Kropotkin leyó el Darwin de El origen de las especies y añadió en La ayuda mutua, factor de evolución que la solidaridad era tan importante como la lucha por la existencia, que la colaboración intra-especie tenía que tener un mayor papel en el esquema que no podía reducirse a la supervivencia del más apto en una competencia inter-especies. Darwin, que era persona inteligente, es decir, no enamorada de sus propias ideas sino preocupada por comprender lo que le rodeaba, leyó a Kropotkin y, en La descendencia del hombre, reconoció el aporte de este último. Por algún lado he recogido las citas de Kropotkin a Darwin y las de Darwin a Kropotkin.
Traducido a la sociedad, quiere decir que el llamado "darwinismo social" es una traición a su fundador, del mismo modo que la exaltación del título (que no del contenido) del libro de Kropotkin es una traición a este último. Ambos habrían reconocido la presencia de solidaridad y competencia en las sociedades humanas.
Parece como si hubiese un termostato en las sociedades que regula el exceso de una u otra y, cuando se estropea, es la sociedad la que se viene abajo. Demasiada competencia es destructiva. Lo estamos viendo. Pero un exceso de solidaridad lleva a una falta de estímulos, a una especie de ataraxia general, a esperar la sopa boba.
Se ha dicho que uno de los elementos que intervienen en la presente crisis ha sido la desigualdad social. Hay que añadir que desigualdad con darwinismo social, es decir, con abuso de poder por parte de los fuertes y explotación y marginación de los débiles. No se puede estirar un resorte indefinidamente sin que llegue un momento en que se rompe. Y se ha roto.
Claro que hay más factores (burbuja inmobiliaria, burbuja financiera, económica y demás elementos reseñados). Pero no deja de ser curioso que los líderes de la Unión Europea teman ahora que la dicha Unión se venga abajo precisamente por falta de solidaridad entre sus miembros. Que puede venirse abajo, empiezan a tenerlo claro. Pero que una fuente china llegue a titular que los líderes de la UE hacen una llamada a la solidaridad para superar la crisis produce una cierta ternura.
No debe de ser fácil encontrar el equilibrio que dicta el termostato de la Unión entre solidaridad entre países (en particular hacia los antiguos del Este, más golpeados que otros) y la competitividad de las propias empresas para que garanticen el propio empleo. Lo que dicen los líderes que ayudar a dichos países podría rompoer la Unión. Interesante.
Mi impresión es que lo de la solidaridad es retórica y que lo que va a contar en la realidad es la lucha por la existencia en este año de Darwin. Desesperadamente, los náufragos pelearemos para poder subir al bote salvavidas mientras pedimos solidaridad y no la practicamos. Puede que algunos se salven. Pero también puede ser que lo que se consiga es que todos perezcan. Perezcamos, para más señas.
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