lunes, 31 de agosto de 2009

Realistas, idealistas y pragmáticos

La revista Foreign Policy ha hospedado una interesante discusión a partir de un artículo de Paul Wolfowitz. No voy a bajar a los detalles. En buena parte, es política interna de los Estados Unidos donde unos defienden a Obama ante los ataques del otro que defiende a Bush II y, en concreto aunque evitando decirlo, su guerra de Iraq.
Con razón. Wolfowitz fue el cerebro de aquella guerra cuando era subsecretario del departamento (ministerio) de defensa del primer gobierno de Bush II. En el segundo gobierno, por contarlo todo, fue "ascendido" (promoveatur ut amoveatur) a director del Banco Mundial a donde llegó diciendo que ya estaba bien de luchar contra la pobreza y que lo que había que hacer era luchar contra la corrupción. Incidentalmente, tuvo que dimitir del cargo ante su evidente abuso de poder (que otros llamaron corrupción), nombrando a su novia para un puesto de sueldo jugoso. No es historia pasada: los muertos se siguen produciendo en Iraq sin que se vea salida, como tampoco en Afganistán, dicho sea de paso.
De todas formas, me ha interesado ver que todos se autoclasifican, explícita o implícitamente, entre los pragmáticos que, por cierto, es un aporte anglosajón a la filosofía occidental. Traducido vendría a ser que no hay que pedirle peras al olmo. La discusión, con uno u otro nombre, es entre realistas (el mundo es como es y hay que tomarlo como viene) e idealistas (el mundo es como es y hay que intentar cambiarlo).
Con otro vocabulario, se trataría de la broma (pero que nos tomamos en serio) con uno de mis maestros y amigo sobre el empirismo y el positivismo. Empirismo significa respetar los datos. Positivismo significa afirmar que si las cosas son como son es porque son como deberían ser y, por tanto, no hay que cambiarlas. Pero hay alternativas: puede haber empirismo que se queda ahí (me declaro "observador comprometido", pero observador con valores -escéptico, pero no cínico-)  y empirismo que quiere cambiar las cosas ("intelectual orgnánico" en la frase de Gramsci). Mi amigo es de estos últimos y su entrega política a la causa (en este caso, de la paz) está fuera de discusión. Le respeto. Pero no tanto a los no-empíricos, que sólo declaran y elaboran la bondad de sus valores y objetivos. Bueno, también les respeto, pero no me interesa lo que hacen.
Si el mapa dice "ahí no hay un escollo" y, sin embargo, yo veo un escollo, como empirista aceptaré el dato e intentaré cambiar el mapa. Como pragmático, de momento evitaré encallar. Mi amigo defenderá el mapa y dinamitará el escollo para que el dato se adecue a su mapa y pueda pasar sin que su barco encalle. La tercera opción sería decir que los escollos son malos y que no deben existir. Está bien, pero no me interesa como propuesta.
Pero volvamos a la discusion con Wolfowitz.  Los realistas que defienden a Obama dicen que hay que aceptar el mundo como es. Wolfowitz dice que hay que cambiarlo. El problema es saber para qué, con qué mapa, con qué objetivos. Porque afirmar cándidamente que la democracia es mejor que la dictadura no es la mejor forma que democratizar realmente a un país.
Pero es que no es esa la cuestión. La cuestión es si tienen derecho a meterse a democratizar a los países que les interesan (Iraq) y dejan intocados e intocables a los que no les interesan (Arabia Saudita).
La frase de Wolfowitz para caracterizar a sus contrarios es clarificadora:

In the words of one leading realist, the principal purpose of U.S. foreign policy should be "to manage relations between states" rather than "alter the nature of states."
Gestionemos las relaciones entre gobiernos o alteremos la naturaleza de los gobiernos... según nuestros intereses. De quién sean esos intereses (del país, de una élite, de la plutocracia, de la "business politics", de la paz mundial, de los parias de la Tierra) es una cuestión no abordada: nuestros intereses son nuestros intereses. 
Pero ¿quién diablos les da derecho a decidir de esa forma? El realismo que Wolfowitz rechaza: son los que mandan. Todavía, en crisis, pero mandan. Los idealistas no-estadounidenses harán mal en intentar alterar la naturaleza de ese país o estado. Sean realistas y gestionen como puedan su relación con los Estados Unidos. El idealismo, en este sentido, es para "los de arriba". "Los de abajo" bastante harán adaptándose a las circunstancias: eviten el escollo si pueden.

domingo, 30 de agosto de 2009

Si fuma, es que es mujer

Lo venía comentando con amigos de otros países y un suelto del Times of India me ha hecho saber que los países en los que el tabaco en la mujer es más claro son los Estados Unidos (second to none), la China y la India. Inútil buscar, por mi parte, explicaciones al fenómeno de este trío: economías a la baja y al alza, culturas muy diferentes. Las hipótesis que algunos barajaban y que iban desde connotaciones sexuales a símbolo de la liberación de la mujer se van un poco al garete. Pero así es. De modo que me he ido a la fuente, que es el Tobacco Atlas que acaba de publicar la Organización Mundial de la Salud y que puede consultarse aquí. De dicho informe extraigo estos gráficos que me parecen sugestivos.
Primero, los primeros países en cuanto al uso del tabaco por parte de los varones:
Si se tiene en cuenta que la China produjo, en 2007, el 40 por ciento de toda la hoja de tabaco mundial y que con el Brasil, la India y los Estados Unidos llegan a dos tercios de la producción mundial, se podría entender el gráfico. Pero, segundo, lo mismo pero por parte de las mujeres:
 
Como se ve, la cosa cambia. El orden, cierto, pero también aparecen países como España, con relativa fuerte presencia del tabaco en las mujeres. Y no sólo España. También hay otros países en los que la hipótesis primitiva (tabaco como símbolo de liberación) podría tener sentido... y que son aquellos en los que he encontrado respuestas informales en dicha línea.
No me extraña que mis amigos neumólogos anuncien una disminución de la esperanza de vida de las mujeres dedido a este aumento. Pero, tercero, lo de las muertes parece serio:


Todavía no es tan fuerte, pero lo que avisan es sobre la tendencia. Y tampoco parece evidente que las muertes por tabaco son "tercermundistas". Por supuesto que los países de la periferia tienen causas de muerte mucho más rápidas.
Y si antes era "cherchez la femme", ahora se impone, en cuarto lugar, el buscar la empresa:

 No hay nada como someter los propios prejuicios, basados en observaciones fragmentarias, a la luz de datos que probablemente también nazcan de militancias, pero diferentes a las mías. Matizar no es malo: es salud.

sábado, 29 de agosto de 2009

Sicarios económicos

Hay sicarios que se dedican a la violencia directa a sueldo. Pero hay otros, menos frecuentes en los periódicos y televisiones, mucho más interesantes.
Lo de "sicario económico" lo tomo de un libro de John Perkins que, en el original utilizaba en el título la palabra "economic hit-man" y que en la traducción al castellano resultaó "sicario económico". En el libro se cuentan sus andanzas por el mundo generando en los países periféricos dependencia económica hacia los Estados Unidos. En el libro hay afirmaciones rotundas sin prueba alguna (sobre las muertes de  OmarTorrijos  en Panamá o de Jaime Roldós en el Ecuador, por ejemplo). Pero la narración es creíble: hay personas que, a sueldo por supuesto, se dedican a imponer a políticos y empresarios de países periféricos unos comportamientos que llevarán a generar y, en su caso, afianzar los lazos de subordinación económica hacia los Estados Unidos. Y si los políticos no se pliegan a las seducciones de estos sicarios (seducciones que incluyen no sólo la corrupción habitual sino fiestas, prostitutas, amenazas), se recurre al "brazo secular" (la frase es mia) de la CIA para que intervenga como sicario-sicario, es decir, de violencia directa. Por lo menos, eso cuenta Perkins.
La historia da vueltas y ahora sabemos de numerosos sicarios económicos suizos que han recorrido los Estados Unidos, pagados por la Unión de Bancos Suizos, para captar clientes para cuentas secretas, inversiones en arte o joyas y, en general, para defraudar al fisco. El chivato, aquí, se llama Blinkenfeld.
"Un país por encima de toda sospecha" al que no sólo van los dineros de los políticos corruptos del mundo sino también los dineros de algunos ricos del mundo y no sólo del llamado "Tercer Mundo". Y con sicarios trabajando con mucha dedicación para que esos ricos delincan y se lleven los dieneros a cuentas secretas en Suiza.
Juego de espejos. Aunque no se genere dependencia ni se recurra a la violencia directa.

viernes, 28 de agosto de 2009

Está pasando, no lo estás viendo

La Repubblica lo cuenta: Berlusconi les lleva ante el juez por las cosas que han publicado sobre il Cavaliere. El Washington Post dice que Berlusconi también ha denunciado al Nouvel Observateur de Francia y a El País de España. Pero debo de haber estado medio amodorrado cuando he leído El País en soporte papel, porque no he visto nada al respecto y eso que dicho periódico es muy sensible a las noticias que le afectan -en positivo, todo hay que decirlo-. Por lo menos el Nouvel Observateur, al margen de titular que Berlusconi ataca "a La Reppublica" que es un error perdonable porque en el texto deletrea bien el nombre del periódico italiano, sí dice que ha habido problemas con un reportaje propio, pero no me parece que cuente nada sobre sí mismo y sí sobre la amenaza de presentar la querella contra El País.
Menos mal que el asunto es absolutamente banal y, personalmente, no me preocupa un pimiento, al margen de que la popularidad de Berlusconi sigue alta en Italia como para que el susodicho, si se presentara, volvería a ganar las elecciones. Me preocupan otras cosas: por ejemplo, el uso que se hace del poder político para solucionar cuestiones personales con la justicia, cosa que enerva menos al personal que las cosas de "le veline". Y, sobre todo, me preocupa que, para estar enterado de una cosa tan tonta, no puedas tener información veraz y completa en ningún momento. Puedo imaginarme qué sucede con cosas más importantes para los intereses empresariales de los medios.

jueves, 27 de agosto de 2009

Popularidad presidencial

La aceptación de Obama está a punto de caer por debajo del 50 por ciento en su noveno mes como presidente, que se encuentra con un 51 por ciento y descendiendo, como ya conté aquí.
Lo que ahora aporta Gallup es la comparación con otros presidentes estadounidenses:
Kennedy, antes de morir asesinado, nunca bajó del 50 por ciento. Eisenhower tardó 63 meses, pero remontó. Ford y Clinton cayeron muy pronto (a los 3 y a los 4 meses). Los Bush casi empatan, aunque el hijo tardó un més más que el padre. Los datos parecen indicar que Obama estará en la línea de Reagan. Por supuesto en lo que se refiere a la pérdida de apoyo por parte de sus ciudadanos.
Dos comentarios: Uno, que vaya manía la de hacer "rankings" como si se tratase de una olimpiada más (y yo el primero). Y dos, que "sic transit gloria mundi": parecía que éste iba a ser un presidente Kennedy, y no.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Discusiones veraniegas

El verano es algo más propicio para las discusiones en general y para las discusiones políticas en particular. No en vano son más frecuentes los divorcios. Pero sin entrar en tales asuntos dolorosos, no es impensable una situación como la siguiente: El señor A, cómodamente apoyado en la barra del chiringuito mientras que con la otra mano sostiene su café, discute con el señor B, simétrico al anterior. El señor A defiende la política X porque es la que defiende su partido, el P, o es de su partido porque éste defiende la política X, que tanto da, aunque es más probable lo primero que lo segundo: no se elige “mi” partido por sus políticas sino que, una vez elegido el partido, se aceptan sus políticas pase lo que pase. El señor B, en cambio, es partidario encendido de la política Y por las mismas razones que el señor A, sólo que el señor B es partidario de otro partido, el M.
Su discusión, en el caso hipotético de que sea razonable, versará sobre las ventajas y desventajas de la política X frente a la política Y. El señor A hará ver lo aconsejable que es X y el señor B defenderá los beneficios que se derivan de Y. Hasta ahí, no habrá más problema, pero lo más probable es que se vaya subiendo de tono, que ya se quiten la palabra uno a otro, que mezclen descalificaciones (que cada cual habrá escuchado en su respectiva emisora afín) y que al final ya no escuchen al otro sino que, sencillamente, se dediquen a repetir machaconamente los propios argumentos.
Lo he preguntado a amigos de otros países más o menos cercanos y la conclusión es la misma: no se conoce ningún caso en el que una discusión de este tipo haya hecho cambiar la opinión del contrario. Lo más frecuente, en cambio, en que A salga todavía más convencido de X mientras B lo ve ya clarísimo con respecto a Y.  Total, que esas discusiones no sirven ni para convencer al otro ni para abrirse a ideas diferentes a las que uno ya tiene y a las que, gracias a la discusión, se aferrará todavía con más ímpetu, ímpetu que sus respectivas emisores remacharán al día siguiente proporcionando nuevos argumentos para defender las propias posiciones y no entender las ajenas.
Si sólo fuese eso, pues qué le vamos a hacer. Eso es lo que se llama “vida parlamentaria” en la que unos quedan mejor o peor que otros (como si fuese un teatro), pero en la que los argumentos son para lucimiento y no para convencimiento del contrario.
¿Quiere decir eso que no se puede cambiar de idea con respecto a X y a Y? Por supuesto que sí, pero no por la discusión. Un partido, pongamos el M, después de haber defendido X durante una temporada puede cambiar repentinamente y pasar a defender Y sencillamente porque así se lo aconseja la aritmética parlamentaria y si defiende Y puede obtener los votos de P. ¿Qué sucede entonces? Pues que los señores A y B, ahora ya enemistados por el enfrentamiento que llevan café tras café, cerveza tras cerveza, se van a encontrar que ellos ya no son amigos, pero que P y M se han aliado y, por ejemplo, ahora defienden Z. ¿Vale la pena haber perdido un amigo por un tema que los partidos van a cambiar en cuanto te descuides?
Otra cosa sería si A y B no discutiesen de ideas y políticas posibles sino de personas concretas. Que si H es tonto, que si J es un animal, que si K –ministro- estaría mejor en leotardos o que si Q es una resentida o una “profética”. De gustibus non est disputandum, no vale la pena discutir de gustos, siempre subjetivos. Pero ahí hay también un buen filón para entretenerse.
En pocas palabras: la discusión política es todavía peor que la discusión deportiva. Discutir sobre un equipo u otro, sobre sus fichajes o sobre sus últimas hazañas en el campo es mucho más entretenido porque es totalmente inocuo. Bueno, casi inocuo porque siempre hay alguien  dispuesto a sacar la navaja en cuanto te descuides. Pero en política, se supone que sirve para convencer y no sólo no convence sino que hace más fundamentalista al que discute, con el riesgo de que quede con el c... al aire por culpa del partido que un día defiende una cosa y otro día otra, o hace una cosa aquí y otra allí.
(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

Amoralidad empresarial

Uno de los factores que han llevado a la crisis actual, haya tocado fondo o no, que esa es otra, ha sido la profunda amoralidad de algunos altos ejecutivos que han puesto su interés personal muy por encima de cualquier otra consideración (y el que venga detrás, que arree). A eso se ha añadido la pronfunda amoralidad de algunas prácticas de algunas empresas hacia sus asalariados que ha llegado a escandalizar al mismísimo Sarkozy y le ha llevado a procurar evitar que el dinero público regalado a esas empresas para que solucionen los efectos de sus propios errores acaben yendo a los bolsillo, ya de por sí abultados, de algunos empleados.  Merkel ha ido en la misma dirección. En general, no ha sido cuestión de la propiedad privada de los medios de producción, que diría el comunismo de manual, sino del poder dentro de la empresa logrado por esta peculiar "revolución de los managers" en la misma línea que "la nueva clase" en el viejo comunismo: lo que importa soy yo.
Se podría añadir la profunda amoralidad de  algunas empresas en sus relaciones con el mercado cosa que avisaba ya el poco sospechoso Adam Smith en "la riqueza de las naciones" y que Ferdinand Braudel resumía diciendo que su economía no tenía nada que ver con esas supuestas reglas del mercado (oferta, demanda, precio de equilibrio y demás mitología).
Ahora veo, y en el Christian Science Monitor, que no es precisamente Granma, una queja, en página de opinión, por la falta de trasparencia de algunas empresas hacia sus accionistas y "stakeholders" (clientes, proveedores, financiadores). Se pide algo más de control sobre las prácticas de algunas empresas en el terreno de los derechos humanos, el medio ambiente o los recursos naturales. Como me temo que los controladores tienen suficientes relaciones personales y profesionales con los posibles controlados, me parece que hay poco que esperar en esa dirección. Recuérdese lo sucedido con Madoff. (Y el 20 de septiembre encuentro más referencias sobre lo mal que se puede controlar en casos así)
Y mucho menos hay que esperar en la de algunas empresas que ponen sus objetivos estratégicos (la acumulación de capital, el beneficio por el beneficio) por encima de cualquier consideración. El otro día citaba a quienes están convencidos (y yo con ellos, aunque sin pruebas) de que una parte importante de la actual histeria sobre la gripe ex-porcina tiene que ver con los intereses de algunas empresas farmacéuticas como el ser ex-porcina tiene que ver con los intereses de algunas empresas ganaderas, comenzando por las responsables de que el virus mutase en condiciones higiénicas deplorables en el México que iba de visitar Sarkozy y que no convenía airear en aquel momento (por cierto, en ese momento yo estaba en México y algunos amigos fueron "evacuados" de Teotihuacán antes de tiempo para que la "pareja presidencial" pudiese disfrutar de una de las ruinas más fascinantes que conozco). Hoy "sabemos" que esta gripe será "cien veces más mortífera" que la estacional. En Le Monde, nada menos.
Hubo en el pasado guerras provocadas o alentadas por algunas empresas, como la del Chaco entre Bolivia y el Paraguay y, probablemente, la que llevó a que Bolivia perdiese el acceso al mar y se iniciase el contencioso entre el Perú y Chile a propósito de una zona, hoy irrelevante, pero entonces estratégica para algunas empresas. Se puede pensar que ahora sucede algo parecido: guerras para garantizarse el acceso al petróleo, al coltan, a los diamantes, a la bauxita.... y guerras para que algunas empresas se garanticen una buena cifra de ventas (las empresas de armamento, que tienen que aligerar stocks y poner a prueba real las novedades de este año si son de alta tecnología o tienen que vender masivamente armas cortas).
He usado todo el tiempo la frase "algunas empresas" porque no es una cuestión del sistema en sí, digan lo que digan los altermundialistas. Es una cuestión, efectivamente, de algunas empresas. Porque las hay con una exquisita (dentro de lo que da de sí este mundo traidor) ética empresarial, que se niegan a corromper a políticos propios o ajenos (que ya tiene mérito, vista la demanda que hay de corruptores) y que todavía usan la palabra "bien común".
Cuál de los dos grupos sea mayoritario, es una cuestión empírica que me supera. Probablemente, entre las grandes empresas predomina la amoralidad y entre las grandes está el sector petrolero, el del automóvil, el farmacéutico, el de las drogas ilegales y el armamentístico -el orden entre ellas se discute-. En todo caso, o no están sometidas a las reglas míticas de la oferta y la demanda o siempre tienen al Estado del Bienestar -empresarial- a su disposición si algo falla. Las Pequeñas y Medianas Empresas son otra cosa. Primero, porque sí que están sometidas a las reglas del mercado. Segundo, porque el Estado del Bienestar Empresarial no les llega tan directamente como a las grandes. Y tercero, porque su amoralidad no les resulta tan rentable. Tal vez algunos engaños a Hacienda (lex mere penalis), algunos fraudes menores en los productos, algunas mentirijillas a los asalariados que, como son tan pocos, se pueden enterar fácilmente del engaño y cosas por el estilo. Es difícil que sean amorales, lo cual no las convierte, necesariamente, en empresas éticas de esas que utilizan la ética como factor diferenciador dentro de su estrategia de márketing.
Curioso mundo, pues, que no puede ser metido en un mismo saco ideológico de "burgueses y proletarios". La cosa es complicada y conviene no caer en los simplismos. Incluido el mito de que las empresas son creadoras de riqueza y de empleo para el país. Algunas crean pobreza y algunas (algunas, digo) crean desempleo.

martes, 25 de agosto de 2009

Si es por los nuestros, vale

Un showman televisivo estadounidense ha visto reducidos los anuncios en su programa. Algunas empresas que antes pagaban, ahora se niegan. Para los chomskianos absolutos, esta es una prueba más del poder que tienen los anunciantes, porque la retirada se debe a algunos comentarios del personaje que han generado reacciones negativas en parte del público (otra parte está totalmente de acuerdo). Y el que paga, manda. El presentador tendrá que cambiar su postura o pedir disculpas si quiere mantener su nivel de anuncios y, por tanto, su puesto en la emisora.
Mi problema es que hay quienes están de acuerdo porque el tipo resulta ser un racista de tomo y lomo y sus comentarios que han generado el problema iban en esa dirección. Es decir, si las empresas usan de su poder para cambiar la posición de programas en los medios estará mal si es por algo que nos gusta y estará bien si es por algo que nos disgusta. Si presionan para que sean más racistas, nos parecerá mal. Si presionan para que no sean racistas, nos parecerá bien. Pero el problema es su capacidad de presión que, por lo visto, no se discute por casi nadie. Pues eso.

