lunes, 31 de diciembre de 2012

Año armado

Newtown ha sido una catástrofe y así ha sido reflejado en los medios.
Pero también es cierto que este año, después de 2008, la ciudad de Chicago (solo Chicago) ha superado la cifra de 500 muertos por arma de fuego. El año pasado SOLO fueron 435.
Por otra parte, desde el 14 de diciembre de Newtown, se han producido 306 muertes por armas de fuego en los Estados Unidos.
Dos niños por semana desde 2006 a 2010.
Como para no preocuparse por las armas de fuego y los factores que llevan a su uso. Pues no. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Economía y política

No puedo evitar la impresión de estar leyendo un texto irónico. El presidente de un país y el que fue su ministro de asuntos exteriores (canciller) y ahora secretario de planificación, ambos economistas, firman un artículo en revista académica (¡de economía crítica!) en el que aparecen con sus respectivos PhD o doctorados originarios, pero no con sus cargos políticos. 
La ironía no proviene del texto de Galbraith con que arranca el artículo y que es:
Dado que el poder interviene en forma tan total en una gran parte de la economía, ya no pueden los economistas distinguir entre la ciencia económica y la política, excepto por razones de conveniencia o de una evasión intelectual más deliberada.
El trabajo hace un poco lo inverso. A pesar de las diatribas del presidente contra los "ecologistas" y la "izquierda infantil" y de sus resistencias prácticas -no retóricas- al proyecto Yasuní-ITT y a pesar de que este proyecto estuvo detrás de la dimisión del ministro al ser desautorizado por el presidente en una conferencia internacional, los autores hacen un ejercicio en el que, efectivamente, parecen no distinguir ciencia económica y política, pero de la forma más directa: haciendo política. En otras palabras, se esconden bajo su condición de economistas (lo que he leído del segundo me ha interesado) para hacer política, ocultando su condición de políticos, supongo que en una forma de "evasión intelectual menos deliberada". El epígrafe dedicado al Yasuní-ITT creo que es buena prueba.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Alternativa a la alternancia

Hay que recordar a Duverger leyendo las críticas portuguesas a la alternancia de dos partidos o bipartidismo imperfecto. Duverger hablaba de los sistemas electorales como medios de conseguir cosas diferentes: un sistema proporcional se planteaba, siempre con imperfecciones, reproducir en el parlamento la composición política del electorado, mientras que si lo que se pretendía era un gobierno estable, había que recurrir al sistema mayoritario (que puede dejar de ser estable si las elecciones parlamentarias son proporcionales -fragmentadas- y las presidenciales, por definición, mayoritarias).
Es bueno preguntarse el "para qué", y es lo que hay que hacerse con las críticas a la alternancia de dos partidos bajo sistemas proporcionales.
Y el "para qué" puede ser muy variado: puede ser sustituir la alternancia por el dominio de un solo partido (por supuesto, del partido del que está en contra de la alternancia) o puede ser sustituir a uno de los miembros de la alternancia por el partido que propone el fin de la alternancia. El "cómo" hace ver lo complicado que puede ser.
Porque no veo otro "cómo" que el cambio radical de las preferencias del electorado o un cambio en la ley electoral. En el primer caso, es difícil conseguirlo por "decreto ley": si los italianos quieren a Berlusconi, votarán por Berlusconi, por más que otros se echen la mano a la cabeza; o si los valencianos prefieren al Partido Popular (con la inestimable ayuda del destartalado Partido Socialista), pues tendrán Partido Popular, por más que otros alcen su voz en las tribunas despotricando sobre su maldad intrínseca y la bondad intrínseca de los voceros.
El segundo caso, el del cambio en la ley electoral, y con las preferencias del electorado observables, no parece que pasar a un sistema mayoritario (el que da estabilidad, dentro de un orden) sea lo que llevaría al fin de acabar con la alternancia. Más bien, la reforzaría. Si, en cambio, lo que se prefiere es un sistema que reproduzca mejor al electorado, caben otras dos opciones: que reproduzcan al electorado a escala de todo el estado o que reproduzcan las peculiaridades políticas de dicho estado.
En la primera opción, habría que aumentar el número de escaños a cubrir ya que en las provincias con pocos electores el sistema funciona como mayoritario en la práctica. Y si se aumenta en éstas, habrá que aumentar en las demás. Mala barraca. En la segunda opción, no queda más remedio que buscar mecanismos para que los partidos nacionalistas representen a su electorado. Y ahí entra un nuevo problema.
Por parte de los "alternantes" en un sistema relativamente fragmentado, van a necesitar los votos de partidos minoritarios. El caso de Israel entre los laboristas y el Likud es digno de análisis. Fuera de ese caso, los "alternantes" van a preferir partidos que se aprovechan de la alternancia antes que partidos que están contra la alternancia. Y las leyes se cambian por mayorías y la mayoría la tienen, por definición, los dos alternantes.
En resumidas cuentas, encontrar poco aceptable la alternancia puede ser comprensible. Lo que no veo tan comprensible es estar en contra sin saber cómo ni con qué sustituirlo. ¿Se imaginan un parlamento con cuatro partidos con un 20 por ciento cada uno, sin que ninguno de los restantes partidos logre ese 10 por ciento que permitiría un tripartito? De estable, nada. Pero, eso sí, se puede suponer (gratuitamente) que reflejaría mejor las preferencias del electorado.
Pero no nos engañemos, lo fundamental es el "para qué" se está en contra de la alternancia, cuando la alternancia refleja (imperfectamente, como toda trasformación de millones de votos en centenares de escaños) la voluntad popular.

viernes, 28 de diciembre de 2012

La pobreza es buena

Por supuesto, desde el punto de vista de los altos ejecutivos que, a pesar de la crisis, reciben jugosos salarios (la noticia es portuguesa, donde no es el día de los inocentes) incluso si, como sucede con bancos en pérdidas, su gestión ha sido desastrosa y algo han tenido que ver con la llamada crisis.
No hay que irse muy lejos para ver que el comercio de bienes de lujo está relativamente bien, desde la ropa a los coches.
El servicio doméstico se hace más competitivo y de mejor calidad.
Lo que queda de las clases medias se hace más timorato. El miedo de caer en la pobreza es un factor de estabilidad política.
Los salarios se pueden reducir dándoles la razón a los marxistas que hablaban del "ejército de reserva". Las reformas laborales serán aceptadas con resignación.
¿Seguridad? Privada.
¿Sanidad? Privada.
¿Educacion? Privada
Vivimos, a decir del doctor Pangloss, en el mejor de los mundos posibles.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Paz en la Tierra

Hasta el Papa lo sabe: decir que la paz es buena y que, en todo caso, es mejor que la violencia es una banalidad si no va acompañada de otro tipo de consideraciones. Es mejor incluso desde un punto de vista económico: según se ha calculado, un mundo que no estuviese en guerras conseguiría una mejora del orden de los 9 billones (trillions) de dólares... excepto para las empresas y países productores y exportadores de armas, comenzando por la National Rifle Association y sus peculiares soluciones para el cese de las masacres en colegios estadounidenses.
Los pasos del Papa son lógicos como lo serían para reducir la enfermedad en el mundo. Primero, saber que nunca se logrará (en el caso de la salud, sabemos que "nosotros nos iremos y no volveremos más"). Segundo, no perder el tiempo diciendo que la paz (la salud) es buena, sino empezar reconociendo las violencias observables (Siria, Palestina, sí, pero también los Estados Unidos o Venezuela) como el médico comienza su trabajo preguntándose por qué tipo de enfermedad tiene delante en el enfermo concreto que le visita y al que no tiene que explicar que la salud, aunque imperfecta, siempre será mejor que un cáncer. Y, tercero, proponiendo remedios concretos para el caso concreto que se tiene delante: buscar soluciones al conflicto, para lo cual harán falta ulteriores análisis concretos de la situación concreta en cuestión (ahí reside la gran diferencia entre el tratamiento de las violencias y el de las enfermedades: que en estas últimas es más fácil encontrar remedios concretos comunes para muchos enfermos con la misma enfermedad mientras que lo que sucede en un sitio no tiene por qué servir en otro para lograr el cese de la violencia). Diálogo, negociación, alto al fuego, trascendencia o resolución del conflicto subyacente etc.
Queda por resolver un problema en ambos casos: la medicina preventiva. Y el Papa, en ese punto, no es tan interesante. Porque para prevenir la violencia hay que reducir o, mejor, solucionar los conflictos previos y subyacentes y para eso hay que ver, en cada caso (enfermo) concreto si se trata de violencias estructurales (injusticia, pobreza, explotación, marginación etc.), violencias simbólicas o culturales (etiquetado del enemigo, opresión nacionalista, racismo, xenofobia, etnocentrismo etc.) o se trata de conflictos tan antiguos (como el de los Montescos y los Capuletos de "Romeo y Julieta", metaconflictos) que ya nadie se acuerda de cuál fue su origen y ha entrado en espirales de violencia, acción-reacción, de muy difícil solución.
Porque en este terreno como en el de la enfermedad (no sin cierta ironía israelí), hay que saber que hay situaciones irremediables. Tal vez el caso palestino sea uno de ellos (lo cual no quiere decir que no se pueda intentar mitigar el sufrimiento de unos u otros). Y que hay enfermedades incurables, es otra obviedad. Hasta Chávez puede morir.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Noticias buenas y malas

Enhorabuena: el mundo no ha terminado. Ni el 12.12.12 ni ese día de los mayas que no tuvo en cuenta los usos horarios del planeta. En el primer caso, porque es un exceso de etnocentrismo pensar que el cosmos se rige por los caprichos de unos papas cambiando calendario a partir de un supuesto año 0, cuando, además, hay otros muchos calendarios en el mundo. En el segundo, porque son ganas de no entender a los mayas clásicos, cosa, por cierto harto frecuente en estos indigenistas “New Age” que asolan el continente americano y que tienen más de “New Age” que de conocedores de sus culturas. 
Las noticias sobre el fin del mundo, como las de la muerte de Mark Twain como él mismo se encargaba de decir, han sido exageradas. Pero llevamos una cierta tradición en su anuncio, cosa que no es solo propia de la tradición judeocristiana sino que aparece también en otras como la hindú. Y es que tienen su demanda. 
Se ha publicado este año la traducción al castellano del libro del psicólogo experimental canadiense Steven Pinker “Los ángeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones” (El título en inglés era más claro: “The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined”). En su prólogo ya establece que es “Obvio que la violencia no está a nivel cero” “Ni hay garantía de que la violencia continúe disminuyendo”. Pero el caso es, dice, que “En la actualidad quizás estemos viviendo en la época más pacífica de la existencia de nuestra especie”, cosa que intenta demostrar a lo largo del libro junto a los factores que han producido tal declive general. Ningún interés en discutirlo. Lo que me interesa ahora es la reacción habitual ante tales propósitos: no puede ser. Y el autor intenta explicar también ese negacionismo: “Nuestras facultades cognitivas nos predisponen a creer que vivimos en una época violenta, en especial cuando son avivadas por medios que siguen la consigna: “Si hay sangre, muéstralo””. Como se sabe, las malas noticias son creídas con más facilidad que las buenas. Y qué peor noticia que el fin del mundo... 
Las malas noticias “venden” y el que las vende obtiene una gratificación, momentánea pero real, al sentirse “líder de opinión” aunque no sea más que por un momento... hasta que su predicción se ve refutada por los hechos. Por eso es mala idea hacer predicciones con fecha de caducidad: llegado el momento se ve si eran ciertas o no. Los que anunciaron el fin del mundo con la fecha supuesta de los mayas, tendrían que reconocer que se equivocaron. 
Pero ese reconocimiento no es frecuente. En el mundo académico que conozco son raros esos “mea culpa” con los que el autor presenta sus disculpas por haberse equivocado. Tal vez la excepción más brillante la supuso Andre Gunder Frank que fue capaz de publicar un texto reconociendo sus errores. Porque si “errare humanum est”, los humanos tenemos que reconocer que nos equivocamos. Y más si publicamos, porque eso queda para la historia como quedan las promesas electorales que se lleva el viento. Hay, de todas formas, una solución al problema de las predicciones que no se cumplen. Hacerlas sin fecha. En mi caso, hablando de los “países en vías desubdesarrollo”, en ningún momento he dicho cuándo se va a llegar a tal situación y me he contentado con afirmar, con algo de fundamento, que nos hallamos en tal proceso. Pero es que no sé si vamos a llegar o, por el camino, un ángel nos detendrá y conseguirá que nos demos la vuelta y volvamos por donde hemos venido. No es un truco. Es que no lo sé. Ni creo que se pueda saber. Es parte de nuestro problema. No solo aquel “no sabemos lo que pasa: y eso es lo que nos pasa” de Ortega, sino también la inseguridad en diagnósticos y terapias en que nos encontramos. Pero es de eso de lo que hay que levantar acta frente a propuestas cargadas de seguridad como las de los mayas, aunque, en este caso, sean propuestas que dicen que nos sacarán del atolladero en que nos encontramos. El riesgo en una situación como la que atravesamos, es, en mi opinión, la necesidad de seguridades. Si, desde siempre, según Russell, “lo que los humanos quieren no es el conocimiento: es la certeza”, en momentos de intranquilidad como los actuales, esa demanda de certeza puede ser muy peligrosa, venga de la derecha o de la izquierda
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

El rey está desnudo

No es novedad que un gran banco (y no es el único) se dedique a manipular el mercado, por supuesto en beneficio propio. Eso del "mercado libre" se deja para los mindundis. Tampoco es novedad que otro gran banco (y no es el único) se dedique a prácticas ya no solo ilegítimas sino abiertamente ilegales. En ambos casos, clarísimamente contradictorias con los "principios" que retóricamente sustentan al sistema.
Lo que es relativamente nuevo es que el conocimiento de tales características del funcionamiento del mundo en que vivimos pase del ámbito de los enterados e iniciados y llegue a mucha más gente. La existencia de internet es una de las razones, así que habrá que pensar que, tarde o temprano, las vergüenzas del rey (de los de arriba) serán convenientemente invisibilizadas gracias a alguna forma de control y censura. El que manda, manda. Que tampoco es una novedad.
(Más de lo mismo, añadido el 29 de diciembre)

martes, 25 de diciembre de 2012

No es muy navideño, pero...

"A Christmas carol" o "Cuento de Navidad" es, evidentemente, un cuento optimista. Vi una adaptación teatral de aficionados en Raymat, Lérida, hace muchos años, a pesar de lo cual recuerdo los nombres de algunos de los actores.
Lo he recordado al ver este reportaje sobre los casi 100 millones que Sheldon Adelson dedicó a tumbar electoralmente al candidato Obama. Primero, porque es la cantidad más alta que se conoce en la historia de las donaciones para financiar campañas a favor o en contra de un candidato estadounidense. Segundo, porque demuestra que el dinero no es omnipotente y que, si dios existe (omnipotente, omnisciente, omnipresente), no es el dinero. Y tercero, porque está presente en Madrid donde ha conseguido sustanciosos descuentos y ayudas de los poderes públicos para que pueda seguir ganando dinero con el que intervenir en política, para lo que está en su derecho. Intervención que no excluye, a priori, el haber "untado" a los políticos de turno.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuando la profecía falla

No es la primera vez que se ha hecho una profecía, con fecha exacta, sobre el fin del mundo. Pero a propósito de esta última vez, hay aquí una serie de reflexiones a partir de los estudios de Festinger sobre otra profecía apocalíptica. En aquel caso, los investigadores estuvieron como observadores participantes en grupos que estaban totalmente convencidos de que iba a suceder en aquel entonces, cuando, como en algunas variantes de la fábula actual, se hacían participar a los extraterrestres.
¿Qué hacer cuando la profecía falla? Pues lo mismo que hacemos (el plural es categórico: me incluyo) con nuestras convicciones: aceptamos los datos que las refuerzan (incluido exponernos a los medios que van en la misma línea) y rechazamos los que las ponen en duda o incluso las debilitan notablemente. Y cuando la evidencia es total (es decir, cuando el mundo no se acaba), buscamos explicaciones que mantengan la convicción previa: si el mundo no se ha acabado es porque algunos valerosos hemos (ahí no me incluyo) creído que iba a suceder y hemos conseguido un ambiente que generase fuerzas (incluso cósmicas) que lo retrasasen. Es decir, teníamos razón aunque la profecía no se haya cumplido.
En esas convicciones actuamos no como científicos sino como abogados: no buscamos la verdad mientras rechazamos los errores, sino que procuramos defender nuestro caso (si acusadores, solo los hechos que sirven a la acusación; si defensores, solo los hechos que muestran la inocencia del acusado). 
Y eso es particularmente evidente en casos en los que la sociedad está particularmente polarizada, a favor y en contra de una determinada cuestión. O cuando el grupo en el que uno tiene ancladas sus convicciones (que no se pueden mantener individualmente ya que carecen de base contrastable y verificable) se siente amenazado. Lo he visto, estos días pasados, a propósito del buey y la burra en el lugar de nacimiento de Jesús de Nazaret. La respuesta de algunos creyentes a las chanzas de los descreídos (esto es importante: los descreídos, por definición, fueron creyentes) ha sido, en algunos casos, patética por el tipo de argumentos utilizados, que pretenden ser de validez universal cuando solo son válidos para los que comparten la creencia.
(Añadido el 25 de diciembre: Paul Krugman también usa el libro "When prophecy fails"  para los que profetizaban una catástrofe económica... si no se aplicaban las medidas por ellos predicadas. El caso es diferente, pero el mecanismo mental es el mismo)

viernes, 21 de diciembre de 2012

Arriba, secesionistas de la Tierra

Ya comenté aquí sobre los movimientos secesionistas estadounidenses y la oportunidad de un "secesionistas de todos los países, uníos". 
Encuentro aquí una puesta al día: algunas peticiones han alcanzado más de 100.000 firmas. Y en muchas de ellas late un rechazo de las políticas que está llevando a cabo el gobierno central o, para ser exactos, un rechazo a la caricatura que los secesionistas hacen de las políticas del gobierno central. Faltaría más: hay referencias al caso escocés, al catalán y al gallego (pero no al vasco, si he ojeado -de ojo, no de hoja- bien).
Hay muchos más casos en este mundo, lo cual hace pensar, una vez más, que se trata de un fenómeno "sistémico", pero que me hace pensar en la desmembración de Yugoslavia (que tuvo que ver, entre otros factores, con la deuda contraída por las repúblicas federadas) y en la de la URSS, que tuvo que ver con el descalabro del cemento que la tenía unida (el PCUS) y con la oportunidad que, en tal coyuntura, los liderillos locales encontraron para obtener algo más de poder, ahora con la independencia. Como puede verse en el Quebec, un llamamiento al secesionismo puede ser útil, además, para ocultar las políticas que se están aplicando y distraer la atención de los asuntos graves  (recortes, austeridad, deuda, déficit) trasladándola al importante asunto de la identidad y la independencia, que son derechos diga lo que diga la respectiva constitución.
No hay peor ciego que el que no quiere oír. Porque los anti-secesionistas también manipulan.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Inti Raymi austral

