miércoles, 31 de agosto de 2011

Agosto económico

La actualidad económica mundial, en este mes que acaba, ha venido, como si fuese el dios Jano, con una doble cara: una, la más aparente y sobre la que se ha incidido en la mayoría de los comentarios que he podido leer; otra, como si fuese “la otra cara de la Luna”, menos visible, aunque también ha sido objeto de artículos y reportajes. Sin embargo, como también sucede con las caras de una moneda, una no puede existir sin la otra. Vayan algunos casos.
Primera cara: la crisis europea de la deuda. Ha generado notable volatilidad y la verdad es que las cifras son claras: el Producto Mundial ronda los 70 billones de dólares y sólo la deuda pública mundial alcanza los 36 billones, a la que hay que añadir todas las demás deudas (familiares, empresariales). La proporción para Europa no la conozco, pero los casos que se conocen son innegables. Así que Europa (y el mundo) vive por encima de sus posibilidades, razón por la que habrá que apretarse el cinturón, que es lo que sucede cuando uno está endeudado y no puede ingresar más: que tiene que gastar menos para poder pagar la deuda.
La otra cara: la crisis europea, realmente, es de los Bancos. Fácil de entender: si debes un millón, estás perdido; pero si debes un billón, el que está perdido es el Banco. La deuda no es a entes abstractos sino a bancos concretos. El problema no es que no se pueda pagar, sino que los Bancos no puedan cobrar, razón por la que harán todo lo posible para conseguir compromisos de pago y decisiones que, de cara al futuro, garanticen el cobro. Si para eso tienen que apretar las clavijas en plan mafioso, pues se hace.
Segunda cara: los Estados Unidos se pueden endeudar más, pero tienen que reducir sus gastos. La deuda pública de los Estados Unidos es de 14 billones de dólares, más o menos lo que es su Producto Interno Bruto. Con independencia de que a esa deuda hay que añadir las otras (familiares, empresariales), los Estados Unidos, como casi todo el mundo, cae en el feo vicio de afrontar su deuda endeudándose todavía más, pero, a diferencia por ejemplo de Italia (con una deuda que es el 120% de su PIB), tiene que pedir permiso al Parlamento para aumentar esa deuda. Este verano, el mundo (es un decir) contuvo la respiración porque si el Congreso no le daba permiso a Obama, su gobierno tenía que declararse en suspensión de pagos, con el consiguiente aumento de la inestabilidad económica mundial.
La otra cara: era una farsa, según dicen algunos, ya que lo que se quería era justificar los recortes que se iban a introducir a lo bestia. Farsa o no, sí daba la impresión de que había politiquería por parte del Tea Party y, en general, del Partido Republicano que acaricia la posibilidad de ganar las presidenciales de 2012 y practica un vociferante “cuanto peor, mejor”. Y no ha funcionado: la distancia en intención de voto entre ambos partidos se ha reducido y el apoyo al Tea Party anda con problemas.
Tercera cara: Standard&Poor’s degrada a los Estados Unidos que pierde su AAA en una sacudida histórica. De nuevo, la inestabilidad y, de nuevo, los intentos, por parte de la China, de salvar sus bonos y, de paso, lograr que el dólar deje de tener el papel que tiene en el comercio internacional (en particular en el del petróleo) y en la composición de las reservas de divisas mundiales. Pero, de momento, se volvió a contener la respiración durante un eterno fin de semana esperando a ver qué sucedía el lunes, viendo que la Bolsa de Israel, en domingo (cierran en sábado), había caído un 7 por ciento.
La otra cara: las aguas se calman y se habla muy poco de quiénes se han forrado con la movida, a saber, de los que tuvieron información privilegiada sobre la decisión de la agencia calificadora. Pudieron jugar a corto apostando por la bajada, comprar después a precios bajos y recuperar la apuesta. Todo un ejercicio de “economía de mercado” financiero-especulativa.
Quedan más caras: las de la prohibición, por parte de las autoridades reguladoras, de algunas (¡algunas!) ventas a corto, inductoras de inestabilidad de puro especulativas. Pero prohibición sólo temporal, de modo que la “economía de mercado” especulativa vuelva a funcionar como antes de la crisis aunque destruya y mate o exija una reforma constitucional como la que se nos viene encima. Mucha cara.
 (Publicado hoy en el diario Información -Alicante- con el título "Las dos caras de Jano")

La guerra de las bacterias

Es una relación de amor y odio. Las necesitamos y las rechazamos, unas nos hacen bien y otras nos hacen mal y algunas nos pueden hacer bien y mal, dependiendo de las circunstancias. Pero las bacterias parecen ir ganando la batalla y cada vez más son capaces de resistir a nuestros ataques antibióticos mientras avanzan en cómo nos utilizan... ¿hasta destruirnos? Bueno, si desaparece la especie humana, las bacterias siguen teniendo en qué ocuparse sin peligro de extinción, así que ese no es su problema. Lo que está en peligro de extinción no es el capitalismo (curiosa forma de cáncer que ha tenido metástasis sobre todo el sistema mundial), sino la especie. "And the winner is..." ¡la bacteria!
Lo del riesgo de extinción de la especie es una cuestión de hecho: es así o no es así o, mejor, la probabilidad es esta o la otra. Respeto a los datos y respeto a los criterios para hacer extrapolaciones de cara al futuro. Pero que sea una cosa u otra va a tener consecuencias para la decisión política para los que creen que vale la pena mantener la especie por encima de la Pacha Mama o prefieren defender a la Pacha Mama por encima de los humanos, parte de Ella. Si prefieren el corto plazo y ganar las siguientes elecciones, la decisión será otra. 
Para nuestra desgracia, muchas veces primero está la decisión y después se busca el dato que encaje con dicha decisión, rechazando el que la debilita (eso hacen los abogados en un juicio: no buscan la verdad sino defender a su cliente o culpar al acusado según sean defensores o fiscales). Algunos negacionismos fiscales van en esa dirección. Pero también algunos "afirmacionismos" defensores previos a la investigación. Así es: hay gente organizada para que el resultado del juicio sera uno y no otro. En otro orden de cosas, ese es el caso de la logia P3 en Italia, de alguna forma sucesora de la P2. Aunque mejor llamarla "organización secreta P3". La ventaja de las organizaciones sobre la guerra con las bacterias (y con la Pacha Mama) es que son más visibles. Algo es algo.

martes, 30 de agosto de 2011

El poder destructivo de los mercados financieros

Der Spiegel ha publicado este gráfico junto a su artículo, que aconsejo, "Fuera de control: el poder destructivo de los mercados financieros" (no teman: está en inglés; yo alemán no sé y es uno de mis más sonados fracasos en el terreno del aprendizaje de lenguas ya que no pude con él las dos veces que lo intenté -por mi cuenta, por supuesto-). El circulito más pequeño del gráfico intenta reflejar el PIB mundial: 63 billones de dólares (la primera economía del mundo, la de los Estados Unidos, asciende a 14 billones de dólares). Y el círculo mayor es el volumen de transacciones de divisas: 955 billones en el año 2010, lo cual significa, a ojo de buen cubero, 3 billones de dólares al día. 
Graphic: Size of the financial industry
Por suerte para los gobiernos, entre los operadores en ese mercado fuera de control (el de divisas, el de los derivados financieros y el de las acciones) hay competencia (bendita competencia) de modo que no es probable que se pongan de acuerdo en una determinada dirección. Pero sí reaccionan de manera semejante ante los estímulos que se encuentran: son humanos y humanos capitalistas, es decir, que tienen la búsqueda del beneficio como motor de sus acciones y el beneficio está donde está y ellos lo ven aunque se equivoquen (Soros no se equivocó cuando sacó a la libra del Sistema Monetario Europeo y se equivocó cuando quiso hacer una maniobra igualmente especulativa con el rublo o con el yen). 
Lo primero (que no se pongan de acuerdo) produce un cierto alivio: si se pusiesen de acuerdo, no hay gobierno, moneda, política económica, estado del bienestar que pudiera resistir. Se llevarían por delante el euro tranquilamente. 
Lo segundo, explica por qué las acciones de esos operadores han de ser tomadas en serio y no vale decir "no a los terremotos" (o "no a los huracanes" o "no a las maniobras especulativas internacionales para sacar beneficio de la situación de la Unión Europea"). Si el beneficio lo encuentran en maniobras contra el euro, pues lo buscarán ahí. Aunque no únicamente ahí, lo cual es otro alivio. 
Creo que ahí reside el núcleo duro de los problemas actuales. Un referéndum más o menos en el Reino de España ciertamente no lo resuelve. Y me temo que ni siquiera lo alivia. Pero si no se puede ir "contra" los terremotos, lo que sí se puede ver es qué los facilita y, en consecuencia, intentar evitar esto que los facilita. 


lunes, 29 de agosto de 2011

Predicciones económicas

En una de mis emisoras favoritas es tremendamente previsible lo que uno va a oír (y ver): venga o no venga a cuento, la culpa es del gobierno (antes, de Zapatero; ahora, de Rubalcaba). Hace un par de días, el entrevistado adoptaba un aire displicente al recordar que las previsiones económicas del gobierno habían sido siempre (sic) equivocadas y que esta vez no era la excepción. 
Es el problema de esas predicciones, como las realizadas utilizando encuestas electorales: tienen fecha de caducidad. No es como las encuestas que dicen que un N por ciento de ciudadanos piensan tal o cual, cosa que uno se puede creer o no, pero que no hay modo de contrastar. Las predicciones económicas (como las electorales) hablan de qué sucederá con determinadas variables en un lapso de tiempo concreto. Y te enteras, si tienes paciencia, de si han acertado o se han equivocado.
El displicente entrevistado, convenientemente jaleado por la entrevistadora que disfrutaba escuchando poner al gobierno a caer de un burro, insistía: no han acertado nunca. Pero, eso sí, no hacía sus propias predicciones, aunque ahí habrían sido todavía más gratis: afirmar algo en la televisión por parte de un economista (por muy egregio que sea) no es lo mismo que afirmar algo en un documento oficial por parte de un gobierno.
No tengo ni idea de si es cierto que siempre (sic) se han equivocado "estos". Supongo que tanto como los gobiernos anteriores, que bien supieron ver las enormes ventajas que tenía la burbuja inmobiliaria, por ejemplo. Pero no es ese tipo de pelea la que me interesa. Lo que me interesa es que, en las actuales circunstancias, equivocarse en una predicción económica es la regla, no la excepción. Basta ver cómo el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Comisión Europea han tenido que revisar sus predicciones para 2011 como tuvieron que revisar las que habían hecho para 2010. No dieron ni una para el crecimiento mundial ni para las diferentes regiones y países para los que se toman la molestia de hacer predicciones. 
A toro pasado, los datos reales (no las predicciones) hablan de una enorme volatilidad de los comportamientos y una igualmente enorme fluctuación de las diferentes variables que se pueden tomar día a día (el caso más evidente, las Bolsas).
Dos razones se me ocurre para este fracaso de las actuales predicciones (también las de este gobierno). Una, que tienen la manía de hacer predicciones económicas como si la economía fuese algo separado del resto de comportamientos humanos. Que es una disciplina separada, lo sé. Y me divierte. Pero que se suponga que únicamente con variables económicas (en sentido lato incluso) se puede predecir la economía mundial me parece que lleva a los consabidos errores cuando la crisis económica es también crisis en otras variables que inciden en (y son influidas por) la crisis económica. No es santo de mi devoción, pero en el último libro de Alain Touraine se ponía en relación la crisis económica y la crisis de las democracias, viendo que la primera influía en la segunda y que para resolverla habría que abordar la segunda ya que sin resolver la crisis de las democracias (lo dice Touraine, no yo) no se podría resolver la crisis económica. Y, repito, las crisis alimentaria, energética y medioambiental tienen su propia lógica pero no se pueden separar ni unas de otras ni de la crisis económica. Este es mi gráfico favorito sobre la CG (crisis global, global no sólo porque afecta al Globo sino, sobre todo, porque abarca muchos aspectos):
La otra razón es menos académica y más real: el sistema mundial se encuentra tan alejado del equilibrio que la predicción se hace prácticamente imposible. Un sistema en equilibrio es fácil de predecir: esta mesa, con sus cuatro patas y su peso sobre un suelo plano y rugoso, va a seguir en su sitio y, para moverla, necesitaré hacer bastante fuerza. Pero si consigo poner una botella de pie sobre su cuello (equilibrio inestable), con un soplo se la puede hacer caer. Pues eso: el sistema mundial (y la crisis económica en la que se encuentra ahora forma, evidentemente, parte del mismo) está tan en desequilibrio y sus fluctuaciones son tan amplias y frecuentes que lo que sería raro es que una predicción económica se acertase a no ser que sea una vaguedad: pero si dices que el crecimiento de 2011 será de tanto o cuanto, cuando termine 2011 se sabrá si se ha acertado o no. Seguro que no.
(Añadido el 1º de septiembre: este es un buen ejemplo de divergencias en la predicción entre el FMI y el BCE. Podemos suponer que se deben a diferencias en los datos (poco creíble), a diferencias en la calidad de sus expertos economistas (menos creíble todavía), a que las predicciones no las hacen economistas de reconocido prestigio (imposible), así que habrá que reconocer que las previsiones son divergentes porque reflejan intereses diferentes. Los firuletes academicistas se dejan para mejor ocasión o para hacer carrera académica, pero no tienen mucho que ver con la rugosa realidad que resulta ser no solo económica sino también geopolítica. Y eso que la jefa del FMI es "de los nuestros").

domingo, 28 de agosto de 2011

Lucha de clases creciente

Otro artículo de autor entusiasmado por la creciente lucha de clases a escala mundial. Al margen de que algunas de sus consideraciones menores son discutibles (como su versión de los sucesos de Inglaterra desde Tottenham en adelante), su entusiasmo evita uno de los escollos que ya he intentado describir aquí: la lucha de clases, si se da, es entre una clase transnacional y unas clases nacionalizadas, es decir, en una relación tan asimétrica que tendría sentido exagerar y decir "la lucha de clases ha terminado: hemos perdido", si uno se pone en el lado de los perdedores, es decir, de los locales. Cierto que estos podrán levantarse, quemar contenedores y automóviles y cortar el tráfico y hasta la producción (huelga), pero siempre es a escala local y, muchas veces, localista. Se trata de pataleo algunas veces, logrando algunas mejoras en otras, pero sin alterar de forma sustantiva la estructura de poder que no es del "imperio" sino de una clase transnacionalizada. El "imperio", sea el que sea (España, Inglaterra, los Estados Unidos) también tiene, dentro de sus fronteras, los locales perdedores: clases, "razas", "etnias", sexos y hasta, si se quiere, "naciones". No es novedad: se puede leer la literatura española llamada "picaresca" (la del Siglo de Oro), para hacerse una idea de qué sucedía con "los de abajo" locales cuando en los territorios de su monarca "no se ponía el sol". Véase ahora quiénes son los más probablemente dañados por el huracán Irene (nota personal: yo sufrí en 1972 el huracán Agnes en Nueva York, razón por la que no he tenido ya más ganas de visitar tal ciudad).
No es que esas luchas locales no tengan sentido. Tienen sentido. Pero no el que se les atribuye como si esa creciente insatisfacción local fuese a alterar la relación de clases mundial. No la altera. Y hasta algún clásico estaría de acuerdo.

sábado, 27 de agosto de 2011

Decadencia estadounidense: diagnóstico sin terapia

Brillante artículo, como suelen ser, de Chomsky sobre este tema. Hace la historia del auge e inicio de la caída de la hegemonía estadounidense, lo cual no quiere decir, afirma, que vaya a suceder mañana ni que esté claro quién vaya a sucederle en la hegemonía: tal vez nadie. Recoge los factores que han llevado a la situación que se inició en los años 70 y añade los elementos que hacen que todavía se tenga que hablar de la hegemonía estadounidense. En decadencia, sí, pero no para mañana.
Me ha interesado en particular su referencia a la lucha de clases. Ya es habitual el reconocer que se trata de lucha "desde arriba" "contra los de abajo", con un país dividido entre los ricos y los no-ricos y en el que ya se puede afirmar que los negocios están con los ricos, no con los no-ricos. Extremando, hay una plutocracia en un lado (victoriosa) y una precariado en el otro (cautivo y derrotado y entretenido con discusiones lo más tontas posible).
También me ha interesado el modo de plantear el poder de las grandes empresas en la política estadounidense pero sin caer en prejuicios previos sobre el asunto. De hecho, plantea la posibilidad de que la clase política puesta en el poder por esas empresas se haya vuelto como una especie de Frankenstein, lejos de los intereses de "los de arriba" y, ciertamente, al margen de los intereses de "los de abajo". Si tiene razón en su descripción, las grandes empresas estarían planteándose su apoyo a la clase política ya que está erosionando el sistema en el que han conseguido amasar grandes fortunas desde la era Reagan. A eso le llamaría yo "egoísmo ilustrado".
Porque el problema de los Estados Unidos no es la deuda a corto plazo, sino la deuda a largo plazo que, esa sí, es impagable y va a erosionar el militarismo en el que ahora se basa su mantenimiento en la hegemonía mundial, incluyendo las Fuerzas Especiales, responsables de numerosos asesinatos en el mundo, incluyendo el de Ben Laden.
El cielo caerá sobre nuestras cabezas. Pero eso no va a suceder mañana.
Y aquí viene la crítica que algunos amigos hacen a Chomsky: excelente diagnóstico y ausencia de remedios y alternativas. Tienen razón y ya me gustaría que mis diagnósticos fuesen tan buenos como los suyos cuando comparto la ausencia de tratamientos o terapias para la enfermedad diagnosticada. Pero las alternativas, como ya he comentado otras veces, no tendrían por qué ser "cartas a los Reyes Magos", "omnipotencia de las ideas" o "wishful thinking". Esas no me interesan. Las que me interesarían son las que añaden quién es el que va a poder ponerlas en práctica. Por eso me ha interesado este texto sobre cómo derrotar a la corporatocracia, para lo cual haría falta a) reconocer hasta qué punto estamos siendo machacados, b) soluciones y estrategias y tácticas pragmáticas (subrayado mío) y c) ganas de luchar, de las que también carezco. Pero sigo sin hacerme una idea de quiénes podrían/querrían poner en práctica esas estrategias a largo plazo y tácticas inmediatas. Supongo que el optimista no es el que se reduce a elaborar bellas "cartas a los Reyes Magos", como tampoco el pesimista es el que, ante un enfermo, dice que está enfermo. Creo que el optimista es el que "sabe" que a,b y c existen y están ampliamente difundidas y el pesimista es el que, como Chomsky, se queda en el primer punto (a) porque no encuentra (como tampoco yo encuentro) muchos elementos en b que sean realmente pragmáticos para la gente, que haberla háyla, que tiene ganas de luchar. Basta leer los periódicos para ver que sí existen, aunque su pragmatismo pueda ponerse en duda.
El máximo del optimismo creo que es el del que, como sabe que el sistema mundial se encuentra muy alejado del equilibrio, pequeños cambios locales pueden producir efectos catastróficos mundiales. Pero, y ahí hay límites para este optimista, nadie le garantiza  que esos efectos serán mejor que lo que había antes.

viernes, 26 de agosto de 2011

Día Internacional de Quds

Al Quds es el otro nombre de Jerusalén y el ayatola Jomeini instauró el último viernes del Ramadán (es decir, hoy) como el día en que se recuerda la situación de Palestina. Con todos mis respetos, sucede como el "día internacional del amigo", que de internacional sólo tiene el nombre y solo se celebra en Argentina, aunque mis amigos argentinos que viven en España se encargan de recordármelo. El día de Al Quds se celebra básicamente en Irán. Y como amigo de los palestinos, me encargo de recordarlo.

