domingo, 31 de enero de 2010

Suicidio

¿Por qué aumenta el suicidio? En el caso de los Estados Unidos es particularmente notable entre jóvenes en general y entre las jóvenes en particular. Los sociólogos creyentes en sus clásicos irán a Emile Durkheim y encontrarán en su libro sobre el suicidio LA razón: aumenta la anomía, es decir, aumenta la falta de referencias culturales compartidas, aumenta la falta de normas. Johan Galtung añadiría la "atomía": aumenta la desorganización social. Ambos asuntos estarían detrás, también, del aumento de violencia. Es posible. No hay por qué ser iconoclasta con los clásicos.
Pero parece que es sociologismo reducir la explicación a tan pocas variables. Para el caso de los Estados Unidos, se ha sugerido que, simplemente, se puede deber a que se recetan menos antidepresivos. No me lo creo o me imagino campaña de márketing farmacéutico para que se receten más cosas del tipo Prozac.
Algunas explicaciones materiales pero de origen social, como el cambio de dieta, pueden explicarlo mejor que los sociologismos extremos de explicar lo social por lo social.
Puestos a buscar explicaciones sencillas, se puede tratar de simple desesperación. Ése parece ser el caso de la tasa elevada de suicidios entre campesinos de Maharashtra, India, aunque también allí las interpretaciones son muy heterogéneas y dependen, muchas veces, de lo cercano al gobierno que esté el que las hace.
De todas formas, sí parece que se trata de asuntos muy diferentes: las jóvenes estadounidenses y los campesinos de la India. No debería haber una teoría general sobre el suicidio (como pretenden algunos sociólogos ortodoxos), sino que habrá que hacer análisis concretos de situaciones concretas: ricos y pobres en países enriquecidos y empobrecidos dan cuatro casos por lo menos. No tengo datos, pero puedo apostar a que los ricos de países empobrecidos tienen tasas significativamente inferiores a las otras tres categorías, lo cual me hace pensar que la posible tabla de 2x2 (ricos/pobres//enriquecidos/empobrecidos) tendría que sustituirse por una de 4x2 (muy ricos/ricos/pobres/muy pobres//países enriquecidos/países empobrecidos). Los muy ricos de países empobrecidos (no se olvide que, probablemente, la persona más rica del mundo es un mexicano) no son muy diferentes de los muy ricos de los países enriquecidos. Pero los muy pobres de los países empobrecidos sí pueden ser muy diferentes de los pobres de los mismos países. Hay que explorar más estas distinciones. 
(Importado de mi antiguo blog después de una cinquentena de spam contra el mismo. Originado en el Perú, parece. Y siempre con la misma fuente)

Otro mundo es difícil

Por más que sea posible, otro mundo es difícil. 
Sugiero, a este respecto, darle una ojeada a la página web del Foro Económico Mundial, el de Davos, y compararla con el Foro Social Mundial, el de Porto Alegre (y otros sitios, para complicar la cosa, Bahía, catalán, Madrid: cuanto más localista sea la revolución verbal, mejor).Qué dicen, qué proponen, con qué coherencia, con qué viabilidad y con qué apoyos.
Claro que "otro mundo es posible": afirmarlo es gratis, pero el problema es quién le pone el cascabel al gato, quién hace qué, dónde y cómo para que ese mundo sea probable. Para mantener el mundo actual tal como está y sacando tajada, "los de Davos" llevan mucho dinero, política, cooptación, relaciones públicas, amenazas, tiempo y organización como para que, con la buena voluntad del abrazo fraternal entre respetables miembros de las clases medias que sólo hablan, vayan a caer las murallas de Jericó, tan laboriosamente levantadas. Creer que ,con darles vueltas a las murallas, éstas caerán, como sucedió con Josué, es bíblico, pero no histórico ni, mucho menos, profético.
Mi esperanza era que, estando el sistema mundial tan alejado del equilibrio, pequeños aportes, aunque fuesen locales (pero reales, no sólo verbales o retoricos), pudieran mover el cambio en una dirección menos nauseabunda que la actual. Pero si se ve lo que está pasando en Venezuela, Bolivia, el Ecuador, se desvanecen mis esperanzas de que de ahí venga una alternativa real como llegué a pensar  y ahora reconozco mi error. El Ecuador, entre otras derivas autoritarias e incoherentes de su gobierno, acabará explotando el Yasuní; Bolivia, abocada al extractivismo, acabará sacando el litio del salar de Uyuni con su impresionante coste ecológico; y el gobierno bolivariano de Venezuela se vendrá abajo en medio de subsidios y corrupción. Y retórica. Y apoyo popular. Pero con creciente irrelevancia política.
Si las esperanzas hay que sustentarlas en los "países emergentes" (BRIC, Brasil, Rusia, la India y la China, es decir, en sus élitees y sus hiper-millonarios) apañados estamos. Cierto que no hay que albergar muchas esperanzas en el Congreso o Senado de los Estados Unidos: son propiedad de las grandes empresas y sacarlos a subasta en e-Bay no sería muy diferente de lo que hay ahora.

sábado, 30 de enero de 2010

Cómo quiero ser recordado

Howard Zinn, el historiador y activista estadounidense fallecido el pasado 29, dejó una espléndida entrevista en la que explicaba cómo quería ser recordado , claro está, después de muerto.
La verdad es que a mí no me preocupa nada cómo se me pudiese recordar y tengo dicho que, por mí, echen mis cenizas a la basura o lo que quieran hacer mis supervivientes, que tanto me da.

Afganistán, Al Qaeda y otras negociaciones

Paul Rogers, del Oxford Research Group, hace su comentario mensual volviendo a los temas que, con razón, pueden preocupar a muchos en el mundo. Extraigo de allí un par de ideas.
La primera es la razón por la que el gobierno estadounidense quiere aumentar el número de soldados y armamento en Afganistán: porque quiere negociar, y quiere hacerlo desde una posición de fuerza. Porque negociar, se negocia. E intentar comprar la voluntad de los talibán mediante dinero (en otros contextos se llamaría corrupción) parece que no funcionaría. Añado: Afganistán es una guerra que no puede ganarse (no la ganaron Alejandro Magno, los ingleses o los soviéticos). Pero puede negociarse el fin de la violencia y más cuando, como he referido días pasados, los talibanes sí que están ganando si por ganar se entiende creciente control del territorio. Otra cosa son las extrañas encuestas que han circulado al respecto. (Porfa: distíngase el trabajo de los bueno sociólogos de estas propagandas a través de encuestas)
La segunda es la imposibilidad de negociar con Al Qaeda. Contra toda la propaganda para presentar a Al Qaeda liderada por Osama bin Laden como encarnación del mal (lo que antes era el comunismo), cuesta reconocer que, primero, se encuentra en franca retirada y, segundo, que se está disolviendo cada vez más en células, franquicias, simpatizantes o una mera idea que, encima, está perdiendo cada vez más apoyo en los países de mayoría musulmana y, en general, en el mundo musulmán. Con ETA se puede negociar porque se sabe con quién hacerlo. Con Al Qaeda, no. A mayor abundamiento, y a diferencia con el caso de los talibán, aquí no se sabe bien en qué consistiría la victoria posible de cada uno de los bandos (no digo los glosiosos objetivos que dice tener cada una de las partes y que ambos saben que son imposibles. Seguro). Como en el mito de Sísifo, unos y otros siguen subiendo trabajosa y dolorosamente su piedra hasta una supuesta cumbre para reiniciar la porfía al día siguiente. Tal vez tengan razón los que dicen que la sobre-reacción de Bush  hijo y los suyos ante la humillación del 11-S le dió a Al Qaeda un estatus mundial que, de otra forma, no habría tenido nunca y, después, por intereses propagandísticos, se le atribuyeron poderes sobrehumanos que nunca tuvo ni nunca tendrá. Pero el mal, en este caso como en el de Afganistán, ya está hecho. No se puede volver el reloj atrás como si no se hubiesen cometido tales errores (de los que, por supuesto, nunca pedirán disculpas, pase lo que pase, ni unos ni otros). Pero si negociar en Afganistán puede ser posible, no se ve cómo hacerlo con esa nebulosa llamada Al Qaeda a la que, para mayor frustración, no se la puede vencer como se ha intentado hacer con ETA con relativo éxito

viernes, 29 de enero de 2010

Afganistán: misión incomprensible

Nada como el World Factbook de la CIA para hacerse una idea del desastre que es Afganistán. 
  1. Un país hiper-joven: la edad mediana es de 17 años y los que tienen 65 años o más son el 2,4 por ciento de la población. Para hacer la cosa más clara,  la esperanza de vida es de 44 años.
  2. Un país con escaso acceso a la educación: el 28 por ciento de los mayores de 15 años saben leer y escribir. O sea que la mayoría mayoritaria es analfabeta.
  3. Un país pobre: su renta per cápita es de 800 dólares, ocupando el puesto 219 en el "ranking" mundial. Una de las más bajas.
  4. Un país con muchos pobres: el 53 por ciento de sus habitantes se encuentra por debajo de la línea de la pobreza, teniendo un 40 por ciento de desempleados (En la lista del Índice de Pobreza Humana del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, ocupa el último lugar, es decir, el peor)
  5. Un país en malas condiciones económicas: 26 por ciento de inflación (y dicen que la de Venezuela es alta...)
  6. Un país agrícola, con algo de gas y nada de petróleo: lo de agrícola es porque su primer producto sigue siendo el opio, en buena parte "for export only".
  7. Y un país militarizado que dedica casi el 2 por ciento de su PIB al sector militar, ocupando con ello el puesto 84 en la lista mundial, demasiado alto para un país con tantos problemas.
Pues bien, ¿qué hacen los 84.000 soldados extranjeros en un país de 28 millones de habitantes, es decir, un soldado por cada 300 afganos? Respuestas tontas:
  1. Defender la democracia. Problemático, sabiendo que las últimas elecciones que han "confirmado" a Karzai han sido todavía más pucherazo que las que llevaron a Bush hijo a la presidencia de los Estados Unidos.
  2. Defender la gobernabilidad. Problemático también ya que nadie pone en duda que se trata de un gobierno extremadamente corrupto (El país, con un 1,5 sobre 10, ocupa el puesto 176 en la lista de percepción de la corrupción que arma todos los años Transparencia Inernacional -10 sería sin nada de corrupción, y no existe tal país, y 0 sería un país totalmente corrompido-)
  3. Defender la separación religión-política (o iglesia-estado): el anuario de la CIA recién citado reconoce que su sistema jurídico es una mezcla de derecho civil y sharia. No dice qué porcentaje hay de cada cuál, pero puedo suponer que la mayoría en la legislación la tiene la sharia, es decir, se trata de un país integrista.
  4. Defender al mundo de la amenaza del terrorismo en general y Al Qaeda en particular. No me lo puedo creer por más que se diga y se repita hasta que nos lo creamos. Al Qaeda se ha convertido, en el mentidero mundial, en lo que fue el comunismo en Occidente y el imperialismo  en el Este: en la hoja de parra ajena con la que cubrir cualquier vergüenza propia.
  5. Pues defender la estabilidad política de un país con fronteras algo complicadas con países igualmente complicados (por ejemplo, Pakistán, potencia nuclear).
Tal vez esto último sea cierto, pero si así fuera, habría atajos mucho más interesantes. De entrada, en un contexto como ese, creer que el problema es religioso son ganas de no enterarse. Es religioso en la medida en que el gobierno y su constitución (no al revés) acepta la sharia. Pero no porque los talibán planteen sus reivindicaciones en términos religiosos al estilo de los mensajes de Osama bin Laden. El problema de los talibán es económico y político: es una insurgencia contra los ocupantes como lo fue contra los ocupantes rusos en los tiempos de Jimmy Carter, cuando eran los luchadores por la libertad (freedom fighters) que siguen siendo ahora, sólo que ahora no luchan contra el Ejército Rojo con la ayuda del Ejército Azul sino que luchan contra el Ejército Azul con apoyo del ejército blanco de la venta de opio. Y si tienen una reivindicación adicional a la de "que se vayan todos", es la de la pobreza y la marginación mientras los corruptos chupan del bote preparado por los ocupantes o invasores.
En ese contexto, la propuesta de paz de Karzai es, por lo menos, chusca. Y la propuesta que hace la supuesta "comunidad internacional", es decir, los gobernantes de países que mandan, de una "conferencia de paz con los talibanes" (cita textual, anque talib sea el singular y taliban sea el plural, con lo que talibanes es un plural de un plural), son ganas de manipular. Porque en ese mismo periódico (la edición en papel de El País -Madrid, edición de la Comunidad Valenciana-)  y en la página siguiente en la que se anuncia la oferta generosa de una conferencia de paz, se muestra un mapa de Afganistán en el que, en rosado, se pintan las provincias bajo control de los "talibanes" en 2005, 2007 y 2009. En la de 2009, sólo queda sin colorear de rosado Kabul, la capital. Los taliban  insurgentes van ganando. La supuesta conferencia de paz más parecería una capitulación, una "rendición de Breda" salvando la cara los ocupantes. Eso sí, el tal periódico, en ese mismo gráfico, aséptico como siempre, proporciona las actividades (ataques a personas e instalaciones), entre 2004 y 2009 "de los integristas", en un esfuerzo titánico por hacernos entender que se trata de un "choque de civilizaciones", no de una "alianza de civilizaciones", asunto que, por lo que he dicho, no hace al caso y, si lo hace, es en otro terreno: el del gobierno.
Si el mundo estaba bien cuando los talibán vencieron al Ejército Rojo y tomaron el gobierno, no sé por qué ahora, que piensan y practican lo mismo, va a ser el hundimiento de la civilización occidental. De todas formas, el movimiento feminista podría haberlos criticado cuando estaban de parte de los Estados Unidos y no sólo cuando han sido sus enemigos. Razones las hubo y las hay. Pero nadie es perfecto.

jueves, 28 de enero de 2010

Mata y no mires a quién

Los militares que tienen que entrenar  a sus soldados para que maten a otros soldados o, en su defecto, a civiles, lo saben bien y quedó ya claro en los clásicos experimentos de Milgram: la distancia es una variable que explica una mayor o menor repugnancia a matar a un semejante.
Por lo visto, excepto un muy pequeño porcentaje de anormales (que se salen de lo normal), los humanos sienten una repugnancia innata a matar a sus semejantes. Es obvio que lo hacen y por razones muy diversas: se sienten amenazados, sienten ira, les puede la agresividad generada por una frustración etc. Pero lo que aquí me interesa es la muerte formando parte de un ejército o, en general, de una organización militar o paramilitar. El entrenamiento consiste en reforzar el lazo con el jefe de modo que se obedezca la orden de manera maquinal, en fomentar el sentido de grupo que será el encargado de absolver al que ha matado, en proporcionar algún tipo de premio por haberlo hecho y en etiquetar de una determinada manera a la posible víctima para reducir la repugnancia, por ejemplo declarándola como no-humana o sub-humana (Untermenschen, que decían los nazis sobre los judíos, o salvajes que han dicho todos los conquistadores y colonizadores que en el mundo han sido).
Pero el caso de la distancia entre el que mata y el que muere es particularmente interesante. Como ya se vió, como digo, en los experimentos de Milgram (psicología social), al reducir la distancia entre el agresor y el agredido hasta llevarlos casi al contacto físico lo que se conseguía era que aumentase el rechazo a causar daño al otro. En cambio, cuando no se veía a la víctima, el porcentaje de los que aceptaban infligir daño al otro aumentaba de manera considerable. En la cosa militar, no es lo mismo, en efecto, un ataque a la bayoneta contra indefensos a los que, por definición, se les tiene que ver,  que un ataque con misiles teledirigidos contra indefensos a los que no se les ve. La repugnancia de esto último es mucho menor que la producida en el primer caso.
Tal vez una prueba de que estos mecanismos son conocidos por los mandos fue la masacre de indefensos civiles en Hiroshima. Los aviadores del Enola Gay, portadores del Little Boy, tenían órdenes de no mirar hacia lo que estaban produciendo el 6 de agosto de 1945 y no sólo por el resplandor sino por la visión de los resultados de tamaña hazaña.
Los "drones" (aviones sin piloto) comienzan a ser un elemento preocupante. Después de su triste palmarés en Pakistán y Afganístán donde se han llevado por delante a más civiles inocentes de los que habrían muerto de haber llevado piloto, corremos el peligro de que los "drones" se extiendan a otras zonas con enfrentamientos armados. Si no ves a la víctima, recuerdo, la probabilidad de que mates es mayor. "Drones" ¿en Israel? ¿en Colombia? Suena mal. Y, sin embargo, es lo que hay que pensar cuando uno lee aquí cómo está evolucionando el producto en este inestable mercado que son las armas, cómo aumentan sus posibilidades y la cantidad de los mismos y cómo podría ser el mundo en 2047. A mí no me preocupa mucho personalmente, pero a alguno de mis descendientes seguro que sí.

Nobel de la Paz

In his first year President Obama broke several war-making records of President George W. Bush. He passed the largest military budget in US history, the largest one-year war supplementals and fired the most drone attacks on the most countries. He began 2010 asking for another $30 billion war supplemental and with the White House indicating that the next military budget will be $708 billion, breaking Obama's previous record.
 Existen unos premios anti-nobel en los que una comisión autonombrada (como en los oficiales) decide las investigaciones más tontas que se han producido. Tal vez está llegando el momento de montar unos premios anti-nobel de la paz y parece que el candidato, también para los "anti", sería Barak Husein Obama. Las razones para otorgarle tan prestigiable premio están en el artículo cuyo comienzo he citado: ha batido el récord en presupuesto militar (el más alto en la historia de los Estados Unidos), ha pedido un aumento para el año próximo que superará su propio récord y lleva ya un tiempo asesinando civiles en Afganistán y Pakistán y los que se tercien  mediante aviones sin piloto ("drones"). Eso sí: en una "guerra justa" que no es un "bellum omnium contra omnes" (guerra de todos contra todos) sino un "bellum unius contra omnes", porque los enemigos pueden ser todos los países del mundo. Incluída España a pesar de la "conjunción planetaria" Obama-Zapatero: basta con que se detecten más células de Al Qaeda y una peluca de Osama para que se pueda enviar más ejército para pacificar el país, visto, además, que ETA es islamista y que el separatismo catalán convierten al Estado español en un "estado frágil" a punto de desmembrarse y generando una inestabilidad en un aliado tan importante como la Unión Europea que, además, controla, con Inglaterra, un paso importante como es el estrecho de Gibraltar. ¿Fantasía? Más fantasiosas son algunas cosas que dijo su antecesor y sus amigos sobre Iraq. Porque mis fantasías son fantasías mientras que las del cuarteto de las Azores las proferían los que sabían que estaban engañando: intentando convencer a los demás de que era cierto lo que ellos sabían que era falso, incluída la ilegalidad de la acción militar ya decidida, aunque con sus más y sus menos.
Es historia. Pero lo pongo como ejemplo de que sí que han mentido en otras ocasisones. No sé por qué no iban a mentir en esta si, por lo que fuese, les conviniese. Y ya vendrían los "expertos orgánicos" a aportar toda la caterva de datos que demostraran que la decisión era correcta y que se basaba exactamente en lo que ellos decían.
(Añadido el 3 de febrero: Blair mintió, dice quien formó parte de su gobierno)

miércoles, 27 de enero de 2010

Más militarismo

Vuelvo al tema del militarismo iniciado la semana pasada y tengo en cuenta que siempre habrá quien diga que Venezuela es militarista porque su gasto militar va por encima de sus necesidades. Complicado argumento el de saber las necesidades militares de un país.
De entrada, en una democracia los fines militares vienen de los políticos, y los profesionales de la milicia evalúan los medios necesarios hacia tal fin. No fue función de los militares, mientras moría Franco, decidir si se tenía que abandonar el Sáhara sino, una vez decidida tal cosa por el gobierno, lo que tenían que hacer era llevarlo a la práctica con los conocimientos propios de su profesión recibidos en la Academia. Si se hubiese optado por enfrentarse a Marruecos, los militares sabían que se podía hacer con alta probabilidad de éxito, pero no era su función decidir por una opción u otra. Eso sí, fue duro para los militares –algunos llegarían a golpistas con el tiempo- acatar una orden cuando sabían que la contraria hubiera significado victoria.
Este ejemplo es de un caso más en el que la necesidad militar viene definida no por los militares sino por los políticos. El militar podrá decir “si quieren ese fin, hará falta esto otro, contingentes, equipamiento o logística”. Así que, por el contrario, el militarismo se dará no sólo cuando los políticos deciden usar la fuerza antes que cualquier otra opción sino también cuando se cambian las tornas y toman las decisiones que les dictan los militares y esto no sólo comprando los medios que estos requieren sino asumiendo como propios los fines de los militares, cosa que a veces sucede.
El caso obvio de militarismo es el del golpe militar puro (el que dan los militares que se convierten así en políticos), aunque parece que el golpe militar nunca es puro. Siempre hay civiles de por medio. Kissinger (otro problemático Premio Nobel de la Paz), la CIA y algunas multinacionales estadounidenses estuvieron detrás del golpe de Pinochet en Chile. De mis estancias en Bolivia supe de cómo algunos empresarios se habían puesto de acuerdo para financiar “a escote” “su” golpe. Y el reciente caso de Honduras no exigiría mayores detalles: hubo civiles internos –evidentes- y externos –neconservadores estadounidenses-.
De todas maneras, para obtener este tipo de militarismo (poder civil sometido al militar, aunque algunos civiles pueden estar “sacando tajada”), no hace falta tanta visibilidad. Es probable (y así se lee en fuentes estadounidenses, aunque no mayoritarias) que la decisión de aumentar la presencia militar en Afganistán haya sido un triunfo de los militares del Pentágono sobre los civiles de la Casa Blanca, resucitando el vocabulario iniciado por el ex-general Eisenhower en su discurso de despedida como presidente de los Estados Unidos, a saber, el tema del Complejo Militar-Industrial como centro de poder a la hora de definir las necesidades “militares” del país: no en función de las necesidades del país, sino en las del beneficio de dicho complejo. Y puede discutirse la “necesidad” de sus nuevas bases en Colombia.
El hecho es que si se suman todos los presupuestos militares del mundo, el de los Estados Unidos supone la mitad de todos ellos. Y, probablemente, no siempre se contabiliza el sector del armamento (que pertenece a Industria), ni la investigación militar (subvencionada en laboratorios y universidades privadas con fondos públicos), ni las pensiones (contabilizadas en la Seguridad Social) y hasta es posible que la reciente privatización de lo militar (caso Blackwater) tampoco aparezca como gasto militar.
La suma es la respuesta a sus necesidades militares. Está por ver si ese gasto responde a sus necesidades y quién las define. Pero volviendo a Venezuela y comparando con su entorno inmediato sudamericano, el mayor gasto militar de 2008 en la zona es el del Brasil (23.000 millones), seguido de Colombia, Chile y Venezuela con sus 3.000 millones. Como conviene compararlo con sus respectivos PIB, Colombia queda el primero, seguido de Chile, el Ecuador, Bolivia, Brasil y, sí, Venezuela. Finalmente, el gasto militar por habitante da estos primeros puestos: Chile, Colombia, Uruguay y Venezuela. Se podrán discutir sus respectivas necesidades militares de defensa del territorio y orden y de represión y hasta de crear puestos de trabajo. Eso sí, en contra de Chávez juega el hecho de que fue militar golpista (fracasado, todo hay que decirlo), sigue siendo militar y, ahora, político refrendado sucesivas veces por las urnas bajo inspección desde la OEA a la Fundación Carter, cosa que no se puede decir de las elecciones en los Estados Unidos.
(Publicado hoy en el periódico Información - Alicante- )

Retales en patchwork

  1. El ejército de los Estados Unidos lleva semanas "colaborando" con el gobierno del Yemen. Las razones son muy confusas para mí porque no sé si se trata de que  dicen que Al Qaeda ya está allí, de que hay problemas con el tráfico de petróleo o de que se encuentran con un nuevo efecto del "menos Estado, más mercado", es decir, con un Estado fallido, cosa horrible desde el punto de vista del mantenimiento del orden existente. Como será preceptivo, las percepciones que se trasmitirán cuando la colaboración vaya a más serán fruto de proyectar las propias ideas y frustraciones sobre una realidad que se desconoce. Yo también la desconozco pero me da la imprsión de que una parte importante del problema del Yemen no es tanto los separatistas sino los que dicen que les encantaría se considerados como existentes por el gobierno central. Algo así como Darfur: no quieren separarse de Sudán sino que quieren que el gobierno central les atienda ya que el problema de fondo, al otro lado del estrecho, es el mismo: pobreza y hambre. De las cuestiones identitarias, mejor olvidarse, aunque serán puestas en primer plano.
  2. Ya comenté que el terremoto de Haití había sido, como suele suceder, clasista: fué mucho más cruel con los pobres que con los ricos. Estos últimos, en uno de los países más desiguales del mundo, construyen sus casas con mejores materiales y mayor asesoramiento técnico que los pobres. No hay novedad en eso. En lo que hay novedad es en lo que hoy me comenta un amigo que dice que le ha llegado la información directamente desde Puerto Príncipe, a través de un amigo suyo, a saber, que la recuperación y la ayuda también está siendo clasista y que los barrios ricos van por delante de los barrios pobres, los rescates todavía en marcha son más frecuentes en los hoteles bien que en las chabolas periféricas y que, como era de esperar, los ricos roban más que los pobres, sólo que sin foto. Aquí no hay cuestiones identitarias. Habrá que buscarlas, por ejemplo, en el vudú, que igual es más propio de los pobres que de los ricos.
  3. Las elecciones en Sri Lanka han sido interesantes por varios motivos. El actual presidente, Rajapaksa, se enfrentaba a un general, Fonseka, que, al final de la campaña afirmó que Rajapaksa estaba preparando un golpe de Estado para el caso de que ganase Fonseka, un militar que, creo, tuvo algo que ver con el aniquilamiento de los Tigres Tamiles hace poco menos de un año. Terminado el recuento y tras la victoria de Rajapaksa, Fonseka ha dicho que ha habido pucherazo, por lo menos por el hecho de que los tamiles han tenido más dificultades para votar que los cingaleses. Está claro que, cuando hace falta, se echa mano de la "identidad" para lo que haga falta. Y cuando no, no. Confieso que no tenía demasiadas simpatías hacia los separatistas tamiles, pero me pareció mostruoso el modo con que se les aniquiló, contra todo derecho en la guerra. Si no recuerdo mal, se habían rendido, lo cual no impidió que se ametrallasen a los que portaban simbólicamente la bandera blanca. Supongo que, como los israelíes en la Gaza de la operación Plomo Fundido de hace un año, con el pretexto de que eran "falsas" banderas blancas.
Identidad, identidad, cuántos pecados se cometen en tu nombre.

martes, 26 de enero de 2010

El escáner que desnuda


Además de las observaciones, siempre pertinentes, de El Jueves que, como todo el mundo sabe, sale los miércoles, las hay de otro tipo como éstas de Randall Amster. Se pueden ver aquí con todos los detalles, cifras, datos, nombres de empresas y personas. Hay cuatro puntos de este último artículo que creo vale la pena subrayar:
  1.  Los contratos para fabricar y vender al gobierno  estadounidense esos escáneres eran anteriores a la histeria provocada por el fallido y chapucero atentado de Detroit. Una vez más, un hecho, real o ficticio (se puede discutir con mucha base si el video es de Bin Laden e incluso si Bin Laden es relevante), sirve para justificar decisiones tomadas con anterioridad. Como Pearl Harbor para que los Estados Unidos participara en la II Guerra Mundial o como el 11-S para que los Estados Unidos enviara tropas a troche y moche en Oriente Medio.
  2. Existe un lobby de antiguos cargos públicos, a muy alto nivel en los gobiernos, para convencer de la importancia de estos escáneres y en el artículo se citan las cifras que van a dedicar los PAC (Comités de Acción Política, lobbies registrados) para remachar el apoyo de congresistas y senadores a dichas compras. Si, hasta ahora, la empresa en cuestión sólo daba dinero a los Republicanos, ahora lo va a hacer a los dos partidos. Para desgracia de resignado observador, no se sabe cuánto dinero van a dar a políticos de la Unión Europea en general, a sus partidos en particular y a sus cargos (también de los distintos Estados) todavía más en particular.
  3. El artículo afirma que hay estudios que prueban que no hay para tanto, que esos escáneres realmente existentes no garantizan nada y que sigue siendo posible meter en el avión elementos explosivos. Todavía más a lo sencillo: los paraguas plegables pasan el escáner normal y, sin embargo, sus ballestas pueden amenazar la yugular de las azafatas con mucha facilidad y capacidad de persuasión.
  4. Encima, no hay estudios que dejen claros los posibles efectos colaterales de someterse a tal examen, cosa especialmente importante para los "frequent flyers", a los que vuelen con frecuencia y que, por tanto, serán sometidos con frecuencia a tales aparatos. Recuérdese lo que pasó con los rayos X hasta que se supo que tenían efectos nefastos sobre las mujeres en general y sobre las embarazadas en particular.
El artículo concluye con una advertencia sobre la proliferación de tales artilugios que acabarán estando en bancos, escuelas o centros comerciales. El artículo no lo dice y tal vez sea exagerado concluir así, pero hay principios que se están violando en aras de una seguridad que dicha violación no garantiza y basados en miedos muchas veces provocados y, en todo caso, exagerados, aunque no irreales, y que tendrían fórmulas más sencillas y baratas de ser abordados.

lunes, 25 de enero de 2010

JN8:12

En el evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 12,  se pone en boca de Jesús: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida". Una cita bíblica más, pero, según cuenta el Christian Science Monitor, es la que aparecía, en la forma del título de este post, en las miras de los fusiles que una empresa estadounidense (privada, por supuesto) había vendido al Departamente de Defensa (público, por definición) y que éste había decidido estuviese en el equipamiento de las tropas desplegadas en Oriente Medio. Se ve en la foto.

Ha habido dos reacciones curiosas. Por un lado, los de otras religiones en los Estados Unidos, que han dicho que está muy feo eso de hacer proselitismo hasta con los fusiles. Ya se sabe lo que es el mercado religioso pluralista: que hay competencia y se espera que los gobiernos no entren en la competición apoyando a uno contra los otros (cosa bien diferente a situaciones de casi-monopolio que tiene el catolicismo en España, donde el mayoritario exige derechos especiales -y los mantiene contra la Constitución, sea quien sea el que esté en el gobierno- y los minoritarios no les queda otra que el derecho al pataleo).
De todas formas, prosigue el reportaje que cito, lo más interesante ha sido la reacción de algunos medios de países con mayoría musulmana que han aprovechado esa cita bíblica en los fusiles para hacer observaciones, más o menos sarcásticas, sobre el ataque cristiano a los países de Oriente Medio. Es decir, que el "choque de civilizaciones" (una de las más peligrosas tonterías que se han lanzado al mercado de las palabras recientemente) no sería una manía de Samuel Huntington, asumida rápidamente por Osama bin Laden, sino que estaría reflejado en una práctica tan peregrina como la de la empresa fabricante del arma.
No hace falta decir que la dicha empresa se ha apresurado a enviar un "kit de borrado" para que se pueda hacer desaparecer tan peculiar cita en sitio tan inesperado, pero, una vez leído el evangelio, esperable.

domingo, 24 de enero de 2010

Post-altermundialismo

Aunque tengo una cierta alergia a la proliferación de prefijos "post" en determinados ambientes (postdesarrollo, postmoderno, postcolonial están entre los que más sospechas me generan), no podía esperar que iba a leer con interés el artículo de Bernard Cassen titulado precisamente así: "¿Hacia el post-altermundialismo?".
Primero mis reticencias.
1. Postdesarrollo, sin saber qué queremos decir cuando decimos desarrollo, me parece sospechoso. Para mayor abundamiento, los autores autoclasificados como tales (igual yo también lo soy y, como el "burgués gentilhombre" de Molière, me asombraré de saber que he estado hablando toda la vida en prosa) no acaban de responer a unas sencillas preguntas: si hay hambre en el mundo, si hay explotación en el mundo (la primera no es efecto de una "construcción social" sino que la gente se muere de hambre), y si se puede hacer algo al respecto aunque no sea más que afirmarlo en lugar de quedarse en comentar a un autor que comenta a otro autor que comenta a otro autor (generalmente, francés que ha tenido éxito en los Estados Unidos) que, a su vez, comenta, en terminología bastante oscura, a otros autores hasta llegar a Aristóteles y su concepto de "buena vida" (no para los esclavos, claro).
2. Postmoderno puede ser peor. De entrada, en lenguaje más oscuro todavía. Incomprensible en algunos casos que me hacen citar el
"- ¿Entiendes, Fabio, lo que voy diciendo?
- Y cómo si lo entiendo
- Mientes, Fabio, que yo soy quien lo digo y no lo entiendo".
La "modernidad" es talmente eurocéntrica que no comprendo el éxito en países periféricos. Puede que "modernidad" se trate de una etapa en la historia europea o incluso de un conjunto de ideas e ideologías nacidas en el continente. Pero, que yo sepa, esa etapa no es observable en otros continentes o países (¿la China? ¿la India? ¿Haití?) ni esas ideas son dominantes ni siquiera en Europa en un determinado momento. Y si "modernidad" no está muy claro a qué se refiere, "postmodernidad" sí: a un grupo de intelectuales, sobre todo no estadounidenses pero que trabajan en los Estados Unidos, que leyeron a unos autores franceses de lenguaje oscuro y lo difundieron ¡en sus países de origen no occidentales! Sokal los puso en envidencia y publicó con Bricmont su Imposturas intelectuales, crítica a la que se han añadido otros como Mario Bunge.
3. Postcolonial es un mal intermedio. Criticando la colonialidad del saber impuesta por los colonos (españoles, franceses, ingleses en América, África o Asia), para lo cual tienen todos los datos del mundo, olvidan dos pequeños datos: el colonialismo interno, por ejemplo de criollos contra pueblos originarios, ¡hoy!, hasta convertir a estos últimos en indigenistas para ser "modernos", y, sobre todo, el colonialismo ejercido por los Estados Unidos en las ciencias sociales y humanas. Postmodernismo y postdesarrollo, repito, se origina EN los Estados Unidos aunque sus inventores no sean estadounidenses  de nacimiento (originariamente, sólo los indios americanos son estadounidenses de origen), pero sin poner en cuestión el papel de los Estados Unidos en la colonialidad del saber, la colonialidad del poder, en la construcción de una época ("the new American century" que dicen los neoconservadores) y un "post-desarrollo" pro domo sua, unido al trabajo diplomático y a la amenaza militar. La secretaria de Estado era muy explícita al respecto en un texto del pasado 6 de enero.
Pues bien, a pesar de mi alergia al "post" (que incluye la palabra "postneoliberalismo", que todavía puedo entender), reconozco que el artículo de Cassen tiene mucho interés. Pero si el post-altermundialismo significa que entran los jefes de Estado a sacar sus réditos políticos de la fotografía "progre", lo que "post-altermundialismo" significa con peras y manzanas, es decir, en concreto-concreto, es que los Foros Sociales han dejado de ser medianamente relevantes. Pero léase y piénsese.Y esto más, en inglés, con otra puesta al día de los objetivos que hubo hace 10 años cuando comenzó este Foro.
P.S. El artículo de Sokal en Social Text, que era una parodia del postmodernismo, se titulaba "Transgressing the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity" y era un puro sinsentido consciente y voluntariamente fabricado para demostrar que la revista podía aceptar cualquier tontería con tal de que no se entendise o, en este caso, por el mero hecho de venir de un físico. Esto otro  texto lo he encontrado en una revista mexicana que sigo con interés y no sé si se trata de otro sinsentido, o fraude, pero confieso que no he entendido ab-so-lu-ta-men-te nada de nada. Su título es como un test de Rorschach, que permite todo tipo de interpretaciones pero que dicen mucho sobre el que interpreta sin que lo interpretado signfique nada: el lector proyecta sobre las manchas de tinta carentes de sentido. Ahí va el título: "Desbarrancamiento. Ecos de la fenomenología en la heteroglosia poscolonial de espacio-tiempos otros". Si alguien sabe de qué puede tratar, significa que está en el secreto. Yo no.

sábado, 23 de enero de 2010

Desconfianza hacia la cultura

Parece que fue el nazi Goering el que dijo lo de que "Cuando oigo hablar de cultura quito el seguro de mi Browning", refiriéndose, supongo, a las manifestaciones artísticas de los izquierdosos y/o judíos y siendo la Browning una marca de pistola. Todavía no he llegado a ese extremo, pero me produce una cierta desconfianza encontrarme con un titular en el People's Daily Online como este:

Chinese firms required to respect local cultures in Africa: FM spokesman

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino informando (es un decir) de que se las mil-millonarias inversiones chinas en África se hagan repetando las culturas locales , cosa que no queda muy clara si se piensa a qué se dedican esas empresas: a ganar dinero. En algunos casos africanos, la China es el primer inversor. Y, así, compra petróleo a Sudán y les vende armas que se utilizarán en masacres sin quitarles el "Made in China". O habrá quien proteste en Nigeria de su rapacidad. La respuesta china es la misma que hacen las multinacionales españolas cuando se les pregunta sobre su explotación de Latinoamérica o las multinacionales estadounidenses cuando se les pregunta sobre su explotación mundial o, por seguir con ejemplo, las multinacionales brasileñas (algunas de ellas estatales) cuando se les pregunta por su explotación de otros países latinoamericanos: que crean empleo, que son un factor de dinamización de la economía local y cosas por el estilo. Están en su papel y, creo, mienten porque el fin de las empresas no es crear empleo ni dinamizar la economía local sino destruirlo y evitar competencia en aras de lo que realmente mueve a la empresa, como se sabe de Adam Smith a nuestros días, a saber, el beneficio o, si se prefiere, la acumulación de capital. Mientan o no mientan, por ahí van sus actividades.
Por eso me extraña que entre la cultura en ese paisaje. Claro, no se trata de lo que tan de moda estuvo cuando al Japón le iban bien las cosas, es decir, la "cultura de la empresa" con sus banderas, himnos, costumbres propias, sentido de la identidad y fidelidad y demás trucos. Se trata de respetar la cultura local, cosa que, casi por definición, no pueden hacer si entran a hacer su trabajo en un contexto tan diferente.
Una de las primeras cosas tontas que hice en mi vida profesional fue una investigación en Sicilia para ver los obstáculos de la cultura local a la implantación de una gran planta de una conocida y gran empresa italiana (del Norte, claro). Con investigación o sin ella, lo que sucedió es que la fábrica entró como caballo en cacharrería, se cambiaron los estilos de vida y el sentido del tiempo (la cadena de montaje es que es algo rígida, ¿saben?) y ahí acabó todo eso de la cultura: no tenía nada que ver con la empresa y las liras se llevaron por delante los remilgos culturalistas que, obviamente, no pertenecían a la empresa que lo que quería era mano de obra barata y que dejaría la isla en cuanto pudiese encontrar mano de obra más barata todavía, sin ningún respeto al problema -no precisamente cultural- que crearía en la sociedad local.
Eso de "respeto a la cultura local" por parte de las emprsas es una bonita retórica, pero poco suele tener que ver con la realidad. Eso sí, queda bien.

viernes, 22 de enero de 2010

Sentimientos anti-judíos

En la lista de catástrofes olvidadas con la que terminaba mi último post sobre Haití, olvidé, a mi vez, un caso muy particular, visto el entusiasmo contestatario que generó en un momento, para sumirse en el olvido después. Me refiero a Gaza. Amnistía Internacional sí que se acuerda del bloqueo que subsiste y donde no es aventurado utilizar el término "apartheid" (como lo hizo Jimmy Carter en su libro sobre Palestina y que tanta polvareda levantó en medios sionistas en los que cualquier crítica al gobierno de Israel es etiquetada inmediatamente de "antisemitismo"). Me pregunto qué fue de aquellas manifestaciones en defensa de Gaza. Igual es que ya no están recluídos, pueden viajar libremente, su abastecimiento está garantizado y los 30.000 lugareños que trabajan para las ONG extranjeras (de los cuales sólo 7 fueron detenidos cuando en Europa había manifestaciones en su defensa y se estaba en medio de la operación Plomo Derretido de hace un año) pueden cumplir su papel de contraparte de la fuente más importante de abastecimiento de lugar: las ONG, en particular las europeas. Y con algo de corrupción, todo sea dicho.
El otro día, en la edición impresa de El País -Madrid, edición Comunidad Valenciana- he visto una carta la director firmada por Sami Naïr protestando con el mismo tema: el embajador de Israel en España había defendido a su país achacando a Naïr sentimientos antisemitas y, por tanto, desacreditando cualquier crítica que se puediera hacer a un gobierno. Parece que hay un toque de arrebato para acallar cualquier posible crítica como forma de compensar el haber ganado una "guerra" (la operación Plomo Fundido, si es que eso es ganar y aquello fue una guerra), pero haber perdido la "batalla" de la opinión pública.
Pero no sólo se trata de respuestas oficiales. Si uno entra en los comentarios que acompañan la traducción y publicación de unos pasajes de las memorias de Isaac Asimov sobre el tema, en Le Monde diplomatique, verá que tampoco es imposible que se reaccione de esa manera ante una de las narraciones más lúcidas que he leído al respecto. Se trata de un judío que reacciona ante lo que considera inapropiado por parte del gobierno de Israel y que para que sus hermanos judíos entiendan la actitud de muchos gentiles estadounidenses hacia los judíos les pregunta a estos cuál ha sido su actitud hacia los negros estadounidenses. Vale la pena leerlo. Asombroso.
Los comentarios denigratorios ¡contra Asimov, ya fallecido! son precisamente los de los que lo desdeñan por... antisemita. Lo que otros llaman "autoodio" asumiendo que todos estamos obligados a decir "my country, right or wrong" y, si no lo practicas y te atreves a criticar a "los tuyos", estás contraviniendo a una de las religiones más enraizadas que es la del gregarismo en sus distintas versiones (nacionalismo -la propia nacion-, racismo -la propia raza-, etnocentrismo -el propio grupo- y así).
Ya intenté aclararme (escribo para aclararme) en otro post acerca de los referentes empíricos de las palabras semita, judío, sionista e israelita o israelí (que sé que, en este último caso, hay una sutil diferencia, pero que se me escapa), pero algunos más autorizados lo han hecho mejor.
Claro que hay sentimientos anti-israelíes e incluso anti-judíos y hasta anti-semitas. Por ejemplo, en los Estados Unidos según Gallup, pero con una salvedad que se observa en el gráfico:

 La opinión que merece el judaísmo como religión se acerca más a lo favorable con que los estadunidenses ven al cristianismo que a lo poco favoreble que ven incluso al budismo. Pero la palma de ser mirado con malos ojos es claro que se la lleva el Islam. Todo ello sin entrar en cómo están organizados unos pueblos y otros en el terreno de las relaciones públicas. Por lo dicho, los israelíes saltan a la mínima. No sé los musulmanes o, si se prefiere, los árabes.



jueves, 21 de enero de 2010

Fronteras y visados

El gobierno de Bolivia piensa pedir visado a los visitantes estadounidenses. Es pura reciprocidad. Y hasta van a ser recíprocos en la cuantía: 100 dólares, como ha dicho el vicecanciller Hugo Fernández, y no los 134 que dijo el canciller Choquehuanca. Cien son los dólares que por el visado tienen que pagar los bolivianos que quieren visitar los Estados Unidos. Es una buena idea y espero que hagan lo mismo con el Reino de España que pide visado a los bolivianos mientras que Bolivia no los pide a los españoles que quieren ir allá, aunque no sea más que para el Inti Raymi que hoy, fiesta de la primavera, comienza en algunas localidades bolivianas.
Me he tenido que acordar de las dificultades que hay para entrar en los Estados Unidos si no vas de turista (por ejemplo, vas un mes a una universidad de allí) y de las que tienen los profesores latinoamericanos de algunos países que vienen a universidades de aquí. Perú y el Ecuador, sin ir más lejos. Chile, no.
Pero al ver que el Congreso boliviano llamaba no sólo a la cancillería sino también a las agencias de viajes y oficinas turísticas, el recuerdo se ha hecho todavía más agudo cuando se ha añadido que está en estudio el que el visado se pueda obtener en consulados (obvio), pero también en puntos de llegada a Bolivia. De lo que me he acordado es de la situación tan rocambolesca que había en Hungría en los años 80: el visado se exigía para los que entraban en tren, por lo que en la frontera había un floreciente negocio de taxis que esperaban pacientemente a que el viajero extranjero sin visado fuese apeado del tren, para entonces ofrecerle los servicios del taxi ya que los que entraban en coche estaban exentos del visado. Cierto que los años 80 ya eran el principio del fin, pero no dejaba de ser curioso el clasismo: tren y visado, coche y no visado. ¿Pobres y ricos?
Espero que los problemas del visado boliviano no lleguen al burocratismo kafkiano que tenía el intento de llegar a la entonces Unión Soviética en tren: para tener el visado necesitabas presentar el billete y para obtener el billete tenías que presentar el visado. Planteado así, era imposible ir por libre y la única solución era Inturist, la agencia estatal, que gestionaba ambas cosas simultáneamente, aunque a otros precios, eso sí.
Eso de ir de turista o no, se las trae. En el consulado polaco de entonces preguntaban si el visado era turístico, empresarial o académico. En este último caso, pedían la correspondiente invitación, pongamos de la Academia Polaca de las Ciencias. Si te lo habías dejado en casa y pedías entonces visado turístico te decían "pero es que ya sé que usted lo quiere académico". Católicos.
Volviendo a Bolivia, ojalá que se esperen un poco para pedirlo a los españoles. Cosas mías. Pero me gustaría que lo acabaran pidiendo.
(Importado hoy de mi antiguo blog, donde lo publiqué el 21 de septiembre de 2007. Lo hago harto de recibir spam precisamente en ese post y no sé por qué precisamente ahí. Estado, efectivamente, es fronteras y pasaporte, pero también ejército y reconocimiento como tal. )

Para generaciones, las de antes

Las generaciones de "nuestros mayores", que antes se llamaban viejos, han tendido, por lo general, a pensar que "cualquiera tiempo pasado (es decir, el de cuando eran jóvenes) fue mejor". Cierto que la experiencia es aquello que se consigue cuando ya no hace ninguna falta. Y cierto también que la vejez tiene sus evidentes desventajas. Eso por lo que se refiere a la edad, que hace que los viejos de hoy tengan muchos elementos en común con los viejos de ayer y con los de anteayer por el mero hecho de ser viejos. Lo mismo sucede con los jóvenes, aunque el malvado Erasmo comparaba a los niños con los viejos en un texto que ya he citado alguna vez aquí.
Pero otra cosa es el hecho, que también puede observarse, de que cada generación tiene sus características propias debido a las experiencias colecivas que la han marcado. En España, los que vivieron la última guerra civil, los que vivieron bajo el franquismo o los que nacieron con Felipe González en el gobierno es obvio que no tuvieron las mismas experiencias al llegar a una determinada edad. Y lo mismo se puede decir, a escala mundial y para algunos sectores de la sociedad, de los que vivieron la bomba atómica, la guerra del Vietnam o el complejo Afganistán-Iraq-Paquistán-y-lo-que-venga.
Creo que es en este último sentido que hay que ver un reciente estudio del Pew Research Center sobre actitudes en los antiguos países del comunismo real. Recordando que entre el 89 y el 91 el sistema se vino abajo y haciendo suposiciones sobre cuándo se llega al uso de razón (hay quien no llega nunca, pero eso ahora no toca), las respuestas se han dividido entre los que tuvieron experiencia directa y consciente del "antiguo régimen" y los que, como generación, ya han vivivo en los Tiempos Nuevos (que, por cierto, fue una de las revistas soviéticas a las que estuve suscrito once upon a time: hasta sabía que en ruso es Nóvoie Vremia, creo recordar).
Son los mayores los que tienen mayores dificultades para aceptar los cambios económicos y los políticos. En muchos, debe de estar presente el "con el leninismo viviamos mejor", cosa, por otra parte, comprensible visto el aumento de la desigualdad y la pobreza general en casi todos esos países. Pero no voy a discutir sus razones que, además, no parecen ser esas, sino a presentar los datos de la encuesta. Son estos:


En palabras: los mayores de 40 años dan porcentajes más bajos que los que están entre 18 y 39 en considerar que la gente ahora está mejor aunque ahora hay ricos y pobres. Por cierto, ya los había antes: en Rusia, que es donde mayor es el desfase entre los viejos y los jóvenes, es también donde mayor desigualdad de renta hubo por lo menos en los últimos años del comunismo en su país. Su índice de Gini (que mide la concentración de la renta) daba cifras parecidas a las del Reino Unido antes de que entrara en vendaval Thatcher, que fue particularmene desigualitario.
La diferencia entre las Alemanias es despreciable, pero no las de Rusia, Ucrania, Polonia, República Checa y Bulgaria. No es que las otras tres sean despreciables, pero, sea cual sea el margen de error que estadísticamente se atribuye a la muestra (que no me he puesto a mirarlo), tampoco tomaría yo muy en serio las diferencias en Lituania entre los dos lados de la Historia.
Otra lectura de la tabla se puede hacer a través de los totales: eso del mercado, cueste lo que cueste, tiene un apoyo indudable en Polonia, República Checa y Alemania del Este. Hungría y Bulgaria están en el otro extremo.
Con la democraia pasa otra cosa:


La satisfacción de los jóvenes tiende a ser mayor que la de los viejos con un punto que me intriga: Bulgaria, Ucrania y Hungría han debido de tener porcentajes muy altos de "no sabe-no contesta", pero son también los países en los que la satisfacción es más baja.
No hay que extrañarse de las diferencias de satisfacciones entre el mercado y la democracia: lo de la democracia supongo que está afectado por la epidemia a escala mundial de descontento con el funcionamiento de la democracia y, obviamente, cuando uno va de país a país, tiene que encontrar diferencias debidas a las coyunturas políticas y partidistas que atraviesa cada uno de los países y sus bandazos, sus retornos de neo-ex-comunistas, su proscripción de socialdemocratas y qué tipo de partido en concreto haya tenido que afrontar una crisis que ha sido particularmente dura con algunos de ellos, además de los que ya están en la Unión Europea (o en la OTAN) y los que no lo están.
Valoraciones, entonces, que se deben al momento vital que atraviesa cada una de las generaciones y a las experiencias que les han podido marcar diferenciadamente.

