sábado, 31 de julio de 2010

De taurus a aries

Aunque prefiero el I-Ching, me divierte leer los horóscopos que vienen en revistas y periódicos (no en todos, como tampoco en todos hay anuncios de prostíbulos). El de los horóscopos es un tipo de lenguaje bien particular cuya ambigüedad disfruto. Y, sobre todo, me gusta leer varios horóscopos al día, para ver las contradicciones entre ellos con respecto a lo que me va a pasar, diversión que aumenta si los leo al fin del día y veo sus aciertos y fallos. Deformación profesional.
Algo había leído al respecto, pero ahora lo encuentro detallado en el Times of India: todos los horóscopos están equivocados ya que adjudican erróneamente el signo a los nacidos en determinadas fechas cuando tendrían que haber adjudicado otro. En mi caso, dejo de ser taurus y paso a aries, así que dejo de tener las características propias de los tauro y paso a tener la de los aries. Al final del artículo que cito vienen las nuevas fechas para los signos de siempre (y alguno más). Aconsejo ponerse al día, porque parece que los babilonios primero y los griegos después cometieron varios errores astronómicos que ahora, por fin, se van a solucionar con este cambio de fechas. Si usted iba vanagloriándose, como alguno de mis amigos, de lo equilibrados que son los libra como usted, siento decirle que ya no es libra, así que igual es que nunca ha sido tan equilibrado. 
Que por qué prefiero el I-Ching: pues porque es todavía más ambiguo que cualquiera de los horóscopos que pueden leerse (incluyo los horóscopos no-occidentales, como el chino, que atribuye signo a todos los nacidos el mismo año y que también tiene doce signos: ahí soy cabra y no voy a hacer ninguna broma al respecto). Es más un medio de autoanálisis. Como un test proyectivo ya que lo interesante no es lo que dice ("es propicio atravesar las grandes aguas", que vaya usted a saber qué significa) sino el significado que uno le atribuye (voy a tener que ir a Cochabamba lo antes posible y, si estuviese en La Paz, a Puno). Vea, por ejemplo, lo que, según el I-Ching, me espera para este mes de agosto, indefinido:
EL DICTAMEN
La Modestia va creando el éxito.
El noble lleva a buen término.
LA IMAGEN
En medio de la tierra hay una montaña:
la imagen de La Modestia.
Así disminuye el noble lo que está de más
y aumenta lo que está de menos.
Sopesa las cosas y las iguala.

Ahí queda eso. De momento, supongo que el noble al que se refiere es el alcalde del pueblo en el que vivo, pero no estoy muy seguro. Al fin y al cabo, tiene que rebajar la altura de la calzada y subir el tiro del alcantarillado, una vez sopesado el presupuesto y con el fin de igualar la calle para que no me entre agua en la montaña que es mi casa y se encuentra en medio de la tierra. Lo que no acabo de entender es qué pinta la Modestia en todo esto.

viernes, 30 de julio de 2010

El derecho al agua en mi egoteca

Un amigo latinoamericano, activo promotor del derecho al agua, me envió esto:
La Asamblea General de las Naciones Unidas en su reunión de hoy 28 de julio de 2010, aprobó que el agua y el sanemiento son un derecho humano. (...) Este es un gran triunfo de los pueblos del tercer mundo y de todos las personas comprometidas en que el agua sea para todos. Un gran abrazo y una felicitación a nuestros hermanos bolivianos, portadores de la iniciativa.
Le contesté:
 También la tortura viola un derecho humano básico y se practica con bastante soltura en medio mundo... Cierto que es un paso de gigante, pero no hay que darle más importancia que la que tiene: simbólica.
Y, a su vez, me contestó:
 (E)res es un jodido inconformista... lo peor es que lo entiendo, pero me resisto a aceptarlo. Hemos perdido tantas y tan repetidas veces que no sabemos ganar. Por eso cuando se logra algo, muchas veces histórico como lo del agua, enseguida le buscamos la quinta pata al gato a través de la crítica (somos campeones en criticar) o resaltamos lo mucho que nos falta. Es cierto que falta mucho, hermano, quizás todo, pero si creo que debemos aprender a disfrutar de los logros que conseguirmos, por más pobres que nos parezcan los avances que se den. (...) 
Este fue uno de los temas de reflexión esta mañana cuando dí una conferencia sobre el buen vivir y la economía a un grupo de dirigentes indígenas de las tres organizaciones: CONAIE, FEINE y FENOCIN, que trabajan para unirse... ya lo han logrado con éxito en otra ocasiones, por ejemplo en enero del 2001... pero claro no faltó algún "Tortosa" esta mañana, que incluso decía que sería mejor desorganizarse y desunirse más para luego, cuando estemos realmente jodido, valorar lo que significa la organización y la unión.


Y yo le contesté:
Sé que tienes razón. Lo reconozco y lo recontrareconozco. Por eso, por mi incapacidad, es por lo que nunca he tenido la tentación de pasar a la política activa de partido: sé de mi inutilidad e incapacidad. Galtung me lo ha echado en cara muchas veces: mi peligro de ser positivista de tan empirista que suelo ser. Su metáfora es la siguiente: si tienes un mapa marino y te encuentras con un arrecife que no está en el mapa, puedes negar que exista (la teoría sería más importante que el dato), puedes intentar dar una vuelta para no chocar (salvas la teoría y el dato) o puedes dinamitar el arrecife cambiando el dato y mandando a paseo a la teoría (el mapa). 
Y por eso admiro a los que son capaces del "pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad". Esto último es lo que me falta y no es cuestión de desearlo ardientemente para así conseguirlo. Eso sería "omnipotencia de las ideas", que decía el loco del Freud: no por desear algo ardientemente, ya por eso se consigue. Es infantil. Pero lo contrario, lo de los "tortosas maduros", no es mucho mejor. Lo sé.
Volviendo al agua: claro que es histórico. Y claro que es un paso adelante. Pero los periódicos de hoy hablan de pasos atrás (y en las Españas va a ser interesante ver qué hacen algunos en el tiempo libre que les deja discutir de toros). Tú te pones a trabajar para que esos pasos sean adelante. Yo me quedo constatando que ha habido pasos atrás. Hermano: coincidimos en muchas cosas, pero esta es probablemente la que más nos diferencia. A tu favor, por cierto. Pero, en buen empirista, tengo que constatar mis propios datos, los de mi comportamiento. Y reconozco que es un defecto. Pero no lo voy a negar en aras del narcisismo de todo académico.
Es mejor que existan esos derechos a que no existan. Pero su existencia no es causa de comportamientos ulteriores. Mi alcalde, por ejemplo, no me arregla el saneamiento de mi calle y, por eso, la casa se me inunda todos los años. Dixi, et salvavi animam meam.

jueves, 29 de julio de 2010

Tauromaquia

En el único telediario que vi ayer en las Españas, la noticia de apertura fue el voto en Cataluña contra las corridas de toros, noticia que duró 17 minutos, más que cualquier otra minucia que estuviera sucediendo en la economía, política o sociedad local o mundial.
Cuando yo era niño, en el valenciano que yo hablaba se decía "plaça de bous" para la plaza de toros y "correguda" para lo que allí hacían los toreros. No sé cómo lo llamarán ahora (están locos estos valencianos), pero me hace gracia oír "plaça de toros" (pronunciado "toros" a la catalana, es decir, "torus") y "corrida" en boca de los políticos catalanistas.
Los que han votado a favor de prohibir los toros ("torus") en Cataluña se quedan cortos. Tendrían que prohibir (y no han querido hacerlo) el "toro embolado", esa salvajada, común con la Comunidad Valenciana, que consiste en ponerle al toro sendas bolas de brea al final de sus cuernos, prender fuego a las bolas y soltar al pobre animal para que recorra el pueblo con gran alegría de los paisanos que disfrutan viendo sufrir al animal. Y, ya puestos, tendrían que prohibir esa salvajada que consiste en embutir a las pobres ocas hasta hacerles reventar el hígado que se convierte así en exquisito y salvaje "foie de canard". El argumento de que al "toro embolado" no se le mata puede pasar, pero a la oca sí que se la mata y su foie-gras consumido.
Los que, como la lideresa de Madrid, han defendido a los toros y han atacado el "liberticidio" perpetrado en Cataluña, tendrían que explicar por qué han prohibido las salvajes peleas de perros o gallos y el tiro de pichón en su Comunidad, caso evidente de "liberticidio" y, sin embargo, fomentan la libertad de las dulces, cultas y tradicionales corridas de toros en Las Ventas.
Lo que más me molesta en este asunto no es tanto el bombo que se le está dando a un asunto que no es la primera vez que se plantea en las Españas (las corridas -de toros- ya estaban prohibidas hace años en Canarias y nadie dijo nada de la fiesta nacional, la libertad, la cultura, la tradición y todas esas cosas, porque la correlación de fuerzas políticas era otra, no por el peso de los argumentos). Lo que me molesta es que no se quiera decir de qué se está discutiendo realmente. Es decir, que no se quiera ver que se trata de las próximas elecciones en la comunidad autónoma de Cataluña y no de saber si un parlamento tiene derecho (parece que lo tiene) a legislar sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer en su territorio. Por ejemplo, se puede prohibir fumar en locales públicos o se puede obligar a llevar el cinturón de seguridad en los coches. Se vota, se aprueba y ya está. Los contrarios (fumadores empedernidos, "libertarios" al estilo de José María Aznar) tienen que someterse a la ley aprobada aunque la rechacen. Como aquí: una mayoría ha aprobado una cosa (con la que, confieso, estoy de acuerdo) y otros (dentro y fuera de su territorio) están en desacuerdo. Los juicios de intenciones ("lo han hecho porque pretenden tal o cual cosa", que es una suposición verosímil, pero no deja de ser suposición) y el tacticismo electoral ("rascaremos votos allá donde se pueda") sobran. Bueno, sobrarían, porque el caso es que es lo que más abunda.

miércoles, 28 de julio de 2010

Cleptocracia

Se llama así a un gobierno de ladrones. Desgraciadamente, hay varios en el mundo aunque, de momento, no puede llamarse así a España. Cierto que, como ya pasó en los años 90, hay una continua algarabía sobre casos de corrupción, ese comportamiento ilícito que consiste en usar fondos públicos para fines privados que van desde el enriquecimiento personal a la financiación del propio partido.
De entrada, hay que recordar que todo ciudadano, mientras no se demuestre lo contrario, es inocente. Incluso se podría decir que puede ser inocente incluso una vez declarado culpable, como bien se sabe por casos de jueces que se venden con facilidad, errores judiciales o, sencillamente, que la mayoría se haya equivocado y que lo que realmente responda a la realidad sean los votos particulares. No es una hipótesis descabellada: hay algún juez en la cárcel por haber vendido sus veredictos y ha habido más de un inocente que, convenientemente juzgado, ha pasado largos años en la cárcel hasta que se ha demostrado su inocencia. Más aún, ha habido casos, en países en los que todavía está vigente la pena de muerte, en los que el definitivamente “ajusticiado” se ha demostrado inocente, con lo que esa pena de muerte ha podido llamarse, si no es que se pueden llamar todas, “asesinato judicial”. Me parece excesivo llamar “linchamiento mediático” a los acusados cuyo caso es aireado en los medios suponiendo su culpabilidad. Pero tanto en países con pena de muerte como en países, como España, en la que afortunadamente ha sido abolida, se produce de tanto en tanto.
Si lo anterior es cierto, con mucha más razón hay que aplicar la presunción de inocencia a los que ni siquiera han sido acusados más allá de las insistencias machaconas de algunos medios o de los que únicamente han sido supuestos culpables en boca de sus adversarios políticos. Si en el caso anterior los nombres de Fabra y Ripoll vienen de inmediato a la mente, en el caso presente hay que incluir los nombres de Bono y de Rubalcaba. Bono no ha sido acusado y, para algunos, es culpable: un culpable que no es declarado tal por turbios manejos de la justicia en manos del gobierno, cosa de la que, periódicamente, se acusa a Rubalcaba por parte de partidos y sus palmeros (o viceversa: medios y sus palmeros políticos).
Lo que sucede, en este uso político de la justicia, es que lo que hagan los jueces a “nuestro” favor, será siempre bienvenido y jaleado, mientras que lo que hagan y que favorezca a “los otros”, será puesto en duda o incluso acusado a su vez de prevaricación y cosas por el estilo. No voy a entrar en casos como el Estatuto de Cataluña o los avatares del juez Garzón, casos ya de por sí interesantes, sino que me voy a ceñir al de la corrupción.
La situación actual recuerda la del 95-96. De hecho, son los dos momentos en los que los encuestados por el CIS dan máximos de respuestas en el sentido de que la clase política es un problema para el país. La diferencia, ahora, es que el poder está algo más repartido y hay días en que los medios vienen llenos de casos que afectan a muchos puntos de la geografía peninsular e islas adyacentes sin distinción de partidos. Aquella era una corrupción del PSOE, sobre todo central, en la que el PP hizo presa y no soltó. Ahora la cosa está más repartida política y geográficamente. Y eso es peor porque, volviendo al CIS, una cosa es el salto que entonces dio la opinión pública y otra es que ahora el incremento sea constante y no se vea el fin de la tendencia, aunque sí se sabe en qué suelen acabar las acusaciones de “partidocracia”.
Los cuatro nombres arriba citados son, para mí, inocentes y, como digo, estoy dispuesto a reconocerles como tales incluso con sentencia recurrida. No es la práctica habitual, por lo que veo. E igual que el debate sobre “el estado de nación” se ha convertido en un debate sobre “el estado del oponente”, cosa esta última que no me preocupa absolutamente nada, el debate sobre la corrupción se ha convertido en un “y tú más” o, sencillamente, “esperemos la resolución judicial (absolutoria, por supuesto)”. Demasiado “váyase, señor corrupto” como para interesarme en la algarada. ¿Por qué? Pues porque ahora como entonces no escucho ni una sola propuesta para evitar que tales hechos se reproduzcan. Y eso es lo que me preocupa.

lunes, 26 de julio de 2010

Wikileaks

Los periodistas y asimilados que publican Wikeleaks se han apuntado un nuevo poroto. Ya contaron cómo un helicóptero estadounidense había asesinado a unos civiles en zona supuestamente de combate (y no recuerdo ahora si fue en Afganistán o en Pakistán, pero es que el día ha sido un tanto agitadillo en lo personal). Ahora cuentan, en miles de páginas, los desmanes de las tropas de ocupación en Afganistán. Lo curioso es que las noticias que he escuchado por la radio mientras volvía a casa en coche hablan de otra cosa: de que han puesto en peligro las operaciones militares en Afganistán al publicar los planes de las mismas. Son, por tanto, dirán las emisoras españolas, unos traidores a la Patria que ponen en peligro la vida de "nuestros" soldados (raramente hijos de los que tal cosa dicen). Pero lo que dicen otros es que desvelan las inmensas mentiras en que se basa la ocupación de Afganistán. Conociendo los antecedentes de los "Papeles del Pentágono", me reservo mis dudas sobre cuál de las versiones es la verdadera, sin negar la posibilidad de que ambas sean ciertas. Pero no puedo evitar la sospecha de que también en el caso de Afganistán hay mentiras, como las hubo en el caso del Vietnam y, más recientemente, en el todavía sangrante Iraq.
¿Qué hace en Afganistán el ejército español? Cumplir con las obras católicas de misericordia, a lo que parece.
(Añadido el 28: la comparación con los Papeles del Pentágono no sólo se me ocurre a mí sino que también al que en su día los filtró, Daniel Ellsberg)

