jueves, 17 de abril de 2014

Vacaciones

Unos días sin subir nada al blog no vendrán mal.
Fuera de contexto: Adieu, vous tous à qui nous sommes chers, le train qui doit nous prendre n'attend pas.

miércoles, 16 de abril de 2014

Argumentar insultando

El secreto está en los adjetivos, aunque muchas veces también los sustantivos trasmiten argumentos. Lo primero que encuentro es esta cita: “El recurso al insulto contra quien discrepa es la mejor prueba del irracionalismo” (Antonio Elorza, sobre Cataluña). Eso también. Pero antes había leído: “La prostitución de las palabras, como señaló Orwell, es la primera proeza de todo Gobierno de vocación totalitaria” (Mario Vargas Llosa, sobre Venezuela). Tal vez sea así, pero, me parece,  no solo puede ser propio de “todo Gobierno”. También puede ser “proeza” del pensamiento “de vocación totalitaria”, venga de donde venga, y no solo de los objetos del discurso, sea el que sea, Cataluña o Venezuela.
El caso de Venezuela me preocupa personalmente. Tengo amigos allá y en todo el espectro ideológico, lo cual hace todavía más complicado aclararme con lo que está sucediendo realmente ya que cada cual procederá a arrimar convenientemente el ascua del dato a su sardina ideológica. Eso lo doy por descontado, así que procuro separar las voces de los ecos intentando, inútilmente, entender la situación. En cambio, lo que me resulta particularmente inútil para mi objetivo de comprensión son las salidas de tono en forma de insultos. Las comprendo, claro. Es una forma como cualquier otra de descargar adrenalina, pero, a lo que sé, acaban dando gato por liebre.
Obsérvense los adjetivos usados en la siguiente lista que reproduzco por orden de aparición: “Asfixia sistemática de la libertad de impresión”; “empresarios adictos”; “catastrófica situación económica del país”; “descarnada y trágica situación”; “intervencionismo sistemático”; “burocratización cancerosa”; “pavorosa situación”; “medidas populistas”; “infeliz pueblo venezolano”. Nada se prueba, pero sí se cualifica y se evalúa.
No sé si se trata, como diría otro autor en la misma dirección que Vargas Llosa, de “arteras soflamas”, “sandeces intencionadas”, “estupidez infinita”, “mostrenca y pedestre”  o “estulto silencio”. Parece que no. Pero la ayuda para aclararse en el galimatías de la información en torno al asunto no es mucha. Como tampoco el “izquierdistas/ecologistas infantiles” que utiliza el presidente Correa para zanjar autorizadamente sus diferencias con quienes parecen estar teniendo motivos.
Hay muertos y heridos en Venezuela que cada una de las varias (no solo dos) posibilidades de enfocar el tema verá de forma diferente si se trata de nuestros muertos o sus muertos. Pase. Pero calificarlos de una forma u otra no sirve de mucho.
Vayamos, entonces, a un artículo publicado el mismo día que el de Elorza. En él se arremete contra Hans Dieterich, un intelectual que ha estado muy presente en los asuntos de la zona, uno de los más activos en la elaboración de lo que se llamó, en su momento (ahora un tanto de capa caída como retórica), “socialismo del siglo XXI” con Chávez a la cabeza. Pero resulta que Dieterich, después de haber apoyado al chavismo de Chávez, ahora, con Maduro, expone sus distancias e intenta enumerar los fallos del sistema y de sus prácticas. Este nuevo artículo arremete contra tales distancias y enumeraciones críticas e intenta desmontarlas, terminando su artículo con un “Dieterich  puede tener alguna relevancia para algunos, pero no para los revolucionarios que conocen sus sórdidas intenciones como intrigante, manipulador, especulador ideológico e instrumento de divisiones. De sus ideas sobre el Socialismo del Siglo XXI solo le queda una triste fachada de guarimbero trasnochado”. Creo que puede ser un ejemplo de argumento mediante insultos. ¿Ayuda a posicionarse? No creo: convence a los convencidos. ¿Aporta información clarificadora? Tal vez en el resto del artículo, sí aunque discutible, pero no en esta traca final. Pero así es la lucha “revolucionaria” como también es así la lucha reaccionaria. Obviar en la “lucha”  que “la verdad os hará libres” es pasar de una opresión a otra. Otros (los nazis) dijeron que lo que hacía libres era el trabajo (en los campos de concentración).
Hay un elemento que explica esta forma de argumentar: la psicología del ex y frente al ex. En muchos grupos humanos se rechaza con más virulencia lo que pueda decir un ex-miembro que lo que digan los extremos contrarios. Igualmente, los ex-miembros tienden, como norma general con honrosas excepciones, a expresar actitudes negativas hacia el grupo al que pertenecieron. Creo que ahí reside una de las posibles explicaciones del insulto contra el antiguo miembro del propio grupo y la agresividad del que ha sido miembro de un grupo hacia este otro grupo. Podrán descargar adrenalina, pero no aportan información (ni entretienen) y, en cualquier caso, no constituyen un paso importante hacia la libertad. Importante, importante, tampoco los que lo evitan cuidadosamente.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante- como continuación de lo publicado aquí anteayer)

