miércoles, 31 de diciembre de 2008

Predicciones fallidas

Otros años me he entretenido, en esta última colaboración última, recogiendo predicciones sobre el año siguiente. Esta vez la revista “Foreign Policy” me ha dado una idea mejor: la de presentar algunos de los más claros errores cometidos en predicciones sobre cosas que sucedieron en 2008 y ya podemos saber si eran acertadas o no. Las he reordenado a mi manera.
La primera me incluye: No creí que Obama llegase a ser candidato ni, mucho menos, presidente de los Estados Unidos. Para mi consuelo estoy acompañado por reputados analistas estadounidenses como William Kristol o la revista “BusinessWeek”. El primero (17.12.06), como yo, daba por supuesto que Hillary Clinton sería la candidata y que Obama no le ganaría ni una sola de las primarias.
Los analistas de la segunda eran también certeros (2.1.08): el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, entraría en la carrera al mes siguiente como tercer candidato, y entre él y Clinton recogerían más del 50 por ciento de los votos, aunque, al final, ganaría el inconformista senador por Arizona, John McCain. Es obvio que hacer previsiones levantando el dedo mojado para ver de dónde viene el aire no es el mejor sistema pensable. Los hay mejores.
El miedo, y el miedo a que se tenga miedo, son muy malos consejeros a la hora de hacer predicciones. Lo que después hemos acabado llamando crisis produjo algunas predicciones realmente sabrosas, tanto como las españolas. Jim Cramer, en el programa de la CNBC “Mad Money” (11.3.08) contestaba a la pregunta de si había que preocuparse por la situación de Bear Stearns: “No, no, no. Bear Stearns está bien. No saque su dinero. Bear Stearns no está en dificultades. No saque su dinero de Bear. Eso sería una locura. No sea loco”. A los seis días Bear Stearn se venía abajo.
Algo parecido sucedía con una columna de Donald Luskin (14.9.08): “El que diga que estamos en recesión o que nos dirigimos a ella –especialmente la peor desde la Gran Depresión- está aplicando su propia definición idiosincrática de lo que es una ‘recesión’”. Al día siguiente (no a la semana), Lehman Brothers se declaraba en bancarrota y, como dice la revista, “el resto es historia”.
De todas formas, la mejor pieza en el campo económico la produce Henry Paulson, secretario del Tesoro, el 13 de noviembre de 2008: “Creo que el sistema bancario ha quedado estabilizado. Ya no hay nadie que se pregunte si hay alguna de esas grandes instituciones que pueda caer y que no podamos hacer nada al respecto”. Menos mal.
Pero el premio yo se lo daría a Arjun Murti, analista del sector petrolero para Goldman Sachs (otro que tal), que en un informe (5.8.08) afirmaba con relativa rotundidad que “la posibilidad de los 150-200 dólares por barril parece ser cada vez más probable a lo largo de los próximos 6-24 meses”. Obsérvese cómo se cura en salud: precios que oscilan 50 dólares y lapso de tiempo que va del semestre a los dos años. Lo que no preveía es que llegara a los 40 dólares como ha llegado a estar estas semanas.
Los errores de predicción política (y no sólo electoral) son más comprensibles, pero algunos son curiosos. Charles Krauthammer, en “Fox News” (11.8.08) lo tenía claro: Rusia “va a empezar haciéndose con Osetia del Sur y Abjacia, cosa que ya ha sucedido. Después vendrá la destrucción de las fuerzas armadas georgianas, que es lo que ahora está pasando. El tercer (paso) será probablemente el reemplazo de un gobierno elegido por las urnas y que es pro-occidental por un gobierno marioneta, cosa que se producirá en una semana o dos”. Ni una, compañero, ni una. Conociendo de qué pie cojea el autor, es probable que la inercia antisoviética haya llevado a esta percepción antirrusa, cosa que no sólo sucede en los Estados Unidos sino que ha estado sucediendo en España con respecto a Lukoil. El oso ruso, el oro de Moscú y todo eso ha jugado más que la evaluación de las alternativas.
Véase esta otra: “En realidad, los riesgos para los flujos marinos del petróleo son menores de lo que se supone habitualmente. En primer lugar, los buques cisterna son menos vulnerables de lo que la sabiduría convencional sostiene. Segundo, los conflictos regionales, limitados, no parece que puedan ser un estorbo importante al tráfico. Y, en tercer lugar, sólo un poder naval como el de la fuerza de los Estados Unidos podría desbaratar los envíos de petróleo” (Dennis Blair y Kenneth Kieberthal, en “Foreign Affairs”, mayo-junio 2007). Pues menos mal. Que se lo digan a los piratas.

Mi favorito, de todas formas, es el de Walter Wagner, en LHCDefense.org, anunciando que “hay una posibilidad real de crear anomalías teóricamente destructivas tales como agujeros negros en miniatura[…] (que) tienen el potencial de alterar de manera fundamental la materia y destruir nuestro Planeta”. Cuando se puso en marcha en nuevo acelerador de partículas en los terrenos del CERN, entre Suiza y Francia, el mundo no se acabó. Pero el LHC se estropeó y hubo que repararlo.
Miedos, errores de cálculo, deseos de engañar, proyección de los propios fantasmas sobre la realidad, ausencia de buenos datos contrastados y de series suficientes, dislate de pensar que las series temporales pueden extrapolarse indefinidamente y tantos otros factores hacen la predicción difícil pero no por ello menos necesaria. En concreto, necesito tener alguna idea de qué tiempo va a hacer los próximos días si quiero hacer mi maleta con un mínimo de racionalidad. Lo que no tiene sentido es la arrogancia.

(Publicado hoy en el periódico Información de Alicante)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad

Quedé con Asier, a quien no veía desde hacía 40 años, en el bilbaíno hotel Ercilla. Allí donde otras veces había quedado con personas que tenían que venir con guardaespaldas, ahora quedaba con este viejo conocido, causante, en parte, de aquellos guardaespaldas, metido hasta el cuello en el movimiento independentista y mucho más de lo que yo hubiera imaginado. Me llamó para decirme que le esperara en el “hall” del hotel a las 10 de la mañana y allí estaba yo, puntual como siempre. Asier no estaba y al poco rato de recepción me dijeron que tenía una llamada: era alguien que me hablaba en su nombre para decirme que me estaba esperando camino del Guggenheim y allí me encontró.    
No pretendía juzgar su comportamiento de apoyo a la actividad terrorista ni, mucho menos, sus ideas independentistas. Aunque no comparto ni sus fines ni los medios que aplican, mi propósito no era emitir un juicio sobre lo equivocado de tales fines (legítimos, por más que no los comparta) ni sobre lo errado de creer que tales medios podía llevar a tales fines. Lo que yo quería era entender qué tipo de razonamiento había detrás de lo que tanta gente rechaza, pero que sigue teniendo apoyo real en el País Vasco, guste o no guste reconocerlo. Así que dedicamos toda la mañana a reanudar una conversación abandonada tantos años atrás cuando él y yo compartíamos andaduras bien diversas de las actuales que son ahora diferentes hasta en lo profesional: él es un técnico muy técnico y yo, bueno, yo hago lo que puedo.   
Venía irritado por tantas leyes “ad hoc” y decía que se sentían acosados por los sucesivos intentos de ilegalizar su manera de pensar mediante leyes a las que sólo faltaba el nombre y el apellido del destinatario o destinatarios. No era una forma, decía, muy democrática de ejercer el “imperio de la ley” y era una práctica que había alcanzado su punto álgido con la llamada “Ley de Partidos” y que ahora se repetía contra ANV. Le dije que estaba de acuerdo, pero que el problema no era ese sino el de la violencia (sabe muy bien que tengo un rechazo casi visceral a la violencia venga de donde venga). “No se puede hacer tortilla sin romper huevos”. Por lo que me decía, la acción (lo que los demás llamaríamos atentado o asesinato) era necesaria porque no tenían otro medio de expresar su opción política y menos si se sucedían las leyes contra dicha expresión política y no necesariamente violenta. No podía aceptar que la mera “pertenencia a banda armada” (lo llamaba citando la ley, aunque no fuese su vocabulario preferido) fuese delito. También le dije que el asesinato era delito, que ése si que lo rechazaba por mi parte y que yo tampoco veía razonable castigar dicha pertenencia e incluso llevar a la cárcel a la muchacha que dio cobijo a un etarra que había cometido un atentado pero sí al que lo cometía. Pero él insistió en que no les quedaba otro camino que la violencia.   
Fuimos dándole vueltas al asunto y fue emergiendo una idea bastante clara de su mundo: en primer lugar, Euskal Herria es una nación y, como tal, tiene derechos inalienables desde tiempo inmemorial. Yo pensé que eso es lo que piensan los españolistas sobre España, pero no lo dije. En segundo lugar, que existe un Estado opresor, el español, que ha conseguido alienar a una parte importante de la nación vasca de forma que ha dejado a los auténticos defensores de la misma sin otra opción que la violencia para que tomen conciencia de la situación en la que se encuentran. Porque, y este es el punto más importante, ellos son los verdaderos representantes de su nación frente a los invasores y ocupantes y son ellos los que tienen derecho a hablar en nombre de la nación porque son ellos los que conocen la esencia de la misma. Nada dije de su opresión a los que no piensan como ellos, porque no se trataba de discutir sino de entender. Sus diferencias con el PNV no eran de objetivos (el objetivo de cualquier nacionalista es el mismo) sino de medios y plazos, razón por la que, a diferencia de algunos españolistas que subrayan las semejanzas, Asier subrayaba las diferencias.   
Recordé un trabajo que leí hace años sobre cómo acaban los movimientos que practican el terrorismo. Asier, más o menos de mi edad y con pocas ganas de hacerse el héroe, iba viendo que las nuevas generaciones estaban introduciendo cambios profundos en los objetivos y en las estrategias y que ya no tenía sentido mantener una lucha con unos medios que no sólo no llevaban al fin sino que lo imposibilitaban. A pesar del acercamiento inicial de EA a Batasuna, Asier acababa adoptando las posturas del PNV, incluyendo el rechazo a la violencia. Dejarían las armas definitivamente y negociarían con el gobierno las condiciones para la reinserción de los que no tuviesen delitos de sangre (esos sí punibles) y para que se suavizasen las penas de estos permitiendo un acercamiento de los presos al País Vasco, alejados de forma harto discutible. El posible triunfo del PSE en las próximas elecciones vascas paradójicamente les podría favorecer en su trato con Madrid y Ajuria Enea pues el PNV tendría que recomponerse y avanzar después del repliegue de la derrota.   
Aquella noche, después de clase, me fui de chiquiteo por Bilbao con colegas y amigos. En un aparte Irantzu me dijo, sonriendo y con intención, que sabía que me había visto con Asier. Estaba en el asunto. Le sonreí y me dio un beso de paz.   
Y este es mi cuento, mi canción de Navidad, mi “A Christmas carol” a lo Dickens aunque no estén ni Scrooge ni Marley. Feliz Nochebuena.