Quis custodiet ipsos custodes

Un caso más. Esta vez en Nigeria. La comisión encargada de investigar la corrupción parecería tener problemas, a su vez, de corrupción interna, según informa el Human Rights Watch. Y, una vez más, haría falta una comisión que vigilase la corrupción de la comisión anti-corrupción. No es un caso único. Como, en tantos otros lugares, harían falta juzgados para juzgar la corrupción judicial o policía para controlar la corrupción policial (no sólo "asuntos internos") o comisiones de control que controlasen la comisión de control que no ha controlado la mala gestión de la caja de ahorros en la que tengo domiciliados mis pagos y recibo mis ingresos.
La vida no es cosa de blanco o negro sino de matices dentro del gris. Eso dicen los realistas. Los idealistas siguen insistiendo en blanco o negro. 

Déficit y Constitución: polvos y lodos

He escuchado y leído todo lo que ha caído en mis manos o en mis oídos (en la radio, claro) a propósito de la propuesta del gobierno español de convertir en constitucional el precepto de no incurrir en determinado nivel de déficit público. Me han interesado dos tipos de reacciones, además de las esperables maniobras político-electorales de cada cual de cara a los comicios del 20-N (incluida la de los que quieren salvarse de la quema).
Por un lado, está la reacción de los que se escandalizan por la pérdida de soberanía por parte de España que se somete a lo que dictan desde fuera, entre la pareja de hecho Sarkozy-Merkel y, sobre todo, el Banco Central Europeo en una carta que sin duda ha existido. No sé de qué se extrañan. Ya se cedió soberanía cuando, a decir de un ilustra prócer socialista, se "desmocharon los Pirineos" y España entró a formar parte del distinguido club de caballeros después de años de haber sido rechazada por causa del franquismo. Es decir, cuando se ingresó en la entonces Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea. Y se remachó cuando se aceptó el tratado de Maastricht y se aprobó abrumadoramente en el Parlamento español (donde se ejerce la soberanía nacional en democracia representativa y a donde se presenta la modificación pactada de antemano) la "constitución europea". Que se pacte de antemano no es novedad. Se hace con tanta frecuencia que no hay por qué extrañarse que ahora también se haga.
Pero es que la UE habría perdido también buena parte de su soberanía gracias a la "innovación ideológica" cuyas características comenté hace poco aquí, a saber, gracias a la creación de una institución independiente de los gobiernos democráticos y, ciertamente, no dependiente del voto popular, como es el Banco Central Europeo cuya función habría sido, hasta que los "poderes fácticos" no le han sugerido lo contrario, la de luchar contra la inflación. Y, ahora, la de ejercer "quantitative easing", darle a la maquinita de imprimir euros que se supone que es algo inflacionista. 
Pero, en fin, ese no es mi tema ahora, sino el de que por encima del gobierno español está la Comisión, por encima de ellos, el Banco Central y, posiblemente, por encima de ellos esté la pareja de hecho ya citada. Asombrarse a estas alturas de la pérdida de soberanía es no leer los periódicos desde hace tiempo.
Pero es que hay más. Como suele suceder, el tema se ha convertido en materia de consumo local y es que es local. Como lo es en Italia, Francia o Bélgica. En cada sitio con sus características propias y en sus particulares coyunturas políticas y electorales. Pero lo que tienen en común es que la Unión Europea corre el riesgo de entrar en tal crisis que tenga que romperse, desaparecer o trasformarse de tal forma que no la reconozca "ni la madre que la parió" (volviendo a citar al político antes citado). Sus respectivos (y comunes) déficits la hacen poco creíble para los inversores ("los inversores, a diferencia de los proletarios, no tienen patria") y es preciso convencerles de que se van a poder pagar las deudas contraídas y las que se van a contraer. Y hacerlo ya, porque la tormenta arrecia, sea cual sea la coyuntura local en la que se sufra. Insisto: los políticos tienen circunscripción, los inversores (institucionales, grandes inversores, fondos de pensiones etc.) no tienen patria.
Cuentan de un presidente estadounidense (creo que era Clinton) que, una vez que llegó a la Casa Blanca, dijo aquello de que "no puedo creer que mis políticas y mi reelección estén en manos de unos jodidos brokers". El angelito no se había enterado. Y eso era entonces. Ahora es algo mucho más claro. Pero enzarzados en la política local (y dependiendo de ella para el cargo) los políticos no han querido/podido/sabido poner coto a esta situación mundial y ahora pagan las consecuencias. De aquellos polvos vinieron estos lodos y los políticos están viendo cómo los inversores muerden la mano que les dio de comer o, para saltarse la metáfora, muerden la mano que les salvó de la quema que ellos habían producido.
La otra reacción es la de los economistas críticos con el neoliberalismo. Han hecho, como si se tratase de una rama del 15M, una lista de cosas que "habría" que hacer sin decir quién está dispuesto a hacerlo o, para ponerlo más claro, sin reconocer que no hay nadie con capacidad de decisión relevante dispuesto a hacerlo, con lo que su lista se convierte en una "carta a los Reyes Magos". Porque, para su desgracia (y la nuestra), con esas listas lo único que consiguen es obstaculizar su carrera académica, donde los "poderes fácticos" (digamos, su "colegio invisible" o su "paradigma dominante") no toleran lo que se aparta de la propia "innovación ideológica" que llaman "científica". Pero su "no a los terremotos" deja a estos totalmente indiferentes.
En el caso de que esta "innovación constitucional" se llegue a aplicar algún día, habrá que ver en qué se concreta y es de temer que se concrete en recortes en el Estado de Bienestar, recortes que no necesitarán de dicha modificación de la Constitución ya que se están aplicando y se van a aplicar todavía más. Podrán ir acompañadas de aumentos de impuestos (que es la otra fuente de afrontar el déficit público) y, en su caso, habrá que  ver qué tiene mayor peso. Lo primero es más fácil. Lo segundo es entrar en el terreno minado de quienes dan préstamos a fondo perdido a los partidos para que hagan costosas campañas electorales.
Personalmente, no me gusta ni los modos ni la decisión ni su por qué. Pero me temo que los políticos no tenían, en el mundo real del gobierno,  otra alternativa viable: aumentar el gasto público creador de empleo suponía endeudarse más y aumentar todavía más el déficit (imprimir moneda queda para el BCE, no para el Banco de España); aumentar los ingresos por impuestos a los ricos tendría que ser ya para el ejercicio fiscal próximo (el IRPF es para junio) a no ser que se aumentasen las retenciones de los asalariados, reduciendo todavía más el consumo. Y hay que convencer a los inversores internacionales de que, si quieren atacar (especular), que ataquen en otro sitio.
Debe de ser una cosa muy apetitosa eso de mandar cuando se está dispuesto a pagar el precio de comerse marrones como estos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Economistas, sociólogos y albañiles

Al otro lado de mi patrio ("sombrío y encalado") he escuchado al dueño de la casa despotricar contra el albañil que estaba cortando los azulejos que iba a instalar en su patio. Los errores, si no se pagan, por lo menos reciben la correspondiente reprimenda por parte de los que mandan en cada caso.
No es tan claro que eso suceda con los economistas cuyas "innovaciones ideológicas" se pueden estudiar como cualquier otra innovación y así se hace en este artículo del que únicamente he leído el resumen (habría que pagar para leerlo entero y mi interés por el asunto no da para tanto, además de que, en cuanto pase de su etapa de "en prensa" igual ya ni se puede encontrar en esa dirección). Pero algunas cosas del mismo me han llamado la atención.
Basándose en tres de dichas innovaciones (privatizaciones, independencia del Banco Central y reforma de las pensiones) encuentra que uno de los factores que inciden en su aceptación es la presencia de economistas entrenados en los Estados Unidos. Claro que la discusión interna cuenta, pero es buena señal que gente de escuelas de negocios de Columbia y Georgetown se planteen lo que, traducido, sería el papel de difusión de una ideología (estadounidense en este caso) que tienen las ciencias económicas convencionales o dominantes en países fuera de los Estados Unidos.
Si estuviera en clase, éste sería un bonito ejercicio. Se trata de ver hasta qué punto puede ser cierto lo de la difusión de la ideología económica cuando se ve este índice construido para el BBC World Service. Se trata de lo que economistas primero y sociólogos después llamaron "cultura empresarial" y es el resultado de una encuesta a una veintena de países indicando cuáles tienen una cultura (mentalidad dominante) más apta para la empresa.

Evidentemente, los Estados Unidos son los que están mejor situados. Lo cual no quiere decir que los haga más aptos para sobrevivir a la que está cayendo. Tampoco quiere decir que los que estén peor situados, tendrán mayores dificultades económicas (véase lo que sucede con los países "emergentes"). Lo que quiere decir es que los que hicieron la encuesta pensaron en los valores estadounidenses (valoración de la creatividad en el país, dificultad para montar un negocio propio, valoración de los que lo montan y facilidad para llevar las propias ideas a la práctica) como el modelo a seguir y, claro, los Estados Unidos daban mejores puntajes. Es una forma más de colonialismo.
He tenido que recordar lo que fue el proyecto Camelot, planteado explícitamente para usar las ciencias sociales como herramienta de penetración ideológica de los Estados Unidos en América Latina en los años 60. Cuando intentamos que uno de los textos clásicos sobre su auge y caída (el de Johan Galtung, que algo tuvo que ver en el asunto) fuese publicado en la sección correspondiente de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas, del gubernamental Centro de Investigaciones Sociológicas, fue rechazado por motivos que no me quedaron claros. Por suerte, está publicado, en castellano, en la Revista Mexicana de Sociología. O sea, que en todas partes (y en todas las disciplinas) cuecen habas y en la mía a calderadas. La diferencia está en que los sociólogos pueden influir en la ideología tout court, pero raras veces en la política, cosa que no sucede con los economistas: su influencia en la política es mucho mayor... y está relacionada igualmente con la ideología.
La ideología de los albañiles (a no ser que se les llame con su nombre en francés, maçon, masón) no parece tan importante para lo que acaban haciendo. Ventaja que tienen, pero, a cambio, reciben más reprimendas por parte de los que mandan. Tal vez cuestión de clase.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Libia: preguntas sin respuesta

Nuevo artículo de congresista estadounidense Dennis Kucinich. Vale la pena leerlo porque demuestra que "no todos los políticos (estadounidenses) son iguales". Recuerda cómo se ha violado la resolución 1970 y la 1973, cómo se pasó de "ayuda humanitaria" en Bengasi a "cambio de régimen" y se hace una serie de preguntas para las que no hay una buena respuesta: qué se buscaba realmente interviniendo en Libia, si se había preparado con antelación por parte de los servicios secretos, en qué terminará todo esto (gobierno títere, nuevo Irak-Afganistán). Algunas respuestas sí que las hay: si algunos líderes libios serán llevados ante la Corte Penal Internacional, seguro que no se lleva ante la misma a los igualmente sospechosos de haber cometido crímenes similares, es decir, la OTAN y su dirección estadounidense. La ley (y sobre todo la internacional) no es igual para todos. Y Libia es un caso muy visible ya que la actitud ante su régimen ha cambiado a lo largo del tiempo sin que cambiase el régimen. Kucinich lo recuerda no sin cierta amargura.
Hace un recuento de lo que les espera a los estadounidenses (y, añado, a sus acólitos): mitos, retórica, desempleo y beneficios para unos pocos. Y una pregunta final: ¿qué les espera a los libios?

Egoísmo ilustrado

Primero fue Warren Buffett, una de las personas más ricas del mundo, en proponer que se incrementasen los impuestos a personas como él, que pagaba un porcentaje menor al de cualquiera de su staff. Después fue Berlusconi, que no es un pobrete precisamente, el que dijo que aumentaría los impuestos de los más ricos, "en solidaridad". No está claro si habría una ley que le eximiera a él de tal desembolso siguiendo su tónica de hacer leyes ad personam, sólo para que él se salve de los varios desaguisados en que anda metido, asunto más rechazable que el de su positivo mal gusto en el terreno sexual. Pero, de momento, dice que ese aumento de impuestos a los más ricos es una cuestión de justicia. Es el único caso en el que parece que se va a aplicar. Lo de Buffett ya ha tenido sus detractores entre otros hiper-ricos metidos en política.
Pero ahora es un grupo de ricos franceses (viene la lista con sus empresas, desde L'Óreal a Total pasando por Société Génerale) los que dicen que tendrían que pagar más impuestos. Veamos.
Como siempre, conviene separar la retórica de las prácticas. Pedir con la boca pequeña que a uno le aumenten los impuestos puede hasta quedar bien en los medios y hacer pensar que "los ricos también lloran".
Después está la cuestión meramente cuantitativa: tal vez por cada Buffett hay cien Kochs que dicen que no están dispuestos a dar dinero a esos inútiles de Washington y que con sus empresas, fundaciones y "charities" (que reducen los impuestos) ya contribuyen suficientemente al bienestar público.
Pero siempre queda abierta la posibilidad, y parece ser el caso, de que se trate de egoísmo ilustrado: cambiar algo para que todo siga igual o, si se prefiere, hacer un pequeño sacrificio (irrelevante, dado el nivel de sus fortunas) con tal de poder seguir haciendo negocios, no vaya a ser que de tanto estirar el resorte (desigualdad entre ricos y pobres) éste se rompa. Así empezó el "estado del bienestar": cuando los ricos (al revés que los rojos) se dieron cuenta de que no  se podía mantener el nivel de desigualdad porque no era rentable y decidieron aceptar aumentos de impuestos para aliviar la situación de "los de abajo" y quitarles de la cabeza la fea idea de hacer la revolución (la de Octubre en aquel caso). En los Estados Unidos, campo hay:



Ahora no hay "classes dangereuses", clases que pongan en peligro el sistema de poder realmente existente, pero sí parece haber riesgo de descomposición, de proliferación de Tottenhams o de quema de coches de gama alta en Alemania o de crecientemente indignados desde Chile a Grecia con huelgas de hambre contra la corrupción en la India y "primaveras" en el Norte de África. O de que sea el sistema mismo el que se suicide, sin necesidad de asesinos. Algo habrá que hacer, dirán aquellos, y pagar unos miles más (seguirá siendo un porcentaje bajo, amén de las numerosas desgravaciones) no se va a notar en algunas fortunas que, gastando  un millón al día, tendrían para aguantar un siglo. Y es que, tal vez, los políticos se pasaron un poco en su defensa a ultranza de los ricos y haciendo pagar los platos rotos de la crisis a los que más la sufren y menos tuvieron que ver en su producción. No fue una buena táctica para salvar el sistema y han tenido que venir los ricos en su ayuda una vez mas. Pobrecitos.

martes, 23 de agosto de 2011

Tasa Tobin

Hace ya bastantes años (por supuesto, antes de la que está cayendo), un destacado miembro de ATTAC y buen amigo se coló en una de mis clases en Barcelona y me preguntó por la tasa Tobin, la propuesta que ellos hacían entonces para hacer pagar impuestos a las transacciones financieras internacionales. Como amigo de Platón (y, en este caso, con un gran respeto intelectual para quien me lo preguntaba), pero más amigo de la verdad, contesté lo que entonces pensaba:
1. Que el tal Tobin no acababa de estar de acuerdo con la versión que se estaba dando de su tasa.
2. Que yo no observaba condiciones objetivas para que se pudiese aplicar, estando como estaban, los que se dedican a tales transacciones, en inmejorables condiciones políticas como para impedir que se aplicase.
3. Y, por tanto, que no la veía probable mientras los políticos no mostrasen la más mínima voluntad de aplicarla por más que grupos como el suyo hubiesen hecho una magnífica presentación de su necesidad o, por lo menos, de su oportunidad.
4. Amén de que no acababa de entender cómo se podría controlar en la práctica el billón de dólares que movía dicho mercado AL DÍA en aquel entonces, en su mayor parte oculto.
Ahí quedó la cosa y seguimos tan amigos. Pero la situación ha cambiado y ahora el tándem Merkel-Sarkozy han insinuado que se podría aplicar siguiendo lo ya enunciado en reuniones políticas de alto nivel. ¿Qué pienso ahora?
1. Se mantiene, pero es irrelevante lo que diga el economista Tobin, ya fallecido: lo que es relevante es la propuesta más o menos concreta.
2. Las condiciones objetivas han cambiado. ¿Seguro? Pues no lo estoy yo tanto. Cierto que se observan divisiones dentro de "los de arriba", por ejemplo, entre los que están en la producción y los que están en la comunicación (tipo Murdoch-Berlusconi). Pero eso no afecta a los que mueven ingentes sumas de divisas en el mercado internacional, que siguen campando por sus respetos. Tal vez no sean lo que fueron (los reyes del mambo), pero siguen siendo los que son: los que pueden sellar el fin de una divisa o, por lo menos, cambios importantes en la misma -como hizo Soros sacando la libra del sistema europeo- y los que pueden hacer ataques especulativos a corto por más que estén prohibidos a corto ya que volverán las oscuras golondrinas.
3. La retórica política ha cambiado ligeramente, pero no tanto en lo que se refiere a las prácticas realmente observables. Los políticos responden a su circunscripción y ésta no es el mundo, mientras que el ámbito de actuación de los inversores internacionales, como su mismo nombre indica, es internacional, mundial. El interés de los políticos es ser reelegidos o llegar al poder y, en todos los casos, mejorar las perspectivas electorales (¡locales!) de sus partidos. Eso no pasa por la tasa Tobin que podría suponer una reducción de los fondos con que se financian las campañas electorales (¡locales!).
4. Y seguimos donde estábamos: no veo (y algunos que sí saben del asunto, no ven) cómo ponerla en práctica para la billonada que se mueve ahora en esos mercados.
Con independencia de que a mí me gustaría ver la tasa Tobin aplicada (que sí, que me gustaría), sigo sin verla probable. Tal vez ahora tendría que matizar más de lo que dije en Barcelona, lo cual indica que algo está cambiando y que procuro respetar la realidad (rayando en el positivismo, lo sé), pero aunque la probabilidad haya aumentado, todavía está en límites que la hacen poco previsible. Y menos cuando se leen las cosas que se han dicho sobre Standard&Poor's. Suena como si pusiésemos en una pancarta: "No a los terremotos".
(Añadido el 17 de septiembre: los gobiernos europeos siguen sin decidirse y supongo que hay diferencias entre ellos sobre cómo hacerlo y quién/qué gana y supongo que se dan cuenta de que aplicarla en la Unión Europea no implica aplicarla, por ejemplo, en las Islas Caimán o las Seychelles o la China o la India)

lunes, 22 de agosto de 2011

Terrorismo "internacional"

El Departamento de Estado está obligado por ley a presentar cada mes de abril un "Informe sobre el terrorismo, por países". Como ya me sucedió el año pasado, el Country Reports on Terrorism me ha llegado ya entrado el verano y no en primavera como habría sido de desear. 
Después de darle un vistazo, este es el resumen que he construido: 