Afganistán

Ahora que en los Estados Unidos se discute si las tropas allí destacadas son suficientes para alcanzar los objetivos propuestos (que tampoco es que se expliciten mucho), no estaría de más que los políticos y los medios españoles, en lugar de dedicarse a tonterías más o menos vistosas pero no muy importantes y, en todo caso, nada trascendentes, dedicasen algún esfuerzo a explicar qué hace el ejército español en Afganistán. Lo hace hoy Alberto Piris en su artículo, que aconsejo.
Pero la capacidad de la clase política española (y no sólo la española) para NO responder a los problemas importantes es infinita.

Gripe catastrófica

Retomo lo que dije ayer a propósito de la alarma que generan los gobiernos no siempre con buenas intenciones. Un panel nombrado por el gobierno estadounidense afirma que la gripe afectará a la mitad de los estadounidenses, que tendrán que ser hospitalizados casi dos millones de personas y que morirán por causa de esta gripe mucha más gente que la que causa la gripe estacional que se nos viene encima. Habrá que ver qué se hace con los antivirales y las posibles vacunas, pero habrá que comprar muchas, muchas. Y el artículo acaba con una frase preocupante de John O. Brennan, "White House deputy national security adviser for counterterrorism", el segundo de a bordo entre los asesores de seguridad nacional contraterrorista de la Casa Blanca. ¿Ha dicho usted "contraterrorista"? Pues sí. Por eso he copiado y pegado la retahila del puesto de Brennan y he subrayado lo que he subrayado.
¿Alarma sospechosa? Sospeche usted. Por mi parte, me contento con recordar que la popularidad de Obama sigue cayendo y que su reforma sanitaria está teniendo una oposición casi psiquiátrica. como dicen los obamistas. ¿Ha dicho usted "reforma sanitaria"? Pues sí.
Algo habrá que hacer aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid: arrimar el ascua a su sardina.

lunes, 24 de agosto de 2009

Gobierno que avisa no es traidor

La ministra del ramo ya ha hecho en España las oportunas advertencias y hasta serios y formales colegios profesionales han colgado en sus puertas los correspondientes consejos de no dar besos (supongo que "morrearse" todavía menos), evitar esto y lo otro y abstenerse de lo de más allá. Más o menos, lo que avisa la ministra para que evitemos caer en esta especie de peste negra que va a asolar nuestras calles convirtiéndolas en un cuadro de el Bosco con muertos arrastrándose hacia cementerios llenos de abundantes cadáveres. Supongo que la gente bien hará como en el Decamerón: huir a lugares seguros y aislados en los que el riesgo de contagio se reduzca al máximo e, incluso allí, abstenerse de casi todo (por supuesto, del sexo) atiborrándose de tamiflu (que ya no es la vacuna que se decía que era cuando la peste aviaria sino que es un antiviral o antigripal) y con acceso privilegiado a la vacuna que todavía no existe pero que pronto existirá.
Tengo parientes, y muy queridos, en el mundo sanitario: un médico de familia y un neumólogo. Ambos están que trinan con esta histeria y a ellos dedico este video que una amiga me acaba de enviar. Es argentino, pero está bien hecho, no es empalagoso ni dulzón ni "new age" sino que cuenta lo que muchos saben y los medios parecen desconocer (o tal vez conocen). De hecho, uno de mis parientes se refiere a la gripe como "esa gripe de la que habla la tele". Ahí va. Y algo así se podía temer a finales de abril aquí y aquí. Y a principios de mayo.
Y en los Estados Unidos ya se discute, vista la vulnerabilidad de los niños, entre cerrar las escuelas o vacunar masivamente a la población.
En todo caso, lo importante es que sepamos que el gobierno está al tanto y hace todo lo que está en su mano para avisarnos de que hay que ser buenos y portarse bien para así poder ser inmortales. Eso sí: mejor que lo que ahora sabemos del gobierno de los Estados Unidos -del presidente y de su secretario de defensa, Bush y Rumsfeld respectivamente, ese Rumsfeld que aparece en el video de youtube que he citado- a propósito del nivel de alarma por posible ataque terrorista. Se confirma lo que los escépticos profesionales sospechábamos con fundamento: que el nivel de alarma se manipulaba en función de los intereses políticos del gobierno y que los funcionarios que lo "construían" recibían todo tipo de presiones de sus superiores para que adecuaran el nivel de alarma a los propósitos gubernamentales en cada coyuntura, con independencia de cuál fuese el nivel real de amenaza que el país estuviese sufriendo. ¿Motivos? ¡Electorales! Nada que tuviera que ver con la seguridad de los ciudadanos.
Y una pequeña historia personal para reanudar estos comentarios. Hace un año me pidieron que diera una conferencia y escribiese un texto sobre las nuevas violencias en el sistema mundial y así lo hice, con especial énfasis en el terrorismo como "guerra asimétrica". Este año han repetido propuesta y me han pedido que escriba sobre las nuevas violencias en la crisis global. Después de haber escrito el nuevo texto (que terminé anoche), se me ha ocurrido volver a leer el que escribí hace un año y me he dado cuenta de que en lo que escribo ahora la cuestión del terrorismo casi no aparece mientras que entonces era central. En otras palabras, que los escépticos profesionales también somos víctimas de las manipulaciones generales. El año pasado todavía Obama no había dejado claro que iba a tener otro tipo de enfoque al tratar del terrorismo y todavía estábamos bajo la presión de las alarmas. Caí. Me dejé llevar por el ambiente. Por suerte, no soy un experto en terrorismo que ahora se encuentra sin asunto interesante que vender (he visto un caso de ello en un periódico español en papel hoy). Pero es que, en cuanto te descuidas, los gobernantes te avisan de algo, tú te lo crees y ellos siguen trabajando por tu bienestar y seguridad, que es lo único que les interesa. Sí, sí, el gobierno que avisa no es traidor. Es por nuestro bien. Gracias, muchas gracias.
Y, ya puestos, pidamos a las conferencias episcopales de todo el mundo que sigan los pasos de la brasileña y aconsejen a los sacerdotes que, para evitar contagios, no pongan la hostia en la boca de los comulgantes. Están locos estos humanos.

lunes, 17 de agosto de 2009

Nuevo parón tecnológico

Hasta el día 24 no voy a tener internet, así que interrumpo mi costumbre de intentar colgar un post cada día. No he enviado mis barcos a luchar contra los elementos.

domingo, 16 de agosto de 2009

Auge de las milicias

Un breve informe estadounidense, con ecos en alguna prensa, refleja el auge de las milicias que llama de extrema-derecha en los Estados Unidos actuales, volviendo a agitar el espectro de las violentas milicias que causaron muertos y sembraron desorden. Ya había comentado aquí el auge del "escuadrismo" allí y los riesgos de neofascismo un poco por todas partes, dado el caldo de cultivo que se está generando.
No creo que se trate de la búsqueda de un enemigo para justificar la propia posición, aunque no lo excluyo en muchos casos. Temo, más bien, que se trate de una tendencia general que encontrará su propia polarización, aunque no veo todavía por dónde podría producirse. El "socialismo del siglo XXI" me parece irrelevante para esta tendencia por más que, en el caso de los Estados Unidos, el entorno del ex-vicepresidente Dick Cheney considera a Barack Obama como representante de la "extrema izquierda" (sic) como decía el Washington Post (esa parte la omitió el corresponsal de El País en el reportaje de anteayer sobre el libro que ahora publica el ex)
Pero no hay que irse tan lejos. Un repaso por algunas radios populares españolas que legitiman la organización escuadrista y una excursión por países europeos cercanos , Italia, claro, que ya legializan, hace pensar que los Estados Unidos no están solos. Lo que no sé es cómo funciona el asunto en Asia y África. En América Latina ya hay indicios en dicha dirección. Y más que indicios en paramilitares, escuadrones de la muerte, golpistas de orientaciones varias y demás escuadrismo locales.

sábado, 15 de agosto de 2009

Revoluciones

Un nuevo número de América Latina en movimiento, este dedicado al golpe de Estado de Honduras. El lector sabrá de qué artículos puede prescindir (he prescindido de algunos), pero el conjunto es muy clarificador y, en particular, el artículo de Gandásegui.
Me pregunto por qué no se llama a lo de los golpistas de Honduras "revolución" y no se analizan sus fracasos con el mismo entusiasmo con que se analizan los fracasos de las revoluciones convencionales, a saber, también violentas pero que pretenden acabar con algún tipo de desigualdad (ante la ley, como la francesa de 1789; ante la propiedad privada, como la rusa de 1912; ante la desigualdad política, boliviana de 1952 o la cubana de toda la vida etc.) o las "pseudo-revoluciones" como la "revolución ciudadana" de PAIS (o, personalizando, Rafael Correa) en el Ecuador. Esta "revolución" hondureña no quiere acabar con las desigualdades sino mantenerlas o incluso incrementarlas. ¿Fracasará? ¿Por qué?
Una nota marginal: hay tomas revolucionarias del poder que magnifican su heroismo y establecen una relación causa-efecto entre sus actividades guerrilleras (o golpistas) y la toma del poder. El caso cubano me da la impresión de que se trató de una implosión o un hundimiento del poder establecido y una ocupación por parte de los revolucionarios del vacío dejado por dicha desaparición, revolucionarios que se hicieron comunistas, en buena lógica de la Guerra Fría, ante la cerrazón del gobierno de los Estados Unidos. Por lo visto no es un caso único (otra cosa son sus relaciones públicas).
Y una segunda nota: las revoluciones no hay que evaluarlas en el fragor del entusiasmo que producen en sus primeros momentos, sino cuando llega el momento de la verdad y hay que tomar decisiones y, por ejemplo, matar a millones de "mujiks" en el caso soviético (además de matar a centenares de miles de "heterodoxos" internos, es decir, que ponen en dificultades la lucha interna por el poder, lo más importante -recuérdese el informe "secreto" de Jruschov) o, simplemente, dejar el estado de campaña perpetua y ponerse a gobernar, como puede ser el caso de la pseudo-revolución ecuatoriana.
El cuándo se evalúa tiene su importancia. La Grand Révolution no es la misma bajo Robespierre que en "el 18 Brumario de Luis Bonaparte" o en el bicentenario. La Revolución de Octubre no es la misma en el momento de la toma del Palacio de Invierno que en fragor de las depuraciones estalinistas o en la gerontocracia final. Y la del MNR en Bolivia no es la misma en el momento en que se hace la Reforma Agraria y cuando se introduce el voto "campesino" (según el vocabulario de la época que usaba el elemento productivo y no el étnico -pueblos originarios-). o cuando el régimen se corrompe o cuando del MNR inicial sólo queda el nombre.
Ni, ninguna de las tres, por seguir con el ejemplo, si se ven desde dentro o desde fuera y con mucha perspectiva. La Revolución Francesa fue el principio del fin del Antiguo Régimen en Europa y el fin (pretendido) de las desigualdades ante la ley, con la creación del "ciudadano" con sus derechos homogéneos (y sin una ley para nobles, otra para burgueses y ninguna para sanscoulottes). La Revolución Rusa parece que fue, entre las opciones que daba Eric Hobsbawm, algo así como las Reducciones jesuíticas en el Paraguay y Bolivia: un sacro experimento... fallido. Y con todas las meteduras de pata del MNR de los años 50 (no digo las posteriores, las que dieron paso al actual gobierno), hizo posible el triunfo del MAS aunque algunos de estos digan que la reforma agraria fue una manera de cambiar de dueños y no recuerdo si era Lenin o Stalin el que decía que la democracia es el sistema mediante el cual los explotados eligen periódicamente a sus explotadores. Creo que la democracia es mejor que la no-democracia aunque no sea perfecta y siempre sea imperfecta, pero no estoy de acuerdo con los que echan a la basura al viejo MNR probablemente por los quebraderos de cabeza que dieron los gobiernos primero y último del "Goni" Sánchez de Lozada, del MNR, no se olvide (y si el primer MNR nacionalizó las minas de estaño, este reciente MNR las privatizó: los tiempos cambian y las políticas también).
Es ahora, creo, cuando hay que evaluar los efectos de la revolución neoliberal iniciada por Reagan y continuada, aunque con matices, por Clinton (él, no ella). Era una revolución sin violencia visible (total, algunas invasiones de nada, alguna Armada Invencible en Las Malvinas y algunas pequeñas represiones invisibles) pero desigualitaria. Nunca dijeron que buscaran la igualdad en algo (de renta, clase, poder, privilegio...). Buscaban el "crecimiento" y lo obtuvieron para algunos ciudadanos. Para ello, pagaron gustosos el "precio" (que deseaban pagar) de una mayor desigualdad.








Tendemos a ver las revoluciones como actos que "desde abajo" (aunque sólo sea retóricamente, ya que los actores no son los de abajo, los sanscoulottes, sino los de en medio) que practican el "quítate tú que me pongo yo" con medios mas o menos violentos. A lo más, son actos de "los de enmedio" (a veces en nombre de "los de abajo" y, muchas más veces, con "los de abajo" como carne de cañon) para sustituir a "los de arriba" sin alterar excesivamente la tortilla en sí y reduciéndose a un mero cambio del lado de la tortilla que queda arriba ("los de abajo" se quedan siempre fuera en general). Pero si se definen como subversiones extremas del orden establecido sea por la fuerza visible o por una nueva violencia estructural o cultural, se verá que puede haber revoluciones "desde arriba".
De todas formas, creo que si la lucha de clases más frecuente no es la de "los de abajo" contra "los de arriba" (los de abajo bastante tienen con sobrevivir) que se da en casos más bien raros, sino la lucha de clases de "los de arriba" contra "los de abajo", que es la lucha de clases más frecuente por no decir constante, puede resultar más interesante dedicar esfuerzos para entender las revoluciones "desde arriba" (¿es lo que pretendía Zelaya o practica Chávez en Venezuela o Morales en Bolivia o Micheletti en Honduras?), con independencia de que sean de "izquierdas" o de "derechas" (no hay nada más curioso que el conservadurismo de izquierdas: mantener todo como está con tal de que el grupo en el poder, que se autoproclama de izquierdas, siga en el poder -¿Cuba?-; el conservadurismo de derechas tipo Arabia Saudita es otra cosa, claro, y no genera ningún problema para los "democratizadores" manu militari).
¿Son todas las revoluciones malas o fracasadas? Depende con qué se las compare. Si es con sus ideales retóricos iniciales, me atrevo a decir que todas fracasaron de una forma u otra y todas tuvieron argumentos para explicarlo, desde la Santa Alianza a la Guerra Mundial pasando por el boicot. Lo que es difícil de hacer, y es la mejor forma de evaluarlas, es compararlas con lo que habría pasado de no haberse producido. Y eso es particularmente cierto para la revolución neoliberal o para la boliviana del MNR.
Buena o mala es ya un juicio que dependerá de la propia ideología: si uno es un igualitarista, detestará a los neoliberales, y si uno es un desigualitarista (o crecimientista), los defenderá como buenos o, en todo caso, menos malos que sus alternativas socialdemócratas y no digamos socialistas o comunistas. Pero mejor no dar ideología pretendiendo que se crea que se está haciendo análisis concreto de situaciones concretas ;-)

Lockerbie

En 1988 murieron 270 personas en un atentado contra un avión de la PanAm que explotó sobre Lockerbie. Se acusó a Libia de terrorismo de Estado y se condenó a cadena perpetua a su autor (he estado a punto de decir "presunto" porque nunca se sabe en estos casos qué ha hecho la justicia, si ha condenado al "presunto" o al realmente "culpable"). El caso es que el hecho convirtió a Gadafi en un paria para los Estados Unidos y buena parte de Europa (no toda, no toda).
No se descarta que la bomba fuese represalia por el ataque de los Estados Unidos, bajo Reagan, a Libia, siempre bajo Gadafi, en 1986, a su vez represalia por la bomba libia en una discoteca alemana aquel mismo año, según se dijo.
Pero el caso es también que Gadafi ahora ya es "bueno", es decir, de los nuestros, y recibe visitas del rey de España y queda a cenar con el ex-presidente español José María Aznar que no ve en Libia los problemas democráticos que encuentra en Venezuela o en Cuba.
No sé si en un esquema causa-efecto (eso sí, con efectos retardados), pero el caso es igualmente que el condenado por haber puesto la bomba podría ser liberado en Inglaterra, en Escocia para ser exactos, y no por haber cumplido la pena (que era cadena perpetua) sino por motivos de salud. Bienvenidos al club.

(Añadido el 24: Eso sí, en los Estados Unidos, y de Obama para abajo, se ha criticado el recibimiento cálido y oficial ofrecido al liberado a su llegada a Libia)

viernes, 14 de agosto de 2009

Para qué se manifiestan

Creo que he ido sólo a un par de manifestaciones en mi vida. Mi experiencia, por tanto, es mínima. Pero me he preguntado de vez en cuando para qué se hacen las manifestaciones.
Me cuesta creer que se hacen para cambiar la opinión de alguien. Los que están a favor (de lo que sea) seguirán a favor y los que están en contra seguirán en contra. Eso creía. Pero he visto una encuesta de Gallup para los Estados Unidos que es curiosa. El asunto se refiere a las reuniones municipales que algunos miembros del Congreso van a tener estos días sobre la reforma sanitaria de Obama (reuniones a favor) y a las protestas que les acompañan. 69 por ciento de los encuestados dicen seguir esas noticias. Pero el dato que me interesa se refiere a los que afirman que, gracias a esas protestas, tienen más simpatía hacia la reforma (es decir, que la manifestación tiene un efecto contrario al que pretenden los manifestantes), los que dicen que, al revés, la manifestación les produce que su simpatía se reduzca y, finalmente, los míos, los que dicen que no les afecta para nada. Estos son los datos:



34 por ciento tienen ahora más simpatía, 21 por ciento tienen menos y 36 por ciento no se sienten afectados por la manifestación. En defensa de mi propia opinión sobre las manifestaciones (tal vez un tanto eurocéntrica, pero eso es inevitable), diré que creo que las manifestaciones confirman en la fe al 34 por ciento (que ya tenían simpatía por la reforma) y al 21 por ciento (que ya rechazaban la reforma). Es decir, no cambian de campo, pero sí de intensidad. Es decir, las manifestaciones (de los demás y las propias) serían un instrumento para confirmarse en la fe de manifestantes y espectadores.
Todo eso en el supuesto de que las manifestaciones sean una acción instrumental, es decir, que sean un medio para conseguir un fin. Y algo de eso puede haber: medio para confirmarse en la fe. Como una procesión de creyentes (las procesiones folklóricas aparentemente religiosas confirman en otro tipo de fe: la identidad).
Porque las manifestaciones (y ahí hablo por mi escasísima experiencia) también son una acción expresiva: no se hace para conseguir algo sino para expresar algo, un rechazo, un apoyo... y quedarse tranquilo después de haberlo soltado y gritado.
Y como suele suceder con estas categorías tan diferentes, la realidad probablemente sea una mezcla de ambas, aunque creo que, en mi contexto, más se refieren al segundo tipo (expresivo) que al primero (instrumental). Y es que hay un tipo intermedio, el comunicativo: se hacen para hacer saber a ese 69 por ciento que sigue la noticia que el tema existe, que tiene contrarios (o favorables) y que no hay que quedarse en las aceras sino unirse a la manifestación y no sólo por gregarismo sino por aquello de que si somos muchos es que tenemos razón. En este último caso, después vienen las frustraciones: fuimos muchos pero no fuimos mayoría y la mayoría votó en contra de lo que nosotros representábamos (representar en el sentido teatral del término).

