miércoles, 11 de enero de 2017

Nubarrones políticos

Esta es una lista, incompleta probablemente, de los males que aquejan al sistema político.
1. Campañas electorales mentirosas. Es el aperitivo. Lo que se diga en la campaña no tiene por qué parecerse a lo que después se va a hacer. Puede suceder, incluso, que, una vez terminada la campaña, se diga exactamente lo contrario de lo que se dijo en ella. Y no te digo si lo que se compara es lo que se prometió y las decisiones que se toman después: si hay algún parecido es pura casualidad.
2. Encuestas con voto oculto y su uso mediático. Si pretende orientarse por lo que anuncian las encuestas, lo tiene claro: fracaso tras fracaso. Y por dos razones principales. La primera, por la abundancia de voto oculto: el encuestado no está dispuesto a reconocer ante un desconocido encuestador qué es lo que va a votar realmente y, o dice que “no sabe”, o responde lo “políticamente correcto” en ese momento. La otra razón es que impecables encuestas desde el punto de vista profesional son utilizadas por los medios que las publican intentando arrimar el ascua a una sardina u otra sea ocultando algunos datos de las mismas o poniendo en titular lo contrario de lo que se dice en el cuerpo de la noticia.
3. Voto en negativo (votar en contra, no a favor). Es suficientemente frecuente como para que las encuestas funcionen mal, en particular en lo que los profesionales llaman “la cocina”. Pero es también un indicador de que algo no funciona bien en el sistema: demasiada gente que no es partidaria de nadie sino contraria de algunos o, incluso, contraria a todos los contendientes.
4. Papel de los medios y las redes. En este contexto de inseguridad por el “qué hacer”, el ciudadano busca (o se encuentra de sopetón) algo que le oriente. No tanto las palabras (que se lleva el viento) sino la presencia y la imagen en la televisión, gran fuente “orientadora”. La novedad son las redes sociales y sus “noticias mendaces” cada vez más frecuentes que indican a quién no votar.
5. Sistema electoral problemático. Es una fuente de frustración para el elector que ve cómo el porcentaje de votos (a escala nacional) no se corresponde con los resultados políticos observables. Claro que no existe el sistema electoral perfecto (que dé una fotografía  de la ciudadanía real o asegure la estabilidad gubernamental), pero hay casos demasiado extremos como para estar contentos con tal sistema.
6. Férrea ley de la oligarquía (y debilidad del asambleísmo). Se trata del papel que, en ese contexto, tienen los aparatos de los partidos. Sus élites dedican mucho más esfuerzo a mantenerse y mantener la organización (no siempre lo logran) que a responder a las supuestas demandas del electorado que, como en el fondo se desconocen, acaban siendo irrelevantes. El asambleísmo, como alternativa, funciona para pequeñas unidades (una comunidad de propietarios es el mejor caso que conozco y aún ahí tiene sus bemoles), pero no es aplicable a entidades con mucha población donde, tarde o temprano, aparecen los delegados que delegan en delegados hasta llegar a la oligarquía que se conoce desde el siglo XIX. El que no se conozcan las demandas de electorado incluye lo difícil que es saberlo por encuestas y lo curioso que resulta pretender conocerlas a través de libros (Marx, Smith, Hayek, Keynes, Laclau o similares).
7. Sociedad dividiéndose o ya irremediablemente dividida (táchese lo que no proceda). No hace falta recurrir a esa “lucha de clases” que reconocía Warren Buffet, poco sospechoso de marxista. Basta ver las distancias reales que separan en poder, privilegio, prestigio y bienestar a personas clasificadas por su sexo, profesión, nivel de renta, residencia, nivel de educación, edad, “raza” (si se puede aplicar) y demás desigualdades observables en cada sociedad.
8. Populismo y ¿algo más? He puesto “populismo” sin comillas porque así está siendo utilizado cada vez más para etiquetar a nuevas propuestas políticas que no acaban de encajar con las tradicionales o convencionales. Digamos, con uno de los sospechosos habituales, que "El único antídoto para las décadas de ruinoso gobierno en manos de una pequeña élite es una audaz infusión de voluntad popular. En cualquier tema que afecta a este país, el pueblo tiene razón y la élite gobernante está equivocada". El problema, es que estos males pueden agravarse y hay quien ve que lo que está en peligro es la democracia misma.
No tendría que hacer falta, pero no estoy hablando de las Españas, sino de los Estados Unidos (y esta última cita es de Trump en campaña electoral)
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante-)

Y lo publican el 10

Los calendarios electorales estadounidenses suelen ser bastante rígidos: se vota tal día, se nombran a los Grandes Electores tal otro, estos últimos se reúnen un día fijado y votan al candidato elegido por ellos (no por el voto popular, que esa es otra), los discursos de despedida tienen fecha fija y la toma de posesión, el gran día, también.
Ayer era 10 y había que cumplir con la agenda... que fue cumplida por algunos periódicos hablando de informes (des)clasificados en los que se afirmaba que "los rusos" (es decir, Putin, que los representa a todos) tenían información comprometedora sobre el pasado del presidente electo.
No era del tipo de este recorte del 7 de enero que copio y pego
Aunque en el fondo tanto me da que se trate de asuntos que afecten a distintas partes del cuerpo del electo (de la cabeza a los pies pasando por la cartera y con descansos genitales a mitad de camino). Es la fecha  y fuente lo que me intriga.

martes, 10 de enero de 2017

Piratear está muy feo

A nadie se le ocurre defender que "los rusos" hayan pirateado (hackeado, se dice en fino) mensajes estadounidenses interviniendo en una campaña electoral como la pasada. Claro está que no es lo único que han pirateado, así que lo menos que se puede hacer con ellos es expulsar a algunos de sus piratas para que quede claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos.
Una pequeña ayuda a la memoria: el gobierno de los Estados Unidos a través de sus diversas agencias de espionaje (NSA, CIA y todo eso) han estado pirateando al mundo entero con la inestimable ayuda de empresas igualmente estadounidenses a las que ya me he referido aquí en otras ocasiones.
¿Piratas buenos -los nuestros- y piratas malos -los otros-? Primero, que no está tan claro quiénes son "los nuestros" (que se lo digan a mis amigos mexicanos sufriendo la que están sufriendo y no toda originada dentro del país). Segundo, que no parece un buen argumento decir que el pirateo malo es el que se descubre y el bueno es el que permanece oculto. Y, tercero, que Orwell y su Gran Hermano era un inocente.

