jueves, 21 de agosto de 2014

Vacaciones

una temporadita sin subir posts

martes, 19 de agosto de 2014

Para cosmopolitas, nosotros

Se critica en esta entrada de Le Monde la barbarie (que viene de 'bárbaro") de las acciones destructoras del Estado Islámico, arrasando edificios y monumentos que pertenecen a otras confesiones religiosas. Por muchos motivos, comenzando por la historia de esos lugares, cuna de civilizaciones (de "la" civilización, por cierto, ya que a veces parece que solo hay una, la "nuestra"). Se echa de menos, de nuevo con motivos, el cosmopolitismo y el respeto a las creencias de los otros, cosa que incluye el respeto a los lugares en los que llevan a cabo sus acciones de culto y de encuentro entre creyentes (Ya se sabe que las religiones, como toda creencia que no puede demostrarse con pruebas intersubjetivas, necesita congregar a sus adeptos para que puedan "anclar" sus creencias en la comunidad, fuente de legitimidad y verosimilitud de tales comportamientos y creencias). Hay un cierto regusto por lo antiguo en estas manifestaciones que ya se produjeron cuando los taliban destruyeron aquellos budas.
Este respeto a las creencias de los otros y esta defensa de sus lugares de culto me parece que sería buena idea que la practicasen los adeptos a "la" civilización y a las variantes de su  religión (verdadera, por supuesto) ante otras civilizaciones (inferiores, por supuesto) y religiones (aunque falsas, por supuesto). No es momento ahora de recordar las guerras y matanzas que asolaron Europa cuando católicos y protestantes (es decir, sus reyes y no por motivos religiosos precisamente) se enfrentaban de manera sangrienta y "bárbara". Pero sí de recordar las dificultades que afrontan los musulmanes (no tanto los judíos, a pesar del anti-judaísmo  -llamado histórica y equivocadamente antisemitismo-  creciente en Europa, sufriendo prácticas igualmente bárbaras) para construir sus mezquitas y el auge de partidos "anti" que defienden la pureza cultural de sus estados de forma bien poco cosmopolita y bien poco tolerante.
Pero, ya se sabe, "el infierno son los otros".

lunes, 18 de agosto de 2014

Misión humanitaria

Se refiere Juan Cole, con sarcasmo, a la "misión humanitaria" de los Estados Unidos en lo que queda de Irak después de la ocupación iniciada hace 8 años en lo que se llamó Guerra de Irak y que tendría que haberse llamado II Guerra del Golfo. Si, aquella del cuarteto de las Azores de la que nadie ha pedido disculpas aunque alguno (Blair) haya tenido algunos problemas internos al respecto. 
La "misión humanitaria" sería como si, después del fatídico 6 de agosto de hace 69 años, se hubiera hecho un envío de alimentos a Hiroshima... antes de lanzar una nueva bomba atómica, esta vez sobre Nagasaki. Los datos de Cole son claros:
- La ocupación ha producido un millón de desplazados, sobre todo a Siria y a Jordania. Y cuatro millones de desplazados internos.
- La "limpieza étnica" interna ha sido constatable: En Bagdad los suníes eran el 45 por ciento de la población y ahora son el 15 por ciento (Recuérdese que el gobierno  de Al Maliki era de chiíes y que una de las tareas de nuevo gobierno es de ver cómo se integra a los suníes). No extrañe que el Estado Islámico -suníes- quiera recuperar lo perdido "gracias" a la ocupación (Que la religión es etiqueta, no causa del comportamiento: es la política, estúpido)
- Otro caso, el de la ciudad de Tel Afar que era suní y ahora es chií y que, claro, está siendo amenazada por el EI (Que no, que la religión cuenta poco: es el poder de unos grupos sociales anmenazados y reducidos frente al de otros victoriosos y expansivos)
- La guerra civil iniciada con la ocupación habría producido, entre 2006 y 2007, unos 3.000 muertos al mes. Calculando a partir del aumento de mortalidad, se trataría de 300.000 muertos y un millón de heridos con las consecuencias sociales imaginables en viudas, huérfanos y familiares enfurecidos por la matanza.
No extraña el sarcasmo de Cole con la "misión humanitaria" y solo humanitaria.
Perdón por la frivolidad con esta coplilla clásica en España:
"El señor don Juan de Robles,
de caridad sin igual,
hizo esta santo hospital,
pero antes hizo a los pobres"
Es difícil hablar bien de Sadam Husein y hay musulmanes que lo recuerdan al tiempo que rechazan  las violencias del EI en Irak y en Siria. Pero más difícil es hablar bien sobre esta inmensa chapuza que fue la ocupación, de la que, progresivamente, se fueron dando de baja los de la coalición de los voluntariosos y que ha terminado dejando al país peor de lo que estaba. Menos mal que el señor don Juan de Robles acude ahora en "misión humanitaria". Por lo menos, habría estado bien que los voluntariosos pidiesen disculpas, aunque los muertos no las iban a oír. Pero los vivos sí.
Eso sí: la noticia en El País era ayer la actualidad en la edición digital:
Los iraquíes huyen del terror de la ofensiva de los cruzados yihadistas
¿Cruzados yihadistas? Los cruzados fueron otros. Menos mal que en la edición impresa que llega a mi pueblo de Extremadura lo que dice en segunda página es "terror yihadista", no "cruzados yijadistas".. Sin copiar y pegar como en la edición digital, ponen :
"Los iraquíes huyen del terror yihadista"
Servidumbre del espacio. El anterior no les cabría. Pero, revisitado, había desaparecido a mediodía lo de "cruzados". Gajes del oficio.

domingo, 17 de agosto de 2014

De perros y gatos

Los que prefieren perros (ser amados) a gatos (amar) son, según dicen, diferentes. Pero también son diferentes, según dicen, los países en los que predominan los dueños de perros o los dueños (es un decir) de gatos. El Washington Post  publica un mapa de países de uno y otro tipo, con el que se puede jugar en plan interactivo aquí. Se aprecian algunas continuidades culturales o de centro/periferia (además de las "ausencias de datos" en la periferia), aunque no se puede exagerar la conclusión. No consigo copiar y pegar el mapa, pero es fácil de localizar en la página que cito.

sábado, 16 de agosto de 2014

Clases sociales (II)

Hace un año mis paseos matutinos sirvieron aqui como metáfora de los problemas que tiene analizar las clases sociales, para lo cual antes hay que enumerarlas. Observando los olivares y las diferencias entre los distintos campos intentaba dilucidar diversas posibilidades desde "el uno por ciento" (por seguir con lo que dicen los de Occupy Wall Street) a los infraclase, underclass o, sencillamente, Lupen Proletariat. Añado ahora dos matizaciones.
1. Algunos campos disponen de una puerta y, en muchos casos, de un "muro protector" que los abarca. Ahora bien, este año he visto que alguna de esas puertas (aparentemente utilizadas para impedir el acceso al olivar sobre todo por parte de furgonetas o camionetas que puedan robar y llevarse lo robado) tiene, a unos cincuenta pasos en un sentido de la marcha y otro, sendas posibilidades de acceder en cualquier tipo de movilidad. Es decir, que las puertas carecen de la instrumentalidad que sospechaba, ya que el acceso, en realidad, no se impide, vistos los dos caminos que se abren a un lado y otro.
Me parece claro que recurrir, al analizar los comportamientos de los miembros de las diferentes clases sociales, no es suficiente recurrir a lo instrumental (se hacen las cosas para conseguir algo). Hay que recurrir igualmente a lo expresivo (se hacen las cosas para que se vean, esse est percipi). Es por ejemplo el "consumo ostensivo" del que hablaba Veblen en sus reflexiones sobre la "clase ociosa" que pueden extenderse a las otras clases. El elemento objetivo puede ser importante, pero es preciso añadir otros elementos. Simbólicos en este caso.
2. En una de esas puertas he encontrado ahora el letrero de "coto deportivo de caza" del que hablaba en mi post de hace un año. Pero junto a mismo, aunque ya en el suelo pero visible, ahora he encontrado otro letrero: "coto privado de caza" (indicador de clase superior a la anterior). No lo he visto en posteriores paseos, pero no se trata de imaginaciones mías ya que, y esto es igualmente importante, mi acompañante puede testificar lo que vimos. En otras palabras, que el elemento intersubjetivo de estas apreciaciones es igualmente importante. Si no se puede trasmitir, ser entendido y discutido, aceptado o rechazado, devuelto en forma de otro razonamiento, mal vamos en la tarea de identificar las clases.
Me ha intrigado el doble cartel. La serendipia es, en efecto, algo a lo que hay que estar abierto. El dogmatismo de quien no quiere discutir las propias ideas da mucha tranquilidad, pero no permite la "desvelación" que es la huida del error, central en la actividad intelectual. La palabra griega para verdad -alezeia- sugiere esa tarea de ir reduciendo los velos que ocultan la realidad.
Lo que no acabo de saber es lo que significan los dos carteles, contradictorios ya que no creo que se puedan ser las dos cosas a la vez. Tal vez se trate de un cambio del olivar concreto. Puede ser, en efecto, un caso de movilidad social o desclasamiento o ascenso en la escala social. O de expansionismo por parte del "uno por ciento". No afecta al sistema clasificatorio, pero afecta a los componentes del mismo. Se puede juzgar positiva o negativamente, pero lo que no se puede es negar el hecho.
3. Moraleja: reducir el análisis de las clases a solo dos (burgueses y proletarios, "los de arriba" y "los de abajo") resulta útil a veces. El caso es que lo utilizo de vez en cuando, pero bajo la condición de saber que se trata de una  simplificación, aceptable si su finalidad es mejor comprender un determinado asunto, rechazable si se trasforma en simplismo (movilizador, tal vez, pero no por ello adecuando el intelecto a la realidad).
4. Advertencia final: las metáforas, como esta de los olivares, no prueban nada si no van acompañadas de un razonamiento del que solo son ejemplos, no pruebas.