jueves, 13 de agosto de 2009

Campaña permanente

Un artículo en el Wall Street Journal describe el Síndrome de la Campaña Permanente. No recuerdo si su autor, Karl Rove, es de los neoconservadores que antes fueron trotskistas, pero es obvio que mi traducción es interesada para recordar la Revolución Permanente que preconizaba Trotski (aunque, al proponerla a escala mundial y, por tanto, no ir en la línea del Partido, es decir, del Supremo Líder, acabó asesinado por Mercader en México. Su obligación militante tendría que haber sido la del Socialismo en un Solo País, algo así como el "socialismo del siglo XXI" del que se habla, y no se practica, en algunos países de América Latina).
El Partido Popular, desde la oposición en España, y Rafael Correa desde el gobierno del Ecuador, siguen la misma línea de la Campaña Permanente. La diferencia está en que al PP le queda todavía cuerda hasta ganar las próximas elecciones generales y, en cambio, a Correa se le ha terminado la posibilidad de agitación (excepto acusando a empresarios y medios de comunicación) y tendrá alguna vez que gobernar sin pantallas de humo como las que, según el ministro de interior español, usa el PP.

Buen Vivir

He publicado en la sección "Nombres propios" de la Fundación Carolina, un texto sobre el Buen Vivir (Sumak Kawsay en quichua ecuatoriano, Suma Qamaña en aymara boliviano) con lo que de positivo veo en la propuesta, pero también con advertencias sobre la mayor o menor originalidad y la mayor o menor efectividad práctica de la propuesta.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El efecto mariposa

Igual que la pérdida de una herradura en un caballo pudo desencadenar la derrota de Waterloo para las fuerzas francesas y cambiar el destino de Europa por muchos siglos, las próximas elecciones japonesas pueden dar el golpe definitivo al mundo tal y como lo conocemos (un mundo bajo la hegemonía de los Estados Unidos) y dar paso a un mundo regionalizado y descentralizado. Alfredo Jalife-Rahme dice hoy esto último, insistiendo en lo que ha venido anunciando en libros y artículos.
El caso es que, como explica el artículo, si en lugar del Partido Liberal Democrático (un partido que se eternizó en el poder) ganase Hatoyama en las elecciones del 30 de agosto y pusiese en práctica las cosas que anuncia, se habría dado un paso más que perceptible en la fragmentación del poder mundial.
Es obvio que la inercia intelectual lleva a pensar que el dólar seguirá siendo el patrón y que, si se está en el gobierno de un país, hay que estar en buenas relaciones con el inquilino de la Casa Blanca. Por lo menos, eso es lo que parecen demostrar con sus prácticas los sucesivos inquilinos del palacio de La Moncloa, primero Aznar con Bush y ahora Rodríguez Zapatero con Obama. Supongo que estas "amistades particulares" no impiden ver que el mundo está cambiando y algunas movidas del ministro de asuntos exteriores español parecerían indicarlo, pero no acabo de fiarme de la capacidad de adelantarse a los acontecimientos por parte de la clase política española (que yo sea incapaz, cosa que sé, es aceptable y es una de las razones por las que no milito en ningún partido ni me dedico a la política; lo que ya no es tan de recibo es que los que también son incapaces no lo sepan).
(Añadido el 13 de agosto: un resumen del debate entre Aso (PLD) y Hatoyama (PDJ) según la prensa china puede verse aquí)

martes, 11 de agosto de 2009

La crisis sigue, la discusión también

Leyendo a Stiglitz en The Guardian me he tenido que acordar de Friedman avisando de que, si sus doctrinas no habían funcionado en Chile, no era por culpa de sus doctrinas sino porque no se habían aplicado convenientemente. Lo que el Nobel dice ahora es que si las políticas keynesianas no están funcionando es porque lo que se está aplicando no son políticas keynesianas. En un punto parece evidente. Como él mismo dice, "el bienestar -welfare- de los empresarios -corporate- no debe confundirse con un estímulo keynesiano". Se ha dado mucho dinero a los que han causado el cataclismo y ese dinero no se va a recuperar. Al mismo tiempo, esas empresas declararán beneficios pero no porque hayan aumentado sus ingresos sino porque han disminuido sus gastos, aprovechando la crisis para hacer limpieza de empleos comenzando por los de las mujeres.
Curioso que, al margen de los que están sufriendo por la crisis a causa de despido o cierre, ésta se use para arrimar el ascua a la propia sardina, sea de teoría económica como es el caso, o de intereses partidistas, como es el caso en casi todas las oposiciones que hay ahora en el mundo, todas dispuestas a ingresar los beneficios del desgaste que la crisis está produciendo en los respectivos gobiernos.
Con unos amigos hemos estado discutiendo sobre el fracaso de las revoluciones igualitaristas. Como alguno de ellos ha dicho, no todas fracasaron de la misma manera y de algunas se puede decir que no fracasaron tanto. Pero, de momento, sí puede decirse que ha fracasado la revolución desigualitarista que fue el neoliberalismo y, en particular, su versión más extrema, la neoconservadora. Lo que no parece que haya fracasado es el capitalismo como sistema en el que "los de arriba" (grupos sociales, países) obtienen las ventajas (incluso de la crisis) mientras "los de abajo" obtienen los perjuicios. La vulnerabilidad de los de abajo (mujeres, razas inferiorizadas, clases bajas, viejos en sus múltiples combinaciones) hace que caigan sobre ellos los efectos negativos del funcionamiento del sistema.
Mi participación en la discusión ha sido, primero, la de recordar que hay tres ideologías y las tres se refieren a qué hacer con el cambio: evitarlo (conservadores), gestionarlo (reformistas) y acelerarlo (revolucionarios). Cada una de las tres ideologías se presenta, a su vez, en dos versiones, la igualitarista y la desigualitarista. Hay, en efecto, revolucionarios que buscan la igualdad y revolucionarios que producen mucha más desigualdad que la que tenían antes, eso sí, en aras del crecimiento económico (y, de hecho, en beneficio casi explícito de "los de arriba"). Me refiero, en este último caso, a las revoluciones de Reagan y Thatcher que ahora parecen tocar a su fin y no por fuerza de los políticos sino por fuerza de las cosas.
Stiglitz, en este contexto, es un reformista cuya posición ante la desigualdad parece clasificarlo más entre los igualistaristas. Su pelea será con los reformistas desigualitaristas, tecnócratas que aplican los medios sin discutir los fines ni, mucho menos, los beneficiarios. Los revolucionarios (igualitaristas o desigualitaristas) ni están ni se les espera. Y los conservadores (cubanos o berlusconianos) siguen en sus trece. A lo más, "se vogliamo che tutto rimanga com'è, bisogna che tutto cambi". Y sigue vigente la ideología de que es mejor dejar las cosas como están, no vaya a ser que las empeoremos. Pero no parece que sea aplicable a la crisis general de ahora.

lunes, 10 de agosto de 2009

Bicentenarios nacionalistas

Los nacionalismos suelen tener problemas para determinar las fronteras del territorio al que deben aplicarse. Tienen dos posibilidades principales: reivindicar unas fronteras históricas, normalmente tampoco muy bien definidas, o extrapolar hacia el pasado unas fronteras administrativas actuales.
La primera podría utilizarla Berlusconi reivindicando las fronteras históricas del Imperio Romano, esas que todavía aparecen en el Foro de Roma o la que fue retirada del sitio, la de las fronteras del Imperio de Musolini. Es la misma que utiliza Osama bin Laden cuando quiere recuperar Al Andalus para esa versión de la "comunidad de los creyentes" que proporciona el Islam político. La idea de Euskal Herria (la actual Comunidad Autónoma Vasca o Euskadi, más Navarra, más los tres departamentos franceses fronterizos) no acaba de encajar aquí pues dicha Euskal Herria nunca tuvo la entidad del mundo romano o de los califatos. Sí encajaría si reivindicase los territorios "conquistados" por Lope de Aguirre y sus marañones en el Amazonas o de Ursúa en su búsqueda del País de la Canela (hay que leer a William Ospina). Pero no es el caso.
La de extrapolar hacia el pasado las fronteras administrativas actuales es más cómoda: tenemos ahora unas fronteras -más o menos problemáticas, pero fronteras- y buscamos en el pasado lo que ha sucedido dentro de dichas fronteras y encontramos con facilidad "el nacimiento de una nación". Obvio: la actual. Es la estrategia que utilizan casi todos los estados y es la evidente del españolismo en las Españas, España como nación.
El nacionalismo catalán duda entre una opción y otra. Las fronteras históricas son las del llamado pancatalanismo, la de los Países Catalanes a un lado y otro de los Pirineos con el argumento lingüístico de la unidad de la lengua, y afirmando que lengua es nación y que la lengua necesita de un estado para defenderla. Pero también, pragmático, con "seny", suele preferir la de aceptar las fronteras actuales y convertirlas en definidoras del territorio de la nación. Tiene igualmente sus problemas: el Valle de Arán, con el aranés -occitano que también se habla al otro lado de los Pirineos- como lengua mucho más amenazada que el catalán (la Unesco lo ha dicho), con claros signos de rechazo a lo que viene de Barcelona y con un fuerte sentimiento de identidad (común con el otro lado de los Pirineos).
Hoy se celebra el bicentenario del Grito de la Independencia en el Ecuador. Se presentará, y más siendo también el aniversario de la entronización de Rafael Correa, con toda la parafernalia nacionalista al uso. Y se verán "a millares surgir" las voces que cantan a la nación ecuatoriana en su lucha por la independencia frente a los españoles (chapetones, según el uso local, pero en el mismo sentido que los gachupines mexicanos). Que hace dos siglos el territorio no fuese el actual y que el Ecuador fuese una construcción posterior, es algo que no se tendrá en consideración. Como los demás bicentenarios (tal vez con la excepción de Bolivia, ya producido -aunque quien más quien menos reivindica haber sido el primero en haberlo proclamado-) evitarán cuidadosamente hablar de fronteras, a no ser que incluyan la demanda de territorios hoy en otras manos. Y todos evitarán, con la excepción de Bolivia, reconocer que la Independencia fue una lucha entre españoles, casi todos ya nativos de América, criollos, unos buscando la independencia de Madrid para mantener su dominio sobre los pueblos originarios y otros deseando seguir dependiendo del Rey para el mismo propósito (las críticas de Carlos Marx hacia Simón Bolívar van en esa línea). Y todos, bolivianos también, olvidarán que los indígenas americanos estuvieron didividos en la Conquista (los hubo que estuvieron de parte de los invasores y contra los gobernantes imperiales de Tenoctitlan o del Cusco) y anduvieron igualmente divididos en la Liberación que escriben entre comillas. Pero el hecho es que hubo indígenas luchando en un lado y otro de las batallas dirigidas por chapetones o criollos.
No estaría de más que se aprovechasen estos bicentenarios para pedir disculpas, por parte de los criollos en los gobiernos americanos y por parte de los chapetones/gachupines en el gobierno español, por lo llevado a cabo contra los pueblos indígenas, alguna de cuyas masacres más importantes se produjeron, después de la Independencia, en el actual Uruguay y en la actual Argentina.
Salve, salve mil veces, oh Patria. Gloria a ti, gloria a ti.

Casandra sobre el fascismo

Lo comenté hace unos días en el post "Escuadrismo" y le había dedicado un capítulo en mi Democracia made in USA. Ahora lo encuentro mucho más sistematizado y ominoso aquí, escrito por pluma estadounidense poco sospechosa de "antiamericana". No es, pues, la primera vez que leo sobre el riesgo de fascismo en los Estados Unidos, algo que podría venir poco a poco, con sus pasos identificables, con la alianza de clases previsible y contaminando poco a poco el conjunto de la política. En el texto que cito se hacen esas reflexiones y se mira hacia el futuro con un clásico ¿qué hacer?, por supuesto en el caso de que se quiera evitar.
No sé si es fascismo cuando, además, tengo una epidérmica reacción contraria al uso de tal palabra que, en muchos casos, sirve un poco para todo en general y para cualquier enemigo del izquierdista de turno en particular (alguien de derechas no insulta llamando "fascista" sino "populista"). Pero no puedo negar mi preocupación ante los pequeños indicadores que van apareciendo un poco por todas partes: la política migratoria italiana, la deriva autoritaria ecuatoriana, la etnicización de la política boliviana, el militarismo andino (Uribe, Chávez), la antropofagia política española que raya en el salvajismo, el abuso de los medios "estetizando la política" (politizar el arte, como quieren desde la izquierda, no es solución sino parte del problema) y la situación interna del país hegemónico, los Estados Unidos, con independencia de por dónde vaya su actual presidente.
En general, el auge del irracionalismo me preocupa, sea en forma de los fundamentalismos religiosos (de cualquier religión) o del éxito de cospinanoides y sanadores en este nuevo "retorno de los brujos".
Me parece que el racismo (sea del origen que sea la señora Sotomayor) está aumentando y con él los nacionalismos étnicos.
Y el pacifismo está en retirada replegado en afirmaciones beatíficas sobre lo buena que es la paz mientras se produce el auge del belicismo y el "violentismo" (las cosas se resuelven a golpes; la violencia es el lenguaje que todos van a entender) que el pacifismo ni comprende ni quiere entender.
No debería estar tan pesimista, estando como estoy en mi lugar favorito y haciendo lo que me gusta, pero no puedo evitarlo.

domingo, 9 de agosto de 2009

Día del emigrante

El día del emigrante, en mi pueblo, se celebra hoy. Pongo en antecedentes. Mi pueblo tiene, censados, unos 500 habitantes, pero soy incapaz de saber cuántos están censados y no viven aquí y cuántos viven aquí y no están censados. Lo que sí es es que la emigración es parte de la vida de este pueblo: o se han ido o se fueron. De hecho, mis vecinos, unos viven habitualmente en Madrid, otros en Barcelona y, los que viven aquí todo el año, vivieron en Lérida.
El pueblo tiene dos empresas: una envasa aceitunas (debe de tener como tres o cuatro empleados) y la otra hace patatas fritas. Ambas las exportan por toda la contornada. También hay una cooperativa de aceite (el pueblo está rodeado de olivos), que es el que uso todo el año. Un par de tiendas (pequeños autoservicios), dos panaderías (una de ellas también vende en el pueblo de al lado), una farmacia, un estanco y cuatro o cinco bares. Y mucho jubilado que ha vuelto al pueblo aunque los hijos estén (sigan) fuera.
Cuento esto para que se vea que el día del emigrante es el día de todo el pueblo: los que se fueron y vienen para las fiestas, los que volvieron y sequedaron y los que están pero con la familia fuera.
No me atrevo a decir que soy el único inmigrante porque lo mío, contra mi voluntad, es estacional. Los verdaderamente inmigrantes es una pareja de rumanos con su hijo.
El niño habla con el acento del pueblo y usa las mismas palabras fuertes que sus compañeros. Nada que le diferencie de los otros.
Y sin embargo, unos se aferran a su pasado (que fue, en general, horroroso con el hambre, el frío y la represión post-guerra civil), otros no quieren ni nombrarlo, unos tienen "su corazón" allá, otros lo tienen aquí y aquí quieren morir... total, un montón de situaciones muy diferentes de una a otra para eso que se llama identidad. Unos orgullosos de vivir en Móstoles y presumiendo de capitalino, otros de hacerlo en Mataró y sufriendo algunos embates "catalanófobos" porque defienden cosas de Cataluña a capa y espada y otros a los que el ligero cambio de fachada de una casa (la mía, por cierto) no les gusta nada porque afecta a la identidad del pueblo. Identidades puras (soy de aquí, vivo allí), identidades mezcladas (son de aquí Y vivo allí, que me hace casi de allí). Ser de un sitio y vivir en un sitio no significan cosas incompatibles en términos de identidad y es comprensible que se opte por una u otra o por sus mezclas.
Y ya que hablamos de Guerra Civil: hasta hace relativamente poco, para un pueblo de este tamaño, había un cuartel de la guardia civil (felizmente trasformado ahora en casa rural) cuya única función que se me ocurre era la de la represión política. Al fin y al cabo, en esta zona nació el Campesino (inicialmente anarquista, después comunista, poco soviético mientras estuvo en la URSS, y que acabó pidiendo el voto para el PSOE de Felipe González, pero esa es otra historia) y el ayuntamiento tiene 4 concejales del PSOE, 2 de IU y uno (una, para ser exactos) del PP. Esa guardia civil tenía el mismo sentido que el ejército en Alcoy, Alicante, hasta hace relativamente poco: represión.
El día del emigrante es un momento de hacer historia ya que "emigrante" hace referencia a un cambio de residencia en el tiempo y, con él, los motivos que llevaron al mismo y las circunstancias de entonces y de ahora. Más de una vez he pensado en recoger las historias de vida que, fragmentariamente, he ido escuchando de mis amigos y vecinos. Pero no me atrevo a hacerlo formalmente. Así que me quedo en este mudo homenaje a la gente de mi pueblo que ha sabido salir adelante contra toda adversidad climatológica, política, económica y social.
Y aquí viene mi conclusión abierta: ¿qué significa que hoy también sea el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo? ¿No somos todos indígenas/emigrantes? ¿O indígena es el que no emigra? Pues la mayoría de congresistas y senadores de los Estados Unidos ni siquiera tienen pasaporte: nunca se han movido del Gran País. A veces me mosquea lo de "indígena". Por lo que a mí respecta, nací indígena.

sábado, 8 de agosto de 2009

El color de mi cristal

Como entretenimiento de fin de semana, ajeno al botellón y al despiole, sugiero comparar el artículo de El País sobre Bolivia, apocalíptico, Bolivia se rompe, el gobierno ensalza la ruptura social y algún dato que parece correcto junto a estas previsiones algo más discutibles, por un lado, y, por otro, la edición digital del periódico La Razón que el grupo PRISA ha editado hasta hace poco (y supongo que sigue, pero eso no lo sé, por eso me curo en salud) en La Paz, Bolivia, y busque las semejanzas. Yo no las he encontrado, más allá de un artículo contra el vicepresidente García Llinera. Lo que le preocupa a La Razón son otras cosas como qué va a pasar con el agua del Silala, si es río o manantial, y si eso va a traer consigo nuevos enfrentamientos con el gobierno. También se trata de la bandera wiphala, sobre si es un símbolo para todos los bolivianos o no. Y, eso sí, se alza la voz contra la osadía de la candidata peruana a Miss Algo (Universo, tal vez) de presentarse con traje propio de la diablada orureña (eso sí, en el Perú se dice que el traje estuvo antes en el Perú que en Bolivia, como si antes de este bicentenario hubiesen existido como entidades diferenciadas). Pero no he encontrado referencias a las autonomía indígenas recogidas en la constitución, que es lo que preocupa a la periodista de El País.
Si siguen siendo la misma empresa, cosa que ahora dudo, es un buen ejemplo de que las empresas periodísticas son eso, empresas. Y que es inútil buscarles intencionalidades ideológicas más allá de la de responder a un mercado ideológicamente segmentado de forma que en un lado el producto defiende unas cosas y en otro otras. De hecho, también sucede en las Españas con periódicos de la misma cadena que son más de un lado en un lado y más del otro en el otro.

