jueves, 21 de julio de 2016

Vacaciones

Suspendo hasta septiembre (como en los viejos tiempos) mi autoimpuesta norma de subir un post cada día. Subiré, eso sí, mi artículo semanal en el Información. Feliz verano y, en particular, feliz ferragosto y, sobre todo, felices fiestas patrias del 6 de agosto.

Terrorismo: en resumen

Pongo en resumen lo que he venido planteando estas últimas fechas.
1. Los "valores europeos" son un recurso retórico respetable, pero muy difícil de concretar. Mi lucha (Hitler y su antisemitismo sustituido ahora por la islamofobia del tipo del noruego Breivik), el Manifiesto comunista (Marx y Engels, "la religión es el opio del pueblo"), La religión dentro de los límites de la mera razón (Kant) y la Introducción al cristianismo (Ratzinger, después Benedicto XVI) son de autores igualmente europeos, casi todos alemanes. Y si es por denominador común, es inútil buscarlos en Ceaucescu, la Inquisición de la Stasi alemana, Le Pen, Berlusconi, Carrillo, Moro, Blair, Aznar, González, Barroso o Monet (¿Se considera al ahora ortodoxo Putin como europeo?).
2. El Islam no está en contra de Europa. Los ataques yihadistas son de grupos muy particulares de musulmanes, en muchos casos poco musulmanes, y ni representan al Islam ni están en contra de Europa sino que tienen agendas locales que se extienden a Europa, pero extenderse no es tenerla como objetivo central.
3. Los musulmanes europeos ni son tantos ni su proyección demográfica hace pensar que vayan a ser mayoría. Mucho menos la de los que son de estricta observancia. El aumento de su porcentaje tiene que ver con la debilidad demográfica de los "aborígenes" más o menos cristianos (tan poco fanáticos como la mayoría de musulmanes) poco dispuestos a superar la tasa de reposición (nacimientos frente a fallecimientos) y sí dispuestos a producir sociedades notablemente envejecidas.
4. El simplismo de los planteamientos propagandísticos del Estado Islámico y antes de Al Qaeda se parece, en su función, al simplismo de los planteamientos xenófobos e islamófobos: buscan movilizar a personas con características personales y sociales aptas para ser cooptados.
5. Entre el simplismo europeo está  incluso el suponer que los muyaidines que fueron a luchar a Afganistán contra los infieles comunistas (azuzados, en parte, por "Occidente") o que han ido a Siria son todos iguales. Tampoco son iguales los que han regresado: los hay desilusionados por la corrupción observada, las prácticas poco islámicas observadas y los excesos observados en el "campo de batalla". 
6. Pero el problema es que algunos matan y lo hacen de manera espectacular. Responder a la violencia con la violencia es garantizarse que no hay final posible (Gandhi reconocía que si se practica el ojo por ojo, al final todos ciegos).
7. Las trayectorias de estos asesinos comienzan a conocerse y parece claro que la religión no es "el" factor determinante. Cierto que algunos pasan del islamismo "sociológico" (poco practicante) a la observancia y de ahí al wahabismo y de ahí al salafismo y de ahí al yihadismo tal como se lo entiende en Europa, es decir, violento. Pero la religión viene después, no antes de su radicalización.
8. El papel del reclutador es muy importante, sea en la cárcel, la mezquita, el grupo de amigos o internet. Es gente que sabe percibir la vulnerabilidad de quien puede ser cooptado, conocidas sus circunstancias personales. O, simplemente, que deja su mensaje para que quien lo necesite pueda asimilarlo y hacerlo propio.
9. El terrorismo yihadista no es el único terrorismo que hay en Europa y, desde algunas perspectivas, su letalidad es menor que la de otros terrorismos europeos (secesionistas, de extrema derecha o extrema izquierda y similares).
10. El miedo y la inseguridad son malas consejeras. Se pueden trasformar con facilidad en violencia y, en todo caso, son terreno abonado para políticos y reclutadores con intereses relativos al poder, no a las ideas o los valores. Provocar el miedo se puede hacer mediante un acto violento o mediante la magnificación del mismo o por el anuncio de ulteriores violencias. Lo hacen políticos y reclutadores que saben que el inseguro es más dócil y más dispuesto a creerse simplificaciones, en particular las que se refieren al "enemigo" (sea el "cruzado" o el "musulmán").
11. Siendo problemas que vienen de antiguo y que han entrado en una espiral de violencia, no tiene mucho sentido pensar que se van a resolver de un día para otro.
12. Deslegitimar, no entrar en su juego, evitar los simplismos, policía (no tanto ejército), infiltración, analizar las causas de cada contexto (no hay una única causa ni su constelación está generalizada), conócete a ti mismo y conoce al otro, evitar "choques de civilizaciones" (lo digo recordando la fallida "alianza de civilizaciones" que promovieron Rodríguez Zapatero y Erdogan), empatía, evitar la visceralidad y promover la racionalidad son posibilidades que algunos de los que defienden los "valores europeos" pueden aceptar y otros rechazarán de plano. Hay responsables de estas tragedias y dolores en todos los campos.
13. Imponer "nuestros valores" (costumbres, versión de la religión) a los inmigrantes y refugiados podría estar en contradicción con dichos "valores" si como tales se toma a los de la Ilustración (libertad de pensamiento, libertad de expresión. rechazo de la pena de muerte). Cierto que en algunos países árabes (no en todos) se practica la teocracia (es decir, una determinada legitimación del poder político) y se persiguen otras formas religiosas, pero no creo que esa sea la razón para aplicar esas prácticas en Europa.

