sábado, 31 de marzo de 2012

Economía vs. medioambiente

Gallup da estos datos para los Estados Unidos sobre qué debería tener prioridad, el crecimiento económico o la protección del medioambiente:

Trend: Higher Priority: Economic Growth or Environmental Protection

Suele suceder. Primum vivere, dirán los encuestados: primero tener con qué vivir y, probablemente, son muchos los que, en el mundo, piensan así. Sin embargo, el problema (mundial) es que de la protección del medioambiente podría depender, a medio plazo, la supervivencia de la especie mientras que el crecimiento económico es un problema inmediato. Y lo inmediato tiene prioridad sobre el "largo me lo fiáis". Habría que escribir, entonces, una carta de disculpa a nuestros nietos y biznietos. Se lo merecen.
Sucede lo mismo con las huelgas: en fase expansiva, suelen tener más apoyo popular que en medio de una recesión, cuando los que tienen empleo temen perderlo y los que no lo tienen solo desean conseguirlo. Lo de los derechos sociales adquiridos en largos años de luchas, es o para personas muy conscientes de la situación o para tiempos mejores.
Pero volviendo al medioambiente, parece claro que los gobiernos progresistas o de la nueva izquierda latinoamericanos (y pienso en los míos, en Bolivia y el Ecuador) coinciden con la opinión pública estadounidense: el crecimiento económico tiene prioridad sobre las cuestiones medioambientales. Lo saben muy bien los movimientos indígenas, en ambos países, que siguen pensando (o proclamando) que el medioambiente es sagrado. Por encima del crecimiento económico. Por eso hacen marchas para que los gobiernos lo sepan aunque los gobiernos no piensen hacer caso. Como tampoco el gobierno español va a hacer caso a los que han ejercido su derecho a la huelga.

viernes, 30 de marzo de 2012

El que manda, manda

Las llamadas instituciones financieras internacionales son todo menos lo último no en lo que se refiere a su ámbito de actuación sino en lo que se refiere a su control, que se reserva para los países centrales. El Fondo Monetario Internacional, para los europeos (centrales, por supuesto) y el Banco Mundial para los estadounidenses. No importa quién esté más cualificado a escala "internacional", sino quién se lleva el gato al agua dentro de este "pacto entre caballeros", centrales, por supuesto.
Pero el mundo está cambiando. No demasiado, pero sí de manera suficiente como para que la elección de Lagarde para el FMI ya fuese suavemente discutida por países otrora periféricos. Ahora es la elección del sustituto de Zoellick frente al BM lo que se discute. Hay un candidato colombiano apoyado por el Brasil y una candidata nigeriana a la que ha dado voz el Financial Times. Todo parece indicar que el candidato estadounidense será el elegido "democráticamente", pero los periféricos se hacen oír. Ya solo falta que los BRICS se pongan de acuerdo (como han empezado a hacer incluso proponiendo un "banco mundial" alternativo, aunque no lo hayan conseguido) y el "pacto entre caballeros" (centrales, por supuesto) se vaya al garete. Cierto que van ganando espacios dentro de dichas instituciones: suponen un cuarto de la población mundial y un quinto del PIB mundial. Pero todavía falta un pasito más para que el mundo se convierta en "multicéntrico" y el "internacional" de aquellas instituciones adquiera una nueva coloración: la de realmente internacionales. Claro que, en mi opinión, eso sería lo deseable, pero no parece que la lógica de unos y otros vaya más allá del "pecking order", el animal (no financiero) orden de picoteo que hace que el que manda, mande. Pero también que, de momento, el que empieza a obedecer menos (por ejemplo, negándose a participar en el salvamento de la Europa -UE- en decadencia) esté descabalando dicho "orden".
(Añadido el 17 de abril: Pero Kim de los Estados Unidos, no de la India, ha sido el nombrado)

jueves, 29 de marzo de 2012

El pasado como prólogo

Me llega un texto nada sospechoso de izquierdismo en el que se dan razones contra la huelga general en la España de hoy.  Copio y pego el párrafo siguiente:
En realidad los causantes, fueron los tecnócratas del Opus Dei (Ullastres, Lopez Rodo y Lopez Bravo) que accedieron al Gobierno en 1957 y pusieron en práctica un duro Plan de Estabilización conforme con las directrices del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyo efecto social fue la emigración de unos dos millones de españoles, en los años siguientes. Se liberalizó la economía, acabando con la autarquía y reduciendo el intervencionismo del Estado. Se recortó el gasto público, se abrió la economía al exterior, se devaluó la moneda y se facilitaron las inversiones extranjeras.
Dos evidentes diferencias con la actualidad: no se puede devaluar la moneda y ahora la huelga es un derecho todavía reconocido, cosa que entonces no (claro: los sindicatos eran "verticales", no "de clase", y su intención reivindicativa no llegaba ni a las grandes empresas, que es donde ahora tienen mejor organización). Bueno, y que las directrices ahora también vienen del Banco Central Europeo y de "Merkozy".
Y una cuestión más: Los años 60 eran los últimos de una fase ascendente del ciclo largo de la economía mundial que terminaría entre 1968 y 1973. Ahora son los finales de una fase descendente y, después de haber escuchado atentamente en Madrid a renombrados economistas españoles, creo que nadie sabe cómo ni cuándo va a terminar el descenso.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Crónica de una huelga anunciada

La anunció el presidente Rajoy a micrófono cerrado al comentárselo a un colega de la Unión Europea. Los únicos que parecen haberlo dudado han sido los líderes sindicales españoles: que si la convocaban o no y cuándo la convocaban si coincidiendo con algo, seguido de algo o precedido de algo. Eso sí: cuando lo han hecho, han puesto sobre la mesa los motivos para ellos evidentes e incontestables para convocarla y que, oh sorpresa, han coincidido con los anunciados por Rajoy en Bruselas. Si tan claro lo tienen, ¿por qué dudaron, entonces? Táctica, supongo. No dudaban, pero decían que dudaban para ver qué reacciones iban suscitando. Pero si dudaron, tal vez habría algunas razones que se podrían considerar aunque aviso que desconozco las interioridades de tal evento y que solo se trata de suposiciones.
Primero, dudaron bajo la sistemática campaña antisindical en general y contra los líderes de los dos sindicatos mayoritarios en particular. Se airearon viajes, se han aireado sueldos de sindicalistas y ex-altos cargos de los respectivos sindicatos. Y se levantó la voz al cielo ante las subvenciones que tales organizaciones recibían. En ambos casos, cosa curiosa. Porque negar a los sindicalistas que accedan a puestos bien remunerados es un tipo de clasismo bien peculiar: se supone que los sindicalistas deben de estar por debajo del supuesto salario mínimo. Pero sorprende echarse las manos a la cabeza por dichas subvenciones sin añadir que las patronales reciben mucho más (aunque, eso sí, dividido en sus varias modalidades de organización) y que, puestos a hablar mal de los dirigentes, algunas patronales no están precisamente libres de pecado. Algunos dirigentes, en efecto, no han sido precisamente hermanitas de la caridad y, sueldos al margen, han robado a sus empleados cosa que, por lo visto, es algo por lo que hay que admirarles.
Segunda razón para la duda, la penosa división entre los sindicatos (todos, no los dos mayoritarios) desde aquel mítico “mientes, Marcelino, y tú lo sabes” que espetó Nicolás Redondo (UGT) a Marcelino Camacho (CC.OO.) a micrófono abierto y con las cámaras de televisión grabando (y mejor no remontarse a la última Guerra Civil española y a aquellas barbaridades que cuenta George Orwell en su “Homenaje a Cataluña”). Obligados ahora a competir en elecciones, competitivas por definición, y, en algunos casos, aquejados por el purismo ideológico, enamorado de los propios principios (absolutamente verdaderos) e indiferentes ante los efectos que dichos principios, aplicados rígidamente, puedan tener sobre la “clase” que dicen defender, el caso es que los distintos sindicatos practican cualquier cosa menos el “proletarios de todos los países, uníos” y evaluarán quiénes van a la manifestación antes de decidir si ellos se adhieren. Es decir, miran antes a los sindicatos “hermanos” (que de hermanos nada) que al motivo de la manifestación.
El tercer motivo es el más importante: la lucha de clases ha terminado y, como dicen algunos, “hemos perdido”. Si eso parece más un resoplido, se puede buscar una forma más suave y menos sarcástica de decirlo y consiste en afirmar que la lucha de clases está terminando. Existir, casi seguro que existió. Que existe, eso parece (véase, si no, la “reforma laboral” a lo largo de toda esta Europa contemporánea). Pero si va a existir, tal vez lo mejor sea preguntar a los expertos que, en este caso, podría ser Warren Buffett, rico entre los ricos (está entre los cinco primeros de todo el mundo según la revista Forbes, muy cerca de Bill Gates) que ya en 2006 y en el New York Times (no en Granma, órgano del comité central del partido comunista cubano) decía lo siguiente que trascribo y después traduzco: “There’s class warfare, all right, but it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning” (Hay lucha de clases, cierto, pero es mi clase, la de los ricos, la que la está llevando a cabo, y vamos ganando). Que sí, que sí que hay lucha de clases, pero no en el sentido programático que podía tener en algunos partidos obreristas del pasado, sino en el sentido empírico observable en la actualidad y que no es la lucha de clases de “los de abajo” (los parias de la Tierra, “los de la cuchara”) contra “los de arriba”, sino la lucha de clases de “los de arriba” contra “los de abajo” que ahí sí que se trata normalmente de violencia estructural, tan violencia y tan estructural (con permiso del señor ministro de Justicia) como la ejercida en el patriarcado por los varones contra las mujeres.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 27 de marzo de 2012

Es nuestro hdp. Y caníbal

Es conocida la frase de un presidente de los Estados Unidos refiriéndose a un dictador centroamericano: "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Eran los tiempos de la Guerra Fría. Mucho antes, un autor anglosajón (tal vez sir Bernard Shaw, si no recuerdo mal) dijo que estaba muy mal que los caníbales se comiesen a los misioneros, pero que era mucho peor que los misioneros se comiesen a los caníbales.
Vienen a cuento a propósito del trato que los medios han dado al asesino francés de siete personas (caribeños, magrebíes y judíos) en Toulouse y al asesino estadounidense de 17 personas (ocho niños, con quema de cadáveres y con probable violación previa) en Afganistán. No me refiero a las respectivas reacciones locales, que son más obvias y que llegan, en el segundo caso, hasta Karzai mismo. Me refiero a que, en casa, se ha intentado invisibilizar al asesino estadounidense mientras que ya se sabe casi todo sobre el francés, incluso que hubiese pasado en 2010 por Israel-Palestina en su camino hacia Pakistán-Afganistán (palabra, esta última, que une los dos casos, pero solo en eso).
Parece que hay clases hasta en los muertos. Los afganos y afganas son de clase baja. Los judíos de Toulouse, son de clase alta que, además, permiten mantener el victimismo israelí. En Afganistán no hay víctimas sino "daños colaterales" del síndrome post-traumático. Del asesino de Toulouse y Montauban tenemos hasta video, enviado a Alyazira por quien corresponda.
(Añadido eel 29: el soldado detenido por el asesinato de los 17 no ha confesado y, de haber sido él, pudo entrar y salir de su base como para cometer los asesinatos al norte y al sur de la base. Eso dicen las autoridades competentes)

lunes, 26 de marzo de 2012

Rentas altas

Tomo este gráfico de una fuente fiable en la que se pueden encontrar muchos más datos sobre el porcentaje de renta que detenta cada grupo de renta. En el caso que copio se trata del porcentaje que supone el tan traído y llevado 1 por ciento (el de los más ricos) respecto al total de la renta y para los países Portugal, Italia, España y Francia.

Es difícil sustraerse a la impresión que desde los 80 a principios de los 90 hubo un proceso de convergencia del peso de las respectivas élites económicas. La crisis del 92 marca un cambio: Italia y Portugal siguen creciendo por encima de lo que lo hacen Francia y España. No parece que los respectivos gobiernos sean una buena explicación de lo sucedido. Se puede ver con el caso de España y ampliando los rangos del porcentaje que ha tenido ese 1 por ciento:

Recuérdese: 1980, último gobierno Suárez; 1981, gobierno de Calvo-Sotelo; 1982-1995, gobiernos de Felipe González con gran subida y gran bajada del porcentaje, para estabilizarse, 1996-2003, gobiernos de Aznar, de nuevo gran subida y bajada que se corta con la entrada de los gobiernos de Zapatero que terminarían fuera del gráfico.
Hay que ver las cosas que se les pueden hacer decir a los gráficos si se manipulan convenientemente sus ejes de coordenadas.



domingo, 25 de marzo de 2012

Yihadismo internacional poco internacional

Es irritante el intento sistemático de enlazar determinados sucesos con posiciones ideológicas previas. En el caso de Toulouse, además del evidente rédito electoral a favor de Sarkozy, está la tendencia a enlazar el asunto de estas muertes con Al Qaeda y, si ya resulta demasiado artificioso, con el "yihadismo internacional". Acepto que sea real el entrenamiento (inútil, por otro lado, para lo ocurrido) que el supuesto asesino baleado recibió fuera de Francia. Pero eso es poner el problema donde no está y, al hacerlo así, arrimar el ascua a la propia sardina. Propongo una cadena de hechos diferente y que permite plantearse otro tipo de políticas que no sea la de demonizar al Islam en su conjunto o atribuir a Al Qaeda unas características que probablemente no tenga (como la de ser una organización jerárquica cuando, a lo que parece, ya es únicamente un modo de ver las cosas, una ideología si se prefiere). Veamos:
Comencemos por las causas: tenemos una situación en la que determinadas personas nacidas en el lugar (bajo el ius soli, por tanto) se ven sistemáticamente rechazadas por llevar determinados apellidos que retrotraen al ius sanguinis y que convierten a dichas personas en marginales.
Esa situación es muy frustrante con lo que el individuo busca un objeto sobre el que descargar la agresividad producida por esa frustración que la produce el rechazo vivido casi de manera cotidiana. Puede ser mediante la quema de coches (como sucedió con los banlieusards), puede ser mediante el suicidio (el objeto sobre el que se descarga la agresividad es uno mismo y estoy seguro de que en esos contextos, como en muchos otros en el mundo contemporáneo, el suicidio aumente -es la primera causa de muerte no natural-) o puede ser mediante objetos más abstractos que no hace falta que sean analizados por un sistema educativo que hace tiempo que ya no analiza. Me refiero a "occidente", que son los que rechazan y marginan al de "oriente"; o a los cruzados que, siglo tras siglo, se dedican a invadir, ocupar, asesinar, masacrar la tierra de la que vienen los padres y/o los propios abuelos y a mearse en sus símbolos, blasfemar y despreciar todo lo que tiene que ver con esa cultura; o a los judíos que invaden, ocupan, asesinan y masacran a palestinos y vecinos.
En este último caso, el de este conjunto tan heterogéneo de objetos sobre los que descargar la propia agresividad (no tan heterogéneo a decir de determinados líderes euro-estadounidenses que hablan de los "judeocristianos"), el individuo puede quedarse en el mero odio o puede radicalizarse si encuentra quien le ayude a "ver la luz". Conseguir una pistola no debe de ser tan difícil y matar a soldados magrebíes y niños judíos no es sino el efecto de una larga cadena que comienza en la sociedad y no en la religión ni, mucho menos, en fantasmagóricas organizaciones con las que producir miedo conservador. 
Es un proceso parecido al estudiado de manera sistemática en las cárceles británicas.
Y la conclusión podría ser ésta: sin reducir para nada el papel de la policía (necesaria para la protección de la seguridad de los ciudadanos ante locuras como ésta o como la de Breivik en Noruega o como la de California), hay que ir a las causas (marginación, exclusión, discriminación, xenofobia) y no dejarse llevar por diagnósticos sencillitos del tipo "todos los moros son unos asesinos y tenemos derecho a defendernos de su invasión".
(Añadido el 29 de marzo: En esa misma línea aparentemente informada pero simplista está la frase de Reuters refiriéndose a Merah como "al Qaeda-inspired gunman". Lo de la inspiración ya son ganas) 

Guerra inhumana

El Moscow Times cuenta que su ministerio de Defensa, oficialmente, reconoce que, a diferencia de lo que hace el correspondiente ministerio -secretaría- en los Estados Unidos, ellos no usan antidepresivos para tratar los problemas psicológicos de sus soldados. Luego existen tales problemas psicológicos además de los físicos. Es comprensible: al ser humano -excepto en los casos de enfermedad mental- le resulta insoportable matar a sus semejantes. Como casi todos los demás animales matar es algo que tiene que ver con la comida, el territorio y la reacción ante un ataque. Pero aterrizar en Chechenia (o en Afganistán) y matar porque te lo mandan es algo más complicado y exige un tipo de entrenamiento que probablemente sea deshumanizante. 
Es la guerra, institución humana, la que resulta inhumana. En ella, el asesinato no es una anomalía.

sábado, 24 de marzo de 2012

Alianzas varias

Nunca me interesó lo de la Alianza de Civilizaciones que iniciaron el presidente turco y el español de entonces. Me parecía un blablabla bienintencionado y nada más. Mucho más me interesó la risita que cualquier comentario a ese propósito suscitaba en auditorios españoles sometidos a los medios más conservadores en España. Formaba parte de una muy eficaz campaña contra el anterior presidente español y mostraba una cierta ignorancia por parte de quienes mostraban su displicencia. Supongo que tendrían que sonreírse de la misma forma ante la "Alianza Mundial para la Responsabilidad Social" que promueve el Banco Mundial, pero ni aquellos medios están en campaña al respecto ni, probablemente, le haya llegado la onda. Así que no habrá risitas. A mí me interesa tanto como lo de la Alianza de Civilizaciones, con la diferencia de que no sé si esto es tan bienintencionado como era la otra Alianza. Las diapositivas del Banco están aquí y en la lengua de Cervantes.

viernes, 23 de marzo de 2012

Esclavitud

Un sugestivo reportaje sobre la esclavitud en la Mauritania contemporánea, con una ley en contra desde 2007, pero que creo entender que todavía existe. Me han interesado dos cosas: el racismo y la autocolonización. Me explico.
El reportaje (no sé si es más un test proyectivo estadounidense que una constatación sobre la Mauritania de hace pocos años) dice que los dueños de esclavos eran (¿son?) de piel más clara que la de sus esclavos, "negros como el carbón". De hecho, el racismo se inventó para legitimar la esclavitud, haciendo que los que tuviesen determinados rasgos externos se convirtiesen por ello en inferiores, casi sub-humanos (como en el caso mauritano) y, por tanto, aptos para ser poseídos por los que tenían otros rasgos externos que les convertían en superiores, con derechos sobre los inferiores. Nada original respecto a lo que se sabe del racismo europeo.
El otro elemento que me ha interesado es no solo la aceptación por parte de los esclavos de su estatus, sino, sobre todo, que lo viesen como parte del "orden natural de las cosas". No ha debido ser general, ya que han seguido existiendo quienes han huido de tal condición (y, de hecho, se habla de una ONG que les protege al tiempo que lucha por extender el abolicionismo). Pero sí muestra un fenómeno bastante extendido que podría llamarse "identificación con el agresor" o también "síndrome de Estocolmo". Una de las más extremas formas de violencia estructural tiene, como uno de sus soportes, la aceptación, por parte de "los de abajo".
No es lo mismo que uno encuentra en las viejas novelas sobre la condición de los indígenas andinos en los años 30 del siglo pasado (Raza de bronce, del boliviano Alcides Arguedas, o Huasipungo, del ecuatoriano Jorge Icaza), pero son evidentes los elementos en común: el uso, no solo de la violencia cultural para legitimar la esclavitud, sino también de la amenaza de violencia directa (o su aplicación) para disuadir de buscar la libertad; la inferiorización sistemática de los esclavos a los que se considera menos que humanos (los conquistadores discutieron si los indígenas tenían alma o no, y lo de "indios de mierda" lo he escuchado yo, en mi corta vida, en bocas criollas o blancas); el papel de algunos poseedores de esclavos precisamente en su liberación, como sucede con el personaje central del reportaje que he citado.
No sabemos cuántos esclavos hay en el mundo de hoy (los indígenas bolivianos y ecuatorianos, a pesar de las dificultades en su camino, están en marcha hacia la total superación de aquellos polvos y de estos lodos). Las estimaciones para el mundo oscilan entre 4 y 27 millones de personas. Pero más de un millón en todo caso, que es la estimación más baja: la de la OIT.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cruce de conflictos

