sábado, 31 de diciembre de 2011

Crecimiento necesario

En los Estados Unidos, si no cambian las reglas del juego, haría falta que se creasen centenares de miles de nuevos empleos al mes para llegar a tasas de paro que oficialmente se llaman de "pleno empleo", a saber 5,25. La tabla muestra esos cálculos desde los 300.000 mensuales a las 150.000 mensuales y la fecha en la que, de seguir esa tendencia, se alcanzaría la correspondiente tasa. Lo más probable, dicen, es que se puedan crear 200.000 empleos al mes con lo que se podría lograr el "pleno empleo" en agosto de 2017. Largo me lo fiáis.
Lo que, de todas formas, muestra la tabla es que, si no se cambian las reglas del juego (que es la forma suave de decir "si no se cambia de sistema"), no hay más remedio que crecer si se quieren lograr niveles de inclusión social aceptables. Si no se crece y, encima, se producen recortes drásticos en el gasto público (como sucede en Grecia, Irlanda, Italia, España o los Estados Unidos), el resultado no se arregla predicando el "decrecimiento" sino practicando medidas alternativas, tipo francés por lo menos, poco populares y escasamente electoralistas. En el caso español, ya es un millón de personas las que acceden a los comedores de caridad.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Parte de guerra

Cautivo y desarmado el ejército "europeo" (por "de la Unión Europea"), las tropas americanas (por "estadounidenses") han alcanzado sus últimos objetivos monetarios: la guerra (de divisas) ha terminado y ha ganado el yuan.
En las anteriores guerras por la hegemonía (llamadas I y II Guerras "Mundiales", que, en realidad, solo fue una y no fue mundial) parecía que eran unos los que peleaban por conseguirla (Alemania frente a Inglaterra) y resultó que se la llevaba otro, en este caso, los Estados Unidos.
¿Se repite? Nunca se repite, pero a veces se aprende, aunque es raro que tal cosa suceda (lo de aprender, quiero decir). De momento, la actividad manufacturera china se ha reducido: sus clientes estadounidenses tienen problemas para comprar aunque menos para producir, supongo que por su contracción y... por cuestiones de divisas, asunto menor en este caso, pero no por ello irrelevante.
Que la China siga siendo el primer tenedor de Bonos del Tesoro estadounidenses no deja de tener su gracia: podrían hundir al país si se les ocurre venderlos, pero se quedarían sin un cliente muy especial. Así que tendrán que hacer las cosas poquito a poco. Tienen tiempo. De hecho, la perspectiva temporal en la cultura china es mucho más amplia que el presentismo occidental.
Pero los Estados Unidos, cuyo poder mundial está decreciendo, sigue, sin embargo, siendo el primer poder militar del mundo y con mucho. Como para preocuparse, como hace el Guardian.

Negar los hechos o estudiarlos

En algunos países como Alemania o Francia es delito negar el holocausto de judíos (shoah) durante el período nazi. Pase. Ahora Turquía ha roto relaciones con Francia con motivo de la ley francesa que convierte en delito el negar el holocausto de armenios, cosa que el gobierno de Turquía ha negado siempre. Ya puestos, tendría que haber una ley que convirtiese en delito negar el holocausto de tutsis a manos de hutus, con independencia de que fuese apoyado por países europeos que persiguen el negacionismo. Pero dejémoslo ahí.
Lo que me fascina es que pueda ser delito analizar los datos para ver exactamente cuántos fueron los que cayeron a manos de los fanáticos. No entiendo que sea delito el negacionismo. Ni éste ni el referido al cambio climático o al darwinismo. Pero mucho menos entiendo que sea delito someter a verificación empírica algunas afirmaciones, como la de los 6 millones de judíos asesinados por los nazis. Si fueron 6 o 5 es una cuestión de ficheros y fuentes estadísticas. El negacionismo puede ser un delito "ideológico" (que ya me parece una aberración), pero el negacionismo de la investigación empírica tendría que ser un delito de lesa racionalidad.
Añadido el 1º de enero: Todo sería más fácil si no se estuviese utilizando la shoah como arma arrojadiza para justificar todo lo que haga falta justificar. La última, la situación de los Haredim. Su uso de la simbología del holocausto judío ha sido rechazado por dirigentes políticos israelíes tanto en el gobierno (algunos) como en la oposición (algunos). La foto está tomada del reportaje del  Ha'aretz sobre las manifestaciones haredim. Pero también se ha utilizado para legitimar la existencia del Estado de Israel y el derecho de los judíos a un Estado que evite su repetición.Haredi protest - Olivier Pitoussi - 01012012

jueves, 29 de diciembre de 2011

Estructura social

Vaya esto por delante:
La cuestión de la justicia, tal como van las cosas en este mundo, se plantea entre los que son iguales en poder, mientras que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.
Efectivamente: los conflictos entre iguales se resuelven mediante el derecho, y "hacer justicia" es evitar que se enzarcen en una pelea interminable ya que ambas partes tienen el mismo poder. "Los de arriba" tienen otra lógica: hacen aquello para lo que tienen fuerza y poder, monarquías constitucionales incluidas. En cambio, "los de abajo" bastante tienen con sufrir la que se les viene encima y no tienen más remedio que aguantar.
Lo fantástico es que la cita es de Tucídides (y, no vaya a creerse, la tomo del comienzo del libro de Josep Fontana Por el bien del Imperio que estoy disfrutando estos días). No creo que esté sacada de contexto (suele suceder con esas citas con que se inicia un trabajo -es una de mís manías el hacerlo-), así que hay que preguntarse si la sociedad humana está muy cambiada en estos últimos siglos.
Me vengo al siglo pasado y cito la cita que fabula George Orwell del supuesto libro de Emmanuel Goldstein, el malo-malísimo de 1984, titulado, en la novela de Orwell, Teoría y práctica del colectivismo oligarquico:
A lo largo de los tiempos históricos y probablemente desde el final del periodo neolítico, ha habido tres clases de gente en el mundo: los de Arriba, los de en Medio y los de Abajo [...]. El propósito de los de arriba es el de seguir en su sitio. Los de en medio quieren ocupar el lugar de los de arriba. La aspiración de los de abajo, si es que tienen alguna - ya que es una característica permanente de los de abajo, que viven tan oprimidos por los trabajos penosos, el no ser, sino de vez en cuando, conscientes de algo diferente a sus afanes cotidianos -, es la de abolir todas estas distinciones y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales.
Si se juntan las dos citas, y se toman como descripción de lo que sucede ahi fuera realmente, digan lo que digan las retóricas oficiales y oficiosas el resultado es interesante.
Personalmente, prefiero estos aportes a la mera cuantificación de el 1% por un lado y el 99% por el otro, ambarcados en la "gran divergencia". Esas cuantificaciones no dicen mucho.
Pero el problema más complicado es decidir cuál es el criterio que define el estar arriba o abajo, ser fuerte o ser débil, por seguir con Tucídides. Clase social (o, sencillamente, renta) es el primero que viene a la mente. Pero el género, que corta a la anterior (hay mujeres de clase alta y mujeres de clase baja) es otro criterio importante. En algunas sociedades, lo es la supuesta "raza" que, aunque no exista -tampoco existen los dioses o las naciones-, sí que tiene efectos reales en sus creyentes. O la lengua. O la religión practicada o adscrita (que se lo digan a los nigeriano).
O sea, que el mundo es más complicado que lo que Tucídides o el Goldstein de ficción harían pensar si no estuviésemos avisados y en guardia ante las simplificaciones, tan gratificantes para los perezosos, pero tan engañosas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Dos buenas noticias

