jueves, 28 de febrero de 2013

Corrupción: cómo analizarla y qué hacer

Comenzar el análisis del comportamiento corrupto contemporáneo partiendo del sistema mundial tiene un riesgo evidente: el de terminar con un lasciate ogni speranza voi ch’intrate que es lo que Dante sitúa a la puerta del infierno y que hace pensar en el título de un artículo de Andre Gunder Frank “No Escape from the Laws of World Economics” (1991). No hay modo de huir de las leyes de la economía mundial, así que abandonemos toda esperanza los que en ella estamos.
Sin embargo, en este juego de cajas chinas o de matrioshkas, hay alternativas al análisis que comienza en lo más general y va descendiendo (goteando, “trikle down”) hasta llegar al individuo, a saber, comenzar el análisis por éste, su codicia, su “anomía” (ausencia de normas compartidas), su insociabilidad, su darwinismo social (bien lejano de “La ayuda mutua, factor de evolución” de Kropotkin) o su “el que venga detrás, que arree”, su falta de consideración hacia las generaciones futuras. Todos tenemos algo de eso y tal vez el caso más evidente sea la falta de respeto para los problemas ambientales que demostramos en nuestros comportamientos cotidianos. Del análisis del individuo “medio”, se iría ascendiendo por la escala hasta llegar al sistema mundial y tal vez la perspectiva no sería tan desesperanzadora: podría ser posible “educar” al individuo, es decir, sacar (“educere”) de él lo bueno que hay y minimizar lo agresivo para el conjunto.
Aquí se ha optado por la primera de las opciones sin negar la segunda, pero sabiendo que, a la hora de responder al “¿qué hacer?”, el campo privilegiado para intervenir es, por definición, la política, desde los gobiernos centrales a los municipales sin excluir el papel que puedan tener, a pesar de sus problemas y de las críticas que suscitan, organizaciones gubernamentales como la ONU u organizaciones no gubernamentales como Transparencia Internacional. Con toda la simplificación que comporta, hay razones para decir “Tus sobres, mis recortes” en una puesta al día del dilema “cañones o mantequilla” que planteaba el manual de Samuelson.
La presión ciudadana, movilizadora y/o electoral, es el camino: “mareas ciudadanas” y/o exigencia en los programas electorales y en su cumplimiento posterior. De lo contrario, al margen de otros sombríos presentimientos posibles, seguiremos viendo cómo se utiliza nuestro dinero (el de nuestros impuestos, que no es “suyo”) para objetivos para los que no lo cedemos: fraude, gastos superfluos y corrupción que en un sistema no-democrático podrían ser todavía peores. Yes, we can.
(Epílogo de la puesta al día de librito del que hablaba ayer)

miércoles, 27 de febrero de 2013

Corrupción redux

Cuando reproduje el pasado día 6 algunos párrafos de mi librito sobre esta tema (en femenino), no sabía que la editorial me iba a proponer una edición “corregida y aumentada” de lo que escribí hace casi 20 años. Le estoy dando vueltas al asunto comparando lo que entonces veía y lo que ahora se puede plantear. 
De entrada, estamos ante una sarta de operaciones o casos notable: Gúrtel-Bárcenas, Brugal, Nóos, Palma Arena, Eivissa, Pokémon, Varadero, Mercasevilla y los ERE, Malaya, Campeón, Pallerols y Palau de una lista que contiene más de 30. Sin irse muy lejos, y “para ofrendar nuevas glorias a España”, la Comunidad Valenciana ha ofrecido los propios, tanto a nivel del gobierno autonómico, como en los provinciales o municipales. Todo es cuestión de tener suficiente poder como para ser corrompido o corromperse. Si no hay poder, no hay corrupción posible. Y en más de un caso, es cuestión de esperar a que se toque poltrona como para que aparezcan comportamientos poco coherentes con la denuncia profética previa, más o menos oportunista.
 Una de las más claras semejanzas entre las dos épocas es la del uso del espionaje a y dentro de los partidos (el más feroz, el interno). Una más: la del papel de los medios de comunicación en generar una algarabía que lleva al “todos son iguales” por un lado y al “y tú más” por el otro. Finalmente, entonces como ahora, muchos de estos casos guardan relación con la financiación de los partidos políticos cuando el que la lleva a cabo cae en la tentación de “afanarse” esos cuantos millones. Y no se olvide que esos millones estuvieron detrás de la dedicación a la política de algún que otro político insigne, según se constataba entonces, aunque sin valor probatorio legal.
Pero hay diferencias. La primera podría ser la de su cuantía. No es fácil decir “ahora hay más”. Da la impresión de que ahora sí se conocen más trapos sucios, pero eso no quiere decir que haya más y, en todo caso, sería una eventualidad particular de aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para atribuirlo a la “crisis”, esa palabra que parece que lo justifica todo. Lo que también da la impresión es que se puede sospechar que la mayoría de estos casos se conocen, no porque los jueces y fiscales del ramo tengan instrumentos suficientes para detectarlos, sino porque ha habido un “soplo”. La información puede venir del espionaje. Pero también del interior del partido en cuestión por parte de quienes pueden ejercer chantajes, entrar en luchas por el poder en el partido, llevar a cabo ajustes de cuentas o practicar “vendettas” mafiosas más allá de la esperable “omertà” igualmente mafiosa. No es de descartar que la situación interna de los partidos permita ahora una mayor presencia de estos “soplones”.
La segunda diferencia es que ahora los corruptos parecen ser más “profesionales”. Quiero decir que saben ocultarlo mejor, saben inventarse fundaciones en lugares extraños como Panamá y tienen medios más sofisticados para la posterior evasión de capitales que se irán a otros territorios o se sustraerán al ojo avizor de Hacienda, con o sin la ayuda desde dentro del correspondiente ministerio y sus planes de regulación fiscal para los evasores.
Pero la pregunta que me tengo que hacer es cómo es posible, después de “aquello”, que hayamos llegado a “esto”.  Y tengo dos respuestas. La primera es que los factores que la produjeron, desde lo que se refiere al sistema mundial capitalista a lo que afecta a la personalidad y su sentido de la ética, pasando por la partitocracia y su sed insaciable de financiación, siguen estando ahí, con la diferencia de que, bajo el régimen “del ladrillo”, hubo más dinero disponible y más “ocasiones de pecar”. Y la segunda es que, en todo este tiempo, no se han puesto en marcha instrumentos contra la corrupción.
Entre esos instrumentos no me refiero tanto a los materiales para descubrir (fiscalía) y los legales para castigar (que tampoco han sido tan abundantes), sino a los necesarios para prevenir tales comportamientos. El llamado “debate” sobre el Estado de la Nación no ha sido muy prolijo a la hora de inventariarlos. Además del consabido y cansino “y tú más”, de la crítica inmisericorde hacia los corruptos y de las propuestas que nada solucionarían (dimisiones, constituyente y similares), a lo más que se ha llegado es a anunciar mano tendida a la colaboración mientras se propinaban patadas y medidas que vendrán “el año que viene, si Dios quiere”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Noticias mundiales

