El apoyo que tendría la explotación de nuevos pozos petrolíferos en las costas estadounidenses se ha venido abajo después del derrame en el Golfo de México. Correlatiamente, auenta la oposición a tal propósito, vistos los efectos devastadores que ha tenido no sólo para la faua y la flora e incluso para la salud de muchas peersonas, sino, sobre todo, para el turismo y la industria. Lo cuenta Gallup
No hay que preocuparse. En primer lugar, siempre podremos hacerlo en otras costas, siguiendo esta práctica habitual de los ecologistas retóricos, que defienden el medioambiente propio pero lo agreden fuera de sus fronteras (Japón) o critican a los de fuera que lo agreden mientras lo hacen en casa y no se puede criticar (Bolivia). Ya hay experiencia al respecto. Y, en segundo lugar, en una opinión pública tan volátil y manejable como casi todas las contemporáneas (y anteriores), siempre podremos explicarles que nos va en ello la seguridad nacional, como casi con certeza acabará diciéndose cuando se visualice el "pico del petróleo", al margen de la "hybris" tecnológica de quienes piensan que las técnicas todo lo pueden resolver.
Habría una variante que es la que ha utilizado el gobierno español para hacer digerible el ajuste económico. Primero, toda Europa (de Inglaterra a Italia, pasando por Francia) lo hace. Segundo, de no haberse aprobado, el país se habría hundido como Grecia.
Bueno, que hay que ajustar nadie lo duda en plena crisis de la deuda. Lo que se puede discutir es que haya que recortar precisamente de esa forma, cosa que se debió discutir antes de presentar el decreto a su convalidación en el Parlamento. Y que, una vez tan mal planteado, había que considerar lo segundo, es decir, que la "seguridad nacional" queda en entredicho, es algo que los que votaron en contra podrían haber tenido en cuenta y haberse abstenido. Mal también.
Habría una variante que es la que ha utilizado el gobierno español para hacer digerible el ajuste económico. Primero, toda Europa (de Inglaterra a Italia, pasando por Francia) lo hace. Segundo, de no haberse aprobado, el país se habría hundido como Grecia.
Bueno, que hay que ajustar nadie lo duda en plena crisis de la deuda. Lo que se puede discutir es que haya que recortar precisamente de esa forma, cosa que se debió discutir antes de presentar el decreto a su convalidación en el Parlamento. Y que, una vez tan mal planteado, había que considerar lo segundo, es decir, que la "seguridad nacional" queda en entredicho, es algo que los que votaron en contra podrían haber tenido en cuenta y haberse abstenido. Mal también.


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