miércoles, 20 de enero de 2010

Militarismo latinoamericano

Militarismo puede tener dos significados. Por un lado, puede referirse a la propensión a resolver los conflictos mediante la fuerza militar. Desde ese punto de vista, los menos militaristas suelen ser los militares a no ser que se trate de casos de contrainsurgencia, como vi en Colombia hace años: los altos mandos deseaban (aunque de tapadillo) que siguiese la guerrilla porque así tenían ascensos aunque los que morían eran los soldaditos de clase baja. Pero, por otro lado, militarismo también puede significar armamentismo, es decir, la tendencia a sobredimensionar los ejércitos, por encima de las necesidades en medios precisos para la defensa del territorio o para la represión, llevando a cabo compras desbocadas con muy escasa relación con las necesidades reales.
Hugo Chávez es militar. No está muy claro que encaje en la primera definición, aunque algunas proclamas guerreras frecuentes sobre Colombia (y hasta sobre los Estados Unidos) lo hagan pensar. Sin embargo, sí parece que hay un cierto consenso en los medios españoles en que, si no encaja en la primera de las definiciones, sí lo hace, y de manera evidente, en la segunda y así me lo han referido quienes todavía se fían de los periódicos para asunto como éste. ¿Es militarista? ¿Seguro? Pues no está tan claro si vamos a los datos disponibles y cuya recolección, con las cifras más recientes, hizo pública el mes pasado la “Escola de Cultura de Pau” de la Universidad Autónoma de Barcelona. Doy, para cada caso, los cinco primeros de la lista.
Si es por total de contingentes (de soldados, vamos), el primer ejército es el brasileño, seguido del colombiano, el venezolano, el peruano y el argentino. Como se puede justificar casi todo (no hay dato que, convenientemente torturado, no acabe confesando lo que quiere el torturador), se puede decir que el Brasil tiene muchas fronteras, que Colombia tiene guerrillas y un vecino preocupante que entra, Venezuela, en una dinámica de acción-reacción. Qué pinte el Perú o la Argentina, se me escapa.
Pero, sí, de acuerdo: la cuestión, para el militarismo, no es tanto ver cuántos soldados hay (seguro que la China tiene más soldados que Andorra), sino qué proporción guardan con la población total. El orden cambia y aparecen nuevos y desaparecen otros entre los cinco primeros, ya que el mayor porcentaje es el del Uruguay (7 por mil, inexplicable y con gobiernos supuestamente de “izquierda”), seguido por Colombia, Bolivia, Venezuela y el Ecuador. Brasil, desde esta perspectiva, aunque tenga el ejército mayor de Sudamérica, no lo tiene en proporción a sus habitantes.
Pero vayamos a las compras de armas pesadas en los últimos cinco años. Cierto que en 2007 y 2008 Venezuela ha sido el primer comprador de la zona. Pero es el segundo en los cinco años por detrás de Chile y es seguido por el Brasil, el Perú y Colombia. Si es por equipamiento contra-insurgencia, Colombia va por delante seguido de Venezuela y Bolivia (esta última, supongo, llamará contra-insurgencia a la persecución del cultivo de coca no autorizado –que no deja de ser una entelequia impuesta-). Pero si es por cazas de combate, Brasil va el primero, seguido por Argentina, el Ecuador, Venezuela y el Perú.
Descansemos, por un momento, de los números, ya que sé que los artículos con números son poco digeribles, y veamos qué sucede con las compras de armas recientes, siempre según la publicación que estoy trascribiendo. Y ciñámonos a los países más “sospechosos” según las listas indicadas. Me refiero a Bolivia, Colombia, Brasil, Chile, el Ecuador y Venezuela.
Lo primero que salta a la vista es la presencia de España entre los vendedores: vende a Colombia, Brasil, Chile y Venezuela. Después está Rusia (vende a Bolivia, Brasil y Venezuela) y los Estados Unidos (a Brasil y a Chile). A nadie le extrañe que en el Brasil haya proyectos para llegar a ser potencia regional. De hecho, la compra más fuerte es la que el Brasil hace a Francia: 36 cazas Rafale. Pero lo que sí extraña es que las ventas a unos países suenen mal (las patrulleras españolas a Venezuela) y otras sean de lo más aceptable para los bienpensantes mundiales, es decir, para los que defienden el orden establecido porque les va bien en el mismo. Y claro que hay más vendedores: Brasil compra pero también vende (a Bolivia, Colombia, Chile y el Ecuador). Y aparecen, de vez en cuando, Francia, Alemania, Irán (a Venezuela, claro) y hasta Bielorrusia.
Total, que no resulta tan evidente lo de Chávez como primer militarista.
(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

Punto final sobre Haití

Un buen artículo, aunque esté en El País -Madrid-, de Luis Prados sobre el terrible pasado de Haití. Sirve para saber que, desastre "natural" al margen, de aquellos polvos vinieron esos lodos. Algo parecido sucede con una carta abierta sobre un artículo en el New York Times o con el artículo de Gandásegui que adjunto aquí.
Sirve para saber que la intervención de los Estados Unidos tiene antecedentes interesantes, apoyos franceses y, añado, reticencias brasileñas. Y abona la duda de si la mejor manera de proporcionar ayuda humanitaria es mediante el ejército (estadounidense, por supuesto) cuando podría privatizarse también esto y dejarlo en manos de empresas privadas o de numerosas y heterogéneas ONG por supuesto descoordinadas (universidades españolas van a dar desde el 0,7 por ciento de su presupuesto "solidario" a la totalidad del mismo para 2010, con lo que quedan contentas sus fautoras, pero sin decir a quién se lo van a dar, para qué y cómo, y si se va a hacer alguna evaluación de tal generosidad con el dinero público). Al fin y al cabo, en eso consiste el capitalismo de desastres (no el desastre de capitalismo, que esa es otra historia)
Y sirve para entender quién hizo qué, cuándo, contra quién y con el silencio o ignorancia de quiénes.
Sirve también para entender que no se estén viendo las muertes diarias por hambre o enfermedad evitables en otras partes del mundo y, por tanto, que, cuando tengan un desastre "natural", corramos a "salvarles", eso sí, sin abandonar nuestro silencio cómplice y nuestras prácticas depredadoras presentes y sin practicar la "memoria histórica" aunque quede años atrás, incluso siglos. Nadie discute en España que las empresas con sede en otro país repatríen los beneficios obtenidos en otros países.
Y también sirve para que no nos ocupemos de los depredadores internos, (tipo Papa Doc) generalmente aliados de "Occidente" y, por tanto, y por citar a un alto cargo estadounidense del siglo pasado (¿Franklin D Roosvelt?), "son unos hijos de puta, pero son NUESTROS hijos de puta". Las mayúsculas son el elemento discriminatorio: si son nuestros, hay que apoyarles. Si no son nuestros, es obvio que son unos hijos de puta. Pero para la gente a la que estos hijos oprimen y roban, lo son en ambos casos. Y esta gente es la que sufrirá en las catástrofes "naturales" y, si tienen foto, se beneficiará de nuestra solidaridad acalla-conciencias.
Nada que objetar a casi ninguno de los niveles y tipos de solidaridad que el terremoto ha promovido, gracias, en particular, a las imágenes. Algunos me repugnan, aunque son los menos. En todo caso, muestran mucho sobre la naturaleza humana, como ha dicho Rifkin.
Pero me resisto a no insistir en que la solidaridad podría haber aparecido antes y los medios de comunicación que ahora se muestran tan solidarios (y saben que esas imágenes venden) podrían haberlo sido cuando en un país sucedía algo contrario a los intereses de los anunciantes en el medio o divergente de los intereses de la empresa editora o propietaria del medio. Lo hubiera valorado mucho más porque, entre otras cosas, habría evitado muertes en la siguiente catástrofe "natural". Tan natural como para que, como ya he comentado, los barrios ricos de Puerto Príncipe estén enteros y abastecidos... y la sensación de inseguridad, violencia y pillajes parezca algo exagerada por los medios.
Y no deja de ser curioso que esta solidaridad no se extienda a las próximas víctimas de desastres "naturales" o, sencillamente, a las víctimas cotidianas del funcionamiento del sistema mundial.
¿Darfur? ¿Somalia? ¿Sáhara Occidental? ¿Nigeria? ¿Malaysia? ¿Xinjiang? ¿Chechenia? ¿Colombia? ¿Dónde queda eso?

Conversiones terroristas en la cárcel

Un interesante estudio sobre la radicalización que sufren algunos encarcelados en las prisiones británicas donde, se dice, debe de haber más de un centenar de presos por asuntos relacionados, de una forma u otra, con el terrorismo islámico.
Interesante por los factores que analiza en dicho proceso de radicalización (amén de una breve, pero sugestiva, comparación con lo que sucede en las cárceles de Arabia Saudita en el mismo sentido que en las británicas a las que habría que añadir la de Bagram, Afganistán). Por un lado, los que se radicalizan reciben apoyo moral ¡y físico! de los ya radicalizados, además de satisfacción espiritual y algunas promesas para la otra vida. Es el papel de los propagandistas ya radicalizados. Pero, por otro lado, el maltrato (no como la tortura que se dice que sí existen en las cárceles de Arabia Saudita), el racismo, la marginación y la exclusión social son factores que empujan a esa conversión como los anteriores atraen al posible converso. No vendría mal saber qué tipo de procesos se están produciendo en las cárceles españolas con los presos de ETA donde, parece, una cuarta parte estaría recorriendo el camino opuesto al del informe británico, es decir, se estarían "des-radicalizando".
Pero interesante también por el lenguaje. "Unlocking Al Qaeda. Islamist extremism in British prisons" es el título. Cierto que, en página 20 y 21, dan definiciones bastante elaboradas de islamismo, jihadismo, wahabismo y hacen ver que no todo es lo mismo. Y cierto también que en página 95 reconoce la existencia de cinco grupos (cinco) catalogables como islamistas radicales. Lo que es curioso es que atribuya a sólo uno, Al Qaeda, el honor del título cuando es obvio que no todos los extremistas islamistas se convierten en radicales adscribiéndose a Al Qaeda. De nuevo, esa curiosa y sospechosa manía de reducir todo el problema a Al Qaeda.
Y lo más interesante para mí: que a pesar de las sospechas que puedo concebir sobre las intenciones propagandísticas o de márketing en el título, el informe deja claro el papel secundario, aunque no por ello menos real, que tiene la religión en todo este asunto, razón por la que no vendría mal llamarlos de otra manera que no fuese extremistas islamistas. Porque es como si a los miembros de ETA los llamasen extremistas ¿qué? ¿catolicistas porque "nacieron en un seminario"? ¿nacionalistas? ¿marxistas-leninistas?. El problema, me parece, no está en el adjetivo sino en responder a una simple pregunta que normalmente se evita y que el estudio afronta: ¿por qué dan ese paso? (y en el caso de ETA ¿por qué dan el paso contrario?). Que se trata de conversos al Islam (en el caso británico) no parece que sea la norma, aunque hay casos. Que se trate de radicalización de una creencia previa, parece que hay muchos más. Pero ¿por qué se produce? ¿Por qué la mayoría de musulmanes -o de vascos, si se me premite el paralelismo- no están por la práctica del terrorismo y estos sí? ¿Qué caldo de cultivo los nutre? ¿Qué factores personales intervienen? Porque una cosa es la existencia del terrorismo (en cuyo caso creo que hay que buscar factores sociales) y otra cosa es que una determinada persona dé el paso y lo practique o pretenda practicarlo (en cuyo caso lo que hay que buscar es en la persona y su contexto).
Cualquier cosa, menos cometer el error de análisis hablando de "choque de religiones" (o, si se quiere la cita falsamente erudita, "choque de civilizaciones") o, para el otro caso, "choque de naciones". El análisis concreto de situaciones concretas dice que no lo hay. En el caso de las "naciones", el choque, si se da, es entre los que dicen representar a una supuesta nación (la vasca) y los elegidos democráticamente para hacerlo, aunque su nación sea tan supuesta como la otra, diga lo que diga la Constitución, que es como si dijese que dios existe.
Eso sí: además de las conversiones en las cárceles, también hay asesinatos y suicidios. Es el caso conocido sobre Guantánamo.

martes, 19 de enero de 2010

El terror al terror

Desde el 11-S, una parte muy importante de la opinión encuestada en los Estados Unidos se declara preocupada ante la posibilidad de sufrir un ataque terrorista. En media, un 41 por ciento, aunque es razonable pensar que es de las típicas respuestas que hay que traducir como "por lo menos un 41 por ciento y, probablemente, más". Estos últimos son los que mienten a un encuestador desconocido que les hace tal pregunta y no quieren dar una respuesta incorrecta. El dato de Gallup es este:


Las oscilaciones tienen explicaciones muy peregrinas (como por ejemplo, que el punto más bajo se produce al poco tiempo de la captura o entrega de Sadam Husein) o coyunturales (el pequeño repunte en la última encuesta, a poco del fallido atentado de Detroit). Pero es una cifra demasiado elevada en todos los casos (incluso en ese 28 por ciento de enero de 2004) como para entender a los estadounidenses que se quejan de la progresiva idiotización de la opinión pública en su país.
Un sarcástico Tomgram puede leerse aquí al respecto: claro que es mucho más arriesgado tomar el coche y viajar por carretera que hacerlo por avión, sin embargo, la carretera no asusta y el avión sí, tal vez por lo inexorable si te caes de tan arriba. Pero lo más jugoso es lo que se refiere a los escáner y el lobby de ex-políticos que trabaja para que se compren cuantos más, mejor. Sólo cuestan 170.000 dólares cada uno. El terror al terror puede ser provocado y no precisamente por los terroristas, cuyo papel en la farsa no se niega, pero que tiene que ser completado con los que sacan provecho del terror de los demás y sin salir del país aterrorizado.

lunes, 18 de enero de 2010

Lo que me avergüenza de Haití

JPMorgan Chase se compromete a entregar una donación de un millón de dólares para la ayuda a los damnificados de Haití. El otro día comparé la donación inicial del gobierno federal, léase Obama, de 100 millones de dólares con los 128 millones que había ganado una pareja en una lotería estadounidense. Ahora, mucho peor, tengo que situar ese  generoso millón de dólares privado en el conjunto de bonus y pagos internos de dicha entidad: 29.000 millones de dólares, algo así como más del doble del producto interno bruto de Haití. Van a ser 9.000 millones en compensaciones y reparto de beneficios para los 24.000 empleados en la rama de inversión.
Por supuesto que las entidades financieras tienen todo el derecho del mundo a hacer con nuestro dinero lo que quieran y, si les va mal, ya vendrá el gobierno a rescatarlas. Pero podrían ser algo menos generosas con sus altos cargos. Resulta obsceno, y la frase es de Obama. Obvio que les interesa la cultura, pero algo más de estética por su parte no nos vendría mal. Una parte interesante de la opinión pública francesa y alemana va en la misma dirección.
Pero no es todo. Si lo que se dice en este artículo (éste sí en español) es cierto, a saber, que se está fomentando el caos y se está exagerando la violencia en algunos medios y que esto se está haciendo a propósito con el fin de legitimar una invasión en toda la regla ya que "Haití, como Estado, ya no existe", la cosa es para avergonzarse absolutamente.
Para terminar: Leo en la edición de hoy en papel de El País -Madrid- que los barrios ricos de Puerto Príncipe están prácticamente incólumes y sin grandes problemas de abstecimiento mientras que la destrucción y el hambre SIGUE estando en los barrios pobres, que es lo que suponía desde el principio. Pero esa desigualdad no llama a ningún sentimiento noble y solidario. Ni en México DF, ni en Mumbai, ni en Rio de Janeiro. Ni en ninguna de las capitales de esos países muy desiguales que cité el otro día.
Y, diga lo que diga hasta Regis Debray, no se trata de un "pueblo" o una "nación" asolada por la catástrofe, sino sectores muy concretos del susodicho o la susodicha (en el caso de que existan). Pueden enviar la ayuda que quieran, y más si son migajas. Pero que sepan que lo que se está jugando es otra partida.

Corruptos tercermundistas

Este año, Trasnparencia Internacional, además de proporcionar su lista de (percepción de) la corrupción, que ya se las traía, ha publicado la de los principales corruptores aunque queda claro que se trata de percepción de quiénes son los corruptores. Desde el momento en que la corrupción, como el buen sexo, es cosa de dos, siempre viene bien considerar a corruptores y corrompidos. Mi problema se presenta cuando leo una noticia como ésta:

Halliburton's former subsidiary, KBR, which was once run by former Vice President Dick Cheney, has won contracts worth more than $24 billion since the start of the war, giving it vast responsibility for reinvigorating Iraq's oil sector. Among many other criticisms of the company's performance in Iraq, Pentagon auditors found that KBR had overcharged the government by more than $200 million.
No viene de los habituales anti-americanos, sino que está en el New York Times. Estoy dispuesto a no llamarlo corrupción, pero que la empresa que dirigió el ex-vicepresidente Cheney haya logrado contratos petroleros en Iraq por valor de 24.000 millones de dólares,  pase. Pero que haya incurrido en sobre costes por valor de 200 millones, la cosa ya suena raro. Y es que corrupción no es sólo la empresa de país enriquecido (convencional o emergente -porque también se corrompe desde el Brasil, la China, la India a través de sus respectivas multinacionales-) que corrompe al funcionario del país empobrecido para conseguir un contrato a ser posible sin licitación previa o por encima de lo que va a costar realmente. Corrupción es también el funcionario público, electo, nombrado o por oposición, que usa de su cargo para un enriquecimiento al margen de la ley y las buenas costumbres, como parece ser el caso de estos neoconservadores, muy cristianos ellos por lo general.
De todos modos, lo que cuenta el artículo cuyo final cito es la carrera para conseguir contratos del petróleo de Iraq, ahora que parece que la producción aumenta:


Frente al tamaño de estas corrupciones reales o "percibidas" según el estilo de Transparencia Internacional, las corrupciones-mosquito, las pequeñas mordidas al policía de tráfico para que se olvide de la multa o al agente de aduanas para que haga la vista gorda son ridículas. Estoy hablando de corruptores y corrompidos profesionales, no de mindundis.
Por eso, confieso que me interesa mucho más la lista que da Trasparencia Internacional sobre "Índice de Fuentes de Soborno" (vaya nombrecito) que las tediosas listas de corrompidos en opinión de sus corruptores. Según T.I. esta es la lista de aquellas fuentes:



España, tan lejos de Dios (como dirían algunos obispos que creen que la pérdida de valores en España es peor que lo de Haití), pero tan cerca de los Estados Unidos.
Y una última cosa sobre la ayuda a Haití. Hay precedentes andinos y caribeños de ayudas para damnificados que no hay llegado a ninguno de ellos sino que han sido "confiscadas" para beneficio privado de políticos y funcionarios. 

domingo, 17 de enero de 2010

Por qué no me impresiona tanto lo de Haití

En primer lugar, porque hace una semana que no veo la televisión y buena parte de la impresión se debe a las imágenes, no a los datos. Y las imágenes son malas consejeras. Aunque se diga que una imagen vale más que mil palabras, el hecho es que la mejor manera de mentir es con una imagen (con independencia de que algunas imágenes atribuidas a Haití no se habían tomado en dicho país) y, como fue el proyecto de la Ilustración, las imágenes que entran por los sentidos deben ser tamizadas por algo más importante que es la razón. A eso se tiene que añadir la mala tendencia que tenemos de reaccionar mientras haya imágenes y cuando se acaban, se acaba la reacción. Pues no.
En segundo lugar, porque no me impresionan las cifras de muertos cuando las comparo con, por ejemplo, el número de muertos de hambre al día o los afectados por enfermedades curables o las cifras de desplazados forzosos por cuestiones políticas, económicas o militares en el mundo.
 Y en tercer lugar, porque me impresiona más la violencia estructural producida por los humanos que esta violencia directa producida por la Naturaleza. Vayan dos casos.
El primero, qué países se encontraban en plena crisis alimentaria debido al encarcimiento de los alimentos a escala mundial, encarecimiento que se debía al aumento de la demanda para el consumo en países emergentes y para su trasformación en biodiésel, a la disminución de la oferta por sequías e inundaciones y al aumento de los precios por causa de otra burbuja especulativa que se moderó en 2008 pero que ha retornado en 2009. Estos eran los países según la FAO:


 Haití estaba entre ellos y se sabía. Pero es que hay más. Como he dicho, muchos eran los factores que llevaron a esa crisis (¡y a la de los demás países, que ni siquiera sé dónde están en el mapa!), pero a ese había que añadir uno más: la desigualdad de rentas, es decir, el hecho de que la distancia entre "los de arriba" y "los de abajo" era muy grande. Esta es la lista de los países más desiguales del mundo, usando el coeficiente de Gini que cuanto más se acerca a la unidad, mayor desigualdad refleja.



Haití, como se ve, ocupa el séptimo lugar. Según esta estimación, ocuparía el séptimo lugar como país más desigual. Las coincidencias de ambas listas son dignas de consideración.
No sé si esta tragedia causada por el terremoto ha sido, como casi todos los desastres producidos por la Naturaleza, bastante menos "natural" de lo que se quiere hacer ver. Quiero decir, que no sé si, como casi todos los desastres, éste también ha sido clasista y ha golpeado a "los de abajo" con mayor fuerza y en mayor porcentaje (no sólo en cifras absolutas) que a "los de arriba". Como es sabido, los desastres "naturales" son como el hundimiento del Titánic: los de primera clase tuvieron una tasa de salvación mayor que la de los de clase baja. "Los de abajo" no sólo murieron en mayores cantidades sino también en mayores porcentajes. Digo que no sé si también aquí ha habido clasismo en la medida en que "los de arriba" tienen casas más seguras que "los de abajo". Parece que no, pero no puedo afirmarlo. Sí puedo afirmar que me impresionan más las muertes evitables que las inevitables. Y una crisis alimentaria y un exceso de desigualdad producen muertes evitables.
Ahora, las ayudas provocadas por las imágenes, no por la realidad, me impresionan todavía menos. Primero, porque no se sabe muy bien a qué manos irán a parar en un territorio sin Estado ni por donde, con el aeropuerto colapsado, ni para qué. Y, segundo, porque son ridículas: los 100 millones prometidos en un primer momento por Obama son algo menos de los 128 millones que ganó recientemente una pareja en una lotería de los Estados Unidos.
(P.S. Gracias a una amable lectora, y a pesar de ello amiga, he corregido una errata que critiqué en otros en un post anterior: donde ahora dice  "ha golpeado", yo había puesto "a golpeado", justo al revés de los estudiantes que habían puesto "carrera ha estudiar" donde debía decir "carrera a estudiar". Quandoque/aliquando bonus dormitat Homerus)
(P.S. a 19 de enero: Leo en la edición de hoy de El País -Madrid- que los barrios ricos de Purto Príncipe están prácticamente incólumes y sin grandes problemas de abstecimiento mientras que la destrucción y el hambre SIGUE estando en los barrios pobres)

sábado, 16 de enero de 2010

La guerra contra Al Qaeda

Tal vez porque va en la línea que he mantenido en el blog (y fuera de él), me encanta el Tomgram de Engelhardt y Turse sobre la "guerra" contra Al Qaeda. Primero, recuerda cómo cambiaron las percepciones que los estadounidenses tenian de los japoneses antes y después de Pearl Harbor: de ser unos "enanitos" insignificantes a convertirse en unos superhombres casi invancibles sin pasar en ningún momento por la sencilla cateogoría de humanos. Después, hace ver cómo ha sucedido lo mismo con los "muslim fanatics" de un primer momento, ciertamente despreciables -el racismo es el racismo-, convertidos, después del 11-S, en unos supermanes capaces de todo como si el 11-S hubiese sido el Pearl Harbor que los neoconservadores estaban esperando para meter a su país (y al resto) en el lío en que nos han metido. Por lo menos la Segunda Guerra Mundial tenía cierta lógica y, sobre todo, se sabía cómo podría terminar y qué haría falta para conseguir la victoria o la rendición del contrario (Pasaré por alto el elemento holliwudiense de esa versión de lo que los rusos llaman la Gran Guerra Patria, cosa que ciertamente lo fue: basta comparar el número de muertos estadounidenses -centenares de miles- con el de rusos -millones-). Esta "guerra contra el terrorismo" no sólo no tiene esa lógica y no se sabe qué tendría que pasar para terminar sino que, dicen los autores que cito, es bastante estúpida. De nuevo, pasemos por alto que no acaba de estar claro que para hacer la guerra contra Al Qaeda haya que matar a civiles afganos que no tienen nada que ver con el asunto o haya que invadir Yemen a la búsqueda de Bin Laden, el Lex Luthor de esta historia. Lo que los autores hacen es mucho más sencillo: toman las estimaciones sobre el número de miembros que puede tener Al Qaeda y lo comparan con el número de soldados que tienen los Estados Unidos. La proporción: superior al 1.200 a 1, por supuesto a favor de los Estados Unidos. Después compara el posible presupuesto que puede tener Al Qaeda (siempre tirando hacia lo alto, incrementando las estimaciones más altas) y lo compara con el presupuesto militar estadounidenses. Nada que comparar.
Luego no es una guerra. Es otra cosa. No hay que minimizar el riesgo. Pero no es de recibo la exageración interesada. Incluso el tentativo de Detroit, visto con frialdad, fue una chapucilla del muchacho (insisto, pudo haber volado el avión) y, unido a las amenazas de media docena de yemeníes, estuvo a punto de desatar una nueva aventura militar esta vez en el Yemen. Digamos que hay guerra por una parte, la de los Estados Unidos, y violencia dispersa por la otra parte que no resulta ser ni tan grande, ni tan amenazante (es peligrosa, sí, pero no tanto como para tomarse en serio su reivindicación de Al Andalus y sí su sed de venganza por siglos de opresión y humillación incrementadas en los últimos 50 años).
Me encanta su párrafo final:
It’s time to put al-Qaeda back in perspective -- a human perspective, which would include its stunning successes, its dismal failures, and its monumental goof-ups, as well as its unrealizable dreams.  (No, Virginia, there will never be an al-Qaeda caliphate in or across the Greater Middle East.)  The fact is:  al-Qaeda is not an apocalyptic threat. Its partisans can cause damage, but only Americans can bring down this country. 
Y yo añadiría: sólo los occidentales pueden acabar con la civilización occidental de libertad, derechos humanos, democracia y tolerancia. De hecho, ya han comenzado, y con mucho entusiasmo, en más de un país europeo.En Francia, planteando lo de la "identidad"; en Italia, agrediendo a los inmigrantes y, en general, diciendo que hay que restringir su entrada:

Vaya civilización.Y, si no, ahí va otra, de Gallup y para los Estados Unidos:



Recuerdo vagamente algo sobre que todos los ciudadanos son iguales ante la ley o algo parecido. O que no serán discriminados por razón de su edad, grupo "étnico" o sexo.
La guerra está terminando: "Occidente" se está dedicando a perderla.
¿Al Qaeda? ¿Qué más da?
¿Y España? Spain is different. Que lo digan los inmigrantes o, mejor, que lo diga cualquier latinoamericano que ha ido al consulado de su país a solicitar un visado.

viernes, 15 de enero de 2010

Economía sumergida

Desabrida, la ministra española de economía ha contestado al ministro español de industria y ha negado que haya datos sobre economía sumergida ni en España ni en el resto de países industriales. Ni estimaciones siquiera. Dejemos de lado la espectacular sintonía que muestra el gobierno español y no sólo en este caso (también en lo de las sanciones a los países europeos que se porten mal presupuestariamente). Pero los datos existen. Por ejemplo, los que publicó el Financial Times hace poco que, además, muestran una cosa curiosa: tener mucha economía sumergida o tener muy poca es bueno. En el primer caso, porque es una válvula de escape como lo es en muchos países de América Latina el “empleo informal” (por ejemplo, en el Ecuador, el desempleo ha aumentado muy poco con la crisis pero el empleo informal se ha disparado hasta casi en un 60 por ciento). En el segundo caso, porque demuestra no sólo una economía robusta sino, sobre todo, un Estado robusto capaz de regular y controlar ese tipo de explotación del hombre por el hombre que, encima, tiene el agravante de que el explotado no suele ser consciente de su situación. Los peor parados, según el gráfico, son los intermedios.


jueves, 14 de enero de 2010

Sólo para viejos

Reproduzco, tal y como me lo encontré, lo que había en el buzón de un colegio mayor de una universidad sita en la Península Ibérica. Trascribo tal cual:
Esta semana con motivo de las novatadas os proponemos lo siguiente:

- Todas las noches a partir del martes hasta el jueves se quedará abajo a las 10:30.
- Todos los novatos tendreis que llevar una camiseta blanca con los siguientes datos:
- Nombre
- Número de habitación
- Carrera ha estudiar
- Estado civil (solteros u ocupados)

 - Se empezara a beber el martes, cada día habrá algo diferente, todos aquellos que quieran beber los 3 días (martes, miércoles y jueves) tendrán que pagar 15€ y los que solo quieran beber el jueves 10€. 

 El dinero se entregaran en las siguientes habitaciones: xxx, xx, xxxx. Cuando antes podais llevar lo mejor para todos.

- Acordaros de decir la bebida que querais.
 Enumero algunas posibles reacciones del hipotético lector. Claro que no me refiero al joven que leyere en su momento aquel aviso sino al viejo que lee ahora mi trascripción literal sin poner ni quitar una coma:
  1. Perspectiva de género. Por supuesto que no siguen las reglas de lo politicamente correcto en lo que se refiere al género, con independencia de cómo habrá chirriado la clasificación del Instituto Nacional de Estadística con eso de "solteros u ocupados" y cómo se hubiera esperado un "solteros o solteras u ocupados u ocupadas" que, bonito, no queda mucho, pero es lo que los correctos (y las correctas) hubieran puesto. Habrá que denunciarles al Secretariado de Igualdad, que seguro que existe en dicha universidad. Así, por lo menos, se le da trabajo además de presupuesto.
  2. Purismo lingüístico. Las faltas son evidentes. La más extrema esa "carrera HA estudiar". Algunos acentos, tal vez novatos, han huído. La sintaxis no es muy cervantina que digamos con ese "acordaros" y esa bella "cuando antes podais -sin acento- llevar lo mejor para todos". Algunos lectores lo perdonarán (es una cosa hecha a la pata la llana), pero otros levantarán el grito al cielo al ver que estudiantes universitarios, por lo menos matriculados en segundo de carrera, puedan escribir tan mal la lengua de sus mayores. Será porque no leen sus sms.
  3. Defensa de los derechos humanos. Todavía hay novatadas y no suelen ser benévolas sino más bien crueles. Ya no se leen noticias sobre accidentes en las mismas, pero las vejaciones sí suelen ser frecuentes. Muy feo, muy feo.
  4. En mis tiempos eso no pasaba. 10 ó 15 euros no es mucho dinero, pero es dinero y, por lo visto, nada tiene que ver con el pobre estudiante que empeña sus libros para comer. Comen y...
  5. Beben. Se empieza a beber el martes y se sigue hasta el jueves donde (supongo) se termina o, tal vez, se sigue el viernes y el sábado para descansar el domingo. No lo sé. Pero no hace falta ser un experto en salud pública ni dedicarse a la prospectiva como para imaginar qué efectos tendrán estas costumbres de "bebedor excesivo irregular" (y no te digo, y no por ser políticamente correcto, "bebedora") con el tiempo. Menos mal que "cada día habrá algo diferente" y, el cliente siempre tiene razón, hay que decir qué bebida se prefiere.
No tiene mayor trascendencia. Pero es que estaba cansado de poner cosas tan serias y por eso he creído que vendría bien poner una todavía más seria.