Después de revisar los periódicos del día en cuatro idiomas, me encuentro con algunas noticias en común en casi todos ellos, fácilmente explicables por principios periodísticos más o menos banales:
1. El último discurso del papa Benedicto XVI. Normal. Las noticias sobre personajes centrales pertenecientes al centro en la escala mundial, tienen prioridad sobre las demás. Si eres, socialmente, del centro y estás, mundialmente, en un país central, hasta el atragantamiento con una galletita (no sé si pasó con Reagan o con Bush II,  pero encaja con ambos personajes) se convierte en noticia casi de primera plana.
2. El tiroteo en una fábrica suiza con algunos muertos como resultado. Aquí el principio no es "centro del centro", sino "hombre muerde a perro", es decir, algo insólito, inesperado, incoherente con la idea de "un país por encima de toda sospecha", pacífico, nada conflictivo. También bancario, pero ésa es otra historia.
3. El fallecimiento de Stéphane Hessel, autor de best-seller "Indignáos", a sus 95 años. No se trata del centro social, pero sí del centro cultural (los millones de copias vendidos lo avalan) en un país en el centro cultural. No es exactamente lo mismo que la noticia nº 1, pero tiene elementos comunes.
Hacía tiempo que no veía tanta coincidencia en los periódicos que ojeo (de ojo, no de hoja).

jueves, 21 de febrero de 2013

A cada época, sus bárbaros

Le tengo particular cariño al Colosseo romano. En algo tiene que notarse que viví tres años a un tiro de piedra del monumento y que paseé por la vía de los Foros hasta llegar a él a cualquier hora del día, aunque no de la noche.
Los bárbaros, a lo que parece, hicieron un primer ataque sobre el edificio. Pero, como dicen los romanos, "quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini": lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los papas de la familia Barberini, que fueron desmontando sus piedras una a una para construir iglesias  en una práctica común con muchas religiones, que construyen sus templos destruyendo los de los anteriores, Lógico: la verdadera religión (la propia) tiene derechos divinos frente a las otras (por definición, falsas cuando no algo peor, heréticas, que es la peor forma de ser falsa una religión: la de los que se han ido del seno de la verdadera). Sí, ya sé que el Coliseo no es un templo, pero tanto da. Lo que me importa es el desinterés con el que fue agredido... y parece que vuelve a serlo.
Nuova metro C, Italia Nostra da shock "Con gli scavi, Colosseo a rischio crollo"
Esta vez es la construcción de un ramal del metro romano que supondrá tener levantada una temporada mi vía de los Foros y cuya excavación podría poner en peligro el ya de por sí tambaleante circo. De la noticia de La Repubblica he tomado las fotos.
Es un dios diferente al de los Barberini. Pero también es una religión las de los que defienden unas vetustas piedras por cuestiones románticas, arqueológicas (que tratan de lo viejo) o estéticas. Ninguna de esas cuestiones es universal: las mías siempre serán "mejores" que las contrarias. Pero así la tenemos montada.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Simplificaciones


Cuando hablamos o escribimos, siempre seleccionamos. Es imposible reproducir la realidad a ese inverosímil e inútil mapa a escala 1:1, es decir, idéntico a la realidad. Borges ironizaba sobre dicha posibilidad en un texto que atribuía a un supuesto Suárez Miranda quien en su no menos supuesta obra “Viajes de varones prudentes habría dicho “En aquel Imperio, el arte de la Cartografía alcanzó tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las inclemencias del Sol y de los Inviernos”. La ironía de Borges le llevaba a inventar hasta la cita erudita: Lérida, 1658, libro cuarto, cap. XLV.
Tenemos, pues, que simplificar: ese mapa idéntico a la realidad ni existe ni puede existir. Así que, simplificando, pueden verse algunas de las estrategias que utilizamos para hablar de la realidad que nos rodea.
La primera, y más evidente viendo lo que se va diciendo desde el “caso Bárcenas”  a la dimisión del, en poco más de una semana, cardenal Ratzinger, consiste en arrimar el ascua a la propia sardina. Consiste en seleccionar aquellos detalles que coinciden con la propia perspectiva. Si uno es pro-PP buscará lo que mejor le cuadre o, también, buscará asuntos que despejen el balón a córner: una maniobra distractiva. En cambio, si uno es anti-PP, hará lo contrario. Escuchar a los dos no necesariamente mejora la comprensión de lo sucedido, porque es posible que ambos estén dejando fuera aspectos centrales del caso.
Lo mismo ha podido suceder con la dimisión de Benedicto XVI, pero aquí, dadas las características tan particulares del Estado Vaticano, con algunos elementos adicionales que permiten mayor confusión. Se trata de la facilidad con la que creemos que son hechos o datos observables lo que no son más que interpretaciones del único hecho incontrovertible: que ha dimitido. Las interpretaciones entran cuando se plantea el “por qué”: cansancio, vejez, marcapasos, intrigas, fracaso en su intención de poner orden en los maquiavelismos palaciegos, “vatileaks”, responsabilidad, ejemplaridad... Se puede elegir.
Por tampoco el “caso Bárcenas” está exento de esa confusión entre datos e interpretaciones, sobre todo cuando algunas de ellas se basan en hechos observables, pero cuya conexión con el dato inicial es problemática: divisiones internas en el partido, lucha por la sucesión, chantajes, incluso maniobra distractiva en sí misma, intereses periodísticos.
Los mapas que hacemos son siempre simplificaciones. El riesgo, obviamente, es caer en el simplismo, pero eso se nota más (una sola interpretación o la exaltación del hecho como si fuese apocalíptico). Las simplificaciones necesarias las hacemos, como digo, porque, nos guste o no, siempre vemos la realidad con el color del cristal con que la miramos, una vez reconocemos que es imposible reproducirla tal cual.
No he visto “Lincoln”, la película, pero ya he leído artículos que la critican por lo que la película omite. Claro que omite cosas: las que se juzgan irrelevantes porque lo son (el número de zapato que calzaba) o porque no encajan con los propios prejuicios (cuestiones raciales, por ejemplo), las que, sencillamente, no se conocen o las que no caben en una película (no se pueden meter años de vida en minutos de celuloide).
Hay críticas a artículos ajenos que encajan con esto último: ¿por qué no ha hablado también de tal o cual cosa? Tanto hablar de estos, ¿por qué no habla de los otros?. También tiene respuesta: porque no sirve para arrimar el ascua a la propia sardina ideológica o porque uno no puede encajar toda la realidad en un artículo de 750 palabras. Sería pretender escribir un artículo a escala 1:1, como el supuesto mapa de los cartógrafos chinos.
Que por qué me meto en este berenjenal. Pues porque creo que hay que aprender a leer y no tanto en la materialidad (que doy por supuesto que el alfabetismo ya es universal) sino en su comprensión. Todos seleccionamos, y darse cuenta de cómo y en qué se selecciona (e intentar interpretar por qué se selecciona en esa dirección) es una tarea higiénica en un mundo en el que los populismos simplistas parece que van a seguir en auge. Por supuesto que lo dicho se aplica también a la presente colaboración. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Caridad de ricos, caridad de pobres

Encuentro esta foto de Larry Chait en el Too Much de esta semana. Igual es cierto, razón por la que la pregunta es pertinente:

billboard 11

El letrero de arriba afirma que los ricos contribuyen a las "charities" (organizaciones benéficas, limosna, donativos) con un porcentaje menor de lo que lo hacen los pobres. Si los ricos son más cristianos que los pobres, "¿qué pensaría Jesús?".
Poniéndose menos trascendente, Warren Buffett, el hiper-millonario, reconocía ya hace años que la cantidad que él pagaba en impuestos era, obviamente, superior a la del resto de personal de sus oficinas centrales en Berkshire Hathaway, pero que el porcentaje suyo era inferior al resto de sus asalariados. Algo así como el letrero que reproduce la fotografía.
Uno puede enorgullecerse de la cantidad que aporta, pero es el porcentaje lo que realmente cuenta.
De todos modos, siempre hay razones que justifican ese comportamiento.

martes, 19 de febrero de 2013

Berlusconi vs. Merkel

La Repubblica no es un periódico precisamente "berlusconiano". Trae hoy esta noticia sobre la toma de posición, en sectores alemanes relevantes, contra Berlusconi: dicen que no es eso lo que necesita Italia. No lo dice Merkel directamente, pero sí su ministro de asuntos exteriores y un experto de política internacional que pertenece al mismo partido.
No está claro a quién favorecen esas tomas de posición. Porque Berlusconi parece saber bien que el "anti-merkelismo" vende electoralmente: se trata de señalar un enemigo exterior que pone en peligro a la propia nación. Lo hacen todos los nacionalistas: la cohesión interna se logra, en particular, con la presentación de un enemigo externo. La Lega Nord también lo hace.
Por otro lado, y como ya se vio a propósito de la reciente reunión del G-20, es cierto que el gobierno alemán está en un "sostenella y no enmendalla" respecto a su imposición de determinadas políticas sea directamente, sea a través del Banco Central Europeo. Y que eso molesta a los que sufren dichas políticas. Qué menos.
Pero lo que me resulta curioso es que, desde fuera, desde la CDU alemana,  se intervenga en la contienda electoral de Italia echando leña propagandística al fuego del "anti-merkelismo": diciendo que están contra Berlusconi, favorecen a Berlusconi. Algo no me cuadra. Igual es que se creen que los italianos seguirán devotamente las indicaciones de un ministro y un experto. Alemanes, por supuesto.

Narrativas y hechos

Hay una corriente académica que reduce las cuestiones a simples "narrativas". Se aplican a la pobreza, el desarrollo, la desigualdad entre los sexos y hasta a la paz. No se puede dudar de la existencia de tales "narrativas": son observables, aunque los fanáticos dirán que desde otra "narrativa". La conclusión que se extrae de dicha corriente es que no es posible llegar a acuerdos entre "narrativas", y más cuando son objeto de otras "narrativas" que, a su vez, son objeto de otras "narrativas" y así hasta el infinito.
Creo, sin embargo, que por lo menos algunas de esas "narrativas" pueden ser objeto de verificación empírica mediante instrumentos en los que es posible llegar a un acuerdo sobre su utilidad y eficacia.
Un buen ejemplo, el reciente de Stiglitz sobre la "narrativa" de la "igualdad de oportunidades" en los Estados Unidos, la tierra, precisamente, de las oportunidades, donde, según las "narrativas" extremas, "un vendedor de periódicos, si trabaja duro, puede llegar a dirigir la empresa". Es la "narrativa" de la movilidad social ascendente accesible a todo aquél que trabaje duro en ese contexto competitivo. Lo que Stiglitz dice es que tal "narrativa" es, efectivamente, un mito, cosa que se constata cuando se ven los datos sobre la movilidad social realmente existente, los círculos viciosos de la pobreza (hijos de pobres, aunque trabajen duro, siguen pobres) y el virtuoso de la riqueza (hijos de ricos, aunque no trabajen duro, siguen ricos), el "techo de cristal" para las mujeres, la segregación y exclusión de las "minorías" y así sucesivamente.
El ejemplo pone de manifiesto que hay "narrativas" verdaderas (o que todavía no se ha demostrado que son falsas -Popper díría-), constatables mediante observación sistemática e intersubjetiva de los datos (por muy "constructos" que sean) y "narrativas" que son mitos sin base empírica aunque sigan estando ampliamente difundidos en la población (cosa que también se puede constatar mediante observación sistemática e intersubjetiva) y que tienen efectos igualmente observables. Por salirnos de Stiglitz, también la "nación" es una "narrativa". Y no voy a ser yo quien diga que el hecho de compartirla no tiene efectos observables. Porque ése es el dato: que es compartida. El que sea verdadera o falsa es secundario para la práctica, pero no para la investigación..

lunes, 18 de febrero de 2013

Doce golondrinas hacen verano

Doce casos en el mundo de infección por coronavirus han hecho levantar las alarmas por parte de la OMS. No se sabe cómo se transmite (si es de persona a persona o no), pero sí se sabe que de los 12 casos conocidos, cinco han sido mortales. Razón, pues, para alarmarse al igual que con las numerosas muertes por "neumonía atípica" en 2003.
El asunto puede tomarse como una metáfora para los problemas que hay a la hora de analizar "la que está cayendo" a escala mundial.
En primer lugar, y como hay egregios antecedentes, no hay que descartar que intereses ocultos (los de empresas farmacéuticas en un caso, el de las financieras en otro) "muevan" a unos diagnósticos y a una estimación de su importancia en una dirección o en otra.
En segundo lugar, que discutir eternamente sobre las causas no siempre proporciona buenas respuestas sobre las terapias o sobre las políticas económicas a aplicar.
En tercer lugar, que ver qué pasó con los antecedentes puede dar indicaciones, pero no respuestas definitivas (comparar con la crisis del 29 tiene sus limitaciones).
En cuarto lugar, que tampoco es muy útil dedicar muchos esfuerzos para analizar la situación de los que no están afectados, aunque sí pueden dar indicaciones sobre qué es lo que habría que hacer (por ejemplo, cerrar los yakuzis en un caso o imponer una "tasa Tobin" a escala mundial en el otro), indicaciones que, por muy seria que sea la metodología comparativa, habrá que tomar con cautela.
En todo caso, el problema a resolver es el de la enfermedad y su posible extensión. O el de la pobreza, o el de la violencia, o, en general, el de la insatisfacción severa, involuntaria y permanente de necesidades humanas básicas, necesidades que pueden ser universales aunque sus satisfactores estén determinados por las diferentes culturas.
Me preguntaron la semana pasada qué objetivos podrían ser inequívocamente universales. Mi respuesta fue sencilla: la supervivencia de la especie. Y sirve para un caso como para el otro. Porque en lo que se discute sobre "la que está cayendo", raramente se incluye una pequeña cuestión: la de la huella ecológica que dejan las actividades humanas convencionales o propuestas como "terapia". Y, en ese punto, estamos desarmados. Como lo estamos en la "guerra" contra los virus que, hay que reconocer, ganarán a largo plazo.
(Añadido el 19: Un muerto más, en Inglaterra, aunque la noticia la leo en periódico portugués)

domingo, 17 de febrero de 2013

Austeridad y crecimiento

Dicen que los del G-20 reunidos en Rusia, es decir, los que se supone que mandan en el mundo una vez el G-7 -los que más mandan- cooptó a otros 13, digo que dicen que los del G-20 no han conseguido romper el nudo gordiano y aunque el gobierno de los Estados Unidos parece haberse acercado a la idea de que hacen falta políticas de estímulo (pueden financiarlas con QE, imprimiendo moneda por parte de la Reserva Federal), el gobierno alemán insiste en que hace falta austeridad para afrontar el problema de la deuda y el déficit que solo se arregla reduciendo gastos "como cualquier familia" (que, por cierto, no puede imprimir su propia moneda).
Es difícil saber qué parte juega un análisis concreto de situaciones concretas, es decir, algo realmente basado en datos si es que los hay fiables, y qué parte juega la ideología. La realidad, supongo, es una mezcla de ambos (datos e ideología) que va en proporciones variables entre unos y otros, como ya ha demostrado, sin quererlo, el FMI en alguno de sus papeles (aunque no representen la versión oficial). Y entre los datos están los intereses que defienden los diferentes gobiernos, no siendo impensable que el gobierno alemán defiende los de sus bancos que han prestado y quieren recuperar sus préstamos (por ejemplo, a bancos españoles que tienen a los alemanes entre sus primeros acreedores). Pero también el reconocimiento de los efectos de determinados recortes en la supuesta competitividad.
Entre tanto, nadie pone en duda el papel del G-20, con su 90 por ciento de la economía mundial y dos tercios de su población. ¿Nadie? Pues no: hay quien dice (nada menos que Stiglitz) que el mundo está cambiando suficientemente como para que se tenga que hablar de un G-0 ya que el mundo se ha hecho suficientemente "multi-polar" como para que su fragmentación esté repartiendo lógicas diferentes en unos lugares y en otros. Mala noticia para la Eurozona que quedaría entonces bajo la lógica alemana, diga lo que diga Javier Solana al respecto.

sábado, 16 de febrero de 2013

Protesta que algo queda

Ayer se cumplieron diez años de la que dicen fue la mayor manifestación (protesta, marcha) a escala mundial: de diez a quince millones de personas se manifestaron en el mundo contra la guerra. Y en esas estamos. Pero hay quien dice, y algo de razón parece tener, que aunque no consiguió su objetivo de detener la guerra contra el Irak de Sadam Husein, sí que cambió la historia. La Historia lo juzgará.

Católicos en el mundo

La composición de la población que se declara católica ha cambiado en estos últimos cien años según muestra el Pew Research Center:

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De un catolicismo europeo a un catolicismo latinoamericano. Pero eso no quiere decir que la presencia en los distintos continentes sea proporcional al aumento de población que, en el caso latinoamericano, ha aumentado pero para que aumenten otras confesiones o religiones:
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En América Latina, como se ve, han pasado de ser el 90 por ciento de la población a ser el 72, según estos cálculos. También disminuye en Europa (era el 44 y es el 35, por la fuerte presencia de cristianos no católicos). Pero, como se ve, aumenta la proporción en América del Norte y, de manera mucho más visible en el África Sub-sahariana.
Otra forma: el porcentaje global de América Latina aumenta porque disminuye la cantidad total de europeos en el cómputo. No lo dicen estas cifras, pero tal vez el número de católicos esté descendiendo en el mundo.
Los países que más católicos aportan al total mundial son los siguientes:
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Obsérvense los datos para la República Democrática del Congo y recuérdese que se trata de quienes se declaran católicos. Nada dicen estos datos sobre las correspondientes prácticas, de acuerdo o no con las directrices vaticanas. No está muy claro que el 75 por ciento de los españoles vayan más allá de la auto-declaración o del bautismo infantil no autorizado (por definición; infans, que no habla) por quien lo recibe.

jueves, 14 de febrero de 2013

Austeridad, gastos, privatizaciones

Encuentro en este artículo algunos recordatorios que me interesan.
1. El primero viene ya en el título y recuerda que las alegrías de los gobiernos cuando son capaces de colocar deuda (sea al plazo que sea) ocultan un hecho importante: que habrá que pagarlas. Endeudarse para pagar deudas es suicida. Por lo menos, irresponsable. Si se hace porque no hay alternativa, "Houston, tenemos un problema". Porque, efectivamente, habrá que pagarlas y la alternativa será todavía más problemática.
2. Las políticas de austeridad con el déficit y las deudas (gastar menos) tienen alternativas menos dolorosas para la ciudadanía: gastar menos en otras cosas y, sobre todo, ingresar más, aunque Depardieu se haga ruso. A estas alturas ya se sabe que no son políticas de crecimiento sino de decrecimiento, aunque los políticos digan que con ellas se sientan las bases de un crecimiento en el futuro inmediato (cosa que, por otro lado, es posible, pero no debido a dichas políticas sino a pesar de dichas políticas).
3. Que las sociedades tengan que afrontar el hecho de que sus miembros enferman y envejecen, es una obviedad. Lo que ya no es una obviedad es que la mejor forma de afrontarlo sea el sistema privado.
4. La sanidad privada tiene un pequeño problema: es más cara. Si se dice que hay que privatizar para recortar gastos o se está equivocado o se está diciendo una falsedad con aviesas intenciones (favorecer intereses privados) o, sencillamente, se trata de vender algo para cubrir deudas y déficits... que se tendrán que pagar en el futuro (el caso de algunos hospitales "privatizados" en la Comunidad Valenciana es paradigmático).
5. Las pensiones privadas son más inseguras que las públicas. No solo, como en el caso chileno, por fracaso interno sino, como está sucediendo, por bancarrota de la entidad financiera que las ha "gestionado" (es un decir). Tengo algún colega estadounidense que lo sufrió en sus propias carnes.
Si no se ha entrado a leer el artículo que cito al principio, informo ahora de que no se trata de un artículo sobre el Reino de España, sino sobre la república de los Estados Unidos de América.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Bifurcación a la vista

Johan Galtung,contestando a una revista sueca, planteaba un futuro sombrío: “En este siglo, la injusticia masiva producida por el capitalismo se ha hecho global dentro de los estados y entre estados; el colonialismo y el imperialismo como sistemas inter-estados está llegando a su fin y el sistema estatal mismo está siendo superado rápidamente por el regionalismo y el globalismo y por el sistema inter-naciones; naciones que habían estado ensombrecidas por las naciones dominantes en el sistema estatal. Entonces, la posibilidad de otro siglo de terribles guerras es alta, tanto las revoluciones contra el sistema económico como las luchas entre naciones y no tanto entre estados. La paz es posible si se consiguen estructuras más equitativas (sistemas económicos alternativos, (con)federaciones), se difunde una cultura de paz centrada en resolver, no en “ganar”, los conflictos, en la reconciliación de los traumas del pasado, en la construcción de estructuras de equidad y en la armonía basada en una profunda empatía hacia los demás. Hay fuerzas en esta dirección, pero las contra-fuerzas son muy vigorosas”.
Hay, pues, alternativas. Por lo menos en el sentido de que el camino se bifurca y hay que ver cuál de las sendas se toma. Immanuel Wallerstein también las ha indicado: “Por un lado, la que lleva a un sistema no-capitalista que retiene las peores características del capitalismo (jerarquía, explotación y polarización) y, por otro, la que sienta las bases para un sistema basado en una relativa democratización y un relativo igualitarismo, un tipo de sistema que no nunca ha existido todavía”.
Desde la economía, Vicenç Navarro y Juan Torres López nos ponen en la pista cuando dicen: “Sabemos (…) cuáles son las alternativas que permitirían que las economías funcionasen mejor, a costa, claro está, del beneficio y de los privilegios de los de arriba. Conseguirlo, a estas alturas, no es cuestión solo de sabiduría económica sino, sobre todo, de disponer de suficiente decisión y poder”. Y en esta última frase reside el meollo de la cuestión: quién tiene poder.
Cuenta Alberto Rabilotta que un Nobel de Economía, Gary Becker, habría expuesto, en 2004, “el método para que en la sociedad capitalista controlada por los monopolios de prensa se aceptaran ideas y propuestas radicales y contrarias a los intereses de las mayorías: Se lanza el tema en un artículo o un panel, y probablemente será juzgado utópico, irrealizable, pero volverá a ser puesto sobre la mesa si la idea es apoyada por gente influyente. El tema será nuevamente atacado por intelectuales de izquierda pero entonces saldrán voces de académicos, expertos y empresarios para defenderlo, en los think-tanks, las páginas de diarios respetables y en la televisión. Este ciclo se repetirá e irá ampliándose hasta que lo que usted dice que es un tema controvertido terminará siendo convencional, por lo tanto aceptable, y finalmente será aceptado y llevado a la práctica”. No es muy diferente de lo que Susan George había descrito, en un número de “Le Monde diplomatique” de 1996, al tratar de “cómo el pensamiento se convirtió en único”, cuando el llamado neoliberalismo se encontraba en sus mejores momentos. Lo que George describía llevó a la que está cayendo y lo que Becker describe puede llevar a algo peor, por lo menos desde el punto de vista de los intereses de las mayorías: un mantenimiento de algunas formalidades democráticas, pero gestionadas por un fascismo económico.
Pero este peso de la “propaganda planificada” explica el dicho de Paul Krugman: “Es tentador decir que los fracasos económicos de los años recientes prueban que los economistas no tenían las respuestas. Pero la realidad es mucho peor que eso: en realidad, la economía “estándar” ofrecía buenas respuestas, pero los líderes políticos -y demasiados economistas- prefirieron olvidar o ignorar lo que tendrían que haber sabido”. Sucumbieron ante la propaganda interesada.
Cuidado, pues, con las ideas. Por un lado, no actúan solas. Por el mero hecho de tener buenas ideas no se consigue llevarlas a la práctica. Y, al contrario, ideas contra los intereses de la mayoría son difundidas de modo que todos veamos que son las correctas, que no hay alternativas y que “todos estamos en el mismo barco”. Por poner una cita más, ésta de Chomsky, “En el mundo real, la norma es el disgusto de las élites con la democracia. Los datos prueban de manera abrumadora que apoyan la democracia si contribuye a sus objetivos sociales y económicos”. Porque son esos objetivos o intereses, no la belleza de las ideas, lo que cuenta en la “rugosa realidad” observable.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

