viernes, 30 de septiembre de 2011

Pesimismo medioambiental

Me enteré el otro día de que el pesimismo, en algunos casos, podía tener un componente hereditario. Creo que es mi caso: mi padre también era pesimista. Así que no me duelen prendas en reconocerlo, con la particularidad de que no soy del tipo que disfruta diciendo "eso ya lo dije yo y no me hicieron caso" sino del tipo que disfruta cuando ve que se ha equivocado y que las cosas no han ido como temía. Si se prefiere otro vocabulario, me encanta hacer "profecías suicidas", es decir, profecías que, por el mero hecho de lanzarlas, se hace menos probable su cumplimiento, cosa que podría suceder si nadie las hiciese.
De mi fugaz incursión en la  investigación operativa recuerdo aquella distinción entre la norma minimax y la norma maximin a la hora de tomar decisiones sobre alternativas: o se elegía el mínimo de los máximos o el máximo de los mínimos y la opción tenía que ver, obviamente, con el asunto que se tratase pero también con el modo de ser (optimista o pesimista) de quien tuviese que elegir.
Encima, hay cosas malas que se ven venir y no hay más remedio que anunciarlas aunque te tachen de pesimista. 
Recuerdo una clase con profesionales del sector inmobiliario en plena burbuja especulativa del "ladrillo". Les dije que lo único que se sabía de las burbujas es que reventaban y me dijeron 1. que no era una burbuja y 2. que no iba a reventar porque vendrían inmigrantes y turistas a comprar las casas sin fin. Se conoce la frase del economista Keneth Boulding: "Si alguien dice que algo no tiene límites o es un insensato o es un economista". No eran economistas en su mayoría, pero sí eran profesionales del sector. Preferían actuar y no quejarse.
En esa misma línea, recuerdo haberle preguntado a un amigo, ejecutivo de empresa constructora , si estaban diversificando riesgos. Me contestó que sí: que estaban haciendo también obra pública. Sin comentarios. Eran otros tiempos: 2007.
La cuestión del medioambiente enfrenta también a optimistas y pesimistas. Los pesimistas tememos que la catástrofe podría producirse, aunque no sabemos si se está ya en el punto de no-retorno o todavía hay algo que se pueda hacer, ni sabemos mucho sobre plazos. Y, sobre todo, tememos la catástrofe porque no se ve ninguna indicación de que los poderes públicos tengan la más mínima intención de hacer algo al respecto, ocupados como están con la cosa económica y estando como están (como también sus electores en el caso de que se trata de una democracia) dispuestos a sacrificar el medioambiente con tal de conseguir el anhelado crecimiento económico que evite esos adicionales 42 millones de desempleados que la OIT calcula para 2012.
Los optimistas, en cambio, en lugar de quejarse de la ceguera general o, si se prefiere, de la falta de acción ahora que todavía podría haber tiempo, practican el pensamiento positivo y actúan. ¿Cómo? Pues muy fácil: invirtiendo en sectores que pueden proporcionar beneficios como los que tienen que ver con la gestión de los efectos, no con la prevención del problema como dicen los pesimistas. La prevención es cara, la gestión es rentable, así que seamos optimistas y reconozcamos hasta el cambio climático si hace falta.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Política antes que economía

Ha habido un cierto revuelo, perceptible en los medios, a propósito de unas declaraciones de un (supuesto) trabajador en el sector financiero en las que decía que el mundo está gobernado por Goldman Sachs o, más en abstracto todavía, que los políticos están subordinados a los intereses económicos, a la lógica del beneficio, beneficio que ahora se obtiene en el terreno financiero antes que en el industrial.
Es posible. Pero no es una regla general. La excepción más evidente es Israel: sus empresas (tipo Mellanox, Allot Communications, SodaStream International, EZchip Semiconductor, Orbotech o Teva Pharmaceutical) podrían conseguir pingües beneficios reduciendo su tensión con el mundo árabe circundante (aprovechando la "primavera árabe", como se dice en la cita, pero ésa es otra historia) y "ocupando" territorialmente dicho mercado. Lo que quiero decir es que la política, en el caso israelí, manda sobre la economía, entendiendo por economía la lógica del beneficio o la de la acumulación incesante de capital. No de otra forma se entiende la aprobación de 1.100 nuevas viviendas en Jerusalén oriental (asentamientos) por parte del gobierno israelí, dificultando así todavía más la oferta de nuevas negociaciones de paz. Feliz Año Nuevo, Rosh Hashana 5772, como hay que pedir (ya puestos, véase la "sutil" diferencia entre estas dos últimas fuentes). Pero no hay nada eterno: jóvenes israelitas empiezan a indignarse y a pedir un cambio. Político, por supuesto. Y en relación al conflicto.
A este último respecto, cuesta creer que Aquiles (los palestinos) consigan alcanzar a la tortuga (los sionistas) según la paradoja de Zenón recordada a este propósito. Y no ayuda mucho convertir el discurso de Abbas en la ONU en una exaltación de este último (es de suponer que frente a los enemigos internos y frente a Hamás). La abundancia de pancartas con fotos de Abbas en las plazas de Ramala después del discurso no eran un buen indicador. Pero sí lo es que algo se esté moviendo entre los judíos de Israel (aunque no tanto entre los judíos de los Estados Unidos).

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pura coincidencia

Primero fueron a por los inmigrantes. Parten del desprecio que sienten por quien suponen inferior, y fomentan en los ciudadanos la propensión al racismo que se arrastra desde años. Partiendo de casos más o menos documentados, generalizan: lo que han visto en unos lo atribuyen a todos, aumentando así sus “razones” para ser racistas. Es común con otros animales el sentir desconfianza hacia el diferente. Pero esa desconfianza que se sitúa en la parte más primitiva de nuestro cerebro puede ser controlada por la educación y el razonamiento. Sin embargo, lo que se procura es evitar esa evaluación racional, dejando al supuesto “animal racional” en únicamente animal: xenófobo. Encima, la xenofobia “vende” electoralmente en algunos contextos y en esas estamos.
Están yendo a por los musulmanes que adquieren en el pensamiento de algunas personas el papel que los judíos tuvieron a principios del siglo pasado. Ahora hay poco antisemitismo (antijudaísmo, para ser precisos, que los árabes también son semitas) y si se usa la palabra es para justificar cualquier tropelía que cometa el actual gobierno del Estado de Israel tachando de antisemita a quien se atreva a criticarlo y olvidando que algunas de esas cosas son criticadas por judíos que viven dentro de dicho Estado y que difícilmente podrían ser calificados de antisemitas ni por un supuesto “autoodio”. El papel que jugó el antijudaísmo lo juega ahora la islamofobia: mismo odio, objetos diferentes. No llegamos al nivel de Breivik, el noruego confeso de la matanza de Utoya, que dice: “Luchemos junto a Israel, con nuestros amigos sionistas contra todos los antisionistas, contra los marxistas culturales y los multiculturalistas”. El enemigo es claro. Dice: “Más del 90 por ciento de los parlamentarios europeos y nacionales y más del 95 por ciento de los periodistas apoyan el multiculturalismo y, por tanto, apoyan la colonización islámica de Europa”. ¿Culpable evidente? La socialdemocracia. Pero sí llegamos a dar crédito a los que, basados en una lectura sesgada del Corán, afirman que todos (¡todos!) los musulmanes son violentos, fanáticos, fundamentalistas y criminales. Que es como decir que, como en el Evangelio se dice “dejad que los niños se acerquen a mí”, ya por eso todos los curas son pedófilos.
Ahora van a por los sindicatos. Bien es verdad que estos se lo habían ganado a pulso, planteando confrontación en temas ajenos a su razón de ser como la “pureza” constitucional y olvidando lo que se supone es el motivo de su existencia, por ejemplo el oponerse a determinadas reformas laborales. Pero la campaña está siendo sistemática: noticias sobre la "dolce vita" de los dirigentes y sus familiares, publicación de las subvenciones recibidas y su traducción en clientelismo, casos en los que los "trepas" habituales habían usado el sindicado para ascender en otros campos (políticos, académicos), incoherencias varias. Pero tú no eres sindicalista y no te preocupa que haya o no haya sindicatos.
Después van a ir a por los partidos. Bien es verdad que estos se lo están ganando a pulso, planteando politiquerías nimias que, con gran desprecio del elector, creen que arañan algún voto y olvidando los problemas de fondo que realmente preocupan al ciudadano y a los que deberían dar respuesta. Pero la campaña será sistemática: gastos fastuosos de funcionamiento, sedes y sobresueldos, corrupción interna y, sobre todo, externa, financiaciones ilegales ya denunciadas por el Consejo de Europa, "pecadillos". Pero tú no eres militante y no te preocupa que haya o no haya partidos.
Finalmente irán a por ti y verás entonces que no hay quien te defienda. 
Tres responsables, por tanto: los interesados en acabar con los partidos (los hay), dirigentes de sindicatos y partidos que han procurado hacerlo lo peor posible y... tú.
Viene todo esto a cuento de un viejo texto de la primera mitad del siglo pasado. Es de un pastor protestante alemán, Martin Niemöller, aunque se suele atribuir equivocadamente a Bertolt Brecht. No está claro cuál fue el texto original. Doy la versión que a mí me gusta: "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada". Alguna versión termina  con “ya no quedaba nadie para defenderme”. Pero otra, ay, comienza con “primero vinieron los nazis...”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Ocupar Wall Street y marchar a propósito del TIPNIS

