viernes, 31 de mayo de 2013

Déficit y austeridad

Se plantea que los fuertes déficits han exigido la austeridad. No es impensable que haya sucedido lo contrario: que las austeridades exageradas hayan llevado a los déficits conocidos en la Eurozona (y en los Estados Unidos). 
Como siempre, la realidad ha podido estar entre un extremo y otro. Hubo, en el caso de España, exageraciones en el gasto público, pero el problema vino por la deuda privada y, al acudir en socorro del banco endeudado, se generaron déficits públicos que ha habido que afrontar generando más déficit gracias a las políticas de austeridad. 
Pero lo hecho, hecho está. Y con la que cae habrá que apechugar.

Dudas sobre la eurozona

Leo, firmadas por gente que sabe mucho del tema, intervenciones opuestas sobre qué fue lo que llevó a la Eurozona a la actual debacle. Que uno de los bandos está personificado por George Soros no habla ni de su mayor ni de su menor verosimilitud. El argumento sobre las aviesas intenciones que pueda tener el financiero no me impresiona, aunque no por ello hay que dejarlo de lado: Soros saben bien -y lo ha publicado- que en la economía real se produce "reflexividad", es decir, que lo que se dice sobre la economía termina formando parte de la misma. Por eso, por cierto, que la OCDE -bastante mala en sus predicciones aquí- y el FMI -ídem- y el gobierno español -no comment- y Bruselas anuncien que el desempleo va a seguir creciendo en España acaba formando parte del incremento del desempleo en España ya que ¿quién se va a poner a invertir en un sitio en el que la demanda va a seguir disminuyendo?.
Si los diagnósticos son contradictorios, las terapias también lo son de última hornada. Y, de nuevo, firmadas por personas no precisamente irrelevantes y que, para colmo de sus méritos, escriben en inglés, que es la única manera de ser atendido entre economistas de postín.
Y es que la cosa no va de economía, sino de política. Y política va de ideología. Y las ideologías non sunt disputanda. A ciascuno la sua. Después, votando, se quita a unos y se pone a otros. Nada es eterno. El voto no da la razón a las partes encontradas, pero ayuda a tomar decisiones, a veces equivocadas y raramente acertadas. El apoyo mayoritario (del PP en España, de los "chavistas" en Venezuela) solo es eso: una forma de gobernar transitoria. No una forma de encontrar la verdad.
¿Tu verdad? No. La verdad
Y ven conmigo a buscarla
La tuya guárdatela.
Muy optimista estaba Machado: más me fío de Pilatos y su "quid es veritas" (supongo que hablaría en latín, no en arameo), "qué es la verdad".
Viendo este artículo del Financial Times sobre el papel de los bancos "locales" en la fragmantación de la Eurozona (cosa que ha evitado el contagio de la incertidumbre sobre Italia), uno llega a la conclusión de que "solo sé que no sé nada". Gobiernos españoles presionando a los bancos "españoles" para que compren deuda pública y bancos que, después, lo hacen por las condiciones en que se venden, hacen pensar que las versiones simplistas de "business politics", de sometimiento de los gobiernos a los dictados del sector financiero son, como la muerte de Mark Twain, una noticia exagerada. Eso sí: ningún interés hacia las acusaciones genéricas según las cuales el "culpable" de todo habría sido el gobierno (anterior según el gobierno actual, actual según el gobierno anterior).

jueves, 30 de mayo de 2013

El Estado vigila

Un caso más: el sospechoso de haber producido el ataque en La Défense parisina había sido localizado por la policía como persona en proceso de radicalización islamista, según cuenta Le Monde hoy. Varios comentarios.
1. Abundan las siglas (SDIG, CDRI) para referirse a los "vigilantes del orden".
2. Es obvio que vigilan. Cómo lo hagan, eso pertenece al secreto de su actividad. Infiltrados, hackers, informantes... Pero vigilan.
3. Vigilan, pero se les escapan. Seguro que han "pillado" a muchos antes de pasar a la acción. Pero es obvio que nadie es omnisciente. Y menos los servicios de "inteligencia".
4. Se trata, sí, del "agresseur présumé", del sospechoso, que no acabo de enterarme si es el detenido o han detenido a los "sospechosos habituales" para tranquilizar a las buenas gentes de que el punto 2 se cumple a rajatabla.
5. No acabo de entender qué es eso de "radicalización islamista". Entiendo la "radicalización cristiana" frente al matrimonio entre homosexuales. Se trata de ir a las "raíces" de la propia creencia y hacer lo posible por imponerla a los demás, ya que se trata de la verdad absoluta y, por tanto, obligatoria para todo el mundo mundial. El paso a la violencia es algo más que "radicalización".

Refoluciones indignadas

Encuentro este término en la traducción de un artículo que vale la pena leer. Se refiere, sobre todo, a los casos árabes recientes, pero su discusión puede tener valor para otros movimientos alternativos que he enumerado en otro contexto.
Por un lado, el artículo que cito plantea las tres grandes posibilidades que tienen los movimientos alternativos: la insurrección, la implosión del régimen y el reformismo. Tal vez los casos que incluye en cada categoría podrían estar en otra, pero son las categorías las que me interesan.
Insurrección es el levantamiento que consigue tomar el poder. Necesita una buena organización, liderazgo, propuestas movilizadoras y medios, sí, medios.
La implosión del régimen es algo diferentes. Por presión de los movimientos y sus manifestaciones, pero también por cuestiones internas del poder (división, pérdida de apoyos internacionales, decadencia), el poder existente se viene abajo y su lugar es ocupado por los líderes del movimiento que más cercano se encuentra. (Mi impresión es que más de un caso clasificado como insurrección, es, más bien, un caso de implosión del poder. O, si se prefiere, que estas categorías no son tan exlucyentes como parecería a primera vista).
El tercer caso son las "refoluciones", es decir, los movimientos que tienen muy difícil conseguir el poder o, sencillamente, que no quieren alcanzarlo, sino que quieren reformas políticas, económicas, culturales. Más que movimientos revolucionarios (quítate tú, que me pongo yo) son movimientos reformistas (porfa, arréglame alguna cosa). También aquí se ve que las categorías no son tan nítidas y que algunos reformistas pueden pretender cambiarlo todo (y no necesariamente, para que nada cambie, como diría Tancredi en el Gatopardo): cambio de sistema, no cambio insurreccional.
Es obvio que para conseguir sus objetivos (reales o declarados) se precisan condiciones muy concretas que, de no darse, llevan a los movimientos a la irrelevancia o a la secta. Lo mismo puede decirse de la posibilidad de oportunistas que se suben al carro en el momento oportuno para apropiarse de los trabajos del movimiento. Y, todo hay que decirlo, el artículo insinúa la posibilidad de que, como los cerditos de "Rebelión en la granja" (Animal farm, de Orwell), los nuevos líderes reproduzcan las peores lacras de los anteriores.
Pero el artículo que cito tiene un punto más y es la cuestión sobre las ideologías que precedieron a estos "refolucionarios". Antes, teníamos hasta los 90, tres grandes ideologías revolucionarias: el nacionalismo anticolonial, el marxismo y el islamismo. Ninguno de los tres aparece claramente en los movimientos alternativos contemporáneos. Una ideología es un medio para hacer diagnósticos y proponer alternativas al curso existente mediante la movilización de los grupos apropiados para ello y sus posibles "compañeros de viaje".
Hay críticas aquí al uso de "refolución" para referirse a los casos árabes y una insinuación de que, de aplicarse, se aplicaría a algunos casos latinoamericanos (supongo que a los bolivarianos, "socialismo del siglo XXI", "revolución ciudadana" y demás). Pero me interesó más por las lecciones que se pueden aprender por parte de los "alternativos" que citaba ayer. No solo en España.
La "indignación" es comprensible (como la búsqueda de certezas que se produce en condiciones de  inseguridad e incertidumbre de la que hablaba ayer), pero hace falta plantearse qué tipo de movimiento es y qué ideología tiene, si es que tiene. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Evaluación de presidentes

Varios expresidentes en funciones salieron a la palestra la semana pasada. Unos, como Aznar, con mucho eco, incluyendo sus nuevas ocupaciones internacionales. Otros, como Zapatero, diciendo que no iban a decir nada, pero aceptando una entrevista sosa. González, desde su Olimpo, “au dessus de la mélée”. Suárez siguió con su enfermedad, así que queda fuera de plano: algo progresivo y lento nunca es noticia. Pero dejándole a él fuera, por motivos obvios, y a González, que tal vez queda demasiado lejos, la semana pasada ha sido también la de los podios de los expresidentes respecto al actual, igualmente en funciones (nadie lo es para siempre). “And the winner is...”
Primera opción. Rajoy es pésimo, Aznar fue el mejor, Zapatero fue peor que Rajoy. Es un argumento interesante, viendo, sobre todo, de dónde viene. En concreto, lo escuché en televisión en boca de un conocido telepredicador, de encendido verbo y de seguidores incondicionales. El argumento es que Aznar lo hizo bien, aunque comenzase lo del “ladrillo”, Zapatero fue un incapaz por no afrontar la crisis y no detener el “ladrillo” y Rajoy es un desastre, pero en buena parte porque “le ha tocado bailar con la más fea”. Vale. Pero digo que interesante porque se inscribe, a pesar del inevitable Zapatero, en la pelea interna del Partido Popular en la que intervienen las cosas de Gürtel, Bárcenas y el “quítate tú que me pongo yo”. No está mal que desde el PP se acuse el PSOE de deslealtad, pero no deja de ser curioso que algunos líderes y lideresas del PP acusen a Aznar de lo mismo. Su problema. Y el nuestro.
Segunda opción. Aznar fue pésimo, Rajoy peor y Zapatero malo (o irrelevante, si me apuran). El argumento, aquí, no es tanto el “ladrillo” cuyas desgracias se enumeran, sino la guerra de Irak, el cuarteto de las Azores (cuarteto porque también estaba Barroso, que supo esfumarse y quedar excluido de aquella foto que pasó a la historia). En el fondo, se comparan tres estilos bien diferentes de ejercer el poder. El arrogante del segundo mandato de Aznar, ya con mayoría absoluta (para el primero, habló catalán “en la intimidad”), el ausente de Rajoy y el dubitativo de la mayoría relativa de Zapatero. Claro que los de la primera opción, al ver cómo se sitúa Aznar en bufetes y consejos de administración, compararán con la escasa presencia de Zapatero en tales canonjías (merecidas, sin duda) y dan a entender que tampoco Rajoy alcanzará tales cotas de presencia en la escena internacional. González, además de diseñar joyas, esparce política europea.
Tercera opción. “Que no, que no, que no nos representan”. Están los tres en el mismo saco. Las manifestaciones contra la guerra de Irak fueron las mayores que se recuerdan en el país (y, dicho sea de paso, en el mundo). Por supuesto que manifestación masiva no significa manifestación mayoritaria y, de hecho, el PP ganó con tranquilidad las siguientes elecciones, municipales, cierto, pero no por ello menos significativas. La “indignación” comenzó con la crisis internacional, es decir, aquí, con Zapatero y su “mayo de 2010” cuando cayó del caballo y se convirtió en “austeriano”, o sea, en seguidor de las recetas “troikistas” (de “troika”, no de Trotski). Estos movimientos, sucesores, que no seguidores, del Foro Social Mundial, fueron eso: mundiales aunque todos apegados a su localidad, fuese en plazas, bulevares o parques tan diferentes como Tahrir en Egipto, Sol (y Catalunya), Syntagma en Grecia, Rotschild en Israel, San Pablo en Inglaterra o Zuccotti en los Estados Unidos. No fue “mayo del 68”, pero tuvo sus resonancias. Y con Rajoy estos movimientos han alcanzado una mayor fuerza (y una mayor represión violenta), tanto en plan generalista (“Democracia Real, Ya”), sea en plan específico como las acciones concretas sobre los desahucios, las preferentes, los “yayoflautas” o los escraches. En resumen, “todos los políticos son iguales”, luego estos tres, también. El problema es el tipo de democracia, no quién manda.
No me preocupa mucho cuál de las tres opciones es la más acertada. En realidad, no existe un sistema de indicadores objetivos que permita esos podios y, a la postre, cada opción lo que hace es arrimar el ascua a su sardina tanto para justificar a los “suyos” como para posicionarse de cara al futuro (también la opción tercera, sí). Pero, sobre todo, esto no es una olimpiada que termina con medallas de oro, plata y bronce. Es la constatación de que sigue habiendo problemas por resolver. Y que quién mande no es irrelevante.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante-)

Conspiraciones y revueltas

Justo después de una charla de sobremesa en la que nos hemos maravillado de que, de "todavía" más jóvenes, pudiésemos haber creído que la Virgen María podría haber sido virgen después del parto y que todo se iba a solucionar con la toma revolucionaria del poder por parte de la clase obrera (todavía no se veía con claridad el despiole de la URSS ni se habían evaluado los eventos de la "primavera de Praga" o Hungría -mi amigo Michael sí lo hizo y dejó el Partido)-, es decir, después de haber asignado a dichas creencias la etiqueta de mitos movilizadores pero alejados de la realidad, me encuentro con este largo e interesante texto (I Want to Believe, quiero creer) sobre el papel de las teorías conspiratorias que van desde las más generales (el mundo está dirigido por un puñado de personas que están por encima de cualquier otro poder) a las particulares (el 11-S). El autor las ve como mitos de ocupan el lugar de la divinidad perdida y me ha hecho recordar mi texto de 2006 sobre "el carácter humano del poder mundial". Nadie es dios. Por lo menos de tejas para abajo. Nadie es omnipotente, omnisciente y omnipresente. Si lo hubiese, no dejaría que el mundo estuviese, como está, precipitándose en un abismo suicida que es el cambio climático.
La ventaja de estos mitos conspirativos es que son sencillos y explican mucho en un mundo instalado en la incertidumbre y la inseguridad. La desventaja es que no parece que se correspondan con la rugosa realidad.
Nos guste o no, estamos viviendo bajo unas reglas de juego que se fueron creando a lo largo de siglos y que tuvieron, sí, defensores muy interesados en mantenerlas. Lo que vienen a decir las teorías generales de la conspiración mundial es que no hay nada que hacer. Es un punto a favor del artículo que cito: constatar el carácter conservador de dichas teorías.
El punto a su contra es que frente al derrotismo de los conspiranoides lo que propone es la teoría de un proletariado cambiando el sistema, las reglas del juego. Me he visto en el túnel del tiempo.

martes, 28 de mayo de 2013

La definición del Otro

Una colección de artículos de Open Security sobre cómo se percibe (y se construye) la imagen del Otro en contextos de violencia. Toulouse, Utoya, los movimientos de xenófobos y, ahora habría que añadir, Londres y París son algunos de esos casos en los que, fácilmente, el mundo se divide en dos claros grupos: nosotros (que somos buenos) y ellos (que son malos). La política tal vez sea así, pero no es la mejor manera ni de entender los hechos ni de afrontarlos para evitar que se repitan. Y si se trata de entender al "otro", también habrá que entender a Breivik, siempre añadiendo que entender no es apoyar o estar de su parte: siempre es posible no estar por ninguna de las partes enfrentadas, pero sí en contra de la supuesta solución violenta, terrorista, torturista o terrarista. Falsa o equivocada como solución.

lunes, 27 de mayo de 2013

Italia: baja participación, cae el M5S

Que vuelva el bipartidismo no me impresiona. Que caiga la participación en estas elecciones administrativas, sí. Los datos son impresionantes, con ciudades en las que la participación han rondado el 50 por ciento del electorado. Algo no funciona en estas comunales o, mejor, en el sistema político italiano, si no en otros como el español también.
Pero eso no es un argumento para que desde el Movimiento 5 Estrellas se diga que ese es el tema de estas elecciones. Hay otro más: la caída del M5S por debajo de sus niveles previos, quedando fuera de cualquier segunda vuelta. Se me ocurren varios argumentos para explicar este fracaso (porque se trata de un fracaso).
Primero, reconocido por algunos de sus miembros, porque no han estado a la altura de lo que sus votantes esperaban. Las peleas internas, las cuestiones sobre las dietas, los excesos del histrionismo de Beppe Grillo son más importantes que el supuesto poco espacio que le han dedicado los medios, cosa que, de todos modos, no tendría que importar a estos expertos en redes sociales, la nueva fuente por encima de los medios convencionales.
Segundo, aunque en la misma línea, porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Cierto que el M5S ya estaba presente en la política italiana antes de las últimas legislativas, pero fue en ellas en las que tuvo su verdadero bautismo de fuego. Pactistas italianos no habrán entendido el persistente "no a todo" en condiciones colectivas muy difíciles, sobre todo en el terreno económico. O sea, que si se vota para gobiernos, es para que se gobierne o se haga oposición al gobierno, no para que se digan frases sobre "la gilipollez que es la prima de riesgo" (Beppe Grillo dixit, probablemente teniendo razón, pero eso se puede decir como extraparlamentario).
Y esa es la tercera: parlamentario extraparlamentario es, tal vez, una situación que los "grillinos" no han sabido manejar, divididos entre los parlamentarios y los extraparlamentarios y sin que prácticamente nadie asumiese la contradicción, creativa sin duda, pero no por ello fácil de gestionar.
Fuera de lista: que una diputada del M5S descalifique a una propuesta de los adversarios PDL como "una payasada", no deja de tener su aquel. El asunto es un poco más complicado que eso, ya que se trataba de violencia contra las mujeres y ambas implicadas lo son. Pero la frase no es afortunada.
En las Españas se está intentando que algunos movimientos "indignados" se presenten a las elecciones. No les vendrá mal tomar nota.
Un tuit de hoy: Caro Beppe Grillo ora vaffanculo tu.

Holocausto: otra anécdota

En este caso, usada inteligentemente por Ha'aretz (es preciso registrarse). 
Se trata del trabajo de otra estudiante pre-universitaria estadounidense, aireado por un conocido "conspiranoide". 
En el trabajo llegaba a la conclusión del "Holohoax", de que el holocausto, la matanza sistemática de judíos bajo los nazis, es un invento. El artículo señala los pasos que pudieron ser seguidos a través de páginas de internet "negacionistas" y termina con una página de Wikipedia sobre las falsas bases de estos negacionistas. 
Es, efectivamente, otra anécdota, pero tan sintomática como la otra, aunque en direcciones opuestas.

Competitividad sesgada

Un producto es competitivo por su calidad y/o por su precio respecto a productos parecidos. La combinación calidad alta / precio bajo es, obviamente, la ideal, aunque haya intentos de competir con productos de baja calidad y precio bajo (lo que serían las tiendas de "todo a 100"). Competir con productos de calidad baja y precio alto es poco razonable, a no ser que el comercio sea "obligatorio", es decir, que las sacrosantas leyes de la oferta y demanda no se cumplan (que, de hecho, no se cumplen en multitud de sectores, empezando por el de la energía). A lo más, se puede intentar hacer algo con productos de mucha calidad y precio alto: son para ricos, pero, casi por definición, su demanda es restringida aunque el margen de beneficio sea igualmente alto. El ejemplo, en este último caso, serían los coches de gama alta.
1. Es curioso que en las discusiones sobre la competitividad europea (y, por tanto, la española), las medidas más evidentes sean las de reducir los precios. ¿Cómo pueden reducirse? Pues fácil, reduciendo el coste de los factores de producción.  Y estos son: capital, materias primas, mano de obra, gestión, tecnología.
Obvio que si el sistema se llama capitalista, el primer factor de producción no va a ser el afectado por los intentos de reducir los precios. La gestión, después de "La revolución de los managers", tampoco. No solo eso, sino que, en muchos casos, van a ver incrementados sus ingresos por encima de lo que los accionistas podrían esperar, una vez se ha desposeído a estos de cualquier poder de decisión (importa este poder, no la propiedad privada de los medios de producción, cosa que ya se vio con "La nueva clase" de Djilas a propósito de los apparatchiks comunistas). La tecnología para abaratar costes, supone fuertes inversiones en las universidades: demasiado caro, así que olvidémoslo. Las materias primas son, aparentemente, un factor sometido a la oferta y la demanda, pero, sobre todo en el caso de la energía, van por otros derroteros. ¿Qué queda? Pues reducir los salarios de la mano de obra.
2. Aumentar la calidad supondría mejores sistemas educativos y mayor presencia de investigación en general y de ingenieros en particular. Ahora me encuentro con que en Europa faltan ingenieros. No importa. Seguiremos bajando precios reduciendo salarios, aunque eso lleve a menor demanda, con lo que la competitividad se deja para el comercio "obligatorio" y, de paso, se legitiman ulteriores bajadas de salarios, tanto directos como sociales.

domingo, 26 de mayo de 2013

Estupidez: una anécdota sintomática

Como lectura dominical, ahí va la historia de una impecable estudiante de 16 años que comete la imprudencia de preparar un experimento para la "feria de ciencias" y que, al ensayarlo en los servicios de su instituto, le explota, produciendo un ruido como de fuegos artificiales. La anécdota narra los avatares de la muchacha que, sometida a la política de "tolerancia cero" de su centro educativo, es llevada al director que, a su vez, llama a la policía con lo que la muchacha termina esposada y encarcelada en la comisaría. Por lo visto, el único sensato en toda esta estúpida historia (lo de estúpida es por el calificativo que le propina el autor de la crónica que cito) es el abogado defensor, negro también. La estupidez alcanza, cómo no, a los medios de comunicación locales.
El caso se presenta como una parábola de un país en plena paranoia respecto a los terroristas, exagerado en su "tolerancia cero" y con ligeros toques racistas
No encaja esa visión con la que tengo de mis amigos y conocidos estadounidenses: generosos, trabajadores, simpáticos, inteligentes. Cierto que alguno de ellos es un tanto fundamentalista del "libre mercado" y algún otro es exactamente lo contrario, pero eso no quita lo lejanos que me resultan de lo que muestra la anécdota sobre la estupidez estadounidense. Cierto que hay estadounidenses que no saben dónde está España (como hay españoles que no distinguen Washington DC y el estado de Washington), pero también los hay con un nivel de conocimientos extraordinario.
Moraleja: generalizar es lo mismo que someterse a prejuicios.
Y un artículo interesante sobre la histeria generada por los sucesos de Woolwich, en este caso, no producidos por una jovencita sino por dos adultos. Hay puntos en común, a pesar del abismo que separa un caso y otro, sobre todo los que se refieren al papel de los medios en magnificar hechos, distorsionarlos en su caso y evitar las preguntas de fondo e importantes. En una guerra (como se supone que es la "guerra contra el terrorismo"), es importante, dice el artículo, saber qué quiere el enemigo, que manifiesta y qué pretende. Reprimir en plan paranoide y condenar en plan farisaico o puritano es otra cuestión. Cabezas frías es lo que hace falta. Y dudar es bueno.

sábado, 25 de mayo de 2013

Inflexión en los derechos humanos

El gobierno chino ha publicado Progress in China's Human Rights in 2012. Creo que vale la pena tomar nota de qué entienden por "derechos humanos" y cómo miden el progreso hacia los mismos, que es el objetivo declarado del informe.
Antes de bajar a algunos detalles, una cuestión previa. Cierto que hay esencialistas que ven los "derechos humanos" como parte de un "derecho natural" independiente de la voluntad de los humanos. No parece que encaje dicha perspectiva con la evolución que han tenido los "derechos humanos" desde su inexistencia a su expresión positiva en declaraciones de Naciones Unidas. De hecho, a medida que los países otrora periféricos han ido escalando puestos en la jerarquía mundial, han crecido en paralelo sus críticas a una versión individualista y "eurocéntrica" de la plasmación de dichos "derechos humanos" en las sucesivas "generaciones" de tales derechos (no sé ahora por cuál generación vamos: me suena lo de "tercera generación", pero no descartaría que hubiese ya una "cuarta" si no unos "derechos humanos de quinta generación"). Y el que manda, manda. Y puede proponer (no diré imponer) versiones alternativas de dichos derechos en la manera que mejor encajen con sus intereses y su disposición a saltárselos a la torera, como sucede con los Estados "que mandan".
Lo digo porque, si la China va a seguir escalando puestos en la jerarquía mundial, no vendrá mal darse una vuelta por sus ideas sobre esos derechos.
De entrada, para aquellos que piensan que el desarrollo es cosa del pasado, cosa eurocéntrica y demás, la frase del informe es lapidaria: "El desarrollo es la clave para resolver todos los problemas actuales y para facilitar el progreso de los derechos humanos en la China" ("Development is the key to solving all existing problems and facilitating progress of human rights in China”). El que avisa no es traidor.
Para los autores del informe, los progresos en el campo de los derechos humanos son los logros económicos y sociales producidos en el país, en el contexto además, de un medioambiente saludable y sostenible (le dedican una sección a la calidad del medioambiente -que sean derechos no quiere decir que, automáticamente, se respeten-). Así, el progreso en los derechos humanos se constata a través de mejoras en los niveles de vida, reducción de la pobreza para millones de chinos, aumento de las rentas, mejoras en la educación, la vivienda y la cobertura sanitaria y la reducción de la mortalidad infantil por encima de lo que se proponía en los fantasmales Objetivos de Desarrollo del Milenio.
No es la primera vez que dan esta versión de los derechos humanos. El caso es que, ante las críticas "occidentales" en general y estadounidenses en particular al progreso de los derechos humanos (versión estándar) en la China, el gobierno chino ha respondido haciendo su propio informe sobre los derechos humanos sobre todo en los Estados Unidos subrayando el racismo, la pobreza, la exclusión, la violencia y demás lacras de la sociedad estadounidense. Si el Departamento de Estado hacía su informe sobre libertades, censura, transparencia, detenciones en la China, el gobierno chino respondía haciendo el propio sobre los elementos indicados. Cosa curiosa:  ninguno de los dos informes incluía, entre las violaciones del otro, la práctica de la pena de muerte. Evidente: ambos la practican. Y no les parece que sea una violación de los derechos humanos. A mí sí.
Dato curioso: en la (toma de) posesión (supongo que ya no "transmisión de mando" como reza el medallón de 2007 que reposa en mi escritorio) del presidente ecuatoriano Rafael Correa, ha dicho, contraponiendo el respeto a los derechos humanos en el Ecuador con lo que sucede en los Estados Unidos que "aquí no se permite la tortura, no hay pena de muerte, no hemos invadido a nadie, no hay aviones controlados matando gente. Se persiguen delitos, no personas". No me extraña que la China sea el gran inversor actual en el Ecuador. Pero lo de la pena de muerte...

viernes, 24 de mayo de 2013

Costas menguantes

Siguiendo con la historia del "terrarismo" (comportamiento violento que practican los "terricidas"), El Jornal de Notícias cuenta que las costas portugueses se reducen anualmente en un metro y medio. Menos playas por un lado y planes para mover poblaciones amenazadas por el mar por otro. 
No es sano negar, por principios, la posibilidad de que se trate de un fenómeno cíclico y que lo que ahora avanza, se recuperará en el principio. También, que lo que aumenta en Portugal está disminuyendo en otros lugares. Pero tampoco es sano negar el papel que la actividad humana ("terrarismo" según la primera cita) puede tener en tales fenómenos. 
Sea como sea, el caso portugués no es único. ¿Un "early warning"? Igual no tiene ya nada de "early" y se tenga que quedar en un aviso para la que se nos viene encima.
(Añadido el 27: el primer artículo citado está también en español aquí)

jueves, 23 de mayo de 2013

Pobreza de los viejos

Sabido es que los que llamamos vulnerables están más presentes en las estadísticas sobre la pobreza. Su posición en la sociedad hace más probable que, en el caso de que tal lacra se tenga que "repartir", les caiga. Las mujeres más que los varones, es un caso casi universal: se trata de la llamada "feminización de la pobreza". Hay, en efecto, más mujeres pobres que varones. Otro grupo vulnerable es el de los ancianos, "nuestros mayores", adultos mayores, tercera edad o como se quiera llamarnos a los que pasamos de los 65 años, cifra mágica que podría adelantarse, en algunas sociedades, a los 60 o incluso más (sobre todo si la esperanza de vida ronda los 50 o incluso los 40 años, como sucede en algunas sociedades) o retrasarse a los 70 o incluso más en sociedades con esperanzas de vida superiores a los 80 años.
Sabemos, más o menos, qué es ser pobre. Lo que no sabemos es cómo conocer cuántos hay en una determinada sociedad. En muchas de ellas, los datos son prácticamente inexistentes y se trata de estimaciones a ojo de buen cubero. Y en todas se pueden discutir los indicadores de pobreza, si es que esta se define como insatisfacción severa, permanente e involuntaria de necesidades humanas básicas. En algunas sociedades, como la estadounidense, lo que se hace es monetarizar la pobreza. Se trata de calcular cuánto dinero haría falta para cubrir dichas necesidades y ver después qué tal le va a la gente respecto a dicha línea de pobreza, es decir, respecto a esa renta que marca la posible insatisfacción de esas necesidades. Es, en mi opinión, la mejor forma de aproximarse al asunto en sociedades monetarizadas. En aquellas en las que hay abundante "economía material" como la llamaba Braudel, es decir, trueque, autoconsumo, fuerte ayuda mutua, economía sumergida no monetarizada, ese sistema de estimación no funciona. Tiene valor local  ya que no serían las mismas necesidades básicas en un contexto rural cubano -tropical- que en un contexto urbano noruego más allá del círculo polar ártico. Por ello, las estimaciones del Banco Mundial carecen de sentido. Aun así, tienen más sentido que los cálculos de la Unión Europea, pero esa es otra historia.
Si de necesidades básicas se trata, repito, no será lo mismo en un lugar que en otro (clima, contexto social, estructura económica, mentalidades), pero tampoco será lo mismo si entre esas necesidades básicas se ponen unos elementos u otros. Por ejemplo, si se valora cuánto dinero haría falta para estar alimentado, este último punto puede obtener indicadores muy dispersos si se entiende por estar alimentado el acceder a la "comida basura" o se supone que "alimentado" significa acceder a una alimentación sana y equilibrada. 
Todo esto para ver los datos recientes sobre los Estados Unidos y para sus viejos (mayores de 65 años):

Figure 1: Percent of People in the U.S. Ages 65 and Older, by Income as a Percent of Poverty, 2009-2011

