viernes, 30 de enero de 2015

Pánico bancario griego

Resulta curioso cómo, por lo menos televisiones y periódicos españoles, hablan de la actual retirada de fondos por parte de... pues no de los grandes capitalistas que se llevan los dineros al extranjero, sino por parte de los griegos que temen un "corralito" a la argentina o "feriado bancario" a la ecuatoriana (este último lo viví on the spot, en Cuenca, Ecuador, para ser exactos). Se ha retirado ahora el 10 por ciento de los depósitos bancarios, en su mayoría para guardarlos "en el colchón", por si el "feriado".
Y resulta curioso, igualmente, cómo se habla (en concreto el ministro De Guindos, español) de lo que "hemos" prestado a Grecia y no queremos perder. 
¿Es ese el problema?
Los datos son tozudos. Pueden verse aquí. El triunfo de Syriza ha tenido un papel menor en la tormenta. Papel real, obvio. Pero la serie temporal dice otra cosa. Y las hemerotecas, también.
Lo cual no quita para que La Razón (Madrid, España) hable del "efecto del Podemos griego" y de una "fuga de capitales sin precedentes". ¿Sin precedentes? Haberlos, haylos. Por lo visto, el problema de cara al futuro es Podemos.
¿Problema inmediato? Las acciones de los bancos que caen ante el temor de los depositarios griegos que corren a guardar sus billetes en casa (en las Españas sucedió levemente al principio de la crisis, pero no se publicitó).
Que algunos, una vez más, intentan engañar al personal, me parece claro. Contra ello, duda metódica.

Para ricos, los de antes

Encuentro este artículo en el New York Times en el que, a partir de los datos de Emmanuel Saez (coautor en otras ocasiones con Piketty), expone que la recuperación económica en los Estados Unidos está afectando, básicamente, al 1 por ciento, es decir, a los más ricos. No es sorpresa, como tampoco es sorpresa que eso se pueda aplicar a otros países. Ni lo es el gráfico de Saez que acompaña el artículo y que, tras ímprobos esfuerzos, he conseguido copiar:
Sin embargo, hay un detalle que se me había pasado por alto en anteriores visionados del dicho gráfico. No es tanto lo que ocupa al autor del artículo que cito, lo de los últimos años, a saber, el incremento del porcentaje que el 1 por ciento supone sobre el total de las rentas. Lo que me preocupa (tal vez por que otros asuntos actuales hacen de fondo a este gráfico) es la semejanza del nivel de ahora con el que hubo en los años 20 y 30, feos años para la historia de "occidente", cuando se vió en qué consistían los "valores occidentales" y estos días se han recordado a los 70 años de la liberación de Auschwitz, aunque no de todos sus encarcelados, muchos de los cuales fueron trasladados antes de que llegasen las fuerzas liberadoras.

jueves, 29 de enero de 2015

Syriza y Rusia

El gobierno griego no se ha opuesto a nuevas sanciones de la Unión Europea contra Rusia sino al hecho de que se haya dado como decisión unánime sin haber consultado con el gobierno griego. No es una distinción tan difícil de hacer. Lo que, con razón, molesta al gobierno griego es que no se le informe y se dé por hecho que someterá su ya exigua soberanía a los diseños bruselianos. Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas, lo expone aquí a título personal y sin asumir el papel que le corresponde al de Asuntos Exteriores. Suena a sospechoso que tantos medios no hayan hecho esa distinción y ya saquen consecuencias sobre qué se puede esperar de Syriza. El palo va ser la tónica. Veremos qué sucede con la zanahoria. 

Petróleo, una vez más

Hace cuatro años me preguntaba por el gas y el petróleo en el Mediterráneo oriental, frente a Gaza e Israel. Reproducía un mapa estadounidense sobre el tema.
Ahora veo  que la empresa más importante explotando el gas en la zona resulta ser... estadounidense. Y, como solo puedo leer un artículo al mes, no puedo ver este ominoso artículo en Foreign Affairs sobre los malos augurios que ese gas tiene para la paz en la zona. No sé si tiene algo que ver la invitación republicana, saltándose al presidente Obama, para que Netanyahu hable al Congreso estadounidense. Sabiendo el papel que el dinero empresarial tiene en la politica estadounidense (los hermanos Koch y su red presupuestan donaciones del orden de los 900 millones de dólares -mil millones según otros,  889 millones según los de más allá, aunque ellos lo niegan-,  en la campaña electoral de 2016 y eso solo ellos) no extrañe que se busque cómo responder a los intereses de las petroleras estadounidenses que ya no ven tan clara la rentabilidad (gran palabra) del fracking. Cierto que es ilegal dar dinero para que te hagan algo concreto, pero sí se puede dar dinero para que te vean con buenos ojos... y hagan lo que tú quieres. Y, al contrario, no vendrá mal saber que gran parte del dinero para la campaña de la reelección de Netanyahu es de origen estadounidense (en torno al 90 por ciento) y que tres familias suponen la mitad de dichos fondos (otra cosa es lo que sucede con los judíos estadounidenses que apoyan mayoritariamente a Obama y sus políticas "progres" -liberal, como dicen allí- y no tienen el tema "Israel" entre los que más les preocupan).
Aunque el precio del petróleo haya caído, no ha desaparecido la preocupación por el pico del petróleo, así que no es mal principio el de "cherchez le pétrole"

