lunes, 27 de junio de 2016

Petróleo y armas

Ahora se sabe (aunque se podía imaginar) que los gobiernos de los Estados Unidos y del Reino Unido planearon bombardear instalaciones petroleras en Oriente Medio (Irán e Irak en concreto) en el caso de que se produjera una invasión soviética. No se excluían las armas nucleares. Eran los principios de la Guerra Fría y se sabe ahora gracias a documentos desclasificados en los Estados Unidos, aunque se empezó a conocer en tiempos de Kennedy.
Ahora se puede imaginar que diversos gobiernos de países centrales planean utilizar las armas en el caso de que se ponga en discusión el poder de dichos países sobre el petróleo. Es la llamada doctrina Carter expuesta en su discurso sobre el estado de la Unión en 1980 al decir que "an attempt by any outside force to gain control of the Persian Gulf region will be regarded as an assault on the vital interests of the United States of America, and such an assault will be repelled by any means necessary, including military force".
Con el previsible aumento del precio del petróleo, ya por encima de los 50$/barril, el acceso al petróleo no va a exigir el uso de las armas sino que el petróleo mismo será un arma. Si los Estados Unidos, gracias al fracking, se convierten en la primera potencia productora y exportadora de petróleo, la doctrina Carter podrá ser reformulada diciendo que "cualquier intento por parte de cualquier fuerza exterior de ganar control sobre el petróleo será visto como un ataque a los intereses de los Estados Unidos de América y tal ataque será repelido mediante cualquier medio, incluido el económico".
Confuso ¿eh?

domingo, 26 de junio de 2016

Brexit como síntoma

No es un caso aislado. Brexit es un síntoma más de algo que está sucediendo en Europa y los Estados Unidos. Dos textos aquí y aquí que lo plantean de ese modo y que continúan lo que acabo de contar sobre el papel de la crisis financiera en la polarización política, la profunda insatisfacción, de las clases medias sobre todo, y su inseguridad ante el futuro (trabajo, salario, pensión, violencia)
Se puede resumir en dos tendencias que caracterizan esta ola. Por un lado, el auge de los sentimientos nacionalistas ("queremos ser independientes", "no queremos que 'otros' contaminen nuestra identidad", "lo nuestro es nuestro" -ya sabe: "British jobs for British people"-, "otros, que están fuera, nos atacan, nos roban, nos amenazan etc.") y, por otro, un cierto rechazo a las instituciones de la democracia llamada liberal prefiriendo otras formas de organización política (autoritarismo, neofascismo, democracia popular, democracia asamblearia, "populismos" etc.). El descontento con las prácticas observadas (o supuestas, o manipuladas) de los políticos del establishment ayuda a que aparezcan nuevos políticos (en muchos casos, tan políticos como los denostados) que propongan respuestas sencillas a problemas complicados y no respuestas complicadas a problemas sencillos.
Las propuestas de un nuevo referéndum (torturar al electorado hasta que confiese), las lecturas de los respectivos porcentajes en las respuestas, el reconocimiento tardío ("tarde te conocí, hermosura tan antigua, tarde te conocí") de haber sido engañados (y la próxima vez ¿no lo serán?) o el subrayar los efectos negativos que puede tener para toda la población con independencia de lo que haya votado son parte de esta ola.
La presentación economicista de los efectos en las bolsas y las divisas no hace sino dificultar el diagnóstico. Porque una cosa son los contextos que dan paso a esta ola, otra cosa son sus síntomas y otra los posibles (u observables) efectos de posibles resultados. No hace falta que diga que lo dicho tiene algo que ver con las elecciones de hoy en las Españas, un déjà vu según The Guardian.

Crisis y polarización

Otro texto intentando mostrar la relación entre las crisis financieras y la polarización política. No es tan histórico-matemático como el que ya cité, pero no por eso carece de interés. La relación entre deudor y acreedor se muestra como central.
El hecho es que hubo y hay una crisis financiera (con negros nubarrones en el horizonte inmediato, con independencia del referéndum del pasado 23) y la polarización política es observable en numerosos Estados (por ejemplo, la animosidad política ha crecido sensiblemente en los Estados Unidos, según el Pew Research Center). Si correlación significa causalidad, eso siempre queda como una de las dudas posibles. Pero es obvio el contexto en el que se producen las elecciones españolas de hoy. Y las estadounidenses de noviembre. Y tendría que ser obvio (pero no lo es) que las élites engañan a la gente. Ha pasado con el Brexit. Y cuando digo élites incluyo a los centros de decisión de los partidos políticos.  Izquierda incluida.

sábado, 25 de junio de 2016

Los británicos son tontos

"Across the United Kingdom on Friday, Britons mourned their long-cherished right to claim that Americans were significantly dumber than they are"
Lo afirma un estadounidense en el New Yorker, suponiendo que en noviembre los estadounidenses demuestren que no, que son más tontos que los británicos. Los españoles entran en la competición este domingo próximo.

