lunes, 31 de octubre de 2011

La amenaza nuclear

No profeso simpatía hacia el régimen iraní donde, por cierto, Ahmadineyad podría sufrir un voto de censura, cosa impropia de la "falta de democracia" que se le imputa. Me parece más democrático que muchas democracias.
Pero entiendo su sorpresa ante las reacciones frente a su programa nuclear. Ni idea si es con cara al armamento o si es como el del Brasil, supuestamente para abastecimiento energético para cuando se acabe el petróleo. Lo que sí sé  es que, según Ha'aretz,  el gobierno de Israel afirma que ve dicho programa como una amenaza para Israel. Sea. 
Pero ¿cómo hay que ver el arma nuclear israelí? ¿Como puramente defensiva? Eso diría el de Irán sobre la propia cuando oye decir que "todavía no han decidido si ataca a Irán o no", según Ha'aretz. ¿Como amenaza última? El gobierno de Irán puede pensar que la mejor manera de detener una amenaza es proponer una contra-amenaza.
En general, ¿por qué las potencias nucleares, en lugar de pelear por el desarme nuclear y evitar el riesgo de un "invierno nuclear", se dedican a decir a los demás que no sean nucleares, que para algo ya lo son ellas?

Uso y abuso de la Historia.

En esta mi insomne madrugada he escuchado a un radio-predicador, todo él Verdad Absoluta aunque se tratase de política donde, por definición, no hay verdades. El tal se reía, sin razón, de algo que es constatable: el uso y abuso que hizo el régimen comunista de la URSS de la Historia como justificación y legitimación de lo que hacía el Partido (o, para ser exactos, su Secretario General o, en la mejor de las hipótesis, el Comité Central -todo con mayúsculas-). Podría haber citado también al que acabaría comunista, Fidel Castro, con su idea de que la Historia le absolvería. 
Por eso resulta interesante reproducir esta frase:
"We set into motion a policy that was on the right side of history"
"Pusimos en marcha una política que se encontraba en el lado correcto de la Historia". Por lo visto (y eso es novedad para mí) hay un lado correcto y un lado equivocado aunque no acabo de tener claro qué es lo que decide que algo esté en un lado o en otro. En este caso se trataba no de comunistas ni del asesinato de trotskistas decidido por Stalin, sino del asesinato de Gadafi como coronación de la política para Libia diseñada por el gobierno de los Estados Unidos al mando de la OTAN. La autora de la frase. según el Washington Post, es Hillary Rodham Clinton, secretaria de estado. 

domingo, 30 de octubre de 2011

Pros y contras del "groupthink"

La traducción estaría entre "grupo pensante" y "pensamiento de grupo". No sé. Se refiere a un fenómeno muy común del que he escrito repetidas veces: el pertenecer a un grupo suficientemente homogéneo hace que las propias ideas se vayan acercando progresivamente a las de los demás, también en el mismo proceso de convergencia, hasta crear una especie de "mentalidad colectiva", un modo de ver las cosas que se comparte y, precisamente porque se comparte, se tiene por verdadero. Las religiones y los partidos políticos conocen estas cosas y por eso fomentan las reuniones periódicas de sus respectivos miembros que así, de paso, verán cómo se confirman sus ideas: si los demás también las tienen, es que son ciertas.
Me referí el otro día a un problema que tenemos cuando pretendemos entender, con nuestras propias fuerzas, lo que sucede a nuestro alrededor. Pongamos: la crisis. Lo que nos vamos a encontrar, si procedemos con cautela, son los datos que observamos o que sabemos confirmados. Son las cosas que son como son, las diga Agamenón o su porquero.
Sin embargo, acumular datos no nos permite entender lo que está sucediendo. Los críticos de "googlismo", esa tendencia -que comparto- de buscar y rebuscar en google, tienen razón sobre el riesgo que comporta el recurso indiscriminado a tal oráculo: tener los datos, pero no tener las conexiones entre los mismos que es lo que realmente permite entender qué está sucediendo. Se trata de conocimientos fragmentarios a veces sobre una única tema o manía. El propio país, por ejemplo.
Para nuestra desgracia, al intentar enlazar los datos nos damos cuenta de que nos hacen falta otros más para poder llegar a la comprensión. Pero resulta que esos que faltan no están disponibles para la observación o la constatación. Y son la mayoría, ay. ¿Qué hacer?
Pues buscar fuentes que nos los proporcionen. Los medios de comunicación son lo primero que viene a la mente. Pero el caso es que no buscamos en los medios de comunicación en general, sino que lo hacemos en "nuestros" medios de comunicación, es decir, en aquellos que nos proporcionarán la interpretación que encaja con la que teníamos preconcebida. ¿Hay o no hay grupos reducidos que pretenden dirigir el mundo y lo consiguen? Bilderberg, Trilateral, Davos aparecen inmediatamente como respuestas. Soy agnóstico a tal respecto: ni puedo demostrar que no ni que sí, aunque tengo mi opinión, más o menos fundada. Pero escuchando discusiones ajenas sobre este asunto, uno se da cuenta de que no son los datos los que se están poniendo sobre la mesa para ver si son verdaderos o falsos, sino que se discuten las interpretaciones para ver si encajan con las mías o no. 
Pero ¿cuáles son "las mías"? Pues generalmente la del grupo de referencia propio, aquel con el que más tratamos o aquel al que le atribuimos autoridad (o potestad) para dar la versión autorizada o poderosa de los hechos. 
Claro que no discutimos sobre asuntos de blanco o negro (como si los cuerpos caen o no caen) aunque tendemos a discutirlos como si lo fuesen. Pienso en el caso del poder mundial al que me acabo de referir o en el fenómeno mundial de los "indignados" y sus variantes, ya no 15-M sino 15-O. O qué pasó el 11-S (o, en las Españas, el 11-M). Como digo: tenemos algunos datos y algunas observaciones y algunos testimonios (algunos de los cuales es posible que sean mendaces) y sobre ellos hay que construir una narración de quién hizo qué por qué, para qué y a favor de quién. 
El "groupthink" viene en nuestra ayuda ya que, en mi grupo, hay una curiosa unanimidad (con matices, pero unanimidad en lo fundamental) sobre lo realmente sucedido (como con el asesinato de Kennedy): "nosotros" pensamos así, luego es que es así. Y no nos damos cuenta de nuestras propias contradicciones: el grupo nos absuelve. Así, desde la derecha se puede criticar el resentimiento de la izquierda sacando temas viejos como la Guerra Civil y, simultáneamente, se pueden expresar sentimientos resentidos hacia esa izquierda a la que hay que "machacar" (recuerdo, no invento).
Umberto Eco, en sus elucubraciones sobre inducción, deducción y lo que él llamaba abducción (conjetura sería más comprensible) hablaba del trabajo del detective que tiene que recoger datos y construir con ellos una interpretación al darle significados diferentes a cada uno de ellos. Pero, como bien sabía, para pasar del mundo de lo que el detective piensa a partir de los datos a la constatación de que las cosas habían sido así en el mundo real, necesitaba una cosa: que el culpable confesare enfrentado con la "evidencia" de las suposiciones del detective. 
Para asuntos como los que acabo de insinuar, el problema es que los datos no confiesan. Son mudos e inertes y algunos falsos (y no sabemos cuáles lo son: lo suponemos más o menos gratuitamente o más o menos determinados por nuestro "groupthink"). Así que hay que convivir con interpretaciones en las que el elemento subjetivo (y este subjetivo puede ser grupal) está presente y no es fácilmente controlable. Pongamos el 15-M: se puede tener la esperanza de que de ahí venga el cambio frente una situación indeseable, se les puede considerar incapaces de ser un medio para lograr dicho fin y ser únicamente expresivos de su indignación y se les puede llamar "resentidos", niños bien de clase media, autoritarios y demás características negativas (no invento, recuerdo: y se solucionaría la imprecisión sencillamente comparando los grupos que han participado, en el mundo, el 15-O).
Para empeorar nuestra triste situación de ignorantes, los diferentes "group" no sólo trasmiten, como "groupthink", interpretaciones "correctas" o "incorrectas" sino que también trasmiten modos de enfrentar el hecho de que hay otras interpretaciones (y otros "groupthink") en liza. La cultura de la confrontación es la más frecuente. Probablemente es la que trasmiten los medios de comunicación en sus programas "rosa". En concreto: yo poseo la verdad y tú estás en el error. Como suele ser la dominante, es la causa de que yo evite discutir: si mi "groupthink" es el que me proporciona la verdad, jamás podré aceptar la supuesta verdad, es decir el error, que viene del otro "groupthink". De hecho, no conozco un solo caso en el que, en estos asuntos, alguien haya cambiado de opinión después de un intercambio de pareceres o discusión de datos e interpretaciones, con independencia de que cada "groupthink" tiene su propia lista de datos a incluir en el esquema y datos a excluir (como el abogado defensor busca unas cosas y el fiscal otras, por lo menos en las series estadounidenses tipo Perry Mason).
La alternativa es la cultura del consenso. No es tan frecuente aunque lo parezca. Cierto que aparece en algunas negociaciones, pero no es factible: una cosa no puede ser verdadera y falsa a la vez. Tal vez ese sería el único consenso posible.
¿Qué queda? La alianza: ser capaz de ver qué hay de verdad en el otro y viceversa para lo cual hay que liberarse del propio "groupthink" cosa que se obtiene cuando uno pertenece a grupos muy heterogéneos. Es incómodo, pero es bueno para no quedar atrapado en la Verdad oficial de un grupo (social, mediático, religioso, político, gastronómico).
¿Únicamente lees blogs con los que estás de acuerdo? Malo.

sábado, 29 de octubre de 2011

Vuelve Al Qaeda

Al Qaeda, a lo que parece, es una organización bien peculiar. Tiene sus propios miembros, pero también tiene sus asociados, sus franquicias y sus asilvestrados. Las franquicias son del tipo Al Qaeda en el Magreb Islámico (organización argelina anterior a Al Qaeda, pero que ha visto interesante cambiar su nombre y llamar de vez en cuando para pedir material o logística) y los asilvestrados son del tipo de los que perpetraron en Madrid la matanza del 11-M. Son cosas distintas.
Hasta hace relativamente poco, todo era Al Qaeda, La Base que utilizaba Osaba ben Laden para gestionar los dineros de la CIA cuando el gobierno comunista de Afganistán recibió la fraternal ayuda del Ejército Rojo y los anglosajones que conocían la zona convencieron a los talibán para que luchasen contra los ateos comunistas, infieles por definición, lucha a la que se sumaron brigadas internacoinales que, cuando regresaron a sus países de origen difundieron la idea de la guerra santa contra ese infiel y sus semejantes. A estos ex-brigadistas les llamaron "los afganos". 
Pero Al Qaeda (como en su día, y a otro nivel, Noriega en Centroamérica) sufrió el complejo de Frankenstein y se revolvió contra su creador manteniendo la idea de ser una red, una base de datos, y no una estructura piramidal como reflejó Bush hijo en su primer "National Strategy for combating terrorism". Se suponía que descabezando dicha pirámide, se acabaría la organización.
Sin embargo, la organización es, como dicen y reflejo, otra cosa. Horizontal en su núcleo, hace inútil descabezarla: se puede descabezar una pirámida, pero no una red. La segunda "National Strategy" ya olvidaba lo de la pirámide aunque, a efectos de hollywood, se siguiera presentando a una Cabeza y a su organigrama.
Cuando ahora se habla de la nueva base de "drones" estadounidenses en Etiopía se usa lo de "afiliado a Al Qaeda" para decir contra quién está pensada. La palabra "Al Qaeda" sigue siendo útil para un roto y un descosido, pero, por lo menos, ya se le añade lo de "afiliado". Sinceramente, no sé contra quiénes están pensadas dichas bases. Pero sí sé que no es mala idea sospechar de las afirmaciones rotundas en este campo. Porque es campo minado por intereses.

viernes, 28 de octubre de 2011

El asesinato de Gadafi

Me siento incómodo con las teorías demasiado complicadas. Esta es una y viene de un autor respetable en una fuente sospechosa: Gadafi habría sido asesinado por un grupo de Al Qaeda "teledirigido" por gente de la OTAN.
Está claro que Al Qaeda sirve para un roto y un descosido y creo recordar que el finado ya habló de la presencia de La Base entre los insurgentes. Y son igualmente conocidas las elaboraciones que pretenden que Al Qaeda es una construcción "occidental", es decir, de alguna agencia estadounidense, que sirve para hacer lo que uno quiera al agitar la amenaza de tan siniestra organización, siniestra, obviamente, gracias a la propaganda de los que se aprovecharán de su creación para llevar adelante sus designios (malvados, por definición).
Como siempre, lo que tenemos son algunos hechos dispersos a los que procuramos dotar de sentido haciendo conexiones significativas. Pero las conexiones no vienen en los datos y el "significativa" tiene que ver con el color del cristal con que se mira. Sucede algo parecido con las teorías sobre el 11-S: qué supo el gobierno de los Estados Unidos y cuándo lo supo, por qué no murieron judíos en las Torres, por qué se fueron tan rápidamente los Ben Laden y los Saud que andaban sueltos por los Estados Unidos, por qué se suspendieron determinadas vigilancias en el día de marras y así sucesivamente. Y, en las Españas, sucede algo parecido con las teorías sobre el 11-M.
No tendría que asombrar la convicción con que se afirman algunas cosas que jamás podrán ser probadas y que, a lo más, podrán ser inferidas a partir de suponer determinadas conexiones "significativas". Es la forma de compensar la debilidad del argumento: afirmarlo rotundamente. Y si las interpretaciones (no las constataciones, que carecen de significado hasta que no se las interpreta) van en contra de mis contrarios, mejor que mejor. 
Lo que sí está claro es la necesidad de comprender y la inevitabilidad de hacer hipótesis explicativas cuya relación con los propios prejuicios conviene controlar si lo que se quiere realmente es comprender. Otra cosa es si lo que se quiere es utilizar las interpretaciones en batallas ajenas a la búsqueda de lo realmente sucedido.

jueves, 27 de octubre de 2011

Così è (se vi pare)

Vienen seguidos en mi revista de prensa matutina (la oración del laico, al fin y al cabo):
US terror drone kills 25 in Somalia
Y había dicho:
US assassination drone kills 3 in Yemen
Pero también dice:
US drone attacks kill 6 in Pakistan
US drone strike kills key commander in Pakistan
Si no fuese trágico, la estética hace sonreír y recuerda a Pirandello. Tenemos "drones" (aviones no tripulados, dirigidos a distancia y cargados de armamento). Por un lado, el terrorista en Somalia y el asesino de Yemen de los que no me aparece nada en AP. Por otro, en Pakistán, la diferencia, para un mismo caso, entre "atacar" matando a 6 y "golpear" matando a un comandante clave.
Primero, la diferencia entre existir en los medios y no existir. Pero también, la diferencia entre lo injustificable y lo "justificable" (matar a un comandante clave, así como así), aunque no sé qué dirán las convenciones (de Ginebra) sobre los usos en la guerra (ese divertido conjunto de "leyes" que solo "los de abajo" deben cumplir, pero nunca "los de arriba", convirtiéndolas así en papel mojado). Porque, encima, que yo sepa, no hay guerra declarada ni en Pakistán ni en Somalia ni en Yemen. Pero, ya se sabe, el que controla las reglas, controla el juego.
La agencia iraní insiste: casi 50 muertos asesinados por "drones" estadounidenses en un día en tres países diferentes. 

Empresarios keynesianos

Siguiendo con el post de ayer, encuentro hoy una referencia al doble lenguaje empresarial en los Estados Unidos. Por un lado, se afirma que "el gobierno no puede crear empleo", que eso es cosa de la iniciativa privada. Pero, por otro, se amenaza con que, si el gobierno lleva adelante sus recortes en el gasto militar, se perderá un millón de empleos.
En realidad, no es una incoherencia sino una aplicación de su modelo económico keynesiano. Keynesiano, sí, aunque invertido y pervertido. Se trata, una vez más, de una aplicación del "Estado de Bienestar para Ricos" al caso concreto. El Estado, en efecto, no "debe" crear empleo, que es cosa, como se dice, de la iniciativa privada. Pero lo que sí debe es "bombear" dinero al sistema económico para que la iniciativa privada cree los empleos y recoja los beneficios. Supongo que el Estado podría haber creado esos empleos y recoger los beneficios para redistribuirlos, pero eso es porque no soy suficientemente kuynesiano y no sé que el Estado es manirroto e ineficiente.
No es una novedad. Cuando el franquismo creó el INI (Instituto Nacional de Industria), nacionalizando numerosas empresas (nacionalizar no es necesariamente de "izquierdas"), ya se dijo a dicho propósito (aunque no en público por motivos obvios): nacionalizar las pérdidas, privatizar los beneficios. Y así es como funcionan las cosas. Los gobiernos deben "bombear" dinero, por ejemplo a los bancos. Estos se encuentran en dificultades y amenazan con cortar todavía más el crédito, ese sistema mediante el cual el crecimiento cae sobre las espaldas del que venga detrás y arree. Cierto que, en su mayoría, los bancos mantienen sus beneficios, pero no los consideran suficientes al compararlos con los obtenidos durante las vacas gordas. Y cierto que los aumentos de salarios y bonuses de sus altos ejecutivos van muy por delante de esos beneficios (incluso pérdidas, que haberlas las ha habido, y algunos recortes que tendrán que hacer por haber prestado mal a Grecia). No importa: que los gobiernos les echen una manita con dinero público para así asegurar el beneficio privado. Obvio también: se puede suponer que el Estado podría haber creado esos bancos y recoger los beneficios para redistribuirlos, pero eso no es suficientemente keynesiano. 
Cierto también: hay keynesianos que dicen que lo que hay que hacer es "demand-side economics", no "supply-side", que el Estado debe invertir para generar demanda y todas esas cosas. Pero son keynesianos de una corriente minoritaria y sin capacidad de influir en los gobiernos como hacen estos "capitanes de empresa" no precisamente al estilo manchesteriano. 
Ni el sector del armamento ni el sector de las finanzas (que son los típicos en las fases decrecientes del ciclo económico largo a escala mundial) son manchesterianos. Sencillamente, buscan el beneficio allí donde esté. Y está en que el Estado les dé dinero para que ellos lo obtengan mientras han estado diciendo "menos Estado, más mercado". Porque para obtener el dinero del Estado no es preciso recurrir a la oferta y demanda y a la transparencia sino a las "conexiones". A lo que Braudel llamaba "economía capitalista" de la que están excluidas la "pequeñas y mediocres empresas". 
Eso sí: de donde se debe retirar el Estado, según estos capitanes, es del gasto social. Y los gobiernos cumplen antes de que sus miembros, en un "amakudari" a la japonesa, pasen a formar parte de consejos de administración de dichas empresas. Por un lado, en lo que ya Eisenhower, en su discurso de despedida, llamó el Complejo Militar-Industrial. Y, por otro, por lo que ahora tendríamos que llamar Complejo Financiero-Político.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La ilusión liberal

Si nos hubiesen hecho caso cuando proponíamos “menos Estado, más mercado”, ahora no tendríamos estos problemas. Pero el caso es que la mentalidad estatalista (lo que Breivik llama “marxismo cultural”) sigue siendo la dominante y la que nos ha llevado a esta debacle actual.
Por ejemplo, todo habría ido mucho mejor si el Estado no se hubiese metido en el terreno inmobiliario y si hubiese liberalizado totalmente el sector para que cualquiera pudiese ser “agente urbanizador” sobre cualquier terreno, suprimiendo las distinciones en los Planes Generales entre suelo urbano, urbanizable, no urbanizable, protegido y todas esas formas que tenía el Estado de evitar que la oferta crease su propia demanda, como dicta el sentido común. Lo dijimos y no nos hicieron caso y ahora se persiguen delitos de corrupción política que se habrían evitado si se hubiese dejado el asunto en manos del mercado: habrían sido imposibles los pelotazos, las permutas y la información privilegiada por parte de los políticos (que, aunque sean locales, no por eso son ajenos a la estructura del Estado). Desgraciadamente, no creemos que un partido socialdemócrata como el Partido Popular se vaya a atrever a liberalizar el sector, tal vez por el síndrome del gato escaldado. Pero esto último no tiene nada que ver con nuestra propuesta.
Otra que tal: son frecuentes los lamentos por los centenares de miles de personas que no tienen ningún tipo de empleo, ayuda o subsidio. Craso error. Porque aquí, de lo que hay que quejarse es de los que cobran el subsidio de desempleo que hace que no busquen activamente trabajo porque tienen al papá Estado acudiendo a sus necesidades. Los que no reciben nada ya se espabilarán y, aquí (oh milagros de la mano invisible), su demanda de empleo no-subsidiado creará  su oferta de trabajo con salarios cercanos al punto de equilibrio entre la oferta y la demanda y sin las rigideces del intervencionismo estatal imponiendo un salario mínimo.
Parece que va a haber problemas con las pensiones con o sin “pacto de Toledo”, innecesario intervencionismo estatal. Si nos hubiesen hecho caso, las pensiones tendrían que haber sido privadas con lo que el Estado no tendría que estar ahora haciendo cuentas sobre la esperanza de vida de la población y su evidente envejecimiento: cada cual recogería en su vejez lo que hubiese ido aportando en su plan de capitalización. Cierto que no en todas partes ha funcionado bien (el caso chileno es interesante al respecto), pero es evidente que unas pensiones privadas dan mucha más garantía que las dependientes de un Estado, encima manirroto y que va a tener la tentación de subir impuestos con lo que se reducirá la actividad económica y, con ello, el desempleo que querrán erróneamente subsidiar.
Es también evidente que hay demasiados funcionarios que cobran mucho y trabajan poco. El caso de la educación es tal vez el más claro y ya hicimos nuestras propuestas de “menos Estado” no solo para “adelgazar” a éste sino, sobre todo, para mejorar la educación y llegar a niveles de excelencia que solo la competencia entre centros puede conseguir. Los funcionarios se contentan con fichar y no hay competencia teniendo una población cautiva prácticamente obligada a asistir al centro más cercano. ¿Dónde están las mejores universidades? En los Estados Unidos. ¿Cómo son en su mayoría? Privadas. Pues eso.
¿Qué le tenía que haber quedado al Estado? Pues “ley y orden” y algo, no mucho, de infraestructuras. Decimos no mucho porque también pueden ser llevadas con mayor eficiencia por el sector privado que abarata costes, no tiene funcionarios de por vida y muestra mucha más agilidad a la hora de tomar decisiones que afectan al dinero de los propietarios y no a abstractos “bienes comunes” que nadie sabe quiénes son. Está el problema de los monopolios (por ejemplo, no se puede elegir entre dos aeropuertos si se quiere salir de Alicante), pero siempre tuvimos soluciones para el mismo.
El problema, para nosotros, es saber por qué no nos hicieron caso y siguieron con su estatalismo sovietizante como si no supiésemos que la URSS se hundió por nulo funcionamiento liberal. Lo peor es que ahora ya es tarde y los Bancos y Cajas corren presurosos, junto a las grandes empresas, a recibir del “Estado de Bienestar para Ricos” las ayudas y subsidios que nosotros negábamos para los demás. Y es que, tal vez, a nosotros se nos vio el plumero de a favor de quiénes estábamos entonces (y ahora). Menos mal que Grecia ya indica el camino a seguir.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 25 de octubre de 2011

Sobre el mundo real

El por qué de las guerras nunca acaba de estar claro. Ya pasó con la ocupación de Irak y ahora ha pasado con la intervención en Libia. Me costaba, en este caso, achacar el entusiasmo de la OTAN en el asunto a una cuestión de petróleo. De hecho, "occidente" (qué bonita palabra) ya tenía acceso a la extracción de crudo. Cierto que los rebeldes se hicieron muy pronto con el petróleo y que los nada fundamentalistas islámicos de Qatar reconocieron su autoridad a cambio de un acceso adicional, mostrando así lo muy "occidentales" que son. Y cierto que se dijo que se trataba de una maniobra distractiva promovida por Arabia Saudita, también "occidental" y nada fundamentalista islámica, para que no se fijasen muchos ojos en la Bahréin ocupada.
Sin embargo ahora vengo a saber que el petróleo sí que ha contado. No se trataba del acceso, sino del impuesto (las regalías) que el gobierno libio imponía a las compañías extranjeras que extraían petróleo y que estas consideraban excesivo. Una razón más, aunque probablemente no la única.
Lo que sí concluyo es que a medida en que nos acercamos al "pico del petróleo" (si no es que ya estamos en él), la codicia por obtenerlo y mantener el beneficio de las petroleras va a llevar a todo tipo de barbaridades salvajes, muera quien muera y con el coste medioambiental que sea. No sé qué va a pasar con el Yasuní en el Ecuador cuando le llegue la hora.
Está claro que es posible pensar en otros mundos posibles. En parte, para olvidar la crudeza de la realidad realmente existente. Es comprensible que ante tal crudeza, la mente huya hacia construcciones de "otros mundos posibles". Por ejemplo, un mundo en el que se dé el "decrecimiento" o en el que se reduzca la jornada de trabajo aumentando el número de empleados y manteniendo los salarios o en el que las empresas petroleras graciosamente regalen el petróleo al primero que pase o se ponga el medioambiente por encima del beneficio. Pero los hechos son tozudos. Como me diría Sciascia: Non è che io sia pessimista, è la realtà che è pessima. Y tanto.

lunes, 24 de octubre de 2011

Un solo país, una sola moneda

Pide ahora el Vaticano una única autoridad monetaria para la economía mundial y un banco central mundial (supongo que como el que quería Keynes antes de que se saltaran a la torera su borrador para Bretton Woods, no como el que hay ahora). Los seguidores de la Fe Bahá'í lo vienen diciendo desde hace más tiempo. Su fundador, Bahá’u’lláh, ya lo decía: "La Tierra es un solo país y los seres humanos son sus ciudadanos" y predecía que se llegaría a una moneda única para todo el mundo.
Pero me temo que las religiones son mejores para prohibir cosas que para ordenarlas. Por ejemplo, para prohibir prestar con interés, como sucedía con el cristianismo medieval, razón por la que los judíos, que no tenía tal prohibición, podían hacer fácilmente de banqueros sin pecar. Ahora sucede con los musulmanes y es curioso cómo intentan interpretar los textos sagrados para distinguir el préstamo bajo interés del préstamo con el interés como condición y, a su vez, de la usura.
Cuando se trata de promover, aconsejar, orientar y dirigir son un poco más débiles, al margen de que las prohibiciones son fácilmente interpretables, como sucede con ribâ al-nasi’ah, el interés que se carga a un préstamo. El chiste es el de los monjes medievales que echaban a las vacas a la balsa para poder pescarlas y, ya convertidas en "pescados", poder comerlas en los días cuaresmales de abstinencia.
¿Van los católicos a dar pasos significativos a favor de una autoridad económica mundial? A lo más, votarán, en España, por partidos que estén en contra del aborto, la homosexualidad, las células madres y, cuando llegue el momento, el darwinismo. El resto, retórica. Incluso la regla de oro común a tantas religiones: ama a tu prójimo como a ti mismo. Porque no todo el mundo es mi prójimo. Según muchos cristianos, los musulmanes, no lo son. Y viceversa. Señor, qué crús.

domingo, 23 de octubre de 2011

Se van de Irak

La retirada "total" de las tropas estadounidenses de Irak me llenan de la misma curiosidad que la "retirada" de las tropas de la OTAN de Libia. No me lo puedo creer. En el caso de Irak, porque ya he contado las inmensas instalaciones militares construidas en el país. Cierto que el negocio ya está hecho: empresas privadas,fondos públicos. Pero no podía creer que se fueran así sin más y las dejaran como ciudades fantasmas. 
Veamos: se queda la super-embajada, se quedan los "contractors" (mercenarios) y se quedan los "entrenadores" en el uso de las costosas armas que los Estados Unidos van a vender al gobierno independiente de Irak. Y se queda la CIA. Como los "ataques" han disminuido recientemente, parece que no hace falta que se queden más tropas, pero habrá que ver de ahora a entonces. Eso sí, lo que dejan en Irak es impresionante. Y no encontraron armas de destrucción masiva todavía.
Y queda por ver en qué queda lo de Libia. También me cuesta creer que los coloniales invadan un país para irse. 

sábado, 22 de octubre de 2011

La ley de la selva

He escuchado y leído razonables protestas por el probable asesinato de Gadafi en Libia. Con un cierto desprecio hacia los "moros", se ha dicho que lo que se tendría que haber hecho es llevarlo ante los tribunales tal como se había dicho: tribunales internos si era apresado en Libia y al de La Haya si era apresado fuera de Libia. Y que mal empieza el gobierno de transición con una violación tan flagrante de los requisitos mínimos de respeto a la ley: juicio justo y condena apropiada. E irritante que dejen entrar a la gente a la cámara donde está el cadáver pero sin que puedan ver las heridas, claro, y hacerse una idea de cómo murió. Tienen razón excepto en el racismo larvado.
Porque se podría haber dicho lo mismo sobre el evidente asesinato de Ben Laden por parte del gobierno de los Estados Unidos que, casi en pleno, lo siguió en directo desde la Casa Blanca. Lo que se tendría que haber hecho era llevarlo ante los tribunales. Ante el de La Haya, claro. Pero no hubo ni juicio justo ni condena. Únicamente ejecución sumaria con fotos y vídeo.
En ambos casos, sin un entierro digno y, eso sí, en ambos casos sin mayores protestas.

viernes, 21 de octubre de 2011

Salarios bancarios

Cuando en las Españas todavía no se han apagado los ecos de las abusivas jubilaciones autoasignadas por los ejecutivos de las cajas de ahorro hundidas por dichos ejecutivos, se viene a saber que los salarios de los altos ejecutivos de los bancos europeos subieron más de un 10 por ciento en 2010. Debe de ser en premio a su labor abnegada, su visión a largo plazo y su gestión impoluta. Pero es que el poder tiene eso: hay que recapitalizar los bancos, sus valores siguen cayendo mientras las agencias de "rating" los siguen señalando con el dedo, pero eso no obsta para que se autoadjudiquen lo que mejor les venga en gana. Obviamente, no se les aplican las propuestas españolas para el despido libre, de momento por parte de la CEOE, pero todo se andará para que lo propongan algunos partidos desde el poder. No hay por qué indignarse. No llores por haber perdido el sol: las lágrimas te impedirán ver las estrellas. Viva el pensamiento positivo (el de estos ejecutivos, claro). 

jueves, 20 de octubre de 2011

Occupy the Government

"Política" es una palabra peligrosamente polisémica. Para unos, se trata de toda acción que implica decisiones colectivas. Para otros, es toda acción humana, así, tout court. Y para otros, es cosa de los partidos. Hacer política, entonces, comenzando por el final, es entrar en el tema de los partidos politicos, eventualmente militando en ellos, votando o apoyando o rechazando. Hacer política es todo lo que hacemos, dirán los segundos: eliges un periódico y no otro, reciclas o no reciclas, apagas las luces o no las apagas... Finalmente, hacemos política cuando salimos a la calle a protestar por algo que nos indigna aunque no estemos pensando necesariamente en tal o cual partido.
Frente al descrédito casi universal de la clase política, un amigo me defendía hace poco la política. Pero no la de los partidos sino la de la primera acepción: la asunción de responsabilidades respecto a lo público, a la polis que, al fin y al cabo, es la palabrita que genera "política", gestión de la ciudad.
Vuelvo al 15-O versión Occupy Wall Street con una encuesta que publica Gallup en la que se preguntaba quién era el responsable de "la que está cayendo", si Wall Street o el gobierno federal. Esta era la respuesta:

If you had to choose, who do you blame more for the economic problems facing the United States -- [ROTATED: financial institutions on Wall Street (or) the federal government in Washington]? October 2011 results

Wall Street no era la respuesta mayoritaria, así que, desde este punto de vista, la política del OWS equivocaba diana. Pero la vida no es una novela. El mismo estudio proporciona esta otra tabla:

If you had to choose, who do you blame more for the economic problems facing the United States -- [ROTATED: financial institutions on Wall Street (or) the federal government in Washington]? By support for the Occupy Wall Street and Tea Party movements, and by party ID, October 2011
Los participantes en el OWS, a diferencia de la gente del Tea Party, daban mayor peso a Wall Street, aunque un 44 por ciento pensaba que era el gobierno federal. Por partidos, los que se declaran republicanos daban mayores porcentajes de achacar la debacle al gobierno (lógico: quítate tú, que me pongo yo). Pero las tres opciones resultan mayoritarias en atribuir la culpa al gobierno federal (razón por que que Obama, si se presenta, perderá).
Pero a lo que voy: la política en el primer sentido de la palabra tiene muchas dificultades de aislarse de la política en el tercer sentido de la palabra. No sé si es buena idea declararse "movimiento apolítico" cuando no se puede serlo. 15-O y sus variantes pueden pensar en el medio plazo, pero a corto plazo hay elecciones y hay que evaluar los efectos que puede tener un partido u otro. En el caso de los Estados Unidos, donde los próximos probables vencedores son más explícitos que los españoles, las consecuencias se pueden imaginar. Aunque también en España. O en Italia, o en Francia, o en Alemania.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Los del TIPNIS llegaron a La Paz, Bolivia

Y fueron recibidos como héroes por los paceños. Lo dice un periódico (La Prensa, del Grupo Canelas) que no se caracteriza precisamente por su apoyo al gobierno de Morales. No sé si el recibimiento ha sido multitudinario, pero sí sé que me emociona la determinación de esta gente que ha sido capaz de recorrer centenares de kilómetros, ascendiendo desde prácticamente el nivel del mar hasta los 4.000 metros, durante días, hombres, mujeres y niños, y ancianos, defendiendo lo que consideran su territorio y lo que la Constitución les reconoce: el derecho a ser consultados en tales opciones porque reconoce que es su territorio, no el de una multinacional brasileña (que es la que haría el negocio) ni el de un gobierno supuestamente indígena, pero aymara (o quechua) si es que eso ha tenido alguna vez un sentido para dicho gobierno, cosa que he tenido motivos para dudar.
El uso y abuso que se haga de la marcha, por parte de medios y políticos internos y externos a favor o en contra del MAS, me preocupa menos. Lo tomo a beneficio de inventario. 
Pero repito mi profunda admiración por estas gentes tenaces, sacrificadas, que saben que tienen razón y que se están conculcando sus derechos (insisto, reconocidos por la Constitución del Estado Plurinacional), y que se sacrifican de esa manera, perdiendo tanto. El sentido de la propia dignidad no les falta. La tienen y la ganan. Y se proponen objetivos razonables y, tal vez, alcanzables, aunque eso está por ver (creo que sí lo lograrán, por lo menos parcialmente, después de negociar duramente con el gobierno).
No tienen el altavoz ni las relaciones públicas (incluso para quejarse de que los medios no les hacen caso) del OWS, 15-O y demás indignaciones de países enriquecidos que se están empobreciendo. Pero estos marchistas conmigo van, mi corazón los lleva.
(Un amigo, que sabe de mis amores por Bolivia, me envía, a 28 de noviembre, un video de youtube con esa llegada de los marchistas a La Paz. Confieso que me he emocionado hasta la lágrima al ver la solidaridad y la generosidad palpable en todo el video)

Paz en el País Vasco

Aconsejo el artículo de Vicenç Fisas "sobre la conferencia de paz". Es un buen conocedor, desde dentro, de la situación vasca y es, en mi opinión, el mejor investigador para la paz en España ya que no se queda en diagnósticos más o menos elaborados (como los míos) o en ensalzar lo buena que es la paz frente a sus contrarios (sea la guerra o la violencia). A mí me ha despejado algunas de mis perplejidades ante el asunto: confío en su buen entender.

La crisis europea no es económica

Únicamente. Cierto que los bancos europeos tienen serios problemas y están expuestos, como sucede con los alemanes, a la "zona cero" de la crisis económica: el casino, en sentido metafórico, y el casino en sentido real. En el caso alemán, a los avatares de Las Vegas, azotada por el desempleo y la recesión.
Pero hay que añadir la crisis energética y reconocer que los precios de la energía podrían aumentar de forma progresiva, incidiendo en la crisis económica sin que el hallazgo de reservas de gas en el País Vasco supongan una alteración sustancial de la tendencia general.
La crisis alimentaria, que azota a otros lugares del Planeta con precios disparados y generación de hambre, aparece en la Unión Europea en la revisión de la Política Agraria Común, un extraño artilugio que se llevaba, en sus buenos tiempos, el 60 por ciento del gasto de la Unión y que era muñido por terratenientes y "agrobusiness", con algunas migajas que goteaban a los pequeños agricultores que ahora se verán afectados reduciendo sus ingresos y aumentando la contracción de la demanda.
La crisis democrática no se refiere tanto a los diferentes tipos de "indignados" que la pueblan (no es lo mismo lo de Tottenham que lo de Atenas que lo de Madrid-Barcelona). Se refiere a la incapacidad de la Comisión y del Consejo de articular políticas (su exasperante lentitud en la toma de decisiones "compensada" por decisiones franco-alemanas) y que estas políticas sean comunes (lo de la PAC se las traía) y no determinadas por los intereses de algunos de los gobiernos de sus miembros. En este último caso, intereses electorales a corto plazo, pero también intereses de sus respectivos "apoyos" económicos (¡sus bancos!).
Claro que hay una crisis económica. Pero no es únicamente económica. No es solo la economía, estúpido. Pretender solucionarla únicamente con medidas únicamente económicas son ganas de tapar un único agujero cuando hay muchos e interconectados. Y no parece que sean capaces de proponer y practicar una solución de conjunto, así que ¡al subdesarrollo!
(Las citas de este post son todas de la misma edición del Finacial Times. Podría añadir algunas más, pero he excedido el cupo de artículos que puedo leer. Así es la vida: es la economía, estúpido).

martes, 18 de octubre de 2011

OWS, DRY y otros

Interesante entrevista a Bauman después del 15-O, aunque, eso sí, tiene que usar de su imagen de marca, la palabrita "líquido", en este caso referida al mundo. Cosas del marketing, y no es el único
Me alegra coincidir con algunas de sus perspectivas aunque el vocabulario no sea el mismo. Por ejemplo, en la debilidad del planteamiento emocional (que yo llamaría expresivo, frente al instrumental) o en los problemas que plantea un movimiento que no tiene líderes dada su horizontalidad. De hecho, y referido al Occupy Wall Street, hay quien dice que hay que desconfiar de los que aparezcan como líderes e incluso portavoces y, sobre todo, de los que pretenden reconducir el movimiento hacia la confortable dimensión izquierda-derecha por más que, en el caso español, y tal como está planteado desde el 15-M, genere algunas perplejidades: atacados por la derecha del Partido Popular (con frases rayanas en la ignorancia culpable y voluntaria, es decir, en la manipulación) y favoreciendo todavía más el triunfo electoral de dicho partido. 
¿Se trata de "extrema izquierda marginal antisistema" o se trata de "una dinámica muy creativa y emancipadora" que no debe de ser tan marginal cuando acaba de conseguir "una gran victoria"? No se pierdan el próximo capítulo que no excluye el maquiavelismo extremo por parte de los partidos políticos (y sus portavoces mediáticos) intentando llevar el agua a su molino y no precisamente en los términos explícitos: pueden criticar precisamente para quitar más votos al contrario.
En todo caso, hay motivos para decir que es "marginal" si, por ejemplo, se compara el 15-O con lo que fueron las manifestaciones contra la ocupación de Irak, por cierto poco exitosas en términos instrumentales a pesar de que consiguieron muchos millones de manifestantes más que el 15-O. O se comparan los asistentes con los que NO asistieron (lo vi en la ciudad a la que fui). O se ve que es un problema, básicamente, de los países centrales en decadencia y se constata la ausencia de convocatorias en zonas muy grandes del Planeta.
Pero también "mayo del 68" fue marginal (lo fue mucho más que el 15-O) y, sin embargo, sí tuvo efectos sobre el sistema mundial en la medida en que hizo pensar a los políticos capaces de ello (no todos saben, pueden o quieren pensar) y en la medida en que hizo pensar a algunos ciudadanos más sobre en qué consiste el problema real contemporáneo.

lunes, 17 de octubre de 2011

11-S (y 11-M)

La pregunta es: Qué supo la CIA sobre los posibles secuestradores de los aviones del 11-S, cuándo lo supo y, si eso es cierto, por qué no lo pasó al FBI. Más en concreto, qué supieron los jefes de la CIA, ya que algunos subordinados de la Alec Station sí que podrían haberlo sabido relativamente pronto, y por qué no se lo contaron tal cual a los del FBI. Un nuevo texto levantando dudas sobre cómo actuaron las agencias de "inteligencia" estadounidense y sobre la posibilidad de haber evitado el ataque. Puedo estar de acuerdo con los autores del reportaje, pero no es eso lo que me interesa ahora, sino levantar acta de cómo se construye la historia, cosa que es válida para los "conspiranoides" del 11-M y sus contrarios o, si se prefiere, para los que ponen en duda la versión oficial-judicial y los que la toman como única verdadera. Varios principios "metodológicos" sobre estas dudas sobre el 11-S.
1. El todo es antes que las partes. Es decir, el reportaje es creíble en su conjunto y más para los que ya dudan de la versión oficial. La coherencia tiene prioridad sobre los puntos concretos. De hecho, estos se refuerzan mutuamente y, probablemente, no se mantendrían en pie si se tomasen aisladamente.
2. Los argumentos centrales se basan en opiniones de otros, opiniones que se presentan como "convicciones", "seguridades" ("estoy absolutamente seguro") o "certezas" pero que no van más allá de las opiniones. "Yo creo tal cosa" no significa "Esa cosa es real".
3. Inferencia no es constatación. Concluir a partir de opiniones no es lo mismo que constatar y probar hechos. Argumentos del tipo "si tal cosa es así, entonces tal otra tendrá que ser asá" tienen un mal fundamento: el "tendrá" de la frase anterior. En realidad, "tendrá" o "no tendrá".
4. Antes de aceptar una opinión, ponerla en su contexto. Por ejemplo, si las organizaciones tienden a dedicar esfuerzos a mantenerse como tales para lo cual entran en conflicto con otras parecidas (y en los Estados Unidos son muchas las organizaciones de "inteligencia" las que pelean entre sí), hay que preguntarse a quién favorecen determinadas opiniones.
5. La opinión que va en contra de los intereses propios (personales o institucionales) es más válida que la que los favorece. En otro terreno, si una organización cuya razón de ser es la lucha contra la pobreza (por poner un caso) dice con sus datos que la pobreza ha disminuido, es muy probable que haya disminuido. Los datos (y, mucho más, las opiniones) que van a favor de los propios intereses es mejor tomarlos con cautela. No son necesariamente falsos, pero han de tomarse con papel de fumar.
Para mí, el punto principal es el 1 y eso que pertenece a los criterios para aceptar una interpretación: la coherencia. Pero no es el único ni la coherencia se puede convertir en el argumento definitivo. Hace falta, primero, tener cuidado con esa misma coherencia (no vaya a ser que nos oculte la realidad) y, segundo, compensarla con el segundo criterio: la correspondencia de lo que se dice con la supuesta realidad.
La historia de los ciegos a los que se les pide que definan lo que es un elefante y que cada uno contesta según lo que ha tocado (una columna, una gran serpiente, un techo enorme) tiene un fallo: tal vez el elefante no exista. Conclusión: demos como conjetura lo que es conjetura. No es fácil. Yo soy el primero que me salto los principios anteriores. Pero mantengo mi interés por saber qué es un elefante.

domingo, 16 de octubre de 2011

Entre el antijudaismo y el antiislamismo


Léanse las siguientes ideas:
- Europa está sufriendo una colonización islámica apoyada por parlamentarios y periodistas.
- Esta colonización viene acentuada por el multiculturalismo o “marxismo cultural” que no solo no se resiste a ella sino que la tolera y, de hecho, la apoya. Los socialdemócratas son los que más claramente se inscriben en esta tendencia.
- Frente a ella hay movimientos de resistencia, “anti-Yihad” cuya estrategia puede establecerse hasta 2083 y que incluye la “ejecución de los marxistas culturales / multiculturalistas” y la “deportación de los musulmanes”.
- La táctica consistiría en la “guerra asimétrica” “infligiendo daños inmediatos pero sobre todo daños indirectos de tipo psicológico e ideológico a largo plazo”. Son “shock attacks”, teatrales y, por tanto, llevados a cabo ante una audiencia: la de los “marxistas culturales, multiculturalistas / globalistas o humanistas suicidas” de modo que sepan que “vamos detrás de cada uno de ellos, si no hoy, mañana, y si no mañana, entonces en 10, 30 o incluso 50 años”.
- El lema es claro: “Luchemos junto a Israel, con nuestros amigos sionistas contra todos los antisionistas, contra los marxistas culturales y los multiculturalistas”. Esos son los enemigos y esos son los aliados.

Ahora compárense con estas otras:

- El punto de partida es la constatación de los manejos judíos “en la prensa, en el arte, la literatura y el teatro”. Se trata casi de una conjura, aunque no se usa tal palabra.
- Estos manejos podía significar que “quizás el destino, por causas insondables, le reservaba a este pequeño pueblo el triunfo final” ante el cual cabía preguntarse si “nosotros poseemos realmente el derecho de luchar por nuestra propia conservación”. Y la respuesta es afirmativa.
- Una parte de los manejos judíos para conseguir ese triunfo reside en “la doctrina judía del marxismo” que “rechaza el principio aristocrático de la Naturaleza y coloca en lugar del privilegio eterno de la fuerza y del vigor, la masa numérica y su peso muerto”. Si tal designio se llevara “sobre la tierra no significaría otra cosa que la desaparición de sus habitantes”.
- “Siguiendo las huellas del elemento judío a través de todas las manifestaciones de la vida cultural y artística, tropecé con él inesperadamente donde menos lo hubiera podido suponer: ¡judíos eran los dirigentes del partido socialdemócrata!.
- La conclusión del capítulo es clara: “Así creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío lucho por la obra del Señor”.

Bien. La primera serie está tomada de un texto atribuido al noruego confeso de haber matado a casi un centenar de sus compatriotas. En todo caso, es un texto contemporáneo. La segunda viene del capítulo 2 de Mi Lucha y cito a partir de una peculiar fuente. Las pongo como ejemplos de cómo el papel que jugaron los judíos en una determinada mentalidad lo están asumiendo los musulmanes en esta nueva, sin que, por ello, haya desaparecido del todo el antijudaísmo, a no confundir con el antisionismo o con la crítica democrática a las actuaciones de un gobierno como el del Estado de Israel.

sábado, 15 de octubre de 2011

China arriba, USA abajo

Curiosa esta encuesta de Gallup y, en concreto, este resultado al preguntar si en los últimos 12 meses no ha tenido dinero suficiente para comprar los alimentos que encuestados o sus familias han necesitado:

Ability to afford food in China and the U.S.
Antes de la "crisis" que se destapó en 2008 y cuyos efectos se han ido sintiendo en años posteriores, había más chinos que decían que habían tenido problemas que estadounidenses en tal situación. Pero el gráfico es claro: el número de personas que han contestado en tal sentido en los Estados Unidos ha ido aumentando hasta llegar a 3 veces los que tal cosa dicen en la China.
No hay que tomar los datos como verdad absoluta, divina y revelada. Pero sí parecen encajar con lo que, de momento, parece ser la tendencia en el sistema mundial: unos Estados Unidos en decadencia (¿en vías de subdesarrollo también? no lo creo) y una China en auge.
¿Seguirá la tendencia? Podría ser, con la salvedad de que hay obstáculos importantes en la "larga marcha" de la China desde el subdesarrollo a país central pasando por emergente. Y el más importante resulta ser ¡los Estados Unidos! aunque no porque intenten evitarlo (que lo intentan) sino porque, de momento, los destinos de las economías de ambos países parecen enlazadas: el primer tenedor de Bonos  del Tesoro estadounidense es la China. Si los Estados Unidos se hunden, la China va a tener problemas con los ahorros que ha ido invirtiendo en los Estados Unidos. Lo que está haciendo en la Unión Europea no sé si llegará a tiempo para ser una alternativa a su dependencia respecto a los Estados Unidos.
De momento, el porcentaje de estadounidenses que se declaran con problemas para comprar alimentos es ya muy superior al de chinos. 

Occupy Wall Street

Un esperanzado texto (Commentary, nº 315) de Immanuel Wallerstein sobre el movimiento Occupy Wall Street, de particular importancia para las manifestaciones que ya han comenzado hoy en Australia y Nueva Zelanda. Lo compara con "mayo del 68" y los efectos que tuvo sobre el sistema mundial que podrían ser perceptibles también ahora aunque, como dice, "no se ganó Zamora en una hora" (él usa otra frase hecha, claro, porque el texto está en inglés aunque supongo que se traducirá pronto en La Jornada de México y cuyo enlace pondré aquí). La mundialización del movimiento puede producir cambios en la clase política (algunos ya dicen que hay que atender a lo que dicen los indignados) y en la percepción que el ciudadano tiene de los problemas que le afectan. Mantener la no-violencia, la imaginación, el buen humor y la agudeza de diagnósticos y propuestas es lo que les va a hacer falta para durar y hacer otro mundo probable y ya no solo posible.

viernes, 14 de octubre de 2011

El que manda, pierde

Sin adjudicar a uno u otro el voto de los "indecisos pero con inclinaciones" (leaners) o adjudicándolos según sus preferencias, la cosa está clara para Gallup: los republicanos, presenten a quien presenten, ganarían a Obama como candidato en las elecciones de 2012. Aunque sea mormón, supongo.
Vote Preferences in 2012 Election, With and Without Undecided Voters' Leanings
Sigue la tónica que, de momento, solo se ha saltado Polonia, original como en otras ocasiones (su partido comunista no se llamaba comunista, su ejército rojo no tenía la estrella roja, su último golpe de Estado no fue un golpe de Estado, sus neoliberales nunca fueron comunistas (?) en un país tan católico  con su Piwo Partia -partido de la cerveza- y, ahora, un partido anticlerical, el de Palikot, con su 10 por ciento del voto).

Los BRIC ya son el Norte

1. Ya sé que cuesta liberarse de viejos esquemas, útiles y movilizadores a fuer de dicotómicos. Como el esquema "Norte-Sur". La noticia sobre la creciente relación de los BRIC (el Brasil, Rusia, la India y la China) con el Fondo Monetario Internacional y su interés en resolver la crisis de la Unión Europea (obviamente, no por caridad, solidaridad, generosidad o desinterés) es un buen ejemplo de lo desajustado que está quedando dicho esquema que ha dado nombre a iniciativas, grupos, movimientos, informes y publicaciones.
2. Al mismo tiempo, es posible que, como tal vez suceda con las clases sociales, lo interesante sea la estructura, el conjunto de relaciones relativamente estables, y no el contenido de la misma. Es decir: hay centro y periferia (y tal vez una semiperiferia entre ambos) pero su contenido no es eterno e inmutable. La Unión Europea podría pasar a la semiperiferia (y algunos de sus miembros PIGS podrían regresar a la periferia) mientras otros países podrían pasar de la periferia o la semiperiferia al centro.
Son dos opciones entre las cuales se puede optar por motivos políticos (cuál de ellas sirve más a mis/nuestros propósitos) o por motivos teóricos (cuál de ellas se corresponde mejor con la realidad). Desgraciadamente, no por necesidad una idea falsa es automáticamente una idea inútil. Y hasta es posible que la supuesta realidad sea una mezcla de 1 y 2.

