miércoles, 30 de enero de 2013

Secesionismos comparados

La semana pasada fue sorpresa el auge de “Yesh Atid” (“hay futuro”, en hebreo) en las elecciones en Israel, No tanto los 12 escaños (10% del total) obtenidos por el 20% de palestinos israelíes con su escasa inclinación a votar. No fueron sorpresa ni el discurso del británico Cameron ni la aprobación, en el parlamento catalán, del texto sobre el derecho de autodeterminación de ese “sujeto de soberanía” que es Cataluña, como, directa o indirectamente, se ha venido afirmando en dicha sede por lo menos desde 1989. No hubo sorpresas. Pero ¿tienen futuro? No es fácil aventurarlo, aunque sí se pueden extraer algunas lecciones de su simple comparación.
De entrada, se trata de dos secesionismos muy diferentes entre sí: unos quieren salir de la Unión Europea, mientras que los otros quieren seguir en la Unión Europea, pero saliendo de “España”. También parece cierto que Cameron retrasó su anunciado discurso dos veces en estos días porque asuntos “más urgentes” llamaban su atención y exigían decisiones. Los asuntos “más urgentes” (Spanair, déficit, deuda, recortes, corrupción, inestabilidad) podían esperar en Cataluña.
En cambio, ambos tienen apoyos en la opinión pública nacionalista (en un caso, nacionalismo estatal, en el otro nacionalismo sub-estatal), pero no tienen garantizada la mayoría en un posible referéndum o en una posible consulta que, además, se anuncian para un futuro lejano (en política, es lejano todo lo que queda después de las siguientes elecciones). Hay, sin duda, una corriente euroescéptica que divide al propio gobierno en su gestión, igual que existe una innegable corriente catalanista e independentista de muchos años que también ha tenido sus problemas en cuanto a los medios y los plazos entre Convergència por un lado y Unió por otro (digan lo que digan, el “paréntesis” no está cerrado).
Son parecidos, también, en el hecho de que son recibidos en sus respectivas referencias (la Unión Europea y el resto de España) con un cierto y cansado “que se vayan”. Se trata de opiniones minoritarias en ambos casos, pero son reales.
Por un lado, hay en la Unión Europea quienes están hartos de soportar a este “caballo de Troya” de los Estados Unidos, país con el que Inglaterra guarda una “special relationship”, a pesar de haber sido potencia colonial. También están hartos de ver que los gobiernos británicos están “a las maduras, pero no a las duras”: quieren todas las ventajas de pertenecer a la Unión, pero ninguna de sus desventajas para el nacionalismo inglés (el escocés y el galés van por su cuenta) y, sobre todo, para la soberanía nacional que la Unión reduce y coarta. El Reino Unido no está en el euro, tiene pues su propia moneda que puede devaluar cuando quiera o pueda, pero la City londinense negocia euros y en euros y gana con su pertenencia a una Unión que quisiera todavía más a su favor y gusto.
El otro elemento de la comparación es algo más complicado. Ante todo, nadie, en el resto de España, ve a los nacionalistas catalanes como “caballo de Troya” de nadie. Ya sería muy “conspiranoide” el llegar a tales extremos. Pero sí hay gente harta de ver que están “a las maduras, pero no a las duras”. Circuló por internet una parodia de la escena de “La vida de Brian”, de los Monty Pithon, en la que los revolucionarios preguntan a la célula “qué han hecho los romanos por nosotros”, en este caso “el Estado Español”, con una larga lista de cosas aportadas por este último. Codicia, lo llaman. Y esta gente que expresa el “que se vayan” dice estar harta de que quieran todas las ventajas, pero ninguna de las desventajas para ese “sujeto de soberanía” que, de hacer caso a los euroescépticos, es papel mojado dentro de la Unión en la que quieren quedarse.
También se asemejan en la reacción de sus respectivos empresariados. Como “el que manda, manda”, en ninguno de los dos casos hay un rechazo frontal a las propuestas de sus gobiernos. Faltaría más: no conviene malquistarse (al grito de “menos estado, más mercado”) con el gobierno que controla la inversión pública y la recaudación igualmente pública (amén de la privada, es decir, la financiación ¿ilegal? de los partidos). Pero las cuentas no les salen y temen perder inversión y mercados, con lo que se ven abocados a planteamientos pacatos sobre la necesidad de negociar... y sacar más tajada. Están en su papel.
Hipótesis verosímil: en ambos casos se trata de “amagar y no dar”. Amenazar para conseguir más. Dos faroles posiblemente.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 29 de enero de 2013

End polio now

Polio vaccine being given to a child in Lahore (23 January 2013)

Cuando se habla del problema de la polio en países en los que todavía es endémica, de una forma u otra aparece el logo de los rotarios, como en este caso de la BBC, y su lema desde años ya que es uno de los programas estrella de Rotary International, junto a la Fundación Bill y Melinda Gates y, por supuesto, la Organización Mundial de la Salud.
En Nigeria y Afganistán el asunto sigue su curso, pero en Pakistán ha encontrado una resistencia armada por parte de los que, por religión (y no son los únicos), creen que vacunarse es una abominación. Resistencia que lleva, como en el caso que cito, a matar al policía que vigila para que la campaña de vacunación siga adelante, ya que los ataques violentos se han producido con anterioridad y llevaron a suspender la campaña.
No es el único caso en el que creencias o normas de origen religioso interfieren con lo que los médicos dicen. También sucede con las transfusiones de sangre y los Testigos de Jehová, aunque aquí, en bastantes casos, los médicos (y los padres creyentes) han logrado formas muy creativas de acomodo entre las creencias científicas (o más o menos científicas) de los médicos y las religiosas (o más o menos religiosas, si no es que son únicamente culturales) de los padres. 
De todas formas, una cosa es negarse a que el hijo reciba la transfusión o sea vacunado y otra es practicar la violencia contra cualquiera que, sea creyente o no, parezca incumplir el precepto. 
Sin llegar a esa violencia directa (y quedándose en violencia cultural) es lo mismo que imponer las propias creencias sobre el matrimonio (del mismo o distinto sexo, divorcio) o sobre la sexualidad (contracepción, homosexualidad) a los no creyentes. 
Pero, claro, el creyente sabe que está en la verdad absoluta y, por tanto, universal. 


lunes, 28 de enero de 2013

Maniqueísmo

Hay multitud de temas en los que se aplica el evangélico "si no estás conmigo, estás contra mí", lo cual pude ser cierto politicamente, pero no lo es desde el punto de vista de su evaluación. No hay libro malo que no contenga algo bueno, que venía a decir Oscar Wilde.
Viene a cuento de la frase de Berlusconi reconociendo que, a pesar de lo malo que hizo Mussolini con los judíos, hizo, sin embargo, cosas positivas (por mi parte, pienso en las "pallude Pontine").
Para desconsuelo de los simplistas que creen que por estar en contra de algo ya no pueden encontrar nada bueno en ello, siempre hay algo de yin en el yang que hace que, aunque uno esté en contra (o a favor) no tenga más remedio, si es honrado intelectualmente hablando, de reconocer el otro lado, por pequeño que sea, tanto si es positivo para aquellos de los que uno es contrario como si es negativo en los que uno defiende.
No es la práctica habitual y, practicarla, lleva a múltiples malentendidos. Incluso la práctica básica, en la investigación para la paz, que es la empatía, el intentar ver el mundo con los ojos del otro para entenderle aunque uno esté en contra, es práctica mal considerada y a mí me ha traído perder algunos amigos que supusieron que si yo intentaba entender la visión que tenían los miembros de ETA, eso ya significaba que estaba a favor de sus prácticas terroristas ("Los que ayudan a los terroristas", La Razón (Madrid), 2 de diciembre de 2001).
Puede que en política se aplique el dicho evangélico... hasta que hay coaliciones y esas las carga el diablo. Pero si lo que se quiere es hacer análisis concretos de situaciones concretas, el maniqueísmo es uno de los vicios que más errores de observación produce.