Un artículo en el israelí Ha'aretz ("Israeli leftist activists: We are being sexually harassed in the West Bank") trata de los problemas que afrontan las feministas izquierdistas israelíes que cruzan a Cisjordania para ponerse del lado palestino. Me parece un buen ejemplo de cómo se entrecruzan las divisiones sociales o, si se prefiere, los conflictos o las distintas  violencias estructurales, cada una con su propia lógica, pero que crean un batiburrillo muy complicado cuando se cruzan en eso que llamamos "sociedad".
De entrada, tenemos dos culturas: la de las israelíes y la de los palestinos que no valoran igualmente la relación entre los sexos ni entienden lo mismo por "sexually harrassment". Recuerdo, hace muchos años, el conflicto que se generó en un congreso en el que participé, entre un finlandés y una japonesa. La segunda afirmaba haber sido acosada sexualmente por el colega finlandés mientras que éste afirmaba no haber hecho nada que no fuera aceptable ¡en Finlandia!. Ambos tenían razón, probablemente. El hecho es que no se valora de la misma forma una palmada en el trasero en un contexto cultural que en otro, ni el mirar  fijamente a determinadas partes del cuerpo de la otra persona es recibido de la misma forma en unos sitios que en otros. En este caso, creo que lo que las israelíes  llaman "acoso sexual" no es lo que los palestinos llamarían "acoso sexual".
Claro que el asunto se complica por la división ideológica feminista-machista que hace que las primeras refuercen su reacción ante lo que consideran machismo del otro lado y, probablemente, lo sea, aunque desde esta última perspectiva se acabe tildando de "exageraciones" lo afirmado por las primeras. Estoy seguro de que hay machistas israelíes y feministas palestinas y palestinos. Pero la polarización se produce cuando israelí significa feminista y palestino significa machista. Y eso que hay mujeres machistas y varones feministas: no todas las mujeres son feministas ni todos los varones  machistas.
Más complicación: el continuo derecha-izquierda, que es una lógica diferente a la anterior ya que puede haber feministas de derechas (las feministas de izquierdas lo negarán) y machistas de izquierdas (mucho menos negable). Porque lo que está sobre el tapete en este caso, originariamente, no es el sexo/género sino la clase social, sea directamente (lucha de clases, tipo marxista) o indirectamente (igualdad... de clases, tipo socialdemócrata).
Y la que tal vez resulte la "determinante en última instancia": activistas-espectadores, las anarquistas que luchan contra el Muro y los palestinos que lo sufren pasivamente, pero las primeras fuera de "su" territorio y los segundos "en  su casa" y que pueden observar a las que llegan más como israelíes que como mujeres mientras estas pueden observar a los palestinos más como machistas que como oprimidos por el gobierno de Israel. 
El problema, también aquí, es cuál de las contradicciones es vista como la más importantes por los distintos grupos. Mi especulación  es la del párrafo anterior, pero es muy evidente que es, en efecto, especulación y que otras interpretaciones son posibles.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Crisis de la universidad

No es cosa local. Es que el mundo ha cambiado. Ya Ortega y Gasset se había sonreído a propósito de “La universidad de Murcia” ironizando sobre los criterios que podían haber llevado a su creación. Poco podía imaginar el filósofo (“hay gente pa’ to’”) lo que se produciría pocos lustros más tarde a escala planetaria y coincidiendo con una etapa de expansión de la economía mundial: que las universidades se multiplicaron por todas partes y se masificaron.
Obvio que en cada lugar el proceso tuvo sus propias características reflejando las peculiaridades de cada territorio. Y es obvio también que el proceso fue más o menos largo a tenor de lo que sucedía en cada caso. En Alicante casi se podría decir que terminó hace muy poco.
En Inglaterra el proceso adoptó una forma más clasista: universidades piedra negra, de ladrillo rojo, politécnicas. En Francia, jacobina: I, II, III, IV, V etc. En los Estados Unidos, empresarial. O en el Ecuador, descontrolada (por ejemplo, cinco universidades en Cuenca, de poco más de medio millón de habitantes en el cantón y de algo más de setecientos mil en la provincia). Pero lo común fue la proliferación de universidades y su progresiva masificación.
Aquella etapa de expansión económica desde los años 50 hasta principios de los 70 produjo un doble impulso. Desde arriba, los estados invirtieron en las universidades como medio de conseguir cuadros para gestionar el crecimiento económico general. También las empresas, allí donde el modelo era más empresarial, hicieron lo propio, pero dejando margen para las humanidades. Desde abajo, las (nuevas) clases medias encontraron en las universidades un medio de ascenso: habían sido instituciones elitistas que garantizaban el empleo posterior más por el elitismo de partida que por su contenido, pero las clases medias pensaron que ahí había una vía para la movilidad social ascendente.
Pero aquella etapa terminó. Si se quiere, con mayo del 68, aunque la inercia de crear universidades llega hasta casi hace pocos años, digamos que hasta finales de los 90. Pero el golpe definitivo al proceso expansivo vino con la situación actual en los países centrales y su eco en los demás países. Los estados ya no tienen el ímpetu creador de aquel entonces, sus problemas financieros son públicos y notorios y la masificación ha tenido efectos perversos en la formación de los cuadros que se proponía inicialmente. Por su parte, las clases medias atraviesan una seria crisis una vez se constata la dificultad de la movilidad social ascendente y se comienza a temer una caída en la posición en la sociedad, caída que no excluye el llegar a la pobreza o a sus márgenes por cuestiones relacionadas con el empleo y los servicios públicos que dejan de ser un instrumento de igualdad.
Los efectos perversos son fáciles de entender con esta comparación: en situación de tráfico rodado dificultoso, los “listillos” que se saltan las normas tienen a su favor el que consiguen sus objetivos con más facilidad que los que las cumplen. Traduciendo: cuando a la universidad llegan relativamente pocos, esos tienen muchos puntos a su favor. Pero, volviendo al tráfico: ¿qué sucedería si todo el mundo se saltara sistemáticamente todas las normas de tráfico? Muy previsible: caos total, embotellamientos constantes y poca gente consiguiendo sus objetivos de llegar a destino en un tiempo razonable. Traduciendo: si todo el mundo llega a la universidad, ésta deja de ser un criterio para ascender en la sociedad y de diplomatura se pasa a licenciatura y de licenciatura a máster y de máster a doctorado y de doctorado a otro máster y así sucesivamente.
La reacción ante la nueva época es también diversa a tenor de las circunstancias locales. En el Ecuador, por ejemplo, introduciendo orden y evaluación, descartando las “universidades” que solo son kioscos de venta de títulos y haciendo pública la lista de auténticas universidades, serias, investigadoras e internacionalizadas. Se trata de un país en ascenso.
El problema mayor lo tienen los países en descenso. Si se quiere, países en vías de subdesarrollo. Lo que ahí se observa es una cierta inercia intelectual en centros que se supone que son un compendio de inteligencia, pero en los que el modo de producción de su conocimiento, pre-feudal en algunos casos, les impide plantearse los problemas que van más allá de la ocupación y, en su caso, del mantenimiento de las parcelas de poder local y localista cuando el problema no es local ni, por tanto, aconsejaría sufrir planteamientos localistas. Ni es cuestión de poder. Así les va.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, con un antecedente y fuentes aquí)
(Añadido el 5 de abril: Chomsky insiste en el asalto contra la educación universitaria pública perceptible en su país y en muchos otros. Y añado que en la provincia en la que vivo, las dos universidades públicas -sería suficiente con una- están con problemas, pero se va a crear una nueva universidad católica que incluye la donación del terreno por parte del ayuntamiento del pueblo en el que vivo)

TB resistente

Vuelve la tuberculosis. Pero gracias, probablemente, al mal tratamiento que ha tenido en tiempos recientes, ahora vuelve mucho más peligrosa: multi-resistente a los antibióticos. Los bacilos de Koch son útiles para tratar, por ejemplo, un cáncer en la vejiga. Pero para eso tienen que estar poco activos y ser vigilados muy de cerca, atentos ante cualquier mutación o efecto inesperado. Si, en cambio, dichos bacilos reciben un tratamiento inadecuado (antibióticos inapropiados o tratamiento interrumpido antes de tiempo), es posible que generen resistencia a los antibióticos. La noticia es que eso es lo que está sucediendo y no solo en la India y los contextos más pobres del país, sino en ciudades ricas como Londres y en profesiones para nada asociables con la pobreza sino con el bienestar. Un enfermo de tuberculosis puede contagiar a una docena de personas a lo largo del año, así que la progresión se puede calcular si no se aísla al enfermo.
Vuelven las imágenes de las plagas ante las que no había defensa alguna y cuyos enfermos eran separados del resto de los igualmente mortales mientras los sanos, en un nuevo Decamerón, se retiran a sus parajes defensivos. 
Curioso que los humanos sigamos pensando que la Naturaleza es algo que está ahí fuera y con la que nada tenemos que ver.

martes, 20 de marzo de 2012

La parte que le toca a los palestinos

Reducir el problema de Palestina-Israel a esa dicotomía no parece que lleve muy lejos. Cada una de esas partes está compuesta por subentidades algunas de ellas fuertemente enfrentadas. Es el caso de los palestinos entre Hamas (gobernando en Cisjordania) y Fatah (gobernando de Gaza) que en su momento llegaron a estar enfrentados militarmente.
Ahora una encuesta, según cuenta Ha'aretz, llevada a cabo en ambos territorios con una institución palestina, muestra el bajo nivel de apreciación que tienen los encuestados palestinos hacia sus respectivas autoridades. No se apartan demasiado de la tendencia mundial hacia el descrédito de la clase política. Pero aquí se trata de peleas intra-palestinas que tienen su reflejo en el titular de la agencia palestina Ma'an: según gente de Hamas, Fatah preferiría los dólares de los Estados Unidos a los acuerdos nacionales. De hecho, se ha venido hablando del nivel de corrupción de Fatah (eso me decían ya mis estudiantes palestinos, hace  años, cuando Hamas tuvo el éxito electoral que "occidente", en su particular concepto de la democracia, se ocupó en rechazar). Pero lo que deja ver la opinión que proviene de Hamas es que vuelven a sonar los tambores del conflicto intra-palestino con gran alborozo del gobierno israelí. Las historias de ambas formaciones políticas es suficientemente complicada como para que casi cualquier interpretación sea posible.
Si, para algunos, los principales anti-judíos son los sionistas, para otros los principales anti-palestinos son estas dos formaciones palestinas. Y la gente común sigue sufriendo lo indecible.

Siria en el mundo

Lo que ya es una guerra civil tiene, como casi todas ellas, ramificaciones (y orígenes) fuera de su territorio. Conviene no perder de vista quiénes están a favor de quién. A favor de los rebeldes, insurgentes, amotinados o como quiera que se les llame, está la "comunidad internacional", es decir, los Estados Unidos y Arabia Saudita. A favor del gobierno está Irán, la China y Rusia. La última es que este último gobierno va a enviar tropas en socorro del gobierno (como hizo, en su día, con el gobierno comunista de Kabul y contra los talibán que eran apoyados por los Estados Unidos). El anuncio de la llegada de esas tropas es una muy mala noticia. Pero es evidente que la "comunidad internacional" ya no es lo que era. Y también es evidente que lo que priman son los intereses (ventas, apoyos, alianzas), con la vergonzante hoja de parra retórica que se lleve en cada uno de los varios bandos implicados..

Novruz

Este "nuevo día" es la fiesta de la primavera (a lo que dice Ban Ki-Moon, más festiva que la Pascua) y comienzo del año iraní, pero que adquiere sus particulares connotaciones entre algunos kurdos, en especial los que viven en Turquía. Se trata de la conmemoración de la liberación de un pueblo y es aprovechada por los dirigentes kurdos en dicho país para reivindicar su independencia. 
Ya se sabe que ha habido kurdos "buenos" (los que lucharon contra Sadam Husein en Irak y ahora tienen la  posibilidad de orientar la balanza del poder en un sentido u otro) y los kurdos "malos" (los que viven en Turquía). Es la diferencia entre "luchadores por la libertad" en el primer caso y "terroristas separatistas" en el segundo. Desgraciadamente, la situación es algo más complicada que esta versión maniquea e ideológica, como se puede ver en este mapa:



Desconozco la coordinación que pueda haber entre las diferentes élites políticas kurdas y si prefieren reivindicaciones "nacionales" (para todos los kurdos) o aplican criterios pragmáticos en cada país en el que se encuentran. Lo que sí está claro (y el mapa lo corrobora) es que su territorialidad es problemática por dos motivos: uno, que están en siete países (Estados) diferentes y, dos, que su presencia no es siempre del 100 por ciento. De momento, el problema está en Turquía que se sepa. 
No sé por qué, pero me recuerda algo.

Agua y Estado

Un vistazo a los mapas del Atlas of Transboundary. Global maps, regional cooperation and local inventories, publicado por la UNESCO, permite dos constataciones. 
La primera es que la Naturaleza no sabe de naciones ni de Estados. Los acuíferos tienen la mala costumbre de saltarse las fronteras creadas por los humanos, muchas veces totalmente arbitrarias o, peor, fruto del colonialismo, como sucede en África donde, además, las fronteras dictadas por los acuerdos entre potencias coloniales, y generalmente aceptadas por sus sucesores postcoloniales, cortan "pueblos", "etnias" y "tribus".
La segunda es que los Estados son inevitables cuando se quieren añadir estadísticas por ejemplo de "uso per capita de los acuíferos". Las estadísticas, como su mismo nombre indican, son del Estado.
No está muy claro cuántas "naciones", "etnias" o incluso "lenguas" hay en el mundo. Lo que sí sabemos es que hay más que Estados ya que la norma es la heterogeneidad: tal vez solo haya 25 estados lingüísticamente homogéneos (sin contar inmigrantes), del tipo Portugal, Dinamarca, Polonia, Uruguay, Japón, Islandia, Corea del Norte; tal vez solo hay dos Estados étnicamente homogéneos, a saber, Japón e Islandia (y eso que en el primer caso no se cuentan los okinawenses con su propia lengua ni, si se quiere, los burakumin, casta inferior, o los aiunus); y tal vez sólo haya 6 Estados nacionales.
Lo que sí está claro es que esta fractura entre Naturaleza y Política va a traer algún que otro conflicto adicional, las "guerras del agua", vistos los problemas que está teniendo el recurso al agua, cada vez más conflictivo y que fácilmente puede trasformarse en conflicto "étnico".

lunes, 19 de marzo de 2012

Antisemitas no selectivos

El asesinato de tres niños y un profesor en una escuela judía de Toulouse ha levantado una oleada de reacciones contra tal barbarie y contra el antisemitismo que implica, incluida la protesta de Netanyahu. Se ha usado, por Sarkozy y otros candidatos, la palabra "antisemitismo", incluso sin saber las motivaciones del todavía desconocido autor. Netanyahu también ha usado dicha palabra.
Pero vengo a saber que los dos militares asesinados días antes, a lo que parece por la misma arma y con la misma moto, eran musulmanes. Lo que ya no sé es si eran árabes, es decir, semitas. Parece que sí: magrebíes, y a los 50 años de la independencia de Argelia. Pero es curioso que me tenga que enterar de que eran musulmanes por un periódico israelí: Ha'aretz. Para el resto, los soldados eran soldados (lo de magrebíes no parece importante). Los niños, judíos.
(Si yo entiendo bien los acontecimientos posteriores, a no ser que se trate de encontrar un chivo expiatorio sobre el que cargar toda la barbarie producida, no estamos ante un anti-semita que mete en el mismo saco a magrebíes (¿argelinos?) y judíos sino ante un pro-palestino que mete en el mismo saco a soldados "traidores" y a Israel, la potencia ocupante. Cierto que los niños de una escuela no son "potencia ocupante", pero tampoco los niños recientemente asesinados en Afganistán "por venganza" a manos estadounidenses (uno o varios) eran peligrosos terroristas o insurgentes. Extraña asimetría.
En estas guerras, los enemigos son simbólicos y, muchas veces, equivocados: el Estado de Israel, aunque quiera ser un "estado judío", no puede identificarse con todos los judíos del mundo)

Solo para mi egoteca

Me ha pasado con pocos días de separación. En el primer caso, charlando de sobremesa con un colega y, a pesar de ello, amigo, extranjero para más señas, saca él a colación el caso de Kucinich cuya reelección, en los Estados Unidos, habría quedado en dificultades. Le digo que sí, que es un caso de gerrymandering. Mi amigo no puede reprimir una cara de asombro primero y, después, un comentario laudatorio sobre mi nivel de información.
El segundo caso ha sido hoy. Me llama otro amigo para otro asunto y, ya puestos, me comenta que ha encontrado en un periódico que supone que yo no leo un reportaje a partir de las ideas de Richard Wilkinson. Le digo que sé de quién se trata, que no he leído el periódico pero si sus trabajos y que lo he citado. Se asombra él también y me dice que dicho autor va a estar en un Foro en Madrid esta semana. Cuando le digo que yo también y que coordino una mesa redonda, le noto estupefacto.
¿Un intelectualillo de provincias tan puesto al día desde su pueblo periférico? Respondo ahora: internet; sí. Precisamente lo que, siguiendo comentarios del anterior amigo, me permite seguir periódicos de muchos sitios y leer informes de organismos internacionales en el día de su publicación en la red.
No me asombro de lo que sé ni de la información que manejo, aunque sé que ha aumentado con el tiempo. En la mayoría de los casos se trata de conocimientos propios del trivial pursuit, con cierta lógica periodística que no profundiza ni controla todos sus detalles, nada que sirva para mucho, y menos en términos de poder (que no me interesa) ni dinero (que de momento tengo para ir tirando).
Me sigo asombrando, de todos modos, de dos cosas: de lo que no sé y de lo que me atreví en los jóvenes tiempos. 
Lo primero me hace recordar la metáfora que creo que es de Pascal sobre el aumento de conocimientos. Funciona como un globo que se va hinchando (cada vez hay más cosas dentro), pero que cada vez tiene más superficie que lo separa de lo que hay fuera, de lo que no se sabe. No me preocupa cuando en una charla o clase alguien me pregunta algo que no sé: en términos probabilísticos, es más fácil que una pregunta, hecha al azar, caiga en lo que no sé que en lo que sé. Otra cosa es que el que la hace tenga ya una idea de lo que no sé y no pregunte en esa dirección y, si lo hace, igual es por ganas de hacerme quedar mal... inútilmente: no me siento mal reconociendo lo que no sé.
Lo segundo se refiere a lo que me atrevía de joven. Recuerdo con horror el título de la primera conferencia que di en mi vida, recién licenciado y recogiendo datos para mi tesis. Se trataba de la Escuela Normal de Cochabamba, Bolivia, y el título me lo puso uno de sus profesores: "Sociología de la historia en visión filosófica". Ahí es na'. Lo fantástico es que acepté y que hablé el tiempo propuesto. Ahora ni se me ocurriría aceptar tal tema del que reconozco que no tengo idea como para hablar cinco minutos. Ahora es frecuente que use el dicho (que, por cierto, también aprendí en Cochabamba, de boca de Joaquín Herrero, un lingüista y jesuita): "Si no tiene nada que decir, no venga a decirlo aquí". Siempre fui osado a la hora de aceptar temas sobre los que no tenía información suficiente. Algo me queda, no lo niego. (y este blog es un buen ejemplo) Pero esto ya no es lo que era: ahora me tiento más la ropa. Extraño prurito.