Indignados de todos los países, uníos

En lo que va de año, he dedicado al tema de los "indignados" en general y al 15M en particular como una docena de posts que, curiosamente, son los que más comentarios han suscitado. No me preocupa tener más o menos comentarios, sino que lo traigo como indicador de que la cuestión es inseparable de internet: interés, convocatorias, compartir, sincronizar. Lo de mañana es una prueba en los dos sentidos de la palabra: se prueba lo dicho y se pone a prueba el propósito.
Vistos ahora "sine ira ac studio", me doy cuenta del escepticismo que subyace a mis propios comentarios. Siempre he reconocido que comparto los motivos para la indignación y hasta podría añadir algunos más, fruto de yuxtaponer indignados ingleses con chilenos con estadounidenses con egipcios con griegos o portugueses. Un conjunto heterogéneo, sí, pero que precisa de mayores dosis de interconexión como la que se pretende mañana.
Mi escepticismo ha girado en torno a la capacidad de estos movimientos no tanto para producir propuestas, sino para que éstas vengan acompañadas de caminos por los que conseguirlas. Las "cartas a los Reyes Magos" son muy respetables, pero no por eso se cumplen si los padres de la criatura no tienen poder adquisitivo para hacerlas realidad. Decir "no a los terremotos" no es suficiente para que los terremotos dejen de producirse. Y no te digo si lo que se grita es "no a la ley de la gravedad". O "no a la codicia" o "no a los CDS" o "no a los hedge funds".
Mi escepticismo es equivocado. Sufro de mi pasado estructuralista que comencé a intentar superar cuando me di cuenta de que los fenómenos sociales son históricos, es decir, cuando aprendí a introducir la variable tiempo. Lo que algunos indignados (pienso en uno concreto, que tiene un pasaporte distinto al mío, que es académico, pero que también está en política y, encima, es un buen amigo), lo que algunos indignados, digo, me han enseñado es a platear el cambio social introduciendo la voluntad de los actores sociales. Para mi vergüenza profesional: lo que haría Weber buscando la acción dotada de sentido.
Pretender que los indignados vayan a tener un efecto inmediato es otro error. Pueden ser como la gota que cava la piedra no por su fuerza sino por su tenacidad (saepe cadendo): van socavando poco a poco la legitimidad de unas determinadas reglas del juego (económico, político, social), van planteando poco a poco que hay otras formas de organizar las cosas y, sobre todo, van introduciendo la idea del cambio generacional en la gestión de la sociedad (sea desde arriba o en horizontal). Es tiempo, es cuestión de tiempo. Y ver los problemas con algo menos de espíritu de campanario (¡fantástica la conexión entre indignados de Quito y de Madrid!) pero también siendo conscientes de los efectos secundarios a corto plazo, como podría ser la difusión de triunfos electorales conservadores (tanto si se definen como de "derechas" como si se definen de "izquierdas").
En el caso español, no hay renovación generacional en los partidos politicos y, casi por definición, en la élite económica que tiende a ser gerontocrática. Pero llegará por parte de una generación que sintoniza mejor con los indignados aunque mantenga su militancia. 
Obvio que la vida no es una novela y no se excluye el intento de manipular los movimientos a favor de determinados partidos. No sería la primera vez ni será la última.
Hay algo que, en mi escepticismo, sí que me tiene seguro y cierto: vamos muy mal si seguimos por donde vamos. Problemas con la economía, medioambiente, seguridad, alienación, polarizacion, manipulación, represión, marginación, explotación... No sabemos a dónde vamos, pero vamos a toda velocidad y no parece que el destino sea bueno. 
Así que tengo que optar entre las certezas sobre lo negativo y las dudas sobre el cambio que, por supuesto, no necesariamente tiene que ser a mejor como sucedió con algunos "alternativos" bienintencionados mientras subían los nazis en la Alemania de los años 20. El que avisa no es traidor.
Ahora el paso siguiente es extender y profundizar la internacionalización incipiente. Y desear que el éxito de mañana sea, si no total, por lo menos aceptable.

jueves, 13 de octubre de 2011

Los indignados de Nueva York

“Si Estados Unidos tiene una indigestión con Irán, no necesariamente los demás tenemos que ir al médico”, dijo a la prensa el entonces vicecanciller de Bolivia hace un par de años. 
Es curioso cómo los medios de comunicación dan más importancia a un presidente (estadounidense, por supuesto) que se atraganta con una galletita antes que a centenares de muertos en una oscura mina de un oscuro lugar de un oscuro país periférico. Lo que el ex-político quería decir es que ya está bien de esa funesta manía de dar más importancia a lo "made in USA" y, con mucha más razón, ya está bien de que "los intereses de los Estados Unidos sean los intereses del mundo, y viceversa".
Como país hegemónico, es compresible esa manía de verse como el centro del mundo aunque el centro de una esfera nunca está en su superficie. Un artículo de Naomi Klein sobre Occupy Wall Street, lleno de cosas sensatas, pero con esa manía del titular: "lo de aquí es lo más importante del mundo". No lo es, ni han descubierto la pólvora. En este caso, por motivos diferentes a los del ex-vicecanciller, la indigestión de los indignados estadounidenses (que ya tienen "imitadores" en Inglaterra), poco originales si uno toma la descripción del artículo que cito y otros reconocen, puede hacer que los indignados de otras partes del mundo, que lo estuvieron antes que los de Nueva York, cobren más fuerza y sí que haya que ir al médico o dejar que fenezca el sistema o que cambie.
No hay mal que por bien no venga. Un poco de optimismo nunca viene mal mientras no cree hábito.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Los libros que no he leído

Son, claro, casi infinitos exagerando un poco. Inabarcables, en cualquier caso. Incluso para la especialidad más nimia, el número de publicaciones al respecto es realmente insondable, así que no hay que extrañarse de que alguien no haya leído todo lo que hace referencia a lo que está tratando.
Alguno de esos libros que no he leído, los leeré alguna vez. Es posible. Un viaje, una convalecencia, una tarde de "esplín". Pero la mayoría, sé bien que no los leeré nunca. Así que, tranquilo por mi ignorancia que, como se ve, es enciclopédica. Y no me consuela lo que decía Pascal: que el saber es como un globo que se hincha y que, aunque cada vez se haga mayor, también será mayor la superficie que separa el interior (lo que se sabe) de lo exterior (lo que no se sabe). Y "sólo sé que no se nada" es una bella boutade de quien lo que pretende es reducir el ámbito de su ignorancia.
Algunos libros es que no quiero leerlos. Hoy me ha pasado por delante una referencia a uno de ellos, La doctrina del shock. Me lo comentaba un amigo cuya nieta había sido detenida en Nueva York estando junto a la autora de dicho libro ocupada en el Occupy Wall Street. No es el único libro que no pienso leer. También me niego a leer libros que traten de la "sociedad del riesgo" o la "sociedad líquida". Por no leer ya no leí la "sociedad post-industrial".
Me molestan los libros que acuñan una frase o un eslogan que se repite a lo largo del libro y cuyos autores van encontrando ejemplos del eslogan en todo lo que va sucediendo en el mundo mundial como si hubiesen encontrado la piedra filosofal que permite explicarlo todo. Me suena a promoción del libro y estoy casi seguro de ello en el único caso que conozco de "acuñador" que vende su propia "acuñación". Me pareció deplorable para alguien que pretende comprender lo que le rodea ya que lo que parece es que pretende convencerte de que compres su libro o repitas, para alegría del ego del autor, la frasecita que le ha dado fama. Fama que puedo suponer no le ha venido por un análisis cuidadoso de la obra, contrastándola con todas las demás (casi infinitas, como he dicho), sino que ha tenido una buena campaña de lanzamiento como la que detectó Susan George sobre el "pensamiento único" (otra frase afortunada, por cierto. Y errónea). 
Comprendo que las modas afecten también a las lecturas. El gusto es un hecho social (los componentes individuales e idiosincráticos no los niego) y, como tal, tiene detentadores del "gusto legítimo" que dicen lo que hay que leer y lo que no como hay quienes te dirán qué tienes que ponerte en cada situación y con qué color combina qué color.
Las modas "líquidas", "riesgos" o "shock" son pasajeras, supongo. Pero no es el elemento moda el que me hace estar poco interesado en ellas, sino el carácter tramposo de quien habla a partir de experiencias particulares y locales y las intenta aplicar a todo el mundo. Me pasa con la palabrita "postmoderno" y "modernidad". No significan más que algo referido a lugares muy concretos y nada tienen que ver con la Historia Universal.
Tal vez yo sea "postmoderno" (un amigo me ha llamado así hace poco y le he rogado que no me insulte, no por lo que dice de mí, sino por el uso de tal palabra) y practique un "pensamiento débil" viviendo en una sociedad "líquida" en la que se practica la "doctrina del shock". De acuerdo. Pero montar una teoría general a partir de las dichosas palabritas es lo que no me parece de recibo. Y digo lo de palabritas porque sí he leído recensiones de esas obras y me da la impresión de que no hay ideas ni teoría sino la palabrita que toque.
Es posible que esté equivocado, pero, habiendo tanto que leer, ¿por qué tengo que dedicar mi tiempo a leer las variaciones sobre un único tema? Hay muchos más temas y ni con todos juntos se llega al mapa a escala 1:1 del que se reía Borges. Pero es que la adoración de las palabritas lleva exactamente a lo opuesto: al vacío.

martes, 11 de octubre de 2011

La solución de la crisis

También llamada "ese lío" por uno de los nuevos nobeles de economía. Los medios de comunicación resultan contradictorios. Por un lado, los que dicen que los nobeles han dicho que no tienen recetas (y mucho menos "rápidas") y que habrá que estudiar mucho más para ver qué sucede en la macroeconomía si se introducen determinados cambios en otras variables. Por otro, los que dicen que han dicho que, desde el punto de vista económico, sería "un juego de niños" acabar con la susodicha crisis, pero que "la dificultad, es la política". Tres comentarios.
Primero, lo difícil que resulta resumir en un reportaje las sutilezas de académicos de esa envergadura y la tentación de reducirlo todo a un titular o, a lo más, a una entradilla, así que es probable que cada cual elija y entresaque frases según lo que ya creía.
Segundo, el reconocimiento de la complejidad de la que está cayendo, que no deja margen para eso de "eso lo arreglaba yo en cuatro días" y que no hay otro modo que afrontarla, desde los gobiernos, que "con temor y temblor", sabiendo que las probabilidades de equivocarse son altas porque, sí, nadie tiene las recetas milagrosas. Encima, tapas un agujero y se te abren tres.
Tercero, el riesgo que supone ver los problemas contemporáneos como únicamente económicos. Si la economía existiese en "su" mundo, sin contaminación alguna de las clases sociales, el medioambiente, la energía, las elecciones generales o del precio de los alimentos por especulación y clima, acabar con la crisis sería, efectivamente, "un juego de niños". Pero no lo es precisamente porque la economía, como ámbito separado con sus teorías, métodos y recetas propias e incontaminadas, tal vez exista en algunos departamentos universitarios (y no en todos, como lo prueban precisamente estos dos nóbeles), pero no existe en la rugosa realidad.
Tendrían que sentarse varios profesionales de muy variadas profesiones y varios políticos de muy variadas orientaciones, olvidarse de los intereses creados de cada profesión (que haberlos, háylos) y de cada país y, dentro de cada país, de cada partido y buscar una solución minimax o maximin, pero una solución no economicista o nacionalista. Las propuestas de renombrados economistas practicantes del "abajofirmante" en lustrosos manifiestos y las órdenes de Sarkozy y Merkel no me serven. Asi que, apañaos estamos.

lunes, 10 de octubre de 2011

Un gobierno que gana

Es el primero. Lo normal, hasta ahora, era que los partidos en el gobierno perdiesen las elecciones o tuviesen serios problemas para la inminente reelección de 2012 (vaya añito de elecciones...). La victoria de Tusk, si se confirma mañana, es doblemente excepcional. Primero, en la historia política del país donde lo habitual era que las coaliciones gubernamentales no resistiesen la prueba electoral. Ahora se ve como "una señal de la consolidación de la democracia". Y segundo, porque lo que está sucediendo en la Unión Europea (y los Estados Unidos) es que los gobiernos sean castigados por los electores en las urnas al atribuirles la mala gestión de las crisis contemporáneas.
Las excepciones hay que explicarlas tanto o más que la regla, sabiendo que no es cierto que la excepción confirme la regla. Una primera explicación, consiste en reconducir los datos para que encajen en la regla. En este caso, los electores han castigado al gobierno con una participación muy baja. La segunda, es que "Polonia va bien", con tasas de crecimiento "decentes" y sin bancos enviscados en la crisis bancaria actual. 
Pero el caso es que es posible ganar estando en la Unión Europea y en el gobierno. Las condiciones, si entiendo bien, las acabo de enumerar: crecimiento y bancos limpios. Ahí es ná.
(Añadido al día siguiente: al freír será el reír ya que el nuevo gobierno va a recibir las consabidas presiones para que ponga en práctica medidas poco populares por decirlo en suave)