El informe que cito da los datos, también, estado por estado (efectivamente, las necesidades básicas en el estado de Washington no son las mismas que en el estado de Hawaii), pero lo que aquí reproduzco es la comparación entre la medida oficial (a partir de una determinada cesta de bienes básicos) y la que se ha utilizado en este informe (con otra cesta de bienes básicos). Pobres-pobres, en el primer caso, lo sería un 9 por ciento de los ancianos estadounidenses. En la medida adicional del informe, 15 por ciento. Aumentándose igualmente los que están en la frontera y disminuyendo el porcentaje de los que están más lejos de la línea de la pobreza propuesta. Normal: las cifras de pobreza oficiales tienden a ser inferiores a las calculadas de manera independiente. Estadística viene de Estado y los gobiernos no están muy interesados por el tema y prefieren minimizarlo. Nunca reconocerán la situación de ese casi 50 por ciento de los ancianos estadounidenses. Nada original.
Algún lector recordará una película de Imamura "La balada de Narayama" (Nara, un topónimo; yama, monte; así que Narayama bushiko tendría que haber sido "La balada del monte Nara", del mismo modo que Fujiyama es el monte Fuji). En ella se cuenta la tradición de un pueblo japonés en el que, cuando los ancianos ven que ya no pueden aportar nada a la familia, piden que el hijo mayor les lleve al monte Nara para dejarlos morir allí. Esa es la historia: la del hijo que lleva a cuestas a su madre a dejarla morir en el monte, a petición de ella. Es una solución. La otra es condenarlos a la pobreza. De hecho, la pobreza tradicional ha sido la de los viejos. Se puede hacer sin más o se puede hacer mediante sistema de pensiones de hambre, pensiones que, además, se recortarán por exigencias de los programas de austeridad dejando sin ayuda a esos vulnerables que tendrán que recurrir a la familia. Eso sí, en condiciones económicas particularmente adversas, esa pensión miserable podrá convertirse en sostén del resto de la familia, todos en paro de larga duración. En España sin ir más lejos, la balada es exactamente al revés en muchos casos. Y sobre los datos, el mismo escepticismo sobre los oficiales, si no más, que en el caso estadounidense.
Visto con perspectiva temporal, es más que probable que en ambos países haya aumentado la pobreza de los viejos. Tal vez porque, desde posiciones diferentes y a distintos ritmos, ambos países se encuentran en el proceso de convertirse en países subdesarrollados o, en todo caso, son países en vías de subdesarrollo. Aquí se cuenta el argumento para los Estados Unidos. Probablemente exagerado, pero no irrelevante.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Frases célebres

La semana pasada, tratando de las diferencias entre algunas propuestas para salir de la crisis, concluía mi colaboración diciendo que “Parecen palos de ciego para defender intereses de los propios frente a intereses de los ajenos sin que haya ningún tipo de “astucia de la Historia”” (por cierto, ponía Historia con mayúscula para diferenciarla de las historias con minúscula, pero eso son manías mías). Tal vez los que todavía tienen algo de respeto por los que nos gobiernan y sus oposiciones, lo de “palos de ciego” pudieron pensar que se trababa de una exageración propia de intelectualillo de provincias. Vayan, entonces, tres frases célebres de no menos célebres personajes políticos para ver si exageraba o me quedaba corto.
1. De entrada, la que pronunció el presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy, al finalizar, el jueves pasado, la primera reunión en busca del pacto social perdido: el Gobierno, dijo, “tiene un rumbo fijado y sabe lo que hay que hacer”. Que no vengan otros a contárselo y menos si son los sindicatos, añado. Sus razones, claras y diáfanas aunque la sintaxis sea algo peculiar por eso de la doble negación: “Lo que no debo hacer es no tomar aquellas decisiones que son las que necesita la economía española”. Los maliciosos encontrarán que lo que yo decía el miércoles pasado sobre “defender los intereses de los propios” podría estar reflejado en estas frases del presidente. Pero, en cualquier caso, son, hay que reconocerlo, una clara prueba de que estoy equivocado al decir eso de los “palos de ciego”. Porque sí saben lo que se hacen en pro de la economía española.
Cierto que eso de la “economía española” todavía podría salvar lo de los “intereses de los propios” ya que lo que puede “necesitar” podría ser más empleo (que es lo segundo que propone el sr. Rajoy) o, simplemente, mejores índices en el Ibex o mayores beneficios para los Bancos. Pero eso es especular. Nada: sí saben lo que se hacen.
2. Y lo sabían antes de gobernar. El actual ministro de Hacienda, D. Cristóbal Montoro, el año pasado, reconoció haber dicho, estando en la oposición, aquello de “Que caiga España que ya la levantaremos nosotros” (cuando lleguemos al poder, supongo que estaría pensando). No voy a entrar en la discusión de qué oposición ha sido más desleal, si la del PP al PSOE de Zapatero o la del PSOE al PP de Rajoy. Pero sí hay que reconocer que el Sr. Montoro tuvo varias intervenciones de claridad meridiana sobre lo que habría que hacer (sobre impuestos, por ejemplo, recuerdo una intervención suya haciendo referencia, sin nombrarla, a la peculiar “curva de Laffer” según la cual los ingresos de la Hacienda pública aumentarían a medio plazo si se reducían los impuestos). “Nosotros la levantaremos” es una expresión de lo convencido que estaba de saber responder al “¿qué hacer?” del clásico. Otra cosa es ese apetito desordenado por lograr el poder, “caiga quien caiga” (en su caso, España, lo cual no es muy leal). Pero tampoco está la cosa como para suponer que solo el PP sufre de dicha malformación antidemocrática: desgraciadamente, se trata de una epidemia en muchos sistemas políticos y, en todo caso, en el español. De todas formas, saber, sabía. Como Rajoy sabe. ¿Seguro que saben?
3. El Sr. ministro de Asuntos Exteriores, D. José Manuel García-Margallo, respondía a esa pregunta el día anterior a la publicación de mi artículo de la semana pasada en palabras que escuché en televisión ese mismo día. Más claro no podía ser: "En esta crisis no sabemos cuál es la solución y empezamos a pensar que lo que estamos haciendo no es suficiente o que no son adoptadas las medidas a tiempo". Los diagnósticos parece que se conocen. Se sabe, dice, lo que ha pasado, pero no "las soluciones más adecuadas para salir de la recesión".
Siempre se podrá decir que, en la jerarquía, “los jefes nunca se equivocan” y que, por tanto, estas tres frases las he reproducido en exquisito orden jerárquico. El Sr. Margallo podrá ahora pasar al “donde dije digo, digo Diego”. Dña. María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, no se retractó de aquello de “indemnización en diferido” y “simulación de contrato” a propósito del caso Bárcenas, suscitando algunas interpretaciones en términos de las peleas internas del Partido (discúlpenme la mayúscula). Pero dejando de lado esa interpretación maliciosa de las frases citadas (obvio que su yuxtaposición sí que es maliciosa), habrá que elegir. No pueden ser todas igualmente verdaderas.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

El "ladrillo" en imágenes

Los blogs que sigo aparecen a la derecha bajo la etiqueta "Otros blogs". Son todos de amigos, menos el de Garzón, al que no tengo el gusto de conocer, pero cuyo contenido me interesa. El avispado lector habrá visto que he incluido uno nuevo, Nación Rotonda, en el que cada post añade asombro sobre el anterior. Se trata de fotografías aéreas españolas tomadas del mismo lugar, pero con años de diferencia (antes del boom del ladrillo y después del boom del ladrillo). Estando como estoy en Extremadura, el último me ha hecho más gracia ya que se trata de Cáceres. Con una ingeniosa corredera (hay que saber de esas cosas para hacerlo así: yo sería incapaz) se puede ver la situación que había y compararla con la que hay. Hay explicaciones en El Mundo de hoy.
Obvio que una parte de ese crecimiento se puede deber a la demografía y la consiguiente demanda de vivienda aunque la población no ha aumentado a tal ritmo ni siquiera añadiendo inmigrantes y nuevos residentes -sutil distinción por cierto-. También interviene la sociología urbana que expulsa habitantes de los centros y los lanza a las periferias (suburban para los anglófonos). Pero sabiendo el número de viviendas vacías que ha dejado el boom, cabe preguntarse si tal invasión del campo ha tenido sentido. 
Para los que sueñan en un mundo totalmente urbanizado, no vendrá mal que se pregunten de dónde saldrán los alimentos.

Sentido del suicidio

Camus lo llamaba "el problema filosófico más importante". También es un tema que ha fascinado a los sociólogos desde que Durkheim escribiera su texto, algo eurocéntrico pero no por ello irrelevante. El sociólogo francés llamaría "suicidio altruista" al que se lleva a cabo en aras de un principio superior (el honor, la patria, la raza, la religión). Para ello hace falta que los que siguen vivos sepan por qué se ha producido el suicidio en cuestión, no sea cosa que el asunto se quede en el "comando suicida" que aparece en la película "La vida de Brian": se suicidan delante del moribundo Brian y dicen "el sentido de nuestra acción es..." y mueren.
Hay suicidios tibetanos protestando por lo que perciben como invasión china (el gobierno chino dice que se trata de una recuperación y liberación; no voy a discutir) y hay atentados suicidas de diverso tipo pero de inmediato se piensa en los islamismtas. Los primeros solo producen la muerte del que protesta (se queman "a lo bonzo", como se llamó durante la invasión estadounidense al Vietnam que los estadounidenses dirían que era ayuda a un gobierno afín contra gobierno comunista apoyado por potencias comunistas). El segundo se lleva por delante a más gente. En la guerra de Argelia (en la liberación de Argelia, según otra versión) hubo desde las dos perspectivas, si no recuerdo mal: desde los argelinos (asociados o no al FLN) a los franceses (asociados en su mayoría a la OAS). Modo de hacer escuchar la propia reivindicación, venganza por los atentados de los contrarios o medio de amedrentar al contrario haciéndole desistir de su porfía.
Me quedé pensando en qué tipo sería el del suicida en Notre-Dame de París. No vi que hubiese manifiesto de motivación. Lo ha habido. Venner, antiguo militante de la OAS, en la onda del Front National (el de Le Pen), dejó una nota en la catedral ad perpetuam rei memoriam. Pretendía movilizar a la raza, patria y cultura milenaria francesa contra los ataques que está sufriendo por la inmigración que trae su cultura (argelinos, añado) y por los ataques a la familia que suponen el matrimonio homosexual recientemente aprobado. Un "acto político", como ha dicho Marine Le Pen en un tuit.

martes, 21 de mayo de 2013

Siria: aritmérica geopolítica

Tenemos algunos casos de aritmética elemental: menos por menos es más, y más por menos es menos. Traducido: el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y el amigo de mi enemigo es mi enemigo. Sea. Ahora inténtese aplicar a Siria desde la perspectiva del gobierno de los Estados Unidos.
Hezbolá es amigo de Al Asad. Eso lo entiendo: Al Asad es enemigo de Israel, amigo de los Estados Unidos, así que Al Asad es enemigo de los Estados Unidos. Algo parecido sucede con el mismo Hezbolá. Luego es comprensible que Hezbolá y Al Asad sean amigos.
Vamos ahora al otro lado. Al Qaeda (o alguna de sus franquicias, que esa es otra historia) es enemiga de Al Asad, luego es comprensible que sea enemiga de Hezbolá  y viceversa. Pero ahora introduzcamos a los Estados Unidos: Al Qaeda (o algo bajo ese nombre) es enemiga de los Estados Unidos, declarado por el gobierno de este último y, si es la misma cosa que hubo con Ben Laden y suponiendo que todo aquello fuese cierto, Al Qaeda considera enemigos a los Estados Unidos. Bien.  Pero ahora viene el lío.
Hezbola-Al Asad y Al Qaeda son enemigos, luego uno de los dos tendría que ser amigo de los Estados Unidos según aquella aritmética recreativa según la cual si Al Qaeda es el enemigo de mi enemigo Al Asad - Hezbolá, tendría que ser mi amigo. Y algo hay de eso. Pero como no puede ser, pues el lío es minino: el gobierno de los Estados Unidos tendría que apoyar a Al Qaeda en Siria mientras mantiene su doctrina de la "guerra sin fin" contra Al Qaeda.
Para alegrar el cotarro, introdúzcase a Rusia, amiga de Al Asad y ¿enemiga de los Estados Unidos? Mmmm, eso era Guerra Fría. Y no digamos las ambigüedades de la Unión Europea. Sea como sea, entretenido, si no fuera por los miles de muertos que está produciendo el asunto.
Mejor entrar en conversaciones de paz. Pero sin "ayuda" externa.

lunes, 20 de mayo de 2013

Racismo y diversidad étnica

Este es uno de los posibles mapas sobre el racismo, en este caso publicado en el Washington Post:

Racism: This map shows the nations of the world where people have the most and least tolerant attitudes

A más azul, menos actitudes racistas y a más rojo, más. América es un continente poco racista. La India destaca junto con Hong Kong, Bangladesh y Jordania por lo contrario. En Europa, Francia. Según se cuenta en el artículo que cito, ese racismo así definido no tiene nada que ver con el nivel de libertad económica del país. ¿Será por diversidad étnica? Pues véase este otro mapa que pretende reflejarla, tomado también del Washington Post:


No parece. A más verde, mayor diversidad. A más ¿marrón? menor diversidad. Los rosaditos tipo USA o España o la India, están entre los intermedios. Interesante, de nuevo, Francia: muy homogénea, según este cómputo. Pero también los muy homogéneos escandinavos, al mismo tiempo poco racistas.
No voy a defender los indicadores de uno y otro mapa. No es más que un juego. Pero plantea algunas cuestiones no irrelevantes, siempre recordando que "raza" y "etnia" son construcciones sociales con escaso fundamento en las cosas (fundamento in re, que decían los escolásticos), pero que el racismo y el etnicismo son realidades más que visibles. Tanto aquellas construcciones como estas actitudes tienen efectos todavía más visibles: hay quien mata y quien muere por su culpa.

domingo, 19 de mayo de 2013

15-M: democracia, representación, rendición de cuentas y otras hierbas

Sería preocupante si estuviese de acuerdo en todo con este artículo, pero es lo mejor que he leído estos días en que se ha conmemorado el aniversario del 15-M. El problema de fondo es el que se establece entre los utópicos y los pragmáticos, siendo estos adjetivos los que cada parte endilga a su contraria, porque hay quien los ve como contrarios, cosa que no sucede con el artículo que cito. Veamos.
Los unos (prescindo ahora de cómo identificarlos) son los que están hartos de una clase política que "no nos representa" y que desean una "democracia real ya". Plantean alternativas evidentemente inviables, por muy bienintencionado que sea el planteamiento y por muy deseable que sería su logro. Pero reflejan una situación real. Tal vez no de toda la población (de nuevo: masivo no significa necesariamente mayoritario), pero sí de sectores importantes, movilizados y activos. Corren el riesgo de convertir a todos los políticos en una pandilla de incompetentes, corruptos y vendidos y en eso se equivocan, Incompetentes, corruptos y vendidos haberlos háylos. Basta ver algunas de sus decisiones y seguir la crónica de tribunales. Pero es injusto meterlos a todos en el mismo saco. 
Los otros (prescindo ahora de cómo identificarlos) son los que ocupan cargos públicos en los diversos niveles del Estado, desde el gobierno central a los ayuntamientos pasando por las comunidades autónomas. Intentan hacer su trabajo de la mejor manera posible (dicen eso de que "la política es el arte de lo posible") y, aunque la democracias representativa tenga muchos defectos, saben que las otras (participativa, deliberativa, cosmopolita) son o muy difíciles de llevar a la práctica cuando se trata de poblaciones muy numerosas o son ideales que la cruda realidad se encarga de desautorizar. Corren el riesgo de sentirse amenazados por los anteriores y desautorizar el movimiento o, peor, someterlo a represión policial y a espionaje más o menos ilegal. Perroflautas, utópicos (sí, frente a pragmáticos), antisistema, proetarras, alborotadores y hasta manipulados (manipulados, dirán estos, son los que no se dan cuenta de que lo están siendo y siguen pensando que los políticos les "representan").
En uno y otro grupo hay planteamientos dicotómicos, bogomil, maniqueos, que dividen el mundo en dos grupos: "nosotros", que tenemos el monopolio de la razón y la verdad y "ellos", que son un cúmulo de intereses espurios, falsedades y, lo que es peor, errores. 
Por eso encuentro particularmente interesante el artículo que cito: es de un político que ha pasado por diversos cargos públicos y que no cae en la tentación de desautorizar a los "anti-políticos" caricaturizándolos. Es capaz de ver lo que los cargos públicos tienen que aprender de movimientos como el 15-M (y no solo del 15-M, que la cosa es más complicada que eso) y avanza aquellos puntos en los que cree que los "unos" están equivocados. 
Son dos mundos que no parece que se encuentren y por culpa de ambos: el de lo que las cosas deberían ser (demasiadas cartas a los Reyes Magos) y el de lo que las cosas permiten ser (que es aquello del "arte de lo posible"). Los primeros acusan a los segundos de excesivamente pragmáticos (amén de corruptos, incapaces de entender a la gente común y demás) y los segundos acusan a los primeros de utópicos (amén de facilones -"por pedir que no quede"-, desestabilizadores, irresponsables etc.). En esas hemos estado siempre. Algunos de los primeros se desvanecen con el tiempo. Otros entran en política y pasan a ser de los segundos (algunos Verdes alemanes, por ejemplo, que de pacifistas pasaron a la guerra una vez en el gobierno). Otros se mantienen inasequibles al desaliento, pero más como secta que como movimiento social. Los segundos, en especial los partidos, también se desvanecen (pienso en los sistemas de partidos que van desde el italiano al ecuatoriano y podría pasar con el español y ya pasó con UCD), mutan (se fascistizan, se derechizan, se radicalizan) o quedan como sectas inasequibles etc.. "Panta rei", que decía el griego: todo fluye.
Se avanza mucho más con comportamientos como el que cito que demonizando a una caricatura de los "otros" o de los "unos", cosa que ha sido frecuente estos días, los anteriores y los que te rondaré morena.

Daños colaterales

Los "nuestros" son daños que no pretendíamos, pero que son inevitables para alcanzar nuestros objetivos tácticos. Los de "los otros" son asesinatos, terrorismo, masacres. Queda por decidir quiénes somos "nosotros" y quiénes son "ellos". Si "ellos" no somos "nosotros", hay perplejidad.

sábado, 18 de mayo de 2013

Países en desarrrollo y los otros

Titulares de una nota de prensa del Banco Mundial sobre uno de sus recientes informes:

1. 
Los países en desarrollo dominarán el ahorro y la inversión mundial, pero los pobres no necesariamente participarán de los beneficios
Comentario: luego la cuestión no es de "países" sino de grupos humanos. De clases sociales si se prefiere. La cuestión, por tanto, no es de crecimiento económico sino de distribución (reparto) del mismo.

2.
La proporción del mundo en desarrollo en las inversiones se triplicaría para 2030
Comentario: sea, pero "proporción" es un mal indicador ya que basta que todos los demás disminuyan más que "el mundo en desarrollo" (que incluso podría disminuir también), para que la proporción aumente. Como podría ser el caso si se produce una quita generalizada  para afrontar los  excesos de  la financiarización. 

3.
China e India serán los principales inversionistas de los países en desarrollo
Comentario: ya entiendo. Se trata de esa inercia intelectual (tal vez también política o geopolítica) que consiste en dividir el mundo en dos bloques: "países en desarrollo" y el resto (¿países desarrollados?). En primer lugar, y vistas sus prácticas medioambientales, el "resto" podría tratarse de países "sobredesarrollados", pero, vista la Gran Depresión y lo mal que se está gestionando, podría tratarse de "países en subdesarrollo". Por lo menos algunos de ellos (en particular, los GIPSI, aunque Irlanda parece que se está escapando). Y meter en el mismo saco a Mali o Haití y a la China y la India (todos ellos "países en desarrolllo") parece un gran error de perspectiva. Todo ello sin considerar las "repúblicas petroleras" latinoamericanas (nada que ver con las antiguas "repúblicas bananeras") y el "feudalismo petrolero" del Medio Oriente.
Después pasa lo que pasa: antes de hacer diagnósticos y sus correspondientes pronósticos y dictar los tratamientos apropiados sobre educación (capital humano), ahorro, inversión y demás, no vendría mal algo de fisiología. Dividir "el mundo en desarrollo" en regiones geográficas no es suficiente. Todavía hay clases. Como para que los BRICS planteen una alternativa al Banco Mundial.