viernes, 15 de agosto de 2014

No son dioses

Hay un "dios de las batallas", nada benevolente y sí muy violento. Los muertos son reales, el dolor de sus familias también, los desplazamientos forzosos son habituales mientras sus líderes parecen inmortales. En muchas religiones hay un "dios de la violencia". Parece que están de guardia.
Ya me he horrorizado por la situación de Gaza. Ahora una "flotilla de la libertad" intentará romper el cerco al que está sometida la población gazarí, alguno de cuyos líderes reacciona con violencia ante esa frustración constante. Tarde o temprano, acaba hablándose del petróleo en la zona, además de las ideologías de una y otra parte: el derecho a "su" tierra que proclaman los palestinos y los israelíes.
La situación en Ucrania no es menos enloquecida. Siguiendo la estela de las "revoluciones de colores", un nuevo gobierno se instaló en Kiev mientras Crimea se declaraba rusa (fue un regalo de Kruschof a la república de Ucrania, cuando esta pertenecía a la URSS) y, al ver que allí funcionaba, otras zonas con mayoría de habla rusa pensaron que también era su momento. Es decir, era el momento de sus líderes para mandar más. El peso de la ideología también es claro: el nacionalismo según el cual toda nación (definida por la lengua) tiene que tener un Estado, por un lado, y, por otro, todo Estado debe convertirse en una nación por encima de las lenguas (solo hay, en el mundo, seis estados monolingües). También hay petróleo. Oleoductos en este caso cuyo grifo puede convertirse en una baza de poder al tener la capacidad de cerrarlo y dejar sin petróleo al otro lado del conducto.
La guerra civil en Siria sigue cobrándose más y más vidas, con un gobierno inamovible y una oposición armada cada vez más fuerte, en particular el Estado Islámico. Ideología del poder por el poder e islamismo. En este caso, la pregunta es "por qué Irak y no Siria". ¿Qué tienen los yazidíes? Se me escapa.
Por lo visto, el "dios de las batallas" (omnipotente, omnipresente y omnisciente) interviene al lado del gobierno de Israel y del gobierno de Ucrania y, en Irak, frente al sustituto de Al Qaeda que es el Estado Islámico porque sabe cómo hacerlo. Siria es demasiado complicado: recuerda a Libia. 
El petróleo no aparece en todos los casos (en Irak está ahora latente, pero hay que pensar en el futuro). Tampoco aparecen pasadas políticas monetarias de difícil aceptación para Wall Street. Las ideologías se las lleva el viento o se usan hoy para dejarlas mañana (el EI, como el FIS argelino, primero fueron opciones políticas y después adoptaron el ropaje islámico). Pero la geopolítica permanece aunque no de la misma forma. 
En el caso de Israel, el apoyo a su gobierno por parte del de los Estados Unidos tiene elementos geopolíticos, pero también internos: si se quiere salir adelante hay que ser pro-sionista, como ha demostrado Hillary Clinton. Rusia ha mirado hacia otro lado. 
En el caso de Ucrania, parece un ejemplo de conflicto de "baja" intensidad (lo de baja es irónico, pero hace referencia a los enfrentamientos por grupos interpuestos entre USA y URSS en tiempos de la Guerra Fría). Rusia está evidentemente presente. No hay que mirar, pues, hacia el interior sino hacia el exterior. Y desde hace tiempo.
Rusia apoya al gobierno de Siria y los Estados Unidos solo podrían apoyar al EI allí, mientras lo atacan en Irak. Demasiado complicado.
Ahora no es cuestión de valores: libertad estadounidense frente a igualdad soviética, según las respectivas retóricas (no prácticas) de la Guerra Fría. Ahora, y entonces, es cuestión de intereses para cuya satisfacción, como pensaba Napoleón respecto a sus soldaditos, pasa por sacrificar algunas vidas humanas, solo sagradas si son de no-nacidos.
Juegan a dioses. Pero son humanos, demasiado humanos. Cierto que "los dioses traman la perdición de los mortales para que los siglos venideros tengan algo que contar". Pero no siempre consiguen lo que quieren. No son omnipotentes. Lo demostraron en las dos guerras de Irak y podrían demostrarlo si se meten en una tercera "Guerra del Golfo" (The Economist de esta semana cuenta la hisotira, deja bastante mal parados al cuarteto de las Azores -sin citarlos- y pone sobre la mesa el complicado futuro de la zona, muestra de la escasa omnipotencia de los USA). Tampoco, viendo los errores de sus servicios de "inteligencia", son omniscientes, aunque lo han intentado (véase Wikileaks y las cosas de Snowden y Greenwald). Solo les queda ser o intentar ser omnipresentes, cosa que los Estados Unidos casi logran, militar y económicamente, y por eso ironizan sobre esa "potencia local" llamada Rusia.

jueves, 14 de agosto de 2014

Palestina-Israel: dixi

La cuestión de fondo se suele presentar como conflicto entre Israel y Palestina. Los hechos recientes, por su parte, aparecen como operación de Israel contra Gaza o, en términos más concretos, como operación del gobierno de Israel contra Hamás o contra la población de Gaza. Tales presentaciones puede llegar a ser engañosas si ocultan las divisiones internas y los problemas que tienen que afrontar los principales actores del enfrentamiento.
Por un lado, las divisiones políticas simbolizadas por la división entre Gaza y Cisjordania y las dificultades que tienen que resolver el gobierno de Hamás en Gaza. Ganaron limpiamente las elecciones anteriores, pero ahora, se dice en el artículo que cito, tendrían más complicada la reelección. Atrapados en la lógica del poder, los políticos de Hamás (demonizados además como terroristas en varias listas de validez harto dudosa, todo sea dicho) pueden estar tentados a una fugue en avant o un "sostenella y no enmendalla" bajo el discurso de "nos atacan", "son ocupantes", "quieren nuestra destrucción".
Por otro lado, Israel no es un todo homogéneo detrás del gobierno de Netanyahu. Están, antes que nada, los palestinos que tienen la ciudadanía israelí (aunque no la nacionalidad, pero sí la obligación del servicio militar; eso sí,  se les proporcionan alternativas) llegando incluso a ocupar algunos escaños en la Kneset. Pero algunos protestan y se les detiene. Después, están los judíos pro-palestinos que se oponen al colonialismo realmente existente. Laicos y a la izquierda de los laboristas (también allí hay dos partidos dominantes en un bipartidismo muy imperfecto). Y los pacifistas y defensores de los derechos humanos, tipo B'Tselem, vistos a veces como traidores por no apoyar al gobierno. A estos les siguen los ultra-ortodoxos que, aunque viven en y del Estado de Israel, consideran la existencia de tal Estado una abominación contraria a las Escrituras y se niegan a hacer el servicio militar. Una variante de esta ortodoxia es la de los sionistas que defienden un Eretz Israel (sin palestinos) que vaya desde el Eúfrates al Nilo, cuya facción moderada tiene como objetivo inmediato la creación de un Estado Judío (solo para judíos) que implica aumentar los asentamientos hasta que no quede ningún palestino bajo su territorio. Aquí se encuadran los políticos que citaba ayer y que estarían encantados de ocupar toda Gaza y limpiarla de palestinos. Los laboristas y el Likud tienen que capear esta heterogeneidad electoral y acaban siendo prisioneros de las facciones más extremas del sionismo con lo que también acaban aplicando un "sostenella y no enmendalla" bajo el discurso de "nos atacan", "son terroristas", "quieren nuestra destrucción". 
Junto a esto, conviene no olvidar los cambiantes apoyos que cada parte recibe del exterior. Ninguna es eterna y todas han oscilado en mayor (Liga Árabe) o menor medida (gobierno de los Estados Unidos) en función de sus propios intereses y no en función de las necesidades a un lado y otro de las fronteras actuales o de las reconocidas internacionalmente. Caso evidente: lo que pueda decir la sra. Clinton frente a lo que dice el presidente Obama hay que interpretarlo en el contexto de las próximas elecciones presidenciales y en las inminentes de mid term en los Estados Unidos, no en el de las necesidades de la población en Palestina-Israel.
Cierto que se pueden pensar soluciones creativas para este impasse que dura ya lustros. Pero con estos mimbres es prácticamente imposible hacer el cesto de la paz. Nada que añadir a lo que dije hace un año.