Drones y escudos

Ha habido varias noticias recientes sobre "drones" (los aviones teledirigidos que utiliza el gobierno de los Estados Unidos para sus incursiones desde Somalia a Paquistán) que se habían estrellado. Una posible explicación: un virus (el reportaje original está aquí; lo anterior es la versión iraní).
Volvemos al síndrome del 11-S: un país que se creía invencible (aunque había sido vencido en el Vietnam, pero mejor lo dejamos porque los fautores de la paz recibieron el correspondiente Nobel) es atacado con las armas que menos podía imaginar. Y el verdadero efecto del ataque es precisamente la sorpresa por el medio utilizado para el ataque. Algo parecido ahora con los "drones" que también recuerda las películas de marcianos atacando a la Tierra que terminan aniquilados por los microbios o, ya cerca del 12 de octubre, recuerda aquel inmenso intercambio de microbios de fue la ocupación de América (viruela por sífilis, por ejemplo). Los omnipotentes y seguros "drones" que, como he contado, permitían que el atacante guardase una distancia total con sus víctimas, caen víctimas de un hacker (supongo que se acabará sabiendo de qué país lleva el pasaporte y, en su caso, quién le ha pagado para tal tarea... o caerá una capa de silencio sobre el asunto).
Como para sentirse satisfecho de la decisión del presidente español (por lo visto, únicamente suya, aunque, en un gesto democrático, había avisado al líder del principal partido de la oposición y futuro presidente) de aceptar la instalación de un "escudo antimisiles" en Rota (Cádiz), pariente de aquella "guerra de las galaxias" que llamó el senador Kennedy a la ocurrencia del presidente Reagan, hipersofisticada e informatizada (por cierto, que primero se presentó como una "defensa del territorio estadounidense" y, ante las reticencias de los aliados, se dijo que se trataba de la habitual "defensa de Occidente"). 
Insatisfecho, primero, por el coste político que le ha acarreado. Segundo, porque ese coste es inútil desde el punto de vista defensivo (hay formas más interesantes y baratas de atacar a un país). Y, si no es inútil, no habría sido mala cosa explicar de quién se defiende a quién. De submarinos, claro. Porque, de momento, que yo sepa, los misiles iraníes no pueden llegar a la Península Ibérica. Pero submarinos ¿de quién? Si atacan a la Península y el escudo no funciona, podrían los españolitos preguntarse lo mismo que se preguntaron los estadounidenses el 11-S: ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué nos odian? De la respuesta, ahora futurible, dependería la justificación de tal decisión. Aunque igual es todo más sencillo: el que manda, manda. Y, como está loco, manda locuras para responder a las locuras de otros que responden a las locuras de estos que respondían a las locuras de los otros y así sucesivamente. 
Sublimemente tontos. O asquerosamente interesados en apoyar a la industria armamentista. Porque sería más barato y beneficioso para todos el ocuparse más en resolver las causas de la posible violencia que en armarla, dotarla de armas. Sabemos que la paz ahorra dinero. Y también sabemos que si yo tengo un escudo y tú no lo tienes, mi escudo me proporciona seguridad de que podré atacar cuando quiera ya que no habrá respuesta posible y, por tanto, es un arma ofensiva, no defensiva.
Drones y escudos, misma estupidez humana. Tanto da que uno sea oficialmente ofensivo y el otro oficialmente (falsamente) defensivo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Identidad judía

La propuesta de un sector de la clase política israelí es conocida: crear un "Estado judío". Problema: los palestinos, que no son judíos. Y se trata tanto de los palestinos que viven en el Estado de Israel (tienen la ciudadanía, pero no la nacionalidad) como de los que viven en el Eretz Israel que incluye a Gaza y a Cisjordania. El Estado Palestino sería impensable y los que lo defiendan pueden ser acusados de antisemitismo, es decir, anti-judaísmo (ya que los árabes también son semitas). Ha sucedido en Francia.
Ese "judío", ¿se refiere a la nación judía o a la religión judía? Si se trata de la nación judía (un objeto de identificación secular que, también a lo largo de los siglos, no ha tenido territorio propio y para el que se buscaron alternativas a las actuales), la consecuencia, según algunos autores que se declaran de nación judía y religión judía, es aceptar los dos Estados y no solo el "Estado judío". Incluso como imperativo moral (Aconsejo su lectura. En inglés, eso sí).
Si se trata de religión judía, hay que levantar acta de los ciudadanos del Estado de Israel que se están declarando personas "sin religión" con lo que lo de "Estado judío" deja de tener sentido o habrá que expulsar también a los no-creyentes.
Pero la cuestión no es la existencia empírica de una "cosa" llamada nación o religión. Sobre la nación, no es necesario recordar el libro de Shlomo Sand, The invention of the Jewish people, Nueva York, Verso, 2009 (original en hebreo, Tel Aviv, Resling, 2008) explicando, como el título indica, la invención de tal cosa. Y sobre el "pueblo elegido" se puede leer este artículo también en Ha'aretz.
El caso es que las naciones y los dioses no existen "ahí fuera", sino que existen en las mentes de sus creyentes, nacionalistas o fieles. Por eso las disputas nacionalistas o religiosas no se pueden resolver recurriendo a otros argumentos que no sean la política... o la fuerza. O sea, que esas "comunidades imaginadas" (eso sí, "cum fundamento in re", con algo empírico que les da legitimidad) suelen ser utilizadas por los políticos realmente existentes para llevar adelante sus propósitos de poder. Es la política, estúpido.

Nostalgia de la horda

No está dicho en términos peyorativos. Me refiero a la necesidad de pertenencia a "algo" que parecen sentir todos los humanos. Hasta el más individualista de los "brokers" que reconoce, como los asesinos a sueldo de las películas, que "la soledad del samurai es como la del tigre en la selva", acaba, más allá del apareamiento relacionado más o menos inmediatamente con el instinto reproductor, perteneciendo a algo: club, asociación, peña, parroquia, equipo, barrio, "filá"... Si te fijas, acaba imitando el comportamiento de sus compañeros de tribu, grupo que orienta sus actividades personales en un sentido o en otro (curioso cómo se parecen entre sí los que exaltan sus individualidades y excepcionalidades). Militantes, miembros, simpatizantes, colaboradores... aunque cuando se conocen las interioridades de esos grupos (políticos, religiosos, recreativos, solidarios, benéficos, lúdicos, deportivos...) se pierden las ganas de pertenecer. Pero el espíritu del rebaño se acaba imponiendo. Hasta yo lo he soñado alguna vez últimamente y más si se piensa que todos caminamos en la misma dirección y produciremos el cambio deseado por la horda.

sábado, 8 de octubre de 2011

La seguridad es clasista

Al entrar el otro día en un edificio oficial de Madrid donde iba a dar un curso, tuve que dejar mi bolsa bajo el aparato de rayos x y pasar a mi vez bajo el "arco de triunfo" del detector de metales. Una vez cumplido con tan estúpido ritual, la policía me preguntó que a dónde iba, a lo que contesté que iba a dar tal y tal curso en la sala tal y tal. "Ah, ¿es usted el profesor?", me dijo. Y, sí, le dije, a lo cual ella añadió que la próxima vez se lo dijese para no tener que pasar ni por los rayos ni por el arco.
Pase (y pasé). Pero eso quiere decir que los profesores no podemos ser terroristas y que eso se deja para los mindundis. Lo cual, vista la historia, es absolutamente falso.
Item más, en el tren, esta vez, no ha habido que pasar por escáner de equipajes, de lo cual me alegro aunque un lector del periódico en el que escribo semanalmente, protestó en carta al director al ver reducida su seguridad ya que, a partir de ahora, cualquiera podría ponerle una bomba en "su" tren. De nuevo echando mano de la historia (me estremezco siempre que paso por la sala en conmemoración de los muertos en los atentados de Ataocha) habría que recordarle al indignado que los atentados han sido contra trenes de cercanías cargado de currantes que acudían a su trabajo, en muchos casos precarios y en más de uno en la economia sumergida. En esos trenes de currantes nunca se ha puesto "seguridad". Por suerte se ha quitado en los de largo recorrido.
Curioso en todo caso. "La gente bien" (como yo) nunca es terrorista, y los terroristas, cuando atacan, no atacan a "la gente bien", así que mal hecho el dejarme pasar sin vigilarme (mejor que no vigilen a nadie ya que un buen terrorista tiene siempre alternativas y va un paso por delante) y bien hecho quitando esos sistemas tan tontos en los trenes que sobre todo sirven para que la gente se sienta segura, no para que lo esté efectivamente.

viernes, 7 de octubre de 2011

Igualdad e identidad

Me dicen que el movimiento feminista estuvo (no sé si está) dividido entre esas dos tendencias: la de los que luchan por la igualdad entre todas las personas, sea cual sea su sexo, y la de los que luchan por elaborar y profundizar en la identidad femenina.
Hay más matices y subdivisioes y, por supuesto, está el feminismo de las que lo usan para subir puestos personalmente en la escala que corresoponda (académica, políica) sin preocuparse demasiado por sus compañeras de situación. Cuando les dices "cuando llegues, harás una política diferente", te contestan "yo lo que quiero es llegar" (y piesan "y haré lo que ellos hacen"; y si no lo piensan, lo hacen).
Las dos distinciones previas me interesan porque pueden aplicarse a otros contextos. Por ejemplo, al indigenismo andino. Hay, por suerte en mi opinión, un fuerte movimiento indigenista de la igualdad: queremos una sociedad de iguales y las mejoras que consigamos las queremos para toda la sociedad, no solo para nosotros los indígenas (cosas así he escuchado en boca kichwa y no hace tanto).. Y hay también, aunque minoritario aunque con buenas voces, un indigenismo de la identidad que elabora interminablemente las propias características, los rasgos culturales, las costumbres, los ritos, las tradiciones, lo que nos enseñaron nuestros mayores...
Claro que les respeto. Y he podido colaborar en erigir una "apachejta" y después he hecho "acullicu" con mi hermano indígena aymara  de la identidad. Pero es tan problemática como la tendencia feminista de la identidad: lo que estas feministas llaman identidad puede ser el resultado de siglos -no milenios- de patriarcado, es decir, de género impuesto desde el androcentrismo. Del mismo modo, el indigenismo de la identidad tiene que luchar con todos los estratos culturales que han ido cayendo sobre ellos (los incas, los conquistadores, los republicanos, las ong, los maestros, los funcionarios) y, muchas veces, lo que llaman "lo nuestro" resulta ser totalmente ajeno (ese es el punto de la tesis doctoral de José María Arguedas que no leí cuando escribía la mía: él supo ver raíces extremeñas donde yo veía raíces "incaicas". Obvio: fui yo el que se equivocó). Como la cultura es invención, no es impensable que se inventen cosas ahora. Los nacionalistas hacen cosas parecidas en España, País Vasco o Cataluña (y no te digo en Padania).
Si tengo que optar, opto por el feminismo de la igualdad (la de verdad, no la del truco para trepar) y por el indigenismo de la igualdad. La identidad, cada cual que se la busque: es un rasgo personal. La tuya guárdatela. La igualdad, no.