viernes, 17 de mayo de 2013

Eurozona: la Gran Confusión

Hay quien tiene las ideas claras al respecto. Yo no.
Sobre el euro. Tenemos argumentos muy fundamentados desde la izquierda española a favor de la salida del euro; hay economistas alemanes que ven muy beneficioso para Alemania que los países del Sur se vayan del euro; hay argumentos muy fundamentados desde la derecha española a favor de la salida del euro. Pero en la izquierda española hay argumentos muy fundamentados contra la salida del euro; hay economistas alemanes que ven muy negativo para Alemania que los países del Sur se vayan del euro; y hay argumentos muy fundamentados desde la derecha española en contra de la salida del euro. Todo ello en la hipótesis de que el euro no implosione, con lo que, muerto el perro, se acabó la rabia.
Cuando se pregunta "quién le pondrá el cascabel al gato" en un sentido o en otro, hay varias respuestas legibles o escuchables: "nadie, que yo sepa" (es la respuesta de los que dan los argumentos más radicales que saben que nadie va a poner en práctica); "nosotros, cuando tomemos el poder" (es para ponerse a temblar: algo así decía el PP en España cuando estaba en la oposición: "que caiga España, que ya la levantaremos nosotros"); "no hay ni cascabel ni gato: hacemos lo que hay que hacer" (lo ha reconocido un miembro del PP ahora ya en el gobierno de España: "en esta crisis no sabemos cuál es la solución"). 
El asunto se complica todavía más cuando entre los que se quieren salir y los que quieren quedarse aparecen los que pretenden ambas cosas: crear una nueva moneda (o volver a la peseta) sin salirse del euro (se propuso para Grecia y por gente respetable). Son los más arriesgados intelectualmente. Políticamente, nadie les apoya.
Respecto a la salida del euro: se puede dar como la solución, aunque, se añade, debería ser acompañado de otras medidas, esas sí altamente improbables; se puede dar como la solución sin más, aunque, eso sí, sin ponerse a evaluar con calculadora los costes inmediatos para cada grupo social; se puede ver como una aberración, por horror al cambio o a las incertidumbres que lo acompañan; se puede excluir de la discusión (es la peor de las opciones, ya que el tema está sobre la mesa; son ganas de mirar a otro lado o de hacer de avestruz).
Pero es que, encima, es la mismísima Unión Europea la que está en discusión: si va a seguir, si se va a transformar, vista su deriva autoritaria, si se va a dividir en las "dos velocidades" (alguna de ellas tal vez con el euro) o si va a desaparecer.
No puedo evitar la impresión de que "nobody is in charge": Alemania ya es más un chivo expiatorio que una locomotora, "Bruselas", a decir de Merkel, son una pandilla de irresponsables, el BCE ya no es lo que era y eso que nunca ha sido lo que tenía que ser, el FMI ídem de lo mismo y el gobierno de los Estados Unidos está preocupado por otros asuntos una vez "cautivo y desarmado el ejército euro". 
Las ciegas fuerzas de la Historia no está claro hacia dónde van. Hacia el subdesarrollo tal vez. Como tampoco está claro quién va a tirar del carro en una dirección u otra o, sí, quién le pondrá el cascabel al gato. 
Conclusión: incertidumbre extrema en medio de la Gran Recesión. Donde no hay harina, todo es mohína.

Peleas sobre Irak

No sé si recuerdan que hubo algún que otro problema con Irak. No me refiero a los (falsos) motivos por los que se invadió, ni al habitual cambio de "nuestro aliado" a "nuestro enemigo" (a muerte) que sucedió con Sadam como con Gadafi. Tampoco me refiero (todo esto es retórica) al número de muertos civiles en la ocupación. Me refiero al negocio que fue dicha operación. Negocio para empresas de todo tipo y no solo petroleras sino, sobre todo, "contractors" de defensa. Ahora el "monopolio de la violencia" que parecía tener el Estado, en el caso de los Estados Unidos se ha "democratizado", es decir, se ha mercantilizado y han aparecido empresas dedicadas a la violencia tanto a la violencia directa (mercenarios se llamaban antes) como a la logística de la violencia. KBR Inc. es una de ella y, sin entrar en detalles, su página web resalta las palabritas que todo aquel que se precie en la actualidad debe utilizar: excelencia, expertos, soluciones, liderazgo y sostenibilidad. Como si fuese una universidad española de provincias. Solo que "business is business" y la KBR tenía un contrato con el gobierno de los Estados Unidos para el apoyo logístico a las tropas desplegadas en Irak. Nada patriótico, por supuesto, sino que, como empresa privada que es, lo que buscaba es el beneficio, lo cual no es de extrañar. Sería de extrañar lo contrario, que ya no sucede ni con muchas ONG (por cierto, conozco a un crítico de las susodichas que, antes, se embolsó sus buenos sueldos "trabajando" en varias de ellas, tanto en Madrid como en Alicante, pero eso son cosas provincianas). 
A lo que iba: como, según lo dicho, "business is business", KBR ha tenido sus problemas al ver que algunas tropas estadounidenses se retiraban del lugar, con lo que el Pentágono podía pretender que el contrato multimillonario se terminaba. La austeridad tiene esas cosas. La KBR, en cambio, al grito de "pacta sunt servanda", exige que se mantenga el contrato por los 13 años que restan y que se le paguen 500 millones de dólares. No he entendido bien los términos del pleito, aunque tanto da: muestra el asunto hasta qué punto aquello ha tenido que ver con negocios puros y duros. Eso sí, y como suele suceder, bajo los grandes principios de la democracia, la ayuda humanitaria  (o intervencionismo humanitario) y la liberación de los pueblos. 
Todavía no he visto ese aspecto en el asunto sirio. Tal vez por eso hay dificultades para ayudar a unos o a otros. Rusia con unos, los feudales petroleros con otros, una buena parte de la izquierda "mundial" con unos, la prensa con otros... o con unos, que tampoco se aclaran. Pero seguro que todos se aclararían si hubiese algo más de negocio y no solo cuestiones geoestratégicas (e Israel) de por medio.

jueves, 16 de mayo de 2013

Otra metáfora campestre

Los, en esta época del año, casi 300 habitantes de Malcocinado no producen muchos ruidos. A lo más, algún martillo, hacha o sierra que, en patios vecinos, dan cuenta de arreglos en las casas o tratamiento de los árboles del patio. Con mucha más razón, mis paseos matutinos se dan en un contexto especialmente silencioso. Pero nunca absoluto.
El camino de Malcocinado a Guaditoca es tranquilo a más no poder. Algún coche me adelanta o me cruza, pero no pasan de tres en una hora. Oigo mis pasos en el asfalto y poco más. 
Pero, antes, una observación: no me encuentro inmerso en "la Naturaleza". Al contrario, la obra humana está por todas partes. De entrada, el mismo camino por el que transito. Después, los olivares que lo jalonan: árboles plantados a intervalos suficientes, podados sistemáticamente, algunos con injertos y todos ellos con tierra a su alrededor de la que se han quitado las hierbas sea por arado mecánico, sea, incluso, por herbicida. Cuando dejo los olivares a mi izquierda, a mi derecha aparece una dehesa que es también obra humana: se han talado sabiamente algunos árboles para dejar espacio para que crezca el pasto. No es "Naturaleza", es "Cultura", es decir, cultivo. Humano, claro. Al margen de que, desde otras perspectivas, los humanos también pertenecen a la Naturaleza, así que las ciudades también serían "Naturaleza".
Pero volvamos a mi camino y a su silencio. Prescindo de los lejanos ladridos de lejanos perros. ¿Qué oigo?
1. Mis propios ruidos internos. Los llamados "acúfenos" a los que mi amigo otorrino llamaba "la cigaleta", es decir, la cigarra o la chicharra. No está muy claro qué los produce ni tampoco cómo se evitan (ese mismo amigo me decía que "como somos amigos no te voy a recetar nada"). Pero el caminante los escucha como si fuesen reales. De hecho, las primeras veces los confundí, efectivamente, con el canto de una cigarra veraniega hasta que me di cuenta de que los escuchaba en momentos y sitios en los que las chicharras eran imposibles: era yo, mi oído interno. Nada que ver con lo de fuera.
2. Hay, sin embargo, cosas que no oigo. Ese mismo amigo encontró que soy sordo para determinadas frecuencias: oigo normalmente algunas pero el gráfico de mi audición cae abruptamente a partir de algunas de ellas. Por ello  he llegado a la conclusión de que no oigo el canto de algunos pájaros que los que me rodean y no tienen esa caída en la audición sí que oyen. Incluso se extrañan de que yo no los oiga ya que, en su experiencia, son "perfectamente audibles".
3. Oigo perfectamente el canto de otras aves. No sé si conversan entre ellas, marcan el territorio o están buscando "ayuntamiento carnal" con un congénere del sexo opuesto. En este último caso, no sé si es época de ayuntamiento o no, así que los motivos que puedan tener para sus cantos se me escapan. Hay varios tipos de canto. Está, antes que nada, las tórtolas que hacen tuu-tuuu-tu (que mi padre decía, cuando las escuchaba en los Viveros de Valencia, que le llamaban ya que decían Tor-too-sa). No sé qué tipo de tórtolas son (¿croatas, tal vez? Sí se que su presencia es relativamente reciente), Hay otros pájaros, cierto.  No sé caracterizar su sonido, pero sé que no son las tórtolas. Tal vez abubillas, cucos... pero no hay mirlos, que esos ya los descubrí en Sant Cugat hace muchos años.
¿De qué es metáfora? Pues de nuestro conocimiento de las realidades que caen bajo la etiqueta de las "ciencias humanas", esas que dicen tratar de las realidades producidas por los humanos.
1. Es muy difícil huir de los propios pre-juicios. Como los "acúfenos", uno tiende a pensar que están "fuera", cuando en realidad están "dentro". Pero es mucho más difícil llegar a esa conclusión. Todos tendemos a dar por "reales" lo que, guste o no, son pre-juicios, algo que llevamos dentro y que proyectamos hacia fuera tomándolos por reales. Yo también los tengo. Intento que vayan desapareciendo (para eso es lo de "duda metódica"), pero sé que no hay medicina definitiva.
2. Es recomendable reconocer las propias limitaciones. Nadie puede conocer toda la "realidad". Vemos retazos. Las frecuencias que nos permite nuestra capacidad, nuestra disciplina o nuestros intereses. Para desgracia de esas "ciencias", los búnkeres universitarios (departamentos, facultades) la trocean todavía más y el catedrático de "estructura económica" boicoteará la creación de una asignatura de "estructura social" al grito de "la estructura soy yo" (no invento: recuerdo).
3. Aun así, es necesario un mínimo de especialización. Conocer no es solo comparar. También es distinguir y no solo "las voces de los ecos (punto 1).  Me interesa la realidad que los economistas llaman economía, pero sé que hay muchos de sus componentes que no entiendo, como a ellos les sucede cuando descubren instituciones o tipos de autoridad desde perspectivas que son clásicas para los sociólogos.
4. Es difícil encontrar el equilibrio entre el "de tanto hablar de lo general, se acaba diciendo generalidades" (que es mi riesgo inmediato, como me sugirió mi admirado director de tesis) y el especialismo de los que solo conocen con todo detalle un determinado aspecto de un determinado elemento en un determinado tiempo. Estos especialistas saben "cada vez más y más sobre menos y menos asuntos hasta que al final lo saben todo sobre nada". Mi riesgo es saber "cada vez menos sobre más y más asuntos hasta que el final sabré nada sobre todo". Por lo menos eso sé.
(Añadido el domingo día 19: En el paseo de hoy había sonidos nuevos. Un mirlo por un lado y las esquilas de un rebaño de ovejas por otro. Pero mi constatación, que sigue sirviendo de metáfora, es otra: me he dado cuenta de que mis pasos me impedían percatarme de otros sonidos del campo y que, si me detenía, podía escucharlos. En otras palabras: que la propia investigación puede ocultar la realidad, eso sí, con la mejor de las intenciones).