(Publicado hoy en el periódico Información - Alicante -)

domingo, 21 de diciembre de 2008

Vacaciones

Esta semana entrante estaré sin internet (no soy de la clase pudiente que tiene blackberry y no voy a un sitio donde haya cibercafés ni conexiones a mi disposición). Dejaré un "cuento de Navidad" para la Nochebuena y seguiré dándole rienda suelta a mi grafomanía a partir "del año que viene".
"Season's greetings" es la forma de trasmitir buenos deseos en estas vacaciones sin interferir con las creencias de cada cual. Pero el "cuento" que publicaré es casi de Dickens, así que mantengo allí lo de Navidad.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Irracionales

Una de las pocas cosas que se sabe que no existen es el "homo oeconomicus", ese ser que toma decisiones de manera racional, evaluando medios con respecto a fines y buscando maximizar los resultados de sus medios de cara a dichos fines. Si algo ha mostrado el caso Madoff es que los grandes gestores de la economía, los grandes inversores, los grandes banqueros, los gurus de referencia absoluta tampoco pertenecen a la categoría del "homo oeconomicus". Son tan irracionales como cualquiera de los demás mortales. Uno de ellos lo planteaba así:

People are prone to believe what they want to believe, he said, and in rising markets a kind of irrational euphoria takes hold in which we are not inclined to ask difficult questions.
La gente cree lo que quiere creer, efectivamente. Y no hay peor ciego que el que no quiere oír. Y en contextos de euforia colectiva (como suelen ser las burbujas), el carácter básicamente irracional de algunas conductas sólo se ve desde fuera (probablemente desde otra irracionalidad, pero otra en cualquier caso). En esos momentos, nadie se pone a hacer preguntas sino que corre y compra. O vende. Lo que sea.
A esto se añade el "groupthink", esa ilusión colectiva que producen los grupos a los que uno pertenece y que ocultan la realidad de las cosas: uno cree que las cosas son de una determinada manera porque en el grupo todos piensan lo mismo. Y si todos piensan que Madoff es fetén, pues es que es fetén. Con las obvias consecuencias: los hechos son tozudos, diga lo que diga la euforia o el "groupthink".
He visto algunos modelos económicos en los que el supuesto básico es que el ser humano es racional (pone los medios "tanto quanto" -que diría Ignacio de Loyola- llevan al fin y, en buenos capitalistas, procuran que produzcan "magis", más, mucho más). A mí no se me aplica porque no soy racional. Pero, por lo que veo, tampoco se aplica a los que se supone que andan metidos en esa racionalidad absoluta del "homo oeconomicus". Por suerte, tengo suficientes amigos economistas que saben que el tal "homo" no existe como para mantener un cierto respeto por la disciplina que los "racionalistas" neoclásicos se encargan de socavar periódicamente.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Juego limpio en política

Cuentan y no acaban de cómo está terminando la presidencia más discutida de los Estados Unidos y no precisamente en "espíritu navideño". Al gobierno Obama le va a costar dios y ayuda (nunca mejor dicho) contrarrestar y contrapesar las leyes que el gobierno Bush le está dejando en herencia en el campo de los residuos, la protección de parques, uso de combustibles y demás minucias a las que tendrá que enfrentarse nada menos que un premio Nobel de Física. Pero la capacitación profesional no lleva consigo la capacitación política y menos si los predecesores han dejado el campo lleno de minas antipersona. Quiero decir productos que dificulten la puesta en práctica de los aparentemente buenos deseos, en particular en materia medioambiental, del nuevo presidente, en el que no creo, dicho sea de paso.
Si en política exterior (militar, por supuesto) son tan parecidos, me temo que en política medioambiental también lo van a ser. Si en el primer caso, con la inestimable ayuda de la misma persona (se mantiene el secretario de defensa del gobierno Bush), en el segundo caso con la inestimable ayuda de las leyes que se dejan en herencia. Yes, we can. Pero ¿qué?
Creo que era Aranguren el que, hace ya más de 30 años, decía que el que no quisiere ensuciarse las manos, que no se metiese en política. La política es de manos sucias, no de juego limpio. Por eso admiro a los que se meten en ese lío y quieren mantener un mínimo de limpieza en sus manos. Mis amigos y amigas en tal situación se dividen en tres grupos: los que han acabado ensuciándose las manos (siguen siendo amigos, pero "dicen que la distancia hace el olvido"), los que no han tenido más remedio que transigir manteniendo principios pero tragándoselos de vez en cuando con tal de mejorar algo la situación y, finalmente, los que han mantenido hasta tal punto sus principios que se han visto forzados a dejar la política. Los nombres, sexos y nacionalidades me los reservo en mi real pecho.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Inmobiliaria estadounidense

¿Qué se puede hacer cuando la hipoteca de la propia casa es mayor que el valor de la casa? Eso sucede en 11 millones de casas estadounidenses, según se calcula. Pertenece a la microeconomía aunque inmediatamente se trasforma en macroeconomía: si no pueden pagar la hipoteca, el Banco se va a encontrar con algo que vale menos, con lo que el Banco también pierde (Si debes un millón, estás perdido, si debes mil millones el que está perdido es el Banco).
Pero también es macroeconomía (contabilidad nacional) que el valor de las casas en los Estados Unidos se ha reducido durante este 2008 en dos billones de dólares: 2.000.000.000.000 US$. El Producto Interno Bruto del país, para hacerse una idea y según el CIA World Factbook recién puesto al día y refiriéndose a 2007, era de casi 14 billones de dólares.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El retorno de las ideologías

Ya no se oye el TINA (There Is No Alternative, no hay alternativas) que proclamaba la hoy Lady Thatcher cuando era primera ministra. La crisis ha puesto de manifiesto que en economía la ideología cuenta a veces más que los datos, sobre todo cuando se trata de políticas económicas de cuyos resultados nadie puede asegurar nada, excepto lo que su ideología le aconseja. Vuelven las discusiones de siempre y son ideológicas. No es algo negativo (para algunos asuntos no disponemos de otra herramienta) sino algo que está sucediendo y que muestra lo ideológico (en el sentido de falsa conciencia) que era el afirmar el ocaso de las ideologías. Y si sobre la constatación de los hechos se puede discutir todo lo que se quiera (cómo se han obtenido los datos, cómo se han tratado, qué datos se han omitido), sobre las ideologías es prácticamente imposible discutir ya que vienen trufadas de valores cuando "de gustibus non est disputandum".  Tú puedes preferir una cosa y yo otra, aunque, obviamente, yo voy a pensar que te equivocas y que soy yo el que tiene los valores correctos y apropiados. Y tú haces lo mismo que yo.    
La primera discusión que vuelve es la del "socialismo en un solo país" frente a la "revolución a escala mundial" o "revolución permanente". Entre las respuestas "nacionales" y las respuestas "internacionales". Estas últimas no existen que yo sepa aunque muchos dicen que serían imprescindibles. A lo más que llegan es a soluciones nacionales coordinadas internacionalmente, pero cuando se dice "internacionalmente" se quiere decir coordinadas entre los países más ricos, excluyendo una parte importante del problema: la de los países muy empobrecidos. El que sean políticas nacionales, como en la Unión Europea, tiene en su contra la posibilidad de que haya gorrones: los que esperan que los demás apliquen políticas dolorosas que, por el mero hecho de producirse "a escala mundial" (o europea), evitan al gobierno en concreto el coste de aplicarlas, beneficiándose, en cambio, de lo producido a escala mundial. Es muy conocido que si todos respetamos las normas de tráfico, los listillos salen beneficiados. Pero si todos nos convertimos en listillos, el tráfico se colapsa, razón por la que los listillos desean que los demás cumplan la norma.   
He puesto, con toda intención, la opción leninista y trotskista de hace un siglo porque ahora las discusiones ideológicas son dentro de la derecha. La izquierda está "missing", caída en combate. En Europa y Asia no existe como tampoco existe en los Estados Unidos. Si en algún sitio tiene todavía sentido es en países relativamente grandes y de tradición católica, es decir, no en la China o la India ni en Bélgica, por poner casos, sino en América Latina donde la izquierda sigue afirmando que "otro mundo es posible" pero no dice en qué consistiría y, en el mejor de los casos, no añade cómo conseguirlo. No hay estrategia y no hay táctica. Por otro lado, se levanta acta de las pocas diferencias que hay entre republicanos y demócratas en los Estados Unidos. Se podría hacer lo mismo aquí añadiendo que, igual que en los Estados Unidos, hay pequeñas formaciones que se reclaman de la izquierda, pero que son irrelevantes a la hora del gobierno y que, en todo caso, son buenas en cuanto a objetivos pero malas en sus propuestas viables amén de que arrastran notables dosis de pelea interna.   
La otra discusión, ahora ya a escala nacional y dentro de los diversos partidos de derechas, es la de la "suply side economics" por un lado y la de la "demand side economics" por otro. La de los que creen que bajando los impuestos vendrá la curva de Laffer a salvarnos y la de los que creen que aumentando la inversión pública vendrá Keynes a salvarnos. Bajar impuestos, sobre todo a los ricos, que es lo que se ha hecho hasta ahora, no acaba de funcionar ya que deja exhaustas las arcas del Estado sin que lo que se ahorran los ricos se convierta en inversión productiva. Aumentar la inversión pública (obras públicas, empleo público, empresas estatales o mixtas) tiene el mismo problema: que deja al Estado endeudado por su deuda pública a plazo.    
Como suele suceder con muchas ideologías, estas vienen envueltas en razonamientos "científicos" y mitología matemática que "demuestran" la bondad de una opción frente a la otra. Está más que claro que nadie en el gobierno o en la oposición se puede atrever a reconocer que no se tiene ni idea sobre la realidad de las cosas, razón por la que se refugian en la ideología que, como siempre, incluye diagnósticos dudosos, afirmación idiosincrática de objetivos y propuesta problemática de medios o instrumentos incontrastables por definición. Pero es que tampoco el recurso a la Historia resulta clarificador. 
Cierto que las pasadas burbujas propias o ajenas deberían haber enseñado algo a los que toman decisiones, que no es el caso. Agentes económicos y políticos han quedado atrapados en la lógica del beneficio a corto plazo (en dinero o en votos) como para abordar el problema que, además, algunas decisiones políticas habían empeorado (como extrañas leyes del suelo hiper-mercantilistas como la valenciana). Y cierto que la lectura de viejos textos sobre el New Deal puede dar ideas. Pero esta Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia por más que don Carlos Marx afirmara que se repetía en comedia, en aquello del "18 Brumario de Luis Bonaparte".  
Las recetas locales del New Deal que entonces se aplicaron y han inspirado a Obama no tienen por qué funcionar en las actuales circunstancias en las que se añade una crisis energética, otra alimentaria y la imperiosa crisis medioambiental generalizada a la que, por los mismos motivos ideológicos apuntados, las brillantes respuestas de Poznam no parece que vayan a dar respuesta cabal.
(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