miércoles, 28 de enero de 2015

(E)lecciones griegas

Ya pasaron los nubarrones. Ahora viene la tormenta a partir de los resultados griegos del domingo. Algunos paralelismos son sugestivos. Y no solo comparando el caso de Syriza en Grecia con el de Podemos en las Españas. Comparación que, además, solo se puede hacer viendo una campaña reciente, la griega, y la que se avecina, la española.
Los argumentos utilizados sobre Syriza han sido curiosos. Pero veamos antes algunos hechos casi olvidados: Cameron, en el Reino Unido, replanteándose un referéndum para salir de la Unión Europea; en el mismo país, incremento de las posibilidades de los euroescépticos de UKIP; mejora, en las últimas elecciones suecas, de las posiciones de Demócratas Suecos, euroescépticos y pelín xenófobos; perspectivas electorales favorables para el Frente Nacional en Francia, nada europeísta y con tintes igualmente xenófobos aunque abandonando su tradición antisemita (antijudía) para sustituirla por lo islamófobo (anti-árabes de clase baja, que los de clase alta son “jeques”) y más después de Charlie Hebdo. Estos últimos puntos son particularmente interesantes si uno se olvida del corto plazo y echa la vista tanto atrás como hacia el futuro: coinciden con el auge, en Alemania, de organizaciones como Pegida en la misma línea y que olvidan lo antijudíos que fueron los nazis para convertirse ahora en anti-árabes en el sentido recién indicado. Tienen base en la opinión pública y son más de una tercera parte de los encuestados los que creen que a Alemania le iría mejor sin musulmanes, más de la mitad afirma que los árabes le son “desagradables” y un 58 por ciento cree que “habría que prohibir la práctica de su religión”. Eso sí que son nubarrones.
Sin embargo, el nubarrón por antonomasia ha sido Syriza comenzando por las supuestas filtraciones en Der Spiegel. Iba a ser el gran culpable del descalabro del impecable proyecto europeo como si nadie, desde el gobierno de Atenas, hubiese mentido y, con la inestimable ayuda de Goldman Sachs, hubiese “maquillado” sus datos de gasto y deuda. No fue, ciertamente, Tsipras el que lo hizo, ni fue él el que llevó a que, para muchos, Grecia fuese, a la Unión Europea, lo que Lehman Brothers (que bien conoce el ministro De Guindos) fue para los Estados Unidos y para la economía mundial. Hace ya un mes que, saltando tertulias radiofónicas de una a otra, encontraba una casi constante: el peligro que suponía Syriza para... pues para casi todo: para el euro, para la estabilidad económica de la Unión, para el efecto dominó en la Eurozona en general y en su “fondo sur” en particular y para mil males más. Todo ello, a lo que algunos tertulianos reconocían, sin tener mucha idea de qué iba el programa (cambiante, por cierto) de Syriza.
Fue una campaña del miedo, sobre todo desde Alemania, pero también un “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar etcétera”. Sí, lo que algunos tertulianos intentaban trasmitir hablando del miedo a Syriza era el miedo a Podemos. De hecho, resultaba sintomático que con todas las chapucerías de los partidos políticos españoles en la financiación de las últimas campañas electorales, el Día de Reyes fuesen varias las emisoras que abrieron noticiario con la referencia a las dudas sobre el “crowdfunding” de tal partido. No me quedó claro de cuánto dinero hablaban, pero era, en todo caso, una cifra ridícula comparada con la que se había denunciado en otros partidos que, por supuesto, se apresuraron a desmentir.
Antes habíamos tenido el caso de la beca de Errejón y, después, la empresa de Monedero que tanto dieron que hablar. De hacer caso a algunos tertulianos, tales desaciertos eran mucho más graves que todos los Gürtel-EREs y Cajas B o los de los defensores de la catalanidad frente al “caballo de Troya” de estos recién llegados. No solo estaban los Pujol, sino también los lances de Convergència y, también, de Unió, todos ellos casi olvidados frente a los errores de Podemos.
Cierto que si vas de “vengador justiciero” tienes que tentarte la ropa por encima de la media. Pero de ahí a magnificar los errores de unos y dejar en una nota a pie de página las barbaridades de los instalados, hay más que un trecho.
Visto lo cual, se presenta una pre-pre-campaña (la de las generales) en la que se nos mostrará el peligro que supone Podemos para casi todo. Que “modulen” su programa, como hizo Syriza, no les va a servir de mucho. Pero España no es Grecia. Ni el “Frexit” de Le Pen es el “Grexit” de Tsipras.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido el 26: un excelente post de Juan Torres, poco sospechoso al respecto, sobre si son irrealizables o no las propuestas de Syriza y Podemos. Vale la pena su lectura para no entusiasmarse ahora y desilusionarse después. Ya pasó con Lula al principio de su primer mandato en el Brasil. También vale la pena leer esta evaluación de lo sucedido y por suceder en la Unión Europea, con un recuerdo a lo que fue la cuestión de la deuda en la Alemania de 1953).
(Añadido el 28: lo dicho hoy en el post: el The Guardian, que se supone "progre ma non troppo", tilda a los ministros griegos recién nombrados de "inconformistas/rebeldes -maverick- y visionarios". No sé si es alabanza, crítica o aviso a navegantes. Me quedo con lo de Juan Torres, reafirmado por la presencia, en el ministerio de defensa -ejército-, del representante de partido, ANEL, Griegos Independientes, xenófobo, reaccionario y, eso sí, anti-austeridad y euroescéptico, que ha sorprendido a los izquierdistas de otros países. No es Amanecer Dorado -tercera fuerza en el Parlamento-, pero....)
(Añadido el 30: Pegida ya se manifiesta en Copenhague, Dinamarca. Las divisiones internas en su cúpula alemana no son tan importantes)

