domingo, 28 de abril de 2013

Jóvenes asesinos

El problema es siempre el "por qué", sea en términos de motivación (qué le llevó a cometer los asesinatos) o en términos de estrategia (qué pretendía con los mismos). Mucho más problema es cuando no se pretendía nada ni hubo motivaciones políticas ni religiosas ni, en general, ideológicas para producir aquellas muertes. En este caso, en Istres. Según cuenta Le Monde, su autor negaría tener ideas religiosas o políticas que le llevaran a cometer tales actos. No es, pues, un yijadista ni un anarquista a la vieja usanza. Entonces ¿por qué? Hay una sugerencia en el texto: el joven asesino tenía un particular amor a las armas y a los juegos en línea. Es decir, tenía acceso a los medios y sufría una banalización de la muerte de los demás gracias a dichos juegos, particularmente violentos -con "armas"- y, sí, divertidos. 
Obvio que todos los amantes de las armas y/o adictos a los juegos violentos en red no se convierten automáticamente en asesinos. Ni siquiera en asesinos potenciales. Así que hace falta algo más para entender por qué el asesino de Istres produjo aquellas muertes. 
No hace falta que añada que estoy pensando en los hermanos que produjeron aproximadamente el mismo número de muertes en Boston, aunque, eso sí, un mayor número de heridos. Pero sigo sin tener claves para entender el "por qué". Las proporcionadas por las versiones oficiales (hay varias) no me acaban de convencer.

sábado, 27 de abril de 2013

Política: voto y poder

Se decía que la democracia es un medio para tomar decisiones sobre temas controvertidos: se vota, se acepta la voluntad de la mayoría y se procura no herir demasiado la voluntad de la minoría. Ese es uno de los problemas de la supuestamente democrática Unión Europea; ¿qué hacer cuando, a lo que parece, los intereses de los países centrales son divergentes de los intereses de los países periféricos? Lo que dicen (o dejan entender) los respectivos gobernantes (llamarlos líderes es un tanto exagerado) es que unos quieren que el Banco Central tenga políticas más restrictivas (tipos de interés más altos o, por lo menos, como están) mientras que los otros prefieren una política de facilitación (tipos de interés más bajos). No hay modo de decidir mediante el voto, así que la decisión será mediante el poder: quién tiene capacidad de hacer que el otro cambie de opinión y se pliegue a la opinión del uno (eso es el poder, al fin y al cabo: la capacidad de doblegar la voluntad del otro, sea por la fuerza física o por la persuasión o por el engaño maquiavélico). Si, por un casual, la decisión es contraria a los intereses o la voluntad de los que tienen poder (los gobernantes de los países centrales), cuidado: es probable un engaño o una trampa o un medio para que consigan algo todavía más importante. 

viernes, 26 de abril de 2013

Razones terroristas

Cuando los que se declaran culpables de intentos de actos terroristas o de haberlos llevado a cabo (con independencia de que tal declaración haya sido sincera, obligada o manipulada), cuando los que se declaran tales, digo, aportan la misma razón al declararse, creo que habría que considerar la posibilidad de que esa razón, sistemáticamente presentada, tenga que ser revisada: los ataques estadounidenses a otros países y el apoyo a determinadas políticas de Israel.
No siempre el terrorismo es la respuesta de los débiles: su único camino de expresión. También hay terrorismo de Estado, mucho más instrumental que expresivo. La expresión se agota en sí misma. La instrumentalidad hace que tengamos que plantearnos qué objetivos se persiguen.
(A 20 de mayo, todavía hay dificultades en los Estados Unidos para plantear y responder la pregunta sobre la motivación de esos actos, por otro lado, cada vez más clara según algunos autores allí)

Empresas del país

¿Qué es lo que hace que una empresa sea del país? Empresa estadounidense, empresa española, empresa mexicana, empresa lo-que-sea. No está claro. Veamos.
1. Los beneficios los obtiene en "su" país. En ese sentido, el banco Santander no es español, ya que sus beneficios los obtiene mayoritariamente fuera de España. En Latinoamérica precisamente.
2. Pero los accionistas sí que son de "su" país. En ese sentido, Repsol no es española, ya que la mayoría de sus accionistas no son españoles, aunque sus altos ejecutivos lo parezcan.
3. Son empresas que crean empleo en "su" país. En ese sentido, la mayoría de multinacionales (empezando por las estadounidenses del artículo que cito) no son de "su" país: crean empleo allí donde ven posible el beneficio. Criterios de rentabilidad, no de nacionalidad. Y si tienen que explotar, explotan (legislación benévola local mediante) en otros países. En "su" país, son como ONG.
4. El gobierno de "su" país les defiende cuando son "atacadas" (nacionalizadas, intervenidas, controladas), generalmente por gobiernos "extranjeros". En ese sentido, sí que son de "su" país. Otra cosa es por qué las defiende el gobierno de "su" país: puede ser porque han hecho jugosas contribuciones a las costosas campañas electorales de dichos gobiernos. Y que eso no tenga nada que ver con los tres puntos anteriores.
5. Cuando tienen que agredir al medioambiente, lo hacen fuera de "su" país. Todo un detalle, sobre todo sabiendo que solo hay un medioambiente crítico: el Planeta. Eso sí: si contaminan en "su" país, ahí sí que se puede decir que son "del país".
Es un caso más del espejismo nacionalista. Como los equipos de fútbol, cuya propiedad mayoritaria está en manos extranjeras, pero que defienden con ardor sus colores locales siendo "mas que un club". O más que una empresa nacional con beneficios locales, pero accionistas foráneos. Visto desde el país de los propietarios: esos clubes ¿son de ese país o del país en el que juegan?

jueves, 25 de abril de 2013

Solo o con otros

Se me cruzan tres artículos de temática y objetivos muy diferentes, pero con un punto en común: el del papel de la multitud o de los movimiento sociales o, en general, de la sociedad en la producción del conocimiento.
El primero, para este punto, contiene una constatación: el papel que el público ha tenido en la detección de los presuntos causantes del atentado de Boston. Los teléfonos móviles, el intercambio de información, los tuits, los blogs han sido centrales en tal decisión. Compartiendo, el conocimiento es más...
... o más manipulado dirá el segundo artículo. Es conocida la estrategia de algunas empresas de "infiltrarse" en los foros de internet, chat y redes para "introducir" temas o desviar la atención en la dirección "apropiada" desde el punto de vista de la empresa. El último artículo que cito, habla de la posibilidad (no de la certeza) de que la atención se haya "dirigido" precisamente hacia estos dos hermanos. No lo sé. Pero sí sé que esa multitud cuya capacidad de conocimiento constata el primer artículo, no siempre va a producir resultados apropiados.
Y ahí va el tercero, a miles de kilómetros de los dos anteriores, a su vez separados geográficamente. Aquí el objetivo es otro y confieso mis dificultades con artículos en los que aparecen demasiadas veces las palabras "todo", "todos", "ninguno", es decir, que tienden a un exceso de generalización. Lo curioso es que el autor (del que solo tengo buenas referencias) desdeña las ciencias sociales (todas) ya que sus cultivadores (todos) tienen determinados defectos colonialistas, universalistas, individualistas, a-históricos y pseudo-neutrales (por cierto, su versión de Max Weber la desmentiría Max Weber -como en la película "Annie Hall", de Woody Allen, el mismísimo MacLuhan desmiente la interpretación que de su obra está haciendo el que va detrás de la pareja en la cola del cine-). Siendo un artículo de ciencias sociales, me parece que el "todos" y el "ningún" vendría bien que se matizasen. Pero, a lo que voy, el autor defiende experiencias de creación colectiva del saber sobre lo que nos rodea (sin hacer distinciones). Efectivamente, hay razones para pensar que ahí hay una fuente importante de conocimiento: los Yachay Wasi (casas del saber) y sus títulos de "amawta" frente a los "pedantones al paño que miran, callan y piensan / que saben porque no beben / el vino de las tabernas", que decía Antonio Machado. Desgraciadamente, hay muchos estados intermedios entre el solipsismo de Tartarín de Königsberg ("con el puño en la mejilla todo lo llegó a saber" que diría Machado) y el hiper-particularismo (los saberes de mi pueblo no con conmensurables con los saberes del pueblo de al lado, a pocos kilómetros, Salinas de Guaranda no es Simiátug). 
Sigo pensando que "la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero" (aunque haya especialistas individuales y colectivos) y que hace falta buscar un "hablar unívoco sobre las cosas" y que haya una "adecuación entre el intelecto y la cosa". No es fácil, así que, guste o no guste, no queda otro camino que el de la falsación: saber dónde está la falsedad, pero no dónde está la verdad absoluta ("¿Tu verdad? No. La verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela", de nuevo con Machado).  Y esa "tu verdaad" puede ser la de una multitud que se equivoca, que es manipulada y que conoce mejor que los Tartarines de Königsberg al uso que, por cierto, este tercer autor cita. Que el racionalismo sea burgués y colonial es una generalización (¿todos? ¿siempre?) muy discutible ya que, en otras circunstancias históricas, ha sido el irracionalismo el que ha sido (¿es?) burgués y colonial, aunque su romanticismo fuese anti-sistema en algunos momentos y aunque generase movimientos fascistas en otros.
Mientras se discuten estas minucias, se está planteando otro camino para conocer lo que sucede "ahí fuera": "big data", nada que ver con la multitud, ni con las comunidades locales o los movimientos sociales, sino con el poder de crearlos y gestionarlos. Los datos, claro. La verdad, "¿qué es la verdad?", que diría Pilatos.

miércoles, 24 de abril de 2013

Se levanta el pueblo

La Plataforma ¡En Pie!, hace como un mes, ya tenia convocada para mañana un “asedio al congreso”. El comunicado podía leerse en su página web y no me resisto a comentar, entre la simpatía y la distancia crítica, algunos de sus puntos.
De entrada, las posibilidades de éxito iban a depender de ellos mismos, es decir, del pueblo. Decían que “Será la voluntad, la determinación y la fuerza del pueblo, quien decida si esa nueva convocatoria es la fecha definitiva o una batalla más en esta guerra de ricos contra pobres en la que estamos forzados a pelear, y que estamos seguros que tarde o temprano ganaremos”. La identificación entre el movimiento y el pueblo suena a que aquel sería la vanguardia de este, pero no es eso lo que más me cosquillea: es que están convencidos de que si con esta no va la vencida, habrá más batallas de los pobres contra los ricos, en una guerra en la que, dicen, se han visto forzados a pelear con el optimismo de que la victoria les espera al final de tantas luchas.
Esta es, de todos modos, una movilización que no es la definitiva. “Hasta que llegue el día de la movilización definitiva, apoyamos a aquellos que decidan deslegitimar al régimen desobedeciendo sus leyes mediante acciones de desobediencia civil, boicot y sabotaje a aquellas entidades o instituciones que representen al poder y recordamos que esta crisis es ficticia, que la realidad es que nuestras ciudades están sembradas de grandes superficies llenas de comida y de pisos vacíos esperando ser habitados. Colaboremos con el reparto de la riqueza, ¡nadie tiene por qué pasar hambre ni falta de techo!”. No sé si el que haya comida y pisos demuestra que esta crisis es ficticia. Me temo que no es ficticia, aunque sí entiendo que, como han dicho, se hayan visto forzados a luchar en una guerra que otros empezaron, es decir, “los de arriba” contra “los de abajo”. Los medios que proponen son problemáticos: la desobediencia civil está bien, el boicot también, pero el sabotaje puede tener víctimas del mismo pueblo organizado y no me convence el argumento de que los “daños colaterales” son el precio que hay que pagar. En todo caso, no vendría mal decir a qué hay que desobedecer y qué hay que boicotear (¿los productos de Israel, quizá? supongo que no está en la agenda). Al final, da la impresión de que se hace un llamamiento a repetir las “entradas” en supermercados para salir con los carros llenos de comida y a practicar la “okupación” de viviendas vacías. No tengo muy claro que eso aporte mucho al reparto de la riqueza (son migajas). Sí tengo claro que el papel de deslegitimación es mucho menor del que suponen los convocantes: no parecen ver el efecto bumerán que pueden tener sus acciones en sectores importantes del “pueblo” del que se autotitulan representantes. Dichos sectores se inquietaron, el año pasado, a propósito de las “entradas” del Sindicato Andaluz de Trabajadores en Mercadona.
Pero es obvio que ese es, en vocabulario convencional, un objetivo estratégico. El objetivo intermedio, lo perseguido con este “asedio al congreso” es más modesto: “la dimisión del gobierno, la disolución de las cortes y la jefatura del estado y la apertura de un proceso de transición hacia una nueva forma de organización social verdaderamente justa y solidaria”. ¿Se consigue? Mi problema es: y después ¿qué? ¿Cómo se organiza esa nueva forma?¿Se autoorganiza y por ello es justa y solidaria?¿Con representantes democráticamente elegidos que ocupan los escaños de un nuevo parlamento que no se llamará Cortes? Ya veo que hay problemas con la monarquía. Pase. Pero no veo en qué puede consistir ese “proceso de transición” dejando fuera a sectores numéricamente importantes del “pueblo” (a no ser que “pueblo” se defina como “aquellos que formamos parte del movimiento y participamos en sus actividades”, que sería mala barraca).
Este último problema vuelve a aparecer en el último párrafo del comunicado: “No vamos a seguir jugando con sus reglas, no somos indignados, somos personas comunes con poco que perder, mucha dignidad, y una dignidad muy rebelde. Nuestra paciencia se ha agotado, hemos perdido el miedo y vamos a cambiar las reglas del juego. Las reglas esta vez las pone el pueblo”. Me gustaría no seguir jugando con aquellas reglas (aunque no lo tengo fácil, a fuer de realista), pero no veo qué reglas sustituirían a las actuales. Que las ponga el pueblo no me acaba de convencer. ¿El pueblo soy yo? (Publicado hoy en el diario Información -Alicante-) 

Crisis en el FSM y más

He seguido con interés los silencios sobre el Foro Social Mundial (más clamorosos que las referencias al Foro Económico Mundial, el de Davos, que siempre encuentra un eco en los medios, ya que asiste "gente principal"). También he seguido los entusiasmos de algunos participantes, en particular los de algunos colegas y, sin embargo, amigos. Y me ha encantado este número de América Latina en Movimiento con artículos en varias direcciones y con propuestas diferenciadas. En particular, me ha interesado el breve artículo de Francine Mestrum (pág. 17 y sigs.). Hay historias que se repiten.
Comparando lo que fueron los anarquistas españoles en el tardo-franquismo y el sindicato Solidarnosc en el tardo-comunismo polaco, se encuentra un punto en común: ambos pretendían ser una organización horizontal, asamblearia, sin amos internos y contra los amos externos. Eso sí, no coincidían en el "ni dios, ni patria, ni amo" excepto en esto último, y las diferencias pueden ser abismales. Pero ambas sufrieron la crisis del número, es decir, tuvieron que solucionar el problema del aumento de miembros: se puede tener "democracia participativa" si los participantes son pocos, pero no hay más remedio que recurrir a la "democracia representativa" si el número lo impide (es, guste o no, imposible "participar" directamente si los miembros son un millón y están repartidos geográficamente por el territorio con distancias considerables -todavía no había internet, pero ahoro vuelvo al asunto). Se produjo, entonces, lo que Michels había llamado "la férrea ley de la oligarquía", es decir, que los representantes empezaron a tomarle gusto a la representación y comenzaron a dedicar más esfuerzos a mantenerse y mantener la estructura que a conseguir la horizontalidad, el asamblearismo y (Rebelión en la granja) acabaron siendo los amos. Democráticos, pero amos. No exactamente "partitocracia", pero sí dominio de los apparatchiks.
El FSM ha podido sufrir un proceso parecido y, a lo que parece, intenta plantear que "otro FSM es posible": más horizontal, asambleario, sin amos internos. No lo tienen fácil. pero intentan salir de la crisis del número y del dicho orwelliano de que "todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros". Tienen a su favor internet. Pero no hay que ser ingenuo al respecto.
Tal vez el ejemplo sea el movimiento (que no partido) "5 Estrellas", basado en redes sociales. ¿Seguro? Lo parece, pero hay razones para pensar que la cabeza actuante y la cabeza pensante (que son distintos) mandan más de lo que parece. Si se prefiere evitar la palabra "poder", digamos que tienen "influencia". Pero decisiva, dejando la "democracia participativa" para algunas cosas y mandando sin más en otras. Es inevitable. En una guerra, no se puede dejar a la asamblea de soldados la decisión de atacar y la elección del punto que hay que atacar: alguien manda.
Los movimientos actuales (como también el Occupy Wall Street) sufren esa crisis. Pueden morir de éxito o pueden trasformarse en algo menos horizontal, asambleario y sin amos o pueden guardar las apariencias mientras, por debajo, aparecen los cerditos que siguen a Napoleón. No hay más remedio que observar con desapasionamiento y ver en qué dirección se mueven. Eso es, precisamente, crisis: el momento en que "todavía no" ha aparecido lo nuevo, pero en que "ya no" funciona lo antiguo. Lo supo un viejo amigo en la CNT española y lo publicó "académicamente".

lunes, 22 de abril de 2013

Boston y drones

Pueden seguir discutiendo si los que pusieron las bombas en la maratón son "terroristas" o "combatientes enemigos" (la ley que se les aplicaría no es la misma). Pero hay un cierto consenso en que se trata de un "acto cobarde": dejas la bomba de manera anónima y te vas. Así lo han expresado autoridades, medios y público en general. Sin embargo, hay quien dice que más cobardes son los "drones" estadounidenses que matan mujeres y niños, por ejemplo, en Pakistán y contra todo derecho internacional, además de contra todo derecho humano: un agente, a miles de kilómetros, mueve los mandos hasta encontrar un objetivo y, sencillamente, dispara. Si hay "daños colaterales", pues qué se le va a hacer. No puede decir "la guerra es la guerra", porque no hay declaración de guerra alguna.
Prescindir de cualquier hecho que sea inconveniente, es orwelliano puro.

Dudas sobre Boston

Una buena selección de artículos sobre las bombas en la maratón de Boston y los tiroteos hasta Watertown, con un muerto y un herido grave.
Coincido con su comentario, a saber:
1. lo primero que hay que hacer ante estas versiones rápidas sobre sucesos complejos es dudar. Hay demasiados antecedentes de versiones "cocinadas" (y que eran totalmente falsas), como para aceptar sin más que estos son los culpables. Y demasiada histeria inicial (unida a evidentes casos de generosidad y heroísmo) como para dejarse llevar por historias sobre saudíes, estudiantes ausentes o Al-Qaeda. Que el Moscow Times dé como buena la versión oficial (eso sí, arrimando el ascua a la sardina mosvovita) es comprensible, pero no es un argumento necesariamente a su favor. Y el que tuvieran un arsenal no les diferencia significativamente de bastantes estadounidenses.
2. pero si los han declarado culpables la policía, los medios y el público en general, se aplica el principio de Thomas: "si los actores sociales definen una situación como real, esta será real en sus consecuencias". Tanto da, a estas alturas, que sean objetivamente culpables o inocentes. En el caso del muerto, obvio que tanto da. En el caso del herido con dificultades físicas para hablar, pues lo mismo: ya ha sido declarado culpable y, de haber juicio, será culpable. Además, cuando se le interrogue el viernes, no habrá que leerle sus derechos como a cualquier otro sospechoso. Eso en el caso de que le interroguen.
3. las dudas sobre la versión oficial (que ahora llaman "narrativa") se extienden a las versiones alternativas, sean de teoría de la conspiración o de cualquier otro tipo. No por ser alternativa es necesariamente adecuada con la realidad. Podría darse el caso de que la versión oficial fuese la adecuada. Eso sí, cuando un grupo de los llamados "terroristas" niega su participación en un hecho (como sucedió en España en el 11-M), tiene todos los visos de decir la verdad, como cuando los "muyaidines del Cáucaso" -chechenos- dicen que su lucha es con Rusia, no con los Estados Unidos.
4. la razón última es que, en este mundo plagado de mentiras y manipulaciones, tiene sentido buscar la verdad o, por lo menos, no dejarse engañar con facilidad. Oponer a "su" versión falsa "nuestra" versión falsa no es la solución, aunque lo parezca: es parte del problema.
5. Tal vez, siguiendo a Sun Tzu y su El arte de la guerra, la mejor forma de luchar contra "su" engaño sea aportar "nuestro" engaño si de lo que se trata es de ganar la guerra como en Rebelión en la granja. Pero si lo que se pretende es ir contra la guerra, mantener la pelea entre mentiras no es una estrategia eficaz.
0. Creo que es en Documentos de una disidencia comunista donde Fernando Claudín cuenta lo sucedido cuando los comunistas que quedaban en la clandestinidad en los primeros años del franquismo iban a París y le contaban a Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista Español,  que el régimen era estable y que no se detectaban síntomas de resquebrajamiento del mismo, cosa que chocaba con la ´"línea oficial del partido" que era el inminente hundimiento del régimen, una vez terminada la II Guerra Mundial con la victoria de los anti-nazi y anti-fascistas. Carrillo les habría contestado que él sabía que dichos comunistas del interior estaban en lo cierto, pero que era necesario mantener la otra versión para "mantener alta la moral de los militantes". Moral alta mediante una mentira. Funcionaba entre los creyentes. Como ahora funciona la versión oficial de las bombas en Boston y los tiroteos posteriores. Solo que esta vez podría ser cierta.

domingo, 21 de abril de 2013

Chechenia

En los Estados Unidos (y en muchos países más), algunos hechos dramáticos permiten que algunos de sus habitantes se percaten de que el mundo es algo más grande de lo que sus ojos pueden abarcar y, en algunos casos, que hay otros países en el mundo además del propio. 
Eso puede ir acompañado de tristes equivocaciones como la de confundir chechenos con checos (Chechen y Czechs), como ha sucedido en algunos medios, cosa que ha obligado a la embajada checa ante Washington a emitir un comunicado distinguiendo su país respecto a Chechenia.
Mientras que los hermanos chechenos acusados de terrorismo no sean declarados culpables por un tribunal legalmente constituido, su presunción de inocencia tendría que estar garantizada. Otra cosa es que, enfrentándose a policías y soldados, uno de ellos haya muerto y el otro esté malherido sin que se sepa si son culpables de estos hechos o no. Personalmente, creo que lo son, pero lo que yo crea no sustituye a un juez.
Al margen de anécdotas y tragedias, y pasando de la gente de a pie a las elites dirigentes y dominantes, es digno de mención que, caso de ser culpables estos hermanos, habrían estado en el bando de los neoconservadores que, durante mucho tiempo, han apoyado a los rebelde chechenos -musulmanes en su mayoría- frente al gobierno de Moscú, por aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, digan lo que digan mis ideologías, religiones o, sencillamente, supuestos principios.
Le he pegado un vistazo a un texto ("La palabra terrorista") que escribí hace casi diez años. Las referencias a Chechenia me han hecho pensar. Como me hizo pensar la leyenda urbana (algunas son ciertas y esta tal vez lo sea) según la cual el gobierno de los Estados Unidos (no los neoconservadores, como se ha citado más arriba) habrían llegado a un acuerdo con el de Rusia: tú apoyas el dólar manteniendo tus reservas de divisas en tal moneda y sin pasarte al euro y nosotros miraremos hacia otro lado cuando se trate de la violación de derechos humanos en Chechenia.
El comportamiento terrorista siempre es abominable, pero junto a su rechazo moral, no vendrá mal preguntarse "por qué" (motivaciones) y "para qué" (objetivos). Puede que sea un acto meramente expresivo, no instrumental. Pero también puede que sea un medio para conseguir un fin. Pero ¿cuál y para quién? 

sábado, 20 de abril de 2013

Miedo al miedo

Boston puede tener un cierto paralelismo con Peshawar, como ya he indicado, pero Watertown es otra cosa, con su despliegue de soldados, armas y tanques. Desconfío cuando los sospechosos mueren (ya pasó con el 11-S) y me pongo serio cuando leo, en texto de estadounidenses confiables, que el miedo es la antesala del fascismo.

jueves, 18 de abril de 2013

Ideología y redistribución

¿Debe el gobierno intervenir en la distribución de la renta y hacer de Robin Hood, quitando el dinero a los ricos para dárselo a los pobres? En otras palabras, ¿debe el gobierno tener un papel activo en la redistribución de la renta?
La pregunta es reciente. No mucho más atrás del siglo XIX, con ideas redistributivas por parte de la llamada izquierda y con aplicaciones de dichas ideas por parte de la llamada derecha o los conservadores, que encontraron en la redistribución una forma de evitar estallidos sociales y, en concreto, evitar la revolución roja.
No es aventurado suponer que esos conservadores hoy ya no tienen el viejo miedo a la revolución. Pueden decir que "la lucha de clases ha terminado: hemos vencido" o, más cautamente como hizo Warren Buffett, "hay lucha de clases, y es mi clase, la de los ricos, la que la va ganando". En un caso como en el otro, la redistribución ya no es tan necesaria. Se puede explotar sin más. 
Pero, como siempre, hay que matizar. Esas ideas redistributivas cambian, efectivamente, con el tiempo y cambian, por supuesto, con la ideología. Véanse estos datos de Gallup sobre los Estados Unidos: el primero, un gráfico sobre la evolución, y, el segundo, una tabla sobre su distribución actual según adscripción a partidos y según autoubicación ideológica (poco significativa, pero sí sugestiva -el margen de error de la muestra es de 4 puntos)

Trend: People feel differently about how far a government should go. Here is a phrase which some people believe in and some don’t. Do you think our government should or should not redistribute wealth by heavy taxes on the rich?

Las diferencias más notables son las de 1999 (a favor de que el gobierno no intervenga) y las de 2008 y 2013 (a favor de la intervención).

Views on Redistributing U.S. Wealth, by Party and Ideology, April 2013

Los "progres" (liberal) y los moderados a favor (más los primeros que los segundos) y los conservadores en contra. Votantes republicanos en contra y votantes demócratas a favor, con los independientes. Otra cosa es que los gobiernos así votados lo lleven a la práctica. En las cámaras predominan los conservadores (de uno y otro partido) y el presidente es cada vez más moderado. La lucha de clases no es la lucha electoral.



miércoles, 17 de abril de 2013

Lecciones de dos libros

Corrupción. Corregida y aumentada” y “El Buen Vivir. Sumak Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundos” son dos libros que se han publicado casi al mismo tiempo. Tienen en común que Alberto Acosta, autor del segundo, también firma el prólogo del primero, lo cual indica, al menos, benevolencia mutua, si no amistad. Sin embargo, son enfoques que me atrevería a decir que son diametralmente opuestos y los traigo a colación porque su descripción puede servir para leer colaboraciones y columnas en el periódico.
El primer enfoque, en nuestro caso sobre la corrupción política, me trae a la memoria un viejo texto de George Steiner en el que decía: “El material pertinente es no sólo vasto e inmanejable sino que ejerce una sutil fascinación corruptora. Al inclinarse uno con demasiada fijeza sobre la fealdad, se siente singularmente atraído por ella. De alguna extraña manera el horror atrae la atención y procura espurias resonancias a los medios limitados de que uno dispone”. Traducido: que hablar, incluso brillantemente, de lo mal que están las cosas en general y la política en particular, comporta el riesgo de quedar atrapado por la fealdad de lo que se está observando. El asco que producen determinados comportamientos puede traer consigo un deleite con ramificaciones “espurias”. Por ejemplo, la crítica acerba a comportamientos de políticos puede llevar a criticar la política en general... como Franco aconsejaba a sus ministros: “Tú, como yo. A trabajar y a no meterse en política”.
El enfoque crítico, de todas formas, es el dominante en lo que uno puede leer, aunque el libro que cito incluya algunas “recetas” para atajar la corrupción política, pero se hace desde el casi convencimiento de que no se van a aplicar. Hace ya por lo menos veinte años que se está hablando de dichas “recetas” (el mismo autor las publicó, tomándolas de otros, en 1995) y no se han dado grandes pasos o, como está sucediendo ahora aquí y en Francia, los medios que se ponen son tan tímidos que llaman a un “pesimismo de la razón”: no van a ser muy eficaces.
En la perspectiva opuesta está el “optimismo de la voluntad” del segundo libro. Y aquí, la cita obligada es a Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar”. Si el primer libro es un análisis de la corrupción política, con evidentes referencias españolas, situándola en el contexto del sistema mundial contemporáneo, el segundo libro es una descripción de un ideal de origen andino (de ahí ese “Sumak Kawsay”, buen vivir en la lengua kichua ecuatoriana) que podría extenderse al conjunto del sistema capitalista en que vivimos.
Tenemos, pues, trayéndolo al presente contexto, el tipo de artículo crítico o criticón que incluye sombrías premoniciones sobre la que nos puede caer si seguimos tan mal como estamos ahora. Por supuesto, lo que hay que criticar es lo de “los otros”, ya que “los nuestros” están exentos y, caso de ser objeto de alguna crítica, se contestará diciendo que “los otros” ya lo hicieron antes, con lo que unos por otros la casa sin barrer. Si yo digo que hay corrupción y la respuesta es que antes ya la había (argumento no solo español, sino también chavista venezolano), no hemos adelantado nada.
Frente a este tipo de artículo (o de libro), está el artículo propositivo que plantea lo que se debería hacer o, sencillamente, lo que se podría hacer, frente a lo cual, los criticones dirán que no es posible, que a ver quién le pone el cascabel al gato y que se trata de “cartas a los Reyes Magos” cuando todo el mundo sabe que estos no existen. Cierto, pero también, frente al artículo criticón, los propositivos dirán que eso es lo fácil: exponer brillantemente lo mal que estamos, pero sin hacer el esfuerzo de indicar cómo se podría mejorar, no digo trasformar.
Ejemplo: el de los “indignados” que, para sus participantes, son “los buenos” y, para otros, son “los malos”, dignos de que la policía les reprima violentamente. Ese es el primer modelo. Para llegar al segundo, haría falta indicar qué hacer a partir de dicho movimiento para llegar a dónde. El segundo de los libros que estoy glosando sí lo hace y su autor lo ha demostrado presentándose a las pasadas elecciones presidenciales en Ecuador.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. El autor del libro sobre la corrupción soy yo,  poniendo al día el que publiqué con ese título en 1995. Entonces fue "Corrupción", sin más, y ahora es "Corrupción. Corregida y aumentada" -la corrupción y el libro que, por cierto, contenía un error que ahora se ha visto y suprimido-).

Elecciones en Venezuela: opino

1. No hubo fraude. De haberlo habido, la diferencia de votos entre los candidatos habría sido mucho mayor. Además, para los que se creían las encuestas, no se juzgaba necesario ya que la distancia oscilaba entre 10 y 20 puntos. Finalmente, es un sistema mucho más trasparente que el de los Estados Unidos o la India. (Análisis en tal dirección, aquí; añadido el 10 de mayo)
2. La victoria de Maduro es legítima. Él mismo había dicho que si Capriles le ganaba por un voto, le entregaría el poder. Lógico: esas son las reglas del juego en una votación mayoritaria, a saber, que el que tiene la mayoría, gana. Y no importa, a esos efectos, de qué mayoría estamos hablando. Basta un voto. Otra cosa son los sistemas electorales que exigen una determinada mayoría para no pasar a la segunda vuelta, pero no es el caso.
3. Ganar por debajo de lo que se esperaba, es una amarga victoria. Para más de uno, este "chavismo sin Chávez" resuena a "franquismo sin Franco" o "titoísmo sin Tito". Son demasiados los problemas no resueltos incluso para las capas sociales que han votado a Chávez en los últimos años (abastecimiento, inflación, devaluación, violencia) y problemas crecientes más en general (burocratismo, ineficacia de lo público, boliburguesía, corrupción, bonocracia). Yo estaba convencido de que la victoria sería por muy poco (y lo dije) y mantengo mi convencimiento de que en las próximas ganará la oposición. Así es la democracia: se vota y el que gana, gana; y el que pierde, aunque sea revolucionario bolivariano, pierde.
4. Capriles estuvo a punto de ganar y no es una dulce derrota: es una derrota. Y eso produce frustración que se expresa en manifestaciones, puramente expresivas de esa frustración que, como se sabe, tiene ramificaciones hacia la violencia, callejera en este caso. Hay muertos. Y Capriles desconvoca alguna de esas manifestaciones ante el hecho de que conllevan contramanifestaciones y, por tanto, enfrentamientos.
5. El ingrediente internacional es evidente. La preocupación de Cuba con el suministro fraternal de petróleo, la preocupación de los Estados Unidos con el suministro de petróleo por parte de su proveedor nº 4 (detrás, aunque no recuerdo si es ese el orden, de Arabia Saudita, México y Canadá), la preocupación de la Unión Europea no solo por el petroleo sino por las empresas de origen europeo que operan en Venezuela (muchas de ellas con relaciones óptimas con el gobierno de Chávez).
6. El "ingrediente" es intervención: desde los observadores (que no han encontrado nada sospechoso respecto al punto 1) hasta los cubanos, pasando por el recurso siempre disponible de la CIA y USAID, "LA embajada", para entendernos. Como hay parti pris, la intervención de unos es buena y la de otros es mala. Obviamente, dependerá del dicho parti pris: los que nos ayudan, son buenos, y los que ayudan a los otros, son malos y practican la injerencia.
7. Aceptar el recuento y mantener la toma de posesión del vencedor es contradictorio. Doy por seguro que el recuento no alterará los resultados, ni cuando se revisen los votos de los expatriados. Pero las formas son importantes y acelerar la toma de posesión puede interpretarse como codicia de poder (obvia, por otro lado, en cualquiera de los políticos en liza y del bando que sean). Pedir el recuento, por parte de Capriles, tampoco ha sido una maniobra brillante. Lo hizo mejor en las anteriores elecciones. Hasta Al Gore reconoció que habría perdido cuando ganó.
Que, después, el Tribunal Supremo de Justicia diga que el recuento es "imposible", me deja perplejo.
Y que el gobierno de los Estados Unidos diga que no acepta los resultados si no hay recuento, me parece demencial. Que se lo pregunten a Al Gore.
8. Sí que hay polarización. Por más que se diga que en otros países ha habido resultados como el reciente venezolano (los Estados Unidos y Francia sin ir más lejos), lo que está en la mira de los preocupados no es el número de votos sino el enfrentamiento duro entre opciones presentadss como radicalmente distintas y fuertemente contrapuestas. En los Estados Unidos se elije entre "sombrero blanco" y "blanco sombrero" y, visto lo que está haciendo Hollande, casi se podría decir lo mismo de Francia. Pero no de Venezuela: ya hay muertos, como he dicho. Y añado: hay demasiadas armas en manos de particulares.
9. La polarización ya no es únicamente de clase. Ha habido sectores de "los de abajo" que han votado por Capriles y, por definición, boliburguesía que ha querido mantener sus privilegios (sea o no de apparatchiks) con Maduro. Buscando "lucha de clases", hay que ver la que se da entre dos facciones de "los de arriba": los que están con Capriles (como se suele decir), pero también los que están con Maduro. Nunca viene mal hacerse la pregunta de "Rebelión en la granja".
10. Ocultar una economía que se derrumba, bajo el velo de la confrontación política es comprensible. Como es comprensible provocar sentimientos nacionalistas ante el supuesto ataque de "los de fuera", por ejemplo, el ministro español de asuntos exteriores que, después de haberlo oído, no me pareció que dijese ninguna barbaridad. Sin embargo, se usó para una nueva afirmación del orgullo nacional en confrontación política con el exterior. Pero se pagará un precio. La economía, ironías de la vida, pasa factura.

martes, 16 de abril de 2013

Atentados

Acabo de ver trozos de noticiarios en varias televisiones y un telediario completo. Entiendo que se abran o se le dé mucha importancia al atentado de Boston: es dramático, tiene imágenes impactantes y pertenece al país hegemónico. Nada que objetar. Lo que ya no es de recibo es que no se diga nada, lo que se dice nada, de un atentado en Peshawar, Pakistán, que ha producido más muertos (nueve muertos y más de cincuenta heridos, o quince muertos) y tiene imágenes impactantes que pueden trasmitirse visualmente. Lo han hecho las televisiones locales. Pero, claro, no son del país hegemónico ni las televisiones españolas tienen corresponsal allí, probablemente. Hay atentados de primera clase y atentados de segunda. Y la diferencia no es el causante (un atentado suicida de un talibán, al parecer, en Peshawar, no en Boston), ni el número de muertos, sino el país que lo sufre. Aunque reconozco que no es lo mismo una bomba para matar a un político político que una serie contra una maratón, pero eso es más que discutible. Toda vida humana es sagrada.

Mandatarios populares

Leo una encendida alabanza del presidente ecuatoriano a partir de los datos de la Consulta Mitofsky. En el texto recibido que me ha dado la pista (pero no tengo el enlace) se dice:
Vamos todos juntos a compartir esta excelente noticia acerca de la Aprobación de Mandatarios América y el mundo, elaborado por Consulta Mitofsky. El Mashi está dando cátedra de cómo Gobernar al colocar su popularidad por encima de mandatarios de países como Estados Unidos, México, Brasil, Inglaterra, Francia, Australia, Italia, España, Alemania entre otros. 
Efectivamente, la popularidad del presidente Correa es la más alta del Continente. A febrero de 2013, logra una aprobación del 90 por ciento. Chávez, por las mismas fechas, estaba en tercer lugar, con un 84 por ciento de aprobación. Obama se encuentra en el puesto 12 (aprobado por el 48 por ciento de los encuestados) y, en la cola y por ese orden, están Piñera y Fernández (38 y 32 por ciento respectivamente) y Lobo y Chinchilla (27 y 12 por ciento). El caso de Laura Chinchilla (Costa Rica) hará respirar tranquilo a Mariano Rajoy que, en otra lista de países no-latinoamricanos, se encuentra en el último lugar obteniendo un 21 por ciento de aprobación. Si se está mal, siempre viene bien que haya alguien que está peor. Mal de muchos.
Siento discrepar de los entusiastas correístas (entre ellos, mi pariente que me envía el texto). La popularidad o la aceptación de un gobernante no se debe exclusivamente a cómo gobierna sino a cómo tiene la ola en la que hace surfing. Incluso la aceptación puede ser totalmente independiente de cómo está gobernando y sí depender de cómo está "vendiendo" su desempeño. Políticas gubernamentales que llevan al país (y a sus socios) a situaciones bien poco deseables (como pueden ser las políticas del Norte de la Eurozona en general y de Alemania en particular -Merkel recibe una aprobación del 71 por ciento de sus ciudadanos) serán bien recibidas si se maneja con eficacia el recurso del nacionalismo. Aunque a todo hay límites. Cristina Fernández lo está intentando y, sin embargo, la situación económica se la está comiendo. Cosa que no sucede con Correa ni, en general, con los presidentes de repúblicas petroleras (Chávez es el otro caso, pero no Morales -59 por ciento-).  Humala obtiene un 51 por ciento, por encima, por tanto, de Obama.
Total, que reducirlo todo a "sentar cátedra de cómo gobernar" (mal o bien), no es suficiente. Véase, si no, el caso de Rajoy, que no gobierna sino que sigue los dictados de la "troika" (como hizo su antecesor, Rodríguez Zapatero, del partido socialista, y que fue expulsado del gobierno a golpe de urna: para hacer surfing hace falta que haya olas, y ninguno de los dos la tiene).
Item más: estas aprobaciones no tienen que ser, por necesidad, un reflejo de resultados electorales pasados o futuros. Una encuesta no es un voto en una urna: muchos encuestados no votan y más de uno miente al encuestador (el voto, en cambio, ahí queda). Por cierto, la victoria de Maduro en Venezuela es por las mínimas y no parece que haya habido fraude: el gobierno suponía -encuestas en mano- que iba a ganar tan holgadamente que no hacía falta fraude, en un país que (Jimmy Carter dixit) ha tenido un sistema de votaciones particularmente limpio -por ejemplo, y  a diferencia del caso estadounidense, sus ordenadores sí dejan huella en papel, con lo que se puede controlar si el programa ha sido modificado, como se ha sospechado fundadamente para los Estados Unidos-.
En todo caso, que un gobernante sea popular o impopular, aprobado o desaprobado, no significa, automáticamente, que lo esté haciendo bien o mal. La historia les juzgará. Y, antes, las urnas, aunque los electores también se equivoquen. Pero esas son las reglas del juego: el voto es para decidir quién gobierna, no para encontrar la verdad o elegir lo que más conviene al elector.

lunes, 15 de abril de 2013

Darwinismo en un minibus

Es casi una parábola. Lo trae el Moscow Times: una mujer se pelea por un asiento en un minibús en Omsk y le rompe el brazo al que también deseaba tan preciado bien. El asunto me deja perplejo: es la mujer la que causa la fractura del varón y es un ejemplo de la lucha animal por el territorio agudizada en una cultura competitiva a ultranza. Somos animales, sí, y, por tanto, territoriales, pero también estamos sujetos a la influencia del medio en que vivimos. Y si el ambiente es propicio...

domingo, 14 de abril de 2013

Corea: alguien exagera

Y no me parece que sean las fuentes, sino los medios y su uso y abuso de titulares. Se puede elegir entre la capacidad de Corea del Norte para poner en funcionamiento inmediato misiles con cabeza nuclear (El País, en particular ver los gráficos en la edición en papel, todo "según fuentes de Washington") y la duda de que Corea del Norte tenga capacidad nuclear a día de hoy (Le Monde, por supuesto "según fuentes de Washington"). 
Una vez más, usted elegirá según sus simpatías, según sus periódicos de referencia y según sus prejuicios (anterior al juicio). Yo no elijo, pero sí levanto acta de que el hambre sigue siendo endémica en Corea del Norte, aunque parece que la situación es algo menos mala.

sábado, 13 de abril de 2013

Percepciones de la pobreza

Hace como veinte años publiqué algún trabajo sobre las cuatro perspectivas ideológicas sobre la pobreza y cómo cada una de ellas percibía a los pobres y a los ricos, qué causas atribuían a la existencia de pobreza y qué remedios proponían. Se trataba del liberalismo, del marxismo (es decir, del comunismo realmente existente), de la socialdemocracia y de la sociedad gestionada (kanri shakai, el modelo japonés entonces boyante -hablo de finales de los 80 y principios de los 90-, cuando todavía no había pobreza más allá de las castas como los burakumin). Reproduzco lo de entonces sin entrar ahora en detalles.


Liberalismo
Marxismo
Social-
democracia
Sociedad
gestionada
Pobre
Culpable
Abolido
Desfavorecido
Voluntario
Causa
Individual
Estructural
Mezcla
Religiosa
Remedio
Extinción
Internamiento
Ayuda
-
Rico
Héroe
Villano
Paga impuesto
Moderado

Mi conclusión, entonces, era que los cuatro modelos estaban en crisis, cada cual por motivos diferentes. Y, más o menos, así ha sido, de manera obvia, para el comunismo realmente existente y para la sociedad gestionada del tipo japonés (siguiendo las ideas de Akamatsu Kaname, un economista, a lo que parece, digno de conocerse y totalmente desconocido en Europa). En menor medida, pero también de manera evidente, la socialdemocracia no ha sabido/podido mantener sus planteamientos y se ha aguado, por usar la palabra más suave. ¿Qué queda? ¿El neoliberalismo? 
Pues hay quien dice que la actual crisis muestra el fracaso también del neoliberalismo cuya práctica (las ideas se quedan en el aire hasta que un político pone en práctica las de algún economista muerto) habría sido iniciada por el binomio Reagan-Thatcher y cuyas desregulaciones habrían estado en el origen de la actual contracción/depresión/desaceleración o como quiera llamarse la inestable situación actual, que favorece a los ricos en cualquier caso (han aumentado en número y fortuna según todas las fuentes).
Sin embargo, me parece que si alguna de las versiones se recupera es precisamente esa. El modelo japonés se lo llevó el viento. Definitivamente, creo. El comunismo sigue siendo una interesante utopía, pero no veo su práctica por ningún lado: los países llamados comunistas (China, Vietnam, Cuba) son un tipo particular de nacionalismo estatalista y ahí se queda: en una confirmación de "Rebelión en la granja" (Animal Farm, de Orwell). La socialdemocracia casi ha perdido el nombre y sus jerarquías buscan desesperadamente un lugar al sol de las ideas. En cambio, no había encontrado una descripción mejor del modelo que yo llamaba liberal que esta. Se trata de las percepciones de la pobreza y la riqueza en el estado de Tennessee y las consiguientes políticas que se están aplicando en el estado. El artículo teme que ese modelo se extienda al conjunto de los Estados Unidos. Es posible. Si es así, la guerra ha terminado: hemos perdido.

viernes, 12 de abril de 2013

Psicohistoria para Corea

Psicohistoria es la disciplina que subyace a la serie "Imperio" de Asimov. Un científico consigue conocer las leyes de la historia y quien conoce esas leyes puede predecir las situaciones siguientes. Con la misma ambición, pero esta vez fuera de la ficción, están las cliodynamics, un intento de aplicar las matemáticas a la historia para encontrar regularidades (más o menos "leyes") que permitan la anticipación. Es decir, que serán capaces de equivocarse con mayor exactitud que los que lo hacemos a ojo de buen cubero. Al fin y al cabo, incluso la psicohistoria tenía sus fallos: al tratar de los grandes números (como la cliodinámica también hace) era incapaz de predecir el comportamiento de un individuo especial y fuera de lo común (el Mulo, en uno de los episodios) que trastoca los modelos matemáticos propuestos por el gran científico que habría sido el personaje de Seldon.
Con mucha más modestia, el National Security Archive presenta documentos desclasificados sobre la situación coreana que pretende sirvan para entender (si no predecir) el comportamiento norcoreano, mezcla de simbólico y pragmático. No es, efectivamente, la primera crisis coreana, así que, sin psicohistoria ni cliodinámica, por lo menos se puede aprender de lo sucedido en las veces anteriores, con el padre y el abuelo del actual dirigente y con las continuidades en la estructura de poder por encima de las idiosincrasias de cada Kim. 
Que hay problemas internos, no es una novedad. La lucha por el poder se da en todos los sistemas y los medios son muy variados (en las Españas, el chivatazo desde dentro del partido es uno de los métodos, como se ve ahora y como se vio en los 90, que son las dos grandes oleadas de casos que emergen y se denuncian -y que habían tenido lugar antes, claro-). Corea del Norte no es una excepción.
Pero después está la cuestión de "ser reconocido" y no ser desdeñado como a un "paria". Y la cuestión de "si tú lo tienes, ¿por que yo no?". No es de recibo decir que están tan locos estos coreanos que podrían usar un arma tan diabólica: recuérdese Hiroshima y Nagasaki. 
El juego no es póker, con sus faroles incluidos. Eso se deja para los estadounidenses. El juego es "go", un complejo juego de estrategia en el que las jugadas han de pensarse con mucha anticipación para rodear al contrario.
Una de las conclusiones es, de todos modos, ominosa:
While many if not most observers believe these actions are driven at heart by North Korea's persistent demand to be taken seriously by the U.S. and to engage in direct talks with Washington about such key topics as a final peace settlement for the peninsula, political recognition and economic assistance, (not to mention solidifying Kim Jong Un's leadership position with the military), these analysts also stress the potential for miscalculation by the young, untested North Korean leader.
Efectivamente, el gobierno de Corea del Norte quiere que se le tome en serio y entrar en conversaciones directas con el de los Estados Unidos sobre una paz definitiva y, sí, ayuda económica (siempre hay que recordar sus persistentes hambrunas), al tiempo que se asienta el liderazgo de este Kim (el tercero). Pero ahora podría cometer algún error de cálculo: estirar un resorte no es algo que se puede hacer indefinidamente sin que, al final, se rompa.  Impredecible. Ni con analogías como estas, ni con psicohistoria o cliodinámicas.

jueves, 11 de abril de 2013

Cooperación al desarrollo

Los últimos datos de la OCDE son claros: España es el país cuya ayuda oficial al desarrollo se ha reducido en mayor porcentaje en 2012 respecto a 2011. En torno al 50 por ciento. Y se encuentra en cuarto lugar por la cola en cuanto al porcentaje de dicha ayuda respecto al PIB. Por detrás están Grecia, Italia y Corea que no llegan ni al 0,15 por ciento de España. Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. De seguir así, comenzará a recibir "ayuda al desarrollo" por parte de otros países.

Un mundo a tres velocidades

No a dos. Nada, pues, de Norte-Sur, burgueses y proletarios. Lo cuentan desde el FMI. A grandes rasgos, tenemos tres grupos de países: 
Los países centrales (enriquecidos) pero altamente endeudados (Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, que no es un país, así que dejémosla en Eurozona que tampoco es un país, pero sí es una moneda, el euro, junto al dólar y el yen). 
Después tenemos los países emergentes, con tasas de crecimiento apreciables y acreedores de los anteriores (y de los posteriores). El caso de la China, primer tenedor de bonos del tesoro estadounidense, es el más visible. 
Y después está el resto.
Inmediatamente vemos que habría que subdividir. Por comenzar por el final, en el tercer grupo (no enriquecidos, no acreedores), cabría hacer dos subgrupos: los países con crecimiento, reducción de la desigualdad y la pobreza e inversión social creciente (del tipo el Ecuador) y países a los que se les aplica el dicho de Marx en el sentido de que hay algo peor que un país explotado y es un país no-explotado, es decir, marginado (Marx se refería a los proletarios, pero no importa, los ortodoxos fundamentalistas me lo sabrán perdonar). Por mantener un vocabulario que no me gusta, se trataría, estos marginados, del "Sur Global". Para distinguir entre un subgrupo y otro, el que sean petroleros ayuda, pero no divide: hay países africanos petroleros, pero que están más cerca del segundo subgrupo que del primero. Moraleja: esto es una clasificación, no una descripción. Probablemente, se trate de un continuo no de grupos con clarísimas líneas de separación, buenas para dar clase, pero no tan buenas para reflejar la rugosa realidad.
Sobre los emergentes (que no se reducen a los BRICS) también habría que distinguir. Hay petroleros que funcionan mejor que otros que no lo son (Rusia y la China, por ejemplo). México no es Indonesia. Y Sudáfrica no es la India. Y así sucesivamente. La subdivisión está por hacer.
Y donde la distinción es clara es el la Eurozona: centro y periferia (GIPSI), aunque tampoco aquí las fronteras sean claras y definitivas: Holanda se está moviendo y Francia también, y no excluyo que Alemania, si ve reducidas sus exportaciones al resto de la Unión, siga donde está. Inglaterra (no el Reino Unido) siempre quiso estar en el primero de los grupos. El tener la City, aliada-competidora de Wall Street, ayuda mucho.
Con los países sucede lo mismo que con las clases sociales - estratos sociales: que las personas y los países pueden clasificarse según criterios discontinuos (con claras fronteras entre ellos, pero hay que discutir qué criterios son los importantes) y continuos (que van del más al menos, gradualmente, como el nivel de renta o la percepción de corrupción o la huella ecológica). Creo que ambas perspectivas son útiles, aunque no para lo mismo. Pero, de eso, otro día que no sea fiesta como hoy en mi pueblo.

miércoles, 10 de abril de 2013

Quinua/quinoa

Me parece bien que en textos en inglés como este se escriba "quinoa", pero me molesta que en los envoltorios en que puedo comprarla en España se la llame así cuando en castellano es "quínua" (chenopodium quinoa para los botánicos), la semilla andina cuyo año internacional ha sido declarado en este 2013. Refleja un poco la historia de la semilla en la colonizada España.
Durante mucho tiempo, pedía a mis amigos andinos que pasaban por mi zona que me trajesen quínua, fuese boliviana o ecuatoriana. Por aquel entonces, no había modo de conseguirla en España y algún cercano me la despreciaba... hasta que la reina la puso en el menú de la boda de una de las infantas (no recuerdo de cuál). La reina sabía de las propiedades de la semilla dorada. También las conocían los vegetarianos estadounidenses que comenzaron a importarla y a exportar su uso fuera de su país, USA por supuesto. En España entró gracias a los Estados Unidos. Por eso la tendencia a llamarla y etiquetarla "quinoa", con acento tónico en la o y no quínua, con acento en la i.
En Bolivia la había comido muchas veces. En el Ecuador, en cambio, era un poco más complicado al principio ya que me pareció detectar un cierto rechazo a la semilla entre las élites criollas racistas que la consideraban "comida de indios", es decir, de "los de abajo" (como mis bienpensantes españoles la habían considerado "comida de países de abajo", hasta que la reina la subió de categoría). Últimamente ya no. Es fácil encontrarla en restaurantes del centro de las ciudades ecuatorianas que he frecuentado. No sé si por la misma razón que en las Españas: los Estados Unidos. Ahora no me falta en mi despensa y comprada en el pueblo en que vivo.
El caso es que el que sea Año Internacional de la Quínua ha motivado curiosas discusiones sobre los posibles efectos perversos que su popularidad puede propinar a los cultivadores originarios, indígenas andinos. El texto que cito al principio hace un poco el estado de la cuestión o estado del arte al respecto. Antes había leído (pero no encuentro ahora la cita) sobre el entusiasmo que mostraba el gobierno boliviano ante esta nueva fuente de exportación. Como para desconfiar. Porque los efectos negativos son posibles, aunque no parece que sea el caso. Me falta información. Pero me sigue encantando y me recuerda momentos muy particulares en la Bolivia de mi juventud. Por ejemplo, en Aiquile. Pero para qué voy a contar.

martes, 9 de abril de 2013

Racionalidad norcoreana

Racional es el que quiere que sus medios lleven a un fin o que persigan un ideal. Los medios pueden ser detestables (como el uso de ataques terroristas por parte de ETA) y los medios que aplican tal vez no lleven al fin proclamado (de nuevo, como en el caso de la ETA). Pero la cuestión es saber si el actor pretende, según su cálculo, conseguir unos fines aplicando determinados medios. La racionalidad creo que no es más, olvidando la razón pura y quedándonos en la razón práctica.
Habitualmente, cuando no entendemos un comportamiento o rechazamos los medios que aplica, tendemos a clasificar tal comportamiento como irracional. Se está haciendo con el gobierno norcoreano. Sin embargo, hay, a lo que dicen, racionalidad: su gobierno quiere, con sus movimientos ajedrecistas, conseguir reducir (sí, reducir) su inversión en el sector militar para poder invertir más en atender a la insatisfacción de necesidades básicas (hambrunas incluidas) de su población. 
Otra cosa es la retórica de un lado ("Corea del Norte planea atacarnos" -como si pudiese-) y del otro ("los Estados Unidos planean atacarnos" -que sí que pueden-). Pero no es buen principio atender demasiado a la retórica. Aunque sea de "los nuestros". Los hechos son tozudos.



The US and South Korea draw up plans to respond to a North Korean attack, but in 'a limited way intended to prevent an escalation to broader war.' (photo: unknown)

lunes, 8 de abril de 2013

Notas sobre corrupción

La corrupción es cosa de dos y cualquiera de ellos puede iniciar la transacción (venta de un bien público para un beneficio privado -del corruptor y/o del corrompido-)
Si las reglas del juego del capitalismo son las del beneficio a cualquier precio, siempre habrá una tendencia hacia la corrupción que no se soluciona predicando buenas prácticas y renovación ética o moral. Entre empresas, la competencia puede ser fuerte y la corrupción un medio de superarla (o ponerse de acuerdo para concurrir “ordenadamente”).
Percepción de la corrupción no es igual que corrupción realmente existente. Hay una corrupción “estable” que puede incrementarse en momentos de crisis económica (dificultades adicionales para conseguir el beneficio) y de crisis política (la corrupción de los compañeros de partido como ajuste de cuentas interno) y también en momentos de euforia económica, sobre todo si va acompañada por alegrías económicas, burbujas y exaltación del "enriqueceos" y "todo vale". Confundir percepción con realidad, sobre todo para países de la periferia, puede convertirse en una “profecía que se autocumple”. En general, la percepción puede aumentar cuando la realidad ya está decayendo, debido a búsqueda de chivos expiatorios y de luchas políticas dentro de los partidos.
Escandalizarse por el nivel de corrupción alcanzado no es muy útil. Ya se hizo en las Españas a principios de los 90 y “fuese y no hubo nada”. La cuestión tampoco es únicamente de "transparencia" y fiscalía: es de prevención y, ahí, se ha hecho poco.

domingo, 7 de abril de 2013

Filantro-marketing

Las técnicas para banalizar todavía más la política que llega al ciudadano, han de ser tomadas con cautela y en pequeñas dosis. Me refiero a las propuestas de "story telling", narrativas y "discursivas" que pueden acabar convirtiéndose en envoltorios de la nada. La verdadera política (nada de "cuenta historias") queda para los iniciados que no tienen ningún interés en que se conozca por parte de los electores y con los que estos técnicos, sin darse cuenta tal vez, acaban colaborando. 
No es exactamente lo mismo, pero exigen idéntica desconfianza las técnicas de lo que, en los Estados Unidos, se llama "filantro-marketing" (márquetin): la estrategia explícita de las grandes empresas de bebidas (azucaradas) de presentarse como fautoras del bienestar y cercanas a las minorías que crecen y son un "nicho" comercial apetecible. En España ya he visto algún spot en esa dirección y veo que la epidemia se extiende a otros productos y servicios: "somos benévolos", nos dirán, "y nos preocupamos por el bienestar no solo de nuestros consumidores sino de todo el mundo" (con independencia de qué efectos comprobables tiene el uso de tales productos y de los procesos de fabricación discutibles).
El resultado del estudio sobre el "filantro-márketing" constata que, por parte de las empresas de bebidas azucaradas, se trata de:
Link their brands to health and wellness rather than illness and obesity
Create partnerships with respected health and minority groups to win allies, silence potential critics, and influence public health policy decisions
Garner public trust and goodwill to increase brand awareness and brand loyalty
Court growing minority populations to increase sales and profits
"Nosotros somos el poder. Somos la silla" es un ejemplo en la televisión que sigo, pero hay más,  como el que relaciona las compresas para la mujer y la lucha contra el cáncer. Por lo que respecta a los Estados Unidos, pueden verse, en la fuente indicada, los apoyos dados por empresas de dichas bebidas a grupos muy concretos y la relación que han establecido con instituciones útiles para los cuatro propósitos que he reproducido. Cierto que mejor eso que no que regalen armas a las pandillas si presentan un número determinado de tapones. Pero no quita que sea un caso más de engaño, más sutiles que los detergentes milagrosos con "super-poderes", que seguro que hay alguien que se lo cree... hasta que los prueba.
"Story telling" y filantro-márquetin tienen en común el apartar la atención sobre la pregunta básica que es, respectivamente, "qué van a hacer y qué hacen con nuestros impuestos" y, en el caso de cito, "qué impacto tiene esa bebida sobre la salud y, en concreto, sobre el sobrepeso y la obesidad".

sábado, 6 de abril de 2013

Crisis y salud

The Lancet publica un estudio (hay que registrarse para leerlo) sobre los efectos de la crisis en países de Europa. Habiendo argumentos para temer lo peor (recortes en sanidad, sobre todo) y argumentos para pensar que puede mejorar (hay más gente que camina y va en bicicleta y disminuye el consumo de alcohol y de tabaco), el estudio encuentra datos esperables (aumentan las enfermedades  infeccionas y el suicidio) y otros sorprendentes (aumenta el VIH).
Lo del suicidio ya se había dicho: la frustración por el desempleo y el recorte en el consumo produce agresividad y esta puede dirigirse en primer lugar contra uno mismo. Lo del VIH necesita de alguna explicación que vaya más allá de que la gente se ha hecho más promiscua en sus relaciones sexuales y gasta menos en preservativos (no por casualidad Bill Gates financia la investigación en nuevos preservativos).
El artículo se pregunta cómo puede ser que, siendo la salud uno de los primeros problemas causados por la crisis, las autoridades (gobiernos de diverso pelaje) se ocupan tan poco en el asunto. Igual es que tienen intereses creados en el sector. Vaya la respuesta de El Roto hace unos días:

viernes, 5 de abril de 2013

Religiones violentas

Para los que creen que las religiones son causa directa de comportamientos observables y, en concreto, que el budismo es la más pacífica de las grandes religiones (aunque los jainistas, bahá'í y cuáqueros lo son mucho más), véanse estas dos noticias recientes.
En Sir Lanka, monjes budistas han destruido una tienda propiedad de un musulmán. Es un caso más. Cierto que estos budistas violentos son cingaleses y me suena a que, por debajo, está el viejo conflicto con los tamiles.
En Mianmar (Birmania) masas de budistas han atacado a musulmanes, incendiando mezquitas y destruyendo tiendas. Algunos de los atacados son rohingya, una minoría marginada y excluida, pero el objeto de las iras budistas no se reduce a ellos.
De paso muestra que no siempre los musulmanes son los agresores. Ni, por supuesto, todos los budistas van por la vida atacando a musulmanes. Estas generalizaciones son peligrosas: suelen ser falsas.
(Añadido el 21 de mayo: en el caso de Mianmar, igual se trata de una espiral acción-reacción y el lío lo iniciaron algunos musulmanes atacando a budistas; el juicio ha sido ahora)

jueves, 4 de abril de 2013

Juegos de guerra en Corea

Están llamadas a entenderse: el rico Sur y el críptico Norte. De hecho, se entienden más de lo que parece, aunque no sea más que por los trabajadores del Sur que cruzan a trabajar en el Norte. Encima, las aventuras de la planificación central han producido más de una hambruna, demanda que el Sur podría paliar.
Sin embargo, en estos últimos días se está observando una escalada que puede ser peligrosa ya que en ambos lados (China, Corea del Norte, Estados Unidos) hay armas nucleares y su uso no conocería fronteras. Unos despliegan misiles y sueltan bravatas, los otros hacen "juegos de guerra" movilizando misiles, barcos y tropas aunque sin los espectáculos de masas más propios del Norte, tan poco creíbles como el "pajarito" del venezolano Maduro.
Pero los "juegos de guerra", cuando se trata de potencias nucleares, son muy particulares. Hubo en los años 80 una película con el mismo título. En ella se contaba la historia de un hacker que se infiltraba en un ordenador del ministerio de defensa y, creyendo que se trataba de un juego, ponía en marcha el mecanismo de acción-reacción con la entonces enemiga URSS. Al final de la película, el super-inteligente ordenador, programado para responder convenientemente a los movimientos del enemigo, acababa diciendo: "Extraño juego: la única forma de ganar es no jugar".
Pues en esas estamos: la única forma de ganar en un juego de escalada nuclear es no jugar, es decir, desarmarse por ambas partes (no solo por una). Claro, cuando solo una de las partes dispone de la asquerosa arma nuclear (como es el caso de Israel), puede permitirse ciertos lujos (como los Estados Unidos) y no les hará gracia que alguno más acceda a dicha porquería (Corea del Norte, Irán). 
Volviendo a la situación actual, se puede pensar que todos juegan de farol en este póker con las vidas de los demás. O que una de las partes lo hace. Pero también es posible que ambos estén jugando en serio y dispuestos a usar sus armas, unos para remachar su sistema y los otros... también. En particular, ya hace tiempo que el presidente Obama ha hablado de que sus intereses están más en el Pacífico y, para ser exactos, en la costa Oeste del Pacífico. Por "suerte" Corea del Norte (aunque sí la China y, por supuesto, los Estados Unidos) no dispone de bombas suficientes como para producir lo que se temió en tiempos de la Guerra Fría: el "invierno nuclear".  Daurigota.

miércoles, 3 de abril de 2013

Estado depredador

Esta frase se refiere a un país en el que la política sanitaria está dictada por grandes empresas farmacéuticas y aseguradoras, la energética por las petroleras y la financiera por los bancos “too big to fail” -demasiado grandes para caer- aunque también “too big to jail” -demasiado grandes para meterlos en la cárcel, porque resulta difícil hacerles pagar por sus desmanes-. Del mismo modo,  la política comercial está dictada por las multinacionales. Y todo eso es particularmente visible cuando los dos partidos se ponen de acuerdo en algo: es el momento de echar la mano al propio bolsillo porque te van a robar a ti, ciudadano de a pie. No tema, se trata de los Estados Unidos y la frase “Estado depredador” aparecía la semana pasada en el título de un artículo en el Washington Post tomándola del economista James Galbraith.
Si lo extendiéramos a otros países y bajásemos, en la escala del Estado, del gobierno central a los sucesivos niveles hasta llegar al nivel municipal (que también es Estado), encontraríamos algunas particularidades, por ejemplo, en políticas sanitarias autonómicas pensadas para favorecer a empresas sanitarias privadas, decisiones de obra municipal aplicadas a favor de empresas y no de ciudadanos, y prácticas presupuestarias recortando “por abajo” y no “por arriba”. Ejemplo banal, y sin salir de “esta nuestra Comunidad”: hay dependientes que llevan más de tres meses sin cobrar una ayuda anteriormente recortada mientras que los sueldos de los que tal cosa deciden no han tenido, ni tendrán, ningún retraso.
Como tendría que ser claro, so pena de estar siendo engañado sistemáticamente, la ideología de un partido no está en sus declaraciones ni en a quién insulta y cómo, sino en sus acciones. Las palabras (programa electoral incluido) se las lleva el viento y cuando realmente se ve de qué va la cosa es cuando (en el poder, claro) tienen que decidir entre A y B y eligen A.
Primero, lo del poder: los partidos que no han tocado poder, pueden decir lo que quieran. Es gratis. Y, una vez en el poder (si lo consiguen), ya se verá qué hacen. Aunque sea un poderillo, una concejalía, un escaño, ya es suficiente para empezar a ver qué hacen y compararlo con lo que dicen o dijeron (porque el poder también altera la retórica). Ejemplos no faltan en Alicante, Andalucía, Madrid....
Segundo, cuando tienen opciones reales, suelen intentar contar el cuento de “no hay alternativas” (el TINA de la hoy Lady Thatcher -There Is No Alternative-). Es lo más cómodo para ellos ya que así no hay nada que discutir: es sí o sí. Pero siempre hay alternativas. En tiempos de Thatcher y su TINA, era Adolfo Suárez el que decía que “hay tantas políticas económicas como estrellas en el cielo”. Otra cosa es que, conociendo el percal de cómo actúan los gobiernos, esas alternativas sean poco probables.  Paul Krugman lo hacía la semana pasada en el New York Times, a propósito de Chipre, distinguiendo entre lo que se “podría” hacer (salirse del euro) y lo que su gobierno “haría” realmente. Acertó. Eso sí: me pareció más preocupado por la “economía” que por los intereses de la “gente”, pero eso es lo habitual entre estos especialistas.
Y, tercero, cuando uno ve cómo actúan y qué alternativas escogen casi sistemáticamente, uno tiene que concluir que la frase aplicada a los Estados Unidos puede aplicarse también a la Eurozona y a sus GIPSI y a otros como Francia. El Estado (los gobiernos, para no ser tan rimbombante) no buscan defender a “los de abajo” sino facilitar las cosas a “los de arriba”, causantes del desaguisado. Cierto que en Chipre se anuncia una investigación sobre los culpables y que, en las Españas, hay ejecutivos de Cajas de Ahorro al borde de la cárcel, pero esos, que son parte del desaguisado, no son todo el desaguisado. Otros causantes de la debacle y de la caída en el subdesarrollo lo han hecho todo de manera legal o, al menos, sin que la metida de cazo fuese estruendosa: van a irse de rositas y hasta con sobresueldo por los servicios prestados a la Patria que dictará o dictó la correspondiente legislación gubernamental para que la depredación pueda funcionar tranquilamente. Y, si no funciona, ¿qué mejor, para estos patriotas (rusos, españoles, catalanistas), que llevarse el dinero ganado legal o ilegalmente a paraísos fiscales como Chipre, Luxemburgo, Suiza o Panamá? Se equivocaba el Manifiesto Comunista al decir que “los proletarios no tienen patria”. Son aquellos los que no la tienen.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Sudáfrica: bien o mal

Para Sudáfrica, último miembro del club de los BRICS, pueden elegirse estas dos versiones. 
Sudáfrica va bien, aunque tenga algunos problemas. El Ingreso Nacional Bruto (método Atlas) crece como los países de su grupo y, cierto, por encima de la media africana. También crece la escolarización y el suministro de agua potable. Cierto que las emisiones de CO2 están por encima de los dos grupos de referencia y, lo que es peor, la esperanza de vida está cayendo. Son las estadísticas del Banco Mundial.
Frente a ellas, esta otra versión, menos tecnocrática y más literaria, habla de un país a punto de estallar. No hay cifras y sí hay algo de retórica. Pero parece razonable lo que dice y, en el fondo, está en la línea de lo que la disminución de la esperanza de vida está indicando.
No son versiones contradictorias. Lo que no tiene sentido es basarse en el INB (o en el PIB) para tomar el pulso de un país. Que si este no aumenta, no suele haber reducción del desempleo, parece claro, a no ser que se vaya a esquemas de reparto del trabajo con reducción de salarios y con posible disminución de la demanda. Pero el PIB no es el mejor indicador posible sobre la salud de un país. Como ha dicho Johan Galtung y yo he repetido varias veces, dar el dato del PIB /o del INB) sin añadir la desigualdad es como si un geógrafo pretendiese dar la localización de una ciudad aportando solo la latitud y sin decir nada sobre la longitud. Este es un ejemplo.

martes, 2 de abril de 2013

Contra Chávez

La Razón Digital (Bolivia) publica un artículo, tomando datos de América Economía que no he visto, sobre los planes de gobiernos estadounidenses para "poner fin al gobierno de Chávez". Los doy por buenos: el de Estados Unidos no es el único gobierno del mundo que toma partido a favor o en contra de gobiernos, sean o no sean democráticos (que eso, para estos pragmáticos, no importa), y que obra en consecuencia. Fundaciones de diverso pelaje (alemanas, por ejemplo) pueblan América Latina llevando a cabo sus agendas, es decir, las de los partidos que las financian (siguiendo con las Stiftung alemanas, sean de los conservadores, los socialdemócratas o Die Linke). Lo que sucede es que, en el caso de los Estados Unidos, hay la conciencia de un "destino manifiesto" que les da derechos por encima de todo derecho internacional: difícil es que una ley humana se interponga entre Dios y su Pueblo Elegido.
Sea. Pero lo más chocante es el estrepitoso fracaso de tantos millones de dólares financiando opositores e intentando aislar a Chávez y dividir a los chavistas, según el artículo que cito. El artículo no levanta acta explícita de tal fracaso, pero el fracaso es obvio. Los dineros y los planes se remontan a más de seis años atrás, amén de que algunos de los puntos de dichos planes tienen poco de conspirativo.
Una vez más: nadie, en este mundo, es omnipotente, omnisciente y omnipresente, por más que tenga  el primer presupuesto militar del mundo (y el control de la nueva ola de armamentos) y organizaciones como la CIA o USAID. No es la historia de una injerencia: es la historia de un fracaso más.

Desempleo mundial

En 2012, según el último informe de la OIT,  el desempleo alcanzó a 187 millones de personas. La cifra real debe de ser más alta si por desempleo se entiende estar sin empleo teniendo edad laboral. Pero, en todo caso, aumentó algo más de 4 millones respecto a 2011 hasta alcanzar una tasa de 5,9 según esos cálculos. Dos anotaciones importantes: una, que sigue aumentando, se mida como se mida; y, otra, que una cuarta parte de ese aumento (más de un millón de desempleados nuevos) se encuentra en lo que el informe llama (sin definir) "economías avanzadas" donde, me parece, no está una cuarta parte de la población mundial. Las "economías avanzadas" tal vez tengan PIB altos, pero si se juzgan por el aumento del desempleo en las mismas, habrá que concluir que se trata de "economías ralentizadas".
Lo de la definición tiene un punto más que hace dudosos esos cálculos, comparándolos con otros de la misma OIT: 397 millones de trabajadores (sic) viven bajo el umbral de la pobreza extrema y 472 millones no pueden atender a sus necesidades básicas. 
Total: no se crean más empleos como para responder al aumento de la población y los empleos que existen, dado su salario -decreciente, por cierto, a escala mundial-, no siempre sirven para satisfacer las necesidades básicas.