La política y sus mentiras

Uno comienza a acostumbrarse, pero no debería. En campaña electoral los políticos mienten de una forma desaforada. Con absoluta tranquilidad dicen lo contrario de lo que piensan, exageran intencionadamente, prometen lo que saben que no van a poder cumplir y cosas por el estilo. En las campañas que llevaron al nuevo gobierno español las hubo abundantes en todas direcciones y en las pesadísimas campañas para las elecciones autonómicas andaluzas y asturianas es de suponer que también. Cuestión de tiempo en este último caso.
Uno de los ejemplos que más deberían molestar al sufrido electorado es el prometer algo que excede a las competencias y capacidades del futuro (e hipotético por el momento) gobernante. Por ejemplo, decir que si ganan la presidencia (de los Estados Unidos) harán que la gasolina de automoción baje su precio a un determinado nivel. Lo ha hecho Gingrich y ha recibido un varapalo por parte del New York Times que lo identifica como una mentira más de los Republicanos. Es su opción política, pero no parece que sea típica de los Republicanos. 
En general, las propuestas sin poder para llevarlas a cabo, en realidad se las lleva el viento aunque queden en las hemerotecas. Pero ya se sabe que la gente no guarda los periódicos en el hipotético caso de que los lea. Suena a algunas propuestas "alternativas" que son "posibles", pero no "probables", como el decrecimiento, la tasa Tobin y cosas parecidas del "otro mundo es posible". Un "no a la pobreza" es como un "no a los terremotos".
Pero en el caso de los políticos en general y los políticos en campaña en particular es peor: es que se trata de mentiras que son un insulto a la inteligencia del elector.
¿Pero es inteligente el elector? Vamos a exagerar por un momento y recordar la "doctrina Göring", según refiere Gilbert en su libro sobre Nuremberg. Dice Göring:
"La gente común no desea guerra (...). Eso es obvio. Pero, a fin de cuentas, son los líderes de un país quienes determinan la política". Pero "con voz o sin voz siempre se puede arrastrar a la gente hacia los intereses de los líderes. Es fácil. Lo único que hay que hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por poner en peligro a la nación. Funciona igual en cualquier país "
¿Que qué quiero decir? Pues que la gente acepta sin mucha crítica lo que le sueltan "desde arriba" y, en muchos casos, oye lo que quiere oír. Y el precio de la gasolina se ha convertido en un asunto electoral (si sube, Obama pierde, dicen, y, en parte, hay algo de razón: aunque los presidentes no tengan poder para hacer directamente subir o bajar los precios de la gasolina, sí pueden tomar decisiones que fomenten el cambio del precio... si el comportamiento especulador de las empresas -comprar barato, vender caro- no interfiere. Como ya he comentado, bombardear Irán en la actualidad haría subir el precio del petróleo).
Las elecciones estadounidenses se están complicando y ya no está tan claro que Obama pierda (como he creído hasta hace muy poco) y que lo hiciera ante Romney (ídem). La posibilidad de que el nuevo presidente (Republicano) fuese un mormón y no uno de los dos católicos (Gingrich y Santorum, este último empatado con Romney y con el anterior jugando la baza en la convención republicana) se está desvaneciendo. Pero si Gingrich consiguiera la nominación y ganase a Obama, tendríamos a un mentiroso en la Casa Blanca a decir del New York Times. Pero eso no le hace original. Las largas narices de los pinochos que pueblan la clase política mundial lo atestigua.
Otra cosa son los errores una vez en el gobierno, pero ahí es donde mejor se aplica la "doctrina Göring": se miente para mantener el apoyo al error.

Conspiranoides

Conocer es comparar. Y este es un buen caso. Se trata de una recensión sobre un libro estadounidense sobre los paranoides que allí creen en conspiraciones. Nada que ver con los casos conocidos en otros países, como puede ser España. Y, sin embargo, sí que hay algunos puntos que conviene retener para una mejor comprensión de estos y otros comportamientos semejantes.
En primer lugar, el papel que juega el "miedo social". No se trata del miedo a catástrofes, sino el miedo a perder posiciones dentro de la sociedad. Miedo a la movilidad social descendente, si me puedo permitir el palabro.
En segundo lugar, la constatación (real o imaginada) de que otros grupos pueden ser una amenaza: pueden acelerar el proceso de descenso. Pueden ser minorías (los inmigrantes, los homosexuales, los "otros" en general) o grupos concretos (o no tan concretos como puede ser "la izquierda" -a grandes líneas, los conspiranoides votan, si votan, a partidos más a "la derecha"-)
En tercer lugar, el uso del "chivo expiatorio" como resultado de los dos puntos anteriores: los culpables son los "otros", que maquinan en las sombras para "nuestro mal" (social).
En cuarto lugar, el carácter "incombustible" de las creencias conspiranoides y la petición inacabable de "pruebas" imposibles que demostrarían que lo que uno piensa es falso, al tiempo que se aferran a cualquier detalles (que haberlos, háylos; siempre) que "pruebe" la propia posición.
En quinto lugar, el carácter "misionero" de los conspiranoides, que se ven movidos a ir explicándolo "por todo el mundo". Tiene su lógica: la "prueba" última de tales creencias consiste en que es compartida por otros, así que cuantos más sean, mejor. Y si hace falta reunirse periódicamente para "confirmarse en su fe", mejor. Como una religión convencional, vamos.
Finalmente, las creencias conspiranoides pueden ser utilizadas por la clase dirigente (o la clase dominante, o ambas) para mantenerse más cómodamente en el poder.
Los ejemplos que se me ocurren, además de los que se refieren a los Estados Unidos y de los que trata el libro recensionado y de los que se refieren a España, pienso en la "teoría del golpe de Estado" en el Ecuador o, mucho más en general, las teorías sobre la conspiración de "el imperio" (en plan chavista o en plan post-soviético) o incluso ciertas versiones sobre "los mercados" (si vienen de "la derecha") o sobre "el capital" (si vienen de "la izquierda").
La ventaja de estas teorías es que dan mucha seguridad al creyente. Como las religiones, de nuevo. Y, verdaderas o falsas, tiene consecuencias prácticas, no todas ellas positivas para los descreídos. Límite evidente del "pensamiento positivo".

domingo, 18 de marzo de 2012

Día de la Tierra Palestina

Será el 30 de marzo y lo cuenta la agencia palestina Ma'an y la agencia iraní PressTV: para ese día se espera la llegada a Palestina de una marcha internacional en apoyo a los palestinos, a su tierra (que incluye su menguante Jerusalén) y, si me apuran, a su supervivencia. Es de suponer que el ejército israelí (sus "fuerzas de autodefensa") procurará impedir su paso por la frontera. 

Migraciones y religión

Este es un mapa interactivo en el que puede verse el "stock" de migrantes (emigrantes e inmigrantes) por países y según su religión. Por supuesto que se trata de estimaciones (la página lo repite pudorosamente), pero no deja de ser interesante, por ejemplo, el número de judíos que han emigrado de Israel a los Estados Unidos o los orígenes de los musulmanes y los cristianos que han emigrado al Ecuador o las diferencias en el stock de inmigrantes de España, Francia y Alemania. Entretiene.

sábado, 17 de marzo de 2012

Masacre en Afganistán

Parece ser que entre los 16 muertos producidos recientemente en Afganistán a manos estadounidenses, había dos mujeres que habían sido violadas (también se cuenta aquí añadiendo el motivo de venganza -pero que lo diga primero un medio iraní y después uno italiano no significa que sea cierto por necesidad-). Si lo fuese, se fundamentaría la posición del gobierno de Karzai en el sentido de que se habría tratado de algo colectivo y no solo fruto de un soldado de 38 años que esperaba no tener que volver a la guerra, pero que había sido enviado.
He tenido que recordar esta frase del libro de un periodista "empotrado" en la guerra de Irak (Dexter Filkins, The Forever Wars, Londres, Random House, 2008):
"There wasn't any point in sentimentalizing the kids; they were trained killers, after all. They could hit a guy at five hundred yards or cut his throat from ear-to-ear. They had faith, they did what they were told and they killed people."
El fantasma de My Lai planea de nuevo. Y hace pensar que también aquí el fracaso va a ser inmenso.
A propósito, no deja de ser significativo que la fecha  de la retirada de las fuerzas de la OTAN desplegadas en Afganistán se fije no a través de los organismos competentes de la OTAN, sino mediante una conversación, ayer, entre Obama y Karzai. Supongo que Obama dará las órdenes pertinentes a un propio para que las trasmita a Rasmussen, secretario general de la OTAN, que, a su vez, las trasmitirá, siguiendo la cadena de mando, a los gobiernos implicados. El que manda, manda.

Purismo lingüístico

Gracias a la última novela de Jaume Cabré he recordado aquella distinción de Coseriu entre sistema, norma y habla (y, por asociación, la de Saussure entre "langue" y "parole"). Siempre he preferido las versiones más inductivas a este respecto (como la de i+i+i+...+i=I, es decir, que la lengua es una inducción a partir de las hablas observables) que no las deductivas y, mucho menos, que las autoritarias en las que una determinada institución que coopta a sus miembros decide lo que hay que decir y lo que no. 
No es algo a propósito de una curiosa discusión que ha habido en España sobre el uso de masculinos y femeninos (que fue precedida por un rechazo, por parte de la Academia autoritaria, del sentido de "género" para referirse a la construcción social del sexo). He leído cosas inteligentes y exabruptos. Lo dicho es a propósito de los anglicismos en el habla en general y en los medios en particular. 
Ahí ha habido dos posturas extremas en mi ámbito cercano: la francesa de los tiempos del ministro  Jack Lang y la italiana hasta nuestros días. La defensa político-nacionalista del francés frente a las agresiones del inglés era un "combat scientifique à mener" y se buscaron formas francesas para referirse, por ejemplo, al anglófono mundo de la informática, cosa que no es excepcional. Los italianos han sido siempre mucho más tranquilos en este asunto: han adoptado un montón de palabras inglesas sin preocuparse de exaltaciones combativas y nacionalistas (su política lingüística, desde la Unificación, ha sido mucho más inteligente que la jacobina).
Pero no tiene sentido luchar contra la realidad (dicho sea, de paso, recordando la polémica española entre puristas y feministas -en el primer caso, en masculino, y, en el segundo, en femenino). La Repubblica habla, en su titular, del paso de un carnet del hincha de fútbol ("tessera tifoso", perfecto italiano) a un carnet de fidelización (¡"fidelity card"!, no muy italiano, como puede verse). En otros tiempos habría dicho: eso en Le Monde no pasa. Sin embargo, pasa: lo que ahora conocemos de la pareja Assad y que manifiesta su tren de vida no son sus "couriels" (que es el afrancesamiento propuesto por los lingüistas de cabecera) sino ¡"email"!.
No por poner nuevas normas (incluso en libros de estilo para evitar sesgos sexistas) se consigue cambiar el habla. El habla acaba ganando y el habla es sociedad. No se cambia la sociedad cambiando la norma, pero sí se cambia el habla cambiando la sociedad.
"Hasta que las canta el pueblo,
las coplas coplas no son"

viernes, 16 de marzo de 2012

Obama - Natanyahu sobre Irán

El final de este artículo de Etzioni tiene sentido. Se trata de los términos del trato al que habrían llegado Obama y Netanyahu sobre el tema de Irán:
Israel would get advanced bunker-busting bombs that increase the window of opportunity during which it can strike before Iran moves more of its nuclear facilities into a box of immunity, and Israel would get refueling tanker airplanes it badly needs. In turn, Israel may promise not to attack before the elections. Thus, President Obama may not have to worry that Israel will cause a spike in the price of gasoline during the election cycle and the United States would not face another war in the Middle East in 2012. Then if whoever is elected is willing to defang Iran, Israel will be better off. If not, it will be much better equipped to strike on its own.
Si tiene razón (y parece tenerla), 2012 no vería un ataque israelí contra Irán con bombas estadounidenses anti-búnker y con el apoyo de aviones USA para el largo camino de los aviones israelíes lanzados contra Irán. Pero no se dice nada sobre qué pasaría una vez conocidos los resultados de las elecciones de noviembre. De momento, Obama puede estar tranquilo: no va a aumentar el precio de la gasolina en plena campaña.
Puestos a ser retorcidos, también podría tratarse de una estratagema para que los iraníes bajasen la guardia y poder repetir un ataque como el de Osirak, inesperado. Pero seguro que eso también lo piensan los iraníes.

jueves, 15 de marzo de 2012

Bancarrota moral

Un alto ejecutivo de Goldman Sachs en Londres publica una carta en el New York Times, en su último día en el puesto, asqueado de la que ha tenido que tragar durante sus 12 años en la empresa incluyendo las risas de sus altos ejecutivos cuando conseguían engañar a los incautos. Como era de esperar, la empresa ha negado tales extremos. Dice que cuando él entró en la empresa, era otra cosa. Pero que ahora se trata de hacer dinero a costa de quien sea y, el hombre, anuncia que "People who care only about making money will not sustain this firm — or the trust of its clients — for very much longer". Estas cosas tienen sus ciclos y ahora pintan bastos. No parece que el escándalo Madoff sea tan excepcional: la codicia impera sobre bancarios, pero también en los clientes (el timo de la estampita es curioso a este respecto: el inmoral no es solo el que se lucra haciéndolo, sino también el tonto que se cree que está timando a un pobre disminuido psíquico y que resulta estar conchabado con el timador principal). Ya puestos, tengo que recordar cómo era la Caja de Ahorros en la que abrí mi libreta hace muchos años y en qué se ha visto reducida en la actualidad. He visto reflejada mi constatación en la del artículo que he citado más arriba: 'Not one single minute is spent asking questions about how we can help clients. It's purely about how we can make the most possible money off of them.'"
Añado: Draghi, Monti y Papademos también trabajaron para Goldman Sachs, aunque no dimitieron por esa bancarrota moral sino por otra: la que les llevó a mejores puestos.
En España Luis de Guindos, ministro de economía, no es de Goldman Sachs, sino que viene de Lehman Brothers, que se hundió y con su bancarrota inició la visualización de una crisis que venía de antes. No hay nada perfecto.
De todos modos, el sistema es tan estúpido que la dichosa carta que no decía nada que no supiéramos (incluso los que tenemos una cartilla en una ex-Caja de Ahorros) ha venido seguida por una copiosa pérdida del Goldman Sachs en la Bolsa. No sé por qué algunos buenos amigos me envían textos de marxismo abstracto que no consigo terminar. Basta con el New York Times y el Wall Street Journal.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los sin poder

“No son recortes, sino reformas”. Lo que importa es quién manda, le dice Humpty Dumpty a la atónita Alicia que ve cómo se están usando las palabras atribuyéndoles un significado que no tienen. Efectivamente, dirá Humpty Dumpty, el significado de una palabra lo establece el que tiene poder. La pregunta es qué puede hacer el que no lo tiene. Se me ocurren tres respuestas.
La primera es intentar tomarlo, aunque las más de las veces el poder no se conquista sino que se ocupa después del colapso del que lo detentaba anteriormente. A escalas diferentes, no hay muchas diferencias entre la toma del poder de los castristas ante el hundimiento de Batista y el triunfo de Zapatero frente al súbito derrumbe del Partido Popular o el triunfo de Rajoy ante el inexorable desplome socialista. Si no hay colapso previo del poder, pueden pasar dos cosas: que las fuerzas estén suficientemente equilibradas, en cuyo caso tenemos una guerra civil, como en Siria, o que la desigualdad sea manifiesta o a favor del poder anterior (como fue el caso de Egipto) o a favor de los insurgentes, pero es un caso muy poco habitual.
La segunda cosa que puede hacer quien no tenga poder y rechace lo que se hace desde éste, es intentar influir sobre él. Es lo que se llama “grupo de presión” o “movimiento social”. Es el caso de los sindicatos y las patronales: no quieren ocupar el poder, sino influir en él en defensa de sus propios intereses. Para ello se organizan convenientemente para lograr sus fines y ambos reciben, en el caso español, subsidios gubernamentales probablemente como resultado de una Transición en la que había que fortalecer las instituciones intermedias de este tipo.
La tercera posibilidad consiste en lo que Susan George llamó “el efecto Drácula”. Como es sabido, Drácula no podía resistir la luz del sol: se pulverizaba. Lo que venía a decir George es que hay asuntos que, convenientemente aireados, muestran su enorme debilidad y se vienen abajo. En una sociedad como la nuestra, basada en la apariencia y la mentira, el exponer las mentiras puede resultar muy eficaz para influir en los que tienen poder, como ya sucedió en “mayo del 68”. Pero “hasta ahí, no más”, si de lo que se trata es de un “francotirador” como aquellos antiguos anarquistas que creían que poniendo una bomba, la gente tomaría conciencia y pasaría a la acción (no voy a discutir ahora cuántas de aquellas bombas atribuidas a los anarquistas, habían sido puestas por la policía).
Y aquí entra la cuestión sobre la oleada de heterogéneos “indignados” que se han podido contagiar unos a otros con plazas, bulevares o parques como Tahrir, Sol (y Cataluña), Syntagma, Rotschild, San Pablo o Zuccotti, desde las muy heterogéneas “primaveras árabes” a los igualmente heterogéneos “Occupy” estadounidenses (el bulevar Rotschild es el de los indignados en Israel). La cuestión es la de saber cómo se relacionan con el poder realmente existente.
La primera opción ha sido planteada por contrarios a dicho movimiento que en el caso español mañana cumple un añito. Eran los que decían: presentaos si os atrevéis a las elecciones y veréis el apoyo real que tenéis. Masivo, efectivamente, no significa mayoritario. Pero lo que se estaba queriendo decir es: si se trata de tomar el poder, seguid los medios establecidos en esta sociedad y esos medios se llaman voto. En otras palabras, transformaos en un partido, que sería el único medio una vez descartado el uso de guerrilla o ejército propio por realismo y por opción por la noviolencia.
La segunda opción ha aparecido dentro y fuera de los movimientos: organizaos como un sindicato, es decir, montad una estructura para que sea alcanzable vuestra influencia sobre las decisiones del gobierno que consideréis inoportunas o inaceptables. Un grupo de presión, en definitiva.
Y la tercera posibilidad es la de actuar para “abrir los ojos” de los ciudadanos que se dejan seducir por la mentira, el envoltorio o el ideológico “sentido común” que aconseja no hacer nada y que todo siga empeorando. Se trata de hacer ver a la gente que “el rey está desnudo” según el cuento. Si las opciones anteriores tienen muchas dificultades para ser puestas en práctica, a ésta no le faltan. Se trata de la ley de las tres C’s: Comunicación, comunicación y comunicación. Para ser eficaz, hay que trabajar por hacerse escuchar y hacerlo de modo comprensible. Para complicarlo más, saber que si el problema es mundial, no hay otra que actuar mundialmente.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
Es evidente, pero se me pasó, que hay un error: el 15-M no se refiere al 15 de marzo sino al 15 de mayo. Mea culpa.

