jueves, 30 de julio de 2015

UE, barbari ad portas?

Pues no. Dentro de la Unión Europea. Los bárbaros están dentro y la cosa puede empeorar. Esa es mi conclusión después de leer este texto de Yanis Varoufakis publicado en Le Monde diplomatique y subido a su blog, de donde lo cito. Es también la idea con que termina su narración de las "negociaciones" del gobierno de Syriza con un inexistente (desde el punto de vista legal) Eurogrupo.
No European people should ever again be put in a position of negotiating in fear. For that to happen, Europeans must not fear to negotiate a European New Deal that restores the dream of shared prosperity within a democratic polity. If we fail, barbarism will rise up from within. For a continent that has generated the best and the worst humans are capable of, this ought to be a sobering thought.
Pero no es este epílogo lo que me ha impresionado, impresionante como es. Lo que me ha impresionado es lo que le antecede. ¿Donde vas, Unión Europea?
Añade a su blog este nuevo post. Murphy era un optimista.

Ciberlinchamiento

Es el que parece estar sufriendo el dentista estadounidense que, en un safari, mató a un león muy popular en Zimbabwe. El lenguaje utilizado no puede ser más explícito y duro: hay que matar al que mató al león, no a cualquier león sino a ese león precisamente.
Algunos casos emergen por implicar a personajes como este león cuya muerte hay que llorar o como esta concejala alicantina cuyos tuits de animalista militante implican violencia contra los que practican violencia contra los animales.
Pero también hay violencia gratuita, mobing y, sí, linchamientos verbales. La red, efectivamente, permite desahogos que antes quedaban en otros ámbitos y ahora se hacen "universales". Una vez más, el esquema clásico: frustración, agresividad, violencia. Alguien está frustrado por lo que sea, eso le produce agresividad y cuando encuentra un objeto sobre el que descargarla, la descarga como violencia. Verbal en el caso de la red, física en otros casos. Si es así, el problema no está en la red (un medio) sino en la razón o causa de la frustración. Si la agresividad se dirige contra otros o contra uno mismo (depresión: el suicidio como gran causa de mortalidad), eso ya no sé por qué es. Porque es evidente que el suicidio tiene otras muchas causas (incluidas algunas, no todas, de las que habló Durkheim, el clásico que todo sociólogo debe visitar por lo menos una vez en la vida, como los musulmanes la Meca). Este es el último dato que he encontrado
Ahora hay que esperar los mapas sobre ciberlinchamiento y sobre asesinatos "a la manera estadounidense".

miércoles, 29 de julio de 2015

La abstención que viene

No sé cuánta habrá. Es muy pronto y carezco de instrumentos para su medida. Pero hablando con quienes me rodean y olisqueando en los medios creo que sí puedo encontrar, si no cuánta, por lo menos cuál, qué tipo de abstencionistas se preparan para las elecciones generales (las catalanas son otra historia).
Los primeros abstencionistas que encuentro son los desilusionados. Mala cosa es en política (y lo digo como gato escaldado) ilusionarse, porque tarde o temprano la “rugosa realidad” impondrá su peaje. En las pasadas elecciones locales hubo una cierta sobredosis de ilusión: algo iba a cambiar y, por supuesto, para bien. Los discretos pensaban en que mejoraría y los lanzados suponían que el cambio se iba a notar. Estos desilusionados se encuentran con que las promesas eran de varios tipos y con dos extremos. Por un lado, las promesas falsas. Por otro, las promesas imposibles de cumplir. Dicen que cuanto más sube la mona al árbol más se le ve el  c... Algo hay de eso y algo de eso se podía esperar, al margen de pactos (los conocidos; no sé cómo irían los secretos, pero vaya usted a saber) y de las coaliciones, algunas de ellas tan contra natura que solo podían producir desilusión a los que esperaban algo distinto y no se dejan encantar por detalles anecdóticos.
Después están los sorprendidos. Algunos de estos votaron por miedo, no por ilusión, y se encuentran con que no había tal motivo para el miedo. Eran los que veían (algunos todavía ven, aunque no sé dónde) odio en alguno de los contendientes (que tampoco he podido entender contra quién se suponía que se concretaba el dicho odio). No creo que los que se pueden clasificar en esta categoría  se sientan engañados por  los que les anunciaban tragedias inconmensurables cuando llegaran “esos” al poder. Primero, porque ninguno tiene el poder absoluto. Sus líderes mandan, sí. Y hasta recurren a truquillos y prestidigitaciones varias. Pero eso lo hacen todos. Iglesias lleva su partido con la misma mano que Rajoy el suyo o como le gustaría llevarlo a Sánchez aunque no le acabe de salir la cosa. ¿De qué tenía miedo yo? se preguntan estos. ¿En qué se les ve el odio? se preguntan también. Y no hay buenas respuestas, así que se retiran a sus cuarteles de invierno superando la sorpresa recibida.
Pero hay más. La campaña continua que se está sufriendo desde las elecciones europeas agota a las piedras. Siguen los unos intentando ilusionar a los propios mientras los otros procuran agitar el miedo para mantener lo que se pueda del naufragio. Volver a empezar: ilusionados y asustados otra vez y convenientemente manipulados. Pero aquí aparece un tercer tipo de abstencionista: se trata de los agotados, de los que pedirían, como el rey en Don Mendo, que “cese ya el atambor”. A medida que se acercan las elecciones (no la campaña, que sigue siendo campaña permanente) el “atambor” es cada vez más insoportable para esta gente que, cuando ve salir a uno de nuestros “amados líderes” por la televisión o se huele que hay algún corifeo en los alrededores, le da con entusiasmo al botón del cambio de canales y se pasa a ver lo que sea con tal de no ver cómo repiten, unos y otros, sus respectivos argumentarios, cómo siguen practicando el “y tú más” y como, en realidad, están cumpliendo con el papel que les asigna el libreto de ese gran teatro político, sabiendo que, en cuanto acabe la función, se irán de copas, pactos y componendas. Eso sí, dejando detrás de sí, para los que no hayan cambiado de fuente de información, secuelas de ilusión falsa y odios entre personas. Es tal vez el argumento más duro, aunque no lo parezca: esos políticos que se enfrentan hoy y que hacen que nosotros nos enfrentemos son los que mañana (si no esta noche) estarán celebrando su amistad habiéndonos dejado enemistados entre nosotros. Quien así piensa, se abstiene. No nos merecen.
Son, como pueden entenderse, tres posiciones extremas que, a todas luces, no cubren todo el electorado. Ni al que votará racionalmente ni tampoco al que votará sin saber lo que hace ya que su fuente de “indagación” es solo “su” cadena de televisión. Pero no estaría de más que los políticos metidos a políticos se plantearan estas cuestiones. No para cambiarlas, ya que las reglas del juego son las que son y, si juegas, tienes que aplicarlas. Pero sí para pensar por una vez en el ciudadano corriente.

Escándalos privados

La otra tarde me lo comentó un amigo. Había visto por televisión la noticia de la orgía de Lord Sewel (cocaína y prostitutas, todo ello con el lenguaje "apropiado" lleno de tonos despectivos y de mezquindades por parte del responsable del "comité de conducta" de la Cámara de los Lores inglesa). No me escandalizó lo más mínimo. Hagan con su dinero lo que mejor les plazca, como Strauss-Kahn o en su día Roldán -entonces director de la guardia civil española- o PJ Ramírez -entonces director del periódico español El Mundo-. Es gente bien que se puede permitir esos desahogos que los jornaleros no pueden permitirse, aspecto que tampoco me escandaliza. 
Dos cosas añado. La primera es quién hizo el "reportaje" y para qué y quién. Eso es lo interesante ya que se trata de una operación para dañar la reputación (nunca mejor dicho) del personaje en cuestión ya que se supone que "en las alturas" todos son educados, finos y castos (y no usan el vocabulario de los mafiosos) y exponer sus pecadillos reduce esa imagen de estar au-dessu de la melée. Quién encarga el "reportaje" y quién lo lleva a cabo y quién lo filtra es lo que me interesa en todos esos casos (de alguno se sabe: el de Ramírez por ejemplo).
La segunda es con qué dinero se pagó el desahogo. Como bien se dice aquí, el escándalo de Lord Sewel no es sexual sino financiero. Pagar esas cosas con dinero público es lo que ya no está tan claro y lo que lleva a un cierto escándalo. Como los prostíbulos pagados con "tarjetas black" en el escándalo de Caja Madrid. No es una cuestión sexual (hagan con sus "bajos fondos" lo que les venga en gana y puedan) sino política: de dónde sale ese dinero.
Un amigo empresario, creyendo que soy un implacable puritano, me decía al comentarme que había puesto a su hijo (mi antiguo alumno) en un puesto importante en su empresa: "Es nepotismo". Le dije que no. Que con su empresa podía hacer todo lo que legalmente se puede hacer. Otra cosa habría sido si, siendo alcalde o concejal, hubiese nombrado a dedo a un familiar en un puesto municipal bajo su responsabilidad. Eso sí que habría sido nepotismo, aunque fuese la esposa de su capo de familia política.
La vida privada es privada. Cómo se financie, ya no tanto.

martes, 28 de julio de 2015

Éxodos,eixida, exit

Son tres situaciones problemáticas diferentes, pero que pueden tener un efecto parecido.
1. Éxodos es el asunto todavía pendiente de la posible salida de Grecia de la Eurozona y, tal vez, de la Unión Europea. Parece que era el plan de algunos jerarcas alemanes y es un punto en el que gobierno y oposición griegos parecen estar de acuerdo: nada de Grexit. Pero el asunto no esta zanjado. Sigue siendo posible aunque el carácter disciplinario de la imposición reciente pueda haber retrasado tal salida.
2. Eixida (o sortida) para Cataluña. El 27 de septiembre están convocadas unas  curiosas elecciones. Al decir del gobierno central ("Madrid") se trata de unas elecciones autonómicas sin más. Paro al decir del gobierno de Mas y de sus aliados lo que está en discusión no es quién va a formar gobierno (Mas, por supuesto) sino si se van a dar pasos hacia la independencia de Cataluña respecto al gobierno central ("Madrid"), cosa que se haría si obtuviese mayoría una determinada lista, la de Convergència (Mas), ERC y personalidades de la llamada "sociedad civil" -ay, pobre Hegel y su "sociedad burguesa"-. Falta por saber si esa eixida de España implica una eixida (o sortida) del Eurogrupo y, tal vez, de la Unión Europea. No hay nombre para la hipotética moneda que sustituiría al euro. Podría ser la peseta que, al fin y al cabo, es palabra catalana (diminutivo de "pieza"). No he oído ni leído nada al respecto, dado el nivel de entusiasmo, histeria, sentimientos, amor, desprecio, prejuicio, irracionalidades que adornan el proceso en todos los lados posibles (tal vez excepto en el caso de Unió Democràtica de Catalunya, que todavía razonan). Dejar de depender de Madrid para depender todavía más de Bruselas es un tema que no se afronta.
3. Exit. El año próximo (todavía sin fecha) se tendría el referéndum en el Reino Unido sobre su pertenencia a la Unión Europea. Como nunca quisieron dejar la libra, el tema del euro no les afecta demasiado, excepto a la City, pero eso es solucionable. Supongamos que gana la respuesta a favor de la salida. Habrá que ver qué sucede con Escocia, Gales e Irlanda del Norte y algún que otro paraíso fiscal en medio del mar que separa al Continente de Inglaterra (hace años, cuando se heló el mar de Inglaterra o Canal de la Mancha, algún tabloide tituló "El Continente de nuevo unido a Inglaterra")
0. ¿Crisis de la Unión Europea? No sé por qué. Encima, hay quien lo propone como proyecto político en otros países e incluso consiguen formar grupo parlamentario propio ¡en el llamado Parlamento Europeo! discutiendo la salida de su país de tal institución. Y hay académicos que lo proponen también. No busquen diferencias entre derecha e izquierda. Hay que buscar populismos y nacionalismos (estatales y sub-estatales). Entretenido. Pero no es de eso de lo que hablan los periódicos.

lunes, 27 de julio de 2015

Niños robados

Bienpensantes variados creen que es mejor que esos recién nacidos no vivan con su madre sino en una familia "mejor". También hay quien los vende, sencillamente. Pero me refiero ahora a los que piensan que los niños de madre soltera o de madre de ideas no convencionales es mejor que vivan con familias "decentes". Casos de niños robados por uno u otro motivo, los ha habido en abundancia en las dictaduras. En la española (y en lo que duró mentalmente cuando Franco ya había muerto) o en la argentina.
Hay un caso particular que parece más generalizado de lo que yo creía. Me refiero a los hijos de familias indígenas que son apartados de sus padres y dados en adopción a familias "no-indígenas" cumpliendo así con una especie de genocidio ya que dejan sin sucesores a los tales indígenas que, una vez muertos, se habrá terminado el problema de los "pueblos originarios". Lo había visto para Australia y ahora lo encuentro para los Estados Unidos. Ya no es cuestión de dictadura sino de genocidio limpio y sin sangre. De gente civilizada, vamos.

domingo, 26 de julio de 2015

Terroristas o locos o ambos

Está por ver si el que ha matado a varias personas en Louisiana y, después se ha matado a sí mismo ("al ver que la policía ya estaba allí" -vaya prontitud-) puede ser calificado de loco. Algo le iba mal en aquella cabeza. Lo mismo al muchacho de Charleston que es capaz de asistir pacientemente a un encuentro bíblico y, al terminar, emprenderla a tiros con sus compañeros de sesión porque son negros, están dominando Estados Unidos y violan a nuestras mujeres. Son locos. Los terroristas son los de Boston, Sea.
Pero el de Louisiana ha tenido una cierta actividad en redes anti-gay, anti-gobierno y blanco supremacista (es decir, anti-negro). No les llamaremos terroristas, que dejaremos para los que tengan la etiqueta de musulmanes, árabes y similares. Pero sí se puede llamar fanático a quien sigue ideas como esta, incluida la de que, como los judíos mataron a Jesús, hay que ser anti-judío (a Jesús lo mataron los romanos, si hemos de hacer caso a los evangelios).
Menos en el caso de Boston, donde uno de los "locos" siguió con vida, lo habitual es que el "loco" muera con sus víctimas, fruto de una pronta intervención de la policía, que es lo que más me extraña del asunto. Igual es que me han contagiado y yo también soy un conspiranoide como el de Louisiana.
Lejos, de todas formas, de los casos de Waco (1993), Columbine, Aurora, Tucson, Sandy Hook o Newtomb (2015) que se describen y analizan aquí.