Hay gente que, cuando llegan estas "entrañables fiestas", se ponen tristes. Es posible que sea por causa de las mismas fiestas: el recuerdo de los seres queridos que ya no están, "la nochebuena se viene, / la nochebuena se va / y nosotros nos iremos / y no volveremos más" y cosas parecidas. Hay una interpretación más materialista: los días se acortan, hay menos horas de sol y eso lo nota el cuerpo que necesita de dicha luz para procesar las provitaminas. En el hemisferio norte esa tristeza navideña se compensa con fiesta, fiesta y fiesta, que incluye comida y bebida y actividades asociadas.
No es casual que la navidad se celebre en el solsticio de invierno: cuando el sol llega a sus mínimos e inicia su recuperación, es decir, cuando el sol deja de menguar y comienza a renacer. Los cristianos, en competencia con la religión de Mitra, muy popular entre las clases populares romanas, decidieron celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret asimilándolo al Mitra solar que moría y resucitaba. Nada que ver con la historia, pues. No es seguro que el Jesús histórico naciese una "Heilige Nacht" del 24 al 25 de diciembre. Todavía es menos seguro que naciese en Belén (cosa que, probablemente, los evangelistas añadieron para subrayar su descendencia del rey David). Lo que es seguro, lo diga el Papa o no, es que no había una burra y un buey, que es algo que Francisco de Asís añadió, ya en al Edad Media, al folklore cristiano tomando la idea de algunos textos de los profetas.
Si los incas hubiesen gobernado en el hemisferio norte habrían celebrado su fiesta del sol (Inti Raymi) también por estas fechas. Pero, como vivían con perspectiva meridional, su fiesta del sol es también en  el solsticio de invierno, pero de su invierno, es decir, en junio, cuando en el norte se celebra el solsticio de verano (que los cristianos asociaron al día del precursor, de Juan el Bautista). Como los incas eran imperialistas, expandían su dominio territorial añadiendo la violencia cultural de las fiestas que les legitimaban y por eso hay Inti Raymi en el hemisferio norte (como ahora se celebra en Peguche, Ecuador, con asistencia de gringos variados). 
Que se celebre la navidad en el hemisferio sur (el imperialismo "eurocéntrico") hace que tenga que suprimirse su significado cósmico (como hay que hacerlo con el Inti Raymi en el norte geográfico) y convertirlo en fiesta, fiesta y fiesta pero sin la tristeza de la navidad del norte.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Deberes humanos

El poder absoluto tenía como consecuencia que el resto de la gente no tuviese más derechos que el de obedecer. Fue el tiempo de los súbditos que terminó con algunos reyes (en Inglaterra primero y en Francia después) decapitados. Y aparecieron los “derechos del ciudadano”, ya no súbdito. Pero, claro, era muy restrictivo y hubo que ampliarlo a los “derechos del hombre” (“droits de l’homme et du citoyen”), siendo este “hombre” un genérico para la especie humana adulta como el “all men” de la Constitución estadounidense se refiere tanto a varones como a mujeres... cosa que el feminismo ha tachado de discriminatorio por ocultar “a la otra mitad de la humanidad” que todavía carece de derecho a voto en algunos países petroleros ricos (y, por tanto, nada problemáticos si se los compara con los no-petroleros y pobres). Así que pasamos a “derechos humanos” (“human rights”) que, además, tiene la ventaja de que incluye también a los no-adultos, es decir, niños y ancianos.
En esta progresión desde el ciudadano (que se supone que era el que tenía propiedades) al humano, pasando por el “hombre”, no se ha detenido y, de hecho, la Constitución del Ecuador es la primera que incluye los Derechos de la Naturaleza. No se trata de derecho ambiental (necesario donde los haya) ni siquiera de derechos a la Naturaleza (medioambiente, paisaje, limpieza y demás). Se trata de considerar a la Naturaleza como sujeto de derechos. No es la primera vez que se plantea tal cosa. Hay, efectivamente, una corriente de pensamiento que va de Spinoza a Arne Naess que los ha reivindicado de manera sistemática y fundada. Tiene sus detractores, como los tuvieron los intentos de acabar con la esclavitud o de enfrentarse al patriarcado, y esta pelea no está zanjada como lo estuvieron las peleas por “todos los hombres son iguales ante la ley”, “los hombres nacen y permanecen libres” o “los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.
La historia no se detiene ahí. Un amigo de hace muchos años al que agradezco la idea, aportaba un paso más el otro día junto a un café en la universidad: “Está bien lo de los derechos humanos, pero ¿por qué no planteamos también los deberes?”. No hay derechos sin sus correspondientes deberes. También aquí los deberes podrían recorrer la escala que acabo de indicar: los deberes de los ciudadanos, que ya están relativamente codificados, no tendrían demasiados problemas: el Estado se encarga de codificar los deberes del ciudadano.
Los deberes humanos, en cambio, ya serían otra cosa (dejemos, para otra ocasión, los deberes del hombre) y sería de desear que hubiese una “declaración universal de los deberes humanos”, válida para varones y mujeres, jóvenes y ancianos, súbditos y ciudadanos, pobres y ricos... y ahí está el obstáculo.
Porque los deberes humanos serían los de cada individuo respecto a la Naturaleza, la especie y sus inmediatos. Al fin y al cabo, se trataría de conseguir lo que ya Aristóteles ponía como objetivo: la vida digna... para todos, no solo para los varones, jóvenes, ciudadanos y ricos.  
Pero sin llegar a esos extremos que, evidentemente, nos llevan a las clases sociales (que, como las meigas, haberlas háylas), si los derechos humanos se encuentran en el lamentable estado en que están, en buena parte se debe a la cantidad de gentes que no cumplen con esos deberes humanos respecto a la Naturaleza (tenga o no tenga derechos) y respecto a los demás. ¿Razón? Una más que evidente y que le comenté a mi amigo con el que conversaba en aquella cafetería: “¿Ves todos estos jóvenes?”, le decía, “Pues todos son muy conscientes de sus derechos, pero no les hables de sus deberes, que de eso no quieren oír ni una palabra”.
Reconozco que exageré, pero no iba tan desencaminado. Puedo pensarlo de muchos de los estudiantes que en aquel momento deambulaban por la cafetería, pero podría añadirlo respecto a los dirigentes y acomodados que siguen actuando como sus antecesores: “Después de mí, el diluvio”. O respecto a los países enriquecidos que siguen explotando a los empobrecidos y que confunden “competitividad” con “uso de la fuerza”. O de nacionalistas (tanto los que buscan su nación -como los españolistas- como los que buscan su estado -como los catalanistas o los aberzaleak-) muy conscientes de sus derechos, pero ciegos para plantearse deberes. Y así sucesivamente.
También hay quien dice que todo derecho comporta un deber. Por ejemplo, los demás tienen el deber de respetar mis derechos. ¿Lo cumplen?
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante -)

Religiones del mundo

Esto es lo que dice el Pew Research Center después de haber hecho encuestas en, prácticamente, todo el mundo:
grl-exec-1

En cifras, dice el informe, tendríamos
2.2 billion Christians (32% of the world’s population), 1.6 billion Muslims (23%), 1 billion Hindus (15%), nearly 500 million Buddhists (7%) and 14 million Jews (0.2%) around the world as of 2010. In addition, more than 400 million people (6%) practice various folk or traditional religions, including African traditional religions, Chinese folk religions, Native American religions and Australian aboriginal religions. An estimated 58 million people – slightly less than 1% of the global population – belong to other religions, including the Baha’i faith, Jainism, Sikhism, Shintoism, Taoism, Tenrikyo, Wicca and Zoroastrianism, to mention just a few.
Los islamófobos que anuncian el "triunfo" demográfico del Islam dirán que los cristianos no son una entidad homogénea (protestantes de varios tipos, católicos, ortodoxos). Cierto. Pero lo mismo se puede decir de los musulmanes (chiítas, sunitas, sufíes más las variantes wahabitas, salafistas y yihadistas). Tampoco los budistas lo son (pequeño vehículo y gran vehículo, más las sectas). Pero la agrupación que hace el PRC tiene sentido, me parece.
Y si del "euroislam" se trata (la particular amenaza islámica a la sagrada identidad europea -cristiana, por supuesto, pero sin especificar), el PRC añade esta otra gráfica:

grl-exec-2
La gran mayoría de musulmanes vive en Asia-Pacífico (Indonesia es el país con más musulmanes del mundo), en Medio Oriente-Norte de África, en el África subsahariana y, en cuarto lugar, en Europa. Por contra, los cristianos están más repartidos por el mundo.

martes, 18 de diciembre de 2012

El poder de las armas

Son muchos los factores que intervienen en una matanza como la de la escuela de Newtown. Los juegos de los niños son cada vez más violentos, las familias están desestructurándose, el machismo campa por sus respetos, la sociedad incita al consumo pero no da medios para conseguirlo con lo que se produce agresividad, preocupan estos niños pero no tanto los jóvenes negros que caen cada día (sic) bajo las balas, el sistema de salud mental no funciona y tantas otras cosas. Hay una que está sobre la mesa: el fácil acceso a las armas semiautomáticas e incluso a las automáticas. 
El derecho a llevar armas en público para la propia defensa está reconocido por la Segunda Enmienda. Y hay una asociación dedicada a que dicha enmienda no sea, a su vez, enmendada: la National Rifle Association. Estos son los datos de los dineros que ha aportado a las sucesivas campañas comparándolos con los dineros aportados por los abolicionistas. Debajo están los gastos en grupos de presión (lobby).
Creo que sobran los comentarios. Si no se previene y, por otro lado, se fomenta, lo lógico es que haya más violencia. Y más si los intereses económicos a favor de ese sector son los que son, tanto interna como externamente.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Así funciona la cosa



Desarrollado aquí para los Estados Unidos hablando sobre esas "puertas giratorias" que hacen que gente de empresa acabe en la política y gente de la política acabe en puestos relevantes en las empresas.
En teoría, política y economía son dos campos diferentes regulados de forma distinta. El primero tiene que ver con la toma de decisiones colectivas y con el poder y su regulación en una determinada sociedad. El segundo se refiere a la gestión de la escasez de forma que el gestor consiga maximizar sus beneficios de manera continua (como la bicicleta, si dejas de pedalear, te caes las más de las veces, a no ser que vayas cuesta abajo y, si no tienes frenos, ya sabes lo que te va a pasar). Si se prefiere, "acumulación incesante de capital".
Sin embargo, en la práctica, y para puestos relevantes en uno y otro campo, las personas son intercambiables: políticos que pasan a consejos de administración o a puestos importantes en empresas más o menos multinacionales y empresarios (por ejemplo en las finanzas o en el armamento) que pasan a ocupar puestos notables en gobiernos o parlamentos. El artículo que cito da algunos ejemplos sintomáticos para los Estados Unidos. Pero no sería difícil darlos para el Reino de España. Italia (con mucha más resonancia mediática), Francia, Alemania o Inglaterra. La presencia de grandes empresarios en el comité central del partido comunista chino no es algo tan diferente al caso de ex-cancilleres alemanes asesorando a empresas gasísticas rusas.
Y cuando un hecho se repite en varios países es que puede llamarse "sistémico", es decir, que, aunque tenga las coloraciones locales que diferencian a un chino de un alemán, comparten características que se derivan del sistema mundial en que se encuentran todos insertos.
En ese sistema (conjunto de interacciones que se producen en una estructura que, a su vez, es el conjunto de relaciones estables entre actores) pueden distinguirse los campos de la política y de la economía. De hecho, son departamentos diferentes en toda universidad que se precie. Pero eso mismo ya tendría que levantar sospechas sobre el carácter ideológico (en el sentido de ocultador de la realidad "real", la de "los hechos son tozudos") que tiene extremar la diferenciación entre dichos campos que salta por los aires cuando se plantea la cuestión de la "puerta giratoria". 
Por supuesto que no todo político acaba en la empresa ni todo empresario en la política. Pero ése es un rasgo más de este sistema: su carácter jerárquico. Se llega a la política desde determinados sectores y se llega a la empresa desde determinados cargos. Y ese carácter piramidal es el que da sentido a algunas de las decisiones que se toman en uno u otro campo y que, en realidad, responden a intereses de ese punto en que los dos campos se solapan en personas concretas.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Acabar con el capitalismo

El presidente de google, empresa semi-monopolista en la que está anidado este blog, ha sido muy explícito al hablar de sus prácticas en el terreno de la fiscalidad:
“It’s called capitalism. We are proudly capitalistic. I’m not confused about this.”
Lo cual me crea una cierta disonancia con el pasquín o cartel que he visto pegado en la pared, firmado por un determinado grupo político español, y que decía:
Acabemos con el capitalismo
Derrotemos a la oligarquía
No me queda claro cómo se puede derrotar a la oligarquía. Ya no hay bastillas ni palacios de invierno que tomar y me pregunto si abandonar este blog y emigrar por segunda vez serviría de algo. Más difícil todavía veo lo de acabar con el capitalismo que no se ve factible, mientras no se diga cómo hacerlo y, si puede ser, con qué sustituirlo (esto es menos importante: puede ser con algo peor) y, sobre todo, quién o quiénes somos esos "nosotros" que nos proponemos derrotar a la oligarquía.
Los bienintencionados autores del cartel me recuerdan la historia de los ratones (minoritarios no en cantidad, sino en poder) haciendo una asamblea para solucionar su problema con los gatos (esos sí poderosos) y resolviendo que para acabar con el peligro de los gatos había que "derrotarlos" mediante un simple artilugio que avisaría a los ratones de la presencia del gato: un cascabel. Obviamente, si los gatos se quedaban sin alimento, no solo serían derrotados sino que desaparecerían. El problema, como es sabido, fue el de "quién le pondrá el cascabel al gato". Sin resolver ese pequeño problema, el cascabel es un caso más de "wishful thinking" o de "omnipotencia de las ideas": creer que si se desea algo con mucha intensidad, se logrará de todas todas.
¿Qué opciones hay? La primera y más evidente es la de no engañarse meditando sobre los distintos tipos de cascabel y peleándose entre los partidarios de un tipo de cascabel y los partidarios de otro (forma, tamaño, material, sonido). Y ahí ya la tenemos montada ya que cada cual defenderá a capa y espada la bondad intrínseca del propio cascabel, como bien puede saberse leyendo a determinados autores clásicos que hablan del mismo. No parece que vaya a haber acuerdo.
En segundo lugar, no engañarse suponiendo que las "oligarquías" beneficiadas por ese "capitalismo" son "tigres de papel". No lo son: tienen capacidad económica, influencia en los medios, recurso a la fuerza (incluido el pistolerismo "soft") y obedientes políticos. No son dioses (omnipotentes, omnipresentes y omniscientes), pero tampoco son, como digo, "tigres de papel".
En tercer lugar, refugiarse en lo local "fuera del sistema". Habrá quien pueda y habrá quien no. 
En cuarto lugar, esperar que "acabemos siendo mayoría" o, en cualquier caso, acabemos teniendo capacidad para ponerle el cascabel al gato. Es cuestión de tiempo, de preparación, de estudio, de organización, sabiendo que no va a ser cosa de pasado mañana.
En quinto lugar, siguiendo el dicho de Susan George, practicar el "efecto Drácula": poner al sol al vampiro para que su mera puesta en evidencia por lo menos le vaya erosionando. Pero poner al sol las vergüenzas del capitalismo y su oligarquía puede quedarse ahí ("acabemos", "derrotemos", "pongámosle el cascabel") o puede aplicarse también los "anti-capitalistas", a sus autoengaños, a sus riesgos de "rebelión en la granja" (Animal Farm, de Orwell) y a su complacencia intelectual creyéndose mayoría y no lo son.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Lo que pide el pueblo


Este es el hecho: los egipcios encuestados se parecen a los evangelistas blancos estadounidenses en que quieren que sus leyes se deriven del Corán, unos, y de la Biblia, otros. Nada de dejarlo a parlamentos que tal vez representen a los electores pero no a la verdad. Para el caso egipcio, este es el dato del Pew Research Center. Un 60 por ciento quiere que las leyes sigan estrictamente al Corán, un 32 por ciento quieren que se inspiren en los valores y principios del Islam (como, a veces, parecen sugerir las jerarquías católicas para la Unión Europea) y un 6 por ciento que piensa que no tiene por qué ser influenciadas por el Corán:

Most Egyptians Want Their Laws to Strictly Follow the Quran
No me acaba de convencer la tabla que acompaña al gráfico, pero la inserto igualmente: los viejos y los menos educados son los que dan mayores porcentajes de favorables a una adhesión estricta al Corán.
Los datos, para los Estados Unidos, no son tan recientes, pero nadie da lo que no tiene: ahí van. La voluntad del pueblo, para el que monopoliza la Verdad Absoluta, no tiene por qué contar mucho. Pero el problema es que la voluntad del pueblo, mayoritariamente, es esa.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Too big to jail

Buen título del The Guardian recordando el "too big to fail", demasiado grande como para dejarlo caer, referido a los bancos que hubo que nacionalizar según el principio de nacionalizar las pérdidas y privatizar las ganancias que es principio que se lleva en esta temporada en las pasarelas ideológico-políticas.
"Demasiado grande para ir a la cárcel" es una versión más societaria frente a la anterior, aparentemente más económica (aunque, pensándolo, tampoco se diferencian tanto). Se refiere al doble rasero del sistema judicial: si robas unos centavos, te cae todo el peso de la ley (dura lex, sed lex), pero si robas millones o, mejor, centenares de millones, seguro que te escapas. 
Primero, es posible que ni siquiera haya juicio y por mil razones que incluyen el que el delito haya prescrito (o se haya provocado su prescripción). 
Segundo, es posible que la pena sea mínima. Ridícula en proporción al hecho y, en todo caso, con un posible carácter punitivo pero sin ningún elemento de ejemplaridad que disuada a otros de caer en la tentación. 
Y, tercero, siempre habrá una amnistía benévola que enderece el "entuerto" producido por una sentencia dictada, sea la que sea.
Una vez más, el artículo que me hace escribir este post se refiere al "extranjero" (y de ese periódico que, el otro día, escuché que en televisión se le llamaba "el Té Guardián"). El lector español recordará interesantes casos que encajan en cada una de las tres opciones que acabo de dar, desde políticos que no han podido ser juzgados por cambios incesantes en el juez de turno... hasta que ha prescrito el presunto delito, a la ristra de amnistías dictadas por el actual y el anterior gobierno, en particular a banqueros. Y ahí es donde quería llegar: "to big to fail" y "to big to jail" pertenecen al mismo tipo de principios y su nexo no es nada abstracto: son personas. Los que así actúan no son "el capitalismo" o "el imperialismo" o "el neoliberalismo", sino personas concretas en situaciones concretas aunque, eso sí, bajo unas reglas del juego que no afectan al resto de los mortales. Fernand Braudel le llamaba a eso "economía capitalista" (escogió mal el nombre, pero el que sabe, sabe), distinguiéndola de la "economía de mercado" (para pequeñas y medianas empresas, no suficientemente "big") y de la "economía material" (sumergida, trueque, alternativa). A lo que se ve, esa "economía de los capitalistas" (que sería mejor nombre) no se rige ni económica ni jurídicamente por las reglas de la "economía de mercado" que quedan para los mindundis. Eso sí, se exaltará esta última para que nadie se ponga a pensar en la otra. Y me temo que si sustituimos "economía de mercado" por "economía planificada" tendremos una división tripartita aplicable a los antiguos países comunistas: la economía de los apparatchiks, la economía planificada y la economía material (sumergida y, por tanto, delictiva).
(Juan Torres, aquí, en la misma dirección)

jueves, 13 de diciembre de 2012

El desarrollo actual del subdesarrollo

El problema puede abordarse desde lo inmediato y local o desde lo más general y mundial. 
En el primer caso, basta darse una vuelta por el pueblo y ver qué está sucediendo con los cierres de comercios, las farmacias, los centros de salud, el desempleo y lo que sucedió con los préstamos. Es como comienza el libro de José Luis Sampedro "Conciencia del subdesarrollo": viendo qué se observa cuando se llega a un país "subdesarrollado" y qué significa lo que se ve.
En el segundo caso, se trata de percatarse de que la vieja división binaria Norte-Sur, además de tener el peligro de ser engañosa como muchas dicotomías, puede no ser ya pertinente para un mundo que está cambiando. Cambio de época y no solo época de cambios. Hay quien baja y hay quien sube en la jerarquía mundial, lo cual indica diferentes capacidades para dictar las reglas del juego. Y unos que bajan son los países en vías de subdesarrollo.
Las características de estos últimos son muy parecidas a las de los tradicionales "países en vías de desarrollo". La diferencia fundamental no está en el nivel de desigualdad o de pobreza o de corrupción o de inestabilidad política o de falta de cultura empresarial o del esfuerzo, sino en la dirección opuesta que llevan esos datos en un caso y en otro. Una cosa es, en efecto, el nivel y otra la tendencia, como puede verse comparando el Ecuador con España. De todos modos, no conviene confundir países en vías de desarrollo y "países menos adelantados" según el púdico vocabulario de la UNCTAD.
Muchos de los factores que llevan a unos y a otros en una u otra dirección están fuera del alcance de los respectivos gobiernos. Pero sí es posible "tercermundizar" a un país, es decir, hacerle descender en la jerarquía mundial. Digamos que es más fácil, en esa partida de cartas que es el sistema mundial, perder con buenas cartas (basta jugar rematadamente mal, es decir, cometer errores políticos) que ganar con malas (educación, materias primas, cultura cívica, continentalidad -excepto Suiza- etc.) para lo cual hace falta un análisis muy concreto de los huecos que dejan los demás países.
Que ¿por qué hay casos en los que los gobiernos "tercermundizan" a sus países? Se me ocurre una respuesta (y seguro que hay más): los políticos, en lugar de practicar el "trikle-down", practican el "trikle-up", es decir, se ponen al servicio de una élite poco nacionalista y sí interesada en su enriquecimiento a escala mundial, capaz de extraer "de abajo" lo que les convenga para su mejor situación "arriba".
Efectivamente, estas cosas no suceden como si fuesen fenómenos naturales como los astronómicos. Son resultado de decisiones concretas tomadas por individuos concretos con intenciones muy concretas también y que llevan a comportamientos igualmente concretos. En general, llama la atención que el problema lo causaron unos, pero lo pagan otros en ese "trikle-up" recién indicado. Es, como se ha dicho, lucha de clases de los de arriba contra los de abajo.
Andre Gunder Frank tituló un trabajo suyo "El desarrollo del subdesarrollo" en el contexto de lo que se llamó "teoría de la dependencia". Al cabo del tiempo, escribió otro reconociendo los propios errores pero no abjurando de aquel primer artículo cuyo título habría preferido otro, pero le fue cambiado por los editores. Él habría preferido "El subdesarrollo del desarrollo" y por motivos que comparto: los llamados "estudios del desarrollo" dejan mucho que desear y parece llegado el momento de buscar alternativas. Pero sin negar la realidad, se la llame como se la llame. Y en esa realidad está la constatación de que la ideología propagada por "los de arriba" impide dar respuesta al desafío más importante que tiene la especie humana y que no es el "desarrollo" sino su supervivencia en un medio ambiente destrozado por aquella ideología (y por otras, todo sea dicho), en este caso plutocrática. Pero ya se sabe lo que da de sí esa perspectiva: "después de mí, el diluvio". Nunca mejor dicho.
(Por mi parte, he incumplido el propósito de ayer de no caer en la tentación de resumir lo que he venido diciendo sobre los países en vías de subdesarrollo, sean España o, incluso, los Estados Unidos)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Subdesarrollo: final


(Este es el último artículo, publicado hoy, de una serie que he ido sacando sobre el tema en el diario Información -Alicante- y que tengo la tentación de unificar, pero supongo que es de esas tentaciones que es mejor no caer en ellas -cosa rara, dicho sea de paso: las tentaciones están para caer en ellas. Ahí va, pues, el de hoy)

Hay veces en que los documentales sobre la vida animal hacen pensar que tampoco el ser supuestamente “racionales” nos diferencia tanto de los carroñeros, depredadores y aves de rapiña que pueblan tales espectáculos televisivos. Y hay veces en que esa semejanza acongoja cuando se la compara con los elementos de este proceso hacia el subdesarrollo del que vengo hablando estas últimas semanas.
Impresiona ver cómo el animal de presa se abalanza contra el indefenso, débil, cansado, enfermo, vulnerable, viejo. Es la ley de la selva: el pez grande se come al chico en una larga cadena de violencia, crueldad y desdén. El que ataca solo piensa en su beneficio y no en el daño que ocasiona al perdedor en la contienda. No me imagino al león pensando en que la cierva deja huérfanos y familia. Y no lo hace por maldad: así son las cosas si quieres sobrevivir, o sea, o matas o mueres.
Como digo, uno esperaría algo mejor de este supuesto “animal racional” que somos los humanos. Pero de eso hay poco. Y menos en circunstancias en las que, por un lado, aumenta la escasez y, por otro, se incrementa la vulnerabilidad de muchos grupos sociales.
Piénsese, por ejemplo, en la bienintencionada ley de la dependencia y cómo ha sido uno de los primeros capítulos en los que se ha recortado cuando se ha producido la bancarrota de las administraciones públicas. Sencillamente, no se paga.  O piénsese en las organizaciones que suplían al estado atendiendo a los sectores desfavorecidos física, psíquica o socialmente. Se podía suponer que dichas organizaciones actuaban por solidaridad o caridad, pero lo que hacían era convertir en graciable lo que podía entenderse como derecho de todo ciudadano a una vida digna. Sencillamente, se suprime la subvención con la que los poderes públicos se lavaban las manos ante tales problemas. O piénsese en pensiones que se “incrementan” de manera propagandística cuando en realidad se está reduciendo su poder adquisitivo ya de por sí menguado. O en la cuestión de la vivienda. O en la de la salud.
Claro que hay aves de presa. Los vulnerables en nuestra sociedad (y la lista puede continuar) son el pasto en el que sus depredadores mejoran sus beneficios.
Y eso es subdesarrollo. No como situación, porque todavía no hemos llegado, sino como proceso, como algo hacia lo que caminamos mientras oímos decir que no, que todo irá bien, que las cosas mejorarán, aunque no se dice para quiénes. El resultado sí que es una situación: pobres más pobres y ricos más ricos, inseguridad generalizada ante aquellos males inexorables que impresionaron al joven Sidharta (vejez, enfermedad, muerte) agravados por los depredadores, mengua en el nivel de vida, buena sanidad para ricos, disminución de la esperanza de vida, clasismo en la educación, mendicidad, delincuencia más o menos violenta, populismo político, corrupción etc.
Viví varios años en países llamados “en vías de desarrollo” (y que ahora lo están). A diferencia del joven Sidharta, nadie intentó que no viese los males que me rodeaban. Visité hospitales públicos y cárceles, dormí en chozas (después de espolvorear las mantas con anti-pulgas), conocí sus caminos. No estamos como ellos estaban. Por ejemplo, estoy seguro de que no sobrevive ninguno de los habitantes del lugar  en que tuve una de las experiencias más hondas en mi vida (los varones del pueblo saludando musicalmente al Sol al amanecer). Su esperanza de vida debía rondar los 40 años y de aquello hace casi 50. En España no se está así. Pero mientras allí la desigualdad disminuye, la pobreza decrece, aumenta su esperanza de vida, se invierte más en salud y educación y hay tasas de crecimiento no espectaculares pero sí positivas, aquí el proceso es exactamente el contrario.
En esta serie sobre países en vías de subdesarrollo (una nueva categoría que hace saltar por los aires la cómoda dicotomía Norte-Sur) faltaba un elemento: los ganadores. Porque el país no se hunde. La nación tampoco. Se hunde una parte y, con ella, las medias aritméticas que llamamos esperanza de vida o nivel de vida. Pero la otra parte, minúscula, no es que siga igual: es que mejora. Y en muchos sentidos. En un viejo librito sobre “La pobreza capitalista” ya indiqué hasta qué punto la pobreza era funcional en términos de mano de obra barata, servicio doméstico disponible, chivo expiatorio para las propias frustraciones y amenaza para los díscolos. Creo que se puede mantener aquello.
 Esos depredadores no corren ningún peligro. Cuando acaben aquí, se irán satisfechos a otro sitio. 

Excelencia educativa

Los estudiantes españoles que iban a cursar, a nivel pre-universitario, en los Estados Unidos, volvían hablando del bajo nivel que habían encontrado allí y lo fácil que les había resultado superar asignaturas incluso con buenas notas para estudiantes que aquí raspaban el aprobado. 
Eran otros tiempos. La otra semana un par de estudiantes estadounidenses me contaban, mientras comíamos, el bajo nivel que habían encontrado en el respectivo instituto español en el que estaban estudiando este año. Alumnos poco preparados, profesores poco preparados. 
Lo tomé bajo el principio de que una golondrina no hace verano. Los estudiantes españoles que decían aquello eran muchos, mientras que solo tenía dos casos de estudiantes estadounidenses que decían lo propio, aunque se refiriesen a dos centros distintos.
La investigación comparativa que se publica hoy me hace pensar que igual los estudiantes españoles que ahora vayan a los Estados Unidos se van a encontrar con dificultades. Y no porque allí el nivel haya mejorado (que no creo) sino porque llegan mal preparados, que es lo que reflejaban mis comensales. Es lo que escucho en las universidades que visito: los profes se quejan del bajo nivel con el que llegan los estudiantes en cuanto a motivación, preparación y bagaje. Y lo dicen desde las titulaciones más técnicas a las más "humanas" o "sociales".
No creo que todo se tenga que atribuir a los profesores (formados en universidades, claro), aunque algo deben de tener que ver si ellos ya han sido mal formados. Hay también un elemento ambiental de desmoralización, hiper-pragmatismo (no interesa aprender sino aprobar), comodidad y darwinismo. En mi caso, lo he visto (o me lo han contado) hasta en algunos máster en los que se supone que la gente va motivada, dedicada y lanzada... a la ley del mínimo esfuerzo.
Por más nuevas leyes educativas que se inventen los gobiernos, si no afrontan el fondo de la cuestión, España seguirá subdesarrollándose.

