domingo, 28 de agosto de 2016

Gaza en contexto

Los que hayan olvidado que Gaza existe y que allí hay algún que otro problema y quieran refrescar la memoria, por muy depresiva que sea, aquí hay material. Inocentes los muertos. Inocentes los niños muertos. Pero grados de culpabilidad desde el sionismo fundamentalista a los fundamentalistas de Hamás. 

Pensamiento positivo

Me he tenido que acordar de Sergio Endrigo, cantante italiano, que en los 60 cantaba aquello de "se tutte le ragazze e i ragazzi del mondo si dessero la mano... allora si farebbe un girotondo in torno al mondo". El problema residía en el condicional ("se" y el tiempo del verbo "dessero", "si los jóvenes se diesen la mano" tendríamos un mayo del 68, añado yo). El acompañamiento de YouTube es de aquel tiempo, incluyendo a Pau Casals interpretando, si no me equivoco, "el cant dels ocells".
Y me he acordado al leer esta serie de respuestas a Le Monde por parte de filósofos, psicanalistas, sociólogos, educadores a la sencilla pregunta de qué hacer ante el pesimismo dominante en esta época. Los 60 no eran tiempos de pesimismo. Al contrario: "seamos optimistas, pidamos lo imposible". Sin embargo las respuestas se parecen mucho en uso y abuso del condicional: claro que todo iría mejor "si" todos nos pusiéramos de acuerdo en afrontar la cuestión mediambiental (los que ganan dinero con ella no parece que estén por el acuerdo), la pobreza y el hambre en el mundo (que es archisabido que se podría solucionar "si" los que ganan con ello cambiasen de política) o la incertidumbre política, económica y social dominante. Pruebe a leer las opiniones de estos expertos mientras ve las imágenes de la canción de Endrigo.
Por supuesto, se puede acceder al pensamiento positivo: basta con estar en la parte apropiada del Globo (el centro, no la periferia, país rico, no país pobre), pertenecer al grupo social apropiado (arriba, no abajo), tener la impresión de que algo está haciendo (aunque no tenga maldito efecto perceptible) y disponer de una clase política competente, imparcial, con principios y objetivos que van más allá del disfrute del poder (habrá que buscarla como Diógenes, ciertamente no en España, los Estados Unidos, Italia, Francia o Inglaterra, por poner algún ejemplo). 
Si de eso nada, el pensamiento positivo consiste en plantearse solo aquello a lo que uno individualísticamente puede enfrentarse. Lo demás, ande yo caliente, ríase la gente. Hay gente que se gana la vida predicando eso. Nada que objetar, pero que no digan que yo soy un pesimista sin causa.
Uno de mis gurus (tengo varios suficientemente heterogéneos como para así conservar mi libertad) me da una opción: recorre el mundo desde lo planetario a la individual y va encontrando lo malo, incluso pésimo, que se le va presentando a cada paso (planteario, regional, estatal, subestatal, municipal, local) y llega a lo individual: allí encuentra, en todas las localidades, municipios, zonas y países gente encantadora de los que vale la pena ser amigo. Tiene razón: tengo en todo el Planeta o, para ser más específico, Américas, Europas y Asias -conozco a muy poca gente en África- a muy buenos amigos. Me escribo con varios de ellos, compartimos ideas e ideales y no se me ocurre identificarlos con las barbaridades que practican sus líderes o los míos. No quita en nada lo desagradable que se encuentra en su contexto y en el mío, pero permite compartir por lo menos la esperanza de que redes como las nuestras sean un grano de arena o aquello de que todo largo camino comienza por un pequeño paso, aunque sea frase citada por Rajoy. Sea com sea, mejor algo que gratifica a mortificarse pensando en que no hay modo de solucinarlo).

sábado, 27 de agosto de 2016

Afganistán e Irak: todo un éxito

15 años después, y 70 millardos de dólares gastados, hace pocos días el gobierno de los Estados Unidos envió otro centenar de soldados a la zona a pesar de haber anunciado la retirada y en franca señal de recuperación de actividades. Los militares con cargo público son mejores que los politicos con (in)competencia en lo militar en el arte de la neolengua. En el presente caso, el militar al cargo afirmó que se iba en una misión "temporal" (como todas: no las hay eternas, creo), pero no indicó cuán "temporal" era la cosa por "motivos de seguridad".
Otro éxito, esta vez en Irak, Abu Ghraib para ser exactos, donde estuvo encarcelado el preso US9IZ-157911CI, de nombre Abu Bakr al-Baghdadi... líder del Estado Islámico en la actualidad, según cuentan aquí citando fuentes militares.
Conociendo la trayectoria de estos desaguisados, me pregunto quién está haciendo caja gracias a todo esto. ¿Muertos? ¿Quién se preocupa por los muertos? Los tales seguro que no, muertos y bien muertos.

jueves, 25 de agosto de 2016

Desconfían de sus líderes

Les achacan falta de competencia, imparcialidad y objetivos (excepto el del poder por el poder y el de su carrera personal). Incompetentes, van a la suya y no se sabe qué quieren exactamente. 
He recibido hace un momento una convocatoria por whatsapp para una manifestación en España contra los políticos incompetentes, incapaces de formar gobierno, marrulleros y que no se preocupan de los problemas ni siquiera de sus propios votantes. Eso sí,  esos políticos recurren al mito de interpretar los votos individuales como un "lo que los españoles nos han dicho con su voto es...". Desastroso.
Sin  embargo, esos defectos de los politicos no los encuentro referidos a los españoles (o a los catalanes). Se habla aquí de los políticos de los países "desarrollados" en general y del Reino Unido y los Estados Unidos en particular.
Cuando se encuentran varios casos, ya no vale recurrir a la ideosincrasia de los diversos países. Algo está pasando en el mundo para que se produzca este efecto de manera casi simultánea. 
Y no vendrá mal plantearse a qué puede llevar este rechazo a los políticos. Dicen que el dictador Franco le decía a uno de sus ministros: "Tú haz como yo: a trabajar y a no meterte en política". El rechazo a la partidocracia era evidente. Ganada a pulso por los partidos, pero irresponsable por ambas partes. Excepto para los que salieron ganando. Economía incluída.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Esto es un artículo... o no

Voy a decirle lo que pienso... o no. Curiosa manera de iniciar una conversación en la que el interlocutor no va a saber de qué va el que tal cosa profiere. Pero no tema, no añadiría mucho si después de todos estos dimes y diretes, escribiera que voy a decir lo que pienso... y punto. En efecto, no es lo mismo “podemos aceptar muchas cosas... o no” que “aceptaremos muchas cosas... y punto”.
Creo que, piense lo que piense, el párrafo que antecede resume en qué ha quedado la política entre nosotros. Los españolitos (y españolistas, todo sea dicho por mor de la redundancia) sabemos que lo que nos dicen “ellos” no es necesariamente lo que piensan, así que es inútil que añadan el “... o no” o el “... y punto”. Es irrelevante. La prueba más evidente es cómo aplican la doctrina de Marx (Groucho, por supuesto) con aquello de “estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros” y que se trasforma en un “estas son mis propuestas. Si no me conviene, tengo otras”.
Dos consecuencias. La primera es que no se va a poder votar atendiendo a las propuestas, tan irrelevantes como la presunta sinceridad de “ellos”. La segunda, más grave en mi opinión, es que muestra hasta qué punto “ellos” viven en un mundo con sus propias reglas y casi independiente de lo que puedan querer o gustar el resto de habitantes de este territorio (observe cómo evito cuidadosamente decir “este país”, “ciudadanía”, “nación”, “pueblo”, “gente” y, obvio, “España” y sus variantes de Estado Español y Reino de España).
No hace falta que insista en que “ellos” mismos niegan sistemáticamente este último punto (el del mundo de “ellos” ajeno al resto, no el del nombre de la cosa). Si les hiciéramos caso, sabríamos que trabajan por el “bien común” o los “intereses generales” o, si cojean del otro pié, por “los de abajo” o “los trabajadores” o “las clases medias”, y, si no se sabe de qué pié cojean, dirán que trabajan por la “gente”, algo tan concreto y comprensible como lo que dicen los otros y que no vendría mal que lo explicasen con peras y manzanas, no con blablabla. Lo malo es que, volviendo al principio de esta colaboración, es posible que sea realmente lo que piensan y desean... o no.
La primera vez que visité los Estados Unidos estaba en auge el movimiento “hippy” (años 60, que uno ya peina canas desde hace tiempo) y tuve ocasión de conversar con personas que compartían aquellos ideales y aquellas prácticas. La vez siguiente, habían sido fagocitados por las reglas del juego dominantes y sus productos se vendían siguiendo las presuntas leyes de la oferta y la demanda. Lo mismo me sucedió con algunos “verdes” muy alternativos alemanes que afirmaban enfáticamente que había que salirse del sistema: terminaron dentro y muy dentro del mismo, es decir, haciendo gala de su adhesión a los principios que habían denostado años antes.
Volvamos a aterrizar: los “indignados” y las “marchas por la dignidad” encontraron su cauce de representación política, lo cual les desmovilizó en esa línea para concentrar sus esfuerzos en la línea electoral mediante la cual podrían llevar a la práctica sus principios y conseguir la satisfacción de sus demandas... o no. La impresión de la que no puedo librarme es que las reglas del juego electoral(ista) han terminado fagocitando aquellos principios y demandas, con lo que lo que ha sucedido es que estos representantes hayan terminado formando parte del denostado “ellos” al que decían combatir. Ahora se trataría de ser realistas haciendo una política más “sexy”.
Lo peor del caso es que los trucos que han usado cada uno de “ellos” para demostrar que la culpa de todo la tienen los otros “ellos” son, en más de un caso, tan evidentemente arteros que se convierten en un insulto a la inteligencia de los que no somos “ellos”. Ahí se vuelve a ver lo poco que se fijan en lo que pensamos y hacemos los “otros” y en qué medida viven encerrados en su mundo, encuestas “ad usum delphini” incluidas. Claro, no pueden decir que los verdaderos culpables del desaguisado no son “ellos”: son el resto, los demás, los que votan o se abstienen, que no saben hacerlo como deberían y no aprenden a pesar de las ocasiones de votar que “ellos” graciosamente nos proporcionan, aunque parece que preferirían no tener que someterse a tan engorrosa circunstancia: se bastan y se sobran “ellos” solos... o no.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

UE camino a la desintegración

La Unión Europea, que no es lo mismo que Europa, estaría dirigiéndose hacia su desintegración. Aquí se recogen las posibilidades que los euroescépticos y eurófobos tienen en las próximas elecciones y cuál parece ser la tendencia general, por lo menos, nacionalista (y nacionalista no significa únicamente secesionista: puede ser unionista).  Populistas les llaman
Cierto que los federalistas están en pie de guerra (con perdón), pero no parece que los gobiernos "nacionales" les estén haciendo mucho caso cuando dicen que la solución es "más Europa, no menos". Y en las Españas discutiendo sobre si ha de haber diputaciones provinciales o no.
Los jefes nunca se equivocan, decían los fascistas españoles de hace un siglo. Si tal cosa se cree, se puede tomar "at ists face value" la declaración de Merkel, Hollande y Renzi en sentido contrario: la UE goza de buena salud. Como el médico: la operación ha sido un éxito; lástima que el paciente haya muerto. Su obligación no es la del "sangre, sudor y lágrimas", por lo visto, sino la de "no hay novedad, señora baronesa, todo va bien".
(Añadido el 28: un artículo de Stiglitz rechazando las razones convencionales sobre el mal funcionamiento de la UE (la culpa es de las víctimas, excesos burocráticos de Bruselas, mala calidad de sus líderes y cosas así) y repitiendo su argumento: la culpa la tiene la chapucería perpetrada con el euro. Añade lo que habría que hacer para superar este handicap).

martes, 23 de agosto de 2016

Criticar al contrario: de te fabula narratur

Un grupo de 50 políticos, representativos del aparato de la defensa estadounidense, ha publicado una carta en la que ponen a Donald Trump en su sitio, razón por la que desaconsejan a los estadounidenses que le voten:
- carece de conocimientos básicos sobre leyes, normas e instituciones estadounidenses
- debilitaría el liderazgo moral que los Estados Unidos ejercen sobre el mundo libre
- y es incapaz de diferenciar la verdad de la mentira.
Resultaría divertido, si no fuera trágico, aplicar tales características a los firmantes de tal carta. Si queda sentido del humor, se puede leer aquí, donde, después de poner en solfa esa idea del "mundo libre" heredada de la Guerra Fría y de escasa base empírica en lo de "libre", se pone en duda lo del liderazgo moral con suficientes casos en la historia reciente que ya lo han dejado maltrecho, asunto en el que algunos de los firmantes han tenido algo que ver. Sobre los conocimientos de estos últimos, hay razones para dudar. Pero en lo que no se puede dudar es de su capacidad para confundir la verdad con la mentira.
Lo del "liderazgo" y lo del "mundo libre" se puede dejar de lado. Pero la falta de conocimientos básicos y la manía de dar por verdad lo que se sabe que es falso (que eso es una mentira) parece ser una de las epidemias que traen consigo las etapas de "vacas flacas" en las que algunos ciudadanos se percatan de cómo les han estado engañando, cosa que, en tiempos de "vacas gordas", disminuye ya que no se le va a culpar al político de haberlo hecho bien. Se podría aplicar, como digo, a muchos otros países, entre ellos las Españas (incluyendo a Cataluña) o a Venezuela.
Pero volviendo a los Estados Unidos, no deja de ser irónico que se critique a Trump por cosas que los criticantes también han hecho y se olvide de que algunas de esas cosas también se podrían aplicar a la otra candidata a la presidencia. 
Elección entre candidatos competitivos sobre los que se dispone de información suficiente y fidedigna, al igual que sobre sus propuestas. Bonito ideal cuando lo que prima son los envoltorios, no los contenidos.