miércoles, 20 de julio de 2016

Completar los datos

La noche del 15 al 16 se mezclaron, en las diversas tertulias que voy saltando en la radio, dos asuntos dramáticos. Por un lado, seguían los ecos del atentado del día anterior en Niza con sus más de 80 muertos. Por otro, el reciente golpe de Estado contra el presidente Erdogan en Turquía que, por entonces, ya permitía hablar de algo así como 100 muertos (después, de 300). Las radios interrumpían regularmente sus respectivas tertulias para conectar en directo con el lugar de los hechos.
Para el primer caso, teníamos personas que lo habían sufrido en primera persona, que habían salido corriendo o se habían escondido donde había sido posible. Había recuerdos a la intervención de Hollande explicando por qué se había producido tal masacre (14 de julio, día de la libertad) o referencias a aspectos curiosos como el de la mayor presencia de disparos contra el lado derecho del camión que contra el izquierdo, suponiendo que habría habido una segunda persona junto al conductor.
El segundo caso, más vivo que el anterior que ya llevaba un día, también ofrecía “radio en directo” y en abundancia: un periodista en la plaza donde se estaban congregando partidarios y contrarios de Erdogan, conexión con políticos españoles que habían quedado “atrapados” en el hotel, rechazo y condena por parte de autoridades “occidentales” como el ministro español de Asuntos Exteriores.
Las radios hicieron su trabajo. Y los tertulianos que iban comentando los comentarios sobre comentarios también. Me impresionaron los que iban en la línea de “estamos en guerra”, “hay que reconocerlo”, “hay que obrar en consecuencia” y, en este último capítulo, estaba el anuncio de Hollande de incrementar la participación francesa en Irak y Siria y las frases del candidato Trump en el sentido de estar dispuesto a declarar una “guerra mundial” (sic). Pero, decían, es una guerra, pero una guerra distinta para la que no servirían las doctrinas militares del siglo pasado.
Algunas cosas más me hicieron pensar. Para el tentativo golpe (de los coroneles, a todas vistas, ya que la cúpula había sido convenientemente cooptada por Erdogan), las alusiones a otras corrientes del islamismo contrarias a la del presidente. Algo así como si lo que allí hubiera fuese más un asunto interno que un ataque del Islam contra “Occidente” (la broma, algo excesiva, consistía en imaginar a Erdogan como refugiado en Grecia). Pero mucho más sugestivo era el apoyo al islamista democráticamente electo, cosa que no se hizo en su día con el FIS en Argelia, tal vez por el famoso principio de “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” que se atribuye a Franklin D. Roosvelt a propósito de Somoza. De acuerdo: no es el Islam el que nos ataca y, por tanto, no estamos en guerra contra el Islam. Es, entonces, el Estado Islámico y antes era Al Qaeda.
Y ahí entraba la detención del asesino de Niza. Tunecino y musulmán. Todo claro, aunque su islamismo fuera más “sociológico” (como el catolicismo sociológico español) que real y aunque su pasado delictivo y su estancia en la cárcel no fuera tenida muy en cuenta ya que no encajaba con eso del “estamos en guerra”. Eso sí, DAESH lo reivindicó a su tiempo.
Faltaban datos y algunos eran presentados pro domo sua, particularmente por los tertulianos de corte, trasmisores de la línea oficial de los partidos. Claro que hay novedad en este tipo de violencia. Si es guerra, no encaja con el aspecto territorial que solían tener el siglo pasado: en las guerras se discutía quién mandaba en qué territorio aplicando los medios que podían llevar a tal fin o evitar que lo lograra el contrario.
No es novedad que Turquía tenga las fronteras que tiene (Grecia, Siria, Irak e Irán, es decir, varios islamismos) y mantenga un conflicto secesionista interno con los kurdos. Ni que sigan apareciendo “lobos (relativamente) solitarios”. Pero convendrá recordar que este tipo de terrorismo no es privativo de los yihadistas. Datos en mano, están los secesionistas, neofascistas, de extremas derechas o izquierdas o, sencillamente desquiciados causando, a escala mundial, muchos más muertos que los que estos yihadistas producen en “Occidente”. Los yihadistas, además, provocan más muertos entre los que comparten su religión. Para que nos entendamos: estas violencias letales dentro del Islam tienen curiosos paralelismos con las llamadas “guerras de religión” entre variantes del cristianismo de la civilizada Europa bajo reyes que usaban la religión como banderín de enganche. Eso sí, siempre hay fanáticos que buscan objetos sobre los que descargar sus frustraciones.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Para la práctica del "nuestro hijo de puta" hay, por lo visto, límites. Kerry advierte al gobierno de Turquía de que su pertenencia a la OTAN podría estar en discusión. Supongo que lo hace con la boca pequeña, pero algo es algo -y ya me parecía a mí que no era para tanto-
Muchos detalles sobre el golpe, aquí y en castellano. En inglés, aquí, evaluando las "buenas noticias" y las "malas noticias" y discutiendo la posibilidad de que el golpe fuera promovido por el gobierno de los Estados Unidos y/o el movimiento de Gülen. Mi impresión ignorante es que las rápidas depuraciones tienen que ver con este último movimiento, es decir, un conflicto entre islamistas. He escuchado comparar "Servicio", la organización de Gülen, con lo que el Opus Dei católico supone o ha podido suponer en otros países.
Entre ayer y anteayer se mataron 77 civiles -niños incliudos- en Siria. Bombardeos "occidentales", un tipo particular de terrorismo, el de los "daños colaterales" o el de "errores comprensibles")

Crisis de refugiados

Tal vez (volveré sobre ese tema) el mundo sea ahora menos violento de lo que lo fue en el pasado, pero eso no quita para que los enfrentamientos armados actuales como los de Siria, Burundi, República de África Central, Irak, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen hayan producido una oleada de desplazados que se unen a los emigrantes por cuestiones económicas, mediambientales o políticas (Afganistán, sí). Ayer me referí a las actitudes frente a dicho problema. Pero añadamos algunos datos.
ACNUR calculaba en su informe sobre tendencias mundiales del año pasado que había 65 millones de desplazados, la mayoría (40,8 millones) dentro de su propio país. Pero 21,3 millones de refugiados y 3,2 millones de personas esperando asilo en países industrializados no deja de ser un “trofeo” del que los “occidentales” pueden sentirse orgullosos por su parte en el problema. Todo ello sin olvidar el papelón jugado por la Unión Europea en la llamada “crisis de los refugiados”, en particular en lo referente a Grecia y Turquía.
Claro que “Occidente” no es el único factor a tener en cuenta, por muy importante que sea, por ejemplo en países invadidos para "democratizarlos" (Afganistán entre ellos). Hay también cuestiones internas de desigualdad extrema, corrupción, codicia, explotación y conflictos entre grupos sociales y culturales que tienen un peso determinante en la explosión de enfrentamientos armados en unos lugares y no en otros.
Y claro que ese “Occidente” que algo tiene que ver en esas tragedias es también el que hace caja aunque no sea más que mediante la exportación de armas para esas guerras y guerrillas. El negocio de las armas, sobre todo con Oriente Medio y el Norte de África, de donde huye la mayoría de los refugiados, está en aumento. “Las exportaciones de armas a Oriente Medio han aumentado en un 61% entre 2006-2010 y 2011-2015. Entre 2005 y 2014, los Estados miembros de la UE otorgaron licencias de exportación de armas a Oriente Medio y al Norte de África por un valor de más de 82.000 millones de euros", según un informe de diversas instituciones entre las que está el catalán Centre Delàs.
Pero volviendo a la llamada “crisis de los refugiados” no vendrá mal, según cuenta Oxfam, reconocer que los países ricos (algo más que “occidentales”) no son los que más sufren esa supuesta “crisis”. Como se ha dicho más arriba, la mayoría queda dentro de su propio país en condiciones de mayor inseguridad y menor satisfacción de sus necesidades básicas. Pero a los países que componen el 56,6 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, es decir, a los Estados Unidos, la China, el Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido, solo llega el 8,9 del total mundial, 2,1 millón de refugiados, de los cuales un tercio va a Alemania y el resto se reparte entre los otros cinco países.Por el contrario, más de la mitad de esos refugiados, casi 12 millones de personas, viven en Jordania, Turquía, Palestina, Paquistán, Líbano y Sudáfrica que, por su parte, suman el 2 por ciento del PIB mundial.
Conclusión: la tal "crisis" no es de "refugiados" ni de los efectos que su presencia puede tener sobre las "civilizadas" sociedades de acogida "occidental", sino de algo más. Se explica aquí: es "Occidente" el que está en crisis y hay quien usa lo de los "refugiados" para avanzar en sus propuestas y tácticas.

martes, 19 de julio de 2016

Terrorismo nuclear

Theresa May se declara, en el Parlamento, es decir, oficialmente, dispuesta a matar a centenares de miles de personas (mujeres y niños incluidos) mediante las armas nucleares de que dispone el Reino Unido. Y después dicen que estamos en guerra con los yihadistas.

