miércoles, 30 de noviembre de 2011

Monopolio de la verdad

La mente nacionalista se parece a la religiosa. Ambas suponen que el sujeto posee la verdad y, por tanto, está en su derecho al denunciar el error ajeno. La diferencia podría estar en que el ecumenismo religioso es más viable que la transigencia nacionalista. Y eso que Freud ya dudaba de que el ecumenismo fuera posible.
Comencemos por la mente nacionalista sin salirnos de las fronteras de la antigua área de la peseta. Cuando hablo de nacionalistas me refiero tanto a los españolistas como a los independentistas (si no hay propuesta independentista, sea a corto o largo plazo, no tiene mucho sentido llamarlos nacionalistas). Pues bien, es frecuente que los españolistas quieran distinguirse del pensamiento “abertzale” o del catalanista diciendo que, a diferencia de estos, no son nacionalistas “contra” los otros, sino que, sencillamente, afirman su verdadera nación que incluye al País Vasco y a Cataluña cuyos respectivos caracteres de nación no reconocen. Así que no van contra estos últimos sino a favor de España. Y si alguien va “a la contra” son los que se quieren separar de la “unidad de las tierras y los hombres -y mujeres- de España”.
Sin embargo, los que, según los españolistas, son nacionalistas “periféricos” piensan algo muy parecido: no van contra España, sencillamente porque no la reconocen, y ven en “Madrid” a una entidad que va contra ellos. No son, piensan, un nacionalismo “a la contra” sino que, sencillamente, va a favor de su propia nación.
Estar en una u otra categoría es cuestión de fe que, como decían los viejos catecismos, es “creer en lo que no se ve”. Unos creen en una nación, la propia, que engloba a todo el actual territorio del Estado Español y a la que llaman España y otros creen en una nación que está siendo ocupada por los españolistas que van contra ella impidiéndole su plena existencia que consistiría en ser independiente de “Madrid”. El Estado Español va contra la propia nación. Estas son las respectivas verdades.
Algo parecido se puede decir de los dioses: sus correspondientes creyentes dan por  supuesto que el propio es el verdadero y que, por tanto, los demás son falsos. Toda norma o ritual que no coincida con el propio (derivado de la verdadera religión) será rechazado y, a lo más, como hacen los musulmanes, reconocerán a algunas religiones como precursoras de la propia, pero sin dudar del propio monopolio de la Verdad revelada.
Cierto que, a lo largo del tiempo, las diferentes religiones (me refiero a las monoteístas, las de Abraham) han tenido etapas en las que han buscado convencer a los creyentes de otras religiones mediante la espada (la cruz y la espada, por ejemplo, en conquistas y cruzadas o la versión belicosa de la “yihad”). Pero la constante ha sido la de reservarse el monopolio de la verdad. Los nacionalismos, también: según la época y según las circunstancias se han puesto en sordina, sus creyentes han colaborado o se han enfrentado incluso con las armas que forman parte de todo Estado o pretensión de serlo.
¿Se puede convencer al otro de que no tiene razón? Sería un caso raro. Las disputas teológicas o las ideológicas difícilmente se resuelven con el cambio de fe de uno de los contendientes. Claro que hay conversiones (de una religión a otra y de un nacionalismo a otro), pero si no hay violencia de por medio y son conversiones forzosas (como las que impusieron los Reyes Católicos hacia la religión verdadera a moriscos y judaizantes), no suele ser frecuente que resulten de una discusión entre las respectivas creencias. La fe, al ser creencia en lo que no se ve, no tiene modo de ser demostrada racional o históricamente: las pruebas racionales de la existencia del propio dios convencen al ya creyente y las pruebas históricas de la existencia de la propia nación convencen al ya creyente.
¿Nada que hacer? Eso creo si lo que se plantea es convencer al otro. Pero sí se puede intentar que las respectivas creencias no generen más violencia que la simbólica. De entrada, no creer que “el que no está conmigo, está contra mí”. No tengo por qué optar entre el españolismo y, pongamos, el catalanismo. Puedo estar contra ambos porque tengo otra fe: la minoritaria del nacionalismo pan-europeo, por ejemplo. O puedo estar a favor de ambos: tienen derecho a pensar así, mientras resuelvan la disputa de  forma democrática, a través del voto. Pero no hay modo de resolver las religiosas excepto mediante la aceptación del pluralismo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 29 de noviembre de 2011

Pensadores globales

Foreign Policy ha publicado una lista de los 100 "pensadores globales". No conozco a casi nadie. Por supuesto que no conozco a nadie personalmente, pero es que no sé quienes son muchos de ellos. La inmensa mayoría. A algunos que sí sé quiénes son, me asombra que les llamen "pensadores" (a no ser que "thinkers" signifique otra cosa; no sé, Sarkozy, por ejemplo), otros no lo dudo que lo son, como el último de la fila, el nº 100, Stéphane Hessel, el de "Indignáos".
No me impresiona mi ignorancia que siempre tendrá la excusa de "vaya usted a saber con qué criterios han construido la lista" y "vaya usted a saber por qué tipo de sesgo ideológico no han incluído a mis amigos". Lo que me impresiona es el tipo de "inspiración" que encuentran estos pensadores (sus musas). Pase que encuentren, varios de ellos, un referente en Gandhi o en Voltaire o en Desmond Tutu. Son estándar. En medio, desde FDR a Shakespeare. Pero lo que me llena de asombro es que "pensadores globales" tengan como musa a los Rolling Stones (viejetes estos), Lady Gaga (más de uno), Pollyanna (debe de tener ganas de ser estúpidamente optimista), Bob Dylan (otro viejete, supongo) y, ya en el colmo de la "globalidad", Yogi Berra al que supongo que muy pocos castellano-hablantes conocen (he tenido que hacerle una oración a San Google para que me concediese la gracia de saber quién es): un beisbolista, estadounidense, es de suponer. La lista de "musas" de estos "global thinkers" está aquí. No pierda el tiempo como yo he hecho. Pero es que quería despejarme la cabeza después de 5 horas de clase, de 9 a 14. Y, la verdad, clasificar este post bajo el epígrafe de "cultura" me da un cierto regomello.

lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Comienza lo de Irán?

El cuento de "que viene el lobo" termina cuando el lobo, efectivamente, llega. Una explosión en Isfahan, lugar de una de las instalaciones nucleares iraníes, podría significar según cuenta el diario israelí Ha'aretz, un serio revés a los programas nucleares iraníes que la línea oficial del gobierno iraelí y, por tanto del estadounidense (o viceversa), da por seguro que es con intenciones de lograr la bomba atómica y no los "átomos para la paz" que en su día prometieron los estadounidenses al Sha de Persia.
Solo tengo esa noticia y no sé más. Pero espero que no sea fruto de un ataque israelí (o estadounidense, o anglosajón) a Irán. Es exactamente lo que faltaba.
(Añadido el 29: he buscado, previa oración a San Google, qué había en los medios de comunicación en castellano. Me aparecen cuatro fuentes: La Nación (Argentina), Euronews (euro, of course, pero en castellano) y la Radio Jai (Radio Judía de América) y El Reloj que da la fecha del calendario solar  gregoriano -29 de noviembre 2011- y del calendario lunar judío - 3 de Kislev 5772). Se dice que, ante la noticia publicada en Israel, las autoridades iraníes han provocado un apagón informativo y "de lo que no se puede hablar, mejor callarse").
(Añadido el 2 de diciembre: ahora dicen que fue "sabotaje", es decir. mismos fines, pero con otros medios)

Más conspiraciones

No me refiero a la última entrega a propósito de DSK. Vaya usted a saber. Me refiero al mail que me reenvía un amigo, pero cuya autoría desconozco. Se refiere a "la que está cayendo" y la ve como efecto de los manejos del poder financiero en general y de Goldman Sachs en particular. Copio y pego la parte más sabrosa. La primera persona del plural se refiere a dichos actores financieros internacionales:
1. Hundimos a los países mediante la especulación en bolsa/mercado. Los volvemos locos de miedo a lo que dirán los mercados, que nosotros controlamos, cada día.

2. Los obligamos a recurrir a préstamos para mantenerlos en Status Quo, o "salvarlos". Estos préstamos están estrictamente calculados para que los países no los puedan pagar, como es el caso de Grecia que no podría haber cubierto su deuda ni aunque su gobierno vendiera el país entero, y no es ninguna metáfora, es matemática. 
3. Exigimos recortes sociales y privatizaciones en detrimento de los ciudadanos, bajo la amenaza de que si los gobiernos no los llevan a cabo, los inversores se retirarán por miedo a no poder recuperar el dinero invertido en la deuda de esos países y demás inversiones.
4. Se crea un altísimo nivel de descontento social, propicio para que el pueblo, ya sonado, accepte cualquier cosa con tal de salir de la situación.
5. Colocamos a nuestros hombres donde mejor convenga.
Tengo una duda: ¿Son realmente una encarnación de dios en la Tierra estos poderes omniscientes, omnipotentes y omnipresentes? Tal vez reduciendo ligeramente el nivel de fe tendríamos una mejor fotografía de lo que está sucediendo. Básicamente (con las habituales salvedades de quien no se cree todo lo que lee, sino que se dedica a matizar) estoy de acuerdo. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Pero sin el pueblo

De ser cierto lo que cuentan La Repubblica y Le Mondese confirmarían las dudas sobre el carácter democrático del funcionamiento real de la Unión Europea. Y lo que cuenta, tomando como fuente indiscreciones de los periódicos alemanes, es que hay un pacto secreto Merkel-Sarkozy para imponer al resto de gobernantes cambios sustanciales en el funcionamiento de la Unión haciendo que cada gobierno acepte un pacto de estabilidad que, a lo que dicen, profundizaría la división europea en "fuertes" y "débiles" a favor, obviamente, de los primeros. Un pacto "voluntario", por supuesto, como el acuerdo de Schengen.
Durante un tiempo, las políticas de la Unión eran de marcado tinte socialdemócrata (lucha contra las desigualdades) de modo que los gobiernos allí incluidos, fuesen del tinte político que fuesen, acababan aplicando dichas políticas. Ahora han cambiado los vientos y el huracán sopla en la dirección contraria aunque con velocidades variables y algún que otro bandazo, con lo que la inseguridad de la zona aumenta y los que se dedican a apostar sobre los futuros encuentran un campo fértil para sus juegos de casino.
El pacto Molotov-Ribbentrop es un mal antecedente, aunque igualmente secreto. Tal vez el actual sea un esfuerzo desesperado por salvar los propios muebles nacionales aunque la casa común se hunda porque sí sabemos quiénes son los deudores y quiénes los acreedores. A lo que iba: despotismo ilustrado se habría llamado en otras épocas. Déficit democrático lo llama ahora el New York Times.
Eso sí, en la larga pugna entre el euro y el dólar, éste puede decir lo de "cautivo y desarmado...".

sábado, 26 de noviembre de 2011

Victoria islamista

El partido islamista (Justicia y Desarrollo) marroquí, que vendría a ser el equivalente de lo que fue la Democracia Cristiana italiana o alemana o el Partido Popular español manifiestamente apoyado por la Conferencia Episcopal católica, dice haber logrado la victoria en estas elecciones en Marruecos con un cuarto de los escaños.
A semejanza de otros partidos más o menos confesionales, pero confesionales a fin de cuentas, lo importante no es el vocabulario y la retórica, sino sus prácticas y, aquí, se trata del uso del vocabulario islamista para marcar diferencias con la élite dominante en el país cuyo líder se declara "comendador de los creyentes", Mohamed VI, decimoctavo monarca de la dinastía alauí, pero cuyas prácticas no son tan bien recibidas por esa parte de la sociedad. Algo parecido sucedía con el FIS en Argelia, aunque allí las distancias eran frente a la élite rapaz, exclusivista y occidentalizada y tuvo tintes violentos frente a la represión.

Irán-contra

Sucedió hace 25 años, pero los documentos acaban de ser desclasificados y se pueden ver aquí. Ahora queda claro que el presidente Reagan supo en todo momento que se estaban vendiendo armas a Irán, en una compleja negociación sobre los rehenes estadounidenses en dicho país, y que con ese dinero se financiaba a la "contra" nicaragüense, al tiempo que el vice-presidente Bush (padre, después presidente) presidía la comisión secreta que decidía la siembra ilegal (según el Tribunal Internacional de La Haya cuyo fallo fue despreciado por el gobierno de los Estados Unidos) de minas en los puertos nicaragüenses.
El asunto de los rehenes ya había dado que hablar: el candidato Reagan habría negociado con el gobierno de Irán el retraso de la liberación de dichos rehenes. ¿Motivo? Nada que ver con lo humanitario, obviamente. Era un instrumento más que el candidato utilizaría en su victoriosa campaña electoral contra Jimmy Carter. El trato era: tú no los sueltas hasta que yo gane y, cuando yo gane, los sueltas y, a cambio, te enviaré armas que, por cierto, tendrás que pagar para que con ese dinero ilegal yo pueda financiar a la "contra" nicaragüense. Cayeron otras cabezas (Ollie North entre ellos), pero a "los de arriba" no se les toca: que paguen los intermediarios.
Nada que no se supiese, pero ahora oficialmente documentado. Y el Irán de entonces no era el del menguante Ahmadineyad actual sino el del "fundamentalista" Jomeini. No tiene mucho sentido discutir de valores (democracia, libertad, feminismo, separación de poderes, laicismo) cuando lo que está en cuestión son intereses. Incluso personales de los políticos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Valores democráticos

Gobierno es el que gobierna, no el que tiene el título de tal. Para el caso de la Unión Europea, no está muy claro quién es exactamente el gobierno, si Barroso o Van Rompuy. No importa: no gobiernan. La prueba, la "mini-cumbre" Merkel-Sarkozy-Monti para trabajar en la salvación del euro y terminar con el descontrol de la eurozona. Como lo que hay no es un gobierno sino un "pecking order", un orden de picoteo de los pollitos "de arriba" hacia los sucesivos pollitos "de abajo", no extrañe que algunos de abajo se planteen también por qué diablos les toca a ellos, que han hecho los deberes, cargar con los fardos de los que no los han hecho. Obvio: están "abajo", los que mandan son otros que no tienen nada que ver con las instituciones "democráticas" de la Unión y lo que tienen que hacer es obedecer al que manda.
No sé por qué a estos europeos se les llena la boca con la palabra "democracia" cuando son los primeros en incumplir sus criterios más básicos y cuando apoyan con toda decisión golpes de Estado (como sucedió en Argelia) o rechazan al vencedor en las urnas (como sucedió con Hamas en Palestina) cuando lo que hay no encaja con sus intereses. Porque, a lo que parece, su democracia no es cuestión de valores (eso se deja para los "indignados") sino de intereses: en el caso Merkel-Sarkozy, el de los bancos que, irresponsablemente, han prestado por encima de la previsión de recuperación del préstamo. Ay, riesgo moral...
Para remacharlo, son los buitres lo que cuentan. Fotomontaje y reflexión sobre los buitres que revolotean sobre la eurozona (como antes revolotearon sobre el peso mexicano, sobre el sureste asiático, sobre el rublo o sobre el real) vienen en el Financial Times. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Recordatorio

Primero dijeron que se trataba de una turbulencia pasajera, que crisis, lo que se dice crisis, no había y que ya de tanto en tanto aparecían “brotes verdes” que anunciaban la primavera. Con independencia de si lo sabían o no (y parece que sí que lo sabían), la negación tenía, a su favor, dos argumentos. El primero, evitar el aspecto subjetivo que tienen estas cosas que pueden llevar al pánico. Si se basasen en datos objetivos objetivables, sería otra cuestión. Pero las expectativas, los sentimientos y las conjeturas se convierten en parte de la realidad. Ya lo dijo George Soros hace años: lo que pensamos sobre la realidad económica forma parte de dicha realidad.
El otro argumento no era típico de aquel gobierno ya que hubo otros que también negaron que se tratase de una crisis que iba a afectar al respectivo país. Uno fue George W. Bush en los Estados Unidos y el otro Rafael Correa en el Ecuador. ¿Qué tenían en común con las Españas? Muy sencillo: un inminente proceso electoral que era mejor afrontar negando la crisis que reconociéndola. El hecho fue que los republicanos perdieron y que Alianza País ganó, con la particularidad de que la crisis en los Estados Unidos ha sido y es muy profunda mientras que en el Ecuador todavía no se constata.
Después dijeron (otros), una vez se hizo innegable la dichosa crisis, que toda la culpa la tenía Zapatero (y, en cuanto fue candidato, Rubalcaba) y que todo se arreglaría con unas elecciones. El argumento, ahora, era otro: se trataba de reconocer el margen de maniobra que tenían los gobiernos y no habían usado. No era muy grande, pero era real. Y, en el fondo, volvía al argumento anterior: hacía falta generar confianza en un gobierno sólido, coherente y preparado, es decir, que no diese bandazos incomprensibles, fuese de comportamiento previsible y tomase las decisiones con un mínimo de consistencia a lo largo del tiempo. En el fondo también, era una negación del mantra que se había ido recitando con anterioridad: aquello de “menos Estado, más mercado” y del “Estado mínimo”. 
Si en la primera etapa la pregunta era “¿lo sabían realmente o eran unos ignorantes?”, la pregunta se convirtió en “¿se lo creían de verdad o eran unos simples oportunistas”?. A estas alturas, tanto da lo que se conteste. Como dicen que dicen en las ruletas, “les jeux sont faits, rien ne va plus”, “ya no hay más apuestas: lo que tenía que hacerse ya se ha hecho” (traducción muy libre).
¿Y ahora? Ahora viene la perplejidad por lo sucedido primero en Grecia y después en Italia y que puede resumirse, a pesar de las muchas diferencias que separan una situación de otra, en una simple frase: se quita un gobierno, al margen del voto, para que haga lo mismo que tenía que haber hecho el gobierno saliente. Quieras que no, se puede observar una cierta continuidad con las dos etapas anteriores y permite todo tipo de “indignaciones”.
La primera y más evidente es el escaso margen de maniobra que tienen estos gobiernos para aplicar unas políticas u otras. En cualquier hipótesis, esas políticas tienen poco que ver con programas electorales previos: nada en el caso griego o italiano porque no los hubo; casi nada en el español porque los gobiernos mandan poco en este campo. No importa qué programa llevasen: lo que importará es que hagan lo que les dicen desde fuera. “Indignaos” por el desprecio a la democracia.
La segunda se refiere a dónde está el problema. Sencillamente: no es local y, en cambio, la democracia es local. No hay muchas maneras de compaginarlo y deja campo para todo tipo de politiquerías. Votas para un gobierno local que tiene que torear un problema común con los restantes países en vías de subdesarrollo, comenzando por los Estados Unidos. Y no hay ninguna institución por encima del Estado para gestionar los problemas que están por encima del Estado. Las que parece haber (desde el FMI al BCE pasando por las cosas de Bruselas) intentan arrimar el ascua a la sardina de quien les mande en ese momento como si Merkel o Sarkozy tuviesen capacidad para arreglar lo supraestatal. El viejo filósofo lo sabía: cuando no existe el Leviatán, con capacidad de gestionar las contradicciones sociales en un determinado ámbito, lo que queda es “bellum omnium contra omnes”, la brega de todos contra todos. De nuevo indignación.
Ahora sí, “los hechos son tozudos”. Negarlos entonces no tuvo sentido. Negarlos ahora, tampoco.

martes, 22 de noviembre de 2011

Fukushima y Asturias

Los heroicos obreros japoneses que se atrevieron, con más que evidente riesgo de sus vidas, a trabajar en la central nuclear reventada por el tsunami recibieron hace poco el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. La Jornada Mundial de la Juventud organizada por algunos sectores del catolicismo se quedó a las puertas.
No porque yo hubiese preferido que el espectáculo de "papalatría" se alzase con el codiciado premio, sino porque me lo acaba de contar un amigo japonés, lo cuento a mi vez. Lo doy por muy probable. Me fío de la fuente. 
Me dice que los heroicos obreros japoneses eran "burakumin", una casta de intocables (como dalits, como parias) que vive en condiciones por debajo de la media japonesa, fruto del rechazo del resto de la sociedad, y habían aceptado el trabajo porque se les ofrecía una cantidad que nadie en sus condiciones de marginación podía rechazar si pensaba en el bien de sus familias y menos en la propia supervivencia.
No es por rebajar el premio (que ya ha tenido algunas notables pifias... como mandan los cánones y, si no, que se vea el Nobel de la Paz), pero sí por poner las cosas en su sitio.
(Añadido el 5 de abril de 2012: ahora encuentro un texto en la misma línea de lo que me contó mi amigo japonés y no había encontrado en otro sitio)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Menos mercado, más Estado

El informe de la UNCTAD de 2011 sobre los "países menos adelantados" sigue la tónica general: el mercado sería una buena idea, pero mejor concentrémonos en el "Estado desarrollista" y la que llaman "cooperación Sur-Sur", como si la China fuese un país del mítico "Sur". Mal esquema general que no tiene en cuenta que los "emergentes" no son ni "Sur" ni "Norte", pero interesante terapia estatalista para la ola de mercantilistas que dominaba no hace tanto la escena internacional predicando el "Estado mínimo".

domingo, 20 de noviembre de 2011

Liderazgo asiático

Una interesante encuesta de Gallup sobre quién prefieren que sea líder del lugar, si los Estados Unidos o la China.
Malaysia y Vietnam (sobre todo el primero) prefieren el liderazgo de la China al de los Estados Unidos. Pero, para mí, lo interesante es el bajo porcentaje de aceptación que tiene (uno y otro) en la India y, relativamente, Vietnam e Indonesia. Tal vez, con razón, preferirían un mundo sin esos "liderazgos" que Gallup da por supuesto que son/serían mundiales.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Las armas nucleares de Irán

Como Seymour Hersh ha seguido el tema por lo menos durante una década, este nuevo artículo, en el New Yorker como otras veces , sobre las "armas de destrucción masiva" en Irán tiene particular interés.
Primero, porque recuerda como AlBaradei recibía presiones para declarar que había dichas armas en Irak, cosa que siempre negó y que, a lo que parece, no existían ya cuando se enviaron a los inspectores de la AIEA. Otra cosa fue lo que el pobre Colin Powell tuvo que decir en Naciones Unidas para demostrar la maldad intrínseca del régimen de Sadam Husein y que, visto con perspectiva, resulta ridículo. Y no solo por falso sino por estar plagado de argumentos "que se quiebran de sotiles".
Segundo, porque un tema tan complejo de establecer y probar puede depender mucho de los supuestos de los que parten los inspectores. Y si no encuentran "la pistola humeante", lo más que pueden decir es que hay puntos en los que la investigación nuclear se bifurca en civil y militar, pero que, hasta ese punto, no hay modo de predecir en qué dirección se bifurcará. Como se trata de política y no de ciencia, la predicción se hará mediante un juicio de intenciones: el gobierno iraní tiene la intención de bifurcarse en la dirección que le llevaría a estar a la altura de Israel, India, Pakistán, China, Corea del Norte, Francia, Inglaterra, mientras que el parecido programa nuclear brasileño no muestra la intención de bifurcarse en dicha dirección sino en la de "átomos para la paz".
Tercero, porque la necesidad de una "legitimación" de las acciones "judeo-cristianas" siempre viene bien . El complejo de culpa parece propio de los educados en dichas tradiciones (no en vano inventaron el psicoanálisis) y nada mejor que tener a mano una buena razón para haber cometido la tropelía (el mal menor, el tiranicidio, la guerra justa y todas esas cosas). Esa es la versión positiva. La negativa es que esas tradiciones (y no necesariamente diferentes de otras), son muy propicias para la manipulación política, asunto del que ya hablaba Kant en su La paz perpetua, pero que llegarían a su culmen anglosajón entre las dos guerras llamadas "mundiales", es decir, en la guerra por la hegemonía mundial y sus dos fases, la del 14 y la del 39, en las que la manipulación "democrática" alcanzó su primer máximo histórico (en todos los contendientes, no solo con Göbbels).
El artículo de Hersh termina diciendo:
The new report (de la AIEA), therefore, leaves us where we’ve been since 2002, when George Bush declared Iran to be a member of the Axis of Evil—with lots of belligerent talk but no definitive evidence of a nuclear-weapons program.
No importa. El tiempo se agota. En un año pueden tener la bomba. (Según, respectivamente, el brasileño O Globo -citando a Reuters-, la agencia palestina Ma'an y el diario israelí Ha'aretz).


viernes, 18 de noviembre de 2011

Deuda eterna

El problema de estas deudas que contrae el "Reino de España" es que no son para convertirse en inversión productiva con la que se pueda pagar en el futuro, sino que son para pagar las facturas que ya se deben (salarios, proveedores y demás). Es decir, que habrá que pedir préstamos para pagar la deuda con la que se ha pagado una deuda con la que se ha pagado una deuda o una factura. Nihil novi sub sole. Ya pasó en Latinoamérica.
Que las administraciones públicas españolas pagan tarde y mal (en el caso de que paguen) a sus proveedores, es algo conocido y que la experiencia cotidiana confirma. Que las empresas, visto lo visto, prefieren invertir en Argentina o en Argelia, Marruecos o Qatar, también es constatable. Que las deudas interbancarias no se cubren con más deuda interbancaria mientras no se conceden préstamos productivos, lo mismo: la experiencia cotidiana habla de los miles de trucos (algunos, me consta, bastante sucios y arteros) que los bancos están utilizando para captar dinero de los particulares... para pagar las deudas de los bancos.
El futuro ya ha sido totalmente colonizado. Ahora habrá que ver qué se coloniza para mantener el sistema. Y no se excluye la supresión de colonizados.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Gente de fuera

En estos últimos dos días me he encontrado (y en un caso, con repetición) en sendos aeropuertos españoles de los que se pueden llamar "turísticos" visto el personal que los utiliza mayoritariamente o, al menos, eso me lo parece.
Mucha, muchísima gente de fuera. Gente culta, que no grita ni se emborracha, que no tira nada al suelo, que no empuja en las colas, que no rompe nada. Supongo que algo así harán en su residencia española, sea habitual o temporal o incluso hotelera corta.
Qué diferencia con los inmigrantes: gente inculta, gritones, sucios, que colapsan los ambulatorios, cobran del Estado sin haber cotizado previamente y, sobre todo, que tienen otra religión o, por lo menos, otras costumbres, que es lo importante ya que su mera existencia es una amenaza a nuestra identidad nacional.
Cierto que no me he preguntado cuál sería la religión de los que he visto en los aeropuertos turísticos, aunque me temo que también sea una de las religiones falsas (solo la nuestra es la verdadera), pero lo hacen con tanta discreción en sus asambleas y centros de culto que no molestan para nada a nuestra identidad nacional, cosa que los inmigrantes sí que hacen.
Dejemos la coña: de entrada, en mis recientes visitas a hospitales públicos he encontrado más gente de la primera categoría ("turistas") que de la segunda ("inmigrantes"). Y es esa misma distinción la que es engañosa desde el punto de vista de los racistas que, hasta en eso, se equivocan: porque no es cultura, religión, costumbres o educación lo que está en liza, sino clase social: los que pueblan los aeropuertos turísticos son clases medias (medias-medias o medias-bajas) mientras que los "inmigrantes" son percibidos como clase baja, cosa que permite al racista sentirse superior en algo. La milonga de la identidad nacional no es tan importante y la prueba es que si uno va a sus guetos turísticos encuentra gente ajena a lo local, que, además, lo desprecia... pero gasta, mientras que los "inmigrantes" son trabajadores (y muy trabajadores, por cierto) que amenazan menos a la supuesta "identidad nacional" que los que pagan su primera cerveza a las 10 de la mañana (ni te cuento cuándo es la última y en qué estado se encuentran ellos y su entorno cuando tal cosa sucede).
¿Que usted conoce muchos de esos "residentes" que no encajan con la caricatura que acabo de hacer de ellos? Yo también y algunos son amigos muy queridos. Pero también conozco a "inmigrantes" y muchos y también amigos que nada tienen que ver con la imagen racista-clasista que se hace de ellos. En ninguno de los casos mi "identidad nacional" se ve afectada siendo así que carezco de ella. Al fin y al cabo, yo también soy gente de fuera, forastero, casi desde el nacimiento.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Indignados y resentidos

Hay quien afirma con rotundidad que “los jóvenes de hoy en día” “faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres, ignoran la ley y protestan en las calles en pos de ideas descabelladas. Su moral está decayendo”. Con toda la razón. Hoy en día los viejos se indignan ante la ignorancia de los jóvenes, ante su falta de educación y ante sus excesivas pretensiones (quieren poseer el mundo y disfrutarlo, y lo quieren ya). También se indignan por la absurda conciencia de los propios derechos que muestran esos jóvenes sin que vaya acompañada de la correspondiente conciencia de los propios deberes y, encima, que se manifiesten pidiendo la Luna, al grito de “otro mundo es posible” o pretendiendo promover “un cambio global”, cosa que hacen por puro resentimiento. Es, como bien se sabe, una crisis de valores. Lástima que la frase entrecomillada sea de un tal Platón, que vivió en la Grecia clásica.
Cierto que estos viejos, cuando eran jóvenes, y en mayo del 68 (harto tiempo ha), decían lo de “seamos realistas, pidamos lo imposible”, y sus padres les veían como el viejo Platón veía a los jóvenes de su tiempo: una pandilla de jipis, ciegos de marihuana, promiscuos en lo sexual y que no sabían lo que querían más allá de pasarlo bien. Y cierto también que los jóvenes de hoy en día echan en cara a los viejos la porquería de mundo que les están dejando casi como si los viejos hubiesen dicho que “el que venga detrás, que arree”. La situación económica, política, medioambiental, energética y cultural, dicen los jóvenes, no ha podido ser creada más que por los viejos ya que los jóvenes no han tenido tiempo todavía de cumplir con lo que “Mike and the Mechanics” cantaban en los años 80: “Every generation blames the one before, and all of their frustrations come beating on your door”, es decir, “cada generación echa la culpa a la anterior y todas sus frustraciones vienen llamando a tu puerta”. Si los jóvenes no tienen empleo no es porque no se esfuercen (han sido JASP, jóvenes aunque sobradamente preparados), pero ahora son ni-nis que ni estudian -ya han estudiado- ni trabajan, pero no por falta de ganas sino por una contracción del mercado de trabajo creada por los viejos.

Tal vez esas percepciones mutuas no tengan su causa en el comportamiento del otro sino en la propia situación. Los viejos, de toda la vida, se sienten frustrados al sufrir y constatar la pérdida de la propia juventud, cosa que les puede llevar al resentimiento. Los jóvenes, por su parte, de toda la vida se sienten frustrados al sufrir y constatar su falta de poder para cambiar la propia situación, cosa de la que culpan a los viejos en el poder y que les indigna y les puede llevar fácilmente al resentimiento. Claro, dirán los viejos, la situación de estos no se puede cambiar: la flecha del tiempo es inexorable, “vulnerant omnes, ultima necat”, todas (las horas) hieren, pero la última mata. En cambio, los jóvenes sí podrían hacer algo para cambiar la situación. Son los “indignados” a los que los viejos ven como “resentidos” y les dan lecciones desde la experiencia y sabiduría que la edad les ha concedido graciosamente. Por cierto, es bien sabido que la experiencia es aquello que se consigue cuando ya no hace ninguna falta.
Pero sí podemos preguntarnos quiénes son los indignados y quiénes son los resentidos, quién se indigna con quién y con qué, si son los viejos los que se indignan con los jóvenes o los jóvenes los que se indignan con los viejos y si lo hacen, ambos, por resentimiento: el de saberse ya no-jóvenes y el de ver que la edad les impide conseguir lo que los viejos ya tienen. Vea cada cual lo que contesta.
De todos modos, hay dos errores de bulto en lo que antecede y que echa por tierra todo el argumento. El primero es creerse lo que decía la canción: “No soy de aquí, ni soy de allá, / no tengo edad ni porvenir”. Falso: es imposible verlo “desde fuera”, como bien saben los sociólogos aunque a veces lo olviden. El segundo es más grave: consiste en suponer que se puede dividir fácilmente una población en dos mitades, jóvenes y viejos, pretendiendo, encima, que todos los jóvenes son iguales y todos los viejos también. Craso error igualmente ante el que podemos indignarnos pero que difícilmente nos llevará al resentimiento. Algo es algo.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante-)

Los no-sucesos

En su Comentario 317, Wallerstein se asombra retóricamente de las cosas que no hacemos más que discutir y que no van a pasar mientras cosas muy importantes y de cierta trascendencia que sí están pasando son recibidas con muy poco apoyo en los medios.
Esta es su lista de no-sucesos que se discuten interminablemente pero que, efectivamente, no se van a producir:
 Israel is not going to bomb Iran. Como he comentado en otras ocasiones, se viene hablando de ello desde, por lo menos, 2006. Puede haber un síndrome de "que viene el lobo" con la variante de que el lobo, finalmente, no viene.
The euro is not going to disappear. Hay, efectivamente, demasiados intereses en que tal cosa se evite como para pensar que la probabilidad es mínima. Pero no inexistente. Tampoc es probabilidad cero el que algunos países salgan de dicho sistema. Eso sí: si entraron mal, saldrán peor.
Outside powers are not going to engage in military action inside Syria. No es una discusión acalorada y más parece el juego de las amenazas del bravucón clásico que termina con un "fuese y no hubo nada".
The upsurge of worldwide popular unrest is not going to fade away. Se refiere al complejo conjunto de tomas de la calle desde Túnez (aunque tiene egregios antecedentes en mayo del 68 según el mismo Wallerstein para Al Yazira) hasta Occupy Wall Street pasando por la Puerte del Sol y Plaza de Cataluña. El movimiento, dice, no se va deshinchar. Y es mundial.
¿Qué es, en cambio, lo que sí ha sucedido y no se le ha dado suficiente importancia? La inauguración del gasoducto Nord Stream desde Rusia a la frontera polaco-alemana a través del Báltico. Un eje ruso-germano-francés y una reorientación de las relaciones de Rusia con sus antiguas colonias de la URSS. Léase y véase si el asunto es de tanto peso. A mí se me escapa.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fin del principio

No puedo creerme que se vaya a cerrar Fort Victory, pero parece que así es. Se trata de una base estadounidense, cercana al aeropuerto de Bagdad, en la que pasó sus últimas horas Sadam Husein una vez encontrado en su "madriguera". Ha costado 300.000 millones de dólares, tiene una extensión mayor del doble de la isla de Manhattan y tenía absolutamente de todo (desde una planta de embotellamiento de agua a las habituales hamburgueserías que explican el sobrepeso estadounidense). Se trata de la mayor base entre las que los Estados Unidos tiene fuera del país, tal vez más de 500, pero no hay modo de tener los datos, obviamente.
Se cierra y se entrega al gobierno "legítimo" del país, aunque haya dudas sobre cómo se hicieron las elecciones y posteriores negociaciones. ¿Todo? Todo no. El baño que usó Sadam en sus últimos días ha sido retirado y enviado a un museo militar en los Estados Unidos. Tan "souvenir" como la pistola de Sadam que se entregó a Bush II después de la detención de aquél.
La fuente que cito le atribuye a todo esto un valor simbólico. De acuerdo. Pero símbolo ¿de qué?

domingo, 13 de noviembre de 2011

Matriz religiosa

Supongamos que nos llega un anuncio de un congreso a desarrollar en Dar Baida, Marruecos, con el tema: "El espíritu de la beneficencia: las matrices religiosas de las beneficencias en el mundo árabe". Puedo imaginar el abanico de reacciones. Primero, los de la "amenaza islámica", que verían un caso más de expansionismo islámico, en este caso ideológico. Después, los "islamófobos", que lo verían como una contradicción en los términos para una religión tan violenta como el Islam. Y así sucesivamente hasta los que se preguntarían si es así y por qué. Musulmanes incluidos.
Pero el caso es que lo que he recibido (un poco tarde porque me encontraba en Santiago de Compostela)  es el anuncio de un congreso a desarrollar en Bolonia, Italia, con el tema: "The Spirit of Welfare: le matrici religiose dei welfares in Europa". Se recordarán los intentos del Vaticano por que apareciesen las "raíces cristianas" de Europa en aquello que pretendió ser la Constitución Europea (q.e.p.d.). Por lo visto, eso no es problemático. Como no fue problemática la existencia de diversos partidos de "democracia cristiana" (cristiana, sí) en esa Europa, mientras son problemáticos los partidos de "inspiración islámica" en el norte de África.
Es molesto ese abusivo doble rasero: si lo hacemos "nosotros", está bien; si lo hacen "ellos" son unos integristas (todos, todos, absolutamente todos ellos). 
Sin embargo, la tipología de partida que se hace para lo de Bolonia tiene su interés. Efectivamente, las tradiciones de "Estado de Bienestar" (q.e.p.d.) no son las mismas en toda la Europa realmente existente y sus diferencias geográficas coinciden, grosso modo, con las zonas de implantación mayoritaria de las diferentes variantes del cristianismo (esas variantes que estuvieron en guerra y produjeron tantas matanzas mutuas), a saber, luteranismo, protestantismo reformado y catolicismo.
Me cuesta darle a la religión un papel de "causa" de esas diferencias, como me costaba, en la España de los años 60, darle a las cigüeñas un papel de "causa" de la natalidad únicamente porque el número de cigüeñas y la tasa de natalidad tenían una alta correlación cuando se comparaban los municipios. En realidad, había una tercera variable (más o menos rural o urbano) que explicaba que los municipios rurales tuviesen más cigüeñas (son animales, pero no tontos) y mayor tasa de natalidad (los hijos, como bien de equipo) mientras que los urbanos tenían menos cigüeñas y menos tasa de natalidad (los hijos, bien de consumo y, por tanto, alternativo a otras compras como el coche o las vacaciones en el mar).
Ni siquiera el tal Weber lo pretendía. Se trataba, más bien, de "afinidades electivas", según el título de Goethe que, además, y como mostraron Tawney, Fanfani y una lista de autores más, precisaba de ulteriores especificaciones que llevaban a dejar la religión en un discreto segundo lugar en la cadena causal.
Pero, bueno, eso lo mantendremos, a pesar de los intentos vaticanos, como cierto para los europeos (un discreto segundo lugar), pero tendrá un peso absoluto, determinante y universal para el caso del Norte de África: lees el Corán (o mejor, algunas de sus partes) y ya sabes cómo son todos los musulmanes que en el mundo han sido. Curioso.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Así hablaba Dios

