Al leer la noticia sobre la manifestación de 100.000 judíos ortodoxos (varones, por supuesto) en el centro de Jerusalén, es preciso levantar acta de las muchas divisiones que atraviesan dicha sociedad. Sin salir del Estado de Israel, la primera y más evidente (y, por eso, olvidada) es la división entre judíos y palestinos (11 parlamentarios de estos últimos en la Knesset). Dentro de los judíos, entre ateos y creyentes, que es una disisión que no coincide exactamente con la que se da entre laicistas e integristas, con todas las variantes intermedias: en un extremo, los que quieren una separación entre religión y política y, por otro, los que quieren que su Ley (la Torah) sea la única ley, incluso civil, y, en cualquier caso, por encima de la civil. En otras palabras, los que quieren un Estado de Israel como otras democracias, es decir, sin ingerencia de las religiones y los que quieren un estado religioso y hasta étnico. Pero tampoco esta distinción es tan clara: hay religiosos que rechazan la existencia del Estado de Israel (consideran una abominación su existencia ya que no puede existir hasta que no se produzca la venida del Mesías, del Enviado) y hay religiosos que quieren que el Estado de Israel, legitimado directamente por Dios, el innombrable, recupere las fronteras que ese Dios les concedió. Seguimos: hay racismo interno ya que, al margen de los judíos negros, la diferencia entre sefardíes y askenazis es también una diferencia de razas inferiores y raza superior aunque se presenta como una diferencia entre tradiciones religiosas diferentes y, probablemente, refleje diferencias de clase social, que las hay en todas las sociedades y supongo que también en ésta.
Como sucede con todo nacionalismo (y el sionismo es una forma de nacionalismo, aunque muy particular), las diferencias internas se niegan sistemáticamente. Cuando se dice "som una nació" se oculta la cuestión de las diferencias internas, sobre todo la perspectiva de clase. Es una tradición probablemente judía que refleje Pablo de Tarso cuando dice (cito de memoria) que "entre vosotos no hay judíos ni gentiles, sino que todos sois uno en Cristo Jesús".

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