Parece que fue el nazi Goering el que dijo lo de que "Cuando oigo hablar de cultura quito el seguro de mi Browning", refiriéndose, supongo, a las manifestaciones artísticas de los izquierdosos y/o judíos y siendo la Browning una marca de pistola. Todavía no he llegado a ese extremo, pero me produce una cierta desconfianza encontrarme con un titular en el People's Daily Online como este:
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino informando (es un decir) de que se las mil-millonarias inversiones chinas en África se hagan repetando las culturas locales , cosa que no queda muy clara si se piensa a qué se dedican esas empresas: a ganar dinero. En algunos casos africanos, la China es el primer inversor. Y, así, compra petróleo a Sudán y les vende armas que se utilizarán en masacres sin quitarles el "Made in China". O habrá quien proteste en Nigeria de su rapacidad. La respuesta china es la misma que hacen las multinacionales españolas cuando se les pregunta sobre su explotación de Latinoamérica o las multinacionales estadounidenses cuando se les pregunta sobre su explotación mundial o, por seguir con ejemplo, las multinacionales brasileñas (algunas de ellas estatales) cuando se les pregunta por su explotación de otros países latinoamericanos: que crean empleo, que son un factor de dinamización de la economía local y cosas por el estilo. Están en su papel y, creo, mienten porque el fin de las empresas no es crear empleo ni dinamizar la economía local sino destruirlo y evitar competencia en aras de lo que realmente mueve a la empresa, como se sabe de Adam Smith a nuestros días, a saber, el beneficio o, si se prefiere, la acumulación de capital. Mientan o no mientan, por ahí van sus actividades.Chinese firms required to respect local cultures in Africa: FM spokesman
Por eso me extraña que entre la cultura en ese paisaje. Claro, no se trata de lo que tan de moda estuvo cuando al Japón le iban bien las cosas, es decir, la "cultura de la empresa" con sus banderas, himnos, costumbres propias, sentido de la identidad y fidelidad y demás trucos. Se trata de respetar la cultura local, cosa que, casi por definición, no pueden hacer si entran a hacer su trabajo en un contexto tan diferente.
Una de las primeras cosas tontas que hice en mi vida profesional fue una investigación en Sicilia para ver los obstáculos de la cultura local a la implantación de una gran planta de una conocida y gran empresa italiana (del Norte, claro). Con investigación o sin ella, lo que sucedió es que la fábrica entró como caballo en cacharrería, se cambiaron los estilos de vida y el sentido del tiempo (la cadena de montaje es que es algo rígida, ¿saben?) y ahí acabó todo eso de la cultura: no tenía nada que ver con la empresa y las liras se llevaron por delante los remilgos culturalistas que, obviamente, no pertenecían a la empresa que lo que quería era mano de obra barata y que dejaría la isla en cuanto pudiese encontrar mano de obra más barata todavía, sin ningún respeto al problema -no precisamente cultural- que crearía en la sociedad local.
Eso de "respeto a la cultura local" por parte de las emprsas es una bonita retórica, pero poco suele tener que ver con la realidad. Eso sí, queda bien.

Dejarán aquellos "rasgos culturales" que se acomoden a los intereses o ique incluso los favorezcan, lo demás, lo demás requerirá cuidadosa reeducación.
ResponderEliminarGracias por haber vuelto con tanta fuerza.
Las reglas deljuego implican que sea la gente misma la que cambie sin necesidad de que se la reeduque.
ResponderEliminarGracias a ti, compañero.