miércoles, 15 de mayo de 2013

"Austerianos" frente a "estimulistas"

“Esta vez es diferente” es el título de un libro de Rogoff y Reinhart sobre “ocho siglos de necedad financiera” que ha tenido un cierto eco. Los numerosos casos analizados allí, gracias al acceso a datos que no todo el mundo puede controlar, tienen dos cosas en común: el caer todos ellos bajo el epígrafe de “crisis financiera” o “crisis económica” y el que, en todas ellas, los responsables políticos y económicos hayan dicho que, gracias a su sabiduría, conocimientos y experiencia, “esa vez” iba a ser diferente y que, tarde o temprano, se saldría de ella si se aplicaban las recetas por ellos ideadas. La verdad es que no siempre se salía por ese sendero, pero, como en el cuento de “que viene el lobo”, podría ser que esta vez sí fuera diferente.
Dichos autores publicaron más tarde un artículo que, ese sí, ha sido objeto de discusión en círculos académicos y periodísticos. Se trataba de un análisis, mucho más restringido en el tiempo, que mostraba que la deuda pública, a partir del 90 % del PIB, se convertía en un obstáculo importante para el crecimiento económico. La discusión, bajo apariencia empírica y técnica, ocultaba la confrontación ideológica entre “austerianos” y “estimulistas” en la que cada bando procuraba demostrar que sus posiciones previas tenían base empírica y técnica. Parece, de todas formas, que los datos de nuestros dos autores habían sido mal tratados: errores en su hoja de cálculo y ausencia, en sus verificaciones, de cuatro casos que no encajaban en su teoría “austeriana”. Los “estimulistas”, tipo Krugman, cantaron victoria. Desgraciadamente, el error de los contrarios no significa acierto propio, pero quisiera constatar otros asuntos menos discutidos.
1. La fascinación por los números terminados en cero. Que sea el 90 % ya es sospechoso. ¿Por qué no el 87 o el  92? Es algo así como el recorte de un 10 % que podría exigir la Generalitat a los hospitales. Con independencia de lo que tiene de insulto para sus empleados, ¿por qué no un 7,5 o un 13,4?
2. No hay que juntar churras con merinas. La deuda de los Estados Unidos no puede ponerse, a efectos probatorios, al mismo nivel que la de Bélgica o la de Holanda, del mismo modo que la deuda de una familia no puede parangonarse con la de otra si no se consideran sus diferencias en renta, posesiones e historia. Desgraciadamente, para aclararse en este berenjenal harían falta “análisis concretos de situaciones concretas” y no bases de datos a las que, esas sí, difícilmente tienen acceso incluso muchos iniciados.
3. No hay dato que, convenientemente torturado, no acabe confesando. Las ecuaciones utilizadas en esta discusión pueden diferir en variables y en ponderación de las mismas. El “machaque de datos” (“data crunching”) hasta que den la respuesta deseada, resulta más frecuente de lo que se podría esperar y se oculta bajo la respetabilidad de las cifras, fórmulas y polinomios inaccesibles al lego (y no solo los datos, por cierto, que, cuando se comparten, muestran más errores de los debidos).
4. La política no es efecto de las teorías, sino causa de las mismas. Los “austerianos” y los “estimulistas” pueden presentarse como escuelas académicas. Lo son, con sus peleas sobre los datos, su tratamiento y sus ideologías subyacentes (y esto último es importante, porque actúan como pre-juicio). Pero las decisiones de los políticos tienen otra lógica que no es la de correspondencia con la realidad o elegancia del método. No aplican recetas de algún economista muerto, como decía uno de ellos, vivo entonces. Responden a intereses y lo más que harán es buscar algún tipo de legitimación para sus decisiones. Es la lógica del poder: cómo ser elegidos y cómo ser re-elegidos para así mantenerse como organización y defender a unos sectores de la sociedad frente a otros (eso sí, diciendo que trabajan por el “bien común” y los “intereses generales”... de sus financiadores, sus votantes y sus superiores: en España se ha visto claro a propósito de los desahucios). Si, después, hay profesionales que no se venden, pero sí se alquilan (recuérdese la película “Inside Job”), ese es otro tema.
Mi impresión es que “no sabemos lo que nos pasa: y eso es lo que pasa”, como ya decía Ortega. Parecen palos de ciego para defender intereses de los propios frente a intereses de los ajenos sin que haya ningún tipo de “astucia de la Historia”. Lo que sí es fácil de constatar es que las políticas de austeridad han producido una hecatombe.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido al día siguiente: Si se cree que el último párrafo de mi artículo es una exageración, ahí va esta cita: "En esta crisis no sabemos cuál es la solución y empezamos a pensar que lo que estamos haciendo no es suficiente o que no son adoptadas las medidas a tiempo". Es del ministro español de asuntos exteriores, José Manuel García-Margallo)

Incertidumbres climáticas

"Los niveles del mar podrían crecer hasta un metro en 2100, dicen los científicos". Es el titular del Financial Times que, como siempre, exige leer el texto completo y, por lo menos, darle un vistazo a los informes que cita, accesibles a través del correspondiente enlace. De momento, el calentamiento producido hasta ahora está causando (y eso es observable) migraciones de peces, cosa que puede ser preocupante para los pescadores de inmediato. Pero veamos qué sucede con las grandes tendencias y las posibles reacciones ante aquel titular.
1. La primera reacción, sin necesidad de bajar a detalles, es  "en cien años todos calvos" o "el que venga detrás, que arree".  Es la típica insolidaridad intergeneracional, aunque se trate del mundo de los nietos y los biznietos que tendrían que bregar con los efectos de las no-decisiones de sus abuelos y bisabuelos. "Que viene el lobo" no es problema si no va a venir durante mi vida.
2. Hay otra reacción posible: la de minimizar los datos. Para eso no hace falta la actitud reflejada en la anterior reacción. Aquí se trata de leer el artículo y ver que trata de las probabilidades. Y aunque aumentan respecto a otros estudios, los de ahora siguen trabajando con probabilidades a partir de datos escasos (es imposible controlar todos las variables que intervienen en el problema) y de ecuaciones siempre discutibles (es discutible, casi por definición, el uso de una variable u otra y el peso que se le da en las ecuaciones; cierto que esas ecuaciones pueden ser verificadas "hacia atrás", viendo si se cumplen en el pasado, pero eso no significa que se sigan cumpliendo en el futuro, dadas las retroalimentaciones difíciles de controlar). En todo caso, los márgenes de probabilidad en los estudios citados son muy amplios y, con márgenes amplios, se dan probables aumentos del nivel muy elevados.
3. Otra más: la esperanza matemática. Es el argumento "a pari" que usaba Pascal para "demostrar" la existencia de Dios: la probabilidad de que tal cosa sea cierta multiplicada por la ganancia que se obtiene de que sea correcta; por poca probabilidad que haya, la ganancia es  infinita, con lo que el producto de ambas variables lleva a "apostar" por la existencia de Dios. Sea. No lo voy a discutir. Pero para el caso que nos ocupa se trata exactamente de lo contrario: la probabilidad de que el nivel  del mar llegue a niveles catastróficos podría ser baja (reacción 2) pero la pérdida podría ser muy alta. El producto entre ambos factores tendría que llevar a toma de decisiones drásticas para evitar la improbable o probable catástrofe. Y ahí entra, de nuevo, la reacción 1, como bien se ha podido ver en las sucesivas "cumbres del clima". 
Porque si el problema es planetario, las reacciones tendrían que ser planetarias. Y no lo son. Ni aunque se exagere en los titulares, ni aunque se diga que algunas variables (como el nivel de CO2) presenta tendencias amenazantes. Hay reacciones locales, cierto. Y son dignas de alabanza vista la cuestión de la esperanza matemática o cuestiones ideológicas conservacionistas.
En los artículos científicos sobre "cambio climático" o "calentamiento global", la mayoría no entra a ver si se trata de fenómenos causados por la actividad humana. Pero los que entran al trapo, la ingente mayoría piensa que así es, que son los humanos, frente a una inmensa minoría que lo niega. El consenso no es un argumento: la mayoría podría estar equivocada. Pero no deja de ser sintomático.
Personalmente, estoy convencido de que esta especie humana tiene una componente suicida: como especie, están tomando no-decisiones que llevan a su desaparición. Eso sí: después de 100 años (reacción 1), aunque nadie garantiza que no sea antes (reacción 2).

