viernes, 31 de julio de 2009

La lógica terrorista

Las autoridades españolas estaban en un máximo de alerta ante el 50 aniversario de la aparición de ETA. Y ha habido dos muertos y numerosos heridos.
Ya resulta difícil interpretar esos hechos como medios que pretenden llevar a un fin, sea la construcción de una Euskal Herria libre y socialista o el simple banderín de enganche para otros gudaris que quieran seguir tan "heroica" senda, pasando por el intento de forzar una negociación política. Son los fines pensables, pero desde una notable falta de sentido de la realidad. El acto terrorista no da un solo paso hacia la Askatasuna, la Libertad, ni crea más simpatizantes de los 150.000 existentes y menguantes ni va a forzar una cuarta negociación después de la de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. De manera empírica, el medio (el acto) no lleva a ninguno de esos tres fines.
Pero parece que la interpretación instrumental (el acto terrorista sería un medio para lograr un fin) ya no sirve. Para muchos que en su momento defendieron a ETA, ya sólo se trata de un problema policial, ya no político. Los fines ya son irrelevantes. Me ha impresionado escucharlo en boca de quien, desde fuera, ha hablado con unos y otros en el País Vasco y a ambos lados de los Pirineos. Policial quiere decir que se trata de evitar más muertes mediante la vigilancia, la infiltración, el espionaje y la detención, juicio y eventual encarcelamiento. Ya no hay otra.
¿Qué interpretación queda entonces ante estos hechos de sangre? Se trata de pura comunicación: significan "existimos" aunque ya no se pretenda lograr algo con tales actos. Sólo expresar la existencia. Y de una manera nihilista que sería simplemente tonta si no se llevase por delante vidas y dolor.

miércoles, 29 de julio de 2009

Paranoides con causa

En el lenguaje coloquial, se le llama paranoico al que está obsesionado porque cree que otros le persiguen para causarle mal. Como suele suceder con tantas clasificaciones del género humano, estos paranoicos tienen, a su vez, algunos subtipos interesantes.
El primero que me viene a la mente es el del paranoide que de tanto darle vueltas a la persecución de que es objeto y de tanto procurar evitarla, acaba produciendo exactamente lo que intentaba evitar: los demás se hartan de tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas contra los supuestos perseguidores y acaban rechazando al paranoide aunque no sea más que por pesado y obsesivo.
Pero el más interesante es el caso del paranoico al que, efectivamente, le están persiguiendo, con lo que su obsesión se ve reforzada y ya no hay quien pare. De este último tipo, el caso más curioso se refiere a internet. No hace mucho, para invitarme a adherirme a una lista de Facebook (de “progres”, por supuesto), el mensaje se iniciaba diciendo que “aunque todos sabemos que la CIA controla esos mensajes” el adherirme me daría información actualizada sobre un determinado asunto que no hace ahora al caso. Lo que sí cuenta es esa obsesión por la capacidad de la CIA para controlar las comunicaciones mundiales. ¿Paranoia? ¿Se dedica la CIA a recoger y analizar las cosas que nos decimos por Facebook?.
Hay razones para comportarse como paranoide. La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense emplea a más de 60.000 personas y gasta algo más de 10.000 millones de dólares al año en vigilar todo lo que se mueve. No es, como bien se sabe, la única organización pública dedicada al espionaje o “inteligencia”, pero parece ser que es la que cuenta con mejores medios. La CIA no estaría a su nivel, así que los paranoides que temen a la CIA mejor harían temiendo a alguna que otra agencia más y evitando dejarse llevar por mitos y fantasmas. No creo que la CIA pierda el tiempo haciendo análisis de contenido de las comunicaciones de unos “progres trasnochados” y viendo si aparecen determinadas palabras consideradas como peligrosas (bomba, terrorismo, Allah, Al Qaeda) como si los “malos” fuesen tan tontos como para usar las palabritas sin ningún tipo de eufemismo.
Pero es que ninguna de esas agencias lo tiene fácil. En primer lugar, por los cambios, relativamente frecuentes, de tecnologías de la información. Cuando ya crees que te sabes lo del e-mail, te aparece facebook o se presentan nuevas formas de comunicación por satélite o por cable o vaya usted a saber por qué. Ante esos cambios, los espías tienen que adaptarse y no siempre lo hacen con suficiente agilidad como para no perderse asuntos que pueden ser de mucha trascendencia. De todas formas, y en segundo lugar, es que resulta que es materialmente imposible controlar todos los mensajes que se producen al día (y no digamos a la semana o al mes o al año). Cierto que si te están vigilando a ti, exactamente a ti, pueden entrar en tu ordenador y saberse hasta el IP. Pero dudo que sean capaces de saber qué ordenadores precisamente hay que tener controlados de esa forma tan detallada.
Y puedo dudar porque se sabe que no son capaces. Los datos publicados hablan de que en los años 80 la Agencia Nacional de Seguridad siguió, analizó y produjo informes aproximadamente sobre el 20 por ciento del tráfico que pudo interceptar. No es mucho aunque parezca bastante. Pero es que, en la actualidad, con el incremento de comunicaciones a escala mundial y aunque el presupuesto de la NSA (por sus siglas en inglés) haya seguido aumentando en paralelo, a lo que le pueden dar seguimiento ronda el uno por ciento.
Pero supongamos que tienen un objetivo claro y no sólo se dedican a barridos más o menos sistemáticos sobre las cosas que se dicen en el ciberespacio. Supongamos que ya estamos en guerra contra Iraq y que la NSA tiene que procesar los mensajes que produce el enemigo. Pues bien, la NSA fue incapaz de procesar el 60 por ciento de los mensajes iraquíes que interceptó. Y el Seguimiento de Inteligencia (SIGINT) del ejército que participó en la ocupación de Iraq no llegó al 2 por ciento de lo interceptado. Es mucho o es poco, según se vea. Es mucho más de lo que el CNI español puede conocer. Pero no quita que es muy poco lo que realmente se conoce. Ser paranoide puede tener poco que ver con la realidad.

(Publicado hoy en el periódico Información - Alicante-)
Añadido: dicen que ECHELON tiene que revisar más de tres mil millones de mensajes al día

jueves, 23 de julio de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

Incertidumbres democráticas

A medida que disminuye nuestra capacidad de abstracción, la política se convierte más y más en una historieta que hay que vender: un herfanito que encarna el sueño “americano”, uno como vosotros que quiere acabar con los políticos que no eran como vosotros (comunistas en Italia, partidocracia en el Ecuador), defendámonos de los malos (rojos, fachas, “progres”), la mano dura que hace falta para acabar con tanto desorden y así sucesivamente. Como puede imaginarse, lo importante no es que la historieta sea cierta ni, mucho menos, que se acabe poniendo en práctica. Lo importante es que se la crean suficientes electores como para ganar electoralmente y, una vez en el mando, ya veremos qué contamos: la herencia del pasado, la dificultad de hacer un diagnóstico acertado, las moscas cojoneras de los medios y/o de la oposición o la pertinaz sequía. También aquí hay para mucho para elegir.
Las historietas presentadas como ciertas, no encajan con lo que es central en la política realmente existente, a saber, la incertidumbre. Sólo los partidos que saben que nunca podrán llegar al poder se pueden permitir el lujo de poseer y hasta monopolizar certezas. Por lo menos la de que nunca llegarán a gobernar. En cambio, los partidos que saben que alguna vez mandarán, tienen que vivir la incertidumbre: una vez en el trono van a tomar decisiones cuyas consecuencias podrán ser observadas y medidas. Y nadie puede estar seguro de que esas decisiones van a llevar necesariamente al fin propuesto. No siempre existe, en política, un “si hacemos A, entonces B”. Eso lo saben los políticos y, como los ciudadanos detestan la incertidumbre, se presentan, en cambio, como los que tienen la varita mágica para solucionar todos los problemas pensables.
Sin embargo, la democracia tendría que ser el sistema incierto por antonomasia. En una dictadura (formal o real, tanto da), el Caudillo no se equivoca nunca (“Il Duce non si sbaglia mai”). Responsable ante Dios y/o ante la Historia, sabe lo que su pueblo necesita y hasta podrá practicar el despotismo ilustrado de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Se lo dirá Dios directamente (parece que eso fue lo que sucedió con George W. Bush y la ocupación de Iraq, según sus propias palabras) o se lo dirán las leyes de la Historia que el líder conoce como nadie y sabe interpretar en cada momento (el caso del Partido Comunista de la Unión Soviética) o una mezcla de ambos, como sucedía con Francisco Franco según la retórica de aquel régimen y ahora sucede con los caudillos y proto-caudillos que van poblando poco a poco el Planeta para celebrar esta crisis del siglo XXI en modo parecido a como se celebró la del siglo XX.
No sé qué dirán los teóricos del Estado, pero a mí me parece que el fundamento de la democracia es precisamente que nadie tiene la certeza sobre qué es lo que realmente conviene al pueblo y, por tanto, hay que dejar que el pueblo decida cuál de las respuestas inciertas se va a poner a prueba y, si no funciona, se cambia de respuesta, es decir, de partido gobernante.Muy teórico, lo sé. El funcionamiento real de los Estados realmente existentes no es exactamente ese, aunque hay gente que sí se comporta de manera racional, evaluando los medios (votos) que podrían llevar al fin (bien común). Lo normal, en el sentido de lo más frecuente, es que los partidos funcionen como equipos de fútbol en los que los votantes, sin hacer ningún tipo de ejercicio físico, es decir, sin tocar una brizna de poder, se identifican con unos colores hagan lo que hagan, “manque pierdan”.
También reconozco que la comparación partido político – equipo de fútbol es insultante. Para los equipos de fútbol, por supuesto, ya que ningún político es capaz de llenar un estadio sólo para presentar a su último fichaje ni genera tal nivel de discusión, apasionamiento, fiesta y depresión colectiva como puede generar “mi” equipo.
Pero es que, encima, todo eso del “bien común” es bastante problemático en sociedades (como todas) divididas en clases sociales, sexos, edades, razas, orígenes, lenguas (sólo hay 6 estados en el mundo que sean monolingües), religiones, de forma que, si estas divisiones se encuentran en conflicto, es imposible gobernar para todas ellas simultáneamente. Si se favorece a una, ya no se favorece a la otra. Así que a la incertidumbre de qué será lo mejor, se añade la de no saber a favor de quién va a jugar si gana.

(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

Conjeturas o "como en un espejo"

Podría comentar un texto de Umberto Eco comentando un texto de Charles Pierce. Eso se llama vida académica. Consiste en comentar un texto en el que se comenta un texto en el que se comenta un texto y así indefinidamente. La calidad viene dada o por el texto inicial (si es la Torah, es perfecto) o por la cantidad de integrantes de la cadena de comentaristas o por la "calidad" de estos últimos. El problema es que no hay criterios unívocos para establecer la calidad de los comentaristas. El que todos sean rabinos (o catedráticos) no es suficiente. La última estupidez que han encontrado los académicos es en qué lugar (revista, libro) se hace el comentario y cuánta gente comenta al que comenta (no vale autocitarse, aunque venga a cuento).
Pero el caso es que en el texto en cuestión aprendí la distinción entre las tres cosas serias que se pueden hacer ante la realidad circundante:

Inducción. Recoger datos de forma sistemática y sin sesgos e intentar sacar conclusiones a partir de los mismos. El problema, por lo visto, es cuántos datos hay que obtener para sacar la conclusión y qué hacer con los datos que no encajen con la misma. No es un comportamiento muy frecuente porque no es que haya tantos datos que vayan en una misma dirección.
Deducción. Se trata de tener las ideas claras antes de enfrentarse a los datos ("yo ya sé a dónde voy" que comentaba un viejo colega en el ESADE de los años 70, antes de meterse en honduras sobre muestreo, prueba previa, revisión del cuestionario y demás, para él, zarandajas). Según esas ideas, se recogen los datos que encajan con las mismas y se rechazan por manipulados, falsos, interesados, inexactos o mendaces los que no encajan con las propias ideas.
Abducción (o, mejor, conjetura, que lo de abducción suena a marcianos). Es el trabajo del detective: ante una recogida preliminar de datos, avanza una conjetura sobre el significado de los mismos, lo cual le lleva a buscar datos adicionales ("el perro que no ladró en la noche", "dónde estaba usted de 3 a 4" y cosas así) para hacer más verosímil su conjetura que, si los datos la echan por tierra, será sustituida por otra conjetura para la que buscará nuevos datos y así sucesivamente. Por lo general (y la novela de detectives está llena de ejemplos), el arte de la conjetura no lleva a ningún sitio si el delincuente no confiesa. Hay, por lo visto, un abismo entre el mundo tal y como lo pensamos y el mundo tal y como es. Así que la confesión es importante... cosa que no suele suceder en los temas de este blog y afines. Muy trabajoso, por lo que se ve.
Consecuencia, predominan los comportamientos "deductivos" de forma que si uno sabe las premisas del investigador, casi con seguridad sabrá las conclusiones (por eso no leo nunca las entrevistas a políticos o artículos firmados por ellos; me refiero a políticos profesionales, pero también incluyo a los aficionados).
El nudo gordiano se puede romper y no sólo con el "yo ya sé a dónde voy". Se puede, por ejemplo, simplificar la recogida de datos hasta dejarlos reducidos a aquellos pocos que se pueden manejar, cuantificar y modelizar cómodamente (no importa que los datos sean malos e incompletos, lo que importa es que puedan ser procesados "científicamente"). O se pueden decir banalidades ("la causa de la prostitución es el sexo", que no que me lo invente, que lo vi en un informe; o "la causa del hambre en el mundo es que los pobres no tienen dinero para comprar comida", en otro informe, éste del Banco Mundial). Se se puede uno dedicar a hacer comentarios a los comentarios a los comentarios con algunos de ellos particularmente obscuros e incompresibles, lo cual los hace todavía más valiosos académicamente (Mario Bunge criticaba hace poco esa manía de decir cosas raras e inextricables que, en realidad, no significaban nada con respecto a lo que hay ahí afuera). O se puede asumir el mito de Tántalo: siempre intentando subir la piedra del conocimiento hasta la cumbre de la verdad sabiendo que se caerá (nuevos datos) y que habrá que comenzar de nuevo. No es muy gratificante, pero sí es entretenido. Y parece que sí tiene que ver con nuestra relación real con lo que hay por ahí fuera y que vemos "como en un espejo" y sin muchas probabilidades de que lleguemos a verla "cara a cara".

martes, 21 de julio de 2009

Cualquiera tiempo pasado...

Divertido el reportaje de Foreign Policy sobre los líderes políticos que tienen que estar echando de menos los buenos tiempos con George W. Bush. La razón no es que "cualquiera tiempo pasado / fue mejor" sino que Bush II era más útil para las políticas de dichos políticos que lo que lo está siendo el actual inquilino de la Casa Blanca.
La lista comienza con Silvio Berlusconi. Comprensible. Sigue con Benjamin Netanyahu. Ya no lo tengo tan claro. Las políticas de Obama podrían ser las mismas que las de Bush, pero es Netanyahu el que representa un corrimiento hacia una mayor intransigencia y radicalidad, probablemente gracias a su alianza con Lieberman. Pero aceptémoslo. Después está Álvaro Uribe. Comprensible como lo de Berlusconi. Y Lech Kaczynski, que ahí sí, ve cómo alguna de sus movidas no encajan con la nueva política del gobierno de los Estados Unidos hacia Rusia. Pero el mejor de la lista (y estoy de acuerdo en que se le haya incluido) es Hugo Chávez. Efectivamente, los cambios de la política exterior hacia América Latina en general y hacia Cuba en particular habrían pillado a Chávez con el paso cambiado y ya no es tan fácil echarle la culpa al "imperialismo" de todo lo que sucede en el subcontinente. También hay que añadir que América Latina ha cambiado mucho y ya no es tan fácil la aplicación malévola de la doctrina Monroe, a saber, "América -es decir, el continente- para los americanos -es decir, para los estadounidenses-". Obama ha cambiado algunos datos, pero América Latina también ha cambiado.
Obvio que habría que añadir algunos ex-gobernantes que, sin duda, echan de menos "the old good times", los buenos tiempos pasados: José María Aznar el primero, pero también Tony Blair que tendría más fácil la presidencia de la Unión entonces que ahora, cosa que no está tan clara si se ve que Durao Barroso sí podría repetir cargo en septiembre. El cuarteto de las Azores ante una opinión pública, ahora también estadounidense, contraria a la intervención inicial y actual en Iraq (según Gallup, 58 por ciento de los encuestados dice ahora que fue un error).
Nunca llueve a gusto de todos.

lunes, 20 de julio de 2009

Filtraciones inocentes

Hay un argumento muy de peso para desconfiar de documentos comprometedores que, de repente, aparecen ante el dominio público. En España, la conversación de El Bigotes diciendo que había comprado bolsos de Vuiton (pido disculpas si no deletro bien, pero es que no soy cliente de la firma) bolsos para la alcaldesa de Valencia, que sería una forma de cohecho como la que sobrevuela la acusación contra el presidente de la Generalidad Valenciana por unos trajes (el monto es superior a mi salario mensual, no me digan que es una minucia que protesto por mi bajo salario de funcionario público). En el Ecuador, los videos del Mono Jojoy afirmando que las FARC colombianas habría colaborado económicamente con la campaña del ahora presidente Rafael Correa y habría tenido contactos con allegados al más alto nivel.
En ambos casos la pregunta es la misma: ¿por qué ahora precisamente aparecen estas "pruebas" viejas como ellas solas y, por decirlo mejor, ya casi apolilladas por el paso del tiempo?
Obsérvese que no es un argumento par decir que sean falsas. Personalmente, me parece que la de la alcaldesa es verdadera (e irrelevante) y la del presidente es falsa (y muy relevante). Pero lo que yo opine no significa nada, ya que ni estoy en el ajo de las conspiraciones que andan en juego ni tengo el más mínimo criterio para valorar veracidad y oportunidad de una u otra.
Sí me doy cuenta de que, en un caso y en otro, puede haber componentes verdaderos y componentes falsos y que no vale tomarlas, sin más, como verdadera o como falsas de manera monolítica ya que vendría bien bajar a detalles. Siguiendo con mi opinión personal (irrelevante, insisto), la financiación no creo que haya sido la que supuestamente dice el Mono Jojoy, pero que ha habido contactos, podría estar seguro. Y si no los ha habido, mal político sería Correa (y creo que es buen político, aunque me reservo reconocer si el que yo lo diga es algo positivo o negativo para él).
Sobre el asunto en cuestión (sus elementos verdaderos y sus elementos falsos), todavía lloverá algo y se sabrá más o se nos intoxicará más.
Pero sigo pensando que lo importante, visto el tiempo transcurrido desde el hecho a su conocimiento o supuesto conocimiento, es preguntarse ¿por qué ahora? En el caso valenciano, hasta se podría suponer que hay una venganza por el asunto de las anchoas (la alcaldesa, para defender a su presidente autonómico, habría dicho que recibir el regalo de unos trajes es como recibir el regalo de unas anchoas; pues bien, ahora se le añade el recibir bolsos de Vuiton que cuestan, en media, 900 euros). La clase política mundial es cutre. Pero me extrañaría que ése fuese el motivo por el que se ha filtrado, intencionadamente no me cabe duda, la dicha conversación de El Bigotes, capo, según dicen, de los corruptores locales. Pero entonces, ¿por qué? ¿ajustes de cuentas dentro del Partido Popular? ¿Venganza catalana? Ni idea. Y mis suposiciones tienen límites: no soy tan imaginativo.
El caso ecuatoriano es más complicado. Primero, porque es internacional. Segundo, porque se está desmantelando la base estadounidense de Manta, en el Ecuador, y eso hay que castigarlo (suposición, por supuesto, a partir de una coincidencia y que no prueba de nada). Pero el desmantelamiento estaba anunciado y en la Constitución está dicho que no se aceptan bases como la de Rota en España. Tercero, porque Correa ha tenido un papel claro de apoyo a Zelaya frente a los golpistas de Tegucigolpe y el ALBA sigue siendo el malo de la película. ¿Castigo? ¿Venganza? ¿Aviso a navegantes? Por avisos que no quede, pero ya hay suficientes como para no pensar en eso. ¿Preparación de las próximas elecciones ecuatorianas? No diría yo que no: estas cosas, cuando la popularidad de un presidente es tan alta por más que menguante, hay que llevarlas a cabo pasito a pasito mejor que de golpe. No es ningún secreto que no tengo excesivas simpatías hacia Correa por más que sea mejor que sus contrarios. Pero yo no voto en el Ecuador. Y los filtradores pueden trabajar para que los ecuatorianos, poquito a poco, vayan viendo que Correa no les conviene. Pero, entonces, ¿quién? La ventaja que tienen los valencianos es que alternativas hay un montón sin salirse del partido ahora gobernante (fuera de ese partido, es inútil buscarlo).

Más sobre encuestas

No me resisto a insinuar un comentario sobre el último Barómetro del Real Instituto Elcano, una cosa que las grandes empresas españolas patrocinan con el gobierno central no sé bien para qué. Se trata de la 21ª oleada, la de julio de 2009. Veamos, en primer lugar, qué preocupa a los españolitos y españolitas encuestados y encuestadas (demasiado largo o demasiada larga) en lo que tiene que ver con las "amenazas para los intereses de España". Podemos suponer que existe tal cosa, "intereses de España", pero esa es otra historia. El gráfico de los que han respondido a cada opción que se les daba es el siguiente:


Bien. Ya he comentado en otras ocasiones las cosas tan curiosas que se preguntan. Algunas, por lo sospechoso de su vocabulario ("El conflicto militar entre Israel y sus vecinos árabes" como si no existiese Palestina), otras, por lo difusas (hay como una veintena de definiciones incompatibles entre sí de la palabrita "globalización") y otras por lo raro que resultaría que, efectivamente, tuviese algo que ver no digo con los intereses de España sino con España sin más (Paquistán, las armas nucleares de Corea del Norte). La situación en Afganistán, sí que entiendo que se pregunte si por "intereses de España" se entiende la vida de los soldados del ejército español (aunque no todos españoles de nacimiento) que pueden perder ocupando dicho territorio.
Pero, bueno, las tres primeras tienen una cierta lógica:la crisis, el terrorismo y el calentamiento global pueden entenderse como amenazas al Planeta y, por tanto, amenazas para uno de sus componentes, el Estado Español, aunque no quede claro si eso tiene que ver con los "intereses de España".
Sin embargo no es a eso a lo que me quería referir. Lo que quería comentar es la diferencia de resultados que se produce cuando se pregunta una cosa de una manera u otra. De hacer caso a este gráfico, un 49 por ciento de los encuestados consideran que el terrorismo (internacional, por supuesto) es una amenaza "muy importante" para los intereses de España.
Pero ahora véase este otro gráfico de la misma fuente, es decir, construido con respuestas a la misma encuesta a los mismos encuestados al mismo tiempo:


Cierto que ahora no se pregunta por importancia como amenaza a los intereses de España, sino cuál le parece al entrevistado que es una mayor amenaza para España. La diferencia entre ETA y "terrorismo internacional" es notable, más ese 28 por ciento que dice que ambos temas son una amenaza para España.
Se podría haber preguntado lo de ETA en la lista del primer gráfico que he presentado. No se ha hecho. Y también se podía haber hecho la encuesta algo mejor. Si se va al último barómetro del CIS (el de junio) se verá que los problemas para los españolitos se dan de dos formas: mediante una lista a la que se contesta con sí o no y con una pregunta abierta sin sugerir respuesta. Y, por cierto, se observa alguna diferencia importante en las cantidades, aunque no tanto en el "ranking".

Tenemos, en primer lugar, las elecciones a partir de una lista del "principal problema que existe actualmente en España", y el "segundo" y el "tercero".

No me resisto a apuntar ese casi 13 por ciento que piensa que es la clase política y los partidos políticos. Pero ahora "el principal problema que existe actualmente en España" con respuesta espontánea, no sugerida por la lista. Voilá:

La clase política y los partidos no llegan a obtener un 5 por ciento de las respuestas, amén de las demás diferencias en porcentaje y "ranking".
Y otra más: el Eurobarómetro de julio de 2009 comparado con el de primavera de 2008. A estos bienpensantes europeos les preocupa la pobreza en el mundo, les aumenta la procupación por la crisis y les diminuye la del cambio climático. El terrorismo internacional cae, pero sigue alto, aunque no es difícil adivinar que en el próximo eurobarómetro la última de las opciones (la de la pandemi) habrá tenido más respuestas. La donna è mobile qual piuma al vento, muta d'acento e di pensier:


Que ¿qué quiero decir? Pues lo de siempre, aunque con nuevos datos, a saber, que lo interesante de una encuesta son, a veces, más las preguntas (porque reflejan la mentalidad del que las ha redactado) que las respuestas (que muchas veces es difícil saber qué significan, como es el caso de la "globalización"). Y que es más fácil preguntar por comportamientos (qué hizo usted ayer) que por opiniones, pero si se quieren conocer, hay que preguntar bien. Por eso yo no me atrevo a hacer encuestas.

domingo, 19 de julio de 2009

Más impuestos

Es posible que en los Estados Unidos se incremente la presión fiscal sobre los más ricos para financiar así la reforma sanitaria de Obama. Curiosamente, eso es lo que alguno de ellos vienen pidiendo desde hace tiempo, asombrados de que sus subordinados paguen más impuestos que ellos mismos. Pienso en Warren Buffet: su tipo sería de 17,7 por ciento para su base de 48 millones (que no es su fortuna, estando entre los tres más ricos del mundo); en cambio, la media de sus empleados, según dice él mismo, sería de 32,8 por ciento y su recepcionista tendría el 30 por ciento)
Se podría temer una huida generalizada de hiper-ricos, buscando paraísos fiscales como hacen algunos cantantes y deportistas "españoles" con domicilio fiscal en sitios distintos a los "colores" que dicen estar defendiendo. No parece que vaya a pasar: un pequeño incremento en la presión sobre este colectivo ni lo van a notar. La base imponible ya está suficientemente alejada de su fortuna como para que no sea un asunto tan grave.
Si se les bajaron los impuestos, como así se hizo bajo Bush II, no mejoró la economía (empeoró por otros motivos, pero tutto fa brodo) y tampoco mejoró tanto su situación ya inmejorable. Era simple lucha de clases a favor de los de arriba. Opción de clase, que se diría. Clase para sí.
Aumentar los impuetos no es tan malo. En Brasil, un aumento de un punto en la presión a los más ricos sería suficiente para acabar con el hambre en el país después de haber cerrado todas las ONG extranjeras que se mueven por el mismo. ¿Por qué no se hace? Lucha de clases.

Identificar a los actores

Repasando los posts sobre Honduras y las citas que aparecen en los mismos, al igual que los posts de los blogs amigos que cito al margen (en particular, uno Theotonio dos Santos) y algunos más encontrados en esta selva de internet, no es fácil llegar a una conclusión "inductiva", es decir, partiendo de los datos y llegando a una conclusión ya que lo que domina es el texto "deductivo": uno ya tiene su idea y busca los datos que encajan en la misma, afirmando en muchos casos sin proporcionar pruebas; a lo más, cuestión de verosimilitud desde el punto de vista de la idea inicial.
Por supuesto que es relativamente fácil decir (y parecer que se prueba) que "Obama estuvo detrás del golpe" o que "ha sido cosa de los Estados Unidos" o que "el imperio contraataca" o que "Washington financia y apoya el golpe" y cosas por el estilo.
Ya he dicho que tengo mis dudas sobre esa personalización de la política: Obama claro que toma decisiones, pero es obvio que forma parte de un engranaje cuyos componentes no puede controlar y menos para un caso menor dentro de los líos en los que anda metido directa y personalmente.
Ahora añado mis dudas sobre esa idea del actor abstracto, como si fuese una unidad monolítica y sin fisuras: el imperialismo, Washington, Estados Unidos. La realidad no va en esa dirección.
La pregunta sobre quién ha financiado el golpe es pertinente: tendría que ser evidente que Washington no paga al golpe sino que determinadas personas han hecho llegar dinero a algunos golpistas para cubrir los gastos que lleva un golpe (como conozco a bolivianos que pusieron dinero para alguno de los viejos golpes, sé de lo que estoy hablando). Por lo que parece, una parte importante de esa financiación ha sido local, por más que los financiadores tengan conexiones en los Estados Unidos (pero no "con los Estados Unidos").
En segundo lugar, una cosa es haber sabido que se preparaba un golpe (cosa que es más que probable por parte de LA Embajada) y otra cosa es haberlo preparado. Una cosa es el acuerdo tácito (incluso por indiferencia ante su resultado) y otra cosa es haberlo organizado.
En tercer lugar, una cosa es el entusiasmo con que los sectores conservadores estadounidenses han recibido el golpe (y una parte de esos sectores es probable que tuviesen conexiones con los golpistas locales) y otra cosa es la frialdad y distancia de Clinton y Obama, que estaban ocupados en otros asuntos y a los que el golpe no les ayuda mucho. El Comentario que cité de Immanuel Wallerstein iba en esta línea.
Si se quiere entender qué ha sucedido (y qué lecciones se pueden extraer de cara al futuro), es preciso identificar a los distintos actores. El meterlos a todos en un saco personalista (Obama, como hizo Michel Parenti) o en un saco abstracto (Washington, el imperialismo, el Pentágono) puede servir como pedagogía política ya que refuerza las ideas previas al análisis aportando los datos que encajan con dicha idea o haciéndolos verosímiles gracias a la misma, pero no ayudarán a cambiar el mundo si antes no se lo comprende. Cierto que no es bueno quedarse en la comprensión por la comprensión (que es lo que criticaba Marx en su tesis 11 sobre Feuerbach y que me parece razonable), pero creer que el mundo se transforma sin haberlo comprendido es arriesgarse o a cambiarlo en una dirección opuesta a la prevista o a que los aprovechados se suban al carro y saquen un provecho particular sin que cambie realmente la cosa.
Hago el firme propósito (que, como siempre, no cumpliré) de evitar esas generalizaciones a no ser que no pueda evitarlas.
(Añadido el 21 de julio: ALAI- América Latina en Movimiento traduce un artículo de Allan Greenberg explicando cómo los Estados Unidos financian la desestabilización de América Latina. Usa el argumento de la verosimilitud pero cita fuentes. Aun así, no se puede evitar el tufillo de dar la parte por el todo: si hay grupos más conservadores que financian golpes y desestabilizaciones, eso no quiere decir que "todo" el país lo haga ni que lo haga "todo" su gobierno. Cuentan que la FAES del Partido Popular en general y de José María Aznar en particular estuvo implicada con los separatistas "cambas" en Bolivia. No lo sé. Ni tampoco me importa mucho. Pero no tendría sentido decir que "España apoya a los separatistas" o que "el gobierno de España -de otro partido diferente al Partido Popular- apoya a los separatistas". Hay abreviaturas que son engañosas. O forman parte del prejuicio del que se parte... que es probable que esté fundado, pero no se demuestra).

sábado, 18 de julio de 2009

Doble explotación

Otro caso más. Y van... ya no sé cuántos. Se trata de inmigrantes, mujeres, latinoamericanas y con empleos precarios, a tiempo parcial o por horas (tareas domésticas, cuidado de ancianos y semejantes). Con o sin papeles, sus salarios son bajos y lo suelen compensar acumulando trabajos hasta la extenuación.
Que, en general, en España se explota a muchos inmigrantes, no es un secreto. No a todos, por definición. Pero sí a una cantidad suficiente como para que sea observable. Y en algunos sectores más que en otros (agricultura, lo que fue la construcción, son casos bien conocidos).
Pero volviendo a las mujeres inmigrantes, ya son varios los casos (un porcentaje demasiado elevado entre los que conozco como para que no sea significativo, por lo menos entre los que conozco) en los que se puede afirmar que su familia "allá" también les explota. Y de la manera más indecente.
El esquema se repite: los de "allá", de repente, piden dinero para cuestiones urgentes (hospital, deudas) y la mujer aquí se pone a pedir adelantos e incluso, cuando se podía, préstamos para enviar el dinero allá. Puede ser hasta para un viaje de vacaciones de los de allá que vienen acá a pasar una temporada. Pero la cuestión sanitaria es la más frecuente: el de allá, pongamos que con un herpes, pide dinero para poder ir a una buena clínica para que le curen. Y la de aquí, usuaria de la seguridad social pública española a la que tiene todo el derecho del mundo, se entrampa aquí para que el de allí vaya a la privada. Cierto que el sistema público en muchos de aquellos países deja mucho que desear, pero también el trabajo de la de aquí deja mucho que desear en términos de descanso, vacaciones y... salarios.
Mi impresión es que el dato que se recogió en su día en el Ecuador, tendría que ser revisado. Estos serían los destinos de las remesas en 2003 en dicho país:


Tal vez sería más correcto añadir algo más del 17 por ciento en "lujos" y una revisión del contenido de "gastos diarios". Pero no puedo sustraerme a la impresión de que estas mujeres son explotadas en España y son explotadas por sus familiares en su país de origen.

viernes, 17 de julio de 2009

La nación clandestina

Un amigo me envía una copia de la película boliviana dirigida por Jorge Sanjinés con este mismo título. No he conseguido verla porque el medio era demasiado complicado para mí. Pero mi amigo me adjuntaba una sinopsis:
"Sebastián Mamani, un campesino renegado de su clase vuelve a su pueblo a pagar sus culpas por prestar servicio como represor durante la dictadura, bailando la danza del 'Danzanti' hasta morir. Espera así borrar su pasado, anhelando un renacimiento. Sebastián representa lamentablemente, a una gran parte de la nación que ha perdido su identidad cultural, gente que se avergüenza de su origen campesino, del color de su piel, de tener apellido aymara o quechua".

No me siento identificado con Sebastián desde el punto de vista político, ya que mi evolución es bastante rara, si se me permite la palabra, aunque no tan problemática. Pero la segunda parte de la sinopsis, la de la identidad cultural me dejó bastante perplejo y así lo expresé en el grupo en el que compartimos años pasados en América y seguimos en contacto vía internet.
Mi problema era y es el siguiente y tiene que ver con la cosa esa de la identidad cultural. Resulta que yo quise ser boliviano. Aprendí algo de quechua y estudié aymara. Hablo valenciano pero soy incapaz de escribirlo por todos los años pasados como bolivianizante. De hecho, hablo mejor el italiano que el valenciano, aunque mi lengua (en la que pienso y trabajo) es el castellano (alguna vez he soñado en italiano, pero eso fue al final de los tres años en Italia). ¿Debo hacerme fallero mayor y morir en la ofrenda para purgar mi pérdida de identidad cultural? No me avergüenzo de mi origen campesino (que lo tengo) y mi piel y apellido no son problemáticos como lo son los Quispe, Vilca, Huamani, Ayma y, claro, Mamani. Pero la cosa es saber si tengo la obligación de sentirme identificado con una determinada cultura, como se supone que Sebastián debía hacer y de ahí su culpa por no haberlo hecho, culpa que purga siendo él mismo y muriendo.
No acabo de entender el truismo que aparece en el cartel que adjunto: "Sólo los hombres y los pueblos que asumen su identidad pueden volver a ser ellos mismos". Pero ¿cuál es mi identidad? (La de Sebastián Mamani por lo visto se da por descontada).
El hecho es que no me siento identificado ni con la cultura española, a pesar de todo. Algún valencianista dirá que practico el auto-odio (es una observación a la que recurren otros nacionalistas también). Pero sigo sin saber por qué me debo a una cultura. Parafraseando a Marx (Groucho, of course) cuando decía que no sabía por qué tenía que preocuparse por la posteridad si la posteridad no había hecho nada por él, no acabo de saber por qué me debo a una parcela de la especie humana, parcela que, encima, es artificial y arbitraria.
Un participante (vasco, pues) en el grupo virtual me dijo que es que mi mundo es algo más grande que mi pueblo. No lo sé. Sí sé que no puedo creer en clasificaciones de la especie humana que son cambiantes, mal definidas y hasta arbitrarias.
Cambiantes lo son: las tribus que Julio César dice que encontró en las Galias (Gallia est omnis divisa in partes tres, quorum una incolunt etc.), ya no estaban a los pocos años o porque el César se las había inventado o por la simple razón de que esas cosas cambian. Lo mismo se puede decir de "Sexo y temperamento" de Margaret Mead con sus roles de varón y mujer tan cambiantes de "tribu" a "tribu" y que no se volvieron a encontrar cuando las feministas encantadas de lograr una prueba tan evidente del papel de la sociedad en la elaboración del género volvieron al lugar al cabo del tiempo. Probablemente habían cambiado o habían desaparecido o se habían unido a otra. Dando por supuesto que tales identidades culturales eran reales ¿qué sentido tenía identificarse con una u otra?
Mal definidas son también. Los "núcleos duros" de una cultura pueden ser más o menos identificables, y más por sus intelectuales orgánicos, pero el problema son las fronteras. Suponiendo que la cultura extremeña sea tan diferente de la cultura andaluza, ¿qué hacer con mi pueblo de adopción, Malcocinado, en la frontera entre Badajoz y Sevilla y que inicialmente fue incluido por Javier de Burgos en la provincia de Sevilla y ahora está en la de Badajoz? O ¿qué hacer con mi pueblo en el que fui nacido, frontera entre la provincia de Valencia y la de Alicante -culturas muy diferentes, dirán algunos- y que también fue incluida inicialmente en la de Alicante y ahora está en la de Valencia?
Porque, encima, estas identidades culturales suelen ser definidas desde fuera y, si se hace desde dentro, es desde arriba. Unos me dirán que mi identidad cultural es la valenciana (o la alicantina, questió de noms), otros que la española, algunos que la europea y algunos que la humana.
Las culturas, como las lenguas, tendrían que ser más instrumentos y menos objetos de adoración. Sirven, sin duda. Y se aprenden. Como se aprende a saludar a un amigo polaco de forma diferente a como saludo a un amigo boliviano o como beso a una amiga estadounidense de forma distinta a como beso a una amiga inglesa o a una amiga mexicana.
Y ahí viene mi perplejidad mayor: ¿por qué veo como no problemático el problema de mi identidad cultural, que me tiene totalmente sin cuidado y es comprendido por mucha gente, mientras que para las "culturas indígenas" (como si las mías no lo fuesen) damos por supuesto que deben entregarse a su identidad? Si yo hiciese lo de Sebastián Mamani dirían que estoy loco. En cambio, Mamani es el protagonista de la película. El héroe en cierto sentido.
"Que morir por la Patria no es morir / es vivir", que diría el himno nacional colombiano. Puestos a ser héroes, ¿no sería mejor morir por la humanidad?
Y sin embargo, ha habido pueblos oprimidos. El quechua y el aymara entre ellos.

jueves, 16 de julio de 2009

Encuestas y golpe en Honduras

Defiendo, por puro sentido común, que las encuestas no sirven para justificar una idea o un comportamiento: el que la mayoría de encuestados en un estado de los Estados Unidos apruebe la pena de muerte no es razón para defender la pena de muerte, que sigue siendo inhumana y, en muchos casos, equivocada e irreversible al aplicarse al inocente.
También he dicho y mantengo que las encuestas no sirven para encontrar la verdad y el ejemplo que pongo es siempre el mismo: una encuesta en la Europa de tiempos de Galileo habría dado unanimidad contra el heliocentrismo ya que sería "evidente" para los encuestados que lo que se movía era el Sol y no la Tierra.
Soy, por tanto, muy cauteloso con las encuestas y, como sociólogo, miro con atención no sólo las respuestas sino, sobre todo, las preguntas. Y mucho más cauteloso creo que hay que ser con el uso que los medios hacen de las susodichas. Es demasiado frecuente que los medios usen los supuestos resultados de una encuesta para "demostrar" quién tiene la razón, quién lo ha hecho bien (o mal) y en qué consiste algo difusamente definido.
El caso más espectacular "en el que se confirma lo dicho con algunos ejemplos" (broma ésta sólo para iniciados) ha sido una encuesta de Gallup en Honduras sobre el apoyo o rechazo al golpe.
Primero, hay que ver cómo se obtuvieron las respuestas, si por teléfono o directamente y, en cualquier caso, si la muestra es para todo el país o sólo para las ciudades, dejando los núcleos campesinos fuera de la muestra (no es práctica infrecuente).
En segundo lugar, hay que ver cómo se hizo la pregunta. Es un tecnicismo, pero un mismo tema, preguntado de una forma u otra, da resultados diferentes. En general, el encuestado se inclina a las respuestas afirmativas. Un ejemplo distinto y distante fue el referéndum sobre el divorcio en la Italia de 1970. La pregunta era "¿es usted partidario de la abrogación de la ley Fortuna-Basilini?". Al margen de la parla politiquesa, si usted era partidario del divorcio debía decir NO. Ganó el NO, por cierto, pero ésa es otra historia.
Volviendo a nuestra encuesta hondureña y suponiendo que ya tenemos los datos, tendrán que abrírsenos las carnas cuando veamos que los medios estadounidenses han usado la misma encuesta para
  1. apoyar el rechazo al golpe expresado por el gobierno (Obama, Clinton)
  2. apoyar el apoyo al golpe expresado por el sector más conservador del país.
Los datos de los periódicos y sus respectivas manipulaciones (por lo menos de algunos de ellos) están aquí. Brillante artículo que se resuelve yendo a las fuentes y recordando que, diga lo que diga el encuestado, la legitimación del golpe o su deslegitimación no vendría de una encuesta.
Ahora prepárese para leer una encuesta en la prensa propia y pregúntese de qué va el asunto realmente.

miércoles, 15 de julio de 2009

Más Honduras

“Honduras es el segundo país más pobre de Centroamérica. Presenta una distribución extraordinariamente desigual de la renta y una alta tasa de desempleo. Su economía se basa fuertemente en un abanico muy reducido de exportaciones, en particular plátanos y café, haciéndola muy vulnerable a los desastres naturales y a las oscilaciones en los precios de las mercancías. De todos modos, las inversiones en la “maquila” y en sectores exportadores no-tradicionales están diversificando lentamente su economía. El crecimiento económico sigue dependiendo de la economía de los Estados Unidos, su socio comercial más importante, y se reducirá en 2009 como resultado de la reducción de la demanda de exportaciones y de los mercados de crédito globales más estrictos. Las remesas representan un cuarto del Producto Interno Bruto o casi tres cuartas partes de las exportaciones. El Acuerdo de Libre Comercio Centro-Americano (CAFTA) con los Estados Unidos se aprobó en 2006 y ha ayudado a impulsar las inversiones. A pesar de la mejora en la recaudación de impuestos, el déficit fiscal del gobierno está creciendo debido a los crecientes gastos y a las pérdidas financieras de las empresas energéticas y telefónicas estatales”.
Todo lo que antecede ha sido copiado y traducido del “World Factbook” que la CIA cuelga en internet. Con fecha 8 de julio la publicación seguía dando como jefe de estado y del gobierno a José Manuel Zelaya Rosales (desde el 27 de enero de 2006). Ese día, la prensa hablaba del encuentro entre “Mel” Zelaya y Hillary Clinton que apoyaba la mediación costarricense entre aquel y Micheletti que, por cierto, no aparece para nada en la página de la CIA (la lideresa del Partido Liberal sería Patricia Rodas).
Como la página se había actualizado a 26 de junio, los detalles coyunturales poco apropiados pueden perdonarse, pero las observaciones más de fondo pueden ser útiles para entender algo mejor lo allí sucedido.
Se trata, siempre según esa fuente, de un país que no llega a los 8 millones de habitantes, pero con características demográficas catastróficas y con una distribución de la población por sexo y edad distinta a la esperable. La razón, sin salirse del Factbook, se debería“al exceso de mortalidad achacable al SIDA, a la menor esperanza de vida, más alta mortalidad infantil y tasa de mortalidad y menores tasas de crecimiento de la población”. Así es la pobreza, primera observación que se extraería de lo que cuenta la CIA.
La segunda observación se resume en una sola palabra: vulnerabilidad. En general, los países de la periferia están en la misma precisamente por ello. Pero el caso de Honduras, como se ve, es particularmente claro: su economía depende de lo que exporte a los Estados Unidos y de lo que sus emigrantes remitan al país desde el exterior. Traducido: si hay crisis fuera, tendrá efectos dentro. Y, segunda traducción, si cierran la espita fuera, el país se hunde. Esto último se puede entender con facilidad. Se trata de un país en el que el 13 por ciento de su Producto Interno Bruto se debe a la agricultura (es un “país de servicios” que proporcionan el 58 por ciento del PIB) pero con un 39 por ciento de la población activa ocupada en dicho sector primario (más o menos, el mismo porcentaje que los servicios). Agricultura poco productiva, entonces, y una de las razones de la pobreza existente.
Pero lo importante es que, siendo un país pequeño, su peso en las importaciones de cualquier país rico es insignificante: los importadores ricos pueden buscar alternativas, pero Honduras no lo tiene tan fácil. Si, encima, el gobierno se encuentra con problemas fiscales importantes (los ricos, por definición, no pagan impuestos o pagan muy poco, y los pobres demandan servicios de manera creciente), la capacidad de negociación del gobierno (legítimo o ilegítimo) es muy reducida.
Si el país fuese algo menos desigual, es decir, si sus oligarquías no estuviesen acostumbradas a hacer y deshacer según sus intereses a corto plazo (y, a medio plazo, siempre pueden irse a vivir a otro sitio, por ejemplo, a los Estados Unidos), el golpe tendría que haber sido leído primariamente como una cuestión internacional. Pero visto lo visto, sí parece que gana peso la hipótesis de un golpe únicamente de raíces locales. Ni siquiera tiene sentido pensar en Chávez. Otra cosa es que se quiera ver, en este golpe, un ensayo de futuros golpes contra los latinoamericanos díscolos. Pero si hubiese sido así, no ha podido ser más chapucero.
Las reacciones ante Xinjiang no son las de Honduras.

(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)
Véase el Commentary de Immanuel Wallerstein publicado hoy sobre el mismo tema. Tampoco él cree que Obama haya estado detrás del golpe y da muchas más claves (mundiales) para entender qué está pasando en Honduras y, en general, en la política estadounidense.
Puede verse el Comentario, traducido al castellano, en La Jornada del 18 de julio.

China y el dólar

Que sea editorial del Christian Science Monitor le añade interés al tema. Se trata de un articulillo, corto y claro, sobre los problemas que tiene la China con el dólar. Como es sabido, es la primera tenedora de bonos del tesoro y poseedora de un billón ("trillion" en inglés) de dólares en deuda estadounidense (los Estados Unidos son el primer deudor del mundo). Quiere decir que la China podría hundir a los Estados Unidos si quisiese: le bastaría vender sus bonos y se habría acabado el reino del dólar. Y si, encima, pide realizar la deuda, ni te digo. Si el dólar ya tiene problemas para sobrevivir al nivel actual, ese par de decisiones serían la puntilla o, más bien, el principio del fin.
Pero es que si hiciese eso, la China se arruinaría: sus valiosas posesiones de deuda perderían valor y un dólar hundido compraría productos chinos con mayor dificultad de la que ya tiene ahora en plena crisis.
El editorial da la clave de la propuesta china para una divisa internacional diferente al dólar. Gestionada internacionalmente, le permitiría comprarla rápidamente y deshacerse de los dólares que le queman las manos y que están obligados a seguir comprando como un Tántalo eterno.
Lo que no dice el editorial es que el papel que tiene la China en la "arquitectura" (es decir, el despiole) del sistema financiero internacional centrado en los Estados Unidos explica por qué el asunto uigur ha pasado como quien no quiere la cosa. Total, sus reservas de divisas sólo ascienden a dos billones ("trillions") de dólares...

martes, 14 de julio de 2009

Para qué sirven las embajadas

"The Iranians are building a huge embassy in Managua. And you can only imagine what that's for."
Más razón que un santo (santa en este caso). Una embajada como esa sólo puede significar un intento por parte de los fundamentalistas, integristas y radicales mullah iraníes de invadir, desde Managua, todo el continente. Tal vez se reduzcan a sólo América Central y del Sur, pero nunca se sabe lo que pueden intentar con una embajada de tal calibre. Pueden orientar a las opiniones públicas latinoamericanas en la dirección que más convenga al gobierno de Irán, pueden sobornar a funcionarios para que se apliquen las políticas que más interesan a los iraníes y hasta podrían apoyar movimientos separatistas como los de la Media Luna en Bolivia o golpistas como con Carmona en Venezuela. Intolerable.
Sólo algunos pequeños problemas.
1. El primero es que la tal embajada no se la ve por ningún lado y, de momento, sólo existe en la imaginación de políticos y periodistas estadounidenses, una vez más en franca alianza bajo la bandera del "interés nacional" (de los Estados Unidos, claro, es decir, de sus élites).
2. El segundo es que parece un caso precioso de "se cree el ladrón que todos son de su condición". a)En primer lugar, porque esa es la política de los Estados Unidos. En cualquier país latinoamericano todo el mundo sabe dónde está "LA" Embajada, es decir, la de los Estados Unidos. Y quien más quien menos tiene historias que contar sobre lo que se ha hecho desde LA Embajada de donde sólo últimamente se están expulsando funcionarios por espías, subversivos, "cover agents", financiadores o, simplemente, organizadores de cursillos en la dirección correcta.
b)En segundo lugar, circula el chiste en América Latina de que es imposible que haya un golpe de estado en los Estados Unidos ya que carecen allí de Embajada de los Estados Unidos. El papel de LA Embajada en golpes como el de Chile o el de Venezuela no parece discutible (digan lo que digan, el papel en el de Honduras sí que me parece discutible: seguro que lo sabían, no tan seguro que lo promovieran)
3. Pero el problema más importante es la embajada de los Estados Unidos en Bagdad, ese país, Iraq, del que dicen que se van a ir un día de estos -en 2011, para ser exactos- pero no dicen cuántos soldados se quedarán en las instalaciones fuera de las ciudades (probablemente, 130.000, y es que la geopolítica tiene sus costes) ni dicen qué tamaño tiene la Embajada en Bagdad: ¡el tamaño de la ciudad del Vaticano! And you can only imagine what that's for

lunes, 13 de julio de 2009

Familia y política

Gallup proporciona este gráfico con la identificación con los dos partidos según el estado civil del encuestado.


Hay varias cosas que me interesan: 1.- el matrimonio es conservador, es decir, los casados son los que mayores porcentajes dan de identificados con el partido republicano, seguido de los viudos y de los divorciados. 2.- Viudos y divorciados son los que más respuestas dan en el sentido de identificarse con el partido demócrata. y 3.- los que viven con su pareja ("domestic partnership", preciosa frase) son los que dan mayores porcentajes de "independientes" que, por lo general, suelen ser más razonables y menos reaccionarios que los otros dos. Me refiero a la identificación, no al estado civil, no me vayan a excomulgar ahora ;-) Y los separados van detrás.
No hay que darle mayor importancia a estas constataciones. Basta verlas a lo largo del tiempo:


Las oscilaciones en la identificación con uno u otro partido no parece que se puedan deber a oscilaciones paralelas en el estado civil de los que, haga lo que haga el partido, votarán por él caiga quien caiga. La familia cuenta. Pero no tanto.


Gastos militares

Los gobernantes lo hacen por algo. Eso es obvio. Lo que ya no es tan obvio es el motivo exacto por el que incurren en tales gastos. La primera razón que me viene a la mente es que, como tales, pertenecen a la especie humana que es, sin duda, la más estúpida que ha producido la Naturaleza ya que es capaz de autodestruirse y asolar el Planeta. Parece una opción un tanto extrema. Otra posibilidad es que esos gastos se hagan según el principio “si quieres la paz, prepara la guerra”, pero también tiene sus dificultades: hay medios mucho más baratos y eficaces de conseguir la paz en los que no se invierte mucho e incluso son vistos con un cierto desdén por los pragmáticos y realistas. Estos, en definitiva, tienen su propia respuesta, que sería la tercera: si quieres la guerra, prepara la guerra. Eso sí, pragmáticos hasta el final, negarán que ésa sea su opción. Tal vez sea, sin embargo, la mejor explicación de los gastos militares. Pero queda una más, la cuarta: la industria del armamento que se utiliza como forma de inyectar dinero público en el sistema económico y, a efectos de exportaciones y balanza comercial, viene acompañada de elaborados planes de márketing y de no tan elaboradas prácticas de corrupción internacional. Si ésta fuese la verdadera razón de los gastos militares volveríamos a la primera de las hipótesis: somos una especie estúpida, como bien viera Erasmo en su “Elogio de la estupidez” (que no “de la locura”) en particular en lo que se refiere a la guerra. Voy a dar algunos datos y vea cada cual.

Provienen del Anuario del SIPRI (Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo) de este año. En primer lugar, no olvidemos que los quince primeros países en cuanto a gasto militar en 2007 son los Estados Unidos (con un 45 por ciento de los gastos militares mundiales), seguido por el Reino Unido (un 5 por ciento), la China, Francia, el Japón, Alemania, Rusia, Arabia Saudita, Italia, la India, Corea del Sur, el Brasil, Canadá, Australia y España (puesto número 15, con 14,6 millardos de dólares según el SIPRI). Un conjunto algo heterogéneo que hace pensar que eso de que “si quieres la paz, prepara la guerra” no es del todo exacto.

Siempre se podrá decir que estas cifras son muy problemáticas. Y lo son. Los gobiernos esconden sus propios gastos militares y llaman “gastos de investigación del Ministerio de Industria” a lo que es investigación militar o asignan a la Seguridad Social o al Ministerio de Trabajo algunos gastos del personal igualmente militar. Así, por ejemplo, otros cálculos dan a los Estados Unidos un 48 por ciento del total mundial y a la China un 8 y no un 5 como hace el SIPRI, siendo, probablemente, el país que más esconde datos de su crecimiento. Sea que no prueban lo de la paz y la guerra. Pero si no prueban una cosa, tampoco prueban la otra, aunque sí parece que el gasto militar tiene, por lo general, una relación con el deseo de dejar claro el “orden de picoteo”, la jerarquía, el rango en el sistema mundial, tal vez con la excepción de Arabia Saudita en la que el esquema que parece aplicarse es el de “petróleo por armas” o algo así.

Veámoslo por el otro lado: quiénes son los grandes exportadores y quiénes los grandes importadores. Los exportadores son: los Estados Unidos (14 millardos de dólares en 2006, último dato), seguido de Rusia (6 millardos), Francia (5), Reino Unido (3,7) e Israel (3). El total mundial es de 45 millardos. En términos empresariales, las 100 primeras empresas del armamento a escala mundial incluyen 41 estadounidenses, 34 de la Europa Occidental, 8 de Rusia y siguen el Japón, Israel, la India, Corea del Sur, Singapur, Australia y Canadá. No sé si usted se está aclarando, pero una cierta correlación con los gasto sí que se observa… con la excepción de los grandes importadores. Para el período 2003-2007, los cinco mayores receptores de armas convencionales han sido la China (12 por ciento de dichas importaciones), la India, la Unión de Emiratos Árabes, Grecia y Corea del Sur.

Es curioso observar a quiénes vende mayoritariamente cada uno. Los Estados Unidos venden, sobre todo, a Corea del Sur, Israel, los Emiratos y Grecia. Rusia vende a la China, la India, Venezuela y Argelia. Alemania vende, sobre todo, a Turquía, Grecia, Sudáfrica y Australia. Francia, a los Emiratos, Grecia, Arabia Saudita y Singapur. Y, siempre entre los grandes vendedores, el Reino Unido vende ¡a los Estados Unidos!, Rumanía, Chile y la India. Curioso que Rusia y el Reino Unido vendan a la India, que los Estados Unidos, Alemania y Francia vendan a Grecia y que Francia y los Estados Unidos vendan a la Unión de Emiratos Árabes. Para acabarlo de arreglar, véase el papel que tiene la China en las ventas de Rusia: suponen el 45 por ciento de dichas ventas.

¿Aclarado? Supongo que no. Pero no me diga que no es sugestivo ese mundo al que hay que añadir corruptelas, contrabandistas y sicarios. De todos modos, lo fascinante es que algunos de los países citados están usando las armas que producen, compran o financian sus gobiernos: los Estados Unidos, Israel o Rusia (con Chechenia). Otros tienen conflictos que pueden llevar a la guerra (la India o Corea del Sur) y sólo se preparan para ella. Pero la mayoría de países citados (y el caso más evidente es el Brasil) ni preparan la paz ni la guerra: simplemente hacen negocio, mantienen su “prestigio” en el mundo o se preparan para tenerlo. Total, que de las cuatro hipótesis avanzadas al principo sólo la primera se aplicaría a todos los casos. Las otras tres, depende del país que se trate. Pero como todas reenvían a la primera…

(Publicado en el periódico Información -Alicante-, el pasado día 25 de junio de 2009, a partir de los datos ya publicados en el blog. Mereció una respuesta de un lector, al día siguiente, explicando que no debía de ser tan mala la especie humana cuando había crecido tanto -que es como decir que las metástasis de las células cancerosas son un signo de salud necesariamente- y que la guerra había existido casi desde los comienzos de la humanidad -lo cual es cierto, pero no excluye la estupidez humana gastando lo que se gasta en armamentos ni que sea una de tantas cosas que diferencias a la especie humana de las restantes especies que sí son racionales-. En todo caso, mi problema era con los gastos militares, no con la guerra).

Importado del antiguo blog, donde se publicó el 27 de junio y ahora se intenta borrar allí para evitar los spam que están entrando.

domingo, 12 de julio de 2009

Servicios secretos y soberanía popular

Se supone que en el parlamento está la fuente de control a todos los poderes del Estado ya que representa a la soberanía popular, elegidos como están sus miembros por el pueblo soberano. Es una de tantas simplificaciones de la filosofía política que sirven para rellenar textos, artículos y libros, pero que tienen ciertas dificultades cuando se las confronta con la cruda realidad. Como sucede con la supuesta "separación de poderes", hermosa donde la haya, pero que no es fácil encontrarla en el funcionamiento real y observable (más o menos observable, porque la "filosofía", es decir, en esta caso la retórica, suele ir por delante de la observación tranquila de lo que sucede).
Algunos artículos en los Estados Unidos están poniendo sobre la mesa el problema de los servicios secretos. Se comprende que sean secretos (aunque suelen ser expertos en las filtraciones -también en las Españas ha sucedido con sus espías del CNI-), pero la retórica dice que ha de haber una comisión en el parlamento que supervise la actuación de esos productores y distribuidores de secretos.
Pues bien, no es aventurado pensar que los servicios secretos son secretos y ajenos a la soberanía popular, aunque los parlamentarios intenten evitarlo y procuren someter a escrutinio secretos mantenidos durante muchos años. Los espías actúan según su propia lógica y filtran noticias a la opinión pública (los medios) si les conviene y ocultan realidades a la soberanía popular (y hasta a sus jefes) si les viene bien para sus fines que, en primer lugar, son los de la organización como tal, no los del Estado ni siquiera los del gobierno. Encima, una parte del gobierno puede ocultar lo que sabe al respecto e incluso lo que ha ordenado.
En primer lugar, es más cómodo que vayan a la suya. Y, como profesionales, desconfían de los no-profesionales aunque hayan sido elegidos por sufragio universal, directo y secreto, no como ellos, profesionales y no-electos. A lo más, nombrados.
En segundo lugar, no hay por qué pensar que los problemas de "férrea ley de la oligarquía" que tienen otras organizaciones no se aplican a la de los espías (a la "inteligencia", en ese bellísimo eufemismo). Es más que probable que progresivamente vayan dedicando más esfuerzos a mantenerse como organización a costa de reducir los esfuerzos por alcanzar los fines para los que fueron creadas. Pasa con sindicatos (el primer libro sobre el asunto fue sobre los sindicatos, de un tal Michels), con los partidos, con las universidades y con las iglesias por poner algunos ejemplos visibles. No sé por qué no va a pasar con estos invisibles.
En tercer lugar, el juego de grupos formales e informales dentro de la organización puede generar los mismos efectos perversos que generan en las demás: peleas internas, zancadillas para lograr el poder interno, ambiciones más o menos legítimas, "malos rollos" personales... Como en las organizaciones ya citadas. Pues igual.
Por eso vuelvo a poner en duda esas visiones monolíticas del Estado y, mucho más, las de su personalización (Obama, Putin, Berlusconi, Uribe etc.). Me lo comentaba hace ya muchos años un "speech-writer" del gobierno holandés: sólo los franceses (de izquierda, por supuesto) que no tienen ninguna experiencia de cómo funciona realmente un Estado pueden hablar de "l'État". Me dió la impresión que se estaba refieriendo a las cosas que por aquel entonces escribían Poulantzas o Althuser sobre los "aparatos del Estado" y todas aquellas abstracciones. Hay casos en los que una parte del gobierno desconoce lo que hace la otra parte porque esta se lo oculta mientras lo oculta también a la soberanía popular. Es el caso del plan del entonces vicepresidente Dick Cheney con la CIA.
El primer requisito para cambiar una realidad según un plan propio es comprender el funcionamiento de esa realidad. Claro que se puede cambiar la realidad, pero si no se ha comprendido antes, es más que probable que lo que se consiga no sea precisamente lo que se pretendía. ¿Cuba? No ganó la Revolución sino que se hundió Batista, y Castro ocupó el vacío dejado por el dictador que huía.

sábado, 11 de julio de 2009

La cuestión de los G

El editorial de Le Monde plantea el momento en que se encuentra la arquitectura internacional, con unas Naciones Unidas que no acaba de encontrar su acomodo, y unos G de composición variable que parecería tienen la vocación de sustituir a la ONU. Lo de composición variable es porque, de hecho, el número que siga a la G no significa necesariamente que los mandatarios que se reunen sean exactamente de dicho número. G-8 puede significar 10 (con la Unión Europea y Rusia) ó 20 (con 5 BRICs, más un musulmán, más algunas adiciones menores -España entre ellas-) o no se sabe cuántos.
El periódico levanta acta de que la crisis "causada por los países del Norte" está llevando a replantearse la organización mundial, como ya sucedió con crisis cíclicas pasadas. De hecho, Charles Doran (The Politics of Assimilation: Hegemony and Its Aftermath) lo planteaba así hace casi cuarenta años:


Podríamos preguntarnos qué país disputa ahora la hegemonía o si se acabó lo de que un país manda y los demás obedecen (menos los que le disputan la hegemonía, claro) y nos dirigimos hacia un mundo con varios centros. También vale preguntarse si también ahora el nuevo orden será precedido por una Gran Guerra en pos de la hegemonía. Como bien se sabe, la Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Las respuestas, como siempre, son muy variadas.
Sin embargo, lo que muestra la "cuestión de los G" (¿cuántos?) es que sigue funcionando la idea de que hay unos países que mandan y/o son importantes y otros países que son irrelevantes. En ambos casos se admiten grados: los Estados Unidos mandan más que Italia, y Burkina Fasso es más irrelevante que Noruega. Pero esa división en centro/periferia (con algo intermedio que se llama semiperiferia o países emergentes o "clases medias" a escala mundial) sigue estando viva en la mente de los que están intentando un nuevo orden.
Y también parece que la idea democrática de "un país, un voto", es decir, la idea de que no hay países importantes y países mindundis, que es lo que había en el ideal de Naciones Unidas, ni se ha llevado a la práctica (veto de la "banda de los cinco" en el Consejo de Seguridad) ni parece que se vaya a llevar a la práctica. Un G-192 (si es que es ese el número de estados realmente existentes) es lo único que no parece estar en la agenda. Eppur' si muove.
Así que es comprensible el deseo de algunos gobiernos (como el español) de estar presentes en esos G: si estás con los que mandan, primero tienes mejor información que los que no mandan (los que mandan crean la realidad, incluso las crisis) y, segundo, participas en la creación de normas que favorezcan los intereses de esa especie de "comando G" que hace y deshace, promete e incumple, charla y se fotografía y, de momento, lo más interesante de L'Aquila no es lo que han dicho sino cómo los distintos medios han tratado el encuentro. Esto no es un mensaje, como el cuadro de Magritte "no era una pipa".

viernes, 10 de julio de 2009

Xinjiang (no hay dos sin tres)

Encuentro un elemento más para entender el tratamiento dado a lo de Xinjiang, permitiendo a la prensa extranjera acceder al sitio y trasmitiendo por la televisión china abundantes imágenes de cómo los han son atacados por los uigures.
Y lo encuentro en el Christian Science Monitor. El periódico parte de la dificultad que debe de haber en mantener unido un país de 1.300 millones de habitantes. En realidad, nadie sabe cuántos chinos hay en la China: la política del hijo único aunque no se aplique a las minorías (calcúlese cuánta gente es el 10 por ciento de 1.300 millones) hace que los campesinos, que tienen a los hijos como bienes de equipo y, sobre todo, si son varones, oculten la existencia del segundo e incluso tercer hijo (y explica el monstruoso feminicidio practicado en el país y en otras partes del sureste asiático agrícola). Y explica que el peso demográfico de los han pueda presentarse como en retirada.
El periódico tampoco cuenta que la historia milenaria de la China es la de sus sucesivas particiones y reunificaciones, cosa que hace estar muy atentos a estos neo-mandarines del Partido Comunista. Sin embargo, esa historia da más fuerza a la hipótesis del periódico, a saber, que el Partido, cuando ya no puede recurrir al truco de la clase obrera para contrarrestar las tendencia centrífugas en el país, está recurriendo al truco de la identidad étnica (han, por supuesto, y a pesar de sus diferencias entre han igualmente centrífugas). Un ataque externo es uno de los mejores trucos para unificar a un colectivo.
La crisis, que también afecta a la China aunque no sea más que porque se reduce la demanda en los Estados Unidos, su principal cliente, tiene efectos inesperados. Y donde no hay harina, todo es mohína.
Verosímil. Lo que, en cambio, no consigo entender es la reiterada propuesta del Partido para sustituir al dólar como divisa de referencia por algo diferente. ¿Nacionalismo, tal vez? Siendo el primer tenedor de bonos del tesoro (tal vez aumenten sus compras incluso) y teniendo a los Estados Unidos como principal cliente, si el dólar se viene abajo van a tener problemas con el valor de esos bonos y también para vender productos chinos a los estadounidenses. Eso sí, mejorarán sus perspectivas para comprar petróleo... que es un bien importante en Xinjiang.
Ya sé que eso no parece tener nada que ver con embrollo uigur, pero viene junto y siempre queda bien yuxtaponer elementos heterogéneos. A veces saltan chispas de entendimiento.

jueves, 9 de julio de 2009

Científicos y público en general

Me ha interesado esta tabla comparando lo que opinan los científicos estadounidenses encuestados y el público en general respecto a algunos temas controvertibles como el darvinismo o el calentamiento global. Forma parte de un estudio más amplio.


Las dos primeras proposiciones son las de la evolución y el calentamiento global debido a la actividad humana. El pequeño porcentaje que cree en la evolución (32 por ciento) es chocante y, en este caso como en el del calentamiento, siempre podrán decir que los científicos no son unánimes. Y es obvio que tienen razón. La actividad científica no es el reino de las certezas sino el de la lucha contra los errores y pocas cosas hay que generen absoluta unanimidad.
Por el contrario, lo más cercano a la unanimidad entre los científicos es el apoyo al uso de animales para la investigación científica y, faltaría más, a que el gobierno central financie la investigación con células madre. El menor consenso entre los científicos (aunque siga siendo la opinión ampliamente mayoritaria como las demás) se da con respecto a estar por la construcción de más centrales nucleares.
Que los padres vacunen a sus hijos y que se les requiera para hacerlo, recibe un 82 por ciento de las respuestas de los científicos y un 69 por ciento del público en general.
Mis preguntas, visto lo visto, son:
  1. A quién hay que hacer caso, ¿al público o a los científicos cuando se trata de inversión o dinero público?.
  2. A qué científicos hay que hacer caso, ¿a los que piensan como uno o a los que ofrecen garantías o hay que hablar de lo que uno sabe y "de lo que no se puede hablar, mejor callarse"?.
  3. Dado que el criterio de la mayoría sirve para tomar decisiones, pero no para encontrar la verdad (las mayorías pueden equivocarse y, de hecho, se han equivocado numerosísimas veces) ¿prueban algo estas mayorías?
  4. Visto el "éxito" del G-8 en L'Aquila en lo que respecta al calentamiento global y que hace reducirse las esperanzas de que se llegue a algo en la reunión de Copenhague, ¿deciden los políticos en función de las encuestas o hacen lo que creen más conveniente por otro tipo de consideraciones?
  5. ¿Es lo mismo opinar sobre la evolución o el calentamiento que opinar sobre los fondos gubernamentales para investigar sobre células madre? Evidentemente, no.
Cuidado, pues, con lo que piensa la mayoría y con lo que piensan los científicos. En el caso español, cuidado con los científicos de cabecera (o intelectuales orgánicos) de cada una de las posiciones encontradas sobre las centrales nucleares.
Otra cosa es la cuestión de las vacunas. Conozco a contrari@s a las mismas y les respeto. Y comprendo su desconfianza hacia las empresas farmacéuticas. Pero, como buen conservador, yo sería partidario de las mismas. Me refiero a las básicas para los niños. Ya no lo tengo tan claro con la vacuna anti-gripe A (hablo de vacuna, no de anti-gripal; encima, este virus parece que se está haciendo resistente). Pero es obvio que mi respuesta está en la primera columna, no en la segunda.

miércoles, 8 de julio de 2009

Xinjiang (y 2)

