Hablaba hace un momento de lo que a mí me interesaba del reciente informe del
Foro Económico Mundial sobre la competitividad en el mundo. Pero, por lo visto, lo que interesa en España (como supongo que interesará en otros países) es qué ha pasado con el país, si ha subido o ha bajado. De hecho, el titular que citaba hablaba de la "caída" de los Estados Unidos y ya hice una referencia a la "caída" de la competitividad española. ¿Es así? Pues no.
Estos "rankings" se construyen a partir de numerosas variables, no de una sola. Como decía un amigo, "para ser exactos, varias decenas y pico". En torno al centenar. Es discutible que incluyan unas y excluyan otras y es discutible el peso que se le asigna a cada una (y que el informe explicita para cada uno de los países) en la calificación final, peso que dependerá de qué puesto ocupe el país en un rango menos continuo: tres estadios de desarrollo, discontinuos, en los que el peso de las variables depende de en qué estadio esté el país y el estadio es construido a partir de las variables. Pero no es ese el problema.
Tampoco lo es la tendencia a arrimar el ascua a la propia sardina, y yo el primero. Del centenar de variables hay quien elige la rigidez en el mercado laboral como LA causa de una determinada situación (el informe dice que es un asunto preocupante). Pero si uno se va a lo que es el 7º pilar de la competitividad, se encuentra que, sí, esa variable cuenta, pero entre una decena de variables de la misma familia como puede ser el porcentaje de empleo femenino cuya inclusión es un tanto discutible: un
aumento de empleo femenino puede significar un empeoramiento de las condiciones laborales, con aumento del empleo a tiempo parcial y precario. Pero, en cualquier caso, no es sólo cuestión de la dicha rigidez a la hora de ganar o perder puestos.
Por otro lado, una constante no explica una variable. Si una determinada variable (la rigidez del mercado laboral) no ha variado en varios años, no se le puede atribuir un papel determinante en el cambio de otra (la "caída" en el ranking de competitividad).
Pero, sobre todo, lo que me parece importante es no atribuirle un significado a estas jerarquías que realmente no tienen en sí mismas consideradas, con independencia de cómo han sido construidas. Veamos.
Supongamos que tenemos una clase con, digamos, un centenar de estudiantes y que decidimos clasificarlos por su altura (podríamos clasificarlos de otra forma, por ejemplo, varones y mujeres, pero volveré a ese asunto). Se mide en centímetros y permite ordenarlos de bajitos a altitos. Y ahora supongamos que, al cabo de un año, volvemos a tallarlos y comparamos el puesto (no la altura) que ahora tienen con el puesto que ocupaban el año anterior. Podremos decir que Pepito ha subido tres puestos y que Julilla ha bajado dos. Como es obvio, no significa necesariamente que Julilla haya encogido. Significa, sí, que Pepito ha crecido más que tres de sus compañeros que, por cierto, también han crecido. Y, en el caso de Julilla, puede significar que dos compañeros han crecido MÁS que Julilla que, por cierto, también ha crecido. Perder puestos es algo muy relativo.
En realidad, perder puestos en el ranking del Foro no significa que se ha perdido competitividad, sino que otros han mejorado significativamente en alguno o algunos de los (discutibles) componentes del índice final, bastante más complicado que la mera medición en centímetros.
Y, por supuesto, igual que con los estudiantes que pueden clasificarse mediante criterios que no admiten rangos (por ejemplo, estudiantes embarazadas y no embarazadas, ya que, como bien se sabe, no se puede estar más o menos embarazada que otra persona), los países pueden clasificarse de otras formas. Centro, emergentes y periferia, sería un ejemplo. No es fácil ver quién va en cada sitio, pero ahí sí que pasar de una categoría a otra significa mucho. Los estadios de desarrollo que aparecen en el informe son otro ejemplo, aunque más parece que han convertido en discontinuo lo que es continuo y hablan de estudiantes altos, de estatura media y bajos, poniendo fronteras realtivamente arbitrarias entre el estado 1 (factor driven), el 2 (efficiency driven) y el 3 (innovation driven).
Pero, volviendo a la competitividad, qué no se habrá tenido que oír hoy al respecto como si la cosa estuviese tan clara. Por mi parte, me he negado a escucharlo porque el trabajo no permite saber si TODO el sistema ha perdido competitividad. Estadocéntrico, como buen sometido a la ideología nacionalista dominante, lineal, economicista como si los seres humanos no importasen, no permite saber qué está pasando en los asuntos que sí me interesan sobre el mundo mundial. Y, cierto, más que saber si un país es competitivo o no, cuando lo que son competitivas son las empresas.
Una broma final: El oficial
China's Daily recoge, como es su obligación, el cambio producido en la posición de la China en el susodicho rango: pasa del 30 al 29. Pero esa no es la broma. La broma es que el periódico tiene mucho cuidado en decir que se trata de la China continental (Chinese mainland). Adivine quién se queda fuera: Hong Kong que sigue en el undécimo puesto y Taiwán que ha "subido" al duodécimo.
Y una tontería de ignorante: competitividad se podría definir sin grandes complicaciones estadísticas como la capacidad de vender más de lo que se compra. Según el informe del Foro, los Estados Unidos no podrían tener este déficit: