jueves, 20 de noviembre de 2014

Vacaciones

Una temporada sin escribir. Volveré pronto.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Generalizaciones sospechosas

Alguno de sus conocidos altos cargos ya está en la cárcel por fraude y otros delitos económicos. Alguno ha abusado fraudulentamente de las “tarjetas opacas”. Otro ha tenido que dimitir por haber practicado “esquemas” financieros en beneficio propio con dinero que, en resumidas cuentas, venía de arcas públicas. No es difícil llegar a la conclusión de que “todos son iguales”, que “es el sistema el que es corrupto” y que “hay que hacer limpieza general”. Guste o no guste, la corrupción sigue siendo uno de los principales problemas que tienen las Españas en este momento (incluye a Cataluña). Por lo menos eso viene diciendo, barómetro tras barómetro, el Centro de Investigaciones Sociológicas, el gubernamental CIS.
El problema es que no estoy hablando de los políticos. Contra ellos, parece haber un cierto consenso en amplias capas de la población de que son el problema. Pero no me refiero a ellos. Y no por mi evidente e inevitable rechazo a esa generalización a partir de algunos comportamientos. Sería como decir que todos los farmacéuticos son unos mafiosos y ladrones solo porque ha habido una organización que ha “exportado” ilegalmente medicamentos hasta el punto de desabastecer algunos mercados. Por muchos que hayan delinquido, no todos los farmacéuticos son unos delincuentes. Tampoco son mayoría los médicos que aceptan “astillas” de las empresas farmacéuticas o “desvían” pacientes a sus consultas particulares convirtiéndoles en clientes (como alguno dijo en su día, no han estudiado tanto y tanto como para tener un sueldito público únicamente, lo cual es aceptable; lo que ya es más discutible es el “desvío”, es decir, “aconsejar” al paciente de la pública que, si quiere ser bien tratado, se vaya con el médico a su consulta o clínica privada).
En todo caso, a nadie se le ocurre decir que los farmacéuticos y los médicos son una pandilla de facinerosos. Sin embargo, sí se dice de los políticos, aunque desde los partidos se tienda al argumento de “unas pocas manzanas podridas”. ¿De quién hablo, entonces? ¿De los sindicatos? Ahí la tendencia a generalizar a partir de asuntos tan cutres como el de Asturias o tan miserables como el de Andalucía es más frecuente, aunque más propia de determinados sectores ideológicos. Lo de los políticos es más general.
Pues no, hablo de la patronal. Las frases con las que inicio esta colaboración están escritas pensando en los recientes escándalos que la han agitado, aunque sin que a nadie se le haya ocurrido decir que “todos los empresarios son iguales”. Iguales, haberlos haylos. Pero los hay impecables. Como hay políticos impecables, diga lo que diga la opinión pública. Cierto que en sectores minoritarios se seguirá hablando de “explotadores y explotados”, pero la sucesión de escándalos empresariales no es la causa de tal opinión. Tiene que ver con otro tipo de percepciones sobre cómo son las cosas por debajo de las apariencias.
El “todos son iguales” aplicado a los políticos tiene una variante que me interesa particularmente. Es la de los que niegan la posibilidad de que el problema sea otro, a saber, el de una cierta difusión de falta de ética o de moralidad en amplias capas de la población. A mí me parece obvia. La encuentro en instituciones que defienden la ética (periódicos), en propulsoras de la moralidad (instituciones religiosas) y en las que buscan “desinteresadamente” la ciencia (universidades). Y la encuentro en comportamientos cotidianos que hacen que uno tenga que ver desde si, comprando, le han dado las vueltas correctamente o si le están tomando el pelo en la institución financiera en la que tiene su cuenta corriente, pasando por la constatación de sobrecostes y “porcentajes” en arreglos domésticos y chapucillas varias.
Todo es comparar. No es lo mismo el caso que ha llevado a la cárcel a un conocido empresario o a conocidos políticos que el caso que nunca llevará a la cárcel a quien me engaña detrás de un mostrador o una ventanilla. Cierto. Pero están en la misma categoría, y negarlo y reducirlo todo a los políticos permite que nos quedemos con la conciencia tranquila (“no soy de ellos”), que desahoguemos nuestras frustraciones (“ellos tienen la culpa de todo, yo no”) o que planteemos alternativas políticas centrando el problema únicamente en los políticos para así utilizar los dos criterios anteriores (tranquilizador y desahogo) en provecho de las propias perspectivas electorales.
No dudo de la utilidad de las generalizaciones o de estas reducciones. Pero es una forma de engañar y ser engañado, cosa que, como ya comenté, es peligrosamente poco democrática.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

domingo, 16 de noviembre de 2014

Vacaciones

Una temporada sin escribir. Volveré pronto.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Predicar sobre medioambiente y ponerlo en práctica

Oigo por televisión que los gobiernos de la APEC (Asia Pacific Economic Cooperation), al margen de sus shows (que incluyen la censura china a la afectuosa oferta de un chal para mitigar el frío de la esposa del mantadario chino), afirman tener la voluntad de afrontar los problemas del cambio climático. La China y los Estados Unidos estarían de acuerdo en limitar los gases de efecto invernadero. Tal vez sea un acuerdo importante para el tema, aunque los republicanos, mayoritarios en el Congreso estadounidense, ya se han adelantado a criticarlo. Habrá que esperar acontecimientos.
Pero poco después, me encuentro en un informe con que los países del G20 gastan 88.000 millones de dólares al año en subsidiar las industrias del petróleo, carbón y gas, que no sé si tienen algo que ver con los gases de efecto invernadero. Que se relacionan con el fin de las reservas de combusbles se puede colegir del reciente informe de la Agencia Internacional de la Energia.
Una cosa es proclamar buenas intenciones y otra cosa es ponerlas en práctica. El carácter suicida de esta especie es discutible. Lo que ya no es tan discutible es la trampa en la que han caído y de la que no saben salirse: sus gobiernos tienen que luchar contra el cambio climático, pero necesitan promover algunos de los factores que lo producen (y necesitan las ayudas que las correspondientes industrias proporcionan al funcionamiento del sistema económico, pero también al político). Y no están dispuestos a enfrentarse a electores con hábitos poco ambientalistas.
A escala micro, es lo que me encontré el martes pasado: un ingeniero presentaba un sistema ingenioso y eficiente para ahorrar un 20 por ciento del gasto de agua doméstica e industrial. ¡Bien por el ahorro de los hogares y bien por ayudar a la solución a un problema muy grave del Planeta: el agua!. Ahora bien, un economista comentaba, por lo bajini, que una importante empresa que vende agua (doméstica, pública) había tenido serios problemas un año en el que el consumo se había reducido un 3 por ciento. ¿Conclusión? Que difícilmente iban a apoyar el sistema del ingeniero. Añado: y que no lo intentasen boicotear...
La misma situación que lo encontrado a nivel macro: el problema del agua podría reducirse (no creo que el sistema del ingeniero lo resuelva, pero sí lo mitiga...excepto si hay sequía como la de California), pero las empresas que comercializan agua no están por la labor. Los gobiernos pueden apoyar la iniciativa del ahorro, pero no así las empresas con intereses en el tema, de modo que acabarán pidiendo subsidios a los gobiernos para mantener sus beneficios aunque con ello se acentúe el problema global del agua. Por supuesto, los gobiernos, como los de APEC, dirán (predicarán) que hay que ahorrar agua, pero esos mismos gobiernos apoyaran para que no se ahorre. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

En defensa de la democracia

Los que monopolizan la Verdad no necesitan la democracia. Más bien les estorba. Lo único que tienen que hacer es evitar las trabas a la aplicación de las políticas que se derivan de esa Verdad, sea religiosa, ideológica o social (clasista, nacionalista o racista). Y las trabas son las de los que no comulgan con sus verdades, muchas veces simples ruedas de molino convenientemente “marketineadas”.
La democracia, sea del tipo que sea (representativa, deliberativa, participativa, directa), supone que nadie es poseedor de la Verdad absoluta, que todos nos equivocamos, que los políticos también y que, por tanto, los electores que se equivocan pueden cambiar de gobernantes con relativa facilidad. Claro que los gobernantes se resistirán todo lo que puedan a ser sustituidos, para lo cual disponen de toda una panoplia de Mentiras, Mediasverdades y Orwellianismos como “guerra es paz”, “libertad es esclavitud”, “ignorancia es fortaleza” y hasta “todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. En este último caso, recurriendo  a “votos de calidad” por ejemplo. Si hay algo típico de muchos gobernantes es, precisamente, la “neolengua” orwelliana y ejemplos abundan sobre cómo llamar a la emigración de jóvenes, cómo hablar del “crecimiento” (ocultando de qué) o cómo atribuir lo bueno a las políticas propias y lo malo a los antecesores o a los “superiores” de la Eurozona.
El monopolio de la Verdad confiere a sus poseedores el derecho inalienable a defender sus políticas frente a los equivocados o los mentirosos. A veces, hasta mediante prácticas de “reeducación” para que puedan ver la Verdad que solo el egoísmo, la mala fe o la pésima educación impiden ver con toda claridad y limpieza.
Son clásicos, a este respecto, los defensores de la Verdad que ha llevado a la Revolución. Tanto da que sea la Revolución de Octubre rusa (la de noviembre, cuyo aniversario ha sido estos días), la boliviana “antiimperialista y anticolonialista” de Evo Morales o la de Jomeini en Irán. Sus componentes ideológicos son evidentes: el marxismo (clasismo), el indigenismo (etnicismo) o la religión propia. Las otras clases, grupos étnicos o religiones defienden (o son) el Error que ha de ser erradicado. En todo caso, procurarán evitar al máximo que vuelvan al poder. Eso es política.
Pero hay más. Pienso en la Revolución neoliberal que iniciaron Reagan y Thatcher y que, con altibajos, perdura hasta hoy en muchas propuestas políticas. También aquí hay un monopolio de la Verdad (predicada por algunos economistas, pero no solo), un rechazo del Error y un trabajo sistemático por evitar que este pueda prevalecer contra los revolucionarios.
Si el hitlerismo o el estalinismo ["leninismo" escribí, erróneamente, para la edición impresa] tenían aquel tufillo orwelliano de una sociedad irreversible y las teocracias lo son explícitamente (no hay nadie perfecto: se acabaron), el neoliberalismo, al mantener las formalidades democráticas, puede ser revertido. A pesar de su “monopolismo”, otras fuerzas políticas pueden emerger y, con propuestas alternativas, mostrar que no era “la” Verdad sino “su” verdad. Como sucede con el indigenismo de Morales, hace falta un pequeño detalle: tener votos suficientes que, para mí, es la mejor forma de cambiar experimentalmente un error por otro (ambos autopresentados como Verdad).
Desconfío del medio alternativo, a saber, la conquista revolucionaria del poder aprovechando que se desmorona el anterior como sucedió con la Cuba de Fidel, por intervención extranjera como intentaron en Irak contra Sadam, o por insurrección militar interna como la que logró Franco en su momento. La razón es que lo que sucede es cambiar un monopolio (aunque sea de los “otros”) por otro monopolio (aunque sea de los “nuestros”). Y vuelta a empezar hasta llegar a la Arcadia feliz.
Preferir la democracia, cosa razonable, poco tiene que ver con las prácticas observables. Como en los nacionalismos peninsulares, centrales o periféricos. Sin salir de la “antigua área de la peseta”, llevamos años de lucha contra la democracia por parte de gobernantes y aspirantes a serlo. No es culpa de los vasallos: es que no hay buen señor ni buenos aspirantes.
Item más: con la finaciarización de la economía, la democracia ha quedado como una hermosa idea. Ideal si se prefiere. Los que monopolizan (o quieren monopolizar) el Poder no necesitan recurrir a proclamas sobre la Verdad y mucho menos necesitan la democracia, y no digamos la llamada “democracia social” con la que se gestionaban los problemas del capitalismo industrial.
Todo ello para decir que creo importante apoyar la democracia defendiéndose de los que la imposibilitan o pervierten. Por lo menos, diciendo que el rey está desnudo (el de la fábula, por supuesto).
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Otro mercado libre menos libre

Mueve 5 billones (5 trillions en inglés, 5 000 milliards en francés) de dólares al día. Algo así como veinte veces el conjunto de Bolsas del mundo. Y es imposible o muy difícil, dado su tamaño, controlarlo. Se trata del mercado de cambios, mercado de divisas o forex. Mercado libre donde los haya: ¿qué gobierno podría controlarlo? Ni el de Londres, que es donde se lleva a cabo en gran parte. Es el mercado libre por antonomasia ¿no? Pues no tanto.
La Commodity Futures Trading Commission y el Office of the Comptroller of the Currency en los Estados Unidos, la Financial Conduct Authority del  Reino Unido y la Finma de Suiza se han coordinado, dice Le Monde, para llevar a cabo una investigación mundial que ha concluido que  Bank of America, Citibank, HSBC, JP Morgan Chase, Royal Bank of Scotland y la UBS eran responsables de manipular dicho mercado para beneficio de unos pocos. Algo así como ya había sucedido con el escándalo o estafa del Libor, que implicó a 16 grandes Bancos. La multa, ahora, es de un total de 4.200 millones de dólares (o 2.600 millones de euros), con la UBS siendo la más duramente castigada, con 803 millones que ha tenido que pagar. Nada que ver con la exquisita, aséptica y angélica versión de wikipedia sobre tal mercado.
Varias observaciones. La primera se puede referir a ambos escándalos a la vez: han pagado esto, pero mucho más habrían ganado los ladrones.
La segunda, que "el gobierno es el consejo de administración de los negocios de los burgueses", como decía el Manifiesto Comunista, habrá que tomarlo con cautela.
La tercera, derivada de la anterior, es que los mejores defensores del mercado son los gobiernos, no los bancos ni las grandes empresas, que tienden al monopolio y a saltarse las reglas básicas del mercado "libre". Para ellos, libre significa que los gobiernos no defiendan el mercado libre sino que les dé libertad para hacer lo que les venga en gana, movidos por codicia o por ceguera.
La cuarta, es que se entiende qué significó "menos Estado, más mercado": un proyecto suicida para el mercado.
Y la quinta, que ponerse a discutir sobre conceptos son ganas de perder el tiempo o de hacer carrera académica. O, sencillamente, de engañar a alguien, como también sucede con otros conceptos como "pueblo", "nación" o "patria".
(Otros casos de defensa del mercado por parte de su supuesto "consejo de administracion", es decir, un gobierno: http://america.aljazeera.com/articles/2014/11/20/senate-grills-banksoverallegedcommoditymanipulation.html)

martes, 11 de noviembre de 2014

Conflictos catalanes

"Hay lucha de clases, cierto, pero es mi clase, la de los ricos, la que la está llevando a cabo y la vamos ganando". Eso decía hace unos años Warren Buffett. Vaya eso por delante. Pero es a otros conflictos a los que me quiero referir. Los sitúo en tres niveles y el orden de aparición no implica que sea el orden de importancia. Más bien, habrá quién tome uno u otro como "determinante en última instancia", cosa difícil de probar si no es por pre-juicio, es decir, por algo anterior al juicio sobre cómo son las cosas. Entiendo por conflicto la situación en la que dos o más actores (raramente dos) persiguen o manifiestan objetivos incompatibles entre sí. Todos quieren la misma cosa y no es divisible o uno quiere exactamente lo contrario del otro o los otros de forma no compatible.
Estos son los conflictos convenientemente agrupados.
1. Conflicto electoral. Es el que se da entre partidos que o temen perder votos o desean incrementarlos significativamente. 
a. En Cataluña es el conflicto interno en Convergència i Unió, al parecer ya resuelto por ruptura de la coalición, con Convergència más independentista y Unió menos. Y es el conflicto externo entre Convergència y Esquerra Republicana de Catalunya que explica que los primeros quieran ir en una única lista en unas elecciones plebiscitarias y los segundos, que tienen las de ganar, no, aunque fuera lo que que mejor lleva a la independencia que dicen defender, pero lo primero es lo primero: el voto. 
b. En España es el conflicto interno del Partido Popular (entre negociadores e intransigentes con el gobierno catalán) y el conflicto interno/externo entre el Partido Socialista Obrero Español y el Partit dels Socialistas de Catalunya peor llevado que el que se da entre el Partido Popular-Madrid y el Partido Popular-Barcelona. También está el conflicto externo del PP con UPyD por ver quién es más españolista y el que hay entre el PP y el PSOE por ver quién tiene mejor respuesta a la "cuestión catalana".
2. Conflicto social (además del ya citado usando a Buffett) entre unionistas y secesionistas. La simplificación de "Catalonia Overwhelmingly Voices Desire for Independence" parece exagerada por el sujeto de la frase: no es Catalonia, sino una parte de la misma. Lo mismo este otro: "‘90% of World’s Cyber Attacks’ Target Catalonia During Independence Vote, Government Says" que dice el Newsweek. Es un poco exagerado (y de dudosa constatación) que fuese el 90%. En todo caso, no tenía como objetivo a Catalonia sino a determinadas páginas y portales originados en dicho lugar.
Este conflicto social se refiere, más bien, a lo que ya expresaba hace un momento aquí, a saber, a la diferencia (que lleva al conflicto) entre secesionistas y unionistas. Planteado así, no se pueden satisfacer ambos objetivos simultáneamente a no ser que se consiga un "Estado libre asociado a España" como proponía Ibarretxe para el País Vasco. 
Es una cuestión de sentimientos y las encuestas no acaban de dibujar un panorama claro a la hora de clasificar a los habitantes de Cataluña entre los que solo se sienten catalanes, los que solo se sienten españoles, los que se sienten más españoles que catalanes y los que se sienten más catalanes que españoles (también los hay internacionalistas o post-nacionalistas, pero esos no aparecen en las encuestas). La impresión es la de división en dos grupos más o menos iguales. No es, por tanto, cuestión de que solo uno de los grupos representa a Cataluña ante el mundo.
Pero también es una cuestión de objetivos políticos relacionados, muy confusamente, con los conflictos del grupo 1. Como los partidos políticos cambian sus estrategias, las adscripciones a una u otra política cambian también con el tiempo. Una interpretación (por desgracia no la única) de los datos del domingo de la consulta todavía en curso es, precisamente, que estamos hablando de un empate que no es fácil saber cómo se reflejaría en unas elecciones "plebiscitarias" (signifique lo que signifique tal palabra).
3. Pero Cataluña no está en un vacío. Por supuesto, está en la Unión Europea y ahí el conflicto es menor: la mayoría de posiciones secesionistas (no todas!!, pienso en las CUP) dan por supuesto que seguirían en la Unión, cosa que, desde la Unión, no se ve tan claro y temen la proliferación de casos semejantes (candidatos los hay). Pero, obviamente, se trata del conflicto con el gobierno de Madrid que utiliza el españolismo en amplios sectores como baza electoral frente a otros partidos que compiten por ver quién es más españolista. 
El conflicto es, precisamente, el de la secesión o el status quo (o con arreglos como el pacto fiscal o el federalismo) y caso de que un conflicto derivase en violencia, podría ser este (como los que piden que el ejército -español, por supuesto- tome cartas en el asunto) aunque también el anterior (violencia social entre grupos radicales enfrentados en las calles). Para la "investigación para la paz" , ahí está el reto:diagnóstico, pronóstico y terapia de las relaciones entre ambos gobiernos (conflicto 3) y de las relaciones entre grupos sociales (conflicto 2). No en decir quién tiene razón o quien monopoliza la Verdad (vuelvo al tema mañana).
0. En los tres niveles se usa "pueblo", "nación" o "patria" con relativa facilidad, dando por supuesto que se trata de "cosas" observables y constatables y no de construcciones (metáforas las he llegado a llamar aquí) históricas, es decir, cambiantes, no-eternas. Cada una de las partes tiende a atribuírselas a sí mismo (pueblo español, nación española, patria española o pueblo catalán, nación catalana, patria catalana)  y a negársela al otro lado y esa es la manifestación, en el terreno simbólico, de este conflicto.
Introducir el derecho en este conflicto no suele llevar a otra cosa que al mantenimiento del status quo. El derecho constitucional frente al derecho de los pueblos a la autodeterminación. Se ha dicho, y creo que es razonable, que ese no es el camino para resolverlo. Para ello, haría falta verlo como parte de un proceso político en el que las diversas partes (no solo una) aprendan a "conllevarse" y encontrar acuerdos acomodos mutuamente satisfactorios aunque sea a costa de reducir las demandas por ambas partes.
Independencia frente a Madrid, manteniendo la dependencia de Bruselas, Frankfurt (el BCE) y Nueva York (el FMI), es decir, la "troika", queda bien para los objetivos del primer conflicto, puede engañar a los del segundo y, ciertamente, no resuelve el tercero. Pero así es la vida.