miércoles, 31 de marzo de 2010

Formas de engañarse

El dicho que el evangelio de Mateo atribuye a Jesús de Nazaret (“el que no está conmigo, está contra mí”) tiene múltiples aplicaciones en este Occidente judeocristiano. Ahí van algunas.
1.- La “guerra contra el terrorismo” emprendida por sucesivos gobiernos de los Estados Unidos y que tuvo su clímax con Bush II, cuando se usó literalmente la frase evangélica tanto por su gobierno como en comunicados atribuidos a Bin Laden. Johan Galtung exploraba recientemente otras posibilidades. En efecto, como sucede con los comerciantes de armas y trapichantes internacionales, se puede estar a favor de ambos ya que de ambos se consiguen réditos, pero también se puede estar contra las políticas estadounidenses y contra las de los terroristas internacionales, cosa que no suele ser fácilmente comprendido por los “evangélicos” del “conmigo/contra mí”.
2.- Lo mismo sucede en las Españas con el asunto del terrorismo practicado por ETA, tema particularmente de actualidad gracias al “sostenella y no enmendalla” de Mayor Oreja. Si se te ocurre decir algo para intentar comprender la obcecación de los erarras, es más que probable que recibas, después de sacar lo de la equidistancia, un “luego estás con ellos”. Y lo mismo sucedería si se hablase con un judeocristiano abertzale. Ante cualquier intento de entender la obcecación de los españolistas diría: “luego estás con ellos y, por tanto, contra nosotros”. Así es la vida. Y, sin embargo, como en el caso anterior, es posible entender (que no justificar) las posiciones de unos y otros y, al mismo tiempo, manifestarse en contra de lo que uno considera equivocado o rechazable en lo que hacen unos y otros.
3.- La tragedia Israel-Palestina es, igualmente, propia de las religiones del Kitab, religiones del libro. Si dices que estás a favor de la existencia del Estado de Israel, más de uno habrá que te lo eche en cara “por no defender a los palestinos”. Si encuentras que no son de recibo las políticas palestinas de división y confrontación interna y de “seamos realistas, pidamos lo imposible”, unido al nivel de corrupción de sus autoridades y el manejo turbio de la ayuda internacional de la que dependen, serás tachado de sionista. Si rechazas las políticas de hostigamiento israelí y de torpedeo sistemático a cualquier proceso de paz y te horrorizas con la frase de Netanyahu la semana pasada en los Estados Unidos sobre Jerusalén y los no-asentamientos, lo más probable es que te acusen de antisemita o antijudío.
4.- Una versión edulcorada del principio judeocristiano y, por judío, semita que estoy glosando se obtiene con respecto al régimen de Cuba. En este contexto no es infrecuente encontrar esas visiones en blanco o negro que impiden hablar del asunto. Si te paras a levantar acta de la mala gestión del gobierno cubano y de las lagunas que tiene su democracia, ya se sabe: eres antirrevolucionario, es decir, anticubano, pero ay de ti si levantas acta de los éxitos de dicha revolución, si lo haces es peor. Por lo menos en algunos ambientes en que me muevo. Por lo visto, hay que ser o total y acríticamente favorable o total y acríticamente contrario. No hay otra.
5.- Y lo mismo sucede con Venezuela. Cierto que con el chavismo sucede algo parecido a lo que pasa con el castrismo: que están sometidos a muy intensas presiones mediáticas, en nuestro caso dispuestas a subrayar (o a inventar) lo negativo y que, por tanto, no es tan fácil tener una información completa sobre lo que realmente pasa, ni aunque te lo cuenten los que lo están presenciando. Pero esa presión o esas campañas (como el boicot estadounidense a Cuba) no justifican el intento de tomar por bueno todo, absolutamente todo lo que sucede en ambos países caribeños. Y la cuestión venezolana no es diferente: no se puede reconocer que hay cosas que se han hecho bien (por ejemplo, en el campo de la pobreza y la desigualdad) sin ser automáticamente sospechoso de vendido al chavismo, que es lo contrario que sucedería si se señala la corrupción, la boliburguesía, el clientelismo o la desincentivación de la ética del trabajo, que convertiría al que tal cosa dice en un asqueroso contrarrevolucionario y antivenezolano.
¿Dónde está el problema común? Pues en que ninguno de estos ejemplos puede resumirse en una cuestión de dos partes: en contra de lo que es habitual en dichos lances, si queremos entender lo que pasa, no hay forma de hacerlo partiendo del simplismo de “si no estás conmigo, estás contra mí”. Otra cosa es la política.
(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

martes, 30 de marzo de 2010

Terrorismo femenino

Los atentados de Moscú, perpetrados por mujeres, las llamadas "Viudas negras", ha vuelto a poner sobre el tapete la cuestión del terrorismo femenino. No es la primera vez que son mujeres, dadoras de vida, las que la quitan de esta forma extrema. En Argelia sucedió cuando la independencia y se han dado casos en Sri Lanka y entre los kurdos del PKK. Ya levanté acta de ello hace tiempo.
El presente caso, que se une a los acaecidos por parte de otros movimientos rápidamente (y erróneamente) calificados de "islámicos", lo es también de un hecho en el que las motivaciones religiosas, tal vez presentes, no tienen, sin embargo, un papel prioritario. Estas mujeres (como otros varones) no se inmolan (se suicidan) y asesinan por motivos primariamente religiosos. Y las tonterías que se dicen sobre los varones suicidas que creen que así tendrán acceso a las huríes del Paraíso es obvio que aquí no se pueden aplicar. Hay desesperación, nihilismo, venganza y hasta creencia en que, así, se puede mejorar la situación desastrosa que viven los propios.
Se añade un comentario por parte de Brian Palmer en Foreign Policy: si no se dará aquí un caso más del "techo de cristal" que impide el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad en un mundo de varones. Porque es cierto que cada vez hay más mujeres que practican el terrorismo, pero no hay mujeres en puestos de mando en sus respectivas organizaciones. Matar sí que pueden, mandar no. Curioso.
(Añadido el 2 de abril: Según las autoridades rusas, una de las suicidas es una joven  de 17 años viuda reciente de un militante muerto por el ejército ruso. a finales de diciembre ¿Religión? Por ningún lado, incluso diciendo que el marido era militante "islamista", es decir, realmente independentista)

Cotilleos no es política

Me preguntan por qué escribo más sobre el "extranjero" que sobre el país cuyo pasaporte llevo. Muy sencillo: primero, algo he escrito bajo el epígrafe "Spain is different", luego tampoco es que no escriba nada. Segundo, si es por cuestión de interés, confieso que me ha interesado más un artículo de Fernando Vega mostrando su desencanto con las cosas que está haciendo el presidente Correa en el Ecuador que lo que he leído hoy en los periódicos a los que accedo en papel. ¿Razón? Creo que es más importante saber qué va a pasar con el supuesto "socialismo del siglo XXI" (para mí, ya fracasado, pero quiero cerciorarme) que los cotilleos de la prensa respecto a lo que llaman "política". Claro que toda política es local, pero hay cosas que pasan por ahí fuera que tienen su impacto en lo que pasa dentro y es del género chico el emperrarse en no ver otra cosa que lo que pasa dentro. Fuera manipulan; dentro tammbién: y una forma de manipular es hacer mirar hacia lo intrascendente y local. Pero hay más.
Por cuestiones ajenas a mi voluntad he visto estos días trozos de programas llamados "del corazón". Confieso que no he entendido nada. En uno de ellos, una señora que todavía no sé quién es hablaba de otra señora y de su relación con un tipo que, por lo visto, también se había beneficiado sexualmente a la primera. O no. La verdad es que no me quedó el asunto nada claro, pero los periodistas de investigación aportaban tomas de video de la otra o el otro y aducían pruebas (normalmente, declaraciones de terceros, cuartos o quintos) o comentaban el inconexo discurso de la susodicha. La importancia del asunto era nula, si es que entendí bien. Pero, de todas formas, me cuesta creer que aquello tuviese la más mínima trascendencia. Era un espectáculo y como tal había que tomarlo, aunque no fuese el espectáculo que más me gusta.
Lo que llaman comentario político no es, muchas veces, demasiado diferente. En estas últimas fechas, en el país cuyo pasaporte llevo se ha comentado que la vicepresidenta dijo no sé qué ante la alcaldesa de una importante ciudad y que la alcaldese lo negó con la cabeza y se pusieron malas caras y, evidentemente, no se ajuntan. Y a mí ¿qué?
Es curioso, en ese mismo orden de trascendencia, que los emolumentos de determinados políticos (o, mejor,  políticas) que reciben por ley y de los cuales una parte se dona a instituciones además de lo que se queda el partido, se ponga a la misma altura que el pago en dinero negro que un ex-ministro y ex-presidente autonómico hace de su fianza por asuntos que parecen ilegales. Desconozco cuánto cobra aquella y cuánto ingresó éste, pero por lo visto es signo de estar bien informado conocer tales trascendentales detalles. 
Si para hablar de la "Spain is different" tengo que glosar lo que dicen que han dicho que Fulano ha  dicho y Mengana ha respondido, aunque Zutano ha preferido no comentar (y que no comente es tan importante como el perro que no ladró en la novela de Conan Doyle), prefiero estar callado. Llámense Mayor Oreja, Cospedal o Rajoy.
Qué le voy a hacer. Me interesan más otras cosas, aunque entiendo el espíritu de campanario que los políticos trasmiten a su clientela. En todo caso, hablar de política (que es mi tema más frecuente) no es necesariamente hablar de políticos.

