martes, 9 de febrero de 2016

Sobre el voto electrónico

Se practica en varios países y, de vez en cuando, se escuchan voces a favor de su introducción en países que todavía no lo tienen. El voto electrónico, se nos dice, proporciona la rapidez, facilidad, fiabilidad que las papeletas contadas manualmente no proporcionan. Dos caveat al respecto.
Primero, que no es aconsejable dejarse llevar por el entusiasmo por las nuevas tecnologías que nos van a solucionar todos los problemas pensables y algunos más. Hay, creo yo, un cierto fetichismo en sectores importantes de la sociedad encandilados por tales artilugios. Lo opuesto, el luddismo, tampoco parece de recibo. Pero una actitud menos entusiasta sobre las nuevas tecnologías, en especial las de la información, no vendrá mal.
Segundo, cui bonum, a quién le aprovecha ese entusiasmo. Obvio: a las empresas fabricantes de dichos aparatos. En el colegio electoral en el que suelo votar (y no es el único en mi pueblo) hay dos mesas para recoger el voto, es decir, que solo ahí ya habría demanda para dos ordenadores para el voto electrónico hasta llegar, probablemente, a las 60.000 mesas electorales que hay en España. Algo de desconfianza tampoco vendría mal.
Pero es que hay más: el voto electrónico es rápido, sí, es fácil, sí, pero no es tan fiable como se dice. Entre el dedito que marca en pantalla su preferencia y el impreso que proporciona la suma de todos los votos emitidos en ese ordenador hay un programa que los suma y que puede contener instrucciones maliciosas para que dé resultados falsos a partir de determinadas sumas adversas para el programador (o, mejor, para el que le paga para que programe la máquina). Algo de desconfianza tampoco vendría mal en este caso, como lo muestran... ¡los Estados Unidos!
Estas fuentes de desconfianza se aplican también a los partidos que resuelven sus asuntos internos mediante voto por ordenador. El secreto está en el programa (no en el político, sino en el otro). No es qué preguntas, sino cómo sumas las respuestas.

lunes, 8 de febrero de 2016

La que se nos viene

Con esa facilidad para pensar en el propio país como si fuese una isla desconectada del resto del Planeta, hay un grupito de políticos españoles explicando lo que su partido les ha dicho que digan y les ha escrito en un argumentario con la instrucción de que lo repitan aunque no venga a cuento. Me ha sucedido escuchar exactamente la misma frase y la misma metáfora en dos políticos del mismo partido pontificando en contextos muy diferentes (rueda de prensa uno y "tertulia" televisiva el otro). Parece, pues, que hay un "consenso" sobre la necesidad de formar gobierno cuanto antes ya que, si no, se abalanzarán sobre el país todo tipo de males, sobre todo los económicos que, por lo visto, son los peores males que pueden caerle a un país.
No niego que lo (mal) que hacen los políticos en el gobierno central afecta al funcionamiento del país. Faltaría más. Pero no vendría mal que añadiesen a tales planteamientos interesadamente agoreros, qué piensan hacer o qué se podría hacer o qué se debería hacer ante la economía mundial amenazada por riesgos bastante más importantes que el secundario de carecer unos días más de gobierno central. Se puede leer este sencillo y denso texto de Nouriel Roubini sobre los tiempos que vivimos en este mundo mundial y sobre las perspectivas de futuro para el mismo. Cierto que muchos de los factores ahí enumerados escapan de las competencias y posibilidades de un gobierno semi-periférico como el español, pero no estaría de más plantearse cómo adaptarse a tales contextos previsibles. Lo curioso es que esto que acabo de decir se podría decir de la mayoría de países, por no decir de todos ellos. Y sin embargo, cada cual sigue pensando que el centro de una Esfera puede estar en su superficie y que "el mundo es su mundo", es decir, su ámbito de poder.

sábado, 6 de febrero de 2016

De progres y carcas

Es curioso que esas dos palabras tengan connotaciones tan diverentes en las Españas y en los Estados Unidos. Bueno, para ser exacto, me refiero a "progresista" y "conservador".
En las Españas "progre", en determinados contextos, es peyorativo y más si va a compañado con el calificativo de "trasnochado". En los Estados Unidos "progresive" no es una mala palabra. De hecho, es uno de los calificativos que se usan para hablar positivamente de Bernie Sanders. No solo eso, sino que se les llama tal para distinguirlo de los que se dicen tales pero no lo son.
Lo contrario sucede con "conservative". En los Estados Unidos es positivo y en las Españas es negativo. De todos modos, "ultra-conservador" es igualmente negativo. Algo así como "fascista" en las Españas.
Curioso, de todas formas, que "socialista" fuera una palabra negativa en los Estados Unidos y que ahora vuelve a estar en el candelero gracias a Sanders mientras que en las Españas eso de "socialista" parezca estar en retirada.
Moraleja: no hay que darle a las palabras políticas el significado que le atribuye el diccionario (incluso el de Bobbio); lo importante es el significado que le da una sociedad y, para ser más preciso, el significado que le da un determinado sector de dicha sociedad. Pienso, por ejemplo, en la palabra "populista": que depende de quién la diga para que signifique una cosa u otra. Solo las palabras importan: el resto es charlatenería, como decía Ionesco.
(Añadido el 9: el documento que utiliza el PSOE para negociar con otros partidos políticos su posible investidura se titula "Programa para un gobierno progresista y reformista" -subrayado mío-. Se encuentra, por ejemplo, nada menos que aquí. A mayor entretenimiento para ociosos, obsérvese el uso que se hace de la palabra "populista" en la revista The Progressive en el contexto de las pre-candidaturas de Clinton y Sanders)

viernes, 5 de febrero de 2016

Comentarista político

Un conocido y algo amigo me llamó el otro día "comentarista político", no sé si de forma despectiva ya que eso le situaba muy por encima de mi estatus que, frente al suyo, se encuentra a pie de tierra. Pero es lo que soy: por lo menos, comentarista.
Las negociaciones de estos días en España para intentar formar gobierno permiten muchos comentarios (volveré a ese asunto), pero no vendría mal que se distinguiesen algunos aspectos. Estas sería mis normas que, como tales normas, incumplo de vez en cuando.
1. Conviene distinguir entre lo que las cosas son y lo que me gustaría que fuesen. Aunque parezca mentira, la frontera entre un argumento sobre lo que las cosas son y un argumento sobre lo que deberían ser, suele ser una frontera muy tenue. En todo caso, suspendo la lectura (o dejo de escuchar) cuando aparecen de manera excesiva esos "debe", "debemos", "deberían" con los que el comentarista aconseja a la realidad para que se adecue a lo que el comentarista prefiere. La realidad, por supuesto, permanece indiferente ante tanto "deber ser".
2. Conviene partir de hechos contrastados y no confundirlos con las intenciones de los actores en liza. El hecho, ahora, es que el resultado de las elecciones generales de diciembre no da pie a formar un gobierno con facilidad. El Rey recibe a los distintos grupos parlamentarios y se supone que propone un presidente que tendrá que ser aprobado por el Congreso. Pues bien, Mariano Rajoy, candidato del partido más votado (PP), sabiendo que no tiene apoyos suficientes para conseguir esos votos parlamentarios, renuncia a ser propuesto. El Rey, entonces, propone al siguiente en la lista, Pedro Sánchez, PSOE que comienza a verse con los representantes de los demás partidos, incluso de los que saben que no van a votar por su candidatura.
3. Seguimos con los hechos. El PP ha propuesto un gobierno encabezado por Rajoy en coalición con el PSOE y Ciudadanos (Podemos, a  decir extraoficial de algún ministro del PP, es un peligro hasta para la lucha antiyihadista). Al mismo tiempo, Pablo Iglesias se adelanta a proponer su participación en un gobierno del PSOE indicando los ministerios y las personas que lo ocuparían y exponiendo sus exigencias(sus rayas rojas) que el PSOE tendría que aceptar para que le apoyase en la coalición. A poco, llama hipócrita y otras lindezas al PSOE (lo que se llama "ganarse amigos") y, finalmente, se une al PP para pedir que el pleno para la posible investidura de Sánchez como presidente sea lo antes posible (15 días).
4. Y ahora vienen los juicios sobre las intenciones que pueden tener cada uno de estos actores que, se diga lo que se diga, no son conocidas para el común de los mortales incluyendo a los comentaristas más afamados. Sin embargo, esas intenciones tendrían que ser conocidas si queremos entender los hechos recién resumidos.
- PP: quiere que el PSOE fracase en el intento para presentarse como salvador de la patria en circunstancias tan adversas como las que atraviesa Europa y el mundo y, de paso, para poner en sordina sus problemas con la corrupción de algunos de sus miembros, algunos muy destacados.
- PSOE: sabe que la aritmética y los rechazos entre partidos hacen prácticamente imposible que obtenga votos y abstenciones suficientes para lograr el cargo. Pero quiere por lo menos dos cosas: reafirmar su tambaleante liderazgo dentro del partido (que es un hecho) y prepararse para las elecciones después de una mala campaña electoral (otro hecho) que ahora podría mejorarse y así evitar ser fagocitado por Podemos o la abstención.
- Podemos: quiere presentarse como el gran caballero blanco pero quiere evitar que se le acepte. Es decir, quiere que se le vea como imprescindible y de "nueva planta" al tiempo que se prepara para unas elecciones generales en las que volvería a morderle votos al PSOE. Va de posible aliado en una coalición que procura evitar al mismo tiempo.
5. Todo lo dicho en 4 es problemático, pero es lo que da sentido a lo dicho en 2 y 3, razón por la que se utilizarán como si fuesen datos, sobre todo si permiten que nos acerquemos al "deber ser" (punto 1) que prefiere el comentarista.
6. Compliquémoslo un pelín más: no son de descartar negociaciones secretas, reparto de papeles (tú dices eso, yo diré lo otro, aunque tú y yo sabemos que vamos hacer algo diferente) y globos sonda. Es posible que algunos de los datos sean falsos. No sería la primera vez que sucede en esta España post-franquista. Ya lo comenté aquí a propósito de la diplomacia secreta en la que España no es única o aquí a propósito de los acuerdos bajo manga entre Adolfo Suárez (UCD, conservador) y Santiago Carrillo (PCE). Qué esté pasando ahora en este terreno me hace ser muy cauto como comentarista político. Ya me equivoqué pensando que en Cataluña no habría acuerdo entre JxS y la CUP y, por tanto, habría elecciones anticipadas... que es lo que ahora pienso que va a suceder en España, pero que igual me equivoco como me equivoqué con Cataluña. Se verá. Scripta manent
(Añadido el 7: he leído el diario "El Mundo" en el desayuno del hotel. Constato que hace falta una categoría más: la mentira o la suposición gratuita y/o interesada que no pueden demostrarse pero que orientan la interpretación hacia un punto u otro)

jueves, 4 de febrero de 2016

Justicia injusta

Tengo amigos que miran a los Estados Unidos como modelo a seguir. Bueno, pues nadie es perfecto y estos datos añaden argumentos contra la pena de muerte. Por partes.
Se acaban de publicar los datos sobre personas que han sido excarceladas después de años y que han resultado ser inocentes. Claro que son mindundis, pero tan seres humanos como usted y yo, y han sido maltratados por un sistema judicial con toques racistas y tendencia a violencia policial a la hora de conseguir una confesión como sea o fabricar una condena sea como sea. Ningún respeto a la persona que ha pasado 14 años en la cárcel siendo inocente. Sucede en las mejores familias, pero en este caso sucede en país de alardea de ser justo y justiciero.
El problema, sobre todo, es el que se refiere a los condenados a muerte que también han sido excarcelados (datos de 2015 y comparaciones con 2014). Eran inocentes y, se sabe, algunos de los "ajusticiados" (es decir, sometidos a asesinato judicial) también lo eran. Una vez más: hay varios motivos para ser contrario a la pena de muerte, pero el fundamental es que es irreversible. Condenados por equivocación o por simple injusticia pueden ser excarcelados. Los asesinados judicialmente no pueden volver a la vida.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Riesgos mundiales

La semana pasada me ocupé, con fuentes nada sospechosas, de cómo va el mundo. Ahora, con fuentes todavía menos sospechosas, voy a dedicarme a cómo podría ir. Para ello, nada mejor que el informe sobre riesgos mundiales que se publica, desde hace once años, coincidiendo con el Foro Económico Mundial o Foro de Davos. Trata de aquellos eventos que pueden afectar en los próximos diez años a numerosos países o regiones, al Planeta incluso, con especial atención a los negocios. Como el Foro es, para muchos, la quintaesencia del capitalismo, no parece sensato atribuirle intenciones propias de antisistema. El de este año, como los anteriores, aparece en la página del Foro y es presentado por destacados miembros del mismo. Digamos que el Foro lo bendice. Es fruto de informes y opiniones de más de 700 profesionales y expertos y las consultoras que lo han redactado están localizadas desde Pennsylvania a Singapur pasando por Oxford y Zurich.
No voy a entrar en las complejidades del informe y me voy a centrar en los tres riesgos que aparecen, por un lado, como más probables y, por otro, en los que podrían tener mayor impacto sobre la actividad mundial. Para todos ellos añadiré mis apostillas. Para el informe completo, véase la página web del  Foro (http://www3.weforum.org).
Los tres asuntos que podrían tener mayor impacto inmediato son, en primer lugar, el fracaso en el intento de mitigar y/o adaptarse al cambio climático. Son dos cuestiones diferentes: la de enfrentar el problema intentando reducirlo y la de ver cómo adaptarse a él, aceptando lo inexorable del evento. Pero en ningún momento se pone en duda el impacto que tendría sobre la economía del Planeta y, añado, incluso sobre la vida misma.
El segundo riesgo en cuanto a su posible impacto es también obvio: la proliferación (y su uso, claro) de armas de destrucción masiva. Aquí están no solo las armas nucleares (no tanto las de Corea del Norte sino las posibles de Arabia Saudita y las ciertas de Israel). También están las armas químicas y, en general, la nueva generación de armas cuyo uso puede descontrolarse en una situación tan inestable como la del sistema mundial contemporáneo (ahí se incluye el peligro de un nuevo “crash” y la cuestión energética).
Finalmente, en tercer lugar, estarían las crisis asociadas con el agua (reducción del acceso al agua potable, problemas para el riego y, por tanto, para la alimentación, sequías extremas y cosas por el estilo). Como estamos hablando de riesgos mundiales (“global” en inglés) los autores del informe deben de saber que lo del “agua para todos” no es solo una cuestión local.
Un poquito de escepticismo nunca viene mal, y más en contextos como los nuestros donde parecen estar primando los dogmatismos de diverso pelaje. Y la primera fuente puede venir del mismo informe: cuáles de esos riesgos de gran impacto están también entre los tres primeros en cuanto a su probabilidad.
Pues bien, el primer riesgo en este sentido lo suponen las migraciones involuntarias a gran escala. Afecta particularmente a Europa, pero no solo. “Involuntaria” hace referencia a algo distinto a la decisión de cambiar de país en busca de trabajo (asunto al que me referí la semana pasada), sino que se trata de migraciones forzosas. “Crisis de los refugiados” como se la ha llamado recientemente en la Unión Europea con sus secuelas políticas bien conocidas.
El segundo riesgo en probabilidad son los eventos climáticos extremos: huracanes (algunos fuera de tiempo), inundaciones, sequías que siempre ha habido pero que ahora adquieren un carácter extremo que antes solo era ocasional.
Y, sí, el tercer gran riesgo en el actual contexto vuelve a ser el fracaso frente al cambio climático en el sentido al que he hecho referencia al hablar de los impactos. Mal camino, pues, para los escépticos: es probable y puede tener gran impacto en el Planeta. Obvio esto último.
De todas formas, siempre hay esperanza para los escépticos sin dejar esta fuente que estoy usando. Se trata, sencillamente, de ver cuáles eran los tres riesgos mundiales en impacto y en probabilidad que aparecían el año pasado y constatar que el dichoso cambio climático no aparece entre las tres primeras. En cuanto a impacto, y por orden, eran las crisis del agua, la aparición de enfermedades infecciosas y las armas de destrucción masiva. De alguna forma, el futuro se estaba viendo en términos del presente. En cuanto a probabilidad, conflictos interestatales, eventos climáticos extremos y fracaso de la gobernanza mundial.
Pero en algo coinciden.

(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Sigue habiendo republicanos en USA que niegan el riesgo del cambio climático)

Mordida legalizada

Así llama Jimmy Carter, ex-presidente estadounidense, a lo que está sucediendo en la campaña electoral de su país. Las cifras que se barajan en el artículo que cito son espectaculares y es obvio que ese dinero no llueve del cielo sino que lo da alguien a cambio de algo.
Las cifras españolas son desconocidas, aunque el 3 por ciento catalán a Convergência o del Partido Popular (Gürtel, Taula, Púnica) dan una idea que deja muy lejos las acusaciones de financiación iraní a Podemos.