De nuevo un comportamiento colectivo de tipo expresivo, pero no instrumental. Me refiero a la primera parte del título de este post y del que hay reportajes en vivo y reflexiones al día. Manifiesta un descontento profundo con el sector financiero que fomentó las hipotecas, generó esperanzas en el accionariado y convenció de la necesidad de fondos de pensiones que garantizasen una jubilación gozosa, sector que, cuando reventó su burbuja -no solo inmobiliaria-, corrió a pedir ayuda a los respectivos gobiernos del país en el que se encuentre su cuartel general -aunque son empresas globales- y los gobiernos se la dieron endeudándose... con los bancos a los que socorrían y que se repartían los despojos mientras los ciudadanos que perdían su casa, veían caer sus acciones y se encontraban con una pensión evaporada tenían que sufrir recortes del gasto público y aumento de tasas e impuestos para ayudar a los gobiernos que habían ayudado a los bancos que habían creado el problema. Los bancos recibían dinero a bajo interés (si es que había alguno) y lo prestaban a quien les ayudaba con intereses más altos. Negocio redondo, pero cabreo por parte de estos "indignados".
Pero el cabreo y la indignación no son un comportamiento instrumental: no es un medio para conseguir un fin, fin que, por cierto, no suele ponerse de manifiesto o es sustituido por una "carta a los Reyes Magos" genérica o abstracta del tipo que fue, en su día, el "que se vayan todos" argentino que únicamente consiguió que se quedaran todos.
Demos ahora un salto hasta Bolivia donde una marcha de indígenas, indignados por una carretera planificada por el gobierno supuestamente indígena y financiada con capital brasileño (el nuevo centro regional), ha sido reprimida de manera más propia de pasados gobiernos dictatoriales "q'aras" que del actual de Morales Ayma. Los indígenas exigen que se detenga el proyecto que atraviesa sus tierras tradicionales en un Estado supuestamente Plurinacional que, constitucionalmente, respeta el derecho consuetudinario indígena y que se declara paladín de los derechos de la Madre Tierra, la Pacha Mama. Y el gobierno responde "defendiendo" a los marchistas de ellos mismos mediante la violencia militar. Hay hasta dimisiones pero una dimisión es significativa: precisamente la de la ministra de Defensa, bien sintomática. Se pueden ver los últimos posts del blog del boliviano Raúl Prada y la crónica de Alex Contreras, que fue portavoz del gobierno.
Por parte de los indígenas hay, ciertamente, un comportamiento expresivo de su indignación, pero el elemento instrumental está más claro que en el caso de Wall Street: quieren hacer presión para que se respeten sus derechos (y la Constitución) y para que se detenga lo que consideran una agresión a sus territorios y a la Pacha Mama. haciendo ver las incoherencias del gobierno Morales. Es un fin concreto y es alcanzable. Otra cosa será que se consiga aunque, de momento, la construcción se detiene "hasta que haya un debate nacional" según dice el presidente que ya ha buscado la brecha entre indígenas conservacionistas y cocaleros de cuyo sindicato sigue siendo dirigente. Pero este movimiento está mejor planteado que el estadounidense aunque no sea tan fácil obtener buena información sobre el asunto (por cierto, hay pequeñas diferencias de matiz en el tratamiento del tema entre La Razón -periódico de La Paz- y El País -periódico de Madrid-, ambos del Grupo Prisa. En otros asuntos han expresado posiciones divergentes, mostrando así que las empresas periodísticas no tienen ideología sino intereses).
(Añadido el 29: esto es lo mejor que he leído sobre lo del TIPNIS y esto lo peor por más que  no le vea mucho sentido a lo de Avaaz -que también me ha llegado para que lo firme y no he firmado-)
(Añadido el 1º de octubre: y aquí está la posición expresada por los marchistas después de los hechos resumidos más arriba. Sigo teniendo el mismo problema: en el caso de que la dichosa carretera fuera de "interés nacional" que justificase una nueva agresión a la Pacha Mama, ¿no es suficiente que los indígenas implicados digan que no como para que se respete su territorio -TI, no solo PN- y su derecho? Los sujetos de esta acción son los indígenas que han sabido proponerse objetivos claros, dotarse de medios apropiados y sacrificarse con la marcha. Que otros se puedan aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid es otra cuestión. Real, pero que viene después de la anterior)

martes, 27 de septiembre de 2011

Políticos ante la crisis

O su diagnóstico no es el correcto y las cosas no son tan graves como dicen, o son unos irresponsables o están tan atrapados por sus propias reglas del juego que no pueden hacer otra cosa. Me refiero a los políticos de los países que antes llamábamos centrales (o del Norte, o enriquecidos, o desarrollados) y para los que habrá que buscar un nombre cuando dejen de ser "países en vías de subdesarrollo". En todos ellos (y en algunos, como en los Estados Unidos que yo sepa, con opinión pública en contra de tal comportamiento) los políticos, que podrían haberse sentado y podrían ponerse de acuerdo para afrontar el viento en contra, se dedican, en cambio, a la lucha política habitual que consiste en "quítate tú, que me pongo yo". 
El resultado no es un "giro a la izquierda" como saludan, no sé si con mala fe, en Francia la victoria en el Senado ni un castigo al gobernante por no ser "suficientemente de izquierdas" como sucede en los Estados Unidos. El elector castiga al gobernante sea de la tendencia que sea y desdeña a la clase política por ser incapaz de llegar a acuerdos ante "la que está cayendo" y que afecta sobre todo a esos países... de momento. Ya hay "indignados" en casi todos ellos y es de suponer que va a aumentar los que protestan ante Wall Street o contra el desahucio o por un "que se vayan todos" como ya sucedió en Argentina. En todo caso, como digo, asombra que los políticos no sepan hacer otra cosa que pelear por el poder sin tener ideas claras de qué hacer con él. Cuando el viento sopla a favor, todo va bien. España iba bien. Pero cuando no hay harina, todo es mohína. 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Todavía hay clases en las ciencias