Como se podía esperar, en 2010 ha aumentado el número de ataques aunque la proporción de afectados siga bajando. Cuando, a su debido retraso, se publique el informe para 2011, estoy seguro de que los ataques habrán seguido aumentado. Y aumentan sobre todo, tanto los ataques como los afectados, en Afganistán, que es una razón para creer esos datos pero también para dudar de los mismos. Veamos.
Que el problema aumente en Afganistán puede significar un fracaso de la política de Obama al respecto, así que se pueden creer unos datos oficiales que van contra la política oficial. Pero también pueden ser, una vez maquillados convenientemente, es decir, falseados, un argumento para justificar el aumento de gasto militar en Afganistán por aquello de que, si aumentan los problemas, habrá que aumentar las "soluciones" (militares, por supuesto). No es fácil optar.
Los datos más o menos oficiales son claros: el número de soldados desplegados en Afganistán ha ido creciendo con Obama mientras disminuía el número de soldados desplegados en Irak; el coste total de la "guerra global contra el terrorismo" (sic) iniciada en 2001 tras el 11-S, oscila entre 1,2 billones de dólares (si solo se cuentan esas dos guerras) y 1,4 billones (si se añaden otras operaciones). Irak se lleva el 63 por ciento de los gastos (800 millardos) y Afganistán el 35 (400 millardos, de dólares, claro). En el año fiscal 2010 el coste de la guerra de Afganistán ya superó al de Irak (90 millardos frente a 70) y aunque se está revisando la fecha para la partida de Irak (que seguro se retrasa), ya se da por cierto que el ejército de los Estados Unidos se quedará en Afganistán por lo menos hasta el 2024. Hay terrorismo para rato.
He puesto lo de "internacional" entre comillas porque entre Irak y Afganistán ya se tiene la mitad de ataques y afectados en el mundo. Ahora habría que hacer un cálculo adicional (que el informe no da hecho y me da pereza ponerme a ello) para ver qué porcentaje de ataques y afectados se ha dado en países en mayoría musulmana y en países "occidentales" (cristianos y, si se quiere, judeo-cristianos). Mi impresión es que, dejando Irak y Afganistán de lado que más suena a insurgencia y disputas internas, la mayoría de ataques y afectados se dan en países de mayoría musulmana. 

Libia: los medios y los fines

No sé si es de Maquiavelo lo de que "el fin justifica los medios", o de un supuesto comentarista de El Príncipe, pero reconforta encontrar un congresista estadounidense que pone negro sobre blanco la barbaridad cometida en el caso de Libia por "occidente": Estados Unidos al mando de los miembros de la OTAN que se han apuntado a la aventura liderada por Francia y Alemania. Si "el fin justifica los medios", nada que añadir, de modo que un fin noble como la independencia de un pueblo justificaría el asesinato indiscriminado de inocentes bajo bombas terroristas y la violación sistemática del derecho internacional y hasta de los derechos humanos. No se trata de ETA, se trata de la OTAN y de sus andanzas en Libia.
El artículo que cito, en ningún momento defiende a la dictadura de Gadafi, aunque alguno de los comentarios al mismo recuerdan los tiempos en los que se podía decir "Libia va bien" y no se defendía la dictadura sino a Gadafi y lo que podía significar (me refiero, por mi parte, a Aznar, Moratinos y Juan Carlos de Borbón, sin ir más lejos).
El artículo repasa cómo "occidente" ha violado sistemáticamente las resoluciones de Consejo de Seguridad enviado armas a los rebeldes (contra la resolución 1970) e interviniendo activamente (contra la resolución 1973) en la guerra civil de estos seis meses con daños colaterales, es decir, matando de manera indiscriminada a inocentes bajo bombas que, sí, se podrían llamar terroristas. En Trípoli la OTAN no ha hecho lo que se supone tenía que haber hecho e hizo en Bengazi: impedir la masacre. En realidad, ha colaborado en uno de los bandos de una guerra civil que, como todas las guerras y en especial las "civiles", no se ha caracterizado precisamente por la aplicación escrupulosa de los acuerdos y protocolos de Ginebra.
"Occidente" también ha practicado una discreta doble moral, como para ir dando lecciones al mundo y extender certificados de buena conducta a los gobiernos amigos y de mala conducta a los gobiernos menos amigos sin que la conducta tenga nada que ver en el certificado y sí el carácter de amigo o menos amigo. Hay que repetirlo: Gadafi ha sido un paria, fue acusado de terrorismo (Lokerbie), pero después del 11-S había sido acogido en el seno de los amigos y, por tanto, había recibido el correspondiente certificado de buena conducta refrendado por los aduladores de los Estados Unidos,  y pelillos a la mar. Demasiados mitos en torno al sistema y al personaje. Y una prueba más de estos increíbles cambios en el humor "occidental": el condenado por haber puesto la bomba en el avión que explotó en vuelo sobre Lokerbie fue encarcelado mientras Gadafi era mal; liberado, "por motivos humanitarios", cuando Gadafi era bueno; y ahora, que vuelve a ser malo, se pide ¡que vuelva a la cárcel!. Vivir para ver.
Tal vez el congresista sea un tanto optimista sobre las posibilidades de negociaciones y acuerdos, pero no puedo menos que compartir la vergüenza que trasluce por el comportamiento de "occidente".
No. No comparto la idea de que "el fin justifica los medios". Hay medios execrables, se apliquen a los fines que se apliquen. Y en este caso, "occidente" los ha utilizado sin ningún complejo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Pobres que no están flacos

Estos días abundan las fotos terribles de niños somalíes azotados por la hambruna. 
En muchas culturas, estar flaco es signo de pobreza. De hecho, en la perahera de Kandy (Sri Lanka), cuando se saca en procesión un diente de Budha, el que la preside (responsable del diente y de organizar la procesión) puede llevar refajos para hacerle parecer gordo, signo de poder y autoridad. Bueno, supongo que seguirán haciéndolo después de tantos años que asistí.
Por eso es igualmente tremendo este gráfico que una fundación estadounidense publica:

La definición no es muy buena, así que voy a tener que describirlo. Las barras rojas se refieren a niños pobres y las verdes a niños no-pobres y están divididas en tres grupos: la de los niños de 2 a 5, la de los niños de 6 a 11 y los adolescentes de 12 a 17. Dentro de cada grupo, diferencian los problemas de sobrepeso y de obesidad. En todos los casos, los niños pobres presentan mayores porcentajes de sobrepeso y obesidad que los niños ricos. Particularmente claro es el caso de los niños de 2 a 5 años, en los que la diferencia entre ricos y pobres es mayor en el campo del sobrepeso y el caso de los adolescentes de 12 a 17 años, en los que la diferencia entre ricos y pobres es mayor en el campo de la obesidad. 
Puedo entender las causas: dieta y estilo de vida. Por un lado, es más barato ingerir comida-basura que una dieta equilibrada y, por otro, es más barato pasar horas ante el televisor que ir a clases de karate. En algunos casos, no dudo que puedan intervenir factores genéticos: grupos humanos que han tenido durante siglos un determinado estilo de vida y una determinada dieta (por ejemplo, negros en las plantaciones de algodón) han trasmitido a sus hijos un equipamiento genético que se dispara cuando aparece el sedentarismo y la hamburguesa con patatas fritas y bebida azucarada.

sábado, 20 de agosto de 2011

Pérfida Albión

Enternece ver la manía que esta agencia iraní de noticias le ha tomado a Inglaterra en general y a su gobierno en particular. Ahora les critica por su silencio, es decir, hace noticia de una no-noticia como si el gobierno británico fuese el único que guarda un pudoroso silencio sobre los 16 muertos (o 13) producidos en Gaza las últimas 48 horas por los ataques aéreos israelíes (11 en 24 horas), sobre el problema diplomático entre Israel y Egipto (ha  habido muertos también en territorio egipcio) y sobre el cese de la tregua por parte de algunos grupos palestinos, en concreto Hamas y, más en concreto, su brazo armado. Supongo que el gobierno español ya tiene bastante con pedir al Papa visitante su intercesión con la jerarquía vasca para que se implique en el fin de ETA y su ayuda para el espinoso asunto del Valle de los Caídos (eso sí: estaría dispuesto a reconocer el Estado palestino). Y supongo también que no habrá grandes movidas para promover que Oriente Medio sea una zona libre de armas nucleares que en la práctica  significa que Israel destruya las que ya tiene (es el único en la zona que las posee y, si no recuerdo mal, no ha firmado el Tratado de No-Proliferación, cosa que Irán sí ha hecho aunque no disponga de armas nucleares).

Economía y política

De vez en cuando se lee que la economía debe someterse a la política. Viene de la llamada "izquierda" que se diferencia de la llamada "derecha" en que esta dice que la política debe someterse a la economía, es decir, al mercado, proponiendo, en consecuencia, un "Estado mínimo" y recitando el "menos Estado, más mercado". El problema es que, en la realidad (no en las proclamas), ambos están ganando.
Que la economía va antes que la política se ve en los suicidios políticos cometidos por diferentes gobernantes que han tomado decisiones impopulares (políticamente hablando) como sometimiento a cuestiones económicas generales.
Pero también parece que hay casos en los que la política va antes que la economía: Obama se estaría preocupando más por su reelección que por solucionar el desaguisado económico en que se encuentra su país aunque para ello tenga que hacer cosas que la economía más convencional le desaconsejaría. Son los asesores de imagen los que cuentan, no los economistas y sus peleas interminables. La primera baja que produce la política, dicen, es la economía.
La trampa es general. Aunque el problema (económico) es mundial, las soluciones (políticas) que se proponen son locales. Cierto que toda política es local, pero ahí reside la dificultad. Son frecuentes los comentarios en el sentido de que lo que preocupa a los políticos no es solucionar el problema sino conseguir/mantener el poder aun a costa de no solucionar el problema económico e incluso a costa de empeorarlo. Es mucho suponer que esto último ("cuanto peor, mejor") lo hagan conscientemente: su miopía política (y su incapacidad para resolver desde lo local lo mundial) hacen que se ocupen con empeño en lo que pueden hacer, que es política y, a estas alturas, marketing.
"Derechas" e "izquierdas" plantean sus supuestas soluciones a escala local de modo que, o por política o por politiquería, la política irá antes que la economía mientras que sus acciones reales, sus decisiones observables, van en la línea de someter la política a la economía hasta el punto de que las "derechas" piden, cuando truena, que Santa Bárbara (el Estado) resuelva, nacionalice y subvencione. Pero las palabras "política" y "economía" no significan lo mismo en ambos casos. Cuidado  con el engaño.