domingo, 27 de enero de 2013

Un país por encima de toda sospecha

Un artículo levantando algunas cuestiones de fondo sobre el uso de los "drones" teledirigidos en Pakistán y otros lugares. Su conclusión más lacerante es que la primera víctima es la Constitución de los Estados Unidos. Y su argumento, además de levantar acta del posible acto de crimen de guerra o, simplemente, de crimen (ya que no hay declaración de guerra) que son dichas actividades, es diáfano: 
The people being targeted by the drones are not an enemy army of a state on which the US has declared war. They are suspected criminals or terrorists. But they haven’t been put on trial.
Los que deciden atacar determinados objetivos (y, por lo que dicen, volver a atacar si ven que hay quien intenta ayudar a los heridos) lo hacen suponiendo (sí, suponiendo) que se trata de criminales o terroristas. Lo diga la CIA o lo digan los "caballos de Troya" locales, el caso es que no han sido objeto de un juicio justo, con pruebas, derecho a la defensa, presunción de inocencia y demás requisitos de un mínimo de legalidad.
Naciones Unidas va a iniciar una investigación sobre el asunto, pero Israel no parece muy dispuesta a colaborar. Y los anglosajones (Estados Unidos y Reino Unido) tampoco tanto.
Se trata de que, desde el Cielo Todopoderoso, Dios, que todo lo sabe, decide castigar a quienes sabe que son malos y les castiga con toda la cólera divina de que es capaz y desde el Olimpo, a distancia, casi sin ver a los objetivos del ataque. Por lo visto, están en su derecho suponer que yo soy un criminal o un terrorista y enviar un "drone" para que no pueda terminar este post y así termine mi vida. Digan lo que digna, no son divinos. Es decir, no son infaliblemente omniscientes. Para eso están los tribunales: para que se pruebe y se castigue el crimen y así se evite esta ley de la selva del que más puede: no hay prueba, no hay defensa, pero sí hay castigo. ¿Y si los muertos fuesen inocentes? Racismo puro: no importa. Son inferiores. Untermenschen, como dirían los nazis al referirse a los judíos. Humanos, diría yo.

sábado, 26 de enero de 2013

El olivo de Platón

Probablemente es tan olivo bajo el cual enseñaba Platón como el árbol en Irak era el del "bien y del mal", árbol del que osó comer Adán, con lo que empezó todo, según las religiones del Libro.
Pero el caso del tal olivo se ha convertido, a lo que dicen, en paradigmático: ha habido quien, faltando al respeto del filósofo, ha osado sacar leña del dicho árbol y no precisamente árbol caído. Cuando hace frío y no hay modo de encontrar con qué calentarse porque no se tiene dinero para leña, se tala de donde haga falta. Y puedo suponer que el que se supusiese que era el de Platón no ha arredrado al que, muerto de frío, ha encontrado de dónde sacar calefacción. Paradigmático por lo que refleja de una sociedad de necesidades, bien lejos del alegre consumismo de otras épocas. Bueno, consumismo sigue habíendolo, pero con brutales recortes para los que están en el otro extremo del espectro social. Platón, sobre eso, tenía muy poco que decir. Primum vivere, deinde philosophari.

viernes, 25 de enero de 2013

Raza en los censos

En Bolivia, en el censo biométrico que causó que tuviera que suspender una conferencia que habría dado con gusto en La Paz, hubo sus problemas a la hora de preguntar sobre la "raza" del censado: ¿se aceptaba o no se aceptaba la categoría de "mestizo"? ¿Se trataba de "raza" o de "pertenencia a un pueblo originario" -o indígena-?
Una interesante solución en el de los Estados Unidos cuyas preguntas veo que han mejorado. Cuando, muchos años ha, tuve que contestar al cuestionario del censo (por estar, en aquel preciso día, en los Estados Unidos), tuve mis problemas a la hora de contestar a mis "orígenes" (¿blanco?¿hispano?). Este año sí sabría que contestar según reproduce Le Monde:


Los problemas, aquí, también han sido a la hora de contestar, según cuenta Le Monde que cito.
Eso sí: la sutil distinción entre "origen" y "raza" hace que algunas combinaciones sean posibles (latino y negro, por ejemplo), pero parece sobrar una de las dos: en mi opinión, "raza". Y por la misma razón que se discutió en el censo boliviano: como tales, no existen, son una invención de orígenes desagradables; pero, si existiesen, difícilmente las encontraríamos "puras". Y habría problemas para afirmar que los gitanos son una "raza" y, mucho mayores, para decir que los judíos son una "raza", si por raza se entienden características físicas detectables y diferenciadoras (color de la piel, ojos, tipo de pelo, complexión, índice craneal). 
Si en el caso boliviano la ideología del censador aparecía entre los que negaban la existencia de "mestizos", en el caso estadounidense la ideología está en incluir la pregunta sobre la raza. Los orígenes, sin problema: nací donde nací. Pero mi raza...

jueves, 24 de enero de 2013

Impuesto Robin Hood

Acostumbrado al impuesto Hood Robin (quitarle el dinero a los pobres para dárselo a los ricos, que es lo que Warren Buffett acaba afirmando sobre su sistema fiscal -él es quien, proporcionalmente, paga menos de todo su cuartel general-) no pensé que vería un apoyo al impuesto Robin Hood, como se le llama, o, si se prefiere, la "tasa Tobin" (aunque Tobin desautorizó el uso de su nombre). Incluso recuerdo haber negado en público su posibilidad. En Barcelona y hace ya bastantes años.

Foto de Martin Argles, en The Observer

Mi argumento entonces era que si no había acuerdo entre todos los gobiernos para aplicarlo a las transacciones financieras y dichos gobiernos no tenían capacidad para controlarlas, el asunto era una más de las cartas a los Reyes Magos de los alternativos verbales.
Lo siento. Me he equivocado. Pero volverá a pasar. Once gobiernos de la Unión Europea avanzan el acuerdo para aplicarla
¿Me equivoqué? Por sostenella y no enmendalla, no tengo claro que se vaya a poder aplicar ni si la City londinense y Wall Street estadounidense van a estar por la labor, amén de las bolsas asiáticas cada vez más importantes. 
Además, se trata de once gobiernos, no de veintisiete. Ni es un acuerdo de la OSCE o la OCDE ni, mucho menos, la ONU. Además que estos acuerdos, sin una autoridad superior que vigile su cumplimiento y castigue efectivamente a los que se lo saltan, pueden resultar papel mojado.
¿Wishful thinking o cortina de humo? O ambas. Pero, como buen escéptico, no lo creeré hasta que no lo vea. Como el apóstol Tomás, que, como dicen los evangelios, se equivocó al negar, no la tasa Tobin sino la resurrección del Cristo.
(Añadido el 10 de febrero: En el caso de que se aplicase dicho impuesto hay, dicen, trucos legales para que las grandes empresas lo eviten. Item más: no afectaría tanto a los beneficios, ya que se cargaría sobre las espaldas de los consumidores, cuanto a las arcas del Estado. No entiendo: ¿no era sobre las transacciones financieras?)

miércoles, 23 de enero de 2013

Plagia que algo queda


Uno ya casi se había acostumbrado a estudiantes que practican el feo vicio de “copiar y pegar”. Ponen en el buscador, con o sin faltas de ortografía, algunas palabras que tengan que ver con el trabajo a presentar, esperan la respuesta del Oráculo, le dan a la tecla de copiar y limpiamente la pegan a lo que pomposamente llamarán “su” trabajo. Alguna autoridad académica de aquel entonces afirmaba que si no se había puesto explícitamente en la guía docente que tal cosa llevaba al suspenso, no se podía suspender a quien lo practicase, que era como decir que era algo ni bueno ni malo y que solo era malo si se acreditaba de tal.
No era tan difícil reconocer al plagiario. Una alumna, al ver el suspenso y la razón del mismo, me preguntó que cómo lo había descubierto. Fue sencillo demostrárselo: le indiqué una palabra que aparecía en “su” trabajo y le pregunté qué significaba; me dijo que no lo sabía; y yo le dije que yo sabía que ella no lo sabía, ya que se trataba de un giro latinoamericano inexistente en la Península. Y si ellos tienen a google como aliado de sus plagios, yo tenía a google como aliado de mis pesquisas. Y suspendía (llegó al 20%, hasta que cundió el pánico) porque así se amenazaba al infractor en la guía docente y en los términos sugeridos por la autoridad competente en el asunto.
Claro, eran estudiantes de pre-grado, inexpertos, con malos hábitos de aprendizaje, asiduos visitantes al “rincón del vago”, de vagos que eran y suficientemente listillos como para equivocarse al pensar que yo no leía sus trabajos. Venían así ya de algunos institutos en los que se les aconsejaba tal conducta, haciendo de la actividad intelectual un mero acto de copia literal de lo que estaba “colgado” en la red, fuese o no fuese de valor (que ésa es otra: podían llegar a copiar auténticas barbaridades que, sí, estaban en internet, pero no por eso tenían valor).
Después me los he encontrado en cursos de máster y la cosa ha empezado a preocuparme, sobre todo cuando, este mes pasado, he sospechado la “copia y pega”, pero no he podido demostrarlo. No habría sido el primer caso que se me escapaba, y eso que había quedado claro, por escrito y a viva voz (uno aprende, aunque se trataba de otra universidad), que tal desaguisado suponía un suspenso.
Demos ahora un salto en el espacio y en el nivel académico. Un colega, al que aprecio personalmente y respeto intelectualmente, perdió su puesto de trabajo en una prestigiosa universidad ecuatoriana. ¿Su delito? Haber copiado de un libro escrito en otra lengua: había traducido, sin modificar ni citar, un texto académico extranjero. Se descubrió y, como digo, tuvo que buscar refugio laboral en otros andurriales. No justifico su comportamiento, excepcional en su trayectoria profesional. Simplemente, lo constato, como lo constataron las autoridades universitarias que decidieron su cese fulminante. La historia se ha repetido en comedia, no en tragedia. La tesis de un candidato a la vice-presidencia en las próximas elecciones ecuatorianas (ya estamos en campaña), tiene numerosos pasajes “copiados y pegados” de ¡”El rincón del vago”!. Su tribunal y sus evaluadores (supongo) no descubrieron el plagio y ha sido un periódico (obviamente, contrario a su candidatura) el que lo ha detectado, probado y publicado este mismo mes. En el periódico se reproducen páginas de la dicha tesis junto a páginas del popular “rincón” que, por lo visto, también es visitado por ministros. No es el primer plagiario: una ministra de Educación tuvo que dimitir por un motivo semejante.
¿Subdesarrollados? ¿Pícaros? ¿Latinos? De eso nada. Este recorrido termina en un ex-ministro de Frau Merkel, que tuvo que dimitir cuando se descubrió que su tesis doctoral había sido otro plagio.  La ministra ¡de Educación! bajo la Canciller de Hierro también ha sido objeto de tal engorrosa acusación. Y el presidente de Hungría. Y la vice-presidenta del Parlamento Europeo.
Parece una epidemia. Estos casos  más llamativos lo son por tratarse de personas públicas. Pero casos privados los ha habido en las cercanías: tesis traducidas, tesis encargadas a un “negro”, tesis con abundantes pasajes “intertextualizados”, es decir, miserablemente resultado de un “copia y pega”. Nada ha sucedido. Fuese y no hubo nada. 
De todas formas, de los casos conocidos, ninguno tan chusco como aquel plagio en un libro firmado por Eduardo Zaplana que, cuando se descubrió, fue reivindicado por su “negro”,  por el confeso autor del libro, el hoy diputado Martínez Pujalte.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

