jueves, 30 de septiembre de 2010

Ver, oír, leer (2)

De nuevo el problema de las fuentes para enterarte de lo que sucede con un cierto grado de verosimilitud y sobre asuntos de relativa importancia. Pongamos la huelga convocada en España el día de ayer.
Como nadie tiene el don de la ubicuidad, hablo de lo que vi en mi pueblo y de lo que me cuentan amigos de otros pueblos cercanos: no hubo huelga. En mi caso, un bar y una sucursal bancaria cerrada. El resto, todo abierto y funcionando. Claro que los que lo vieron en otros lugares y participando en las manifestaciones en las ciudades, necesariamente recogen algo distinto.
¿Qué hacer, entonces? Pues caer en manos de los medios de comunicación. Leer. Si les hacemos caso, (casi) todos los periódicos españoles que he visto (y esta vez no cito) coinciden en que si hubo huelga (que claro que la hubo), ésta no fue general. Alguno recuerda que con las huelgas generales anteriores la tónica fue que los gobiernos minimizaron el apoyo mientras que los convocantes hablaron de éxito rotundo. Esta vez ha habido más de lo segundo que de lo primero, pero sin salirse del libreto. Lo oído era lo esperable.
¿Ha sido un éxito? Si es por el porcentaje de participantes (que nadie conoce y las discrepancias son las habituales -entre el 75 por ciento y el 20 por ciento de participación según, respectivamente, los sindicatos y  la patronal-), tal vez sí, tal vez no. Pero el número de participantes no dice nada sobre la consecución de los objetivos de la huelga (mucha más gente fue a la manifa contra la guerra de Iraq y no sólo se fue a la guerra sino que el PP ganó las siguientes elecciones municipales: una cosa es la manifa y otra la población total). 
¿Sirvió para conseguir esos objetivos? Pues parece que no y que, con lo que podrían empeorar las condiciones económicas, todavía menos. Hay, efectivamente, motivos para ser escéptico al respecto. Aunque en la euforia del mitin en Madrid se dijera que el gobierno podía cambiar de política, reconociendo así que ese podía ser uno de los objetivos de la huelga , no parece que se vaya a lograr. Lo oído puede tener todavía menos valor que lo visto (por parcial) o lo leído (por sesgado).
¿Se han reforzado los sindicatos ante  el público en general? Parece que no, aunque los militantes estén satisfechos de haberse encontrado juntos.
¿Han cambiado las perspectivas electorales del PP y del PSOE? Pues parece que tampoco.
Resumiendo: si el éxito se mide por la participación, no sabemos mucho  (el consumo eléctrico no parece significativo) y la visión es parcial, la lectura sesgada y la audición exagerada. Si se mide por la consecución de objetivos declarados o imaginables, las fuentes difieren, pero parece que no se consiguieron o no se van a conseguir. Posiblemente, porque los objetivos declarados eran falsos. De ser así, los sindicatos convocantes, que podrían haber convocado esa huelga mucho tiempo antes, habrían sido unos irresponsables con lo que su intento de lavado de cara habría actuado como bumerán. 
Eso sí: los creyentes en una u otra de las más de dos direcciones posibles, seguirán siendo creyentes  e incluso se sentirán confirmados en la fe, vean, lean u oigan lo que sea (normalmente verán, leerán y oirán lo que querían de antemano). Y ¿la realidad? Como diría Hegel, "pues, peor para la realidad".

Too big to fail

Se me escapan los matices del inglés, pero entiendo que la frase tiene dos sentidos: que algo es demasiado grande para caer y que algo es demasiado grande para dejarlo caer. Se usó con los bancos en los Estados Unidos para justificar su "rescate bancario" y se vuelve a usar ahora en Irlanda a propósito del Anglo Irish nacionalizado y es en boca de un ministro: si cae el Anglo, cae Irlanda. Toda.
Por lo visto, son las dos caras de la moneda: bancos demasiado grandes para dejarlos caer y, por tanto, objeto de todo tipo de ayudas... que aumentarán el déficit público que tendrá que financiarse con deuda que podrá ser objeto de ataques más o menos especulativos que llevarán a lo que ha llevado a Portugal, según cuenta EFE:
Portugal anunció hoy nuevas medidas de austeridad para reducir el déficit público que incluyen aumento del IVA, del 21 al 23%, rebaja del 3,5 al 10% del salario de los funcionarios, congelación de pensiones y recortes de gasto e inversión estatal.
Que es exactamente lo mismo que había hecho el gobierno de España, una vez caído del caballo de las burbujas inmobiliarias y financieras. Cajas de Ahorro y Bancos demasiado grandes (en su conjunto) para dejarlos caer, objeto de ayudas y no sólo para las fusiones de Cajas, fin del superávit, problemas con la deuda y aviso a navegantes, hoy mismo, después de la huelga contra esas medidas, por parte de Moody's. Por lo visto, hay que apretar más las tuercas y no hacer caso a los sindicatos convocantes.
Ninguno de los tres países es Grecia, pero los cuatro componen el eslabón más débil de la cadena del euro, que es uno de los aspectos geoeconómicos del asunto, visibles hasta para mí.
Curiosa situación provocada por el sector financiero enloquecido al que no se le puede dejar caer y en cuyo altar hay que sacrificar a los más débiles que nada han tenido que ver con el problema, excepto pagar los platos rotos del desempleo, la inseguridad y el malestar.
Me permito repetir un esquemita de lo sucedido, separando por una línea lo externo y lo interno a los PIGS y recordando el peso que los Estados Unidos tienen en el FMI y en las agencias de calificación. La pregunta está en el círculo inferior derecha: quiénes ganan en esto y qué puede hacerse para reducir su papel en todo esto, si es que puede hacerse algo. Porque no es un "país" el que gana o pierde, digan lo que digan los ministros. Ganan grupos concretos que, si son "los de arriba", estarán internacionalizados (eso sí que es una Internacional) y, si son "los de abajo", estarán bajo el opio del nacionalismo y sus Internacionales serán más retóricas que reales.

Obsérvese, de paso, el círculo vicioso entre deuda y dudas y el papel que en ambas tienen las agencias de calificación, según me parece. Pero el que gana, gana. Y es de eso de lo que habría que hablar aunque me falten todos los datos.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El hambre no hace huelga

En el año 2000 hubo unas tremendas inundaciones en Mozambique. Desde una ong española se estableció contacto con su contraparte mozambiqueña interesándose sobre posibles ayudas. Desde Mozambique contestaron que no enviasen nada mientras las aguas estuviesen altas y que se esperasen para que bajasen las aguas, que es cuando necesitarían semillas para recuperar la producción. El problema es que, cuando bajaron las aguas, ya no había "foto humanitaria" para enternecer los corazones de los donantes, pero se llevaron alimentos (no semillas), muchos de los cuales se estropearon por no poder ser distribuidos. Demasiados a lo que parece.
Anteayer escuché a un cargo público dedicado precisamente a la llamada "cooperación" decir que en este momento Mozambique dependía en un 75 por ciento de la ayuda alimentaria exterior. No he podido contrastar el dato pero sí sé que:
  • a principios de mes hubo en Maputo manifestaciones duramente reprimidas por el aumento del precio del pan (en parte, debido a las inundaciones en Rusia que ha cerrado sus exportaciones y ha hecho crecer el precio del trigo mundial)
  • que el país se muestra incapaz para producir semillas suficientes, con lo que su "dependencia alimentaria" está en máximos.
No puedo saber si la mala ayuda proporcionada hace 10 años está detrás de la mala situación actual. Si de aquellos polvos vinieron estos lodos. Pero no es una hipótesis a descartar así porque sí, por la mera gana de defender lo indefendible.

martes, 28 de septiembre de 2010

Money politics

Esta es una buena página para seguir las donaciones que los candidatos estadounidenses a estas elecciones de "mid term" están recibiendo del mundo del lobby, de donaciones privadas y de otras fuentes. Son públicas, es decir, hasta yo puedo conocerlas, así que se puede colegir qué tipo de políticas defenderán cuando sean elegidos por aquello de que "quien paga, manda". 
Dos cosas me impresionan. Una, lo increíblemente caro que resulta presentarse a las elecciones y la de deudas que contraen los electos con sus donantes y los no-electos con sus acreedores. Impensable que un mindundi cualquiera pretenda ser candidato. No hay barreras religiosas, como en Irán, pero sí las hay económicas. Hablo de millones por persona.
La otra, es lo increíblemente poco que sé sobre la financiación de los partidos políticos en España. Cierto que ahí es el partido el que corre con los gastos, no el candidato. Es la diferencia entre sistema electoral uninominal y sistema de listas. Pero, que yo sepa, no hay, con tanto periodismo de investigación (so to speak) que se sufre en el Reino, una página semejante con los préstamos de Cajas y Bancos a los partidos, se hayan pagado o se hayan condonado las deudas. 
Supongo que en los Estados Unidos también hay financiación ilegal de los candidatos. En el caso de las Españas no es suposición: la hay y la ha habido, como prueban los muy numerosos juicios en curso o pendientes sobre tal asunto, que incluye el enriquecimiento personal del intermediario. Pero incluso con juicios de por medio, es muy difícil cuantificar aquella financiación.
La política, por lo que parece, es muy cara. Toda. La sindical también. Lógico será, entonces, que los políticos en activo cobren mucho y más, compaginen sueldos e ingresos y tengan, aunque hayan sido culiparlantes, la jubilación que yo no tengo, que, al fin y al cabo, son un mindundi.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Micro-créditos

No es mala idea, en particular para los que aplican "falsas esperanzas" a la última que toca (y más si es bendecida por una cabeza coronada): hay micro-créditos que cargan sobre los que los sufren unos intereses abusivos. No por ser micro-créditos ya son automáticamente buenos. Hay gente pa' to'. Aunque siempre se podrá decir que es la India y añadir que es el gobierno central del país el que ha tomado cartas en el asunto.
Un viejo amigo trabajaba por la mañana en una ong y por la tarde en micro-créditos y confesó que se sentía como Jekyll y Hyde. Conviene, pues, preguntar antes de disparar.

Huelga expresiva, huelga instrumental

Cuando me doy un golpe puedo mostrar mi dolor con un grito sabiendo que el grito no me va a curar el hematoma. Es la diferencia entre el comportamiento expresivo (que se agota en sí mismo) y el comportamiento instrumental (se ponen medios para lograr fines). Si quiero reducir mi dolor, mejor buscar unos analgésicos que seguir gritando. Claro que el grito me alivia, pero lo que quiero hacer ver es que se trata de dos comportamientos diferentes: el expresivo y el instrumental. Del primero basta con saber qué ha provocado el grito y hay poco que discutir: si duele, duele. Del segundo, en cambio, se puede discutir, una vez conocidos los fines u objetivos, si los medios llevan a dichos fines o no y si hay medios alternativos más eficaces y eficientes.
La comparación no es prueba de nada, sino herramienta para entender algo, en este caso la huelga general convocada en España para el 29 de septiembre: la expresión de desacuerdo con las medidas del gobierno que dicen rechazar no altera significativamente dichas medidas, es decir, no es una huelga instrumental, como cuando el paro se produce para conseguir determinados objetivos (salarios, jornadas, condiciones de trabajo y demás). Pasada la huelga, los líderes sindicales se reunirán con el gobierno y este podrá hacer tranquilamente de su capa un sayo. No queda claro, entonces, desde el punto de vista instrumental, qué puede entenderse por "ganar la huelga": si no hay objetivos, no hay victoria.
Dejemos, pues, los argumentos instrumentales para legitimar esta huelga, a no ser que los objetivos sean otros: debilitar todavía más a un gobierno errático (ya se han levantado voces dentro del partido socialista para que Zapatero no se presente a las próximas elecciones) o justificar el comportamiento igualmente errático de los grandes sindicatos (UGT.  y CC.OO.). Si es así, no vendría mal que se dijese para evaluar después la huelga: ¿consiguió o no consiguió sus objetivos? Me parece que el primer objetivo, de ser el real, se puede conseguir con facilidad (no hay nada más fácil que hacer caer un sistema en equilibrio inestable). El segundo, en cambio, me parece más difícil de lograr a estas alturas.
Y, mucho menos, si los objetivos son unirse a la huelga convocada en otros países europeos para la misma fecha como "enmienda a la totalidad" que no se dice si es instrumental o expresiva.
Pero supongamos, entonces, que se trata, como también se ha leído y escuchado estos días, de una expresión de desacuerdo con aquellas medidas. Si fuese así, no tendrían sentido los piquetes informativos (que coartan la expresión libre) pero tampoco los servicios mínimos más o menos abusivos (que coartan igualmente la expresión, sólo que, en este caso, se trata de evitar la expresión de descontento mientras que con los piquetes de lo que se trata es de evitar la expresión de desacuerdo con la convocatoria de la huelga).
Pero, como con el grito de dolor nunca únicamente expresivo y por lo general con alguna dosis de instrumental, también en esta huelga puede darse una mezcla de ambos. El caso más curioso es el del principal partido de la oposición y futuro gobernante después de las próximas elecciones legislativas, sean cuando sean. Por un lado, tiene que estar a favor de la huelga si de lo que se trata es de debilitar al ya débil gobierno y así ganar las elecciones sin ningún esfuerzo. Se trata del principio "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Sin embargo, por otro lado, tiene que estar en contra de la huelga si lo que esta trata es de expresar el descontento con las medidas que, de estar en el gobierno, habría aplicado el Partido Popular. En este caso, "el enemigo de mi amigo es mi enemigo". El camino elegido por sus portavoces habituales (o con los cerebros de los que el PP es portavoz, que nunca se sabe) es el de denigrar a los sindicatos en general y a sus representantes en particular (el dinero que reciben, cómo se lo gastan y en qué y dónde -hasta en qué restaurantes-), con lo que le objetivo posible de autolegitimarse los sindicatos no se lograría tan fácilmente.
¿A dónde llegamos? Pues a que, en esta maraña, el nudo gordiano lo rompe la opción previa que se haya tomado. No veo muchos "análisis concretos de situaciones concretas" y sí muchas tomas de posición a favor o en contra, generalmente en términos expresivos pero ocultando los instrumentales. Al fin y al cabo, como no son los objetivos habituales de una huelga, se pide que los parados y los jubilados se sumen a la misma, lo cual no deja de ser extravagante: ¿cómo van a dejar de trabajar? La expresión, la veo. La instrumentalidad, no.
¿Debería escribir en el blog el próximo 29? ¿Por qué? ¿Para qué?. 
(Añadido el 28 de septiembre: No se me había ocurrido este posible objetivo de la huelga, a saber, recuperar la confianza del movimiento obrero. Recuperar, dice)
(Añadido el 1º de octubre: Véase este IngNobel que echa por tierra el comienzo del presente post post:

PEACE PRIZE: Richard Stephens, John Atkins, and Andrew Kingston of Keele University, UK, for confirming the widely held belief that swearing relieves pain.
REFERENCE: "Swearing as a Response to Pain," Richard Stephens, John Atkins, and Andrew Kingston, Neuroreport, vol. 20 , no. 12, 2009, pp. 1056-60.)

domingo, 26 de septiembre de 2010

El crimen que viene y ya está aquí

Leo la traducción y comentarios de una entrevista que le hacen a un importante jefe pandillero en el Brasil. Me pregunto si no será ese el futuro para el resto de la sociedad mundial, una inmensa distopía.
En primer lugar, la descripción de lo que Marx llamaba el "lumpen proletariat", el hampa, la "underclass" que la llaman los sociólogos estadounidenses no-marxistas pero refiriéndose a lo mismo (sea cual sea la ideología de quien lo dice, el hecho es que existe):
“No hay más proletarios o infelices o explotados. Hay una tercera cosa creciendo, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, internet y armas modernas”.
No extrañe, entonces, que ese sector movilice más recursos que muchos sectores económicos pretendidamente legales y que produzca más muertes que el denostado terrorismo internacional.
Pero, ¿qué está en frente?
“Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes se mueren de miedo. Ustedes nos transformaron en super stars del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las favelas, por miedo o por amor. Ustedes son odiados."
No es de extrañar que los super-ricos confíen cada vez más en la seguridad privada y teman cada vez más que esa seguridad también esté infiltrada por estos "super stars" (casos ha habido en España y todavía recuerdo conversaciones de sobremesa en Colombia sobre el riesgo que suponían los guardaespaldas para los que los contrataban).
¿Qué hacer, entonces?
 "Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mis intereses. ¡Agarren a "los barones, narcotraficantes del polvo" (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios y ex presidentes metidos en el tráfico de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién puede meterles mano? ¿El Ejército? Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Para acabar con nosotros necesitan estallar una bomba atómica en las favelas. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radio-activa?"
Sí: el problema no son sólo estos pandilleros que, obviamente, forman parte del problema. Pero tal vez la parte más importante del mismo es el Estado mínimo (menos Estado, más mercado), ineficiente y corrupto y son "los de arriba" que participan en el negocio y, probablemente, se llevan la mejor parte. 
Claro que eso no es una descripción de lo que está pasando en el conjunto del mundo, pero sí podría serlo en un futuro no tan de ciencia ficción. Si ya existe, es que es posible. Y tiene todas las de seguir creciendo.
Y por una razón adicional: ya está internacionalizado, con el agravante de que un país, los Estados Unidos, gran consumidor de drogas, se erige en guardián del comercio de las mismas (buen reportaje aquí sobre los Estados Unidos como "narcopotencia" en producción, consumo y lavado del dinero que proviene del tráfico). Ya sé que no es lo mismo, pero me he tenido que acordar de la "guerra del opio" que desplegó Inglaterra contra la China.
(Añadido por la noche: se non è vero, è ben trovato. Parece que la entrevista es apócrifa; se trató de un artículo del periodista escrito como si fuese una entrevista. Lectores habituales de O Globo dicen no haberla visto y, de hecho, una búsqueda por internet da muchos comentarios como el mío o el que cito, pero no hay modo de encontrar la fuente exacta. Así es la vida y, por lo que veo, la supuesta entrevista lleva circulando años, lo cual no quita para mantener mi argumento: las frases del pandillero eran la excusa, no la prueba).

viernes, 24 de septiembre de 2010

Ver, oír, leer

He estado de charla con un amigo de hace mucho tiempo que vive en un país lejano que conocí también hace mucho tiempo y cuya evolución sigo con interés. Hacía pocos días que había leído en un artículo que hay lugares de dicho país que todavía se encuentran como estaban en el siglo XVI. No hace mucho, otro amigo me había dicho que, si volviese ahora después de casi 40 años, habría condiciones de vida que encontraría inalteradas. No podría comparar con el siglo XVI por motivos obvios (y no me fío de las crónicas, tan interesadas como ahora lo son).
Pero el amigo de ahora me dibuja un panorama totalmente diferente: todo mejora, más equipamientos, más crecimiento, más educación, mejor sanidad... Y añade, como buen urbanita, que los lugares alejados de la ciudad (que es donde mejor se ve la mejora generalizada) también se observa esa mejora: mejores construcciones, mejor saneamiento, mejores infraestructuras y transportes.
¿Lo que vi, lo que leo o lo que me cuentan? Obvio: las tres fuentes tienen sus propios sesgos. La más evidente, la mía: no puedo pensar que el país que conocí y amé no ha cambiado absolutamente nada.
No hay mirada inocente y siempre es selectiva. Lo mismo se puede decir de lo que se escribe: es imposible trazar un mapa a escala 1:1 como bromeaba Borges. Y cada cual cuenta de la feria según le va en ella. Sin embargo, el que ahora me cuenta de la feria no se puede decir que viva en las altas esferas: se dedica a la educación de niños de la calle. ¿Quiere quitarse lo que supone mala imagen a costa de deformar los datos? No lo sé.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Otro Frankenstein/Golem