domingo, 28 de marzo de 2010

Pueri Hebreorum

Como lector asiduo de los evangelios oficiales que fui, tengo que recordar el marcado carácter antijudío que tienen algunos de sus pasajes, en particular el evangelio de Lucas, si no recuerdo mal (o igual es el de Mateo). Es comprensible: el cristianismo como religión tiene que enfrentarse a sus competidores y lo hace de las dos formas clásicas: incorporando a sus doctrinas elementos de las religiones populares entre sus posibles nuevos adeptos y marcando las diferencias con el grupo del que se desgaja.
Lo primero se refiere a cómo asumió como propias algunas de las características de la religión de Mitra, muy extendida entre los sectores bajos de la sociedad romana en general y la soldadesca en particular. Mitra el frigio, nacido en el solsticio de invierno (después, Navidad), muere y resucita en la primavera (Semana Santa que también coincide con la Pascua judía, también primaveral), sus adeptos comen su carne y beben su sangre y tienen siete sacramentos. Loisy, en "El misterio pagano y el misterio cristiano" extrema la adopción de los ritos mistéricos por parte de los nuevos cristianos. Hay que haber estado en la basílica neopitagórica de Porta Maggiore, en Roma, para ver hasta qué punto Loisy exagera y acierta.
Lo segundo, los sociólogos que trabajan en los grupos de referencia lo tienen muy constatado: el ex-miembro de un grupo tiende a exagerar las diferencias propias con el mismo y a exhibir actitudes negativas ante él. Como lo de los evangelios oficiales, en particular, como digo, el de Lucas, que casi hace que los que crucifican a Jesús sean los judíos y no los romanos.
Pablo de Tarso es el que lleva a sus últimas consecuencias la "helenización" de la secta judía (que no viene a oponerse a la Ley y a los Profetas sino a darle cumplimiento) y por eso se enfrenta con Simón Pedro el pescador. Pablo es ciudadano romano y Pedro es totalmente judío.
Y ese es uno de los problemas más complicados del antijudaísmo evagélico que sigue presente en los Christians for Israel estadounidenses (Christian Sionists), antijudíos y favorables al Estado de Israel para que así pueda producirse la Segunda Venida de Cristo. El problema es que el Jesús de Nazaret histórico, galileo aunque hecho nacer en Belén por motivos más que evidentes, es judío de religión (circuncidado, asistiendo a la sinagoa y al templo) y judíos eran sus apóstoles.
Lo de Constantino y las manipulaciones históricas y doctrinales producidas cuando el cristianismo sale de las catacumbas y entra a la categoría de religión oficial del Estado, es el comienzo de otro tipo de disputas. Incluye el aceptar unos evangelios y rechazar otros por la razón de que coinciden o no con la doctrina oficial ya establecida.

sábado, 27 de marzo de 2010

Negacionistas

Tengo constatado que si alguien me pregunta cuál es mi opinión sobre el cambio climático es porque ya la tiene formada y consiste en negar tal eventualidad. Lo habitual, desde el catedrático al fontanero, es esperar a que termine de decir con brevedad que no lo tengo claro, que no soy un experto en la materia y lo que ya he ido contando en el blog, para que salgan con sus argumentos. Digo que soy breve porque ya sé que la pregunta que me hacen es retórica: la hacen para dar sus argumentos, así que me ahorro el tiempo de contar lo que pienso y que para ellos es irrelevante. Los argumentos ya los tengo vistos:
  1. El climagate, los conocidos "ajustes" realizados en los datos para que encajen en el modelo. No me impresiona. La ciencia es así: la navaja entra para "limpiar"  las barbas de los datos ya que en las ciencias duras, sin los complejos de las sociales y humanas, ya se sabe que si hay mediciones discordantes (que es lo normal), lo mejor que se puede hacer es sacar la media o echar a la basura las extremas (lo he visto hacer en el CERN).
  2. La imposibilidad de predecir el tiempo que hará en tres días con fiabilidad y, por tanto, la mayor dificultad de hacerlo con tantos años de antelación. Cierto que las equivocaciones de los meteorólogos son antológicas, pero es que los modelos son eso: modelos que intentan reproducir la realidad pero que nunca consiguen ni incluir todas las variables (un mapa a escala 1:1 es imposible) ni relacionarlas con certeza. Pero tampoco me impresiona: una cosa es predecir el tiempo que hará la semana que viene (cosa harto difícil, aunque una idea sí que me puedo hacer hasta yo, aunque no sea más que sobre las temperaturas) y otra cosa es analizar una tendencia del clima e intentar extrapolarla. Tiempo atmosférico no es clima. 
  3. Los casos que no cuadran. Por ejemplo, los glaciares que han aumentado. Tampoco me impresiona. Argumentar con casos (como también se hace en política económica: el caso de Chile prueba que... el caso de la China prueba que...) no es una buena manera de argumentar ya que por cada caso aducido, hay casos en la dirección opuesta. Lo que hay que ver es el conjunto de los glaciares y ahí sí que parece que ha habido un retroceso.
En este último caso, el contraargumento no es que el Cotopaxi haya perdido nieve (y, por lo que me cuenta Mikel que lo ha visitado recientemente, también ahora):



El contraargumento es que los glaciares, en el conjunto al que se le da seguimiento, están viendo, en media, que disminuye su masa (con independencia de los problemas que YA están causando para el abastecimiento de agua en algunas localidades andinas):



    Hay un contraargumento de cara a los negacionistas que no me impresiona: el hecho, probado y del que ha hablado Greenpeace o la Royal Society, de que determinadas empresas han dedicado su buena cantidad de dinero a instituciones y medios negacionistas. Cierto que el asunto levanta sospechas, pero no es un argumento para descartar los argumentos negacionistas o escépticos.Que pague uno u otro, aunque levante sospechas, no es un arggumento sobre el contenido del estudio.
    El problema, como ya he dicho otras veces, es qué sucederá si los negacionistas se equivocan y acaban fomentando la ya evidente propensión de la clase política mundial a no tomarse en serio el problema. Cuando venga el lobo, los que han estado riéndose del pastorcillo que, equivocadamente en su opinión, lo anunciaba, estarán igual de fastidiados que los que ya le habían visto las orejas al lobo. La ventaja de los negacionistas es que habrán tenido una estancia previa más placentera. Y más si les han financiado la investigación o la propaganda, claro.

    viernes, 26 de marzo de 2010

    Ayuda humanitaria, política comercial por otros medios

    Entre el material de socorro y el contante y sonante, el gobierno chino ha enviado a Chile, a propósito del terremoto, tres millones de dólares. Lo que más me gusta de la noticia es la claridad y "sans facçon" con que se liga esta ayuda a las relaciones comerciales entre ambos países.
    Si alguna vez la China sustituye a los Estados Unidos como potencia hegemónica en el sistema mundial, vamos a ver (o verán los supervivientes que lo vean) un hegemón que no se preocupa lo más mínimo en buscar legitimaciones para sus expansionismos depredadores. No contarán lo de la evangelización que contaban los conquistadores de América, ni la misión civilizadora inglesa o francesa (mission civilisatrice) ni la milonga de la democracia del "manifest destiny" estadounidense. Lo harán y punto, con perfecto pragmatismo confuciano. ¿Se verá? No lo sé. El sistema mundial podría dejar de tener esa fea tendencia a sustituir un hegemón por otro y podría o repetir Estados Unidos en el siglo XXI (el "project for the new American century" que han tenido los neoconservadores) o fragmentarse en regiones que ojalá sean más de tres: Tres regiones es el mundo de Orwell, eso sí, con los "pueblos esclavos" de África totalmente marginados. Menos de tres es o la Guerra Fría entre dos  (siempre peligrosa por la Destrucción Mútua Asegurada -MAD en inglés-) o el unilateralismo que ha disfrutado el mundo desde el 11-S.

    jueves, 25 de marzo de 2010

    Comercio entre David y Goliat

    Sólo en la Biblia/Torah el pequeño David es capaz de vencer al gigante Goliat. Lo habitual es que el pez grande se coma al chico. Y lo que cada vez es más frecuente es que Goliat, el pez grande, dedique recursos propagandísticos para que David, el pez chico, se convenza de que lo mejor que puede hacer es comerciar con el grande en condiciones de extrema asimetría.
    Me estoy refiriendo a los acuerdos comerciales entre países de diferente tamaño y capacidad de maniobra. El TLC fue catastrófico para "los de abajo" mexicanos y, relativamente, también para "los de abajo" estadounidenses. Mucho antes, los acuerdos para la integración de España en la entonces Comunidad Económica Europea y, después, los acuerdos para la integración de pequeños países en la Unión Europea han seguido la misma lógica: la de David y Goliat, digan lo que digan los defensores a ultranza de que el pez grande se coma al chico con el argumento de que, si no, el pez chico estará todavía peor. Es posible, pero creo que David tiene derecho a explorar otras posibilidades.
    Hacen bien, en este sentido, los gobiernos latinoamericanos que han visto con suspicacia primero el ALCA y ahora un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Otros han sucumbido y el tiempo dirá a quién le ha ido peor. 
    Eso sí: la suspicacia deberían extenderla a los acuerdos comerciales con la China. Por aquello de que la China no ha sido colonial sino que fue objeto del deseo colonialista hasta llegar a guerra del opio y, además, que la China está gobernada por el Partido Comunista que se supone tiene determinadas connotaciones ideológicas que podrían llevarse a la práctica alguna vez, algunos gobiernos latinoamericanos pueden pensar que lo que son los Estados Unidos o la Unión Europea (y, para completar la tríada, el Japón) no lo será la China: Goliat que utiliza a David para su propio beneficio mediante la explotación y los acuerdos en los que la mayor parte de las ventajas están con el pez grande y quedan algunas migajas para el pez chico. Parece que ya lo está siendo, según cuenta Walden Bello. La consecuencia más inmediata es que convendría revisar los esquemas sencillos Norte-Sur una vez desaparecidos los igualmente sencillos (y engañosos) esquemas Este-Oeste.

    miércoles, 24 de marzo de 2010

    El futuro del Estado de Israel

    Lo dice Hillary Clinton, lo dice ante AIPAC (el Comité de Acción Política Estadounidense-Israelí, es decir, el lobby israelí más fuerte en los Estados Unidos y, probablemente, el lobby más fuerte sin más) y lo recoge el Financial Times: cierto que el apoyo del gobierno de los Estados Unidos a la existencia del Estado de Israel es sólido como la piedra, pero también es cierto que lo que no puede hacer el gobierno de dicho Estado es dificultar su propia existencia como Estado. Recurrir a la innnegable shoah, al holocausto por antonomasia aunque no el único que conoce la humanidad del siglo XX, no es suficiente. Buscar excusas para mantener la tensión con los palestinos, tampoco, como se ha hecho recientemente respecto a lugares sagrados en Gaza, por ejemplo. Hace falta buscar la paz con los palestinos y los vecinos árabes, no dificultarla, lo cual no quita ("como decíamos ayer") para esperar que los palestinos hagan lo propio, diriman sus conflictos internos y reduzcan su "seamos realistas, pidamos lo imposible". Pero la secretaria de estado habla esta vez del Estado de Israel y lo hace ante el lobby judío estadounidense después del "recibimiento" que el gobierno de Israel preparó al vicepresidente Biden y que tantas consecuencias podría tener.
    Si el caso del IRA comenzó a cambiar cuando cambiaron las actitudes estadounidenses al respecto, dejaron de apoyar subrepticiamente a los republicanos irlandeses y se involucraron activamente en la mediación y negociación entre las partes, algo semejante podría suceder con Israel. Apoyo, sí; a toda costa, no. Eso dice Clinton aunque no Netanyahu. Algo es algo o eso ya es mucho. Elíjase la valoración. Aquí hay otra. Y otra más aquí. Si ellos no lo tienen claro, ¿cómo lo voy a tener yo?

    martes, 23 de marzo de 2010

    Terrorismo: sin equidistancia, pero no alineados

    Recuerda Johan Galtung que no sólo existe la posibilidad proclamada por el gobierno de los Estados Unidos, a saber, que en esta "guerra contra el terrorismo", si no se está con los Estados Unidos es que se está a favor de los terroristas, según el dicho evangélico, "el que no está conmigo, está contra mí". Galtung explora otras posibilidades. Por ejemplo, la de los que están a favor de ambos y que son los comerciantes de armas y los espías. No es una opción desdeñable y seguro que forma parte de que el problema no se resuelva, algo así como me pareción detectar, en algunos militares colombianos y hace ya años, un cierto interés en que la guerrilla continuara actuando ya que así se podía pedir más presupuesto y se podían alcanzar promociones y medallas por acciones de guerra (llevadas a cabo por soldaditos rasos, no por los altos mandos, pero esa es otra historia). Y, claro, está la opción de estar a favor de los terroristas: ellos mismos, por definición. Y se añade la posibilidad de estar en contra de ambos desde el momento en que el recurso a la violencia lo tienen como primera opción
    Lo que plantea Galtung es que es posible una actitud de "no-alineados": ni por unos ni por otros. Mantener la distancia crítica ante cada uno de los casos que se vayan presentando sin sentirse obligado a justificar "todo" lo que hacen unos o "todo" lo que hacen otros. Cierto que en la lucha política esa actitud no es bienvenida. Pienso, por ejemplo, en los enfrentamientos entre el gobierno israelí y los grupos armados palestinos (a no confundir con el supuesto enfrentamiento entre Israel -todo- y Palestina -toda-, que nada tiene que ver con la realidad: hay israelíes que rechazan la política gubernamental y no por ello son antisemitas o antijudíos y hay palestinos en el Knesset y los hay colaboracionistas y los hay simplemente víctimas del empecinamiento de sus respectivas clases políticas. Tiene que ser posible defender la existencia del Estado de Israel y no aceptar las politicas de asentamientos o de declaración de propios para lugares santos para los musulmanes (recuerdo que no todos los palestinos son musulmanes: los hay cristianos) y tiene que ser posible defender el derecho a la existencia de un Estado palestino y, al mismo tiempo, reconocer la corrupción de Al Fatah, el absurdo de sus luchas con Hamás o la insensatez de algunas de sus propuestas ("seamos realistas, pidamos lo imposible" está bien para estudiantes jóvenes que lanzan adoquines contra la nada en las calles parisinas, pero no parece de recibo cuando lo que está en juego es la supervivencia de muchas personas).
    ¿Se puede plantear algo parecido respecto a ETA en el País Vasco? Creo que sí, aunque, de nuevo, aquí aparezcan las opciones que enuncia Galtung: a favor de unos y otros, en contra de ambos, a favor de uno y en contra de otro... y no-alineado. Las opciones que están delante de los punto suspensivos son fáciles de entender y cada cual se orientará respecto a ellas según sea su posición política. Lo que resulta difícil de entender (e incluso es etiquetado despectivamente como "equidistancia") es reconocer los errores de unos y otros. El intento de solución militar-policial por parte del gobierno español y los planteamientos maximalistas que NO se pueden lograr mediante la violencia por parte de la cúpula de ETA, por ejemplo. Tal vez sí, el rechazo de la violencia aunque, para algunos, la violencia del Estado sea la legítima y la de ETA sea ilegítima, pero que pasaría a ser lo contrario en el caso hipotético y prácticamente imposible de un triunfo de ETA.
    Como estuve a punto de perder un amigo (porque estuvo a punto de dejar de serlo) por culpa de mi equidistancia, entiendo lo de Israel y lo de la "guerra contra el terrorismo" de los Estados Unidos.

    lunes, 22 de marzo de 2010

    Mafia: el otro mundo

    Interesante la discusión en Moscow Times sobre los arrestos de miembros del crimen organizado en España y Austria. Interesante porque discuten las palabras: mafia rusa o mafia georgiana. La prensa rusa que citan niega que exista mafia rusa y que lo que existe en Rusia es la mafia georgiana. Georgianos afirman que no hay mafia en Georgia y, si la hay, está fuera del país y en Rusia. Y se añade la  queja de que los medios occidentales tienen a ver a los rusos como malos y a los georgianos como buenos. Pero existir, existe, llámese como se llame.
    El crimen organizado con orígenes locales pero funcionando fuera de su país es un fenómeno que no es nuevo, pero que está alcanzando proporciones importantes a lo que dicen y nunca se puede saber a ciencia cierta. El origen de aquella mafia en cuestión (rusa o georgiana) es ya un ejemplo de las dificultades que genera. 
    Mafia siciliana extendida a los Estados Unidos, Ndrangheta calabresa, Camorra napolinata, yakuza japonesa, tríadas chinas, cárteles de diverso tipo y localización (de Colombia a México) son ejemplos de la heterogeneidad de una organización con características bien diferentes: así, por ejemplo, si se dice que entran en acción cuando el Estado se debilita ("Menos Estados" no significa "más mercado", sino "más mafia", como sucedió con el terremoto napolitano o con la Rusia de Yeltsin, no con la de Putin) , sin embargo,   inmediatamente aparece la excepción de la yakuza, que no se puede decir que funcione en condiciones de Estado débil.
    La impresión que yo tengo es que se trata, en todos los casos, de asociaciones secretas de tipo defensivo (por ejemplo, como la Mafia siciliana, ante la invasión española) que muta al mutar las condiciones ambientales y pasa de la defensa (aun conservando elementos de la misma, la "omertà" por ejemplo) a buscar el enriquecimiento de sus miembros en nuevas actividades como la prostitución, el "pachinko" japonés, el tráfico de drogas ilegales (pueden ser ilegales temporalmente, como fue el caso del alcohol en la ley seca de "Chicago años veinte") o el negocio de la "protección".
    Ese modelo de sociedad secreta originaria se puede importar a los cárteles que sí nacen directamente para la actividad considerada delictiva y que, en condiciones de pobreza, permiten salir de la misma a jóvenes ambiciosos y sin prejuicios que pasan al sicariato (éxito económico, sexual, hasta social) y de ahí van escalando puestos en la jerarquía casi militar. Como la pobreza es común y el camino del cártel no está regulado por otra ley que la del mercado, no es improbable que aparezcan nuevas organizaciones que disputen el territorio a las anteriores: si hay demanda, habrá oferta.
    En todas estas organizaciones, la violencia es de dos tipos: la que se produce para conseguir obediencia de propios y ajenos (incluyendo la automutilación) y la que se origina de la lucha por la ocupación del territorio.
    Hay estimaciones de cuánto dinero mueven estas empresas en el mundo. Sí parece que son un porcentaje importante y que no es comprensible el sistema mundial sin hacer referencia a ellas. Pero como de las mismas sabemos tan poco, habrá que concluir que sabemos muy poco de cómo funciona el mundo realmente. Habrá que recordar "El mito de Sísifo".

    domingo, 21 de marzo de 2010

    Divisas geopolíticas

    Confieso mi ignorancia también en este campo, pero es demasiado importante como para no intentar aclararse en él. Me refiero a las divisas y su papel en la conformación del sistema mundial tal como lo conocemos.
    A escala local, no acabo de entender qué le convendría más al Ecuador, país totalmente dolarizado (el resto de países latinoamericanos está parcialmente dolarizado ya que conservan sus monedad de origen, pero mantienen una sed insaciable de dólares estadounidenses). Un dólar fuerte, es decir, que se cambia a tipos más altos, les viene bien por la dependencia que mantienen de la extracción y exportación de petróleo y los ingresos de divisas que provengan de los Estados Unidos, primer país al que van los emigrantes ecuatorianos. Un dólar débil, es decir, que se cambie a tipos menores, les viene bien de cara a las exportaciones y les viene mal de cara a las remesas que provengan de España, segundo país al que van los emigrantes ecuatorianos. Así que no tengo ni idea de qué es lo que más les conviene.
    Sí tengo claro lo que le conviene a la China: un dólar fuerte y un renminbi (o yuan) débil, para mantener su ritmo exportador a los Estados Unidos y mantener el valor de los Bonos del Tesoro de los que son el primer tomador mundial (seguido del Japón según el último "ranking" que he podido ver y que supongo "maquillado" por unos y otros, pero ésa es otra historia). No me extraña, entonces, que la prensa oficial china airee las opiniones que, fuera de la China y en boca autorizada pero también en bocas oficiales internas, proclaman que no es necesario devaluar el renminbi (o el yuan) para así corregir los desequilibrios comerciales del sistema mundial en estos momentos.
    Y también tengo claro que a los Estados Unidos les conviene un dólar fuerte a efectos de su privilegio de imprimir moneda sin efectos inflacionarios dada la demanda de billete verde que hay para cubrir el comercio internacional en general y el del petróleo en particular y para llenar las reservas de divisas de muchos países. Un dólar fuerte da confianza a los especuladores internacionales que corren a refugiarse en dicha moneda abandonando el euro, en plena zozobra gracias a los ataques especulativos de... ¿Goldman Sachs? (eso parece: el que hizo, deshizo). Al correr a refugiarse en el dólar, lo hacen más fuerte... ¿hasta cuándo?
    Pero ahí viene mi problema. Igual que sucede con políticos que llevan bien la agenda internacional y muy mal la local, el dólar fuerte, tan interesante desde el punto de vista geopolítico y monetario, se convierte en una dificultad para las propias exportaciones y, por tanto, en un obstáculo más para la creación de empleo. Un dólar fuerte acaba siendo una exigencia para que el país, ya fuertemente endeudado, se endeude todavía más, cosa positiva en la medida en que resuelve sus carencias, y negativa en la medida en que agrava los equilibrios del sistema mundial, ya gravedemente dañados por sus deudas anteriores, la comercialización "tóxica" de sus deudas y la explosión de sucesivas burbujas (no sólo la inmobiliaria, también la alimentaria y... ¡la financiera! -George Soros dixit y parece que seguimos en las mismas, sin "refundación" que valga del capitalismo-).
    Lo que no encuentro en los medios que frecuento es una evaluación de los costes y beneficios de cada una de las opciones. Supongo que es imposible y, por tanto, que no sabemos a dónde vamos, pero vamos a toda velocidad.

    sábado, 20 de marzo de 2010

    Condoleeza e Iraq

    "I would many times over liberate Iraq again from Saddam Hussein. I think he's a danger to the Middle East," "but we didn't understand how broken Iraq was as a society and we tried to rebuild Iraq from Baghdad out. And we really should have rebuilt Iraq outside Baghdad in."
     Sostenella y no enmendalla. Condoleeza Rice, insiste en que Sadam (él) era un peligro para Oriente Medio, es decir, añado, para el control del petróleo por parte estadounidense y para Israel, fiel aliado de los Estados Unidos, porque eso es "Oriente Medio", así que no se arrepiente. Eso sí, reconoce que no tenían mucha idea de qué es lo que pasaba en Iraq y cómo iban allí las cosas (como ahora no tienen ni idea de lo que pasa en Afganistán y reconocerán en el futuro como McNamara reconoció que no tenían ni idea de Vietnam) y que si hubiesen tenido alguna idea, habrían optado por otra táctica. Tarde te conocí. Y, oh sí, siente mucho las muertes producidas por la aventura. También murieron en Vietnam y siguen muriendo en Iraq y Afganistán. Pero eso son "efectos colaterales" de la Gran Estrategia, del nuevo Big Game, de esta "grandeur" anglosajona que implica el Manifest Destiny, el haber sido elegidos (por Dios) para gobernar el mundo... en función de los propios intereses, no se vaya a creer que es pura generosidad.
    En este séptimo aniversario del inicio de la ocupación (que no de las hostilidades, que habían comenzado mucho antes), ha habido estadounidenses que, a diferencia de la Sra. Rice entonces en Hong Kong, han salido a las calles para pedir que su gobierno no les mienta y que se deje de milongas de que las armas son el mejor medio de "democratizar" un país. Mentir está muy feo. Pero mucho más feo, por peligroso, es entrar en soflamas demagógicas ("nihilistas de derechas" son calificados aquí) de los que hay ejemplares no sólo en los Estados Unidos.

    viernes, 19 de marzo de 2010

    Marxismo religioso

    Esto encuentro en un texto de "Malime" sobre el Estado y la revolución en 2010:
    En 1907, publicó Mehring en la revista "Neue Zeit" (XXV, 2, pág. 164) extractos de una carta de Marx a Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852. Esta carta contiene, entre otros, el siguiente notable pasaje:
    "Por lo que a mí se refiere, no me caben ni el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni el de haber descubierto la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de las clases. Lo que yo aporté de nuevo fue demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción (historische Entwicklungsphasen der Produktion ); 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases".
    Ningún problema con 1). Las clases, en su sentido, no existían bajo el imperialismo inca o el azteca, tributarios o "asiáticos", y reconocer la existencia de la lucha de clases (sobre todo la de "los de arriba" contra "los de abajo") no convierte a nadie en marxista... necesariamente. El problema comienza con 2) y ese "necesariamente" propio del cientifismo de Marx que creía (como los neoclásicos) haber descubierto leyes universales tanto en el sentido de que se aplican a cualquier caso como en el de que se aplican a cualquier espacio. De momento, el 2 no se ha cumplido a no ser que se entienda por "dictadura del proletariado" lo que hubo en el imperio ruso o se da ahora en la China, Vietnam, Corea del Norte y Cuba, es decir, dictadura de un partido (llámese como se llame). Así que, según el texto, queda todavía un tiempito para pensar en la posibilidad de que produzca el 3).
    Es interesante, de todos modos, la propensión a abordar el marxismo como si fuese una religión (monoteísta, con su Mesías salvador -el proletariado- y su paraíso de fin de la historia -la sociedad sin clases y, por tanto, sin Estado-). Tenemos un texto sagrado, tenemos exegetas que nos dicen cuál es la interpretación correcta del texto sagrado, tenemos organizaciones que se legitiman por su referencia al texto sagrado... que casi nadie ha leído, dicho sea de paso. 
    Pero lo que resulta todavía más curioso es el argumento sobre "lo que las cosas son". Me asombra que estos exegetas afirmen que determinadas cosas son como son porque lo dice el texto sagrado (bien poco empírico por lo general, excepto algunas excepciones como el "18 Brumario de Luis Bonaparte" y los artículos para periódicos estadounidenses -a no perderse los términos despectivos sobre los españoles, que usa sobre la Pepa,dla constitución española de 1818, el entusiasmo que la acompañó y el desencanto que la siguió-). Para ser exacto, son como dicen que son porque la interpretación que el exegeta hace del texto sagrado es la "correcta" (Por cierto, no he leído nada interpretando las duras frases que Marx dedicó a Simón Bolívar. Seguro que lo hay).
    Puede ser religioso el abuso del argumento de autoridad (sagrada): "tal y tal cosa es así o asá porque lo ha dicho Marx (o Engels, que tanto monta)".
    Hay diferencias con la cosa religiosa en la que el carácter deductivo es menos evidente. Pero en este caso, de unos principios generales -no probados sino que el creyente acepta- se deducen las consecuencias sobre un montón de asuntos, de lo abstracto a lo concreto. Si después los acontecimientos no encajan con esa visión (no hay dictadura del proletariado o no desaparecen las clases a manos de los factores previstos por la religión), entonces o "peor para la realidad" que diría Hegel o se reinterpretan indefinidamente para que sigan encajando con el texto sagrado. 
    Feo es el positivismo (las cosas que son es porque deben ser y no hay que cambiarlas), pero también lo es este aferrarse a la teoría caiga quien caiga. Y curioso que ese empecinamiento con la teoría venga, a veces, envuelto en el argumento de "lucha ideológica" con independencia de cómo sean las cosas realmente (por supuesto, las cosas son realmente como lo dice la propia teoría objeto de exégesis, rigurosa por supuesto). Resucita, de alguna manera, el idealismo subjetivo de Berkeley: "esse es percipi", el ser es ser percibido, lo que cuenta es la percepción. Pobre Marx, que decía no ser marxista y que afirmaba que "la Conciencia -Bewusstsein- no puede ser otra cosa que el ser consciente -bewusste Sein-". Expulsas al idealismo por la puerta y te entra por la ventana.

    jueves, 18 de marzo de 2010

    Impuestos. Otra vez Laffer

    En el Parlamento español se ha estado discutiendo sobre el incremento del IVA previsto en los presupuestos generales del Estado y ahora puesto de nuevo en discusión por la oposición. Como podía suponerse (aunque en política todo es posible), los partidos que aprobaron tal medida al aprobar el presupuesto, han vuelto a aprobar la medida, y los que rechazaron los presupuestos han vuelto a rechazar la medida que venía incluida en los mismos. 
    Como es obvio, no tengo ni idea del efecto que tal medida vaya a tener sobre la maltrecha economía española. Hay opiniones para todos los gustos, pero los argumentos centrales son claros: para los que defienden la aplicación del alza en el IVA, se trata de reducir el déficit público aumentando los ingresos (no vendría mal que también redujesen los gastos, como cortesmente recuerda la Comisión Europea para la banda de los cinco -España entre ellos-); para los que rechazan el incremento en el IVA, se trata de evitar un factor más de ralentización de la economía en general y del consumo en particular.
    Los que defienden la aplicación del nuevo IVA -el previsto- tienen un argumento adicional que no van a usar en público (espero): hay que hacer creíble de inmediato que el déficit se va a reducir y eso sólo puede hacerse aumentando de inmediato los ingresos. ¿Para qué? Para impedir un ataque contra el Reino de España semejante al sufrido por Grecia de parte de su amigo-enemigo Goldman Sachs. Lo de los PIGS, ya se sabe.
    Lo que me ha resultado interesante es el argumento esgrimido por el portavoz de economía del Partido Popular en la oposición. Si entendí bien lo que escuché, afirmaba que reducir los impuestos es una forma de aumentar los ingresos del Estado. No es una "boutade". Se trata, si entiendo bien, de la curva de Laffer, para lo cual puede resultar provechoso recurrir al tal Laffer para conocer el origen (probablemente mítico, según él mismo asegura) de tal nombre, los antecedentes de la misma (llegan hasta Ibn Khaldum y pasan por Keynes) y la historia de su aplicación entre Clinton y Reagan. Curioso, de todas formas, que en la comida de 1974 en la que se supone que Laffer dibujó su famosa curva en una servilleta (cosa que él niega: su mamá le había educado a no estropear cosas de calidad como aquella servilleta ¡de hilo, no de papel!) estaban presentes Donald Rumsfeld y Dick Cheney, ambos en el gabinete de Gerald Ford respectivamente como jefe de gabinete y adjunto. 
    El argumento, simplificado por un no-economista como yo o por otro no-economista como Ronald Reagan, es el siguiente: reducir los impuestos es, de inmediato, reducir los ingresos del Estado pero tal reducción, a medio plazo, produce una reactivación de la economía que permite que el Estado ingrese más de lo que habría ingresado aumentando los impuestos.
    Hay algunos elementos en esta discusión que se me escapan: en primer lugar, cómo afecta, realmente, a los distintos grupos de renta -Laffer habla de qué pasó en 1920, 1925 y 1929, pero no de qué pasó con Reagan en 1981 y sucesores- y, segundo, cómo funciona dicha política en contextos históricos diferentes y con condicionamientos distintos. Como suele suceder con estos, supongo, neoclásicos, es que han encontrado las leyes universales de la economía, válidas para cualquier circunstancia y, por tanto, de las que se pueden deducir efectos como por ejemplo, a más impuestos más desempleo. Todo ello al margen de que discutir sobre un incremento (absoluto o relativo) aduciendo como argumento la comparación entre niveles de impuestos entre países es comparar churras con merinas y más si, sobre todo, son países ex-comunistas en los que el aumento de la desigualdad y la pobreza son reconocidos hasta por el Banco Mundial. Y algo más de referencia a la presión fiscal realmente existente, tampoco vendría mal.

    miércoles, 17 de marzo de 2010

    Encuestas que no predicen

    La capacidad predictiva de las encuestas es limitada. Real, pero limitada. Se pueden conocer las intenciones de hoy y extrapolar hacia el futuro intentando vislumbrar cuántas de esas intenciones pasarán al acto. Obvio: algunos de los que anuncian sus intenciones mienten y tanto los veraces como los mendaces pueden cambiar de intención entre la encuesta y los hechos en cuestión, pongamos unas elecciones. El buen profesional es el que sabe separar las voces de los ecos y no todo el mundo sabe hacerlo adecuadamente (hacer una encuesta no es preguntar a un grupo lo que a uno se le ocurre y contar las respuestas)
    Tengo ahora un caso en que la predicción no es tan buena y es cuando se toma la opinión de los encuestados como indicador de lo que va a suceder en el futuro y que nada tiene que ver con lo que dichos encuestados opinen en un determinado momento. Como ejemplo extremo, la opinión de los encuestados sobre el tiempo que hará mañana es perfectamente irrelevante para que mañana llueva, nieve o granice. Y si el ejemplo está claro, tendría que estarlo también cuando, sobre todo desde los medios, se toma la "predicción" que hacen los encuestados sobre un asunto como un argumento a favor o en contra de que tal cosa suceda.
    Y ahí va el ejemplo de hoy tomado de Gallup y los Estados Unidos. La barra oscura indica los que "esperaban" que sucediese una determinada cosa (que el gobierno federal protegiese el medioambiente, que mejorase la política energética y que mejorase la prosperidad de los Estados Unidos). La barra más clara se refiere a lo que han opinado sobre lo realmente sucedido en 2010. Como se ve, como 30 puntos de diferencia entre lo que "predecían" y lo que han encontrado.


    Hace un año se habría dicho: "una amplia mayoría espera que el gobierno haga tal y tal". Tomarla como una anticipación a lo que efectivamente iba a suceder es atribuirle a la opinión pública y a las formas de pulsarla unas características que no tiene. Y más viendo que ahora hay que decir o "una cosa es prometer y otra dar trigo", o "y aquí vienen las rebajas". 
    Pero las dudas siguen: cuando, respectivamente, un 52 por ciento, un 43 y un 38  siguen afirmando (en el caso de que sean los mismos) que sí se están poniendo en práctica tales políticas, nada garantiza que ahora estén acertando y que la realidad sea esa. Lo que es real (dentro de los márgenes de error y niveles de confianza) es que dicho porcentaje piensa tal cosa. Pero no necesariamente es real que tal cosa esté sucediendo realmente. Para saberlo, hay que ir a otras fuentes.
    Las encuestas son muy útiles. Pero si se les hace decir lo que no pueden decir, no sólo son inútiles sino que, encima, son engañosas.

    martes, 16 de marzo de 2010

    Progresistas y populistas

    Encuentro este artículo en el New Yorker con el mismo título. Se refiere a fenómenos que se están produciendo en los Estados Unidos donde una situación económica adversa está dando pie a la aparición de movimientos populistas (mujeres como Sarah Pallin o Liz Cheney estarían en la lista). Como sucedió en otras ocasiones y países, el descontento generalizado ante una mala racha busca dónde encontrar un objeto sobre el que descargar la agresividad que produce la frustración. Y esas movilizaciones (como la del IVA en la Comunidad de Madrid, bajo otra mujer, Esperanza Aguirre) son comprensibles, mientras los "progresistas" (mantendo el vocabulario del artículo que cito) no acaban de encontrar tema, objetivos, medios y lenguaje. Porque los "progresistas" no tienen que ser necesariamente los Wandervögel de antaño, los "alternativos" que se refugian en su pequeña comunidad de "alternativos", cargados de razón y autocomplacencia, creyendo que con eso están cambiando el mundo que los populistas sí están cambiando poniéndose a surfear siguiendo la ola depresiva casi mundial. Algo así como hicieron en su día Ronald Reagan y Margaret Thatcher: cambiaron el mundo, a peor para muchos, a mejor para unos pocos.
    Escrito lo que antecede, me encuentro con este final del blog de Martínez Abarca que encaja con lo dicho sobre los "progresistas" de clausura, cargados de razón y autocomplacencia:
    Quien se mantenga en su convento de clausura podrá quedarse encantado con el sabor de los dulces que vende, pero no se enterará de que ahí fuera las cosas se mueven. La clausura facilita un buen estado de ánimo, pues no hace falta amoldarse a la realidad material si la muralla que nos separa de ella es compacta. Pero la realidad, mientras, avanza, y las monjas de clausura se sienten en comunión con el mundo mientras el mundo pasa de ellas.
    Excelente. Que lo dijese yo sería sospechoso aunque, una vez más -y en dicho blog también se hace referencia a ello-, lo importante no es quién lo dice ni su adscripción ideológica (ni los votos que tiene detrás) sino que lo importante es saber si tiene razón, se se adecua a la realidad de "ahí fuera" y es el medio que podría llevar al fin que se dice perseguir.

    lunes, 15 de marzo de 2010

    Es bueno vender armas (y comprarlas)

    El Times of India afirma que el reciente contrato para que la India compre helicópteros VVIP (de guerra, por supuesto) al Reino Unido podría salvar 4.000 puestos de trabajo en este último país. Viniendo de la fuente que viene (donde también se afirma que la empresa británica está detrás de un contrato parecido con los Estados Unidos), hay motivos para pensar en una exageración por parte de un país que puede querer dársela de benefactor de la Humanidad y, en particular, de su antigua metrópoli hasta la reciente independencia (1947: yo ya había nacido).
    Exagerado o no, muestra el lado oculto de algunas relaciones entre gobiernos que compran o venden armas con precios astronómicos, interesantes para la balanza comercial del que vende y para ganar "aliados" por parte del que compra. Y hace ver el carácter keynesiano (invertido y pervertido, pero keynesiano) que siempre ha tenido el sector del armamento. Que se utilice para matar a "los de abajo" es sólo un detalle intrascendente. Y que, en general, se utilicen para matar, sólo preocupa a los vecinos, como está sucediendo en el sureste asiático, aunque no siempre se puede separar el polvo de la retórica de la paja de los verdaderos motivos, que pueden ser, simplemente, justificar el aumento de compras para "compensar" el aumento de compas de los otros.
    (Añadido el 19 de marzo: y aquí viene una bonita aplicación al papel de las armas en una economía como la de los Estados Unidos)

    domingo, 14 de marzo de 2010

    El mayor contaminador

    A veces, poner las cosas en su proporción ayuda a entenderlas. Por ejemplo, saber que la mayor parte del comercio mundial es entre países ricos, que la mayor parte del comercio entre países ricos es entre multinacionales y que la mayor parte del comercio entre multinacionales es comercio dentro de la misma empresa, ayuda a entender el carácter del mercado internacional, planificado en última instancia: la empresa X vende repuestos de su fábrica en el país A a su fábrica en el país B a los precios que le da la gana, generando ganancias o pérdidas "nacionales" alli donde le interesa por cuestiones fiscales o políticas aunque, a escala mundial, el beneficio quede asegurado. Si los sindicatos no quieren entender eso y mantienen sus polítcas a "escala nacional", es parte del problema. Evidentemente, cualquier cosa menos "proletarios del mundo entero, uníos". Los que se unen son los planificadores de las empresas multinacionales.
    Ahora encuentro, a propósito de un penoso artículo de Al Gore, un dato igualmente útil para entender el mundo y es que el mayor contaminador del mundo son los Estados Unidos (aunque se discute si la China no le habrá alcanzado ya, pero es que ambos gobiernos difieren en sus artes de ocultar los datos, aunque ambos lo hacen) y que, dentro de los Estados Unidos, el mayor contaminador es el Departamento de Defensa. Podemos reciclar lo que queramos, apagar las luces, evitar las emisiones domésticas, pero el Departamento de Defensa no parece que se vaya a sentir afectado. Más bien, se sentirá liberado para contaminar todavía más, gracias a lo que dejamos de contaminar (chocolate del loro) los probos y responsables ciudadanos. ¿Cuanto peor, mejor? No parece.

    sábado, 13 de marzo de 2010

    Estados muy frágiles

    Foreign Policy publica, desde 2005, un índice de fragilidad de los Estados. Como todo índice construido por los humanos, es discutible por sus componentes y sus respectivas ponderaciones. No es un instrumento para predecir erupciones de violencia en los mismos sino una forma de situarlos en una "olimpiada", de más a menos frágiles. La comparación de 2005 y 2009 puede resultar instructiva en lo que se refiere a los 20 países peor situados en el "ranking" y que es la que sigue. 
    A observar el "exito" de la "democratización" y fortalecimiento de Iraq y Afganistán en estos cinco años, aunque también la salida de la lista de los 20 peores en el caso de Colombia y República Dominicana. También el "éxito" de la política con Pakistán, que ahora está en el puesto 10. Lo tremendo es lo que se parece una lista y otra, y más sabiendo que un puesto más o menos no significa mucho, como puede verse en el caso de Haití que habría "mejorado", dentro de su fragilidad, en esos cinco años.



    2005
    2009
    1.  Côte d'Ivoire
    2.  Democratic Republic of the Congo
    3.  Sudan
    4.  Iraq
    5.  Somalia
    6.  Sierra Leone
    7.  Chad
    8.  Yemen
    9.  Liberia
    10.  Haiti
    11.  Afghanistan
    12.  Rwanda
    13.  North Korea
    14.  Colombia
    15.  Zimbabwe
    16.  Guinea
    17.  Bangladesh
    18.  Burundi
    19.  Dominican Republic
    20.  Central African Republic
    1.  Somalia (0)
    2.  Zimbabwe (+1)
    3.  Sudan (-1)
    4.  Chad (0)
    5.  Democratic Republic of the Congo (+1)
    6.  Iraq (-1)
    7.  Afghanistan (0)
    8.  Central African Republic (+2)
    9.  Guinea (+2)
    10.  Pakistan (-1)
    11.  Côte d'Ivoire (-3)
    12.  Haiti (+2)
    13.  Burma (0)
    14.  Kenya (+12)
    15.  Nigeria (+3)
    16.  Ethiopia (0)
    17.  North Korea (-2)
    18.  Yemen (+3)
    19.  Bangladesh (-7)
    20.  Timor-Leste (+5)  

    viernes, 12 de marzo de 2010

    Mil-millonarios ("billionaires")

    He leído algunos comentarios sobre la anual lista que publica Forbes de los personajes que poseen más de mil millones de dólares de fortuna. Como todos los años, la lista suscita referencias en numerosos medios, normalmente ocupados (como la revista) en saber quién ha subido, quién ha bajado, quién ha ingresado y quién se ha caído del olimpo de tal olimpiada. Ya comenté la lista de 2008 y he hecho repetidas referencias a las del 2009. Cuatro  asuntos se me ocurren:
    Primero, que suscita mayor interés saber cuántos hiper-ricos hay en el mundo (1.011 en 2009 según la revista) que cuántos pobres e hiper-pobres hay en el mundo. De hecho, esto último no lo sabemos. Las cifras más que dudosas del Banco Mundial se detienen en 2005 aunque han hecho sus pinitos prediciendo cuántos pobres habrá en 2015 (2.050.000.000) y 2020 (largo me lo fiáis). Cuántos hay ahora, no se sabe. Y si dieran los datos, tampoco es que su "1,25 dólares por persona y día a paridad de poder adquisitivo" diga mucho.
    Segundo, y en la línea de esto último, no hay mucha discusión de la metodología utilizada para confeccionar la lista de hiper-ricos y, en muchos casos, se basa más en estimaciones que en constataciones, y más sabiendo que hay auténticos genios en el arte de ocultar su fortuna ante el fisco.
    Tercero, no llamaba la atención, el año pasado, el que el número de hiper-ricos hubiese caído en 2008 (¡la crisis, la crisis! y los ricos también lloran, que se dijo entonces). De ser así, lo que tendría que llamar la atención es la recuperación en el número de hiper-ricos. Eran 1.125 en la lista de 2008, cayeron a 793 en la de 2009 y se han recuperado a 1.011 en la de 2010. Siempre se pueden suponer oscuros designios tras el "hallazgo" de estos altibajos, pero es lo que cuentan. Igual tiene razón Robert Reich (que fue ministro de trabajo con Bill Clinton) cuando afirma que la "recuperación" lo está siendo para ricos, grandes empresas y Wall Street.
    Finalmente, está la cuestión geopolítica. No es para tomarse en serio este divertimento de Forbes, pero no deja de ser curiosa la tabla que he construido a partir de los datos de las últimas tres ediciones sobre el número y porcentaje de hiper-ricos en algunos países o zonas. Hela aquí:


    Tiene varias lecturas: 1.- que el peso de los Estados Unidos sigue siendo importante, pero es decreciente en términos relativos mientras que el de Europa crece tanto en términos absolutos como relativos (¿tiene que ver con eso alguna sutileza sobre el dólar y el euro? vaya usted a saber y, además, tanto da); 2.- que los países "pobres" con numerosos hiper-ricos siguen estando presentes; 3.- que los hiper-ricos rusos se recuperan (de hecho, con cierto alborozo por parte de Moscow Times, Moscú es la segunda ciudad del mundo en cuanto a albergar mil-millonarios, yendo detrás de Nueva York), pero podría ser cuestión sólo de la cotización del rublo. En general, que el mundo sigue cambiando de manera constatable incluso a través de estos ejercicios intrascendentes y, probablemente, superficiales.
    (Pido disculpas a los nacionalistas que no ven su "nación" reflejada en estos comentarios y que podrían haber vivido la lista como si se tratase de una competición deportiva en la que "nosotros" -sin jugar- ganamos a los "otros" mediante "nuestro" equipo. Para el caso español, catalán, vasco etc. el que haya más o menos hiper-ricos no afecta a mi bolsillo, como los triunfos deportivos de los "nuestros" no queman mis triglicéridos)

    jueves, 11 de marzo de 2010

    CIA 2025 (II)

    Comenté aquí el ejercicio de prospectiva que la CIA publicaba en 2008 con un horizonte de 2025. Sus cuatro escenarios para el futuro del mundo contrastaban con los dos ejercicios anteriores. Algo estaba cambiando.
    Encuentro ahora unos comentarios más autorizados por parte de Samir Amin subrayando el carácter etnocéntrico (qué partes del mundo NO están consideradas en el informe) y miope (qué aspectos de la realidad NO están considerados en el informe) de tal ejercicio. Puede leerse en francés aquí y aquí y en inglés aquí y aquí. El punto principal es la incapacidad de haber previsto al crisis de ese mismo año de publicación, pero no es una originalidad del informe: pocos la habían previsto ya que nos encontrábamos en "el mejor de los mundos posibles".
    No acabo de entender, de todas maneras, que se pueda llevar la perspectiva de clase a escala mundial tan a rajatabla, pero no por eso deja de ser valioso su comentario. Entiendo que "los de arriba", como clase, existen en sí y para sí (por adaptarme al vocabulario marxista de Amin) a escala mundial, pero no acabo de ver ni un solo indicador de que "los de abajo" existan, como clase, a escala mundial. Los intentos de "los de en medio" para organizarse (por ejemplo en el Foro Social Mundial) no acaban de asentarse, aunque supongo que Amin no entra en tales versiones tripartitas, poco ortodoxas respecto a las visiones clásicas de "burgueses y proletarios".

    miércoles, 10 de marzo de 2010

    Caricaturiza, que algo queda

    Ya me he referido en otras ocasiones a esa curiosa forma de contraargumentar que consiste en etiquetar al contrario de forma insultante, evitando así entrar en el contenido de su argumento. ¿Manifestas tus reticencias ante determinadas políticas del gobierno del Estado de Israel? No hay discusión: eres un antisemita, y punto. ¿Haces lo mismo con el gobierno de Cuba? Pues eres un contrarrevolucionario, un vendido al imperialismo o un mafioso, y punto.
    Me lo encuentro ahora a propósito del "cambio climático" que, ya he dicho, es un asunto del que carezco de competencias para discutir su existencia presente o futura. (y no es el único, pero internet traga de todo). Sin embargo, sí levanto acta de la sonrisa con que se asegura que algunas afirmaciones sobre los hielos perpétuos ("permafrost") se basaron en reportajes de una revista de montañismo. Jeje, añaden.
    No sé si fue así, pero me suena a caricatura para no entrar a discutir el contenido del argumento que, por cierto, comparten algunos amigos que fueron andinistas hace 30 años y han regresado ahora a algunos de los nevados ecuatorianos que escalaron en su entonces juventud para encontrar que la nieve se ha retirado y ahora se encuentra mucho más arriba de lo que estaba en aquel entonces (como están en el Ecuador, el argumento de verano o invierno es más difícil de aplicar).
    Esto es lo que, en cambio, encuentro sobre la masa de los glaciares:

    La fuente me parece seria (no son quien para evaluarla) y el gráfico es elocuente. 
    Lo cual no quita que, ante determinadas afirmaciones, no tenga otra opción que ponerme en guardia. Por ejemplo, cuando leo sobre el llamado "Tercer Polo", una meseta en Qinghai-Tibet, de unos, dicen, cinco millones de kilómetros cuadrados, a una altura media de 4.000 metros y origen de unos 1.000 glaciares, siempre según la fuente china que cito. Por lo visto, con clara tendencia al retroceso, con los problemas que puede acarrear para el suministro de agua de muchas poblaciones (algo así como podría suceder con El Alto, La Paz, Bolivia o con la ciudad de Lima, con problemas también de los respectivos nevados de los que se abastecen de agua). Para el caso presente, afectaría a 1.500 millones de personas si, como dicen algunos expertos, los glaciares disminuyesen en un 45 por ciento para 2100. Largo me lo fiáis, cifras demasiado elevadas y posibles intereses para suscitar interés que financie la investigación, son los tres argumentos que tengo para ponerme en guardia. Aquí hay más.
    A diferencia de otros hechos sociales, el que vaya a haber "cambio climático" no depende de las caricaturas que hagamos de sus defensores o de sus negacionistas. Cierto que si se cree masivamente a unos o a otros, podrían tomarse o no tomarse determinadas decisiones para evitarlo, acelerarlo o ignorarlo por inexistente. Pero, si nada cambia, el dicho "cambio" se producirá (o no se producirá) ya que, como tal, es insensible a lo que digamos al respecto. No es insensible a lo que hagamos al respecto. Eduardo Gudynas lo explica muy bien aquí.

    martes, 9 de marzo de 2010

    Consejos para políticos

    Trascribo, a continuación, unos párrafos de un conocido experto en relaciones públicas y márketing político:
    No puede -ni debe- un gobernante prudente mantenerse fiel a su palabra cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio y han desaparecido las razones que motivaron su promesa. Si los hombres fueran todos buenos, este precepto sería discutible, pero como son malos y desleales con el gobernante, no es justo que éste sea leal con ellos. Un gobernante, además, siempre halla argumentos para justificar la violación de sus promesas (...). Pero es necesario saber encubrir bien semejante naturaleza, así como poseer habilidad para fingir y disimular: los hombres, en efecto, son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que quien engaña hallará siempre alguien que se deje engañar.
    (...) (E)l vulgo se deja seducir por las apariencias y el acierto final, y en el mundo no hay sino vulgo.
    Más claro no puede ser. Añade, además, que contra los gobernantes "no hay tribunal al que recurrir", y menos en el caso de Italia con Berlusconi. Prométase lo que haga falta, engáñese a diestro y sinestro (o desde la diestra y la siniestra), que después no pasa nada. Probablemente, como decía Lope de Vega, hay que dar al vulgo lo que el vulgo pide y el vulgo quiere apariencias y acierto final y si no hay éste, pues será desleal y votará por otro que le haya hecho nuevas promesas engañosas, sin ánimo de cumplirlas, sólo ocupado en sustituir al anterior, es decir, en beneficio propio.
    Si ahora se sustituye "gobernante" por "príncipe", se sabrá que el texto es del siglo XVI y se trata del capítulo XVIII ("De qué modo deben los príncipes guardar la palabra dada") de, obviamente, El Príncipe de Nicolás Maquiavelo (Niccolò Machiavelli, el florentino).
    Algo hemos mejorado, pero no tanto. Y más si, como temo, el amable lector no ha recordado al Príncipe y ha pensado que, efectivamente, el texto es contemporáneo. No es bueno creerse lo que uno lee. Menos, lo que uno ve, que suele ser todavía más engañoso.
    (La cita de Lope es: "… porque como las paga el vulgo [las comedias], es justo / hablarle en necio para darle gusto". Traducción: no hay peor engaño que el engaño deseado)
    (Añadido el 12 de marzo: Probablemente, los altos ejecutivos de empresas como Lehman Brothers -la que actuó como precipitante de la crisis actual- también han leído a Maquiavelo o, por lo menos, cumplen con sus preceptos. También mienten al estilo de los políticos. Igual es que también lo son. Políticos, quiero decir)

    lunes, 8 de marzo de 2010

    Iraq: no me salen las cuentas

    No me preocupan tanto las elecciones iraquíes ni los anuncios de posible pucherazo que las precedieron y que no fueron acompañados de medidas para evitarlo. Lo que me preocupa es el calendario. Si van a dejar una democracia en cuyo espejo se mirarán todos los regímenes del Medio Oriente, ya puedo suponer que se trató de una de tantas exageraciones del George W. Bush y sus "speech writers". Lo del calendario es que con las elecciones de este domingo repiten que comienza a correr al tiempo de que los Estados Unidos dejen Iraq y, si todo va bien, haya sólo 50.000 soldados (no se dice cuántos "contractors" tipo Blackwater) en agosto como asesores y ninguno en 2011.
    No sé qué van a hacer con una embajada que tiene el tamaño de la Ciudad del Vaticano. No me los imagino haciendo un parque temático, tipo Disneylandia. Pero tampoco sé qué van a hacer con las 75  bases militares en el resto del país. ¿Condominio? Vale la pena darle un vistazo a las cifras que se publican aquí sobre lo que cuesta la guerra en soldados, "contractors", vidas humanas (estadounidenses), calidad de vida de los iraquíes y otras cifras más. ¿Y se van a ir así, de rositas cuando habían dicho que había armas de destrucción masiva que sabían que no existían? Alguien habrá hecho caja mientras y sí le salen las cuentas. En la página que acabo de citar se sabe de algunos que han hecho negocios allí y muy suculentos y no necesariamente limpios. Véase y disfrútese.

    domingo, 7 de marzo de 2010

    My Lai II, III, IV etc.

    En el Vietnam de 1968, un grupo de soldados embrutecidos por la batalla masacraron a todos los habitantes de un poblado, mujeres y niños incluídos. El asunto podría haber quedado impune (aunque es un delito según las leyes de guerra), pero hubo soldados y periodistas que lo publicaron y el cabecilla de los asesinos fue castigado.
    La pregunta que se hacen algunos ahora (y que contestan) es cuántos My Lai hay ahora en Afganistán. Muchos son etiquetados como "accidentes", otros como "daños colaterales", pero la lógica de la guerra fomenta estos enloquecimientos colectivos en los que los soldados, como en la "violación de Nanjing" de 1937 (200.000 chinos asesinados por el ejército japonés, 20.000 violaciones para "reposo del soldado" en seis semanas), se dedican a matar y violar todo lo que encuentran por delante. Y esa lógica es una lógica aplastante y nunca mejor dicho. La guera, efectivamente, es algo terrible que los militares conocen y los civiles belicistas parece que no consideran. En el primer gobierno del segundo Bush, los halcones eran civiles y la paloma era el militar.
    No es fácil (aunque no es imposible) que el ser humano encuentre placer en matar a sus semejantes, pero si 1.- no son semejantes sino "inferiores" (moros, chinos, vietnamitas); 2.- se está en un grupo -el pelotón- que entra en dinámicas de enardecimiento; 3.- tienen un líder que es aceptado como tal y lo ordena; y 4.- llevan ya un tiempo en el campo de batalla como para haber reducido la sensibilidad humana que se les podía suponer; pues los My Lai se hacen comprensibles, lo cual no quere decir que se conviertan en justificables.
    Afganistán (como Pakistán) proporcionan otra causa posible para los My Lai: los "drones", es decir, la posibilidad de matar sin ver a la víctima (verla, en muchos casos, inhibe la pulsión asesina). Pero no ver a quien vas a matar puede favorecer la matanza indiscriminada, que, como digo, será llamada "accidente" o "daño colateral", que es como se llama al asesinato de los asistentes a una boda confundidos con peligrosos talibán. No invento: recuerdo.
    Y que haya quien afirme que este despliegue militar tiene como razón última el deseo de reactivar la economía (estadounidense, por supuesto) en un nuevo ejercicio de keynesianismo invertido y pervertido...

    sábado, 6 de marzo de 2010

    Ejemplo para los niños

    Guste o no guste, ahora sabemos que destacados miembros de gobiernos pasados (estadounidenses, ingleses, españoles y hasta "europeos") mintieron. Mintieron descaradamente y se quedaron tan tranquilos, impávidos, insensibles, sin atisbo de arrepentimiento. De Tony Blair lo tenemos documentado mientras sigue la comisión parlamentaria para dejarlo todavía más evidente, de Durao Barroso no lo tenemos tan claro aunque reconoce que "le engañaron" en las Azores (en todo caso, habría mentido diciendo que no tenía nada que ver con el trío que, efectivamente, era un póker), de José María Aznar aseverando lo que sabemos que sabían falso tampoco hay duda. Pero el campeón de las mentiras fue el gobierno de George W. Bush comenzando por aquella bochornosa intervención de Colin Powell en Naciones Unidas presentando las "evidencias".
    Un reciente libro de Karl Rove aporta detalles a un caso secundario pero no por ello menos significativo: el de Valery Plame, la agente de la CIA que trabajaba de tapadillo en la Casa Blanca y cuyo oficio fue publicado gracias a un chivatazo interno, chivatazo que se hizo para castigar a Joseph Wilson, su marido, que insistía en que no había encontrado indicios de aprovisionamiento nuclear por parte de Sadam Husein, que era la "verdad" oficial. Todo un entramado palaciego de insidias, venganzas y cara dura al afirmar que el líder "no sabía nada". Scott Libby no se salvó de aquella trama, pero todos los demás se han salido de rositas. Y, peor, limpios de polvo y paja de aquel error, qué inmenso error, de ocupar Iraq para no se sabe bien qué, asunto en el que mantienen la táctica de "sostenella y no enmendalla" pero sin explicar con qué argumento se emperran en la "bondad" de tal decisión que no vaya más allá del ego hinchado de cada uno de ellos, cosa más que evidente, por otro lado. Vaya egos, ciertamente. Arrogancia, prepotencia, endiosamiento... Pero no es, para mí, lo más importante. La catadura moral de estos líderes mundiales me preocupa, pero es agua pasada. Lo que me preocupa es saber si los líderes actuales están a su altura y temo que lo estén al ver cómo se ocupan en que las cosas se vean de una determianda manera con independencia de cómo son realmente. Su obsesión con las relaciones públicas y los jefes de prensa indica que quieren seguir los pasos de sus antecesores: mintiendo. Pero aún así, podría poner ese problema entre los importantes, algo más importante que el anterior, pero menos que el siguiente: el problema que a mí me preocupa es cómo ha goteado este ejemplo al resto de la sociedad que ya sabe que hay que mentir, hay que ir a codazos y lo que importa es que no se vea y si se ve, repetir el consejo kantiano "fac ac nega", hazlo y niégalo (el problema, por lo que se ve, no es nuevo).
    El artículo en el que viene la referencia del libro de Karl Rove incluye, hacia el final, este párrafo que podría dar escalofríos:
    What's the moral of this tale? A top White House official can lie about a national security investigation with impunity and then go on to make money writing a book showing that the president didn't care about this lie. Don't share this lesson with your children.
    ¿Cuál es la moraleja? Un alto cargo de la Casa Blanca puede mentir sobre asuntos de seguridad nacional, hacerlo con total impunidad y, encima, ganar dinero con un libro en el que se muestra que al presidente no le preocupó tal mentira. No compartas esta lección con tus hijos.
    El problema es que los hijos ya lo saben y, probablemente, van a sacar sus consecuencias. Como el taxista que ayer, en Barcelona, mientras esperaba el taxi que había llamado el hotel, me sugería que subiese al suyo y no esperase al del compañero, cuando lo más probable es que, de saber que iba a la estación de tren y no al aeropuerto, me hubiese rechazado como pasajero. El problema es el "trikle down", el goteo de inmoralidad de una élite corrupta hasta el fondo (el poder absoluto, maquillado por gabinetes de comunicación, corrompe absolutamente). Cuando toda la sociedad esté al nivel de sus líderes, mezcla de Berlusconi, Bush, Putin y Chávez, habremos vuelto al "bellum omnium contra omnes" de Hobbes: a la guerra de todos contra todos. Espero que me pille ya incinerado.

    viernes, 5 de marzo de 2010

    Especulación política

    No me refiero a la que hace Ignacio Ramonet en Le Monde diplomatique en español. Certificando la desaparición del radicalismo y la condena a la irrelevancia del comunismo se pregunta cómo es posible que la socialdemocracia esté en su ocaso cuando el neoliberalismo está en sus peores momentos. 
    Poner esperanzas, para la más o menos izquierda, en los "socialismos del siglo XXI" del tipo venezolano, ecuatoriano o boliviano no parece que sea muy consolador porque los tres se encuentran en complicadas y no necesariamente positivas derivas para las que es difícil vislumbrar futuros brillantes, por lo menos desde perspectivas progresistas, es decir, que pretenden mejoras suficientemente estables y sostenibles de "los de abajo" con medios suficientemente democráticos.
    Mi especulación es otra y para ella parto de otro artículo, en este caso de Vicenç Navarro reproducido en Rebelión. En él se ironiza sobre qué tendría que haber hecho una revista médica que hubiese aconsejado una determinada medicina o tratamiento durante muchos años y que, al cabo de los mismos, se hubiese demostrado que había sido claramente nociva para miles, si no millones, de seres humanos. Obviamente, dice, la revista tendría que pedir perdón por su error y no seguir machaconamente repitiendo el consejo que ya se sabe erróneo. Más: nocivo. Quitando medicina y poniendo economía, dice Navarro, eso es lo que no ha sucedido con revistas como The Economist o periódicos como el Wall Street Journal que aconsejaron políticas que han resultado destructivas y que, sin embargo, se empecinan en el "sostenella y no enmendalla". Pero que aquellas medicinas económicas han traído muchos males, sí parece suficientemente claro, por lo menos al decir de algunos de sus proporcionadores como Alan Greenspan.
    Vayamos, pues, a la especulación: tenemos un mundo en condiciones cada vez peores; tal vez el PIB mejore en África este año, pero no por ello va a reducirse la pobreza y el hambre allí; tal vez se desacelere la caída en los países ricos, pero no por ello va a aumentar el empleo ni va a reducirse la creciente hambre (hambre, sí, que lo dice la FAO: un 15 por ciento con respecto al año anterior). Las viejas recetas, por diversas razones,  parece que ya no sirven (anarquismo, radicalismo, comunismo, socialdemocracia). Visto lo visto, tampoco el (neo)liberalismo. 
    ¿Qué hace, entonces, el que está siendo damnificado por el funcionamiento de un sistema sin ideologías políticas? El beneficiado, ni ahora ni nunca, necesita ideologías: vive en el mejor de los mundos posibles, que diría el Dr. Pangloss. Pero el damnificado puede ser engañado por algún tiempo con la ideología de "no hay alternativa" (TINA, que decía la Sra.Thatcher) o se puede engañar por mucho tiempo a algunas pocas personas (con religiones escapistas, por ejemplo). Pero ya no es tan fácil mantener esas gafas reductoras en los ojos de un número creciente de damnificados. ¿Qué hace entonces cuando las ideologías alternativas convencionales están en decadencia? El nihilismo es una de las opciones. Y el nihilismo tiene que ver con nuevas formas de violencia general y absurda como el de quien, descontento con su gobierno, se sube a una avioneta y la hace chocar contra un edificio público. Absurdo donde lo haya, pero comprensible y cada vez más relacionable con condiciones sociales y económicas circundantes. Puede haber, también, Vanderwögel, pájaros voladores que huyen del sistema y se refugian en comunas al margen del mismo, cultivando sus propios productos, fuera de los circuitos comerciales. Y puede haber quienes se entreguen a partidos violentos y de visiones dicotómicas claras y nítidas, es decir, que ofrecen un objeto sobre el que descargar la agresividad (inmigrantes, creyentes de otra religión, miembros de colectividades "raciales" etc.) y proporcionan una visión del mundo clara que compense las ambigüedades, fronteras borrosas e inseguridades del mundo circundante (la causa de todo es X; y en X se puede poner lo que se quiera: judíos, chinos, imperialistas, españoles etc.).
    Por cierto, muchos Vanderwögel en la Alemania pre-nazi acabaron formando parte del partido de Hitler. Es una especulación, pero el que avisa no es traidor.

    Cambio climático

    Carezco de competencias para ponerme del lado de los negacionistas o de los defensores a ultranza. Por principios, practico la duda antes de lanzarme a la creencia que, en este caso, está de más ya que la cuestión es de pruebas. Una revisión de más de un centenar de trabajos al respecto, encuentra, digan lo que digan los negacionistas, que hay razones (pruebas) para aceptar la hipótesis del carácter humano que tiene el problema medioambiental, es decir, que, vaya a haber o no cambio climático irreversible -que es probable-, lo sucedido hasta ahora con el calentamiento tiene que ver con la actividad humana.
    Sin duda ha habido errores y hasta "navaja de Ockham" aplicada a los datos. Pero también ha habido intervnción de empresas como la Exxon que han dedicado fuertes sumas a financiar instituciones negacionistas. Greenpeace viene rastreando ese dinero desde hace, por lo menos, cinco años.
    Esto último no es descabellado: el cortoplacismo es la forma habitual de comportamiento del ser humano en general, de sus instituciones políticas en particular y, mucho más en particular, de las empresas y cuando más grandes, más. "Después de mí, el diluvio" que decía el Borbón (francés, por supuesto).
    ¿Vamos hacia el cambio climático irreversible? Parece que no es de descartar. Pero, por más que digamos "no a los terremotos", estos no se van a ver afectados por nuestra opinión. Y si, por fin, se produce el dicho cambio, de nada habrá servido negarlo.
    Además del cortoplacismo, hay otro problema que en investigación operativa aparece como opción minimax y opción maximin. Elegir el mínimo de los máximos o el máximo de los mínimos. ¿Qué elegimos en este caso: suponer que no va a pasar y, si pasa, ya veremos o suponer que sí va a pasar y prepararse para ello e incluso intentar evitarlo si es que todavía estamos a tiempo? De nuevo el argumento de Pascal "a pari", en su caso sobre la existencia de Dios. Pero en nuestro caso, esperanza matemática: multiplicar la probabilidad del evento por el beneficio o pérdida que supondría y obrar en consecuencia. Pues ni eso. Véase, si no, el fiasco de Copenhague.

    jueves, 4 de marzo de 2010

    La crisis y las crisis

    Un repaso prolongado de periódicos e informes me deja sumido en la perplejidad. Por lo menos, ya comienza a ser frecuente no negar el carácter mundial del problema y la unión entre lo que fue crisis financiera convertida en económica y las crisis alimentarias y medioambientales (a las que habría que añadir las energéticas). Digan lo que digan los expertos en el diagnóstico, esta vez la cosa viene mezclada con muchas variables que tienen su lógica propia pero que no por eso dejan de afectar a la creación de empleo, producción de pobreza, incremento de la desigualdad y violencias de muy diverso tipo.
    Cuando se ven los mapas reduccionistas sobre posibles incrementos del PIB, parece claro que estas crisis no afectan a todos los países de la misma manera (aunque afecten a todos) ni todos van a salir de la misma manera si es que salen. De nuevo, la metáfora del sol, el huevo y la piedra: el sol es la crisis y afecta a todo el mundo, pero las condiciones locales, sean huevo o piedra, y lo que se haga sobre ellas (ponerlo al sol o esconderlo del calor) van a determinar que el huevo quede empollado, cosa que en ninguna hipótesis sucederá con la piedra por mucho sol que le dé.
    Sigo con mis lecturas: no encuentro a nadie (insisto, a nadie) que tenga respuesta al ¿qué hacer? a escala mundial. Sí hay cosas locales (cambiamos nuestras mentalidades, nos dedicamos al comercio solidario y todo eso, muy respetable y, tal vez, eficaz con el tiempo, pero ahora vuelvo a eso), pero la heterogeneidad de respuestas, e incluso su carácter contradictorio, llama la atención cuando llegamos a los políticos. Tal vez porque las respuestas políticas locales (gubernamentales) no van necesariamente contra la crisis sino sobre las próximas elecciones locales o, más que probable, a favor de unos grupos sociales ("los de arriba", "los del medio", raramente "los de abajo") antes que a favor de los otros en un ejercicio de "sálvese quien pueda", es decir, aquel a quien yo apoyo y de donde saco mi sustento electoral y financia mis campañas.
    Y aquí entran los "cuanto peor, mejor". Primero, porque podría agudizarse la crisis (no hay nada, por malo que sea, que no pueda empeorar) y producirse un cambio aunque no necesariamente hacia lo mejor: podría empeorar, como digo. Segundo, porque puede hacer ver a sectores cada vez mayores de las poblaciones que "el rey está desnudo" y que ha llegado el momento de tomar decisiones personales y colectivas para solucionarlo. Pequeños cambios personales, organizándose progresivamente en espacios sociales cada vez más amplios, podrían mover un sistema tan alejado del equilibrio como el actual hacia nuevos estadios (de nuevo, no necesariamente mejores).
    Por sí mismo, el sistema no va a cambiar. Los que se benefician de él, van a seguir ocupados en que no cambie o, a lo Gatopardo, "si queremos que todo siga como está, tendrá que cambiar todo" (se vogliamo che tutto rimanga com'è, bisogna che tutto cambi) pero con la condición de que nos quedemos arriba. Los perdedores en el sistema no tienen, que se vea, capacidad de organización y de intervención. Queda, entonces, la posibilidad de ir moviéndolo poco a poco en una dirección menos desagradable que la presente (desagradable para "los de abajo", no para "los de arriba", que siguen encantados).
    En ese contexto, leo un informe en el que, sin saber qué hacer, hace el siguiente pronóstico sobre la evolución de las crisis: WWWW, es decir, subidas y bajadas sin que se vea el fin. Mala barraca.