viernes, 31 de octubre de 2008

Los culpables de la crisis

Están locos estos estadounidenses. Estos son los resultados de una encuesta publicada hace poco por Harris Interactive. Se preguntaba a quién había que echarle en cara la crisis económica y financiera actual. Las respuestas están ordenadas por las respuestas que recibieron el mayor porcentaje de "Mucho".

WHO IS TO BLAME FOR ECONOMIC AND FINANCIAL CRISIS

"How much do you think each of the following are to blame for the country’s economic and financial crisis?"

Base: All adults

  

A lot

Some

Not too much

Not at all

Not at all sure

Banks and lending institutions that sold mortgages to people who could not afford them

%

76

15

2

2

5

Home buyers who took on mortgages they could not afford

%

58

25

7

3

6

Wall Street

%

57

28

6

2

8

Big Business

%

55

26

8

3

8

Congress

%

51

35

7

1

7

President Bush

%

48

28

12

5

7

The budget and trade deficit

%

47

33

8

3

8

The very rich

%

39

30

14

8

8

The Republicans

%

36

34

14

5

11

The Democrats

%

26

34

19

9

12

Other countries

%

17

38

24

10

12

President Clinton

%

16

26

21

26

11

Senator McCain

%

12

29

27

19

14

Senator Obama

%

11

22

27

26

14


Tenemos, en primer lugar, que habría que pedirles responsabilidades a los Bancos que prestaron sin preocuparse de si se podría pagar la hipoteca o no. Las famosas subprime. Bueno. Podemos aceptarlo. Después están los que contrajeron deudas que no podían pagar, es decir, que vivían por encima de sus posibilidades. También es aceptable. Wall Street, la tercera en recibir respuestas en el sentido que tienen mucho que ver, es, en cambio, algo más problemática: demasiado abstracta como para que el encuestado haya contestado a algo que se pueda sumar al tipo de al lado que ha contestado lo mismo. Pero podríamos aceptarlo en el sentido de que el mundo financiero simbolizado por la famosa calle Wall habría lanzado demasiados productos tan sofisticados que ni los que los lanzaban ni los que los compraban sabían exactamente de qué estaban hablando. Venga, aceptémoslo. 
El siguiente es "Big Business", las grandes empresas. Ya no está tan claro. Algunas sí, otras no. No parece que haya un análisis detallado del asunto y más parece un pim-pam-pum sobre el que descargar las agresividades que produce la frustración presente (el otro objeto de descarga es el racismo y los "hatred crimes", crímenes basados en el odio hacia una determinada minoría racial, sexual o religiosa).
El Congreso es el siguiente. Vaya usted a saber. No lo tengo tan claro. En todo caso, pondría antes al siguiente, al presidente Bush. No porque él haya sido causante de nada sino porque ha favorecido determinadas políticas económicas, comerciales y fiscales, junto a sus aventuras guerreras, que han fomentado las acciones de los primeros sospechosos en esta trama mostrados en la tabla.
Y, sin embargo, el déficit comercial y fiscal ha tenido que ver en la que está cayendo. El déficit fiscal tiene que ver con las políticas del gobierno (aumentar los gastos por un lado -no sólo los militares, pero también- y, por otro, reducir los impuestos de los ricos sólo puede tener un efecto: quiebra fiscal del Estado). Y el déficit comercial con las prácticas de las grandes empresas: comercio intra-empresa multinacional como núcleo duro del comercio internacional. Las multinacionales pueden, al comprarse en su interior entre filiales situadas en distintos países, practicar la más estricta Planificación Central, ciertamente más planificación y más central que la chapucería comunista. 
Los muy ricos. Volvemos al pim-pam-pum, pero también a lo que allí llaman "business politics": al papel que los grandes negociantes juegan en la política sea como donantes sea como grupo de presión. El poder que tienen explica por qué las condiciones para acogerse al salvataje bancario en Alemania son tan draconianas y, en cambio, en los Estados Unidos hay como un Estado del Bienestar para Ricos.
Un 36 por ciento piensa que los republicanos han tenido mucho que ver en el asunto y un 26 por ciento que han sido los demócratas. Eso es darle demasiada importancia a la política.
Otros países, vaya usted a saber cuáles. Ahora toca "China bashing", echarle la culpa a la China. antes era al Japón  y antes a la URSS. Suena a balones fuera y su porcentaje ya es muy pequeño.
Y, ya que estamos, echémosle la culpa al ex-presidente Clinton (no están tan descaminados, pero es una exageración) y, ya asombro entre los asombros, entre un 12 y un 11 por ciento (¡que es una cifra enorme!) echan la culpa a McCain y a Obama. Efectivamente, están locos estos estadounidenses. Todos no. Pero algunos, no me dirán que no. Sin embargo, el dibujo que se extrae de las opciones que se dieron a los encuestados tiene su sentido, con independencia de lo que constestaron. Y eso es lo que me mosquea.

jueves, 30 de octubre de 2008

Aritmética para una crisis

El salvataje estadounidense de sus bancos tendría un presupuesto de 700.000 millones de dólares, cifra inabarcable para mí. También sé que premios Nobel de economía como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, ambos estadounidenses, dudan mucho de que sirva para algo. No es un gran argumento: otros premios Nobel de lo mismo se arruinaron aplicando a la economía real las teorías por las que les habían dado el premio. Pero indica que no debe de estar tan claro, aunque, ya se sabe, en campaña electoral vale todo. En la última española se pudo hasta negar la crisis... para después dedicar 30.000 millones de euros a apoyar a los Bancos y Cajas, que equivaldrían a unos 40.300 millones de dólares si lo que se quiere es comparar con los Estados Unidos (aunque en el decreto-ley aprobado la otra semana el plan general ya era de 150.000 millones de euros). Si lo que se quiere es comparar con su posible eficacia, doctores tiene la iglesia. A mí no me miren. Pero por añadir números, la “inyección” del gobierno holandés sólo a ING se calculaba en 10.000 millones de euros, el plan que preparaba el gobierno sueco para proteger su sistema financiero era de 205.000 millones de euros y la “inyección” del gobierno francés a 6 de sus bancos ascendía a 10.000 millones de euros. 

Barack Obama ha recibido, sólo en septiembre, 150 millones de dólares en donaciones para su campaña. Juntando los 6 candidatos han recibido más de 1.000 millones en total. Los dos primeros tienen grandes donantes comunes: bancos y financieras. Eso indica que en algo se están hipotecando los candidatos cuando reciben un dinero que alguna vez tendrán que pagar en favores. En un país “tercermundista” a eso se le llamaría corrupción. Ahí se llama “fundrising”. No puedo meterme en un asunto tan complicado cuando no hay que irse muy lejos para encontrar corruptos sueltos e impunes. 

Lo que sí quiero, ya que no me puedo hacer una idea de esas magnitudes que me resultan astronómicas, es compararlas con otras magnitudes, igualmente grandiosas, para así tener un mínimo de perspectiva. Sirve tanto para el salvataje estadounidense como para el supuesto plan del gobierno español cuya letra pequeña, si alguna vez se publica, no pienso leerme ya que sé que no voy a entender nada.

En el caso estadounidense, su ayuda a los “países pobres” (mantengo el lenguaje de la fuente que uso para esto) ha sido, el último año, de 23.500 millones por parte del gobierno y de 34.800 por parte privada. El gobierno, por lo que se ve, no es muy generoso en este asunto. Cierto que, con respecto a otros países, es mucho. Cierto que “canta” respecto a España: La ayuda oficial al desarrollo del gobierno español será, para 2008 si no hay cambios que es probable que haya, de 5.509 millones de euros (unos 7.400 millones de dólares). Pero el estadounidense es poco con respecto a su PIB y al dichoso compromiso de 0,7. El Producto Interno Bruto de los Estados Unidos fue, en 2007, de 13 billones de dólares, diez veces más que el 1,3 billón de España cuando su salvataje es algo más que diez veces el español, pero no la ayuda al desarrollo. 

Con el 0,7 de dicho salvataje se podría haber terminado con el hambre en el mundo que afectó a 923 millones de personas en 2007. Eso dice la FAO. No parece descabellado, aunque no queda claro en qué consistiría “acabar con el hambre”. Si es “pan para hoy, hambre para mañana”, no tiene mucho sentido. Pero, de todas formas, unido al dinero dedicado a la “ayuda” y viendo cómo aumentan los precios de los alimentos en el mundo, sí que indica dónde están las prioridades del gobierno estadounidense. Mientras, hay 20 millones de personas en los Estados Unidos que tienen que recurrir a los “food stamps” (vales para la alimentación) y, siempre según datos oficiales, un 12 por ciento de las familias de dicho país padece inseguridad alimentaria, es decir, que no saben si podrán alimentarse y alimentar a sus hijos en la próxima semana. Los que carecen de toda seguridad sanitaria rondan también los 20 millones. Y, con la que está cayendo, van a aumentar. 

Dichas prioridades quedan todavía más claras cuando se ve a qué nueve bancos va a “salvar” el gobierno de los Estados Unidos. De ellos, tres han declarado beneficios en el último trimestre. Wells Fargo recibirá 23.000 millones y ha tenido unos beneficios de 1.600 millones; JP Morgan Chase  (donante a los dos candidatos) recibirá  23.000 millones y sus beneficios han sido de 527 millones; y State Street tendrá una ayuda de 2.000 millones y ha obtenido unos beneficios de 477 millones. El asunto no deja de ser curioso porque no queda entonces claro qué es salvataje, que es “en problemas” y qué es beneficio. O es un dinero para los amigos (no es de descartar) o es una chapuza para entretener a los que han olvidado el cálculo de Stiglitz sobre el coste total de la guerra de Iraq: 3 billones de dólares, más o menos lo mismo que costará el conjunto de salvatajes por parte de los gobiernos de los países centrales. 

No se extrañe, entonces, que ya se estén calculando los recortes que va a recibir la ayuda oficial al desarrollo mientras en el mundo, si el año pasado había 190 millones de desempleados, el año que viene, según la OIT, podrían ser 210 millones. La rebaja de la ayuda puede ser espectacular mientras que los incrementos de los salvatajes pueden seguir creciendo exponencialmente aunque, ya se tendría que saber, ninguna burbuja  crece exponencialmente sin que, al final, reviente. Habrá que ver qué se rompe esta vez. Nadie lo sabe, pero se verá.

(Publicado ayer en el periódico Información de Alicante)

Qué queda del derecho internacional

Se lo pregunta Dreyfuss en The Nation y con buenas razones.  Otros afirman que no se tiene en cuenta.
No sólo tenemos la "doctrina Bush" (antes "doctrina Wolfowitz"), es decir, el derecho de los Estados Unidos (y parece que sólo suyo) de llevar a cabo un ataque anticipatorio antes de que la amenaza se materialice y aunque sólo haya una sospecha remota de tal amenaza. Parece que la Carta de Naciones Unidas dice algo diferente: acepta el ataque preventivo -cuando la amenaza ya está en marcha-, pero no el anticipatorio. En inglés es la diferencia entre preventive y preemptive que solemos traducir ambos como preventivo y no es lo mismo. 
Ahora Bush ha añadido un elemento más a su contribución al derecho internacional (público, por supuesto): se arroga el derecho (dice que es para su país, pero obviamente se refiere a quien gobierne, es decir, de momento, a él) a cruzar la frontera que se le ocurra cuando se trate de una "persecución en caliente". Que otros lo han hecho, es bien sabido: Israel lo hizo contra Iraq y Siria, Colombia lo ha hecho hace menos tiempo contra el Ecuador. Pero que se arrogue el derecho (que, es de suponer, no reconoce a otros) es una novedad y asesta una nueva puñalada contra el derecho internacional.
Supongo que los especialistas en dicha materia acabarán haciendo sociología del sistema mundial y serán bienvenidos. Por lo menos no haré yo lo que un cátedro en dicho campo intentó hacer conmigo: después de fotocopiar apuntes de estudiantes míos y enviar "espías" a mi clase, pretendía, como chantajista, que accediese a sus intereses académicos bajo la acusación de que yo invadía sus competencias en... "relaciones internacionales", como si esa fuese una materia propiedad privada de los de derecho internacional, habiendo, como hay, un excelente plantel de politólogos en dicho campo y habiendo hasta secciones de las asociaciones internacionales o nacionales (estadounidenses) de sociólogos dedicados a ese estudio. 
Dejando de lado tan bochornoso suceso (acaecido hace ya muchos años), es evidente que un derecho que no tenga algún tipo de fuerza capaz de constreñir a su cumplimiento es papel mojado. Si, encima, los que más mandan, las potencias hegemónicas, se dedican a la doble moral de obligar al cumplimiento de la norma para los de abajo mientras que ellos se la saltan olímpicamente, los textos no tienen mucho interés: sólo obligan al débil y tendría que dar vergüenza referirse a ellos.
No digo que no pase en otras ramas del derecho. Pero en ésta es tan evidente que mejor sería llamarlo "derecho de la selva". El león hace la ley para los demás y se reserva el derecho a incumplirla. Así, por ejemplo, una votación en la Asamblea General de Naciones Unidas en la que la victoria es de 185 votos favorables sobre los 192 posibles es recibida con absoluta indiferencia por los Estados Unidos. Se trata del embargo contra Cuba, y los cubanos han ganado esa votación durante los últimos 17 años. Si el voto hubiese sido sobre temas diferenes, los Estados Unidos habría salido en defensa de la democracia practicada mediante el voto.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Votos populares, votos electorales

Las encuestas sobre intención de voto popular parecen indicar o una clara victoria para Obama o una ligera victoria para el mismo. Sólo las encuestas del campo de McCain hablan de empate... a favor de McCain. 
Sin embargo no es eso lo importante. El sistema electoral estadounidense es tan tradicional y arcaico que lo que cuenta no es el voto popular sino los votos electorales, es decir, el número de personas que, representando a cada Estado, irán a Washington a votar por uno u otro de los candidatos. Y cada Estado tiene su cosa a la hora de trasformar los propios votos populares en electores que irán a Washington o Grandes Electores.
Así que las encuestas sobre voto popular son interesantes, pero no sirven de mucho para ver por dónde puede ir el juego. Ha habido casos en los que el ganador en voto popular no ha ganado en votos electorales y, pucherazo chapucero a parte, eso es lo que le sucedió a Al Gore frente a George W Bush. Nadie discute que el primero ganó en voto popular. El problema fue de voto electoral y en Florida y donde el hermano de George W (Jeb Bush) controlaba todo lo que la ley le permitía y algo más (ejecutivo, legislativo y judicial del Estado). Ahora vuelve a haber problemas con el pucherazo, pero de eso ya he hablado.
De lo que quiero pasar la información recogida (para los que se divierten navegando por asuntos que le distraigan de las enormes estupideces de la política de su propio país) sobre algunos trabajos en los que no se pregunta, como hace Gallup, por voto popular de inscritos, votantes decididos o electores que podrían votar porque lo hicieron con anterioridad. Lo que hace RealClearPolitics es dar resultados Estado a Estado. Ahí parece que la discusión sobre quién puede ganar es menor: su última encuesta, que es la que doy en el link, da 311 votos electorales para Obama, 157 para McCain y quedan 70 Estados en los que no están las cosas claras. Podría llegar (contando los "toss up", los empates) a 375 frente a 163. Pero seguro que si se vuelve a entrar los datos han cambiado y no precisamente a favor de McCain.
Con algunas pequeñas anomalías, si se colorean en rojo (como allí se hace) los Estados en los que va a ganar Obama y en azul los que tiene McCain, lo primero que llama la atención es que los colores son contiguos (ya digo, con un par de anomalías). Por decirlo todo, Alaska va por los republicanos y Hawai'i por los demócratas. Lo segundo es que los "rojos" (sin que eso signifique nada en términos europeos: más bien todo lo contrario) ocupan el Midwest y el Sur, donde se vota por un americano y una americana típicos, de los nuestros, y no por un negro, elitista, socialista y que ha tenido relaciones con "profesores radicales". Los "azules", en cambio, son la costa Oeste desde el Estado de Washington hasta California y el Noreste, es decir, los progres de toda la vida, servicios públicos, sanidad para todos, impuestos para los ricos. 
Ninguna de esas dos distribuciones ha sido exactamente así en pasadas elecciones. En esta ha habido Estados que votaron por Bush y ahora parece que se inclinan por Obama. Es el caso precisamente de Florida (aunque en el mapa aparece como indeciso) y ya conté las razones de mi amigo cubano-americano para apostar por Obama. Pero el mapa de las dos Américas (es decir, de los dos Estados Unidos) es claro. 
Es obvio que no hay sistema electoral perfecto. Cada cual tiene sus defectos sea por representatividad o por estabilidad de los gobiernos resultantes. Pero hay que reconocer que este sistema es bastante curioso.

La revolución pendiente

Excelente artículo de Jorge Majfud en América Latina en movimiento. Da un paso más respecto a lo que comenté aquí sobre el mal menor en política y lo aplica a las elecciones estadounidenses de dentro de pocos días. A partir de anécdotas recientes (alguna de las cuales también he comentado, como la de los trajes de Sarah Palin) plantea las opciones que se presentan allí y se nos presentan en cualquier lugar del mundo cuando se está confortablemente instalado en la parte agradable de la sociedad y cuando se desea cambiar esa sociedad. No vale la "omnipotencia de las ideas", enfermedad infantil de la que hablaba Freud, que consiste en creer que deseando las cosas ardientemente esas cosas se consiguen. Los cambios pueden ser soñados y analizados por intelectuales radicales (que van a la raíz). Pero los políticos sólo podrán proponerse un cambio profundo cuando las circunstancias lo permiten. Procurarlo contra la realidad suele traer un nuevo triunfo de los que no quieren cambios. Por eso habrá quien se desilusione con Obama: no podrá hacer más de lo que puede hacer. Y en ese punto discrepo de Majfud y vuelvo a la tesis de Chomsky sobre el mal menor: no es el mínimo cambio posible sino que es el mal menor, pero mal al fin y al cabo. 
El título de este post tiene, para los mayores, una evidente intención: recordar, de todas maneras, que decir que se va a posponer la revolución puede ser, como sucedió con los falangistas de después de la última guerra civil española, una forma de evitarla o de quedar satisfechos porque una vez vendrá. 
No es fácil querer cambios. Lo fácil es evitarlos. Y lo difícil producirlos en la dirección deseada. Porque, encima, puede ser peor el remedio que la enfermedad, como bien supieron mis compañeros bolivianos cuando yo estaba haciendo la tesis allí y planteaban irse a la sierra: que consiguieron una dictadura todavía más dura. Y murieron.

martes, 28 de octubre de 2008

Periódico en la red

El centenario Christian Science Monitor anuncia hoy que deja de publicarse en papel y pasa a publicarse sólo en la red. Es uno de los periódicos que sigo porque envían a mi dirección un correo electrónico con las noticias del día, páginas de opinión y las cosas que me pueden interesar con temas que elijo. Lo de la Ciencia Cristiana no me interesa absolutamente nada, pero si fuera por eso no leería ningún periódico. 
No sé si es una golondrina que no hace verano o es que el verano se acerca. 

Dinero evaporado

El Guardian cuenta de la estimación que hace el Banco de Inglaterra sobre el dinero que las instituciones financieras han perdido en esta crisis: casi 3 billones de dólares. Como lo que ellos dicen es 2.800.000.000.000, podemos sentirnos libres para redondear hacia arriba. Pero si se redondea hacia abajo tampoco pasa nada.
Veamos: un paseo por otros blogs permite clasificarlos como se clasificaban los pueblos "primitivos" en la antropología que estudié en los años 60: según cómo obtenían sus alimentos. Y, así, los había pastores, cazadores, agricultores, artesanos, industriales, pero los más "primitivos" eran los recolectores. Yo soy de esos. 
Hay blogs muy civilizados: son artesanales y producen con primor nuevos conocimientos. Los hay todavía más modernos, los industriales, que hacen producción todavía mas elaborada y avanzada. Los recolectores nos contentamos con recoger lo que está a nuestro alcance. Pero ¿para qué? Pues para intentar aclararme con respecto a lo que me rodea, almacenando informaciones por si las voy a necesitar más adelante. Ya sé que es muy primitivo, pero "España y yo somos así, señora". No soy el único que intenta aclararse escribiendo, pero mi nivel es el más primitivo.
Bueno, pues he recogido este dato y lo que me planteo es qué significa. Y la respuesta es que no tengo ni idea. Un alto ejecutivo de una empresa financiera multinacional de origen español (la empresa, pero también él) y, a pesar de ello, amigo, me comentaba hace unos pocos días que habría que revisar la teoría del dinero. Como nunca la he conocido, no puedo revisarla, pero me parece que voy a tener que echarle un vistazo.
¿Puede el dinero "evaporarse"? Por lo visto, sí. Joseph Stiglitz ya usaba esa frase hace poco para referirse al extraño fenómeno que ha ocurrido ante nuestros ojos. Pero eso supone un muy extraño origen del dinero mismo que, por lo visto, puede reproducirse a sí mismo, supongo que por partenogénesis. 
Supongamos que compro 1 euro por 2 euros. Vale. Pero esos dos euros habrán tenido que salir de alguna parte.
Porque lo que no me entra en la cabeza es que el dinero que han perdido las pobres instituciones financieras (Bancos, Cajas, Aseguradoras) se haya ido a otro sitio. Igual sí, pero el oro y otros productos absurdos e histéricos de refugio no dan para tantos billones. Así que se ha evaporado.
Supongo que el dinero nace para evitar el trueque (no debía de ser fácil cambiar vacas por trigo si no se sabía cuántos kilos de trigo valía una vaca). Una unidad de medida y un medio de pago. Vale. Hasta ahí, me aclaro. Que el dinero tenga un precio, todavía lo puedo entender (son los tipos de interés que dicen cuánto se tiene que pagar por que te lo presten, pero para pagarlo tendré que ganarlo, producir algún bien o servicio).  Igual es que, en mi primitivismo, todavía creo que el dinero debe de tener alguna relación, aunque no sea más que teórica, con la economía real, con las vacas y el trigo. Me equivoco. Seguro. Pero ¿dónde diablos se han ido los tres billones de dólares? (Insisto en lo de los 3 porque es también la cifra que Stiglitz asegura que va a costar la aventurilla de Iraq, pero esa es otra historia).

Efectos colaterales de la crisis

La crisis financiera y sus secuelas de crisis económica están teniendo dos efectos devastadores. Por un lado, el precio de los alimentos está aumentando con lo que los subnutridos (es decir, hambrientos) han crecido un millón de un año para otro. Si los precios de los alimentos aumentan y no aumentan los ingresos de los de abajo, el resultado tendría que ser obvio y la FAO se ha encargado de recordárnoslo. Lo contaba el Washington Post hace un par de días y todo hace pensar que 2008 será un año que proporcione datos todavía peores.

Como se ve, la FAO calcula que ha habido  923 millones de personas en tales circunstancias en 2007 y da los aumentos para cada una de las regiones.
También da los aumentos medios de los precios de los alimentos. Cierto que aumentan más en los países enriquecidos que en los empobrecidos, pero ese incremento en estos últimos es letal. 
Y, como digo, 2008 puede ser todavía más fuerte ya que las burbujas financieras podrían pasar a burbujas alimentarias con relativa facilidad. Y con efectos todavía más duros para los de abajo.

























El otro efecto es que con tal de salir relativamente bien parados de los embates de la crisis, los gobiernos están dispuestos a pagar lo que sea. Incluido, como ha pasado con los países recién ingresados en la Unión Europea, el pedir que se les dispense de los acuerdos medioambientales tomados por la UE, con independencia de que los restantes países no sean precisamente muy cumplidores. 
Cuando se toma algo de perspectiva, es fácil darse cuenta de que las cosas no pintan halagüeñas. Los intentos de "medir" la huella ecológica que la Humanidad deja en el Planeta muestran que ya estamos por encima de nuestras posibilidades (el Planeta necesitaría un año y tres meses para recuperarse de las agresiones que le propinamos en un año). Pero si las cosas siguen igual, va a necesitar dos años por cada año de agresión. El problema no es de gente peculiar como José María Aznar que, por un lado, firma el protocolo de Kyoto (que España nunca ha cumplido) y, por otro, critica al ecologismo como forma de comunismo (cosa que para él es negativa). El problema es que el escenario de "business as usual" no va a producirse: es previsible una aceleración de las agresiones al Planeta en términos de recursos no renovables y de basuras no reciclables. Así que este gráfico del World Footprint implica un cierto optimismo que no puedo compartir (por cierto, no dan datos de España ni de Marruecos, pero sí de Portugal, Francia, por citar a los vecinos):



Como no se den prisa en refundar el capitalismo (Sarkozy), aunque, eso sí, respetando todos sus componentes como el libre mercado para los débiles y el proteccionismo para los fuertes (Bush), no sé si la cosa va a ir muy bien. Y no creo que la presencia de Rodríguez Zapatero en la cumbre del día 14 de noviembre añada un torrente de ideas frescas, eficaces y eficientes. 

lunes, 27 de octubre de 2008

El petróleo otra vez

Leyendo el artículo de Time sobre la caída del precio del petróleo me he tenido que acordar de lo que fue la crisis del petróleo de principios de los años 70. La subida de precios que decidió la OPEP hizo que alguna revista española "progre" de la época (Triunfo, para ser específico) sacara una portada con un "Feliz año negro". Se suponía que el precio seguiría subiendo y que, con él, se hundiría el estilo de vida basado en el petróleo, el coche, los plásticos y demás derivados del oro negro. 
No pasó así: la demanda se recortó de forma drástica (algunos países europeos dejaban que circulasen los coches con matrícula par los días pares y con matrícula impar los días impares -en España no se hizo nada porque estaban muy ocupados con la Transición ante un Franco que se les moría-). Al recortarse la demanda el precio tendió a bajar y los países exportadores que se habían endeudado porque esperaban que la cosa siguiese, enloquecieron y se pusieron a producir más, es decir, a poner más petróleo en el mercado, con lo que el precio cayó todavía más. Menos demanda y más oferta tendría que hacer pensar que el precio tendría que bajar.
Cierto que aquel "shock" del petróleo (que en las repúblicas petroleras se llama el "boom" del petróleo) permitió sus propias teorías conspiratorias desde los que vieron una maniobra de las entonces "siete hermanas" (las grandes productoras y distribuidoras privadas) o incluso una maniobra geopolítica (la del alza, no la de lo que siguió) contra el Japón, entonces alternativa a los Estados Unidos. Pero sin llegar a tales cuestiones, sí es cierto que el auge y caída de los precios tuvo consecuencias evidentes en la política y la sociedad de las repúblicas petroleras. El caso más evidente tal vez sea Argelia.
La subida ahora se ha debido (oficialmente) a temores de que el suministro se cortase (guerras en Oriente Medio) y, por tanto, la oferta cayese y, al mismo tiempo, al aumento de la demanda por parte de los "emergentes": la China y la India. Probablemente, también aquí ha habido su burbuja y, pensando que siempre subiría, las apuestas en los mercados de futuros han hecho subir el precio más que la producción misma. Ese esquema, que ya de por sí, como toda burbuja, es insostenible, se ha visto roto por el impacto de otra burbuja, la financiera, que ha incidido en la economía real reduciendo el consumo del petróleo, es decir, la demanda, con lo que los precios han caído. 
Ante eso, la OPEP ha intentado reducir la producción para mantener los precios a un nivel "decente" para ellos, pero la cosa no parece que haya funcionado del todo bien, si yo entiendo la cosa, que, como ya se sabe, es harto problemático: igual no entiendo ni papa y me han vuelto a engañar. Pero, de todas formas, intentando aclararme con lo que veo, el problema es el de los países con proyectos costosos y cuyos ingresos vienen mayoritariamente del petróleo. Los damnificados ahora no es el Japón (consumidor) sino los productores, en particular, los dos malos-malísimos para el establishment estadounidense: Irán y sus grandezas regionales y Venezuela y sus distribuciones locales, misiones, compra de adhesiones, boliburguesía y demás.  Pero se podría añadir Bolivia y el Ecuador, entre los que yo sigo de alguna manera. Y supongo que Argelia. O Libia, aunque ahora sean buenos-buenísimos sus dirigentes en general y Gadafi en particular.
Las nuevas "siete hermanas" de la distribución se han visto claramente beneficiadas: se ha repetido hasta el hartazgo que la caída de los precios del petróleo no ha tenido paralelo en el cambio de los precios de la gasolina. Algo de negocio se ha tenido que hacer. 
Como ya sucedió con la nacionalización del estaño en Bolivia en los viejos tiempos del primer MNR (1952 ó 53): la producción siguió siendo local ahora en manos del Estado, pero el refino y el almacenamiento estaba en el exterior y eran actividades privadas. Sacar petróleo puede ser importante (que se lo digan a los habitantes del Yasuní, en la Amazonía ecuatoriana), pero lo que importa es el refino y la distribución, que, muchas veces, ya no está en manos de las repúblicas petroleras. Así que algo de conspiración también podría haber habido. Vaya usted a saber. Incluso hay quien incluye en la conspiración el que sea año electoral en los Estados Unidos y una gasolina cara es malo para quien gobierna.
Pero lo que sí conviene seguir sabiendo es que la discusión sobre el "pico del petróleo" sigue estando sobre la mesa: si nos estamos acercando -o ya estamos, o hemos pasado- al punto en el que el aumento del consumo se hace reduciendo reservas y sin compensar con nuevos descubrimientos, la cosa es más seria que unos precios ascendentes en forma de dientes de sierra. Nadie nos librará de la crisis final del petróleo. Tarde o temprano, pero cierta. Hay certeza de que no es infinito. Los recientes descubrimientos brasileños podrán retrasarla. No lo sé. Pero no impedirla. 
Sin embargo, una vez más, el corto plazo no nos permite darnos cuenta del medio plazo. Menos mal que las empresas del ramo sí que están en ello. Si consiguieran la financiación necesaria que ahora se les niega porque hay crisis financiera...
(P.S. En plena crisis paranoide encuentro en el Financial Times de unos dias después que igual va a haber problemas de abastecimiento, es decir, que no se va a producir tanto como se quisiera porque los pozos ya no dan para tanto. Suena a truco para que aumente el precio. Pero igual esta vez sí que viene el lobo).

domingo, 26 de octubre de 2008

Suicidio

Sucede que el suicidio (el problema filosófico más importante, según venía a decir Albert Camus) es a los sociólogos -y yo lo soy de formación- lo que la Meca a los musulmanes: un lugar al que hay que peregrinar por lo menos una vez en la vida. La culpa la tiene un tal Durkheim que, el siglo pasado, dedicó un libro al asunto que, obviamente, no hay que tomar al pie de la letra como si fuese una lectura fundamentalista de la Biblia y más sabiendo que sus datos eran demasiado localistas como para sacar una teoría general sobre el comportamiento humano. Sin ir más lejos, en sus tiempos los datos del sureste asiático, contradictorios con los que él utilizaba, tenían necesariamente que demoler su teoría sobre el suicidio que se produce cuando caen los valores compartidos en una sociedad, situación que él llamó "anomía", ausencia de normas compartidas.
Arrimando el ascua a mi sardina de prejuicios, me ha interesado saber que en los Estados Unidos la tasa de suicidios está aumentado desde 1999 y lo sigue haciendo y, además, en una franja de edad (entre 40 y 64 años) que no se consideraba particularmente vulnerable. 
Si la teoría de Durkheim fuese cierta (y lo era para explicar sus datos y sólo sus datos, pero no el comportamiento humano), tendría que disminuir de inmediato ya que, en épocas de crisis, aumenta la solidaridad social (decrece la anomía) y, en consecuencia, disminuyen los suicidios.
Pero eso es prescindir de algunas componentes importantes del fenómeno: la dieta, la serotonina, la desesperación ante lo inexorable (y el suicidio "altruista" y el "egoista" del susodicho). De hecho, en los Estados Unidos ha comenzado el "body counting", el recuento de los muertos producido por la crisis iniciada en 2007: suicidios poco anómicos sino, sencillamente, desesperados. Y, en buena metodología, es preferible una explicación sencilla (mientras no sea simplista) que caer en el vicio francés de "la complexité de la complexité". La desesperación explica mejor las tasas diferenciadas de suicidios de agricultores pobres en Maharashtra, la India. Bueno, sí, la cosa es más compleja que eso de la "anomía".

sábado, 25 de octubre de 2008

Quién paga a los políticos

No es un secreto que las campañas electorales y, en especial, en los Estados Unidos cuestan mucho dinero. En este último caso y para las que se producirán el 4 de noviembre, puede resultar un pasatiempo recreativo de fin de semana navegar por la página de Open Secrets, donde se puede encontrar (a diferencia de otros países menos transparentes) un montón de datos sobre los dineros recogidos y gastados por los candidatos. Esto es lo que he encontrado, pero hay más, mucho más. Con la reserva de que lo que está sucediendo en los últimos días de la campaña puede alterar algunos de estos datos yañadiendo que no todos los candidatos parecen ser muy escrupulosos cumpliendo las leyes que regulan el "fundrising", la obtención de fondos, donaciones individuales o corporativas, préstamos y demás.
De entrada, conviene recordar que hay 6 candidatos, no 2. Libertarios, Verdes, Independientes... En total, el conjunto ha recogido más de 1.500 millones de dólares y  la elección podría costar 2.400 millones. Pero cuando se llega a los dineros recogidos y gastados, sólo hay dos y a muchísima distancia de los cuatro restantes. Algunos detalles sobre esta extraña pareja.
Obama va por delante de McCain en cuando a fondos recibidos y ambos, aunque están con deudas, han recibido más de lo que han gastado. La recogida de fondos de Obama en septiembre ha sido un récord, aunque lo que va de octubre ha visto un ligero descenso en las generosidades, siempre por encima de su contrincante.
Comparando estos fondos, McCain ha recibido más dinero que Obama por parte de los PAC (Comités de Acción Política, es decir, lobbies reconocidos como tales), más de fondos federales (Obama había renunciado) y... algo más de fondos no aclarados ni publicados (un 9 por ciento del total de fondos recibidos frente el 5 por ciento de Obama).
Los 150.000 dólares gastados en el vestuario  de Sarah Palin están incluídos en los gastos y se califican como "accesorios de campaña". El look es el look y hay quien dice que, si no gana, tiene futuro como locutora de televisión. Polivalente. Pero dicen que lo más que suele gastar una señora bien en ese capítulo del vestido es 70.000 dólares. La mitad. De todos modos, y por seguir con las distracciones de fin de semana, aconsejo a los amantes de la moda dar un vistazo a la "Gallery" del Washington Post. Añado: gasta más en el "estilista" que en asesoría política. Le paga 22.000 dólares a su maquillador en estas dos semanas y a su peluquera 10.000. (Antes de escandalizarse, piense si sabe de datos semejantes para los políticos europeos, sus cambios de peinado, su recorte de cejas, su reducción de incisivos -Mitterand-, sus apliques de pelo y si se pagaron con fondos públicos o privados: no sabemos nada. Sí se sabe que los trajes de Biden, el candidato a la vicepresidencia con Obama, se los paga de su bolsillo).
Los sectores que aparecen como grandes donantes de los dos candidatos estadounidenses son prácticamente los mismos: grandes bufetes de abogados, empresas de inversión e inmobiliarias aunque Obama tiene una mayor presencia de dinero que le ha sido donado por parte de universidades (en concreto la de California y Harvard) y también del sector del espectáculo (ya se sabe que Hollywood es más demócrata que republicano). 
Pero vayamos a los nombres concretos de los donantes. Para McCain aparecen entre los primeros puestos Merril Lynch, Citigroup, Morgan Stanley, Goldmand Sachs, JP Morgan... que han estado en las noticias en medio de la crisis financiera y el salvataje gubernamental. Pero lo de Obama es mucho más interesante: además de las universidades ya citadas, Goldman Sachs, Citigroup, Google, JP Morgan y algo más atrás UBS, Lehman Brothers... en fin, los sospechosos habituales.
Sáquense las consecuencias que se quiera. Todas serán jugosas.
(P.S. Sobre las prácticas de dudosa legalidad para recoger fondos por parte de ambos candidatos, el Washington Post trae las críticas cruzadas entre ambos campos, en particular respecto a las donaciones anónimas a través de tarjetas de crédito poco fiables -con nombres como Osama bin Laden o Sadam Husein, sin ir más lejos (sic)-)
(Otro P.S. El pobre McCain ha tenido que declarar que Palin devolverá un tercio de los vestidos que costaron 150.000 dólares a la campaña republicana. Es una chapucería el habérselos gastado y ahora el devolverlos. Pero lo que es grave es que los avariciosos que están detrás de la necesidad de salvataje sean precisamente los que más dinero han dado a los DOS candidatos)

Antijudaísmo e islamofobia

Un par de encuestas interesantes sobre las actitudes hacia los musulmanes y los judíos y sobre el conflicto entre Palestina e Israel, que es cosa diferente. Pero, antes, algunas matizaciones. Antisemita es una palabra rara. Se suele utilizar para designar a los que muestran actitudes contrarias a los judíos. Es rara porque los árabes también son semitas y porque suele convertir en una cuestión de xenofobia lo que puede ser algo diferente: la opinión contraria al sionismo, que es algo tan distinto como para que puede haber, y hay, judíos antisionistas y no por ello antijudíos ni tampoco antisemitas. Algo parecido sucede con “islamofobia”, aunque en tono menor. Cierto que hay un pensamiento contrario a todo lo que tenga que ver con el Islam que no siempre va a coincidir con el “antiarabismo” racista. Como el pensamiento simple tendría que saber, hay árabes que no son musulmanes (coptos, por ejemplo) y musulmanes que no son árabes (bereberes, por ejemplo).

La encuesta a la que me quiero referir se ha publicado hace poco por el “Pew Research Center”. Lo que dicen las respuestas es qué nivel hay de opiniones negativas sobre los musulmanes y sobre los judíos en media docena de países y cómo han evolucionado dichas opiniones entre 2004 y 2008.

Lo primero que llama la atención es el incremento de opiniones negativas sobre los judíos en estos cinco años. Es una tendencia general. Cierto que los niveles son muy diferentes: en los Estados Unidos y en Gran Bretaña estas opiniones están, respectivamente, en un 7 y un 9 por ciento de las respuestas. Aun así, aumentan. En el otro extremo por nivel y por incremento está España donde se han más que duplicado hasta alcanzar el 46 por ciento de las respuestas: la máxima entre los países analizados. Después de España, Polonia y después de Polonia, Rusia, países de larga tradición antijudía puesta en práctica en campos de concentración y progromos.

Aunque, como comenté hace poco, parece que el problema causado por los salafistas podría estar aumentando, lo cual podría dar pie a un aumento de las opiniones contrarias a los musulmanes (por aquello propio de la xenofobia que consiste en atribuir al conjunto lo que es propio de una minoría), sin embargo la encuesta que comento tiene sus variantes. En cuanto a niveles de opinión negativa, España sigue estando en primer lugar (52 por ciento de las respuestas), seguida de Alemania, Polonia, Francia, Rusia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, empatados estos dos con un 23 por ciento de las respuestas. Sin embargo, las trayectorias son diversas: la opinión negativa sobre los musulmanes aumenta en Polonia, Francia y Gran Bretaña, disminuye en Rusia y en los Estados Unidos y sube para bajar en España y Alemania.

Confieso que no tengo buenas explicaciones para tanta anomalía, no siendo de descartar el hipótesis de que, aunque la encuesta haya sido organizada para la misma institución, las diversas casas encuestadoras que han llevado a cabo el trabajo de campo en cada país no hayan hecho su trabajo igualmente bien. No por corporativismo, voy a suponer que están bien hechas en todos los casos, por más que es mucho suponer. Lo que, en todo caso, hay que tener en cuenta es que las actitudes hacia ambos colectivos no tienen por qué estar producidas por los problemas político-violentos de cada país. Pienso en Chechenia o en la manipulación del 11-S. Estas xenofobias pueden tener otra lógica: la de haber encontrado un chivo expiatorio sobre el que descargar las propias frustraciones, para lo cual los judíos, en países cristianos, siempre están a la disposición del corto de entendederas: basta leer los Evangelios (en particular el de Mateo), para ver cómo puede procesarse el antijudaísmo de los que olvidan que Jesús de Nazaret era judío, pero saben que lo mataron los judíos, no los romanos.

Estas particulares xenofobias, por su parte, tampoco tienen mucho que ver con las actitudes hacia el conflicto palestino que muchas veces se presenta como conflicto entre musulmanes (como si no hubiese cristianos entre los palestinos) e israelitas (como si todos fuesen judíos). Esta encuesta es también reciente, pero la coordinó la “World Public Opinion”. Sobre casi una veintena de países, se preguntaba si el entrevistado creía que su país debía ponerse del lado de los palestinos, al de Israel o no ponerse del lado de ninguno de ellos. Egipto, Irán y Turquía (y casi Indonesia también), daban respuestas mayoritarias a favor de ponerse de parte palestina. Digamos que con cierta lógica. En la India había un empate práctico entre las tres opciones. También comprensible. En el resto, la respuesta mayoritaria iba en la dirección de no tomar partido. Eso sí, la España que en el estudio de “Pew” daba tan alta en opinión antimusulmana, era también la que, entre los “occidentales”, daba mayor porcentaje de los que decían que había que ponerse de parte palestina. Cierto que se trataba de un 12 por ciento, pero México, el Perú y Ucrania daban un 4 por ciento en la misma dirección y los Estados Unidos daba el mínimo: un 3 por ciento. Francia, 6; Rusia, 7; y Gran Bretaña, 8.

Como la otra semana, éste es un alegato implícito contra el simplismo al tratar estos asuntos. No me preocupan tanto los datos en sí, siempre problemáticos. Lo que me importa es que se vea que estamos ante lógicas muy diferentes y que se resisten a ser tratadas de un modo simplista aunque, más de una vez, una contamine a la otra.

(Publicado en el periódico Información - Alicante- el miércoles pasado)

Confianza

Viendo las veces que ha salido la palabra en los medios he tenido que acabar dándome cuenta de que prácticamente toda la vida se basa en ella. La mayor parte de las cosas que creemos es porque tenemos confianza en quien nos las ha dicho, no porque las hayamos sometido al análisis empírico y experimental. Nadie puede contrastar todo lo que dicen los periódicos y el verlo en televisión no garantiza que sea cierto. Manipular por televisión o por radio es tan fácil como hacerlo en la prensa. Pero no sólo se trata de eso. Lo que comemos, usamos, consumimos, tenemos necesitan de la confianza. Y lo de los Bancos... Bueno, eso ya está muy visto.
Supongamos que me llega una carta explicándome una determinada situación que no puedo contrastar. Si fuese un empirista redomado, buscaría otras fuentes, analizaría con detenimiento los intereses que pueden mover esos planteamientos en la carta y cosas parecidas. No lo hago: confío y me lo creo y actúo en consecuencia.
Quiero decir que es muy poco lo que sabemos por nosotros mismos. Y si no es por nosotros mismos, tiene que ser por otros... en los que confiemos. Con razón o sin ella. Puedo confiar en mi homeópata o en mi brujo tradicional. 
Eso explica (como me dijo recientemente quien fue director de mi tesis) por qué personas relativamente inteligentes han podido creer cosas que no se sostienen: simplemente, confiaron en quien se las decían. Eso sí, añadía mi profesor, la tarea humana es ir liberándose de esas falsas verdades. Y, añado, sin necesidad de perder el afecto o la confianza de quien nos las trasmitió... que también las había recibido. Algunos se liberan de algunas. Otros seguimos prisioneros por más tiempo. Otros no se liberan nunca. Pero no hay alternativa a la confianza. Y no digamos nada del "condenado por desconfiado".
Por otro lado, cualquier decisión que se tome tiene siempre algo de ambivalencia. Para algunos comentaristas, lo que Bush dice cuando afirma que no tiene dudas cuando toma una decisión importante no sólo no es creíble sino que muestra una fantasía peligrosa (y que nos lo digan al resto del mundo). 
Dudar no sólo no es malo sino que es normal. Y aconsejable.

viernes, 24 de octubre de 2008

El mal menor

Los respectivos textos de dos gigantes como Wallerstein y Chomsky incluyen la misma palabra: el mal menor. El primero no tengo modo de colgarlo, aunque lo tengo en pdf. Se trata de un artículo en honor a Andre Gunder Frank publicado en Monthly Review el pasado junio ("Recordando a Andre Gunder Frank mientras se piensa en el futuro"). En él distingue tres niveles en los plazos en los que se pueden plantear las propias opciones: a corto plazo, a medio plazo y a largo plazo. A corto plazo, lo tiene claro: todos, de una manera u otra, acabamos eligiendo el mal menor. Raramente optamos entre dos bienes. A medio plazo, la opción que él plantea es la de Davos o Porto Alegre. Y a largo plazo el de una nueva sociedad. Me quedo en el corto plazo.
Lo de Chomsky es una entrevista en televisión que puede verse donde he dicho. El tema son las elecciones presidenciales y Chomsky las afronta bajo el principio, él también, del mal menor. Hay que votar a Obama, dice. Pero sin ninguna ilusión. Es el mal menor. McCain sería peor. 
Curioso que ambos, para las opciones inmediatas, acaben pensando en el mal menor. Se puede plantear si es que la edad les hace sabios, pesimistas o desencantados o es que las cosas son como son y no permiten muchas alegrías. Probablemente una mezcla de todo ello. Es obvio que si tuviésemos que elegir entre el bien y el mal, elegiríamos el bien (Pablo de Tarso tenía sus propias ideas sobre lo que uno ve como bien y lo que después acaba eligiendo, pero esa es otra tradición: nuestros dos gigantes son judíos y Pablo de Tarso el re-fundador del cristianismo). Así que nos vemos obligados a lo del mal menor. No es muy movilizador ni entusiasmante, pero lo contrario es un engaño. Por mantener la moral alta de los militantes no se les debería mentir: el fin no justifica los medios. 
Y, sin embargo, hay momentos en los que no se elije el mal menor. El otro día me refería a las peleas sangrientas dentro del bando republicano en la última guerra civil española, asunto que, curiosamente, no aparece en las memorias históricas. Es obvio que los que impidieron el triunfo de la República (o de la Revolución), no aplicaron el principio del mal menor. La ideología tuvo, en algunos casos, prioridad absoluta, como ahora sucede en muchos grupos que prefieren la pureza ideológica a incidir en la realidad aunque sea un poquito. Los intereses ajenos a la contienda, también. Podemos parecer que estamos eligiendo entre A y B, cuando en realidad estamos pensando en C, en cuyo caso, elegiremos en función de C, no a partir de saber cuál es el mal menor, si A o B. Y, por supuesto, hay casos en los que te obligan a parecer que elijes el mal mayor, pero es porque intentas evitar un mal todavía mayor que ese. 
Tal vez sería momento de volver al artículo que ya cité ("Los idiotas que dirigen los Estados Unidos"): las diferencias entre Obama y McCain son mínimas si se comparan con lo que tienen en común, a saber, pertenecer a un grupo social muy determinado, con intereses muy claros, fácilmente alquilable por los lobbies y que hace tiempo olvidaron qué significa el bien común. Los dos, desde la perspectiva de Chomsky, son malos. Obama es el mal menor.

jueves, 23 de octubre de 2008

Ciudades "tercermundistas"

Curiosa esta lista de ciudades con sus habitantes, más o menos ahora , y los que tendrán en 2025. Nadie sabe lo que pasará en 20 años (ni siquiera en 10), pero no deja de ser curios que las "megaciudades" de 2025 según este cálculo sean todas "tercermundistas" menos Tokio y Osaka, las estadounidenses Nueva York y Los Ángeles, y Moscú. 


De todas formas, que Tokio tenga, más o menos, los habitantes de España, no deja de ser asombroso. 
No hace falta mucha imaginación para saber dónde van a estar las fuentes de la violencia cotidiana (y dónde están ya). Los japoneses son una excepción, luego el tamaño no siempre importa. Pero más importante es la desigualdad dentro de cada una de las ciudades. Las de los Estados Unidos andan muy mal de igualdad, mientras que las chinas andan relativamente bien. 

Los medios y la gente

Véase este gráfico tomado en los Estados Unidos a partir de una encuesta llevada a cabo entre el 6 y 12 de octubre

Economic Crisis
 63%
 36%
2008 Campaign
 24%
 41%
Iraq
 2%
 1%
Afghanistan
 2%
 1%
O.J. Simpson
 1%
 1%

Las barras azules representan el porcentaje de los que han dicho que les interesa el tema y, como se ve, la mayoría va hacia la situación económica. Iraq, Afganistán y el juicio de O.J. Simpsonquedan muy lejos. La barra marrón representa el resultado de un análisis del contenido de los medios de comunicación que, como se ve, están más interesados que los ciudadanos en la campaña electoral (la carrera de caballos, el teatro) y menos interesados que estos en la cuestióneconómica. En lo demás, van parejosHabría que revisar el dogma de que los medios dan el vulgo lo que el vulgo quiere y el otro dogma, igualmente dudoso, de que la gente es influenciada por los medios que les dicen qué tiene que preocuparles.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Crisis, Bancos e hipotecas

Hace algo más de diez años escuché el consejo que un alto cargo de una entidad financiera, responsable de la misma en la zona en la que vivo, daba a un amigo: le desaconsejaba avalar préstamos hipotecarios a los inmigrantes. Sus razones eran técnicas y amistosas: técnicamente, sabía que podían ser fallidos y, como amigo, no deseabe que cayera sobre el amigo el peso de la hipoteca y del aval. Esa misma persona me consultó sobre los estudios que estaba haciendo su entidad sobre los inmigrantes y su capacidad de compra. Pensaban en productos adaptados a esa particular clientela. En otras palabras, que el consejo de no avalar era para los amigos, pero, para los clientes, "money is money". Y así nos ha ido.
Se ha criticado hasta la saciedad a las hipotecas subprime estadounidenses, supuestas culpables del cisco que paderecemos y parece que vamos a seguir padeciendo. Pero se olvida que ese mercado es así: si se trata de captar clientes, todo vale, aun a costa de rozar la morosidad. No hacía falta mucha información y capacitación económica para saber que los inmigrantes trabajaban, básicamente, en la agricultura, la hostelería, la construcción y el servicio doméstico (incluyendo el cuidado a las personas). Y no hacía falta mucho cacumen para saber que la construcción estaba en plena burbuja (como ahora pueden estar otros sectores a escala mundial) y que tarde o temprano reventaría. 
Ya era complicado, en cambio, saber que la crisis financiera afectaría a la economía real y que eso traería consigo un recorte de los ingresos por turismo y, por tanto, un recorte de personal. La agricultura y el servicio doméstico se podrán mantener, pero los dos sectores antes mencionados han echado a la calle a muchos inmigrantes y van a echar a más. Si, encima, con el horror típico del Banco Central Europeo, se incrementan los tipos de interés, lo que se paga por hipoteca aumenta para personas que o se han quedado sin trabajo o, en todo caso, han visto reducidos sus ingresos (de tener simultáneamente cuatro contratos para la cuadrilla de albañiles a no tener ninguno en tres meses porque no hay préstamos para las promotoras y las promotoras no contratan albañiles... porque más de una está pensando en cerrar). Los Bancos y Cajas fueron también en España irresponsables. La ganancia a corto los impidió ver el riesgo a medio y la catástrofe a largo plazo. Por más que banqueros y cajeros, con sus palmeros políticos, aseguren que el sistema financiero español no corre peligro, me extraña mucho que sea cierto. 
Como para confiarles mi dinero. Pero, como en el Evangelio: "¿A dónde vamos a ir? Sólo Tú tienes palabras de Vida eterna". Que, con las convenientes rebajas por fin de temporada, se convierten en: estamos condenados a sufrir a las entidades financieras que puede que nos hayan destrozado la vida pero TINA, There Is No Alternative, no hay alternativas más allá de guardar el dinero debajo del colchón. Lo que sí es evidente es que nos han fastidiado pudiendo no haberlo hecho.
Dicho lo cual, hay que añadir algunos detalles: los micropréstamos que, en vísperas del crack, fue la fiebre que azotó al mundo financiero. Préstamos rápidos, por poco monto y con intereses que en otros tiempos se habrían llamado de usura... y que muchas veces han resultado tan impagados como los hipotecarios. Es obvio que se estaban asustando de la que se veían venir y se lanzaban, por aquello de la liquidez, a recoger migajas de donde pudiesen, repartiendo tarjetas de crédito (y no de débito) y aconsejando su uso... que igual tampoco se podía poder afrontar como gasto.
Quiero decir con esto último que, sin quitarle ni un ápice de responsabilidad a aquellas aves rapaces, el sufrido consumidor también ha tenido una buena parte en lo que ha sucedido y está sucediendo. Vivir por encima de las propias posibilidades es algo que se lo puede permitir, como país, los Estados Unidos, pero no eternamente. Mucho menos una familia. Siempre llega el día del Juicio Final, con ese monstruoso Jesús de la Capilla Sixtina (que he visto por primera vez directamente hace pocos días y no me ha gustado nada). Meterse en una hipoteca, más una financiera para el coche, más un préstamo para unas vacaciones, más un crédito para... sin pensar que las vacas flacas podrían llegar y que, en cambio, creyendo que  seguirían engordando indefinidamente, ha sido también una parte del problema. Más aceptable, por engañado y manipulado por los anteriores, pero no por ello menos real. 
Creer que se vivía en Jauja (en el sentido figurado, por supuesto) ha sido el error más grave que han cometido algunas familias que, unido a la rapacidad de Bancos y Cajas (el interés más desinteresado, decían), han llevado a la que está cayendo y a la que va a caer. Hoy lo he visto claro: tal vez en España no haya habido subprime, pero las condiciones en que se han pedido determinadas hipotecas que me contaban esta mañana en primera persona y lo que los ejecutivos sabían al respecto, como pude oír en su día, indican que el sistema financiero español no está tan libre de polvo y paja como se dice. Tal vez esté menos peor que otros, pero no por ello hay que, encima, hacerles regalos de vajillas, utensilios de cocina, relojes y demás cuentas de colores y sartas de abalorios con las quenos  han ido engañando a nosotros los indígenas estos conquistadores de arcabuz y caballo. El problema que van a tener es que cuando vayan a hacerse cargo del bien hipotecado se encontrarán que vale menos de lo que el tasador tasó en su momento y, tal vez, menos de lo que se dio en préstamo. Ya se sabe: si debes un millón (de pesetas), estás perdido; si debes mil millones, el que está perdido es el Banco que ve cómo se evaporan sus activos.

Religión y altruismo

En una encuesta de Gallup llevada a cabo en unos 140 países entre 2006 y 2008 se encontró una constante: las personas más religiosas son más altruistas que las menos religiosas. Reproduzco uno de sus gráficos.



La distancia entre unos y otros, como se ve, es menor en Asia, seguida de Europa. En el caso asiático, probablemente por el carácter peculiar de muchas de las religiones asiáticas y la actitud, en general, aditiva hacia las mismas (uno puede practicar varias religiones a la vez, como me sorprendieron mis estudiantes en Nagoya, Japón). En Europa, se podría atribuir a la tendencia general hacia la secularización, como los jerarcas eclesiásticos se encargan de recordar. Pero no parece que dos principios tan diferentes expliquen una situación, desde este punto de vista, tan parecida.
También se parecen América (toda) y África. ¿Más religión popular? No lo sé. Pero ese es el hecho y no tengo buenas interpretaciones (añadiendo la coletilla habitual: que estos datos son problemáticos y que la misma Gallup nos advierte de las posibles fuentes de errores).

martes, 21 de octubre de 2008

Vuelven los ovnis

El vasco Ignacio de Loyola decía aquello de "en tiempo de desolación, no hacer mudanza". Parece un buen consejo. Pero desde un punto de vista empírico y no normativo, se podría decir "en tiempo de desolación, fantasía". Es una de las forma de escapar de la desolación: imaginar cosas, mundos alternativos ("otro mundo es posible"), universos diferentes. No en vano me parece que van a volver las historias de ovnis, que andaban un tanto de capa caída. En el fondo, la misma mitología:

Una comunidad indefensa y desolada se ve atacada por fuerzas que la superan absolutamente hasta que aparece un salvador que, dotado de poderes extraoridinarios, consigue liberar a la pobre comunidad indefensa.

Podemos hacer variaciones sobre el mismo tema de Jesús de Nazaret salvando al mundo de la desolación del  pecado o Skywalker salvando a los oprimidos y desolados por el imperio del lado oscuro de la Fuerza. El mito del salvador es muy potente: Marx lo utilizó con el carácter mesiánico de la clase obrera desolada que salvaría al capitalismo y llevaría al mundo a la sociedad sin clases y sin Estado acabando con la burguesía. Y, aunque ahora viene con el aura de "documentos desclasificados", la mitología de los ovnis está en el mismo esquema: nos salvarán de nuestra desolación y serán nuestra mudanza, que diría el jesuita. Aunque me temo que no nos salvarán de nosotros mismos. Patriae quis exul se quoque fugit del viejo Horacio: quién, aunque esté desterrado y lejos de su patria, podrá huir de sí mismo. Y, como dice un colega citando a Obélix: "Están locos estos humanos" (y, académico, añade la fuente de su cita: última viñeta de La Cizaña).

Suspensión de pagos del gobierno estadounidense

Es un análisis en castellano a no echar en saco roto. Cierto que en el último párrafo se añade que "si se toman las medidas oportunas" se podría evitar. Pero es obvio que no puedes gastar indefinidamente, endeudándote indefinidamente y reduciendo simultáneamente tu producción, suponiendo que la subida del dólar tenga otras causas, conexas pero diferentes. Y, a diferencia de otras predicciones, le ponen fecha: verano de 2009.
También aconsejo dar un vistazo a los otros articulistas que recoge Economía Sur, alternativos, convencionales y pretendidamente asépticos, de Wallerstein a Zoellick, de Strauss-Kahn a Rifkin entre los no latinos y, entre estos, de Esteva a Ugarteche y Alvater, Camprodónico y, por supuesto, Gudynas y varios más.  Gudynas, también en América Latina en Movimiento, subraya el carácter global de la crisis en la medida en que nadie, por lo menos en América Latina, está a salvo y constata que no se observa un programa alternativo más allá de las críticas a lo sucedido.
Buena digestión.
Pero mi conclusión, curiosamente, coincide con la opinión de un experto en el funcionamiento de los mercados finacieros que recoge el Washington Post: "No tenemos ni idea de hacia dónde nos dirigimos". Ni siquiera el crack del 29 puede servir de guía. No hay mapas. Ni, como dice Gudynas, alternativas, aunque los diagnósticos puedan ser mejores o peores. Supongo que habrá una cierta renovación de "los de arriba", pero seguirán en su sitio. Incluso cuando cambia la tortilla, es decir, cuando cambian los que están "arriba", la tortilla permanece. Y el problema de fondo es la tortilla, con independencia de la irresponsabilidad habitual de "los de arriba".
En circunstancias como estas es cuando la gente se aferrará a ideas simples, movilizadoras e interesadas. En el 29 fue el fascismo y los intentos revolucionarios de las llamadas izquierdas. Más simples que un cubo y, por tanto, funcionaron. Disculpa si me dedico a la duda metódica frente a las simplificaciones. Es lo único que puedo hacer. Y no siempre lo consigo.