lunes, 30 de mayo de 2016

Técnicas para evitar la realidad

Se enumeran diez maneras de arrimar el ascua a la propia sardina, sobre todo cuando se hace a través del etiquetado del que tiene una sardina diferente. Traduzco: 
1. es obvio que nadie es perfectamente neutral en temas políticos y que hay tomas de posición previas a los análisis supuestamente concretos de situaciones supuestamente concretas;
2. en esa no-neutralidad es frecuente encontrar a quienes defienden, con mayor o menor ahínco, posiciones contrarias;
3. esa posible disonancia entre lo que dice un no-neutral (uno mismo que, por definición, tiene razón) y un no-neutral contrario es evitar sistemáticamente a estos últimos y rodearse de quienes practican una no-neutralidad en la misma dirección que la propia (por ejemplo, leyendo solo los periódicos no-neutrales que encajan con la propia no-neutralidad -recuérdese que no hay periódicos neutrales-);
4. lo que describe el artículo que cito es otro camino para resolver el choque entre una no-neutralidad y otra y es la de "demonizar" al contrario.
Como lo hacemos todos, no vendrá mal pensar hasta qué punto el artículo podría ser objeto de un análisis como el que sugiera hacer a los otros no-neutrales, es decir, a los contrarios. Así que
5. "demonizando" a los contrarios se convierte en una técnica de confirmarse en la propia fe, a saber, la que demoniza a los demonizadores. 
6. No se olvide la posibilidad de que los "demonizadores" tengan razón y estén en lo cierto.
Lo siento, ya sé que la vida es complicada. Mejor nos dedicaremos a leer los tuits de "nuestros amados líderes" y a insultar con otro tuit a los contrarios. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Austeridad, desigualdad, estancamiento

Escuché la otra noche, en una de las peculiares tertulias radiofónicas que sigo, una encendida defensa de una mayor desregulación del sector bancario español. Era a propósito del caso del Banco Popular y sus problemas. Efectivamente, decía el especialista, si no hubiese tanta regulación, mejor nos iría a todos, la economía crecería etcétera.
Encuentro ahora un trabajo publicado por el FMI (¡por el FMI!) que pretende demostrar que esa desregulación, unida a las políticas de austeridad, produce desigualdad que resulta ser uno de los factores que dificultan el crecimiento. 
Alguno de sus ejecutivos va afirmando que hay demasiados bancos en la zona euro y que son demasiado débiles, así que no vendrá mal que se apoyen entre sí internacionalmente y que acepten la benévola ayuda del Estado, esa entidad que dicen que no les debe regular, pero sí socorrer. Porque, si entiendo bien, la cuestión no es tanto de crecimiento (que lo es) sino de nuevo crash bancario.

sábado, 28 de mayo de 2016

Neoliberales vs neoconservadores

El artículo de James Petras que aconsejo se puede resumir en pocas palabras, aunque los detalles que aporta Petras son fundamentales. Los estadounidenses van a tener que elegir entre guatemala y guatepeor sin que se sepa bien quién es quien. 
Por un lado, dice, la ultramilitarista Clinton. Su trayectoria se repasa con detenimiento y se llega (o se parte) de este resumen:
Hay una fuerte probabilidad de que la elección de la ultramilitarista Hillary Clinton conduzca al mundo a una catastrófica guerra nuclear global.
Por el otro,
el ascenso de Trump a la presidencia posiblemente provocaría una oposición económica global sin precedentes por parte del establishment empresarial, que llevaría la economía de EE.UU. a una profunda depresión
No me gustan esas etiquetas, pero, por una vez y sin que sirva de precedente, hay que reconocer que son útiles para diferenciar a la neoconservadora Clinton del neoliberal Trump. Aparentemente, "les jeux sont faits". Pero todavía puede haber sorpresas, aunque así están las cartas en este momento.  

viernes, 27 de mayo de 2016

Irak: y mataron por eso

Las declaraciones de Tony Blair de hace unos días producen una mezcla de asombro y de indignación. Extraña línea de defensa ante los anuncios de Corbyn y la publicación del informe Chilcot el 6 de julio. El resumen es que ahora tiene una mejor comprensión del Medio Oriente que la que tenía cuando formó parte del "cuarteto de las Azores" (ya sabe, con Bush II, Aznar I y Barroso). Nada nuevo. También Aznar había dicho algo sobre lo que sabía entonces, por ejemplo sobre las inexistentes armas de destrucción masiva que afirmó solemnemente en televisión que sí existían y que después ha reconocido que no lo sabía. Excusas de mal pagador.
Pero no para los que han muerto por decisiones cuyo fundamento real desconocemos aunque sepamos que lo que se presentó como cierto era falso, todo ello con suficientes dosis de ignorancia del asunto como para que aquello, que cambió el mundo, tenga justificación oficial creíble.
Pasarán a la historia como arriesgados ignorantes que pudieron cometer un crimen. Los muertos, incluido el ingenuo Sadam Husein que se creyó lo que le decía una embajadora estadounidense, los muertos, digo, no pasarán a la historia. Se quedarán en el dolor de viudos, viudas, huérfanos y amigos que los perdieron por culpa de estos egregios ignorantes. Lo de ignorante lo dicen ellos. Mi temor reverencial me impide afirmarlo.
Me encanta Inglaterra. En las Españas, el asunto se reduce a un tonto espectáculo entre Rajoy (presidente en funciones) y Aznar (ex-presidente que tiene que recortar la Fundación que preside y desde la que pontifica) sobre quién recortó más y mejor durante sus respectivos mandatos. Bonito tema. Nada nuevo y siempre entretenido.
Sobre Irak: ¿qué hacía un país como este último en un sitio como aquel?

jueves, 26 de mayo de 2016

Bayer Monsanto

Un amigo, más enterao que yo, me lo comentó el martes pasado y me quedé boquiabierto. Hoy lo veo en mi pantalla: la estadounidense Monsanto y la alemana Bayer están en tratos para fusionarse. Una vez más, se observa que la tendencia "natural" del mercado y de la llamada "libre competencia" es hacia el monopolio, y más si se predican sus capacidades taumatúrgicas, que es el argumento que se utiliza para defender lo poco que se sabe del secreto TTIP, alguna de cuyas cláusulas secretas ya son innecesarias ya que, de producirse la fusión, Monsanto será tan europea como Bayer estadounidense y no necesitarán de cláusulas que permitan exportaciones e importaciones ya que serán "intra-empresa" no "inter-nacionales".
Para hacerse una idea, el artículo que leo hace un poco la historia de estos dos gigantes antes de la fusión. Después de ella:
Combined, the new mega-chemical/seed company would control 29 percent of the world’s seed market and 24 percent of the pesticide market.
Como para hacerse vegano. 

Primarias problemáticas

La pregunta de Gallup es:
Does the way the presidential campaign is being conducted make you feel as though the election process is working as it should, or not?
O sea que si la campaña presidencial está siendo llevada como debería ser (la pregunta se hace en el contexto de frecuentes denuncias de tongo, votos robados, malas prácticas en el recuento, trucos para reducir los votos del contrario en general). Uno podría pensar que los demócratas tienen más la mosca detrás de la oreja que los republicanos, pero estas son las respuestas que dan los estadounidenses encuestados:
Claras mayorías piensan que las cosas no van como deberían (dichosa pregunta como de puntillas), incluso para los republicanos que ya tienen un único candidato. En el caso de los demócratas, incluso los partidarios de Clinton (a la que los de Sanders acusan de tramposa) dan porcentajes altos en ese mismo sentido. Y, lo más curiosos, es que el porcentaje de los que creen que las cosas marchan como deberían sigue cayendo en lo que va de año:
Trend: Monthly Trend in Public Perceptions That 2016 Election Process Is Working as It Should
No sé si tomarlo como un elemento más a favor del sistema estadounidense (trasparencia, plantearse los problemas sin tapujos) o en contra (pues vaya democracia, como para ir predicándola evangélicamente por el mundo). 
Y no parece que las convenciones del mes que viene vayan a arreglar el asunto, sobre todo cuando los "superdelegados" demócratas hagan su faena y den la vuelta al ruedo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Malo es hacerlo, peor contarlo

Todas las instituciones humanas, casi por definición, tienen defectos. Desde la Iglesia a los medios de comunicación pasando por los partidos políticos. No importa que hayan sido bendecidas por su Fundador, por sus lectores o por sus electores. Están formadas por humanos que, sin duda alguna, tienen defectos que trasmiten al funcionamiento de dichas instituciones. Pero sin exagerar: pederastias, manipulaciones y corruptelas no pueden atribuirse al conjunto por el mismo motivo que se les reconocen los defectos, a saber, que también tienen virtudes aunque, para su desgracia, son menos noticiables.
Se sabe qué es una noticia: algo dramático o insólito o, en general, negativo. Lo que dicen los políticos no es más que un relleno entre anuncios, sin ningún interés a no ser que su discurso encaje con alguna de esas características que lo convierte en noticia. Y, mucho más, si, encima, lo que se sabe del político es exactamente lo contrario de lo que ha ido predicando a lo largo de su trayectoria. Hay, como siempre, ejemplos extremos, como el de las corruptelas de un pseudo-sindicato dedicado aparentemente a la lucha contra la corrupción, pero que es pillado delinquiendo con todo entusiasmo.
En este caso, como en el del director de cine que aparece en los “papeles de Panamá”, no hay puesta en práctica de la táctica conocida como “matar al mensajero”. A ninguno de ellos se le ha corrido decir que son los medios los que están llevando a cabo una torticera campaña de desprestigio. Los hechos son tozudos, pero no para todos.
Pongamos el caso de un ex-presidente, azote de corruptos en su día antes de ser presidente, y que es pillado con truquillos que su partido había echado en cara a un exlíder de otro partido. ¿Qué hacer? Muy sencillo: denunciar a quien tenía el monopolio de ese secreto mientras corría la versión de que se trataba de un ajuste de cuentas mafioso en el interior de su partido. ¿Reconocer el hecho? Ah, no, eso sí que no. El hecho, según esta versión, es irrelevante. Y, por supuesto, son los medios los que han magnificado el asunto y han acabado dando más importancia a los elementos, en mi opinión, menos importantes antes que al hecho en sí mismo: el uso de trucos fiscales para evadir impuestos y la necesidad que tuvo, una vez descubierto, de regularizar la situación y sufrir la consiguiente multa.
Ha habido otros dos casos, estos, de nuevo, relacionados con los dichosos “papeles de Panamá” y su lento, sistemático e interesado goteo de personajes, que me han llamado la atención. Se trata de las esposas o ex-esposas de determinados personajes, un ex-presidente (no es el defraudador que acabo de citar) y un periodista, académico y ejecutivo de una conocida empresa de comunicación y aledaños. El primero de ellos, que yo sepa, ha guardado respetuoso silencio: la parienta aparece en los “papeles” antes del emparejamiento, así que, pelillos a la mar. El otro tuvo una reacción más digna de atención: denunció a los que lo habían publicado y, en su opinión, habían añadido insinuaciones a partir de malévolas intenciones.
Me detengo un momento en este último ejemplo. Como es sabido, el “juicio de intenciones” es un truco demasiado manido como para ser tomado en serio. Pero la sobrerreacción es lo que hacía el caso más interesante. Claro que el personaje no aparecía ¡inicialmente! en los “papeles”, pero lo informativo (que él, evidentemente, conoce) es precisamente que la señora haya sido su esposa. ¿Daba con eso un aviso a navegantes en el sentido de tratarse de un intocable aunque no precisamente como lo son los “dalit” en la India? Tal vez. Hacerse respetar es más importante que reconocer los hechos.
Pero ahí están los hechos y de eso es de lo que habría que hablar. Son evasores fiscales, legales o no, y, por tanto, nos están quitando dinero a los contribuyentes, cosa particularmente sangrante en plena campaña del IRPF. Por lo general, los implicados reaccionan mintiendo (por ejemplo, como ha hecho una política, diciendo que todo era IRPF y, después, diciendo que había IVA) o echando balones fuera o proyectando la culpa en quien lo cuenta.
“Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo”, como decía una vieja canción italiana hoy convertida en fondo de anuncio televisivo. Y, ya que estamos, dejándome muy satisfecho por haber conseguido evitar cualquier nombre propio que aparecería en negrita en este artículo. ¿Y lo de la Iglesia? Ah, bueno, eso nada: un simple relleno ornamental.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)