dejar atrás a franceses, alemanes, rusos, chinos etc. etc., hay un nivel superior de conocimiento que, ese sí, nos está totalmente vedado y no porque no haya modo de reunir a mis amigos de 3 sino porque se reviste de la más exquisita opacidad. El caso estadoundense, incluso para documentos de hace 30 años que, teóricamente por ley, ya deberían ser conocidos, son guardados celosamente por los guardianes de la realidad.
El otro lado de la moneda es que, siendo tan ignorante, seguro que no me están espiando. No vale la pena. Pero son tan burros que igual estoy en la lista de estos paranoides junto a millones y millones de mindundis como yo.
(Añadido el 14 de julio: También en la transparente España se guardan celosamente documentos históricos)
(Añadido el 15 de julio: La punta del iceberg de lo que no sé y se enmarca en el punto 3, es decir, lo sé ahora, no lo sabía ni lo podía saber antes y me quedo pensando en lo que todavía no sé y tal vez nunca sepa)