lunes, 21 de enero de 2013

China: el que paga, manda

Con la China comienza a suceder lo que pasa con los Estados Unidos: una increíble facilidad para pasar por alto sus desaguisados, su maltrato a los derechos humanos, sus tropelías. 
En el caso de la China, se pasa como de puntillas ante el casi centenar de suicidios tibetanos en protesta de la situación del Tíbet. El último, el viernes pasado, en Sichuán.
Con los Estados Unidos, cierto que se cuenta con profusión de detalles los asesinatos multitudinarios cometidos por "locos" (como el último en Albuquerque). Pero su racismo, sus invasiones, su imposición de normas, su deficiente democracia (lo dice Jimmy Carter, nada sospechoso, que también echa su cuarto a espadas por lo que respecta a los derechos humanos) no están en las primeras páginas. Se mira hacia otra parte.
Pero ahora le va tocando a la China: vende mucho, compra bastante y, sobre todo, tiene dinero con el que puede invertir, comprar deuda, hacer "cooperación al desarrollo". Así que hay que perdonarle sus pecadillos en aras de la gobernanza (económica, por supuesto) mundial.
Pues sí: el que paga, manda. Y el que manda, manda. Y el que manda-manda, dicta las reglas y lo que está bien y lo que está mal y de lo que se puede hablar. "De lo que no se puede hablar, mejor callarse" (Wittgenstein). Y no son países: son grupos sociales concretos, cuya situación ha mejorado con la "crisis". No es economía: es poder.

domingo, 20 de enero de 2013

Ama llunk'u

Aconsejo darle un vistazo al post vecino de Raúl Prada. Lo plantea para la situación actual en Bolivia, pero puede extenderse a todo país de tradición autoritaria y no solo de origen latino. Ni siquiera de origen indoeuropeo. El consejo es "no seas sumiso" y yo añadiría "no seas autoritario".
La personalidad autoritaria, tal como la analizaron Adorno y otros allá por los años 50, se consolida en los primeros años de la vida y no es fácil deshacerse de ella por más que uno lo intente y vaya de izquierdista, centrista, feminista, ecologista o indigenista. Si me apuran, hasta de libertario.
Tiene una característica que a mí me fascina y es que el comportamiento de los que tienen tal tipo de personalidad no viene únicamente de su interior sino que cambia drásticamente según la posición que ocupe el individuo en cada momento. En efecto, decían, un autoritario es sumiso cuando esta "debajo" y es exigente cuando está "arriba". Obedece mucho cuando está abajo, manda mucho cuando está arriba.
Prejuicios, rechazos, chivos expiatorios son también dignos de mención, pero es ese elemento cambiante el que me resulta más interesante y en él interviene otro factor, además de la personalidad y la posición del individuo: su historia, su biografía. Es muy frecuente, en efecto, lo que Freud llamó "identificación con el agresor" y después se ha llamado "síndrome de Estocolmo", o sea, la identificación que el de abajo genera con el de arriba de forma que, cuando consigue subir, no sabe hacer otra cosa que imitar al que le reprimió. En la universidad lo he visto: critican al catedrático autoritario hasta que llegan a catedráticos y repiten los comportamientos que criticaron.
Se puede aconsejar "ama llunk'u". Incluso se puede poner en el temario de una (extinta) educación para la ciudadanía. Pero es obvio que, para los que están arriba, no hay nada mejor que tener buenos autoritarios debajo que, de momento, obedecerán con obediencia ciega (perinde ac cadaver) y, cuando suban, mantendrán las sagradas tradiciones de la élite.
(Este es el post 2.001 -toda una odisea- en esta etapa de mi bloguerismo)

sábado, 19 de enero de 2013

Terroristas y simples asesinos

El gráfico "canta". Trata del número de personas muertas por armas de fuego en los Estados Unidos en los años que se indican y los muertos, para los mismos años, en actos de terrorismo. 115.997 en el primer caso y 30 en el segundo. ¿Cuál es el verdadero problema de seguridad?
Gun Murders vs
El artículo prosigue con otros datos sugerentes, a saber: el coste de la "lucha contra el terrorismo" ha costado 5 billones (trillions) de dólares mientras que la Oficina sobre Alcohol, Tabaco y Armas ha tenido un presupuesto total de 12.320 millones de dólares.
En consecuencia, si usted pretende subir a un avión, tendrá todo tipo de cortapisas (llegando a la posibilidad de que le desnuden del todo). Si quiere comprar armas, las dificultades serán mínimas en el caso de que le pongan alguna cortapisa a su deseo de cumplir con la Segunda Enmienda que la da derecho al uso de armas para su defensa.

viernes, 18 de enero de 2013

Hiper-ricos

No sabemos cuántos pobres hay en el mundo. El asunto, a lo que parece, es irrelevante. De los hiper-ricos sabemos algo más. De entrada, que si los anteriores han aumentado en estos años, estos han aumentado igualmente en cantidad y en riqueza. Los datos, tanto en un caso (Banco Mundial y semejantes) como en el otro (esta lista que adjunto, como la de Forbes), son problemáticos, pero se los puede torturar hasta que acaben confesando. 
Por lo que respecta a este uno por ciento del uno por ciento mundial (los hiper-ricos, los mil-millonarios -billionaires en inglés-) resulta interesante ver dónde tienen su residencia (otra cosa es que, cosmopolitas, estén relacionados de forma trans-nacional, viajen más o menos fuera de su país de residencia, "paguen" sus impuestos en paraísos fiscales y envíen a sus hijos a sitios distantes). Esta es la tabla que he hecho con los datos citados y referidos a los diez primeros países en cuanto al número de hiper-ricos que residen en los mismos. Está el número de mil-millonarios, el total que la fortuna de los mismos supone en el país y la proporción entre esa fortuna y el número de mil-millonarios (una especie de media, pero que tendría que ser completada por la desviación típica, cosa que no puedo hacer)


Son, casi todos, países grandes en extensión y población, quitando, tal vez, a Hong Kong, Suiza, Reino Unido y Alemania. Ser grande y habitado no es garantía de nada en este contexto: que se lo digan a Indonesia. Pero hay que tenerlo en cuenta.
Si la tabla la hubiese construido ordenando los países de mayores totales a menores, la cosa tiene su gracia: los tres primeros son los Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido; van después los BRIC -sin Sudáfrica, y con Hong Kong separado de la China-; y, al final Suiza (algo venida a menos o más secretista que nunca, por encima de toda sospecha) y Canadá. Es, probablemente, el dato más sugestivo.
De todos modos, lo que me intriga es cómo quedaría la tabla si la ordenase por medias: Brasil destaca por su alta media de fortunas respecto a su número de mil-millonarios; después, Alemania; y, en la cola, Suiza, los Estados Unidos y la India. 