Refugiados, terrorismo, empleo

Estos resultados vienen de una reciente encuesta del Pew Research Center:

Many Europeans concerned with security, economic repercussions of refugee crisis

Siempre se puede dudar si las mayorías tienen razón (las mayorías no son un instrumento para conocer la verdad, sino una regla para tomar decisiones). Lo que sí es claro es que se da una notable diferencia de percepciones de un país a otro.
Como tantas otras veces, lo más interesante no son las respuestas sino las preguntas: terrorismo, desempleo, criminalidad asociados en el imaginario de los encuestados con el fenómeno de los refugiados. No sé, podrían preguntar por rejuvenecimiento de poblaciones, ocupación de empleos que nadie quiere, salarios medios ("ejército de reserva", que diría Marx), acceso real a los servicios "universales" y cosas de esas.
Para colmo, el muchacho (17 años) que entró en el tren alemán armado de un hacha y cuchillos y, al grito de "Allah es grande" (según un testigo), atacó a los pasajeros, resultó ser refugiado afgano. Había llegado solo y vivía con una familia de acogida.
La Fundación Friedrich Ebert había publicado en abril un estudio precisamente sobre esa población. Llegaron 154.000 afganos a Alemania en 2015 (213.000 en toda la UE) y pidieron asilo 31.000, muy por encima de los 9.000 que lo habían solicitado en 2014. Las condiciones de salida y de llegada son presentadas con la voz de esos refugiados. De todos modos, el grueso de esa población se habría desplazado a los vecinos Irán y Paquistán. ¿Afganistán? Me suena.

lunes, 18 de julio de 2016

Preocupados por los resultados electorales

Es comprensible. Cuando los resultados son inciertos y los efectos que podría tener cada una de las opciones son desconocidos ya que faltan datos y sobran mentiras y manipulaciones, lo lógico es que los ciudadanos se muestren preocupados por tales resultados.
Pero conviene distinguir entre los que se muestran (falsamente) preocupados porque tienen el objetivo de preocupar al ciudadano y los que se muestran preocupados porque se la ven venir. Y, claro, están los no-preocupados porque conocen de qué va el asunto, están en el secreto o han sido convenientemente engañados como para ver las cosas con otros ojos. Que una parte del juego político consiste, en esta política post-verdad, en amedrentar al ciudadano para que vote lo menos racionalmente posible, parece observable.
Por eso me extrañan estos resultados de encuestas estadounidenses que me cuesta interpretar. Son de Gallup y lo que se pregunta es si el encuestado está asustado (afraid) por los posibles resultados de sus elecciones. Un 51 por ciento de los adultos que responden lo hacen en el sentido de dar una respuesta afirmativa: la mitad más uno (como si se tratase de un referéndum Brexit) está asustada. Hasta ahí, ningún problema. Tampoco al saber que las respuestas en este mismo sentido llegan al 64 por ciento si los que responden son negros. No está la cosa para muchas alegrías aunque Obama diga que el país no está tan dividido como dicen. De todos modos, lo que no entiendo es cómo los hispanos solo dan un 38 por ciento de respuestas en el sentido de estar asustados por lo que se les viene encima. ¿Y si gana Trump? Yo estaría preocupado, aunque no sé si soy hispano o blanco (no sabía qué responder cuando, en una visita a USA, me tocó rellenar el formulario del censo nacional. Confieso que puse "negro").
Para mayor sorpresa, otra encuesta de Gallup muestra que los blancos están menos satisfechos (un 28 por ciento) con el modo con que van las cosas. Los hispanos y los negros casi empatan: la mitad de cada grupo se declara satisfecho. Política y vida cotidiana, ¿por cauces muy distintos y distantes? Es posible.
En las Españas, caso de haber unas nuevas elecciones en noviembre, lo que detecto es aburrimiento y una cierta agresividad hacia estos "negociadores". Mal presagio.
(Añadido el 21: En este contexto estadounidense, aconsejo dar un vistazo a este trabajo de Petras y Eastman-Abaya sobre el papel de las drogas y esa especie de "guerra del opio" a la americana que parece subyacer a muchos fenómenos estadounidenses contemporáneos. Por ejemplo, es curiosa la diferencia de acceso a opiáceos y similares entre las clases bajas blancas -con algo de acceso al sistema sanitario- y los negros e hispanos -sin cobertura sanitaria-. Da que pensar)