Familia de Bienestar

Pensé que la familia, en sociedades familísticas como las mediterráneas y latinas, era el refugio cuando el Estado del Bienestar no funcionaba o, simplemente, no existia. Lo del familismo (más o menos amoral hasta llegar a la "familia" mafiosa) no es propio sólo de estas sociedades. Por lo visto, la China también tiene su particular tipo de familismo y de Familia del Bienestar.
Lo que me ha sorprendido es encontrar ese mismo esquema de comportamiento en los Estados Unidos de ahora, bien al margen del familismo por parte de los anglosajones, aunque no por parte de los latinos que, además, tienen más hijos por pareja que los anglos. La Gran Recesión estaría detrás de este repliegue hacia la familia en los Estados Unidos. No es para pensar que la "economía es el determinante en última instancia", pero sí que no se puede separar la economía de otros sectores de la actividad humana como si cada uno de ellos, por el mero hecho de haber dado paso a una disciplina académica (o viceversa), fuese una entidad separada que puede analizarse únicamente mediante los métodos desarrollados por la respectiva disciplina.

jueves, 6 de octubre de 2011

Sexo y género

Son dos cosas distintas, digan lo que digan los académicos de la lengua. Una cosa es lo estrictamente biológico (genitalidad, caracteres secundarios, reproducción) y otra cosa es el papel que la sociedad hace jugar a cada uno de los sexos, que es lo que se puede llamar género por no usar una expresión más larga. Los comportamientos observables, de todos modos, no siempre están claramente separados entre los que se deben al sexo heredado y los que se originan en el género impuesto por la educación.
Conviene recordar que tenemos tres cosas difefentes a considerar: una es el instinto reproductor (el más evidente junto al instinto de conservación). Tiene que ver con la supervivencia de la especie que nos dota de tendencias que no solo se quedan en "yacer con hembra  placentera" para los varones, como decía el Arcipreste de Hita. Después están los milenios en los que esa división sexual en la reproducción (embarazos sucesivos, partos muy frecuentes, alta mortalidad infantil) lleva a una división sexual del trabajo, que es donde comienza a aparecer el género. El varón caza y la mujer se queda en casa embarazada y cuidando de la prole. La diferenciación de géneros, en las sociedades judeocristanomusulmanas, da un paso más cuando aparece una cuestión ya política: el patriarcado, es decir, no solo el androcentrismo sino tambien el poder interno a la familia y externo en la sociedad en manos de los varones, patriarcado que viene legitimado por le machismo.
Así, por ejemplo, se puede atribuir a la diferencia sexual y al instinto reproductor que cuando un varón entra en una piscina lo primero que hace es ver qué mujeres hay... que es exactamente lo que hará una mujer cuando entre en la piscina. El primero busca presas, la segunda competidoras. Item más: los varones se ven, ante el espejo, mucho mejor de lo que están realmente (justifican, así, su posibilidad de conquista) mientras que las mujeres, ante el espejo, se ven siempre peor de lo que están (dudan de su atractivo). En general, los varones ven, pero no miran, a una vieja, mientras que los mujeres, a un viejo, ni lo miran ni lo ven (y si lo miran es generalmente -no siempre, claro-  porque podría ser un cliente).
De la segunda consideración (la larga historia de división sexual del trabajo) se derivan curiosos comportamientos de unos y otras. Por ejemplo, los varones suelen tener visión telescópica: ven un punto delante de ellos, como si estuviesen buscando la caza. Las mujeres, en cambio, suelen tener visión panorámica ya que son capaces de ver lo que no están mirando (declaro que no es una ley general y que la primera excepción que conozco soy yo, bastante panorámico). O, por ejemplo, si un varón cuenta sus problemas a otro es para escuchar soluciones, cuando lo que quiere una mujer que cuenta sus problemas es ser escuchada. Escuchar como mujer a un hombre o como hombre a una mujer suele producir curiosos cortocircuitos.
Con la incorporación de la mujer al mercado de trabajo (dejemos de lado la cuestión del desempleo), se entró en contradicción con la segunda de mis consideraciones aquí: la división sexual del trabajo ya es otra y cuesta, a unos y a otras, adaptarse a las nuevas circusntancias cuando traen milenios de lo contrario y siglos de patriarcado. Otros animales (los mosquitos, por ejemplo) todavía no se han adaptado a las novedades (por ejemplo, que orientarse por la luz puede ser mortal ya que es bombilla eléctrica muy caliente). Y los perros domésticos siguen marcando su territorio orinando en las ruedas de los coches aparcados.
El problema no se resuelve deconstruyendo el tema sino entendiéndolo y sabiendo qué es exactamente lo que se quiere conseguir.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El oro del BCE y sus recortes

Lo dicho en el post anterior sobre el FMI (de cuyas francachelas hay abundantes antecedentes) puede decirse, mutatis mutandis, para el BCE, algo más obsesionado por la inflación que el FMI, pero con los mismos modos autoritarios de quien tiene la sartén por el mango y el mango también. La conocida carta del BCE a Berlusconi y la desconocida a Zapatero son buenos ejemplos que, puedo imaginar, han ido de la siguiente forma:
Querido subordinado:
Me alegro que al recibo de la presente te encuentres bien. Nosotros también, gracias a Gold. Sabrás que la cosa se está poniendo marinera y que ya hay muchos gobiernos que no saben por dónde tirar ya que, si hacen lo que tienen que hacer, perderán las elecciones con toda seguridad, y si hacen lo que les pide el cuerpo, también.
Sabemos de tus pecadillos, pero no hacen al caso. Las instituciones como las nuestras están llenas de cosas parecidas. Sin embargo, sabemos que no eres totalmente irresponsable y eso que sabes que vas a perder las próximas elecciones, tú o los tuyos. Por eso nos dirigimos a ti para cantarte las cuarenta. 
La cosa es como sigue. Puedes hacer lo que te ordenamos (recortes en el gasto, mayor flexibilidad laboral, reducción de aranceles aduaneros, bajar salarios para ser competitivos y demás cosas que ya sabes porque te las han dicho otras autoridades como Obama) o puedes no hacerlo y dedicarte a una política keynesiana de fomento del consumo mediante la inversión pública (aunque ya me dirás tú de dónde vas a sacar la pasta para tal inversión inmediata: de nosotros, no). Si no nos haces caso, allá tú: no tendrás con qué invertir ni tendrás cómo afrontar tus deudas. Si nos haces caso, seguirás endeudándote, pero esperando que un día no lejano la cosa escampe y deje de llover y no precisamente café, sino chuzos de punta. Vamos, que si desobedeces, caerá sobre ti el peso de nuestra cólera divina: Zeus tonante te arrasará con sus rayos. Si nos obedeces, no es que vayas a mejorar, pero, por lo menos, no empeorarás tanto. O sea, que tienes que elegir entre empeorar un poco y empeorar un mucho.
Te preguntarás por qué hacemos las cosas así. Pero como te habrán dicho tus asesores (ya sabemos que no tienes ni idea de economía), que damos por supuesto que son neoclásicos (lo de neoliberales lo dejamos para los que quieren hacer política con ese nombrecito), es porque tampoco nosotros tenemos muchas más opciones para cumplir nuestros objetivos de impedir la inflación o, como el FMI, salvar el sistema financiero de la quema. A estos se les nota más. A nosotros algo menos porque lo que queremos es salvar a los bancos europeos, claro, aunque con un sistema financiero mundial, eso no tiene mucho sentido. El caso es que prestaron muy alegremente y muy irresponsablemente a gobiernos manirrotos a los que hacían como que no les veían las chapucillas contables que estaban practicando. Pero no somos nosotros los que vamos a meternos con los bancos como si fuésemos del Occupy Wall Street.
Por la amistad que nos une después de tantas cumbres en lugares tan elegantes y con caldos tan exquisitos y "after work" tan espléndidos, digamos que por los brindis que hemos compartido a nuestras respectivas prosperidades, te podríamos añadir que, hagas lo que hagas, la cosa va a ir a peor, así que haz como los altos directivos de las cajas de ahorros mal gestionadas: asegúrate una jugosa jubilación y el que venga detrás, que arree. Nosotros lo estamos haciendo o, como dicen los parlamentarios europeos que hablan catalán y hacen todos ellos, "lo que va davant, va davant", es decir, "y comamos y bebamos y cantemos y bailemos que mañana ayunaremos".
Sabemos que hemos divagado un poco en estos últimos párrafos, así que volvemos al inicio: obedece y calla. Si no obedeces, te la cargas. Y si hablas y dices que "el rey está desunudo", las primeras partes pudendas que se pondrán a la vista pública serán las tuyas lo cual no excluye que tus indignados (ahora cada cual tiene los suyos), presa de una indignación de rango superior, te las corten con gran regocijo por nuestra parte.
Nada más por hoy, pero prometemos volver a la carga sea quien sea el que te suceda. Hay una lectura obligada en estos días  y es "La ley de Murphy": si las cosas son capaces de empeorar, empeorarán necesariamente. Y ahí estaremos nosotros para estropearlas todavía más ya que no estamos dispuestos a reuniros y deciros que estamos en el mismo barco y que se acabó el nacionalismo de cada cual.
Como sabemos que tienes estudios, no vendría mal que revisares la literatura sobre "teoría de la dependencia" que se produjo en América Latina en los años 60. Allí explicaban cómo el subdesarrollo era un largo proceso en el que las condiciones locales tenían un peso, pero un peso mayor la tenía su relación con el exterior: instituciones de rango superior (lo que ahora seríamos nosotros) y países con capacidad para subdesarrollar a aquellos países (lo que ahora podrían ser los BRICS dispuestos a comprar deuda y a hacer inversiones aunque, eso sí, con condiciones).
Que dios nos pille confesaos. Tuyos afectiísimos que estrechan tu mano
BCE-FMI-BM unidos que jamás serán vencidos
Reconozco que mi traducción no es muy fina, pero, al fin y al cabo, nadie me paga por hacerla y yo soy de los que se empeñan únicamente cuando me pagan bien.