Es curiosa esa tendencia tan humana de ordenar a los paisanos de menos a más, jerarquizándolos. Supongo que tiene que ver con algún atavismo animal aunque hay quien supone, tal vez con razón, que esa tendencia competitiva que lleva a las escalas jerárquicas tiene un origen cultural, en el sistema en el que vivimos, y no en la biología, que llevaría más a la colaboración y a la ayuda mutua.
Cuento con frecuencia cómo llevaron la cosa Darwin y Kropotkin. Vuelvo a ello. Darwin publicó en 1859 El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida, libro que fue rechazado y ridiculizado por los conservadores de la época y fue ensalzado por los que encontraron en él resonancias de lo que estaban propugnando: la lucha por la existencia y la supervivencia del más apto, todo ello como forma de una selección natural. Si fuese Marx, encontraría en los que lo ensalzaron a aquella burguesía revolucionaria de la que habla el Manifiesto de 1848 y que supo triunfar contra las fuerzas de la reacción oscurantista, nostálgica del viejo régimen feudal.
La traducción al "darwinismo social" no se hizo esperar y las clases superiores serían las preferidas en la lucha por la vida. Mediante la selección natural originada en la competencia y la competitividad, los más aptos quedaría arriba y los menos aptos, abajo. Así sería la vida.
Kropotkin lo leyó y le pareció bien la parte biológica, aunque incompleta. Eso sí, le pareció mal su traducción a la vida social. Así que escribió La ayuda mutua factor de evolución discutiendo la universalidad de la selección natural: hay lucha por la existencia, sí, pero si no hubiese colaboración y solidaridad, la evolución sería imposible.
Darwin lo leyó e hizo lo propio. En algún sitio he publicado las citas a Darwin en La Ayuda Mutua y las citas a Kropotkin en El Origen del Hombre. Es decir, que ambos reconocieron lo que se podía asumir de la teoría del otro aunque difiriesen notablemente en su traducción a la política. Efectivamente, no se trataba de "ciencia pura" sino que su traducción política e ideológica era, en un caso más que en otro, pero sí en ambos, perceptible.
Toda esta larga y pedante racionalización (mecanismo de defensa) viene a cuento por dos comentarios que me llegaron de manera casi simultánea. Por un lado, el de un arquitecto que se mostraba desdeñoso con su alcaldesa por ser una "simple socióloga" mientras ensalzaba al ex-presidente de su Diputación por ser ¡arquitecto!. Las profesiones superiores tendrían más derechos que las profesiones inferiores para regir los destinos de las instituciones. Por mi parte, ignoro cómo evaluar a una y otro, pero sí sé que en la "lucha por la existencia", en este caso "por la permanencia en el cargo", ha ganado la alcaldesa enfrentada al ex-presidente aunque ambos en el mismo partido (ya se sabe: enemigos, grandes enemigos, enemigos acérrimos y compañeros de partido). La selección natural habría llevado a una por un lado y al otro por otro, con gran asombro del arquitecto observador de la jugada y que no podía comprender cómo no había sobrevivido el más apto. Es su forma de ver las cosas la que me interesa en este caso.
Por otro lado, encontré un un blog dedicado normalmente a cuestiones políticas un comentario sobre la cuestión de los neutrinos y la teoría de la relatividad. Su autor lo traía a cuento para hacer ver la diferencia entre el comportamiento de los científicos y los de otros ciudadanos (por ejemplo, los religiosos). Referencias obligadas a Kuhn y sus revoluciones científicas y a Feyerabend y su "contra el método". Lo que me interesó fue un comentario de un "científico duro" (supongo que lo es como supongo que es argentino, visto su vocabulario) quitándole autoridad para hablar de esos temas. Primero, por no citar a Bunge (argentino) y a Popper. Pero, sobre todo, por no estar "adecuadamente formado" para hablar de esos temas al no haber tenido formación en "ciencias duras". No le "parece correcto que extiendan doctorados sobre el “lenguaje de la ciencia” o epistemología a personas que no practicaron al menos una ciencia dura en su vida". Que es como decir que para hablar de tauromaquia hay que ser cornudo o, por lo menos, torero. También aquí es la forma de ver las cosas la que me interesa: hay ciencias superiores (las "duras") y hay ciencias inferiores ("blandas", supongo) y no está bien que las inferiores se fijen en las superiores, sobre todo cuando, en la lucha por la existencia, son estas las que han ganado al ser las más aptas en la lucha por la vida. O la subvención. O la ayuda a la investigación (Ya puestos, no es lo mismo "lenguaje de la ciencia" que "epistemología", pero es perdonable la ignorancia).
Mi pregunta es: ¿qué diría Kropotkin ante estos pareceres? Se puede extremar la distancia entre "Las dos culturas", pero eso no nos lleva a nada bueno. Los casos concretos son irrelevantes. Es el fuero, no el huevo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Crecimiento económico mundial

Ha sido noticia estos días y me he cansado de verlo, leerlo y escucharlo: El Fondo Monetario Internacional ha emitido su dictamen sobre cómo va a evolucionar la economía mundial. Roma locuta, causa finita? En algún caso, entiendo el entusiasmo con que se toman esos datos: España mantiene un crecimiento del 0,8 tanto en el World Economic Outlook de este septiembre como en los dos anteriores (abril y junio). No es un crecimiento como para echar petardos, pero no es el de Italia (0,6) o el del Japón (-0,5). Por otro lado, baja las previsiones para la Unión Europea a la que concedía (creo que es la palabra justa, por lo que después vendrá) un 2,0 para este año en la edición de junio y ahora le da un 1,7.
No me lo puedo tomar en serio. No voy a bajar a detalles y me voy a quedar en las perspectivas mundiales, que siempre son más fáciles ya que no hay tanta gente haciendo sumas y restas. Adjunto esta tablita con los datos que sucesivos World Economic Outlook han dado para el crecimiento mundial real y, en rojo, al previsto en cada caso. 
Abril de 2008 es la fecha más cercana al fatídico "septiembre de 2008" en que se produjo la quiebra de Lehman Brothers y se hizo oficial la crisis financiera que se convirtió en económica. Leída la tabla en vertical se observa: que no siempre están de acuerdo con ellos mismos en cuanto al crecimiento que ha habido realmente (cifras en negro) y que no siempre han sido unos tromes en la estimación de lo que iba a suceder (comparar, en vertical, cifras rojas y negras). Así que la noticia de este mes me deja muy frío.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Crónica de un asesinato anunciado

Se va a cometer un asesinato judicial dentro de pocas horas. La pena de muerte siempre es salvaje e incivilizada sea cual sea el crimen por el que se sufre tal condena que se pone a la altura del criminal. Pero es que en este caso, el de Troy Davis, hay doble motivo para rechazar este asesinato ya que, con probabilidad, el condenado es inocente. Como él mismo dice, no es el primero en morir así. Desgraciadamente, tampoco será el último.

Préstamo obligado

Una curiosa fórmula para reducir el impacto de la deuda soberana que no es la primera vez que se pone en práctica: obligar a los ciudadanos a que presten a su gobierno y que este se comprometa a devolverlo en un año. Lo proponen egregios economistas y los antecedentes son dignos de mención (Giscard, Mitterand y en California). Mi problema es el consumo: ¿lo reduce en un país con los desempleados que tiene España?

Morir en Somalia

Se pueden seguir haciendo colectas en favor de Somalia. La situación, efectivamente, parece ser desesperada. Por su parte, el gobierno de Obama, premio Nobel de la paz, está participando en la solución del problema construyendo en la zona bases para sus "drones", aviones sin piloto, sumamente agresivos y peligrosos (especialistas en "efectos colaterales"). Obviamente no se trata de acabar con el hambre matando hambrientos sino "luchar contra el terrorismo".
Lo de los "drones" se las trae. Una de las dificultades que tienen los mandos militares es la de convencer a sus subordinados de que hay que matar a un semejante. Los trucos que utilizan son varios:
1. Hacerles ver que la autoridad que se lo ordena es legítima. Y qué más legítimo que luchar contra el terrorismo que ataca a su país por más que quede un poco lejos.
2. Hacerles participar en un grupo (el clásico pelotón, "platoon") de colegas, más que amigos, camaradas, con los que compartir incluso el sentido de culpabilidad, grupo que se encargará de absolverles y el individuo generará conformidad ante el mismo (experimentos de Sherif). La entrada de versiones religiosas muy sectarias va en esta línea.
3. Deshumanizar a la posible víctima que quedará reducida al rango de "subhumanos" (Untermenchen como etiquetaban los nazis a los judíos, gitanos y homosexuales) que no merecen vivir: son terroristas.
4. Implicarles emocionalmente: respondemos a lo que ellos nos hicieron (como la Marsellesa: "qui viennent jusque dans nos bras, égorger nos fils, nos compagnes": malísimos). Nos atacaron desde el 11-S.
5. Reducir no sólo la distancia moral entre el que mata y el muerto (puntos 3 y 4) sino reducir la distancia física. Los viejos experimentos de Milgram van en esta dirección y los "drones" son perfectos para matar mientras se toma un big Mac con una cocacola en una impoluta oficina a miles de kilómetros de los hechos.
No es de extrañar que haya "daños colaterales". Pero tampoco es de extrañar que los lugareños se cabreen y agudicen la reacción contra los invasores.
(Añadido el 30 de septiembre: una agencia iraní habla de 21 muertos causados por uno de esos "drones" estadounidenses en Somalia. Según dicha fuente, hay "drones" actuando además en Afganistán, Pakistán, Libia, Irak y Yemen).

martes, 20 de septiembre de 2011

Ironías de los nombres

Se le llamó Camp Victory, campamento de la victoria. Construido para 40.000 soldados, con su planta de embotellamiento de agua, su burger king y con todo lo necesario para durar generaciones y albergar a mucha más gente ("contractors", "intelligence", "undercover"). Eran los primeros tiempos de la ocupación de Irak y esta ciudad estadounidense en terreno iraquí estaba acompañada de otras 500 instalaciones militares de diferente tamaño. Se está desmantelando y quedando como una ciudad fantasma. Hay quien propone llamarla Camp Defeat, campamento de la derrota, cosa exagerada pero no por ello menos sintomática.
Coincide el anterior reportaje con los párrafos escogidos de un libro sobre la Armada Invencible, aquella operación militar con la que el rey Austria de las Españas y de otros territorios pretendía destronar a la Reina Tudor anglicana y poner en su lugar a un católico. Una especie de "nation building" y "regime change" avant la lettre, pero sin "choque de civilizaciones" entre musulmanes y cristianos y con un éxito parecido al del presidente de los Estados Unidos y sus amigos aunque oficialmente se van de Irak pero realmente se quedan.
La Historia no se repite. Ni en comedia ni en tragedia. Pero se puede aprender de los episodios que "resuenan" por sus similitudes a pesar de sus muchas diferencias. Se puede comparar un huevo y una castaña: por el peso, sin ir más lejos. Aquí se pueden comparar dos maneras de dejar un imperio en cuyos dominios "no se ponía el sol" y dos hechos que lo simbolizan. Aunque la verdadera "tumba de imperios" ha sido Afganistán desde Alejandro Magno.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Fantasía pesimista

No soy un especialista en nada. Pero no por eso sé más que los expertos que tampoco saben mucho sobre lo que está pasando, aunque lo ocultan bajo palabras que sólo ellos entienden, si es que las entienden. Pero puedo imaginarme una situación como la siguiente:
Grecia se declara en suspensión de pagos. Está claro que, si tienes deudas y pides créditos para pagarlas, el resultado, si no tienes un crecimiento espectacular, es que tendrás más deudas: las antiguas y las que has contraído para pagarlas. Y peor si eso se convierte en un cadena interminable que sólo se mantiene porque los bancos necesitan tenerte como deudor... y no como fallido. 
El problema, en el caso de la dicha suspensión, lo tienen algunos bancos que tendrán que pasar al pasivo (al Debe) lo que hasta ahora estaba en el activo (el Haber). Parece (cosas de la contabilidad entendida como una de las Bellas Artes) que los bancos consideran las deudas que tienen con ellos como algo que sí tienen, a no ser que el deudor diga "no voy a poder pagar nunca", en cuyo caso tienen que dar por perdida la esperanza de recuperar la deuda y se convierte en una pérdida irreparable.
Bien, pues una suspensión de pagos como esa se puede llevar por delante a algunos bancos, igualmente en quiebra. No a todos, claro. Pero el banco en quiebra puede pedir dinero prestado (como hacen los gobiernos). ¿A dónde? A otros bancos (interbancario se llama ese dinero). Y, si eso les va mal, pueden pedir que un gobierno les eche una manita y les inyecte "liquidez", es decir, les permita capear el temporal.
En las actuales circunstancias, el préstamo interbancario es problemático (ya lo fue cuando, con lo de Lehman Brothers, subieron a la palestra los "productos tóxicos" que habían comprado algunos Bancos, es decir, habían comprado préstamos que no se podían pagar y se habían concedido con hipotecas irrecuperables -subprime-). Y los gobiernos no están para muchas alegrías ya que temen sus propios problemas con la deuda soberana o deuda pública, es decir, con las deudas que los gobiernos han adquirido o porque han sido manirrotos o porque ha corrido en auxilio de los bancos intoxicados.
Así que hay varios bancos que se declaran en quiebra y dejan a los impositores con una mano delante y otra detrás (por lo general, los gestores de dichos bancos y cajas de ahorros se irán de rositas y con sustanciosas jubilaciones cobradas desde paraísos fiscales "offshore").
Mientras, en el caso europeo, este dominó de quiebras bancarias que siguen a la suspensión de pagos griega (y de algún país más, puestos a fantasear), hace que la existencia del euro se pone en mayor discusión, con gran alegría de la Reserva Federal que prefiere ser la única moneda de referencia y detesta los avances que el euro había hecho en la composición de reservas de divisas y mercados financieros. Y, sí, el euro salta en pedazos como medio desesperado de "sálvese quien pueda"... que así no se salva.
Salirse del euro, para un país con deudas (públicas y privadas), permite imprimir moneda a gusto para pagarlas... con el consabido efecto inflacionario que hace todavía más difícil pagar las deudas contraídas en otra moneda o en el euro mismo. Quedarse en el euro supone asumir todas las desventajas del mismo (imposibilidad de política monetaria) y no tener las ventajas que tuvo cuando era una moneda fuerte (una moneda con huidas y bajas no es una moneda digna de respeto). Entre guatemala y guatepeor.
Uno de los factores que llevaron a ruptura de la antigua Yugoslavia fue la deuda contraída de manera irresponsable por las diferentes repúblicas federadas y que el gobierno central no supo gestionar. Tradúzcase a la Unión Europea y, si se está de humor, a los Estados que la forman y que tienen problemas sub-estatales (Escocia, Flandes-Walonia, Padania, Cataluña, Córcega).
Por supuesto que todo esto no impide que haya gente que se esté enriqueciendo (y a la que deseo que lo disfrute con salud) o, por lo menos, que existan oportunidades para los emprendedores (finaciados, subvencionados o por libre, ahora que ya no se dice "menos Estado, más mercado", sino "cuanto más Estado, mejor" pero a favor de "los de arriba"). Pero la mayoría de las respectivas poblaciones van a sentirse indignadas y saldrán a a la calle a demostrarlo cada vez con más fuerza. No se trata de manifestaciones para conseguir algo sino manifestaciones para expresar el descontento que, compartido, crece.
Mucho desorden. Y demanda de ley y orden, de cirujanos de hierro y de gobiernos fuertes y resolutivos. Umberto Bossi, mientras proclama su deseo de un referéndum de autodeterminación para la secesión de su Padania, critica al gobierno central por fascista. Exagera. Pero todo se andará, según esta distopía.

Qué hacer

Escucho y leo diagnósticos que me parecen certeros sobre el estado de la política y de la economía que pueden aplicarse a varios países centrales, esos en los que sus respectivos gobiernos, sean de derechas o izquierdas, van a ser (o han sido) castigados por el voto popular y esos en los que los economistas difieren en las soluciones y, como ya he comentado, los políticos muestran incapacidad para afrontar los problemas cuya solución desconocen o dan palos de ciego de la manera más incoherente posible.
Hasta ahí, nada nuevo. Pero lo que constato cada vez más es la presencia de los "habría que" o, mejor, "exigimos". Quiero decir que escucho y leo propuestas de lo que habría que hacer o de lo que se creen legitimados para exigir de los poderes públicos. Es el síndrome de "los abajo firmantes" o, en mi experiencia personal, de aquel vecino que cuando decía "habría que" quería decir que los demás tenían que hacer lo que él (o ella) no pensaba hacer bajo ninguna hipótesis.
Tampoco nada nuevo. Porque no escucho ni leo elaboraciones sobre el cómo pasar del diagnóstico a  lo que se desea con el  "habría qué". Nada sobre qué hacer para pasar de los sombríos diagnósticos a la toma de decisiones que altere significativamente dichos diagnósticos. Y nada sobre el sujeto de tal acción: quién tendría/podría/querría hacerlo. El "exigimos" suele ser escuchado por "los de arriba" con el mismo interés con que se escucharía un enérgico "No a los terremotos" o, por seguir el vocabulario, un "Exigimos la inmediata abrogación de los terremotos en nuestro país y, ya puestos, en todo el mundo". Y, a lo más, hay gatopardismo moderado: si queremos que todo siga como está, hay que hacer algún pequeño cambio (como unos centavitos en los impuestos de los hiper-ricos).
Sin embargo, el cambio, históricamente, se ha producido. No siempre por los "abajo firmantes", "exigimos" y "habría que", pero se ha producido. Tal vez con independencia de las voluntades de los que se quedaban (como yo) atrapados en el diagnóstico y de los que se deleitan elaborando "otros mundos posibles" pero sin decir cómo hacerlos probables. Y tal vez muchas veces a peor, no siempre a mejor como pretendía la ideología del progreso o del desarrollo. Incluso se ha producido contra la voluntad de los que tiraban en una dirección de mantenerlo, cambiarlo y, modestamente, gestionarlo.
El descontento con los políticos es tal, que ya hay gente que no ve posibilidad alguna de gestionar el cambio, no quieren mantener el status quo y no saben cómo cambiarlo. En un caso así, todo es posible.
Es posible que en las sociedades en vías de subdesarrollo (las europeas y la estadounidense) esto se vea con más claridad. Pero no diría yo que esto no se aplique a las sociedades en vías de desarrollo como las latinoamericanas. Desgraciadamente, no puedo decir cómo está la cosa en Asia y África. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Gas en el Mediterráneo oriental