jueves, 17 de enero de 2013

Otro secesionismo

Un referéndum de secesión estaría en el programa electoral de los Tory británicos. Pero, pensando en asuntos semejantes como el catalán, puede resultar sugestivo darle un vistazo a este artículo del Financial Times que no trata del secesionismo escocés, sino de la posible salida de la Unión Europea que, de ganar el referéndum, efectuaría el Reino Unido.
Ya sé que no es lo mismo: los secesionistas catalanes piensan "seguir en la Unión Europea" y su secesionismo es respecto a "Madrid". Aquí, como digo, se trata del secesionismo respecto a "Bruselas". 
Varios temas en el caso británico. Primero (y eso no está en el artículo citado), que habría gente en el resto de la actual Unión (si es que se mantiene, que ésa es otra) que estarían encantados de que "los ingleses" se fuesen: los ven como caballo de Troya de los Estados Unidos, demasiado egoístas, bien poco "continentales".
Pero sí está el temor de que el mero hecho de plantear el referéndum haga que los inversores internacionales (que son los que mandan, añado), teman poner dinero en las Islas. Las incertidumbres son enemigas de la inversión. Y, con la que está cayendo, montar ese asunto puede ser una sencilla irresponsabilidad.
Y después está que el gobierno de Londres está dividido al respecto. Unos mantienen su euroescepticismo y otros se echan atrás vistas las circunstancias y lo que se obtiene del mercado único fuera del euro. Situación muy beneficiosa para grupos sociales que apoyan a ese sector.
Ahora vendrán los discursos y se verá en qué momento se encuentra el "proceso". Y no es fácil pronosticar su resultado: irresponsables los hay en todas las clases políticas del mundo.
(Añadido el 18: El discurso de Cameron ha sido suspendido ya que los sucesos de Argelia tienen prioridad. Entiendo la distinción entre urgente (Argelia) e importante (UE). Implica, para el primero un sentido de inmediatez, visibilidad e impacto mediático y, para el segundo, el del medio plazo, sin imágenes para la televisión y de impacto mucho más profundo y duradero que el anterior. Obvio que el político se decante por lo primero ya que, así, acalla las voces molestas dentro incluso de su coalición de gobierno).

miércoles, 16 de enero de 2013

Catalunya triomfant


La propuesta de declaración lanzada por CiU y ERC me pilló en Barcelona donde había aprovechado para verme a comer con amigos, profesores en la Autónoma, la Politécnica y la Oberta (nadie de la Central y nadie de mi área).
Algunos sociólogos tenemos la manía de agrupar los comportamientos observados en categorías. Creemos así que se supera el exceso de complejidad sin caer en el simplismo, aunque resulte molesta esta manía de etiquetar. Vayan, pues, los dos tipos encontrados. No una muestra representativa del conjunto catalán. Solo expresan dos formas de abordar la situación. Añado, para que conste en acta, que no fui yo el que sacó el “tema” sino ellos y que las conversaciones se desarrollaron en mi balbuciente catalán.
El primer grupo lo forman los nacionalistas que no eran independentistas y ahora declaran serlo. Algo ha pasado para que se haya producido ese cambio que, por otro lado, ha tenido reflejo en el aumento de votos de ERC. El argumento básico es que España les maltrata y, en los últimos tiempos, más. Menos inversión que en resto del estado, apretando las clavijas en el asunto de la deuda herencia del pasado (pero eso no lo subrayan  porque en el “tripartito” también estaba ERC) y negándose a un “pacto fiscal” que consideran justo. Con la guardia bajada, también repiten lo que en su día ya dijo Tarradellas, a saber, que no puede ser que Murcia (sic) tenga el mismo grado de autonomía que ellos. Ellos, que sí son una nación, deben tener más: Estado. Pero la independencia no va a ser fácil: Madrid no les va a dejar ya que sería catastrófico para España perder la aportación económica que supone Cataluña, sea al PIB sea a las arcas del estado. El argumento de que algo reciben no les hace mella. Son víctimas, y dejarán de serlo cuando lleguen a la independencia que solucionará sus heridas históricas (la referencia  a la allí exitosa novela “Victus” es obligatoria en este contexto).
El otro grupo también es nacionalista y, probablemente, aunque no se declara tal, es independentista... pero no ahora. Sus argumentos son menos “religiosos” (es decir, basados en la fe y aceptando solo los argumentos que les confirman en ella), más matizados y, por qué no decirlo, más racionales. La convocatoria es una irresponsabilidad y, probablemente, tenga elementos de manipulación por parte de la clase política gobernante que así distrae la atención del problema de las “retallades”, los recortes. Eso lo saben también allí en las universidades. Planteada ahora, y en términos de confrontación con “Madrid”, es suicida porque no es viable y solo tiene efectos negativos, amén de la más que evidente falta de transparencia sobre de dónde vendrían los fondos para las pensiones, qué pasaría con el comercio con “España” (menguante, pero todavía de suficiente importancia como para que preocupe a los empresarios que no hacen más que llamadas al entendimiento entre los dos gobiernos) y si habría que ir a una moneda diferente en el caso de que la Unión Europea aplicase sus normas y el gobierno de Madrid vetase la inclusión del nuevo estado en la Unión Europea.
Los, llamémosles, “religiosos” muestran un exceso de emociones y sentimientos, pero que son reales y que explican la “marea” independentista probablemente creciente y acrecentada por una crisis que nadie entiende y para la que se buscan culpables que estos han encontrado: Madrid (o, mejor, España). Así que votarían “sí a la independencia”. Los otros, que plantean con claridad la relación entre medios (la independencia “ahora”) y fines (el bienestar social, el crecimiento económico),  no tengo claro qué harían en el caso de un referéndum aunque votarían sin duda que sí si lo que se les pregunta fuese sobre su derecho de autodeterminación (púdicamente llamado “derecho a decidir”).
Para mí, lo más curioso es que los primeros creen que la negativa española se debe a cálculos económicos mientras que los segundos ven en el dicho rechazo una actitud “religiosa” por parte de los españolistas que creen en la “sagrada unidad de España”. Que no se pueda tocar la Constitución es algo que ambos saben que es falso: ya se ha tocado, y de tapadillo, dos veces. No se puede negar.
Creo que ahí está ahora la mayoría electoral, pero no la totalidad catalana: solo Barcelona, solo universitarios, solo nacionalistas. Obvio que tendría que ampliar el campo y ver qué dice la gente que votó por Ciutadans o por el PP, más “religiosos” los primeros, más calculadores los segundos. ¿El PSC? Liadísimos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Imponderables para el futuro

Vuelve Wallerstein, en su último comentario, sobre la bifurcación en que se encuentra el sistema mundial, hacia un mundo más jerárquico y desigual o hacia un mundo más democrático e igualitario.
En ese contexto, pueden aparecer tres fenómenos cuyos efectos sobre tal bifurcación no están claros. Se trata del cambio climático, de la aparición de nuevas enfermedades epidémicas y el uso efectivo de armas nucleares por parte de grupos no-estatales o por parte de "estados canallas" (rogue states).
El final del artículo es sombrío: las fuerzas hacia la primera de las opciones son mucho más evidentes y pueden observarse como reacción "preventiva" ante los efectos de estos imponderables. Por parte de las fuerzas partidarias de la segunda opción, queda todavía un largo camino hacia una organización que les permita actuar efectivamente sobre la bifurcación. 

martes, 15 de enero de 2013

El Pentágono como NRA

Un interesante post del Tomgram comparando la política llevada a cabo dentro de los Estados Unidos por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, el lobby del armamento) y la política llevada a cabo fuera de los Estados Unidos por el Pentágono. Incluye el "derecho a llevar armas", el interés en venderlas y la despreocupación por el uso que se vaya a hacer de las mismas.

lunes, 14 de enero de 2013

Crisis española y su contexto

Artículo de Johan Galtung, desde Alicante, España, sobre esa crisis, poniéndola en el contexto mundial y planteando sus alternativas desde las más ingenuas a las más problemáticas.

domingo, 13 de enero de 2013

Todos los hombres son iguales...

pero algunos son más iguales que otros, que dirían los cerditos de Rebelión en la granja (La Animal Farm de Orwell). Además, depende de países. Con gran sorpresa por mi parte, éste ee el gráfico del Pew Research Center para la pregunta: de si se está de acuerdo con "Cuando los empleos son escasos, los varones deberían tener más derecho a un trabajo":

 

Pase con que los países de mayoría musulmana tengan myores porcentajes de acuerdo. Pero que España tenga el mayor porcentaje de desacuerdo, vistas las estadísticas, me cuesta creerlo.

sábado, 12 de enero de 2013

Recetas del FMI

No hay novedad, señora baronesa. Los que echaron a volar las campanas ante el reconocimiento que hicieron dos economistas del FMI (sin implicar, por ello, a la institución) de su equivocación al minusvalorar los posibles impactos de las políticas de austeridad recetadas por el Fondo, harán bien leyendo en qué consisten las recetas que acaba de enviar al gobierno portugués. Entre otras, reducción de un 20 por ciento el número de funcionarios, reducción entre un 10 y 15 por ciento de las pensiones y retraso de la edad de jubilación, recortes sociales varios, aumento de las tasas ("propinas" en portugués) universitarias y así.
Por supuesto que Portugal no es España. Pero cuando las barbas de tu vecino veas afeitar... Si siguen así, incluso la estabilidad electoral española estará en entredicho.

viernes, 11 de enero de 2013

Hambre en el mundo

Algo no va bien en este mundo. Es obvio que hay hambre. Cuánta haya, podemos discutirlo a partir de los datos de la FAO sobre "hambre" o "subnutrición" o "sunutrición crónica", que, al fin y al cabo, son estimaciones, no recuentos. ¿Quinientos millones de personas? Sería la estimación más baja que incluiría los millones que también se encuentran en tales condiciones en los países enriquecidos. La FAO dice, en un arranque de optimismo interesado, que los objetivos de desarrollo del milenio, en lo que hacen al hambre, podrían ser alcanzados. Incluso en la forma facilona en que se formularon, lo dudo mucho.
Pero lo que ciertamente no va bien es que de los cuatro mil millones (billion) de toneladas de alimentos que se producen anualmente, entre un 30 y un 50 por ciento termina en la basura y, con más razón, el porcentaje más alto se lo llevan los Estados Unidos y Europa, amén de ese 30 por ciento de vegetales que, en lugares como el Reino Unido, se quedan en la mata a causa de su apariencia poco comercial.
Desde los tiempos de McNamara en el Banco Mundial, entre las causas del hambre ha estado la sobrepoblación, pero raramente la falta de producción. Porque el problema no es de producción sino de distribución: todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

jueves, 10 de enero de 2013

Pacífico guerrero

No es extraño que las ventas de armas estadounidenses a Asia hayan subido de manera espectacular.
Si para mitades de los años 20 la producción de petróleo estadounidense podría superar ya a la de la hoy primera potencia exportadora, Arabia Saudita, el interés de las élites estadounidenses por lo que suceda en el Medio Oriente se va a reducir a lo que el lobby judío (AIPAC a la cabeza) les sugiera. Pero el interés prioritario ya está en otro sitio: Asia.
¿Para qué las armas? Se me ocurren varias razones:
La primera es a corto plazo: balanza comercial estadounidense. Si la China, Corea del Sur, la India, incluso el Japón tienen dinero para comprar armas, bueno será que colaboren con la frágil economía estadounidense comprándoles sus bienes más preciados: las armas.
La segunda va un poco más allá: hay conflictos importantes en la zona que, ayudados o no, pueden debilitar a los competidores actuales. Que peleen entre sí es una buena idea. Al fin y al cabo, las aguas del sur y el este de la China son las más disputadas del mundo (véase el mapa: muy interesante).
La tercera, a algo más de plazo y ya en el terreno del malpensado, es la siguiente: vale la pena vender armas al posible enemigo en el campo de batalla (me parece que el gobierno español lo hace con Marruecos, pensando en la reivindicación de Ceuta y Melilla). Conocer las armas del enemigo porque han sido fabricadas por uno mismo da una ventajas del vendedor sobre el comprador. 
En todo caso, Atlántico out, Pacífico in.

miércoles, 9 de enero de 2013

Bancos Centrales independientes

En la última página del Wall Street Journal de hoy (no tengo el enlace, solo el papel) viene un artículo ("Not-So-Independent Banks") en el que se cita una intervención del nobel Stigliz (viendo la calaña de los galardonados -y no digamos en el de la paz-, el que sea nobel es irrelevante) a favor de una menor independencia de los bancos centrales. Su argumento: los países que no tienen bancos independientes (la India, la China, el Brasil) han funcionado mejor que los que sí lo tienen. Contraejemplos: España y cómo los altos cargos nombrados miraron hacia oto lado cuando sus funcionarios les avisaron de las tropelías que se estaban cometiendo en el sector financiero en general y en las cajas de ahorro en particular. Igual es que no eran tan independentes. Pero me pregunto qué tanto de independiente tenía el banco central en Libia antes de la invasión, Irak antes de la invasión o Líbano.
No es eso, no es eso. De entrada, argumentar con ejemplos en temas en los que se dispone de excelentes contraejemplos, no es la mejor estrategia metodológica aunque funcione en lo político. Pero es que el estatuto jurídico formal de una entidad no es lo más importante. Lo determinante es a qué intereses defiende el Banco, sea independiente, dependiente o mediopensionista.
Hay qué saber a qué intereses están dedicados sus "técnicos" que nunca jamás pueden estar "au dessus de la mêlée"". Verlo únicamente en clave política (dependen formalmente del gobierno, dependen informalmente del gobierno que les nombra, pertenecen a tal o cual partido, dependen de tal o cual partido por las razones que sean) tampoco es lo determinante (por más que sea importante). Lo que es determinante es si defiende los intereses de la cosmocracia financiera supra-nacional (y eso se puede hacer con independencia o con dependencia) o defienden los intereses de la economía del país (en cuyo caso habrá que definir si es crecimiento, distribución, reparto, sostenibiliad) o defienden los intereses de los altos financieros del país o defienden la estabilidad a muy corto plazo del gobierno de turno.
Las etiquetas formales-legales han de ser tenidas en cuenta. Pero no tomarlas como fetiches. Por debajo corre el río y es ahí donde hay que mirar.

martes, 8 de enero de 2013

Disonancias

Por cuestiones biográficas, he caído a cenar, en esta Barcelona de mis pecados, en un restaurante en el que yo era el único indígena (si es que los nacionalistas catalanes me dan tal título que, ciertamente, me dan los pancatalistas). Estadounidenses delante, parejita de británicos a mi derecha, italianos detrás (que, por cierto, han usado la palabra que todo italiano, tarde o temprano, utiliza. "furbo"). Es obvio que, si de indigenismo se tratara, tendría que haber ido al restaurante contiguo: al salir del mío, he visto que todos tenían pinta de indígenas como yo.
Venía de cuatro horas de clase sobre el "maldesarrollo" mundial: pobreza, desigualdad (hay más hiper-ricos y son más ricos), violencias varias, pero que afectan más a los países hasta ahora centrales y, en particular, a la periferia de la eurozona (no es, repito, una crisis mundial: eso es etnocentrismo). Y lo que me he encontrado ha sido un público feliz, contento, riendo, comiendo y bebiendo (y, en el caso de la parejita a mi derecha, prometiéndoselas muy halagüeñas en lo que quedaba de noche). No encajaban con mi clase.
Claro: clases medias tirando a altas y en vacaciones. O sea, felices de la vida. Nada que ver con desahucios, suicidios, hambre, inseguridad, miedo, pesimismo, angustia, que es lo que, como una epidemia, está atacando a los indígenas a los que, para entretenerlos, se les da no el "panem", pero sí el "circenses" del "derecho a decidir", el nacionalismo ("todos estamos en el mismo barco", lo cual es empíricamente falso: el Titanic puede ser el mismo, pero "los de arriba" se salvarán con muchas más probabilidades), el enemigo exterior y, también, el enemigo interior (los "otros", sean políticos o de nacimiento -los inmigrantes-).
He salido recorriendo mi habitual camino del George Orwell de Homenaje a Cataluña, Rambla abajo, con todos los recuerdos (históricos incluso) que tal trayecto me trae.