Subrayar los elementos internacionales y sospechosos de un determinado suceso no significa negar los elementos internos que pueden observarse igualmente. Y estos últimos son tan importantes como para hacer cancelar precipitadamente la participación de Hu Jintao en la reunión italiana del G-8 (aunque no sean 8, pero esa es otra historia).
A lo que parece, se unen dos fenómenos con lógicas algo diferentes. Por un lado, Xinjiang (territorio) fue independiente en algún momento de la historia y hay un movimiento nacionalista que quiere volver a serlo en un Turkestán uigur y musulmán sunita. Pero ahí está el otro fenómeno: como muchas otras potencias imperiales (Beijing no tiene por qué no serlo), aquí se ha intentado aguar ese nacionalismo exportando población de cultura y religión diferente a la nacionalista. Han, para ser exactos. Le Monde, en editorial, llama a ese esquema "colonización", es decir, colonialismo interior.
El truco es muy conocido: se llena un territorio con personas que defienden la posición de los que ejecutan dicho truco, se convoca un referéndum y, obviamente, la ganan los que han infiltrado el territorio. El caso más obvio fueron las Malvinas/Falklands. Es muy inglés, aunque no siempre funciona. Pienso en Ceuta y Melilla y sus importantes poblaciones árabes-musulmanas que serían las primeras en votar contra la independencia frente a España y la (re)incorporación a Marruecos (sí, ya sé que Marruecos no existía como tal cuando quedaron en poder español, pero esa también es otra historia).
Hay una variante, igualmente clásica, del truco para mantener el poder sobre un territorio: divide et impera, divide y vencerás. Se puede hacer llevando población diferente a la mayoritaria (tamiles de Tamil Nadu a una Sri Lanka cingalesa por parte inglesa) y enfrentándolos o se puede hacer "creando" diferencias y dando privilegios a una parte contra la otra (tutsis contra hutus en Ruanda por parte belga).
Si entiendo bien, el caso de Xinjiang es una mezcla: se llevaron han a un territorio uigur (ahora deben de ser 40 a 47 por ciento respectivamente cuando en origen los uigures tenían la abrumadora mayoría) y se ha apoyado desde Beijing a los han contra los uigures, con lo que estos se han sentido maltratados y ha dado pábulo a ulteriores reivindicaciones nacionalistas. Un bumerán que les ha salido mal, con o sin participación extranjera (que, insisto, creo que la ha habido: religiosa, política y económica). Porque, encima, también los han se sienten maltratados por el gobierno central. Ya no hay Patria Socialista de Todos los Trabajadores, sino ricos y muy ricos en un lado y pobres y muy pobres en el otro que pueden verse como étnicos, con lo que la cosa se complica todavía más. Es algo más que lucha de clases, obviamente.
Lo de la" invasión han" parece cierto. Las cifras, dudosas. Y el conjunto del argumento ha de tomarse con cautela y situarse en su contexto histórico, es decir, en el contexto de la actual crisis global que afecta también a la China, a sus desigualdades internas, al riesgo de mayor desempleo y al aumento de la pobreza como ya he comentado otras veces. En Cataluña, los "charnegos" (no-catalanes) y en el País Vasco los "maketos" (no-vascos), han sido vistos de diferente manera a lo largo del tiempo (y también de diferente manera en un lugar y en otro, dados los diferentes nacionalismos que hay en un lado -más cultural y, por tanto, que puede ser aprendido, en el primer caso y menos cultural y más "natural" en el otro-).

martes, 7 de julio de 2009

Xinjiang

Sigo con interés las noticias sobre Xinjiang desde que leí, en un artículo de Samuel Huntington, que la China podría ser una alternativa viable a la hegemonía de los Estados Unidos. Lo leí después de haber leído un trabajo de un colega chino (de finales de los años 80) en el que explicaba cómo la China podría pasar de haber sido el centro del mundo (el Imperio del Centro, según su ideograma) a volver a serlo. En esa misma línea iba el libro de Andre Gunder Frank ReOrient, demasiado bueno para haberse traducido al castellano.
Lo de Frank y el colega chino podría quedar en elucubraciones académicas, pero lo de Huntington, conociendo su trayectoria, podía ser más importante, dada su capacidad de "intelectual orgánico" de los intereses de las élites estadounidenses desde la Guerra del Vietnam al "Choque de civilizaciones". Así que si yo fuese de la CIA (o asimilables), trabajaría para evitar que la China fuese una alternativa viable a la hegemonía de los Estados Unidos (como bien saben los historiadores españoles ser potencia hegemónica y, mejor, imperial es algo deseable para las élites aunque no tanto para los pobres y "los de abajo" que tenían que sobrevivir como pícaros en aquella España imperial; algo así como el "homeless" y el "hobo who sleeps out in the rain" de ahora en los Estados Unidos).
Y, como ya conté hace un año, tendría varias posibilidades para debilitar a la China aunque sin llegar al extremo de que dejase caer el dólar y vendiesen los bonos del Tesoro de los que son los primeros tenedores mundiales.
La desigualdad interna sería una de ellas. Se trataría de agudizar las contradicciones entre "los de arriba" y "los de abajo" y entre "costa" (rica) e "interior" (pobre) , cosa que, en la actual crisis global, se presenta como muy prometedora para los intereses hegemónicos, mucho mejor que hace un año, cuando ya se veía la polarización de hiper-ricos de Forbes por un lado y, por otro, aumento de la pobreza reconocida por el Partido Comunista.
Taiwán sería otra. Maniobras conjuntas con Taipei de vez en cuando o venta de armas a su gobierno o cualquier cosa que Beijing pueda entender que es un evidente apoyo al gobierno "separatista" (la perspectiva de los comunistas chinos sobre Taiwán es de lo más pintoresca). De todos modos, parece que últimamente este tema no funciona bien como medio de agudizar las contradicciones. Todo lo contrario.
El Tibet, claro, es la cuarta en mi lista y se la relaciona con la siguiente.
Y Xinjiang la quinta. Esta provincia occidental, 17 millones de habitantes, 47 por ciento uigures, suma varias características que la hacen interesante desde el hipotético punto de vista de un hipotético plan de la CIA montado por un hipotético agente como yo: es musulmana (y ha recibido dinero de Arabia Saudita para sus mezquitas y madrasas), es petrolera, es nacionalista (fue algo independiente hasta 1949), es decir, cultura, economía y política en una misma dirección. Las élites locales pueden tener la posibilidad de movilizar las diferencias culturales y los deseos de autonomía políticos para mejor controlar el petróleo. Y las élites de Beijing pueden pensar en la "sagrada unidad de la Patria" (no más particiones como las que tuvo el Imperio del Centro en el pasado), en el papel del ejército como garante de dicha unidad y en el interés intrínseco del acceso al petróleo, siendo una gran importadora del mismo. Todo ello aderezado por las diferencias étnicas entre uigur (minoritarios) y han (mayoritarios).
Todo esto es puramente especulativo y no sé qué peso tenga cada una de las esferas en la configuración de la represión que, esta semana, se habría cobrado por lo menos 150 muertos y más de 800 heridos de diversa consideracion. Pero que sirve a intereses extranjeros, sí me parece verosímil. Por eso yo no lo reduciría a "disturbios étnicos". Etiquetar así es engañoso.

lunes, 6 de julio de 2009

Esferas sociales en Irán

Los sociólogos llamados "funcionalistas" tienden a ver las sociedades como un todo, como un "sistema social" según el título de uno de sus más inteligentes propulsores. Los sociólogos llamados "marxistas" (o marxianos) también tienden a ver las sociedades como un todo, como una "formación social históricamente determinada", pero un todo al fin y al cabo. El riesgo es el de dilucidar a priori cuál de sus elementos es el "determinante en última instancia". Los weberianos (que no Weber) darán a la cultura un papel fundamental. Y los marxianos se lo darán a la economía o a las relaciones de producción o a la propiedad de los medios de producción, pero economía al fin y al cabo. Y se preguntarán por el contenido de clase de cada fenómeno que analizan como los idealistas buscarán ideologías, religiones, mentalidades y cosas de esas.
Los hay eclécticos (Weber era uno de ellos) que no creen que, a priori, se pueda dar papel determinante a uno de los elementos de lo social (economía, política, cultura) y, por tanto, buscan, en cada caso, qué es lo que ha podido iniciar el proceso, siempre sabiendo que los llamados "funcionalistas" (o estructuralistas) tienen mayores dificultades para enfrentarse a lo temporal (la historia, los procesos) que los marxistas clásicos (aunque ha habido marxistas estructuralistas que, por desgracia, estuvieron de moda en los años 70, y digo "por desgracia" porque hicieron perder mucho tiempo en discusiones bizantinas y errores de percepción, sobre todo en América Latina).
Para desconsuelo de los que quieren conocer cómo funciona la cosa social, el problema se complica cuando se ve que cada una de esas esferas ("campos" que diría Bourdieu) puede llegar a tener bastante autonomía, con lo que lo que se diga desde las restantes esferas puede llegar a ser relativamente irrelevante.
Pongamos el caso de Irán. La tentación, para algunos, es ir directamente a las religiones y las culturas o los pueblos: chiítas, sunitas. Y diferencias en el modo de aplicar la sharia y de leer el Corán en lo que se refiere al comportamiento público de la mujer, los homosexuales y demás cuestiones que diferencian a alguien muy integrista de alguien menos integrista (integrista es el que quiere que el contenido de su religión sea ley civil, como sucede con la jerarquía católica española; fundamentalista es el que hace una lectura literal ahistórica de su libro sagrado, como sucede con algunos marxistas con El Capital).
Pero con ese instrumento cultural no se comprende la pelea post-electoral, así que la reacción es irse a las clases sociales: Ahmadineyad estaría representando a las clases bajas y Musaví a las clases medias (nadie dice nada sobre las clases altas a no ser que se consideren como tales los ayatolah o el ayatoleslam, lo cual no deja de ser curioso).
Pero si uno se ve tranquilamente algunas noticias (que, por definición, hay que tomar con mucho cuidado) se da cuenta de la sencilla lucha por el poder entre facciones que cortan lo cultural y lo económico-social. El poder y la lucha por conseguirlo o mantenerlo genera muy extraños compañeros de cama tanto sociales como culturales e incluso económicos.
Pero si uno sigue viendo, se encontrará con noticias que añaden algo que estas visiones sociales, culturales, económicas, políticas no incluyen: la dimensión del sistema mundial o, si se prefiere un vocabulario más convencional aunque engañoso, la esfera internacional. Es obvio, pero por eso se suele olvidar: a quién prefieren los servicios secretos israelíes y por qué (prefieren a Ahdadineyad, por lo que parece), con quién quieren dialogar los Estados Unidos (que no prefieren a Ahmadineyad, y lo digo con menos dudas que en el caso anterior) y en qué punto están las relaciones entre los Estados Unidos e Israel al respecto.
Total, que si la física se dedica a un objeto muy, pero que muy sencillito y lo hace con métodos muy, pero que muy sofisticados, las ciencias sociales tratan de un objeto sumamente complicado y lo hacen con procedimientos muy, pero que muy simplones y primitivos. Y las ciencias sociales que quieren "sofisticarse" (como algunas ramas de las llamadas "ciencias económicas"), acaban desbordadas por la complejidad de su objeto y van de error en error y persistiendo en él. Porque, a diferencia de las ciencias naturales, aquí la ideología cuenta mucho más.
No es frustrante. Es incluso divertido. Pero puede ser ridículo cuando se quieren dar los pasos más largos que las piernas (los cubanos tienen una frase más expresiva al respecto).