lunes, 11 de febrero de 2013

Geopolítica del gas

Un interesante artículo de Jalife-Rahme en La Jornada de ayer. Plantea varios puntos a tener en cuenta.
1. Que el petróleo está siendo sustituido progresivamente por un tipo determinado de gas, aunque no por ello va a dejar de tener su peso en la política mundial. Tampoco el carbón desapareció de la escena cuando irrumpió el petróleo, ni ha desaparecido. Al contrario.
2. Que los Estados Unidos (y un último informe de la Agencia Internacional de la Energía va en la misma dirección) podrían ver incrementada su producción y exportación sustituyendo a Arabia Saudita en el palmarés petrolero, con lo que su interés por Oriente Medio podría disminuir notablemente.
3. Que este predominio del gas esquisto en general y de los Estados Unidos en particular está relacionado con la técnica del fracking (fracturación de rocas a mucha profundidad utilizando enormes cantidades de agua, para obtener gas o petróleo) y dicha técnica (Jalife-Rahme cita Scientific American a su favor) es particularmente nociva para el medio ambiente pudiendo estar relacionada con el incremento de terremotos en las zonas en las que se practica, razón por la que ha generado rechazos populares que en nada impresionan a las empresas que tienen como objetivo el maximizar el beneficio caiga quien caiga, medioambiente incluido.
Tenemos, pues, un cambio en la inseguridad energética mundial, una re-orientación de los intereses de los Estados Unidos y una amenaza adicional para el medio ambiente ya que, en la medida en que se esté llegando al "pico del petróleo" (si no se ha llegado ya) y en la medida en que los Estados Unidos controlen el nuevo extractivismo, es previsible un incremento (¿irresponsable?) del fracking a escala mundial. Y, ya puestos, en España, donde ese asunto no se discute ni casi se plantea para las prospecciones cantábricas, mediterráneas y del interior. 
Solo un punto contra un panorama tan diáfano: no conviene fiarse de lo que dicen las agencias internacionales. Recuérdense las alertas de la Organización Mundial de la Salud sobre "pestes" varias que después resultaron fruto del "unte" previo de técnicos y funcionarios por parte de industrias farmacéuticas muy concretas y dispuestas a vender una fantasmagórica vacuna al precio que fuese. En el caso de la energía, los intereses son mucho mayores y no solo económicos sino geopolíticos, razón por la que la tentación de "orientar" sus informes en una u otra dirección puede ser muy alta por parte de los que pueden efectuar tales "orientaciones". Pero podemos dar por bueno, a efecto de inventario, el futuro papel mayoritario de los Estados Unidos en la economía del petróleo, después sobre todo del gas.

domingo, 10 de febrero de 2013

Conflictos sin solución

No todos los conflictos, como no todas las ecuaciones, tienen solución. No me refiero, en el caso de los conflictos, a soluciones posibles, sino a soluciones probables. Los hay cuya solución es altamente improbable, por no decir imposible. Tal como está planteado por ambas partes, el conflicto palestino-israelí no tiene paz posible. A lo más, se lo puede ir gestionando para que no se produzcan escaladas en su violencia actual. Violencia que es directa (muertes, ocupaciones, represión) y también estructural  (por ejemplo, mediante el presupuesto). Y cultural: se acusa de antisionismo (horribile auditu) a los palestinos que reivindican su tierra.
Pero el que la paz sea imposible y que solo queda "gestionar" el conflicto lo ha dicho Lieberman, el ex-ministro con algunos problemas con la justicia y, en todo caso, perteneciente al sector fundamentalista respecto al Eretz Israel. Me preocupa estar de acuerdo. Porque puede ser un truco para forzar acuerdos de forma abusiva contra los intereses de la otra parte.
Entiendo que, cuando se está negociando (como el gobierno colombiano y las FARC), se intente hacerlo desde las mejores posiciones posibles, que incluye debilitar al contrario para que acepte las condiciones y, en lugar de conseguir la paz, lo que se consiga sea una victoria. Pero la victoria para los fundamentalistas sionistas es que desaparezcan los palestinos, no solo Palestina. La "solución" de un solo Estado no la pueden aceptar si se incluyen a los palestinos: dejaría Israel de poder ser un Estado Judío, es decir, étnico, que es lo que pretenden los fundamentalistas (Recuérdese que fundamentalista es el que lee literalmente su texto sagrado y encuentra urgencias y legitimaciones para el presente: la Tierra de Israel pertenece a los judíos, por mandato divino, y se extendería desde el Nilo al Eufrates)