martes, 14 de mayo de 2013

Peleas sobre la economía

Las polémicas sobre teoría económica son importantes. Tal vez su resultado no acabe determinando las políticas (que se mueven más por modas, según dice Rodrik), pero sí afecta a un determinado clima de opinión que puede acabar afectando a algo más que al círculo de economistas académicos. Por eso me ha interesado particularmente el artículo de Thomas Palley que me ha llegado.
La evaluación de una teoría se puede hacer mostrando su coherencia interna y su correspondencia con los datos o la llamada realidad (no es lo mismo: los datos pueden ocultar la realidad).
El artículo de Palley, muy clarificador y, además, comprensible para los no iniciados como yo, comienza distinguiendo entre tres tipos de teoría económica: la keynesiana estructural (que fue la dominante hasta la llegada triunfante de los neoliberales), la neoliberal y lo que el autor llama "teoría Gatopardo". Se  trata, en este último caso, de teorías económicas que toman algunos elementos de la keynesiana pero sin llegar al fondo, haciendo que "todo cambie, para que todo siga igual" y no se entre a discutir el fondo de la cuestión. 
Y ahí se produce su evaluación en términos de coherencia y correspondencia. En definitiva, cuál  sirve mejor para explicar la crisis contemporánea (empezando por los Estados Unidos, pero sin dejar de lado el caso chino y el espectacular peso que tienen las multinacionales en su comercio exterior) y cuál, en consecuencia, daría mejores indicaciones de cómo salir de la misma. Paul Krugman dice que el problema no ha sido la teoría económica sino la recogida de datos y las malas decisiones políticas sin tener en cuenta aquella teoría y sí otras teorías como las de Alesina o la pareja Rogoff-Reinhart..
No me quede claro "a favor de quién" se podría salir: no es lo mismo salir de la crisis en términos de Soylent Green  o Cuando el destino nos alcance -extrema desigualdad bajo un  régimen fascistoide- que salir en términos de Rebelión en la granja -"los de arriba" son gente nueva, pero muy parecidos a los anteriores- o en términos de una sociedad más igualitaria y respetuosa del medioambiente -porque el tema medioambiental sigue estando  ausente de la discusión en inglés-.
Entiendo esta perspectiva académica: las teorías se enfrentan como si fuesen gladiadores en la arena y, al final, alguien dice "and the winner is...". Y entiendo que cada cual se enamore de sus propias ideas y las defienda hasta la muerte, incluyendo las palabritas acuñadas por él o su escuela. Pero no puedo menos que recordar la  parábola de los ciegos a los que se les preguntó qué era un elefante y cada cual dio la versión de lo que había tocado (una gran columna, un gran techo, una como gran serpiente). La llamada realidad no sabemos si es un elefante (nadie la ha visto antes), pero sí sabemos que somos ciegos intentando dar cuenta de lo que percibimos. De entrada, dudo mucho que exista un elefante llamado "realidad económica". Eso refleja otra realidad: la académica, con sus departamentos compartimentalizados y bunkerizados. Y una prueba es lo que Rodrik dice y he citado al principio. Tal vez, entonces, en lugar de preguntarse quién da mejor cuenta del elefante, no estaría de más preguntarse qué aporta cada cual para entenderlo. Y sin encerrarse en la torre de marfil de la propia  disciplina. Y en una sola lengua, aunque sea la dominante.

Armas atómicas buenas

Hay armas nucleares buenas y las hay malas. Las posibles bombas iraníes son malas, como mala es cualquier proliferación nuclear. ¿Cierto? Pues no: falso.
El programa nuclear iraní era bueno en 1957. Promovido por los Estados Unidos. Ahora es malo. Contrario a los Estados Unidos. 
El de Corea del Norte es malo. Contrario a los Estados Unidos. Y si Corea del Sur decide desarrollar tales armas, será comprensible ya que es su respuesta lógica a la amenaza del Norte y será bendecida.
Y el de Israel es bueno. Bendecido por los Estados Unidos. Y si países vecinos deciden desarrollar tales armas, será rechazado ya que esa respuesta será muy peligrosa para la paz mundial (y el medioambiente planetario) y será maldecida.
Es la historia y la cambiante geopolítica hegemónica la que unas veces bendice esas armas y otra las maldice hasta el punto de justificar intervenciones militares como la de Irak, donde se decía que se buscaban "armas de distracción masiva", que ya es el extremo al que se puede llegar. 
Cuando Gadafi era malo (antes de ser bueno y, de nuevo, volver a ser malo, todo ello sin cambiar en nada su régimen) Reagan estuvo a punto de intervenir militarmente en Libia. Después, como se sabe, Gadafi fue bueno, cenó con José María Aznar -intercambio de regalos incluido, como los que tuvo con Berlusconi-, se entrevistó con el rey de España y todo lo que hizo falta. Finalmente, Gadafi fue malo y se invadió el país para liberar a sus gentes de un gobierno opresor y casi de opereta. Pues lo mismo con las armas nucleares: las hay buenas y las hay malas. Solo hay que tener paciencia y ver que cambia el viento del poder en el sistema mundial para que dejen de ser una cosa y pasen a ser otra. Cuidado, pues, con los juicios absolutos. No se trata de amigos o enemigos sino de aliados coyunturales y a estos, lo que pidan (dentro de un orden, claro).

lunes, 13 de mayo de 2013

Malos y buenos usos de las encuestas

"Dos tercios de los catalanes no ven posible la independencia", dice el titular en primera página del diario El País de Madrid de hoy. Dentro hay un titular que dice:  "Tres de cuatro españoles no ven posible la secesión de Cataluña" y, debajo, un titular más pequeño que dice: "En Cataluña ascienden al 66 por ciento quienes ven inviable la independencia". Luego no hay nada que hacer. ¿Seguro? Pues no tanto.
De entrada, porque estas cosas se deciden "por arriba" y después se suscitan las correspondientes opiniones, si es posible y aquí lo es.
En otras palabras, que a lo largo del tiempo se pueden cambiar o hacer cambiar las opiniones.
Después, porque lo que hay que ver no son los titulares sino que, como se dice en el mismo periódico pocas páginas después (que no encuentro en la edición digital), lo que hay que ver es lo que se ha preguntado efectivamente, cosa que no acaba de coincidir con la lectura ligeramente españolista de la encuesta.
Y, sobre todo, una cosa es lo que la gente piense sobre un determinado asunto (por ejemplo, ¿votarían por la secesión o no?) y otra lo que la gente piense sobre lo que piensan los demás. Ejemplo extremo también de hoy: ¿Qué creen los estadounidenses que piensan los estadounidenses sobre el matrimonio entre homosexuales?. La respuesta que da Gallup es que el 63 por ciento de los estadounidenses encuestados cree que la mayoría de los estadounidenses está en contra de dicha forma de matrimonio. ¿Es esa la mayoría real? Por ahí fue la cosa hace años, pero ya no lo es:

Trend: Do you think marriages between same-sex couples should or should not be recognized by the law as valid, with the same rights as traditional marriages?

No me cansaré de repetirlo: las encuestas sirven para saber qué piensa la gente en un determinado momento, no para saber si eso que dicen se corresponde con la realidad o no. El mismo ejemplo de siempre: una encuesta en tiempos de Galileo (y en la actualidad en algunos países como los Estados Unidos) preguntando si la Tierra está quieta y es el Sol el que gira a su alrededor, daría porcentajes significativos para la respuesta en positivo, lo cual no significa que el "heliocentrismo" sea falso (de hecho, es parcialmente falso: el Sol no está quieto; lo que pasa es que no se mueve en torno a la Tierra. Los fundamentalistas cristianos responderían que si Josué detuvo el Sol, es porque el Sol es el que se mueve, del mismo modo que si en el Génesis se dice que Dios (Elohim) creó el cielo y la tierra y se habla de seis días, es que son seis días y Darwin se equivocó). Preguntar a la gente no resolvería el problema.
Otro ejemplo, este del Pew Research Center en su encuesta en países europeos: no se puede deducir que el euro sobrevive si el dato es que hay muchos europeos que dicen que sobrevivirá, pero sí se pueden entender cosas cuando se constata la divergencia de opiniones entre Alemania y el resto. Los políticos atienden a esto último, no a aquello.

Violencia religiosa

Tengo varios amigos convencidos de que el Islam es intrínsecamente violento y que, por tanto, los musulmanes son de temer, sin hacer más distinciones. Su argumento: está en el Corán y basta ver sus prácticas.
Sea. Pero una lectura de otros textos sagrados y una comparación con sus correspondientes prácticas violentas llevaría a pensar que eso se aplica más a los cristianos que a los musulmanes. Vaya primero una cita (son varios los amigos que me envían citas de esa fuente, así que no pasa nada si yo también lo hago)
Las mismas Leyes de Moisés que afirman “No matarás” exigen la ejecución de adúlteros (Deuteronomio 22:22) y de cualquier hombre “que yazga” con otros hombres (Levítico 20:13). O peor aún, el mismo Dios que establece la ley ordena a su Pueblo Elegido que aniquile a pueblos enteros. Obliga al líder hebreo Josué a ejecutar la “maldición de la destrucción” contra la ciudad de Jericó: “Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, incluso los bueyes, las ovejas y los asnos, matarlos a todos” (Josué 6:21). El Dios del Universo ordena al Rey Saúl que castigue a los amalecitas por los hechos de sus antecesores: “Ahora, ve y aplasta a Amalec: ponle bajo la maldición de la destrucción con todo lo que posee. No le evites nada, mata a hombres y mujeres, a niños y lactantes, a bueyes y ovejas, camellos y asnos” (Samuel 5:3).
Cierto que, después, Jesús de Nazaret dirá a sus seguidores que nada de "ojo por ojo", sino "presentar la otra mejilla". Pero parece que el "ojo por ojo, diente por diente" (Éxodo 21:24; también el Corán 2:178) , a pesar de este consejo, tiene prioridad en el comportamiento de los cristianos como se narra en el artículo traducido de Counterpunch que he citado más arriba. También ahí se recuerda que hay teóricos seguidores de la norma "ojo por ojo" que la incumplen sistemáticamente, pero en el otro sentido: en el de dar una respuesta desproporcionada al ojo perdido, es decir, dos o más ojos. El gobierno israelí lo hace con cierta frecuencia: se llama "reacción desproporcionada". Pero, qué fue la guerra de Afganistá sino una "reacción desproporcionada" alejada no solo de "presentar la otra mejilla", sino también del "ojo por ojo".
Sigo manteniendo que las religiones no suelen ser causa de comportamiento colectivo alguno. La misma religión tiene etapas más violentas que otras, es decir, una constante (la religión) no puede ser causa de una variable (la violencia, que no es la misma para Urbano II que para Francisco de Asís). Es la política, estúpido. Y, sí, la economía. Y la geopolítica. Y el petróleo. Y la presión demográfica. Y la "acción-reacción". Y la ideología, sí. Y, sí, el fanatismo (variable a lo largo del tiempo: hay que recordar las fases fanáticas del cristianismo, como las hay en el mundo musulmán, y que ambas no aparecieron de la misma forma en todos los países con mayoría de las respectivas religiones). Pero, por tanto, siempre en situaciones concretas, no a partir de lecturas más o menos sesgadas de los respectivos libros sagrados.