Parece ser epidemia en la opinión pública de los países centrales en general y, por tanto, también del hegemónico: sus líderes no tienen un plan para salir de la que está cayendo. Esta es la última de Gallup referida al presidente Obama:
Son pocos (36 por ciento) los que creen que Obama tenga un plan claro para resolver los problemas del país frente al 60 por ciento que no lo cree. El resultado, allí como en otras partes, es que el partido en la oposición tiene mejores perspectivas de ganar las próximas elecciones (en su caso, en 2012 como España o Francia). Lo cual no quiere decir que el partido o partidos en la oposición tenga o tengan una idea más clara para resolver los problemas del respectivo país: todos están superados por los acontecimientos. Introducir "chica nueva" local cuando el problema es general y exige respuestas coordinadas, no resuelve mucho. Y menos cuando las alternativas siguen siendo tan localistas como los que ahora van a perder las elecciones.
Si acaso, lo que está en discusión es la posición del respectivo país en la jerarquía mundial (su "pecking order") y ahí sí que pueden hacer algo los respectivos gobiernos. Desgraciadamente, como sucede en los campeonatos del juego del "bridge", es fácil perder con buenas cartas: basta con jugar mal las propias. Lo que es difícil es ganar con malas cartas: no es suficiente jugar bien las cartas propias sino que es preciso ver qué hacen los demás jugadores. Pero para eso hace falta una visión menos localista. O menos nacionalista, si se prefiere. Pero a los políticos les votan localmente, así que están atrapados por las reglas del juego.
Si acaso, lo que está en discusión es la posición del respectivo país en la jerarquía mundial (su "pecking order") y ahí sí que pueden hacer algo los respectivos gobiernos. Desgraciadamente, como sucede en los campeonatos del juego del "bridge", es fácil perder con buenas cartas: basta con jugar mal las propias. Lo que es difícil es ganar con malas cartas: no es suficiente jugar bien las cartas propias sino que es preciso ver qué hacen los demás jugadores. Pero para eso hace falta una visión menos localista. O menos nacionalista, si se prefiere. Pero a los políticos les votan localmente, así que están atrapados por las reglas del juego.