Inmolación budista

Marzo es un mal mes para los budistas tibetanos. Recuerdan que ahí empezó el exilio del Dalai-Lama: en marzo de 1959. Y recuerdan que en marzo de 2008 hubo manifestaciones en Lasa que fueron reprimidas con dureza por el gobierno de Beijing.
En menos de un año, ha habido una veintena larga de inmolaciones budistas mediante el fuego. Protestan de la "invasión" del Tíbet, de la opresión religiosa que sufren los budistas y de la opresión cultural que sufren los que no pertenecen a la mayoría han.
La última, de un jovencísimo monje, negada por el gobierno, se habría producido en Sichuán, en cuya universidad pasé unas semanas y donde solía ir a comer a un monasterio budista cercano a la residencia de profesores. Era 1988, un año antes de los sucesos de Tiananmen.
A diferencia de otros suicidas, estos procuran no hacer daño a nadie más que a sí mismos. Otros hacen atentados suicidas. Y otros hacen solo atentados. En el caso de estos monjes, un supremo acto de generosidad que supongo espera una mejor reencarnación.

martes, 13 de marzo de 2012

Hay partido en dos elecciones

Todo parecía indicar que Sarkozy perdería las elecciones de este año y que lo mismo sucedería con Obama. Pero "panta rei", todo fluye. Ahora, por primera vez, Sarkozy llevaría la delantera frente a Hollande en la primera vuelta. Está por ver qué sucede.
En el caso de Obama, la mala gestión de márketing político, pero excelente ejemplo de contienda democrática por parte de los republicanos, ha hecho mejorar las perspectivas de Obama, aunque un aumento del precio de la gasolina se podría volver en su contra (no entiendo cómo un electorado puede reaccionar tan rápidamente a ese coste y con tales efectos, pero eso dicen las encuestas). Lo del precio de la gasolina no es un tema secundario y, de hecho, en el Financial Times de hoy (que no me deja poner el enlace) se afirma que ese podría ser el segundo pájaro que Netanyahu mataría de un solo tiro: acabar con el programa nuclear iraní con un ataque a sus instalaciones y, al mismo tiempo, acabar con las posibilidades de Obama de ser reelegido y esto por obra del aumento del precio del petróleo que produciría tal ataque.
Las dos son elecciones importantes no solo en el ámbito local en que se desarrollan. Si gana Hollande (que podría hacerlo en la segunda vuelta), el "Merkozy" se tendrá que revisar. Si pierde Obama (sigo creyendo que será Romney, pero ya me han confundido), su poco pacifista política se volverá todavía menos pacifista. Lo primero creo que no vendría mal para una Unión Europea enloquecida con la austeridad y lo segundo creo que sería peor que su contrario. Una por otra.

domingo, 11 de marzo de 2012

Extrema derecha

Interesante artículo en Le Monde diplomatique sobre un asunto que parece estar en auge: el de la extrema derecha europea, xenófoba al estilo del noruego Breivik aunque sin llegar a ese nivel de violencia directa pero sí interesada en violencia estructural hacia el diferente, sea por origen, religión, sexualidad o color de la piel.
Pero mucho más sugestivo es ver que el primer comentario que aparece en el enlace que cito, creyendo criticar al articulista, lo que hace es demostrar hasta qué punto se está dando ese tipo de razonamiento xenófobo e intransigente. Y todo hace pensar que seguirá aumentando su presencia en los parlamentos, como ya he contado en otras ocasiones, con el riesgo de caer en sociedades postdemocráticas.
Al mismo tiempo los grupos extremistas estadounidenses, los llamados "hate groups", grupos caracterizados por su odio a determinados colectivos "diferentes", también están aumentando.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Florecillas de San Google

San Google existe. Y hay pruebas irrefutables de su existencia. Por ejemplo, hay un programa que permite ver qué consultas se han hecho en el mundo a lo largo del tiempo y, así, por ejemplo, si se busca cuántos y cuándo han buscado con la palabra “Irán”, los resultados son significativos: desde 2004 hay tres picos, a saber, abril de 2006 (cuando se producen choques fronterizos entre Irán e Irak, cuando Irak era “de los nuestros”), junio de 2009 (elecciones presidenciales) y, ahora, desde julio de 2011 con el aumento de tensiones Israel-Estados Unidos-Irán y repetición del “que viene el lobo” que se está viviendo prácticamente desde aquellos enfrentamientos. Hay diferencias, eso sí. La gente consultó de manera más constante cuando se trataba de una guerra que cuando lo que había era un resultado electoral para el que hubo más consultas a San Google pero prácticamente en un solo día.
Lo de San Google lo digo porque puede entenderse como un santo al que se le hacen rogativas o se le pide una gracia y el Santo te la concede generosamente. Claro que hay que hacer la plegaria de manera aceptable por la Santa Madre Internet o, con mucha más razón, por la Conferencia de Iglesias que hablan Español. Me explico.
Que San Google sea un santo muy milagroso, eso no se duda. Lo sabe todo y te lo puede dar todo, desde cómo se deletrea supercalifragilisticoespialidoso (lo acabo de hacer y ahí está el resultado) hasta qué sucedió en Irán en abril de 2006 y junio de 2009 que explique las subidas de consultas (cosa que también he hecho y más arriba están los resultados). Pero que sea un santo tan poderoso no significa que lo pueda todo. En particular, es dudoso que pueda con la sintaxis de algunos de sus devotos. Y voy a poner ejemplos asegurando que no los invento, sino que los he encontrado.
Hay casos que nuestro santo tendrá que repensar un poco la cosa de la ortografía (eso de que los acentos no siempre entren, tiene sus desventajas). Así, por ejemplo, un ciudadano le pidió al santo: “Un mapa en que paises americanos se dan las cuatro estaciones”. Evidente: San Google puede tragarse que “paises” vaya sin acento, pero ese “que” le habrá llamado a engaño y, siempre bondadoso, le habrá concedido un mapa en el que algunos países americanos se den las cuatro estaciones. Qué sea eso de darse las cuatro estaciones nos deja despistados hasta que nosotros (no el santo) nos damos cuenta de que lo que quiere el devoto es un mapa de los países americanos que tienen cuatro estaciones (y no dos -seca y lluvias-, como muchos de ellos).
De todas formas, las oraciones que se han elevado en la Iglesia de Internet ante el altar de San Google pueden ser imposibles y ya no solo por la ortografía o la sintaxis. Ejemplos: “mapa de la tercera oleada de la invasion barbara”, “soltera de nuevo gráfico” (el santo no ha sabido si pide un gráfico de personas que vuelven a ser solteras o quieren una soltera con gráfico nuevo), “cuanto mide un barómetro” (respuesta: depende de lo grande que sea) o “fuerzas politicas y legales de una empresa gloria” (que vaya usted a saber lo que el peticionario pretendía obtener a cambio de su oración fervorosa).
La culpa de los errores en la respuesta, como es de suponer, no recae en el santo, sino en el devoto por no hacer la pregunta de modo comprensible. Pero es que hay casos todavía más curiosos. Me refiero a las plegarias que se han hecho pensando que el santo no es un santo sino que es Dios. Vale que sea omnipresente. Y hasta omnipotente si me apuran. Pero por más que sea omnisciente, no se le pueden preguntar imposibles, como he visto en mis pesquisas (no con Google sino con otro santo de mi devoción -es bueno tener varios santos: evita la sumisión ciega e irracional-). La petición que el creyente le hacía a nuestro santo era: “como se llaman los que mandan en el mundo”.
He dudado. Y he ido, a mi vez, al santo para preguntárselo. No me ha contestado, claro. Porque no creo que el penitente estuviese buscando un nombre como “cosmócrata”. Pedirle al santo que te dé los nombres y apellidos de los que mandan en el mundo es pedirle peras al olmo. Pero ya se sabe que cuando hay fe, la fe mueve montañas. Incluso las de internet.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 6 de marzo de 2012

Irán-Israel-Estados Unidos

Hablé el otro día sobre este triángulo no precisamente amoroso y uno de los asistentes quiso saber a favor de quién estaba yo, personalmente. Me acordé de un texto de Galtung al que ya he hecho referencia para revisar las posiciones posibles:
1. A favor de uno de ellos y contra los demás.
2. Contra uno de ellos y, por tanto, comprensivo de los demás. 
3. Contra todos ellos por estar contra la violencia que practican (cada cual a su manera).
4. Ni a favor ni en contra de ninguno sino preocupado por la noviolencia, para lo cual lo único que puedo hacer es intentar entender por qué actúa cada cual del modo en que actúa, sea por sus problemas internos, sea por sus complejas relaciones con los otros dos vértices del triángulo. Es lo que había hecho en mi charla, pero es un tipo de argumento que, por lo que veo, cuesta entender por aquello de que "el que no está conmigo, está contra mí" y si no estoy a favor de uno de ellos (o de dos de ellos) es que estoy contra ese o esos.
De aquel día a hoy ha habido alguna novedad:
1. elecciones parlamentarias en Irán, en las que ha perdido Ahmadineyad frente a Jamenei, todos pensando en las presidenciales del año próximo. No significa, necesariamente, que su "suflé" se vaya a deshinchar, más viendo que la oposición no pudo/quiso participar.
2. conferencia anual de AIPAC, con defensa, por parte de Obama, del derecho de Israel a la auto-defensa (?) y repetir que "todas las opciones están sobre la mesa".
3. progresivo afianzamiento de Romney frente a Santorum (y, sí, frente a Gingrich), con lo que no hace falta que repita mantras anti-iraníes, pero sí anti-Obama ("si Obama es re-elegido, Irán tendrá armas nucleares", titula Ha'aretz que ha dicho Romney) y también es posible que Natanyahu fuerce el ataque antes de las elecciones de noviembre para forzar una respuesta del presidente Obama y un escándalo por parte de Romney (no se olvide que Reagan ganó unas elecciones contra Carter pactando con el fundamentalista Jomeini; no sé por qué no podría Romney, en plan pragmático, pactar con Netanyahu contra Obama: Netanyahu ganaría de todas todas o porque forzaría la intervención de Obama o porque, si no intervenía éste, tendría a Romney dispuesto a pagar su deuda electoral con Netanyahu)
4. solo el gobierno de Israel sigue como estaba y se lo plantea sistemáticamente a los estadounidenses (un resumen, aquí)
Pero mi actitud sigue siendo la misma. Intentar entender no quiere decir justificar. Y, siguiendo las puestas al día del artículo que acabo de citar, intento entender no solo a los gobernantes israelíes y estadounidenses, sino también a los iraníes.

