jueves, 31 de julio de 2008

Precio del petróleo

Foreign Policy reproduce este bonito gráfico en el que la autoridad (in)competente hace sus proyecciones sobre cómo podría evolucionar el precio del petróleo en los próximos años:

La historia es conocida: hubo, tomando las cosas a distancia, una caída en los años 80 y ha habido una evidente subida en los últimos 10 años. Para hacer este gráfico se prescinde de los pequeños cambios que se pueden producir en meses, como, por ejemplo, la reducción del precio que se ha producido en estos días y que no hace falta trabajar en la EIA para saber que se aprovechará para aprovisionarse, con lo que aumentará el precio y con ello los que se han aprovisionados se seguirán enriqueciendo porque lo venderán a mayor precio del que lo han comprado, todo ello a corto plazo que es como funciona el sistema.
Hasta ahí, lo sabido. Lo que no sabemos es cómo va a funcionar en el futuro y olvidando las pequeñas fluctuaciones en pequeños lapsos de tiempo. Los "competentes" en la materia se encargan de mostrárnoslo: mañana puede llover, o no llover, o llover un ratito, o buen sol, o nublado, o nubes y claros. Así seguro que aciertan aunque en 30 años, con la esperanza de vida actual, no parece que vaya todo el mundo a contrastar estas brillantes predicciones: el precio puede seguir creciendo, puede estabilizarse o puede reducirse.
No hace falta ser un experto en la materia para saber que si la demanda sigue creciendo (incluyendo coches más baratos en la China y la India) y la oferta no cambia mucho, el precio tendrá que subir. Pero si sucede ahora como sucedió en el shock del 73 (el boom del petróleo para las repúblicas petroleras) que la demanda disminuyó (ahorro, alternativas) y los productores enloquecieron y se dedicaron a producir más (o se encuentras yacimientos del tamaño de todo el Ártico), entonces el precio se podría estabilizar o incluso disminuir algo. Coyunturalmente, si, gracias a mayor seguridad, la producción iraquí obtiene el mejor nivel desde la ocupación de 2003. . Y, claro, si las alternativas al petróleo se presentan en estos 20 años y son creíbles y eficaces, el precio podría caer como cayeron los precios de productos energéticos que quedaron temporalmente obsoletos como el carbón. Para ese viaje no hacen falta alforjas, aunque habría que añadir el efecto distorsionante que tiene la especulación en los mercados de futuros: hacen la predicción de que las relaciones USA-Irán van a empeorar y el precio en los futuros aumenta; y si parecen mejorar, los futuros dicen que el precio bajará. Y hasta se pueden provocar los rumores para aprovechar los cambios en los mercados de futuros, no sólo en los mercados en tiempo real. Total, que ese gráfico también podría haberlo hecho yo. El problema está en contestar a esos "si", tan bellamente condicionales y para los que la economía como ciencia no tiene ninguna respuesta. Son puros "current events", periodismo al cuadrado.

La visita de Hugo Chávez a España ha tenido ese pequeño detalle petrolero, más allá de las anécdotas como la de la foto con la camiseta del "por qué no te callas": dijo el presidente que, gracias a estos acuerdos, España tenía garantizado el suministro para 100 años (no dijo a qué precio) ya que las reservas de Venezuela son para 200 años (no dijo a qué coste de extracción, ni si son convencionales,ni si son bituminosas, ni a qué profundidad se encuentran en tierra o en mar). De todos modos, dentro de 100 años, todos calvos.

miércoles, 30 de julio de 2008

Así somos


Un sencillo ejercicio: vea esta foto y piense qué ha sucedido. ¿Hecho?
Bueno, ahora vuelva a imaginar qué ha sucedido sabiendo que se trata de dos niñas gitanas ahogadas en una playa italiana. ¿Cambia en algo su percepción?
Venga, pues ahora dígase qué están haciendo las dos personas que aparecen en segundo plano. Y vea si su percepción del cuadro cambia.
Esta foto de AFP ha tenido todo tipo de reacciones, incluidas las del mismo fotógrafo en Le Monde de donde la copio. Se ha pretendido que muestran la indiferencia de los italianos (¿de todos?) ante el mal ajeno o que muestran la deriva xenófoba del gobierno Berlusconi. Es posible que ambas cosas sean ciertas, pero deducirlas a partir de la foto, como se ha encargado de recordar el fotógrafo, es ilegítimo. Como es totalmente ilegítimo el generalizar y aplicar a TODOS los italianos lo que suponemos muestra la foto. Y lo de la deriva xenófoba es simplemente estúpido: no el que exista (que es posible y más que posible), sino que la foto sea un indicador más. La foto no indica nada.
Veamos: los dos cadáveres (porque son dos cadáveres, hay que decirlo, no suponerlo) son de dos muchachas gitanas, del pueblo rom. Y suponemos que la pareja que aparece en segundo plano es de italianos y que están indiferentes ante lo que sucede o, peor, les tiene sin cuidado porque se trata de gitanos. ¿Lo indica la foto o es una proyección por parte del que la está mirando?
Podríamos suponer que mantienen su sangre fría y, con un gesto que podría tener alguno de los acompañantes de "El entierro del conde Orgaz", el cuadro de El Greco, intercambian pareceres sobre la brevedad de la vida y la fugacidad de la juventud. "Cuán presto se va el placer / cómo después de acordado / da dolor".
Saben que ya no hay nada que hacer (están muertas y bien muertas y las toallas que las cubren son las de los que están en segundo plano, que han tenido la deferencia de cubrirlas mientras esperan a la autoridad (in)competente. ¿Por qué no? Cierto que hay más fotos (que no he visto), pero seguro que pueden ser objeto de interpretación como lo son éstas.
Los psicólogos y psiquiatras ya usaban hace mucho tiempo un test que se llama TAT (test de -a-percepción temática), una serie de fotos sobre las que el sujeto tiene que elaborar una historia (qué ha pasado, qué está pasando y qué va a pasar) en la que proyecta sus propias angustias, frustraciones y problemas. Creo que esta foto podría entrar a formar parte de las del TAT. No dice mucho sobre lo que allí sucede sino sobre lo que sucede en las cabezas de los que las ven y es obvio que lo que se "ve" cambia si sabemos que son cadáveres y son de niñas gitanas.

martes, 29 de julio de 2008

Economistas de corte, que no de salón

Espectacular el post de Juan Torres ("Los economistas de ZP") sobre los economistas asesores del presidente del Gobierno y su funesta manía de no haberse anticipado a los males económicos que se nos venían encima, con lo que uno puede quedarse tranquilo sobre lo que le puedan aconsejar para el futuro, si es que van a seguir siendo tan clarividentes.
Hay dos interpretaciones para estos errores. Una es que son unos incompetentes, que me extrañaría en tan encumbrados profesionales. No son académicos que pueden escudarse en su torre de marfil, sino gente que tiene que bregar con el mundo real. Raro sería que fuesen tan incompetentes.
La otra interpretación es que han mentido cuando han dicho que la cosa no iba a ser tan dura como está siendo y que la oferta y la demanda se encontrarían milagrosamente en ese limbo que se llama mercado y que no había perspectiva seria de "reventón" de la burbuja. Podría ser: mintieron porque se creyeron obligados a reducir el pánico. Todo un ejercicio de responsabilidad o todo un ejercicio de sumisión al gobierno que tenía entonces como línea oficial del partido que no había crisis.
Pero se me ocurre otra, que no es incompetencia ni mendacidad y es ideología. Una parte importante de la enseñanza de las llamadas ciencias económicas oculta cuidadosamente (porque, además, no suele ser consciente de ello) el componente ideológico de sus premisas y teorías que pueden servir en determinadas circunstancias, pero no sirven en otras. Esa ideología tiene una faceta particularmente importante: su universalismo. Suponen (como, por cierto, también suponen algunos sociólogos) que sus conceptos, teorías, métodos y técnicas son universales, es decir, válidos para cualquier sociedad y cualquier momento histórico. Buscando leyes universales, eternas e inamovibles (algo de platónico ya tienen), aplican sus hallazgos en A y tiempo 1 a B y tiempo 2, con evidentes errores que, a estas alturas, ya deberían de haber reconocido. Según ellos, hay leyes en la economía, como que si subes el precio bajará la demanda (vaya ley: hay toda una línea de márketing que consiste en subir el precio para que la gente crea que tiene más calidad y compre más; y con éxito).
El caso clásico fueron las "condicionalidades" que imponían las instituciones financieras internacionales para renegociar la deuda. Desde un punto de vista platónico, eran impecables: control de la inflación (para que la moneda no se depreciara), reducción del déficit público (para tener con qué pagar) y aumento de exportaciones disminuyendo las importaciones (para lo mismo: más ingresos y menos gastos darían como resultado una mayor capacidad de pago). ¿Dónde estaba el problema? En la puñetera realidad: no es lo mismo aplicar esas recetas en una sociedad relativamente igualitaria y suficientemente democrática que hacerlo en una muy desigual y con semi-democracias (es decir, con grupos dominantes elitistas tradicionales). Controlar inflación significaba congelar los salarios de los funcionarios públicos (maestros los primeros), reducir el déficit era también sencillo gracias al recorte del gasto social sin tocar los impuestos de los ricos y aumentar las exportaciones era dar más poder a los terratenientes mientras que reducir las importaciones significaba reducir la importación de bienes de primera necesidad que aumentaban su precio e incidían en la pobreza de los pobres. Un desastre, con levantamientos populares, aumento de la pobreza y todos los males que esas prácticas han traído consigo. El universalismo de estos economistas institucionales llegaba a la caricatura que de ellos hacía Joseph Stiglitz: llevaban sus recetas de un país a otro sólo cambiando el nombre del país en el avión que les llevaba de uno a otro. Lo que "servía" (es un decir) a Bolivia, tenía que servir también a Polonia (bueno, ése no fue Stiglitz sino Jeffrey Sachs, ahora defensor de los pobres, antes creador de los mismos gracias a sus terapias de choque en ambos países).
No hay leyes universales en ninguna ciencia social que sirvan para cualquier lugar y cualquier época. Por tanto, tampoco en las económicas, ni aunque sean neoclásicas y se hayan aprendido en Minnesota. Tal vez eso es lo que no creían los economistas de corte a los que se refiere Juan Torres.

Kabul bien vale una pipa

Acusan al presidente afgano Karzai de proteger el comercio de opio con tal de mantenerse en el poder. No voy a seguir la noticia, que se produjo hace unos días y que seguro ha sido sucedida por los desmentidos que uno puede creer o no creer según sean sus disposiciones al respecto. No tengo ni idea si el acusador lo hace con fundamento o lo hace por algún motivo que, por supuesto, se me escapa. Ni tengo ni idea de si el acusado se ha defendido porque es inocente o porque es lo que se lleva en un caso así, que me temo es indemostrable. En casos mucho menores y sin salirse de la Península Ibérica (e islas adyacentes) ha habido acusaciones, desmentidos, nuevas acusaciones, jueces que abandonaban el caso (o se les hacía abandonar, que eso tampoco lo sabré nunca) y jueces que iban de "bengador gusticiero y su pastelera madre" y demás carne de medio de comunicación (dependerá de qué medio se trate para que la noticia venga de una manera u otra, pero ésa es otra historia: la de siempre). Ha habido de todo: acusad@s que resultaron inocentes, acusadores que mintieron como bellacos, inocentes que resultaron culpables, acusadores potenciales que callaron por motivos desconocidos y acusadores que, a lo que parece (¡a lo que parece!) no mintieron y acusados que acabaron con sus huesos en la cárcel o que vieron prescribir su delito o que un tribunal superior encontró defectos de forma en alguna de las sentencias. Cosas que pasan y que pueden haber pasado en Afganistán también.
Lo que no me extraña es el amor al poder que tienen los políticos, dispuestos a lo que haga falta con tal de manenerlo hasta el punto de que pueda llegar a ser irrelevante para qué lo quieren. Angelicos.

lunes, 28 de julio de 2008

Independencia

Obsérvense lo datos de las dos tablas siguientes. La primera da el porcentaje de los que están de acuerdo en que su región se separe pacíficamente y forme una república independiente. Como se ve, 22 por ciento están de acuerdo en este tipo de independentismo (no sabemos qué habrían dicho si la pregunta añadiese "mediante la violencia"). La segunda parte de la tabla da los que apoyarían este secesionismo en su territorio: un 18 por ciento.

I believe any state or region has the right to peaceably secede and become an independent republic:


Agree

22%

Disagree

73%

Not sure

5%

I would support a secessionist effort in my state:


Agree

18%

Disagree

72%

Not sure

10%


La encuesta se ha publicado este 23 de julio y es algo problemática en cuanto a su metodología. Redondeando al alza, se trata de una cuarta parte de los encuestados (insisto que el método es cuestionable, pero no es eso lo que quiero discutir ahora) que reconoce lo que Naciones Unidas reconoce: el derecho a decidir, que dice Ibarretxe, o el derecho a la autodeterminación, que es la forma menos vergonzante de hablar de dicho derecho. El reconocimiento del derecho no implica que la gente, votando libremente, se decida a separarse, como se ven en las encuestas que reproduzco: el referéndum por la independencia perdería estrepitosamente... ¡en los Estados Unidos! Porque la encuesta está hecha en los Estados Unidos. Claro, como siempre, hay que introducir algunos matices: una cosa es lo que contestan en el conjunto del país y otra muy distinta lo que han contestado en cada uno de los Estados que componen la Unión. Pero que allí, como en Bolivia, el Ecuador, Venezuela (Zulía), el Brasil, Bélgica, Sri Lanka, la China (Xinjiang) y, creo, en España hay tendencias independentistas no es ninguna novedad: fusión y fisión de los estados existentes en la actualidad. Ése es el problema mientras seguimos pensando en que las relaciones internacionales son entre gobiernos y sólo entre gobiernos. Para nuestra desgracia, el mundo es algo más complicado que eso.

Irán: ¿no hay para tanto?

Frente a noticias y comentarios en la dirección de un probable ataque israelí a determinadas instalaciones iraníes, obviamente con la bendición estadounidense, o incluso frente a los que anunciaban una intervención directa estadounidense (poco probable, dicho sea de paso, dados los líos internos y el coste de los externos), se me pasó este artículo de Jim Hoagland en el Washington Post. Pone algunos puntos sobre las íes y hace ver que una parte (e importante) de la belicosidad actual reside en Ahmadineyad, que lo hace por cuestiones internas, básicamente mantenerse en el poder (el viejo truco). El argumento es razonable y enlaza con análisis de Foreign Policy que muestran, como diría Mark Twain de sí mismo, que las noticias sobre su muerte han sido claramente exageradas, en particular, algunas publicadas en el Times de Londres, aunque, por principios metodológicos, las efectos secundarios de peleas entre editoras de prensa hacen que estas cosas haya que verlas con precaución. También enlaza con la nota de DEBKAfile sobre la desazón israelí sobre el posible acercamiento estadounidense hacia Irán y con el giro de 180 grados del que habla The Economist.
De todas formas, se verá quién tiene razón y, de momento, estas idas y venidas son un inicador más de la dificultad que hay en los Estados Unidos para pensar con claridad. No lo digo yo, lo dice Thomas Powers en un reciente artículo en el New York Review of Books. Pero también puede ser parte de una monumental operación de intoxicación informativa por parte del gobierno de los Estados Unidos. À vous l'honneur.

Riesgos globales

Tony Judge acaba de publicar un ácido comentario sobre los riesgos que amenazan a la especie humana en este Planeta. Haciendo alguna ironía sobre los que, desde el sector privilegiado, preconizan el "pensamiento positivo", indica qué se podría ver de positivo en la larga lista de males que la falta de "gobernanza" mundial sólo agudiza. En mi blog anterior hice mi propia lista. La de Judge es más larga aunque, como era de esperar, coincidimos en muchos temas. No hace falta tener una información privilegiada para darse cuenta de qué está pasando y qué podría pasar.
Una cita a un libro de Jared Diamond (Colapso) en el que se describe cómo otras civilizaciones escogieron (o no pudieron hacer otra cosa que aceptar) el colapso, hace de contrapunto a estos "pensamientos positivos" sobre el mal presente: podríamos haber escogido, como civilización (la civilización capitalista), el colapso también.

domingo, 27 de julio de 2008

Nuevos intereses

Terminaba el post anterior sobre el interés por las elecciones en los Estados Unidos con un gráfico en el que se ve qué temas han aumentado y qué temas han disminuido en la cobertura de los periódicos de allí. Sería interesante hacerlo en otros países. Pienso, obviamente, en España y doy mis impresiones muy impresionísticas y nada contrastadas. Como un amigo me argumentaba hoy a propósito de la eutanasia basado en un caso que oyó en una emisora (la Cope, para ser exactos) cuando el "escándalo" Lamela, Montes, Aguirre y demás y sin hacer ahora la más mínima referencia al fallo judicial, no voy a dar a mi impresión un valor que el que le he dado a la suya, es decir, ninguno: una golondrina no hace verano y es ilícito argumentar con ejemplos tomados de una tía que uno tiene en un pueblo de Badajoz. Tómese, pues, como algo epidérmico sobre lo que no voy a hacer cuestión de gabinete.
En primer lugar, observo que también en España el tamaño de los periódicos se ha reducido y, dentro de ellos, se ha reducido el espacio dedicado a noticias internacionales (lo cual es super-evidente en la llamada prensa local -como si los periódicos de Madrid no fuesen locales-). Por contra, aumentan las páginas de entretenimientos, famosillos y famosos, estilos de vida, anuncios encubiertos, "cultura" (es decir, cine y, a lo más, teatro y, sin duda, televisión), "gente" y se recuperan las secciones de "sucesos" con evidente éxito de público y crítica.
Si entramos en los suplementos sobre libros, y prescindiendo del evidente caso de que los periódicos que están en una empresa que publica libros tienden a barrer para casa y alabar los libros propios y criticar los ajenos, me da la impresión de que aumentan las recensiones sobre novelas y cuentos, se mantiene la historia -y no te digo si es novelada o es militante- y disminuye el ensayo. Algo de poesía siempre viene bien, pero no cuenta casi y su despliegue es mínimo.
Esto coincide con el amigo, profesional liberal, que me reconocía que ha dejado de leer ensayo ("libros como esos que tú escribes") y que se centra en literatura, es decir, en novelas. Encaja con lo que observo en los periódicos.
También observo (e insisto que no quiero presentarlo como prueba de nada, sino, simplemente, trasmitir sensaciones superficiales) una mayor militancia en los medios que se percibe en cómo tratan los asuntos internacionales e incluso cómo tratan "gente", "sucesos", "cultura" y "libros". La idea de que el periódico sirve para informar es vieja... y la realidad contemporánea la ha destrozado. El periódico no informa: forma. Otro amigo me envía recortes del "suyo" para ver si consigue cambiar mis ideas que, seguro, considera equivocadas por el mero hecho de no leer el "suyo". Cuando le digo que leo muchos periódicos, no se lo cree.
Por supuesto que la militancia de los periódicos no tiene por qué verse en términos políticos únicamente. Algunos cambios producidos (por ejemplo en El País -Madrid, España-) a propósito de Hugo Chávez no tienen que ver con el "por qué no te callas" o "por qué no vamos a la playa" sino con los anuncios de Repsol. Es curioso, por seguir con impresiones, que sea imposible encontrar una noticia negativa para El Corte Inglés. Empresa modelo, no lo dudo. Pero imposible que sea perfecta y no haya tenido ningún tropiezo... con sus anuncios.
No sé si es sintomático lo que digo. Sé que lo observo y que encaja con cosas que están sucediendo en otras partes del mundo mundial. Intereses extraños. Eso es lo que hay.

Interés por las elecciones

Véase este gráfico que publica el Pew Research Center (no se ve mal del todo)


La línea superior (que primero desciende y comienza a ascender a partir de 2000) es la de los que ha contestado, en cada año electoral estadounidense, que se había ocupado y preocupado por las elecciones. La línea intermedia (medio roja en mi pantalla) es la de los que afirmaron, cada año, que estaban más interesados en la campaña presidencial que en la anterior, cuatro años atrás. Finalmente, la línea inferior, que ya no tiene la forma en U de las dos anteriores, es la de los que afirman que han seguido las noticias sobre las elecciones con detenimiento.
Las elecciones de 2000 (o, en mi opinión, el uso del Perl Harbour del 11-S de 2001) marcan un punto de inflexión para las dos primeras tendencias. La tercera es una progresión ascendente desde 1992, desde los ridículos 24 por ciento que seguían las noticias sobre la campaña muy de cerca hasta el 46 por ciento en la encuesta de esta campaña de 2008.
Ahí los tienes. Otra cosa es qué es lo que están siguiendo tan detenidamente y me temo que lo que siguen es el plato que comió McCain en el restaurante alemán el día en que Obama se dirigía a 200.000 alemanes (y asimilados, que algún soldado de las bases habría) en Berlín. O el dicho del primero de ellos en el sentido de que dará un discurso en Berlín pero cuando sea presidente. O qué ha pasado con el artículo que McCain envió al New York Times y que le fue rechazado después de haber publicado el de Obama y cosas por el estilo. O, para que se vea lo semejantes que son los electorados a ambos lados del Atlántico, cuál es la religión de Obama. Este último asunto debe de ser tan importante que ha merecido una encuesta ad hoc cuyos resultados reproduzco a continuación



¿Se imaginan que en España hubiese sido tema de campaña saber si Zapatero es masón o no? Sólo al diablo se le ocurre ;-) O, como sucede con los que piensan que Obama es musulmán, con los muy conservadores, lo que no hace la cosa ni más probable ni menos probable, pero sí más sospechosa.
De todos modos, más sospechoso, para el interés en las elecciones, son los temas que, en la semana que referencia, han obtenido el máximo de cobertura en los medios estadounidenses: como para interesarse.


Me interesa el segundo (la guerra de Iraq). Los demás, como si no se hubiesen publicado (aunque confieso que, en cuanto la vi, dediqué un post a la portada del New Yorker). Sea como sea, los medios estadounidenses están cambiando sus énfasis. En tres años,los periódicos tienen menos páginas,y las noticias internacionales y nacionales han reducido su presencia en un buen porcentaje de diarios mientras ha aumentado lo local


Esto es todo, amiguitos.

sábado, 26 de julio de 2008

Contraterrorismo de pacotilla

Según contaba el New York Times el gobierno del segundo Bush piensa desviar 230 millones de dólares desde las ayudas al contraterrorismo para dedicarlos a que Paquistán ponga al día su flota de F-16, aviones de dudosa utilidad para luchar contra el terrorismo (talibán, de al Qaeda o de quien sea) pero sí útiles para atacar a la India, cuyos planes militares el gobierno Bush también apoya.
Estoy dispuesto a cambiar de opinión, pero, por el momento, pienso que son una pandilla de irresponsables a los que "la Historia NO les absolverá". Si la medida, recibida con horror por algunos congresistas y senadores estadounidenses, sale adelante, será un dato más que hace pensar que lo de la "guerra contra el terrorismo" es básicamente retórica y que lo que cuentan son los intereses de las empresas del armamento estadounidenses que tienen que mantener sus ventas en un mundo en crisis. Que A dé dinero a B para que B compre cosas de A es una de las más conocidas formas de "cooperación al desarrollo"... de A. Hasta ahí, no habría sorpresa. El horror viene porque si hay un punto en el Planeta en el que se puede producir una escalada hasta llegar al uso del arma nuclear es en India-Paquistán y todo lo que sea apoyar dicha escalada (la carrera de armamentos es un esquema sumamente peligroso: por lo que sabemos, suelen terminar en su uso efectivo) es hacer menos improbable un enfrentamiento nuclear. Y el problema de Cachemira es complicado: aunque la opinión pública cuenta poco en estos asuntos (cuenta mucho más la manipulación del honor nacional por parte de los políticos), no deja de ser interesante la diferencia entre las encuestas en la India y en Paquistán sobre la posible independencia de Cachemira o incluso sobre la partición de la misma.



Podemos decir que asunto de ellos, pero no es así: un enfrentamiento nuclear, por lejano que sea, podría producir un "invierno nuclear" como el que se pensó que se podría haber producido de haberse dado un enfrentamiento USA-URSS en los tiempos en que la Guerra Fría se pudo calentar más allá de las guerras de baja intensidad mediante las cuales las superpotencias se enfrentaban por país interpuesto. El equilibrio medioambiental es suficientemente precario como para no ser deseable un "input" de estas características.
¿Les preocupa, entonces, la cosa del contraterrorismo? Parece que no. O, por lo menos, hay cosas más importantes en las que pensar: la cuenta de resultados. Pero así funciona el sistema.

viernes, 25 de julio de 2008

Socialismo del siglo XXI

En mi blog anterior ya planteé mis asombros ante el "socialismo del siglo XXI" (ssXXI) precisamente por estar en la misma línea que lo que vengo diciendo estos días sobre la "globalización" en este nuevo blog: que más parece una palabra para generar acuerdos o desacuerdos que algo cuyo contenido se conozca realmente. En el caso del ssXXI con el agravante de que primero se inventó la palabra y después se buscó el significado, dándose discusiones bizantinas y rocambolescas en las que el autor (a ser posible no latinoamericano, alemán como Heinz Dieterich) dictaminaba "ssXXI ES tal y tal cosa", a lo cual otro autor (generalmente tampoco latinoamericano, por ejemplo belga como François Houtart, aunque todos ellos asimilados, como podría estarlo yo mismo) redargüía diciendo "no, ni hablar, ssXXI EN REALIDAD ES tal otra cosa" sin que, ni en un caso ni en el otro se bajara a detalles medianamente concretos y, por lo general, se recurriera al tópico machadiano "se hace camino al andar".
Tal vez por eso he seguido con particular interés, aunque desde la distancia, las andanzas de los tres ssXXI, la Venezuela de Chávez, la Bolivia de Morales y el Ecuador de Correa. En qué puedan acabar los chavistas es un misterio, pero cada vez, y como extranjero, claro, me declaro alejado de ese particular ssXXI. Bolivia es otra cosa. Primero, porque es "mi" país, aunque mi pasaporte haya sido siempre español. Segundo, porque el elemento indigenista me hace ser poco racional y sí muy emocional (aprendí quechua en mi juventud, cuando quería ser boliviano). Y tercero, porque no es fácil saber cómo se van a resolver los nudos gordianos de los referendos revocatorios planteados para el 10 de agosto ni qué vaya a pasar con las autoridades centrales y sus relaciones con las locales. Sí sé que, en un caso y en otro, tengo que ir con un exceso particular de cautela ante las noticias de los medios tanto si son a favor como si son contrarias a los respectivos regímenes. Si lo que me interesa es qué está pasando realmente, no tengo ningún motivo para rechazar las noticias simplemente porque van a favor o van en contra de ambos gobiernos.
Finalmente, el caso del Ecuador es, de nuevo, diferente a los otros dos que ya son diferentes entre sí. Con fuerte presencia indígena, el indigenismo no tiene la fuerza de Bolivia: Pachakutik se hundió cuando accedió al poder con Lucio Gutiérrez; ese poder les fue fatal y ya no han levantado cabeza, al no saber gestionar, además, las diferencias sociales internas. Si ahora lo saco a relucir es porque me he quedado de piedra al ver un par de noticias en la prensa ecuatoriana que encajan suficientemente con mis prejuicios como para que les dé crédito y acrecienten mis preocupaciones por un país en el que tengo familia y amigos muy queridos (y examigos o, para ser exacto, examigas, pero ésa es otra historia).
Conocí a Correa en el Ecuador antes de que fuese candidato a la presidencia. Gente de la embajada española muy en privado y amigos académicos me lo habían puesto de chupa de dómine después de que dejara el ministerio de Economía bajo el gobierno de Noboa. Sin embargo, lo que me encontré fue una persona muy articulada intelectualmente, con un discurso propio interesante y con una fuerte personalidad. Tuvimos un breve encuentro cuando nos presentaron e hicimos las bromas de rigor, reconociendo que las suyas eran buenas, pertinentes y certeras. Esa noche tenían una reunión política en la que iban a tantear las posibilidades locales para su candidatura a la presidencia y tuvieron la deferencia de invitarme. Rehusé. Un extranjero está mucho más mono calladito sobre ciertos temas y lejos, que sentándose, igualmente calladito, como chancho en trapecio o pulpo en garaje. Los asistentes (y alguna asistente) con los que conversé al día siguiente se mostraron entusiasmados. En mi opinión, no había para tanto, porque había algo que no me acababa de convencer en el personaje. No sé qué era. Tal vez un Ego demasiado hinchado, tal vez una tendencia a manipular a los demás. No lo sé, pero ahí empezaron mis reticencias hacia Correa. Muy personales, como se ve, nada profundas, pero que me hacían desconfiar de la persona (no es el primer político o política de altos vuelos que conozco y, aunque la clase política no está entre mis intereses, tampoco es que tenga un rechazo anarquista a cualquier forma de organización del acceso al poder).
Una vez lanzada su candidatura y en medio del fragor de la campaña, sobre todo en la primera vuelta, comenté con algunos de sus conmilitones mi desconfianza creciente hacia el personaje, cada vez más personaje. Me dijeron que no, que me equivocaba, que no le conocía suficientemente (lo cual sigue siendo cierto) y que si le conociese, cambiaría de opinión (estaría por ver y estoy seguro de que no lo veré). Algunas de las decisiones de la campaña me parecieron o contradictorias o engañosas (como lo de no presentar candidatos al Congreso bajo la retórica del rechazo a la "partidocracia" pero que probablemente ocultaba la ausencia de candidatos para cubrir todos los puestos). De esas hubo varias. Pero ganó la presidencia y ganó limpia y claramente. Añado que fui invitado a la trasmisión de mando (toma de posesión) de principios de 2007, pero, aunque me llegó la medalla conmemorativa, no pude asistir por motivos que nada tienen que ver con la política y sí con mi economía.
Los jueguecitos que siguieron para gestionar un congreso sin NINGÚN miembro del partido del presidente tampoco me gustaron y el modo con que se pasó a una Asamblea Constituyente a la que se le dieron poderes de Congreso, mientras se cerraba de manera artera a éste, tampoco me gustaron. El poder atrae a las moscas, y Correa se encontró de repente con multitud de personas que sí querían ser de su partido. Con las elecciones a la Asamblea empieza a existir el Partido y su buró político, con las mismas lacras que la otrora denostada "partidocracia". Y llegó al partido gente de todo tipo. Escándalos de diverso calibre en los primeros meses de gobierno (como los Patiñovideos) ya dieron que hablar suficientemente y el abandono rápido de algunos principios y promesas fueron pasadas en silencio por los medios (de hecho, coincidían con los intereses de los que financian a dichos medios que, encima, han sido objeto de ataques e insultos a la Berlusconi un tanto extemporáneos, visto desde lejos).
El funcionamiento de la Asamblea Constituyente no ha sido modélico si de lo que se trata es de una Asamblea Constituyente cuya función es la de escribir una constitución y disolverse una vez aprobada o rechazada. Algunos allegados de Correa desde la primera hora intentaron darle a la Asamblea el mayor dinamismo democrático posible mientras se introducían temas increíblemente novedosos como los derechos de la Naturaleza, en la línea de la "ecología profunda" que preconizara el noruego Arne Naess. Pero como se sabe por la sociología de pequeños grupos desde hace, por lo menos, 50 años, los grupos democráticos generan una alta moral en sus participantes pero tienen menos eficacia que los grupos autoritarios, más eficaces y menos gratificantes para sus miembros. Quiero decir que los trabajos de la Asamblea se prolongaban más de lo que el calculador Correa consideraba aceptable en términos de lo que realmente le interesa a un político: seguir en el poder. Así que Correa y su buró forzaron la dimisión de Alberto Acosta que había sido el presidente de la Asamblea e hicieron que en sesiones maratonianas se aprobaran, a golpe de mayoría, docenas de artículos hasta conseguir una Constitución prolija que, en contra de lo que pretendía el ssXXI, no creo que vaya a "refundar" al Ecuador. Después ha habido sus más y sus menos con el judicial, con qué va a pasar con la constituyente si gana el "no" en el referéndum o si se va a poner el quechua como lengua oficial para todo el país (ya he insinuado en otro post del otro blog que me hubiera parecido poco aconsejable -la fórmula boliviana es más razonable-) asunto este último en el que Correa, por lo visto, tenía una opinión que fue la que ganó dentro de su partido y que, en este caso, no me duelen prendas reconocer que creo que con razón. Si hay constitucionalistas que no hayan seguido los detalles del asunto pero quieran ver el documento final aprobado en la Asamblea ayer 24, lo pueden ver aquí y podrán preguntarse dónde está el ssXXI. Claro que si se trata de una constitución para todo el pueblo, tal vez no sea el lugar más apropiado para encontrar el ssXXI ya que, habiendo contrarios a dicha palabra -sobre el contenido ya he dicho que sigue siendo un misterio-, no debería ser la constitución el lugar para exponerlo.
Lo que me temo es que, en el caso del Ecuador, el ssXXI tenga que ver con estas dos noticias de ayer en la prensa ecuatoriana:
La primera es que el presidente Rafael Correa dice que ha leído el texto aprobado y que le encuentra algunos fallos garrafales que va a hacer se subsanen de inmediato. Que aproveche la ocasión para echarle la culpa de todo al chivo expiatorio Alberto Acosta, está dentro del guión esperable. Pero que el periódico hable de que el presidente va a dar instrucciones al nuevo presidente de la asamblea para que se corrijan dichos errores es una muy curiosa idea de socialismo y democracia, por lo menos en los términos en que uno podría pensar el segundo de los términos.
La otra noticia se refiere a cómo el presidente Correa responde a las acusaciones de autoritarismo: diciendo que tiene "una fuerte personalidad" que, personalmente, es lo último que deseo encontrar en un político con tendencias al autoritarismo y al caudillismo (el gato escaldado -por el franquismo- del agua fría huye).
No me extraña que algunos grupos indígenas le hayan pedido al presidente Correa que deje de usar el quichua (en el Ecuador prefieren llamar a la lengua del imperio inca con una i en la primera sílaba mientras que en Bolivia prefieren decir quechua, cosa por otro lado inútil, ya que en dicha lengua no hay distinción entre "i" y "e" ni entre "o" y "u"). Correa, aunque originario de la costa, donde sólo hablan el quichua algunos inmigrantes ecuatorianos, lo aprendió en su juventud con los salesianos y ahora lo usa al inicio de algunas intervenciones aunque su apoyo a la lengua no haya pasado de eso. Pues bien, eso: que dicen que si eso es lo único que sabe hacer por el quichua, mejor que lo deje. Eso sí: el preámbulo de la nuevo constitución sí que menciona a Dios. No sé si por intervención directa del ejecutivo, católico practicante aunque crítico de los "curitas" que le critican.
Total, que la deriva del ssXXI ecuatoriano podría ser incluso más preocupante que la de los otros dos. La Asamblea se instaló con un 80 por ciento de los votos a favor del Partido Correa, el chantaje que ahora se hace a los votantes (algo así como Felipe González en el referéndum de la OTAN: "¿quién gestionará el NO?") puede seguir debilitando a la oposición "cautiva y desarmada" y aparecer Correa como la Salvación Nacional. Eso no lo es ni lo puede ser Chávez ni tampoco Morales.

jueves, 24 de julio de 2008

Pobreza: predicar y dar trigo

Gallup ha hecho hace poco una encuesta para Eurobarómetro que acabo de ver sobre qué piensan los habitantes de la Unión Europea de los 27 sobre cómo será la situación social en los próximos 20 años.

El problema que más preocupa a estos europeos es el desfase creciente entre ricos y pobres que se puede producir en 20 años:




Ya sé que se ve mal, pero no sé cómo arreglarlo. Para ver el original, ir al enlace que he citado más arriba.

Como era de suponer, no todos los 27 piensan igual.


En Italia y en Francia se dan los mayores porcentajes de opiniones que reconocen claramente el foso que se abre entre ricos y pobres, así que algo habrá que hacer:


Italia, Francia y el Reino Unido, entre los que se destacan a la hora de pensar que tendria que haber políticas que afrontasen el problema. Sumando verde oscuro y verde claro, tenemos los que dicen que sí, que, efectivamente, la cosa ha de ser objeto de políticas ad hoc. Y ahora viene la sorpresa:



Una vez más: están locos estos europeos. Creen que el problema es importante, creen que hay que hacer algo para resolverlo, pero son pocos los que están dispuestos a aportar sus impuestos para hacer algo al respecto. Alemanes, irlandeses, chipriotas, holandeses, ingleses, suecos y finlandeses todavía dan mayorías que están por la cuestión. Pero franceses e italianos están por debajo de la media de estos europeos.

Pues eso: que una cosa es decir que eso de la pobreza hay que intentar solucionarlo, reconociendo que es un problema creciente, y otra estar dispuesto a rascarse el bolsillo para que los poderes públicos puedan hacer algo en dicho campo. Una vez más: pedimos al Estado, pero no estamos dispuestos a darle. Jo, qué tropa.

miércoles, 23 de julio de 2008

Globalización: Hasta en las mejores familias

No se crea que mi crítica a la encuesta del Real Instituto Elcano producida aquí hace un par de días se debe a particular inquina hacia el mismo. Resulta que esa manía de usar "globalización" como si todo el mundo entendiese de qué se trata es una manía muy difundida. Véase, si no, esta bonita encuesta en la que lo que se preguntaba no es si la globalización era o no una amenaza para los intereses vitales de España sino si iba muy rápida o no iba suficientemente rápida, que ya es una barbaridad: si no coincidimos en la definición, menos coincidiremos en la valoración de su mayor o menor rapidez. Los resultados que reproduzco son tan significativos como los del Real Instituto, es decir, nada significativos ya que no se puede comparar lo que yo contesto con lo que contesta mi vecino Juan Antonio que, sumados, no se pueden comparar con lo que dicen Johan y Göran o John y Peter.



No hay blog perfecto. Éste, a diferencia del que tenía antes (www.x.se/vqe), reproduce los gráficos con letras tan pequeñas que no hay quien lo lea. Pero más o menos se ve, por la longitud de las barras azules que algunos países creen que va la "globalización" demasiado rápida mientras que otros, los marroncitos de varios tonos, se destacan por creer que va demasiado despacio. Hay gente pa' tó.

¿Que significa entonces "globalización"? Humpty Dumpty se lo contestaba a Alicia en el capítulo 6 de Alicia a través del espejo:

--No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria»-- observó Alicia.
Humpty Dumpty sonrió despectivamente.
--Pues claro que no..., y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».
--Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado»--objetó Alicia.
-- Cuando yo uso una palabra --insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso-- quiere decir lo que yo quiero que diga..., ni más ni menos.
--La cuestión --insistió Alicia-- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
--La cuestión --zanjó Humpty Dumpty-- es saber quién es el que manda..., eso es todo.
El problema con "globalización" (como con "gloria") es saber quién manda: y ya no manda el que madaba cuando la palabra "globalización" significaba "lo que hay que hacer para tener un comportamiento aceptable internacionalmente". Ya no manda Clinton. Pero los encuestadores seguimos usando la palabrita como si todavía mandase. Los nuevos inquilinos (ya les queda poco), dicen que significa "adhesión a lo que decide el gobierno de los Estados Unidos". Pero, tampoco mandan tanto y la palabrita la usan más los académicos para ornamentar sus discursos (también se pueden ornamentar con "en el siglo XXI" como coletilla, pero esos son los más actualizados).

Nadie gana una guerra

Tomo el título de un artículo que el historiador estadounidense Howard Zinn publicó en “The Boston Globe” el día anterior al 18 de julio pasado. Es posible que alguien ganara la Guerra de los Cien Años y hasta es posible que alguien ganara la última Guerra Civil española (ha habido varias). Pero cuando las guerras son expresión de un conflicto subyacente (económico, político, social) y ese conflicto no se resuelve, el recurso a las armas es inútil: volverá a salir. Es cuestión de tener una visión un poco más dilatada en el tiempo que la del “cautivo y desarmado el ejército rojo” de un día concreto en un año concreto y ver qué sucede a más largo plazo. De hecho, contando desde 1950, el 30 por ciento de las guerras “terminadas” se ha reanudado antes de cinco años

De todas formas, el argumento de Zinn se dirige a los dos candidatos presidenciales de su país. Uno, John McCain, ha dicho que no se irá de Iraq hasta que no se “gane” la guerra. El otro, Barack Obama, ha dicho que reducirá las tropas en Iraq y las trasferirá a Afganistán para “ganar” allí la guerra. Y, prescindiendo del título, lo que hace Zinn es evaluar los costes humanos que han tenido las últimas guerras y las dificultades objetivas que hay de ganar alguna de ellas, si es que son guerras.

Duda Zinn de que se ganara la guerra de Corea: dos millones de muertos, en su mayoría civiles y 50.000 soldados estadounidenses caídos para dejar las cosas como estaban antes de la guerra. Está seguro de que no se ganó la guerra del Vietnam: otros dos millones de muertos, también en su mayoría civiles, junto a 58.000 soldados estadounidenses, para acabar escapando por los tejados de la embajada de los Estados Unidos en Saigón. La Primera Guerra del Golfo tampoco se habría ganado: cierto que se hizo retirar a Iraq de Kuwait, pero Sadam Husein siguió en el poder mientras que Bush I perdía las elecciones, habían muerto algunos centenares de soldados estadounidenses y tal vez 100.000 iraquíes, en su mayoría civiles. ¿Y Afganistán? Hacía tiempo que se había declarado “victoria” pero es obvio que los talibán están resurgiendo de forma muy contundente, cosa que afecta también al “ejército de paz” (una curiosa contradicción en los términos) español. Zinn plantea sus dudas sobre la efectividad que tendría un aumento del contingente militar en la zona de cara a “ganar” esta guerra. No lo dice, pero las “guerras asimétricas” o “guerras de cuarta generación” tienen otra lógica: tal vez ni siquiera puedan llamarse guerras.

Afganistán le permite a Zinn hacer un “flashback” y recordar cómo empezó todo. Estamos en el 11 de septiembre de 2001, los Estados Unidos han sufrido un terrible e injustificable ataque que ha producido tres millares de muertes inocentes, Osama bin Laden se hace responsable del atentado y, encontrándose en Afganistán pero sin que el gobierno de los Estados Unidos sepa exactamente dónde, dicho gobierno decide atacar a todo Afganistán produciendo muy pronto muertes civiles por encima de las producidas el 11-S. Zinn dice que es como si un jefe de policía que supiese que en un barrio hay un criminal, decidiese bombardearlo y dejarlo todo en ruinas, como, por cierto, hicieron los nazis en Varsovia o los aliados con Dresde y, si no, en Hiroshima y Nagasaki. No lo cuenta Zinn, pero es sabido: Donald Rumsfeld aconsejó atacar también a Iraq ya que se disponía, por fin, de un Perl Harbour que movilizara a la pacífica opinión pública estadounidense y la convenciera de que “algo hay que hacer”. Lo que hay que hacer, por fin, es embarcarse en una “guerra contra el terrorismo” que, dice Zinn, tiene un pequeño problema: nadie sabe cómo se pueda ganar.

Es lícito, entonces, preguntarse si las guerras de Iraq y Afganistán se pueden ganar y, en su caso, si vale la pena una vida humana gastada en no se sabe bien qué. Porque los objetivos de estas dos guerras siguen sin estar claros y, por tanto, seguimos sin saber en qué altar se están sacrificando vidas humanas de soldados extranjeros y civiles locales, inocentes todos. O casi todos, no es cuestión de ponerse a inventar porcentajes. Las dos invasiones son difíciles de mantener y no tienen una salida clara. Los planes conocidos y publicados sobre Iraq tienen una cosa en común: todos han fallado. Para los escépticos, aconsejo dar una mirada el plan del Central Command de mayo y agosto de 2002 y comparar el número de soldados que se suponía que habría en diciembre de 2006 (5.000) y los que había realmente en enero de 2007: 130.000; en julio ya había 160.000 soldados regulares y 180.000 “contratados”. Se puede ver en el National Security Archive y la “victoria” se definía como “destrucción completa del régimen”.

En otros casos, que Zinn no trata, la “victoria” también se podría definir: con las FARC en Colombia, su rendición y desaparición. Con ETA en el País Vasco, lo mismo. ¿Es posible esa “victoria” en una no-guerra? Repito lo dicho: si no se afrontan los problemas que subyacen a esas violencias, esos problemas seguirán produciendo violencia y, en el menos peor de los casos, el de su aparente desaparición, volverán a producirla. Por supuesto que se puede poner el contraejemplo español de los GRAPO. Cierto. Pero su base social no es comparable a la del caso colombiano y el caso vasco. Eso indica que no estamos en el reino de las certezas sino en el de las apuestas más o menos probables. Así que habría que cambiar el título de Zinn y, por tanto, el mío también: es demasiado rotundo para algo tan problemático. Además, en las guerras siempre hay quien se aprovecha y gana (dinero, pero no sólo). Ganar una guerra no es lo mismo que ganar en ella o con ella.

(Publicado hoy en el periódico Información - Alicante- )

martes, 22 de julio de 2008

Amistades, de todo tipo

Me entero, gracias al canal de televisión argentino que veo de vez en cuando (Telefe, Internacional claro), que se ha celebrado el Día Internacional del Amigo, ese día que los argentinos declararon unilateralmente y que esperan que todos los demás celebremos ya que es lo lógico y razonable y normal. Curiosamente, este año no me han llegado powerpoints argentinos sobre la amistad, con borreguitos pastando, montañas nevadas, banderas al viento, lagos azules y una música dulzona de fondo. Sin embargo, me ha llegado, con independencia del Día Internacional de referencia, una definición que de la amistad hacía Voltaire en su Diccionario filosófico (1765) y que no puedo menos que reproducir porque, quitando algunas cuestiones de vocabulario que ya no son tan significativas, la lógica es interesante. Según Voltaire, la amistad
"es un contrato tácito entre dos personas sensibles y virtuosas. Digo sensibles, porque un monje, un solitario puede no tener nada de malvado, y vivir sin conocer la amistad. Digo virtuosas, porque los malvados sólo tienen complices; los lascivos, compañeros de libertinaje; los interesados, socios; los políticos reúnen partidarios, la mayoría de los hombres ociosos tienen relaciones, los principes tienen cortesanos; sólo las personas virtuosas tienen amigos".

El viejo Kant, por esos mismos años, seguro que estaba de acuerdo aunque probablemente cambiaría el vocabulario: amistad es cuando el otro es un fin en sí mismo; el resto (malvados, lascivos, interesados, políticos, ociosos etc.) ven a los demás como medios para sus propios fines.

Pero ¿es suficiente ser sensible y virtuoso ser amigo? Pues creo que no. Y ahí entra nuestro libro de cabecera, El Príncipe, del probo cortesano Maquiavelo. Cierto que hace falta virtù, capacidad, "virtualidad", potencia. Pero también se precisa fortuna, suerte. "Fue sin querer, es caprichoso el azar, no te busqué, ni me viniste a buscar", como canta Serrat.

De todas formas, no es de estas sensiblerías de las que quiero hablar (que uno es sensible en el sentido de Voltaire, no en el segundo sentido que puede tener en la actualidad esa palabra -tengo que ver el diccionario de Félix Rodríguez para comprobarlo-). Lo que me interesa es la lista de aparentes amigos pero que no lo son y que hace el ingenioso Voltaire. Por supuesto que "por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo". No hay novedad. Pero el resto de la lista está formada por relaciones que, por una parte, serán proclamadas como amistad a los cuatro vientos cuando no hay tal y, acabado el interés, acabada la amistad. Políticos que, mientras suben, tienen unos amigos y, cuando llegan, cambian de amigos. ¿Amigos? Evidentemente no. Claro que los políticos se mueven por su interés, pero también (y de nuevo Maquiavelo viene a avisarnos) son objeto de "amistades" por parte de los aduladores. El consejo del señor Nicolás es clarísimo: que el Príncipe no acepte consejos cuando no los pide. Y no porque, con Pitigrilli, no necesite consejos y sepa equivocarse solo, sino porque los consejos dados al Príncipe sin que éste los haya pedido son sospechosos de interesados.

Lo de los hombres ociosos que tienen relaciones y no amistades (aunque lo llamen amistades) es también interesante. Es la clásica Teoría de la clase ociosa, de un tal Veblen de hace algo más de un siglo. La gente bien dispone no sólo de bienes sino también de tiempo que invierte en crear y mantener "relaciones" con gente igualmente bien. Es un símbolo de pertenecer a esa clase el tener muchas relaciones, pero es también un instrumento para seguir arriba. Es lo que ahora llaman (nunca lo he entendido) "capital social".

En el mundo de las relaciones internacionales (es decir, entre gobiernos) hay dos escuelas extremas: la de los que dicen que los países no tienen amigos y sólo se mueven, en un mundo sin reglas, motivados por el "interés de Estado" o "razón de Estado" (es decir, traduciendo, por el interés de los grupos dominantes dentro del Estado) y los que dicen que los valores cuentan (derechos humanos, democracia, bienestar y esas cosas). Supongo que la realidad es siempre una mezcla de ambos aunque hay países que se destacan más por su "realismo" (aunque su retórica sea otra, como sucede con los Estados Unidos) y países en los que la opción por los valores es más visible (aunque, como sucede con los nórdicos, esos valores no impidan la venta de armas y la explotación de los socios comerciales).

Creo, entonces, que la "amistad entre nuestros países" tiene que ser entendida sin engaños. Si el otro país es un fin en sí mismo (como podría ser la llamada Cooperación Internacional, pero me temo que cada vez más retórica que real), sí tiene sentido hablar de dicha amistad. Pero si nos vamos a la lista de Voltaire encontraremos que esa "amistad" se refiere a la explotación, a la subordinación, a los intereses mutuos creados y a los demás elementos de la lista. Por eso resulta tan enternecedor pasar del "por qué no te callas" al abrazo paterno-filial (sin saber quién hace de padre y quién de hijo) o del enfrentamiento Uribe-Chávez al igualmente enternecedor abrazo en este caso fraternal, amistoso y leal. Tururú.

lunes, 21 de julio de 2008

Extrañas encuestas

Por un artículo de Alberto Montero se me ocurre entrar en la página del Real Instituto Elcano para ver su último barómetro, el de junio. Una vez más, me asombro de lo que pueden hacer estos sociólogos y asimilados. Me refiero a la pregunta sobre las amenazas para la seguridad de España. La pregunta que me fascina y las opciones que se daban eran las siguientes:

De algunas posibles amenazas para los intereses vitales de España en los próximos años, dígame si la considera una amenaza muy importante, importante o que no es una amenaza.
- El terrorismo internacional, en general
- La gran cantidad de inmigrantes y refugiados que llegan a España
- El calentamiento global del planeta
- Los gobiernos populistas en América Latina
- El desarrollo de armas nucleares en Irán
- La conversión de China en potencia mundial
- La globalización
- En conflicto militar entre Israel y sus vecinos árabes
- Los problemas de abastecimiento de energía


La cosa se las trae. Piénsese que se trata de alguien que, por teléfono, le hace la pregunta que acabo de copiar y que ofrece estas alternativas. Lo que he puesto en negritas resume mi asombro: 1.- da por supuesto, como si fuese un hecho, que hay gran cantidad de inmigrantes y refugiados y se pregunta si eso es una amenaza para los intereses vitales de España. Un sinsentido. 2.- Lo de Palestina/Israel también es curioso: resulta que hay un conflicto militar entre Israel y sus vecinos árabes, pero no está claro si esos vecinos son los palestinos o los sirios o los egipcios. En todo caso, no son los iraníes, de mayoría no-árabe. 3.- Y, como guinda, el abc de cualquier administrador de encuestas es que la pregunta tiene que ser unívoca para poder sumar las respuestas que provoca. Si yo pregunto por "blitrix", cada cual entenderá lo que le dé la gana y nunca sabré si el "sí" de Pepito se puede sumar al "sí" de Manolito, porque no sé qué entendieron cada uno de ellos. Lo de "populismo" es una palabra tan polisémica que se aplica a lo que uno quiera: en los Estados Unidos se habló hace poco del carácter "populista" de sus pre-candidatos a la presidencia; para muchos, Uribe es un populista y no Chávez, que es un revolucionario del socialismo del siglo XXI, pero para otros es Chávez el populistas mientras que Uribe es un demócrata de toda la vida y así sucesivamente. Lo mismo se puede decir de "globalización": significa un montón de cosas contradictorias como vimos hace ya años al intentar reunir las definiciones que se encontraban entre académicos, políticos y periodistas: salían un montón, de modo que no sé qué significarán las respuestas de Pepito sumadas a las de Manolito si uno considera que la definición n. 27 es una amenaza a los intereses vitales de España mientras que el otro creeo que es la definición n. 4 la que los amenaza.
Todo ello sin excluir el asombro que produzca que se pregunte si el desarrollo de armas nucleares por parte de Irán puede suponer una amenaza a esos intereses. Por lo que sabemos, Irán, de momento, no tiene esas armas y, si las tuviese, los cohetes con los que puede enviarlas no alcanzan a España ni empujando. Está en un informe fácilmente localizable: Recognizing Iran as a Strategic Threat:An Intelligence Challenge for the United States, Staff Report of the House Permanent Select Committee on Intelligence Subcommittee on Intelligence Policy, 23 de agosto de 2006. Lo de la China, todavía. Pero las amenazas de Irán me resultan como chistoso que se pregunte.
Pongo las respuestas para que se vea lo que da de sí el hacer preguntas sin sentido y/o ambiguas para unos encuestados que no parece que tengan mucha idea de qué están diciendo: usted pregunte lo que quiera, que yo contestaré lo que me dé la gana. Así no hay quien dignifique una profesion.
Éstas son las supuestas amenazas para los intereses vitales de España según los pobres encuestados, 1.200, dicen.



Obsérvese, de paso, que las entradas del gráfico no coinciden con la formulación de las opciones de la pregunta según aparece en el pdf del Real Instituto. Pero ésa es otra. De momento, si se quiere ver bien, hay que ir al final de la página que cito y verse el pdf. Lo que proporciona directamente la página del Insti es algo chapucilla e incompleto. (Espero que el autor o autores no sean amigos míos: los habría perdido):

domingo, 20 de julio de 2008

A quién atacan los terroristas


Esta es la fuente de los gráficos que no me caben en www.x.se/vqe donde ya he consumido el espacio disponible. Y estos son los gráficos a los que hago referencia allí:
















Es difícil deducir que el año pasado los ataques terroristas internacionales fueron de los yihadistas contra los cruzados. Es más una guerra civil que un choque de civilizaciones.


Las muertes han aumentado tanto si se incluye Iraq en la cuenta como si no, aunque los incidentes se han reducido en dicho país. A escala mundial sucede algo parecido: se han reducido los ataques, pero han aumentado las muertes. Y estas son las cifras detalladas:



Cumplido. Pero añadiendo que el peso de Iraq es evidente: en las cifras de muertes en Oriente Medio (14.010 según esta fuente) hay que quitar las 13.606 producidas en Iraq, con lo que Oriente Medio, sin Iraq, queda en 404 muertes que, a pesar de todo, siguen siendo superiores a las producidas en Europa y, por poco, en el Hemisferio Occidental. Habría que bucear algo más en el informe para ver cuántos ciudadanos estadounidenses han muerto fuera del Hemisferio Occidental y, en particular, en Oriente Medio.