viernes, 8 de febrero de 2013

Desempleo

Chomsky hacía ver, recientemente, qué sucede cuando rompemos la visión del mundo como formado por estados (o naciones) sin divisiones internas. No es fácil, de todos modos, superar la ideología dominante en el mundo y que es el nacionalismo: la idea de que el mundo está formado por naciones con intereses propios, cuyos líderes procuran su satisfacción y ante las cuales el respectivo miembro debe lealtad y casi adoración como si se tratase de un ente sagrado.
Pero supongamos que no, que se trata de un espejismo que deforma la realidad, por más que este espejismo tenga su realidad propia (y, si no, que se lo digan a las víctimas de los diferentes nacionalismos, sean estatales o sub-estatales, en su respectiva lucha de "estados a la búsqueda de su nación perdida" o de "naciones a la búsqueda de su estado perdido").
Chomsky dice que si lo intentamos, veremos el cambio que se está produciendo en el mundo en términos de concentración del poder mundial en manos de las instituciones financieras mundiales que, aunque no tengan patria, sí usan a los gobiernos como instrumentos para satisfacer sus intereses.
Si eso es así, tiene sentido el sombrío pronóstico de la OIT que adjunto: la tasa de desempleo mundial podría estabilizarse e incluso reducirse, pero el número total de desempleados seguiría aumentando a escala mundial.
Esta otra versión es la convencional, aunque se abstiene de hacer predicciones y solo se refiere a países de la eurozona:


Obvio que algunos gobiernos podrían estar preocupados por su respectiva tasa. Pero si el problema está en otro sitio es como curar un cáncer con analgésicos (por otro lado bienvenidos ya que eliminan algunos síntomas: pero no curan).

jueves, 7 de febrero de 2013

Caso Bárcenas

Abstenerse lectores cuyo mundo no sea de este Reino, es decir, que no sean chapetones, gachupines, gayegos o similares.
Anoche me sentí irritado por el trato que televisiones españoles diferentes (de las más gubernamentales a las menos) daban al personaje en cuestión. Abrir un telediario con el tal señor saliendo de su casa bajo paraguas y rodeado de una nubecilla de periodistas era descorazonador: hay casos más importantes y, en el que nos ocupa, hay asuntos de más calado a dilucidar. En mi vida cotidiana, me han impresionado, en cambio, algunas reacciones de algunos amigos, compañeros o conocidos.
En primer lugar, el efecto halo. Como hay quien da por supuesto que la corrupción en España es espectacular (y probablemente lo sea, pero tampoco está en el Guiness), se da por bueno cualquier cosa que se diga y que "huela" a corrupción sin entrar a analizar las pruebas y bastando que las publique un periódico y que de eso se hagan eco todos los medios. Por el momento, que yo sepa, las supuestas pruebas no prueban nada. Solo refuerzan sospechas previas.
En segundo lugar, me dejó todavía más impresionado quien me dijo eso de "con Franco no pasaban esas cosas". Ante todo, porque sí pasaban. Pero entonces como ahora, se sabían (como fue el caso Matesa) cuando había conflictos internos, no cuando se descubrían desde fuera. Por lo general, estas cosas se saben cuando los implicados se pelean y tienen acceso a medios que lo aireen. Claro que con Franco "no pasaba": los medios estaban amordazados. Pero, sobre todo, me ha impresionado porque el casi explícito corolario era que la culpa de la corrupción la tiene la democracia, luego... Sí, hay una demanda involucionista en la sociedad española (no a los partidos, no al sistema parlamentario). Cuánto esté difundida, no lo sé. Pero la detecto y en gente que se supone "sensata y con estudios". Claro que tienen derecho a pedir "democracia real ya", pero, por favor, democracia, no franquismo.
En tercer lugar, casi me ha irritado tanto como lo de las televisiones el oír cómo el asunto se interpreta como únicamente una pelea interna por el poder dentro del Partido Popular. Que la hay, parece. Pero tal interpretación tiene también un corolario: hay que mirar al PP como si los demás partidos fuesen "angélicos testes", testigos angélicos. No. Es un problema del PP, pero no solo del PP.
Y, como comentaba ayer, sigo sin escuchar (más allá de la retórica del CiU en Cataluña) propuestas viables para prevenir y detectar precozmente la corrupción, propuestas que tengan el apoyo de los partidos que tienen que aprobarlas en el Parlamento. 
No por mucho madrugar amanece más temprano. No por mucho criticar lo que algunos políticos están haciendo con nuestro dinero (porque el dinero es nuestro -son nuestros impuestos-, no es "su" dinero) se va a evitar que lo dejen de hacer. Y por gritar, puede suceder como con el bravucón de Cervantes (y que supongo es lo que va a pasar): fuese y no hubo nada.

miércoles, 6 de febrero de 2013

No me impresiona la corrupción


Pensaba dedicar esta colaboración a otro asunto. Pero la actualidad se impone. Ante ella lo que quiero exponer es por qué no estoy impresionado por la algarabía en torno a la corrupción política.
Recurramos a la moviola. Por si le suena: 1992 empezó con grandes ilusiones (...). Pero terminó angustiado ante la burbuja especulativa que se deshinchaba y que llamaron "crisis". 1993 acabó peor: con la interven­ción de Banesto que nada bueno presagia­ba, los escándalos que unían al CESID con los espionajes de la elite y la impresión generalizada de que Madrid y Barcelona eran una olla a presión a punto de estallar que podían desparramar su contenido de "dossiers" y podredumbre por toda la península. De todas formas, es 1994 el año que pasará a la historia. "Incluso para un país que vive la pica­resca desde los tiempos de Cervantes, ha sido éste un año extraor­dinario para España", decía el Interna­tional Herald Tribune. Y los escándalos se acumulaban: Guerra, Rubio, Roldán, de la Concha, Conde, de la Rosa, los GAL entre los grandes, a los que se añadían los casos Hormae­chea, BOE, Naseiro, Filesa, Burgos, Osakidet­za, Ollero, Broker­val, Casinos, las tragape­rras... y hasta el del alcalde de Córdoba. 1994 fue el año de la corrupción o, mejor, de las acusaciones de corrupción ante las cuales los ciudada­nos se debatían entre la creencia del "todos son iguales" y el maniqueísmo "de analizar la realidad del adversario como algo horrible partiendo del falso apriorismo de nuestra condición de impolutos querubines", como decía Diario 16 en editorial. La opción parecía ser una de dos: o todos los políticos eran corruptos o sólo los del otro bando lo eran.
Los escándalos se fueron sucediendo como olas cuyo ruido tapa el de la precedente. El resultado fue ensordecedor (...) Eran los tiempos del "sindicato del crimen" y de los periodistas indepen­dientes en pro de la libertad de expresión, y el resultado de esta trifulca no podía ser otro sino el de aumentar la confusión del sufrido lector ajeno a tales cenáculos (...).  Para mayor confusión del navegante periférico "ajeno a ese tipo de conocimientos" como es mi caso, el director general de la Cadena SER aseguraba en Radio Nacional que "la corrupción en la sociedad española no es un patrimonio exclusivo de la clase política española; también hay corrupción en el periodismo español". ¿De quién fiarse, entonces? ¿Cómo entender lo que estaba sucediendo si no se sabía bien qué ocurría ni quién mentía, exageraba o manipula­ba? Lo que muchos hicieron fue aceptar como noticias veraces sólo las que encajaban con sus ideas preconcebidas y rechazar las contrarias como "exageraciones de los periodistas", "partidismo" (de los demás, por supuesto), "fiebre de venganza", "enemistad personal", "conspira­ción", "campaña orquesta­da" y todo aquello que continuó en 1995 con insultos, conjuras, acusaciones, crispación, voto de censura, voto de confianza, recusaciones, maquinaciones, pérdida de papeles... Y los jueces, claro, los jueces: entre Garzón y Barbero.
Corrupción había y hay. Consta lo que tal vez sea la punta del iceberg. Y había y hay gente dispuesta a luchar contra la corrup­ción. También consta, pero menos. A mí por lo menos sí que me consta (...).
Bien, desde el “por si le suena” todo lo que sigue es  copia de la introducción de un librito que publiqué en 1995 cuando el grito era “váyase, señor González”, sustituido ahora por el “váyase, señor Rajoy” y el previo “golpe de Estado mediático”. Le he quitado algunas frases que no añaden mucho a lo que ahora preocupa ni alteran el sentido de lo de entonces. El librito concluía con algunas sencillas medidas para evitar la corrupción y, en su caso, detectarla. La copia es para que se vea que no hemos avanzado mucho y por una razón muy sencilla: los partidos, cuando están en la oposición, son muy estrictos con las corruptelas del poder, cosa que olvidan cuando llegan a la poltrona. La solución del problema de lo que se hace con nuestros impuestos contra nuestros intereses  no es que el gobierno dimita  y se convoquen elecciones generales si eso no va precedido por un compromiso generalizado para poner en práctica medidas para evitar la corrupción y, en su caso, descubrirla.
Porque la cuestión no es acusar al otro (“y tú más”), sino evitar el tener que hacerlo en el futuro. Aprovecharlo para sacar tajada electoral está dentro de sus reglas del juego, de su inercia política, pero no tendría que ser seguido por un electorado razonable que no se deja involucrar en peleas político-mediáticas.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante -)

Al revés te lo digo

El gobierno chino comienza a estar preocupado por la creciente desigualdad entre sus súbditos (un Gini de 0,47) y dice estar dispuesto a luchar contra la misma: mayor inversión en educación, salud y formación profesional. Claro: y aumentar el salario mínimo y hacer que las empresas estatales tengan mejores programas sociales. Exactamente lo contrario a lo que se están llamando "políticas de austeridad" en los países (¿ex?) centrales y, en particular, en los que, como los GIPSI parecen estar en vías de subdesarrollo.

martes, 5 de febrero de 2013

Colaborar con la injusticia

Un informe (Globalizando la tortura) de las Open Society Justice Initiative relata las peripecias de la cincuentena de gobiernos (página 106 dedicada a España y los tiempos de Rodríguez Zapatero) que han colaborado con el de los Estados Unidos en las "extraordinary renditions", el traslado ilegal de más de un centenar de sospechosos para ser, en la mayoría de los casos, torturados en lugares apropiados para ello.
Si las "extraordinary renditions" son una barbarie, tenemos como una cuarta parte de los gobiernos del mundo colaborando con ella. Como para estar satisfechos.

domingo, 3 de febrero de 2013

Ya se sabía

En esta especie de sobornos diferidos que son las donaciones a los partidos políticos, desde el principio de la última campaña electoral estadounidense se veía que el sector financiero apoyaba a Romney de forma más clara que a Obama.
Algunos nombramientos propuestos por este último para su nuevo gobierno hacen pensar a algunos analistas que también Obama se rinde ante los encantos del sector financiero. En concreto en el caso de Mary Jo White para dirigir la Security and Exchange Commision y en el de Jack Lew como  posible secretario del Tesoro, ambos con conocido pasado bancario o pro-bancario.
Sobre las donaciones a las campañas, solo repetir que, por lo menos, en los Estados Unidos son bastante más transparentes que en España donde se acaba sabiendo a través de una confusa libreta escrita a mano dizque del tesorero de uno de los partidos -no se ha visto la libreta de los restantes partidos-. Sobre el poder de las finanzas, no hay novedad: solo nuevas anécdotas. Ya está en el "Moderno Midas" de Bertrand Russell de 1932,

sábado, 2 de febrero de 2013

Epidemia

De los recortes sociales, mejor no hablar. Va a haberlos. Es un compromiso con la "troika". Existen, pero el gobernante prefiere afirmar que el país está recuperando la credibilidad y que, aunque con sacrificios, está siendo capaz de caminar sin ayuda, con sus propios pies. ¿Efectos que tendrán esos recortes? Ni se mencionen.
Por supuesto, no se trata de España: se trata de Portugal.
¿Confianza de los consumidores por los suelos? Italia, Italia. (En España repunta en enero)

viernes, 1 de febrero de 2013

Futuros palestinos e israelíes

Esto dicen los encuestados por Gallup a propósito de cómo ven el futuro de los respectivos hijos en los respectivos territorios de Israel, la Franja de Gaza y Cisjordania. No comento sobre nivel y tendencias en los últimos años respecto a que tengas oportunidades para aprender y crecer cada día:
Believe children can learn and grow.gif