lunes, 5 de marzo de 2012

Crecer o repartir

En términos estáticos, tenemos cinco posibilidades según se orienten las políticas hacia el crecimiento (mercado) o hacia la igualdad (Estado), según un gráfico que aprendí de Galtung. El rojo y el verde se corresponden con el vocabulario convencional, el rosado se refiere a la socialdemocracia, el azul de "menos Estado, más mercado" se correspondería con el modelo neoliberal y el dorado con el antiguo modelo japones (Akamatsu Kaname), hoy en el olvido:



Pero si se plantea en términos dinámicos, tenemos cuatro posibilidades:
1. Crecer para después repartir. Es la convencional de algunos socialdemócratas.
2. Crecer sin preocuparse por repartir. Es la convencional de algunos conservadores y lo que se observa en los Estados Unidos actuales y, supongo, en algún que otro país más.
3. Repartir sin preocuparse por crecer. No acaba de tener mucha lógica, pero es pensable en los estadios iniciales de algunas revoluciones comunistas/socialistas.
4. Repartir para después crecer. Parece igualmente absurda, pero si se piensa algo más, se ve que no lo es tanto. Lo que sucede, como en las anteriores, es que la "sabiduría económica" o de "política económica" es más "política" que "económica" y lo que cuenta es quiénes deciden qué para quiénes (retórica al margen).
Como pintan bastos en los países que han sido centrales, es la n. 2 la dominante. 
No es la economía "el determinante en última instancia" (más o menos marxista). Ni "es la economía, estúpido", que decían en la primera campaña electoral de Bill Clinton. Es la política, basada en intereses de grupos concretos, lo que cuenta. Después ya vendrán los economistas a demostrar que es la política acertada si están con el que la aplica o que está totalmente equivocada si son contrarios políticamente a los que mandan.
Volviendo a la opción 2, dominante, como digo, en los Estados Unidos, se podría hablar de que su causa y su efecto es una "oligarquía" que los oligarcas promueven, ayudados por instituciones financieras, armamentísticas y políticas puestas a su servicio. La riqueza de los hiper-ricos crece incluso respecto a la de los muy ricos. Vale la pena leer este último texto pensando en otros países que han sido centrales o todavía lo son.

domingo, 4 de marzo de 2012

Discursos de despedida

Mis favoritos eran dos entre los varios que he reseñado en otra ocasión, pero ahora son tres.
El primero es el del general Eisenhower al dejar la presidencia de los Estados Unidos. Denunció el complejo militar-industrial como instancia que toma decisiones por encima de los intereses del país.
El segundo es el de Michel Camdessus en su jubilación como director gerente del Fondo Monetario Internacional. Reconoció que la propuesta de "Estado mínimo" había creado más problemas de los que había resuelto, adoptada por el FMI.
Ahora le toca a Olympia Snowe, senadora estadounidense, al anunciar que no se presentará a la reelección después de 17 años de senadora. Afirma que se trata de una institución disfuncional y polarizada y que no resultaría aceptable para los Padres Fundadores.
En su día, al hacer la lista completa, comenté: a buenas horas, mangas verdes. Pues eso: que podrían haber dicho lo que dijeron (y obrar en consecuencia) un poquito antes.

sábado, 3 de marzo de 2012

Algo mejor que tecnología

No soy tecnófobo. Sencillamente, uso la que está a mi disposición y me es útil sin por ello andar a la búsqueda de novedades convenientemente marketineadas. Lo digo para que se entienda mi reacción ante estos documentos, recientemente desclasificados, que muestran las veces en que los sofisticados sistemas informáticos de alarma temprana ante un posible ataque nuclear (estamos hablando de los viejos tiempos de la Guerra Fría) produjeron tal alarma, lo cual tiene dos lecturas. Primero, la cantidad de veces que estuvo el mundo a punto de que el otro lado tomase por buena lo que era una falsa alarma. Y, segundo, que tales alarmas no llevaron al holocausto precisamente porque intervino la mente humana evaluando el riesgo aunque fuese, como le sucedió a Brzezinski, a las 3 de la madrugada.
Si eso es así, si la mente humana es un instrumento mejor para evaluar riesgos que los complejos y complicados complejos informático-tecnológicos, habría que sacar alguna conclusión para el mundo que nos rodea ahora, lejos de la Guerra Fría pero no por ello con menos riesgos, aunque de otra índole.
El Bulletin of the Atomic Scientists cuelga un artículo interesante a este respecto: las armas biológicas y químicas en poder del gobierno sirio que podría usarlas o podrían caer en manos de grupos "todavía más peores". ¿Hay aparatos para prevenir ese tipo de ataque? No creo. Solo hay uno y no es un aparato: la mente humana, capaz de prevenir el enfrentamiento, gestionar el conflicto, proporcionar salidas honorables para todas las partes, aportar soluciones a los problemas de fondo etcétera, etcétera, etcétera. Desgraciadamente, se dedican más fondos a preparar el enfrentamiento armado que a prevenirlo. Así que igual es mejor confiar en máquinas inconfiables.

viernes, 2 de marzo de 2012

Desórdenes estudiantiles

La noticia, en las Españas, viene siendo la que tiene que ver con las manifestaciones de estudiantes un poco por todas partes aunque centrado en determinados territorios.
Como me han clasificado en "relaciones internacionales" y en "economía crítica" (hasta hace poco, aquí), aunque yo creo que lo que hago es "periodismo de segundo grado" vistas mis fuentes y mis propósitos, mi planteamiento no va a ser el de la periodista de Intereconomía que pregunta al manifestante que considera oportuno "cuáles son los recortes por los que protesta" cosa que el chaval, como era de suponer, desconoce. Quiero decir que no me preocupan los detalles ni el uso político que se pueda hacer de mi periodismo basado en periodistas aunque yo no lo sea.
1. Comencemos por una obviedad y, por tanto, olvidada: la explosión de la educación en general y del número de universidades en particular es relativamente reciente (algo más de 50 años) y es un fenómeno generalizado que no se circunscribe al pueblo en el que vivo.  Me interesa, pues, lo que hay de común en casos como los españoles, los otros europeos, parte de las "primaveras árabes" o los latinoamericanos (en este último caso, me refiero a las manifestaciones habidas el 24 de noviembre de 2011, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela). Claro que cada caso es un mundo, pero todos están en el mismo mundo, cosa que legitima preguntarse qué pasa en común.
2. Wallerstein dedica su Comentario de ayer  (el 324) al asunto y muestra que la proliferación de universidades vino motivada desde arriba (los gobiernos querían cuadros formados) y desde abajo (las nuevas clases medias querían ese instrumento de movilidad ascendente -las universidades habían sido particularmente elitistas-). Y ambos factores se han venido abajo.
3. Pero, antes, recordar que el sistema en el que vivimos estos últimos siglos se ha caracterizado por la colonización de territorios para obtener el beneficio en una lógica centro-periferia. Cuando los territorios dejaron de ser viables como objeto de expolio, se buscó el ciberespacio aunque con escaso éxito. El último espacio que se ha colonizado es el futuro, es decir, se ha usado a la generación futura para que sea la que pague los fastos del presente. Si la deuda total mundial es tres veces el PIB mundial, "houston, tenemos un problema". Quiero decir que lo tendrán los ahora jóvenes.
4. Como otras crisis de la deuda (y esta parece mundial), genera ganadores (los que especulan con esos dineros) y perdedores (los que tienen que apretarse el cinturón para que los otros puedan ganar). Además, como toda crisis, genera incertidumbres sobre el futuro (eso es, al fin y al cabo, lo que significa crisis: situación en la que "ya no" pero en la que "todavía no"). Y la incertidumbre es mala consejera en particular para jóvenes que no acaban de tener su futuro claro "con la que está cayendo".
5. La inseguridad y la indignación genera reacciones muy dispersas: desde los "antisistema" a los "violentos" pasando por los simplemente "indignados" que se echan a la calle a manifestar su descontento, algunos de los cuales trasforman sus frustraciones en agresividad y la agresividad en romper farolas.
6. Los poderes públicos saben que están perdiendo legitimidad y tienen la tentación de recurrir a la represión, al espionaje, a la infiltración y, en el peor de los casos, a la violencia que generará más violencia.
7. Mientras, las universidades sufren la presión hacia la privatización, la gestión para obtener fondos ya que sus fondos (públicos o privados) se ven recortados con lo que dejan de ofrecer lo que ofrecían cuando los gobiernos eran manirrotos y los patrocinios funcionaban a todo tren. Pero pasar de lo menos a lo más es fácil, muy fácil de digerir. Pasar de lo más a lo menos es un elemento frustrante adicional a la inquietud sobre el futuro colectivo ya visto y la inquietud de las "clases medias menguantes" que no saben si sumarse al carro de la protesta ante el temor de caer en la pobreza o retraerse temerosas al principio de "ley y orden" que les da una  seguridad. Falsa, pero seguridad.
Nota innecesaria: intentar entender un fenómeno no significa estar de acuerdo con todos sus elementos ni legitimar a todos sus actores, sean policías, incontrolados, jóvenes de buena voluntad, profesoras que toman la calle, bancarios, sindicalistas de diversos pelaje (más o menos oportunistas) y así sucesivamente. Entender no es justificar. Mucho menos aceptar como "natural" la lógica de un sistema producido por los humanos, luego artificial.