sábado, 16 de abril de 2011

Si hay crisis, hay beneficio

Ha habido una oscilación cuando se trata de negar el cambio climático. Ahora aumentan significativamente las voces de los que proponen "industrializar" los efectos en lugar de evitar las causas. Por lo que dicen, sí que hay "cambio climático" (en buena parte, ajeno a la acción humana) y lo que hay que hacer es dedicar dinero para que empresas preparadas para ello afronten las consecuencias nocivas del mismo mientras esperamos que escampe. Son las reglas del juego del capitalismo: buscar el beneficio allí donde esté. Dar respuestas sin hacer preguntas. Algo  así como las agencias de "rating" del tipo Moody's o Standard&Poor`s que han hecho caja con sus "vaticinios" interesados (y tan interesados).
Pero también se aplica la segunda regla del capitalismo actual: afirmar la obsolescencia del Estado, proponer políticas poco estatales (menos Estado, más mercado)... y que las grandes empresas utilicen al Estado cuando les convenga (si pintan bastos, viva el Estado benefactor de los ricos; si la cosa va bien, que los demás no accedan a los bienes del Estado pero nosotros sí). Se aplica al caso y Wikileaks lo documenta.
Gracias a esos documentos sabemos cómo el gobierno de los Estados Unidos presionó y hasta manipuló a los demás gobiernos para que en Cancún las cosas quedaran como quedaron. Eso no es "libre mercado" sino uso del Estado por parte de las empresas con capacidad para presionar a un gobierno que pueda presionar a otros gobiernos. Me parece una descripción bastante mejor que otras angélicas teorías.
El esquema es sencillo: empresas con sede en un país (o, sencillamente, que han hecho sustanciosas donaciones a las respectivas campañas electorales, donaciones que hay que pagar) explican a su gobierno que es en "interés nacional" (es decir, de las empresas) que se tome (o no se tome) una determinada decisión. Los argumentos para lo del "interés nacional" van desde la necesidad de crear empleo en el país, la posibilidad de que el beneficio de las empresas "gotee" ("trikle down") al resto de la economía o el simple chantaje, eso sí, presentado como una cuestión entre caballeros de trajes oscuros, camisas blancas y corbatas de seda. Los gobiernos acceden y hacen el trabajo sucio de presionar a los gobiernos para que se sumen al "interés nacional" de dicho gobierno (aunque no sea en "interés nacional" de los que sufren la presión, pero se les explica que "todos vamos en el mismo barco"). Eso no quiere decir que las empresas no hagan también su propio trabajo sucio y presionen con sus sicarios económicos para conseguir el objetivo (minimizar costes, maximizar beneficios y cobrar sueldos espectaculares en el bolsillo de sus directivos, no necesariamente propietarios -la propiedad ha dejado de ser un robo-). Ni tampoco quiere decir que alguno de ellos (gobiernos o grandes empresas) sean omnipotentes ni que todo el mundo pase por el aro. Las reglas del juego me parecen claras, pero eso no permite predecir el resultado de cada mano ni, mucho menos, de la partida. Nadie es dios en esta Tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada