La intervención de Obama apoyando la construcción de una mezquita ("Córdoba") cerca de donde estuvieron las Torres Gemelas que cayeron el 11-S me ha dejado perplejo.
Sus argumentos serían los míos: por un lado, que la libertad religiosa no es negociable y, por otro, no hay que confundir musulmanes con terroristas. No se trata, como proclaman algunos anuncios pagados en televisiones estadounidenses, de una celebración del 11-s por parte de los terroristas. Es, sencillamente, una mezquita, como podría ser una sinagoga y una "casa de amigos" de los cuáqueros (he vivido un tiempo en una "Friend's House" y sé de qué hablo). Que hay musulmanes que practican el terrorismo, cierto. También hay judíos que lo hacen y cristianos e hindúes y hasta budistas si me apuran y eso que se supone que son los más pacíficos (sin contar a los ya citados cuáqueros, a los jainistas y, por supuesto, a los practicantes de la fe bahá'i). Estoy de acuerdo con sus argumentos.
Pero mi perplejidad viene no tanto de sus argumentos cuanto del hecho de que se haya atrevido a exponerlos.
Primero, porque se puede inscribir en la feroz campaña contra Obama por parte de sus oponentes del Partido Republicano y, en particular, su ala más extrema, el "Tea Party", aunque también por parte de los "ciudadanos soberanos". En esa campaña se incluye que no es estadounidense de nacimiento, que es negro (el tema racista vuelve a estar en alza), que es socialista y que es... pro musulmán. No se olvide que su "middle name", esa letrita que los estadounidenses ponen entre su nombre y su apellido y que en el caso de Obama se ha evaporado, es H., es decir, H por Husein. Hablamos de Barack Husein Obama. La toma de postura a favor de la mezquita echa más leña al fuego de estos estadounidenses fanáticos.
Segundo, porque encuesta tras encuesta, hay una fuerte oposición en los encuestados estadounidenses a que se construya la tal mezquita y es raro que los políticos hagan algo contra sectores tan numerosos de la opinión pública y más en plena campaña de elecciones locales y de "mid term".
Entre una y otra (añádase la crisis), la popularidad del presidente es muy baja y sigue descendiendo y me cuesta creer que, si no cambian las cosas, se presente a la reelección. ¿Clinton frente a Palin? Me gustaría presenciarlo.
Ha debido de tener muy poderosas razones para hacer tales declaraciones, como en España las debió de tener Zapatero para tomar algunas decisiones impopulares y, antes, Aznar para lo mismo, aunque en otros campos.
¿Presiones externas? Las creo para Zapatero (asuntos varios), Aznar (Iraq) o González (OTAN), pero lo dudo para Obama. No veo un lobby musulmán a la altura del lobby judío. Ni veo a Arabia Saudita, proveedora de petróleo, chantajeando al respecto, pero no lo excluiría del todo.
¿Presiones internas? ¿De quién? No de la opinión pública ni del resto de su partido ni, como he dicho, del lobby musulmán, por más que el encuentro era con musulmanes celebrando el inicio del Ramadán, como es costumbre compartida con otros presidentes incluido el George W. Bush.
¿Entonces? Igual es que tiene principios (no hay por qué descartar esa hipótesis hablando de un político de su nivel) o igual es que ya ha tirado la toalla y, para lo que me queda en el convento...
(Añadido al día siguiente: Bueno, bueno, siempre hay interpretaciones más sencillas y, sin embargo, verosímiles. Por supuesto que los republicanos hicieron presa. Pero lo que hizo Obama fue: Dijo una cosa ante una determinada audiencia musulmana y ha dicho otra "matizando" la anterior ante la audiencia general. Y fuese y no hubo nada)
(Añadido al día siguiente: Bueno, bueno, siempre hay interpretaciones más sencillas y, sin embargo, verosímiles. Por supuesto que los republicanos hicieron presa. Pero lo que hizo Obama fue: Dijo una cosa ante una determinada audiencia musulmana y ha dicho otra "matizando" la anterior ante la audiencia general. Y fuese y no hubo nada)

No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada