martes, 30 de septiembre de 2008

Where are all the economists gone

Un ácido artículo de Patrick Lagacé desde el Canadá francés. Además de contar que los 700.000 millones de dólares que pedía Paulson (y Bush) equivalen al PIB de Taiwán, vigésimo primera economía del mundo, o que son algo menos que los 829.000 millones de dólares reales que circulan por el mundo o que su peso, si fuese en piezas de un dólar, equivaldría al de siete portaviones estadounidenses, da una descripción comprensible de los sucedido (el humor siempre es serio) y hace la pregunta que he traducido en homenaje a Joan Baez: qué fue de aquellos economistas que decían aquellas cosas sobre el mercado y el Estado hace un par de años y no te digo más años atrás.  Long time passing.
Y por seguir con el humor (serio), un amigo me acaba de enviar este enlace que, puesto en el navegador, da una idea muy clara de lo sucedido:  http://www.dailymotion.com/video/k5nnLjgEINwT6SHSpY
Excelente inglés subtitulado en castellano. Enjoy it.

Manipulando con Al Qaeda

El servicio mundial de la BBC ha patrocinado, y lo publica World Public Opinion, un estudio en los siguientes países:


Hasta ahí, ningún problema. Puede ser interesante comparar qué se piensa mayoritariamente en un país y qué pasa en el otro. Pero los muy tales dan los resultados sacando la media de las respuestas en cada país. Dudo mucho (contemple de nuevo el mapa) que se trate de una muestra representativa del mundo mundial, así que la media no significa nada. De modo que cuando vea esto, puede pensar lo que le dé la gana:



Veamos, por enésima vez, qué habría pasado si se hubiese preguntado en tiempos de Galileo si el Sol estaba quieto o era la Tierra la que estaba quieta. Lo que hubiese respondido la muestra (por supuesto, que el Sol daba vueltas alrededor de la Tierra) no servía para saber quién, realmente, estaba quieto y quién se movía. Preguntar si la "guerra contra el terror" estadounidense (la guerra, no el terror, aunque también) ha fortalecido a Al Qaeda (lo piensa un 30 por ciento de los 23 países) o lo ha debilitado (22 por ciento) o no ha tenido ningún efecto (29 por ciento), con independencia de lo peculiar que es la muestra, no significa nada. No es el mejor camino para saber si Al Qaeda es ahora más fuerte o más débil gracias a la susodicha "guerra contra el terror". A lo más, puede servir como argumento anti-Bush ahora que en campaña todo vale. 

Pero todo puede empeorar. Así:



Me pregunto si tiene sentido preguntar sobre algo de dudosa existencia. Es como si preguntásemos sobre quién está ganando si los blitrix o los antradiz. Si se sigue con detenimiento la serie de atentados, cuesta bastante aceptar que lo que estamos viendo en el terreno de la violencia terrorista sea un conflicto entre Al Qaeda y los Estados Unidos. Eso es propaganda. Pura propaganda. Primero, porque el mundo yihadista es, si hemos de hacer caso a los que analizan y no se dedican a reproducir "la voz de su amo", es mucho más heterogéneo que "Al Qaeda" que hay quien incluso llega a decir que no existe. Aceptemos que existe, pero habrá que aceptar que hay células simplemente franquiciadas a esa red y células independientes de la misma. El yihadismo radical violento es un problema. Al Qaeda, tal vez no tanto. Y, en todo caso, y es el segundo dato a tener en cuenta, forma más parte de una guerra civil dentro de los países de mayoría musulmana que un "choque de civilizaciones" y, ciertamente, no es un "conflicto estre Al Qaeda y los Estados Unidos" que, directamente, sólo ha sufrido los atentados del 11-S que puedo aceptar que fueron perpetrados por Al Qaeda, aunque también aquí las cosas no están tan claras como sugiere la pregunta. 
Una entidad heterogénea que comete casi todos sus actos de barbarie dentro de países de mayoría musulmana no parece que pueda decirse con tanta alegría que se trata de un conflicto entre una entidad única (Al Qaeda) y otra entidad única (los Estados Unidos). Porque hasta en este último caso habría que matizar un montón. 
Sin embargo, se hace la pregunta y se da la media de respuestas como si la pregunta no fuese problemática. 
Menos mal que, con la dificultad para la multitarea a la que me refería en un post anterior, la "guerra contra el terror" ha dejado de ser el instrumento para sembrar el miedo y, así, mantener el poder. El miedo ahora es con el "crash del 29". E, igualmente, despistando y distrayendo la atención de los puntos centrales y llevándolos a donde sea más fácil de engañar a la gente. Así es la vida.

lunes, 29 de septiembre de 2008

700.000 millones: el color de mi cristal

Las razones esgrimidas por los que han rechazado la propuesta de los 700.000 millones de dólares para que Paulson y, se supone, su sucesor puedan comprar "residuos tóxicos", malos préstamos, riesgos excesivos o impagados perpetuos han sido muy variadas. La cosa ya había comenzado cuando lo que llevó Paulson al Congreso eran 3 folios y lo que se sometió a votación eran más de 120 que no han sido capaces de mitigar las dudas de suficientes congresistas como para que hayan constituido una mayoría.
Por un lado, tenemos a los que se niegan a que su país caiga en el socialismo. Sic.
Por otro lado, tenemos a los que se niegan a que el capitalismo de la avaricia salga con la suya y diga a los cuatro vientos que se puede robar, que ya vendrá el Estado a arreglarlo. Sic.
Y, finalmente, tenemos a los que no quieren que haya un sistema "redistributivo hacia arriba" en el que los maestros de escuela y los taxistas paguen a los locos de Wall Street en esa especie de Estado del Bienestar para "los de arriba".
Los que la defendían, defendían la economía en riesgo de caída libre, pero tenían el problema, por un lado, de usar más dinero de los contribuyentes (con lo que los ciudadanos podían cabrearse) y, por otro, de aumentar el riesgo de que los pequños ahoradores, pensionistas y cotizantes a fondos de inversión y de pensiones se vean con una mano delante y una mano detrás (con lo que los ciudadanos podían cabrearse). O, en la misma línea, los que dicen que Wall Street puso una pistola en la sien de los políticos y les dijo: "dame el dinero o serás el culpable de lo que venga".
Tal vez convenga escuchar lo que dicen las voces minoritarias, como la de Kucinich.
Parece que, una vez más, ha triunfado la política sobre la realidad. Estamos en campaña electoral presidencial pero también para el congreso y el senado: y "toda política es local" y cada cual mira hacia su propia circunscripción. Pero también hay razones para sospechar de un gobierno que ha caído en corrupciones extraordinarias con la ocupación de Iraq, con la peste aviaria, con la legislación que afectaba a las emrpesas químicas o con las propuestas de exploración petrolera. Si ha sido tan corrupto con esas cosas (el coste de la guerra de Iraq podría superar el billón de dólares, que, claro, alguien tendrá que pagar), había quien podia pensar que también lo iban a ser corruptos con esto, y más en manos de Paulson, que venía de un banco no precisamente caracterizado por su "comercio justo". Entre guatemala y guatepeor.
Alfredo Jalife-Rahme lo volvía a decir  ayer en La Jornada y Paul Krugman lo comenta hoy en el New York Times: lo peor estaría por venir cuando el problema se traslade a los "hedge funds" que no tengo ni la más mínima idea de qué puedan ser: sólo sé que se trata como ir a apostar en una carrera de galgos, pero apostando muchos millones. Realmente, el problema será que el presidente no sepa qué hacer y parece que no saben qué hacer (como en España, by the way, incluso "dialogando" presidente y líder de la oposición y hurtando el debate al pueblo ignorante que somos todos los demás). Lo que, según Krugman, están diciendo ambos candidatos es pura nada (y si escuchara a los de aquí, ni te cuento). Los políticos atrapados en su propia lógica, incapaces de salir de ella y de afrontar los problemas reales. Dicen que eso ha estado detrás del auge de la extrema derecha en las elecciones de Austria y no me extraña: lo he visto hasta en una pintada en el cuarto de baño del hospital al que he ido hoy. Lo que decía el anónimo escribiente es que los políticos saben mucho de teatro, pero poco de resolver problemas. Exageraba, pero no tanto.
Lo del color de mi cristal es curioso: los hechos podrían ser los mismos, pero el modo de verlos tiene que ver con el cristal (ideológico) con que se miran. No me excluyo. 
Pero también tiene que ver con tener buena información o no. También me ha pasado hoy: he estado siguiendo un determinado asunto político, muy concreto, en un país distante y he visto artículos y noticias en periódicos del país y de otros países. Me hice una idea de lo que había pasado... hasta que uno de sus protagonistas me ha contado lo que realmente había sucedido y que poco tenía que ver con la idea que yo me había hecho. No voy a bajar a detalles, pero, para mí, ha sido motivo para dudar todavía más de lo que ya deformo por mi ideología: igual lo que estoy deformando es otra cosa. Y hasta es posible que algún congresista haya pensado algo parecido. Y, si no, porque son muy listos y tienen toda la información pensable, hasta es posible que algún estadounidense haya pensado algo parecido ante el "bailout" rechazado. 
Y el que venga detrás, que arree. Porque el asunto no se va a quedar en lo financiero y comienza a morder en la economía real. Por ejemplo en el aumento del desempleo (en los Estados Unidos, claro). Además, el caso no está cerrado. Así que seguiremos, gracias a él, arrimando el ascua a la propia sardina: unos diciendo que el neoliberalismo ha terminado, otros diciendo que hasta que no vean la alternativa sigue vigente el neoliberalismo y otros protestando de que una cosa así haya dado pie a que los contrarios al mercado digan "lo dijimos". De todo hay.

Envoltorio, sí; realidad, no.

Me asombraba el otro día de los que, en los Estados Unidos, trasforman la crisis financiera y tal vez económica en una mera herramienta electoral para echar en cara al gobierno si uno está en la oposición o para minimizarla si uno está en el poder. Como pasó en España en las últimas elecciones generales. 
También me asombraba de la facilidad con que se separaba la susodicha crisis (a partir de las hipotecas subprime amén de muchos otros factores) de la cuestión en la que los Estados Unidos basan o creen basar su poder actualmente: el gasto militar que viene a ser la mitad de todo el gasto militar mundial. El problema, como bien supieron los del Imperio de la Armada Invencible, es que hay que disponer de fondos para ese gasto o hay que pedirlo prestado. Y no está muy claro de dónde van a salir los miles de millones del gasto militar al que me he referido ya en otras ocasiones ni los miles de millones para el rescate de los "productos tóxicos" que contaminan los bancos comerciales, los ex-bancos de inversión, las aseguradoras y las cajas de ahorros estadounidenses. 
La comparación con la Armada Invencible no es mía: es de Paul Kennedy, el historiador británico que trabaja en los Estados Unidos, aunque el comparaba, si no recuerdo mal, Tormenta del Desierto con la Armada Invencible. En todo caso, la explosión de una supernova que,  en realidad, va a dar paso a una enana blanca (o algo así: quiero decir que estas fanfarrias militares mundiales pueden ser -lo fueron- el preludio de una larga y penosa decadencia... sólo que en este caso se trata de una decadencia de una potencia nuclear, no se olvide: república bananera, pero nuclear, como repite Paul Krugman).
En este contexto, nada cómico y sí muy preocupante, se sitúa la campaña presidencial para las elecciones de noviembre. El horror comienza cuando, como cuenta Saul Landau, uno se percata de que los políticos y sus medios (o los medios y sus políticos), todos ellos en buena connivencia con las grandes empresas ("business politics"), están hablando de gilipolleces intrascendentes a lo largo de esta campaña o, una vez más, metidos en politiqueos mugrientos como los que cuenta Paul Krugman.
Igual va a tener razón mi taxista del otro día. En todo caso, los espectáculos políticos españoles también abren las carnes. Como el del congreso del Partido Socialista en la Comunidad Valenciana (antes País Valenciano, o Reino de Valencia, o Región Valenciana, que esos sí que son problemas importantes, como es importante decir que se es de izquierdas o que uno se va al centro, si es que tal cosa existe: decir es gratis; lo que hace falta es hacer).
Yo creía que pagábamos a los políticos (porque son nuestros empleados temporales, no fijos) para que resolvieran problemas reales, no para que se enzarzaran en discusiones sobre el color con el que pintar las chimeneas del Titanic cuando éste se está hundiendo a todas vistas. Pero está claro que la política de envoltorio está ganando terreno. Cuando la realidad se vengue (porque es muy vengativa y tozuda), la culpa será de los electores, claro. Nunca de los políticos. 

Qué prensa leer

Pues vaya usted a saber. 
Leo el reportaje en ABC digital sobre el referéndum constitucional en el Ecuador. Me recuerda las inexactitudes y parcialidades de El País sobre Bolivia. Por lo menos, la que hace sobre el Ecuador hoy no dice barbaridades. Pero es banal.
No me considero un experto en nada (un experto es el que sabe cada vez más sobre menos cosas hasta que lo sabe todo sobre nada), pero procuro seguir algunos asuntos o porque los considero importantes para entender el funcionamiento del mundo o porque tengo cuestiones biográficas de por medio que incluyen amigos en el lugar. El supuesto reportaje que cito titula a la Constitución como "indigenista". El que lo firma no tiene ni idea de cuáles han sido las idas y venidas por ejemplo de la oficialidad del kichwa en la Asamblea Constituyente y da por hecho que el quechua y el shuar serán lenguas oficiales, lo cual no es cierto. O, por lo menos, es inexacto. Hay varias de esas, pero esta es la peor porque está en el titular.
Parece que hay un intento de que no se vean las diferencias entre Chávez, Correa y Morales. Cierto que los tres están en lo que llamo el "eje del mal" (con respecto a los Estados Unidos, al que se podría añadir Honduras y Nicaragua, que también han expulsado al embajador -el Ecuador no lo ha hecho-). Pero como se ha encargado de repetir Correa y Acosta (ahora ya reconciliados según veo hasta en La Prensa de Panamá), las diferencias entre esos procesos son muy grandes. Sin ir más lejos, Guayaquil no es Santa Cruz, por más que, de nuevo, haya semejanzas que no pueden llevar a aplicar a un caso los resultados del análisis del otro.
Total, que ha ganado el Sí, como se podía suponer (las cifras de las encuestas que había visto -no todas publicadas- marcaban esa tendencia). Me temo (sic) que por mayor porcentaje del deseable. Desde la distancia y la extranjería, hubiera deseado, vistas las circunstancias, que ganara el sí, pero por lo menos posible y, puestos a desear, que también ganara en Guayaquil o, por lo menos, que el No no fuese demasiado fuerte (que es lo que me queda por ver). Y me interesará ver qué ha pasado con los votos nulos y en blanco (que, de ser ecuatoriano, es lo que probablemente hubiera barajado votar).
Ahí me afecta la cosa personal, pero no hay que dejar de lado la cosa mundial: la progresiva distancia que están marcando los países latinoamericanos con respecto a los Estados Unidos forma parte de esos mil cortes que, por separado, no matan al individuo, pero que, juntos, lo finiquitan. Y en esta Constitución se prohibe la presencia estable de tropas extranjeras en el territorio nacional. Es decir que la base estadounidense de Manta cuya concesión finaliza el año que viene tendrá que cerrarse gane quien gane en Washington.
Paciencia.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Debate que algo queda

Gallup da las intenciones de voto justo antes del debate estadounidense. Eran estas:


Eso le permite al comentarista pensar que Obama tiene "momentum", impulso ascendente. Es posible. Me he equivocado ya tanto en esta campaña que ya no me atrevo casi ni a dar los nombres de los candidatos. De hecho, las encuestas del Pew Research Center no dejan ver tan claro dicho "momentum":



Pero sí me atrevo a dudar de la eficacia de los debates televisivos, ritual que, este año, McCain estuvo a punto de romper porque dijo que había que ir a Washington a trabajar contra la crisis a lo que Obama contestó que un presidente es alguien que puede hacer dos cosas a la vez. Por cierto, es fascinante la dificultad para la multitarea: hemos pasado de la "guerra contra el terror" como supertema al Armagedón, la lucha final, de las finanzas. Como si una no tuviese nada que ver con la otra y como si no fuesen dos problemas reales a resolver. 
Pero volviendo a los debates, la misma Gallup explica por qué hay motivos para dudar de la eficacia de los debates: datos en mano, se podría pensar que sirvieron para algo en 1960 y en 2000. En los demás casos, el impacto sobre la intención de voto y voto fue mínimo en términos de quién acabó ganando la presidencia. Lo presentan así:


 Entonces, ¿por qué se hacen? Conviene saber cuál es el objetivo para evaluar si el medio es apropiado o no. Si el objetivo es ganar votos, el medio no parece que sirva. Si es para saber "quién ha ganado en el combate", entonces sí: se trata de un espectáculo más y una sumisión de los políticos al "show business". Se plantea como un teatro (quién desempeñó mejor su papel) o como un deporte de competición (quién noqueó a quién). Y algún periódico latinoamericano que leí ayer ya titulaba con que no se habían referido en ningún momento a América Latina. Nadie es perfecto.
Como no me gusta ser espectador del deporte (tampoco es que lo haya practicado mucho), tampoco me gusta ser espectador de esos debates. Comprendo, eso sí, que entre ver "Bea la fea" o el enésimo "Gran Hermano" y un debate entre candidatos, esto último ocupe un lugar intermedio: no es exactamente un "reality show", pero sí es obvio que hay un guión al que deben someterse sin "morcillas" que valgan.
Tan marketineado está el asunto que, como si se tratase de un ejercicio para vender pañales, sabemos qué palabras definen a cada producto:



Tal vez en los sistemas electorales más o menos proporcionales como el español unos puntillos más o menos puedan tener su interés final. Pero en un sistema mayoritario, esos puntillos son irrelevantes. 
Pues ellos lo inventaron cuando no les servía para ganar y aquí se ha aplicado... a veces. Aunque no he visto datos buenos que muestren el efecto que tienen si es que tienen. Que siga el espectáculo.


sábado, 27 de septiembre de 2008

Electores estúpidos


 En mi blog anterior ya me referí a este libro sobre la supuesta estupidez del elector estadounidense. Ahora lo he tenido que recordar porque, por casualidades de la vida, lo de la estupidez del elector me ha llegado por dos fuentes y con motivaciones e intencionalidades distintas: cenando con un colega estadounidense y escuchando la soflama del taxista que me trajo de la estación a casa.
El colega estaba obsesionado con las elecciones en su país. Horas y horas pegado a la pantalla siguiendo los acontecimientos, muchos de ellos (con su permiso) totalmente intrascendentes. Tan obsesionado estaba que la crisis económica acababa viéndola en términos electorales y casi únicamente electorales. Cuando el mundo se viene abajo, dedicarse al cálculo de votos puede ser útil, pero no sé si es lo que se debe esperar de un profesional del desarrollo (o de eso que llaman desarrollo, que tampoco es algo que vaya a discutir). 
Lo de estúpido aparece cuando califica de tal a McCain. Cierto que, desde esta lejanía, el candidato republicano no da la idea de una persona despierta, ágil e inteligente. Pero eso es una impresión muy, pero que muy superficial. Mi colega, obamista hasta las cachas, lo afirma con rotundidad: McCain es un vehemente, no ve más allá de sus narices y sólo tiene a su favor que, con dinero, se ha movido en los ambientes políticos. Las historias económicas que, ahora en campaña, se cuentan de él son fascinantes. Véase, por ejemplo, esta de Los Angeles Times. Total, un estúpido que puede ganar porque los estúpidos quieren a alguien como ellos. Y hay muchos estúpidos en los Estados Unidos (insisto que no son ideas mías sino de mi colega, con el que es la segunda vez que ceno con él; no se trata, pues, de un viejo amigo). No puedo negar el elitismo que subyace en sus planteamientos que intenta probar con el error cometido por McCain desconociendo dónde está España. El buen hombre (mi colega), cree que apelando a mi españolismo, que supone acendrado, va a acabar convenciéndome. Pero eso sería si yo fuese un estúpido que se deja encandilar por asuntos tan superficiales (y comprensibles como ya he dicho aquí). Y sin embargo soy estúpido.
Por lo menos eso me dice el taxista. El hombre está exaltado y, con grave peligro para la circulación rodada y posibles peatones, deja el volante para gesticular y darle mayor énfasis a sus rotundas afirmaciones. Primero, todos -insisto, todos- los políticos son unos ladrones. Segundo, todos los que votamos somos unos estúpidos (cierto que no siempre he votado ni siempre he votado a lo mismo, pero ante tanta pasión prefiero hacer sonidos guturales que no se sabe si son de aprobación o de aburrimiento). Y ¿por qué somos unos estúpidos? Pues por eso, por votar y mantener en el machito a esa sarta de ladrones que tanto da que sean de derechas o izquierdas. Lo que habría que hacer es tirarse a la calle y echarlos del cargo desde el que, además, nos roban mediante los impuestos sobre la renta cuando ya están los impuestos sobre la gasolina, tabaco, alcohol y tantos otros. Que ¿qué hacen con ese dinero? Desspilfarrarlo en burocracia y cargos puúblicos: las diputaciones provinciales y las autonomías habría que cerrarlas y dejar el Estado convertido en un mero administrador de recursos. Ah, y los jueces, todos unos babosos que no imparten justicia. Ahí está el caso de los Albertos y Botín. ¿Los asalariados? Todos a una fosa, cubiertos de aceite hirviendo y cal viva (sic). La razón: no echarse a la calle y aguantar la situación. Pueblo ignorante, de estúpidos, que siempre ha sido pobre, borrachos y ahora dorgadictos (el 80 por ciento de la población es drogadicta, me dice. La prueba: que ha ido a los puntos de venta). Es el único punto en el que me atrevo a insinuar una cierta duda: 80 me parece muy alto. Entonces dice que igual se trata de los jóvenes. Le digo que me sigue pareciendo alto. Si a lo que se refiere es que a que hayan probado alguna droga alguna vez, tal vez sí (y pienso en el alcohol y el tabaco, que también son drogas).  Eso sí: sabe que España es el primer consumidor de cocaína del mundo. Pero, inasequible al desaliento, sigue con su perorata: la que se nos viene es marinera: demasiados inmigrantes, falta de inversión extranjera, crisis, crisis, crisis. Por suerte llego a casa y el mitin termina.
Al estadounidense puedo clasificarlo si pongo Obama-McCain, aunque ya no lo tendría tan claro si qusiese clasificarlo según las convencionales derecha-izquierda. Eligen entre gorro blanco y blanco gorro. Pero no tengo tan claro qué tendría que hacer con el taxista. Tiene elementos anarquistas, pero también de los radiopredicadores de la Cope, rayanos en el más clásico fascismo de Falange Española antes de ser Tradicionalista y de las JONS. 
Desde su punto de vista, para el estadounidense yo no soy estúpido. Incluso levanta las cejas cuando ve que tengo bastante información sobre lo que sucede en su país (y no dedico tantas horas, aunque sí tiempo). Si tengo información y no me convence McCain, no soy estúpido. Desde el punto de vista del taxista, sí: he votado y no me he echado a la calle (creo que sólo he ido a dos manifestaciones en toda mi vida; no, a tres si añado un Primero de Mayo en Quito). Pero eso no es suficiente. El taxista anda jodido porque un juez no le está respondiendo a una demanda que interpuso contra un cliente (algo así como por 300 euros). El colega sólo tose de vez en cuando pero sigue en sus empeños. 
Y el estúpido soy yo, pero por otras razones.

Pakistán-USA: un divertimento

Aconsejo darle un vistazo a esta pieza desgraciadamente en inglés. En ella se hace ver lo absurdo de una situación, simplemente dándole la vuelta. A mí se me ocurrió, hace ya años, con el Plan Colombia, y publiqué un Plan Estados Unidos en el que el problema no era la producción de coca sino su consumo y, por tanto, permitía que los países de la Comunidad Andina de Naciones invadiesen a los Estados Unidos para poner orden y evitar la inestabilidad financiera que genera el comercio "en negro" de la droga en el, entonces, primer consumidor del mundo. 
Lo que ahora se hace es ver cómo sonaría si el gobierno de Pakistán dijese de los Estados Unidos lo que los Estados Unidos dice al de Pakistán. Excepto en un caso, son todo citas reales en las que lo único que se ha hecho ha sido poner Pakistán donde ponía Estados Unidos y viceversa. Hilarante si no fuese tan irritante.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Puntos máximos

Tony Judge ha hecho una lista de "peak experiences", puntos máximos en algunas tendencias que tiene que afrontar la Humanidad. Una vez indicada la fuente, traduzco algunas:

Peak oil: el punto en el que se alcanza el máximo de extracción planetaria del petróleo después del cual la producción comienza a caer. (Otros lo definen como el punto en el que la demanda sólo puede atenderse reduciendo las reservas)

Peak water: lo mismo, pero para la demanda de agua potable por parte de la población mundial

Peak food: lo mismo, pero para la producción de alimentos en función de la población mundial (Nótese que con la producción mundial hay más que de sobra para alimentar a todo el Planeta; el problema es de distribución, pero podrá llegar a ser de producción)

Peak human empathy: el punto en el que la capacidad de sentir empatía hacia el sufrimiento de los demás comienza a disminuir en relación con las demandas de los necesitados (Véase mi post de ayer, "El infierno ¿son los otros?") 

Peak arable land: el punto en el que ya no hay más tierra cultivable en función de la demanda..

Peak habitable land: el punto en el que se alcanza el máximo de asentamientos humanos y ya no puede crearse más en función del crecimiento de la poblaciónt

Peak soil: momento en el que la pérdida de suelo por la erosión alcanza un máximo

Peak social safety nets: punto en el que se alcanza el máximo de capacidad para redes sociales de seguridad, después del cual el ritmo de respuesta a las necesidades de los ancianos comienza a disminuir. 

Peak attention to warnings: el punto en el que se alcanza la capacidad para darse cuenta de nuevas alarmas relativas a peligros para la sociedad, espués del cual disminuye la capacidad para reconocer y responder a tal información 

Peak employment: ell punto en el que se alcanza la máxima tasa de empleo, después del cual la generación de nuevos empleos remunerados comienza a disminuir. 

Peak pollution: el punto en el que se alcanza el máximo de producción de contaminación, después del cual cualquier aumento asegura una caída terminal del sistema.

Peak waste disposal: lo mismo pero para la generación de residuos y basuras. 

Peak viability of sustaining species: el punto en que se alcanza el máximo de pérdidas de especies que mantienen los procesos vitales medioambientales (producción de oxígeno, absroción de dióxido de carbono, producción de alimentos), a partir del cual tenemos una crisis terminal del sistema. 

Y ya me he cansado de traducir, incluso con la libertad con que lo he hecho. Tony sigue:

Peak health: the point in time when the maximum rate of health care delivery is reached, after which further demand ensures terminal decline in standards of health.

Peak education: the point in time when the maximum rate of education delivery is reached, after which the average level of education enters terminal decline.

Peak culture: the point in time when the maximum rate of culture delivery is reached, after which the average cultural level of the population enters terminal decline.

Peak quality of life: the point in time when the maximum rate of enhancement of quality of life is reached, after which the average quality of life enters terminal decline relative to population demand.

Peak transportation: the point in time when the maximum transportation capacity has been reached, after which transportation capacity enters terminal decline relative to population demand.

Peak population: the point in time when the maximum rate of global generation is reached, after which the rate of population increase enters terminal decline.

Peak tolerance: the point in time when the maximum capacity to tolerate the unwelcome behaviour patterns of others is reached, after which the level of tolerance enters terminal decline relative to that required to sustain adequate social harmony

Peak emergency assistance: the point in time when the maximum capacity of emergency services is reached, after which the rate of intervention enters terminal decline relative to demand.

Peak technology: the point in time when the maximum capacity of technological innovation (and ingenuity) is reached in response to systemic complexity, after which the rate of innovation enters terminal decline relative to needs to sustain technical systems

Peak hope: the point in time when the maximum dependence on future resolution of individual, collective and environmental challenges is reached, after which the ability to depend on hope enters terminal decline.

Peak irresponsibility: the point in time when the maximum dependence on individual and collective irresponsibility is reached, after which the ability to depend on irresponsibility enters terminal decline.

Algunos de esos "picos" ya se han alcanzado; otros parecen distantes en el tiempo; otros podrían ser inminentes. Toda una agenda para los que se preocupan por nimiedades, cosa que, evidentemente, hacemos para no volvernos locos ante tanto pico. Una amiga común de Tony y mía citó a Goya: "El sueño de la razón produce monstruos". No hay más remedio que mirar, de vez en cuando, hacia otro lado si no quiere uno acabar tararí.

Pero si estas son las tendencias, la lista de los males del mundo no es menos alegre.

Para acabar de alegrar el día, informo que según el Global Footprint Network, hace tres días que pasamos el "Global Overshoot Day": ya hemos consumido todo lo que el Planeta nos podía dar sin merma de su capacidad de reproducción. Lo comenta Le Monde aunque no he visto referencias en otros medios "de referencia". En terminología de Tony Judge se trataría del "Peak global": el punto a partir del cual ya vivimos, como especie, por encima de nuestras posibilidades con serias dificultades de renovación y recuperación. Y, de verdad, ¿de verdad que la especie humana no es muy, pero que muy estúpida?


jueves, 25 de septiembre de 2008

El miedo como poder

Un interesante artículo en la revista Polis, chilena, de la Universidad Bolivariana en Santiago. Me ha hecho revisar algunas percepciones que yo tenía, por ejemplo sobre el "mobbing".
Damos por supuesto que la mayoría puede ejercer un cierto tipo de tiranía sobre los minoritarios. Ahí están los experimentos de Sherif para demostrarlo: el minoritario sentía, casi físicamente, la presión de la mayoría hasta terminar afirmando lo contrario de lo que era obvio que no era así.
También damos por supuesto que el "mobbing" sólo puede ser de los más a los menos. En los grupos, el sector mayoritario en último caso vota y gana. Y son frecuentes los casos en los que dicho sector "castiga" al minoritario con vejaciones de todo tipo. Tienen el poder de la mayoría.
¿Puede tener poder la minoría? Claro que sí: usando el miedo. El caso obvio es el de los terroristas. Precisamente consiguen poder (no "el" poder, porque no son mayoritarios y los mayoritarios siguen en las instituciones) porque consiguen generar miedo en los demás. Pero también podría pasar en pequeños grupos en los que los minoritarios consigan amedrentar a los mayoritarios si estos son gente pacífica y sin mayores retorcimientos. Por ejemplo, pueden empezar enviando anónimos (internet es ideal para eso) usando medias verdades contra los mayoritarios. Después, pueden negar el saludo a los mayoritarios que, cuando estos se cansen de saludar y no ser contestados y dejen a su vez de saludar, serán acusados de no saludar a los minoritarios. Más adelante, podrán, en esa tendencia general a ser conscientes de los propios derechos pero no de las propias obligaciones, tener exigencias que no están al alcance de los mayoritarios o los mayoritarios consideran que no deben ser atendidas por las razones que sean. El paso siguiente es amenazar: "lo que tú me has hecho a mí, lo vas a sentir en las personas que más quieres". Y dedicarse a enviar mails, cartas, llamadas telefónicas exigiendo los derechos (reales o imaginados) y protestando por cada "fallo" que se encuentre en la respuesta. Insultos en público (borracho, cínico) de los minoritarios contra los mayoritarios son también un instrumento más. Los mayoritarios, si no detienen la escalada, están perdidos porque el minoritario habrá alcanzado el poder que da el miedo: el miedo a la violencia verbal y el cansancio ante tantas insistencias de legitimidad dudosa.
Lo interesante de un caso como el que acabo de imaginar es que sería visto, desde fuera, como un caso de "mobbing" de los mayoritarios contra los minoritarios. Es como toda violencia doméstica, que es vista como machista. Si lo que he dicho es cierto, el "mobbing" de los minoritarios contra los mayoritarios es pensable, igual que es pensable el "mobbing" de los que, en sistemas democráticos (regla de la mayoría), no consiguen más voto que el propio. No importará si el minoritario está dedicado al nepotismo de promocionar a un pariente para lo que recurre al miedo, ni si la norma tendría que ser notablemente violentada para hacerle caso, ni si se trata de una propuesta en la que se abusa de ese poder. Nada: será vista como parte de la maldad de los mayoritarios anti-nepotistas pero feudales. Qué cosas más raras produce la sociedad. Lo decía Newton: "puedo predecir el movimiento de los astros, pero no los efectos de la locura humana".

Otra forma de ver la "pobreza"

Los que hayan seguido estos posts habrán visto que no hay mucha seriedad cuando se trata de "medir" cuántos pobres hay en un país o en varios y que, al final, casi parece un menú a la carta en el que puedes elegir cuántos pobres hay en función del criterio que más te apetezca. La alternativa del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que no mide la pobreza sino que se contenta con ordenar a los países en una especie de olimpiada de "pobreza humana" ("and the winer is...") ya he dicho que tampoco me parece una buena solución. 
Ahora me encuentro con un desvío curioso porque se trata, por un lado, de medir la pobreza evitando el economicismo absurdo del dólar con veinticinco centavos por persona y día a paridad de poder adquisitivo, pero, por otro, cayendo en el olimpismo de convertir el problema en una lista que va de más a menos.
Los criterios que usan estos chicos y chicas de Social Watch son sensatos, pero los resultados, más allá de que permiten algunas ironías, no me ayudan a entender mejor que antes cómo funciona el mundo mundial.
Lo llaman Índice de Capacidades Básicas (ICB, supongo que siguiendo el vocabulario esotérico de Amartya Sen, tan de moda aunque algo menos inútil que los otros, pero sin exagerar).
El ICB es un promedio simple de tres indicadores:el porcentaje de niños que llegan a 5° grado de enseñanza primaria, sobrevivencia hasta los 5 años (en base a la mortalidad de menores de 5 años), y el porcentaje de partos asistidos por personal especializado.
Siempre se puede discutir por qué esos y no otros, por qué 5º grado y por qué no analfabetismo funcional, por qué parto asistido y no muertes por parto, pero aceptémoslo. Mejor tener algo que no tener nada, siempre que ese algo no sea más engañoso que lo que no había antes.
Los países peores situados son los siguientes:

Chad                       42.4
Afganistán               51.8
Níger                       52.4
Rwanda                   52.7
Etiopía                     53.5
Bangladesh             57.1
Burundi                   57.9
Laos, RDP              58.2
Guinea Ecuatorial   59.0
Uganda                   59.3
Timor-Leste            59.8
Guinea-Bissau       60.7
Sierra Leona          60.7
Madagascar           60.7
Yemen                   61.1
Angola                   62.0
Malawi                   62.0
Nigeria                 63.3                                            
Pakistán                63.7
Burkina Faso         64.3

No está mal lo de Afganistán. Vaya exitazo del de la OTAN. Y Pakistán. Pero, en general, estamos ante África.
Vayamos ahora a los mejores:

Chipre
99.2
España
99.3
Chequia
99.3
Estonia
99.4
Australia
99.4
Italia
99.5
Corea, Rep.
99.5
Grecia
99.5
Polonia
99.5
Brunei Darus.
99.5
Malta
99.6
Chile
99.6
Países Bajos
99.6
Finlandia
99.7
Israel
99.8
Irlanda
99.8
Islandia
99.8
Suecia
99.8
Noruega
99.9
Alemania
99.9

Pinto en rojo a los mejores, casi todos de tradición socialdemócrata (con independencia del gobierno que tuviesen en un momento u otro) y con el caso de Israel que me hace pensar que los datos que proporcionó dicho gobierno están un poco sesgados o por el racismo o por el interés político de sus relaciones públicas. España va bien. Entre unos y otros, países de una cierta tradición igualitarista, ex-comunistas, pero no Rusia, que ni siguiera en tiempos del comunismo real fue igualitaria (y ahora es un exceso de riqueza por un lado -hoteles a miles de euros la noche- y pobreza y hambre por otro). Chile me intriga. Pero ahí está.
A estos países les siguen otros, todavía en la parte buena del mundo, es decir, la que consigue los beneficios.

Kuwait
98.2
Libia
98.4
Rusia
98.5
Bulgaria
98.5
Ucrania
98.5
Fiji
98.6
E Á U
98.7
E U A
98.7
Reino Unido
98.8
Cuba
98.8
Bélgica
98.9
Barbados
98.9
Bahamas
         98.9
Belarús
98.9
Omán
98.9
Bahrein
99.0
Palau
99.0
Letonia
99.0
Malaysia
99.1
Lituania
99.1
Hungría
99,1
Canadá
99.1
Croacia
99.1
Portugal
99.2
Francia
99.2
Eslovenia
99.2
Japón
99.2

Hablando del rey de roma, está entre Libia y Bulgaria. Y, como se ve, los EUA (los Estados Unidos de América) están muy cerca de los EÁU (Emiratos Árabes Unidos), pero peor que Cuba, aunque tan cerca que casi se puede decir que están al mismo nivel. Estas estadísticas no permiten tanta sutileza. Pretender hacer con estas brochas gordas lo que habría que hacer con un fino pincel de pelo de camello es perder el tiempo. Pero, por lo menos, se puede sonreir.
Mis sorpresas no acaban ahí: Pase que Afganistán esté tan mal para los indicadores que usa el Social Watch, pero me asombra que Iraq esté relativamente bien, con un 82,7 de ICB, algo mejor que el Ecuador y algo peor que Indonesia. "E par che sia venuta / dal cielo in terra a miracol mostrare".