Es bueno desconfiar

No, no se trata de "El condenado por desconfiado", sino de la práctica muy aconsejable de desconfiar antes aceptar. Y me refiero a los resultados de investigaciones científicas publicadas en sesudas revistas igualmente científicas, JCR, revisadas por pares y toda esa parafernalia que distingue, en el mundo anglosajón dominante, un buen artículo de uno malo. Se supone.
El último caso es de psicología social y de un holandés que habría falsificado e incluso inventado los datos de numerosos artículos científicos, JCR, revisados por pares y demás. El fraude fue detectado ¡por estudiantes! y ha sido objeto de una investigación por parte de las tres universidades en que el científico ha trabajado y publicada hace pocos días en un centenar de páginas. El científico ha tenido que retractarse de algunos de sus "hallazgos".
El lector desprevenido puede creer que si viene en revistas de tanto peso, tendrá que ser cierto lo que el científico dice. No tiene otro medio de evaluar su contenido más allá de la fe (creer en lo que no se ve). Mi punto no es descreído sino escéptico. No se trata de echar al niño con el agua sucia sino de asumir una actitud menos beata ante lo que se publica. Y no digamos en internet (este blog incluido). En este último caso, me han llegado "circulares" sobre temas tan dispares como los teléfonos dañinos (una leyenda urbana a lo que parece) o el peligro que supone la demografía de los musulmanes en Europa para la identidad de la civilización occidental, pasando por alimentos malsanos. Cautela, mucha cautela. 
Omnia probate, quod bonum est tenete, que decía Pablo de Tarso. Pero como no podemos saber si la cosa está realmente bien, solo nos queda mantener una prudente distancia no sea cosa que nos estén engañando por motivos egoístas (como era el caso del científico) o con aviesas intenciones (políticas o empresariales). Antes de entusiasmarse con una idea, mejor dudar... y reconocer las fuentes: las mías, para este blog. vienen de Le Monde. Si la historia es falsa, la responsabilidad es del autor del artículo que cito... y mía por creérmelo. Pero por eso me he tentado la ropa y he copiado los enlaces, independientes unos de otros, en los que se trata el asunto.

martes, 11 de diciembre de 2012

Inteligencia televisiva

Siento no tener los mismos datos para otros países, entre ellos España, pero están, una vez más, para los Estados Unidos. El estudio en cuestión muestra dos cosas que me resultan curiosas y que no tienen por qué estar relacionadas.
La primera es que los que ven habitualmente la cadena televisiva Fox, están 20 puntos por debajo de la media de su país en lo que al Cociente Intelectual (IQ) se refiere. No es una buena medida, aunque reconozco que la utilicé en un viejo estudio sobre los escolares alicantinos. Pero no deja de ser curioso que la cadena de Murdoch (supongo que el ex-presidente español José María Aznar sigue siendo consejero de la empresa) recoja a gente menos dotada intelectualmente (sea lo que sea lo que mide el IQ) que el conjunto de su sociedad. Y, una vez más, me gustaría tener esos datos sobre otros países, en concreto España, para ver qué cociente muestran los que ven determinadas televisiones (y radios)  que tantos entusiasmos concitan entre sus seguidores. Como comentan a propósito de aquel estudio, los animales humanos tendemos a confiar en el instinto cuando no tenemos información suficiente. Cuestión de supervivencia. 
La segunda cosa que encuentro fascinante es el nivel de información sobre cuestiones internacionales que tienen los que obtienen la suya a través de las distintas cadenas. Este es el resultado:


Los que siguen las noticias a través de la Fox tienen un nivel de conocimiento de la realidad internacional todavía menor que los que no siguen las noticias de ninguna forma (marcados en rojo). NPR es la National Public Radio que no es exactamente una "radio pública" en el sentido que se le da en las Españas, pero que funciona con donaciones locales.
Por lo que yo conozco las radios y televisiones españolas parecidas a la Fox, está claro que no siguen para nada la realidad internacional si no es en función de la local, que es la que les trae y les lleva.
Recuerdo que en la España de los 60 había una fuerte correlación entre el número de cigüeñas por municipio y la respectiva tasa de natalidad, correlación de la que no se podía concluir que las cigüeñas eran las que traían a los niños. Ambas variables dependían de una tercera en aquel entonces: la mayor o menor ruralidad del municipio. Pues lo mismo: por más que se vislumbre una aparente correlación entre cociente intelectual y conocimiento de asuntos internacionales internacional no parece apropiado concluir que los que no saben de cosas internacionales no tienen el IQ muy alto y que ambos se deben a la Fox.

lunes, 10 de diciembre de 2012

El recurso a las leyes

Cuando regresé al Ecuador después de muchos años de ausencia (y de haberme prometido, después de la primera salida, que nunca volvería) estaba candente el conflicto fronterizo entre el país y el vecino Perú. Mi anfitrión, hombre de leyes que ahora ocupa altos cargos en su especialidad, me regaló, casi de inmediato, un libro que mostraba las razones jurídicas que asistían al Ecuador para reivindicar una zona disputada. Tan disputada que, en la que había sido mi primera estancia en el país, me dejó perplejo ver el mapa que entonces se presentaba del Ecuador y que tan diferente era del que había visto en el Perú los dos años anteriores a aquella estancia ecuatoriana. El conflicto llevó a varios enfrentamientos armados (según algunos usos, no podrían llamarse "guerras", dado el número de bajas producidas en ellos) y no se solucionó recurriendo a las leyes, es decir, respondiendo a la pregunta "quién tiene razón desde un punto de vista jurídico", sino negociando acuerdos que evitaran ulteriores violencias. Los acuerdos incluían declarar una zona (Tiwinza) como zona de "co-soberanía", cosa que las leyes no habrían planteado jamás, pero que la creatividad de ambas partes sí que encontró y que le había sido sugerida al presidente ecuatoriano por un colega y, a pesar de ello, amigo. Y no latinoamericano, dicho sea de paso.
Ahora que estoy leyendo una tesis sobre el conflicto fronterizo Chile-Perú (planteada desde la perspectiva de la cultura de paz y no desde la jurídica), me encuentro esta serie de frases pronunciadas por la parte chilena en lo que es un intento de resolverlo ante el tribunal de La Haya y las reacciones peruanas. No parece haber propuestas de solución al conflicto sino una mera argumentación para llegar a "yo tengo razón", "tengo LA razón", cosa poco útil, sea cual sea el fallo de La Haya, que igual coincide con la fecha de la defensa de la tesis a la que me he referido. Si hay acatamiento al fallo o sentencia, la cosa cambiaría. Pero habrá que ver.
La voluntad negociadora y no el deseo de tener la razón (jurídica, por supuesto) es lo que estuvo a punto de resolver la reivindicación boliviana de "salida al mar" ante el gobierno Bachelet. Por ambas partes, se obviaron los argumentos jurídicos y se buscó formas de conseguir "que todos ganasen" y todos pudiesen responder a sus respectivos electorados. Desgraciadamente, la cosa cambió: Bachelet fue sustituida por Piñera y cambió el gobierno de Morales, cesando el vicecanciller Hugo Fernández, que se había desempeñado bien en dicho campo. En ambos casos, cambiaron los negociadores y, en el caso chileno me parece, cambió la voluntad negociadora. Y en esas están, por suerte sin violencia.
Para el tema Ecuador-Perú, nadie dice que el conflicto y el enfrentamiento no puedan reproducirse. Hay descontentos por ambos lados (es imposible contentar a todo el mundo en tales situaciones y más si no se explican las cosas) y podría producirse de nuevo la tentación que pueden tener los gobiernos de un país y del otro de "proyectar" hacia el exterior lo que son problemas internos. Es un recurso fácil que solo cuesta la vida de unos soldaditos de nada, conscriptos y, por tanto, de clase baja (los de clase alta suelen escapar del servicio militar con más facilidad). 
Pero, de todas formas, esto no es un alegato contra el imperio de la ley, sino contra su uso exclusivo para ver "quién tiene razón" cuando la pregunta tendría que ser "cómo solucionamos esto con el mínimo de violencia posible y con el mayor beneficio mutuo". Entre la propuesta de "la lucha por la existencia" darwinista y "la ayuda mutua, factor de evolución" de Kropotkin, es más rentable la segunda.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Intransigencia negociadora de Hamás

No se trata de la intransigencia palestina, sino de la de una parte de los palestinos, en este caso, la expresada por Meshal, su líder hasta ahora en la distancia, ahora en Gaza. De alguna forma, refleja la intransigencia del gobierno de Israel (es decir, de una parte de los israelíes ya que, por ejemplo, grupos pequeños pero significativos de israelíes apoyaron la aceptación de "Palestina", supongo que la de Fatah, no la de Hamás, como estado observador en la ONU mientras el gobierno israelí "castigaba" a Cisjordania y a Jerusalén con nuevos asentamientos ilegítimos). Pero tenemos tres titulares que expresan tipos diferentes de intransigencia por parte de Meshal.
1. "No haremos concesiones a Israel", puede ser un planteamiento previo a la negociación en la que se entra con pretensiones de fuerza para conseguir lo más posible. Tampoco las otras partes (porque no solo está el gobierno de Israel, sino que también está el de Cisjordania) son muy transigentes. Si acaso,  Fatah.
2. No reconocer nunca la "legitimidad" de Israel  es algo distinto. Visto cómo funcionan las relaciones internacionales "realistas", es casi indiferente que se dé tal "legitimidad" y, mucho menos, que se reconozca por otras partes. Tampoco tiene legitimidad la invasión de Irak y ahí están las cosas.
3. Prometer nunca reconocer a Israel supone un paso más, a lo que, seguro, el gobierno israelí responde no reconociendo a Hamás, ni a Gaza, ni a Palestina.
4. "Hoy Gaza, mañana Ramala, y después Jerusalén" expresa lo dicho sobre el carácter no-dicotómico del conflicto y, en este caso, hace crecer el pesimismo sobre una resolución del conflicto que lleve a la paz.


