jueves, 31 de marzo de 2011

Líderes sin plan

Parece ser epidemia en la opinión pública de los países centrales en general y, por tanto, también  del hegemónico: sus líderes no tienen un plan para salir de la que está cayendo. Esta es la última de Gallup referida al presidente Obama:


Son pocos (36 por ciento) los que creen que Obama tenga un plan claro para resolver los problemas del país frente al 60 por ciento que no lo cree. El resultado, allí como en otras partes, es que el partido en la oposición tiene mejores perspectivas de ganar las próximas elecciones (en su caso, en 2012 como España o Francia). Lo cual no quiere decir que el partido o partidos en la oposición tenga o tengan una idea más clara para resolver los problemas del respectivo país: todos están superados por los acontecimientos. Introducir "chica nueva" local cuando el problema es general y exige respuestas coordinadas, no resuelve mucho. Y menos cuando las alternativas siguen siendo tan localistas como los que ahora van a perder las elecciones.
Si acaso, lo que está en discusión es la posición del respectivo país en la jerarquía mundial (su "pecking order") y ahí sí que pueden hacer algo los respectivos gobiernos. Desgraciadamente, como sucede en los campeonatos del juego del "bridge", es fácil perder con buenas cartas: basta con jugar mal las propias. Lo que es difícil es ganar con malas cartas: no es suficiente jugar bien las cartas propias sino que es preciso ver qué hacen los demás jugadores. Pero para eso hace falta una visión menos localista. O menos nacionalista, si se prefiere. Pero a los políticos les votan localmente, así que están atrapados por las reglas del juego.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Guerra absurda, como todas

191 misiles de crucero lanzados por el ejército estadounidense en territorio libio no es poca cosa. Y más si se sabe que cada uno de ellos cuesta 1,5 millones de dólares. No sé cuánto cuestan las restantes operaciones de dicho país ni, mucho menos, las de otros países, incluida España.
La paradoja está en que, 1973 en mano, no podrían invadir Libia por tierra. Pero es que, probablemente, si lo hiciesen (y lo insinúa Obama en su discurso), tendrían otro Irak. Los misiles y la aviación sirven para destruir, para devolver a un país a la edad de piedra, pero para ganar una guerra hay que meter soldados de infantería, por tierra. Y eso no pueden ni quieren.
Curiosa situación: si no echan a Gadafi, que se preparen para la venganza; si hay empate y sigue la guerra civil, mala cosa porque habrá división en el G-20; y para ganar, es decir, para echar a Gadafi tendrían que gastar más dinero, vidas y reputación. Con razón los BRIC se abstuvieron en el Consejo de Seguridad: quieren un nuevo orden mundial y parece que está a las puertas.

Crecer o no crecer, he ahí el dilema

El dilema que afronta la sociedad humana a escala planetaria es sencillo de formular, pero muy difícil de resolver. Por un lado, hace falta crecer, a corto plazo,  para poder solucionar el problema del empleo y de la alimentación si no se cambia de modelo. Pero, por otro lado y a medio plazo (si no a corto también), hace falta decrecer para poder resolver el problema del medioambiente y, eventualmente, para resolver el problema anterior mediante estrategias como el reparto del trabajo o cambios en los hábitos como podría ser la reducción del consumo.
Las causas de la crisis primero financiera y después económica mundial son conocidas en sus líneas básicas, pero también los efectos que está teniendo en los países centrales y en los llamados “emergentes”. Los casos de los Estados Unidos y de España entre los primeros y de la China y Rusia entre los segundos son, tal vez, los más llamativos: aumento del desempleo hasta cifras insostenibles. Si no hay un cambio en las reglas del juego globales, no hay otra forma de abordar este problema que mediante el crecimiento económico, en especial si va acompañado de alguna forma de redistribución. Efectivamente, el crecimiento económico habla del tamaño de la tarta, pero no de cómo llega a cada ciudadano el fruto del reparto.
Por otro lado, en el otro extremo de la jerarquía mundial (y, de nuevo, si no se cambian las reglas del juego), hay estimaciones de lo que las citadas crisis pueden suponer para el número de pobres en el mundo, que podría aumentar, por causa de las mismas, en 64 millones por encima de lo que ya el funcionamiento del sistema podría haber hecho aumentar. Es cierto (y, una vez más, bajo las actuales reglas del juego) que si la población aumenta, hará falta aumentar correlativamente la producción agrícola, con independencia del hecho de que, con la actual producción y reduciendo el desperdicio producido por los ricos, sería posible alimentar a toda la población y reducir el número de hambrientos desde los 1.000 millones que podría haber en la actualidad. De nuevo es una cuestión de distribución, no de producción, pero que no se aborda bajo las actuales reglas del juego.
La respuesta convencional a estos problemas y, por tanto, la dominante en los gobiernos de los diferentes países, es la de buscar el crecimiento a toda costa ya que, olvidando las causas y prescindiendo de los perdedores extremos en la crisis, esta es vista como una crisis de decrecimiento: del PIB, del empleo y, en general, de la satisfacción de las necesidades básicas de la población. No hay tanta preocupación por la equidad en el reparto de dicho crecimiento, pero de crecimiento económico se trata y a corto plazo.
La dificultad viene dada por los ya clásicos “límites del crecimiento”, ahora ya claramente ambientales. La hipótesis Gaia que en sus primeras formulaciones hacía pensar que el Planeta sería capaz de reaccionar con homeostasis a los cambios producidos por la actividad humana, ahora lleva a plantearse la posibilidad de que se haya llegado o se esté llegando al punto de no-retorno: ya no es sudar o temblar ante el calor o el frío, sino morir de golpe de calor o de frío. Sea como fuere, sí está claro que las agresiones al Planeta están produciendo ahora daños muy grandes y que la temperatura media del Globo ha aumentado (el 2010 ha tenido la temperatura media más alta desde que se llevan registros de la misma). Si va a seguir la tendencia o no, se puede discutir y de hecho se discute aunque con intereses creados perceptibles en unos y otros. Pero el hecho es que la situación es grave y que exige, como indica el Banco Mundial, ser abordada con inteligencia.
Y ahí interviene la propuesta del “decrecimiento”, no en el sentido anotado más arriba sino en el de cambiar de reglas del juego, no darle prioridad al crecimiento por el crecimiento, reducir el consumo de “los de arriba” (sean grupos sociales o países) e introducir medidas, de común acuerdo, para que las tendencias observadas y constatadas no se perpetúen, ya que supondrían graves daños para la especie humana si no su desaparición.
Los gobiernos y gran parte de la opinión pública parecen haber optado por el crecimiento a toda costa y a corto plazo. El problema es saber si, con respecto a la catástrofe ecológica que se anuncia a medio plazo, tal opción no hace sino agravar el problema. That is the question.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 29 de marzo de 2011

Cinismo cristiano

Si hubiese dicho "terrorismo islámico", pocos se hubieran extrañado. Sin embargo, no tiene sentido aplicar adjetivos religiosos a sustantivos negativos si con ello se quiere decir que todos los musulmanes son terroristas o todos los cristianos cínicos o que el Islam lleva al terrorismo y la Biblia al cinismo. Pero tampoco tiene sentido el uso de dichas locuciones cuando el origen del comportamiento (cínico, terrorista) no está en la respectiva religión sino en otro tipo de factores.
Parto del supuesto de que los gobiernos "occidentales" (los reunidos en Londres con otros no "occidentales" hasta llegar a 40) son cínicos en el sentido maquiavélico: les importan los fines, no los medios, no tienen amigos sino aliados coyunturales y se mueven por intereses, no por valores. El supuesto puede ser falso, pero lo uso aquí para entender las oscilaciones producidas en lo que, de Hilary a Jiménez pasando por Cameron, han declarado al término de dicha reunión y que es muy sencillo: como todavía no saben quién tiene más probabilidades de vencer en la guerra civil de Libia, están esperando a correr en ayuda del vencedor probable y conseguir el acceso al petróleo. Qatar ya ha reconocido a los insurgentes y va a gestionar su petróleo. Francia supongo que va por las mismas. Italia (el porcentaje más alto del petróleo libio va a Italia) duda. Los Estados Unidos tienen una fuerte oposición interna a la participación en la guerra. 
Mi apuesta es que si los rebeldes toman Sirte (que les está costando más de lo que los medios "occidentales" reflejaban), los "occidentales" (cristianos, por supuesto) correrán en socorro del vencedor, les proporcionarán las armas que hasta ahora han vendido a Gadafi y les darán apoyo financiero general. La resolución 1973 permite todo tipo de interpretaciones.
De momento, los gobiernos de Argentina y de la Venezuela petrolera han rechazado de plano cualquier intervención en contra del régimen de Gadafi como ingerencia en los asuntos internos de un país soberano. Sus razones no tienen por qué ser menos cínicas (cristianas, por supuesto) que la de los cristianos "occidentales": Argentina se sube al carro de Venezuela (que, si Arabia Saudita ha llegado a su "pico del petróleo", sería el primer país del mundo en reservas) y Venezuela se convierte en el Gran Proveedor, con independencia de que su actual gobierno puede ser gato escaldado por los intentos de golpe de Estado apoyados desde fuera (los Estados Unidos, pero también la España del Partido Popular) y que ahora huya hasta del agua fría.

lunes, 28 de marzo de 2011

Gobiernos quemados

2012 va a ser el año en que el partido Demócrata en los Estados Unidos y el Partido Socialista en España pierdan las respectivas presidencias. También será el año en el que Sarkozy no llegará a la segunda vuelta,  dejando la elección entre lo que hay a su derecha y lo que hay a su izquierda, si es que tal cosa tiene sentido. En Irlanda ya ha sucedido y sucedió en Inglaterra. Merkel, que tiene algo de tiempo por delante, sin embargo va perdiendo feudos de su partido, CDU. Y está por ver qué sucede en Portugal con estas elecciones anticipadas. Italia es demasiado complicada para mí, que he vivido cuatro años allí.
Pero parece que los gobernantes de los países centrales están siendo castigados por sus respectivos electorados. Puede que también suceda en México con el retorno del PRI. 
Curiosa tendencia. Pero no general. Nada parecido en los BRIC y poco parecido en el resto de América Latina. Es como si el mundo se bifurcara, pero no es así: hay que añadir África y el resto de Asia, que son agujeros negros de mi ignorancia.

domingo, 27 de marzo de 2011

Otras cosas que pasan

Veo una multitud de noticias sobre Libia. El asunto es importante y, además, tiene todos los ingredientes de lo mediático: dramatismo, incertidumbre, novedades, posibilidad de dar una versión "deportiva" (quién va ganando, cómo se gana, retrocesos, victoria final a los puntos o por goleada).
Pero hay asuntos sobre los que me gustaría disponer de tanta discusión (y eso que, con respecto a Libia, siguen si aclararse algunas preguntas fundamentales sobre objetivos, medios y resultados probables y, sobre todo, salta a la vista que cuentan mucho las condiciones locales por ejemplo estadounidenses o alemanas). Estos asuntos podrían ser:
Nuevos enfrentamientos en Gaza y contra Gaza (con los pasos hacia una reconciliación de Hamás y Al Fatah después de haber practicado la violencia entre ambos)
Intervención de Arabia Saudita en Bahréin y cómo se está tratando a la disidencia interna saudita.
Hacia dónde evolucionan los acontecimientos en Siria
Tal vez menos mediáticos (sobre todo cuando "hay partido" en Libia), pero igualmente importantes, si no más. Lo de Yemen, en cambio, se puede clasificar en otro apartado. Y lo mismo lo de Costa de Marfíl, por muy dramático que sea pero con menores efectos aparentes sobre el sistema mundial.
Y tal vez convenga aplicar con mucho cuidado las palabras revolución, rebelión y revuelta y sopesar con el mismo cuidado las reacciones que cada una de ellas provoca en los poderes fácticos del lugar en que se producen.

sábado, 26 de marzo de 2011

Juventud, divino tesoro

He encontrado esta cita del Che Guevara en un artículo sobre los sucesos del norte de África:
“Había olvidado yo que hay algo más importante que la clase social a la que pertenece el individuo: la juventud, la frescura de ideales, la cultura que en el momento en que se sale de la adolescencia se pone al servicio de los ideales más puros” (Obra, 1967, 194)
 El autor que hace esta cita añade que fue en sus últimos años, cuando el Che ya no era tan marxista. No lo tengo tan claro a no ser que ser marxista consista en ver la contradicción entre clases como la única contradicción posible en cualquier sociedad, lo cual sería relegar a los marxistas al reino de los fanáticos y, encima, equivocados. Es como pretender que la única contradicción posible en cualquier sociedad es la que se da entre los sexos.
Sí parece cierto que lo que tendría que haber dicho no es que la edad sea más importante que la clase social. Tendría que haber dicho, en ortodoxo, que la clase es más importante que la edad. Pero que la edad es importante, me parece una obviedad. Como el sexo o el grupo étnico en contextos multiétnicos. O la "nación" o la "raza" aunque estas sean invenciones humanas (mitos), como lo son los dioses (excepto el propio que, por definición, es el verdadero). Pero son mitos poderosos que llevan al martirio (suicidio al fin y al cabo) y a la guerra (asesinato en masa al fin y al cabo) en muchos casos. No porque no existan dejan de tener capacidad de influir en los comportamientos humanos.
Pero también sucede con la edad, aunque los comportamientos asociados con la misma son, en realidad, resultado de tres asuntos diferentes: la cronología (el tiempo que ha pasado desde el nacimiento del individuo hasta el momento en que se habla), la generación (el grupo de los que tienen la misma edad en un determinado momento) y la época (el tiempo en que sucede algo y que, con toda evidencia, cambia). 
Algunas de las cosas que los ancianos critican a los jóvenes no es por ser jóvenes (y envidia que tienen los ancianos por haber dejado de serlo) sino por ser de otra generación, con experiencias vitales diferentes y con necesidades colectivas diferentes, todo ello en una época diferente a la que hubo cuando estos ancianos eran jóvenes.
Hay cosas que se pueden achacar a la juventud cronológica (a esas se refiere el Che), pero también algunas de las que menciona son propias de una determinada generación cuando eran jóvenes. 
El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Es ley.

viernes, 25 de marzo de 2011

Migraciones

Gallup resume la tendencia global a emigrar a distintos países y los millones que supondría de hacerse realidad tal deseo. Estos son los resultados:


Hay muchos problemas al sumar churras con merinas en cuatro años, pero es curioso el puesto que ocupa Arabia Saudita o los Emiratos. O África del Sur o Singapur. Lo que sí se puede decir es que los que quisieran emigrar a España se han equivocado de país, no sólo por su xenofobia (que comparte con otros países situados por encima y por debajo del "ranking"), sino por encontrarse en plena vía de subdesarrollo.

jueves, 24 de marzo de 2011

Presentación de libros

Uno de mis primeros libros, por lo menos el primero que se publicó en una editora "nacional", fue presentado en Madrid, hace como 30 años, por alguien que, evidentemente, no se lo había leído. Cierto que fue muy elogioso con el dicho libro, pero el presentador lo adscribía a una de las modas político-intelectuales de la época, moda de la que yo me distanciaba explícitamente en el texto.
El último de mis libros (último porque creo que no habrá otro después), fue presentado en Quito la semana pasada por quien, evidentemente, sí se lo había leído con detenimiento. Elogioso, sí, pero también poniendo de manifiesto sus carencias. La presentadora levantó acta de que las referencias a la perspectiva de género y, en general, a los problemas de la mujer eran sumamente escasas. Cierto y así lo reconocí en público.
Como se trataba de pobreza y violencia a escala mundial, es cierto que dicha perspectiva podría haberse incluido y no lo hice. En mi descargo apunté que pretender incluir todo lo posible en un libro es tan imposible como el mapa a escala 1:1 sobre el que ironizaba Borges:
En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.
De hecho, en el libro en cuestión, intento acotar el campo en el que me muevo y muestro algunos (no todos, claro, porque es imposible) de los elementos que dejo fuera del mismo.
Pero entiendo la crítica de la amable presentadora. Muchas ideologías tienen la tentación hegeliana de reducir la historia de la humanidad a la historia de alguna de sus contradicciones. Los idealistas creen que se trata de la lucha de las ideas y que el fin de la Historia se dará cuando triunfe la propia (las cosas de Fukuyama sobre el fin de la historia). Los marxistas, en el Manifiesto, dicen que se trata de la lucha de clases. Últimamente, hay quienes hablan del choque de civilizaciones. Y, sin duda, los que ponen la historia de la Humanidad como la historia de su lucha contra la Naturaleza están poniendo el dedo en la llaga porque las demás contradicciones podrían resolverse, según las respectivas ideologías, con el triunfo de una de las partes o con la superación (Aufhebung) de la contradicción. Pero la lucha contra la Naturaleza podría terminar con la desaparición de uno de sus elementos: la Humanidad misma.
Pues bien, entiendo a quienes piensan que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de géneros (o los sexos), tan real como las luchas anteriores. 
Como el mapa a escala 1:1 es imposible e inútil, no hay más remedio que, desde una de esas luchas, intentar ir ampliando el mapa para evitar la "complexité de la complexité" pero también el simplismo de creer que esa es la única contradicción posible (es la relevante para la ideología, pero no la única posible para el análisis y el diagnóstico).
Uno de mis maestros usa un folio que va doblando en sucesivas mitades (contradicciones) hasta reducirlo a un teórico punto en el que estarían todas las contradicciones posibles. La tarea es imposible: no se pueden considerar todas, pero tampoco se puede reducirlas a una sola, a no ser que el objetivo sea la movilización y no el "análisis concreto de situaciones concretas".
Cierto, pues, que mis referencias a las contradicciones de género son mínimas en el libro, pero no porque las niegue sino porque no cabe todo en un librito de 400 páginas que no puede pretender ser el Mapa del Imperio. De hecho, el tema lo he tratado en otros lugares con mi autoría o en colaboración.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Madre Patria

Llegué el domingo del Ecuador donde no había tenido ningún problema para entrar. Me preguntaron, en el aeropuerto, cuál era el motivo de mi viaje y se lo dije. Me preguntaron cuánto tiempo me iba a quedar y se lo dije. Así que me pusieron un visado por el tiempo previsto y eso fue todo.
Ahora vamos a ver el camino inverso. Hay una familia ecuatoriana con la que guardo una muy cálida amistad desde hace cuarenta años. Les he visitado y me han visitado. Resulta que uno de sus miembros, un próspero profesional que me ha acompañado en otras ocasiones por diversos lugares de su país, quería venir de turismo a España durante un mes. Puede permitírselo. Pero en el consulado de allí le requirieron una “carta de invitación” escrita desde aquí y, como era de esperar, me escribió para que la consiguiese y se la enviase lo más pronto posible: el consulado le daba tres semanas para la “subsanación”.
El 23-F, fecha aciaga, me dirigí a la comisaría de policía después de haber preguntado por teléfono qué tenía que hacer y haber recibido respuestas amables y educadas. Pregunté en información y me dieron la ídem equivocada, pero eso es anecdótico. Una ver me tocó el turno (la cosa iba suficientemente rápida), el funcionario me alargó un formulario, me dijo que lo rellenase, lo fotocopiase y adjuntase la documentación que exige la Orden Presidencia 1283 de 10 de mayo de 2007. A saber (y reproduzco del original): “Nota Simple del Registro de la Propiedad”, “ACTUALIZADA”, por supuesto. Yo no sabía si en mi pueblo hay tal registro y el funcionario tampoco. Además, “Informe de empadronamiento (COLECTIVO)”.
Sea. Quieren saber si vivo aquí y si tengo casa para que mi invitado pueda estar en la misma. Intenté decirle que venía de turismo y que iba a estar entrando y saliendo, pero eso no pareció afectarle. Sea. Pero como había dicho que el invitado era amigo mío sin entrar en detalles de que es hermano de mi ahijado, me insistió en que cumpliese lo que en el formulario se expresa: “En el supuesto de AMISTAD: debe quedar acreditada mediante Cartas, Postales, video o fotografias del invitante con el invitado”. El funcionario insistió en que más de una. Al fin y al cabo, decía, si son amigos tendrán fotografías juntos. Ridículo. Me recuerda al geógrafo de “El principito” de Saint-Exupéry: “tráigame una piedra como prueba de su descubrimiento de una montaña”.
También hacía falta que mi amigo me enviase copia de su pasaporte “legalizada por Consulado de España” sin que valiese fax ni correo electrónico. Cuando le dije que el pasaporte estaba en el consulado y que allí le habían dicho que tenían que tener la carta en tres semanas, me puso cara de “dura lex, sed lex” (o “a mí qué me cuentas”) y mi impresión es que me debió de ver cara de traficante de inmigrantes y que no se fiaba de mí. Igual es paranoia por mi parte, así que retiro esto último. Pero me quedé con la duda.
Para agilizar los trámites (es un decir), se añade que “existe una TASA, que debe ser abonada en cualquier entidad bancaria, mediante un impreso que se le facilitará a la presentación de la documentación requerida”. O sea: voy, presento, me dan un nuevo impreso, pago 103 euros, vuelvo, presento el recibo y... supongo que eso no significa que la “carta de invitación” me la dan en ese día. Supongo que tendrán que venir a mi casa a inspeccionar la habitación de huéspedes para ver si tiene ventilación o no, o tendré que adjuntar copia (compulsada, por supuesto) de mi declaración de la renta, aunque ahí parece que no hay tanto problema ya que “los medios económicos deben correr por cuenta de los INVITADOS”, con lo cual me salvo de tener que presentar un certificado bancario del estado de mi cuenta corriente.
Es una manera absurda de evitar lo que, según nota a pie de página, parecen pretender evitar: la inmigración ilegal. Pero el procedimiento es tonto. Tonto de remate. Y en la arrogancia local se incluye una profunda ignorancia de la diferencia que hay entre un país en vías de desarrollo como es Ecuador y un país en vías de subdesarrollo como es España. Lo de la Madre Patria y la Hispanidad mejor lo dejaremos para otra ocasión. De momento, ¿qué menos que pedir reciprocidad y que cuando intente volver al Ecuador en junio me pidan una fe de vida? 
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante-)

martes, 22 de marzo de 2011

Abrazos a Gadafi

No tengo razones para pensar que los motivos de Chávez sean mejores que los de Aznar. Chávez defiende ahora a Gadafi (los BRIC y Alemania se abstienen) y Aznar cenó con él y recibió un hermoso regalo de su amigo y hermano. También el Rey de España le visitó. En descargo de este último (que no en su defensa) está que cumplía órdenes del ejecutivo, del gobierno. Y peor si lo hacía por voluntad propia. Porque tan "sátrapa" era Gadafi entonces como ahora. Insisto: no tienen por qué ser mejores los motivos de uno u otro para apoyar al que ahora llaman "sátrapa" y entonces aliado.
No voy a discutir la intervención y sus objetivos aunque lo que anunció Fidel Castro fue una invasión. Los motivos son tan oscuros como los de Chávez y Aznar para defender a Gadafi en tiempos diferentes. Ninguno de los motivos que unos anuncian y otros suponen me parecen convincentes. Esas motivaciones no son creíbles como no lo eran las de invadir Iraq. Y los objetivos tampoco están claros.
Lo que me parece una obscenidad no es lo de ahora, ya de por sí obsceno, sino lo de antes, lo que se produjo bajo Bush II y ha durado hasta estos días.
Si Gadafi es un delincuente (que parece que lo es), lo indecente es el cinismo con que lo han defendido. Llámese Chávez o Bush. Ambos huelen a azufre y difunden su olor entre los que les hacen de turiferarios. Lo cual no quita indecencia al modo con que ahora se le ataca. Cínico sin duda, pero no por observación de los hechos sino por simple deducción a partir del cinismo general de la clase política mundial. Maquiavelo, a su lado, sería angélico. Pero es que, en sus tiempos, el comercio de armas no había alcanzado el nivel de obscenidad que tiene en la actualidad. La lógica del beneficio tiene esas cosas.

lunes, 21 de marzo de 2011

Jóvenes árabes

Véase esta tabla que acaba de publicar Gallup con encuestas del año pasado. La pregunta me parece enrevesada y espero que estuviese mejor formulada en árabe, pero se trata de saber qué porcentaje de jóvenes creen que pueden intervenir en la mejora de su propio país en los próximos años:

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Primero, salta a la vista que los países árabes de renta media (no sabemos de los otros) son mucho más heterogéneos de lo que algunos "islamófobos" quieren hacer creer a partir de su particular lectura del Corán. Segundo, salta igualmente a la vista las diferencias entre respuestas de varones y de mujeres y, sobre todo, las diferencias de un país a otro respecto a dichas diferencias entre los sexos. Iraq es un caso bien interesante a este respecto. Y, sobre todo, salta a la vista que Libia en particular, pero también Siria, tenían juventudes menos optimistas sobre su propio papel en el futuro de su país.

lunes, 7 de marzo de 2011

Pausa

Durante unos días voy a dejar de alimentar este blog con su ración casi diaria: ayuno y abstinencia, como manda Doña Cuaresma. Voy a estar con acceso precario a internet y no me planteo hacer milagros. Lo que no pue' ser, no pue' ser y, además, es imposible.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sin llegar al meollo

Dos buenos ejemplos de cómo la discusión o incluso la mera presentación de un asunto oculta el problema al que aparentemente se estaría refiriendo.
El primero viene de Robert Reich. Lo que viene a decir es que las novedades sobre el empleo no dejan ver lo que realmente cuenta y es el tipo de empleos que se están creando. No es saber si hay más empleo o si se ha detenido el desempleo, sino saber qué nuevo empleo hay.
El segundo viene del sentido común y se refiere a una discusión tonta a propósito de una medida dudosa (si no igualmente tonta) del gobierno español: reducir la velocidad máxima permitida en autopista de los 120 km/h a los 110. La norma estaría en vigor hasta junio. Sesudos comentarios en una dirección y otra: que si realmente reducirá el consumo, que si lo que realmente está sobre la mesa es el afán recaudatorio del gobierno, que si es una improvisación más. Se evita entrar a discutir un punto que sí aparece en la intervención del ministro del ramo anunciando las medidas: España depende abrumadoramente de la importación (la "importación de fuera", que diría el ministro) de energía. Y el petróleo se está disparando y terminando a escala mundial y las subvenciones a las energías renovables se han reducido. Lo que realmente cuenta no es si la medida va a funcionar o no, sino el hecho de que se nos viene encima el fin de la "civilización del petróleo" y no parece que queramos darnos cuenta. Al fin y al cabo, la medida es "temporal"...

sábado, 5 de marzo de 2011

Doble moral "occidental"

A estas alturas parece claro: hay regímenes dictatoriales que merecen que el pueblo se levante e intente destronar a sus gobernantes y hay regímenes dictatoriales que no merecen la ingratitud frente a los esfuerzos que hacen por el bien de sus gobernados (no ciudadanos y sí súbditos). Así, por ejemplo, intentar quitarle el poder a Gadafi estará bien (y en mi opinión, lo está), pero ya no está tan bien intentar hacerlo con regímenes claramente aliados con los "occidentales" en general y con el de los Estados Unidos en particular. Lo de Túnez y Egipto, es que les pilló por sorpresa y se han encontrado con hechos consumados, así que han corrido en socorro del vencedor como parece que han intentado hacer en Libia una vez han visto que el régimen de los Gadafi no se sostenía. Pero ¿qué pasa en Yemen? ¿qué pasa en Iraq? Bueno, pues se mirará hacia otro lado. Lo de Iraq ya es excesivo: se invade un país diciendo que tenía armas de destrucción masiva que no tenía y, como no las tenía, se dice que se ha invadido para "construir la democracia" en el país. Pues vaya éxito: ahí tienes a algunos iraquíes (me niego a usar el genérico "los egipcios", "los tunecinos", "los libios", cuando sólo son "algunos" de ellos, tal vez muchos, incluso muchísimos, pero no todos) protestando en las calles por la insatisfacción de sus necesidades básicas (como en otros países de la zona) y por la insatisfacción que les produce el régimen sólo superado por el belga en cuanto a dificultades para formar gobierno después de unas elecciones que, a diferencia de los belgas, sí parece que fueron fraudulentas. Como la de la otra democracia construida por los occidentales, transparente y nada corrupta: la de Afganistán.

Electores cabreados

Una encuesta que se publicará mañana da como ganadora en la primera vuelta de unas elecciones presidenciales en Francia, si las elecciones se produjesen ahora, a Marine Le Pen, del Front Nacional. Obtendría el 23 por ciento de los votos.
Un caso más de electores cabreados. O, dicho de otra forma, electores cuya frustración se trasforma en agresividad y esta se concreta en voto a la contra y no necesariamente a la izquierda sino a la extrema derecha.
Se verá.

viernes, 4 de marzo de 2011

Revoluciones y su día después

Me parece que es mejor quitarse de en medio a un tirano o dictador que aguantarlo, sea o no sea corrupto, aunque la probabilidad de que sea corrupto es alta. Pero eso no significa que se resuelvan todos los problemas. Lo digo porque se pueden estar generando en sectores importantes de las poblaciones egipcias, tunecinas y libias, árabes en general, unas excesivas expectativas sobre el papel de la política en la resolución de problemas que superan al ámbito de competencias de un gobierno. Tengo que recordar las crónicas que Marx enviaba al New York Daily Tribune sobre la revolución en España (la de principios del siglo XIX) y la facilidad con la que los españoles pasaron del entusiasmo del "viva la pepa" al desencanto más profundo al ver que la Constitución de Cádiz no solucionaba los problemas que tenían dichos españoles y al vitorear al Fernando VII que la suprimiría con gran alborozo de los que se habían alborozado con la Constitución.
Como el texto de Marx huele un poquito a racismo teutónico septentrional hacia esos mediterráneos morenos, me cuidaré muy mucho de repetir sus dichos, no sea cosa que yo también sufra de racismo hacia los mediterráneos del sur. Pero sí me parece que el riesgo, en el caso del mundo árabe, es real: cuando los nuevos gobiernos tengan que afrontar el problema del aumento mundial del precio de los alimentos, de la volatilidad de los precios del petróleo, de los efectos catastróficos del calentamiento del Planeta los últimos años y de los coletazos de la crisis de los países centrales que han dejado de comprar, invertir y aceptar inmigrantes que envíen remesas a sus países de origen, y cuando los ciudadanos vean que esos problemas no los soluciona el gobierno, va a haber que invertir un montón de dinero en "diplomacia pública" o en "armas de distracción masiva" para que la gente no pase del "no es eso, no es eso" a un nuevo cabreo. Porque este podría ser bastante mayor.

jueves, 3 de marzo de 2011

Religioso no es fundamentalista, fundamentalista no es terrorista

Acabo de encontrar un inesperado título en Foreign Policy en el que se establece que una de las esperanzas para acabar con el terrorismo internacional es precisamente el "fundamentalismo" (islámico, por supuesto).
Prescindamos de esa cómoda y falsa identificación que hace que todo fundamentalismo sea el islámico. Es falsa. Si fundamentalista es el que lee literalmente su texto sagrado (Torah, Biblia, Corán, Das Kapital, por orden de aparición), hay más fundamentalistas que los musulmanes, que haberlos, háylos. Los creacionistas, que dicen que el mundo fue creado exactamente como dice el Génesis, son fundamentalistas y los hay más cristianos que en otras religiones.
También téngase en cuenta que no todos los fundamentalistas son violentos. Eso son imaginaciones post-coloniales o interesadas. Los que conocen ese mundo en directo, saben que no hay tal y que hay lecturas literales del texto sagrado que no son necesariamente violentas. Desde el judaísmo al islamismo. Y si del mundo musulmán se trata, téngase en cuenta que las actitudes violentas son minoritarias en la población (Al Qaeda, encuesta tras encuesta, tiene menguantes apoyos), aunque sean visibles en los líderes... apoyados por los seculares y post-modernos occidentales.
Pero es que lo que cuenta el artículo en cuestión puede leerse de otra forma que los hace no sólo menos violentos sino incluso como un factor contra la violencia (y ahí sí que estoy de acuerdo con su autor). El lector español habrá escuchado o leído alabanzas (que comparto) al trabajo asistencial que lleva a cabo Cáritas. Los amigos que trabajan allí y que lo hacen desde una opción cristiana no se pueden llamar fundamentalistas. Más bien todo lo contrario, como puedo observar cada vez que me encuentro en tales contextos, más cercanos a las "comunidades de base" que a la "jerarquía eclesiástica" que siempre tiene la tentación del integrismo (la comparte con otras autoridades de otras religiones: la pretensión de que su ley religiosa sea ley civil, para creyentes y no creyentes. Sus razones tienen: la suya es la verdadera religión, luego debe imponerse a todo el mundo, y más si así se satisfacen sus intereses de "férrea ley de la oligarquía" que también aqueja a la organización eclesiástica).
Pues bien, los que en el artículo son llamados "fundamentalistas" (islámicos, por supuesto) es lo que en las Españas llamaríamos "cristianos comprometidos" o que han hecho "la opción por los pobres" según su lectura del Evangelio (que no siempre coincide con la lectura de la jerarquía). Gente dedicada desde sus convicciones religiosas que llevan a que se preocupen, como el Hamás de antes del triunfo frente a Al Fatah o como los Hermanos Musulmanes en Egipto, por lo que en otros contextos se llamarían "servicios sociales": ocupan el espacio que ha dejado el poder público y responden a necesidades muy concretas de su feligresía en condiciones de penuria. El artículo habla en particular de contextos marginales ingleses y el papel que tienen allí esos "servicios sociales" religiosos privados en reducir la frustración y la agresividad de los marginados que pueden tener la tentación de transformar su agresividad en violencia frente al "sistema" y el terrorismo es un buen medio para hacerlo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La circulación de las élites en las revoluciones

Wilfredo Pareto tenía una curiosa idea de la vida política. Pensaba que las personas se diferenciaban por los "residuos" (motivaciones profundas, no necesariamente conscientes) y sus "derivaciones" (el modo con que se justificaban los actos) y que, a efectos de la política, se podían individuar dos tipos diferentes de políticos por sus "residuos": los leones y los zorros (Se hizo más sociólogo que economista cuando vió que con la "racionalidad" dejaba demasiadas cosas importantes sin explicar).
Los leones eran los que eran capaces de dar el cambio, los revolucionarios. Obsérvese que la revolución es un acto, no un estado; ni siquiera la "revolución permanente", en el caso de existir, sería permanente sino temporal; lo cual quiere decir que a las revoluciones se les aplica también la "férrea ley de la oligarquía", el carácter conservador que acaban teniendo en el sentido de conservar "los logros de la revolución" y a los que la han conseguido, que son los leones: gente con ideas, visiones, fuerza... leones... que, con el tiempo, se veían incapaces de gestionar el día a día y eran sustituidos progresivamente por los zorros.
Los zorros eran los que tenía los "residuos" apropiados para negociar, transigir, complotar, pactar, manejar el día a día y conservar la "revolución" ahora ya no como cambio de la realidad sino como estructura de poder y, en el mejor de los casos, la retórica sobre los objetivos iniciales y fundacionales. Pero, claro, los excesos maquiavélicos de los zorros acababan pidiendo a gritos el cambio, la revolución... y volvían líderes-leones. Y vuelta a empezar.
La teoría es bonita, pero es obvio que tiene muchos fallos y muchos ejemplos que no encajan en la misma.  El caso de los revolucionarios que, físicamente, han seguido en el poder después de muchos años (Gadafi, los Castro) es uno de ellos. Tienen en común el presentarse no como gobernantes sino como líderes de la revolución, pero es obvio que su defensa del orden establecido por ellos puede convertirlos en reaccionarios (se dice en un artículo publicado en Aporrea, Venezuela, referido a Gadafi de modo que se vea la diferencia con los bolivarianos).
Por defender la teoría, siempre se podrá decir que ellos no han cambiado y han seguido en el poder años y años, pero que han ido siendo rodeados cada vez por más zorros que desplazarían a la camarilla de leones que tomó el poder, sustituyéndola por una nueva camarilla de zorros.
Dejemos de lado la teoría y vayamos a la realidad: sea o no sea norma general (que creo que no lo es y, por tanto, no se aplica a todos los casos), sí es una llamada de atención para otras revoluciones que, una vez estabilizadas, corren en riesgo de convertirse en reaccionarias precisamente por la exclusión de los leones y la irrupción de los zorros. Es el riesgo, si no ya realidad, de la "revolución ciudadana" en el Ecuador.

martes, 1 de marzo de 2011

Bolivia y el mar

En el boletín del Bolivian Information Forum de este mes pasado aparecen las siguientes noticias:
Efectivamente, Bolivia sufre los efectos del aumento de precios de los alimentos a escala mundial. Aquí también hay protestas aunque no incluyen el echar al gobierno.
A pesar de ser productor de gas y, aunque menos, de petróleo, el precio del petróleo ha aumentado para el consumidor, cosa que afecta directamente a los transportistas que también manifiestan su descontento.
Si los costes en general aumentan, los salarios ya no dan para lo que daban y la negociación colectiva pone sobre la mesa la necesidad de los incrementos salariales.
Inundaciones por exceso de lluvia. Si los puntos anteriores tienen que ver, respectivamente, con las crisis alimentaria, la energética y la económica mundiales, este punto tiene que ver con la crisis medioambiental: un año particularmente cálido, deshielo de los glaciares que dan de beber a las ciudades del altiplano y, como en tantos otros sitios, inundaciones que, como suele suceder, son clasistas y afectan más a los pobres.
¿Qué hacer? Agarrarse, como a clavo ardiendo, a los sentimientos nacionalistas, poner plazos para la salida al mar, negar que se hubiese llegado a acuerdos con el gobierno de Bachelet (la prensa chilena fue más explícita que la boliviana en los tiempos del vicecanciller Hugo Fernández) y encontrar un enemigo exterior (Chile en general y, ahora, en particular, Piñera, al que se supone de derechas) que unifique a un país amenazado por dicho enemigo de forma que olvide los puntos 1-2-3 y 4. 
Nunca me había encontrado con una coincidencia tan espectacular. Gracias BIF