Obsérvese este bonito mapa. Viene del U.S. Geological Survey. Comentándolo, se recuerda a Golda Meier cuando se quejaba de que Moisés condujese al Pueblo Elegido hasta la "tierra que mana leche y miel", pero sin petróleo. El mapa hace cambiar la perspectiva: Hay gas (puntos rojos) y hay petróleo (puntos azules) en una zona en la que se podría encontrar una producción de gas como para cubrir el consumo estadounidense de un año entero y unas reservas equivalentes a la mitad de las estadounidenses.
¿Problemas? Los evidentes: de quién es ese territorio que, como se ve, está en muy mal sitio. Y, supongo, problemas de "derecho internacional" que no son los mismos si Palestina es un Estado que si no lo es. Añádase la reciente fricción entre el gobierno turco y el israelí por flotillas que pasan por dicha zona camino de Gaza y compréndase que Gaza queda justo delante. Como el Líbano o Siria o Chipre. Y recuérdese que Chipre está dividida en dos partes, la grecochipriota y la turcochipriota, que la primera está intentando extraer petróleo de la zona y que Turquía tiene sus ideas propias al respecto, sobre todo no teniendo buenas demarcaciones de las fronteras marinas.
El petróleo no lo es todo. Pero a medida que se va agotando y se supera el "pico del petróleo", se hace más evidente que todo vale con tal de extraerlo (piénsese en Deep Horizon en el Golfo de México o en Nigeria) y se agudizan las tensiones por controlar la extracción y el trasporte. ¿Libia? Bien, gracias. Y el Yasuní, en el Ecuador, del que hice una referencia ayer, pues se verá en su día. Que llegará, que llegará.

sábado, 17 de septiembre de 2011

La agonía de otro mito

Cuando desde la revista América Latina en movimiento se planteó la cuestión de la agonía del mito del desarrollo y la necesidad de reformularlo, hubo varias intervenciones (hablo del año 2009) en las que la referencia al Buen Vivir era explícita y esperanzadora. Desde entonces, ese concepto en construcción ha sufrido diversos avatares y siguen produciéndose elaboraciones del mismo. La revista Obets le ha dedicado un número de 2011 donde son de destacar las aportaciones del ecuatoriano Alberto Acosta y de la boliviana Elisa Canqui, al igual que en un número de 2009 valía la pena leer la aportación de Xavier Albó, boliviano,  y la del urguayo Eduardo Gudynas.
La idea me interesó. Frante a tanta "carta a los Reyes Magos" en las que se expresan los buenos deseos de "otro mundo posible", pero no por ello probable, esta idea tenía un elemento distintivo tanto frente a estos como frente a la versión dominante de "desarrollo=crecimiento económioc=aumento del PIB". Como es obvio, para que una carta a los Reyes Magos tenga interés, hace falta saber si los padres de la criatura que tiene tales deseos o esperanzas tienen a su vez capacidad de compra para hacerlo realidad. La idea de Buen Vivir (o Vivir Bien como prefieren decir en Bolivia) no era una simple carta a los Reyes Magos, sino que se encontraba en sus respectivas nuevas Constituciones y aparecía en las declaraciones públicas de sus respectivos gobernantes, además de estar en planes y proyectos. Es decir, no era como la retórica del informe de Stiglitz, Sen, Fitoussi y otros (2009) encargado por el presidente Sarkozy que se reducía a nuevas formas de medir el bienestar, pero no un cambio de objetivos y medios para responder a las necesidades básicas reales de la población. 
El Buen Vivir, en cambio, podía ser una política real, aplicada por gobiernos reales. Cierto que periféricos y de pequeño tamaño (relativamente hablando), pero un sistema como el mundial, tan alejado del equilibrio, podía recibir el impacto de ese pequeño cambio y tener efectos notables sobre su funcionamiento y resultados.
No ha sido así. Con independencia de que el Buen Vivir parecía incluir elementos ambientalistas que estos gobiernos (el de Morales y el de Correa) no parecen dispuestos a afrontar (TIPNIS, Yasuní), las prácticas observables de dichos gobernantes dejan el Buen Vivir tan en la retórica como el informe de Sarkozy. Blablabla. A lo más, y hay que abrir la boca en asombro, el Buen Vivir ha dado nombre a uno de los bonos (cédula del Buen Vivir) con que el presidente Chávez practica una bonocracia parecida a la del presidente Morales y que tan ardorosamente defiende este último frente a los intentos de recordarle el objetivo del Buen Vivir.
Hay, pues, motivos para pensar que la cosa se va a quedar en una palabra más con las que los políticos se entretienen y que los académicos elaboran como carta a los Reyes Magos mientras el comportamiento observable es extractivista, agresor de la Pacha Mama, neodesarrollista, neoneoliberal o como quiera llamarse, pero sin nada que ver con el Buen Vivir que predican y no te digo en sus versiones más místicas como la de algunos aymaras o más políticamente elabordas como la de algunos kichwas. Precisamente ahí residía, en 2009, uno de mis motivos para interesarme por el tema: la palabra venía de lenguas que habían sido declaradas como "inferiores" por los criollos y los colonos y entraba en las dos Constituciones viniendo de la periferia de la periferia. Era un cambio simbólico importante. Y yo sé de parte de quién estoy.
He roto la carta a los Reyes Magos.
Un observador atento y documentado de aquella realidad me escribía recientemente a propósito de la agonía del mito del Vivir Bien que yo observo:
Esos gobiernos andinos que podrían hacer algo, aunque sea pequeño, no lo harán. Eso es realismo. Pero la humanidad no se reduce solo al mundo andino. Hay otras opciones y ya verás que desde otras regiones surgirán con fuerza las tesis del Vivir Bien. Y desde allí volverán al mundo andino, por efecto de la colonialidad del poder. Esto es optimismo.
No hace falta que diga que me encuentro entre los realistas o, si se prefiere, entre los pesimistas que dudan que surja en otras regiones y que, de allí, se extienda. Cierto que no parece que vaya a surgir entre los "emergentes", y las "condicionalidades" que pone el gobierno chino para entrar en esquemas de "cooperación al desarrollo" con la Unión Europea no son, precisamente, asuntos que tengan que ver con el Vivir Bien.

viernes, 16 de septiembre de 2011

División en la Eurozona

Es interesante que los gobiernos de la Eurozona no se ponga de acuerdo en el "qué hacer" respecto a la crisis de la deuda o crisis bancaria que atraviesan. Se me ocurren varias razones que, desgraciadamente, no se excluyen.
La primera es que cada gobierno tiene "economistas de cabecera" de escuelas diferentes y son las escuelas las que no se ponen de acuerdo sobre la manera más efectiva de resolver el problema.
La segunda es que los gobiernos temen que el problema no tenga solución y procuran o intentar salvar localmente lo que se pueda o, peor, aprovechar el río revuelto para tener ganancia de pescadores igualmente locales.
La tercera es que el problema pueda tener una solución colectiva (véase, de todas formas, la primera de mis razones), pero que los intereses particulares impidan lograrla (véase la segunda de mis razones: cada gobierno va a la suya). Algún antiguo alumno me ha hecho bromas sobre mis comentarios sobre el llamado "dilema del prisionero", pero es que también puede aplicarse a la situación actual. Vamos allá:
Imaginemos dos salvajes (dos gobiernos) que se encuentran en medio de la jungla (de la crisis bancaria). Ambos están muertos de hambre (eso es la crisis: saben que los gobiernos de países centrales -ahora le ha tocado al de Dinamarca- pierden las elecciones) pero ven un jabalí enredado en unas matas (el "salvataje", el apoyo electoral). Se reúnen los dos digamos que en Polonia y hacen el siguiente discurso: "Seamos civilizados y no peleemos por el jabalí, así que, a la de tres, arrojaremos nuestras armas y nos repartiremos el animal que da para que nos alimentemos los dos". Esto dicen pero el salvaje-gobierno A piensa: "Yo soy más listo que B, así que contaremos una-dos-tres, él arrojará el arma pero yo no, con lo que podré quedarme con todo el jabalí para mí solito y él que se fastidie". Hasta ahí, ningún problema. Pero el problema es que el salvaje-gobierno B, que también se sabe más listo, piensa exactamente lo contrario así que la cosa puede visualizarse de esta manera:
Pues eso: que buscando cada cual maximizar sus beneficios, lo que consiguen es perderlo todo. Me encantaría equivocarme.