domingo, 25 de julio de 2010

Extrañas intolerancias

Un distinguido colega, nada provinciano, escribió ayer una recensión en El País de Madrid y en el suplemento Babelia (al que él mismo ha llamado alguna vez Bobelia) sobre un libro referente al Islam en Europa rayano en la islamofobia (todos los musulmanes son iguales: basta ver sus textos sagrados) aunque el recensor le defiende recordando su adscripción a la izquierda. Casi al final se encuentra la siguiente frase que trascribo:
La "guerra al racismo" o el antirracismo invocan principios muy nobles cuando, en la realidad palpable, suelen ocultar extrañas intolerancias y perversas alianzas. En nuestro país, por ejemplo, muchos se rasgan las vestiduras afirmando que no son antsemitas, pero se alían o apoyan al hampa que quiere acabar con Israel por la vía de terror y el fanatismo. [subrayados añadidos JMT]
Aliquando bonus dormitat Homerus. Con todos los respetos al más universal de mis colegas vivos catalanes o españoles (táchese lo que no proceda, pues no queda claro lo de "nuestro país"), el párrafo es un sinsentido y la palabra que he subrayado en la segunda de sus frases indica hasta qué punto se trata de un ejemplo de la primera (antisemita es, literalmente, el contrario a los semitas y semitas son tanto los hebreos como los árabes). Que haya quien quiera acabar con Israel es sabido: es el Gran Rechazo (ahora ya de capa caída) a la imposición de un Estado ajeno en territorio propio. 
Sin caer en la equidistancia (no es lo mismo el terror de los débiles que el terrorismo de Estado), hay probablemente más fanáticos en Israel que en Palestina.  Sin caer en la equidistancia, hay "hampa" en ambos lados y bien documentada en documentos de Naciones Unidas, como el informe Goldstone. Hay que incluir, por tanto, el "hampa" israelí que quiere acabar con los palestinos por la vía del terror y del fanatismo. Entiendo que alguien se ponga del lado del fuerte. Otros se ponen del lado del débil. Y hay quien procura ponerse del lado de ambos e intenta buscar soluciones a un problema que, cada vez más, parece que va a ser el de un Estado, más que el de dos Estados. 
Los contrarios a un solo Estado vendrán del lado fanático expansionista y etnicista (el Eretz Israel, con sus fronteras bíblicas desde el Eúfrates al Nilo y poblado por judíos para poder ser un "Estado judío", es decir, étnico). Los contrarios a los dos Estados también vienen de Israel. Y lo que complica particularmente el problema son los partidos políticos en Israel y sus divisiones internas y hasta su dificultad para aceptar que haya palestinos en el Knesset, su parlamento. Y, mucho más, el enfrentamiento dentro de los palestinos entre Hamás en Gaza y Al Fatah en Cisjordania.
La equidistancia mayor, menor o inexistente puede tener sentido desde el punto de vista político. Pero desde el punto de vista analítico, que es el que se espera de un sociólogo de su envergadura, lo que podría esperarse es una mayor matización en las afirmaciones. No se puede analizar el problema enfrentando un hampa palestina fanática y terrorista a unos angelicales judíos que sólo quieren evitar el Holocausto (shoah) mediante un "Estado judío",  como tampoco se puede analizar el problema enfrentando un hampa judía fanática y terrorista a unos angelicales palestinos que sólo quieren resolver la "nakba", la ocupación violenta y prepotente de su territorio que consideran ilegítima. Hay demasiadas diferenciaciones internas entre los palestinos y entre los israelíes como para reducirlo a una pelea de buenos contra la respectiva hampa, sea cual sea la opción que se adopte.
Por favor, análisis concretos de situaciones concretas, como proponía Lenin, q.e.p.d. en lo que fue la Plaza Roja. Las generalizaciones, podemos dejarlas a los políticos que viven de ellas.
El texto que cito ha sido precedido por este otro:
Entre el buenismo multiculturalista y bobalicón y la xenofobia más despreciable hay una tercera vía, que no es equidistante, sino esencialmente distinta de esos dos polos execrables, parece decirnos Caldwell [autor del libro recensionado]. Esa actitud tan sensata sería la que habría que fomentar, porque conduce a una ciudadanía activa que no se deja arrastrar por posiciones que, en el fondo, son totalitarias.
De acuerdo. Y se aplica tanto al "totalitarismo" anti-judío como al "totalitarismo" pro-sionista y sus correlativos palestinos y árabes, que tampoco son lo mismo. Sacar a Israel en una recensión de un libro sobre el Islam no deja de ser intrigante.
Una reacción más comprensible y no por ello menos totalitaria es la de un familiar de asesinado en los atentados del 11-S, según cuenta hoy el ABC de Madrid ("Al Andalus en la Zona Cero", que no encuentro en la edición digital, pero que está en la de papel). Ante la posibilidad de que se construya una mezquita junto a la "zona cero", y con independencia de las dudas que persisten sobre la autoría y sobre qué sabía el gobierno y cuándo lo supo, dice: "Le mataron y ahora construirán una mezquita en su tumba". Insisto en que el dolor hace comprensible esta reacción de creer que todos los musulmanes son terroristas, pero no por ello la hace verdadera. Suponiendo que los autores de la masacre fuesen musulmanes (que es lo más probable) y prescindiendo de que gobierno estadounidense estuviese al tanto de lo que iba a suceder (que es, a pesar de todo, posible), no se puede generalizar a todos los musulmanes lo que es propio de algunos de ellos, diga lo que diga el Corán. Y lo mismo para los cristianos y su Biblia y los judíos y su Torah, que también se las traen si se leen con la misma intención generalizadora que el Corán.

sábado, 24 de julio de 2010

Pruebas de estrés

Hoy se han publicado las "pruebas de estrés" de algunas entidades financieras europeas. Varias observaciones:
1.- No se trata de todos las entidades financieras europeas sino sólo de algunas. Ni siquiera se trata de todas las españolas. No he visto nada sobre las cajas rurales y uno de los puestos a prueba todavía no existe (la "fusión fría" de Cajastur-CAM y otras, todavía en discusión y con cambios de opinión muy interesantes por parte de sus directivos).
2.- Se trata del uso de un modelo econométrico (limitado como todo modelo, incapaz de reproducir el mundo a una escala de 1:1, que sería imposible e inútil) aplicado a los datos suministrados por dichas entidades. El resultado vale lo que vale el modelo (cosa que no puede saberse hasta que no se haya producido alguna de sus predicciones) y lo que valen los datos introducidos en el modelo.
3.- Se pretende que sea una profecía que se auto-cumple, es decir, se cree que diciendo que van a resistir, los dinerohabientes se fiarán de ellos y los harán fuertes no retirándoles los fondos. Es decir, se pretende que ayuden a que el modelo se cumpla gracias a variables no introducidas en el modelo como la confianza, el pesimismo, la propensión al riesgo, el pánico y cosas por el estilo, muy importantes en las actuales circunstancias pero difícilmente modelizables. El Banco de España se ha apresurado a decir que las entidades que han "suspendido" no quiere decir que estén en riesgo de nada, y menos de quiebra.
y 4. Mientras, sabemos que 103 pequeños bancos estadounidenses se han declarado en quiebra en lo que va de año mientras los grandes habían recibido inyecciones por parte de los poderes públicos y habían empezado a repartir sus "bonus". El tamaño, sí que importa.
El asunto, pues, no está zanjado si se tiene en cuenta la conexión de las entidades financieras europeas con las estadounidenses, como ya se vio con la quiebra de Lehman Brothers y la proliferación de "productos tóxicos" o con las estafas de Madoff o se ha visto en la construcción de la "contabilidad creativa" griega por parte de sus partidos conservadores ayudados por Goldman Sachs y en el hundimiento de la economía griega ayudada por... Goldman Sachs. Ignoro si en los modelos utilizados tenía un papel más o menos importante la cuestión de los préstamos interbancarios. Supongo que sí, porque eso lo veo hasta yo. Con mucha más razón lo habrán visto los economistas. Pero vaya usted a saber.

Buen trabajo en Afganistán

Esto es lo que cuenta Gallup al respecto: los afganos (por muy problemática que es la encuesta), no están muy contentos con lo que hace su gobierno.


El descontento con lo que hacen los Estados Unidos allí también sube (aunque se sitúa por debajo de la desaprobación del gobierno propio):



Curiosa la formulación de la pregunta: se trata del liderazgo de los Estados Unidos. El ejército español no es objeto de evaluación en la encuesta aunque el ministro de asuntos exteriores se vista de ceremonial.
Insisto en que las condiciones en que se ha llevado a cabo la encuesta (y las anteriores) son problemáticas. Pero la conclusión que yo saco es sencilla: los afganos quieren otra cosa que no sea ni el gobierno corrupto de Karzai ni la ocupación militar extranjera por motivos que desconocen (yo también lo desconozco: todavía no me lo han explicado de manera creíble ya que lo que dicen vale para una veintena de países en los que no hay ocupación militar ¡ni debería haberla!)

viernes, 23 de julio de 2010

Cuaderno de un visitante

Me permito trascribir lo que me envía un amigo que acaba de visitar Venezuela por cuestiones de su trabajo. Es plagio porque no cito su nombre, pero no es plagio porque reconozco que no es mío y, además, he cambiado algo el último punto por cuestiones personales. Ahí va lo que dice de Venezuela:


- Primera: Este país intoxica. Todo está impregnado de la "cuestión política". No se habla de otra cosa. A la segunda palabra de cualquier persona, institución, radio, prensa o TV, ya lo puedes clasificar y lógicamente el intercambio queda mediatizado por el color político.
- Segunda: Este país se hunde. Lentamente, pero se hunde. Inseguridad a tope (la información dice que es uno de los países del mundo con más delicuencia, asesinatos y secuestros); corrupción galopante (según los ránkings, el cuarto del mundo por la cola y el peor de América Latina); ineficacia de la todopoderosa Administración (miles de toneladas de alimentos importados, en descomposición; falta de mantenimiento de las centrales hidroeléctricas que provoca apagones; mal funcionamiento del metro de Caracas, que subleva a los usuarios; colapso circulatorio permanente (incalculable la cantidad de horas que se pierden en el carro); economía en desintegración (de 12.000 empresas, quedan 7.000; inflación del 25 % mantenida durante 3 años; control de cambios que favorece el mercado negro de divisas); maniobras de distracción, las que quieras (ahora le toca el turno a los restos de Simón Bolívar, a Colombia, a la Iglesia y a las universidades). En la universidad el desánimo es general y muy grave. Les he sugerido que vayan documentando la forma como están sobreviviendo en medio de tanta turbulencia.
- Tercera: Este país enamora por su gente. Queda mucha gente maravillosa: los amigos, que están dando el callo, cada uno a su manera y desde perspectivas distintas; los compañeros de universidad, que no desfallecen, a pesar de sentirse más quemados que un sapo al sol y tantas personas sencillas y humildes, como las que he conocido.
Sólo una matización pedante a propósito de la corrupción. No existe ningún índice de corrupción que permita ordenar a los países de más a menos corruptos. Hay un índice de PERCEPCIÓN de la corrupción que publica anualmente Transparencia Internacional que, caricaturizando, consiste en preguntar a los corruptores sobre los mejores lugares para corromper. Otros (Gallup, The Economist, pero estoy citando de memoria) prefieren preguntar a la gente si ha tenido que pagar a un funcionario para conseguir algo, pero en este caso excluye la gran corrupción, que es la de las empresas de países ricos o emergentes contra los funcionarios de los países empobrecidos. Lo cual no significa que rechace la existencia de corrupción en Venezuela. También la hay en Cuba, reconocido por Fidel y por destacados miembros del Partido. Y en la Comunidad Valenciana, donde vivo.

Ojo, corruptos

En la China la corrupción puede castigarse con cadena perpetua e incluso con la pena de muerte. Supongo que se pedirá el cumplimento completo de las penas. Porque alguno de los delitos dejan a los corruptos españoles como unos aficionados.

jueves, 22 de julio de 2010

Confianza en las instituciones

Mi respetado colega y buen amigo Fermín Bouza mostraba ayer los altibajos de la desafección política en España en los últimos años y cómo, a través de las respuestas del CIS, podía suponerse que estaba creciendo en estos últimos años de "Corrupción del PP y crisis económica" como él los llama (a comparar con la etapa de "Corrupción del PSOE y crispación del PP"). Parece que es una pandemia según se puede constatar por la encuesta de Gallup en la que se les pregunta directamente a los estadounidenses por su confianza en diversas instituciones. Cuando se llega al Congreso (representante máximo de la "clase política") la última encuesta alcanza mínimos históricos en lo que se refiere a tener mucha o bastante confianza en dicha institución (como después mostraré, la caída de la Presidencia es mayor, aunque los niveles de confianza sean mayores que los que obtiene el Congreso).


El tiempo de los datos del CIS es mucho más reducido, pero la conclusión es la misma aunque los indicadores sean tan dispares. La desafeción política o la falta de confianza en las instituciones políticas es común en ambos países. El informe de Gallup prosigue dando la confianza en otras instituciones, todas ellas más dignas de confianza que el Congreso a decir de los encuestados. Esta es la tabla de la confianza que generaban hace un año y ahora y los correspondientes cambios internanuales producidos:



Como el margen de error reconocido por los encuestadores es de más/menos 5, el ejército, el Congreso y la Presidencia son los que tienen reducciones más claras, sobre todo las de la Presidencia. Pero no deja de ser sintomático que sea el ejército la institución que mayor confianza genera y a mucha distancia de la siguiente (las pequeñas empresas, PYME). Razones puede haberlas muy variadas: desde el inveterado militarismo de la sociedad estadounidense (estamos hablando de ejército profesional, no conscripto) hasta las excelentes relaciones públicas de la institución que, para reclutar miembros, tiene que invertir mucho esfuerzo en explicar el papel que juegan en el mundo en aras de los intereses locales (pensar localmente, actuar globalmente). Si a eso se une el poder que tiene el Complejo Militar-Industrial (como lo llamó el general Eisenhower al dejar la Presidencia), se entenderá por qué el presidente Obama se tienta la ropa antes de tomar una decisión que no encaje con los intereses bien defendidos y socialmente apoyados de dicho Complejo.

miércoles, 21 de julio de 2010

Alto el fuego

Este libro puede tener utilidad incluso para asuntos cotidianos aunque no lo parezca. Me refiero al recientemente publicado de Vicenç Fisas con el mismo título. Se subtitula “Manual de procesos de paz” en el mundo y se detiene en una docena de ellos felizmente terminados, es decir, situaciones en las que “ha estallado la paz”.
Que por qué puede tener utilidad para el lector no interesado en asuntos distintos y distantes. Pues muy sencillo. 1.- El conflicto forma parte de nuestra existencia: conflictos internos entre cosas que uno quisiera hacer que son incompatibles con otras cosas que quisiera hacer igualmente, conflictos con otras personas que tienen objetivos incompatibles con los propios, conflictos entre grupos que quieren lo mismo pero que es imposible que lo consigan ambos y sólo uno lo va a alcanzar. 2.- Hay muchas formas de afrontar el conflicto que van desde la retirada (hay un personaje clásico, Arquíloco, que es lo que hacía, y que me resulta muy simpático) a la negociación pasando por la confrontación más o menos violenta, es decir, desde los insultos, la retirada de saludo hasta llegar a las manos y, en el peor de los casos, a las armas si es que están al alcance de la mano. 3.- Hay muchas experiencias de afrontar el conflicto armado que pueden dar enseñanzas para conflictos menores en comunidades de vecinos, universidades o grupos que se reúnen periódicamente.
No hay varita mágica. La lectura del libro de Fisas puede iniciarse viendo que, entre los 82 conflictos armados surgidos desde 1960, la mayoría (casi el 50 %) no se ha resuelto,  algunos llevan muchos años (40, 50 años) y algunos han producido miles y centenares de miles de muertes, además de la destrucción, pobreza y desesperación que traen consigo. Sin embargo, algunos sí que han podido encontrar una salida que ha podido ser pacífica (el caso de Sudáfrica o de Irlanda del Norte) o igualmente violenta (Sri Lanka, masacrando, en una emboscada, a los Tigres Tamiles que llevaban bandera blanca de rendición).
Cierto que hay personas que disfrutan con la violencia (no necesariamente la física) y, en todo caso, con la confrontación. Es el comportamiento animal entre iguales (cuando es entre desiguales, el que se sabe perdedor abandona la contienda). Entre “animales supuestamente racionales” como se pretende que seamos los humanos, tal vez se pueden buscar alternativas a esos diversos niveles de violencia. Y el libro da muchas pautas para ello para ver el tipo de persona deseable, la forma de plantear el problema fuente del conflicto y el sistema para llevar a cabo la relación entre las partes en conflicto.
Primero, lo habitual. Personas con espíritu vencedor, sentenciadoras, inflexibles, duras (tipo Netanyahu, para entendernos), lo más probable es que planteen el problema como “mi” problema, recurriendo a los agravios padecidos a lo largo de la historia, sabiendo que tienen razón (su razón: Dios les dio esa tierra en herencia) y provocando procesos que sean favorables a sus tesis, adaptados a su personalidad y mirando siempre al pasado. Por supuesto, esperan resultados de suma cero: todo lo que yo gane es porque tú lo pierdes.
Lo ideal y que, de hecho, se encuentra en algunos de estos procesos de “paz por medios pacíficos” (no la paz de los cementerios, que es otra), es la de encontrar personas flexibles, contenidas (que no se ponga a gritar a la primera), empáticas (que saben ponerse en el punto de vista del otro), coherentes (que no usan los argumentos según les convengan), que reconozcan los errores y que mantengan una actitud de escucha (ojo: estoy citando a Fisas todo el rato). Obvio que así lo que se discute no es “mi” problema y “mis” razones, sino nuestro problema y nuestras razones en un proceso que mira al futuro y no al pasado y en el que se pretende que, con flexibilidad, todos ganen.
Se pueden crear (no es fácil, como demuestran los resultados) situaciones propicias relativizando los problemas, buscando consensos amplios, generando contactos personales entre las partes en un clima de confianza mínima y reconociendo el daño que produce el conflicto y, como si fuésemos sujetos al juramento Hipocrático, sin querer hacer daño a nadie.
Probablemente, lo más difícil (y pienso en el caso vasco) es aceptar que nadie gane todo ni nadie pierda todo. Lo que hace que los conflictos armados (y no sólo) se eternicen es esa irracionalidad de pensar que podremos alcanzar la victoria final aniquilando al contrario. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Estupidez.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante -)

Derrame de petróleo


Este tiene menos cobertura en los medios: se trata de la explosión de un conducto de petróleo ocurrida hace casi una semana y cuyos efectos contaminantes han alcanzado al mar (12 kilómetros de costa, 50 kilómetros cuadrados contaminados). Se ha producido en la subprovincia de Dalian y lo cuenta el People's Daily online, de donde tomo la foto
No es para ponerse apocalíptico y temer una explosión de gases en el subsuelo marino como las que aniquilaron especies enteras en el pasado remoto. Ni el fin de la pesca en el Mar de China. Pero sí, al margen del daño hecho al turismo local y del optimismo tecnológico con los microorganismos "come-petróleo", para darse cuenta de cómo la sed insaciable de un producto cada vez más escaso y más caro de extraer como es el petróleo lleva a que las empresas abaraten costes en seguridad. Algo así como en el Golfo de México. Lo que no sé, en este caso de la China, si se trata de una empresa pública o privada. De las dos hay en la China comunista y muy bien situadas en los "ranking" de las empresas petroleras. No es que la propiedad sea importante. Eso lo dejo para Proudhon, que en paz descanse. Es el control y la capacidad de decisión lo que cuenta. Y el encontrarse por encima del bien y del mal.
(Añadido el 22: Le Monde cuenta que se trata de 1.500 toneladas de petróleo derramadas en el mar Amarillo. Pero lo cuenta. Mientras, la tormenta se acerca al Golfo de México y habrá que abandonar las tareas de protección y limpieza)

martes, 20 de julio de 2010

Buen morir

Son dos cosas diferentes. Una es la calidad de muerte que puede proporcionar un país. La Economist Intelligence Unit lo ha calculado para una cuarentena de países con una veintena de indicadores que se encuentran en la página citada. El resultado, en la habitual olimpiada de mayor calidad a menor calidad y con la igualmente habitual posible discusión de todos y cada uno de los indicadores utilizados, es éste:



Cierto. Son países o enriquecidos o emergentes con alguna excepción. Faltan muchos, hasta llegar a los casi 200 que hay en el mundo. Y no plantean el espinoso asunto de la mortalidad y la esperanza de vida, que todavía discrimina más a los países.
Pero otra cosa es la calidad de muerte personal. Hace muchos años Johan Galtung había establecido estas líneas generales:
  1. La edad. Una muerte de calidad es la que se produce cuando el ciclo vital ya está completo. Puede aceptarse, en algunas culturas con muy alta mortalidad infantil, que la muerte de un niño es muerte de "angelito", como sucedía en la Cochabamba de mi juventud. Pero morirse en plena madurez, con responsabilidades todavía no cumplidas, es signo de mala calidad de meurte.
  2. Tiempo. Una muerte de calidad no debe producirse ni de manera súbita ni de manera interminable. Las muertes por accidente o por asesinato son de tan mala calidad como esas muertes lentas, interminables, que destrozan a la familia y a los cuidadores. Tener un tiempo para arreglar las cosas, despedirse y asumir lo que viene, es un indicador de calidad de muerte.
  3. Causas. Una muerte de calidad no debe deberse a una única causa. Si se trata de enfermedad, siempre queda la duda de si se podía haber hecho algo más. Si se trata de accidente o asesinato, tiene un carácter trágico adicional que reduce la calidad. Es mejor una muerte por varias causas, inexorable, inevitable. Eso sí, con un mínimo de cuidados paliativos (que es lo que hace que el Reino Unido esté el primero en la lista del Economist).
Las muertes en los países enriquecidos recogidos en esa estadística no son necesariamente de mejor calidad que las muertes en los países empobrecidos. Pero no hay datos sobre la única cosa de la que hay certeza: la muerte. Es tabú en muchas sociedades y en muchos contextos. Y se puede hacer relativamente poco negocio con ella (funerarias, cementerios, lápidas, floristerías -en otras culturas se lleva arroz que el difunto se comerá de la misma forma que el difunto europeo olerá las flores-). Mejor, entonces, hablar de calidad de vida, que ahí sí que hay negocio, y hasta de Buen Vivir como alternativa al "desarrollo" dominante. Pero no estaría de más no olvidar el Buen Morir. Es más cierto.

lunes, 19 de julio de 2010

Desastres ecológicos

Sin negar la importancia del Deepwater Horizon, momentáneamente controlado pero sin que la BP esté segura de cuánto aguantará la tapadera, Foreign Policy describe cinco otras catástrofes medioambientales de las que se habla menos y, a decir de la revista, son mucho más dañinas que la del Golfo que, cierto, es la más importante, históricamente, para los Estados Unidos. Está la de Nigeria, a la que ya me he referido marginalmente en otra ocasión, pero también la cuestión del carbón en la China, la deforestación en Haití-Santo Domingo, la increíble capa de plásticos y basura en el Pacífico o los problemas del mar de Aral.
No tiene nada que ver con otras preocupaciones medioambientales como el calentamiento o el cambio climático y las discusiones que los rodean. Son agresiones humanas de grandes proporciones con efectos, en algún caso, incalculables. Como ya he dicho, nos preocupamos del Golfo como hacemos noticia del atragantamiento de un presidente con una galletita, aunque hay que reconocer que lo del Deepwater Horizon es "algo más" preocupante. Lo que quiero decir es que el problema es el medio ambiente en general, pero que sólo le damos importancia mediática cuando afecta a un país central. ¿Nigeria? ¿Dónde está Nigeria?

domingo, 18 de julio de 2010

Preocupaciones ciudadanas y clase dirigente

Por lo visto, y sin conocer más detalles que los que hay aquí, la administración de justicia se deja llevar de tanto en tanto por consideraciones políticas también en los Estados Unidos. No sólo en España o en el Ecuador. No hablemos, pues, de que la justicia es ciega: Mira y ve mucho.
Sin embargo, no está el problema entre los que preocupan a los estadounidenses encuestados por Gallup a no ser que se incluya en el tercer epígrafe, que yo no lo haría.



Por cierto, estos son los problemas que dice el CIS que tienen los españolitos. No muy diferentes de los gringos, aunque no les costaría nada presentar los datos, como Gallup, de mayor a menor y no en orden aleatorio como se puede ver:



Eso sí: el Estatuto de Cataluña preocupa a un 0,2 por ciento de los encuestados. Los nacionalismos aparecen con un 0,3. Y no te digo lo de la sagrada unidad de España.
En una encuesta posterior al supuesto "debate sobre el estado de la nación" (que debería llamarse "debate sobre cómo está el oponente") se decía esto:




Pues eso. 

sábado, 17 de julio de 2010

Lenguas limitadas

En el encuentro que hemos tenido sobre "Desarrollo y diversidad cultural" una amiga (autoclasificada como indígena) decía que una prueba de la distancia entre el proyecto desarrollista y la realidad indígena era la ausencia de palabras en lenguas indígenas para nombrar el "desarrollo". Estoy de acuerdo con la conclusión, pero no con las premisas.
Todas las lenguas tienen que resolver el problema de cómo nombrar las nuevas realidades. Por ejemplo, software, wifi  o internet. Unos (como los españoles o los italianos) optan por adoptar la palabra en el idioma en que se originaron como en su día adoptaron fútbol (football, aunque los estadounidenses llaman así a un deporte en el que no se usan los pies; no así los ingleses). Otros, como los franceses, hacen esfuerzos desesperados por encontrar palabras que sirvan para las nuevas realidades: logiciel, toile -no sé cómo dicen wifi, pero seguro que hay un intento de afrancesarlo-.
Cuando se quiere despreciar a una lengua (como he escuchado alguna vez a propósito del euskera), se dice que no tiene palabras para decir, por ejemplo, "teléfono" y tienen que decir "telefonua" (o, por seguir con el argumento despectivo, "aireportua"). Craso error.  Tampoco el castellano (ni el francés, ni el italiano, ni el inglés, ni el portugués) tenían palabra para esa nueva "cosa" y recurrieron al griego: sonido a distancia, tele-fono. Añado una anécdota de un amigo que visitaba Grecia  y se le estropeó la máquina fotográfica, fue a la tienda y no consiguió hacerse entender ni en inglés ni en francés hasta que, cansado de intentar explicar qué le pasaba, se dirigió a su esposa y le dijo "¿cómo le explico yo lo que le pasa al fotómetro?", cosa que la dependienta sí que entendió: fotos, luz, metro, medir. Una palabra más que no existía en el castellano y fue tomada de otra lengua.
Claro que las lenguas indígenas (si es que tiene sentido pensar en alguna lengua que no sea indígena en el sentido que le da el DRAE: oriundo del país de que se trata) no tienen, en su bagaje, una palabra para "desarrollo" en el sentido en que se usa en "país en desarrollo" o "proyecto de desarrollo". Ese uso (development, développement, sviluppo) no tiene más de 60 años y consiste (otro truco para nuevas realidades) en usar la palabra que tenía un sentido diferente (según el DRAE: Acrecentar, dar incremento a algo de orden físico, intelectual o moral) a la nueva realidad que se origina a partir de un discurso inaugural del presidente Truman en los Estados Unidos.
La Constitución ecuatoriana está traducida al kichua, lengua indígena a no ser que uno se remonte en el tiempo y recuerde que esa lengua no es "oriunda del país de que se trata" sino que fue impuesta por los incas sea como lengua imperial sea como efecto de deportaciones ("mitimaes") de pueblos enteros por ejemplo desde el actual Potosí, Bolivia, al actual Azuay, Ecuador. El ejemplar que tengo en dicha lengua ("kichwa shimipi") se ha tenido que hacer acudiendo a la Academia de la Lengua Kichwa-Alki que ha tenido que buscar palabras para las nuevas realidades y, en este caso, para las realidades que habían sido ajenas a la vida  de los que hablan kichwa. El ejemplar termina con 20 páginas de términos políticos, legales y económicos que la Academia ha tenido que encontrar a partir de las prácticas anteriores, como sucedió con el desarrollo en las lenguas de países centrales, y que, en muchos casos, la práctica había consistido en aceptar la palabra castellana "quechualizándola". Llaman "wiñariy" al desarrollo: hay, pues, palabra. Y lo mismo sucede con una traducción al quechua cuzqueño de la Carta Democrática Interamericana (runa simiman t’ikrasqa). Pueden verse allí, en el glosario de la última página, los intentos de encontrar palabras quechuas para las nuevas realidades para sus hablantes.

viernes, 16 de julio de 2010

Ciudades competitivas

Dicen que la "competitividad por encima de todo" es un rasgo constitutivo del capitalismo. Los que buscan alternativas, de una forma u otra tienen que acabar usando la palabra "solidaridad". Una vez más, la lucha por la existencia y supervivencia del más apto al estilo del darwinismo social por un lado y, por otro, "la ayuda mutua como factor de evolución" de Kropotkin por otro. Volveré a ese tema en otra ocasión porque creo que no son tan opuestos como los partidarios de uno y otro extremo quieren hacer pensar.
Pero lo que ahora me trae al teclado es la publicación de un informe sobre la competitividad de las ciudades (ni me preocupo en saber cómo puede ser competitiva una ciudad si se la desagrega en sus barrios -favelas, callampas, chabolas por un lado y barrios elegantes protegidos medievalmente por otro- y sus diversos actores). Urban Competitiveness Report 2009-2010.  Nueva York, Londres, Tokio, París, Chicago, San Francisco, Los Angeles, Singapur, Seul y Hong Kong, están en los diez primeros puestos.
Dos cosas me resultan dignas de mención en el asunto. Una, que el informe se produce en la China (Academia China de Ciencias Sociales), aunque dirigido por un estadounidense. Y, otra, que los periódicos y fuentes chinas que manejo (en inglés, claro) se muestren muy contentos de saber que hay seis ciudades entre las cien primeras del mundo en cuanto a competitividad. 
Que, encima, anuncien un crecimiento del PIB del país en un 11 por ciento (sí, sí, ya sé que el PIB es el indicador más engañoso que existe), hace pensar que los dirigentes del país están más por Darwin que por Kropotkin, una vez abandonado el "socialismo con rostro chino". Porque la distinción relevante sigo creyendo que es la de competitividad-solidaridad, no la de derecha-izquierda que sólo se aplica a países de tradición cristiana y suficientemente grandes y, encima, es cada vez más irrelevante como predictor de qué va a hacer un gobierno.

jueves, 15 de julio de 2010

Millonarios jóvenes, ¿pobres viejos?

Por lo menos en Asia. El gráfico muestra la edad media de los ricos y donde dice "Mainland" hay que entender "China (continental)", para distinguirla de "la otra China (Taiwán)" y de los recientemente incorporados (Hong Kong -el sentido del tiempo de los chinos da un significado especial a ese "recientemente"-).


El People's Daily on line lo cuenta con algo más de detalle a partir de un informe del HSBC que considera ricos a los que disponen de un activo circulante superior a los 73.840 dólares (500.000 yuan). Esa sería su "línea de riqueza". Hay más datos curiosos: los ricos chinos son, en media, más ricos que el resto y, dos, los ricos chinos han visto aumentar sensiblemente su riqueza en los últimos seis meses.
El reportaje no cuenta cuántos ricos así definidos hay en cada país, ni qué porcentaje suponen sobre el conjunto de la respectiva sociedad. Y me encantaría saberlo. 
Eso sí: una vez más, sabemos más sobre los ricos que sobre los pobres incluso a pesar de la nueva medida que desde Oxford se anuncia para el próximo informe del PNUD sobre el desarrollo humano. No cubre a todos los países (sólo a un centenar) ni dice nada sobre qué ha producido esa pobreza que, eso sí, queda medida mejor que con la chapucilla del Banco Mundial pasando su "línea de pobreza" de 1 dólar por persona y día a paridad de poder adquisitivo con los Estados Unidos a 1,25 US$, que, como se ve, es un avance espectacular en la medición.
Hay una razón obvia: sabemos más sobre los ricos porque son muchos menos que los pobres. También porque interesa más ese tema que el molesto tema de los pobres: muchos quieren ser ricos, muy pocos quieren ser pobres -el voto de pobreza, por cierto, no hace pobre al que lo hace-. Pero la pregunta sobre la edad no es inocente.

miércoles, 14 de julio de 2010

El Golfo como metáfora (II)

El asunto del Golfo de México (British Petroleum) ha hecho correr mucha tinta. Como suele suceder, que un presidente estadounidense coma hamburguesas con un colega ruso es noticia de primera página mientras que miles de muertes sin foto y de países pobres sólo obtienen una página par, primera columna, abajo a la izquierda. Ha habido (hay) otros desastres producidos por petroleras que tienen sus dificultades en llegar a la opinión pública. El caso ecuatoriano (Chevron o Petroecuador, no discuto) fue uno de ellos, aunque ha sido el tema de una columna reciente en el "New York Times" harta de tanto etnocentrismo. Y el caso nigeriano (ExxonMobil) es todavía más sangrante. Tal vez por eso, el Deepwater Horizon se convierte en una metáfora de muchas otras cosas que están sucediendo en nuestro mundo. Metáfora no es identidad, pero esas semejanzas me resultan chocantes
1. Una empresa que practica la regla básica del capitalismo: abaratar costes y maximizar beneficios. Los costes son de seguridad y salariales, los beneficios son en términos del valor de sus acciones y su cuenta de resultados frente a su consejo de administración y, de vez en cuando, frente a sus accionistas, pero con todo el poder para los ejecutivos que se adjudican salarios sin negociación colectiva ni sindicatos.
2. Gobiernos que practican la política de favorecer a la empresa que crea empleo, crea riqueza e, incidentalmente, contribuye a las campañas electorales, tipo ley valenciana para la huida de empresas al extranjero. Cuando las circunstancias lo permiten, añaden el "menos Estado, más mercado" y suprimen aburridas regulaciones y dejan que las empresas busquen el beneficio al coste social que quieran, siempre que consigan el beneficio indicado en 1.
3. Una civilización petrolera que necesita petróleo ya que igual ya está en pleno “pico del petróleo” y lo extrae donde lo encuentra al coste medioambiental y social que haga falta. Lo hará en el Yasuní-ITT ecuatoriano y lo hará en las aguas profundas brasileñas. El riesgo cada vez es mayor, pero es superado por la combinación de 1 y 2, dispuestos a denigrar a los "ecologistas infantiles" y a los "conservacionistas exagerados".
4. Demandas de los ciudadanos para que el gobierno (e incidentalmente la empresa) haga algo, y foto de los líderes preocupándose ahora por el asunto, pero no cuando desregularon la protección. En cualquier caso, asustándose coyunturalmente aunque dispuestos a olvidarlo en cuanto pase esta alharaca mediática (¿Quién se acordará del Exxon Valdez o del Prestige como para pedir medidas al respecto cuando lo que se lleve sea otro tema?)
5. Algunas empresas caen. Tal vez BP. Son sacrificadas por aquello de que “si queremos que todo siga como está, hay que cambiarlo todo”, que diría Tancredi en “El Gatopardo”. Pero lo vida sigue igual.
Obsérvese que, con las debidas modificaciones en el vocabulario, se puede encontrar una descripción de qué ha pasado con la "crisis económica": 1. empresas financieras inventando productos que permitan el enriquecimiento; 2. gobiernos que desregulan; 3. civilización consumista; 4. ciudadanía entretenida con lo que se lleve en ese momento (el fútbol, los toros, los famosos); y 5. algunos “caídos”, sean personas (Madoff) o empresas (Lehman Brothers). No es “destrucción creativa”. Sólo “daños colaterales” contra los nuestros
También sirve para ver qué ha pasado con las peculiaridades que ha tenido dicha "crisis" en países con burbuja inmobiliaria como los Estados Unidos o las Españas: 1. empresas practicando la regla básica del capitalismo (comprar barato, vender caro y usar el poder para abaratar la compra y encarecer la venta); 2. gobiernos complacientes que incluso fomentaban la burbuja con todo aquello del “agente urbanizador” de la ley valenciana; 3. ciudadanos dispuestos a hipotecarse; 4. posterior culpabilización de gobernantes (“toda la culpa la tiene Zapatero”); y 5. caída de numerosas empresas financieras, industriales e inmobiliarias.
Probablemente, todos estos casos tengan en común la propensión del sistema a provocar burbujas especulativas, es decir, a correr cuando se ve que se puede comprar barato y vender caro. Pero, al final, siempre hay "paganos" que tienen que pagar los platos rotos por 1 y 2 que, por lo general, se van de rositas o, a lo más, perdiendo unas elecciones o un puesto de ejecutivo, pero conservando una pensioncilla que se niega al ciudadano en 3 con el argumento de que "todos estamos en el mismo barco". ¿Les preocupa el barco? Pues no parece que mucho, vista la alegría con que se exagera o se miente con tal de satisfacer los propios intereses, suceda lo que le suceda al barco.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

lunes, 12 de julio de 2010

Desarrollo y Sumak Kawsay

Hoy comienza en la uni de Alicante un curso de verano sobre "Desarrollo y diversidad cultural: conceptos y medidas del Sumak Kawsay". El programa está aquí y me va a tener alejado del blog durante toda la semana.

Se ha tendido a identificar desarrollo con crecimiento económico. Sin embargo, esa idea ha entrado en crisis y son muchas las alternativas que se han propuesto. Van desde el “decrecimiento” al “post-desarrollo”. Una de ellas proviene de los Andes y de las culturas de sus pueblos originarios. El curso “Desarrollo y diversidad cultural: conceptos y medidas del sumak kawsay”  aborda estos problemas. “Sumak kawsay” es una palabra kichua que aparece en la nueva constitución ecuatoriana del mismo modo que, en la boliviana, se recogen los distintos nombres que sus pueblos originarios han dado al ideal de la Vida Buena (que ya está en Aristóteles). En el caso boliviano, “suma qamaña” sería la palabra aymara correspondiente a la kichua ecuatoriana. La traducción es Buen Vivir, como se dice en Ecuador, o Vivir Bien, como se prefiere en Bolivia.
La tarea del curso es definirlos por parte de expertos que provienen de ambos países, situarlos en las tradiciones tanto occidentales como amerindias y, sobre todo, buscar las mejores maneras de medirlos. El Instituto Universitario de Desarrollo Social y Paz viene trabajando desde tiempo en el tema y este es el momento en que se dan a conocer los pasos dados en dicho empeño.
El curso puede resultar interesante para públicos muy heterogéneos. En primer lugar, para los interesados en la cultura y situación política de países como Bolivia y Ecuador, representantes, por otro lado, del “socialismo del siglo XXI”. En segundo lugar, para los que buscan nuevas formas de cooperación al desarrollo que no sean resultado de la imposición de formas de ver europeas en un nuevo episodio colonizador. En tercer lugar, puede ser útil para los que estén interesados en nuevas formas de medir el bienestar de las personas sin quedarse, pero sin excluir, el PIB. Finalmente, será de interés para los que quieran situar las diferentes alternativas en un contexto más amplio, atendiendo a los planteamientos económicos, sociales, culturales e incluso filosóficos al respecto. La visión global está garantizada.

domingo, 11 de julio de 2010

Violencia machista

Es cierto que se llaman así cosas que no lo son. Por ejemplo, no parece que sea violencia machista que una pareja de ancianos decidan, de común acuerdo, poner fin a sus vidas, para lo cual él la mata y después se suicida. Si me apuran, tampoco tendría que ser llamada tal cualquier violencia producida por un varón contra una mujer por el simple hecho objetivo de que él es varón y ella es mujer: ha de haber algo más. 
Sin embargo, hay casos en los que el machismo es evidente: la violencia se produce precisamente porque ella es mujer y se encuentra en una posición estructuralmente vulnerable en la sociedad. El Times of India recuenta los casos y da algunos ejemplos extremos de mujeres asesinadas por los motivos más baladíes (haber recibido un disco dedicado en la radio o haber tenido un determinado sueño el varón de marras), unidos a legislaciones de países en los que casi es un eximente el que el asesino sea varón y la asesinada sea mujer, siempre que haya de por medio cuestiones de adulterios o sexo ilegítimo (pre-matrimonial) o incluso la pretensión de la mujer de decidir por cuenta propia. Situado el reportaje en su contexto, igual tiene motivaciones aviesas, pero las fuentes que proporcionan los datos son de confianza.

sábado, 10 de julio de 2010

Hay gente pa' to'

Y yo que creía que lo más estúpido que se podía pensar eran los programas de cotilleo y salsa rosa de las televisiones... Léase esta enternecedora historia de una pareja china en la que ella le había prometido a su pareja que se quedaría embarazada si ganaba Alemania en el mundial. De momento, se quedan sin embarazo deseado (otra cosa es que tengan algún error táctico, porque la estrategia es evidente).
Junto a eso, ver a un miembro de una familia real europea soplar por una vuvuzela me añade entusiasmo por nuestras élites de sangre y presupuesto.
Mi propuesta es regalarles una vuvuzela a los dos chinos para que hagan con ella lo que mejor les parezca o plazca.
¿Acabarán llevándose las vuvuzelas a las misas de boda? ¿Se aceptarán en el parqué de la Bolsa de Madrid? ¿Quedarán excluidas por alguna Convención de Ginebra por considerarlas armas de destrucción masiva? 

viernes, 9 de julio de 2010

Nuevo mundial

Propongo un nuevo deporte aunque no tan nuevo para que una Federación Internacional pueda hacer sus consabidos negocios más o menos confesables organizando una competición mundial cada año en un continente distinto. O, por lo menos, propongo (con la misma esperanza de éxito que en caso anterior) que se incluya en los deportes olímpicos, que también cambian cada vez de localización. Lo hago a partir del récord de este monje kung fu, de un monasterio shaolin, que ha conseguido correr 28,7 metros sobre unas chapas colocadas sobre un lago. La cosa se las trae. Primero, practica en tierra firme y, después, se lanza a toda velocidad, procurando hacer la menor presión sobre las tablas de modo que le permitan seguir su carrera. Por poco alcanza el total de metros que habría previsto con sus discípulos: 30 metros. En todo caso, batió su propio récord que estaba en 18 metros.
No me diga que es una tontería. Tan tontería como que 22 tipos persigan una pelota y, cuando la alcanzan, la echan lo más lejos posible y vuelta a empezar, con la salvedad de que, de vez en cuando, intentan que una cosa tan pequeña entre en una enorme portería o arco. Y mucho menos tonto que dos adultos se den de puñetazos hasta destrozarse el cerebro de modo irrecuperable.

jueves, 8 de julio de 2010

Afganistán

Hay soldados del ejército español en Afganistán. Es lícito, entonces, preguntarse por qué están allí y no en Iraq. Porque, básicamente, de Iraq salieron después de aquel anuncio hecho en domingo por el recientemente presidente Rodríguez Zapatero. Después ha resultado que no se fueron tanto, pero no es ahora cuestión de bajar a cuestiones de inteligencia militar, que, con toda obviedad, me superan.
Pero volvamos a Afganistán. La politiquería madrileña ha discutido si se trataba de misión de paz, en acto de guerra o se trataba de una ONG que llevaba proyectos de cooperación. Pero el caso es que está y es lícito preguntarse no sólo para qué, sino, sobre todo, por qué. Así que habrá que preguntarse, antes, por qué están allí las tropas de los Estados Unidos.
El asunto ha vuelto a plantearse en dicho país a raíz del cese fulminante del general McCrystall por unas infortunadas (o taimadas) declaraciones en la revista Rolling Stone. Con su cese, el presidente ha querido mostrar quién manda en el ejército: él, por supuesto. En su lugar, ha puesto a Petraeus que, además de general, tiene un doctorado en relaciones internacionales sobre Vietnam, la guerra que perdieron. Buena opción.
Los medios estadounidenses no acaban de aclararse sobre el porqué de la presencia de su ejército en Afganistán. Y parece que hay a disposición de quien quiera reflexionar sobre el asunto varias interpretaciones disponibles.
La primera y más sencilla es la de presentar aquella invasión que todavía perdura como una forma de descargar la frustración y agresividad del pueblo estadounidense que acababa de sufrir el para ellos incomprensible atentado del 11-S. Se le explicaba que allí estaba el autor intelectual, y el resto era pan comido. Más complicado sería después explicar por qué se invadía Iraq, pero esa es otra historia y hoy no toca.
La segunda y más apoyada por la izquierda de los Estados Unidos (que, como las meigas, haberla háyla) es que quien manda en la Casa Blanca es el militarismo del Pentágono y que eso de que el presidente es el comandante en jefe está bien formalmente, pero que la política del país la mueve lo que Eisenhower llamó el “complejo militar-industrial”. El complejo necesita guerras y las busca donde puede hallarlas. Mi opinión, que poco vale en asuntos tan manipulados intencionadamente, es que esta hipótesis, como dijo Mark Twain de una noticia sobre su propia muerte,  es “una exageración”.
Pero hay más: se invadió Afganistán para echar a los talibán del gobierno... cosa que se consiguió en 2002. Así que tampoco vale mucho esta explicación. Como tampoco parece que sea muy seria la de que se fue allí para expulsar a Al Qaeda que se escondía en las covachuelas que, años antes, la CIA había ayudado a construir para que los insurgentes talibán (que entonces eran buenos) pudieran luchar contra el ejército rojo que acudía en ayuda del gobierno comunista de Kabul. A lo que cuentan los que sí saben del asunto, Al Qaeda en general y Bin Laden en particular ya no están en Afganistán, así que “misión cumplida”, que decía aquel letrero en el portaviones Abraham Lincoln al que Bush hijo descendió dando por finalizadas las hostilidades en Iraq (1º de mayo, 2003).
Y, sin embargo, allí siguen. Para explicarlo disponen de una razón adicional: “nation building”, un parte del “destino manifiesto” de los Estados Unidos según los fundamentalistas neoconservadores que creen que su misión en el mundo es la de difundir la democracia incluso contra la voluntad de los que reciben tal regalo. Sin embargo, y con independencia de que se crea en tal religión, el argumento tiene sus dificultades. La primera y más evidente es que no parece que las armas sean el mejor medio de conseguirlo. De hecho, el general Petraeus ya anuncia que la insurgencia va a aumentar y tal vez habrá que enviar más tropas y olvidarse de la fecha que se había establecido para una posible retirada de (algunas) tropas. No sólo se sienten invadidos por unos ejércitos extranjeros, sino que saben que el gobierno apoyado por estos no es precisamente muy representativo del sentir del pueblo, sin entrar a discutir el grado de su reconocida corrupción. La segunda es que, puestos a democratizar, mejor harían democratizando Arabia Saudita o China, cosa que no hacen, dejándonos en la duda de por qué están precisamente en Afganistán. Que España esté porque está en la OTAN, es indefendible. Nada que ver: no está en la Carta ni estuvo en el referéndum.
(Publicado ayer en el diario Información -Alicante-)
(Sobre cuánto y cómo ha aumentado la corrupción en Afganistán desde 2006, hay datos, que me parecen fiables -aunque nunca se sabe- aquí)

Corrupción en Alicante

En un nuevo probable caso de corrupción que, como mandan los cánones, afecta a políticos y empresarios (la corrupción es cosa de dos), asisto, con estoicismo menguante, al modo con que cada parte, en buena práctica de abogado, toma los datos que le interesan para defender su causa, emborrona los que no la sirven y se inventa argumentos improbables (poco probables) para rellenar los huecos. Las tertulias radiofónicas nocturnas, además de la exaltación futbolera, no paraban en tales empeños y ya se sabía qué iban a decir unos y otros, cosa que repetían machaconamente. Unos, planteaban los problemas de la (in)justicia y otros los de la corrupción. He decidido no volver a sufrir tales insultos a mi inteligencia, que no es mucha pero no por ello inexistente. Escucharé música por las noches.
Pero ¿por qué mi estoicismo es menguante? Pues porque no he escuchado nada (y estoy seguro de que hoy no voy a leer nada), pero nada de nada, sobre el qué hacer para resolver los problemas de la (in)justicia y qué hacer para evitar que se sigan dando casos de corrupción como los que ayer ocupaban buena parte de la geografía política peninsular e islas adyacentes. Comprendo que los políticos se dediquen a sus politiquerías y que sus palmeros mediáticos les sigan la corriente, pero me encantaría que en lugar de decir frases ingeniosas (o, como digo, insultantes para la inteligencia) y echarse las culpas unos a otros y buscar interpretaciones retorcidas sobre las intenciones de la otra parte, en lugar de todo eso, me gustaría que resolviesen los problemas para los cuales han sido elegidos: una administración lo más justa posible de la justicia y menos "partidista" y una administración de los bienes comunes de la manera más trasparente y limpia posible. No es mucho pedir, pero, escuchado ayer y suponiendo que leeré hoy, no hay nada en tal dirección. Lo que importan son las elecciones, es decir, el puesto de trabajo (y más que trabajo) de los políticos. No aquello para lo que, en teoría, son elegidos. Uno tiene que recordar cómo fustigó el Partido Popular la corrupción del PSOE (los rojos) y cómo el PSOE subraya las tentaciones autoritarias de lo que llaman "derechona" (los fachas).
¿Cómo se sale de ésta? Hay malas salidas. Y cuanto más insistan en sus politiquerías, peores para todos.

miércoles, 7 de julio de 2010

Personas sin Estado

Se habla de lenguas sin Estado que las defienda: se supone que el Estado es para defender la lengua propia. Es un argumento complicado ya que sólo hay seis Estados monolingües en el mundo con lo que, o condenas a los miles de lenguas restantes a la indefensión o les provocas el independentismo si es que tienen la cantidad suficiente de hablantes como para montar un Estado que, visto lo que es el Vaticano, tampoco es que haga falta tanta gente. O hay que llegar a acomodos entre las lenguas de los países multilingües, cosa poco frecuente (Suiza siempre será una excepción), ya que siempre hay una lengua dominante que ejerce como tal. El castellano en España, el Ecuador, Bolivia, el Perú...
No se habla tanto de las personas que no tienen Estado, es decir, que no pueden acceder al pasaporte del mismo (suelo hablar de España como el país cuyo pasaporte llevo). Son 12 millones de personas en el mundo, desde nubios a rom pasando por bidum, junto a casos particulares de personas que nacieron sin que su padre tuviese residencia legal en el país pero en el que han vivido toda su vida.
Y es que la división en Estados es mucho más importante de lo que algunos apresurados teóricos de la globalización quisieron hacer creer: que el Estado era una institución obsoleta. No lo es. Por supuesto no lo es para esos 12 millones o para las "lenguas sin Estado" de naciones que quieren tener su Estado, como Cataluña en las antiguas Españas, hoy Estado Español. 
Para lo que se refiere a las lenguas, ahí van los datos de Ethnologue (2005). 


Area
 
Lenguas vivas
 
Hablantes
Total
Porcentaje
 
Total
Porcentaje
Media
 
2,092
30.3
 
675,887,158
11.8
323,082
 
1,002
14.5
 
47,559,381
0.8
47,464
 
2,269
32.8
 
3,489,897,147
61.0
1,538,077
 
239
3.5
 
1,504,393,183
26.3
6,294,532
 
1,310
19.0
 
6,124,341
0.1
4,675

Totales
 
6,912
100.0
 
5,723,861,210
100.0
828,105



Casi siete mil lenguas. Aunque no todas con el mismo número crítico de hablantes. Como para preocuparse de sólo 12 millones de personas sin Estado.