Atrapados

Me he referido en otras ocasiones a lo que parece estar sucediendo con el mediambiente. Por un lado, y el IPCC lo ha vuelto a poner de relieve, tenemos la necesidad, para la especie humana, de tomar decisiones sobre el clima, las emisiones y el calentamiento mundial ya que, de lo contrario, el efecto puede ser catastrófico. Pero, por otro lado, empresas y políticos, pensando en el corto plazo, no ven cómo tomar esas decisiones que, desde la perspectiva del largo plazo, tendrían que ser ineludibles. Total, que los que tendrían que tomar decisiones importantes no lo hacen... ¡porque no pueden! No es que no quieran. Es que las reglas del juego al que están jugando, las del beneficio y el poder, no lo permiten. Es como pretender que digan "jaque al rey" cuando a lo que están jugando es al bridge.
Ahora encuentro algo parecido, pero en el terreno de la desigualdad. Instituciones tan poco sospechosas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han advertido de los riesgos importantes que conlleva el aumento de la distancia entre "ricos" y "pobres" (sean países o grupos sociales) o, en general, entre "los de arriba" y "los de abajo". Sin embargo, los que pueden tomar decisiones al respecto (otra cosa es los que podrían protestar y los que protestan) no lo hacen y por las mismas razones que en el campo mediambiental. 
Si ambas no-decisiones llevan al colapso, lo verán las generaciones venideras, si no las actuales.
Cargados de razón, con esplendidas "narrativas" (la palabrita que se está importando al castellano desde el estadounidense) o con insultos a los contrarios, se puede salir a la calle a protestar. Como los que anteayer defendieron en España la III República sin pensar que, atrapados como estamos por las preferencias electorales, ello llevaría a la presidencia a personajes como Aznar, su esposa Botella o la insigne Esperanza. O González o Guerra. Pero no a Lara o a Maestro, que no tienen votos suficientes.. 
Es posiblemente el mayor argumento que se puede hacer en pro del reformismo.
A todo esto, ¿qué es lo que les/nos atrapa? El "sistema", claro, ese conjunto de reglas del juego que llamamos capitalismo.
Y es válido, como acabo de ver en el blog de Juan Torres, para "los de arriba" en general.

martes, 15 de abril de 2014

Morir por la Tierra

Este es el número de personas muertas por defender la Tierra, los derechos a la tierra y la protección del mediambiente, según Global Witness:
Y esta es su distribución geográfica según la dicha fuente, sumando esas fechas:
Supongo que es la forma de proteger el suicidio de la especie. Y no se olvide que las mayores agresiones mediambientales provienen de los países en los que no hay asesinatos de este tipo.


Frágil clase media

Es frase que toma el Financial Times para referirse a lo que la actual situación económica mundial podría producir en la tendencia reciente a la reducción de la pobreza mediante la inclusión en una emergente clase media. Los indicadores son discutibles (renta atribuible, paridad de poder adquisitivo y esas cosas), pero este es el gráfico para el mundo. "Los de arriba", como se ve, también habrían aumentado su porcentaje sobre el total. Las "clases medias" (los dos colores intermedios) lo habrían hecho igualmente mientras que "los de abajo", los pobres (en gris claro) son los que habrían disminuido. Pinchando arriba se ven también los gráficos de los países emergentes.

Pues bien. El punto del periódico (siguiendo datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional) es que ese aumento de "los de en medio" estaría siendo reducido (si no revertido) por culpa del estancamiento, desaceleración, ralentización, tasa reducida de crecimiento o como quiera llamarse. A escala mundial, es un signo más de aumento de la inestabilidad ya que una de sus funciones ha sido, precisamente, la de aportar un colchón entre "los de arriba" y "los de abajo". Mil millones de personas "en riesgo" (como dice el Financial Times) y sintiendo su fragilidad no son, guste o no guste, un factor de estabilidad. Ahora que entren los revolucionarios, los reformistas, los conservadores y los reaccionarios y que discutan entre ellos. Al final, los hechos serán tozudos. Como siempre.

lunes, 14 de abril de 2014

Reacción reaccionaria

Pasada la moda "progre", parece que entramos en la moda "carca" con algo en común: evitar hacer análisis concretos de situaciones concretas que haberlos haylos, pero son sepultados por la retórica de los de ahora como lo fueron por los de antes. 
Para evitar  caer en lo que pretendo describir, añadiré que progres y carcas siguen coexistiendo, pero que creo que son estos últimos los que tienen el viento a favor o, mejor, los que surfean con la ola. De hecho, encuentro mayor uso del insulto como argumento entre los carcas contra los progres que viceversa (aunque volveré a este tema en un par de días). "Izquierdista infantil" es lo más suave y me aparece desde diatribas de Rafael Correa, presidente ecuatoriano, hasta artículos en el periódico en el que escribo periódicamente. Pero no es todo.
Hacía tiempo que no leía lo de "menos Estado, más Mercado". En mi ingenuidad había creído que las "crisis" que padecemos nos habían vacunado contra tal eslogan, viendo cómo los que lo habían predicado corrían presurosos a cobijarse bajo las benévolas alas de Papá Estado, mostrando, una vez más, que se trataba de un Estado de Bienestar para Ricos que sólo se preocupará de los Pobres cuando estos pongan en dificultades el tren de vida de los Ricos (si, por exceso de Pobres, hay menos demanda de determinados bienes, no importa: hay más productos, en particular los financieros y "el que venga detrás, que arree".
En el mismo periódico he leído una ditirámbica defensa del "mercado libre" (no veo cómo encontrar el enlace) como la que se producía bajo la héjira del "menos estado, más mercado". La referencia a Adam Smith es obligada: oferta y demanda se encuentran gracias a la mano invisible y cualquier sistema alternativo será peor, como demuestra la China de la Revolución Cultural (no la actual, claro).
Voy a suponer que la mano invisible no son los "sentimientos morales" de los que hablaba Smith. Y voy a olvidar lo que él dijo sobre la legislación a favor de los obreros ('siempre justa y equitativa') y a favor de los patronos (no siempre positiva). Pero sí entraré a lo que Smith decía sobre la tendencia de los empresarios a alterar el precio de las cosas mediante acuerdos a puerta cerrada. Porque resulta que ese idílico "mercado libre" funciona "contra" las pequeñas y medianas empresas (y contra algunos más) pero no siempre entre las grandes. Y no siempre se aplica
Por ejemplo, en el sector financiero donde las denuncias tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea contra los grandes bancos indican que, por lo menos de vez en cuando, la supuesta "ley" de la oferta y la demanda no se aplica. En una página tan poco sospechosa como la del Banco Mundial se puede encontrar este trabajo  describiendo cómo se manipulan los tipos de cambio para beneficio propio.
Lo de oferta y demanda tampoco se aplica muchas veces en el sector de la energía desde la producción a la venta pasando por la distribución. Anecdótico pero sintomático: los precios en las gasolineras tienen poco que ver con dicha "ley" desde los acuerdos entre empresas a las misteriosas diferencias en los precios en las gasolineras entre lunes y viernes.
Encima, el "libre mercado", caso de existir -existe, sí, para las pequeñas y medianas empresas-, no soluciona, sino que agrava, el problema mediambiental al convertirlo en un "negocio floreciente" y no precisamente para las cooperativas.
No son argumentos contra el sistema capitalista, como suponen los que ahora lo publican. Se trata, sencillamente, de constataciones del modo en que funciona dicho sistema que, por cierto, abarcó en su lógica (la ley del valor, la búsqueda incesante del beneficio) a los llamados "sistemas comunistas", contra los que ahora se baten los que siguen atrapados en la lógica de la Guerra Fría USA-URSS que fue, aparentemente, entre sistemas, pero que realmente era entre potencias luchando por la hegemonía. Lógica que, equivocadamente, aplican a esta nueva Guerra Fría entre USA y Rusia con la Unión Europea haciendo de rehén en lo energético como lo fue en lo armamentístico en la Guerra Fría anterior y, en concreto, en la "crisis de los euromisiles".
Adivine quién ha dicho "tenemos que despedirnos del sistema económico actual". ¿Un antisistema? Y el que ha dicho que la civilización industrial (aka capitalismo) se encamina a un "colapso irreversible", ¿otro antisistema? En cambio, los "rojos" ya no hablan de la "crisis terminal del sistema". Eso lo dejan para los antisistema recién citados.
Esta moda "carca" incluye, junto a estas florecillas intelectuales, actitudes, retórica y comportamientos muy particulares contra los "antisistema" que ellos etiquetan como tales y se convierte en una forma más de no entender qué está sucediendo. Pero tampoco importa. El que tiene la sartén por le mango y el mango también tampoco tienen por qué entender el mundo. Les basta con transformarlo en beneficio propio. A insultos y bastonazos si hace falta. O ley y orden, si se prefiere algo más clásico.
(Añadido el 16: un "rojillo" estadounidense, que haberlos haylos, va más lejos y dice que el mercado no es la solución sino el problema. Exageradillo, aunque la situación que describe eriza los pelos)

domingo, 13 de abril de 2014

Se llama Dios

Se llama God, para ser exactos. No es el único en el mundo. Tengo un colega en Galicia que también se llama Dios (no God, sino Dios) y no le pasa nada. Pero a este que se llama God, todo le son problemas... en los Estados Unidos.
Con razón un viejo amigo al que siempre llamé Jesús, cuando tuvo que trabajar entrevistándose con gente muy diversa en los Estados Unidos dejó lo de Jesús y recurrió a su segundo nombre, Javier. Efectivamente, contestar con un "Jesús" cuando le preguntaban por su nombre podía ser fuente de problemas.
No es el caso de nombres curiosos: el cardenal filipino que se llama(ba) Sin, es decir, pecado. O el cirujano apellidado Carnicero. O cosas por el estilo. No. Se trata de rechazo cultural a determinados nombres precisamente por exceso de beatería.