Xenofobia clasista

Sabía de problemas de los chinos en Malaysia. Los malayos les acusaban de quitarles trabajo. Pequeñas tiendas, algún usurero, pequeños negocios como los "paki shops" en Inglaterra, lugar en que toda la familia se deja la piel trabajando. Ahora lo encuentro aquí en jóvenes sudafricanos que atacan a los somalíes y sus pequeñas tiendas que quitan empleo a los sudafricanos aunque algunos de ellos dicen que lo que pasa es que los somalíes trabajan duro y los sudafricanos (¡raza!) son "perezosos". En los años 70 el Perich publicó una viñeta en La Vanguardia de Barcelona en la que un hombre estaba a punto de echarse encima, de manera agresiva, contra otro, negro, y que era retenido por la mujer. El hombre decía "Es que venís a robarnos el pan a los charnegos" (charnego es el mal nombre para el no-catalán de clase baja, como maketo lo es en el País Vasco). Es clase, no identidad. Nadie, en Barcelona, va a poner ninguna dificultad  que unos jeques árabes y musulmanes "compren" un equipo de fútbol que es "més che un club". Pero si un grupo de "diferentes" arma jaleo en el autobús, mi amigo catalán, en Barcelona, me dirá algo sobre "estos que vienen etc.". Demasiado fácil como para evitarlo.

martes, 27 de enero de 2015

Descomposiciones sincronizadas

Oriente Medio fue una construcción "occidental", europea básicamente, con los acuerdos Sykes-Picot planeando por encima de aquel Big Game para repartirse sus despojos. Ahora, la descomposición de aquella construcción se vuelve contra Europa, sus creadores. Aquí se recuerda cómo se ve tanto por la violencia que se vuelve contra Europa como por la descomposición de ese proyecto europeo que podía haber significado "el fin de la Historia", dado el triunfo del Estado liberal, o el TINA (No Hay Alternativas, que predicaba Lady Thatcher). Fracaso de un proyecto no causado por el triunfo de Syriza en Grecia y sobre el que hay un sospechoso silencio. Casi como si fuera un tabú hablar de los últimos años en los que el "federalismo" se vino abajo y se vieron las lacras que producía el "neoliberalismo". Que se lo digan a los jóvenes griegos o españoles, no a sus Bancos en cuyo auxilio ha corrido, coherentemente, el Banco Central Europeo.
Una descomposición ha llevado a la otra y viceversa.