Promovidos y apoyados por la CIA, un ejército afgano está luchando contra "Al Qaeda" (sea quien sea) en territorio afgano (lo cual todavía tendría una cierta lógica) y en territorio paquistaní, lo cual se llama invasión, injerencia, ocupación... Tanto da. Lo cuenta el Washington Post que, de paso, hace publicidad del último libro de Woodward sobre las guerras de Obama. Lo que ya no da tanto es que, si se atiende a los antecedentes, la CIA tiene la enorme capacidad de crear seres extraños que acaban revolviéndose contra su creador. Y más en esa zona: pienso que Al Qaeda (La Base original) fue promovida y apoyada por la CIA contra el Ejército Rojo que acudía a Kabul a defender al entonces gobierno comunista. Zbigniew Brzezinski ha sido explícito al respecto y ya no hay dudas, confirmadas por Gates (Robert, no Bill), de que el apoyo a los muyahidines fue incluso ANTES de que entrara el Ejército Rojo.
Por cierto, ahora ya sabemos por documentos desclasificados que, desde un principio, en el post-11-S, el objetivo no era Afganistán sino Iraq y que se redujeron los esfuerzos en Afganistán para ir dirigiéndose contra Iraq, que nada tenía que ver ni con Al Qaeda ni con el 11-S. Si ahora "Al Qaeda" está en Pakistán, lo sabremos en diez años. Mientras, muertes, sobre todo de civiles.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Islam a las puertas

Para ser exactos, dentro. Como otras religiones. Pero esta es objeto de particular atención que genera reacciones en sus adeptos que han producido dicha atención. No es la primera vez que en ese continente hay problemas con las religiones, como pasó con los judíos y después con variantes del mismo credo como católicos y protestantes. Si se apura, también el Islam es de la misma cepa: Moisés.
Un estudio del Pew Research Center hace una estimación de cuántos profesan el Islam en Europa.


Se puede leer buscando dónde hay más musulmanes declarados (Alemania y Francia, Reino Unido, después España) y dónde suponen mayores porcentajes (Bélgica, Suiza, Austria y... Francia). 
Me gustaría ver los datos de cuántos se declaran adeptos de las diversas variantes del cristianismo, pero no lo tengo.
Y en ambos casos, me gustaría distinguir entre los que sólo se declaran tal cosa y los que realmente practican los preceptos mínimos de su respectivo catálogo de buena conducta. Pero lo que hay es lo que hay.
Y lo que hay (y no encuentro para las otras religiones) es un buen análisis de los grupos organizados dentro de dicha fe. Algunos muy místicos, algunos muy politizados. Pero en ningún caso dando pie a tomarlos a todos por idénticos en comportamientos y objetivos. Como con las otras religiones.

martes, 21 de septiembre de 2010

Elecciones suecas

Hay hoy un editorial sabroso sobre los resultados de las elecciones suecas que publica el diario Le Mondea propósito de la entrada del partido xenófobo e islamófobo en el parlamento y el peor resultado histórico de la social-democracia. Interesante porque intenta comprender las reacciones del electorado sueco ante el fenómeno de la inmigración, los problemas del Estado del Bienestar (fraudes, costes, mala gestión) y el agotamiento de la izquierda anclada en la trilogía educación, salud y jubilación.
Mejor intentar entender qué está pasando exactamente y no sólo en Suecia que salir a la calle a protestar porque un partido ha obtenido un determinado número de escaños votados por conciudadanos libres. Podrá no gustar, pero esos son. 
La crisis es un buen caldo de cultivo para estos Tea Party todavía minoritarios. En todo caso, es la tormenta perfecta para el hundimiento de lo poco que queda que se pueda llamar izquierda en la Unión Europea. Si es que queda algo.
La autodenominada "verdadera izquierda" no es que funcione mejor que esta "izquierda-que-pone-en-práctica-políticas-de-derechas" tipo PSOE en España. 
El caso es que las derechas se presentan como salvadoras de la debacle producida por la izquierda, cosa esta última harto dudosa: la debacle la han producido otros. Y no hacen brindis al sol como sacar la tasa Tobin. Las derechas ofrecen seguridad, que es lo que las izquierdas (verdaderas o asimiladas) no saben ofrecer. Si esa seguridad es verdadera o falsa, está por ver. Y se verá. Y tanto que se verá.

lunes, 20 de septiembre de 2010

The best democracy money can buy

Lo publica Gallup
A comparar con lo que Fermín Bouza cuenta sobre España en su blog. Mucho más matizado pero igualmente preocupante.
Ya puestos, aconsejo el Commentary de Immanuel Wallerstein Nº.289, del 15 de Septiembre de 2010, titulado "Democracy - Everywhere? Nowhere?" que hay que buscar aquí, pero que no tardará en traducir La Jornada al castellano.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cambio climático y política

Por lo general, si hay dinero (y mucho) en juego, lo más probable es que aparezcan grupos económicos que quieren mover las decisiones políticas en la dirección que a ellos les conviene. Si la línea de lo edificable pasa junto a mi terreno y me deja sin poder construir (hablo de cuando había burbuja inmobiliaria), lo más probable es que mueva roma con santiago para que el alcalde o el concejal de turno corran ligeramente esa línea para que acabe dejando mi suelo como edificable. Lo puedo hacer con pagos directos, con amenazas o con cualquier variante del palo y la zanahoria.
La cuestión del calentamiento global y del posible cambio climático es, aparentemente, una cuestión científica. Pero tiene efectos económicos, así que habrá quien busque mover la línea de lo científico en una dirección o en otra a tenor de sus intereses. Como, para hacer tal cosa, hay que tener medios de comunicación que convenzan de la propia "ciencia", es probable que aparezcan forofos de una posición o de su contraria, sin tener cualificación para decantarse de esa forma. La mayor distinción entre los científicos y estos forofos es que aquellos van a estar dudando continuamente y estarán abiertos a datos que contradigan sus hipótesis si son buenos científicos. Los buenos forofos, convenientemente enfervorizados por sus guías mediáticos y tele/radiopredicadores, adoptarán esa fe con los mismos criterios que se adoptan las religiones. Si eres del Tea Party o de sus variantes internacionales (las hay también españolas) ya sabes que lo del cambio climático es una falsificación. A lo más que llegarán los menos fanáticos es a la "fides quaerens intellectum", fe que busca darse el pegote de un mínimo de racionalidad. De un lado y de otro, no se vaya a creer.
El paso siguiente es que se refleje en la política y acabo de encontrar una página web que da, para los Estados Unidos, la lista de las instituciones que están a favor o en contra del susodicho cambio y qué candidatos actuales a congresista o senador están por la cuestión. En un sistema tan relativamente transparente (envidiablemente transparente para un español) es fácil saber quién y quiénes han contribuido a su campaña. La guerra no ha terminado. 

sábado, 18 de septiembre de 2010

Polarización

Soy de los que cree que el mundo se está polarizando: "los de arriba" cada vez tienen más y "los de abajo" cada vez tienen menos. Es una opinión porque los datos sobre los ricos son buenos, pero los datos sobre los pobres son malos y no hay modo de comparar. Pero en algunas sociedades concretas sí se puede decir que se están polarizando. No sé en España, después de visitar un puesto de marisco en Madrid, visitado, obviamente, por "los de en medio". Pero sí en los Estados Unidos. La pobreza ha aumentado según el dato oficial recién publicado y los hiper-ricos siguen disfrutando de la vida aunque, eso sí, algunos de ellos dicen que darán limosnas un día de estos o, mejor, cuando se mueran. El conjunto es lo que es digno de preocupación: una sociedad que se polariza lleva a que "los de arriba" tengan que dedicar esfuerzos adicionales para mantener el status quo (no panem, pero sí circenses) y, si no les funciona, tienen que buscar un enemigo exterior que permita exacerbar el nacionalismo de "los de abajo". "Los de abajo", tienen su Tea Party y sus racismos para ser entretenidos. "Guerra es paz".
Si ese país fuese España, me preocuparía por lo que me afecta directamente, ya que no estoy entre "los de arriba" y, tal como van las cosas, voy a dejar pronto de estar entre "los de en medio". Pero siendo el caso de los Estados Unidos cuyo presupuesto militar es igual a todo el resto del presupuesto militar mundial, que están acostumbrados a mandar y ser obedecidos en función de los "intereses nacionales" (los suyos, claro) y que tienen tan buen sistema de "diplomacia pública", es decir, de "informar" convenientemente a la opinión de otros países, siendo ese el caso, la cosa es para preocuparse por lo que nos pueda pasar a todos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Más Tea Parties

Soy de los que se toma en serio las aparentes excentricidades del Tea Party en los Estados Unidos. Allí mismo, al ver que van sacando candidato tras candidato en las primarias para las elecciones de este noviembre, las de "mid term", se empieza a levantar cierta preocupación o porque puede convertirse en un tercer partido que reste votos a los republicanos, con lo que ayudaría al triunfo demócrata en las presidenciales de 2012 o porque pueden acabar controlando la agenda del partido republicano en términos de impuestos, religión, costumbres, políticas sociales, inmigraciones y hasta racismo (aunque esto último seguro que lo atenúan de cara a las elecciones: hay que buscar votos donde los haya y no ahuyentarlos con ideas que les asusten).
Lo del tercer partido no es en broma: hay demanda en la sociedad estadounidense para tal cosa según cuenta Gallup:

Ahora soy yo el que se asusta al ver que Foreign Policy proporciona los nombres de otros "tea parties" que andan sueltos por el mundo. Desde el Japón (el xenófobo Seitokukai al que ya me he referido aquí en otra ocasión) pasando por el Partido de la Libetad holandés, el Tea Party británico o el Partido del Progreso noruego. Sin duda que se trata de situaciones muy diferentes las unas de las otras, pero también es cierto que un cierto tufillo a te (verde, negro) se siente por otras partes del mundo. 
Nada más lejano a mi deseo que se consolide esta pequeña ola  y se convierta en un aluvión y, de ahí, en un tsunami.
Insisto: no son frikis y no me parece que sea una moda pasajera. Frente a ello? Menos Bolonia en las universidades, más información contrastada (no basta "buscar en google"), más evaluación de las fuentes, mayor peso del raciocinio, un mínimo de capacidad para la empatía, menos periodismo de exaltación. En fin, lo de siempre.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Cómo lo veo

Mis prismáticos para ver el mundo (zoón theoretikón al fin y al cabo, que diría Aristóteles) no son demasiado complejos. Parto de una conjetura sobre la lucha de clases, a saber, que esta no suele darse con mucha frecuencia por parte de “los de abajo” contra “los de arriba”, sino que lo más frecuente y observable es lo contrario: la lucha de clases de “los de arriba” contra “los de abajo”. Por su parte, “los de arriba” se encuentran suficientemente internacionalizados (a diferencia de “los de abajo”, prisioneros del nacionalismo que se les imbuye y con el que quedan atados) como para haber construido un mundo en función de sus intereses. Pelean entre sí para ver quién es el macho que más mea, pero están arriba y cuando mean dicen que llueve, como sucede ahora con la crisis. 
Ese mundo está maldesarrollado como consecuencia de esa construcción. Maldesarrollo es el efecto estable (es decir, estructural) de aquella lucha de clases y afecta a todas las necesidades básicas y, recientemente, está afectando de modo especial al ambiente, al ecosistema. Este maldesarrollo estructural producido por “los de arriba” internacionalizados tiene efectos, a su vez, sobre la vida de las personas concretas: en la de los que ganan con dicha estructura, por supuesto, y, sobre todo, en la de los que pierden, condenados al Mal Vivir, a la insatisfacción sistemática, constante y severa de sus necesidades básicas entre las cuales no está sólo la de la supervivencia y el bienestar, sino también las de la seguridad (frente a la violencia de todo tipo y, por tanto, también seguridad alimentaria y seguridad social), libertad e identidad.
“Los de en medio” y, raramente, con la colaboración de “los de abajo” (y todavía más raramente, con la única iniciativa de estos últimos) pretenden cambiar de tanto en tanto esa situación de forma reformista o de forma revolucionaria mientras entre "los de arriba" se da de vez en cuando el "quítate tú, que me pongo yo". No sería impensable el “egoísmo ilustrado” de “los de arriba”: cambiar algo para que todo siga igual. Pero tampoco es muy frecuente. 
Uno de los objetivos de esas acciones posibles es el Buen Vivir de las personas concretas para lo cual hay que afrontar la cuestión estructural del Maldesarrollo, sea mediante el desarrollo, el postdesarrollo, la revolución, desconexión o como se vaya inventando sucesivamente. 
La capacidad de actuación de “los de arriba”, sin embargo, no debe ser minimizada: tienen poder económico, remunerativo, pero también capacidad de alterar la percepción de las cosas mediante los medios de comunicación y, en último caso, tienen el poder coercitivo del Estado que, por lo general aunque con interesantes excepciones, sirve como amenaza o como castigo a los díscolos. 
Las combinaciones de los tres poderes (remunerativo, simbólico y coercitivo) en las diferentes arenas políticas hacen que no haya dos situaciones iguales en el mundo. 
Además de ello, hay una combinación de economía, política, cultura y violencia muy particular en el sistema mundial: la del país hegemónico, los Estados Unidos, posiblemente en crisis interna y por conflicto con las élites de otros países (emegentes y no emergentes) que también desean controlar el sistema para su propio beneficio. Pero todas las sociedades (hegemónica, centrales, semiperiféricas y periféricas) vienen “sobredeterminadas” por el Maldesarrollo que impide el Buen Vivir.
Ahí entran los movimientos sociales (movimientos por la paz aunque no se llamen así y movimientos por el buen vivir aunque no se llamen así) cuyo éxito está por ver, pero que, para algunos, son la mejor, si no la única esperanza, aunque su capacidad de producir cambio no debe ser magnificada de manera poco fundada en la realidad de las cosas. La falsa esperanza es muy gratificante pero estéril.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Hambre en el mundo

No confío demasiado en las cifras sobre la pobreza en el mundo, bastante escasas por cierto. Menos confío en las anuales sobre el hambre en el mundo. Si ya resulta complicado encontrar una definición de pobreza que permita el recuento mundial (y el recurso a no tener 1,25 dólares al día en paridad de poder adquisitivo me parece una broma... del Banco Mundial, por cierto), la definición operativa de hambre que permita su recuento me parece imposible. Pero, bueno, veamos que acaba de decir la FAO al respecto.
Lo primero es que, dicen, no parece que el correspondiente Objetivo de Desarrollo del Milenio se vaya a cumplir. Consistía en rebajar, para 2015, el porcentaje de hambrientos a un 10 por ciento de la población. Si ahora estamos en 16 por ciento, me parece que va a suceder como con la pobreza. Que no.
Lo segundo, y es buena noticia, es que si en 2009 el número de hambrientos era de 1.023 millones, en 2010 serían 925 millones, una buena reducción de cien millones que sigue dando una cifra monstruosa sobre todo cuando se pasa a la infancia: Siempre según la FAO la proporción de niños que mueren de hambre es de un niño cada seis segundos.
Voy a suponer que los datos son buenos. Cabe preguntarse por qué esa disminución. La primera respuesta es que la crisis no está afectando de la misma manera a los países ricos que a los pobres. Los ricos habrían visto aumentar el número de hambrientos de 15 a 19 millones. En cambio, en Asia y Pacífico habrían disminuido. La segunda es más problemática: todavía no ha incidido en el hambre el repunte en los precios de los alimentos que se ha observado en estos últimos meses, así que, no por disfrutar del pesimismo, la reducción podría ser una "falsa esperanza". El índice de precios de los alimentos que proporciona la FAO (y ahí me fío más que en lo del hambre) es el siguiente:


Sin hacer más consideraciones sobre qué pasó en la burbuja de 2007 y en el estallido de esta y las otras dos burbujas (la inmobiliaria en los Estados Unidos y la económica en varios sitios más), 2010 ha visto un repunte en los precios. Y eso, nunca mejor dicho, se paga.
Añádanse las cosechas perdidas por inundaciones y sequías, el desvío a biodiésel de cereales, el acaparamiento especulativo actual y la demanda creciente de los países emergentes y se tendrá una alternativa, no cuantificada, a las previsiones optimistas de la FAO. Se verá.



martes, 14 de septiembre de 2010

Negociaciones de paz

Hay casos en los que el deseo de paz y de acuerdo es evidente y en el que los representantes políticos de las partes en conflicto intentan negociar. Ni así es fácil ya que, en ambas partes, hay sectores que desean la "victoria final" cueste lo que cueste y plantean objetivos dignos de mayo del 68: seamos realistas, pidamos lo imposible. Con ello las negociaciones colapsan por un lado o por otro, dejando frustrados a los negociadores y a quienes representan. Y así, hasta la próxima en la que el deseo de paz y de acuerdo volverá a impulsar a los representantes a intentar negociar en el conflicto mientras los sectores extremistas de cada lado llegan incluso a decir que no hay conflicto ya que toda la razón está de su parte. Que lo que hay es violencia por parte de los contrarios que lo que tienen que hacer es darles la razón, reconocer que  están equivocados y rendirse, que esa es la versión de la victoria final a la que me refiero.
Podría estar hablando de ETA y los hiper-españolistas, pero estoy pensando en las negociaciones de paz entre el gobierno israelí y el gobierno de Cisjordania (que no de Gaza). Por supuesto que son conflictos inconmensurables, con lógicas diferentes e historias distintas. Pero tienen elementos en común. Como bien se sabe, todo es comparable. Cuando se dice que un huevo no tiene nada que ver con una castaña se está diciendo una verdad, pero se olvida que hay variables con las  que se pueden comparar: el peso, por ejemplo. Lo mismo sucede con conflictos distintos y distantes. Comparar, además, no significa que TODO lo que se dice de un lado sirva para el otro.
A veces las encuestas sirven de ayuda para entender qué está sucediendo. Cierto que la opinión mayoritaria o minoritaria en un territorio no significa que sea la aceptada o rechazada mayoritariamente por las fuerzas políticas en liza. Puede haber enormes  mayorías en un sentido y, sin embargo, haber partidos minoritarios situados en posiciones de poder estratégicas que hacen que los deseos de las mayorías no se cumplan.
He encontrado este  excelente trabajo recogiendo encuestas en territorios palestinos, israelíes y en ambos. Dejan muy claros los deseos de paz en todos ellos, pero también muestran lo que en un sitio se ve como importante y en otro no. Véanse:

(a) Temas prioritarios para ambos:
(1) Acuerdos sobre el futuro de Jerusalén
(2) Gestión de los Santos Lugares
(b) Temas prioritarios en Israel, pero no en Palestina:
(1) Seguridad para Israel
(2) Derechos sobre los recursos naturales
(c) Temas prioritarios en Palestina, pero no en Israel:
(1) Estado independiente y soberano para Palestina
(2) Derechos de los refugiados
(d) Temas secundarios para ambos:
(1) Acuerdo sobre las fronteras entre Israel y Palestina
(2) Asentamientos en los territorios ocupados


Pero el trabajo, en su brevedad, no tiene desperdicio. Muchos esperan que los Estados Unidos se involucre en favor de la paz, aunque cada lado los percibe como partidarios de sus propios contrarios. Porque también deja claro cuántos se oponen en un caso o en otro a lo mayoritario y cómo se ven las evidentes  dificultades para lograr la paz.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Poder farmacéutico

Una de las razones del escándalo del H1N1, el virus inicialmente porcino, fue que los que dictaminaron que la que se venía era muy grave resultó que tenían conexiones con la industria farmacéutica, una de las cinco ramas más importantes en el comercio mundial junto al automóvil, las armas, las otras drogas (ilegales) y el petróleo. Los gobiernos corrieron a aprovisionarse con mucho entusiasmo e inútilmente. Ahora no saben qué hacer con las vacunas que todavía no han caducado y procuran venderlas a países del hemisferio Sur para que se preparen para el invierno siguiente.
El gobierno español habló de que, para ahorrar en el gasto farmacéutico del sistema sanitario público, se iba a cambiar el modo de recetar medicamentos. Me hizo acordarme del sistema ecuatoriano, que encuentro muy inteligente y que he podido experimentar: cuando vas al médico, éste te receta exactamente el número de píldoras que tienes que tomar y la farmacia no te da una caja con cualquier número de ellas sino exactamente las que el médico te ha dicho. 
Lo que uno encuentra en las Españas es lo contrario: el médico te receta una determinada dosis (por ejemplo, dos pastillas durante una semana, es decir, 14 pastillas), vas a la farmacia y te venden la caja correspondiente que resulta tener 18 pastillas que pagas convenientemente o tú o en copago con el sistema público. ¿Qué haces con las 4 pastillas restantes? Pues las tiras a la basura o las guardas hasta que caduquen, como si fueses un ministerio de sanidad cualquiera tratando con vacunas. Es un despilfarro si se suman los excesos de pastillas de cada persona a lo largo del año. ¿Quién gana? Obvio: la empresa farmacéutica. A mí me está pasando estos días con un complicado tratamiento de una semana con pastillas, tres semanas sin pastillas, otra semana con, tres semanas sin y una semana con. El número de pastillas que hay en las cajas no es múltiplo de mis necesidades, así que, efectivamente, tendré que echar a la basura las finales. Así que entiendo que el Ministerio del ramo haya hablado de convertirse a la sensatez ecuatoriana.
Pero no lo ha hecho. ¿Por qué? Pues igual por los mismos motivos por los que los técnicos de la OMS encontraron tan peligrosa la gripe porcina. 
Hay un cosa que llaman leyes del mercado. Pero no se les aplican a quienes tienen conexiones suficientes. Las dichas leyes se dejan para las pequeñas empresas. Para las grandes (y de los sectores que he dicho), eso del mercado es una tontería irrelevante, cosa que se confirma en este post de quien fuera ministro (secretario) de trabajo bajo Bill Clinton: las empresas estadounidenses que obtienen sus beneficios del mercado local hacen una presión sobre los gobiernos diferente a las empresas que obtienen sus beneficios del mercado exterior (básicamente, de la India, la China y el Brasil, los emergentes). No ven de la misma forma los impuestos y la inflación, así que sus lobbies y sus donaciones buscan objetivos diferentes. Pero los buscan. Y, por lo visto, los consiguen. (De paso, ese post es un antídoto contra la visión monolítica de la gran empresa)

La ciencia de resolver conflictos

Hoy publica El País un curioso artículo con este mismo título y utilizando el consabido truco de crear un enemigo imaginario para así poder destrozarlo mediante el desprecio y el ridículo. Nada original. Se ríe de los que practican una pretendida "ciencia de resolver conflictos". Lo malo es que tal ciencia, efectivamente, no existe. Los muertos que vos matáis... es que no existen. Los muchos profesionales que se dedican a afrontar los conflictos (mediadores matrimoniales, mediadores escolares, mediadores culturales, psicólogos, abogados, politólogos, militares) saben bien que lo suyo no es una ciencia en el sentido en que la física que habla del Big Bang es una ciencia. Todos reconocen que existen algunas herramientas básicas, originadas en las numerosas experiencias de resolver, trasformar o transcender un conflicto, pero que la componente de "arte" es también real. Si se prefiere, frente a la rotundidad de la industria, los practicantes de esas disciplinas (entre los que no me encuentro) se reconocen más en la "artesanía intelectual" de la que hablaron algunos sociólogos del siglo pasado.
Por lo general, los practicantes de esas disciplinas observan qué se ha hecho en otras circunstancias e intentan aprender de ellas sin pretender que lo visto en otros casos se pueda aplicar sin más al caso que tengan en ese momento en frente. No hay enfermedades: hay enfermos. No hay conflictos en general: hay conflictos en particular, lo cual no quiere decir que, como si se tratase de Adán en el paraíso, cada nuevo conflicto sea tratado como si nunca hubiese habido un conflicto en el mundo. Los médicos tampoco lo hacen.
Algo le molesta a nuestro autor en lo que ha debido de leer en algún sitio como para que arremeta de esa forma tan española: despreciar, ridiculizar, insultar. Y le ha tenido que molestar a propósito de lo que está cambiando en el caso de ETA y de lo que diversos autores y en muy heterogéneas sedes (desde Gara a su periódico pasando por Público) han avanzado en la línea de solucionar el problema teniendo en cuenta lo que se ha hecho en otras partes, pero sin pretender (nadie lo ha hecho, que yo sepa) que aquello sirva para esto. La reacción del autor, como digo, es de libro en los instrumentos usados para "destrozar" un enemigo imaginario.
Claro que no hay una "ciencia de resolver conflictos". Es decir, no existe un cuerpo de teorías comprobadas que permitan dar respuestas definitivas del tipo "siempre que A, entonces B". Siempre se trata de movimientos tentativos por unos y otros, siempre abiertos a la producción de efectos perversos y a retrocesos que también son conocidos, pero no por ello aplicables mecánicamente a lo que se está tratando. Y ahí viene lo que tanto me ha extrañado: resulta curioso que, negando como yo la existencia de "una ciencia de resolver conflictos", el autor que cito tenga las ideas tan claras y distintas sobre cómo se puede resolver el conflicto vasco. Debe de ser ciencia infusa, personal e intransferible, porque nadie que niegue una ciencia con tanto ardor se puede atrever a hacer afirmaciones "científicas" de ese calibre.
Pero, en fin, "España y yo somos así, señora", que se diría en En Flandes se ha puesto el sol.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Causa del terrorismo

El congresista Dennis Kucinich hizo unas declaraciones el 11-S, a poco de que cayesen las Torres, que han resultado proféticas. Como siempre, se pueden añadir algunos elementos:
1. Al Qaeda, Osama bin Laden y los talibán fueron fomentados por los servicios secretos estadounidenses para enfrentarlos con el Ejército Rojo que acudía a Afganistán a ayudar al gobierno laico y comunista de Kabul. La versión wahabista y salafista del Islam, que ya existía, obviamente, pero en Arabia Saudita, fue utilizada para encender los ánimos de los yihadistas contra los ateos comunistas, infieles al fin y al cabo.
2. En la lucha contra el Ejército Rojo, se convocó a una especie de "Brigada Internacional" en la que musulmanes de todo el mundo acudieron a luchar contra el infiel. Estos "brigadistas" regresaron a sus respectivos países enfervorizados. Fueron los "afganos".
Conclusión provisional: No todo el papel hay que atribuírselo a los Estados Unidos y a Inglaterra, pero algo tuvieron que ver en fortalecimiento de estas opciones. De hecho, Al Qaeda (la base) se llama así porque Bin Laden llevaba la base de datos de los pagos que había que hacer a los "freedom fighters" antes de convertirse, por arte de amistad o enemistad, en fundamentalistas, machistas, radicales y todo lo que ahora se sabe de ellos.
3. De aquello polvos vinieron diversos lodos, como las bombas en algunas embajadas estadounidenses que fueron respondidas con exceso de fuerza y escasez de precisión en los objetivos por parte del presidente Clinton. El asunto de Israel-Palestina se enconó.
4. Llegó el 11-S y todos sus misterios (la última que he leído es que la voladura se hizo con pequeñas bombas nucleares). La reacción ahora fue extrema. Se invadió Afganistán por motivos oscuros (tal vez porque había que descargar la agresividad en algún sitio, a ser posible débil, aunque resultó no ser tan débil, como ya había notado el Ejército Rojo y, antes, el inglés) y, por motivos todavía más oscuros, Iraq.
5. Los servicios secretos habían "cocinado" la información para que encajase con las decisiones tomadas por el gobierno estadounidense, pero sabían bien (y la directora del MI5 inglés lo ha dicho en audiencia pública) que era muy probable que con esta sobre-reacción se consiguiese exacerbar al grupo de radicales  que, con esto, se han ido fortaleciendo cada vez más.
Segunda conclusión provisional: Los excesos militaristas de los Estados Unidos son un factor a tener en cuenta (no el único, por supuesto) en el aumento de ataques terroristas. Eso sí, muchos de ellos en territorios habitados por mayorías musulmanas.
6. Las muertes de inocentes en Afganistán, Iraq y Pakistán a manos de soldados, "contractors" (el caso de Blackwater) y de "drones" (aviones teledirigidos), ha encendido todavía más los sentimientos radicales hasta alcanzar a ciudadanos ingleses o estadounidenses de origen en países de mayoría musulmana o de religión musulmana que entienden que se trata de un ataque de "Occidente" (los "cruzados") en general y de los estadounidenses en particular contra el Islam. En la medida en que la cosa es más difusa y oscura, peores consecuencias tiene.
7. La falsa presentación por parte de las autoridades occidentales de que "todo es Al Qaeda" (absolutamente falsa como se ven en algunos buenos informes), el racismo subyacente y constante y las frustraciones adicionales producidas por la crisis económica, han aumentado el deseo de hacer algo por parte de los que aparecen en el punto 6 y han generado una espiral de acción-reacción por parte de los islamófobos que, en profecía que se autorrealiza, han conseguido enfervorizar ahora no sólo a los ajenos sino también a algunos de los propios.
Conclusión todavía más provisional: Aunque el presidente Obama (y antes Bush II) diga que no están en guerra contra el Islam sino contra los terroristas, las percepciones por parte de sectores importantes de un lado y de otro están cristalizando. Unos amenazan con quemar Coranes, otros salen de manifestación contra un centro musulmán (no mezquita) a dos manzanas de la "zona cero" y otros gritan en las calles contra los Estados Unidos, el Gran Satán como le llamaba Jomeini. Sólo falta que ataquen Irán (directamente o por parte de Israel, su aliado) para que la cosa tenga efectos no sólo en Irán, que es lo que no quisieron ver los que redujeron el problema a lo puramente militar y ahora saben que no se podía hacer. El papel de los Estados Unidos en este problema no es sólo de víctima del 11-S sino también de co-autor del problema como bombero pirómano.
(Continuará....)