domingo, 8 de enero de 2017

Peligrosos economistas

Lo reconocen ahora sin mucho pudor y desde puestos relevantes: sus predicciones económicas fueron un desastre, en particular en lo que respecta al Brexit. Se trata de una mezcla de factores que pretendían ocultarse bajo capa de cientifismo, matemática, modelización y distanciamiento, partiendo de supuestos más parecidos a la física que a las modestas ciencias sociales convencionales. 
Partían de un modelo de comportamiento humano que no acaba de encontrarse en la realidad, a saber, la de la "elección racional", la del "homo oeconomicus" que toma sus decisiones con frialdad calculada y en búsqueda de maximizar sus intereses (como si sus intereses fuesen uno solo). Cuando el presupuesto del que parte un modelo es radicalmente falso, sus resultados pueden ser correctos o incorrectos, pero eso nadie lo sabe hasta que la "rugosa realidad" se impone e imparte su veredicto de "culpable" o "inocente".
Su economicismo era un segundo obstáculo: la realidad realmente existente no es únicamente económica sino que tiene la manía de unirse a otros elementos que tienen muy poco que ver con dicho economicismo. Y de dicha unión nacen hijos de lo más variopinto según quién domine, cómo lo haga o, incluso, si ha llegado a haber "intercourse" o "ayuntamiento carnal".
El poder es mal consejero. El creerse con el vocabulario (lo que llaman "teoría") correcto (y algo esotérico, todo hay que decirlo) que divide al mundo entre los iniciados (ellos) y el resto (los ignorantes que somos los demás) no es una buena fuente de conocimiento de cómo son las cosas. No es eso de que "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Es, más bien, que "el creerse con el poder intelectual engaña y el creerlo absolutamente engaña -muchas veces- de manera absoluta".
Conocimiento e intereses, si no recuerdo mal, fue un trabajo de Habermas en el que planteaba, en mi opinión, la cuestión de fondo: el conocimiento nunca es desinteresado de manera absoluta y los intereses que mueven la investigación (los modelos, las propuestas, las recetas) pueden tener más importancia y fuerza que los mismos datos a los que se pretende acceder. Weber creo que también tuvo cosas parecidas. No son, por tanto, asuntos de la prensa del día sino que ya tienen edad suficiente como para aportar algo de modestia a la arrogancia de estos peligrosos economi(ci)stas. De derechas o de izquierda (que, de nuevo, puede ser cuestión de intereses). Tanto da. Eso sí: los nuestros nunca se equivocan... hasta que la realidad los desmiente y dedicamos un cierto esfuerzo en explicar por qué la realidad fue tan ignorante como para no adecuarse a nuestros modelos.

sábado, 7 de enero de 2017

Paz judío/israelí

Con los pocos datos de que dispongo este sábado, la acusación a Netanyahu, primer ministro israelí, de haber recibido coimas y ser, por tanto, un político corrupto entre tantos no parece un asunto de particular trascendencia. Sucede hasta en las mejores familias y supongo que hasta en los que tienen ascensores de oro en su casa.
Lo que sí tiene efectos sobre la paz mundial es el asunto de "los dos estados", es decir, una de las salidas posibles al hecho de la presencia de judíos en territorio que no lo fue, pero que ahora es israelí. El asunto de los asentamientos legales/ilegales (táchese lo que no proceda) que siguen sobre la mesa en estos días que preceden a la toma de posesión de Trump y en los que Kerry ha introducido algunos elementos dignos de consideración y las votaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU han jugado un papel nada despreciable.
Claro que se trata de una pelea de poder e intereses: quién consigue apoyos de quién para apoyar o rechazar tales asentamientos. Pero hay dos datos que me han hecho pensar gracias a una encuesta del Pew Research Center.
El primero es buscar una respuesta razonable a esta pregunta: los asentamientos ¿favorecen la paz en la zona o no?. Los palestinos que se ven desposeídos de lo que ha sido su territorio histórico para que allí se construyan casas para judíos, parece que lo tienen claro: les están robando y mediante la violencia legal/ilegal (táchese lo que no proceda). Los fundamentalistas judíos que saben que ese terreno les fue entregado por YHWH para su disfrute y propiedad, saben que mientras no consigan todo el terreno que su Dios les donó, no habrá paz. Como en tantas otras cosas, los que piensan una cosa u otra no son siempre los mismos: cambian de opinión, mueren los de una determinada línea, hay acuerdos. Este es el primer resultado. Se ha preguntado a estos últimos (no tanto a los primeros) si creen que los asentamientos serán un medio para lograr la paz en dicho territorio:
Bien vamos: los judíos que creen que los asentamientos fomentan la paz, aumentan. Casi llegan a la mayoría, razón por la que es comprensible que un gobierno, de corruptos o no, los apoye. 
La otra cuestión es qué tipo de razonamiento hay detrás de tales opiniones (porque supongo que el derecho a la propiedad es una opinión y que la donación divina es otra).
Es la ideología, estúpido. Cierto que son mayoritarios los judíos que piensan que los asentamientos judíos en tierra israelí (palestina, dirían otros) fomentan la paz. Pero resulta espectacular la diferencia entre derecha (la fomentan) y la izquierda (la dificultan).
Recuérdese: la ideología no es una forma de conocer la verdad (no hay ideologías que contengan elementos que las hagan "verdaderas" o "falsas" por el mero hecho de ser "la mía" o "la de los otros"). Pero una vez más, este dato sirve para darse cuenta de lo simplista que es hablar de "lo que los israelíes" demandan a su gobierno: hay muy notables diferencias entre ellos y no solo entre azkenazis, sefardíes, falashas, haredíes y demás clasificaciones posibles.
La cuestión está en la regla de la mayoría: qué piensan los más y qué piensan los menos. Y ahí entran otros criterios que se me escapan y tienen que ver, probablemente, con los elementos internacionales del asunto. 
Pero pesimista, lo sigo siendo.  Y más si estamos hablando de medio millón de casas destruidas.


