viernes, 6 de mayo de 2016

Progres hasta ahí no más

Vienen en dos tipos, aunque a veces las fronteras no estén claras. Por un lado, están los que visten "informal", evitando chaquetas/sacos y corbatas, llevando zapatos deportivos y dispuestos a adoptar cuantas modas definan, en cada momento, al "progresista". Por otro lado, están los que son capaces de formular propuestas alternativas cuando pueden llevarlas a la práctica (los que las formulan cuando no pueden llevarlas a la práctica están en el grupo anterior).
1. Sin embargo, es curioso lo que el personaje ha dicho sobre la existencia de la lucha de clases y sobre el hecho de que es su clase la que la va ganando o
2. También es curioso constatar los efectos que podría haber tenido la "Buffett Rule" basada en su afirmación de que las clases medias pagan, proporcionalmente, más impuestos que él, entre los cinco más ricos del mundo, razón por la que propuso, y Obama escuchó -aunque después vinieron las rebajas-, un aumento de los impuestos para los ricos.
3. Pero il troppo è troppo. En una última asamblea de accionistas de una de sus más conocidas empresas, estos votaron por no tener en cuenta la cuestión del cambio climático en la línea del jefe que tampoco cree que dicho cambio vaya a afectar a la industria de los seguros, en la línea de casi la mitad de los 500 primeros inversores a escala mundial en el terreno de los seguros y que no están haciendo nada para afrontarlo, reaccionar, mitigarlo, evitarlo o, por lo menos, hacerlo respecto a sus consecuencias sobre asegurados por tales aseguradoras.
Ellos sabrán. Seguro que más que yo. Pero, de todas maneras, muestra hasta qué punto hay "líneas rojas" que los "progres" no cruzan. Y no te digo los "no-progres".
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Lo que antecede era un test de ideología
Tipo A, Clasistas clásicos, para quienes Warren Buffett nunca será un "progre" siendo, como detentador de la propiedad de los medios de producción, un explotador, es decir, un ratardatario de la inminente revolución a escala mundial. No tienen ningún interés por ninguno de los tres puntos que anteceden, visto quién los ha proferido.
Tipo B. Acepta/rechaza algo, pero no todo. Le puede parecer que diga lo que dice en 1 y 2, pero no le parece bien lo de 3. O, viceversa, le encanta saber que alguien tan inteligente como WB pase de cambio climático mientras que le parece una tontería lo de 1 y 2.  Centristas de diverso pelo aunque no acepten ser clasificados en este grupo.
Tipo C. No le preocupa qué de verdad haya en 1, 2 y 3. Lo que le interesa es preguntarse por qué WB ha hecho esas tres afirmaciones. La 3 es la más fácil: el beneficio a corto plazo que se puede ir al garete si se le ocurre decir que las aseguradoras van a tener un montón de problemas debido al cambio climático. La 1 puede ser una simple boutade o un arrogante "usted no sabe con quién está hablando". Y la 2 puede ser una propuesta que sabe que no se va a poner en práctica pero que se convierte en ornamento del que la hace y no tiene capacidad de aplicarla (no está en el gobierno).
Seguro que hay Tipo D, pero no se me ocurre.

jueves, 5 de mayo de 2016

Riesgos de catástrofes mundiales

No es una lectura aconsejable para los defensores del "pensamiento positivo a ultranza", pero es de avestruces negarse a ver que el Planeta, es decir, la especie humana, corre graves riesgos. La Global Challenges Foundation (GChF) ha publicado su Global Catastrophic Risk 2016 no apto para los que no lo quieran ver (resumen y comentarios aquí)
En realidad, nada nuevo, como lo muestra este cuadro tomado del informe. Arriba, los más probables y a la izquierda aquellos a los que no se les proporciona suficiente atención (cosa obvia en el caso de los "riesgos desconocidos", arriba -¿probable?- y a la izquierda -objeto de poca atención, claro-):
Para completarlo, las preocupaciones del Banco Mundial sobre el futuro de la escasez de agua, que considera situación crítica.
El informe del GChF, además de las sonrisas en las fotos de su fundador y del co-fundador del Future of Life Institute -profe en el MIT, no se crea-, aporta numerosos datos con amplia perspectiva temporal sobre estos riesgos. Y está tan bien presentado que no da mal humor ver todas esas posibilidades-probabilidades.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Pintando en las paredes

Los “tags”, esa especie de firma con la que anónimos -bonita contradicción- dejan su huella en las paredes, aparecieron por Alicante no hace tanto. Me interesó entonces el fenómeno y conseguí encontrarme con algunos “bombers”, que es el nombre de los que usan el “spray” a tal efecto. Me resultó curioso: jovencísimos, varones y en grupo, aunque era evidente que uno de ellos, R., ejercía como líder y era, además, el que tenía más información sobre el fenómeno tanto como para poder aconsejarme dónde encontrar buenos “tags” en el viaje que entonces yo planeaba a París. Y no iba de farol: los encontré donde el muchacho me había dicho.
Esas pintadas, que después se han sofisticado, podían tener una interpretación inmediata: se trataba de “marcar territorio” de la misma manera que lo hacen otros animales que dejan “recuerdos” propios para informar a los congéneres de dónde está cada cual. Sin embargo, si les entendí bien, el asunto tenía otras componentes menos individualistas.
Por ejemplo, el hecho de que mis interlocutores fueran un grupo que se reunía periódicamente en aquella plazuela tenía que hacer pensar en que la componente colectiva también estaba presente. Y, sí, los “tags” eran mensajes que cada uno de los miembros enviaba al resto del grupo, casi como si se tratase de competencia y de ver quién había sido capaz de dejar su “recuerdo” en más paredes.
Obvio, entonces: se trataba (y probablemente se siga tratando) de un comportamiento a la vez expresivo (como un grito) e instrumental (como un mensaje que se envía a otros). Algo así como las pintadas que sigo encontrando en mis paseos por el pueblo, hechas con el mismo material que los “tags”, pero con características propias: el de tener relación directa con la política.
Las pintadas llevan un largo tiempo entre nosotros y siguen vigentes. Las había en tiempos de Franco, las hubo en los primeros años de la Transición y las sigue habiendo ahora. Pero han cambiado en la medida en que el contexto ha cambiado. Si con Franco tenían que ver con la clandestinidad y era una forma de comunicarse con la gente, casi como si no hubiese otro canal posible, ahora tiene que ver con ser un grupo o partido minoritario, ya no clandestino. Tal vez esto nos sirva para entender aquello.
Las he visto de todos los colores. “Contra el Islam, tocino y pan” (“Islam” sustituido después por “paro” aunque no rime), “la crisi que la pague els capitalistes” (sintaxis dudosa), “antifascistas siempre” o “putos nazis” (si los encuentran) y “aplastar el capitalismo” (algo ambicioso como programa electoral, pero no son los únicos ambiciosos).
Hay, sí, un elemento de compensación. Estas pintadas se hacen para suplir la poca cobertura que, como constatan sus autores, los medios convencionales como este están dando al grupo o partido en cuestión, demasiado minoritario y, ay, irrelevante como para prestarle mayor atención. Sus miembros, entonces, recurren a este instrumento para hacerse oír y, exigencias del medio (vaya por dios: el medio es el mensaje), tienen que recurrir a frases cortas, concretas y chocantes. Es la parte instrumental: quieren trasmitir información, aunque no sea más que sobre la propia existencia.
También hay un elemento de reacción ante la frustración de no verse seguidos por la gente, las masas, el pueblo, la nación, la patria (táchese el que no proceda) de la que ellos se saben representantes o, por lo menos, cuyos intereses objetivos conocen, proclaman y defienden.
“Bombers”, grafiteros y autores de pintadas políticas son muy diferentes entre sí. Los grafiteros tienen una pretensión estética que no aparece en los primeros ni en estos últimos. Sin embargo, tienen algo en común: el rechazo de los dueños o inquilinos de las casas que han sido “decoradas” con cualquiera de esos “recuerdos” aunque las pintadas necesitan de mayores espacios que los “tags”, a veces más parecido al de los grafiteros. De hecho, hay muros en los que coinciden ambos. Los “tags”, en cambio, pueden aparecer en cualquier fachada o muro.
Aunque “bombers” y grafiteros pertenecen a grupos en los que todos se conocen, están muy lejos del fenómeno de las pintadas a través de las que se informa o expresa en nombre de un colectivo que suele aparecer con firma, es decir, con anagrama o siglas.
Todo ello al margen de felicitaciones a “imen” (sin hache -sic-), dibujos más o menos pornográficos o declaraciones de amor eterno. Un conjunto demasiado heterogéneo como para pontificar sobre todos ellos como si fuesen una sola cosa. Pero hablan.

De judíos y anti-judíos

1. "'Us' and 'Them'" es una impresionante columna de Uri Avnery en Gush Shalom, 30 de abril. En el contexto de lo que él, judío, ve en los sionistas, recuerda una frase de Yitzhak Herzog, líder del Partido Laborista, que tal vez se le escapó.
2. Esta es otra. Un periodista estadounidense, que resulta ser judío, hace un reportaje sobre la actual esposa de Trump que, como este, cambió su nombre esteeuropeo por uno más aceptable centroeuropeo. El reportaje parece que no gustó al líder máximo, y el periodista comienza a recibir tuits y comentarios anti-judíos (no anti-sionistas).
3. Aquí una narración de los comportamientos anti-semitas (es decir, anti-judíos) en el Partido Laborista inglés y acusaciones de tales, algunos de los cuales no lo son tanto. Por ejemplo, no es lógico afirmar que "estar a favor de los palestinos es ser anti-judío" (recuérdese que los árabes también hablan una lengua semítica, tan semítica como el hebreo). Anti-sionista, sí.
4. Más complicado aún a partir de una frase de Ken Livingston relacionando a Hitler con el sionismo, diciendo que Hitler daba, como solución a la "cuestión judía", el deportarlos al hoy Israel. No es la primera vez que me suena ese argumento, pero hay que dar muchas vueltas para que acabe de tener sentido. Estos dos últimos puntos (3 y 4), narrados en castellano, aquí.
Conviene repetirlo: ser anti-judío es ser contrario a todo el que se declare tal, haga lo que haga; ser anti-sionista es ser contrario a las políticas expansionistas basadas en la ideología del mismo nombre (sionismo) y defendida por algunos partidos políticos y puesta en práctica o bendecida por algunos gobiernos de Israel. Es obvio que son cosas diferentes y que ser anti-sionista no comporta necesariamente ser anti-judío (aunque haberlos haylos) ni que ser anti-judío comporta necesariamente ser anti-sionista (hay evangélicos estadounidenses, algunos de ellos racistas anti-judíos, que defienden las políticas sionistas porque creen que así se acelera la Segunda Venida de Cristo).

martes, 3 de mayo de 2016

Búsqueda trabajosa de lo obvio

Hay quien define así a la sociología, aunque no creo que se aplique a todas sus ramas, variantes y metodologías (la vieja distinción entre Erklären y Verstehen que ya estaba en contemporáneos de Weber: Dilthey sin ir más lejos). Pero hay veces en que uno se encuentra casos chocantes, y no parecen de sociología y, sin embargo, son un buen ejemplo de lo anunciado en el título del blog.
Este es uno de ellos. Se (com)prueba que, en los Estados Unidos, el anuncio de medidas de vigilancia sobre el tráfico en internet influye en dicho tráfico ya que hay gente que se retrae o evita determinados temas que teme puedan caer en la búsqueda de la NSA (estamos hablando de lo sucedido post-Snowden). 
Para probarlo, se redacta un "paper" que seguro contiene todas las características para ser JCR y ser aceptado en las ridículas evaluaciones ahora al uso. Primero, casi tiene más citas a pie de página que texto. Segundo, hay alguna fórmula más o menos arcana. Tercero, hay muchos números en el texto y los apéndices, amén de los correspondientes gráficos (bastante discutibles por cierto). 
Los datos provienen de usuarios de la Wikipedia, asunto al que se dedica algo de espacio probando que es una decisión acertada dadas las características de la Wiki, su popularidad y su impacto en otras expresiones en internet (que ya me dirá usted qué tiene que ver eso con lo que se quiere mostrar). 
Pues claro: eso pasa hasta en las partículas subatómicas y su principio de incertidumbre (Heisemberg). Y fueron demostrados, entre los clásicos, en lo que se conoce como "efecto Hawthorne" (Elton Mayo, 1923). A saber: observar una realidad se convierte en parte de esa realidad y, por tanto, la observación produce cambios en lo observado. Como en las empeladas de la fábrica Hawrhorne, el saberse observadas hacía que cambiasen su comportamiento. Los usuarios de la Wiki estudiados en el meticuloso estudio que cito, también. Para ese viaje no hacían falta alforjas. Pero seguro que les dará puntos para su promoción académica. Que la disfruten.

lunes, 2 de mayo de 2016

Empresas con pies de barro

Un par de organizaciones españolas dedicadas a la lucha contra la corrupción han resultado ser particularmente delictivas: amenazaban a grandes empresas con denunciarlas y valoraban su propio silencio en pingües cantidades. No solo amanazaron a empresas sino también a la defensa de la hermana del rey, ahora en el banquillo. Pedían, parece, tres millones de euros o se constituirían en acusación particular de la dicha noble. En este caso, no se aceptó el chantaje y por eso la infanta se sienta en el banquillo estos días en Mallorca. 
Pero de la veintena de grandes empresas chantajeadas, algunas aceptaron y otras no. Si aceptaban, no había acusación ni noticia comprometedora. Si no aceptaban... bueno, en algunos casos es porque no tenían nada que temer. En otros, parece que siguieron los mismos pasos que la joven Borbón, señora de Urdangarín, ex-duquesa de Palma.
Solo un comentario: muy mal deben de estar las grandes empresas de cara a la legalidad vigente cuando es posible chantajearlas de esa manera. Por lo visto, más de una tiene algún cadáver en el armario y prefiere pagar y comprar así el silencio. No son únicas (nótese, de paso, que en este reportaje ecuatoriano aparece citada, marginalmente, una empresa dizque española).
El negocio de la lucha contra la corrupción es claro. Hay negocio.
Pero hay más: el ex-presidente catalán acusado, él y su familia, de comportamientos poco edificantes en el campo económico, no se privaba de patrocinar una fundación en defensa de la ética.
Cuidado, pues, con los que luchan contra la corrupción en plena epidemia de corruptelas. Sin ir más lejos, yo he publicado dos libritos sobre el tema, aunque me limité al diagnóstico.

domingo, 1 de mayo de 2016

Pico de la demanda del petróleo

Se habló de "pico del petróleo", momento en que el aumento del consumo se debería a reducción de las reservas y no a nuevos descubrimientos. Hasta hubo intentos de ponerle fecha... que hubo que revisar cuando aparecieron nuevas técnicas (aunque problemáticas) de extracción del mismo. El dichoso "fracking".
Después se habló de la caída de los precios precisamente para que el "fracking" no fuese rentable y mantener el poder de los grandes productores del petróleo por medios convencionales contra los productores estadounidenses que habían apostado por el "fracking". Se hablaba de la geopolítica de Arabia Saudí con respecto a Irán, USA y Rusia, pero ya no se ve tan claro que fueran tan clarividentes y se teme que el viejo rey y su joven sucesor no estén a la altura de las circunstancias.
Ahora se habla del "pico de la demanda del petróleo", punto en el que la demanda ya no va a crecer más por combinación de una crisis duradera (¿vino para quedarse o se recuperará la demanda mundial?), fuertes inversiones en las renovables y aparición tímida, pero constante, de alternativas de trasporte (por ejemplo, coches y ¡aviones! movidos por paneles solares). El precio, según el Banco Mundial, podría volver a aumentar.
Tal vez las previsiones sobre una crisis terminal del petróleo y su consiguiente impacto sobre la civilización del petróleo fueron exageradas. A mí me parecían razonables y reconozco que no debían de ser tanto cuando algunos amigos, más metidos en los negocios (Manolo sin ir más lejos), veían esta transición progresiva mucho más probable que el "crack" que otros anunciaban y yo creía. Eso no quita para que el petróleo dé para maniobras como las que comentaba ayer.