sábado, 11 de septiembre de 2010

Cambio en las élites

Teníamos Davos. El Foro Económico Mundial en el que las élites mundiales se reúnen a hablar de sus cosas e invitan a algunos semiperiféricos para que se sientan considerados como centrales y lo cuenten en sus pueblos (enternecedoras algunas crónicas de estos invitados dándose aires de grandeza).
Teníamos el "Davos de verano", en la China, con algunas aportaciones interesantes por parte de los dirigentes chinos que quieren introducir (me temo que retóricamente) algunos temas en la agenda de asuntos de los que hablar (no necesariamente asuntos sobre los que actuar) como la desigualdad o los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La próxima sesión, el 15 de septiembre.
Ahora tenemos el "Davos ruso", algo diferente a los anteriores porque aquí entran los críticos al sistema ruso actual.
Todos Davos, sí. Pero diferentes. En mis tiempos, sólo había uno.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Eso es hegemonía

El superávit comercial de la China ha "caído" inesperadamente (en economía, estos días, casi todo sucede de manera "inesperada" o "sorpresiva"). El último dato dice que "sólo" ha sido, en agosto, de algo más de 20.000 millones de dólares, cuando en julio fue de 28.000 millones. Pobrecillos. Habrá que hacer  una colecta para ayudarles, saliendo, como en mi infancia, a las calles con una hucha "para los chinitos".
Sin embargo, no es eso lo que quiero subrayar sino los intentos, por parte del establishment estadounidense (que incluye a sus sindicatos) de hacer cambiar al gobierno de la China lo que consideran lesivo para sus propios intereses. En otras palabras, que consideran que los "intereses nacionales" (que no suelen ser "nacionales" sino de grupo, como el "honor nacional" es la hoja de parra que cubre las vergüenzas de los que salen ganando) tienen prioridad sobre los "intereses nacionales" de las élites chinas (no de toda la China, que es mucho decir). O, si se prefiere, que entre los intereses de las élites estadounidenses y los de las élites chinas, lo que tiene prioridad son los intereses de las élites estadounidenses que pueden presionar a quien se ponga por delante para que olviden sus propios "intereses nacionales" y se sometan a lo "intereses nacionales" de quien manda.
¿Se imaginan a las élites latinoamericanas exigiendo o presionando a los Estados Unidos para que cambien su política de "patio trasero"? Hablar, pueden. Gritar incluso. Pero no pueden hacer lo que los de los Estados Unidos hacen con respecto al resto del mundo. Y todo esto con independencia de quién sea el ocupante del despacho oval, que es relativamente anecdótico. O, como se ha visto, de quién habite en la Moncloa madrileña.
¿Se imaginan a las élites mundiales exigiendo o presionando a los Estados Unidos para que cumpla con la legalidad internacional a la hora de invadir países o, por lo menos, para que cumpla los acuerdos internacionales sobre el medioambiente? Y, no digamos, para que se sienten de tú-a-tú a discutir los problemas, como, por ejemplo, el de su apoyo al gobierno de Israel, que no tiene prisa, frente a las urgencias de Hamás (lo de Abu Mazem, ahora llamado Abbas, es otra historia... de apoyo estadounidense)
Pues eso es lo que llaman "hegemonía": la capacidad de satisfacer los intereses de las propias élites (utilizando, generalmente, al nada obsoleto Estado) por encima de los intereses de los demás (incluso de los intereses de las propias periferias) e incluso por encima de los intereses de la especie humana (vista su sistemática agresión al ambiente).  Lo llaman "intereses nacionales" y lo pueden ser en la medida en que alguna migaja cae de la mesa de dichas élites que hace que "los de abajo" prefieran ser cola de león a... cola de ratón. Pero como bien se sabe viendo el número de pobres reconocido por el gobierno USA, de los "homeless", de los subnutridos, todo ello con datos oficiales, uno no puede menos que recordar lo que fue la "literatura picaresca" en la España imperial o los relatos de Dickens en los tiempos de su correspondiente imperio (porque los imperios pasan): "los de abajo" no suelen estar incluidos en los "intereses nacionales" aunque esta vez sean sus supuestos representantes (las élites sindicales) los que levanten la voz.. que ya antes han levantado congresistas, senadores, lobbies y empresarios.
Que esa hegemonía ya no es lo que era, parece claro. Cierto que, como las anteriores, ha usado de la fuerza militar para mantenerse... y ese es su talón de Aquiles. Pero el grado de obediencia que ahora recibe ya no es lo que era. Ya no consiguen tan fácilmente lo que antes conseguían con total soltura y desparpajo.
Lo dicho: las hegemonías pasan. Pero también hay "retorno del jedi". Y en esas estamos: en el intento de recuperar el margen de satisfacción de los intereses de las propias élites, sin tener que recurrir a un exceso imperial de violencia. La sra. Clinton, cuando sea presidente, seguirá estando en ello.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Lo que miden algunos indicadores económicos

Lo del Producto Interno Bruto (PIB para los amigos) es un indicador digno de respeto. Marca quién va bien y quién va mal si aumenta o disminuye, respectivamente. Las críticas enormes que se puden hacer a tal indicador no han podido reducir su uso y abuso en la parla economista.  Así, por ejemplo, la "salida" de la crisis se medirá con el aumento del PIB a escala mundial y, si se trata de comparar países, los que tenga tasas de crecimiento más altas, serán más valorados que los que las tienen bajas. Y no digamos si las tienen negativa: el detestado "decrecimiento" que otros como Latouche ensalzan. Pero esa es otra historia.
La de ahora es otra. Pase que el PIB aumente mientras se reducen los indicadores de bienestar, felicidad y sostenibilidad. De hecho, no es infrecuente que aumente mientras se reduce el empleo y aumenta el desempleo.
Pero lo que me ha hecho escribir esto es el "Índice de Competitividad Global" que publica el Foro Económico Mundial (Davos para los amigos y los enemigos). Los resultados de la olimpiada de este año están aquí y, como todos estos rankings, pueden consumirse viendo quién está arriba y quién está abajo y quiénes han subido y quiénes han bajado.
Si la competitividad está en la base del crecimiento económico a través del comercio internacional, hay algunos datos que no me encajan. Pase que España esté en el puesto 42, cayendo desde el 33 que estaba el año pasado. De acuerdo. Pero que la India, con sus tasas de crecimiento que ya las quisiera España para sí, esté en el 51 después de haber estado en el 49, tiene que sorprender a los que dan por universales algunas constataciones hechas en un par de países. Brasil, en el 58 habiendo estado en el 56. Eso sí: la China en el 27 habiendo estado en el 29. Y Arabia Saudita del 28 al 21.
Lo más evidente: Los Estados Unidos son mucho más "competitivos" que la China ya que ocupan el puesto 4º en la lista, a 23 puestos de la China. Sin embargo, la China tiene un enorme superávit comercial y los Estados Unidos tienen un enorme déficit comercial que, evidentemente, no mide el Índice de Competitividad Global.
¿Qué parece que mide el índice? Pues, me parece, el mayor o menor acercamiento a una determinada idea de cómo debe ser el sistema económico de cara al comercio. Pero me parece que el comercio realmente existente es, antes que nada, local y, en segundo lugar, si se trata del internaconal, más relcionado con otras variables. ¿Y el PIB? Sólo se acuerdan qué mide los que acaban de examinarse, en la correspondiente facultad, de la correspondiente asignatura. El resto, y yo el primero, ni idea.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Vuelve el fascismo?