viernes, 19 de agosto de 2011

Marxismo eurocéntrico

En una cadena de citas que acaban en Marx, me encuentro con esta: 
“el obrero ordinario inglés odia al obrero irlandés a quien ve como un competidor que pesa sobre su nivel de vida (haciendo bajar los salarios). Se siente superior al Irlandés ya que pertenece a la nación dominante y pasa a ser así un instrumento de los aristócratas y de los capitalistas ingleses contra Irlanda, reforzando así su poder sobre él mismo. (...) Este antagonismo es el secreto de la impotencia de los obreros ingleses a pesar de su organización. Es el secreto del mantenimiento de la dominación capitalista".
Puede aplicarse ahora al obrero ordinario de país central que se siente superior al obrero de país periférico, sobre todo si aparece en su propio territorio (los humanos son animales territoriales) como inmigrante. El "proletarios de todos los países, uníos" se queda en un deseo, pero no en una constatación: el sistema se mantiene precisamente porque el internacionalismo no lo practican los "proletarios" sino "los aristócratas y los capitalistas" globalizados. Y así parece que ha sido por lo menos hasta ahora y puede extenderse a las complicadas relaciones entre "proletarios" blancos y "proletarios" indígenas en países con presencia de estos últimos y entre "proletarios" locales y "proletarios" inmigrados en países de fuerte inmigración.
Por lo que aparece en la cadena de citas que a mi vez cito, don Carlos también sabía que lo que él estaba contando no se refería al mundo mundial sino únicamente a Europa y, estirando estirando, a los Estados Unidos. Ni siquiera a Rusia (de eso se encargaría Lenin y lo destrozaría Stalin). Y, por supuesto, de ninguna manera pretendía que se aplicara a la China, África y América Latina. Esto último parece que lo entendió el peruano Mariátegui y no lo entienden los que se aferran al marxismo como biblia de explicación de lo que está sucediendo en nuestros días en  el mundo: ni su ámbito de análisis era el que ahora habría que aplicar ni las condiciones a las que se aplicaba son las que ahora existen ni hay modo de tomar como unívoco un conjunto de textos contradictorios. Por ejemplo, lo que analizaba sobre el colonialismo inglés en la India pronto podría ser algo a ver en la dirección contraria: Inglaterra como país decadente y la India como país emergente. Eso sí: no hay que echar al niño con el agua sucia. Hay mucho que recuperar.
Curiosa la actitud hacia los textos sagrados. Los fundamentalistas pretenden que hay que tomarlos en su literalidad ya que son eternos y universales, es decir, sirven para todos los tiempos y todos los espacios sin necesidad de interpretación. Los más abiertos intentan compaginar el texto con las nuevas realidades ya que sirven de inspiración, pero no son aplicables en su literalidad a cualquier situación.
Si se quiere dar un salto (o hacer una piruetaa), sugiero pegar en el navegador esta dirección (http://www.fst.rnu.tn/kbs/All_fichiers/Articles/Slides.Newap.ppt) ya que el mero clic no suele funcionar aunque lo pongo por si acaso. Se trata de un powerpoint en inglés que me envía un colega, evidentemente musulmán, tunecino por más señas, en el que trata de compaginar su profesión de científico con su profesión de fe a propósito de la edad del mundo. Si se ven las citas que hace de la Biblia cristiana (y de la Torah), se entenderá la diferencia entre fundamentalista (el que toma tales textos como unívocos en su literalidad) y no-fundamentalista, habiendo como hay posiciones intermedias como la  de los que intentarán hacer la aplicación "correcta" del texto a las nuevas circunstancias (el caso del colega y el caso de algunos neo-marxistas) y, todavía más sensatos, los que reconocen las evidentes contradicciones en textos heterogéneos (por lo menos el Corán fue dictado de una tacada a Mahoma). Para el caso cristiano, el ejemplo es el de la contradicción entre evangelistas a la hora de determinar el día en que se produjo la "última cena". Que algunos marxistas (y tal vez el mismo Marx) confundieran el mundo con "su" mundo es comprensible.

jueves, 18 de agosto de 2011

O hacemos sacrificios o nos vamos al garete

Así se titulaba en portada, en su edición impresa y hace unos días, una entrevista a una política que podría llegar a ser la Lady Thatcher española si no fuese porque no necesita del título nobiliario porque ya lo tiene. La entrevista iba por otros derroteros, pero me quedo con el titular de la portada (ni siquiera es el titular o la entradilla de la entrevista que se encontraba en página 28 -aunque en la portada se enviaba, erróneamente, a la página "[20]"-). Y es porque, aunque no se esperaría nada de eso en una entrevista periodística de verano, me fascina su falta de concreción: sacrificios y garete tendrían que definirse y no dejarse en tamaña vaguedad.
¿Qué sería "irse al garete"? El texto no lo dice, aunque hay referencias marginales a los cinco millones de parados. Pero eso no es irse al garete sino estar en el garete.

Es obvio que irse al garete no significa
- que se dejen de importar coches de gama alta y caviar beluga
- que los ricos paguen impuestos como si esto fuese Suecia
- que se reduzcan drásticamente los bonuses y sobresueldos de ejecutivos de banca y grandes empresas "salvadas con dinero público"
- que se supriman los fastos y fiestas de puro consumo ostensivo y no productivo.
En cambio, irse al garete sería
- que la mitad de la población estuviese en el desempleo y la otra mitad en la economía sumergida. Así estaría todo el mundo descontento porque los empresarios encantados de la economía sumergida tendrían que ver qué se hacía con los desempleados aunque bien podrían estar como "ejército de reserva" para abaratar los empleos "en negro".
- que crezca de manera exponencial la fuga de capitales ya existente
- que la mitad de los bancos quebrasen y no se pudiesen pagar los planes de pensiones ni se pudiese dar ya ningún crédito, si siquiera a los miembros de sus respectivos consejos de dirección y administración.
- que todas las instancias del Estado, desde el gobierno central al último ayuntamiento, se declarasen en suspensión de pagos a funcionarios y proveedores.
- que no hubiese dinero ni crédito para importar energía (petróleo, gas, electricidad) y nos quedásemos a dos velas.
- que todas las ciudades tuviesen su Tottenham, la policía no diese abasto y el ejército tuviese que tomar las riendas de la situación.
Claro que, en cualquiera de estas últimas hipótesis estarían justificados los sacrificios que también son mucho más obvios que las formas de irse  al garete.

Pero, de nuevo, es obvio que los sacrificios no incluirían:
- reducir los salarios de todos los cargos públicos en un 20 por ciento,  y en un 30 por ciento aquellos que sean superiores a 10 veces el salario medio, sobre todo si son en pequeños municipios. No pasaría nada con el consumo medio nacional.
- reducir a la mitad los asesores, guardaespaldas y chóferes y dedicar ese gasto de personal a inversión pública por pequeña que sea.
- suprimir prebendas en el terreno del trasporte (viajes en primera, taxis gratuitos) a los cargos públicos.
- prohibir aumentos de sueldo en ejecutivos que han hundido empresas que después han sido salvadas con dinero público
- impedir de manera tajante la financiación de partidos políticos a través de los ingresos de sus respectivos cargos públicos.
- acabar con la corrupción
En cambio los sacrificios sí podría incluir: 
- recortar los gastos en educación aunque eso sea pan para hoy y hambre para mañana
- privatizar la educación aunque eso sea aumentar la desigualdad y aunque la desigualdad sea nefasta para el crecimiento
- recortar los gastos en sanidad (equipamientos, personal y farmacia); en su defecto, privatizar el sector.
- recortar los llamados "gastos sociales" (pensiones, ayudas, dependencia); tendencialmente, suprimirlos y privatizarlos, dejándolos en manos de las ONG como sucede en algunos países llamados "subdesarrollados".
- recortar los gastos en equipamientos, recogida de basura, saneamiento, trasportes y, en general, en bienestar público y servicios públicos
- aumentar los gastos en policía y defensa (más o menos en la línea de lo que propone el Tea Party de los Estados Unidos) y, por tanto, no aumentar los impuestos (horribile auditu) pero sí las tasas.
Esto es algo más concreto pero, en general, el irse al garete aparece como justificación etérea para unos más que concretos sacrificios. Lady Thatcher parece dispuesta a llevar a cabo los que Mariano, su antecesor en el cargo, deje sin lograr cuando se retire en 2015 en condiciones parecidas a las que se podría retirar Obama en 2012 y se ha retirado Zapatero en 2011: apartado por su propio partido.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Más sobre la crisis "mundial"

Un excelente artículo en castellano explicando la que está cayendo y enumerando las sucesivas etapas por las que ha pasado la economía "mundial" desde la crisis de los créditos basura a la actualidad. La perspectiva de este peruano profesor en México siempre es interesante.

Diablo engrasado y kharisiri

Me fascinan las similitudes entre asuntos alejados en el espacio como los que comento. Ya sé que son cosas bien diferentes, pero todo es comparable: basta encontrar la variable con la que hacerlo. Se puede decir que un huevo y una castaña no son comparables y no es cierto: se puede comparar su peso, por ejemplo.
Lo que traigo a colación es la creencia andina en el kharisiri, ser que extrae la grasa de las personas sin dejar huella y que suele atacar a las mujeres que lo mejor que pueden hacer es dejarse hacer. Se puede pensar en un tipo muy particular de violador, pero también en una forma de atribuir enfermedades a seres míticos como es el kharisiri.
Y lo traigo porque acabo de encontrar una referencia al "diablo engrasado" en Sri Lanka, la antigua Ceilán. Se trata de un ser cubierto de grasa (a diferencia del kharisiri, no la extrae de su víctima) que ataca a las personas, en particular a las mujeres, mordiéndoles el pescuezo y los pechos. Aquí hay referencias a antiguos ladrones que se engrasaban para hacer difícil su captura, pero no queda claro qué es exactamente lo que está en juego. Lo que dice la noticia es que hubo intentos de linchar a un supuesto "diablo engrasado". Los problemas han continuado.
Es asunto para antropólogos o etnólogos saber qué funciones cumplen estas creencias en contextos rurales como los que estoy pensando. Por lo general, pienso que problemas semejantes pueden tener respuestas semejantes. Vista la respuesta, me pregunto cuál será el problema común si es que existe.

martes, 16 de agosto de 2011

Pobres candidatos

No es la primera vez que me encuentro con el nombre de Mitt Romney. Ahora me aparece porque ha hecho declaración de bienes como "candidato a la presidencia" según reza el formulario por él firmado. Se trata de una fortuna de entre 190 y 250 millones de dólares sin contar los que tiene su mujer (la separación de bienes hace milagros). En 2010 ya le daban como probable sucesor de Obama en la presidencia y yo lo contraponía a Mariano Rajoy aunque entonces mis preferencias habrían ido hacia la conjunción planetaria Sarah Pallin y Esperanza Aguirre, pero no ha podido ser, por lo menos en lo que se refiere a Aguirre.
No es de extrañar esta fortuna. Tampoco Obama andaba, de candidato, con una mano delante y otra detrás. Es lo normal en dicho país y, si es cierto lo dicho aquí hace poco sobre la dificultad de "los de arriba" para tener empatía hacia los demás, se entenderá la tranquilidad con que toman decisiones terroristas, con la diferencia de que en sus actos muere mucha más gente que en los de los aficionados. 
Lo que es de extrañar es que, a diferencia de las Españas, se haga público aunque también hay que reconocer que no ha sido muy prolijo en su declaración al no decir ni mu sobre su aportación a la Hacienda pública. Pero se puede imaginar cuánto y por qué no lo dice recordando lo que Warren Buffett, una de las personas más ricas del mundo, decía en 2007 al Guardian (Andrew Clark, "I Should Pay More Tax, Says US Billionaire Warren Buffett", The Guardian, 31 de octubre de 2007) que copio con literalmente:
Mr Buffett brandished an informal survey of 15 of his 18 office staff at his Berkshire Hathaway empire. The billionaire said he was paying 17.7% payroll and income tax, compared with an average in the office of 32.9%. 
 "There wasn't anyone in the office, from the receptionist up, who paid as low a tax rate and I have no tax planning; I don't have an accountant or use tax shelters. I just follow what the US Congress tells me to do," he said.
Buffett lo dice y no va de candidato (y, encima, lo acaba de repetir). Otros no lo dicen y mantienen un sistema fiscal que beneficia a los ricos. En España no lo dice ninguno de los implicados. No hay nada perfecto. Pero el caso es que, en los Estados Unidos, los ricos se han hecho increíblemente más ricos y no por casualidad sino por una conjunción (y no planetaria) entre los ricos-ricos y los políticos-ricos.

El problema no es Al Qaeda

Parece que el material encontrado en el escondrijo de Ben Laden, sin llegar a probar lo que los conspiranoides suponían, a saber, que Al Qaeda es una invención de los Estados Unidos, sí parece demostrar que los que teníamos dudas sobre su carácter divino (omnipotente, omnipresente y omnisciente) íbamos por el buen camino. No había (no hay) para tanto. Humano, demasiado humano.
Y se me ocurren dos explicaciones: la primera, se alinea más con los conspiranoides y consiste en decir que Al Qaeda fue conscientemente magnificado por los Estados Unidos y sus voceros de todo el mundo. Un espantajo para asustar a los niños, es decir, a los contribuyentes propios y de los aliados. La segunda, reside en reconocer que tampoco los Estados Unidos en general y sus servicios de "inteligencia" en particular son divinos (omnipotentes, omnipresentes y omniscientes) y que cometieron un error más al evaluar su amenaza. Hablo, claro está, en el mundo post 11-S.
Como no hay dos sin tres, no excluyo la posibilidad de que lo realmente sucedido haya sido una mezcla de las dos explicaciones: algo de manipulación y algo de error, aunque el porcentaje exacto de cada uno de estos componentes sea difícil, por no decir imposible, de establecer.
Y como no hay tres sin cuatro, no sería sano excluir la hipótesis de que se trate de una noticia "fabricada" a efectos propagandístico, en cuyo caso hay que preguntarse "cui bonum", a quién beneficia.

lunes, 15 de agosto de 2011

Solo para pesimistas

Porque disfrutarán leyendo esta lista que trae Foreign Policy. Se trata de las 10 cosas que podrían empeorar en los próximos 12 meses. Efectivamente, la situación económica en la Unión Europea podría empeorar, las tensiones sociales podrían aumentar y la guinda la pondría una nueva irrupción de un impronunciable volcán islandés. Pero la cosa se extiende a otras zonas: los BRIC pueden sufrir una fuerte inflación, se pueden empeorar las condiciones políticas en el subcontinente asiático y, sobre todo, el caso Israel-Palestina (problemas internos de Israel, la cuestión de Palestina como Estado, las relaciones con los vecinos) puede llevar a mayores tensiones en la zona y en el mundo (¡petróleo, petróleo!).
Son cosas esperables con mayor o menor probabilidad, pero cuya posibilidad no se discute. El texto añade la posibilidad de que "suceda lo inesperado", lo cual es lógico en un sistema mundial tan alejado del equilibrio como se encuentra ahora: en esos casos, pequeñas alteraciones, incluso periféricas, pueden tener efectos catastróficos en el conjunto. Y termina suponiendo (con razón) que varias de estas cosas pueden darse simultáneamente con lo que sus efectos pueden agrandarse.
Que, al final, el articulista se plantee la posibilidad de que Obama no se presente a las elecciones de 2012 no es más que extender a los Estados Unidos lo que ya ha sucedido en el Estado español: que un gobernante, percibido como "causante" de todos los males y obligado por las circunstancias a tomar un montón de decisiones dolorosas para la población (impopulares, vamos), prefiera no presentarse con tal de salvar por lo menos los muebles de su partido. En los Estados Unidos el toque de atención fueron las elecciones de "mid term" y en España las elecciones locales.

domingo, 14 de agosto de 2011

¿Está loco Breivik?

Es una buena línea de la defensa. Igual que, para el fiscal, la línea es declarar lo sucedido como crímenes contra la humanidad. Por un lado, lograr la absolución o, por lo menos, pena mínima y, por el otro, conseguir la pena máxima que permite la ley vigente. Lo menos que interesa en un juicio es la verdad: cuentan los intereses de unos y otros.
Pero, con independencia del interés procesal, ¿tiene sentido hablar de la locura del noruego?. Creo que no. Si está loco, hay que declarar igualmente locos a los etarras que pusieron una bomba que hizo saltar por los aires un autobús lleno de militares. He pasado esta mañana frente al monumento en Madrid que lo conmemora igual que me sigue impresionando el espacio dedicado en la estación de Atacha a las víctimas de otro atentado llevado desde una ideología diferente. No se habló, en ninguno de los dos casos, de locura.
Tampoco se habló de locura cuando el presidente Truman decidió asesinar a un montón de civiles en Hiroshima justificándolo, encima, con una referencia a que se trataba de una base militar (?).
Algo se dijo sobre la locura de Stalin cuando, bajo sus órdenes, se asesinó a millones (tal vez seis) de compatriotas, asunto del que trató Kruschof en su "informe secreto".
Y algo más se dijo sobre Hitler y su "solución final" para la "cuestión judía". Tal vez otros tantos millones (espero no se llevado a la cárcel por ese "tal vez": tanto me da que fuesen 6 millones o que faltasen 327 muertes para llegar a los 6 millones; en todo caso fue una barbarie salvaje y lo sería con un único muerto por el mero hecho de ser judío).
No es locura tener determinadas ideas que uno no comparte y que llevan a determinados comportamientos que a uno le horrorizan.  Pero todos ellos fueron increíblemente racionales al poner sus medios para alcanzar sus fines. Podemos discutir sus fines, podemos espantarnos por sus medios y podríamos analizar su esos medios llevan a esos fines. Pero cualquier cosa menos locura. Es condición humana. O, si se prefiere, una cosa es ser un psicópata (en el poder o marginal) y otra cosa es estar loco.

Pepinos y salchichas

Hubo problemas con los pepinos españoles en Alemania y parece que podría haberlos ahora en España con las salchichas alemanas. La verdad es que no. Primero, porque la jerarquía es la jerarquía. Y, segundo, porque la cadena que lanza la advertencia lo hace con toda claridad y desde el principio. No es lo mismo alemanes advirtiendo sobre cosas españolas que alemanes advirtiendo sobre cosas alemanas. Voy a seguir la noticia porque doy por supuesto que no tendrá seguimiento en España, donde hay establecimientos de la cadena en cuestión (en mi pueblo de residencia habitual, sin ir más lejos). 
Ha habido bellas y románticas canciones españolas como ésta. No creo que alguien cante: "Cómete una buena salchicha alemana". Todavía hay clases.

Irán mira al mundo

Un amigo que ha visitado recientemente Irán y que estudia farsi o persa me comentaba que los periódicos que encontró allí daban muy buena información sobre el mundo y muy mala información sobre Irán. 
Sigo una agencia iraní de noticias (en inglés, of course) y constato la campaña que están llevando estos últimos días sobre los sucesos de Inglaterra (de Tottenham en adelante). Hablan de la violación de derechos humanos por parte del gobierno y excesos de la policía hasta el punto de ofrecer un rostro bien poco democrático y un contexto poco apropiado para unas olimpiadas: en definitiva, un país del que la Unión Europea puede prescindir. Como para ir dando lecciones a Irán de qué son los derechos humanos y cómo se actúa en democracia. 
Hoy traen el anuncio de la convocatoria de una manifestación de universitarios ante la Embajada del Reino Unido para protestar por la represión violenta producida contra las manifestaciones inglesas, causantes, entre otras cosas, del descenso en popularidad del gobierno británico. Supongo que los medios ingleses (y, en general, los de los países centrales, aunque ya algunos de países emergentes) no darán cuenta de estas noticias, pero el caso es que muestran, una vez más, hasta qué punto el mundo está cambiando. Ya no sólo es el gobierno chino el que hace un informe anual sobre la violación de derechos humanos en los Estados Unidos en respuesta al del Departamento de Estado sobre la violación de derechos humanos en el mundo. Quiero decir que los derechos humanos han dejado de ser propiedad privada de los países centrales y vuelven a ser objeto que se lanzan unos a otros como en los viejos tiempos de la Guerra Fría entre la URSS y los Estados Unidos.

Agencias de "rating"

Ha habido quien ha dicho que las agencias de "rating" respondían a los intereses de los Estados Unidos y hasta yo, escéptico profesional, he acabado pensando que algo habría de eso. Pero no. Se trata de un caso más en el que las abstracciones ocultan la realidad y más si las abstracciones se derivan de teorías construidas en el siglo XIX o incluso en el XX.
Por lo que ahora se ve, las agencias de "rating" como Standard & Poor's tienen su propia agenda dentro de los Estados Unidos. No defienden A los Estados Unidos sino a grupos concretos dentro de dicho país al tiempo que defienden los intereses de las empresas de las que dependen y que gastan sus buenos dineros en hacer "lobby" en Washington para que se las deje seguir campando por sus respetos. 
Cierto que han asestado un golpe tremendo al gobierno de los Estados Unidos y a las posibilidades de Obama de ser reelegido. Cierto que han dejado claro "quién manda aquí". Pero, como dirá Chomsky, ahí reside precisamente la decadencia de los Estados Unidos, cosa que, a estas empresas, les tiene sin cuidado. El nacionalismo lo dejan para "los de abajo", lo cual no quita que la lista de países con AAA que pueden bajar de nivel (como en su día dejó España la triple A) tenga más miembros de los deseables y que sea fácil estar de acuerdo con el presidente del Banco Mundial: la crisis de la deuda europea es un factor más que va a alterar el equilibrio de poder en el mundo. Una extraña mezcla de poder transnacional y nacionalismos estatales (y subestatales, claro).
(Añadido el día 15: lo que tampoco sabía es que la rebaja de los Estados Unidos por parte de S & P se produjo después de que la agencia china Dagong hiciese lo propio. Interesante)

sábado, 13 de agosto de 2011

Delito del iniciado

También llamado "información privilegiada" y, en inglés, "insider trading" (comercio del que está en el ajo). En este curso acelerado de economía básica que estamos recibiendo desde que comenzó la llamada "crisis", parece razonable que lo hubo en el caso de la triple A rebajada. Los que lo sabían (los iniciados) "apostaron" a que bajaría, bajó y pudieron comprar a precios más bajos, ganando la diferencia entre lo que habían apostado sabiendo que bajaría y lo que bajó. He escuchado esta mañana a un alto cargo financiero (no recuerdo ahora ni su rango ni su puesto ni su institución) diciendo que la suspensión temporal de las ventas a corto estaba bien, pero que tenía que ser temporal para no interferir en el funcionamiento "normal" del mercado. Como si fuese normal el casino que se ha montado y del que los jugadores se benefician a expensas de los demás.
Volviendo a Fernand Braudel, este hablaba de la "economía de los capitalistas" y de la "economía de mercado" como cosas diferentes, como diferente era la "economía material" (sumergida, autoconsumo, trueque). La "economía de mercado" es lo que afecta a las pequeñas y medianas empresas y se les aplica la ley de la oferta y la demanda. Sin fanatismos, claro, porque, por ejemplo, aumentar el precio de algunos productos no reduce sus ventas sino que, al contrario, las aumenta ya que el comprador cree (carente de información en la vida real que es donde tiene problemas la supuesta "ley") que es porque ese aumento significa aumento de calidad. Pero traigo a colación a Braudel por lo otro, por la "economía de los capitalistas" donde no se aplica casi para nada la ley de la oferta y la demanda: acuerdos para alterar el precio de las cosas, delito del iniciado, corrupción (compra de bienes públicos para fines privados al margen del mercado)... Braudel pensaba en las grandes empresas capitalistas, pero ahora se puede suponer con más razón en el terreno financiero. Defender el "mercado" donde es prácticamente inexistente no deja de tener su gracia si no fuese porque lo pagamos los demás.
Volviendo a la triple A, no es descabellado pensar que ha habido acuerdos para alterar la calificación, que ha habido quien lo ha sabido antes de que se produjese y que ha habido "unte" sistemático por parte de empresas del sector para que los parlamentarios estadounidenses no metiesen mano a tales actuaciones. Curioso "mercado". Cualquier cosa menos "reino de la elección racional", como se ha visto en el caso de la Société Générale.

Fomentar el terrorismo

Un inquietante post de Tom Engelhadt en su TomDispatch. En él se establece un no menos inquietante paralelismo entre un programa de la "inteligencia" estadounidense para pasar armas a México y ver dónde terminaban (terminaron en muy malas manos y causaron muertes) y un programa de la "inteligencia" estadounidense para crear páginas web de tipo "yihadista" para seguir la pista a sus posibles seguidores. El post termina preguntando si la próxima vez que haya un atentado se deberá a los planes de los verdaderos "yihadistas" o de estos falsos "yihadistas". Desde el punto de vista de los muertos, es irrelevante. Pero desde el punto de vista de quien observa la locura humana (sí, "están locos estos humanos", que diría Obelix) hay como para preguntarse, como Engelhardt, si el mito de Frankenstein no tendrá aplicación a muchos otros casos. Recuérdese que una parte del pistolerismo en la Barcelona de principios del siglo pasado era fomentado y provocado por la misma policía encargada de reprimirlo.
A otra escala y en otra dirección, se acaba de saber, a los cincuenta años de haber sucedido y gracias a documentos desclasificados, que las autoridades estadounidenses, que tanto criticaron en público la construcción del Muro de Berlín, se sintieron en privado aliviadas por el mismo ya que no tenían ningún interés en recibir refugiados del Este (comparar esta nueva versión con la versión estándar aquí).
Y siguen publicándose elucubraciones sobre el grado al que había llegado la CIA en su intento de penetrar Al Qaeda hasta el punto que algunos de los atacantes el 11-S podrían haber sido "tocados" previamente por la Agencia que habría tenido sus dificultades para contarlo incluso en aquel día.
 Nihil novi sub sole.

viernes, 12 de agosto de 2011

V, U, L, W, raíz cuadrada otra vez

Si no están de acuerdo con el diagnóstico, menos lo estarán con el pronóstico y, por tanto, todavía estarán en mayor desacuerdo sobre el tratamiento de estas turbulencias financieras que podrían pasar a económicas y, de ahí, a sociales y políticas.
Las letras del título se refieren a un artículo que se publicó en Foreign Policy en noviembre de 2010 y que ya comenté en su día. Teníamos entonces la posibilidad de una crisis en V (caída para remontar de inmediato, muy optimista como se ha visto), una crisis en U (con una cierta estabilización de la etapa depresiva), una crisis en L (caída para quedarse allí, que no se ha visto con tanta claridad) y una crisis en W (con ligera recuperación para volver a caer y ¿remontar?). Esto último es lo más probable. La comparación entre lo de estos días y lo de 2008 que hace el New York Times es sugestiva, pero no pasa de ser una descripción -con muy pocas variables- de lo aparente, que no es necesariamente lo que realmente está sucediendo. Vaya diagnóstico: el enfermo tose. Pero tose tanto un bronquítico crónico, como un enfermo con cáncer de pulmón o con fibrosis intersticial. Y si no sabemos distinguir entre síntomas y diagnóstico, difícilmente hablaremos de terapias.
No tengo ni idea sobre el tratamiento. El post de 10 de agosto en el blog de Juan Torres López sí tiene ideas, pero me declaro todavía más incompetente. A pesar de eso, el pronóstico que se publicó en 2009 en el Financial Times me parece el más acertado una vez superada la turbulencia en W: como un signo de raíz cuadrada, es decir, caída (ya la hemos visto), una cierta estabilidad en la depresión y recuperación sin lograr los niveles antiguos. La razón es obvia: no se trata de una crisis económica únicamente (como he repetido hasta el aburrimiento) sino que se encabalga con crisis energéticas, alimentarias y ambientales que impiden regresar a las viejas alegrías.
Todo eso bajo la hipótesis fantasiosa de que se supiera exactamente qué está sucediendo (un mínimo de acuerdos en los diagnósticos que, como digo, no se da) y se tuviera un mínimo consenso sobre el ¿qué hacer? (que tampoco se tiene excepto, en España, donde hay quien tiene la fantástica idea de que adelantar un mes las elecciones puede conseguir un cambio en la economía mundial). Y lo que ya excede los límites de la fantasía es suponer que los que tienen que solucionar el problema van a dedicarse a ello y no a otros asuntos como garantizarse la elección o hacer caja.

jueves, 11 de agosto de 2011

En estas estamos



Atrapados. Los otrora "masters del universo" se encuentran como un asno de Buridam. En el caso europeo, sin poder dejar el euro y sin poder seguir en él. En el caso estadounidense, atrapados por trampas políticas de las que no saben salirse. Es bueno el resumen de Krugman que concluye que la Unión Europea está peor que los Estados Unidos e igualmente buena la caricatura que le acompaña. Tiempos interesantes con demasiados países en vías de subdesarrollo que se ven obligados a practicar el "menos mercado, más Estado" para evitar que "los mercados" se los coman y a reducir los juegos malabares de la ingeniería financiera: Francia, Bélgica, Italia y España se unen a la corte de Grecia y Turquía gracias a la intervención del regulador europeo que prohíbe las ventas a corto, cosa que no sé lo que son, pero que deben de ser muy importantes y dignas de haberse prohibido mucho antes. Supongo.
(Añadido el 15: ahora ya sé lo que son gracias al blog de Alberto Garzón aquí)