sábado, 8 de diciembre de 2012

No me impresiona Doha

Parece que se ha alcanzado un acuerdo en la conferencia de Doha sobre los cambios climáticos (en plural lo ponen; interesante). Pero no consigo que me interese.
Primero, porque una vez logrados determinados acuerdos sobre la extensión de Kyoto, no hay autoridad por encima de los estados que pueda controlar la ejecución de dichos protocolos. Un estado puede comprometerse a un determinado nivel de emisión (¡para 2020!) y saltarse a la torera tal compromiso sin que nadie le pueda echar en cara tal incumplimiento. Papel mojado, pues.
Y doblemente mojado, en segundo lugar, porque los dos grandes contaminadores, los Estados Unidos y la China, no lo han firmado (y Rusia, que es la cuarta contaminadora, ha expresado sus reservas). Ni este ni el de entonces.
Pero, claro, estas conferencias movilizan a tantas personas y tanto dinero en viajes, informes, salarios, organizaciones no-gubernamentales, organizaciones gubernamentales, dietas, fotos, que resulta extraño decir que a uno no le interesa un asunto en el que nos va la supervivencia de la especie. Pero, sí, no me interesa el modo con que se plantea ni el esfuerzo por hacer interesante un tratamiento banal del asunto.
(Añadido el día siguiente. Se ha dicho mejor:  “Las mil y una maneras de no tomar las decisiones urgentes haciendo de cuenta que se toman decisiones importantes”)

Chinos super-ricos

Hubo un tiempo en que había, por Europa y América Latina, partidos comunistas pro-chinos. Eran los tiempos en que la URSS y la China andaban ligeramente a la greña (con la inestimable ayuda de Henry Kissinger, que apoyó a los chinos comunistas contra los rusos comunistas; cosas de aquellos tiempos). Siempre hay gente dispuesta a luchar por cosas que diferentes a aquellas por las que dice luchar: no es mala fe, es que se equivocan por falta de información y exceso de emoción.
Ahora el igualitario "país del centro" ve cómo aumenta ligeramente la pobreza (después de haber disminuido para gran alegría de los que "miden" esas cosas) y cómo aparecen, en la lista de mil-millonarios de la revista Forbes, varios chinos de la China continental. Debe de ser efecto del igualitarismo que es consustancial con el comunismo.
De todos modos, este año, aunque a escala mundial los hiper-ricos han aumentado en cantidad y en riqueza (es lo que otros llaman "crisis"), en el caso chino el conjunto de su riqueza ha disminuido ligeramente por culpa de la bolsa de Shanghai, que cayó fuertemente, y de la reducción de exportaciones tanto a la Eurozona como a los Estados Unidos.
Dragones y mazmorras.
(Una observación que me trasmite un colega que vive en la China a propósito del ideograma con que se representa al "país del centro":
El centro es el “zhong” , China es el “país del centro” (zhong guo) 中国“Guo” es el estado que está compuesto por un rey (wang ) dentro de unos límites () el problema es que esto no era muy políticamente correcto y cambiaron al rey, por el “jade” (yu ) que es parecido pero con un trazo más, por eso el “guo” de país / estado ya no es rey dentro de unos límites como tenía que ser sino jade dentro de unos límites.
Pues eso)

viernes, 7 de diciembre de 2012

El mundo que contamina

Esta es la lista de los diez primeros contaminadores del Planeta y sus respectivos aumentos (up) o disminuciones (down) de emisiones en miles de millones de toneladas (billion tons):

1. China, up 10 percent to 10 billion tons.
2. United States, down 2 percent to 5.9 billion tons
3. India, up 7 percent to 2.5 billion tons.
4. Russia, up 3 percent to 1.8 billion tons.
5. Japan, up 0.4 percent to 1.3 billion tons.
6. Germany, down 4 percent to 0.8 billion tons.
7. Iran, up 2 percent to 0.7 billion tons.
8. South Korea, up 4 percent to 0.6 billion tons.
9. Canada, up 2 percent to 0.6 billion tons.
10. South Africa, up 2 percent to 0.6 billion tons.
Conocidos todos; países hasta ahora centrales, países emergentes BRICS (falta el Brasil) y algunos particulares como Irán, Corea del Sur y el Canadá. El informe de Global Carbon Project es revelador, aunque estos datos (y el informe lo hace) han de ser tamizados por la respectiva población y el respectivo PIB. Se puede ver un resumen del informe en diapositivas que, siempre citando la fuente, ya he archivado.
El Banco Mundial ya lo reconocía recientemente: unos producen este problema que puede dejar el objetivo de los 2ºC fuera de nuestro alcance (y por tanto, aumentar los riesgos para la especie humana) y otros cargan con los efectos inmediatos de aquel comportamiento. Pero, al final, todos calvos.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Riqueza en el mundo

Credit Suisse acaba de publicar un informe sobre la riqueza en el mundo. Dos datos me llaman la atención.
El primero se refiere a los cambios de 2012 respecto al año anterior:


No sé qué tal se verá en su ordenador/computadora (pinchar sobre la tabla para verla completa), pero es obvio que "Europa" no está saliendo muy bien parada con la que está cayendo. Ni la India. "NorteAmérica", en cambio, sí (y no digamos la China). Pero si se trata de los Estados Unidos (olvidando Canadá), el otro dato tiene dos lecturas. Se trata de la desigualdad de rentas. Reproduzco las 15 primeras por orden de desigualdad decreciente, es decir, de más desigual a menos desigual:

Country Wealth Gini World Bank Gini CIA Gini
RussianFederation 91,4 40,1 42,0
Ukraine 89,2 26,4 27,5
Lebanon 85,7
UnitedStatesAmerica 85,2 40,8 45,0
Turkey 84,2 39,0 40,2
Kazakhstan 83,8 29,0 26,7
Zimbabwe 83,8 50,1 50,1
HongKong 83,6 43,4 53,3
Europe 83,1 30,4 30,4
SouthAfrica 82,6 63,1 65,0
Indonesia 82,0 34,0 36,8
Malaysia 81,4 46,2 46,2
India 81,3 33,4 36,8
Brazil 81,2 54,7 51,9

La primera lectura es obvia: según los cálculos de Credit Suisse, los Estados Unidos son un país muy, pero que muy desigual. Ocupa el cuarto lugar en el mundo. Pero la segunda lectura es igualmente obvia: la primera columna refleja los cálculos de C.S., la segunda da los datos del Banco Mundial y la tercera está construida con lo que dice la web de la CIA (World Fact Book), pues bien, es obvio que no coinciden ni en cuantía (se supone que usan el mismo índice, el de Gini, que es el habitual para "medir" la desigualdad de renta) ni en el orden. Los Estados Unidos siguen siendo, según el Banco y según la CIA, un país muy desigual, pero no tanto como calcula el Credit Suisse. Por su parte "Europa" está muy alto en el "ranking" de C.S., pero muy bajo en los otros dos ¿Quién tiene razón? Vaya usted a saber.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La geografía ya no es lo que era


Entre el simplismo de creer que el propio país es como una isla y la “complexité de la complexité”, hay un enfoque intermedio, igualmente simplista, que consiste en dividir el mundo en solo dos grupos. A su favor tiene la tendencia de la mente humana a pensar en términos binarios. Pero en su contra está la “rugosa realidad”.
Esta división dicotómica es muy frecuente: países ricos y países pobres (o enriquecidos y empobrecidos), centrales y periféricos (que es la que suelo utilizar, aunque con matizaciones), desarrollados y subdesarrollados (después sustituido esto último por un púdico “países en vías de desarrollo”) y, últimamente, Norte y Sur. Esta última dicotomía suele encontrarse en escritos de algunos que han hecho de la “cooperación al desarrollo” toda una vida, pero también aparece en escritos del Banco Mundial (que, además, utiliza con mucho desparpajo lo de la “cooperación Sur-Sur”) y hasta en textos más o menos revolucionarios donde aparece el término “Sur Global”, no muy bien definido, todo sea dicho.
Es posible que esta idea Norte-Sur funcionase en décadas pasadas, sobre todo cuando se evaporó la confrontación Este-Occidente en la que se inscribían las palabritas relacionadas con el “desarrollo”. Pero el mundo ha cambiado de manera notable como para que esas dicotomías sirvan, realmente, para entender qué es lo que está pasando. El mundo se ha hecho (y era) más complicado que eso, desgraciadamente para los que sufren de pereza intelectual o han encontrado en la fácil dicotomía una justificación para actividades varias.
En un reciente estudio de José Antonio Alonso (no se confunda: me refiero al catedrático de economía de la Complutense de Madrid) escrito para una agencia de Naciones Unidas, indicaba algunos cambios en el sistema internacional que tenían consecuencias para las políticas de ayuda, a saber, la creciente heterogeneidad del mundo “en desarrollo” (uso sus palabras), la cambiante geografía de la pobreza (por ejemplo, el número de subnutridos/hambrientos en los países “ricos” ya se cuenta por millones y su monto es creciente, según la FAO), la multi-polaridad del mundo y la irrupción de nuevos actores en la escena internacional.
Cuando solo había Norte y Sur, podía pensarse en cooperación, ayuda, codesarrollo entre uno y otro, pero, básicamente de uno (el Norte) al otro (el Sur). Cuando se observa, hoy, quién coopera, ayuda o codesarrolla con quién, es preciso darse cuenta de que esa dicotomía ha saltado por los aires. China ya es el gran “cooperante” de África  como el Brasil podría llegar a serlo de España o de Portugal. Hay, pues, más formas de clasificar los 200 países y sus organizaciones (porque casi todas acaban dependiendo de uno o varios países y, a este respecto, son muy sugestivos los intentos de algunos países -la China, Rusia, la India, Brasil y Sudáfrica- de crear su propio Banco Mundial).
1. Porque, sí, existen los llamados países “emergentes” a los que es absurdo situar en el Sur y ver, por ejemplo, la relación China-Ecuador como relación Sur-Sur. Mantienen, a pesar de su reciente ralentización por culpa del hundimiento de la demanda en sus habituales compradores, un crecimiento que ya lo quisieran para sí en la Eurozona, dedican una notable cantidad de dinero a la inversión en el extranjero, al comercio internacional y al suavizante de ese intercambio desigual que consiste en la “cooperación al desarrollo”. De los BRICS recién citados, tres son potencias nucleares y dos (Brasil y Sudáfrica) han tenido tentaciones de serlo.
2. En contrapartida, los países hasta ahora centrales ya no son tan centrales y se discute si la potencia hegemónica en el siglo XX (los Estados Unidos) va a seguir siéndolo a pesar o precisamente por su hiper-gasto militar (prácticamente, la mitad del presupuesto militar del mundo). Unos para arriba y otros para abajo y me atrevería a incluir, entre estos últimos, al Japón y Alemania.
3. Siguen existiendo los “países en vías de desarrollo”, solo que esta vez va en serio. Vuelvo a pensar en el ejemplo del Ecuador: se reduce la pobreza y la desigualdad, se incrementa el gasto social, en educación y sanidad y se reduce el desempleo. No es único.
4. Eso sí: hay países que hasta el Banco Mundial pone por debajo de los anteriores. Países desesperados que los eurocéntricos llaman “estados fallidos”: se hunden como los anteriores mejoran.
5. Porque hay un quinto grupo: países en vías de subdesarrollo, como son Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia y tal vez alguno más (Max-Neef incluía a los Estados Unidos, pero parece exagerado).
¿Qué queda de Norte-Sur? Poco..
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Gaza y Chomsky: david y goliat

Este es el inicio de un escalofriante artículo de Chomsky (de origen judío, no se olvide) sobre la situación en Gaza:
An old man in Gaza held a placard that read: “You take my water, burn my olive trees, destroy my house, take my job, steal my land, imprison my father, kill my mother, bombard my country, starve us all, humiliate us all, but I am to blame: I shot a rocket back.”
Un viejo en Gaza llevaba una pancarta que decía: "Me quitáis mi agua, me quemáis mis olivos, me destruis mi casa, me quitáis el empleo, me robáis mi tierra, metéis en la cárcel a mi padre, matáis a mi madre, bombardeáis mi país, nos hacéis morir de hambre, nos humilláis, pero al que hay que culpar es a mí: respondí disparándoos un misil".

martes, 4 de diciembre de 2012

Por encima de nuestras posibilidades

Mal de muchos... epidemia. La lectura de este articulo, referido, como me suele suceder, a los Estados Unidos, puede ser provechosa para lectores españoles, italianos o portugueses. Sus periódicos vienen con noticias, además del embarazo de unos chicos ingleses de alta alcurnia, sobre la pobreza creciente, el desempleo y las exigencias de "Bruselas" para acabar con el déficit y responder a las deudas. Esto último, en los tres casos, se ha producido por haber vivido "por encima de nuestras posibilidades", es decir, que hemos gastado más de lo que podíamos. Como dijo ayer el presidente Rajoy:"Durante muchos años hemos gastado demasiado y sin que ese gasto se correspondiese con nuestros ingresos" Pero ¿hemos?
El artículo estadounidense que cito suena a lo que leo en los otros periódicos. Hay un "abismo fiscal" amenazante ante el cual no cabe otra cosa que austeridad, austeridad y austeridad. 
Pero, primero, no ha sido causado por exceso de gasto sino por defecto de ingresos. Cierto que, en los Estados Unidos, la reducción de empleo y salarios, unida a una promoción desaforada del consumo, hizo que la gente tirase de tarjeta de crédito antes de que estallase lo de Lehman Brothers. Como en los otros GIPSI con los préstamos y no solo hipotecarios, hubo mucha gente que se endeudó hasta las cejas. Pero, eso sí, no todos. Ni, y ahí entra el artículo, no solo. Y con antecedentes relevantes.
Porque, segundo, el déficit (y la deuda para cubrirlo) también tuvo que ver con el defecto de ingresos, es decir, con el recorte de impuestos a los más ricos. Una vez más, Warren Buffett se admiraba de que el último empleado de su cuartel general tuviese una presión fiscal superior a la que él tenía. Una amnistía fiscal podría haber supuesto algún ingreso adicional (como ha sido en España), pero más habría tenido si se hubiese permitido una inspección en regla y en la dirección apropiada (no contra las clases medias asalariadas).
Y, tercero, habría otros medios para afrontar el déficit (y la deuda para cubrirlo). Recortando otros gastos y no los más fáciles y contra los más débiles.
El articulo que cito lo expone ya en el título: una cosa es haber creado el problema y otra es pagar los platos rotos. Está claro que, en la actual situación, no se aplica el principio "el que rompe, paga". Rompen unos (a los que se les ayuda) y pagan otros (a los que se machaca y, encima, se les acusa de ser los culpables por haber vivido por encima de sus posibilidades). Y lo peor es que esas austeridades selectivas no abordan la parte más dura del problema: la deuda privada (empresarial). Pero sí reflejan quién es el acreedor principal: los bancos alemanes.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Lucha de clases

Por ganas de acabar pronto, se está traduciendo "class wars" por "guerra de clases" cuando, en mi opinión, tendría que llamarse "lucha de clases". Lo he visto en un par de artículos traduciendo y traducidos. En cualquier caso y más allá del purismo ¿a qué se refieren?
Primero hay que ver si existe algo que podamos llamar clases. 
Decir que hay desigualdad y diferencia dentro de cada sociedad no es nada original. Pueden llamarse estratos (arriba, en medio, abajo y sus subdivisiones) que comparten algunas características y que los que trabajan el márketing conocen bien ya que, entre otras cosas, comparten hábitos de compra. Y curiosas similitudes en el voto (no es cierto, por ejemplo, que "los de abajo" voten masivamente a las izquierdas). Y parecidos bagajes educativos y lugares de residencia. En algunos países (Inglaterra es el más claro y el Japón el más estricto) comparten hasta modos de hablar (códigos lingüísticos, si se quiere), de forma que es posible saber el grupo al que alguien pertenece con solo escuchar su acento o, en el caso japonés, su vocabulario.
Mientras cada uno de esos estratos hace, digamos, su vida sin tener en cuenta a otros (excepto para envidiar al inmediato superior y sentirse superior al inferior, que es un modo de mantener el "orden social"), no tendría que hablarse de clases (pero, como siempre, es cuestión de ponerse de acuerdo en el significado que le damos a las palabras). Porque hay una cosa, ahí fuera, que no coincide exactamente con lo que he llamado estratos. Y es el momento en que aparecen objetivos incompatibles entre algunos de ellos, que es lo que constituye un conflicto. 
Los conflictos (esas situaciones en las que sus participantes presentan objetivos incompatibles) se pueden resolver de muchas maneras. Por ejemplo, suprimiendo física o socialmente a algunas de las partes. Suele llamarse "revolución" (sea desde "arriba", como fue la de Reagan o Thatcher o Pinochet, sea desde "abajo" (las de los "rojos"). Pero hay casos en que suprimir al "otro" de "abajo" no es "rentable" para quien lo hace ya que necesita mano de obra, servicio doméstico y consumidores en general. Entonces ha de recurrir a otros medios.
Uno, evidente, es la negociación, transigiendo, entrando en juegos de suma positiva (la revolución es, en la mejor de las hipótesis, un juego de suma cero cuando no de suma negativa). Yo cedo, tú cedes y todos ganamos. El Estado del Bienestar de principios del siglo pasado era algo así: yo pago impuestos para que tu situación mejore y tú renuncias a la revolución.
El otro es recurrir a la violencia "desde arriba" que puede ser violencia directa, es decir, represión, o puede ser violencia cultural, es decir, explicar a los que pierden que es por su bien, que no hay alternativas, que si las hubiese serían peores para ellos, que Dios lo quiere, que la Historia lo quiere, que hay que sufrir ahora para alcanzar el Paraíso (incluido el "paraíso comunista") y cosas por el estilo. 
Las muy diferentes opciones que pueden aparecer no provienen de manuales o textos eruditos sino que dependen de "análisis concretos de situaciones concretas" o, si se prefiere, de correlación de fuerzas entre las partes en conflicto.
En estos últimos tiempos parece que sí que hay conflicto, que es relativamente estable, pero que han cambiado las posibilidades de las partes. Como se ha dicho, "la lucha de clases ha terminado: hemos perdido" o, si se prefiere y citando al nada sospechoso Warren Buffett que ya he citado otras veces: "Claro que hay lucha de clases y, por el momento, es mi clase, la de los ricos, la que la está ganando".
¿Cómo? En primer lugar, captando aliados en las clases medias que quieren ser superiores y se sienten tales viendo a las "inferiores". En segundo lugar, usando de los medios para trasmitir la no-existencia de tal lucha y, sobre todo, para hacer ver que "no hay alternativa", En tercer lugar, captando las voluntades de los políticos para que lleven adelante los programas que interesan a esa clase. La ideología de estos políticos es independiente de la coyuntura. En cuarto lugar, sin embargo la coyuntura ayuda y el recurso a la crisis es muy beneficioso.
Lucha de clases, pues, no es, ciertamente, echarse a la calle. Estamos hablando de violencia estructural, no de violencia directa. Ni es necesariamente la lucha de "los de abajo" (el 99 por ciento, según el vocabulario de los de Occupy Wall Street) contra "los de arriba" (el 1 por ciento). En la actualidad, si hemos de creer a Warren Buffett (y yo le creo) la lucha de clases (victoriosa a lo que parece) es exactamente la que se está dando en la dirección contraria.
Tal vez se use "guerra de clases" (además de la pereza del traductor) para evitar sus resonancias marxistas. Mientras no se sea un fundamentalista del texto sagrado (sea "El Capital" o "La riqueza de las naciones" o el "Tratado general" de Keynes), en todos ellos hay elementos que pueden servir para entender lo que nos rodea. Si nos aferramos al texto, podemos estar seguro de que nos impedirá ver la realidad (se escribió cuando el mundo era diferente). Si lo rechazamos todos, perdemos la oportunidad de percatarnos de cosas que pueden ser importantes. Pero lucha de clases, como las meigas, haberla háyla: la que dice Buffett.