viernes, 6 de enero de 2017

Pax americana (es un decir)

Jesús de Nazaret, si hemos de hacer caso a su liturgia, nació "estando el orbe en paz". Obvio: el mundo no estaba en paz y eso de "el orbe" era algo más bien reducido en tamaño y población, pero no es esa la cuestión. La cuestión es en qué mundo estamos ahora y este es el titular:
U.S. Special Operations Forces Deploy to 138 Nations, 70% of the World’s Countries
El orbe (porque ahora dicen que sí que hay globalización) recibe el despliegue de fuerzas de operaciones especiales estadounidenses en 138 países, es decir, en el 70 por ciento de los países del mundo. No es, pues, una potencia para reírse de ellos. Tal vez ya no sean lo políticamente fuertes que fueron en sus mejores momentos de mitad del siglo pasado. Ni su cultura es ya tan claramente "la" cultura dominante en el mundo (la cultura dominante -si es que la hubiere- ya no es la cultura del país dominante). Pero dominante sí que lo es. No su cultura sino sus ejércitos, su continua innovación en el sector armamentístico (su complejo militar-industrial como lo llamaba Eisenhower y ahora se hipertrofia) y sus proyectos de hacer creer que se van a retirar a sus cuarteles de invierno, se van a hacer aislacionistas y van a dejar que los que quieran guerrear entre sí, lo hagan sin su "ayuda" ni  su "provocación". 
Solo hay que verlo: "estando el orbe en paz". La diferencia más importante no es tanto con la impresionante capacidad militar del país cuyo presupuesto militar respecto a TODOS los presupuestos militares de todos los países del mundo según este cálculo o según este otro (ya se sabe que los estados mienten, por razones diferentes, en lo que respecta a este gasto de keynesianismo invertido y pervertido):
Resultado de imagen de military spending us vs world sipri 2016
 La diferencia está en que los medios para ponerlos en práctica pueden destruir el Planeta.

miércoles, 4 de enero de 2017

Vaya añito que se nos viene

Algunos sin fecha. No se sabe cuándo subirá el petróleo hasta demostrar quién ha ganado la batalla entre Arabia Saudita y Estados Unidos ya que un buen precio ya permite que el “fracking” estadounidense inunde los mercados... y el medioambiente. De momento gana Estados Unidos. Tampoco se sabe cómo terminará la porfía euro-dólar. También ahí los Estados Unidos llevan ventaja. Igualmente, no se sabe cuándo reventará el sistema bancario internacional, el único sector realmente “globalizado” aunque los precipitantes vengan de Alemania (algo pudo ayudar la multa de Estados Unidos contra el Deutsche Bank) y, claramente, de Italia y su viejo banco del siglo XV, el Monte dei Paschi. Energía, moneda y sistema bancario europeos en la cuerda floja. Ni se sabe cómo va a evolucionar el terrorismo internacional en Europa. Ni la ciberguerra o similares.
Sí tenemos fecha para la toma de posesión del presidente estadounidense. Accidentada porque hasta el último momento se ha hablado de recuento de votos para superar posibles pucherazos y de “traiciones” de Grandes Electores dispuestos a votar contra el mandato recibido de sus votantes y que era a favor de Trump. Entre los dos millones y medio de votos populares a favor de Clinton, la posible intervención de Rusia en general y de Putin en particular en la campaña electoral a favor de aquel y las propuestas peculiares del electo, hubo una veintena que dudó el pasado 19 de diciembre. Pero el 20 de enero comienza otra época: la de quien jugó sus cartas televisivas y, después, como se ha visto a través de sus nombramientos, las ha mostrado con mucha claridad. Que se mienta en campaña es habitual, pero parece que esta vez fue espectacular. En todo caso, nadie duda del impacto mundial de Trump, especialmente cuando se analizan sus colaboradores y ¡aliados!. Por muchos cambios que se produzcan, no parece que se pueda dudar del papel que mantendrá dicho país.
En febrero los planes para el Brexit, “duro” o “blando”, ya habrán sido terminados con lo que, si todo se produce según lo previsto, comenzarían a correr los 18 meses que terminarían con la probable salida británica de la renqueante Unión Europea. Mucho más si los meses siguientes producen otros resultados en Francia.
Marzo es el mes de los Países Bajos, donde el Partido de la Libertad, euroescéptico y xenófobo (no siempre van juntas las dos cosas), podría tener buenos resultados, por ponerse optimista.
Abril y mayo estarán dominados por las elecciones presidenciales francesas. Respectivamente primera y segunda vuelta con un posible triunfo de Le Pen al mando del Front National. Posible aunque la opción probable para esa segunda vuelta sea entre la derecha de Fillon y la extrema derecha, euroescéptica y xenófoba. Y subrayo lo de euroescéptica.
Las elecciones federales alemanas de septiembre es probable que vuelvan a llevar a Merkel a la cancillería, previas rebajas en su programa. La incógnita, en ese caso, es la de AfD (Alternativa para Alemania) tan euroescéptica y xenófoba como lo es el Front National. Tan euroescéptico como el FPÖ, Partido de la Libertad de Austria, que se presenta a las elecciones de octubre y ya ha hecho sus pinitos en las pasadas presidenciales.
¿Cataluña?¿Septiembre? Difícil es saber en qué va a consistir.
Hay elecciones posibles, pero no anunciadas aunque podrían completar este calendario. Las de Italia, si el gobierno, de nuevo no-electo, no puede afrontar los embates de la santa alianza entre Berlusconi y Grillo que ya se puso de manifiesto en el referéndum constitucional. Y ya puestos, si hay que hacer caso al freudiano acto fallido del presidente español en una de las numerosas cenas navideñas animando a prepararse a nuevas elecciones, también las habría en las Españas aunque, como matizaría su vicepresidenta, “con todo el ritmo de cenas que llevamos, que estamos bastante cansados, a esas horas ya la cabeza no está tan viva”. La primera elección, la italiana, podría también tener efectos sobre la renqueante Unión Europea, la segunda no tanto.
Frente a tales constantes, quedan algunas para insensibles europeos: parece que van a continuar  las guerras (no solo las de Siria/Irak o Palestina) en las que participan europeos y estadounidenses. Tampoco parece que vaya a acabar ese inmenso cementerio en que se está convirtiendo el Mare Nostrum con cadáveres de emigrantes, demandantes de asilo y exilio, en muchos casos por conflictos que no son ajenos a Europa aunque siempre con raíces locales, como la trata de carne humana viva para uso de europeos, como parte de la prostitución masculina, femenina e infantil. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, como, de momento, todos los miércoles)
(No son las únicas elecciones dignas de atención: Tailandia, Corea de Sur, Hong Kong y la China -aunque no es una elección en sentido estricto sino el 19 Congreso del Partido Comunista que puede traer resultados tan “populistas” (frase del Newsweek) como los otros tres-. Para las europeas, váse Newsweek. Y sobre la presencia militar estadounidense fuera de su país, aquí)