Confianza en las medicinas

Es lícito preguntarse por la base que pueden tener las atribuciones de determinadas propiedades a determinadas plantas. Cuando lo escucho en programas de televisión o lo observo en la herbolistería, me asombra la seguridad con que se afirma que "la infusión de esta planta es buena para tal cosa". Cuando le comenté a un amigo la última "gotera" que los médicos me habían encontrado tuvo una reacción muy rápida y llena de convicción: "toma una cucharada de semillas de calabaza al día". 
La fuente de tales aseveraciones es problemática. Se puede decir que es la tradición. Mi abuela me explicó que era peligroso dejar las tijeras abiertas y aprendí a no hacerlo. Probablemente, su abuela se lo había dicho, en el caso de que dispusiera de unas, obviamente. O se puede decir que es el resultado de pruebas y errores a lo largo de mucho tiempo: se trata del "pensamiento salvaje" , la ciencia de lo concreto que ha sometido a observación los efectos de diversas hierbas sobre las condiciones de diversos enfermos. Pero es obvio que no se han seguido los protocolos que la metodología científica requiere hasta llegar al "triple ciego".
La medicina moderna, en cambio, tiene una muy consolidada base científica: experimentación, experimentación y experimentación. Es pues mucho más segura. ¿Seguro? Hay demasiados casos de fraudes en la investigación gracias al papel que juegan las grandes empresas farmacéuticas como para estar tan seguro. Este es el último caso que he encontrado. Pero en las Cartas fraternales que he colgado a la derecha de este blog y, entrando, bajo el epígrafe de "Verdad interesada" se comentan algunos casos más y se añaden las referencias en la bibliografía que sigue a las cartas de Iván en dicho escrito. 
El caso es que, ante un problema concreto referente a la salud, el individuo se aferra a lo que tiene a mano con tal de obtener un mínimo de seguridad. Sobre todo en episodios agudos (los crónicos son algo más libertarios). Pero tanto da que sean medicinas tradicionales como medicinas "modernas", el riesgo de encontrarse ante un error o, lo que es peor, un fraude es real. No necesariamente alto, pero no por ello irreal. El efecto placebo incluido. Caveat emptor.

viernes, 24 de junio de 2016

Brexit: y ahora qué

Ganó el "exit" o "leave". Otros pueden seguir esos pasos:

Unos, porque se les expulsa (Grecia), otros porque tienen ya gobiernos euroescépticos (Hungría), otros porque podrían tenerlo pronto (Francia) o porque crece la demanda de ello (Holanda, los escandinavos).
Y el dinero es prepotente y miedoso (típico de los autoritarios):

Pueden verse más datos sobre la moneda en el reportaje del Washington Post que da la noticia. Pueden verse los efectos sobre la (des)Unión Europea aquí. Y algo más sobre el futuro aquí.
Sin prisas: hay que ver si Cameron sobrevive políticamente a este error que ha cometido convocando el referendum creyendo que así debilitaba a UKIP cuando lo que ha conseguido ha sido dividir a su partido (me suena a lo de Mas en Cataluña); hay que ver si se lo toma como mero resultado de una consulta o como algo que hay que hacer efectivamente; hay que ver, en este caso, qué tiempo se toman Bruselas y Londres para negociar las condiciones de salida después de haber negociado las condiciones de permanencia (para entender a Bruselas, ver el mapa de más arriba). Otra lista, aquí.
Si, por fin, se produce el "leave", está por ver si lo que queda en el Reino (des)Unido es algo como Noruega, Suiza, Rusia o la China, incluyendo el espinoso asunto de Escocia y su 62 por ciento de voto por el "remain" que puede alimentar paradójicamente su independentismo.
Y, sobre todo, queda por ver si los que auguraron todo tipo de bienes a la salida y todo tipo de males a la misma tuvieron razón. Porque podría ser que, como en tantas otras cosas en esta vida, ambos hayan tenido razón. También ambos de manera parcial (no hay nadie perfecto). Parcial porque era propaganda (mentiras incluidas) y porque algo de base podían tener. Las monedas siempre vienen con dos caras. Se verá cuál de las dos es la más determinante y cuál es utilizada por quién para las siguientes elecciones, que supongo que serán pronto.
(Añadido el 25: aquí se cuenta cómo Cameron cayó el la trampa que él mismo había montado. Como Mas en Cataluña.

¿Un segundo referéndum? También es posible)

Diagnóstico, pronóstico, terapia

Vale la pena leer este este artículo. Parte de una constatación: el auge de la extrema derecha que llama "populista" en Austria, Alemania, Francia y los Estados Unidos. El centro del sistema, si se quiere. Pero con la particularidad de que estas propuestas reciben un claro apoyo de "los de abajo", clase obrera pero también clase media baja.
Lo que ha llevado a tal coyuntura, prosigue el artículo coincidiendo con otros, ha sido lo que se podría llamar el "fundamentalismo del mercado", aquellas ideas que pusieron en práctica Reagan y Thatcher y que se difundieron hasta ser el pensamiento único, dominante, sin alternativas (TINA, there is no alternative, que decía Thatcher). Tal endiosamiento del mercado y reducción del papel del Estado (menos Estado, más mercado era otro de los mantras) tuvo que ver con la crisis actual, los niveles de desigualdad, la inseguridad creciente para las capas bajas de la sociedad y las incertidumbres sobre su futuro.
Muchas de las políticas que se han puesto en práctica para remediar esos efectos (supongamos que no queridos) de aquellas ideas han sido políticas sobre los síntomas, no sobre las causas. Casi se puede decir que han sido incluso "cosméticas", superficiales.
¿Qué hacer? Pues un New Deal, un retorno del Estado. Terapias poco específicas, pero que indican la línea que habría que seguir si se quiere evitar la consolidación de aquella extrema derecha.
An extensive program perhaps, in which the government and its citizens play a far more creative role in tackling the great crises. And in which a more radical reform of the financial world could be coupled with a plan to use freed-up funds for a long-term investment program for the century to come, to restore urgently required services and to launch efforts for saving the climate. Expenditures resulting from these programs could in turn push the economic activity ahead. A new global monetary system would also be part of the new paradigm.
Excelente diagnóstico, negro pronóstico (o pardo, si se prefiere) y, una vez más, dificultades en especificar la terapia y, sobre todo, en saber quién le pondrá el cascabel al gato, quién levantará esa bandera, quién les seguirá y quién la pondrá en práctica de forma eficiente y eficaz una vez especificada. Así es la vida.