Va de bancos

Inisto: si debes un millón, estás perdido; si debes mil millones, el que está perdido es el Banco. Quiero decir que la nueva forma que adquiere la crisis no es crisis de la deuda de los endeudados gobiernos, empresas y familias (aunque, en el caso español, como también he dicho, la suma de las tres deudas supone tres veces el PIB), sino de los bancos. Eso sí, ahora algunos Bancos centrales se ponen de acuerdo para correr en socorro del vencedor, es decir, de los Bancos no centrales y recapitalizarlos a los pobrecitos.
Por eso me fascina la historia de esta empleado de la Unión de Bancos Suizos, amable y muy educado, de buena familia y muchos amigos, que habría hecho transacciones fraudulentas del orden de los 2.000 millones de dólares, razón por la que ha sido arrestado con gran asombro por parte de colegas y amigos que no se lo podían ni imaginar.
Dos posibilidades: los Bancos (incluido UBS) están llevados por chapuceros que no se dan cuenta de una cuantía como la de 2.000 millones de dólares hasta que la cosa ya ha pasado. No me puedo creer, como los colegas y amigos del joven de 31 años, que las operaciones pasasen inadvertidas hasta llegar a la montaña de dinero por la que ha sido arrestado. Cierto, dicen los jefes, fueron operaciones "no autorizadas" (faltaría más). Y cierto que los operadores se encuentran bajo fuerte presión para obtener beneficios para su Banco (mientras las cosas fueron bien, era fácil; ahora, con la exposición a deudas de clientes y de otros bancos, se ha vuelto más difícil).
La otra posibilidad, reconozco que muy malévola, es que se trate de un chivo expiatorio de los males del Banco. No se olvide que Israel podría estar sustituyendo a Suiza en la noble tarea de ayudar a la evasión de impuestos de los ricos a través de fondos secretos. De todos modos, el suceso que comento ha sido en Inglaterra, pero los Bancos no tienen patria.
No es la primera vez que se produce, incluso antes de la crisis, un hecho semejante en Banco de reputada solvencia, seriedad y secretismo. Pero voy a ver si me entero de dónde están esos 2.000 millones de dólares que, supongo, no se encuentran debajo de un colchón en el apartamento de Kweku Adoboli. Eso sí, los altos ejecutivos saldrán sin un rasguño como ha sucedido con los que llevaron a la quiebra de Lehman Brothers, a diferencia de sus acreedores. ¿Igual que la CAM en Alicante?

Turquía-Israel

Eran relativamente buenos aliados, pero todo se estropeó con la "Flotilla de la Libertad" y la "gestión" (por llamarla de alguna manera) que hizo el gobierno de Israel del asunto en mayo de 2010. En la Flotilla de Gaza viajaban numerosos activistas turcos.
La segunda versión de la Flotilla ha creado problemas adicionales.
Y ahora la escalada de tensión lleva a que ambos gobiernos estén hablando de movilizar a sus respectivas Armadas.
Mi pregunta es: en el supuesto de que la escalada llevase a un enfrentamiento, ¿de qué lado estaría la OTAN? Turquía es miembro de la Alianza y supongo que la Carta obliga a tomar partido por el socio en la susodicha. Pero los Estados Unidos están con Israel y más en plena pre-campaña electoral para las presidenciales de 2012 en la que el lobby judío puede jugar un peso importante y más si los judíos estadounidenses "progres" (liberals) comienzan a decantarse hacia los republicanos por no encontrar suficientemente pro-sionista al gobierno de Obama. De hecho, el apoyo del electorado judío al menguante Obama se ha reducido notablemente (como el resto del electorado, dicho sea de paso).
Se podría producir (en el hipotético caso de que se diese tal enfrentamiento) una situación paradójica como fue la guerra de las Malvinas entre Argentina e Inglaterra: los Estados Unidos se pusieron de parte de Inglaterra por encima del Tratado de Río mientras la Unión Soviética se ponía de parte de la no muy progresista Junta militar argentina. El derecho internacional público tiene esas cosas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Sobre el subdesarrollo europeo

Desde que se empezó a hablar del subdesarrollo a mitad del siglo pasado, se ha hablado con referencia a los desarrollados. La propuesta era que "ellos", los subdesarrollados, se fuesen pareciendo cada vez más a "nosotros", los desarrollados. 
Para que los países subdesarrollados se pudiesen desarrollar, hacía falta conocer qué factores les habían llevado al subdesarrollo. Las respuestas que se dieron a tal pregunta se pueden resumir en este cuadro, con la salvedad que las teorías sobre el imperialismo son anteriores a que se hablase de subdesarrollo, pero eso no hace al caso (para más detalles, el capítulo 8 de mi librito Maldesarrollo y Mal Vivir, disponible en http://www.rosalux.org.ec/es/mediateca/documentos/209-maldesarrollo donde, además, si no se ve bien el cuadro que adjunto, se puede ver completo aunque con algunas modificaciones que tampoco hacen al caso).

Perspectivas
Factores del subdesarrollo
Para salir del subdesarrollo
1.Imperialismo
Expansión por necesidad de la metrópoli
Liberación popular
Revolución
2.Modernización-Dualismo
Sociedad tradicional
Cambio institucional
Democracia
3.Dependencia
El centro "subdesarrolla" a la periferia
Desconexión
Desarrollo autocentrado
4.Neoliberalismo
Intervención del Estado impide equilibrio
Menos Estado, más mercado
5.Sistemas-mundo
Lógica del sistema mismo
Reglas del juego mundial
(Sin buenas propuestas)
6.Desarrollo social
(Sin buen diagnóstico)
"Empoderamiento"
Educación, salud, identidad


Lo que sí viene a cuento es el actual proceso de subdesarrollo que están sufriendo las sociedades antiguamente "desarrolladas". En primer lugar, hace ver lo desacertadas que estuvieron las sucesivas teorías sobre el subdesarrollo. Y, en segundo lugar (y es lo más importante ya que, además, explica lo anterior), lo desacertado que era, desde el punto de vista empírico, dividir el mundo en "desarrollados" y "subdesarrollados". Cierto que ya no vale lo de Primer Mundo, Segundo Mundo y Tercer Mundo. Pero es que tampoco tiene sentido hablar de Norte y Sur (incluyendo el vistoso "Sur Global") cuando los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) están planteándose ir en socorro de las sociedades europeas con riesgo de colapso (algo peor que el "subdesarrollo"). Eso sí: desde la China también se enumeran los requisitos que hay que cumplir para recibir esta "ayuda al desarrollo".
El presidente Truman planteaba, con aparente buena voluntad, ir en socorro de los "subdesarrollados". Probablemente, como han mostrado las prácticas de sus sucesores, con intereses ocultos como seguro que los tienen ahora los BRIC que hasta podrían corren en ayuda de los mismísimos Estados Unidos.
No se trata de una época de cambios. Se trata de un cambio de época para el que las viejas perspectivas han dejado de tener utilidad analítica. "De Truman... ¡a los BRIC!", como me dice un amigo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El problema son los bancos

Estos son los bancos más estables del mundo según Global Finance


Obsérvese que, según esa fuente, "Europa va bien" o, mejor dicho, sus bancos van bien. Así que no hay que preocuparse (aunque el 39 y el 50 no estén coloreados correctamente). Eso sí, el 21 y el 35 acaban de ser "degradados" por Moody's. Así que puede fiarse de lo que le dé la gana. Claro que una cosa es su posición "estructural" y otra la "coyuntura" que puedan estar atravesando dada su exposición a la deuda griega.

La desigualdad no es rentable

Se puede argumentar en pro de la igualdad desde perspectivas ideológicas (eso decía Bobbio que definía a la izquierda) o desde perspectivas religiosas (ciertas versiones de la doctrina de Jesús de Nazaret, no todas y, ciertamente, no la vaticana). Lo que acabo de encontrar es un argumento contra la desigualdad basado en sus consecuencias. Algunas, que ya conocía, incluyen que el exceso de desigualdad impide el crecimiento económico y la actividad política de tipo democrático. Pero lo que no podía imaginar es que los argumentos contra la desigualdad los iba a encontrar en un documento que se acaba de publicar en el Senado de los Estados Unidos, país en el que la desigualdad está aumentando como ha seguido aumentando el número y porcentaje de pobres si hay que hacer caso a la Oficina del Censo. El texto se refiere a los costes humanos de las disparidades socioeconómicas y con leer los "key findings" uno ya va servido.
Los datos de la Oficina del Censo (publicados ayer martes) son estos:


Sobre la desigualdad no se puede menos que sonreír cuando se sabe que un comentario irónico este agosto en televisión sobre la desigualdad de rentas estadounidense en términos comparativos (los Estados Unidos ocupaban el puesto 45, más desiguales que Egipto) hizo que la CIA revisase los datos que proporciona en el CIA Fact Book: ahora está en el 39.

martes, 13 de septiembre de 2011

En estas estamos

Los economistas convencionales, es decir, los que tienen cargos y son escuchados por los políticos, se equivocaron clamorosamente sobre estas crisis. Que se equivoquen como académicos no es grave. Más aún: es normal y el ser alternativo o crítico no proporciona automáticamente un certificado de poseer la verdad. Y más cuando se trata de navegar por aguas de las que no existen cartas ni mapas.
Los políticos que han capeado el temporal no han sido, en general, de gran calidad. Yo lo habría hecho peor, pero yo no me meto en los berengenales en los que ellos se meten. Algunos sólo saben de trapichear dentro de sus respectivos partidos para ir subiendo en la escala de Jacob que lleva al cielo (pero que también devuelve a la tierra cuando menos te lo esperas). Otros tienen su formación, pero que no es del tipo renacentista, cuando aquellos sabios sabían de todo. Ahora saben de lo que saben y eso en la mejor de las hipótesis: saben de derecho, ciencias políticas, física nuclear, química, sociología y algunos hasta de economía. Pero, por lo general, no saben de economía y ni siquiera con "un par de tardes" pueden aprender lo suficiente como para decidir por su cuenta y riesgo.
¿Qué hacen entonces? Pues lo que hacemos casi todos cuando tenemos una avería en la casa: recurrir a un fontanero que lo primero que hará será despotricar contra los anteriores fontaneros que hicieron una instalación tan chapucera, después de lo cual aportará su propia chapucería al general deterioro de la casa que, la pobre, también va teniendo una edad y las "goteras" le salen por todos lados no habiendo fontanero que la salve. El político, digo, tendrá sus asesores económicos... que lo más probable es que sean de los convencionales (los críticos, critican y, en sus ratos libres, proponen medidas imposibles de aplicar en el mundo real realmente existente). Un problema más: tampoco es que haya consenso entre los economistas convencionales sobre lo que habría que hacer para salir de esta.
Por ejemplo, esos economistas aúlicos le habrán dicho al político que no pasa nada y que no va a venir ninguna crisis (pueden ser economistas-jefe de la OCDE o conspicuos directores de revistas de esas en las que hay que publicar si quieres existir académicamente hablando -las citas están en el texto traducido cuyo enlace he puesto al principio-). El político, que, además, está en campaña electoral (como estaba Bush, Zapatero e incluso el economista ecuatoriano Correa), encontrará que es una muy buena idea esa de que se trata de una turbulencia pasajera y que "vamos a ganar". 
Pero la crisis vino y no de la misma manera para Zapatero y para Correa y entonces vino la cuestión clásica del "qué hacer".  El caso de Correa (hasta la fecha, pero no a partir de la fecha) ha sido más fácil al tener la ola a su favor y así cualquiera hace surfing. El de Zapatero (y de Obama, Berlusconi, Cameron, Socrates, Papandreu, Merkel, Sarkozy...) ha tenido, por un lado, las incompetencias del político que ya traía de fábrica. Por otro lado, las características propias de la piscina en la que surfea (con bancos mejor o peor colocados, con endeudamiento excesivo de las familias y no sólo con hipotecas, con economías productivistas, consumistas o extractivistas -tipo "sol y playa" a la española). Y, finalmente, han tenido a los respectivos asesores fundamentalistas dando consejos sin asumir responsabilidades: economistas que tendrían que reconocer que, entre ellos, NO HAY ACUERDO supuestamente científico sino que hay opciones ideológicas de fondo adornadas con mantos de "teoría", algo de "modelos" y muy pocos datos. Pero sí son convencionales como los descritos en el enlace más arriba. ¿Habría sido mejor si los alternativos y/o críticos hubiesen sido los economistas de cabecera de los políticos´, por ejemplo los "soberbios" indignados de los que habla Peces-Barba? Pues es permisible un cierto escepticismo como ya he dicho en otras ocasiones: el economicismo que suelen practicar es garantía de equivocación cuando se tratan asuntos complicados ("multivariados")  y con las olas adversas (con el ciclo de cara).
Y en esas estamos.

Impuestos para los ricos

Fueron los mismos ricos los que empezaron con la moda. En concreto, como ya comenté, fue Warren Buffet, en los Estados Unidos, el que levantó la voz contra la barbaridad que suponía que sus impuestos fueran, en proporción, menores que los de todos sus subalternos y, como él decía, sin trucos: únicamente aplicando las leyes fiscales aprobadas por los parlamentarios estadounidenses. Hubo voces discordantes (los Koch, por ejemplo), pero también hubo ecos en Francia.
El caso es que el gatopardiano "se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi", hay que cambiarlo todo para que nada cambie, se convirtió en eslogan de los ricos que, por egoísmo ilustrado, pensaron que para que mantener su situación, había que dar soguilla y retirarse del excesivo privilegio que los políticos les habían concedido.
Y los gobiernos comenzaron a cambiar sus propuestas fiscales. De entrada, se olvidaron de la tarifa plana, que ahora se ve como una aberración por parte de muchos, pero que fue el consejo más "progre" que algunos profesores de economía españoles supieron dar a Zapatero cuyos conocimientos de economía no parecen ser excesivos y a quien "un par de tardes" no han sido suficientes para ponerlo al día.
No ha sido tampoco este camino un camino de rosas. Como digo, la propuesta de Buffett ha tenido rechazos dentro de su clase social. Pero también ha habido retrocesos en Italia: Berlusconi dijo que sí (y eso que él está entre los más ricos), pero ha aplicado el "donde dije 'digo', digo 'Diego'".
Ahora es el presidente Obama el que lo propone para financiar así su plan de creación de empleo. Bien es verdad que va a compañado de medidas para que las ayudas sanitarias de Medicare para los ancianos pobres no se apliquen hasta estos alcancen los 67 años.
Escuchando las tertulias radiofónicas españolas de anoche (desde las de derechas hasta las muy de derechas) la opinión estaba dividida: entre los chapucillas que no sabían cómo hacerlo (por ejemplo, cómo meterle mano a las SICAV, que es donde está el dinero de los ricos y es opaco para el fisco) y los chapucillas que no querían hacerlo con argumentos muy variados y más vociferantes que los de los anteriores. Me sonaban estos a la lista de Albert Hirschman en su Retórica de la reacción conservadora: no se puede, sería peor que su contrario, no sirve para nada y demás. Al fin y al cabo, el que podría ser ministro de economía en el gobierno del Partido Popular ha sido un encendido defensor, en sede parlamentaria, de la fantasmagórica "curva de Laffer" (= la mejor manera de aumentar la recaudación fiscal es bajar los impuestos -de los ricos, añado-). Pero algo parecido dijeron en su momento los socialistas. 
Total, que, de momento, estamos en el terreno de la retórica electoral. Nada garantiza que el futuro vaya en una dirección o en otra. Lo que sí está claro es que la reforma constitucional para conseguir algo de rigor presupuestario es inútil (se puede conseguir sin necesidad de hacerla) y es chapucera (se podría haber hecho bien y no con agostidad). Pero montar el pollo con un referéndum sobre la misma, cuando no se hizo en la anterior reforma constitucional, sólo indica que estamos en pre-campaña electoral y que los gestos ante la galería son más importantes que las propuestas concretas (escuchar a los líderes de Izquierda Unida a este respecto abre las carnes con eso de "habría que haberse hecho" sin decir qué habría que hacer). Porque, caso de producirse el referéndum, podría salir el apoyo a la reforma, con lo cual habríamos recorrido el camino más largo para llegar al punto de partida, o podría salir el rechazo a la reforma, con lo que los gobiernos podrían aplicar las mismas políticas de rigor presupuestario sin necesidad de recurrir a la Constitución. Porque la cuestión es cómo se financia un déficit como el presente, cuando, como dije, el conjunto de las deudas (públicas, empresariales y familiares) llegan a triplicar el PIB español. Que los ricos paguen es una posibilidad, pero no soluciona el problema.

lunes, 12 de septiembre de 2011

11-S: la pregunta que falta

Robert Fisk, en The Independent, me ha hecho caer en la cuenta. Se refiere a las montañas de libros publicados sobre el siniestro atentado de hace 10 años, pero puede aplicarse a los reportajes de ayer que siguen hoy. En todos, dice (y constato), falta un pequeño detalle: el motivo que movió a tal barbaridad. Silencio.
Se ha discutido sobre los motivos que movieron al gobierno del Bush de entonces (junto al trío de las Azores, Aznar, Barroso y Blair) a la barbaridad del ataque a Iraq. Hay para todos los gustos: desde las armas de destrucción masiva que poseía Sadam a la capacidad que tenía de atacar "en cuarenta y cinco minutos" a Inglaterra. "Créanme", decía Aznar en la televisión, y se equivocaba o mentía. También había quien decía que suprimiendo la ayuda iraquí a los palestinos, el problema (el "tema") de Palestina quedaría aliviado, como dentro de nada se podría decir respecto a Irán. Recuerdo haber publicado un artículo en revista profesional recogiendo los diferentes motivos que podían suponerse, aunque no me dejé llevar por las teorías de la conspiración que todavía se barajan y que incluyen que se trataba de un Pearl Harbour planificado fríamente por el gobierno estadounidense para convencer a sus ciudadanos de la necesidad de bombardear a Iraq, pasando por Afganistán.
Sin embargo, la discusión sobre los motivos de los atacantes no es tan viva y variada. La Comisión estadounidense creada ad hoc no acaba de atreverse a decir que fue "fanatismo religioso" (porque, probablemente, no lo sea) ni, mucho menos, a citar el espinoso "tema" (que ese sí es problema) de Israel-Palestina. Y, sin embargo, si uno recuerda el primer comunicado de Ben Laden, la cita es directa. ¿Por qué lo hicieron?¿Ningún esfuerzo por comprender -no por justificar lo injustificable sino por entender los motivos del otro-? Curioso.
Lo que no es curioso es que se esté viendo el aniversario desde la perspectiva del Estado-nación (estadounidense, por supuesto) y no desde la perspectiva del sistema mundial, como sugiere Richard Falk. Por lo menos, habría que incluir algunos países más para hacerse una idea. Amén de que ha habido más muertos inocentes por violencia en otros lugares, pero que no son del país hegemónico y, por tanto, no tienen la misma importancia.
(Añadido el 17: En las memorias de Cheney se reconoce implícitamente que la invasión de Irak se hizo sin apoyo de Naciones Unidas y se afirma que lo peor, con ser tan rechazable, no fue el 11-S sino el 12-S y la serie de guerras iniciadas y que se mantienen)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cambiar la Constitución

Si algo sucede en un único lugar y en un solo momento, se trata de un accidente. Si sucede en varios lugares, la cosa adquiere un significado diferente y hay que preguntarse qué significa la coincidencia ya que no se trata de un accidente sino que ya hay factores sistemáticos en juego.
En Italia el presidente Napolitano ha mostrado sus reservas ante la improvisación (sic) de introducir el rigor presupuestario en la Constitución. 
En Francia el presidente Sarkozy sigue tejiendo alianzas para intentar introducir la "regla de oro" del rigor presupuestario en la Constitución.
Claro que las condiciones políticas y económicas no son las mismas ni tampoco comparables con las de España. Pero los tres gobiernos han intentado lo mismo, dependiendo de la aritmética parlamentaria y de las condiciones constitucionales el que se haya ido por un camino u otro. Unas constituciones se pueden cambiar con más facilidad que otras.
Pero ¿por qué coinciden los tres? ¿Les han llamado a todos "desde arriba"? Pero ¿quién puede estar por encima de Francia? Nadie, por definición. ¿Entonces?
En Italia protestan y protestan en España los posibles damnificados por tal cambio legal. En Francia, todavía no, porque la cosa va a tomar su tiempo. Protestan contra sus respectivos gobiernos o las respectivas coaliciones que han tomado tal decisión. Pero ¿no tendrían que protestar por lo que hay de común en los tres? Convirtiendo el problema en un asunto local, apto para las politiquerías habituales y los juegos electorales de siempre, no se resuelve. La mejor forma de no resolver un problema es no plantearlo bien. Y me da que no se está planteando bien. Pero me falta información (que, evidentísimamente, los gobiernos sí tienen) para saber con claridad lo que hay detrás. Y no me valen las abstracciones del tipo "los mercados", el neoliberalismo o el sistema.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Hacer de tripas corazón

No es exactamente eso lo que muestra un estudio publicado en los Proceedings of tha National Academy of Sciences del que me entero gracias a The Economist. El estudio se basa en ratas con la habitual extrapolación a los humanos, pero lo que encuentra es curioso: que la flora bacteriana intestinal puede influir en cómo se encuentra uno de humor, de buen o mal humor.
Mis amigos espiritualistas (como amigos, evitamos entrar en esas discusiones ya que sabemos que no hay modo de convencernos unos a otros y sí de perder la amistad por causa de una discusión que considero tonta) lo verán con malos ojos. Los materialistas dirán "quid novi?", dónde está lo nuevo. Bueno, pues en la distancia entre tripa y corazón, pero nada más. No hace falta recurrir  a otros factores.
Lo curioso de estos espiritualistas concretos (la verdad es que me caen muy bien) es que evitan las medicinas ¡por sus efectos secundarios!. Esos sí que los reconocen y dan por supuesto que, claro, son malos. Podrían reconocer también algunos efectos beneficiosos y hacer un balance entre lo que se gana y lo que se pierde. Pero es inútil discutir con ellos: debemos de tener bacterias diferentes.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Rigor presupuestario

No es un asunto local aunque haya manifestaciones locales contra dichas medidas (sin ir más lejos, en Madrid y Barcelona). Pero es un asunto, por lo menos, europeo que sigue siendo intrigante porque sus consecuencias son claras: a más rigor presupuestario, más dificultades para la recuperación, según dice el artículo de Le Monde.
Hasta yo entiendo que el rigor presupuestario se puede conseguir con un aumento de los ingresos (impuestos, tasas) y/o con una disminución de los gastos (sociales, suntuarios, de inversión). Y las opciones políticas son, como se ve, variadas: 1. ir únicamente a los gastos y, en concreto, a los fáciles, es decir, a los sociales (protección, seguridad social, sanidad pública, educación pública); 2. ir únicamente a los ingresos y, en concreto, a los fáciles, es decir, a las tasas y, si hace falta, a los impuestos a los asalariados (y no de manera progresiva de forma que los más ricos paguen, como si fuesen escandinavos, más, en proporción a lo que pagan los demás); 3. una mezcla de ambos. Pero el objetivo está claro. ¿Claro?
En realidad, ese rigor no tendría por qué ser un fin, sino que es un medio. Pero un medio ¿para qué? Y también ahí hay respuestas variadas: 1. un medio para sacar adelante agendas políticas de desguace del Estado de Bienestar conocido y publicitado (aunque no del Estado de Bienestar para ricos, del que se habla menos, que es rechazado durante las vacas gordas y a cuya teta se aferran en tiempos de vacas flacas); 2. un medio para permitir que el sistema en el que vivimos desde siglos siga existiendo.
A este respecto, un colega, y a pesar de ello, amigo, me hace llegar un texto (Del capitalismo como "sistema parásito"), publicado por Zygmunt Bauman en 2009 en Clarín (ahí va el enlace, y vale la pena leerlo). En él recupera algunas ideas de Rosa Luxemburg de las que, probablemente, también bebió Immanuel Wallerstein: el capitalismo realmente existente funciona mediante la "colonización" de "territorios vírgenes" para la explotación. Esta colonización puede ser física (conquista, ocupación, "descubrimientos" varios), puede ser comercial (el neocolonialismo inaugurado por los Estados Unidos al sustituir a Inglaterra como potencia hegemónica colonial) o puede ser financiero. En este último caso, el sistema actual se ha mantenido, indica Bauman, pasando del capitalismo del que hablaba Max Weber (austero, ahorrador, calculador, capitalismo inversor a partir de la fórmula S=I) al capitalismo de consumo y, de éste, al capitalismo del crédito que es el que habría entrado en crisis como todos los sistemas anteriores de mantener en vigor la norma básica del sistema, que es la del beneficio o, si se prefiere, la de la acumulación incesante de capital. Cierto que también intentó colonizar el espacio virtual o ciberespacio (proceso del que formaría parte la burbuja del punto.com), pero siempre mediante burbujas que reventaban (es lo único que se sabe cierto sobre las burbujas: que revientan, como sucedió con la burbuja inmobiliaria en zonas del sistema -como el Japón en los años 90- y que ahora ha contaminado a todo el planeta con las subprime estadounidenses, con particulares efectos en las Españas, que tenía la propia).
Pues bien, lo que ahora mantiene vivo al sistema es la colonización... del futuro: el beneficio de hoy se obtiene cargando sobre las espaldas no de los "salvajes" o de los "primitivos pre-capitalistas" como comenzó la cosa, sino sobre las generaciones futuras. Eso es, al fin y al cabo, la actual crisis de la deuda que, para gestionarla, exige rigor presupuestario por parte de los Estados que han corrido en socorro del vencedor.
¿Se acaba con eso el capitalismo? No está tan claro. Cuando se vio que ya no había territorios vírgenes (territorios físicos) que colonizar, se pensó que el capitalismo entraba en "crisis terminal". Pero, de momento, el sistema ha sido capaz de superar las sucesivas "etapas superiores del capitalismo". En el caso anterior, mediante la invención del Estado de Bienestar. En el actual, mediante la aplicación del Estado de Bienestar para ricos y la colonización del futuro (como veía ayer, un país que debe -entre público y privado- tres veces su PIB, tiene que colonizar su futuro y aguantar mediante rigor presupuestario mientras pueda y no se invente otra cosa). La capacidad de afrontar las crisis creadas por el mismo sistema (no por los anti-sistema, ciertamente) es proverbial.