domingo, 9 de octubre de 2011

Identidad judía

La propuesta de un sector de la clase política israelí es conocida: crear un "Estado judío". Problema: los palestinos, que no son judíos. Y se trata tanto de los palestinos que viven en el Estado de Israel (tienen la ciudadanía, pero no la nacionalidad) como de los que viven en el Eretz Israel que incluye a Gaza y a Cisjordania. El Estado Palestino sería impensable y los que lo defiendan pueden ser acusados de antisemitismo, es decir, anti-judaísmo (ya que los árabes también son semitas). Ha sucedido en Francia.
Ese "judío", ¿se refiere a la nación judía o a la religión judía? Si se trata de la nación judía (un objeto de identificación secular que, también a lo largo de los siglos, no ha tenido territorio propio y para el que se buscaron alternativas a las actuales), la consecuencia, según algunos autores que se declaran de nación judía y religión judía, es aceptar los dos Estados y no solo el "Estado judío". Incluso como imperativo moral (Aconsejo su lectura. En inglés, eso sí).
Si se trata de religión judía, hay que levantar acta de los ciudadanos del Estado de Israel que se están declarando personas "sin religión" con lo que lo de "Estado judío" deja de tener sentido o habrá que expulsar también a los no-creyentes.
Pero la cuestión no es la existencia empírica de una "cosa" llamada nación o religión. Sobre la nación, no es necesario recordar el libro de Shlomo Sand, The invention of the Jewish people, Nueva York, Verso, 2009 (original en hebreo, Tel Aviv, Resling, 2008) explicando, como el título indica, la invención de tal cosa. Y sobre el "pueblo elegido" se puede leer este artículo también en Ha'aretz.
El caso es que las naciones y los dioses no existen "ahí fuera", sino que existen en las mentes de sus creyentes, nacionalistas o fieles. Por eso las disputas nacionalistas o religiosas no se pueden resolver recurriendo a otros argumentos que no sean la política... o la fuerza. O sea, que esas "comunidades imaginadas" (eso sí, "cum fundamento in re", con algo empírico que les da legitimidad) suelen ser utilizadas por los políticos realmente existentes para llevar adelante sus propósitos de poder. Es la política, estúpido.

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