Si fuese de otra religión, lo tomaríamos por loco: no parecería un signo de salud mental el ir por la vida escuchando voces que le dan instrucciones sobre lo que tiene que hacer y lo que no. Pero como pertenece a la religión verdadera, la cosa cambia. El pre-candidato presidencial republicano Herman Cain afirma que Dios le dijo que se presentase a la contienda electoral y que él le contestó algo así como "¿estás seguro de que no te has equivocado de persona?". Otro Moisés, vamos. La noticia no viene en una revista satírica sino en USA Today y, por lo que dice Cain, hubo sus más y sus menos en esa conversación de tú a tú, porque él se resistía y Dios insistía. "Tú me sedujiste, Yahweh, y yo me dejé seducir", que diría el profeta judío (Jeremías, creo).
Ya puestos, la noticia que cito continúa recordando que ya son cuatro las mujeres que han acusado a este político de haberlas molestado en el terreno sexual. No, no se trata de una edición del asunto DSK. Aquí no parece que haya habido violación ni intento de la misma y la cosa se queda en ese nebuloso mundo en el que, en medio de la gran hipocresía puritana que acompaña al libertinaje, se considera que una frase, una mirada y hasta un gesto pueden ser interpretados como "sexual harassment".
Estas epidemias son curiosas: en cuanto una mujer denuncia ese tipo de comportamiento, suele haber otra que también lo denuncia (pasó igualmente con DSK). Pero también pasa con esta costumbre de Dios de ir por ahí dando instrucciones a los candidatos del Partido Republicano: la mujer de Rick Perry, también pre-candidato, está por reconocer que Dios le habló sobre tan mundanos asuntos y que su marido espera una "zarza ardiendo" que es lo que vio Moisés en el desierto como señal divina.
Me quedo con el Así hablaba Zaratustra: "Den Gott verhüllt seine Schönheit", que, como no sé alemán, me excuso de traducir.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Contra la ley de la gravedad

El otro día, a lo que dicen algunos periódicos, con un "no al bipartidismo" se manifestó un grupo frente al lugar en el que se desarrollaba el debate entre los cabeza de lista de los dos partidos con probabilidades de formar gobierno. Porque ese es el hecho: que son los únicos que, solos o con otros, formarán gobierno y, por tanto, lo que digan tiene que ver con lo que podrían hacer si no es que mienten (y mentir, mienten, dicho sea de paso). 
La gente es que vota como vota y eso se convierte en una razón para que, la vez siguiente, vote como vote. Si han votado mayoritariamente por dos partidos, esos partidos se convertirán en opciones de gobierno y atraerán los votos útiles de los que votan gobierno y no ideología.
Claro que el sistema electoral tiene su peso, pero no tanto como se dice. Por supuesto que si fuese un sistema mayoritario con distrito uninominal tipo anglosajón (el Reino Unido y los Estados Unidos), el bipartidismo sería todavía mayor. Y si, como es el caso de los Estados Unidos, el sistema es presidencial, pues todavia más ya que no hay modo de hacer proporcional la presidencia: el que gana, aunque sea con el 25 por ciento de los votos posibles o un mínimo del 51 por ciento de los emitidos, ese queda de presidente.
Pero supongamos que no se quiere cambiar la Constitución en ese punto y se sigue optando por un sistema parlamentario (no se elige a un presidente sino a una cámara de la que saldrá el presidente o primer ministro, que es lo que sucede prácticamente en toda Europa excepto en el caso francés) y un recuento proporcional para que el porcentaje de votos coincida lo más posible con el porcentaje de escaños, las opciones son varias.
La más obvia, es hacer una sola lista para toda España, con la evidente oposición de los nacionalistas que son votados en su circunscripción, pero no en el resto. Si las actuales listas cerradas y bloqueadas ya dan un poder excesivo a la partidocracia, me temo que la lista "nacional" (con perdón) daría mucho más. Listas abiertas y no-bloqueadas con lista nacional podría ser un poco caótico, aceptable para la representatividad (supongo), pero poco probable que los partidos voten a su favor.
Se puede buscar una fórmula mixta: mantener las actuales circunscripciones provinciales (que, además, acerca al candidato a sus votantes) pero buscar fórmulas para que los restos se distribuyan para todo el país.
Y se puede (seguro que hay más opciones) tener una doble lista: general y local. Si no me equivoco, ese es el caso del Ecuador, pero no estoy seguro.
Nunca se conseguirá convertir millones de votos en centenares de escaños de una manera absolutamente equitativa (y menos si se reduce, por ahorro, el número de culiparlantes), así que es lo que menos me preocupa. Más me preocupa la partidocracia y ya me gustaría que todos los partidos apostasen por listas abiertas (poder elegir de unas u otras) y no bloqueadas (poder elegir el orden a partir del impuesto por el partido).
Lo del bipartidismo dependerá de los electores. Y jugar a "democratizar la ley electoral" para convertir el sistema de bipartidista en tripartidista no es avanzar mucho, excepto para el tercer partido, que se convierte en el fiel de la balanza y obtendrá mucho más poder de decisión que el que le han dado las urnas.
¿No al bipartidismo? No es eso, no es eso.

jueves, 10 de noviembre de 2011

El neoliberalismo no hace nada

El antropomorfismo consiste en atribuirle a entidades no-humanas características humanas. Es un buen truco y suele colar. Pero a mí no me gusta.
Por ejemplo, no me gusta leer (y temo que alguna vez habré caído en la trampa) eso de que "lo que pretende el neoliberalismo con la crisis es acabar con el Estado del Bienestar". Muchos supuestos: que el neoliberalismo es un señor capaz de proponerse objetivos y utilizar para lograrlos situaciones tan complejas como la crisis que tendría que ser obvio que no ha podido ser creada por un solo elemento sino que ha sido mezcla de muy heterogéneos factores. Demasiado sencillo para ser cierto.
Esta sí que estoy seguro que la he cometido más de una vez: "Lo que España necesita, en las presentes circunstancias, es un cambio de gobierno". No me refiero a lo del cambio de gobierno (que, a estas alturas, no me preocupa ya tanto) sino lo de que España (toda ella, la "unidad de las tierras y los hombres -y mujeres- de España") pueda necesitar una cosa u otra, cuando, lo más probable, es que lo necesiten algunos de sus grupos y ya no lo vean con tan buenos ojos otros. 
En la misma línea va lo de "lo que pretenden los Estados Unidos en Irán es tal y tal". No. Los Estados Unidos no pretenden nada: es su gobierno o sus clases gobernantes o sus élites los que están tomando decisiones en un sentido u otro. Habría que decir "lo que pretende el gobierno de los Estados Unidos en Irán es tal y tal".
Pero, volviendo atrás, ¿podría hacerse lo mismo con neoliberalismo? Quiero decir ¿se podría aceptar que  "Estados Unidos" es a "neoliberalismo" lo que "gobierno de los Estados Unidos" es a X? ¿Qué sería esa X?
Una respuesta, de resonancias conspiranoides, es poner en lugar de X a la Trilateral, al grupo de Bilderberg o al Foro de Davos, porque, a estas alturas, a nadie se le ocurriría poner a "los protocolos de los sabios de Sión", la conjura judía o judeo-masónica para acabar con la civilización occidental (no se incluía el Estado de Bienestar). Es posible, pero me parece que es atribuir a dichos grupos realmente existentes unas características propias de la divinidad, cosa que puedo entender en los ateos vergonzantes que necesitan un principio divino para explicar la realidad y recurren a dichos grupos (peor es cuando recurren al "imperialismo" o al "imperio") a los que dotan de características divinas (omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia... que, sintiéndolo mucho porque sería muy cómodo, no tienen). No hay modo de probar que la X son dichos grupos u organizaciones. Por desgracia, tampoco se puede probar que no lo sean. Pero afirmar sin citar las fuentes y evaluar los datos que prueban algo, no parece que sea una buena estrategia intelectual aunque es obvio que sirve en política si lo que se dice es una generalidad de ese calibre y, encima, antropomórfica, que todo el mundo entiende... sin darse cuenta de que no se prueba.
Pero el problema real no es tanto la X cuanto el verbo. El neoliberalismo, por seguir con el caso, es una determinada ideología que profesan, en muy diverso grado y con muy heterogéneas incrustaciones sociales y políticas, personas muy variadas. Su aplicación sistemática puede tener unas u otras consecuencias, positivas para unos, negativas para otros. Pero no "pretende" nada aunque dicha aplicación, de hecho, pueda terminar o, por lo menos, reducir las prestaciones del Estado de Bienestar. Es, por tanto, un poquito más complicado que lo que el eslogan movilizador propone. 
En este contexto, nunca he entendido en qué consiste "luchar contra el neoliberalismo". ¿Lucha ideológica, desmontando sus argumentos? Es posible, aunque la discusión entre ideologías siempre es complicada porque no se pueden discutir los primeros principios de los que parten las distintas ideologías. ¿Lucha contra sus partidarios? En ese caso ¿lucha electoral? ¿lucha callejera? Es posible, aunque entonces hay que plantearse si los medios disponibles llevan a dicho fin. En algunos casos, creo que sí es posible, pero dejando claro quiénes son los adversarios y no dejándolo en un antropomórfico "neoliberalismo" que, al no existir, nunca podrá ser vencido. ¿Flatus vocis nominalista? Me temo que más de una vez, con resultados movilizadores pero sin aportar mucho a la comprensión de lo que sucede. Y me quedo igual de frío cuando el "neoliberalismo" es sustituido por "los mercados" que "reaccionan", "opinan", "atacan" y todos esos antropomorfismos tan curiosos.
Si, lanzados a cambiar el mundo, por aquello de la Tesis 11, se detuviesen un momento antes para ver de entenderlo...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Judíos y musulmanes

Véanse las siguientes ideas:
- Europa está sufriendo una colonización islámica apoyada por parlamentarios y periodistas. El número de musulmanes está aumentando peligrosamente y, en proporciones preocupantes, es tolerada e incluso fomentada por políticos y medios de comunicación.
- Esta colonización viene acentuada por el multiculturalismo o “marxismo cultural” que no solo no se resiste a ella sino que la tolera y, de hecho, la apoya. Los socialdemócratas son los que más claramente se inscriben en esta tendencia.
- Frente a ella hay movimientos de resistencia, “anti-Yihad”, con una estrategia a largo plazo suficientemente elaborada como para llegar al año 2083, año en el que se tendría que producir la “ejecución de los marxistas culturales / multiculturalistas” y la “deportación de los musulmanes”.
- La táctica, a corto plazo, consistiría en la “guerra asimétrica” “infligiendo daños inmediatos, pero, sobre todo, daños indirectos de tipo psicológico e ideológico a largo plazo”. Son “shock attacks”, violentos, teatrales y, por tanto, llevados a cabo ante una audiencia: la de los “marxistas culturales, multiculturalistas / globalistas o humanistas suicidas” de modo que sepan que “vamos detrás de cada uno de ellos, si no hoy, mañana, y si no mañana, entonces en 10, 30 o incluso 50 años”.
- El lema es claro: “Luchemos junto a Israel, con nuestros amigos sionistas contra todos los antisionistas, contra los marxistas culturales y los multiculturalistas”. Esos son los enemigos y esos son los aliados.
Ahora compárense con estas otras:
- El punto de partida es la constatación de los manejos judíos “en la prensa, en el arte, la literatura y el teatro”. Se trata casi de una conjura, aunque no se usa tal palabra.
- Estos manejos podían significar que “quizás el destino, por causas insondables, le reservaba a este pequeño pueblo el triunfo final” ante el cual cabía preguntarse si “nosotros poseemos realmente el derecho de luchar por nuestra propia conservación”. Y la respuesta es afirmativa. Tenemos el derecho y el deber de luchar por nuestra conservación.
- Una parte de los manejos judíos para conseguir ese triunfo reside en “la doctrina judía del marxismo” que “rechaza el principio aristocrático de la Naturaleza y coloca en lugar del privilegio eterno de la fuerza y del vigor, la masa numérica y su peso muerto”. Si tal designio se llevara “sobre la tierra, no significaría otra cosa que la desaparición de sus habitantes”.
- “Siguiendo las huellas del elemento judío a través de todas las manifestaciones de la vida cultural y artística” se tropieza “con él inesperadamente donde menos lo hubiera podido suponer: ¡judíos eran los dirigentes del partido socialdemócrata!”.
- La conclusión de este texto es clara: “Así creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío lucho por la obra del Señor”.
Bien. La primera serie está tomada de un texto (“Una declaración europea de independencia”) atribuido al noruego confeso de haber matado a casi un centenar de sus compatriotas, aunque lo firma como “Andrew Berwick”, haciendo como si fuese inglés su nombre de Anders Behring Breivik. No importa si el texto es apócrifo. En todo caso, es un texto contemporáneo. La segunda serie viene del capítulo 2 de “Mi Lucha”, de Adolf Hitler, y cito a partir de una peculiar fuente de internet, supuestamente “anti-sionista”.
Sean o no sean auténticas, las pongo como ejemplos de cómo el papel que jugaron los judíos en una determinada mentalidad lo están asumiendo los musulmanes en esta nueva, sin que, por ello, haya desaparecido del todo el antijudaísmo, a no confundir con el antisionismo o con la crítica democrática a las actuaciones de un gobierno como el del Estado de Israel.
Una cita más a este respecto, esta vez del nazi Joseph Goebbels ante la Sociedad de las Naciones (antecedente de Naciones Unidas) en 1933. Decía así: “Señores, nosotros somos un país soberano. Hacemos lo que nos da la gana de nuestros pacifistas, de nuestros socialistas y de nuestros judíos, y no tenemos que aceptar el control de la humanidad o de la Sociedad de Naciones”.
Completemos con George W. Bush en 2006: “(...) mientras florecen las jóvenes democracias, los terroristas tratan de detener su progreso (...) Tratan de difundir su mensaje yihadista, un mensaje, digo, que es totalitario por naturaleza: radicalismo islámico, fascismo islámico, que tratan de difundir al tiempo que atacan a aquellos de nosotros que amamos la libertad”.
Si entre Hitler y Breivik ha habido la creación del Estado de Israel, entre Goebbels y Bush ha habido un 11-S. Un mundo complicado.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

La que se nos viene


Los que dibujan en los periódicos suelen tener una sensibilidad de la que los demás carecemos. Por eso les sigo (local e internacionalmente). El que precede, además de que agradezco la dedicatoria, es un buen ejemplo. Pero hay más, como este otro caso, interesante para la que está cayendo:
Banx cartoon 
En el banco "se asustan de pensar en lo siguiente que les podría asustar". Pero, en mi ignorancia, parece que la cosa es más sencilla de lo que podría pensarse. Veamos.
Primero, este sistema en el que estamos como 500 años tiene, como requisito funcional, el colonizar otros territorios, es decir, incluir nuevos territorios en los que conseguir el beneficio, motor del sistema. Ya lo he citado aquí. Primero fueron territorios físicos y se llamó colonialismo. Después fueron territorios comerciales y se llamó neocolonialismo. Y cuando se terminaron esos territorios, buscaron (y eso fue la burbuja del "punto com", ".com") en el ciberespacio. No funcionó. Así que buscaron (las personas concretas que procuran el beneficio, no una abstracta entidad llamada "sistema") el beneficio colonizando el futuro, es decir, produciendo un endeudamiento masivo al tiempo que "financiarizaban" la actividad económica como ya se había hecho en otras fases decrecientes del ciclo económico mundial. 
El problema consiste en que el futuro se puede acelerar y llegar antes de lo previsto por el calendario de pagos (es lo malo del endeudamiento: que hay que pagar intereses y amortizar el principal). Y los bancos se encuentran con una crisis de liquidez tarde o temprano. Y los bancos se asustan (aquí está la fuente de mis elucubraciones y también de la viñeta que aparece a la izquierda, con perdón). La razón quedaba clara en este gráfico del Der Spiegel en el que se ve la desproporción entre la economía real y la economía financiarizada. El negocio de los bancos no ha estado en 63 billones que supone el total de bienes y servicios comerciados sino en los 955 billones del mercado de divisas y en los 600 millones del comercio de derivados. Lo malo es que hay que añadir los 40 billones de deuda pública mundial. Así que se puede esperar cualquier cosa de un sistema tan tremendamente alejado del equilibrio. Lógico que se asusten los que lo conocen bien. Si hasta yo me asusto y no sé de la misa la mitad...
Graphic: Size of the financial industry

martes, 8 de noviembre de 2011

Capitalismo, no trabajismo

El sistema se llama como se llama por buenas razones: gira en torno al capital, no en torno al trabajo. Ante cualquier toma de posición o política puesta en marcha por los gobiernos pertinentes, la pregunta que se hace es "¿cómo reaccionarán las Bolsas?" y no "¿cómo reaccionará el empleo?".
En realidad, del desempleo sabemos menos de lo que creemos ya que las formas de definirlo y contabilizarlo son muy laxas. Encima, esos malos datos los conocemos "a su debido retraso", a toro pasado. En cambio, las cotizaciones las conocemos en el día e incluso "en tiempo real", comenzando por el amanecer en Asia, siguiendo en Europa y yéndose a dormir en América para reiniciar en Asia un nuevo día.
Se puede rebajar un poco el tono y decir que no es tanto que el sistema sea capitalista, sino que los medios de comunicación disponen de noticias, dramáticas y chocantes, cada día sobre los capitales, sobre subidas y bajadas que se atribuyen a las más disparatadas y contradictorias razones, pero no disponen de datos sobre el trabajo (o el desempleo o la pobreza) más que de vez en cuando, así que envían avezados reporteros a las Bolsas para que cuenten aperturas y cierres y, si te descuidas, la media sesión, aquí, allá y acullá. No me imagino a la periodista haciendo un reportaje en directo sobre las últimas personas que han caído en el paro, y haciéndolo cada día para el telediario o para una radio o televisión especializada en ese tema (sí las hay especializadas en el tema del capital; en España, Intereconomía por las mañanas).
Pero por mucho que se rebaje el tono, el hecho es que parecen girar más cosas en torno a los intereses del capital (nunca mejor dicho lo de intereses) que en torno al trabajo (y no te digo en torno a los marginados en la pobreza y por muy buenas razones). Hubo un momento en que se habló de "laborismo", pero fue un pequeño lapsus vocis. Si se puede cambiar de sistema es otra historia y soy de los que creen que, de poderse, es con una lentitud enervante que hace que se cansen los que lo intentan o que sean fagocitados por la lógica del capital de una forma u otra. De momento, hay crisis en el sistema, pero no es todavía tiempo de constatar la inminencia de un cambio de sistema. Por más que "otro mundo sea posible".
(Añadido el 9: cuelgo un video en la misma línea)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Debate sin interés

Me propusieron participar en una mesa redonda para comentar el debate televisivo entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios españoles, comentarios que después vendrían publicados. Compañeros de mesa a los que conozco desde hace tiempo, algunos de ellos amigos desde antiguo, y la invitación venía de fuente a la que no podía negarme. Pero me negué. Con una única razón expresada: que no me interesa tal debate o, si se prefiere usar palabra más apropiada pero que no expresé, porque me desagrada tal espectáculo. Porque se trata de un espectáculo.
Me ha venido a la mente un texto de Bertrand Russell ("The Ancestry of Fascism" que yo traduciría como "los antepasados del fascismo"). Está escrito en los años 30 del siglo pasado, en plena crisis como la de ahora, y empieza comparando su época con otras en términos del predominio de la racionalidad y de la irracionalidad. La Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia, pero sí hay épocas que resuenan unas con otras: la suya tiene elementos comunes con la actual en la que la irracionalidad hace difícil plantear cuestiones razonables y el envoltorio es más importante que el contenido. 
En un mundo razonable se podrían intercambiar argumentos racionales sobre qué hacer en común para salir de ésta en la que estamos o qué viabilidad tienen las respectivas propuestas para ello, en el caso de que existan y sean autónomas. En un mundo irracional no vale la pena discutir para encontrar la verdad. Nadie lo hace y, después de discutidos, cada cual se reafirma en su posición inicial con la única pregunta (tonta, tontísima) al final sobre "quién ganó en la disputa, que no discusión".
Es inútil esperar argumentos razonados, con mayor o menor base empírica, pero con un mínimo de ella. Lo que habrá son trucos para captar a la audiencia. El triunfo del eslogan y de los asesores de imagen que entrenarán a los contendientes en todo tipo de trucos publicitarios. Porque se tratará de contendientes. Y quién gane de los dos, no me preocupa lo más mínimo. Como no me preocupa quién gana en un torneo de tenis o en un partido de fútbol como para pasar todo ese rato atento a lo que suceda en la pantalla para poder decir después lo que se espera que diga y supongo que otros dirán. Russell decía (no me gusta esta traducción):
"A medida que la parroquia política se hace más grande y más heterogénea, el recurso ala razón se hace más difícil, ya que existen pocos supuestos universalmente aceptados a partir de los cuales puedan buscarse acuerdos. Cuando no se encuentran tales supuestos, los hombres tienden a confiar en sus propias intuiciones; y puesto que las intuiciones de los distintos grupos difieren, la confianza en ellas conduce a la lucha y al poder político".
Antes, ha expuesto (y eso es lo que me preocupa):
"Creo que lo que en la práctica entendemos por razón puede ser definido por tres características. En primer lugar, confía más en la persuasión que en la fuerza; en segundo lugar, trata de persuadir por medio de argumentos en cuya completa validez cree el hombre los emplea; y, en tercer lugar, en la formación de opiniones, utiliza la observación y la inducción en todo lo posible, y la intuición lo menos posible. La primera de dichas característica excluye la Inquisición; la segunda excluye métodos tales como los empleados en la propaganda británica de guerra, que Hitler elogia fundándose en que la propaganda 'debe reducir su nivel intelectual en proporción a las dimensiones de la masa a la que tiene que atrapar'; la tercera prohíbe el uso de grandes afirmaciones, tales como la del presidente Andrew Jakson à propos del Misisipi: 'El Dios del universo trazó este gran valle para que perteneciera a una sola nación', lo cual era evidente para él y para sus oyentes, pero nada fácil de demostrar a quien lo hubiese puesto en duda".
Gane quien gane (y ya he dicho que me da igual), habrán peleado uno por convencer a los indecisos y abstencionistas para que le voten y el otro (que ya tiene "fidelizados" a sus votantes) para que el contrario no consiga convencerles. ¿Cómo? Pues como sugería Russell: rebajando el nivel intelectual del espectáculo y recurriendo a grandes afirmaciones como la del Misisipi, evidente, en la mejor de las hipótesis, para el que la expresa, aunque no se excluye que él tampoco se la crea pero que la use como propaganda. 
Exponer eso en una mesa redonda es perder el tiempo después haberlo perdido contemplando el espectáculo. Al fin y al cabo, hubo un tiempo en el que el espectáculo era "La Clave", un programa televisivo en el que sesudos expertos comentaban, por sosegado orden, el tema de la semana al que se enfrentaban los que sabían de él y, por tanto, no volverían a aparecer si el tema cambiaba. Ahora el modelo es otro: se ha pasado a tertulias o algarabías en las que los participantes se quitan la palabra para repetir machaconamente la misma idea, cambiando de tema cada día, pero no de participantes que se supone pueden pontificar sobre todo lo posible que se les proponga y cuya argumentación más sólida consiste precisamente en repetir la idea numerosas veces. El debate no va a encajar en ninguno de los modelos excepto en un punto: no se tratará de conocer mejor el tema, sino de convencer al incauto que se trague que 'El Dios del universo trazó este gran valle para que perteneciera a una sola nación'. Conmigo que no cuenten.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Bloqueo político

Bertrand Russell decía lo siguiente, allá por 1932, en un furibundo artículo contra la codicia y arrogancia de los financieros de la época: 
The plain fact is that governing classes of the world are too ignorant and stupid to be able to think through such a problem and too conceited to ask advice of those who might help them.
Las clases gobernantes de su mundo parecían ser demasiado ignorantes y estúpidas como para ser capaces de pensar sobre dicho problema y demasiado presuntuosas como para pedir consejo a quienes podían ayudarles.
No es un mundo tan diferente al de hoy en día, en el que las peleas entre partidos y el consiguiente bloqueo de la política en el país (por ejemplo en Grecia) hace pensar que:
- o el problema no es tan grave como dicen, ya que pueden permitirse el lujo de discutir sobre el color de la chimenea del Titanic, luego no se está hundiendo.
- o son tan ignorantes como decía Russell y no saben que el Titanic se está, efectivamente, hundiendo.
- o están tan atrapados en su juego que no pueden salir de él; y su juego no es responder a las necesidades del país sino el de la "férrea ley de la oligarquía": dedicar más esfuerzos a mantener(se en) la organización que a lograr los supuestos objetivos a los que tendrían que estar dedicados.
También podría ser que los medios para salir de ésta no estuviesen claros, que cada partido escogiese unos diferentes de los demás y que no hubiese modo de saber qué medio sería el más apropiado para salir de ésta. Pero me da que, aunque, efectivamente, no haya consenso sobre qué medios nos sacarían de la que estamos metidos, a lo más que llegan "las clases gobernantes" es a proponer los medios que favorezcan primero al propio partido y a la propia carrera política y, después, a los que les apoyan y financian. Si no son gobernantes ni lo van a ser nunca, tienen todavía más razones para bloquear la situación: cuanto peor, mejor. ¿Y los ciudadanos? Bien, gracias.
(Añadido al día siguiente: La solución del gobierno de concentración y la renuncia o dimisión de Papandreu sigue siendo un "asunto interno" de las "clases gobernantes". Total, es para aplicar las imposiciones de los autoproclamados líderes de la UA, Merkel-Sarkozy que no creo que hayan pensado por sí mismos el contenido de las recetas ni que les vengan de "consejeros" sino de "superiores", introduciendo así una interesante matización a la frase de Russell, pero manteniendo lo presuntuoso de dichas "clases")
(Añadido el 8: la dificultad para encontrar quién sustituya a Papandreu es un síntoma más de los problemas que tiene esta "clase gobernante" y de los problemas que causa o que no resuelve)

Irán: que viene el lobo

Hace años que se habla de ese asunto. Tengo constancia desde 2006 y sigue siendo central el artículo de Seymour M. Hersh, “The Iran Plans”, publicado en el New Yorker a 17 abril de dicho año (no tengo el enlace: entonces todavía no me había dado la manía de coleccionarlos) .
Se ha discutido, en la prensa, la mejor estación del año para hacerlo e, igualmente, quién tendría que hacerlo o quién estaría dispuesto a hacerlo: si Israel solo, si los Estados Unidos con Israel, si Israel con los Estados Unidos y hasta un arreglo entre tres incluyendo al Reino Unido. Sí parece claro qué querrían bombardear: las instalaciones iraníes (tal vez Natanz, Isfahan, Arak) capaces de producir lo que Israel, los Estados Unidos y el Reino Unido ya poseen, a saber, el arma nuclear
El resto, un juego de dimes y diretes, de uso del rumor, de globos sonda y de "que viene el lobo". No es una frivolidad, pero es que el titular de Ha'aretz de hoy me ha hecho sonreír. Reproduzco:
U.S. officials: Israel refused to commit to withhold surprise attack on Iran
Demasiado complicado para mi balbuciente inglés, pero, si entiendo bien, fuentes oficiales estadounidenses (no hablando como tales, supongo) afirman que Israel rechazó comprometerse a desistir de un ataque sorpresa contra Irán. "Refused to commit to withhold" es demasiado barroco para un intelectualillo de provincias como yo que se queda pegado al "surprise attack", al ataque sorpresa de "que viene el lobo" que, según reproducen fuentes iraníes, tendría consecuencias incalculables: como una III Guerra Mundial, cosa que me parece exagerada si se tiene en cuenta qué sucedió en 1981 con Osirak en Irak o en Líbano (1978: Operación Litani) o en 1976 en Entebbe si me apuran, o sea, "fuese y no hubo nada".

sábado, 5 de noviembre de 2011

Indignados de ayer y hoy


Howard Zinn, historiador, decía que una de las razones por las que el pueblo estadounidense es tan manipulable es, entre otras, porque carece de perspectiva histórica. No creo que sea algo típico de los estadounidenses. Encima, acabo de encontrar una interesante pieza en la que se compara lo que sucedió en la crisis del 29 con la Bonus Army (los indignados de aquel momento que muestra la foto acampados en 1932 frente al Capitol), cómo aquellas protestas fueron criticadas hasta que hubo que reconocer las razones de fondo que les movían y que no solo eran el rechazo a la "codicia de banqueros y financieros" como se decía entonces.
Frank Rich, el autor de la pieza que cito, sigue con los paralelismos y encuentra hoy argumentos muy parecidos con respecto a Occupy Wall Street, aunque también detecta cómo los políticos comienzan a modular sus reacciones al ver que la cosa refleja algo más que "jovencitos autoritarios y antidemocráticos" que "quieren que todo se les dé hecho", "perroflautas" y "antisistema". Algo está pasando. Y no deja de ser curioso que los veteranos de guerra estén siendo visibles entre los del Occupy.
La crisis del 29 duró mucho y fue acompañada por fascismos, comunismos y guerras. Pero hubo un New Deal o, sencillamente, cambió el ciclo milagrosamente (en economía muchas cosas suceden milagrosamente) y se pasó al boom que duraría hasta los 60 o, si se prefiere, hasta la "crisis del petróleo" (que los exportadores llaman el "boom del petróleo", por aquello de que se habla de la feria según le haya ido a uno en ella). Y se ha vuelto a las andadas, con críticas a banqueros y financieros a los que se señala como causantes de la crisis (como si, en España, el sector inmobiliario -compradores y vendedores- no hubiese tenido nada que ver). Va para rato. La Humanidad (no "el hombre") es la única especie que tropieza dos veces con la misma piedra. En realidad, tres, a lo que me alcanza. Pero igual a la tercera va la vencida.

Guy Fawkes

Hoy es el "Día de las Hogueras" en Londres, conmemoración de la ejecución del violento católico Guy Fawkes que participó en 1605 en la Conspiración de la Pólvora en la que un grupo de católicos, que ahora se les llamaría terroristas, quiso volar el Parlamento inglés y asesinar así al rey Jacobo I.
Como su máscara pasó a la película "V de Vendetta" y, de ahí, a Anonymous y la plétora de indignados desde Plaza del Sol a Occupy Wall Streey (ya casi "Occupy Worldwide"), ya casi el tal Guy ha pasado de ser un traidor a ser un héroe (como siempre, según el color del cristal con que se mire, como sucede con ETA o con los salafistas). Hay que ver las vueltas que da la vida.
Archivo:Anonymous at Scientology in Los Angeles.jpg

Irreversible

Por lo que parece, la mente humana (y más si está manipulada por la política) tiende más a ver las cosas como irreversibles que a reconocer que "todo cambia, todo fluye" y "nunca te puedes volver a bañar en el mismo río". Nada de Heráclito. Viva Parménides. 
Se me ocurren tres casos en los que el carácter de irreversible (la "flecha del tiempo") se ha planteado extremadamente. En algunos, ya se ha visto que se trataba de algo claramente reversible. En otros, estamos al borde. Y en otros, está por ver. Tres ejemplos.
El primero fue la Unión Soviética. Cierto que hubo algún disidente, como Amalrik, que pensaron que la URSS no podría sobrevivir. Cierto también que se equivocó en la fecha ya que él planteaba 1984 por aquello de Orwell. Pero más se equivocó Kruschof cuando dijo a un grupo de empresarios estadounidenses aquello de que "nosotros les enterraremos", es decir, que la Historia estaba del lado de la URSS y que sobreviviría al sistema de los Estados Unidos. Pasó lo que pasó.
Ahora está lo de la moneda común europea que, con sus más y sus menos, hay un esfuerzo por verla como irreversible (sic!). Igual que un antiguo estudiante me recordaba que a finales de los 70 yo había reconocido que la URSS no era irreversible (no recuerdo haberlo dicho, pero ésa es otra historia), tengo que añadir que hace un par de días otro antiguo estudiante me recordaba que a finales de los 90 les comenté en una charla que "no hay nada irreversible" (una exageración, sin duda, pero que la aplicaba al euro y se verá: lo que los humanos hacen, se puede deshacer).
Mucho antes, un destacado político de la Comunidad Autónoma en que vivo (nada de "mi" Comunidad Autónoma) había afirmado que "El Estado de las Autonomías es irreversible", cosa que no era el único en afirmar allá por el principio de los 80. Ahora ya no está tan claro. En un librito de principios de los 90 afirmé en passant que Cataluña acabaría siendo independiente de Madrid (tal vez dependiente de Bruselas, pero también eso está en el aire) mientras que el País Vasco, dada la violencia de ETA, lo iba a tener mucho más difícil. Si ahora ETA desaparece, el País Vasco pasa a tener más probabilidades aunque sigan siendo menores que las catalanas ya que es notable la diferencia de apoyo previsible al proyecto independentista.
¿Irreversible? La muerte.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Suicidios y asesinatos

Se trata de un estudio publicado en The Lancet sobre los efectos de la crisis de 2008 en la salud de los europeos (añado: en vías de subdesarrollo). Este es el gráfico:


El primer gráfico muestra la evolución conjunta del desempleo (dos formas de calcularlo, pero tanto da) y el segundo la tasa de suicidios que era decreciente hasta la crisis, en que tiende a crecer.
Tiene su lógica. La frustración que produce la crisis, y de la que escribía ayer, genera agresividad. Esa agresividad puede dirigirse hacia uno mismo en forma de depresión y, tendencialmente, al suicidio, o hacia fuera y puede ser verbal o física. Espero ver los datos sobre homicidios: ya hay datos para 2010, pero no encuentro la tendencia general excepto en este caso donde no queda tan claro que vaya a ser así, excepto en los países en los que la tasa ya era alta. ¿Se retraen?


Se verá.

jueves, 3 de noviembre de 2011

UE: Who is in charge?

Algunos artículos sobre la Unión Europea (éste mismo) han sido particularmente incisivos sobre la incompetencia de la élite política de la Unión y ya casi es un lugar común reconocer que una moneda única no se sostiene sin una política monetaria común. Desde ese punto de vista, los Estados de la Unión Europea están más como los Estados federados de los Estados Unidos: España tiene la misma capacidad monetaria que Texas.
Pero hay un no sé qué que se queda balbuciendo cuando se ve el caso de Grecia y su planteamiento de un referéndum para aprobar o rechazar el diktat impuesto pos la UE. No es tanto, aunque pesa, el que el guirigay montado por Grecia muestre lo poco entusiastas que son los burócratas y la élite política de los comportamientos democráticos. Aunque también es cierto que la democracia representativa no implica que todo, absolutamente todo, tenga que ser sometido a referéndum. Eso, ni en Suiza, aunque Papandreu recuerde que intentó el consenso con los demás partidos. Pero también  se ha hablado de la cobardía política que supone cargar sobre el pueblo una decisión que tendría que recaer en Papandreu y su gobierno. Y también es cierto que el planteamiento del referéndum ha añadido herida a la ya malherida Unión con consecuencias, como ya resulta habitual escucharlo, "impredecibles".
Como digo, pase. Pero lo que me fascina es el papel mojado que resulta ser el andamiaje político (no solo el económico) de la Unión. El económico, ya se sabe: moneda única y políticas monetarias diferentes sin que los Estados miembros puedan imprimir dinero, como Texas no puede. Pero el oropel del andamiaje político se ha visto estos días cuando un Presidente del Consejo y un Presidente de la Comisión están como dontancredos en esta monumental corrida de toros a la griega. Los que intervienen, dictaminan y actúan son la canciller de Alemania y el Presidente de Francia cuyo papel institucional es desconocido, pero es obvio que son los que cortan el bacalao. Pase que no haya instituciones económicas para responder al problema (ni el BCE ni el FEEF. Fondo Europeo de Estabilidad Financiera sirven para esta andadura). Pero que no haya instituciones políticas que funcionen cuando las que hay son tan caras...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Indigenismos e indigenismos

Hay dos, por lo menos. Como sucede con los feminismos. Por un lado, y sin salir de los Andes, los que elaboran incansablemente su identidad y sus diferencias frente a los no-indígenas. Es importante el uso de la palabra "ancestral". Si lo que encuentran en su introspección es realmente autóctono o ha sido importado por las sucesivas olas colonizadoras (que llegan hasta el New Age y el "postcolonialismo" anglosajón), eso no importa. Suelen ser apoyados por los poderes fácticos. Caricaturizando se puede decir que el folklore y lo folklórico siempre es bien venido mientras no sea reivindicativo y este indigenismo no suele serlo.
Por otro lado, están los indigenismos que reivindican sus derechos y buscan la igualdad. En el caso boliviano, ha sido el movimiento contra la carretera que iba a atravesar el TIPNIS, asunto que me ha emocionado, al que ya me he referido y que se ha resuelto con una victoria, en este caso, del derecho reconocido por la Constitución boliviana. En el caso ecuatoriano tenemos una larga serie de reacciones ante proyectos que, igual que el boliviano, algunos indígenas, no tanto por cuestión de su identidad sino por cuestión de sus derechos, encuentran rechazables. La represión es incluso más fuerte que en el caso boliviano ya que no consiguen el impacto mediático que consiguieron los marchistas.
Tengo conocidos en ambas tendencias. Con los primeros he hecho "acullicu" (mascar coca como acto de fraternidad) y he añadido piedras a una "apachejta" (guijarros amontonados en honor a los "apus" de la montaña, literalmente "para el que lo hace llevar", para quien ha ayudado a subir el camino). Pero si tengo que optar, opto por los segundos. A mucha distancia, eso sí. Distancia física, claro. No emocional.

martes, 1 de noviembre de 2011

Ante la crisis

La otra noche, en una cena, escuché una intervención que me hizo pensar. La señora decía que "antes" se criticaba al consumismo, actitud que situaba el consumo en un puesto muy alto en la jerarquía de valores personal o colectiva; en cambio, "ahora", se desea el consumo para que aumente la demanda, las empresas vendan y puedan generar empleo. Otra bonita contradicción en la que estamos: consumir demasiado es malo para el medioambiente, consumir demasiado poco es malo para la economía; ¿Respuesta? Consumir lo más posible, aunque ese "posible" no se vea ahora y, encima, se haga menos probable dados los recortes generalizados por parte de los gobiernos de países centrales, en vías de subdesarrollo.
Pero hay algo más: durante la época del consumismo rampante (ese que ahora se añora), se imbuyó en las mentes ciudadanas el "consumo, luego existo" y el "tanto consumes, tanto vales". Los que ahora no pueden consumir por estar en el desempleo o, incluso, por no tener ya ni siquiera la magra ayuda de los gobiernos (que se reservan para "los de arriba"), sufren de una profunda frustración cuyos efectos son imprevisibles. ¿Violencia? ¿Suicidio? (por cierto, aumenta en los países centrales) ¿Indignación? ¿Apatía? Un viejo sociólogo del siglo pasado resumía así los posibles comportamientos ante lo que él llamaba "anomía" y ahora llaman "crisis":

Tipo
Fines
Medios
Conformista
+
+
Ritualista
-
+
Innovador
+
-
Indignado
-
-
Revolucionario
+/-
+/-


Tenemos, en primer lugar, al conformista: al que acepta los fines que le propone la sociedad y los medios para alcanzarlos. Después está el ritualista: se ha rendido ante la posibilidad de alcanzar los fines y aplica, como un burócrata, los medios que se le ofrecen aunque no lleven al fin. El innovador, en cambio, está integrado en la sociedad en lo que se refiere a buscar los fines (enriquecimiento, consumo, ostentación), solo que cambia los fines y los que aplica son "ilegales": los ladrones, por ejemplo. Los indignados rechazan medios y fines. Y los revolucionarios son capaces de rechazarlos, sí, pero introduciendo cambios reales que llevan a cambiar tanto fines como medios. Es lo que haría falta, claro. Pero no parece que haya muchos en los países centrales, así que lo que algunos revolucionarios hacen es irse de safari ideológico y aterrizar en contextos donde, por lo menos, puedan asistir a la revolución. En América Latina hay varios.