Conozco gente preocupada por los indicios de fascismo que encuentra. La crisis les hace recordar qué pasó en la de 1929-1939. Ya saben: Musolini, Hitler, Franco y demás fascistas/nazis históricos. Tal vez la historia no se repita, pero hay veces en que las épocas riman, y este podría ser el caso. Tienen, además, las pruebas en la creciente xenofobia que han mostrado diversos gobiernos, desde algunos locales de Cataluña a los centrales de Italia y, recientemente, de Francia donde se ha expulsado a ciudadanos de la Unión Europea con el único criterio de su adscripción al pueblo rom. También ha habido incidentes racistas en el Japón.
Como no soy inmune a estos comentarios, he tenido que seguir con interés las andanzas del Tea Party, un grupo conservador que cada vez tiene más peso en las decisiones del Partido Republicano. Este, probablemente, ganará las elecciones parciales de noviembre y, si no hay cambios, conseguirá la presidencia en 2012. Sarah Palin, que fue candidata a vicepresidente y participa en los encuentros del Tea Party, baraja la posibilidad de presentarse a presidente frente al candidato del Partido Demócrata que, por cierto, no creo que sea Obama.
 El Tea Party  consiguió recientemente un notable éxito en su encuentro en el mismo lugar y fecha en la que Martin Luther King dio su discurso “I have a dream”. Sus temas: El honor nacional, Estado mínimo (aunque no está claro si son aislacionistas, cosa que no creo sean), la moral convencional por encima de todo, peso de la religión en los asuntos del Estado. Y algo de racismo, todo sea dicho.
Paul Krugman escribía, la semana pasada,  de su temor a una nueva caza de brujas en su país si estos ganan. La lógica de esta caza de brujas de ahora sería previsible: los republicanos (y los sectores mediáticos que los azuzan y representan) parten de una visión catastrofista de la mayoría demócrata en el Congreso y, en particular, del "socialismo" de Obama al que algunos suponen musulmán y otros le niegan la ciudadanía estadounidense. Un desastre de presidencia y de mayoría parlamentaria, dicen, que el triunfo republicano arreglará. Pero para arreglarlo van a hacer falta muchos esfuerzos, barrer mucha basura, quitar de en medio a mucha escoria y poner las cosas en su sitio, en particular el honor nacional y la religión. "Histeria", lo ha llamado Krugman en esa columna. El hecho es que, bien fidelizados, el 50% de los republicanos registrados piensan votar. Los demócratas van por el 25: piensan, desencantados, en abstenerse.
La lógica de este  movimiento parece que es la siguiente. Tenemos, en primer lugar, una crisis económica de la que continuamente se dice que se va a salir, pero de la que no se sale y, mientras tanto, produce daño en los desempleados o que temen ser despedidos, en los desahuciados o que temen perder su casa y en las clases medias que temen ser robadas por cualquiera de los dos anteriores (parados o sin casa). El miedo es mal consejero y mucho más la frustración.
Hay, después, una xenofobia subyacente que el miedo y la frustración hacen aflorar. El mecanismo es sencillo: se encuentra un objeto sobre el que descargar las propias frustraciones. Es el chivo expiatorio que carga con los pecados del grupo según la tradición judeocristiana. En el caso estadounidense, convenientemente dirigido, incluye al primer presidente negro y se extiende hacia los demás negros, hispanos e inmigrantes, y mucho más si su inmigración ha sido ilegal.
Todo ello, finalmente, es fomentado por los medios conservadores que azuzan el miedo, la frustración y la agresividad y los canalizan hacia los intereses electorales ahora en las parciales  de "mid term" y ya preparados para las presidenciales de 2012.
Obvio que los manifestantes no aceptarán este diagnóstico y dirán que Glenn Beck, desde la Fox, dice las verdades como puños que la prensa "progre" (“liberal”) oculta sistemáticamente porque está vendida al gobierno que también oculta esas verdades. Es posible. Pero el carácter repetitivo (se pretende convertir en verdad lo que se repite de manera machacona a lo largo de semanas de emisión) y el recurso a los sentimientos (nacionalistas, racistas, religiosos) hacen que el "porque lo digo yo" acabe siendo el criterio de verdad.
Son varios los autores estadounidenses (con Chomsky a la cabeza) que hablan del auge del fascismo en los Estados Unidos. Los vengo recogiendo desde que publiqué “Democracia made in USA” en 2004. Pero no vendría mal ver si algo de lo ahora dicho se aplica a España.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, recogiendo algunos posts pasados)

martes, 7 de septiembre de 2010

Lomborg no es tan escéptico

Uno de los supuestos escépticos sobre el cambio climático afirma que está convencido de que se está dando y que la acción del hombre ha intervenido. Que no ha cambiado ni un ápice su opinión al respecto. Pero sí que lo que se está haciendo para afrontarlo no funciona y que si no se hace algo alternativo y que él propone (con otros sabios economistas) la cosa se puede poner peor. 
Sabiendo el dineral que anda en juego y que para muchas empresas lo que cuenta es el beneficio caiga quien caiga (incluyendo a la especie humana), mantengo mi escepticismo sobre el escepticismo. Y sigo pensando que es cuestión de esperanza matemática.

Pico del petróleo

Tarde o temprano llegará el momento en que el petróleo que se produzca lo sea a expensas de las reservas. Será un momento en que no se notará en el consumo, porque se seguirá manteniendo la producción, pero los que estén en el ajo sabrán que la cosa empieza a caer. Se discute cuándo se producirá tal cosa si no es que ya se ha producido. 
Lo que me ha hecho escribir esto es la existencia de un informe de un "think tank" militar alemán analizando las consecuencias que tendría/tendrá el dicho "pico" en la crisis económica, en las democracias y en la estabilidad social. No sé si tienen razón o no (otros no piensan exactamente lo mismo y matizan algo más), pero es sintomático que se hayan planteado la cuestión.
La lista de efectos que sugieren los militares es la siguiente:
  • El petróleo determinará el poder
  • Los exportadores de petróleo se harán más importantes
  • La política ocupará el lugar del mercado
  • Fracasos del mercado
  • Retorno a la economía planificada
  • Reacción global en cadena
  • Crisis de legitimidad política.
El autor que cito en Energy Policy es algo más cauto y afirma que "cuando se produzca el pico del petróleo, no tendríamos que esperar ni un colapso inmediato ni una transición suave, sino un proceso doloroso de adaptación que podría durar un siglo o más".
Me temo que aquí, como en la economía global, nadie puede saber qué va a pasar. Pero sí sabemos que el "pico del petróleo" será inexorable. Y si eso tiene que ver con la toma "manu militari" de los últimos pozos sin explotar, también está por ver.
 

lunes, 6 de septiembre de 2010

Filántropos port morten

Ahora es un chino ultra-rico el que dice que, cuando muera, donará toda su fortuna a una "charity". Este es joven, pero algunos de estos filántropos Gates-Buffet ni gastando 600.000 al día podrían gastarlo todo en vida y, como se sabe, cuando se pasan de los mil millones de fortuna, el dinero viene solo.
No estaría de más que lo donasen en vida, para poderles echar en cara si no lo hacen. Afirmarlo en vida y no cumplirlo una vez muerto, es una opción muy cómoda. Y todavía estaría mejor que hiciesen esas "charities" aumentando los salarios de sus subordinados "de abajo". Por ejemplo en Wall-Mart.
Pero me temo que es la misma lógica que algunas "ayudas al desarrollo": que no estaría de más, si se quiere "ayudar al desarrollo", que se explotase menos a los países "beneficiarios" y que estos tuviesen una política fiscal algo seria, en lugar de enviarles dinero para que los funcionarios de las ong de aquí y de allá (algunos muy amigos míos) tengan algo que contar. Si lo que se quiere es socorrer a los pobres, lo que habría que hacer es promover la justicia.

China: exportador neto de capital

Así definía Lenin a un país imperialista. Cierto que la definición tiene algunas excepciones incómodas: la de los países endeudados que han estado "devolviendo" préstamos de manera indefinida. Pero, dejando de lado estas crisis de deuda externa, el caso de la China ha de ser tomado en consideración. 



Esta es, oficialmente, la inversión directa china en el extranjero. Obsérvese que América Latina ocupa el segundo lugar. Téngase en cuenta.

domingo, 5 de septiembre de 2010

ETA: au déssus de la mêlée

He visto las imágenes en la BBC y leído los titulares en un par de medios electrónicos. No sé nada más. Quiero decir que no he leído ni escuchado ni la declaración ni las reacciones. Algo conté aquí sobre las diferencias entre Cataluña y el País Vasco. Pero lo que me parece central es el déficit de credibilidad que tiene ETA en estos momentos. Entiendo que es legítimo volver a pensar en otra tregua falsa o con exigencias que los otros no van a aceptar o como truco para acceder al poder político remunerado como los demás.
No es cosa de dos, Gobierno-ETA, sino que hay muchos más actores cuyas reacciones (no necesariamente verbales) habrá que considerar: el PNV, el PP y las asociaciones de víctimas. Ya sé lo que dirán los que quieren que esta "guerra" termine con una victoria indiscutible de uno de los lados por destrucción absoluta del enemigo. Mala opción. Y sé lo que dirán los que temen que un "éxito" del gobierno les dé margen de maniobra en una situación electoral bastante negativa para él. Comprensible, pero igualmente mala para el conjunto aunque no para ellos.
Romain Rolland tituló así una colección de artículos en 1915. Había pensado en titularla "por encima del odio", pero acabó optando por este "por encima de la pelea" (melé es también un término del rugby: ese momento en que se crea un montón de jugadores). No quería decir que había que estar "al margen del conflicto" (recuérdese, 1915, Francia, Alemania y toda aquella guerra infame), sino que había que verlo con amplitud de miras, tomando distancias, con algo de altura.
He procurado en algunas publicaciones estar "au déssus de la mêlée" en  ese sentido y me ha creado algún pequeño problema personal, no grave, pero sí doloroso. Vuelvo a las andadas en contra de lo que tenía decidido: creo que el País Vasco se merece vivir en paz y, con él, los demás habitantes de la Península (porque habían involucrado también a Portugal). Ese es el objetivo, no el de alcanzar la victoria que, en este contexto, significa lograr la paz de los cementerios.
Es obvio que ETA no canta victoria. No tendría la más mínima base. Sus apoyos sociales se están reduciendo, aunque siguen siendo reales y no les debe de resultar imposible conseguir apoyos de los diversos grupos (con dinero) que pululan por el submundo de la violencia indiscriminada y que pueden practicar el terrorismo. Con esta decisión parecen reconocer que no pueden cantarla. La violencia no lleva a sus objetivos de un País Vasco libre y socialista (objetivo que me resulta indiferente, pero que es el que ellos dicen buscar).
El gobierno tampoco canta victoria. Queda mucho por andar y los apoyos sociales de ETA, como he dicho, son reales. La Ley de Partidos y la presión policial (discutible, en mi opinión, la primera, imprescindible la segunda), han reducido el peso de ETA pero no han llevado a la victoria de su destrucción final. Pero lo tiene más difícil que ETA. Mientras estos pueden contar con el mundo abertzale a su favor y el PNV en la onda, aunque vayan a competir, teóricamente, por el mismo electorado nacionalista aunque uno de derechas y el otro de izquierdas, el gobierno no puede contar con la oposición y tiene, necesariamente, que desconfiar de ETA. Es el gobierno el que está en inferioridad de condiciones y puede tener la tentación de ser "más macho que nadie".
Cuando se produjo la tregua anterior, se anunció mientras yo volaba de Madrid a Bilbao. Me esperaba un amigo, no abertzale, que me dijo "Ya". Comprendí. Nos abrazamos. Y añadió: "Lo que temo es lo que vaya a hacer el PP". 
Porque, guste o no guste, hay flecos de los que el gobierno y ETA tendrán que hablar: la reinserción, las víctimas, los presos. Y si eso, en tiempo electoral, se ve como "negociación" que niega la "victoria absoluta", el PP levantará los sentimientos nacionales contra estos "traidores", "cobardes" y "mentirosos".
No hace falta que diga que no espero nada de los radio y telepredicadores y columnistas atrincherados. Seguirán azuzando para conseguir el objetivo, que es el triunfo del PP en las elecciones que esperan que sean ya. Tal vez sea el caso en que mejor se ve la irresponsabilidad de algunos medios.
Veremos qué pasa. No tengo ni idea: demasiados actores y demasiados asilvestrados en cada uno de ellos.

Problemas rusos

Como es la primera encuesta que veo hecha en Rusia y sobre los problemas que preocupan a sus ciudadanos, levanto acta de qué les preocupa, que no deja de ser curioso si se compara con lo que los estadounidenses de Gallup o los españolitos del CIS consideran problemas. Los problemas que enumera el Moscow Times (hay un par de enlaces para ver los originales y su evolución en los últimos años, pero no me voy a poner a descifrar el cirílico) son los siguientes: lo que más temen es el alcoholismo (57 por ciento) ,que ya era problema en tiempos de Gorbachov, y la adicción a las drogas, seguidos (55 por ciento) por el desempleo. La corrupción va después, con un 41 por ciento y el crimen (32 por ciento). El terrorismo y los problemas ambientales son identificados por sendos 22 por ciento de encuestados. Hay entradas intermedias que el periódico no refiere y que no consigo descifrar.
Peleando con el cirílico veo que la cuestión del alcoholismo ha disminuido en los últimos años, haciéndome recordar la ley seca que impuso Gorbachov para intentar parar el impacto que tenía la vodka (agüita) en la tasa de mortalidad y en la productividad sobre todo los lunes. La sufrí (la dicha ley) cuando hice Moscú-Beijing  en el transiberiano. Eso que se han ganado en un sentido y otro.

Europa con problemas

Los estadounidenses se refieren a sí mismos como "americanos" como si en Tierra de Fuego no fuesen americanos. Los habitantes de la Unión Europea se refieren a la misma como "Europa" como si los noruegos o los suizos no fuesen europeos. Me refiero, pues, a la Unión Europea.
Desde sus comienzos ha tenido una evidente amenaza: el nacionalismo estatal y el subestatal. El subestatal porque, integrados en "Europa", los líderes de los partidos independentistas podían encontrar una nueva dependencia que juzgaban más llevadera que la dependencia respecto a su gobierno central. Era preferible depender de Bruselas que de Madrid, aunque, por motivos obvios, el principio no se aplicaba a flamencos y valones en Bélgica.
El nacionalismo estatal, por su parte, se concretaba en la frase que le escuché en la televisión francesa a Chirac, cuando era presidente: il faut faire l'Europe selon les interêts de la France (espero no haber cometido muchos errores ortográficos). Traduciendo: lo que cuentan son los intereses de Francia y la Unión Europea (llamada Europa, según la costumbre común con los gringos) es un mero instrumento.
Se intentó, desesperadamente, generar un nacionalismo supraestatal, un nacionalismo europeo, sabiendo que el nacionalismo es la única ideología universal y la que mejor legitima una estructura política. Cambiemos el objeto, se dijeron, y que los estudiantes con Erasmus aprendan a amar a Europa (léase Unión Europea) y tengamos bandera, himnos, héroes (en realidad, artistas, porque en cuestión de ardor guerrero no era aconsejable buscarlos: serían héroes que habían luchado contra otro país "europeo" y eso no encajaba con el propósito). Y un parlamento y una comisión  y toda esa compleja maraña de instituciones no excesivamente democráticas que, cuando son formadas por miembros electos, estos han sido elegidos por criterios locales y no por criterios "europeos". Susan George es muy clara al respecto.
Un resultado que adquiere una cierto tono a la luz de lo que estoy diciendo. El Pew Research Center había preguntado si esa estructura "europea" podía acabar debilitando la economía nacional. Y estos son los resultados en los años que se indican con el porcentaje creciente de los que creen que la integración  económica debilita la economía nacional:


En los cuatro países es evidentemente creciente dicha opinión y en el Reino Unido y en Francia ya son amplias mayorías los que así piensan. Una vez más, la Unión Europea, un gigante económico, pero un enano político. Y, encima, lo de "económico" es más que discutible: sumar PIB puede ser un entretenido pasatiempo, pero no significa nada.
Para completarlo, la epidemia de populismo y xenofobia en la "culta" "Europa", ejemplificada por la caótica situación política de Holanda y de Bruselas, de nuevo al borde de partirse en dos (por lo menos), en ambos casos con partidos pequeños que marcan la agenda. 

sábado, 4 de septiembre de 2010

El opio del pueblo

Eso decía Marx de la religión. Exageraba. Poco empírico. Hay variantes dentro de cada religión que las hace opiáceas o revulsivas. Depende. Dentro del cristianismo, la teología de la liberación no puede llamarse opio del pueblo. Me parece. Así que no me extraña que sea rechazada por el Tea Party y asimilados (vaticanos incluidos).
Como siempre, hay que elegir muy cuidadosamente la unidad de análisis para hacer algunas afirmaciones.
Pongamos, por ejemplo, el porcentaje de los que dicen que la religión (la que sea) juega un papel importante en su vida. Estos son los resultados de Gallup:

Una vez haya encontrado su propio país, lo lógico es que no acabe de aclararse con este centenar largo de países. De todas maneras, obsérvese que Israel tiene, prácticamente, tantos en un lado como en otro (según el margen de error de la encuesta).
Por suerte, Gallup da una tabla mucho más significativa que esta olimpiada de religiosos y de seculares. Es esta:


A más pobre el país, más importante es la religión en la vida cotidiana para más gente. Y cuanto más rica, más encuestados contestan diciendo que la religión no es importante en su vida.
Pero  se puede complicar la cosa y no por defender a don Carlos que, en esto como en otras muchas cosas, no es defendible como lo hacen sus fundamentalistas (Marx, como es sabido, se saltaba alegremente su propio método cuando se enfrentaba a análisis concretos de situaciones concretas como " El 18 Brumario de Luis Bonaparte" o las crónicas sobre España para el periódico estadounidense que no recuerdo ahora; es decir, y según sus propias palabras, "no era marxista").
La primera variable es la desigualdad. En general, a más rico el país, más igualitario. Cierto que, como dice el informe de Gallup, en la pobreza la religión y la felicidad van más unidas. Pero también parece cierto que en la desigualdad, mayor interés por parte de "los de arriba" para que el orden social se acepte como "natural", como resultado de la voluntad divina. En esos casos, puede darse lo del opio del pueblo. Sugiero leer Huasipungo, la novela del ecuatoriano Jorge Icaza publicada en los años 30, para ver ejemplos de ese uso "marxista" de la religión.
No es cuestión, pues, de riqueza o pobreza sino de igualdad o desigualdad.
Compliquemos. Mi impresión (aunque no he visto datos) en un país como España, relativamente bajo en cuanto a importancia de la religión en esta encuesta, es que dependerá de qué se defina por religión. Si son "fiestas populares", procesiones y romerías, la respuesta será una. Pero si es cumplir con la misa dominical, mi impresión es que se trata mayoritariamente de un fenómeno de clase media-alta. En muchos casos, tan folklóricos aquellos como estos y con un cierto mirar de arriba abajo por parte de los practicantes hacia los no-practicantes. Como folklóricas pudieron ser las referencias a la religión por parte del entonces presidente George W. Bush, al que la historia situará en un buen lugar cuando se trate de listar la infamia.
Pero si se trata de cumplir con los preceptos de Jesús de Nazaret o seguir sus enseñanzas sobre los ricos, servir a Mammón, la justicia, los mercaderes en el templo, la libertad y cosas parecidas, esas clases medio-altas se olvidan de todo eso y se aferran a la cuestión sexual (que, después, resulta que tampoco es que sean muy coherentes en sus prácticas personales) como si ahí estuviese todo el mensaje de Jesús. Que no lo está. No es opio ni para los "populares" ni para los "bienestantes".
También se puede introducir la variable edad y te encuentras que, dentro de una misma orden religiosa, los jóvenes suelen ser más espiritualista y los viejos más comprometidos (eso me dicen, en amigable confianza, algunos de estos últimos).
La frase "la religión (así, en general) es el opio del pueblo", entonces, no tiene ningún sentido. Hay casos en que sí y casos en que no.
Un asunto diferente es el de Hawking. No he leído su texto, pero he leído la alharaca que se ha montado por su  rechazo de la idea de Dios. Creo que no se puede demostrar ni su existencia ni su no-existencia. Me interesan los creyentes y no-creyentes y sus respectivas prácticas. Que exista aquello en lo que creen es secundario. El hecho es que la creencia tiene consecuencias. Que se lo digan a los judíos.