Cáncer, crisis y violencias

Este artículo de Le Monde me ha pillado desprevenido. Conforme a mi costumbre, estaba preparando charlas y cursos diferentes aunque al mismo tiempo, uno sobre cuestiones relacionadas con la violencia (en particular, la violencia estructural) y otra sobre las propuestas que se han avanzado sobre la llamada "crisis".
Como en ambas quería utilizar la metáfora de la salud en general y del cáncer en particular, el artículo me ha hecho pensar.
La metáfora de la salud para hablar de la paz la ha usado Johan Galtung numerosas veces, y yo con él. El problema es que no tenemos, a lo que parece, una buena definición de salud, que acaba siendo "ausencia de enfermedad". Pero es que la enfermedad se acaba definiendo como "ausencia de salud", con lo que el problema no se resuelve. Si, en cambio, enfermedad se define como "aquello que tratan los médicos", hay multitud de casos en los que es difícil decir, a tenor del artículo (escrito por un médico), que están tratando una enfermedad. A lo más, están tratando una "anomalía" (por ejemplo, con la apnea del sueño o la colesterolemia) que podría causar una enfermedad o, peor, están tratando un asunto (cáncer de colon o de mama) que, de no ser tratado, se convertiría en una enfermedad en quince o veinte años. Con paz, conflictos, violencias, tenemos problemas parecidos, y ciertas medidas "preventivas" (como la cultura de paz) detraen esfuerzos de lo que podría ser objeto de atención más inmediato y urgente.
La metáfora del cáncer para hablar de la crisis también tiene sus dificultades si se lee el artículo citado. Cierto que hay síntomas, diagnósticos, antecedentes, causas, tratamiento (que no necesariamente es sobre las causas)  y condiciones ambientales adversas. La presencia de un tumor se diagnostica de diversas formas y el médico preguntará sobre los antecedentes familiares más que sobre las posibles causas (que, por lo general, al ser sumamente complejas, desconoce), para pasar al tratamiento quirúrgico o de las diversas terapias que funcionarán mejor o peor según sean las condiciones ambientales del paciente. 
Los síntomas de la crisis son evidentes (aunque algunos más que otros): decrecimiento, desempleo,  pobreza, desigualdad, bienestar social en general (en particular, sanidad, educación y vivienda), inestabilidad política, descontento etc. Los distintos "médicos" hablarán mas de unos que de otros y habrá quien se queda en la prima de riesgo y cuestiones bursátiles.
Diagnósticos los hay, en paralelo, para todos los gustos. Hasta hay "inasequibles al desaliento" que siguen diciendo, fieles al "menos Estado, más mercado", que ha sido la excesiva presencia de los gobiernos la que ha evitado que el sistema lograse, gracias a la "mano invisible", el equilibrio que se supone es su estado "natural" aunque nunca se haya logrado. Pero parece que lo más sensato es decir que es una epidemia que empezó en los Estados Unidos, se expandió a los países más conectados financieramente con los bancos estadounidenses, que se agravó en países, como España, con su propia burbuja inmobiliaria y que mutó (pase en muchos virus) en crisis de la deuda y en crisis de la eurozona. Pero las causas no sirven de mucho a la hora de recetar un tratamiento para, por lo menos, aliviar los síntomas si no se puede curar al sistema. Y ahí sí que hay de todo. Probablemente, los que pueden intervenir tienen demasiado ideología y los que no pueden intervenir (y solo proclamar que "otra medicina es posible") también. Las condiciones ambientales (energéticas, medioambientales, alimentarias) no son las más propicias, así que esta enfermedad podría hacer crisis y llevarse por delante al sistema o podría éste, una vez más, adaptarse creativamente (evolutivamente). La metáfora sirve aquí más que en el caso de la paz. Porque, además, en este caso tenemos antecedentes de crisis parecidas en las que se ha dicho que "esta vez es diferente". Y tal vez ahora lo sea, con lo que las recetas aplicadas en otros momentos igual no sirven. No se sabe. "Mo ha da passà 'a nuttata", como se dice en Napoli milionaria  a propósito de la crisis que podría hacer la enfermedad de Rituccia.

lunes, 7 de enero de 2013

Reunión de rabadanes

SDRM es el acrónimo en inglés para un "mecanismo para la re-estructuración de la deuda soberana". El Financial Times cuenta sus avatares y los intentos de resucitarlo.
De entrada, es de subrayar que ya fue propuesto en 2002 por el Fondo Monetario Internacional, pero que, al tener la oposición del gobierno de los Estados Unidos, quedó en agua de borrajas.
Después, que los intentos de resucitarlo para abordar la posible bancarrota de un gobierno (es decir, de un estado), tiene que ver con las disputas legales en que se ha visto inmerso el gobierno argentino a propósito de los "hedge funds" (o "fondos buitre"), pero también con la crisis de la eurozona, ya claramente diferenciada de la llamada "crisis mundial" (que nunca fue mundial, dicho sea de paso),  y que sigue habiendo quien la ve como parte de la "guerra" entre el dólar y el euro, ya claramente ganada, en mi opinión, por el primero, que se apresta a seguir su lucha ahora contra "Oriente" o contra los "BRICS", a pesar de las previsiones de alianzas USA-China para repartirse el mundo como si se tratase de una nueva Yalta USA-URSS.
Pero, sobre todo, es interesante el asunto porque muestra, una vez más, que "los de arriba", la llamada "cosmocracia", no es un grupo homogéneo, sino que, en su interior, se dan contradicciones importantes al haber intereses contrapuestos.
Pero también hay que levantar acta del dicho "reunión de rabadanes, oveja muerta". Los "paganos" serán "los de abajo", se decida lo que se decida en las altura. De eso no habla el Financial Times.

sábado, 5 de enero de 2013

Descolonizar

En ambientes latinoamericanos y, en particular, andinos, hay una corriente que clama por la descolonización. Tiene sus críticos, sobre todo en Bolivia, porque una cosa es proclamar el proyecto y otra cosa es intentar darle forma en la práctica política, desde la Constitución a la última decisión gubernamental, más allá de la retórica y de la creación de organismos "ad hoc".
La mejor crítica que he leído viene de una divertida novela (que aconsejo) de Carlos García-Tornel (Muertos por encima de toda sospecha). Entre la ironía y el sarcasmo, en el país imaginario en el que se desarrollan los hechos hay un proyecto de descolonización y del consiguiente regreso a las fuentes, de forma que quedarán prohibidos los ataúdes y serán sustituidos por vasijas de barro o bolsas de fibras vegetales, al uso de los pueblos originarios. Este proyecto, en la novela, no se lleva a término, dadas sus múltiples dificultades y el enorme rechazo que suscita. Dejando las bromas, García-Tornel hace un buen uso del argumento "ad hominem", pero en su variante extrema: la de "reductio ad absurdum" (los latinajos son la especialidad del protagonista de la novela). Es decir, llevado a sus últimas consecuencias, la rueda ha sido impuesta por los conquistadores, esta lengua también y, con ella numerosos elementos culturales que, de ser llevado a rajatabla el proyecto, deberían desaparecer en la tal descolonización, como el caballo, la pólvora, aunque nada se dice de la electricidad y las computadoras.
Un paréntesis: lo que en España se llama "conejo", en el quechua boliviano, que es el que estudié, se llama "castilla qowi" (conejo de Castilla), reservando "qowi" (conejo) a lo que en España se llama "conejillo de Indias". En otras palabras: intercambio. Pero que podría ser visto, para los descolonizadores absurdos, como algo a suprimir, tal vez en ambos casos, quedándose, cada cual, con lo propio originario.
En la novela hay alguna referencia a lo que sucedería si en España se diese un planteamiento descolonizador: habría que rechazar todo lo romano y volver a lenguas, costumbres, proyectos civilizatorios, cosmovisiones, estructuras sociales previas a la conquista y posterior colonización romana. Si ahí suena a absurdo, el autor supone que tan absurdo será para los descolonizadores de su país imaginario que, encima, lo que pretenden es quitar los efectos culturales de la conquista española... pero no, añado, los efectos culturales de la conquista inca, que también impuso lengua, religión, costumbres y proyecto civilizatorio por lo menos en lo que ahora es Bolivia y el Ecuador, amén de partes de Colombia y Argentina.
Parece razonable plantear la liberación frente a cualquier opresión cultural. "Hable usted la lengua del imperio" en la Cataluña bajo Franco tiene problemas parecidos (no idénticos) a la política de inmersión de los posteriores gobiernos democráticos catalanes... desde el punto de vista de "el de abajo". Pero también tiene sentido (en la novela no hay referencias al caso) que haya catalanes que quieran "descolonizar" su nación sin estado y hacerlo mediante la construcción de un estado propio (no un estado plurinacional como se proclama en Bolivia y se afirma en el Ecuador)
La coyuntura es propicia para tales intentos. En un mensaje de los ex-presidentes de la ALAS, se hacía el siguiente diagnóstico:
Ante el declive de la hegemonía estadounidense, la crisis financiera que debilita a la Unión Europea y el surgimiento de rivalidades inter-hegemónicas, hay una nueva geopolítica asiática, que atraviesa y divide nuestra región [América Latina]; sin embargo, avanzan prácticas socio-espaciales autónomas a la escala latinoamericana (...) Un imaginario social abierto a su diversidad desde la interculturalidad y la profundización de sus esperanzas emancipadoras.
Puede ser. Pero como diría el protagonista de la novela con cuya lectura tanto he disfrutado, "nequid nimis", nada en demasía. De todas formas, la "rugosa realidad" se encarga de rebajar la viabilidad de algunas de estas pretensiones, que quedan como retórica e instrumento de manipulación política.
Por suerte, todavía nos queda la libertad de elegir quién nos va a engañar.
Y lo mismo se puede decir de la propuesta de descolonización política (ya no tanto "cultural", como la andina) propuesta por la presidenta argentina a propósito de las Malvinas-Falklands. Pero ahí el asunto es diferente: se reivindica, por un lado, por motivos de proximidad geográfica (Inglaterra queda muy lejos), pero se responde, por el otro, que la voluntad de sus habitantes es seguir siendo ingleses. Como sucede con Giblartar y no sucede con el Sáhara: no he visto datos, pero puedo imaginar que la mayoría de saharauis quieren la independencia, y no estar sometidos a Marruecos o vivir en campos de refugiados fuera de lo que fue Sáhara... ¡español!

viernes, 4 de enero de 2013

Los de arriba no son iguales

La lista de mil-millonarios (billionaires) que publica Bloomberg a dos de enero muestra la relativa heterogeneidad de "los de arriba" si por los tales entendemos los que mayores fortunas controlan y que oscilan entre 76.000 millones de dólares -el que más- y 18.000 millones -el que menos, el pobre-.
De entrada, las nacionalidades: un mexicano, un estadounidense, un español, otro estadounidense y un sueco la encabezan. Pero después hay países centrales o ex-centrales (Alemania, Francia, Italia, Canadá) y países emergentes (los BRIC, sin la S). En total, 40 personas que suman una cantidad semejante el PIB de Francia. Hay, pues, dinero y el poder que da el dinero.
Pero no la omnipotencia cuando se meten en política. Yendo a los estadounidenses, los hay que han apoyado a Obama en esta última campaña (Gates, Soros) y quienes han dado fortunas para que ganase su adversario (los Koch, puestos 6 y 7, y Adelson, el de los casinos, puesto 21). 
Es una costumbre hacer política: todavía colea el asunto de la relación entre Bettencourt (puesto 13) y Sarkozy, aunque este último todavía está bajo sospecha de haber recibido fondos de Gadafi para su campaña, que no debieron ser vinculantes dada la prontitud con que visitó, junto a Cameron, a la oposición libia.
Me cuesta creer que estamos ante una clase bien estructurada, compacta y homogénea. Queda bien para los manuales, aunque es obvio que comparten un claro interés: el de seguir siendo mil-millonarios, aunque difieran en los medios. Warren Buffett (puesto 4) sigue haciendo campaña para que aumenten los impuestos a los ricos como él mientras otros, como el dueño de Ikea, busca residencia en lugares más benévolos desde un punto de vista fiscal (lo de Depardieu, pero en grande).
Esa es otra: unos prefieren obtener recortes fiscales a través de fundaciones benéficas (Gates) o activistas (la Open Society de Soros), otros mediante su fijación poco nacionalista de su domicilio fiscal y otros mediante artificios contables, "visitas" a paraísos fiscales o mediante el uso de sus políticos (en propiedad o alquilados) para que les protejan del afán recaudatorio con que los gobiernos atacan a las clases medias. (Lo de los paraísos fiscales es algo a lo que también recurren los políticos corruptos. Si quiere, le nombro algunos).
¿Clase dominante?¿Clase dirigente? Las abstracciones son útiles mientras no se cosifiquen.
En todo caso, si esto es el 0,1 por ciento (menos que el mínimo 1% al que se refieren los de Occupy Wall Street) y está tan disperso, mucho más disperso está el 99 % que, encima, no sabe cuáles son sus intereses y creen que lo mejor es encandilarse con estas listas tan mediáticas que, encima, se pueden presentar, como escuché en la televisión española, como un "triunfo más". Algo así como si la presencia de dos españoles en la lista fuese como un nuevo triunfo de "la roja": "hemos ganado". Lo que no se dice es quiénes son ese "nosotros". El país, no. Los ciudadanos, tampoco. Sus asalariados, lo dudo. ¿"Hemos"? Como en el fútbol.
Y una apostilla interesante, por más que se aparte de la "mainstream": el empleo no lo crean estos hiper-ricos sino las clases medias y bajas que consumen. Si se reduce la capacidad de compra de éstos, el empleo se reduce. La oferta no crea su demanda si los demandantes no tienen con qué comprar. Mucho menos si la oferta viene de fábricas previamente externalizadas. Pero ésa es otra historia.

jueves, 3 de enero de 2013

Otra tesis plagiada

Escribí, hace poco, contando de las posibles tesis doctorales plagiadas por parte de altos cargos del gobierno Merkel. Ahora el toca el turno al ex-ministro y actual candidato a la vicepresidencia ecuatoriana. Copiar de "El rincón del vago" es lo último que se le debería ocurrir a un estudiante "legal".
Como se ve, pasa en las mejores familias. Y me temo que estos casos han obtenido luz pública por el carácter público de sus presuntos plagiarios. Junto a ellos, ¿cuántos amantes del "copiar y pegar" habrán obtenido pomposos títulos académicos? He evaluado muchas tesis en mi vida y, la verdad, nunca se me ocurrió ponerme a ver si había plagio o no. Si se me ha ocurrido con estudiantes de pre-grado y (sí, lo siento, algunos de post-grado [y los peores, los que me que quedado con la sospecha y no he podido probar]). Pero veo que la epidemia alcanza hasta los doctorados. 
Edgar Morin escribía ayer en Le Monde (un amigo me pasó el texto, pero provenía de la edición de abonados y, por tanto, no puedo reproducirla aquí) quejándose de la falta de visión de conjunto que aqueja a los estudiantes. Si, encima, se dedican al "copiar y pegar", apañados estamos. La línea entre Alemania y el Ecuador pasa por España.

miércoles, 2 de enero de 2013

Clinton: dos versiones

Hay que volver, una y otra vez, a Pirandello y su "así es si así os parece", una brillante obra teatral en la que cada parte cuenta su versión y, al final, nadie sabe nada de nada. Me pasa ahora con el "coágulo" de Hillary Clinton más allá de la versión oficial de la caída, la infección y la operación.
Tenemos una versión curiosa: fue un accidente de avión cuando iba en una misión secreta a Irán. En el accidente habría muerto un "seal". 
Y esta es la típica y viene en el Washington Post: se trataría de un truco para evitar informar al Congreso sobre el asunto de Benghazi, del que se hizo responsable nada más producirse y que fue utilizado en la campaña electoral contra Obama. Recuérdese: aquellas muertes de diplomáticos que no parece fuesen parte de las manifestaciones de aquellos días en Libia sino que estaban planificadas con mucha anticipación y como acto de venganza contra hechos anteriores perpetrados por estadounidenses.
Si usted tiene propensión a las teorías conspiratorias, vaya a la primera. Si prefiere denigrar como sea a los políticos por su cinismo, vaya a la segunda.
¿Qué es la verdad?, como dicen los evangelios que dijo Pilatos cuando Jesús de Nazaret dijo que Él era la Verdad.

El año de la serpiente

Ya sé que no será Año de la Serpiente hasta febrero, cuando comienza el año chino, como el persa comienza en marzo, el judío en septiembre y el musulmán en noviembre. Puestos a elegir, preferiría el Año Nuevo Aymara, una invención reciente del neoindigenismo andino, que la hace coincidir con el solsticio de invierno (el viejo Inti Raymi, fiesta del sol), es decir, en junio, que para algo están en el hemisferio sur. Pero lo dejo en el chino porque es la única alternativa viable para decir “2013” que, encima, termina con un número feo. Al mismo tiempo, me sirve para recordar que el centro de una esfera nunca está en su superficie, lo que es decir que el centro del mundo no está físicamente en “Occidente” y, socialmente, está empezando a no estarlo.
Llevamos meses sufriendo predicciones económicas sobre este dichoso año. Lo más interesante es que no coinciden. Y lo más sospechoso es que parecen ser lanzadas para legitimar decisiones políticas tomadas previamente y amenazar a los díscolos con que, si no obedecen, las previsiones serán todavía peores. Así que voy a prescindir de las profecías que unos y otros (políticos, asociaciones de autonombrados expertos y grupos económicos) han ido lanzando para este sinuoso año. Me centraré en las que tienen que ver con la economía mundial, donde, como sucede con la diferencia entre un mapamundi y un catastro, los errores se notan menos.
Una advertencia previa: la economía (“economics”) es una ciencia social que trata de la economía (“economy”) y, como todas ellas, aunque con un diferente grado de peligrosidad social y riesgo de ser dañina para la salud, tiene más de social que de ciencia. Nadie se horrorice: se hace lo que se puede y de la mejor manera posible, pero no se puede pontificar.
Pues bien. Vengo recogiendo, desde hace algún año, los informes del Fondo Monetario Internacional “World Economic Outlook”. En el de noviembre pasado daba la cifra de 3,6 como la del previsible crecimiento de la economía mundial en este año 2013. Se es muy libre de creerlo, venerarlo o despreciarlo según encaje con los supuestos ideológicos de que se parte, aunque es de suponer que si ellos no tienen buenos datos, no voy a ser yo el que los tenga. Pero sí tengo los suyos propios.
Así, por ejemplo, para el año pasado, suponían, en noviembre de 2012,  que habría acabado con un crecimiento del 3,3. Lo malo es que no coincidía con sus propias predicciones: en septiembre de 2011 daban como cifra la del 4 y en junio habían dado la del 4,5. Y los mismos desfases se encontraban entre lo constatado en noviembre de 2012 sobre el crecimiento mundial de 2011 (que habría sido del 3,8) y lo que se había profetizado en septiembre de 2011 (4) o en junio del mismo año (4,3).
Se podrá decir que predecir, en tiempos revueltos, es muy arriesgado. Cierto. Pueden suceder numerosos hechos inesperados (o de impacto impredecible) que hagan cambiar la hipótesis inicial: una guerra importante, una catástrofe que afecte economías centrales, un descubrimiento científico, nuevos yacimientos... De acuerdo. Pero veamos, entonces, lo que más me fascina en esta mi colección de “World Economic Outlook” y es las constataciones, no las predicciones.
Se trata de lo “observado” en 2010 que no hay modo de saber cuánto fue. En noviembre de 2012 se dice que la economía mundial creció un 5,5; en septiembre de 2011, que un 5,1; en abril del mismo año, que un 5 (y en abril de 2010 se había previsto un crecimiento del 4,2, mucho más acertado que el 1,9 que se había previsto, siempre para 2010, en abril de 2009).
Mucho lío con los números, pero con una conclusión muy sencilla: los que más tendrían que saber sobre el asunto se equivocan o mienten. Las dos cosas son posibles: claro que pueden equivocarse ya que esa realidad es muy complicada y si del FMI sale lo que al FMI entra, hay razones para pensar que los gobiernos mienten intentando engañar a los “mercados”. Pero también puede mentir directamente el FMI que, al fin y al cabo, también tiene su agenda, sabe a quién tiene que defender y qué políticas aconsejar.
“No sabemos lo que pasa y eso es lo que nos pasa”, que decía Ortega. Si entonces podía tener razón, con mucho mayor motivo ahora. Realista, pesimista o positivo, el caso es que no sabemos a dónde vamos, pero vamos a toda velocidad.
Feliz Año de la Serpiente
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 5 de enero de 2013: Economistas del FMI reconocen, cándidamente y en documento del FMI que "no representa al FMI", que sus predicciones sobre el impacto que podía tener lo que púdicamente llaman "consolidación fiscal" estaban equivocadas y que el impacto contra el crecimiento ha sido mayor del que suponían. Puedo suponer que la ideología les pudo. Por cierto, siguen hablando de "expectativas racionales" como si no hubiese llovido nada)

martes, 1 de enero de 2013

Más futuros contrapuestos

Ambos son pesimistas, pero las diferencias cuentan. Si en el otro post he contrapuesto ámbitos (local-mundial), ahora se trata de de enfoques sobre lo mundial pero contraponiendo los tiempos (corto plazo-medio plazo)
El primero es de Ignacio Ramonet desde Le Monde diplomatique en español. Piensa en lo inmediato, en 2013, y se basa, como dice, en la geopolítica, recorriendo las distintas regiones del mundo y viendo los nubarrones que hay en cada una de sus zonas. Oriente Medio como centro de complicaciones, Unión Europea bajo Alemania y así sucesivamente.
El segundo es de Immanuel Wallerstein en su Comentario 344 del 1º de enero (todavía no está en su página ni en la del Fernand Braudel Center donde estará bajo "Commentaries"; también se puede esperar a que lo traduzcan al castellano en el mexicano La Jornada -avisaré en cuanto se publique-). No habla de regiones sino del conjunto del sistema mundial y rechaza la posibilidad de hacer predicciones sobre el corto plazo: demasiadas incertidumbres, demasiado posibles sucesos inesperados y determinantes de cambios catastróficos, demasiados actores en crisis. Parte de su teoría sobre los sistemas-mundo y, en particular, "deduce" a partir de las características del sistema-mundo capitalista, ahora en crisis (el sistema) y ante el cual se abre la bifurcación (alternativa) que podrían buscar las clases dominantes (un sistema basado en la fuerza y el engaño). Frente a ésta, presenta la alternativa de una sociedad democrática que  dependería de nano-decisiones tomadas en nano-tiempos por nano-actores acumulándose y generando un cambio sistémico en la dirección opuesta.
De alguna manera, hay un cierto paralelismo con los dos autores del post anterior: local - global. Pero es obvio que nos encontramos ante perspectivas muy diferentes a aquellas, aunque la segunda de ellas sí guarde similitudes con la segunda de ahora.
Entretenido, como se ve.
(Añadido el 13 de enero de 2013: ya se ha publicado el comentario de Wallerstein en castellano en La Jornada )

La que se nos viene

Ahí van dos textos situados en extremos metodológicos y de contenido sobre la crisis y sus perspectivas inmediatas. No son un tuit (ahí nunca puede haber conocimiento y reflexión), pero están en castellano.
El primero tiene una perspectiva local (en concreto, España), a corto plazo, es decir, ahistórico, aporta abundante material empírico-cuantitativo propio o ajeno, con ribetes tecnocráticos (la respuesta está en los técnicos, incluida la propia) y procurando y evitando lo que tenga que ver con la ideología (sea de los técnicos, sea de algunos cargos como alcaldes de pequeñas localidades o rectores de universidad, pero el autor se declara "conservador"). El problema, al final, es de gestión y de las condiciones para llevarla a cabo en la actual crisis. Al final, intenta ser optimista.
El otro se refiere al sistema mundial en su conjunto, su perspectiva histórica es algo más amplia, sin documentación alguna, no acaba de dar respuestas y plantea abiertamente la cuestión de la ideología (que puede incluir a la perspectiva del anterior que podría criticar a éste por su falta de propuestas prácticas, concretas y al alcance de los que toman decisiones o podrían tomarlas). El problema, al final, es sistémico y parece acabar diciendo "lasciate ogni speranza voi ch'entrate", es decir, que muestra un pesimismo casi fatalista.
Personalmente, me siento cómodo con ambas perspectivas y no creo que la cuestión sea decir quién tiene razón, aunque se puedan discutir los detalles de ambos textos (por cierto, el primero, de un expatriado que recuerda que publica con otro expatriado, y, el segundo, de un insular).
Guste o no guste, toda política es local ("All politics is local", que dicen que decía Tip O'Neil) y aunque queda muy bien en un Foro Social decir que hay que "pensar globalmente y actuar globalmente", el caso es que "los X del mundo no están unidos" (y X se puede sustituir por parias, proletarios, mujeres, "los de abajo", el 99%, el Tercer Mundo, indígenas o lo que se quiera) y por eso están perdiendo a esa misma escala global. El margen de acción real (no necesariamente el deseable) es el local. A lo más, "pensar globalmente, actuar localmente". Porque no es una crisis "mundial".
Pero quedarse en lo local es como prescindir de la dirección de la ola en el momento de hacer surf: la ola (el sistema mundial) es importante, aunque después el surfista se las tenga que arreglar con sus condiciones locales. Efectivamente, no son las mismas en el Ecuador que en España. Y no hay la misma "crisis" en los Estados Unidos, en la Unión Europea, en los BRICS, en los países "en vías de desarrollo"  y en los "países menos adelantados" (por mantener, con estas dos últimas, las obsoletas clasificaciones)
El problema creo que es otro: se trataría de saber cómo combinar lo que de útil tiene cada una de ellas a la hora de resolver la crisis de la que hablan. Pero también ahí se diferencian: no todos piensan en el mismo indicador para saber que ya se ha salido de la susodicha. Y ambos excluyen al otro. El segundo, explícitamente, aunque tal vez el primero estaría más abierto al diálogo que el segundo. Porque ambos están seguros de estar en lo cierto y piensan que el otro no puede estarlo.
Mala barraca, y peor si cada una representa intereses contrapuestos que la actividad intelectual no puede superar por sí sola.