Obama para ilusionados

A los que han concebido esperanzas respecto a la presidencia de Obama en los Estados Unidos y, por tanto, en el mundo, y a los que, como la revista Time, lo declaran "hombre del año" (perdón, "persona del año"), tengo que recordarles tres cosas.
La primera es que los Estados Unidos ya no son lo que eran. Lo piensan muchos estadounidenses y he levantado acta con frecuencia de "los mil cortes" que su hegemonía ha ido sufriendo mientras emergían otros poderes en un mundo cada vez más multicéntrico. Lo que tendría que importar es quién manda en la propia zona: qué pasa en el Brasil si uno es latinoamericano o quién está "arriba" en la Unión Europea si uno vive bajo esa otra institución. Que Sarkozy haya sido "seducido" por Europa es irrelevante. Lo que importa es saber quién manda y eso no está claro. Por no mandar, no manda ni el pueblo ya que la democracia europea (gobierno del pueblo) es muy discutible, por decirlo de la forma más suave posible. Pero, sea quien sea, lo que parece claro es que los Estados Unidos han venido a menos últimamente y no sólo con la crisis, a pesar de que tengan el poderío militar que efectivamente tienen, pero que no está claro que puedan pagar ni que vaya a funcionar mejor de lo que funcionó la Armada Invencible a unas Españas que se venian abajo como potencia hegemónica en el sistema mundial de entonces. Lo que pase en los Estados Unidos ya no es tan importante para el mundo como lo que lo pudo ser en sus buenos tiempos de hace cincuenta años. Si las esperanzas se ponen en el jefe (y no en las propias fuerzas), hay que buscar al jefe donde esté, que no es necesariamente donde estaba.
La segunda, reconociendo que aún cuentan, que las semejanzas entre las dos grandes máquinas políticas en los Estados Unidos hacen poco probable que los respectivos candidatos sean el día y la noche. Ambos son crepúsculos, y Obama lo está demostrando: la misma política exterior (militar, por supuesto) incluso con las mismas personas, política medioambiental retóricamente distinta gracias a Chu pero prácticamente parecida gracias a la "herencia envenenada" que le deja su antecesor (una cosa es que se parezcan y otra que estén en el mismo equipo de fútbol: el que gana, gana; y el que pierde, se venga) y, probablemente, viendo quiénes les están financiando las campañas, la misma política económica que, en palabras de Bush, consiste en "saltarse las reglas de mercado libre para defender el mercado libre" que hay que traducir "saltarse esas reglas para defender a los de arriba".
La tercera es sencilla: la mejor manera de no desilusionarse es no haberse ilusionado. Ya sé que la tradición es la de esperar que venga el Mesías, Skywalker o la "clase obrera" a salvarnos, por lo que seguiremos esperando su segunda venida. Pero la salvación no viene de alguien de fuera sino que tendría que venir del sistema mismo y éste está formado por muchos actores, incluídos los Madoff de turno.
Todo ello sin quitar el carácter histórico que tiene el hecho de que un negro haya presidido un país racista (Mandela en Suráfrica), un autodenominado indio presida un país con muchos racistas (Morales en Bolivia) y un mulato, clasificado por los demás como negro, vaya a presidir un país con fuertes resabios racistas y un pasado bochornoso al respecto (Obama en los Estados Unidos).

martes, 16 de diciembre de 2008

Delito de guante blanco

Los miles de millones estafados por Madoff no son de extrañar. Los medios se han ocupado en estrañarse y aquí se puede ver cómo se ha tratado en una veintena de fuentes, todos extrañados. Sin embargo, no debería extrañar: el sistema económico mundial funciona así. No me refiero a los bellos modelos econométricos con los que se pretende simplificar ("limpios modelos") la realidad, sino a la cruda realidad del funcionamiento realmente existente ("manos sucias"). Una vieja distinción entre economistas y sociólogos.
El historiador Ferdinand Braudel hablaba de los tres niveles en los que se lleva a cabo la actividad económica. Por un lado, estaba la economía material, aquella de la que no queda constancia en las cuentas nacionales: el autoabastecimiento, el trueque y la economía sumergida. Las dos primeras son legítimas y legales, las actividades de la segunda son tal vez legítimas pero ciertamente son ilegales y más si se incluye la actividad explícitamente ilegal, la de la trata de blancas, narcotráfico, tráfico de personas, contrabando (incluyendo el de armas) que tanto peso tienen sobre el conjunto de la economía mundial (¿un tercio, tal vez, del producto mundial?).
Las llamadas ciencias económicas tratan del segundo nivel del que hablaba Braudel: el mercado, donde se produce oferta y demanda, pero que el historiador dejaba para las "pequeñas y mediocres empresas". De no intervenir otros factores (como puede ser la "protección" mafiosa), una tienda compite con la tienda de unas casas más allá y tiene que ver sus precios, sus calidades, sus promociones y sus fidelizaciones. Es el reino de la economía de mercado, no necesariamente libre del todo, pero que se acerca bastante a la mitología de "los infinitos ofertantes, infinitos demandantes, todos con información completa y libertad de elección". Cierto que no siempre que aumenta el precio disminuye la demanda (como pretende la teoría apresurada) porque el comprador cree que si aumenta el precio aumenta la calidad y, por tanto, una razón más para la compra, pero ésa es otra historia. Como también la constatación de que en ese mercado, el pez grande se come al chico: el pequeño tendero de mi pueblo acaba siendo engullido por la gran superficie.
La historia que cuenta aquí es la del tercer nivel de la actividad económica del que hablaba Braudel: él lo llamaba "capitalismo" (vendría a ser sumisión a los intereses del capital) y otros (como Samir Amin) lo ha llamado "economía capitalista". Llámese como se llame, se refiere a ese espacio de la actividad económica ocupado por los grandes, por "los de arriba", por los que tienen poder para alterar los precios de las cosas, esos de los que hablaba Adam Smith que se reunen para aumentar los precios por encima de las "leyes del mercado" y que tienen leyes que les protegen y que Smith consideraba que no todas eran legítimas (mientras pensaba que las leyes a favor de los obreros eran todas legítimas -sí, Adam Smith, no Karl Marx, y en "La riqueza de las naciones"-). 
Ese tercer nivel (lo planteé en mi librito Corrupción) es el más importante para entender las actividades ilegales e ilegítimas. Por supuesto, como digo, la corrupción: las grandes empresas compran gobiernos si hace falta ya que las cifras de venta de algunas de ellas son superiores al presupuesto de muchos Estados (luego tienen la capacidad) y, por otro lado, juegan bajo el lema de "todo vale" (luego no tienen el freno de los "sentimientos morales" de que hablaba Smith). Pero también el tipo de estafa del que se está hablando estos días y que, como también se sabe, ni es el primero que se conoce ni será el último. Obviamente, que se conozca no quiere decir que sea el único. 
La lógica parece clara: buenas relaciones en lo alto, codicia del que ofrece y del que acepta, encanto para vender (es decir, capacidad de presentarlo como cosa de "hombres de mundo", elegantes, conversando entre hoyo y hoyo del campo de golf o con un gin-tonic en la mano antes del almuerzo en el club), amoralidad. C. Wright Mills ya lo describía en 1956 (The Power Elite). No hay reglas para hacerse rico y, una vez se es, para serlo aún más, indefinidamente. Amitai Etzioni se preguntaba hace relativamente poco por qué los hiper-ricos querían ser todavía más ricos cuando el incremento (ilegal) no les añadía ni consumo, ni poder, ni estatus ni nada. Avaricia, era la respuesta. 
Estamos, pues, ante un caso más de una situación general y, como dice el editorial de Le Monde, no tiene un único culpable. Lo mismo dice el Financial TimesPor supuesto que no todo lo que sucede en ese nivel de la actividad económica tiene que ser ilegal e ilegítimo por necesidad. Pero, siendo una actividad nada transparente, las probabilidades de que sea criminal son muy altas y más si no hay regulación y se presupone la falta de trasparencia. 
Sólo de vez en cuando vemos la punta del iceberg, desde Ponzi a Madoff y sucesores. Lo que me extraña no es que haya sucedido, ya que considero que es lo habitual. Lo que me extraña y extraña a otros es que se haya sabido ya que los "reguladores" tenían conocimiento de esos manejos e hicieron, como es su obligación, la vista gorda. El peso de la ley es para los mindundis. Igual se trata de un ajuste de cuentas en las alturas o de un complejo complejo de Edipo. Vaya usted a saber. Lo que no se sabe es dónde está ese dinero que "se ha desvanecido en el aire".
Pero si le da un vistazo a este gráfico del New York Times observará lo siguiente: las grandes empresas de bolsa e inversión han sido generosas con la clase política estadounidense. Si se ven los seis mayores receptores de tales donaciones y que han acabado en el congreso, se verá que la mitad son demócratas y la otra mitad republicanos. Pero si lo que se busca es en el Senado, 5 a 1 a favor de los demócratas (un tal Kerry, una tal Clinton) y el republicano es el esperable: McCain. El gráfico también indica que las donaciones del sector a los demócratas ha crecido de manera constante en los últimos años. ¿Que por qué cuento este detalle? Vaya usted a saber. Pero véase el resumen que hacía uno de los asistentes a un encuentro de grandes empresarios con un destacado representante demócrata:

“We are not going to be a bunch of crazy, anti-business liberals. We are going to be effective, moderate advocates for sound economic policies, good responsible stewards you can trust.”
Pues eso. Según mi diccionario, "steward" significa camarero o auxiliar de vuelo. También administrador. Pues eso. No van a ser una panda de "progres" sino unos moderadillos que actúen como los "stewards" en los que los peces gordos del "capitalismo" pueden confiar. Más claro, agua.
Volviendo a Madoff. Primero, sus conexiones con el Partido Demócrata (y, supongo, con el lobby judío, por lo menos con sus "charities" estafadas). Segundo, que está en la calle previo pago de 10 millones de dólares de fianza. Si fuese un mindundi que ha robado una billetera mediante el tirón estaría en preventiva y no saldría a la calle. Legal tal vez, pero claramente ilegítimo. Tercero, que si tiene 10 millones no está arruinado: que me devuelva mi fondo de pensiones. Porque no es un asunto distinto y distante. Efectivamente, lo raro no es que robara ni que no lo pillaran antes. Lo raro es que le hayan pillado, a no ser que se trate de algún acuerdo extrajudicial para salvar más de esos 10 millones de dólares. No es impensable.
Dos años le podrían caer al periodista que tiró sus zapatos contra el esquivo Bush II. Y, encima, parece que le han dado una paliza en la cárcel de la que no ha podido salir bajo fianza.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Mentiras, grandes mentiras y estadísticas oficiales

Está circulando por Washington un informe sobre la chapucería estadounidense en Iraq en el campo de la "reconstrucción". Se habla de miles de millones de dólares malgastados por mala planificación, peor gestión y desconocimiento desesperante de la sociedad a la que se suponía se estaba ayudando. Iraq fue un desastre en su justificación, básicamente mendaz (mentiras, vamos, puras mentiras) y en su puesta en práctica. De todos modos, eso no añade información a lo que ya se sabía: como para que los que decidieron, planificaron y ejecutaron esa "obra de arte" se sientan orgullosos de lo que han hecho y por lo que nunca, nunca jamás pedirán disculpas. Lo que me ha fascinado (que no sorprendido) del reportaje del New York Times (donde también hay un enlace a lo esencial del informe) es que la reacción del gobierno cuando vieron que la cosa no funcionaba fue la de manipular las estadísticas, hinchar el perro. 
Si hay motivos para dudar de los datos que proporcionan los gobiernos (siempre arrimando el ascua a su sardina, a veces hasta quemarla), este informe los confirma. Si fuera el primer caso conocido, todavía. Pero es que llueve sobre mojado. Sólo cuando el dato es contradictorio con los intereses de quien los produce podemos pensar que tal vez sea un dato correcto, aunque nunca estaremos seguros. Si el dato va en la dirección de esos intereses, los motivos para tomarlo con muchísima precaución aumentan de manera espectacular. 
Y eso es válido para los informes de agencias internacionales e instituciones como el Banco Mundial, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Organización Mundial de la Salud, FAO y demás oráculos que citamos (y yo el primero) con demasiada frecuencia acrítica. Si se recuerda la casi batalla campal que se montó entre el gobierno chino y el Banco Mundial a propósito del estudio sobre los costes de la contaminación en la China, se tendrá un caso más de "toilette statistique", "statistical lifting" o arreglillo estadístico para dejar tranquila a la parte contratante de la primera parte. 
Claro que cuando el informe de marras afirma que se han malgastado como 50.000 millones de dólares en la "reconstrucción" de Iraq, uno puede pensar que igual son más y que la cifra es tan voluminosa que ha tenido que ser rebajada. También puede pensar que se trata de un ajuste de cuentas con patata caliente para el nuevo gobierno (y para Colin Powell que apoyó a Obama y que no queda muy bien parado en esas páginas). Vaya usted a saber. Pero antes de creer, piense. Y como no tendrá más remedio que fiarse de alguien (porque no hay modo de verificar nada de esto) puede hacer dos cosas: vivir con la duda o dedicarse a otros asuntos olvidándose de estos.
Y, puestos a ser escépticos, no se olvide la calidad y exactitud de los datos que las entidades financieras dan sobre sí mismos. Son capaces hasta de apuntarse a un fraude ajeno con tal de ocultar las incompetencias propias. El caso de Madoff es paradigmático.

Estados poco obsoletos

En los momentos más eufóricos del globalblabla se llegó a hablar de la obsolescencia de la institución estatal. Bajo la "globalización" el Estado no era la solución: era el problema y había que resolverlo reduciéndolo al mínimo en la mejor de las hipótesis o, simplemente, arrinconándolo en el baúl de los recuerdos decimonónicos. Había algunos pequeños detalles que hacían pensar que no era tan claro: los nacionalistas sub-estatales querían tener su Estado, luego algo debía de tener que lo hacía deseable y perdurable. Los del globalblabla latinoamericano contraatacaban poniendo como ejemplo del futuro la Unión Europea, institución en la que los Estados se diluían. Cierto que se diluían para formar un super-Estado, una superpotencia como algunos noruegos temían que acabase siendo. Pero la historia es cruel con las ideologías. Hace un par de días Le Monde  hacía una crónica de lo que ha sido la presidencia francesa (y avanzaba hipótesis sobre lo que podrá ser la presidencia checa, euroescéptica al fin y al cabo) que no encajan mucho con las hipótesis del globalblabla. 
Por un lado, las divergencias de políticas para afrontar la crisis. Por ejemplo, el Reino Unido y España preocupados por resolver el problema desde la demanda y Francia y Alemania (por supuesto, me refiero a sus gobiernos en los cuatro casos) desde la oferta y sin que, realmente, se llegue a una coordinación práctica. Otra cosa es el reino de las bellas declaraciones de intenciones (como las referentes al medio ambiente). Esas son gratuitas y pueden ser excelentes brindis al sol. Lo que importan son las prácticas observables. Visto lo que sucedió con el 0,7, lo que está sucediendo con los Objetivos del Milenio y las prácticas respecto a Kioto, no hay motivo para pensar que estos acuerdos del 20 por ciento vayan a ser cumplidos a diferencia de los recién citados que NO han sido cumplidos.
Pero, sobre todo (prosigue Le Monde), porque la presidencia de la Francia de Sarkozy ha supuesto el retorno triunfal de la "Europa de los Estados" (no de la "Europa de las naciones" o "de los ciudadanos", ni siquiera "de los comerciantes"; no: "de los Estados"). Y hay motivos para pensar que tiene razón.
Así que si eso es así para el modelo de la obsolescencia del Estado, qué no será para los que nunca han pensado que su Estado fuese a quedar obsoleto, los Estados Unidos. 
Los que se creyeron lo del "Estado mínimo" (obsoleto), colaboraron en el debilitamiento del propio (normalmente en país periférico) y el fortalecimiento de los explotadores (normalmente en país central, aunque no siempre).

domingo, 14 de diciembre de 2008

Petróleo estatal


Ya lo he comentado otras veces pero el World Energy Outlook de este año 2008 incide en lo mismo como se puede ver en el gráfico, a saber, que el sector petrolero y gasístico es cada vez más estatal y menos privado y, según la publicación, lo será todavía más en el futuro.



No sólo. Como dice el pie de gráfico, casi el 80 por ciento del aumento proyectado en la producción tanto de gas como de petróleo viene de empresas estatales (suponiendo, humoristas que son, que se produzca la inversión).
El informe no tiene desperdicio y ha sido objeto de un resumen y comentario en Peripecias, donde aconsejo dar un vistazo para hacerse una idea de qué mundo nos espera. Mejor que se vea allí a que se me diga que soy un pesimista.
Dígase todo: este informe tiene elementos contradictorios con el igualmente reciente de la U.S. Energy Information Administration sobre todo en lo que se refiere al futuro consumo. Lo cuenta Reuters y muestra así que el sector del petróleo es uno de los más opacos que se pueda imaginar: los datos, literalmente, se inventan según interese en cada momento.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Lo sabían

Y ahora lo sabemos los demás. Los ejecutivos de Fannie y Freddie, las dos empresas de reaseguros nacionalizadas "temporalmente" en los Estados Unidos para evitar, dicen, males mayores, sabían que lo que tenían entre manos incluía abundantes hipotecas "subprime", es decir, con alto riesgo de ser fallidas e hicieron oídos sordos a los avisos que recibieron al respecto. Y sabemos que la presión del corto plazo, del negocio que hay que hacer ya, les llevó a no tomar decisiones sobre el asunto, decisiones que nos habrían evitado más de un dolor de cabeza en términos personales y, mucho más, en términos colectivos, no sólo en los Estados Unidos sino en los países uncidos a su carro, que son la mayoría. O, si se prefiere, les llevó a tomar las decisiones correctas según las reglas del juego del corto plazo, pero incorrectas a medio plazo como el tiempo se ha ocupado en demostrar.
La presión de la competencia jugó un mal papel en todo esto. Sin duda que la competencia, en muchos casos, es mejor que el monopolio. Pero el caso demuestra que la competencia puede cegar a los mortales para que los siglos venideros tengan algo que contar, como ha sucedido.
Mala cosa es hacer un dios de la competencia y la competitividad, como lo sería hacerlo de la planificación central de toda una sociedad. Mejor hacer análisis concretos de situaciones concretas y ver qué dan de sí en cada hipótesis. Apostar ciegamente por uno o por otro es idolatría. Pero de la de Ockham: los "idola" que nos impiden ver cómo son las cosas realmente.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Tolerancia musulmana

Anteayer terminó la Peregrinación a la Meca, una de las obligaciones de todo musulmán. Me coincide con el vistazo a un estudio publicado por la Harvard Kennedy School que muestra cómo y cuánto la Hajj hace a los peregrinos más tolerantes hacia las personas de otros países.
Algún musulmán me ha comentado que la Peregrinación les cambia la vida. Es pasar de vivir en un contexto con más o menos musulmanes a verse sumergido en una marea humana que se mueve por la Meca, rodea la Piedra Negra o echa piedras a Satán. Es sentirse parte de un todo, y esa experiencia puede ser "oceánica".
Por mi parte, había pensado que la Peregrinación haría a los creyentes más creyentes. Al fin y al cabo, las creencias religiosas son indemostrables y la gente las acepta porque las comparte con un grupo que, primero, se las enseñó (familia, escuela) y, después, se las apuntaló (parroquia, mezquita, sinagoga). Dejar una religión, en muchos casos, es dejar la pertenencia en un grupo y pasarse a otro y puede ir antes o después de este cambio de pertenencia. Pero, por lo general, hasta el converso necesita anclar sus creencias indemostrables en un grupo que le confirma en la fe.
Y, como ya decía Freud, si uno es creyente difícilmente va a aceptar a los creyentes de otra cosa y, todavía menos, a los creyentes de una variante de la propia creencia, sean herejes, cismáticos o sencillamente de práctica diferente. Aceptar al otro es poner en duda lo propio y eso es siempre dificultoso para el creyente que tiene sobrados argumentos para dudar de sus verdades indemostrables.
Así que yo pensaba que la inmersión en la Hajj aumentaría la intolerancia. Por lo visto no es así y, como siempre, y aceptando la bondad de los datos demasiado "econometrizados" para mi gusto, pues los hace sospechosos de haber sido "torturados" hasta que hayan confesado lo que los investigadores querían, habrá que buscar interpretaciones alternativas. Las hay y se refieren no a la psicología de la creencia religiosa sino a la neurología de la xenofobia.
La xenofobia, como ya he contado otras veces, es una reacción defensiva que tenemos en común con otros animales. La amígdala, una parte muy primitiva de nuestro cerebro, emite señales de alerta ante el extraño ya que el extraño puede venir con malas intenciones. Todos tenemos esa reacción primitiva que, después, y en la mayoría de los casos, es evaluada por la neocorteza (racional) y puesta en su lugar si es que procede.
Los estudios que he visto al respecto muestran que la neocorteza se impone con más rapidez sobre la amígdala en las personas que han viajado y, por tanto, han visto a gente diferente, con costumbres diferentes a la propia. Eso es la Peregrinación. Cierto que todos son musulmanes, pero es un delito de ignorancia pensar que todo el Islam es homogéneo. No lo es y el peregrino, alguno de los cuales es la primera vez que sale de su pueblo, percibe las diferencias y además como no amenazadoras. Hecho.
Esos estudios llevan a una constatación más: es más difícil ser xenófobo si se ve al otro como persona concreta y no como formando parte de una determinada colectividad (religión, raza, lengua, sexo...) diferente a la propia. Eso no tiene que ver con la Peregrinación, pero sí con los que atribuyen a todos los musulmanes características homogéneas generalizadas. Hay de todo, como sucede con los creyentes de otras religiones, así que, en aras de reducir la xenofobia en general y la islamofobia en particular, es preferible NO hablar de (in)tolerancia musulmana sino ver a cada individuo como lo que es: individuo. Tolerantes unos, intolerantes otros. Como con los cristianos, los judíos, los hinduístas, o los budistas.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Cosas del petróleo

Las ventas de coches están cayendo no sólo en España sino en todo el mundo, aunque la caída de España sea digna de señalar por su cuantía y rapidez. Pero eso no significa que el número de coches en funcionamiento vaya a disminuir. Significa que los nuevos modelos, más eficaces y eficientes, tendrán que esperar mientras los viejos, que consumen más, seguirán contaminando y colaborando con el “pico del petróleo”.
Esto del “pico” (a partir del “peak oil” en inglés) se refiere al momento en que el consumo se haga reduciendo las reservas conocidas y marca el momento del declive de la civilización del petróleo para trasporte, calefacción, energía y derivados (plásticos, por ejemplo). He visto más de una veintena de estimaciones muy variadas de cuándo se produciría tal “pico”. Van desde los que aseguran que ya estamos en tal situación a los que dicen que no se producirá hasta los años 60. Como es de suponer, no tengo ni idea de quién tiene razón, pero levanto acta de que se está calculando el tema y de que debe de tener más importancia de la que se le quiere reconocer. Los que hacen las estimaciones van desde analistas a gobiernos pasando por empresas automovilísticas y empresas petroleras, estas últimas las menos fiables y más si son, como sucede con las importantes del mundo, estatales y, por tanto, contaminadas por otro tipo de intereses.
Repsol fue estatal y se privatizó según la moda de aquella época que ahora parece terminada. Después se unió a la argentina YPF, no se olvide, y está tan contaminada por la política como lo están las estatales: es el sector, no la propiedad lo que cuenta. La tal empresa se encontraba en el puesto 25 del “Intelligence Weekly Top 50” de 2007 (el de 2008 ya se ha publicado, pero es de pago y mi salario no da para esas alegrías). Se trata de una publicación en la que, uniendo varios indicadores, se intenta presentar las empresas más importantes del ramo.
Del “ranking” de 2008 sé que la saudita Aramco sigue siendo la primera y es estatal. Y que el país que más empresas tiene en la lista es los Estados Unidos con 9, seguido de Rusia con 7 y del Reino Unido con 3. Es poco más lo que he conseguido saber, pero de la lista del año pasado hay un punto que hay que subrayar: de las 25 primeras empresas en este “ranking”, 16 eran estatales, además de Eni (Italia), participada por el Estado en un 30 por ciento. Las viejas “siete hermanas”, las estadounidenses Exxon, Gulf, Texaco, Mobil y Socal y las británicas BP y Shell, todas privadas, reducidas después a 4, llegaron a controlar el 10 % de la producción y el 3 de las reservas. Ahora la saudita Aramco, la rusa Gazprom, la china CNPC, la iraní NIOC, la venezolana PDVSA, la brasileña Petrobras y la malaisia Petronas, estatales todas, controlarían un tercio de la producción y de las reservas. Por cierto, Lukoil (privada según esta lista), está en el puesto 17.
Pero volvamos al “pico”. Hay un argumento para acelerar su llegada y es el aumento de consumo de petróleo por parte de los países “emergentes” y no petroleros: la India y, sobre todo, la China (los otros grandes emergentes que forman una peculiar “banda de los cuatro” son petroleros: Rusia y el Brasil). La China es el cuarto importador de petróleo y la India el noveno, según el “CIA Fact Book 2008”. Si, según el Asian Development Bank el número de coches en la China se multiplicaría por 15 en los próximos 30 años, la demanda de petróleo parece imparable en estas dos economías que ahora se encuentran con “problemas” ya que ¡”sólo”! van a crecer en torno al 9 por ciento mientras los países centrales se instalan en el crecimiento negativo.
Sin embargo, el “pico” se puede retardar gracias a los nuevos descubrimientos por más que técnicamente todavía sean difíciles de explotar. “Foreign Policy” da los cinco más importantes en este capítulo: Ferdows, Mound y Zageh en el Golfo Pérsico, al sur de Irán; el de Kashagan, costa de Kazajstán; el de Qurna, en Iraq; el Carioca, en la Costa del Brasil y el de Chicontepec, al Norte del Distrito Federal de México. Son reservas entre los 38.000 millones de barriles (el de Irán) y los entre 15.000 y 21.000 millones de barriles de Qurna lugar en el que, por cierto, Lukoil todavía no ha podido reanudar sus extracciones. Se trata del sitio en el que estuvo, según la tradición, el Paraíso Terrenal y donde, antes de la ocupación (no sé ahora), se encontraba el árbol con el que, según la tradición machista, la pérfida Eva habría tentado con éxito al ingenuo Adán.
No sabemos cuándo llegará el “pico”, pero sabemos que llegará. Mientras, hay un montón de cosas que están pasando desde Jos (Nigeria, 4º-5º proveedor de los Estados Unidos) a Mumbai (me resisto a poner Bombay) que adquieren una luz especial cuando se las ve desde este prisma. Lejos de mí la simpleza de achacar todo al petróleo. Pero sí la necesidad de mirar algunas cosas que pasan desde esa perspectiva que no necesariamente coincide con las manías partidistas de los partidos políticos, atados por sus fidelidades hacia sus socios empresariales y enfrascados en la noble tarea de ganar como sea las siguientes elecciones, con algunas empresas embrollando la cosa por su cuenta y más si poseen medios de comunicación. Si no teníamos bastante con Lukoil-Repsol, ha venido Guantánamo, donde no hay petróleo. Ni en toda Cuba. Pero en Iraq, sí.

(Publicado ayer en el periódico Información  -Alicante-)

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cuitas de "progres" gringos

El gráfico forma parte de un estudio de Gallup a partir de sus encuestas diarias que pueden verse allí. La confianza del conjunto de la sociedad estadounidense en lo que Obama pueda hacer permanece inalterada.


Sin embargo, hay un pequeño detalle que es mejor no pasar por alto: esa confianza no es la misma cuando se ven los encuestados por sus tendencias ideológicas (conservadores, moderados y progresistas -"liberal" en la parla estadounidense, que no se traduce como "liberal" en el sentido europeo-).
(Ya sé que no se ve la parte derecha de éste ni del anterior gráfico, pero no sé cómo reducirlos para que se vea. Así que me pongo a explicar lo que se tendría que ver. En todo caso, si se pincha sobre el gráfico, se puede ver completo)


Me refiero a que los conservadores mantienen una cierta confianza en Obama (un 46 por ciento es mucho, y más si han votado por McCain), los moderados también están sin alterarse (ese punto de diferencia no es significativo, pero sí es significativo los casi 30 puntos que les separan de los conservadores) y, finalmente, la confianza de los "progres" se ha reducido en 7 puntos.
Efectivamente, los "progres" estadounidenses (que, como las meigas, haberlos háylos), andan cabizbajos a medida que se acerca el 20 de enero y se van sabiendo los miembros de su gobierno y se dan cuenta de que no va a entrar a saco en el sistema fiscal que reforzó Bush, ni se va a ir tan rápido de Iraq ni se va a enfrentar a las petroleras y ya veremos qué hace con la sanidad. Se les dijo por activa y por pasiva: la única manera de no desilusionarse con Obama era no ilusionarse. Que se trataba del mal menor, no del bien contra el mal. Que la espléndida financiación de sus campañas no era gratis. Y que el sistema estadounidense no permite esos cambios a no ser que se trate de salvar el sistema destrozado por los que mandan para que estos puedan seguir mandando. No parece que sea el caso.
Ha sido importante que saliese elegido en un país que todavía tiene fuertes resabios racistas. Como fue importante que Mandela fuese elegido en Suráfrica o que Evo Morales lo fuese en Bolivia. Y por razones muy parecidas. El racismo en Suráfrica no ha desaparecido y, a pesar de ser un país rico, tiene índices de desigualdad de renta propios de países pobres. Y el racismo en Bolivia es más que evidente en las políticas puestas en marcha por la "Media Luna". Pero esta importancia no significa necesariamente que todo lo que hagan esté bien ni siquiera en el sentido de que vayan a cumplir (o hayan cumplido) con las expectativas depositadas en ellos y fomentadas por sus propias promesas electorales.
Algunos "progres" estadounidenses empiezan a no ver tantas diferencias entre Obama y su predecesor. Me refiero a sus políticas, claro. Porque en otros campos la diferencia es abismal. Por eso me interesa seguir cómo se va a convencer a los jóvenes que se entusiasmaron con Obama para que no se desalienten, se desencanten y se vuelvan demasiado "pasotas" (algo "pasotas" siempre es bueno para los políticos: algún rector de universidad española ha dicho que cuantos menos voten en las elecciones internas, mejor -obvio: así los pueden manipular mejor, suceda lo que suceda con la democracia-). Pero desencanto y crisis económica son malos compañeros. Pienso, por ejemplo, en los textos recogidos aquí sobre los "Wandervogel", pájaros errantes, nombre que se le dio a un movimiento juvenil en la Alemania pre-nazi. Quiero decir que no es un problema distinto y distante.

martes, 9 de diciembre de 2008

No sólo islamofobia

Hoy es Aid-el-Kebir, la Fiesta Grande, la fiesta del cordero en la que los musulmanes celebran el sacrificio de Abraham, patriarca común para judíos, cristianos y musulmanes que, al fin y al cabo, pertenecen a la misma familia de monoteístas.
Desgraciadamente, ha sido precedida de diversas profanaciones de tumbas musulmanas en Francia, en un cementerio militar, que suenan a las profanaciones de tumbas judías. Por no hablar de algunas extrañas decisiones del gobierno israelí sobre algunas obras públicas que, curiosamente, coinciden con lugares sagrados de los musulmanes.
No es difícil entender a estos gobernantes. Pero cuesta meterse en la mente de los que hacen cosas como la profanación de tumbas. Puede ser gente que, "ciega" de pastillas o de alcohol, busca un objeto sobre el que descargar la agresividad acumulada por las frustraciones de una sociedad en crisis. Puede ser gente que ha sido sometida a un "lavado de cerebro" sistemático haciéndoles ver dónde está el "enemigo". O puede ser gente que quiere que se sepa de dichas profanaciones por motivos de lo más retorcido que no excluye que sean los mismos musulmanes o judíos los que las perpetren. Personalmente me inclino por la primera hipótesis y más si hay antecedentes: repetir una acción, para este tipo de "descerebrados", es más fácil que inventarse una nueva.
De todos modos, son problemas que llevan a dinámicas de acción-reacción: algunos musulmanes se sentirán ultrajados y, en buenos seguidores de religiones del Kitab, del Libro, practicarán la Ley del Talión (ojo por ojo, diente por diente), de nuevo común a judíos y musulmanes y que los cristianos a veces intentan superar con lo de "presentar la otra mejilla" aunque no siempre lo lleven a la práctica. La venganza lleva a más venganza, con lo que mi tercera hipótesis no tendría que ser descartada. Incluso una mezcla de la primera y la tercera: los "descerebrados" serían manipulados por los que desean una escalada, para lo cual los de la segunda hipótesis son bienvenidos: gente que se dedica a predicar la maldad intrínseca de TODOS los que practican una determinada religión, cosa que, de nuevo, suele ser frecuente entre estos monoteístas frente a gentiles, paganos o infieles. Que cada religión aguante su vela y mejor nos irá a todos. Pero sólo "dialogando" entre religiones (o, para ser exactos, entre religiosos) no se resuelven ni los problemas de la primera hipótesis ni los de la tercera. Pero algo es algo. En términos más generales, la promoción de una cultura de paz es bienvenida, pero no se olviden ni las personalidades violentas ni las manipulaciones de las diferencias para conseguir los propios intereses de manera violenta. El gobierno israelí es uno de ellos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

La crisis es tozuda

El director de la sucursal de la institución financiera en la que atesoro mis riquezas estaba algo molesto con los medios de comunicación que, según él, estaban magnificando la crisis y trasmitiendo un derrotismo que no encaja con lo que se debería pensar: que hay que salir adelante, que hay que trabajar como si nada pasase y que no hay que creerse tales exageraciones. Cierto que también me decía que los gobernantes (no los financieros) deberían haber aprendido de lo sucedido en 1929 y que comprendía que los políticos, atrapados en la lógica electoral, no podían poner freno a la locura inmobiliaria que hubo en España y en los Estados Unidos (en el caso español, añado, incluso fue fomentado por leyes como la valenciana que todavía enloquecieron más a los burbujistas que, mientras los precios subían, actuaban como si los precios pudiesen subir indefinidamente). No sé si los medios exageran, pero sí sé que los hechos son tozudos. Así comienza CNNMoney.com:
A record 1.35 million homes were in foreclosure in the third quarter, driving the foreclosure rate up to 2.97%, the Mortgage Bankers Association said Friday. That's a 76% increase from a year ago, according to the group's National Delinquency Survey. At the same time, the number of homeowners falling behind on their mortgages rose to a record 6.99%, up from 5.59% a year ago, the association said.
O sea que las ejecuciones hipotecarias siguen creciendo en los Estados Unidos y que los fallidos en sus pagos de préstamos hipotecarios también aumentan y ambos a ritmos muy elevados si se compara con lo que sucedía hace un año, cuando la crisis ya había reventado. Se acelera, vamos.
No he visto los datos para España, segura de sí misma. Sí he visto los datos sobre el parón en la construcción (y sus efectos sobre el desempleo) y la caída en los precios de las viviendas (primera y segunda mano). No he visto qué pasa con la institución en la que atesoro mis riquezas, pero puedo imaginar que va a comenzar a sufrir los impagados en cuanto dejen de cobrar el desempleo y va a tener que ejecutar algunas hipotecas encontrándose con que el precio de la casa hipotecada y embargada por la institución es ahora inferior al precio con que fue tasada (extraña operación, tan rara como los "ratings" de Moody's o Standard&Poor y similares). Para entendernos: se tasó en 100, se dio un préstamo de 90 y la casa ahora vale 80. Alguien pierde su casa, pero la institución pierde 10 en este caso que, si se multiplican, hacen entrar como caballo en cacharrería a las agencias de "ratings" que no tienen negocios con la institución y, por tanto, pueden ser más crueles de lo que lo han sido con las empresas en las que tenían intereses.
El director de la oficina y, a pesar de ello amigo, tiene razones para preocuparse por la "imagen" que se da de la crisis. Pero podrían haberse preocupado, como deberían haberlo hecho los políticos, cuando las vacas gordas: podían saber qué había pasado en otras burbujas inmobiliarias (la anterior española, la japonesa) y qué había pasado en la anterior crisis financiera fuerte. No lo hicieron y, encima, se mezclaron ambos problemas. Si los políticos estaban atrapados por la lógica electoral, estos amigos estaban atrapados en la lógica del beneficio a corto plazo. En su caso, la teoría de la bicicleta: si dejas de pedalear, te caes. 
"Los hechos son tozudos", que decía Lenin.
(P.S. He encontrado datos semejantes a los de Estados Unidos, pero referidos a España en El País  de hoy. El gráfico creo que hay que verlo en la edición impresa porque en la digital no lo encuentro. En todo caso, muestra el aumento de problemas con la hipotecas no sólo porque se contrajeron con mucha alegría sino, sobre todo, porque se concedieron con mayor alegría todavía. Los efectos sobre la economía española pueden ser ligeramente diferentes ya que parece que se ceban en los inmigrantes, que son los que podrían decidir volver a sus países de origen. Tal vez eso explique la noticia del Hoy -Quito- haciendo referencia a un estudio español en el que se muestran las restricciones que están teniendo los inmigrantes para conseguir un contrato de alquiler de vivienda, en especial en Madrid y Barcelona).

domingo, 7 de diciembre de 2008

67 aniversario

Hoy se han cumplido los 67 años del ataque japonés a Pearl Harbor, en la isla de Oahu, Hawaii. Queda por saber qué sabía el presidente y cuándo lo supo (como con Nixon). Sí se sabe que sirvió para movilizar a una opinión pública renuente a entrar en guerra. La idea de Kant de que las democracias (constitución republicana) son más proclives a la paz (perpetua) que las dictaduras no tenía en cuenta la inmensa capaciadad de los nuevos gobernantes para manipular la opinión pública.
Recuerdo que los neoconservadores del Project for a New American Century estuvieron esperando, explícitamente, un nuevo Pearl Harbor y lo consiguieron en el 11-S. Queda por saber qué sabía el presidente y cuándo lo supo (como con Franklin Delano Roosvelt). Sí se sabe que ha servido para movilizar a una opinión pública que, con el tiempo, ha visto los engaños y, aunque todavía hay crédulos que creen lo que quieren creer, han dejado de estar movilizados por tal manipulación dejando en mal lugar al Kant que creía en que la "constitución republicana" haría que los líderes se tentasen la ropa antes de meterse en berengenales violentos. No pensaba en la capacidad para engañar de esos líderas aunque su "fac ac nega" indicaba que algo se barruntaba. Pero no al nivel con que se ha producido en el mundo contemporáneo. 
Obama puso en su agenda electoral el acabar con lo de Iraq. Pero lo que vaya a hacer demuestra que, por encima del líder que considera la reacción de sus electores, están los intereses empresariales y de grupos de presión, amén del papel de lobbies extranjeros, en este caso de Israel.

Violencia privatizada

Se llama "outsourcing" y lo hacen las grandes empresas: subcontratan para abaratar costes y para evitar responsabilidades. En el caso español, sucede con las proveedoras de gas, por ejemplo: contratas el servicio con una empresa, pero la instalación y hasta la lectura del contador la hacen otras. Y si les compras una cocina, te la venden... de otro, que es con quien tienes que hablar si tienes algún problema, no con quien te lo ha vendido. 
En el caso de los Estados Unidos, lo está haciendo el gobierno con mucha dedicación. Que subcontrataba la violencia legítima, ya se sabía desde que en Abu Ghraib se vio que los torturadores eran soldados de la guardia nacional (públicos) y subcontratados de las empresas de "contractors" (privados). De hecho, uno de los problemas que ya está teniendo Obama a la hora del síndrome de "donde dije digo, digo Diego" con respecto a Iraq, a saber, que no se pueden ir de allí, diga lo que diga el gobierno de Iraq y dijese lo que dijese Obama en la campaña electoral, se resuelve con los "contractors": se pueden ir los públicos (que no se irán) y se quedan los privados.
Ahora me entero de que el espionaje también se está subcontratando. Tiene sus ventajas. Los salarios de los funcionarios pueden ser más elevados si se cuenta la antigüedad, pero ahí no reside la cuestión. La cuestión estriba en que los "contractors" puede hacer algunas barbaridades que los funcionarios también hacen pero pueden ser objeto de leyes que no se van a aplicar a los "contractors". Como se vió con Blackwater, el gobierno puede desresponsabilizarse de los males que puedan haber hecho sus subcontratados y que no son de menor cuantía. En "Espías de alquiler" se describe con cierto detalle (lo que da de sí un tema opaco entre los opacos) y lo que se ve haría removerse en su tumba desde Maquiavelo a Clausewitz: si, como decían estos, no te puedes fiar de un ejército mercenario, ni te digo lo que te podrás fiar de espías mercenarios. Si el agente doble o triple ha sido una constante en la historia del espionaje, en la actualidad se dan las condiciones para que aumente su contingente. Si a esto se une la presión de los gobiernos para que los espías encuentren lo que el gobierno quiere que encuentren, la tenemos clara si tuviésemos que fiarnos de estos espías privados. Y no te digo si a lo que se les dedica es a "undercover actions", matar a políticos, generar descontento, movilizar multitudes, arreglar elecciones o proporcionar información al gusto del patrón. 
Mucho cambian las cosas. Si el Estado era quien tenía "el monopolio de la violencia legítima" y suponiendo que sea legítima (que es mucho suponer si lo que hace es estar al servicio de los de arriba), ahora ha renunciado al monopolio y lo ha sometido a las leyes del mercado: coste, beneficio. Para que se diga que el neoliberalismo había desaparecido.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Los muchos talibán

Cuando uno encuentra un artículo que le abre perspectivas inesperadas, lo menos que puede hacer es compartirlo. Este es de Anand Gopal y se publica en TomDispatch.
De entrada, no vendrá mal recordar que talibán es una palabra en plural de un singular, talib. Cierto que, una vez más, el Diccionario Panhispánico de Dudas, después de reconocerlo, acepta un  "talibanes" poco respetuoso con los de abajo que es lo que, cierto, se ha acabado imponiendo.
Pero no es ése el objetivo del artículo que recomiendo, sino el de hacer notar el simplismo con que se trata el asunto en los medios estadounidenses y, por tanto, en los españoles, bastante dependientes de aquellos (como este blog, dicho sea todo). 
El artículo está construido en términos temporales, haciendo ver cómo han ido surgiendo diversos movimientos, dispersos y enfrentados entre sí, a medida que el nuevo gobierno ha ido mostrando sus debilidades y sus corrupciones. Insurgentes, yihadistas, bandidos, señores de la guerra, bandoleros, narcotraficantes, policías en su tiempo libre son grupos que se entremezclan, muy heterogéneos ideológica y religiosamente. Clausewitz definía al ejército como "el pueblo en armas". Aquí también se trata del pueblo en armas, pero no de un ejército convencional sino de unos expertos en la guerrilla (invención española) en un territorio muy apropiado para ello.
Si no me equivoco, este tipo particular de pueblo en armas es novedad. El Ejército Rojo que acudió a Afganistán en defensa del gobierno comunista se vio enviscado desde 1978 a 1988, diez años en los que la geografía y la fragmentación de un enemigo feroz (y apoyado muy generosamente por los Estados Unidos), ganaron la guerra como ya la habían ganado contra el ejército colonial inglés al que venció en 1919, en la tercera guerra afgano-británica. Mucho hubieran tenido los ingleses que enseñar a los soviéticos y mucho tendrían que enseñar los soviéticos (o sus sucesores) a los nuevos invasores, sean de la OTAN bajo los Estados Unidos o directamente de los Estados Unidos. 
La "guerra de Obama", con la posible colaboración de otros países, entre ellos España, no va a ser muy diferente. Sólo hay un acuerdo entre las tres o cuatro facciones, a su vez divididas, con múltiples estrategias y diferentes legitimaciones de su actividad: expulsar a los extranjeros. Como pasó con los soviéticos y, antes, con los ingleses. La Historia no se repite ni en tragedia ni en comedia. Pero no estaría de más aprender de ella.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Nombres de ciudades

Véase la diferencia de tratamiento que da el Diccionario panhispánico de dudas.
Comencemos por Dansk (en polaco debe llevar una tilde sobre la n y se pronunciaría algo así como "guedainsk", pero con una e imperceptible):

Esta ciudad pertenece desde el final de la Segunda Guerra Mundial a Polonia; por ello, el nombre alemán Danzig o Dantzig (en español, Dánzig), por el que era anteriormente conocida, ha sido reemplazado oficialmente por el nombre polaco de Gdansk [...]

Efectivamente, ahí empezó aquella guerra, por la pretensión de Hitler de lograr el "pasillo de Dánzig" que uniera las dos partes de la Alemania (la que es ahora Alemania y la que es ahora territorio ruso, Kaliningrado, Königsberg en alemán, donde trabajaba Kant) por un pasillo en el que se hablaba alemán (la catedral de Gdansk, además de tener una pequeña capilla dedicada a Katyn, el lugar en el que el ejército ruso masacró a soldados y oficiales polacos en aquella guerra, tiene numerosas lápidas en alemán gótico).

Ahora la otra: Bombay

Forma tradicional española del nombre de esta ciudad India [...]. Aunque actualmente la denominación oficial de esta ciudad ha adoptado la forma local Mumbai, sigue siendo preferible en español el uso del toponímico tradicional.

Bien. Ahora compara el uso del toponímico tradicional Dánzig con el de Bombay y saque las consecuencias que estime oportunas. O el nombre dado por los alemanes a una ciudad (que fue alemana; basta recordar lo cambiantes que ha sido las fronteras polacas) y el dado por los ingleses colonialistas a otra. Para mí que hay algo que chirría.

Y ahora piense cómo sonaría la siguiente definición para Lérida/Coruña/San Sebastián

Forma tradicional española del nombre de esta ciudad catalana/gallega/vasca. Aunque actualmente la denominación oficial de esta ciudad ha adoptado la forma local Lleida/A Coruña/Donosti, sigue siendo preferible en español el uso del toponímico tradicional.

Me la he inventado, como me he inventado la siguiente:

Esta ciudad pertenece desde tiempos inmemoriales a España; por ello, el nombre castellano Lérida/Coruña/San Sebastián, por el que era anteriormente conocida, ha sido reemplazado oficialmente por el nombre catalán (que no polaco)/gallego de Lleida/A Coruña/Donosti[...]

No hace falta que escriba un encendido comentario. Ya lo sé. Pero no me negará que hay algo que falla. La vida no es una novela. Y el susodicho Diccionario se las trae. Como para tomarlo como autoridad incontestable, cosa que se hace incluso con el todavía más ideológico Diccionario de la Real Academia Española.

jueves, 4 de diciembre de 2008

La crisis va por barrios

Estos son los resultados de una encuesta hecha esta primavera en los países que se indican. Se preguntaba cómo veían la propia situación económica. 
La India y Pakistán aparecen entre los que más respuestas positivas consiguen: muchos son los que ven su situación económica personal como buena, comparados con los que la ven como mala. Australia, Reino Unido, los Estados Unidos y, si me apuran, España, Francia, Alemania, la China, Polonia, Nigeria y México están en esa misma línea. Argentina es una transición: los que ven su situación como buena todavía son mayoría, pero raspando. 
Después vienen los que ven su situación como mala por encima de los que la ven como buena. Indonesia, Tanzania, Rusia, Suráfrica, Turquía, el Japón, el Líbano, Corea del Sur, Jordania y Egipto.
No sé qué contestarían ahora, cuando la histeria/historia de la crisis se ha difundido y la gente contesta más en función de lo que cree que debe contestar que en función de cómo van realmente sus cosas económicas.
Pero entonces había asuntos curiosos. No tanto en los que iban bien, básicamente países centrales o "emergentes", sino en los que tenían mayores porcentajes de que la cosa YA iba mal. Me hace pensar el caso de Rusia, Suráfrica y, sobre todo, el Japón. Los demás, son periféricos y, al perro flaco, todo son pulgas. Pero lo de Rusia no se explica por un supuesto "carácter nacional" pesimista, ni lo de Suráfrica por las secuelas del apartheid ni lo del Japón por las últimas boqueadas de su propia burbuja especulativa que se mezcla con la siguiente. 
Insisto en que una parte de las respuestas se debe a que el encuestado cree que "debe" contestar así. Pero no deja de ser curioso y da qué pensar. Por lo menos a mí, que me pagan para eso.
La misma encuesta da una tabla igualmente curiosa: la de las percepciones mutuas entre los encuestados de la India y los de Pakistán, lugar en el que puede producirse un enfrentamiento, no sólo por lo de Mumbai sino, sobre todo, por la disputa manpulable de Cachemira y la posibilidad de proyectar hacia el exterior los conflictos internos. Los de la India son reales (creciente desigualdad sobre todo). Los de Pakistán también (inestabilidades de diverso pelaje). 



Las visiones desfavorables del otro siguen siendo mayoritarias, aunque no pasan por su peor momento. ¡En particular en el Pakistán! Tal vez sirva para entender las manipulaciones a que son sometidas las opiniones públicas en ambos países. Tan manipulables como las de cualquier otro país.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Credulidad ciudadana

Los gobernantes han podido mentir sobre Iraq y, por lo que sabemos, lo han hecho. Algunos columnistas estadounidenses no se cansan de alertar sobre esas mentiras y sobre la necesidad de recordar que se produjeron. Es como una vacuna ante las posibles nuevas mentiras. Sin embargo, los ciudadanos cayeron en la campaña de esa desinformación y tienen ideas un tanto curiosas sobre el asunto según los datos de Harris Poll publicados el pasado 10 de noviembre, a partir de una encuesta llevada a cabo en los Estados Unidos entre el 16 y el 20 de octubre. En ella se preguntaba sobre la verdad o falsedad de algunas afirmaciones, siempre según la opinión del entrevistado.

La que recibe mayores porcentajes de opiniones de que es verdadera es la de que "los iraquíes están mejor ahora de lo que estaban bajo Sadam Husein": 70 por ciento. Es discutible que tengan razón. Sobre todo para los centenares de miles de muertos civiles y los millones de desplazados y exiliados, pero eso los encuestados no lo ven. Lo que ven es que el malo-malísimo ya no está y hay elecciones libres, luego están bien. Sea. 

La segunda opinión mayoritaria es que Sadam Husein tenía fuertes lazos con Al Qaeda: lo cree un 52 por ciento. Es mucho. Porque si lo anterior era discutible, esto es falso. Osama bin Laden no tenía muy buena opinión de este laico e izquierdoso que venía de una región de mayoría sunita y Sadam no tenía muy buena opinión del barbudo fundamentalista wahabita, derechoso y arcaico Bin Laden. Sin embargo esa “liaison dangereuse” formó parte de la propaganda lanzada desde el gobierno estadounidense (y afines) para así poder ligar lo difícilmente ligable: el 11-S y la invasión de Iraq. Es obvio que aquella campaña funcionó. 

Vayamos a la tercera que, creo, hay que relacionar con la primera: se pregunta ahora si es verdad que "la Historia pondrá en el haber de los Estados Unidos el llevar la libertad y la democracia a Iraq".  Ya no estamos ante mayorías absolutas, sino ante mayorías relativas: 48 por ciento piensa que es verdadero mientras que el 45 por ciento dice que es falso. Hay argumentos para ambas posturas, pero siempre se podrá decir que si tanto querían defender la libertad y la democracia podrían haberlas llevado “manu militari” a Arabia Saudita, Pakistán o los Emiratos. O se puede decir que liberar y democratizar a bombazos es como convertir al cristianismo a cristazos: no funciona. 

Y llegamos a la cuarta, que ya no da ni mayoría relativa a los que dicen que es verdad que "Iraq tenía armas de destrucción masiva antes de que los Estados Unidos la invadiera". 54 por ciento piensa que es falso, pero lo fantástico es que, a estas alturas de la película, un 27 por ciento todavía crea que fue cierto. Nada más falso. No sólo: ahora sabemos que los políticos que afirmaban tal cosa mentían, "cocinaban" la información para que encajara con sus designios y no es cierto que se equivocaran. Mintieron. 

Pero las opiniones cambian con el tiempo. Y, así, el que los iraquíes estén ahora mejor que antes es una opinión que pierde adeptos. No muchos, pero sí suficientes como para que en cuatro años (la primera vez que Harris Poll hace la pregunta es en octubre de 2004), pasara de 76 a 70. A medida que se ven fotos o videos de lo que sucede en la vida cotidiana, tiene un cierto fundamento que crezcan las dudas sobre lo mejor que están ahora. Aunque no sea más que por los cortes de electricidad, la falta de agua o la violencia. Lo de Al Qaeda ha bajado todavía más: de 62 por ciento a 52 por ciento. A veces la realidad se impone a la opinión pública, pero no siempre, como bien sabemos.

Y todavía ha bajado más el porcentaje de los que creen que Estados Unidos podrá apuntarse el tanto de haber llevado la democracia y la libertad a Iraq: de 63 por ciento a 48 por ciento. Es opinable, pero la tendencia es ésa. En cambio, el porcentaje de los que creen que Iraq tenía armas de destrucción masiva antes de la invasión es muy estable (aunque hay una curiosa anomalía en la encuesta de julio de 2006 que, probablemente, sea un error). Las otras tres encuestas vienen a coincidir en torno a 36-38 por ciento de inasequibles al desaliento y la información. No hay peor sordo que el que no quiere ver. 

La opinión pública no es un criterio de verdad, no se olvide. Y lo dicho es un buen ejemplo de ello. También es ejemplo de que la opinión pública es manipulable pero no indefinidamente (se puede engañar a alguna gente poco tiempo pero no a mucha gente mucho tiempo). Así que es lícito preguntarse qué tipo de engaños podrá ofrecer el gobierno de Obama. 

Como ha venido en los medios, el gobierno iraquí pretende que las tropas estadounidenses abandonen Iraq en diciembre de 2011. Con ello da legitimidad a la actual ocupación ya que Naciones Unidas, en uno de esos casos incomprensibles, supeditaba la legitimidad de la presencia (no de la invasión, que nunca fue legitimada) a la decisión del gobierno iraquí. Bueno, pues ya hay decisión. Por su parte, Obama dice que el problema es Afganistán, que hay que quitar tropas de Iraq y llevarlas a Afganistán. 2011 les pillará en campaña de la reelección y Afganistán es más dura de roer que Iraq, como bien supieron los soviéticos. Será la “guerra de Obama”, como Iraq fue la de los Bush. Así que preparémonos para nuevos engaños que, en el caso español, acompañarán al aumento de soldados españoles en Afganistán defendiendo la libertad, como ya ha empezado a decir la ministra de Defensa.

(Publicado hoy en el periódico Información de Alicante)

Sigue la desglobalización

Los datos sobre la economía real los Estados Unidos (producción, desempleo, precios, stocks) reflejan de manera unívoca el impacto de la crisis financiera ahora ya crisis económica: se contrae la producción, aumenta el desempleo, caen los precios (deflación), crecen las mercancías en los almacenes. Pero lo mismo empieza a ser perceptible en la Unión Europea y en la China
 y en otros lugares. Regreso a lo "desglobalización jerárquica". Por un lado, hay que reconocer la conexión de la economía "financiarizada" entre los países centrales, de modo que lo producido en los Estados Unidos haya afectado a los restantes. Por otro, sabemos que el comercio internacional era, básicamente, entre países centrales y, dentro de estos, entre multinacionales y, dentro de éstas, comercio intra-empresa, es decir, que el núcleo duro del comercio "libre" internacional era economía planificada centralmente, no economía de mercado libre. Lo que no es eso, NO está en crisis, excepto en el caso de las burbujas inmobiliarias que han reventado en algunos países (los Estados Unidos, España), pero no en otros.
Cierto que estos males "gotean" hacia la periferia y algunas Bolsas se "derriten" en América Latina ante estos datos: los bancos de los países centrales tienen sucursales en los países periféricos, el comercio de estos últimos países iba, sobre todo, hacia los países centrales, así que lo que sucede en unos acaba afectando a los otros. Y la inversión se resiente. Y, por supuesto, en Wall Street.
La "desglobalización" significa que, del mismo modo que vemos la conexión de algunos elementos, también vemos la desconexión entre otros. Es una "desglobalización" en cuanto a la percepción de la realidad. Ahora ya sabemos que no hay tal "aldea global" aunque los "globalizados" quisiesen que se creyese tal cosa. Pero "desglobalización" significa también que se comienzan a percibir procesos de fragmentación de los otrora "globalizados" por un lado y, por otro, comienzan a levantarse voces y prácticas de mayor desconexión frente a la barbarie de los países centrales. Ahora ya sabemos que lo de "menos Estado, más mercado" o el llamado "consenso de Washington" era un truco de los países centrales para poner en práctica sus salvajadas financieras y comerciales. Ya es difícil que se lo crean los que se lo creyeron antes (por más que todavía quede algún despistado o apegado a sus intereses que sigan en sus trece).
¿De acuerdo? Pues yo no estoy de acuerdo. Estas versiones centradas en los países, los Estados o los gobiernos ocultan una realidad mucho más importante para lo que estoy tratando: las grupos sociales (clases sociales si se prefiere, aunque creo que no encajan exactamente en la idea convencional de clase), grupos sociales, pues, que han llevado a la práctica las irresponsabilidades observables en los países centrales. No ha sido una práctica DE los países centrales sino una práctica observable EN los países centrales y, en particular, en sus élites económicas, más o menos en connivencia con las élites políticas (nunca hay correspondencia mecánica entre unas y otras). 
¿De acuerdo? Bueno, pues también tengo que introducir alguna matización: las élites de los países periféricos han jugado, por lo general, la carta de las élites de los países centrales.
Se trata, efectivamente, de una lucha de clases de los de arriba contra los de abajo (no al revés, que es un caso muy aislado en la historia de la humanidad) pero a escala global, con el espejismo de los países, naciones y gobiernos. 
Si los de arriba, tal y como los conocemos, van a sobrevivir como tales, está por ver. Y si no sobreviven no será por la lucha de los de abajo sino por sus peleas internas y por sus mismos excesos, pretendiendo dar los pasos más largos que sus propias piernas. No se puede estirar un resorte indefinidamente sin correr el riesgo de que se rompa, pero si se rompe no es por el resorte (los de abajo) sino por los que estiran (los de arriba).
Como puede verse estos días en el encuentro en Poznam, Polonia, sobre el medio ambiente, la "crisis", tal como se presenta, se ha convertido en el argumento para no hacer nada con el medio ambiente, así que no soy muy optimista ni sobre lo que puedan hacer los nuevos miembros de la Unión Europea ni sobre la voluntad de los viejos miembros de asumir la factura. Así que mayores riesgos no para los de arriba sino para la especie humana, ahí sí globalizada: sólo hay un Planeta y consumimos más de lo que puede regenerar.