Un artículo que comienza recordando los errores de percepción sobre las alternativas a la hegemonía de los Estados Unidos. Primero estuvieron muy preocupados por la URSS sin ver sus debilidades. Sí que las vieron Andrei Amalrik desde dentro y Emmanuel Todd desde fuera, que yo leí y algunos de mis estudiantes recuerdan -y me lo han recordado- que seguí esos pasos y tenía claro, no por mis estudios sino por los de esos dos, que la URSS se venía abajo. Después las élites estadounidenses estuvieron muy preocupadas por el Japón sin tampoco ver sus debilidades. El artículo avisa de las debilidades de la China de ahora y que son:
a persistent slowdown of economic growth, a glut of unsold goods, rising bad bank loans, a bursting real estate bubble, and a viciouspower struggle at the top, coupled with unending political scandals. Many factors that have powered China's rise, such as the demographic dividend, disregard for the environment, supercheap labor, and virtually unlimited access to external markets, are either receding or disappearing.
Desaceleración, acumulación de stocks, problemas bancarios, burbuja inmobiliaria, lucha por el poder y escándalos políticos. Lo del Japón tuvo algo parecido: explosión de la burbuja inmobiliaria que generó hundimiento de bancos que produjo una desaceleración en sus exportaciones. Menos mal que tenían el "just in time" y que la lucha por el poder se gestionaba mediante elecciones, aunque no se libraron de algún que otro escándalo. Pero volviendo a la China y al artículo, se constata que algunos de los factores que ayudaron al auge de la China (población, desinterés por el medioambiente, mano de obra barata, fácil acceso al mercado exterior) podrían estar en retroceso o desapareciendo. Lo de la mano de obra es conocido: huelgas, manifestaciones, boicots. El resto, habrá que ver si está en revisión. Lo del medioambiente parece que no, que siguen con la misma confuciana falta de respeto a la Naturaleza.
¿Vamos entonces hacia un mundo con varios polos? Galtung trabaja sobre un mapa "hexagonal" de un mundo multipolar. Todo menos quedar atrapado de visiones intencionadamente simplistas sin por ello caer en la "complexité de la complexité", en el mapa a escala 1:1, imposible e inútil.
Pero al volver la vista atrás, queda la sospecha de que los enemigos fueron exagerados consciente y voluntariamente: no hay nada como un buen enemigo exterior para conseguir consensos en el interior. Eso lo sabe cualquier nacionalista, sea estatal o subestatal.
Pero al volver la vista atrás, queda la sospecha de que los enemigos fueron exagerados consciente y voluntariamente: no hay nada como un buen enemigo exterior para conseguir consensos en el interior. Eso lo sabe cualquier nacionalista, sea estatal o subestatal.