Está pasando, lo estás viendo

Un amigo colgaba el otro día en Facebook el anuncio de la CNN Chile con el mismo eslogan que la CNN+ española y que reproduzco en el título. Como he dicho en otras ocasiones, es engañoso: hay cosas que están pasando y no las estamos viendo ,y cosas que NO están pasando y las estamos viendo. Ver no es criterio de existencia por más que el viejo filósofo dijera aquello de "esse est percipi", existir es ser percibido, que, degradado, aparece en esta auto-publicidad.
Ahora veo que la CNN central (Atlanta) se ha negado a pasar un spot (pagando, ¿eh?, pagando) crítico con la industria de los seguros en el contexto de la reforma del seguro sanitario estadounidense. ¿El que paga más, manda más?
Efectivamente, hay cosas que están pasando y, de hecho, no las estamos viendo. Censura de un tipo particular, pero censura al fin y al cabo.
Al mismo tiempo y en el mismo país, hay cosas que estamos viendo y no están pasando. Según cuentan en el Washington Post, hay republicanos que, siguiendo instrucciones de los lobbies que les han financiado su campaña, se dedican a propagar falsedades sobre dicha reforma. Falsedades que, sin duda, estaremos viendo y que no necesariamente estarán pasando.
Lo que está pasando es que no hay que estar tan seguro de lo que se está viendo y de lo que no se está viendo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Nuestros héroes, sus fanáticos

Aconsejo darle un vistazo a este Tomgram de John Feffer. Compara el modo con que se han presentado, por un lado, los ataques suicidas estadounidenses en sus muchas guerras (es el país con más participación en hechos armados y más invasiones a otros países), que, obviamente, son retratados como héroes y exaltados por la industria de Hollywood, y, por otro lado, la manera con que son vistos los ataques suicidas "yihadistas" que son etiquetados como fanáticos, enloquecidos fundamentalistas y demás.
No dudo de la heroicidad de los primeros, incluso si son kamikazes japoneses. que, por cierto, también Hollywood ha presentado como fanáticos nacionalistas adoradores del Emperador. Pero dudo, por los datos de que se dispone, del carácter religioso de los segundos. Son casos parecidos aunque no guste reconocerlo. Y son un caso más del doble rasero con que se analizan las cosas: los nuestros son todos buenos, los otros habrá que ver, pero lo más seguro es que sean malos. Y así no hay modo de comprender qué es lo que está pasando.

Políticos salvajes

El grado de civilidad que muestran los políticos es cambiante. A decir de los encuestados por Gallup, con la llegada de Obama, los políticos estadounidenses han empeorado a este respecto.
No he visto una encuesta parecida en España, pero si me preguntasen, mi respuesta sería que estoy asombrado por el grado de salvajismo y antropofagia al que están llegando los atildados y petimetres políticos españoles.
Desgraciadamente, no son los únicos salvajes y asilvestrados que pueblan la clase política de los diferentes países. Me preocupa.

jueves, 6 de agosto de 2009

Contra las armas nucleares

Hoy no sólo son mis Fiestas Patrias bolivianas. Es también un penoso aniversario que conviene recordar cuando se habla del peligro nuclear norcoreano y, con menos base empírica, iraní: el del uso real de armas nucleares reales contra poblaciones civiles reales con propósitos reales que poco tenían que ver con el fin de la llamada II Guerra Mundial, hace 64 años. No era para que el Japón se rindiese (que ya estaba rendido en la práctica) sino para demostrar a la URSS que se poseía la bomba y para estudiar científicamente sus efectos (por eso hubo dos explosiones, no una, y sobre ciudades cuidadosamente salvadas de cualquier otro bombardeo previo).
Sobre el hecho, sus efectos y reacciones, hay un interesante Tomgram de Frida Berrigan (hija de conocidos activistas antinucleares) al que vale la pena echarle un vistazo. Está traducido al castellano en Rebelión.
Y el alcalde de Hiroshima vuelve a hacer un llamado para la abolición de tales armas. Sabe de qué está hablando.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Lucha de clases

Vuelvo a citar un texto de George Orwell que, en “Mil novecientos ochenta y cuatro”, atribuía a Emmanuel Goldstein. Dice así: “A lo largo de los tiempos históricos [...] ha habido tres clases de gente en el mundo: los de Arriba, los Intermedios y los de Abajo [...]. Los intereses de estos tres grupos son completamente irreconciliables. El propósito de los de arriba es el de seguir en su sitio. Los de en medio quieren ocupar el lugar de los de arriba. La aspiración de los de abajo, si es que tienen alguna - ya que es una característica permanente de los de abajo, que viven tan oprimidos por los trabajos penosos, el no ser, sino de vez en cuando, conscientes de algo diferente a sus afanes cotidianos -, es la de abolir todas estas distinciones y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales [...] Desde el punto de vista de los de abajo, ningún cambio histórico ha significado algo más que el cambio de nombre de sus amos”.

El libro se escribió en 1948 y lo traigo ahora a colación no por la lucha de clases de “los de abajo” contra “los de arriba”, que, como Orwell, creo que no es muy frecuente. Lo recuerdo por dos cosas: porque recuerda que los intermedios lo que quieren es sustituir a “los de arriba” (es decir, que el sistema permanezca inalterado, con el único cambio de los que están “arriba”: cambia de lado la tortilla pero sigue siendo tortilla) y porque señala algo que, normalmente, no se tiene en cuenta, a saber, que “los de arriba” quieren seguir en su sitio para lo cual, añado, se dedican a la lucha de clases más frecuente, a saber, la de “los de arriba” contra “los de abajo” ya que, para seguir en su sitio, no sólo tienen que evitar que los intermedios les sustituyan sino que han de mantener a “los de abajo” en ese puesto para que las cosas sigan como dios manda.

Esta división tripartita puede aplicarse no sólo a las clases sociales que, por cierto, hay quien dice que ya no existen e, izquierdistas, afirman que han sido sustituidas por la “multitud” o por los “consumidores” o por los “estratos sociales”. Se aplica también a instituciones como la universitaria y, por lo que ahora toca, a las Comunidades Autónomas que conforman el Estado Español según unos o que se confrontan con el Estado Español según otros, pero ésa es otra historia.

La historia de hoy es uno de los trucos que las Comunidades “de arriba” (o, para ser exactos, “los de arriba” de las Comunidades “de arriba”) utilizan para justificar que quieran seguir arriba, a saber, la idea de que quien más aporta a las arcas del Estado tiene que ser también quien más reciba de él.

No tiene mucho sentido ya que olvida la función redistributiva de la fiscalidad: se recauda para repartir, no para devolver. Pienso que no tendría mucho sentido que hubiese servicios públicos en función de la renta de forma que los más ricos tuviesen mejor sanidad y educación públicos (no hablo ahora del sector privado, que ésa también es otra historia) mientras que los pobres tuviesen unos servicios públicos acordes con su baja cotización, si es que cotizan, llegando al extremo de negar servicios públicos a quienes careciesen de fortuna.

Volvamos a Orwell y al pesimismo que hace expresar al malvado Goldstein y que se utiliza para mantener el statu quo. Me refiero al pesimismo de suponer que “los de abajo” siempre seguirán abajo. No es del todo cierto: pienso, por ejemplo, en Santa Cruz que está económicamente arriba en la Bolivia contemporánea gracias al petróleo pero que estuvo abajo en tiempos del estaño. Nada es eterno. Y no necesariamente el destino de “los de abajo” es ver cómo cambian sus dueños pero sin que cambie su situación.

Vuelvo a poner un ejemplo boliviano, siendo mañana su Fiesta Nacional. Algunos criollos se enojan con Evo Morales por reconocer éste la aplicación de ese principio orwelliano: los indígenas, pueblos originarios, que fueron conquistados por los españoles, con la independencia no vieron cambiada su situación prácticamente en nada. De hecho, y no sólo en Bolivia, la condición de los indígenas empeoró notablemente con casos extremos de genocidio practicado por los criollos ya independientes.

Creo, pues, y el llamado “diálogo social” ha sido un caso más, que, de haber lucha de clases, es por parte de “los de arriba”. Nada nuevo bajo el Sol.


(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Así es (si así os parece)

Muy interesante el comentario de Immanuel Wallerstein sobre la izquierda y las elecciones en Irán [traducido en La Jornada y reproducido en Rebelión el día 7 a los dos días]. Recoge las distintas y disparatadas reacciones de las diferentes izquierdas en el mundo apoyando o rechazando a Ahmadineyad o a Musaví y las razones esgrimidas en cada caso, desde las geopolíticas (quién es más anti-estadounidense) a las clasistas (qué clase apoya a cada cual) pasando por las menos creyentes (se trata de una lucha por el poder en la cumbre y tanto da quién gane).
Por un lado, refleja la enorme heterogeneidad de las izquierdas que, en muchos casos, sólo tienen como criterio de identidad la auto-ubicación: son de izquierdas porque se declaran tales, con independencia de sus análisis y, sobre todo, con independencia de sus decisiones y comportamientos. De ahí que unos auto-declarados de izquierdas estén a favor de uno, y otros auto-declarados de izquierdas estén a favor de otro. Probablemente, ambos argüirán que "ser de izquierdas" es pensar lo que ellos piensan y que los otros no son "la verdadera izquierda".
Por otro lado, el artículo hace ver que aunque exista una necesidad de una izquierda mundial, no por ello va a ser fácil construirla y, de hacerse, tendría que ser con mucha prudencia, como dice Wallerstein (aunque igual es que nos hacemos viejos y nos convertimos en prudentes, no entendiendo el entusiasmo de los jóvenes que sí ven las cosas con claridad y actúan en consecuencia -o no actúan, sólo charlan-).
Pero, sobre todo, el artículo me interesa, una vez más, por la actualidad de la obra de Pirandello que da título a este post (Così è (se vi pare)). Las interpretaciones de la realidad que recoge el artículo son, en algún caso, contradictorias entre sí. Es difícil que sean todas ciertas a la vez y, en general, no hay manera de refutar una contra la otra. Por lo menos, no es tan sencillo como la ideología previa (pre-juicio) haría creer.
O tal vez sí. Tal vez sean todas ciertas y cada una de las interpretaciones sea la respuesta que un ciego da al palpar una parte del elefante y no las restantes. Cada ciego cree tener razón y, probablemente, lo que dice se corresponde con la realidad (por lo menos con la realidad de su experiencia -esse est percipi-). Pero si es así, no hay modo de ponerlos de acuerdo. Sólo el que ve la escena, el no-ciego, puede decir qué es el elefante. Los ciegos no podemos. Sólo accedemos a un conocimiento fragmentario. Y todos somos ciegos.

martes, 4 de agosto de 2009

Dios creador

Un reciente estudio en Bruselas, capital de la Unión Europea, muestra el creciente apoyo entre estudiantes y profesores al llamado "creacionismo" frente a la teoría darwinista sobre el origen del hombre. Sobre el total, estamos hablando de una escasa cuarta parte, pero que aumenta muy notablemente entre los encuestados musulmanes y entre los pertenecientes a grupos cristianos evangélicos.
Tendríamos que preguntarnos qué está sucediendo con la llamada "racionalidad científica" que tanto fue ensalzada mientras el ciclo económico mundial fue ascendente (aquellos viejos tiempos...). Ahora está siendo sustituida, poco a poco y no sé si constante e indefinidamente, por las creencias, la fe, las revelaciones que sólo valen para el creyente de las mismas y no para el creyente de la fe de al lado. ¿Wanderwögel pre-nazis otra vez? Ni idea. Pero no deja de dejarme perplejo que un amigo, universitario y bienpensante, intentara convencerme de la verdad de su religión (católica, por cierto) aduciendo los milagros de Cristo. La conversación terminó cuando le dije que milagros los hay en todas las religiones: no hay modo de verificar su verdad, cosa que, con la ciencia, sí puede hacerse mostrando la falsedad de una hipótesis y hacerlo de forma intersubjetiva, cosa que entre religiones es muy difícil, por no decir imposible.
Chi vivrà, vedrà. Intrigante.

lunes, 3 de agosto de 2009

Se va aclarando lo de Honduras

Un excelente artículo de Frida Molak en América Latina en movimiento. Aporta un dato que me parece importante: el papel jugado por el petróleo, las pasadas prospecciones noruegas en Honduras, la oscilación de Zelaya hacia Petrocaribe alejándose de la órbita petrolera estadounidense, la posible inclusión en la nueva posible constitución de una cláusula sobre la propiedad de los recursos naturales (aunque eso es repartirse el oso antes de cazarlo) y, por tanto, el papel jugado por el grupo petrolero del anterior gobierno estadounidense con Dick Cheney (no George W Bush) a la cabeza. No por el gobierno de Obama, sino por el aparato militar-petrolero-industrial y los funcionarios del gobierno anterior (entre ellos, el embajador de los Estados Unidos en Tegucigalpa, que, como muchos otros, todavía no había sido sustituido por amigo, donante, financiador o afín al nuevo presidente, que es la costumbre del país). El "imperialismo" es cualquier cosa menos monolítico. Esto último es más ideológico que empírico. Lo que es empírico es que algunas actividades estadounidenses medidas en dólares y llevadas a cabo en América Latina resultan sumamente reveladoras como puede verse en este post colgado en el blog de Theotonio dos Santos. Esas actividades no hacen pensar que nos encontramos ante un tigre de papel.
La historia de que Zelaya se inclinaba hacia el marxismo de Chávez es ridícula (y la he leído firmada por un misionero español en Honduras, marista creo recordar). Primero, porque lo de Chávez no es marxismo. Segundo, porque el marxismo es un tigre de papel. Y tercero porque lo que realmente duele de la relación de Zelaya con Chávez es el petróleo, siendo Venezuela el cuarto proveedor de los Estados Unidos y teniendo muchas ganas (estoy convencido) de vender ese petróleo a quien sea menos a los Estados Unidos. O sea que USA necesita ese petróleo, Venezuela necesita venderlo, pero juega a vendérselo a otros antes que a los Estados Unidos y eso no le gusta a los petroleros gringos.
Que Chávez llame "Goriletti" a Micheletti no deja de suponer una gran ironía en boca de quien encabezó un cuartelazo fallido en Venezuela en 1992. Pero lo de Micheletti fue golpe de estado. Guste o no guste el gobierno anterior, se trata de un golpe de estado como el que dio el general Franco, sólo que este último se dio en empate y eso significa guerra civil (veamos, un golpe de estado puede triunfar, fracasar -como sucedió por parte de Chávez y contra Chávez, sólo que en tiempos diferentes- o quedar en fuerzas más o menos igualadas, en cuyo caso lo que habrá es guerra como en los otros casos lo que habrá es también represión, como la de los vencedores de una guerra civil). Comprendo que haya gente dispuesta a justificar el golpe (ellos sabrán por qué), pero no parece que pueda hacerse negándole su cualidad de golpe de estado. Algo chapucerillo, todo hay que decirlo, pero golpe al fin y al cabo.
¿Opciones? Para los golpistas, fomentar el victimismo -nos atacan, no nos quieren, nos castigan injustamente-, agitar el fantasma del enemigo exterior (Chávez, por supuesto) e intentar unir a los hondureños "atacados" por tantos frentes y tan malvados. Para los perdedores, aguantarse en un exilio poco dorado, movilizar a los partidarios (con el amago de una guerrilla que convierta el golpe en guerra civil) y jugar la baza del apoyo latinoamericano y de la Unión Europea y hasta el del gobierno Obama.
No parece muy importante lo que pueda suceder en tan pequeño y periférico país. Pero lo mismo se pensó en 1936 cuando el Frente Popular ganó en Francia y se abstuvo de intervenir en la ya iniciada guerra civil española.
Con un sistema mundial tan alejado del equilibrio política y económicamente, una pequeña aportación de cambio podría tener efectos enormes de inmediato. Y no necesariamente en la dirección que a mí me gustaría.

domingo, 2 de agosto de 2009

Escuadrismo

En este "revival" de la crisis del 29 se incluye el auge del escuadrismo también en los Estados Unidos donde ya arrastran una cierta tradición violenta como fueron las Militia cuya violencia, en este caso de la Michigan Militia, causó numerosos muertos en una famosa bomba en Oklahoma que inicialmente fue atribuida a los "muslim fanatics".
Ahora se trata de insultar, agredir, molestar, asustar o zarandear a los parlamentarios demócratas a propósito de la reforma sanitaria que me cuesta creer dependa de cómo han reaccionado los votantes blancos ante la posición de Obama en el caso del Prof. Gates, negro, arrestado por un policía blanco. Pero hay quien lo dice. Sin embargo, no puedo imaginar que el electorado estadounidense sea cretino.
En general, hacen falta por lo menos dos ingredientes para el escuadrismo: por un lado, un cierto descontento difuso de la población unido a una fuerte inseguridad ante el futuro. Por otro lado, grupos interesados en manipular ese potencial de violencia para focalizarlo en temas o grupos que favorezcan a los manipuladores, sean empresas farmacéuticas o aseguradoras o lo que sea ahora. También pueden estar interesados determinados grupos políticos que quieren practicar el "a río revuelto, ganancia de pescadores" y presentarse como garantes de la Ley y el Orden ante tanta violencia... provocada o gestionada por los que se presentan como los que van a terminar con ella.
Me parece que la palabra "escuadrismo" se origina en Italia a principios del siglo pasado y fue un fenómeno literalmente fascista.
Comparatio non tenet in omnibus, así que no hay que llevar los paralelismos entre aquel escuadrismo y éste más allá del uso del pasado para hacerse preguntas sobre el presente, no para responderlas. La Historia no se repite ni en tragedia ni en comedia. Ni la violencia es su partera. Pero sí es maestra que enseña a mirar la realidad con curiosidad: qué pasó entonces y qué puede pasar ahora. Como, a estas alturas, ya hay poca gente que se atreva a decir que conoce las leyes de la Historia, mala cosa sería sacar conclusiones para hoy de lo que sucedió ayer. Pero recurrir al pasado puede ser un buen instrumento para observar en una dirección o en otra y, como ya he dicho, para hacerse preguntas sobre el presente, en plena crisis de 2007 (que fue cuando comenzó, aunque se anunciase en 2008; pero ésa es otra historia).

sábado, 1 de agosto de 2009

Radiopredicadores

En todas partes cuecen habas. En los Estados Unidos, según cuenta hoy el Washington Post las radios contrarias al gobierno de Obama han iniciado en sus tertulias y micrófonos abiertos una campaña contra la reforma del sistema sanitario estadounidense para hacerlo menos injusto. Lo que se dice es que va a dar paso a un empeoramiento de las condiciones de los ancianos e incluso a la eutanasia. Me suena.
La argumentación por exageración también se usa en las Españas (Estado Español, España, táchese lo que no proceda). Como escucho las radios antigubernamentales por principios españolas, y lo hago, a mi vez, por principios, sé lo que estoy diciendo. Se trata primero, de descalificar al contrario (en el caso estadounidense, las tertulias han tachado a Obama de socialista y comunista, que es lo pero que se puede ser políticamente hablando en los Estados Unidos). Después se toma un dato real y se le añaden connotaciones sea por generalización (cuando una golondrina no hace verano) sea por juicio de intenciones (hacen -los malos del gobierno- algo con una aviesa intención que los radiopredicadores hacen creíble) sea por juxtaposición (unen un hecho con otro de forma que el primero cobra sentido gracias al segundo, aunque éste no tenga nada que ver objetivamente con el anterior). Por supuesto (y esto también lo hacen todos, gubernamentales y antigubernamentales), conocen a Goebels y saben que una verdad se consigue por la mera repetición de una mentira y si se consigue que esa mentira salga en prensa, radio y televisión (afines o incluso de la misma empresa), la verdad está garantizada.
No viene mal, de vez en cuando, una cura de desintoxicación. Leer prensa y ver televisión ecuatorianas por ejemplo (no tengo acceso a ninguna radio, pero por lo menos tengo Ecuavisa por la parabólica y los periódicos Hoy y El Comercio). Invitado como estoy al aniversario de la toma de posesión de Rafael Correa (invitado no significa que asista), no me viene mal incluso en términos personales. Pero en Malcocinado sólo me quedarán los periódicos (el Hoy que podré leer allí es el de Vocento). Comienza agosto.