viernes, 24 de marzo de 2017

Socialdemocracia

Me gustaría tener una buena interpretación de un hecho constatable: el hundimiento de la socialdemocracia europea. El Partido Laborista podría perder medio millón de militantes. No sé cuántos ha perdido el PSOE español, pero ha perdido y podría perder más. De momento, va tercero en las encuestas. El gobierno socialista francés ha puesto a su candidato en cuarto lugar en las perspectivas para las elecciones próximas: impensable llegar a la segunda vuelta. En Holanda, sus resultados electorales en las pasadas elecciones han sido muy pobres y descendiendo. Italia es otro mundo.
Sin embargo, en Alemania, frente a Merkel,  Schulz parece tener un futuro menos sombrío que el de sus conmilitones europeos ya que algunas encuestas le dan perspectivas por encima de la ahora canciller. ¿Qué ha hecho el ex-cargo en Bruselas para salirse de la tendencia general? Que "Schulz sea el programa" y que todo se reduzca de momento a  estar "a favor de Europa y a favor de la justicia social, contra Trump, contra Erdogan y contra las bajadas de impuestos" no le hace tan diferente. Muy "izquierdista de barricada cantando la Internacional" no parece. No vendrá mal recurrir a los sentimientos antes que a los razonamientos: genera el entusiasmo que Merkel nunca ha generado. Pero no acaba de estar claro por qué.
Sobre los oros, las respuestas son más fáciles, una vez la "navaja de Ockham" prescinde de las condiciones locales: han perdido su espacio. Tony Blair, el "solchaguismo" u Hollande han hecho o hicieron lo que han hecho o hicieron. Tal vez los alemanes fueron más cautos, incluso en gobiernos de coalición, de Gran Coalición.
Péguy, en su Ève, diría
Car tout ce qui s’acquiert peut toujours se reperdre. Mais tout ce qui se perd est à jamais perdu. Et tout ce qui se gagne on peut toujours le perdre. Mais tout ce qui se perd est vraiment dépendu.

jueves, 23 de marzo de 2017

Londres: lo que no se sabe

Esta madrugada The Guardian publicaba lo que se sabía sobre los asesinatos en Londres, incluyendo la declaración ante televisión del alcalde musulmán de Londres.
No se sabía la identidad del asesino. Enternecedoras las opiniones de algunos tertulianos españoles ayer ante las imágenes del supuesto autor, ya abatido a disparos, en concreto sobre el hecho de que llevara tal tipo de barba. Y curioso el periódico italiano que ya atribuía al asesino el calificativo de clérigo o predicador (musulmán, por supuesto), cosa poco frecuente. Creo recordar que hubo un caso en Australia, pero no estoy seguro (he mirado una lista, pero no me aparece). El tal periódico ya daba el nombre del asesino, Abu Izzadeen.
Ni, de momento, se saben sus motivaciones, antes de entrar en sus correos electrónicos (si no se había entrado ya, cosa probable, antes del atentado). Que el asesino vaya contra "nuestros valores", como ha dicho la primera ministra May, parece improbable. Desconozco cuáles son esos valores europeos, porque podrían ser los de Hitler, Kisling, Franco, Musolini, Petain o, en nuestros días, todos los nacionalistas "euroescépticos" como Le Pen, Farage, Wilders, Salvini y compañía)
Ni se sabe de su trayectoria, a saber, sus antecedentes penales (demasiados pequeños delincuentes en otros ataques de tibios musulmanes) ni su estado físico (como el de Orly, con el poco islámico alcohol en su sangre amén de otras drogas, estas ilegales). El uso del coche para matar a otros no solo tiene los antecedentes de Berlín o Niza sino también los de Heilderberg y Nueva Orleáns, con un enfoque diferente estos dos últimos respecto a los anteriores.
(Horas después ya se sabía que se trataba de una persona nacida en el Reino Unido aunque no se le ponía nombre, pero que había sido investigado con anterioridad, y se suponía que su acto había estado "inspirado" (sic) por el terrorismo internacional. Es alta la proporción de terroristas nacidos en el país en el que atentan. El problema de la inmigración es mínimo desde este punto de vista)
(Añadido por la noche: Ya tiene nombre y no es el avanzado por el periódico italiano ni tampoco se trata de un clérigo. Eso sí: la versión oficial habla de antecedentes delictivos, pero no en el terreno del terrorismo, y, como otros muchos casos, "radicalizado" en la cárcel. El Estado Islámico se apunta, aunque parece dudoso)

miércoles, 22 de marzo de 2017

La gran reestructuración

“La raíz de nuestros problemas no es que estamos en una gran recesión, o un gran estancamiento, sino más bien en las primeras etapas de una gran reestructuración. Nuestras tecnologías están avanzando, pero muchas de nuestras habilidades y organizaciones están rezagadas. Por lo tanto, es urgente que entendamos estos fenómenos, discutamos sus implicaciones y presentemos estrategias que permitan a los trabajadores humanos avanzar con las máquinas en vez de competir contra ellas”.

Un informe del Banco Mundial comienza con esta cita de un experto del MIT y sigue con una documentada respuesta a la pregunta que le da título “¿Puede un robot sustituirte en el trabajo?” con todas las paradojas que la robotización supone para la sociedad y no solo para el empleo. Un campo particular es el de la fiscalidad y no extraña que ya haya quien plantea la necesidad de someter a impuesto a esos robots que reducen las aportaciones fiscales de los obreros a los que han desplazado.
Desde un punto de vista aparentemente distinto, The Economist dedicaba un número bajo el título “Clean energy’s dirty secret” a los problemas que las energías renovables plantean al mercado en general de la energía. Que podríamos pasar del 7 por ciento que las renovables suponen para la electricidad mundial en la actualidad a un 50 por ciento en los próximos 20 años, parece posible. Pero que, como dice la revista, va a ser difícil gestionar la transición, parece cierto, sobre todo sabiendo que, también aquí, el Estado aparece como uno de los actores y sufridores de las transformaciones que suponen estos cambios. También en este texto aparece el MIT avisando de que las renovables “canibalizan” su propia competitividad y... el Estado que las ha apoyado tiene que revisar sus políticas. “Cuanto mayor éxito tienes en incrementar las renovables”, se dice, “más cara y más ineficaz se convierte esa política”.
En un caso y en el otro, se trata de profundos cambios en la estructura económica y social del mundo y de sus componentes, al margen de que empresas de Silicon Valley dominantes en el primer campo, como Google o Amazon, están intentando digitalizar el consumo doméstico de energía basándose prioritariamente en energías renovables. No son, pues, cuestiones prácticas separadas en el día a día.
Son muchas las incógnitas que plantea esta doble cara de un único problema. Es difícil predecir cuál va a ser su impacto real y, aquí como en sus viejos tiempos manchesterianos, aparecen actitudes apocalípticas (el fin del trabajo, que no es una opción muy agradable aunque parezca lo contrario) o integradas (todo lo nuevo es bueno por el mero hecho de ser nuevo, que es la versión remozada de la vieja ideología decimonónica del “progreso”). Están los que, como los viejos ludditas que rompían las máquinas de hilar que sabían que expulsaban mano de obra, desearían romper estas novelerías y están los que, por el mero hecho de ser nuevas ya merecen un tratamiento laudatorio.
Pero la cuestión de fondo no es tanto la percepción que los ciudadanos puedan tener de tal problema, para lo cual ya se han producido reportajes televisivos curiosos. La cuestión estriba en saber quién gana qué, cuándo y cómo. Hay, en ambos casos (y ambos textos lo dan a entender), una dificultad en compaginar el largo plazo (positivo o negativo, no se discute: es rentable) con el corto plazo, en el que los efectos en la rentabilidad pueden ser mucho más discutibles.
Un paréntesis para hacerme eco de la trump-manía: impedir a empresas estadounidenses que vayan a México buscando mano de obra barata y hacerlo en aras de crear empleos en los Estados Unidos es algo problemático. Esas empresas, buscando como buscan el beneficio (que para eso están), robotizarán la producción en sus fábricas estadounidenses con lo que la creación de empleo será, en el mejor de los casos, dudosa.
La pregunta, entonces, no es tanto el impacto, sino el interés del inversor o de su sustituto el Estado, que interviene cuando el mercado todavía no es favorable al inversor, en la esperanza de que llegue a serlo (Insisto: el mercado es un instrumento que se utiliza según convenga, es decir, librecambismo cuando salgo ganando y proteccionismo cuando salgo perdiendo).
Si esto es así, dudo que los inversores se planteen (en aras de su supuesta responsabilidad social que, en realidad, es responsabilidad ante la próxima asamblea de accionistas) los posibles efectos de sus decisiones, preguntándose si será bueno o malo para la sociedad. La gran reestructuración creo que es ciega.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un buen artículo en castellano sobre el declive del petróleo por problemas de oferta y no tanto de demanda, aquí)

Riesgos climáticos

El informe de la Organización Meteorológica Mundial para 2016 habla de los "territorios inexplorados" en los que se adentra el Planeta, vistos los cambios producidos en estos años y, en particular, el constatable calentamiento global reciente. Son difíciles de predecir los efectos que tendrán esos cambios, pero se los supone dramáticos.
Un informe de Ministerio de Medio Ambiente español (al que se hace referencia aquí, pero que no se cita ni se le da acceso) habla de un 80 por ciento del territorio peninsular en riesgo de desertizarse en este siglo.
De lo global a lo local. Menos mal que el actual gobierno de los Estados Unidos prefiere alinearse con los que niegan tales riesgos o, por lo menos, que se deriven de un supuesto cambio climático provocado por la actividad humana. El libro Sapiens de Harari puede leerse en internet. Sus ideas sobre el futuro del "homo sapiens" (y sobre su presente), son interesantes.

Financieros y políticos

Así empieza el artículo en The Guardian:
The German bank that loaned $300m (£260m) to Donald Trump played a prominent role in a money laundering scandal run by Russian criminals with ties to the Kremlin
El banco es el  Deutsche Bank, al que defiende-ataca el gobierno alemán vistas sus deudas. Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos y su relación es a través de Private Bank. Y el Kremlin, con quien algunos delincuentes rusos tienen buenas relaciones a decir de estas fuentes, es el Kremlin, sin personalizar. Tampoco se personaliza con el Banco, obviamente. Se le añade, en el artículo, Lituania (Trasta Komercsbanka como intermediario en este último escándalo de lavado de capitales. Y el Reino Unido
Dios los cría y ellos se juntan. Todo muy lioso y, por supuesto, en el pasado. Que ahora de eso ya no hay nada. Faltaría más. Pero, de momento, el Deutsche ha bajado en el ranking mundial de los bancos de inversión. No será por esto.


martes, 21 de marzo de 2017

Glifosato

Escuché la palabreja, por primera vez, en una reunión en la gobernación de Cundinamarca, Bogotá, sobre el Plan Colombia (estadounidense, claro) y en el contexto del uso de tal pesticida contra los cultivos de plantas de las que se podría extraer algún tipo de droga mala.
La vuelvo a encontrar ahora a propósito de las denuncias contra la multinacional que lo comercializa en los Estados Unidos. Ahora, como entonces, los denunciantes afirman el carácter cancerígeno de los productos que lo contienen.
Pero la novedad para mí es la posible connivencia que se afirma entre la tal multinacional y la agencia estatal de protección del medio-ambiente. Desgraciadamente, encaja con el esquema producto-propiedad-corrupción: tenemos un producto (bueno o malo, no es ahora cuestión), tenemos una empresa que lo vende y tenemos una relación sospechosa entre dicha empresa y la agencia gubernamental encargada de aprobar o rechazar el uso de tal producto. Discutir sobre el producto es importante. Hay que saber, en efecto, si es dañino o no. Por ejemplo, si, como parte del herbicida, es parcialmente responsable de la progresiva desaparición de las abejas (ver los enlaces al final de esta cita, aunque para leerlos haya que desactivar el anti-anuncios que tengo instalado).
Pero el fondo de la cuestión está en la lógica del beneficio (caiga quien caiga) de esas empresas y la necesidad que pueden tener de "untar" convenientemente al vigilante, cosa que puede hacerse mediante sobornos personales o mediante financiación (legal o ilegal) de las organizaciones (partidos políticos o sus candidatos incluidos) en las que se encuadran sus jefes. Los jefes, como decían los falangistas españoles, nunca se equivocan.
Sociedad-Economía-Política inseparables en la realidad aunque se aborden por disciplinas demasiado separadas como para dar cuenta de esa realidad. La versión mecanicista de una economía separada de la realidad ha hecho daño.
(Añadido el 24: Los políticos de la Unión Europea (que otros llaman "Europa" como si los noruegos o los suizos no lo fuesen) prepara una legislación contra el uso de neonicotinoides - pesticidas - a los que se supone responsables de la progresiva desaparición de las abejas
En castellano, este texto sobre la carta de una científica de la EPA sobre las mentiras "negacionistas" sobre el glifosato)

lunes, 20 de marzo de 2017

El color de mi cristal

Este es un ejemplo más de que no es tanto la realidad social cuanto el modo con que se mira lo que determina la reacción ante dicha realidad que, conviene recordarlo, es real, como su mismo nombre indica. Lo que sucede es que el cristal a través del cual se mira hace que una misma realidad se vea de una forma u otra dependiendo más del cristal que de la realidad.
Vayamos al caso: ¿Hay que preocuparse por el flujo de inmigrantes, demandantes de asilo, desplazados, refugiados? Claro que el tal flujo existe, pero parece que el cristal ideológico con que se mira influye en que tal cosa preocupe más o menos. Este es el ejemplo que presenta Gallup para los Estados Unidos:
Trend: Worry About Illegal Immigration, by Political Party
El porcentaje de muy preocupados por la inmigración ilegal en su país aumenta entre los que se declaran republicanos y, en cambio, disminuye entre los que se declaran demócratas o independientes partiendo de un momento en que los tres "cristales" llevaban a porcentajes semejantes. El tiempo (y el cristal) han hecho que las líneas sean divergentes, no el hecho de que haya habido más o menos inmigración ilegal o haya tenido más o menos efectos negativos sobre los encuestados.
Los casos semejantes abundan y casi siempre, desde uno de los bandos, se dirá que el diagnóstico certero sobre la realidad es el propio mientras que los "otros" no ven la "realidad" de manera acertada y se dejan llevar por prejuicios.
(Añadido el 22: todavía más fascinantes para mí las diferencias entre republicanos y demócratas de cara a sus respectivas situaciones económicas personales o familiares, simpre según Gallup y con gráficos muy expresivos. No parece que sea el caso de que las condiciones REALES de los que se declaran una cosa u otra sean REALMENTE diferentes. Es la percepción: los republicanos "creen" que gracias a Trump las cosas irán mejor mientras que los demócratas "creen" que por culpa de Trump las cosas irán a peor)