Una se refiere a la salud del Planeta, la otra a la de la unión monetaria en torno al euro. Y, como se trata de salud, nada mejor que usar los pasos de la medicina clínica convencional para describirlas.
Tenemos, en primer lugar, la cuestión medioambiental. Por fin hay acuerdo sobre el pronóstico tal y como ya avanzó en su día el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático: de seguir el actual ritmo de calentamiento global (que ha sido rigurosamente documentado por la Universidad de Berkeley), los dos grados centígrados adicionales serían trágicos y todavía sería peor sufrir los tres grados. Glaciares, sequías, aumento del nivel del mar, oscilaciones extremas del tiempo (al que llaman clima) están entre la que se vendría encima. El diagnóstico también es claro: cierto que hay un comportamiento cíclico en el clima, pero los ciclos naturales habrían sido rotos por la actividad humana, las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación en general.
Las publicaciones oficiales u oficiosas (no se incluyen las de los ecologistas) se han multiplicado. La Agencia Internacional de la Energía lo plantea explícitamente en el “World Energy Outlook 2011” y hasta en el informe de Transparencia Internacional (“Informe Global de la Corrupción 2011: cambio climático”) lo da por supuesto, como también aparecía en los escenarios que planteaba la CIA en su cuatrienal ejercicio de prospectiva (“Global Trends 2025”, publicado en 2008: escenario 2 y escenario 4). A mayor abundamiento el Banco Mundial, en su “Informe sobre el desarrollo mundial 2010”, dedicado al cambio climático (sic), subtitulaba “Es posible un mundo donde se aborde con inteligencia el cambio climático si actuamos ahora, actuamos de común acuerdo y actuamos de manera diferente”.
La buena noticia es que también hay acuerdo sobre la terapia: los políticos ya han firmado nuevos protocolos vinculantes con los que pondrán freno a las agresiones al Planeta y dejarán de practicar, como sucede en España, el repugnante ritual de comprar derechos de emisión a los países que no contaminan “suficientemente”. Cierto que sigue habiendo negacionistas (sobre todo en el Partido Republicano estadounidense y en sus sucursales españolas), pero incluso en estos ya se observa que, ya que el dato está comprobado, lo que tienen que hacer es vender productos para enfrentarse a los efectos del cambio climático aunque sea a costa de evitar hablar de su prevención. Durban ha sido un buen ejemplo del triunfo de la sensatez: aunque se resienta la actividad económica a corto plazo, la supervivencia de la especie tiene prioridad a largo plazo.
El otro tema es, en términos sencillos, el del euro. La buena noticia es que los políticos europeos han comprendido que si el problema es común, la solución también tiene que serlo y no valen los trucos de los “listillos” (y “listillas”) que arriman el ascua a su sardina, caiga quien caiga: si uno se hunde, se hunden todos, porque el diagnóstico parte de la interconexión entre público y privado y entre países (si debes un millón, estás perdido; si debes mil millones, el que está perdido es el banco). Los casos que se conocen de abandono de un sistema monetario común hacían emitir un pronóstico grave para todos los implicados, e incluso para los aparentemente ajenos a la moneda como el Reino Unido o los Estados Unidos. En una situación de caos, añadir más caos no parece que sea la mejor terapia, así que el acuerdo entre los políticos ha sido, por fin, unánime y han dejado de echarse a la cara, unos a otros, lo incorrecto del diagnóstico ajeno: por fin comparten diagnóstico, pronóstico y terapia, pensada ésta para el conjunto y no para las perspectivas electorales del “listillo” o “listilla” de turno. Lo que se conoce como “dilema del prisionero” (todos se hunden porque todos son tan “listos” como para buscar su propio beneficio insolidariamente) también se aplicaría aquí.
Si el acuerdo sobre el medioambiente disipa las dudas sobre la viabilidad de la especie humana en el Planeta, el acuerdo alcanzado en torno al euro aleja de manera definitiva las preocupaciones sobre la inestabilidad económica. Una vez más, en este último caso, la crisis no ha sido “distinta a las anteriores”, sino que ha permitido aprender de ellas de manera creativa y solidaria de forma que se puede pensar en un futuro inmediato de crecimiento económico, empleo y estabilidad financiera. Y hasta se puede pensar que se pueden alcanzar objetivos medioambientales mediante el decrecimiento, mientras se obtienen objetivos laborales mediante el crecimiento.
Feliz Día de los Inocentes.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-; El día de los inocentes es el equivalente español al "pesce d'aprile" o al "April fool's day", día en que se hacían -no está el horno para bollos- inocentadas, bromas, pequeños engaños que la prensa "seria" -una contradictio in terminis- evita ahora)

Votantes y votados


 Estos gráficos están tomados del Washington Post.
El primero de arriba a la izquierda muestra la evolución de los ingresos de los miembros de la clase politica y de los ciudadanos de a pie entre 1984 y 2009. La parte inferior algo más oscura de las respectivas barras da la evolución de la mediana par el público en general y, como se ve, está prácticamente al mismo nivel sin que haya habido cambios importantes, cosa que no sucede con los representantes, cuya mediana sí que ha cambiado y para aumentar. Evidente: la distancia entre representantes y representados, medida en ingresos, ha aumentado en esos años en su conjunto (obvio: no para todos los representantes como se ven el el reportaje que cito ya que Kerry o Pelosi están entre los muy ricos y los hay que no lo son tanto, y lo mismo puede decirse del público en general en cuya estadística están incluídos Bill Gates y Warren Buffet)
El gráfico que le sigue a su derecha da la diferencia de ingresos entre los miembros de las cámaras según pertenezcan al partido demócrata o al republicano. Estos últimos tienen mayores ingresos cosa que, como puede suceder en otros países, les da una pátina de seriedad y fiabilidad que los demócratas, "pobretones", no pueden dar. Se puede confiar en ellos, se dirá.
Más en general, el gráfico siguiente, el que está debajo del primero que he descrito, da simplemente el aumento de la desigualdad de renta en los Estados Unidos. Sin novedad: no sólo aumenta la distancia entre representantes y representados sino que aumenta la distancia en general.
Y la última, que se parece mucho a la anterior, refleja un índice que se han invantado para "medir" la polarización del voto en las cámaras. Tiene su lógica.
Y aquí hay más datos sobre la clase política estadounidense.
Repito que me encantaría tener esos datos, ya resumidos y graficados, para otros países, incluído  aquel cuyo pasaporte llevo. Los datos existen, pero el ponerse a hacer los cálculos y los correspondientes gráficos me da mucha pereza y, en el caso del último gráfico, sería imposible hacerlo. Pero, por lo menos, se puede decir que siguen confirmándose los datos sobre la epidemia política que azota a muchos países: la distancia, no solo de renta, entre representantes y representados está creciendo.